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Ernst, Max
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Mensaje Ernst, Max 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor surrealista alemán Max Ernst, tambén realizó algunas esculturas. Fu pareja de la también pintora surrealista Leonora Carrington (1917–2011).


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Max Ernst (Brühl, Alemania, 1891-París, 1976) Pintor y escultor alemán. Formó parte del movimiento dadaísta de Colonia, aunque desde 1919 ya realizaba asociaciones en sus obras que pueden considerarse surrealistas. Practicó diversas y originales técnicas pictóricas, siempre dentro de la estética de lo absurdo y dictadas por el automatismo característico del surrealismo. Empleó durante toda su vida el procedimiento del collage, como en La mujer de cien cabezas (1929). Mediante el balanceo de una lata de pintura agujereada experimentó la técnica del goteo, claro antecedente del futuro dripping de Jackson Pollock.

También usó el recurso de la decalcomanía, con el que duplicaba manchas de forma simétrica, y el método del frottage, que consistía en la reproducción de texturas, al pintar sobre un papel superpuesto a una superficie con relieves. Con este procedimiento trabajó sus colecciones de Bosques y de la Historia Natural entre 1926 y 1928. Gran parte de su producción se caracteriza por una temática inquietante y por la aparición de formas orgánicas y minerales que crean una atmósfera de pesadilla.


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Museo Max Ernst.


Su pareja


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Leonora Carrington (Lancashire, Inglaterra, 6 de abril de 1917 – Ciudad de México, 25 de mayo de 2011) fue una pintora surrealista y escritora mexicana de origen inglés. En el año 1936 ingresa en la academia Ozenfant de arte, en la ciudad de Londres. Al año siguiente conoce a quien la introdujo indirectamente en el movimiento surrealista: el pintor alemán Max Ernst, a quien vuelve a encontrar de nuevo en un viaje a París y con quien no tarda en establecer una relación sentimental. Durante su estancia en esa ciudad entra en contacto con el movimiento surrealista y convive con personajes notables del movimiento como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí.


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Max Ernst y Willy Brandt el 29 de agosto de 1972.

Espero que la recopilción que he conseguido de este pintor surrealista alemán, sea de vuestro interés, en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras


Max Ernst en el Museo Thyssen

Max Ernst (Brühl, 1891 - París, 1976) La vida del artista alemán Max Ernst estuvo asociada al desarrollo del surrealismo y, a partir del estallido de la Segunda Guerra Mundial, a la difusión de la vanguardia europea en Estados Unidos

De. formación artística autodidacta, estudió arte, filosofía y psiquiatría en la Universidad de Bonn. Comenzó su carrera de pintor dentro del expresionismo junto a su amigo August Macke, pero, desencantado de los valores burgueses que habían provocado la Primera Guerra Mundial, en 1918 se vinculó al grupo dadaísta de Berlín. Estableció contactos con los dadaístas de Zurich y París y un año después fue el principal impulsor del grupo dadaísta de Colonia. En esos años utilizó como método artístico un característico tipo de collage realizado a base de recortes de grabados antiguos

Tras. conocer personalmente a Paul Éluard y su mujer Gala en Colonia, Ernst se trasladó a París en 1922, donde se relacionó con el grupo surrealista de André Breton y desarrolló una pintura derivada de técnicas semiautomáticas, como el frottage, que consistía en poner un trozo de papel sobre una superficie de textura especial y frotarlo con un lápiz, o la decalcomanía. Esta última técnica, inventada por Óscar Domínguez en 1935, le ayudó a crear juegos de texturas que convertían sus paisajes en parajes de apariencia devastada

En. 1938, tras abandonar el grupo surrealista parisiense por solidaridad con Éluard, se fue a vivir con Leonora Carrington a Saint-Martin d’Ardèche, al norte de Aviñón, donde reconstruyeron juntos una casa, llenándola de relieves, esculturas y pinturas. Al comienzo de la guerra fue encarcelado por ser súbdito alemán. Tras escapar y volver a ser internado en varias ocasiones, Ernst consiguió su liberación definitiva y decidió poner rumbo a Estados Unidos. Tras resolver todo tipo de inconvenientes, llegó por fin a Nueva York en julio de 1941, donde al poco tiempo se casó con la coleccionista Peggy Guggenheim, quien le había ayudado a salir de Francia

En. 1953 regresó a París junto a su nueva compañera, Dorotea Tanning, y en 1958 obtuvo la nacionalidad francesa. El final de su vida lo pasó en Seillans, al sur de Francia.


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Sin título. (Dadá), c. 1922-1923. Óleo sobre lienzo, 43,2 x 31,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Max Ernst.

El título dado por Max Ernst a esta pintura —Sin título. (Dadá)— no ofrece lugar a dudas sobre su adscripción a este movimiento. El artista, que llegó a autodenominarse «Dadamax Ernst», fue uno de los protagonistas del foco dadaista de Colonia junto al artista y poeta vinculado al partido comunista Johannes Baargeld y al artista experimental Hans Arp. Ahora bien, el lienzo está fechado alrededor de 1922 o 1923, cuando Ernst ya se había traslado a París, donde pronto entraría a formar parte del grupo surrealista, entonces en plena époque des sommeils.

La progresión natural del dadaísmo al surrealismo se hace muy evidente en esta pintura de Ernst. Un personaje vuelto de espaldas se sitúa frente a una gran espiral en una estancia en la que aparecen varios objetos flotantes disparatados. Cada detalle está representado de forma realista pero, vista en su integridad, la composición contiene una discontinuidad inexplicable. Al sacar de su contexto los diferentes elementos no sólo se crean nuevas formas sino que se consiguen significados fantásticos y extraños. A pesar de tratarse de un óleo, Ernst aprovecha los recursos que le ofrecía el collage. Entre 1918 y 1924 el artista explotó al máximo la utilización satírica de esta técnica con una mordacidad cercana a los fotomontajes de John Heartfield y George Grosz.


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Flor-concha. 1927. Óleo sobre lienzo, 19 x 24 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Max Ernst.

Esta Flor-concha pertenece a un conjunto de lienzos sobre el mismo tema realizados entre 1927 y 1929, en el momento de mayor reconocimiento de Max Ernst como una de las figuras principales del surrealismo. Este extraño espécimen, inexistente en la naturaleza y nacido de la imaginación del pintor, recuerda algunos ejemplares de los frottages que aparecen en su Histoire naturelle, deudores de sus experimentos dadaístas. En 1927, año en que se fecha esta obra, Ernst había contribuido a las teorías surrealistas con una serie de textos entre los que se encuentra «Más allá de la pintura», en el que exponía su idea de que el artista debía liberar la imaginación humana y consideraba el frottage como «la intensificación de sus facultades visionarias».

Para Ernst el collage, el frottage, el grattage y la decalcomanía eran recursos técnicos para liberar las fuerzas creativas del inconsciente. En este pequeño lienzo, ha utilizado el procedimiento del grattage, una técnica similar al frottage pero que en vez de rascar con el lápiz sobre un papel colocado encima de una superficie rugosa, fricciona el óleo con diversos objetos para obtener diferentes texturas que se funden en la imagen final.


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Arbol solitario y árboles conyugales. 1940. Óleo sobre lienzo, 81,5 x 100,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Max Ernst.

«Mi obra es como mi modo de vivir: ni armoniosa, como la de los creadores clásicos, ni uniforme, como la de los revolucionarios tradicionales. Es subversiva, irregular y contradictoria, e inaceptable para los especialistas del arte, de los comportamientos y de la moral». Esta cita de Ernst, recogida por Werner Spies, demuestra su rechazo a las normas artísticas y nos habla de una obra cambiante que oscila entre la agresividad y la exaltación.

La azarosa vida de Max Ernst se convirtió durante la Segunda Guerra Mundial en argumento idóneo para una novela. En 1938, tras abandonar el grupo surrealista por solidaridad con Paul Éluard, se fue a vivir con Leonora Carrington a Saint-Martin d’Ardèche, donde reconstruyeron juntos una casa, llenándola de relieves y pinturas. Su tranquilo y creativo retiro fue interrumpido al comienzo de la guerra al ser encarcelado el artista por ser súbdito alemán. Tras varios intentos de fuga y su definitiva liberación, gracias a la intervención de Paul Éluard, volvió a Saint-Martin, donde se encontró solo, ya que Leonora, tras haber sufrido una fuerte depresión, había sido internada en un hospital psiquiátrico en España. Con una Europa en guerra y una Francia ocupada, Ernst, como otros artistas e intelectuales europeos, decidió emigrar a Estados Unidos. Después de resolver todo tipo de inconvenientes, llegó a Nueva York en julio de 1941, donde al poco tiempo contrajo matrimonio con la coleccionista Peggy Guggenheim.

Árbol solitario y árboles conyugales fue realizado antes de la partida del artista hacia América, en el momento en que se aprecia un cambio de rumbo en su obra. Las ciudades devastadas, que había pintado durante los años centrales de la década de los treinta, habían dado paso a unos paisajes fantasmagóricos poblados con figuras antropomórficas, entre los que destaca el apocalíptico lienzo Europa después de la lluvia, finalizado en Estados Unidos. Estos paisajes habrían sido realizados con la técnica de la decalcomanía, una práctica semiautomática que explotaba la distribución aleatoria de los colores como resultado de su aplicación al azar, primero sobre un vidrio u otra superficie lisa y presionando luego ese soporte sobre la tela. Había sido utilizada por Victor Hugo, gran precursor de los surrealistas, recuperada por Óscar Domínguez en sus gouaches de 1935 y aplicada por Max Ernst en sus pinturas al óleo, a finales de los años treinta.

Estos sobrecogedores Árboles, a modo de compactos cipreses de calidades porosas, que en ocasiones se asemejan al mármol o a ciertas formaciones volcánicas, o quizás a las estalagmitas que Ernst podía haber contemplado en Aven d’Orgnac, una gruta cercana a Saint-Martin d’Ardèche, están pintados con esta misma técnica. Entre esas formas petrificadas, de un complejo simbolismo, podemos dilucidar algunas imágenes, como un desnudo femenino acechado por un amenazante pájaro, una cabeza de caballo y varios perfiles de rostros. Ernst pone de manifiesto una doble visión, paradisíaca y apocalíptica, del mundo, y logra esa «belleza convulsiva» de la que hablaba Breton en sus escritos, y que nos remite a la pintura de Gustave Moreau o de Arnold Böcklin, pero también a las imágenes propias de la literatura romántica.

Christopher Green pone en relación esta pintura con la novela de Leonora Carrington Little Francis, escrita en 1937, especialmente con el pasaje en el que se narra la llegada del pequeño Francis (Leonora) y su tío Ubriaco (Ernst) a la localidad de Saint-Roc (Saint-Martin): «Se sentaron donde podían contemplar el río y las altas colinas calcáreas del otro lado. Las formas de las rocas componían cientos de criaturas diferentes. “Conocía a un hombre que se pasó toda la vida transformando el paisaje en un zoo”, dijo el tío Ubriaco pensativamente. “Trabajó durante años convirtiendo las rocas en leones y tigres, ministros, centauros, personajes históricos, etc. Era un hombre encantador, pero trabajaba demasiado duro. Creo que los cipreses son deliciosos, me recuerdan una peluca y, como suelen crecer en los cementerios, uno se imagina la cabeza muerta de una bella mujer debajo de ellos”».


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Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca. 1958. Óleo sobre lienzo, 137 x 107 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Max Ernst.

En 1958 Max Ernst obtuvo la nacionalidad francesa. Cinco años antes, el pintor y su cuarta mujer, la pintora americana Dorothea Tanning, habían regresado a Francia y entre 1955 y 1964 residieron en Huismes, cerca de Chinon, donde fue pintado este óleo titulado Treinta y tres muchachas salen a cazar la mariposa blanca, perteneciente desde 1971 a la colección Thyssen-Bornemisza. En esta explosión luminosa, Ernst recupera la técnica del grattage, que había practicado desde los años veinte. Con una espátula ha aplicado pequeños trazos rasgados que se multiplican prácticamente en toda la superficie del lienzo y que producen un efecto abstracto. Como ha resaltado Werner Spies, al aplicar ahora este procedimiento, el artista concede un mayor énfasis a la textura, lo que demuestra que a partir de los años cincuenta su pintura se contagió de las técnicas automáticas del tachismo y el art informel.

Con motivo de su exposición en la Galerie Creuzevault de París en 1958, donde se expuso este lienzo, Max Ernst publicó cinco poemas en prosa entre los que se encontraba el titulado «Présence d’Alice», en el que aparece una referencia explícita al contenido simbólico del cuadro: «En el cruce de dos señales, una de una escuela de arenques y la otra de una escuela de cristales, treinta y tres niñas salen en busca de la mariposa blanca, los ciegos danzan en la noche, los príncipes duermen mal y el noble cuervo toma la palabra».



Fantasmagorías de Max Ernst


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Este grabado forma parte de 'Una semana de bondad, o los siete pecados capitales', de Marx Ernst. Esta novela gráfica de 1934 ha sido editada por Atalanta junto con 'La mujer 100 cabezas' (1929) y 'Sueño de una niña que quiso entrar en el Carmelo' (1930). El volumen, ahora en las librerías, se llama 'Tres novelas en imágenes'.


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Esta estampa está dentro del capítulo tercero de 'Una semana de bondad'. El libro se divide en series que corresponden (por oscuros motivos, a veces) a días de la semana y elementos naturales. Este capítulo 3 se llama martes, y su elemento es el fuego. Estancias burguesas contienen escenas monstruosas, cuadros enigmáticos y cuerpos escamosos de pequeños dragones, o alas de muerciélagos.


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Pertenece a la misma serie que la anterior visión. Hombres de diferentes razas pretenden dar exotismo, o mejor, descontextualización a los grabados. Las imperturbables líneas rectas aquí contrastan con la curvilínea serpiente y la arqueada ala de gragón del cartero. Nótese la siniestra especie de los cuadros, de esqueletos besándose. Lo casual forma collage con lo insólito: es la base surrealista, mezclar.


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El capítulo primero de 'Una semana de bondad' se encuadra dentro del domingo, su elemento es el barro. Su constante es el león. Los hombres, las mujeres, las cosas tienen cara de león. Estampa nocturna, de luna llena. Un marinero trepa a un puerto (vemos la bandera de su barco), un león antropomorfo lo espera.


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Este león disfrazado de patricio (condecorado) en una sala de mármol, ante una mujer suspirante, nos puede recordar a la película (también surrealista) 'La bella y la bestia', de Jean Cocteau. Parece que a sus lados, el personaje central, tiene los polos que constituyen su naturaleza: la humana ( la mujer), la bestia (el perro).


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Este hombre leonino (del mismo capítulo 1), sujeta a una mujer que a su vez agarra un pequeño corazón ensartado y espinado. El humo, los pelos en el aire, las curvas femeninas, conceden una obvia voluptuosidad al cojunto escénico. Adviértase que el conjunto de estas ilustraciones mantiene planos generales, como las clásicas de novelas decimonónicas, pero desde un prisma rupturista.



Otras obras


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The Beautiful Season. 1924. Óleo sobre lienzo, 58 x 108 cm. Colección Privada. Obra de Max Ernst.


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Nadador ciego: efectos de un contacto. 1934. Óleo sobre lienzo, 93 x 77 cm. Levy Collection. Bridgeport. Obra de Max Ernst.


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Oedipus Rex. 1922. Óleo sobre lienzo, 93 x 102 cm. Colección Privada. París. Obra de Max Ernst. Obra de Max Ernst.


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El ángel del hogar. 1937. Óleo sobre lienzo, 114 x 146 cm. Colección particular. Obra de Max Ernst.


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Ubu Imperator. 1923. Óleo sobre lienzo, 100 x 81 cm. Helene Anavi Collection. Paulhiac. Obra de Max Ernst.


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Saint Cecilia (Piano Invisible). 1923. Óleo sobre lienzo, 101 x 82 cm. Staatsgalerie. Stuttgart. Obra de Max Ernst.


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Bosque de espinas de pescado. 1927. Óleo sobre tela, 54 x 65 cm. Galerie Beyeler. Basilea. Obra de Max Ernst.


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El ojo del silencio. 1944. Óleo sobre tela, 108 x 141 cm. Washington University Art Gallery. Saint Louis. Obra de Max Ernst.


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Habakuk düsseldorf. Obra de Max Ernst


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Der Assistent, Der Frosch, Die Schildkroete, 1967, steht vor dem Lenbachhaus in Muenchen. Obra de Max Ernst


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Max Ernst: Corps enseignant pour une école de tueurs (Lehrerkollegium einer Schule für Totschläger) (1967) vor dem Max-Ernst-Museum in Brühl Die beiden Figuren Seraphine Cherub und Seraph der Neuling stehen zu beiden Seiten von Big Brother.


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Denkmalgeschützter Brunnen von Max Ernst vor dem Rathaus, Brühl, Rheinland.



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Museo Max Ernst. Con vistas al castillo de Augustusburg se levanta esta residencia benedictina clasicista. El museo alberga una enorme colección de impresiones y esculturas del surrealista natural de Brühl, Max Ernst (1891-1976).



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado la obra de este peculiar artista surrealista alemán Max Ernst, tambén realizó algunas esculturas. Fu pareja de la también pintora surrealista Leonora Carrington.


Fuentes y agradecimientos a: museothyssen.org, epdlp.es, chess-theory, elmundo, es.wikipedia.org y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Domingo, 19 Abril 2015, 17:13; editado 6 veces 
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Mensaje Re: Ernst, Max 
 
Gracias J.Luis, como bien dices es muy peculiar la obra de este pintor. No va con mis gustos jeje.

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: Ernst, Max 
 
Hoy he visto algunas obras de este artista y aunque tampoco son de mi gusto, le he dedicado este trabajo, ahora Max Ernst, en los circulos de arte parece que está de moda, en Madrid hay una exposición a bombo y platillo.


 


Saludos.
 




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