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Jiménez Aranda, José
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Mensaje Jiménez Aranda, José 
 
Este trabajo está dedicado al pintor y gran dibujante sevillano José Jiménez Aranda es uno de los más destacados representantes de la pintura andaluza del siglo XIX. Sus escena costumbristas y retratos son de verdadero mérito.

Su formación transcurre en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y sus primeras creaciones se identifican con el costumbrismo de la época, aunque pronto destaca por sus cualidades como dibujante. Fue amigo de Joaquín Sorolla, al que influyó en su obra.

Su hermano Luis tambien se dedicó a la pintura costumbrista.


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Autorretrato de José Jiménez Aranda pintado hacia 1870. Conservado en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.


ESCUELA SEVILLANA

En el reinado de Fernando VII se advierte en Sevilla la actividad de un modesto grupo de pintores neoclásicos, entre los cuales destaca Juan de Hermida (al que se cita, pero no he encontrado obra), no precisamente por su clasicismo sino por ser el primero que, con discreta técnica practicó una pintura de carácter costumbrista. Además también se pueden incluir a los siguientes, con obras importantes:

    • Antonio Cabral Bejarano (1798-1861). Figura dominante en el panorama de la pintura romántica sevillana. En su taller de pintura se formaron numerosos pintores, como sus propios hijos: Francisco Cabral y Aguado Bejarano y Manuel Cabral y Aguado Bejarano, los hermanos Gustavo Adolfo Bécquer y Valeriano Bécquer o Manuel Barrón, entre otros.

    • José Domínguez Bécquer (1805-1841). Representó diferentes escenas de carácter popular, también practicó el retrato, la pintura religiosa, el dibujo y la acuarela. Fue padre del célebre poeta Gustavo Adolfo Bécquer y el pintor Valeriano Domínguez Bécquer y también primo Joaquín Domínguez Bécquer reconocido pintor costumbrista.

    • Joaquín Domínguez Bécquer (1811-1871), pintor costumbrista. Fue el tío del poeta Gustavo Adolfo Bécquer y del pintor Valeriano Domínguez Bécquer así como primo del también pintor costumbrista José Domínguez Bécquer, con quién colaboró en muchas obras.
 
    • Valeriano Domínguez Bécquer (1833-1870). Pintó escenas costumbristas y retratos. Estudió con su tío el pintor Joaquín Domínguez Bécquer. Pese a su escasa obra, es uno de los pintores más característicos del costumbrismo romántico. Fue hijo del pintor José Domínguez Bécquer, sobrino del también pintor Joaquín Domínguez Bécquer y hermano del famoso poeta Gustavo Adolfo Bécquer. También pintó notables retratos y caricaturas e ilustraciones junto a su hermano Gustavo Adolfo que también hizo sus pinitos en la pintura.

    • José Roldán y Martínez (1808-1871), es considerado uno de los pintores más representativos del romanticismo sevillano. Su obra está dedica principalmente a la realización de retratos y a la pintura de temas costumbristas. Su arte estuvo muy influenciado por la figura de Murillo, tanto en la selección de temas como en la técnica pictórica y el colorido. Representó con frecuencia en sus lienzos niños de la calle, mendigos y pilluelos, tal como ocurría en la pintura española del siglo XVII.

    • Andrés Cortés y Aguilar (1815-1879), pintor fundamentalmente costumbrista. Fue alumno de la Escuela de Bellas Artes de su ciudad natal y perteneció a la Real Academia de Bellas Artes de Santa Isabel de Hungría. Fue un pintor versátil en todo, su obra abarca desde el paisaje al bodegón, desde el retrato al paisaje de género. A pesar de ser un trabajador incansable, actualmente es poco conocido a nivel popular.

    • José María Romero y López (1815-1880), fue un pintor romántico que desarrolló su actividad artística en la ciudad de Sevilla, en la que se cree que nació y murió, aunque no existe constancia documental. Destacó como retratista, especialmente de niños, aunque también realizó obras de temática religiosa, campo en el que se le considera un continuador de Murillo.

    • Manuel Barrón y Carrillo (1814-1884). Máximo exponente y, posiblemente, mejor representante del paisajismo romántico andaluz y sevillano. Sus destacables paisajes le dieron notoria fama. Por ellos Barrón ostenta un importante reconocimiento, siendo considerado por tanto un excelente paisajista. Famosos son aquellos que dedica a los entornos urbanos, paisajes en los que pinta figuras humanas dando a estas obras un toque escenográfico y costumbrista. Estudiaría en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, así como en la escuela de Antonio Cabral Bejarano, donde además ejercería posteriormente la docencia, siendo un insigne profesor para las asignaturas de dibujo del yeso, perspectiva y paisaje.

     • Francisco Cabral y Aguado Bejarano (1824-1890). Su producción artística está compuesta principalmente por temas costumbristas andaluces, retratos, temas religiosos y copias de las obras de Murillo. Hijo del pintor Antonio Cabral Bejarano y hermano del también pintor Manuel Cabral y Aguado Bejarano.

     • Manuel Cabral y Aguado Bejarano (1827-1891). Es uno de los mejores representantes del costumbrismo andaluz dentro del romanticismo español. Hijo del pintor Antonio Cabral Bejarano y hermano del también pintor Francisco Cabral y Aguado Bejarano.

    • José Jiménez Aranda (Sevilla 1837-1903). Es uno de los más destacados representantes de la pintura andaluza del siglo XIX. Sus escena costumbristas y retratos son de verdadero mérito. Su formación transcurre en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla y sus primeras creaciones se identifican con el costumbrismo de la época, aunque pronto destaca por sus cualidades como dibujante. En 1871 se instaló en Roma, donde conoció a Fortuny. Fue amigo de Joaquín Sorolla, al que influyó en su obra.

    • Luis Jiménez y Aranda (1845-1928). Pintor costumbrista, hermano de los también pintores artísticos José y Manuel Jiménez Aranda, este último poco conocido. Se especializó en la pintura histórica, aunque también cultivó la costumbrista, ambas con un estilo verista y de gran acento dibujístico que revela la gran influencia de su hermano José.

    • José Villegas Cordero (1848-1921). Se dedicó a la pintura de historia, costumbrista y de casacones. Formado primero en el taller sevillano del pintor José María Romero, y en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla, completó su aprendizaje junto a Eduardo Cano de la Peña. Una vez concluidos sus estudios, el joven artista viajó a Madrid, donde conoció personalmente a Fortuny, lo que le hizo interesarse por la pintura de género.

    • José García Ramos, (1852-1912). Se trata de un pintor costumbrista perteneciente a la escuela decimonónica sevillana y uno de sus máximos exponentes. Su dibujo es grácil y su pincelada colorista. La mayoría de sus obras reflejan la vida diaria de la Sevilla de finales del siglo XIX. Fue discípulo de José Jiménez Aranda. También influyo en su obra Fortuny.

    • Gonzalo Bilbao Martínez (1860-1938), considerado como uno de los mejores pintores impresionistas sevillanos, también practicó durante años el costumbrismo y la la temática de historia principalmente. Se inicia desde niño en el dibujo alentado por José Jiménez Aranda. Fue maestro de Alfonso Grosso Sánchez.

Espero que os guste la recopilación que he realizado de este pintor sevillano, y contribuya en la divulgación de su obra.



 
Video de la obra de José Jiménez Aranda Sevilla, 1837–1903, enlace: http://mx.truveo.com/jos%C3%A9-jim%C3%A9nez-aranda/id/3790251425



Resumen Biográfico


José Jiménez Aranda, (Sevilla, 7 de febrero de 1837 - † 6 de mayo de 1903) fue un pintor español. Hermano de los también pintores Luis Jiménez Aranda y Manuel Jiménez Aranda.

Se forma en Sevilla con Manuel Cabral y Eduardo Cano de la Peña, mostrando gran interés por la pintura de género, debido quizás a la tradición romántica que regía la actividad pictórica de Sevilla. El dibujo y su gusto por lo anecdótico y lo sentimental, se convierten desde un primer momento en características propias de su obra, tal y como se observa en La huérfana (1864, Jerez, colección particular) y en su Trabajador Español (Achenbach Foundation for Graphic Arts).

Dotado para el dibujo, ingresó en 1851 en la Academia de Bellas Artes de Sevilla. En 1868 viaja a Madrid y en el Museo del Prado conocerá a fondo la obra de Goya y de Velázquez. Posteriormente viajará a Roma donde permanecerá entre 1871 y 1875 y conocerá a Mariano Fortuny que influirá notablemente en su obra pictórica.

En 1871 se traslada a Roma, ciudad en la que reside hasta 1875; entabla aquí amistad con Mariano Fortuny, cuya influencia determina el empleo de una gama cromática más amplia que combina con una factura más refinada y preciosista, empleada sobre todo en sus “casacones”. Se trata de interiores con escenas dieciochescas con las que alcanza fama internacional, y que por regla general suele situar en escenarios andaluces; ejemplo de ello es su obra Semana Santa en Sevilla (Sarah M. Spooner Collection 1879).

En 1881 se instala en París donde permanecerá durante nueve años pintando obras ambientadas en el siglo XVIII con un notable éxito. También en París aprende a simplificar su pintura al entrar en contacto con el naturalismo.

De vuelta en Sevilla, hacia 1890, comienza a incluir en su repertorio escenas anecdóticas, paisajes y obras de temática social, acercándose a las propuestas del realismo, a las del modernismo y a las del simbolismo , e interesándose por temas lumínicos sin duda debido a su amistad con Joaquín Sorolla.


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El pintor Joaquín Sorolla y Bastida, pintado por José Jiménez Aranda, 1901. Óleo sobre lienzo. 89,5 x 60,5 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado

La muerte de su mujer e hija en 1892 hace que se instale definitivamente en su ciudad natal donde es nombrado miembro de la Academia de Bellas Artes, donde se convertirá en profesor de su escuela en 1897 empleó que conservará hasta su muerte ocurrida el 6 de mayo de 1903.

Su obra profesa gran influencia en la pintura española, ya que a partir de 1897 ejerce de profesor en la Escuela de Bellas Artes de Sevilla.

Los discípulos de José Jiménez Aranda en la época en Sevilla, fueron principalmente: Daniel Vázquez Díaz, Eugenio Hermoso, Ricardo López Cabrera, Manuel González Santos y Sanz Arizmendi. También influyó José Jiménez Aranda de manera notable en Joaquín Sorolla.

Entre las obras más destacadas de José Jiménez Aranda, se encuentran "Una desgracia", "Un lance en la plaza de toros" y "Una esclava en venta".


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Una desgracia. Autor: José Jimenez Aranda. 1890. Colección Particular. Tras triunfar en París con sus cuadros de "casacón" Jiménez Aranda regreso a España en 1890 para instalarse en Madrid. Debido a la crisis que vivía el género preciosista decidió orientar sus preferencias hacia otro tipo de pintura, especialmente hacia el realismo con cierto eco social, como observamos en esta obra, enviada a la Exposición Nacional de 1890 en la que se narra un episodio contemporáneo: un grupo de transeúntes contempla el cuerpo de un albañil, que acaba de caerse del andamio en el que trabajaba. Los gestos de horror de la mayoría de las figuras, especialmente la mujer de primer plano que tapa con su mano derecha el rostro, y las tonalidades grisáceas de la luz indican que nos encontramos ante una desgracia, como bien reza el título.

Una esclava en venta de José Jiménez Aranda en 1897. La joven, desnuda y sentada sobre una alfombra, exhibe un cartel en griego en el que puede leerse "Rosa de dieciocho años en venta por 800 monedas".


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Una esclava en venta. Autor: José Jimenez Aranda. Después de 1892. Óleo sobre lienzo 100 x 82 cm. Museo del Prado. Una joven esclava, sentada sobre una alfombra en un mercado oriental agacha pudorosamente la cabeza para esconder su vergüenza. Del cuello un cartel escrito en griego reza “Rosa de 18 años en venta por 800 monedas”. A su alrededor permanecen las figuras sin rostro de los posibles compradores.

El cuadro es uno de los desnudos más llamativos de la pintura española del siglo XIX, realizado con una técnica muy concluida y depurado dibujo. Jiménez Aranda juega con la sensual morbidez del cuerpo desnudo y nacarado de la joven en contraste con la viveza del colorido de la alfombra. La modernidad del encuadre, con un punto de vista muy alto, sugiriendo un cerco de hombres que contemplan lujuriosamente a la esclava, es uno de los aspectos más llamativos de la obra.


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Fue también un notable dibujante e ilustrador, faceta esta en la que destacan los 689 dibujos que realizó para la edición del centenario del "Quijote".
 




Otras obras


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Un lance en la plaza de toros. Obra de José Jiménez Aranda 1870. Óleo sobre tabla, 51 x 46 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga

Un grupo de espectadores asomados al palco de la popular plaza taurina de Sevilla, la Maestranza, contempla lo que parece ser –por la evidente gesticulación– un emotivo momento de la lidia que se está desarrollando a la izquierda y fuera del alcance del contemplador del cuadro, pero que no puede ser otro que la acometida y derribo del picador, episodio del que da testimonio la galopada del caballo suelto por la arena (al que se le suma otro blanco, ya corneado y abatido en el lateral derecho). A ello se añade la vivaz presencia de la multitud de fondo, cuyo griterío suponemos, y que en lo yuxtapuesto de su recortado cromatismo parece poseer casi calidades de esmalte. En cuanto a los personajes del palco, resulta llamativo el repertorio de expresiones y gestos de todo tipo que ofrecen, desde el que en pie sobre la silla de enea y abrazado a la columna refuerza la verticalidad de este elemento de la composición, hasta el que en el extremo derecho acerca a sus ojos unos pequeños gemelos mientras se dispone a subir a su propia silla; la mayoría de los hombres estiran el cuello –y hay quien ha derribado su propia silla por el impulso súbito de incorporarse– mientras que las mujeres (menos una) esconden el rostro huyendo de una visión demasiado cruda, bien girando sobre su asiento de cara al interior del palco, como la que configura esa bella mancha cromática de blancos y pálidos rosas con el amarillo pardusco –casi barquillo– del mantón, bien iniciando ya la salida, de espaldas al ruedo, como la que en el grupo de la derecha es asediada por su marido, que le argumenta para que no deje el lugar. La ironía o el tenue humor que destilan los títulos dados a los asuntos de este tipo de cuadros costumbristas o de género (de «casacón» o no) se da aquí con la actitud de los personajes tratando de ver lo que nosotros no vemos y convirtiéndonos en mirones a nuestro pesar: el «lance», tanto como situación notable o llamativa cuanto como trance o situación apresurada, termina siendo compartido por el espectador y los personajes, el primero precisamente por intentar captar a los segundos.

La vista de la catedral hispalense, factible porque hasta 1880 no se cerró el anillo de los palcos por el arquitecto Juan Talavera permite repetir la perspectiva que eligiera Joaquín Domínguez Bécquer en su pintura La plaza de la Maestranza antes de empezar la corrida (San Sebastián, Museo de San Telmo), con el mismo efecto de la masa del público y el marco arquitectónico de la plaza con la catedral al fondo. Lo pintoresco de esta vista de la catedral desde la plaza de toros había sido ya advertido por Théophile Gautier, quien en su Voyage en Espagne, refiriéndose al coso taurino en la Sevilla de 1940, escribe: «Se dice que un violento temporal abatió ese lado que luego no ha sido reconstruido. Esta disposición abre una maravillosa perspectiva hacia la catedral y forma uno de los más bellos cuadros que se pueda imaginar, especialmente cuando los graderíos están repletos de una multitud deslumbrante, esmaltada de los más vivos colores».

El Lance fue presentado junto con otras dos obras (Poniéndose como ropa de Pascua y El santo óleo) a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1871, donde obtuvo una medalla de tercera clase de la que acusa recibo Manuel Cañete al hacer su análisis del certamen en La Ilustración Española y Americana, y señalar el logro de la inspiración en los tres cuadritos de costumbres presentados por Jiménez Aranda.

Pantorba, en la monografía dedicada a su abuelo, anota que la tercera medalla concedida a Un lance resultó ser fuera de reglamento, y que se vendió en Sevilla por 4.000 reales, precio que –recoge en cita– «hizo época en la ciudad, por estimarse bastante crecido». Tras ofrecer, diez años después, el dato de la réplica de la pintura aquí comentada, en la que los personajes van vestidos de casacón, añade que se trata del cuadro al que se refirió Mélida quien, «por el año de 1870» lo había visto en el estudio madrileño de su hermano Enrique [Mélida], pintor, y que éste y Jiménez Aranda hablaron entonces «de las posibles facilidades para enviarlo al mercado de París». Y concluye avisando que se reprodujo la obra en la barcelonesa revista Lecturas con un breve artículo titulado: «Jiménez Aranda, el pintor que todo se lo debió a sí mismo».

Respecto a la réplica con ropas de casacón, ya la Ilustración Española y Americana del 15 de agosto de 1880 la reprodujo con motivo de su exposición en el Salon de París de 1880 con la siguiente denominación: «En la plaza de toros de Sevilla a principios de siglo: Emociones de una cogida (cuadro de Jiménez Aranda)», en tanto que su texto –escrito por Manuel Bosch– señala que el pintor ha hecho pasar en 1880 la escena de su cuadro para que sirva de pendant –no tanto, advertimos nosotros, a tenor de la desproporción en dimensiones– a otro, debido igualmente a su pincel y de análogo asunto, pero perteneciente a la época actual (o sea, el que aquí nos ocupa, perteneciente a la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza). A continuación se reflexiona a vuela pluma sobre el hecho de que diez años no han ¬introducido el más mínimo cambio en el «sangriento espectáculo de las corridas de toros», a no ser la sustitución de casacones y tricornios por la jaquette y el igualitario hongo. Y ni siquiera el «escenario» ha cambiado, pues el circo taurino de la capital de Andalucía, construido en 1760 por la Real Maestranza de Caballería, permanece todavía sin terminar por uno de sus lados, de manera que la gallarda silueta de la Giralda domina el anchuroso anfiteatro. Se concluye advirtiendo de las no vulgares dotes que para componer posee Jiménez Aranda, y que el cuadro ha figurado dignamente en el Salon parisino de ese año.

Las variantes de esta réplica –aparte la fundamental del vestuario– radican sobre todo en el leve giro del punto de vista hacia la derecha, de tal forma que los dos palcos fronteros son lógicamente más visibles; ello afecta igualmente al recurso de más efectividad en el fondo catedralicio, que en esta versión de 1880 queda enmarcado por el arco de la derecha. También hay ligerísimas variantes en las inclinaciones y posturas de los personajes, más visibles en la mujer de la izquierda que vuelve la cabeza para no ver el lance, la postura de la pierna del personaje central subido a la silla, y objetos como el bastón, que en esta réplica de 1880 queda en el suelo en vez de repetir el escorzo de su posición en la silla del centro de la primera versión, la del estudio que nos ocupa. Más llamativa es la ausencia en la réplica del caballo muerto o malherido en la arena, supuestamente oculto por las cabezas con bicornios de la derecha, pero probablemente eliminado para no herir la sensibilidad de los parisinos que iban a ver el Salon de 1880 (a donde la envía junto con Los bibliófilos), y sobre todo la del marchante Goupil, que es quien la adquiere para acabar en Buenos Aires, según narra Pantorba en su citada monografía sobre el pintor.

Esteban Casado / carmenthyssenmalaga.org


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Sermón en el Patio de los Naranjos, también conocido como "Semana Santa en Sevilla". 1876 h. Museo de San Francisco. Óleo sobre lienzo. El más representativo de todos los pintores preciosistas es el sevillano José Jiménez Aranda, amigo de Fortuny en Roma, cuyas obras de casacones dieciochescos, de buen dibujo y ejecución minuciosa, lo acercan a Meissonier como bien podemos apreciar en esta escena. Sus sobresalientes dotes de dibujante le permiten mostrar el variopinto repertorio de trajes y captar las actitudes de los personajes con absoluta naturalidad y espontaneidad. A esto debemos añadir su elevada capacidad de observación, el realismo que aporta a sus figuras, el excelente sentido cromático y la perfección a la hora de componer las escenas, resultando trabajos de elevada calidad técnica.


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La gallinita ciega, óleo sobre lienzo, 42 x 66 cm. Museo del Prado. Obra de José Jiménez Aranda. Durante su estancia en París, Jiménez Aranda realizó a menudo tableautins (obras de pequeño formato y ejecución minuciosa ambientadas en el siglo XVIII). El detallismo de las figuras contrasta con la veracidad de los árboles del fondo, que demuestran además sus cualidades como paisajista y la influencia del naturalismo francés, que marcó su evolución posterior.


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Retrato de caballero, óleo sobre lienzo, 71 x 58 cm, firmado, 1877. Museo del Prado. Obra de José Jiménez Aranda


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Los pequeños naturalistas, óleo sobre lienzo, 49 x 63 cm. Museo del Prado. Obra de José Jiménez Aranda

Más info de de José Jiménez Aranda en el Museo del Prado


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Academia. Carbón sobre papel. 37 x 19.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Academia. Tinta sobre papel. 28 x 20 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Dibujo preparatorio para un cuadro. Tinta sobre papel. 27.5 x 18.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El borracho. Aguafuerte sin numerar. 12.5 x 9 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Pareja. Tinta sobre papel. 31 x 21 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto para "La murga". Tinta sobre papel. 22 x 14.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto para 'Los dulces del santo'. Grafito sobre papel. 30.5 x 22.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto para 'Un concierto ante su Eminencia'. Tinta sobre papel. 28.5 x 20.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto de ilustración para El capitán Montoya. Tinta sobre papel. 18 x 21.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto para 'Galanterías'. Grafito sobre papel. 25 x 33.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Boceto para 'Un sermón en el patio de los naranjos'. 1879. Obra de José Jiménez Aranda


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Desnudo. Grafito sobre papel. 28 x 31.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El salto del toro. 1863. Grafito sobre papel. 8.5 x 15.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio de figuras. Grafito sobre papel. 20.5 x 30 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio de un soldado. Anverso. Grafito sobre papel. 19 x 24.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio de un soldado. Reverso. Grafito sobre papel. 19 x 24.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio para la ilustración de "Tartarín sur les Alpes". Grafito sobre papel. 20 x 34.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Figuras. 1862. Grafito sobre papel. 8.5 x 15.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Juez. Tinta sobre papel. 22.3 x 26.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio de caballo. Grafito sobre papel. 12 x 16 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio de perros. Grafito sobre papel. 18 x 24 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Mujer e hija del pintor. Aguafuerte sin numerar. 13.5 x 21 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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La familia del pintor. Aguafuerte sin numerar. 13 x 18.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Retrato del padre del pintor. 1875. Obra de José Jiménez Aranda


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Retrato de la madre del pintor. Óleo sobre lienzo pegado a tabla. 45 x 38 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Mujer apagando la luz o Buenas noches. 1892. Museo de Bellas Artes. Cádiz. Obra de José Jiménez Aranda


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Retrato (Estudio) Óleo sobre lienzo. 45.2 x 38 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Palique. Acuarela sobre papel. 28 x 22.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Un sibarita. 1879. Óleo sobre tabla. 24.5 x 15.8 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Vendedor de frutas. 1870. Óleo sobre lienzo. 49 x 29.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Maja (Boceto). Tinta sobre papel. 14 x 7 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El primerr hijo. Óleo sobre lienzo. 61 x 76 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El rincón de los pájaros. 1886. Acuarela sobre papel. 33 x 50 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El viejo canario. Óleo sobre tabla. 33 x 43 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Estudio. Óleo sobre tabla. 19,5 x 25 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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La salida del Cristo de la Pasión en la Semana Santa de Sevilla. 1897. Óleo sobre lienzo. 48 x 68 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Los dulces del santo. 1892. Óleo sobre tabla. 56 x 80 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Paisaje con rocas. Óleo sobre lienzo. 17 x 33 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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La mañana en Alcalá de Guadaira. Óleo sobre lienzo. 27 x 33 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Paisaje de Alcalá de Guadaira. Óleo sobre tabla. 19.5 x 28 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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Pinos de Alcalá de Guadaira. Óleo sobre lienzo. 27 x 32.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Hato, 1896. Óleo sobre lienzo, 64 x 98 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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La gitana y su hija, óleo sobre lienzo, 40 x 29 cm. Colección privada. Obra de José Jiménez Aranda


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El crítico, óleo sobre tabla, 35 x 26,6 cm. Colección privada. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Grafito y tinta sobre papel. 16 x 21.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Tinta y gouache sobre papel. 27 x 18.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Acuarela y gouache sobre papel. 26.5 x 36.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Grafito y gouache sobre papel. 21.5 x 31 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Tinta y gouache sobre papel. 18.5 x 24 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Tinta y gouache sobre papel. 20 x 25 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Acuarela y gouache sobre papel. 26 x 39 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Tinta y gouache sobre papel. 21.5 x 28.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Tinta y gouache sobre papel. 17.5 x 24.5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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El Quijote. Óleo sobre lienzo. 29,5 x 42,5 cm. Obra de José Jiménez Aranda


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La rebotica. 1882. Colección particular (Madrid). Obra de José Jiménez Aranda


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El aguador y los murmuradores. 1878. Obra de José Jiménez Aranda


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Autorretrato de José Jiménez Aranda; publicado en la revista Álbum Salón de forma póstuma en 1904.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor sevillano José Jiménez Aranda, fue uno de los más destacados representantes de la pintura andaluza del siglo XIX. Su hermano Luis también de dedicó a la pintura, hay otro trabajo dedicado a él


Fuentes y agradecimientos: Mathías (Matías del Rey), pintura.aut.org, es.wikipedia.og, carmenthyssenmalaga.org, artcyclopedia.com, artehistoria.jcyl.es, masdearte.com, oronoz, arteinfo.es, es.wahooart.com, instatterminus.blogspot.com.es y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Viernes, 24 Octobre 2014, 15:40; editado 23 veces 
j.luis - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Re: Jiménez Aranda, José 
 
Jose Luis, pocas veces puedo decir de un pintor que me guste en todas las técnicas utilizadas, pero en este no sabría que elegir. Me han encantado los dibujos a lápiz pero tambien los oleos. El cuadro "Los pequeños naturalistas" me ha encantado, pero tambien otras obras costumbristas.

Gracias por darme a conocer a este pintor andaluz.      
 



 
mumo - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Re: Jiménez Aranda, José 
 
Espectacular el gran manejo de los distintos materiales y la conformación de la composición de las figuras. "El  rincón de los pájaros" a la acuarela, no parece tal por los múltiples detalles tan difíciles de lograr con este material. Me ha gustado toda su obra y como andaluz que soy, me llena de orgullo. Gracias José Luis
 



 
matias - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Re: Jiménez Aranda, José 
 
Mumo y Matías, estoy de acuerdo con vuestros comentarios..., a este pintor no lo conocía, pero estoy "estudiando" la obra de Sorolla, en un buen libro que me he comprado en el Prado con motivo de su gran muestra que el museo le dedica en estos días, y, me está resultando muy interesante, pues no sólo habla de Sorolla -que naturalmente es el protagonista- sino que también lo hace de sus contemporáneos, entre otros de José Jiménez Aranda, al qué conoció en su estancia en París y se hicieron muy amigos intercambiando experiencias y estilos. De él aprendió a interpretar las escenas populares "ambientadas en paisajes naturales o urbanos, con argumentos pintorescos o anecdóticos". Concretamente el cuadro "Una desgracia" de José J. A. -qué por cierto no he logrado conseguir en un formato grande-, impactó en Sorolla de una manera determinante en la manera de interpretar la pintura en escenas de género.  


 


Saludos
 




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j.luis - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Re: Jiménez Aranda, José 
 
Matías, nuevamente gracias por tu colaboración de las imágenes de "Una desgracia" que me has enviado en varios formatos, sé que te habrá costado mucho conseguirlas.


Saludos.
 




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