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López De Legazpi
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Post López De Legazpi 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de Héroes Españoles… Este decimoséptimo trabajo recopilatorio, está dedicado a Miguel López de Legazpi el conquistador de las islas Filipinas y buena parte del Pacífico.

Miguel López de Legazpi (1500?-Manila 1572) Nacio en Zumarraga, Guipúzcoa, País Vasco (España). Fue uno de los mas grandes navegantes y conquistadores españoles de todos los tiempos a pesar de ser uno de los menos conocidos y celebrados en alguna época pasada, aunque afortunadamente en nuestros días parece que su persona y su obra son ya reconocidos con todos sus merecimientos. A el se debió la conquista del Pacífico, así como la incorporación de la Islas Filipinas a la Corona de España.

Después del descubrimiento de las Filipinas por Magallanes y de un frustrado intento de colonizarlas a cargo de López de Villalobos, Felipe II decidió su conquista. Para ello se puso en contacto con fray Andrés de Urdaneta, que había participado con Elcano en la vuelta al mundo. Urdaneta puso como condición que al mando estuviera, como Capitán General, el Alcalde de la Ciudad de México, López de Legazpi.

La expedición, integrada por dos naos y tres petaches que embarcaron a 200 soldados, 150 marineros y 4 frailes, partió del Puerto de Navidad (Jalisco) el 21 de noviembre de 1564. Durante el viaje, en el que desertó uno de los petaches al mando de Alonso de Arellano, recalaron en las Islas de los Barbudos (Marshall ) y de los Ladrones (Marianas ). Permanecieron en cada una de los archipiélagos varios días y, en ese tiempo, los indígenas intentaron vender sus mercancías con toda clase de argucias y trampas: En los cestos de arroz sólo la primera capa era de grano, el resto era arena. Otro día desapareció parte del timón de uno de los buques. Legazpi ordenó a sus hombres pagar aunque hubiera engaño con el fin de evitar problemas.

La expedición de Legazpi avistó las Islas Filipinas el 15 de febrero de 1565. Era la isla de Ibabao. Después de explorar las Islas de Leyte y Samar, se dirigieron a Cebú, donde pereció Magallanes. El 27 de abril, después de disparar los cañones de los buques para prevenir incidentes, desembarcaron en la isla fundando la ciudad de San Miguel. A la nueva ciudad comenzaron a acudir nativos atraídos por la presencia de españoles, y varios jefes locales reconocieron a Felipe II como su soberano. Al igual que hiciera en las Marinas y las Marshall, Legazpi ordenó a sus tropas que respetaran a los indígenas y sus propiedades. Después de esto, y tras recibir refuerzos, se lanzó a la conquista de Luzón. En la bahía de Manila, sobre la ciudad prehispánica, fundó la capital del archipiélago español. Con mano firme pero amable, prefiriendo la negociación y la concordia frente a la fuerza, gobernó las Filipinas hasta su muerte.

Añadir que Fray Andrés de Urdaneta, después de la fundación de San Miguel, recibió orden de regresar a Méjico atravesando el Pacífico. Antes se había intentado 5 veces, todas infructuosas. Por fin Urdaneta arribó a Méjico tras 130 días de navegación estableciendo la que, hasta 1821, sería la ruta comercial entre Filipinas y el Virreinato de Nueva España.

Murió en la pobreza esperando la llegada de su nieto en 1572 y nunca supo de la Real Cédula por la que el Rey Felipe II le nombró "Gobernador vitalicio y Capitán General de Filipinas".

Hoy, gracias al buen recuerdo dejado por Miguel López de Legazpi en aquellas tierras, Zumarraga está hermanada con las ciudades de Legazpi (en la Isla de Albay) y de Tagbilaran (en la Isla de Bohol).

Espero que la información recogida sea de vuestro interés.





Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados

Homenaje a los Conquistadores Españoles, ver video: http://es.youtube.com/watch?v=cqLDc...cid=VIDURVHOV11





Resumen Biográfico:


]b]Miguel López de Legazpi [/b](¿1503? – 1572), conocido como «el Adelantado» y «el Viejo», fue conquistador español. López de Legazpi fue administrador colonial español de las Islas Filipinas y fundador de la ciudad de Manila.

López de Legazpi nació en Zumárraga, Guipúzcoa con dudas sobre el año de nacimiento, que podría ser 1502, 1503 ó 1505, y murió en Manila, Filipinas, el 20 de agosto de 1572.

Proveniente de una familia de la pequeña nobleza guipuzcoana, con el título de hidalgo. Segundo hijo de Juan Martinez de Legazpi y Elvira Gurruchategui.  Su casa natal, denominada Casa-torre Legazpi o Jauregi Haundia, se conserva en Zumárraga.

Su padre luchó en Italia y en Navarra con las tropas del reino de Castilla. Miguel realizó estudios de letrado y eso le valió para ocupar el cargo de concejal en el Ayuntamiento de Zumárraga en 1526 y al año siguiente el de escribano en la Alcaldía Mayor de Areria (Guipúzcoa), que ocupó a la muerte de su padre y en la que fue confirmado por el Rey el 12 de abril de 1527. El Virrey de México, Luis de Velasco, lo define en una de sus cartas como hijohidalgo notorio de la casa de Lezcano.


Viaje a México

En 1545 se trasladó a México, en donde estuvo durante 20 años. Ocupó diversos cargos en la administración de la colonia de Nueva España; fue Escribano Mayor en 1551 y ocupó el cargo de Alcalde Mayor de la ciudad de México en 1559, 38 años después de su conquista. Antes había trabajado en la Casa de la Moneda en puestos de alto cargo.

Se casó con Isabel Garcés, hermana del obispo de Tlaxcala Juan Garcés, y de dicha unión nacieron nueve hijos (cuatro varones y cinco mujeres). En 36 años, de 1528 a 1564, de estancia en Nueva España amasó una importante fortuna.

La casa de Legazpi en la capital azteca fue una de las principales y a ella acudían muchos recién llegados que buscaban la fortuna en las nuevas tierras recién descubiertas y dispuestas a ser conquistadas. Su hijo Melchor define de esta manera la casa de su padre en una carta dirigida al rey:

muchos hidalgos y caballeros pobres que iban de estos reinos iban sin conocerle a su casa por la antigua costumbre que de siempre en ella hubo y porque a las personas tales siempre en ella se les dio de comer y vestir y lo necesario. Lo cual ha sido cosa muy notoria y sabida en todo aquel reino.




Estatua de Legazpi en Ciudad de Cebú, Filipinas

Las expediciones anteriores no habían logrado realizar la ruta de vuelta por el Gran Golfo, que era como se llamaba entonces al Pacífico hasta México. Felipe II determinó que había que explorar la ruta desde México a las islas Molucas y encargó la expedición de dos naves a Luis de Velasco, segundo virrey de Nueva España, y al fraile agustino Andrés de Urdaneta, que era familiar de López de Legazpi, que ya había viajado por esos mares. La carta en la que el rey pide a Urdaneta que se sume a la expedición dice así:

El rey: Devoto Padre Fray Andrés de Urdaneta, de la orden de Sant Agustín: Yo he sido informado que vos siendo seglar fuisteis en el Armada de Loaysa y pasasteis al estrecho de Magallanes y a la Espacería, donde estuvisteis ocho años en nuestro servicio. Y porque ahora Nos hemos encargado a Don Luis de Velasco, nuestro Virrey de esa Nueva España, que envíe dos navíos al descubrimiento de las islas del Poniente, hacia los Malucos, y les ordene los que han de hacer conforme a la instrucción que es le ha enviado; y porque según de mucha noticia que diz que tenéis de las cosas de aquella tierra y entender, como entendéis bien, la navegación della y ser buen cosmógrafo, sería de gran efecto que vos fuesedes en dichos navíos, así para toca la dicha navegación como para servicio de Dios Nuestro Señor y y nuestro. Yo vos ruego y encargo que vais en dichos navíos y hagáis lo que por el dicho Virrey os fuere ordenado, que además del servicio que hareis a Nuestro Señor yo seré muy servido, y mandaré tener cuenta con ello para que recibáis merced en hobiere lugar.

De Valladolid a 24 de Septiembre de 1559 años.

Yo el Rey

Las Filipinas, que habían sido descubiertas en el viaje, el primero, alrededor del mundo que realizaron Magallanes y Elcano, caían dentro de la demarcación portuguesa según el Tratado de Tordesillas de 1494, pero aun así Felipe II quería rescatar a los supervivientes de la expedición anterior de Villalobos (1542–1544), que fue quien bautizó al archipiélago con el nombre de Filipinas en honor al rey Felipe II.




Felipe II. Gregorio Ferro. 1776. Real Academia de la Historia. Madrid

Velasco preparó en 1564 y López de Legazpi, ya viudo, fue puesto al mando de dicha expedición a propuesta de Urdaneta, siendo nombrado por el Rey «Almirante, General y Gobernador de todas las tierras que conquistase», aun cuando no era marino. La expedición la componían cinco embarcaciones y Urdaneta participaba en ella como piloto. Legazpi vendió todos los bienes, a excepción de la casa de México, para hacer frente a la expedición, que sufrió retrasos debido a la atracción que la Florida empezó a tener entre los colonos mexicanos. Enroló en la expedición a su nieto Felipe de Salcedo, así como a Martín de Goiti en calidad de capitán de artillería.

El 1 de septiembre de 1564, el presidente y oidores de la Real Audiencia de México dan a Legazpi el documento donde especifican las instrucciones y órdenes que llevaba la expedición. El extenso documento, que ocupaba más de 24 páginas, especificaba todo un código de normas de control, comportamiento y organización, así como la recomendación de dar buen trato a los naturales, que llegaba hasta a indicar cómo se debían de repartir las raciones y evitar que existieran bocas inútiles;

... que no haya en la dicha Armada, criados ni mozos de servicio superfluos... y si más gente fuera, en especial de la inútil...

Aunque hace una salvedad en cuanto al servicio, al conceder una docena de personas destinadas a esas labores prohibiendo cualquier subida a bordo de otro tipo, dice el documento en este punto:

Otrosi: no consentiréis que por vía ni manera alguna se embarquen ni vayan los dichos navíos, indios o indias, negros o negras, ni mujeres algunas, casadas ni solteras de cualquier calidad y condición que sea, salvo hasta una docena de negros y negras de servicio, los cuales repartiréis en todos los navíos, como os pareciese.
Con las cinco naves y unos 350 hombres, la expedición que encabezaba López de Legazpi partió del puerto de Barra de Navidad, Jalisco, el 21 de noviembre de 1564 después de que el día 19 de noviembre se bendijeran la bandera y los estandartes.


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Monumento a Miguel López de Legazpi, 1897, Zumárraga (Guipúzcoa) Autor: Aniceto Marinas García



De la isla de Guam a Filipinas

La expedición atravesó el Pacífico en 93 días y pasó por el archipiélago de las Marianas. El 22 de octubre desembarcaron en la isla de Guam, conocida por isla de los Ladrones, que identifican por el tipo de velamen de sus embarcaciones y canoas que ven. Legazpi ordena lo siguiente:

que ninguna persona de la Armada fuese osado de saltar a tierra sin su licencia y los que en ella saltasen no hicieran fuerza, agravio ni daño alguno a los naturales ni de ellos tomasen cosa ninguna, así en sus bastimentas como de otras cosas, y que no les tocasen en sus sementeras, ni labranzas, ni cortasen palma ni otro árbol alguno, y que no diesen ni contratasen con los naturales cosa ninguna de ningún género que fuese, sino fuese por mano de los Oficiales de Su Majestad, que tenían cargo de ello, so graves penas, y a los Capitanes que lo consintieran, so pena de suspensión de sus oficios.




Estatua dedicada a Lapu Lapu. cacique que luchó en Filipinas contra las tropas de López de Legazpi

Compraron alimentos a los nativos y tomó posesión de la isla para la Corona española. El 5 de febrero salen rumbo hacia las llamadas Islas de Poniente, las Filipinas. El día 15 tocan tierra en la isla de Samar, en donde el Alférez Mayor, Andrés de Ibarra, tomó posesión de la misma previo acuerdo con el dirigente local. El 20 del mismo mes se hacen de nuevo a la mar y llegan a Leite, en donde Legazpi levanta la acta de rigor de toma de posesión, aún con la hostilidad de sus habitantes. El 5 de marzo llegan al puerto de Carvallán.

La escasez de alimentos impulsó la búsqueda de nuevas bases, para lo que se fueron extendiendo los dominios españoles sobre las diferentes islas, llegando a dominar gran parte del archipiélago, a excepción de Mindanao y las islas de Sulú. Esta expansión se realizó con relativa facilidad, al estar los diferentes pueblos que ocupaban las islas enfrentados los unos a los otros, y al establecer Legazpi relaciones amistosas con algunos de ellos, por ejemplo, con los nativos de Bohol mediante la firma de un «pacto de sangre» con el jefe Sikatuna. Los abusos que en el pasado habían cometido los navegantes portugueses en algunos puntos del archipiélago motivaron que algunos pueblos opusieran a Legazpi un fuerte resistencia.

En una reunión deciden establecer un campamento para pasar el invierno en la isla de Cebú, que estaba muy habitada y tenía mucha provisión de alimentos, a la que llegan de nuevo el 27 de abril. Estiman que...

si no quisieren los naturales de la tierra dalles bastimentos por precios justos y usados y ser amigos nuestros, como el general pretendía, se le podrá hacer guerra justamente.

Sus ansias de paz toparon con los recelos del gobernador local, el Rajah Tupas, que era hijo del que años antes había liquidado a 30 hombres de la expedición de Magallanes en un banquete trampa. Legazpi intentó negociar un acuerdo de paz, pero Tupas mandó a una fuerza de 2.500 hombres contra las naves de los españoles. Después de la batalla, Legazpi volvió a intentar acordar su establecimiento pacífico y de nuevo fue rechazado.

Las tropas españolas desembarcaron en tres bateles al mando de Goiti y Juan de la Isla, y los navíos dispararon sus cañones contra el poblado, destruyendo algunas casas y haciendo huir a los habitantes. Los españoles, que tenían una necesidad imperiosa de abastecimiento, registraron la población sin encontrar nada que pudiera servirles.

En el registro, un bermeano encuentra en una choza la imagen del Niño Jesús (al que llamarían Invención del Niño Jesús y que actualmente está en la iglesia que posteriormente construyeron los Agustinos en Cebú) y que debía de proceder de alguna expedición anterior. Legazpi manda iniciar los trabajos del fuerte, que comienzan con el trazado del mismo el día 8 de mayo. Ante estos hechos, el rey Tupas acompañado por Tamuñán se presentó a Legazpi, que los recibió en su barco La Capitana, para establecer la paz. Se realiza el juramento de sangre, que consistió en que

el gobernador se sangró el pecho en una taza y lo mismo el Tupas y Tamuñán, y se sacara la sangre de todos tres se revolvió con un poco de vino, el cual se echó en tres vasos, tantos el uno como el otro lo bebieron todos los tres, á la par, cada uno su parte y funda allí los primeros asentamientos españoles: la Villa del Santísimo Nombre de Jesús y la Villa de San Miguel, hoy Ciudad de Cebú, que se convertiría en la capital de las Filipinas y en base de la conquista de las mismas.

Legazpi envía a su nieto Felipe de Salcedo de vuelta a México y lleva de cosmógrafo a Urdaneta, que informó del descubrimiento de la ruta de navegación por el norte del Pacífico hacia el este y se opuso a su conquista al caer dentro de los dominios asignados a los portugueses. Estos mandaron una escuadra a la conquista de la recién fundada Villa de San Miguel, pero fue rechazada en dos ocasiones, en 1568 y 1569.

Como respuesta a la expulsión española de las Molucas, Felipe II decidió mantener el control sobre las Filipinas. Para ello nombró a Legazpi gobernador y capitán general de Filipinas y envió tropas de refuerzo.

En Cebú Legazpi tiene que hacer frente a un levantamiento de algunos de los gentilhombres, que acaban derrotados y en la horca.




Itinerario seguido por la expedición de Miguel López de Legazpi en el Archipiélago Filipinas

En 1566 llega el galeón San Gerónimo desde México, con lo que queda definitivamente confirmada la ruta. En 1567, 2.100 españoles, los soldados mexicanos y los trabajadores llegaron a Cebú por órdenes del rey. Establecen una ciudad y construyen el puerto de Fortaleza de San Pedro, que se convirtió en su puesto avanzado para el comercio con México y la protección contra rebeliones nativas hostiles y los ataques de los portugueses, que fueron definitivamente rechazados. Las nuevas posesiones fueron organizadas bajo el nombre de islas Filipinas.

Legazpi destacó como administrador de los nuevos dominios, en donde introdujo las encomiendas, tal como se hacía en América, y activó el comercio con los países vecinos, en especial con China, para lo que aprovechó la colonia de comerciantes chinos establecidos en Luzón desde antes de su llegada. La cuestión religiosa quedó en manos de los Agustinos dirigidos por fray Andrés de Urdaneta.

La conquista siguió por las islas restantes, Panay (donde estableció su nueva base), Masbate, Mindoro y, finalmente, Luzón, donde encontró la gran resistencia de los tagalos.




Monumento a Miguel López de Legazpi y su tropa. Ciudad de Tagbilaran. Barangay Bool



Fundación de Manila

La prosperidad del asentamiento de Maynilad atrajo la atención de Legazpi en cuanto este tuvo noticias de su existencia en 1568. Para su conquista mandó a dos de sus hombres, Martín de Goiti y Juan de Salcedo, que era su nieto, en expedición al mando de unos 300 soldados. Maynilad era un enclave musulmán, situado al norte de la isla de Luzón, dedicado al comercio.

Salcedo y Goiti llegaron a la bahía de Manila el 8 de mayo de 1570, después de haber librado varias batallas por el norte de la isla contra piratas chinos. Los españoles quedan sorprendidos por el tamaño del puerto y son recibidos amistosamente, acampando por algún tiempo en las proximidades del enclave. Al poco tiempo se desataron incidentes entre los nativos y los españoles y se produjeron dos batallas, siendo derrotados los nativos en la segunda de ellas, con lo que el control de la zona pasó a manos españolas después de los correspondientes protocolos y ceremonias de paz, que duraron tres días. Fue el Rajah Matanda quien entregó Maynilad a López de Legazpi.

Legazpi llegó a un acuerdo con los gobernantes locales Rajahs Suliman, Matanda y Lakandula. En el mismo se acordaba fundar una ciudad que tendría dos alcaldes, 12 concejales y un secretario. La ciudad sería doble, la intramuros, española, y la extramuros indígena.

Con la conquista de Maynilad se completó el control sobre la isla de Luzón, a la que Legazpi llamó Nuevo reino de Castilla. Reconociendo el valor estratégico y comercial del enclave, el 24 de junio de 1571 Legazpi fundaba la Siempre Leal y Distinguida Ciudad de España en el Oriente de Manila y la convirtió en la sede del gobierno del archipiélago y de los dominios españoles del Lejano Oriente.

La edificación de la ciudad —dividida en dos zonas, la de intramuros y la de extramuros— se debió a la real orden que Felipe II emitió desde el Monasterio de San Lorenzo del Escorial el 3 de julio de 1573, y en la que se planificaba la zona de intramuros al estilo español de la época con carácter defensivo con planos de Herrera, arquitecto de El Escorial, y dejando extramuros para las aldeas indígenas que más tarde darían lugar a nuevos pueblos y acabarían, con el tiempo, integrando la urbe de Manila.

Cuatro años después de su fundación, Manila sufrió un ataque a manos del pirata chino Lima-Hong. El gobernador Guido de Lavezares y el maestre de campo Juan de Salcedo, al mando de 500 españoles, expulsaron a la flota mercenaria chino-japonesa.



Muerte de Legazpi




Después de proclamar capital del archipiélago de las Filipinas y de los dominios españoles del Lejano Oriente a Manila, López de Legazpi trasladó allí su residencia. Permaneció en Manila hasta su muerte el 20 de agosto de 1572.

Miguel López de Legazpi murió de un ataque de apoplejía y en una situación económica precaria, sin saber que el rey Felipe II había firmado una Real Cédula por la que le nombraba Gobernador vitalicio y Capitán General de Filipinas y le destinaba una paga de 2.000 ducados.

Fray Andrés de Urdaneta definía a Miguel López de Legazpi el 1 de enero de 1561, en una carta dirigida al rey Felipe II de la siguiente forma:

El virrey don luis de velasco ha nombrado por general para esta jornada a miguel lópez de legaspi, natural de la provincia de guipúzcoa e veçino desta çiudad donde ha seido casado y al presente está viudo, e tiene hijos ya hombres e hijas casadas que tienen ya hijos, tiene otras hijas ya mugeres para podellas casar; es de edad de mas de çinquenta años, es hijodalgo conocido, onrrado e virtuoso e de buenas costumbres y exemplo, de muy buen juicio e natural, cuerdo y reportado, e ombre que ha dado siempre buena quenta de las cosas que se le han encomendado del serviçio de V.M. Espero en Dios que ha de ser muy açeptado en quél vaya por caudillo de la jornada.

Durante la conquista, escribió al rey varias cartas, las cuales están guardadas, bajo el título de Cartas al Rey Don Felipe II sobre la expedición, conquistas y progresos de las islas Filipinas en el Archivo de Indias en Sevilla.


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Tumba en Manila del Adelantado Miguel Lopez de Legazpi



López de Legazpi y Urdaneta


Después de la infortunada expedición de Fray García Jofre de Loayza a las Molucas en la que participó activamente Andrés de Urdaneta y del poco caso que la corte de España le hizo, éste se fue para la Nueva España e ingresó a la Orden de San Agustín. Urdaneta demostró un valor extraordinario durante su juventud cuando formó parte de los Tercios Españoles en Flandes, Italia y todas las demás campañas de esa época, en las que logró el grado de capitán.



  
Miguel López de Legazpi Gurruchategui. Sus biógrafos coinciden en que era de temperamento idealista y no le interesaba el lucro material ni daba importancia a sus propias proezas militares: poseía una fuerte constitución, un valor que rayaba en la temeridad y por lo mismo era muy audaz.




Retrato de Fr. Andrés de Urdaneta (1508-1568). Pintura de Victor Villán del S. XIX.

Fray Andrés de Urdaneta. Nació en Ordizia (Villafranca), Guipúzcoa, en 1498 y en sus ratos libres se dedicaba a estudiar cosmografía, astronomía y matemáticas y se distinguió en sus principales actividades: Militar, marino y religioso. Por su fama de cosmógrafo y tener segura la vuelta a la Nueva España, pues hasta entonces ninguno de los que la había intentado la había logrado, el rey lo designó jefe náutico de la expedición al Poniente. Cabe decir que el retorno desde Filipinas era casi imposible lograrlo por las corrientes marítimas y los vientos contrarios, y tres expediciones que preparó Hernán Cortés y otras dos de pedro de Alvarado fracasaron rotundamente.

Se hallaba Urdaneta retirado en el claustro dedicado a su vida espiritual cuando el nueve de septiembre de 1559, el Virrey le entregó personalmente una carta firmada por el secretario real, Francisco de Eraso que a letra decía: “Devoto Fray Andrés de Urdaneta: Yo he sido informado que siendo seglar, fuisteis con la armada de Loayza, pasando el Estrecho de Magallanes a la Especiería, donde estuvisteis ocho años en nuestro servicio y porque agora avemos encargado a Dn. Luis Velasco vissorey de Nueva España, que envíe dos navíos a las islas del Poniente azia las Molucas, y según los muchos conocimientos que diz tenéis vos de las cosas de aquellas tierras y entendéis la navegación como buen cosmógrafo, sería de gran efecto que vos fuessedes en los dichos navíos. Yo vos ruego que de mas del servicio que haréis a Dios Nuestro Señor, yo también seré muy servido y mandaré poner en cuenta para que recibáis a lo que hubiere lugar”.

A Urdaneta no le entusiasmo mucho la encomienda pero contestó que la aceptaba a pesar de haberse retirado al claustro, “tener sesenta y dos años y salud no muy buena”. El virrey le indicó a Urdaneta que el monarca disponía que eligiese él mismo a la persona que a su juicio fuese la más conveniente para jefe de la expedición y, sin pensarlo dos veces, designó a Miguel López de Legazpi y Guruchaga, natural de Zumárraga, Guipúzcoa y nacido en 1503?, designación en la que estuvo muy de acuerdo el virrey Luis de Velasco.

Legazpi, en cambio, lo pensó mucho antes de responder afirmativamente, por su edad y el género de vida que le esperaba. A diferencia de Urdaneta, Legazpi había llevado una vida más bien reposada, de joven había ejercido la jurisprudencia y tenía fama de sencillo y buena persona.




Fray Andrés de Urdaneta; El virrey Velasco decía de él: “Para caudillo de las gentes que irán, unos 300, he designado a Miguel López de Legazpi, natural de Lepuzcoa, hidalgo notorio de la Casa Lazcano, edad 50 años, con más de 29 en Nueva España. De los cargos que aquí ha tenido, importantes muchos de ellos, ha dado siempre buena cuenta. No se ha podido elegir persona más conveniente ni más a gusto del P. Urdaneta porque son de una misma tierra y buenos amigos”.

Esta vez los gastos de la expedición serían por cuenta de la caja real pero por orden del monarca Legazpi empezó a adelantar fondos de su hacienda particular para compras de armas, municiones, víveres y todo lo demás necesario para una empresa como esta, y además prestó dinero a cuenta incluso para socorrer a los soldados que irían en el viaje y en todo ello gastó la mayor parte de su capital, bajo la promesa real de que le sería abonado por Felipe II y además se agregaría lo que le correspondiera en esta empresa puesto que era en servicio de la Corte y tenía derecho al cobro de los sueldos. Aquí cabe decir que jamás recuperó tales préstamos y adelantos y que tiempo después de su muerte sus descendientes andaban tratando de recobrarlos, sin éxito.




Statue of López de Legazpi with Datu Sikatuna in Tagbilaran, Bohol, marks the spot where the Blood compact alliance took place. Una vez completados los aprestos, se organizó la flota que cruzaría el mar Pacífico y que quedó integrada de la siguiente manera:

San Pedro, que era la nave capitana, de 500 toneladas, y en la que iban además del capitán general Legazpi y el jefe Urdaneta, los vascos Martín Ibarra, maestre; Andrés Mirándola, era sobrino de Urdaneta; Felipe Salcedo, quien era nieto de Legazpi; Martín Goti, capitán; Andrés Ibarra, alférez; Fray Andrés Aguirre y Fray Martín de Rada.

San Pablo, de 400 toneladas, con Guido Labezarri como capitán y cuyo nombre aparece escrito unas veces como Labezares, Labazaris y La Basarri, aquí iba también Fray Pedro de Gamboa.

Un galeón y dos pataches completaban la flota y en ellos iban Francisco Astigarribia como contramaestre; Juan Lazcano, secretario; Pedro Guevara; Amador Arriaga, piloto, Juan Aguirre, Juan Zamus, Pedro Arana, Alberto Orozco y muchos otros vascos cuyos nombres no figuran en la relación respectiva.

Partió la flota felizmente y su primera escala fue en el archipiélago conocido ahora como Islas Marianas, en donde Legazpi tomó posesión de ellas en nombre de los reyes de España, y en abril de 1565 llegaron a Cebú, ya en las Filipinas, en donde desembarcaron y comenzaron su exploración, en la inteligencia de que estas islas suman seis mil, sin causar ninguna ofensa a los naturales, por lo que esta conquista puede considerarse modelo.

Legazpi, como los Ibarra y los Oñate en el Occidente y Norte de Nueva España y todos los demás exploradores vascos, no permitía que se tomase nada a los naturales y preferían comprarles lo que necesitasen. Como afirman algunos autores respecto a esta epopeya, en esta campaña no hubo actos de barbarie, ensañamiento, engaño, robo, asesinato ni malos tratos, como sucedió en otras conquistas.

Legazpi pudo vencer la desconfianza de los nativos hacia los invasores –chinos y portugueses habían saqueado y arrasado muchas veces sus aldeas- y en cambio Legazpi los atraía con dádivas, favores y beneficios y los hizo amigos.

Cuando Legazpi murió dejó como gobernador a Guido de Labezarri, quien extendió las buenas relaciones hasta China, que no había permitido la entrada a ningún visitante extranjero, hasta que inesperadamente llegó un nuevo gobernador, castellano, Francisco de Sande, que se encargó de echar por tierra toda la buena labor que habían hecho Legazpi y Labezarri e hizo que los chinos volvieran a cerrarse a toda relación. Justo es hacerlo notar.




El Galeón de Filipinas, llamado también Galeón de Manila o Nao de la China aunque no tocaba puertos del Celeste Imperio, surcó el Pacífico, también conocido como Mar del Sur durante 250, años cuando las ahora grandes potencias marítimas como Japón, Inglaterra y Estados Unidos no soñaban siquiera en hacerlo, en un tráfico interrumpido entre Manila, y Acapulco y San Blas o Bahía de Banderas.

Estos navíos no fueron construidos en España sino en puertos de la costa del Pacífico de Nueva España y en Cavite, Bahía de Manila y eran los barcos más grandes del Siglo XVIII, llegando a desplazar, como el Santísima Trinidad, hasta dos mil toneladas. Fue entonces la Nueva España una potencia marítima, como herencia, poco reconocida por cierto, de los esfuerzos y la entrega de gente como Legazpi, Urdaneta, Vizcaíno, Labezarri y todos los demás marinos vascos que lo hicieron posible.

El Galeón de Filipinas empleaba de tres a siete meses en hacer su recorrido y transportaba principalmente plata acuñada y en lingotes de Acapulco a las Filipinas y todavía no hace mucho tiempo circulaban en el sureste de Asia los llamados pesos fuertes que salieron de la Casa de Moneda de México durante los siglos XVII y XVIII. De regreso, las naos traían toda la rica y exótica variedad de productos del Lejano Oriente: sedas, marfiles, porcelanas, rubíes, obras de platería labrada, finísimos artículos de cerámica, especias y sustancias aromáticas.

A la llegada del galeón a Acapulco se celebraba una famosa feria a la que acudían mercaderes de todo el virreinato de la Nueva España, de los reinos de la Nueva Galicia y Nueva Vizcaya y del virreinato del Perú, y por espacio de varias semanas el puerto del Pacífico era un emporio de actividad comercial en donde circulaban enormes cantidades de dinero y las mercancías cambiaban de mano constantemente.

Las mercancías de Oriente se transportaban a lomo de mula hasta la ciudad de México, y de ahí una parte se distribuía en el interior del país y otra parte se llevaba al puerto de Veracruz para reembarcarla con destino a España. Los clásicos mantones de Manila, los delicados tibores de porcelana y las preciosas figuras de marfil labrado que todavía engalanan muchas mansiones señoriales en la Península, hicieron hace siglos el larguísimo recorrido desde las Filipinas a través del Pacífico, de las montañas mexicanas y del océano Atlántico hasta llegar a Europa.

Desde el Siglo XVI hasta principios del XIX, bien puede decirse que las islas Filipinas fueron una colonia de la Nueva España más que de la misma Península, puesto que su único contacto con la metrópoli era a través de la colonia. Administrativamente dependían del virreinato de la Nueva España y su economía estaba supeditada a las remesas de plata que anualmente le enviaba ésta, así como al comercio de los galeones. Cuando en algunas ocasiones las naos naufragaron o fueron apresadas por piratas, las remotas islas se vieron amenazadas por la ruina. A fines del Siglo XVII, a raíz de una serie de desastres marítimos, la desolación fue verdaderamente terrible, según lo testimonian los informes del gobernador de Filipinas al virrey de la Nueva España: “Los recursos de nuestros vecinos –dice- están exhaustos: sus hijas, sin dote: sus familias sin su antiguo esplendor. Las viudas de quienes se fueron al mar están en una miserable soledad y sus hijos en una abandonada orfandad. Sacerdotes, soldados, doncellas y viudas, cuyos sustentos estaban antes asegurados, ahora viven de la caridad y están pereciendo.

No se crea, sin embargo, que el intercambio entre Filipinas y la Nueva España fue sólo económico pues hubo también estrechas relaciones y culturales pues de la Nueva España salieron los libros y más tarde las imprentas que difundieron la cultura occidental en Asia.



Casa de Legazpi




Conocida popularmente como "Casa Legazpi" o "Jauregi Handia" por ser la casa natal de Miguel López de Legazpi, colonizador de las Islas Filipinas.

Según la obra La Casa de Legazpi, se construyó por el Señor de Balda siglos antes del nacimiento de Miguel, concretamente en la época conocida como "de las guerras de bandos".

A este respecto, el edificio se libró de la orden dada por el Rey Enrique IV de Castilla para que se desmochasen estas casas nobiliarias hasta la altura de la primera planta, aunque sí que se demolió su almenado (recordemos que, con este monarca se pudo iniciar la política de destruir los elementos principales que daban poder a los señores feudales: sus casas fuertes. Dicha política llegó a su punto final con el reinado de los Reyes Católicos, cuando éstos se impusieron totalmente a los señores feudales).




Detalle del Blasón de la Casa de Legazpi, Zumarraga

Según nos cuenta Irizar, esta casa dejó de ser hogar de nobles en la segunda mitad del siglo XVI, después de ser habitada por Amador de Arriaran, quien mandó poner el escudo que preside la puerta principal. A partir de entonces sólo fue hogar de campesinos, cambiando su aspecto físico para mejor adecuarse a las nuevas funciones que en la casa se realizarían.

Llegó a estar en un deplorable estado de conservación a principios del siglo XX, tras haber sido salvada por Nicolás de Soraluce en el siglo XIX de su destrucción, con motivo de la instalación del ferrocarril.

En la década de los 40 del siglo XX, ante los deseos de expansión en la zona por parte de la empresa "Esteban Orbegozo, S.A.", fue declarada Monumento Histórico-Artístico Nacional. A partir de entonces, fue objeto de diversas obras de restauración, instalándose en su interior un Museo Hispano-Filipino en 1964 por su propietaria, la Diputación de la Provincia.

En la actualidad, y fruto de una profunda restauración llevada a cabo en esta década, se ha convertido en edificio dedicado a servir de marco a innumerables actividades culturales que se pueden ofertar en el municipio de Zumarraga, teniendo su sede permanente en ella la "Secundino Esnaola Musika Eskola".



Navíos de la Carrera de Filipinas




Galeón. Pintura de Rafael Monleón. Museo Naval. Madrid.

Desde comienzos del siglo XVIII los españoles comenzaron las exploraciones en el océano Pacífico. Estas páginas se quedarían cortas para hablar de ilustres personajes de nuestra historia como Vasco Núñez de Balboa o Fernando de Magallanes y Juan Sebastián de Elcano. Se hicieron varias expediciones hacia las Indias Orientales, como la de Jofre de Loaysa en 1525, Álvaro de Saavedra en 1527 con dos naos y un bergantín y Ruy López de Villalobos en 1542 con seis naves, pero fracasaron en descubrir una ruta adecuada de vuelta a América. No me extenderé en estas importantes expediciones y que darían para muchas páginas.




Réplica de la nao Victoria, fotografiada en Nagoya, Japón, el 6 de junio de 2005

El más importante viaje fue el realizado por D. Miguel López de Legazpi. Con cinco naves y 350 hombres zarpó de Nueva España, del puerto de la Navidad, el 20 de noviembre de 1564 y llegó a las Filipinas, las exploró y las conquistó. La capitana de la expedición era la nombrada San Pedro, la almiranta San Pablo, los pataches San Juan y San Lucas y una fragatatilla. Hay que recordar que estas islas pertenecían a Portugal, pero no mostraron ninguna oposición. El gran hito de esta expedición fue establecer una ruta de tornaviaje a Nueva España, hecho que se realizó a finales de 1565 cuando la nao capitana San Pedro fondeó en la bahía de Acapulco el 8 de octubre, después de haber zarpado de Cebú el 1 de junio de 1565. Aprovechando la corriente del Japón y los vientos del oeste llegó hasta el cabo Mendocino, puso rumbo al sur y entró en Acapulco el 3 de octubre de 1565. El fraile agustino D. Andrés de Urdaneta hizo cartas de navegación por las que se hacía posible la navegación por el Pacífico. Con ello se haría posible la evangelización y la presencia española, haciendo que el océano Pacífico fuera español durante dos siglos.


Primeras rutas hasta el regreso de Urdaneta, (según Morales Padrón). Esta presencia sólo pudo ser factible con un sistema regular de comunicaciones, servicio que fue realizado por naves que pertenecían a la corona española. A finales del siglo XVI se establece ese comercio regular entre las islas Filipinas y Nueva España. (Por Santiago Gómez).



Libros recomendados:


En memoria de Miguel Lopez de Legazpi de Juan Pérez de Tudela y Bueso (Real Academia de la Historia)

Barlovento. El Mar y los Vascos (Entre America y Trafalgar). Enlace: http://www.libreriadenautica.com/it...scos-LB-20.html

Los Primeros de Filipinas, enlace: http://www.interplanetaria.com/ficha.php?id=primerosfilipinas

Los navegantes, enlace: http://www.edwardrosset.com/ENAV.htm



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Estatua en honor al conquistador López de Legazpi en su ciudad natal. Zumarraga (Guipuzcoa) Monumento a Miguel López de Legazpi, 1897. Autor: Aniceto Marinas García



Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo recopilatorio dedicado a Miguel López de Legazpi, gran navegante, conquistador de las islas Filipinas y buena parte del Pacífico, os haya gustado y despertado el interés histórico que sin duda tiene este personaje.



Fuentes y agradecimientos a: Wikipedia, motecuhzoma, ushistoryimages, mariner, Archivo General de Indias, simbahan, pbase, biografiasyvidas, americas-fr, todoababor, estudiomar, panoramio, flickr, picasa, fuenterrebollo, americas-fr, gipuzkoakultura, hispanismo, blasoneshispanos, panglaoisland, euskonews / Gorka Rosain Unda, zumarraga y otras de Internet.
 




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