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Núñez De Balboa
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Mensaje Núñez De Balboa 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de Héroes Españoles… Este octavo trabajo recopilatorio, está dedicado al extremeño Vasco Núñez de Balboa, fue el descubridor del Mar del Sur.

1retratoidealdevasconezcp0Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, Badajoz 1475 - Acla, Panamá 1517), tiene en su haber una de las mejores hazañas de la conquista americana: el descubrimiento del Mar del Sur, primera denominación del Océano Pacífico. De esta manera, las tesis de Colón sobre la llegada a la India por la ruta del oeste perdían el poco crédito con el que contaban.

Nuñez de Balboa pertenecía a una familia hidalga empobrecida por lo que se inició como paje del señor de Moguer, don Pedro de Portocarrero, poniéndose en contacto con la empresa descubridora. Cuando contaba 26 años se enroló en la expedición de Rodrigo de Bástidas hacia América, recorriendo las costas de la actual Colombia. En el Nuevo Mundo se estableció, haciéndose cargo de una granja pero no cuajó en la empresa, fracasando estrepitosamente, hasta el punto de tener que huir del lugar, perseguido por sus acreedores, escondido en una vasija. Continuó con su espíritu viajero al recorrer junto al bachiller Enciso las tierras de Nueva Andalucía, donde fundaron San Sebastián de Uraba y Santa María de la Antigua del Dairén, la primera ciudad fundada en el continente americano. Elegido alcalde de la nueva plaza, continuó con sus empresas conquistadoras, explorando y tomando diversas zonas del istmo de Panamá.

En una de estas expediciones llegó a descubrir el Océano Pacífico. Los numerosos pleitos abiertos entre Balboa, Enciso y Miguel de Pasamonte, tesorero de la Española, provocaron el declive del de Jerez de los Caballeros. A esto debemos añadir el enfrentamiento directo entre Balboa y el nuevo gobernador de la zona, Pedro Arias de Avila, lo que motivó el triste final de Balboa. Aunque en un primer momento Pedro Arias prometió a una de sus hijas en matrimonio a Balboa, el deseo de continuar las conquistas por parte de Vasco Núñez provocó la ira del gobernador, quien pensaba que Balboa se iba a sublevar. Arias hizo llamar a Balboa a la villa de Acla donde fue detenido, recluido y condenado a muerte por traición, junto a Botello, Argüello, Hernán Muñoz y Valderrábano. La sentencia se ejecutó entre el 14 y el 21 de enero de 1517, poniendo fin a las aspiraciones conquistadoras de uno de los más importantes personajes del momento…

Espero que la información recogida sea de vuestro interés.




Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados



Homenaje a los Conquistadores Españoles, ver video:  http://es.youtube.com/watch?v=cqLDc...cid=VIDURVHOV11




NUÑEZ DE BALBOA


91131914ch9Vasco Núñez de Balboa (Jerez de los Caballeros, Badajoz 1475 – Acla, Panamá, 15 de enero de 1519) fue un explorador, gobernante y conquistador español. Es conocido por ser el primer europeo en descubrir el Océano Pacífico y el primer europeo en fundar una ciudad permanente en tierras continentales americanas.

Fue descendiente de los señores del castillo de Balboa, cerca de Villafranca, en León. Su padre fue el hidalgo Nuño Arias de Balboa, pero se desconoce quién fue su madre. No se sabe nada de su infancia. Durante su adolescencia sirvió como paje y escudero de don Pedro de Portocarrero, señor de Moguer. En 1500, motivado por su señor con las noticias de los viajes de Cristóbal Colón hacia el Nuevo Mundo, decidió emprender su primer viaje a América con la expedición de Rodrigo de Bastidas. En 1501 atravesó las costas del Caribe desde el este de Panamá, pasando por el golfo de Urabá, hasta el cabo de la Vela, correspondientes a la actual Colombia. Con las ganancias que produjo dicha campaña, se retiró a La Española en 1502, donde compró una propiedad, y allí residió varios años ocupándose de la agricultura. Pero no tuvo suerte en ella, y comenzó a endeudarse; finalmente, se vio obligado a abandonarla.

En 1508, el Rey de España Fernando el Católico sometió a concurso la conquista de Tierra Firme. Se crearon dos nuevas gobernaciones en las tierras comprendidas entre los cabos de la Vela (Colombia) y de Gracias a Dios, (en la frontera entre Honduras y Nicaragua). Se tomó el golfo de Urabá como límite de ambas gobernaciones: Nueva Andalucía al este, gobernada por Alonso de Ojeda, y Veragua al oeste, gobernada por Diego de Nicuesa.


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En 1509, queriendo librarse de sus acreedores en Santo Domingo, Núñez de Balboa se embarcó como polizón (dentro de un barril y junto con su perro Leoncico) en la expedición comandada por el bachiller y Alcalde Mayor de Nueva Andalucía Martín Fernández de Enciso que salió a socorrer al gobernador Alonso de Ojeda, quien era su superior. Ojeda junto con setenta hombres, había fundado el poblado de San Sebastián de Urabá en Nueva Andalucía, lugar donde después se levantaría la ciudad de Cartagena de Indias. Sin embargo, cerca del establecimiento existían muchos indígenas belicosos que usaban armas venenosas, y Ojeda había quedado herido de una pierna. Poco después, Ojeda se retiró en un barco a La Española, dejando el establecimiento a cargo de Francisco Pizarro, que en ese momento no era más que un valiente soldado en espera de que llegara la expedición de Enciso. Ojeda le pidió a Pizarro que se mantuviera con unos pocos hombres por cincuenta días en el poblado, o que de contrario usara todos los medios para regresar a La Española.

Antes de llegar la expedición a San Sebastián de Urabá, Fernández de Enciso descubrió a Núñez de Balboa a bordo del barco y lo amenazó con dejarlo en la primera isla desierta que se encontrara. Pero el bachiller quedó convencido de la utilidad que tenían los conocimientos de Núñez de Balboa en aquella región, que había explorado ocho años atrás, sumado a los pedidos de la tripulación de que no cometiera ese acto, por lo que no le quedó más remedio a Fernández de Enciso que perdonar su vida y mantenerlo a bordo. De hecho, ambos se pusieron de acuerdo con la eliminación de Nicuesa de la gobernación de Veragua.


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Monumento a Vasco Núñez de Balboa en Ciudad de Panamá.



La fundación de Santa María la Antigua del Darién

Pasados los cincuenta días, Pizarro comenzó a movilizarse para regresar a La Española, cuando justamente llegó la embarcación de Fernández de Enciso. Núñez de Balboa había adquirido popularidad entre sus compañeros gracias a su carisma y a su conocimiento del territorio. En cambio, con Fernández de Enciso era más apreciable el disgusto entre los hombres, ya que el bachiller usando sus facultades como Alcalde Mayor ordenó regresar a San Sebastián, cuando la mayor sorpresa era que el poblado estaba totalmente destruido, sumado a que los indígenas los esperaban y comenzaron a atacar sin descanso.


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Debido a lo peligroso del territorio, Núñez de Balboa sugirió que el poblado de San Sebastián fuera trasladado hacia la región del Darién, al oeste del golfo de Urabá, donde la tierra era más fértil y habitaban indígenas menos belicosos. Fernández de Enciso tomó con seriedad dicha sugerencia. Más tarde, el regimiento se trasladó a Darién, donde los esperaba el cacique Cémaco, junto con 500 combatientes y estaban prestos a la batalla. Los españoles, temerosos de la gran cantidad de combatientes, ofrecieron sus votos ante la Virgen de la Antigua, venerada en Sevilla, de que si resultaran victoriosos en la batalla darían su nombre a una población de la región. La batalla fue muy reñida para ambos bandos, pero por un golpe de suerte los españoles salieron victoriosos.

Cémaco, quien fue señor de la comarca, junto con sus combatientes abandonaron el pueblo hacia la selva interna. Entonces los españoles decidieron saquear las casas y reunieron un gran botín consistente en alhajas de oro. A cambio, Núñez de Balboa hizo promesa del voto y fundó en septiembre de 1510 el primer establecimiento permanente en tierras continentales americanas, Santa María la Antigua del Darién.



Núñez de Balboa, Alcalde de Santa María


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El triunfo de los españoles sobre los indígenas y la posterior fundación de Santa María la Antigua del Darién, situada ahora en un lugar relativamente calmo, dieron a Vasco Núñez de Balboa autoridad y consideración entre sus compañeros, hartos del Alcalde Mayor Fernández de Enciso, a quien calificaban de déspota y avaro por las restricciones que tomó contra el oro, que era objeto de codicia de los colonos.

Núñez de Balboa aprovechó la situación haciéndose vocero de los colonos disgustados, y usando la ley destituyó a Fernández de Enciso del cargo de gobernante de la ciudad, con una prueba contundente: siendo sustituto Ojeda estaba controlando un área que se encontraba en Veragua, al oeste del Golfo de Urabá (límite de las dos gobernaciones). Su mandato era ilegítimo porque el gobernante era Nicuesa y no Ojeda: Fernández de Enciso debía ser depuesto y arrestado. Luego de la destitución, se estableció un Cabildo abierto y se eligió un gobierno municipal (el primero en el continente americano) y se designaron dos alcaldes: Martín Samudio y Vasco Núñez de Balboa.
Poco después llegó a Santa María una flotilla encabezada por Rodrigo Enrique de Colmenares, que tenía como objetivo encontrar a Nicuesa, quien también estaba en aprietos en algún lado del norte de Panamá. Cuando supo de los hechos persuadió a los colonos de la ciudad de que debían someterse a la autoridad de Nicuesa, ya que se hallaban en su gobernación; Enrique de Colmenares invitó a dos representantes que el Cabildo nombraría para que viajaran con su flotilla y ofrecer a Nicuesa el control de la ciudad. Los dos representantes fueron Diego de Albites y Diego del Corral.



Núñez de Balboa, Gobernador de Veragua


Enrique de Colmenares, encontró a Nicuesa bastante malherido y con pocos hombres cerca de Nombre de Dios, debido a una escaramuza que tuvo con indígenas de esa región; luego del rescate, el gobernador escuchó de las hazañas de Núñez de Balboa, del botín del cacique Cémaco y de la prosperidad que había en Santa María; Nicuesa respondió que habría castigos y despojos cuando asumiera el cargo en la ciudad, ya que consideró el acto de Núñez de Balboa como una intromisión de su autoridad en Veragua.

Los representantes de Santa María fueron persuadidos por Lope de Olano, que estaba encarcelado junto con varios presos descontentos, de que iban a cometer un error grave si entregaban el control a Nicuesa, que era calificado de avaro y cruel, y que era capaz de destruir la prosperidad de la ciudad. Con estas pruebas, de Albites y del Corral huyeron al Darién antes que Nicuesa llegara e informaron tanto a Núñez de Balboa como al resto de las autoridades municipales de las intenciones del gobernador.

Cuando Nicuesa llegó al puerto de la ciudad, apareció una muchedumbre y se desencadenó un tumulto, que impidió al gobernador desembarcar en la ciudad. Nicuesa insistió en ser recibido no ya en calidad de gobernador, sino como de un simple soldado, pero aún así los colonos se negaron a que desembarcara en la ciudad. En cambio, fue obligado a montarse sobre un barco en malas condiciones y pocas provisiones y fue dejado a la mar el 1 de marzo de 1511 y junto al ex-gobernador se le unieron 17 personas; el barco desapareció sin dejar rastro de Nicuesa y sus acompañantes, y así Núñez de Balboa obtuvo el cargo de gobernador de Veragua.


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Estatua en bronce de Vasco Núñez de Balboa (1475–1519) en Madrid (España). Realizada por el escultor Enrique Pérez Comendador (1900–1981) e inaugurada el 26 de octubre de 1954.



El conquistador


Núñez de Balboa obtuvo el cargo de gobernador después de la expulsión y posterior desaparición de Diego de Nicuesa, y con ello el mando absoluto de Santa María y Veragua. Una de sus primeras acciones era juzgar al bachiller Fernández de Enciso por el delito de usurpación de autoridad; fue condenado a la cárcel y sus bienes fueron confiscados, aunque posteriormente fue dejado en libertad a cambio de que volviera a La Española y después a España. En el mismo barco, iban acompañándolo dos representantes de Núñez de Balboa, que explicarían todos los sucesos de la colonia y tenían órdenes de petición de más hombres y suministros para proseguir con la conquista de Veragua.

Mientras, Núñez de Balboa comenzó a mostrar su faceta de conquistador embarcándose al oeste y recorriendo el istmo de Panamá, sometiendo a varias tribus indígenas y fortaleció su amistad con otras, intentando remontar ríos, montañas y pantanos malsanos en busca de oro, esclavos y ampliar sus dominios. También pudo aplacar revueltas de varios españoles que desafiaban su autoridad; su poder de fuerza, diplomacia y poder de concilio logró cierto respeto y temor entre los indígenas; irónicamente en una carta enviada al rey de España expresó que: «He ido adelante por guía y aun abriendo los caminos por mi mano».

Logró la siembra del maíz y recibió provisiones de La Española y de España, e hizo que sus soldados se habituaran a la vida de exploradores de tierras coloniales. Núñez de Balboa logró recoger mucho oro, sobre todo de los adornos de las mujeres indígenas y el resto obtenido por formas violentas. En 1513, escribió una extensa carta al rey de España en la que le solicitaba más hombres aclimatados en La Española, armas, provisiones, carpinteros para construir buques y los materiales necesarios para levantar un astillero. En 1515, en otra carta hablaba de su política humanitaria para con los indígenas y aconsejaba al mismo tiempo, que las tribus caníbales o temidas fueran castigadas con severidad extrema.

Durante finales de 1512 e inicios de 1513, llegó a una comarca donde dominaba el cacique Careta, lo dominó fácilmente y luego se hizo su amigo, recibiendo el bautismo y pactó alianza con Núñez de Balboa, asegurando la subsistencia de la colonia, ya que el cacique prometió ayudar a los españoles con alimentos. Núñez de Balboa prosiguió su conquista llegando a las tierras del vecino y rival de Careta, el cacique Ponca, y éste huyo de su comarca hacia las montañas, dejando sólo a los españoles y los indígenas aliados de Careta que saquearon y destruyeron las casas de la comarca. Poco después, fue hacia los dominios del cacique Comagre, territorio fértil pero muy salvaje, aunque cuando llegaron fueron recibidos pacíficamente a tal punto que fueron invitados a un agasajo; de igual manera Comagre fue bautizado.

Es en esta comarca donde Núñez de Balboa escucha por primera vez de la existencia de otro mar, todo esto por una disputa que hicieron los españoles con el poco oro que recibirían cada uno. Panquiaco, hijo mayor de Comagre, enojado por la avaricia de los españoles, tumbó la balanza que medía el oro y replicó: «Si tan ansiosos estáis de oro que abandonáis vuestra tierra para venir a inquietar la ajena, yo os mostraré una provincia donde podéis a manos llenas satisfacer ese deseo». Panquiaco relató de un reino al sur donde la gente era tan rica que utilizaban vajillas y utensilios en oro para comer y beber, y que necesitaban al menos mil hombres para vencer las tribus que habitaban tierra adentro y los que estaban en las costas del otro mar.


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Vasco Núñez de Balboa en ell Mar del Sur.



El descubrimiento del Mar del Sur

La noticia inesperada de un nuevo mar rico en oro fue tomada muy en cuenta por Núñez de Balboa. Decidió regresar a Santa María a comienzos de 1513 para disponer de más hombres provenientes de La Española, y fue ahí cuando se enteró que Fernández de Enciso había persuadido a las autoridades coloniales de lo ocurrido en Santa María; así, Núñez de Balboa envió a Enrique de Colmenares directamente a España para buscar ayuda, en vista que no hubo respuesta de parte de las autoridades de La Española.

Mientras en Santa María se organizaban expediciones en busca del famoso mar. Algunos recorrieron el río Atrato hasta diez leguas hacia el interior, sin ningún éxito. La respuesta de más hombres y suministros en España fue negada, porque el caso de Fernández de Enciso ya era conocido por la Corte española. Así, a Núñez de Balboa no le quedaba más remedio que emplear los pocos recursos que tenía en la ciudad para realizar el descubrimiento.
Usando varios informes dados por caciques indígenas amigos, Núñez de Balboa emprendió el viaje desde Santa María a través del istmo de Panamá el 1 de septiembre de 1513, junto con 190 españoles, algunos guías indígenas y una jauría de perros. Usando un pequeño bergantín y diez canoas indígenas recorrieron por mar y llegaron a las tierras del cacique Careta y el día 6 se internaron junto con un contingente de mil indígenas de Careta hacia las tierras de Ponca, que se había reorganizado; pero fue vencido, sometido e hizo alianza con Núñez de Balboa. Luego de varios días y uniéndose varios hombres de Ponca se remontaron a la espesa selva el día 20 y pasando con algunas dificultades llegaron el día 24 a las tierras del cacique Torecha, que dominaba el poblado de Cuarecuá. En este poblado se desencadenó una férrea y persistente batalla; Torecha fue vencido y muerto en combate. Así, los hombres de Torecha decidieron aliarse con Núñez de Balboa, aunque gran parte de la expedición estaba exhausta y malherida por el combate y muchos de éstos decidieron hacer descanso en Cuarecuá.

Los pocos que siguieron a Núñez de Balboa se internaron a las cordilleras del río Chucunaque el día 25. Según informes de los indígenas, en la cima de esta cordillera se podía ver el mar, así que Núñez de Balboa se adelantó al resto de los expedicionarios, y antes del mediodía logró llegar a la cima y contemplar, lejos en el horizonte, las aguas del mar desconocido. La emoción fue tal que los demás se apresuraron a demostrar su alegría y felicidad por el descubrimiento logrado por Núñez de Balboa. El capellán de la expedición, el clérigo Andrés de Vera, logró entonar el Te Deum Laudamus, mientras que el resto de los hombres erigieron pirámides de piedras e intentaron con las espadas, grabar cruces e iniciales sobre la corteza de los árboles del lugar, dando fe que en ese sitio se había realizado el descubrimiento. Todo eso ocurrió el 25 de septiembre de 1513.


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Ruta del viaje de Núñez de Balboa al Mar del Sur en 1513.



La posesión y conquista del Mar del Sur


Pasado el momento épico del descubrimiento, la expedición bajó de las cordilleras rumbo al mar llegando a las tierras del cacique Chiapes, hubo un breve combate pero fue vencido e invitado a participar de la expedición. De la comarca de Chiapes salieron tres grupos en busca de caminos que llegaran al mar; el grupo que lideraba Alonso Martín llegó a sus orillas dos días después, embarcándose en una canoa y dando fe que había navegado por primera vez dicho mar. De regreso avisó a Núñez de Balboa y éste marchó con 26 hombres que llegaron a la playa; Núñez de Balboa levantó sus manos, en una estaba su espada y en otra un estandarte el cual estaba pintada la Virgen María, entró al mar hasta las rodillas y tomó posesión del mar en nombre de los soberanos de Castilla.

Después de haber recorrido más de 110 kilómetros, bautizó al golfo donde estaban como San Miguel, porque fue descubierto el día de San Miguel Arcángel, 29 de septiembre y al nuevo mar como Mar del Sur, nombre dado entonces al Océano Pacífico, por el recorrido que tomó la exploración al llegar a dicho mar. Este hecho es considerado por la historia como el capítulo más importante de la conquista, después del descubrimiento de América.
Posteriormente, Balboa se quiso proponer la búsqueda de las comarcas ricas en oro. Así decidió recorrer las tierras de los caciques Coquera y Tumaco, Núñez de Balboa los venció fácilmente y tomando sus riquezas en oro y perlas, se enteró después que las perlas se producían en abundancia en unas islas donde regía Terarequí, un poderoso cacique que dominaba esa región. Así Núñez de Balboa decidió embarcarse en canoa hacia esas islas, a pesar que era el mes de octubre de 1513 y las condiciones climáticas no eran las mejores. Apenas logró divisar las islas, y llamó Isla Rica (hoy Isla del Rey) a la mayor de éstas; y a toda la región la llamó Archipiélago de las Perlas, cabe anotar este nombre aún lo posee en la actualidad.

En noviembre, Núñez de Balboa decide regresar a Santa María la Antigua del Darién pero usando una ruta diferente, para seguir conquistando territorios y obtener mayores riquezas con su botín. Atravesó las comarcas de Teoca, Pacra, Bugue Bugue, Bononaima y Chiorizo, venciéndolos algunos con fuerza y otros con diplomacia. Cuando llegó a los territorios del cacique Tubanamá, Núñez de Balboa tuvo que enfrentarlo con mucha violencia y lo logra vencer; en diciembre llega a las tierras del cacique Pocorosa en el golfo de San Blas, ya en el Caribe y luego se dirige a las tierras de Comagre, donde ya el cacique había muerto por la edad y su hijo Panquiaco era el nuevo cacique.
De ahí decidió atravesar las tierras de Ponca y Careta, para finalmente llegar a Santa María el 19 de enero de 1514, con un gran botín de artículos de algodón, más de 100 mil castellanos de oro, sin contar con la cantidad de perlas; pero esto no se comparaba con el descubrimiento de un nuevo mar para los españoles. Núñez de Balboa asigna a Pedro de Arbolancha para que viaje a España con la noticia del descubrimiento y envió una quinta parte de las riquezas obtenidas al rey, tal como lo establecían las leyes.


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Vasco Núñez de Balboa tomando posesión del Mar del Sur.



Disputas con Pedrarias


Las acusaciones del bachiller Fernández de Enciso, a quien Núñez de Balboa había despojado del poder, y la destitución y posterior desaparición de Ojeda hicieron que el rey nombrara gobernador de la nueva provincia de Castilla de Oro a Pedro Arias de Ávila, mejor conocido como Pedrarias Dávila, quién después se destacó por su actitud sanguinaria y que sustituiría la gobernación de Veragua. Cuando de Arbolancha llegó, hizo que se calmaran un poco los ánimos y las peticiones de hombres que Balboa había hecho al monarca español las cumplió éste a través del nuevo gobernador, quien partió con una expedición de 1500 hombres y 17 naves, siendo la más numerosa y completa que había salido de España con destino a América.

En esta gran expedición lo acompañaron el licenciado Gaspar de Espinosa con el cargo de Alcalde Mayor, el mismo bachiller Fernández de Enciso ahora como Alguacil Mayor, el cronista Gonzalo Fernández de Oviedo que iba en calidad de oficial real; varios capitanes, entre ellos Juan de Ayora como lugarteniente de Pedrarias; varios clérigos entre los que resaltaba el fraile franciscano Juan de Quevedo asignado como obispo de Santa María; y finalmente venían mujeres entre las cuales estaba Isabel de Bobadilla, esposa de Pedrarias. Más de quinientos hombres murieron de hambre o víctimas del clima poco después de desembarcar en Darién. Fernández de Oviedo expresó que caballeros cubiertos de sedas y brocados, que se habían distinguido valerosamente en las guerras de Italia, morían de inanición consumidos por la naturaleza de la selva tropical.

Balboa recibió a Pedrarias junto con sus emisarios, en el mes de julio de 1514 y aceptó bastante resignado la sustitución del cargo de gobernador y Alcalde Mayor, esto causó algo de rabia entre los colonos y algunos ya pensaban en usar las armas para enfrentarlos, sin embargo Núñez de Balboa mostró su respeto con los nuevos emisarios coloniales.

Cuando Pedrarias tomó el cargo, Gaspar de Espinosa apresó a Núñez de Balboa y se le enjuició «en ausencia», dando como resultado el pago de una indemnización a Fernández de Enciso y a otros acusadores de parte de Núñez de Balboa y fue declarado inocente de la muerte de Nicuesa, por lo que fue liberado posteriormente.

Debido a la situación de sobrepoblación en Santa María, Pedrarias llamó a varios expedicionarios para buscar nuevos sitios para establecerse; Núñez de Balboa le pidió a Pedrarias para que pudiera realizar una expedición al Dabaibe, en la cuenca del Atrato; donde se rumoreaba que existía un templo con grandes riquezas; sin embargo, esta expedición fue un fracaso y Núñez de Balboa quedó herido por los constantes ataques de los indígenas de la región.

A pesar de esto, no detuvo las ambiciones de Núñez de Balboa de seguir recorriendo nuevamente el Mar del Sur, así que logró conseguir secretamente un contingente de hombres provenientes de Cuba y la embarcación que los traía se estableció en las afueras de Santa María, el encargado de la embarcación avisó a Balboa y dio a éste la cantidad de 70 castellanos. Pedrarias no tardó en darse cuenta de la presencia de la embarcación y furioso apresó a Núñez de Balboa, le quitó a los hombres que necesitaba y estaba dispuesto a encerrar al conquistador en una jaula de madera; sin embargo, el arzobispo de Quevedo apeló para que no cometiera tal castigo.

Por suerte, en esos días, la Corona española había reconocido el gran servicio de Núñez de Balboa, y el rey lo investía con el cargo de Adelantado del Mar del Sur y Gobernador de Panamá y Coiba; sumado a eso el rey recomendó a Pedrarias que guardara todas las consideraciones y que lo consultara de cualquier asunto relacionado a la conquista y el gobierno de Castilla de Oro. Esto motivó que Pedrarias absolviera a Núñez de Balboa por el asunto de la llegada clandestina de hombres para su campaña.


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Pedro Arias Dávila, conocido como Pedrarias. Nacido en Segovia, participó en las guerras de Granada y África. Tras su paso a América, consiguió ser gobernador y capitán general de Tierra Firme entre 1513 y 1526, gracias a una astuta política de eliminación de sus rivales, como la ejecución de Nuñez de Balboa en 1519. Desde su cargo, fomentó numerosos viajes de ex ploración, fundando poblaciones como Nuestra Señora de la Asunción de Panamá, en 1519. Su crueldad le granjeó numerosas enemistades, lo que le ocasionó la pérdida de su cargo. Posteriormente pasó a Nicaragua, proclamándose gobernador en 1527 y promoviendo la ocupación de la región. Morirá en 1531 en la localidad nicaragüense de León.



Ocaso y muerte


A partir de ese momento la rivalidad entre Núñez de Balboa y Pedrarias cesó de repente, ayudado en parte también por la acción tomada por el arzobispo de Quevedo junto con Isabel de Bobadilla para dar en matrimonio a una de las hijas de Pedrarias, María de Peñalosa, que se encontraba en España; así se dispuso el matrimonio y el arzobispo partió rumbo a España. Las relaciones amistosas con Pedrarias duraron apenas dos años y Núñez de Balboa comenzó a tratarlo con afecto paternal.

Núñez de Balboa quiso continuar la exploración del Mar del Sur, pero su suegro retardó en todo lo posible su partida. Como la oposición a este proyecto ya no era sostenible dentro de la aparente cordialidad que reinaba entre ambos, Pedrarias consintió que Núñez de Balboa llevara a cabo dicha expedición, dando licencia al conquistador para que explorara por un año y medio.

Así entre 1517 y 1518, Núñez de Balboa se trasladó a Acla con 300 hombres y logró preparar los materiales para hacer los barcos, haciendo uso de indígenas y esclavos africanos. Logró trasladarse hasta el río Balsas donde construyó cuatro navíos. Navegó 74 kilómetros por el Pacífico, recorriendo el archipiélago de las Perlas y luego las costas de Darién hasta Puerto Piñas, lugar donde existían muchas de estas frutas. Durante estas exploraciones escuchó acerca de un gran imperio que quedaban en las tierras al sur y de las grandes riquezas que ésta tenía, para poder viajar hasta esas tierras de riquezas ilimitadas regresó a Acla para continuar la construcción de embarcaciones más sólidas que lo pudieran.

No obstante, al regreso Pedrarias le escribió cartas en términos cariñosos para que se presentara ante él con mucha urgencia, y Balboa accedió rápidamente. En mitad de camino se encontró con un grupo de hombres al mando de Francisco Pizarro, quien lo detuvo por orden del gobernador y fue acusado de traidor por intento de usurpación del poder contra Pedrarias y de tratar de crear un gobierno aparte en el Mar del Sur. Núñez de Balboa indignado, negó esta acusación y solicitó que se le enviara a La Española o a España para su juicio; pero Pedrarias, en conjunto con el alcalde de Espinosa, ordenaron que se ejecutara el juicio lo más pronto posible y que se abrió a mediados enero de 1519. Núñez de Balboa fue sentenciado por de Espinosa con la pena de muerte el 15 de enero e iba a ser decapitado junto con cuatro de sus amigos, Fernando de Argüello, Luis Botello, Hernán Muñoz y Andrés Valderrábano acusados de cómplices, en el poblado de Acla, como demostración que la conspiración tenía raíces en la colonia.


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Núñez de Balboa fue conducido al patíbulo con sus amigos y la voz del pregonero que iba a cometer la ejecución dijo: «Ésta es la justicia que el Rey y su teniente Pedro Arias de Ávila mandan hacer contra este hombre por traidor y usurpador de los territorios de la Corona». Núñez de Balboa no pudo contener su indignación y respondió: «Mentira, mentira; nunca halló cabida en mí semejante crimen; he servido al Rey como leal, sin pensar sino en acrecentar sus dominios». Pedrarias observó la ejecución, oculto detrás de un tablado: un verdugo con un hacha consumó el castigo. Las cabezas de los decapitados permanecieron varios días expuestas en el pueblo, ante la curiosidad y temor de los habitantes. Se desconoce el destino de los restos de Núñez de Balboa, debido en parte a que los textos y crónicas no mencionan lo que ocurrió después de su ejecución.

Y fue así como Francisco Pizarro, al entregar a Nuñez de Balboa a su muerte, consiguió el apoyo de Pedrarias para la organización de la expedición que lo llevaría a la conquista del Perú, y Gaspar de Espinosa fue quien recorrió parte del Mar del Sur en los barcos que el mismo Núñez de Balboa mandó a construir. Luego en 1520, Fernando de Magallanes rebautizaría el mar como Océano Pacífico, por sus aparentemente calmas aguas.



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Francisco Pizarro (Trujillo, España, 1478-Lima, 1541) Conquistador español. Hijo natural del capitán Gonzalo Pizarro, desde muy joven participó en las guerras locales entre señoríos y acompañó a su padre en las guerras de Italia. En 1502, embarcó en la flota que llevaba a las Indias a Nicolás de Ovando, el nuevo gobernador de La Española. Hombre inquieto y de fuerte carácter, no logró adaptarse a la vida sedentaria del colonizador, razón por la que decidió participar en la expedición de Alonso de Ojeda que exploró América Central (1510) y luego en la de Vasco Núñez de Balboa que descubrió el océano Pacífico (1513).

Entre 1519 y 1523, sin embargo, se instaló en la ciudad de Panamá, de la cual fue regidor, encomendero y alcalde, lo que le permitió enriquecerse. Conocedor de los rumores que hablaban de la existencia de grandes riquezas en el Imperio Inca, decidió unir la fortuna que había amasado con la de Diego de Almagro para financiar dos expediciones de conquista (1524-1525 y 1526-1528), que se saldaron con sendos fracasos. A causa de las penalidades sufridas en el segundo intento, Pizarro se retiró a la isla del Gallo con doce hombres, mientras Almagro iba a Panamá en busca de refuerzos. Los «trece de la fama» aprovecharon para explorar parte de la costa oeste de América del Sur, región que denominaron Perú, tal vez por la proximidad del rio Virú, y tuvieron constancia de la existencia de una gran civilización. No obstante, ante la negativa del gobernador de Panamá a conceder más hombres a Almagro, en 1529 Pizarro viajó a España a fin de exponer sus planes al rey Carlos I, quien, en las capitulaciones de Toledo (26 de julio de 1529), lo nombró gobernador, capitán general y adelantado de las nuevas tierras, designación real esta que provocó el recelo y la frustración de Almagro.


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De regreso en Panamá (1530), Pizarro preparó una nueva expedición de conquista, y en enero de 1531 embarcó con un contingente de 180 hombres y 37 caballos hacia Perú. Informado de la guerra que enfrentaba al emperador inca Atahualpa con su hermanastro Huáscar, el 16 de noviembre de 1532 el conquistador español se entrevistó en la ciudad de Cajamarca con Atahualpa y, tras exhortarle sin éxito a que abrazase el cristianismo y se sometiera a la autoridad de Carlos I, lo capturó en un sangriento ataque por sorpresa.



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Rodrigo de Bastidas. Descubridor y conquistador español. Navegante y conquistador español. Sevillano vecino de Triana, Rodrigo Galván de las Bastidas (1445-1527), asociado a Juan de la Cosa le correspondió recorrer Panamá y gran parte del territorio colombiano en 1501, antes de la llegada de Cristóbal Colón. Bastidas había acompañado a Colón en su segundo viaje en 1493. Su vida es poco conocida hasta 1500 cuando emprende un viaje a América del Sur y bordea las costas del cabo de la Vela hasta el istmo de Panamá. Descubre la bahía de Santa Marta y la desembocadura del río Magdalena. Se dirige a la Española, donde se dedica al comercio con los indios, actividad por la que debe responder en un juicio hecho por Francisco de Bobadilla, quien lo apresa y le quita el oro. En España es absuelto de todos los cargos y se le asigna una pensión vitalicia que deberá sacar de los productos que dieran a la Corona las tierras descubiertas por él. Retorna a América y vive durante un tiempo en Santo Domingo. En 1521 decide poblar la isla de Trinidad, pero Diego de Colón la reclama ante la Corona. Realiza una nueva expedición por toda la costa norte de Colombia y funda la ciudad de Santa Marta en 1526. Después de tener serias diferencias con los otros españoles por la repartición de los bienes, muere apuñalado por Juan de Villafuerte.



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Alonso de Ojeda (Cuenca, España; c. 1468 - Santo Domingo, República Dominicana; 1515) fue navegante, gobernador y conquistador español; recorrió las costas de Guyana, Venezuela, Trinidad y Tobago, Curaçao, Aruba y Colombia. Es famoso por haber dado el nombre Venezuela a la región que exploró en sus dos primeros viajes y por haber descubierto el lago de Maracaibo.


Diego de Nicuesa fue un explorador español. Miembro de una familia hidalga e influyente, natural de Baeza (Jaén) El 9 de junio de 1508, en las capitulaciones de la junta de Burgos convocada por Fernando el católico, fue nombrado gobernador de Veragua, territorio que se extendía por el litoral caribeño de las actuales Repúblicas de Nicaragua y Costa Rica y parte de la actual costa panameña, y al que se atribuía gran riqueza aurífera. Llegó a tomar posesión de su gobernación en 1510 y efectuó un recorrido por la costa, pero su expedición fue muy desdichada, e incluso durante un tiempo estuvo abandonado con un pequeño grupo de hombres en la isla Cayo de Agua. Fundó la ciudad de Nombre de Dios, Panamá. En 1511, su autoridad fue contestada por un grupo en el que participaba Vasco Núñez de Balboa, y se le obligó a embarcar en un navío inservible, sin que de él se volviesen a tener noticias.



Su legado


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Actualmente, el nombre de Vasco Núñez de Balboa se le da a parques y avenidas de Panamá, e incluyen un monumento dedicado a su hazaña de la posesión del Mar del Sur; en su honor se ha bautizado la moneda oficial del país con la denominación balboa, apareciendo su rostro en el anverso de algunas monedas. Su nombre designa asimismo a uno de los principales puertos en el Canal de Panamá y al distrito que abarca el Archipiélago de las Perlas, lugar que llegó a descubrir.

La máxima Orden otorgada por el gobierno panameño a personajes destacados y sobresalientes en el orden nacional e internacional fue establecida mediante la Ley 27 del 28 de enero de 1933, y dio en llamarse la Orden Vasco Núñez de Balboa con diversas denominaciones de grado.

En Madrid, España, su nombre también aparece en una calle y una estación subterránea del Metro.

En San Diego, California, su apellido lo lleva el Parque Balboa.



Libros de Vasco Nuñez de Balboa


Enlaces:

http://www.agapea.com/libros/El-Dar...48198535X-i.htm

http://www.bnm.me.gov.ar/cgi-bin/wx...&formato=&sala=

http://www.buscalibros.cl/libro.php?libro=590946

http://www.americas-fr.com/es/historia/balboa.html



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Monumento a Vasco Núñez de Balboa en Ciudad de Panamá. Parque Anayansi




Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo recopilatorio dedicado a Vasco Nuñez de Balbao, gran explorador, navegante y descubridor del océano Pacifico, os haya gustado y despertado el interés histórico que sin duda tiene este importante personaje.



Fuentes y agradecimientos a: Wikipedia, Archivo General de Indias, antehistoria, americas-fr, biografiasyvidas, museonavalmadrid, diphuelva, portalplanetasedna, fuenterrebollo, me.gov.ar, navyma, enciclopedia.us y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Núñez De Balboa 
 
Núñez de Balboa frente a la Historia


Pocos descubridores y exploradores han sido mejor tratados por la historiografía y por los habitantes de los territorios que recorrieron



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Retrato de Vasco Núñez de Balboa

Una de esas raras coincidencias. Pocos descubridores y exploradores han sido mejor tratados por la historiografía y por los habitantes de los territorios que recorrieron como Balboa; su nombre es el de una moneda de curso legal, es una ciudad y su imagen adorna el palacio presidencial de Panamá; es el homenaje vivo a un personaje cinco siglos después de su venturoso avistamiento que se produjo el día 25 de septiembre de 1513; fue un acontecimiento de los que se sucedieron en cascada sobre el Nuevo Mundo o las Indias (1492-1519).

1513 fue el año en que el mundo occidental arribó al Pacífico oriental: Jorge Alvares por parte portuguesa y procedente de Malaca alcanzó la isla de Lintin [Nei Lingding] en el río de las Perlas, en la China Ming, entre Macao y Hong Kong. 1513 fue el año en que Vasco Núñez de Balboa se asomó al Mar del Sur, en el golfo de San Miguel, el día de esa festividad, curiosamente, cerca de las islas de las Perlas, en la otra orilla del mismo océano. Entre ellos mediaba una inmensa frontera que fue explorada exclusivamente por naves españolas a lo largo del siglo XVI haciendo que se hablara de “lago español”, con cierta jactancia no exenta de humor, refiriéndose al mayor de los océanos, de forma análoga a como se habló de “cruzar el charco” como atravesar el Atlántico.

El mundo occidental tenía así noticias de un gran océano hasta entonces intuido, y aquel año alcanzado, pero al que había que penetrar de forma náutica. Portugal lo había hecho con una tenacidad mantenida durante un siglo largo, siguiendo una orientación costera y apoyándose en la organización india y, finalmente, en juncos chinos; en aquel entorno concluyó su expansión (Brasil aparte). Las naves de Castilla con un empeño de dos décadas en busca de un paso accesible a la riqueza del oriente, sorteando un formidable obstáculo (las Indias) y llegando a la convicción que el estorbo era más importante que el objetivo aunque sin renunciar a él y estableciéndose en Filipinas. El protagonismo español, la acción vistosa de Balboa (1513) y la empresa Magallanes-Elcano (1520), la del éxito; antes y después prosiguió la denominada “búsqueda del paso” a todas las latitudes, con mayor éxito en sus consecuencias que en sus logros.

Balboa nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz) hacia 1475 y se educó como paje en Moguer; con 25 años se enroló en la expedición de Rodrigo de Bastidas y fue a reconocer la costa caribeña de lo que hoy es Colombia y Panamá

Vida y hechos en Indias. Balboa nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz) hacia 1475 y se educó como paje en Moguer; con 25 años se enroló en la expedición de Rodrigo de Bastidas y fue a reconocer la costa caribeña de lo que hoy es Colombia y Panamá. Sus beneficios los invirtió en una propiedad agropecuaria de La Española que le condujo más que a la ruina a cargarse de numerosas deudas. Fue entonces cuando se crearon sendas gobernaciones en aquel territorio, Nueva Andalucía (para Alonso de Ojeda) y Veragua (para Diego de Nicuesa); ambos gobernadores fracasaron en un medio de máxima dificultad por el terreno, la climatología y la presencia de indios flecheros que usaban venenos particularmente activos.

Fernández de Enciso partió desde Santo Domingo en apoyo de Ojeda y, huyendo, Balboa con su perro (Leoncico) se arriesgó como polizón; la operación le salió bien, su experiencia como baquiano le salvó del abandono y poco a poco ganó la confianza de los hombres frente a los gobernadores en precario y los auxilios que no llegaban.

A indicaciones suyas el efímero poblado de San Sebastián fue abandonado para erigirse el de Santa María la Antigua del Darién sobre terreno más fértil y provisto de agua potable; habían superado un enfrentamiento con el cacique Cemaco (con el consiguiente botín).

Tras el sucesivo alejamiento de quienes tenía por encima, Balboa realizó la primera operación que haría famoso a cortés en Villarrica: formar un cabildo abierto al que entregar el poder y que nombró dos alcaldes (uno era Balboa) y poco después gobernador de Veragua. La primera actuación fue el juicio a Fernández de Enciso que salió bien parado (encarcelado y confiscado, fue enviado a La Española en libertad). Puente de plata para un enemigo.

Escribió (1513) al Rey una carta (relato) y pidió refuerzos (armas, materiales, provisiones y baquianos) para dominar región tan rica; le fueron negados pero se preparó la mayor armada que había ido a Indias

El baquiano descubridor. Esta característica de adaptación al medio físico y social, permitió a Balboa negociar con los diferentes grupos, establecer alianza con algunos, someter por la fuerza a otros y, siempre, obtener información sobre el entorno; algunos indios se mostraron colaboradores y la asociación llevó a actitudes hospitalarias, matrimonios mixtos, etc., a averiguar la existencia de otro océano, el origen del oro y perlas que veía en los naturales y que en buena proporción ya había obtenido por rescate o por botín; también preparó algunas sementeras y construyó bohíos que poder habitar. Escribió (1513) al Rey una carta (relato) y pidió refuerzos (armas, materiales, provisiones y baquianos) para dominar región tan rica; le fueron negados pero se preparó la mayor armada que había ido a Indias. Era el momento de ampliar horizontes geográficos, regresó a Santa María la Antigua en busca de refuerzos pero para entonces ya se estaba buscando el paso por el río Atrato.

Los informantes indígenas leales le proporcionaron guías (fundamental a través de la densa vegetación y agreste terreno) y porteadores (imprescindibles). El trayecto les llevó por mar hasta tierras de Careta y, con sus hombres, vencieron a Ponca, logrando su alianza o sometimiento, remontaron la frondosa sierra del istmo hasta tierras de Torecha (el cacique murió en la refriega) y sus gentes se sometieron y acogieron a quienes carecían de fuerzas para proseguir. Balboa y un grupo reducido ascendieron a una cumbre desde la que podía verse el nuevo océano mirando hacia el Sur. El descenso fue rápido y en dos días se hallaban en sus aguas. Era el día de San Miguel (29, septiembre de 1513) y ese fue el nombre impuesto al golfo del Mar del Sur; la ceremonia de toma de posesión se efectuó con todas las formalidades escenográficas y jurídicas.

El retorno, por otra ruta tenía por finalizar aprovechar la euforia para hacer nuevas exploraciones en el istmo, obtener botín y hacer nuevos aliados o derrotados. Llegó a Santa María (19, enero, 1514). Iba a coincidir el cénit del personaje con su fulminante caída.

Y el gobernador. El Rey nombró a un gobernador efectivo de la región —Castilla del Oro— Pedrarias Dávila que se presentó con la flota más lucida arribada a Nuevo Mundo (117 naves que llevaban un obispo con todo su séquito, el gobernador con toda una pequeña corte, mujeres, vestimenta lujosa e inconveniente. Pero sobre todo unos 1.500 hombres que harían insoportable la vida en el istmo; no había más residencia que algunos pocos bohíos, no había alimento para tantos, tanto tiempo; el equilibrio precario logrado por Balboa fue desbaratado por la irrupción de tanto inadaptado. La muerte asoló a la colonia hispana; los nativos también sufrieron lo suyo.

La relación del baquiano y el gobernador fue cambiando desde cortesía a alianza para concluir en enfrentamiento, juicio de residencia, detención por Francisco Pizarro, juicio, condena y muerte de Balboa en Acla (15, enero, 1519) el mismo año que su enemigo, el gobernador Pedrarias, fundaba nada menos que la ciudad de Panamá, puerto y puerta del Pacífico.

Balboa tras una acción en el Caribe, se radicó en la Española, se arruinó, se transformó en polizón y es descrito como gran descubridor, con espíritu de iniciativa; murió joven y esa es la receta para que se hable bien de uno

Un balance. Balboa ha sido el mejor tratado por la historiografía; nunca otro fue peor tratado que Pedrarias. Algunas razones estriban en el tratamiento recibido por los primeros escritores de Indias (Fernández de Oviedo, Las Casas y el primer historiador, Herrera) y todos cuantos han escrito después. Es la imagen de la excelencia proyectada sobre la sombra intensa de su enemigo Pedrarias que se lleva los peores calificativos expresados sin bondad alguna.

En verdad no había tanta diferencia entre ambos; los métodos, actitudes, procedimientos, recursos y resultados fueron análogos. El contraste estaba en el número de desembarcados con Pedrarias y el impacto que no podían dejar de producir en el istmo para sobrevivir. Ambos tuvieron un origen no muy desigual, los dos una formación de paje, los dos buena imagen, valentía, valor, ambición, audacia y capacidad de colonización, pero Pedrarias llegaba con un importante currículum, experiencia guerrera, con éxitos, premios y prebendas y un matrimonio relacionado con la Corte.

Balboa tras una acción en el Caribe, se radicó en la Española, se arruinó, se transformó en polizón y es descrito como gran descubridor, con espíritu de iniciativa; murió joven y esa es la receta para que se hable bien de uno. Pedrarias era más cortesano y cumplidor de las ordenes reales. Se ha afirmado que el primero era un luchador por la libertad, un defensor del poder popular; mientras que el gobernador representaba al poder real. Los primeros historiadores y el romanticismo y quienes han seguido esas fuentes han creado una imagen contrapuesta de los dos protagonistas.


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Mensaje Re: Núñez De Balboa 
 
V centenario del descubrimiento de los mares del sur



Cinco siglos de un océano no tan Pacífico, avistado por Núñez de Balboa


Con tan inesperado hallazgo se completaba el mapa del mundo, que ya habían trazado los navegantes en sus temerarias incursiones



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Mapa de Atlas Theatrum Orbis Terrarum de Abraham Ortelius. Año 1570. Museo naval. Exposición La exploración del Pacífico. 500 años de historia' que exhibirá Casa de América en Madrid, del 2 de octubre al 2 de febrero de 2014.

Si el descubrimiento de América por Cristóbal Colón fue uno de los acontecimientos más grandiosos de la historia de la humanidad, no lo fue menos el descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa el 25 de septiembre de 1513. Con tan inesperado hallazgo se completaba el mapa del mundo, que ya habían trazado los navegantes en sus temerarias incursiones. Se trataba del mayor océano de la tierra, nada menos que la tercera parte de su superficie. Debemos la hazaña a la astucia de Balboa, quien se colaría en la expedición de Martín Fernández de Enciso oculto en un barril. Con sus tretas llegó al primer asentamiento español en Tierra Firme, Santa María la Antigua del Darién, en la actual Panamá. Su buena estrella lo salvó de ser arrojado al mar, cuando divisaron la embarcación de Pizarro que procedía de la colonia de San Sebastián, a donde Enciso se dirigía. Pizarro y sus hombres, vencidos por la naturaleza, habían tenido que esperar a que murieran los compañeros para encontrar sitio en el barco. Temeroso de su suerte, Enciso decidió regresar a la Española, pero Balboa no quería volver al lugar de donde escapó y lo convenció para que se desviaran hacia un paraíso llamado Darién bañado por ríos que contenían oro en abundancia y donde los indígenas se mostraban muy amables.

Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal

Allí Balboa se hizo con el poder enfrentándose a Enciso, que huyó para salvar la vida. Luego a Diego de Nicuesa, a quien el rey mandó a poner orden y que se ahogó en el viaje de vuelta a España. Balboa, convertido en gobernador de Panamá y Coiba, se alió con Pizarro para reducir a los indios, aniquilando a los que se interponían en su travesía. Uno de los vencidos, el cacique Careta, pactó con él y le ofreció a su hija Anayansi en matrimonio. Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal. Acompañado por 190 soldados y una jauría de perros que descuartizaron a los derrotados —empañando con ello su gloria—, Balboa alcanzó el hermoso valle Cuarecuá donde se levantaba la sierra tras la cual se ocultaba el mar desconocido.

Consciente del privilegio de ser el primer europeo en divisar tal maravilla, el héroe rebelde, el bandido Balboa, subió solo con su perro Leoncico, el verdadero “adelantado” según el cronista, a contemplar las aguas del que designaría mar del Sur —hasta que Magallanes, que no padeció sus violentas sacudidas, lo bautizó como Pacífico—. Pero la gloria le duró poco a Balboa que sería traicionado y ejecutado en 1519.

El impacto de este descubrimiento cambió el curso de la historia y el Pacífico empezó a llenarse de barcos españoles que llegaron hasta las Filipinas, uniendo a Acapulco con Manila. Tan apasionante episodio encendió la imaginación de los cronistas, desde Gonzalo Fernández de Oviedo, que dio fe de tales hechos, hasta el colombiano William Ospina quien en las vívidas descripciones de El país de la canela (2008) evoca la sangrienta expedición de Pedrarias por aquellas inquietantes orillas.

La literatura es rica en narraciones que refieren el acontecimiento, además de las canónicas biografías del “adelantado” y los ensayos del colombiano Germán Arciniegas, quien sin duda leyó la vibrante narración de Stefan Zweig: Huida hacia la inmortalidad, dedicada a Balboa y recogida en Momentos estelares de la historia de la humanidad (1927), que inspiró a posteriores novelistas. En Colombia se adelantó a las efemérides pacíficas el escritor caleño Fabio Martínez con una novela: Balboa, el polizón del Pacífico (2007), que recomiendo vivamente porque supera la victimización de los indígenas, a quienes asigna un importante protagonismo, como a Anayansi, esposa de Balboa, traductora y traidora. No falta el humor en el relato de este brutal encuentro marcado, más que por el realismo mágico, por el absurdo que rompe los esquemas. Si bien el conquistador español, fatigado y sediento de riqueza, pisoteó pueblos y culturas, a los sometidos, no les faltó la proverbial malicia ni la sabiduría para calar la feroz codicia del enemigo, sorteando el miedo, salvaguardando con sus estrategias la esperanza y la capacidad de soñar, de las que dependía su supervivencia; porque, como dice Fabio Martínez en el último capítulo de su relato, “en medio de la ambición, la crueldad y la sangre, nació una nueva civilización”.


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última edición por j.luis el Jueves, 26 Septiembre 2013, 10:15; editado 1 vez 
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Mensaje Re: Núñez De Balboa 
 
El sueño del paso a la India


En una carta fechada el 20 de enero de 1513 Vasco Núñez de Balboa da cuenta al rey de España de grandes secretos: el principal es el oro

  

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'Toma de posesión de la Mar del Sur' de Vicente Urrabieta. Museo Naval. Exposición La exploración del Pacífico. 500 años de historia' que exhibirá Casa de América en Madrid, del 2 de octubre al 2 de febrero de 2014.

En una carta fechada el 20 de enero de 1513 Vasco Núñez de Balboa da cuenta al rey de España de “las cosas y los grandes secretos que en esta tierra hay, de que Dios os ha hecho dueño, y a mí me las ha dejado descubrir primero que a otro ninguno”. Al señor, entonces, de toda aquella tierra le confía Balboa los secretos que él ha sabido desentrañar “con buena industria y muchos trabajos”. Los secretos son dos: uno, que por fin, en el oeste del Darién, ha encontrado una tierra donde hay oro en abundancia, de la cual ha hecho ya la separación del quinto real; dos, que los caciques le han contado que más allá de sus provincias, a solo tres jornadas de marcha hacia el sur, hay otro mar en cuyas costas e islas el oro es más abundante aún. Allá, “en la otra mar”, los ríos fluyen cargados de grandes pepitas de oro, en los cauces de los arroyos secos el oro se coge sin siquiera cavar, abierto como está a quien quiera tomarlo; el oro, por otra parte, es tanto que se lo guarda en tarimas hechas de ramas, porque guardarlo en cestas sería imposible, y los nativos lo tienen en tan poco que los cambian con los extranjeros por algodón. Para llegar hasta allí, y apoderarse de esas riquezas fabulosas todo lo que Balboa necesita es un refuerzo de quinientos hombres de la isla Española, cuyo envío ruega al rey.

La carta va y viene sin mayor orden entre protestas de fidelidad, descripciones de sus padecimientos al marchar entre las ciénagas y los ríos caudalosos, la seguridad de que lo que le han contado es cierto, la exaltación de su conducta justa en el reparto de los bienes habidos y de su habilidad para sonsacar a los indígenas; como en una película porno, cuyo escaso argumento es desarticulado cada dos por tres por “la cosa en sí”, el discurso cada tanto se deshilacha como tal y retorna obsesivamente a la palabra “oro”, el oro del que están hechas las vasijas del otro mar, las piezas de oro que los caciques del otro mar guardan en sus casas en abundancia tal “que nos hacen estar a todos fuera de sentido”. Solo tiene una disposición más o menos estratégica en la carta la rogativa final, de que los hombres que se le envíen no sean bachilleres en Leyes “porque ningún bachiller pasa acá que no sean diablo y tienen vida de diablos, y no solamente ellos son malos más aún hacen y tienen forma por donde haya mil pleitos y maldades”.

Razón tenía el mínimo hidalgo Vasco Núñez para pedir esto último: él mismo había puesto preso y enviado a la fuerza de regreso a España a un bachiller designado por el Rey, y perdería unos años después la cabeza ejecutado por otro. Entre medio, y sin esperar la ayuda pedida, se lanzó a la conquista de aquellas otras costas del aquel otro mar rebosante de oro, y ganó para sí el título de haber sido el primero en divisar el Pacífico. Stefan Zweig ha relatado en una deliciosa miniatura la historia de aquella aventura, de aquella fuga hacia adelante, hacia la riqueza, que debía redimir a Balboa de las acusaciones de rebelión que pesaban sobre él. Debía redimirlo, pero no lo redimió: a la postre el descubrimiento ni lo hizo rico ni le salvó la vida; irónicamente, esa misma carta del 20 de enero, llegada al Rey casi un año más tarde, después del descubrimiento del Pacífico, dio origen a la expedición de Pedrarias que había de prender y decapitar a Balboa. El oro, el quinto real que acompañaba a la carta, se perdió en algún lado, igual que un indígena que Balboa enviaba con el oro para que explicara, lenguaraz mediante, cuánto más había en los territorios recién conquistados.

Si los motivos y la aventura de Vasco Núñez han sido magistralmente tratados por Zweig, reescribiendo las crónicas de Pedro Mártir y de López de Gómara, algunas otras partes de la historia aún dejan espacio para algunas preguntas. ¿Por qué llamó Balboa “Mar del Sur” al que había descubierto? La razón más obvia —porque cruzó el istmo que hoy llamamos de Panamá de norte a sur para llegar al Pacífico— podría no ser la única. Hay que recordar que a su muerte Colón todavía creía haber descubierto el camino a la China por el oeste. Por muchos años América siguió siendo, salvo para unos pocos estudiosos, un continente fantasma, una estribación del Asia o una barrera un tanto incómoda para llegar a las Islas de las Especies. En su primer viaje, acompañando a Alonso de Ojeda, Vespucio navega miles de kilómetros al sur, hasta la Patagonia, buscando el mítico Cabo de Cotigara que Ptolomeo describiera a partir de los relatos de Marco Polo; o sea, el punto que al sur de la China daba paso al estrecho que llevaba a la India. Solo más tarde logra calcular, sin instrumentos pero con asombrosa exactitud, el diámetro del Ecuador terrestre con menos de 80 kilómetros de error; era el mismo cálculo que habían hecho los griegos dos mil años antes, y el que manejaban los geógrafos de los Reyes Católicos que tanto desconfiaron, con razón, de que Colón pudiera llegar a las Indias en uno o dos meses de navegación. Un cálculo así destruía la idea de que América era el Cipango o el Catay de Marco Polo, forzando a pensar en un nuevo continente.

Sin embargo, lo que España quería era hacer por el Oeste lo que los portugueses habían logrado por el Este, obtener un paso marítimo a las Indias, y este deseo era lo bastante imperioso como para dominar la realidad: las tierras descubiertas tenían que ser el Asia o estar cerca de ella, o, más precisamente, ser la India, o estar muy cerca ella. El deseo o, si ustedes quieren, el sueño, se sobrepone a los cálculos de los geógrafos y, de paso, modela el lenguaje: durante siglos la Corona promulga Leyes de Indias, convoca a su Consejo de Indias y aún hoy nos hacemos un lío para distinguir los indios de la India de los indios americanos. Es inevitable pensar que la idea del paso austral de la China a la India pesara sobre el nombre de Mar del Sur que Balboa impuso al Océano descubierto. En este nombre, América sigue siendo una suerte de fantasma, de delgado paso entre los mares, aunque a la postre, al cabo de unas décadas, el mismo hecho del descubrimiento del Pacífico terminara por configurar a ese fantasma en un ser real.


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Modelo de carabela Pinta de 1989.

La alucinante historia de la violencia y las penurias sufridas e infligidas por Balboa, marchando entre los manglares y las montañas, lanzando su pólvora y sus perros sobre los indígenas, “tomando posesión del mar” metido en él hasta la cintura en una escena que oscila entre lo ridículo y lo sublime, muriendo al fin decapitado, toda aquella pesadilla invita a la reflexión sobre el oro, el oro “que nos hace estar a todos fuera de sentido”*. Más allá de los motivos de Balboa y de los desesperados que lo acompañaban, más allá de la competencia de poder de los reinos de España y Portugal, el oro aparece cargado de un plus: es otra vez, como el paso del sur, un sueño, el sueño español de prolongar su Edad Media en los siglos por venir. Si el descubrimiento de América que Colón inicia y Balboa sin saberlo completa abrió paso a la Edad Moderna, no lo hizo de un modo uniforme: para España, que venía de terminar la guerra al moro, significó la posibilidad de seguir siendo unos siglos más una nación guerrera, una nación en la que el comercio y la industria eran incompatibles con la nobleza, aún con esa pobre nobleza que era la hidalguía. La España que el oro americano prolonga fluyendo desde América hasta la Europa protocapitalista es la España del Quijote, una nación envuelta en una ensoñación arcaizante. Las expresiones de ese sueño van desde la noble locura del hidalgo hasta la Disneylandia pseudomedieval de Cáceres, una ciudad donde los indianos se construyen palacios de muros espesos como fortalezas militares, ya no para defenderse de nadie sino para darse el gusto.

Un gusto caro: había de pagarlo, a la larga, la propia España, entrando a la modernidad tardía y desacompasadamente*.

En una versión especular, pero curiosamente coincidente con este quedar “fuera de sentido” el príncipe Panquiaco habla de la “ceguera y locura” que el oro genera en la mente de los españoles. Cuando estos, tras recibir unos 1250 kilos de oro de regalo de su padre el rey, empiezan a reñir por el reparto. Panquiaco se da un puñetazo en el pecho, derriba la balanza en que estaban pesando el oro y da uno de los más hermosos discursos que tengamos en la historia de Indias: “Si yo supiera, cristianos, que sobre mi oro habíades de reñir, no vos lo diera, ca soy amigo de toda paz y concordia. Maravíllome de vuestra ceguera y locura, que deshacéis las joyas bien labradas por hacer de ellas palillos, y que siendo tan amigos riñáis por cosa vil y poca. Más os valiera estar en vuestra tierra, que tan lejos de aquí está, si hay tan sabia y pulida gente como afirmáis, que no venir a reñir en la ajena, donde vivimos contentos los groseros y bárbaros hombres que llamáis. Mas empero, si tanta gana de oro tenéis, que desasoseguéis y aun matéis los que lo tienen, yo os mostraré una tierra donde os hartéis de ello”. Este es el punto de la historia, tal como la narra López de Gómara, en que Balboa recibe la noticia de “otro mar” donde viven gentes riquísimas en oro. Es sugestivo que la noticia haya surgido así, del ataque de ira de Panquiaco, que quizás a esa altura solo quería enviarlos más allá de su propia tierra. Por otra parte, habrá que esperar unas cuantas décadas hasta que las mejores cabezas de Europa, como Montaigne, introduzcan la discusión acerca de qué es pulimiento y civilización y que es ser bárbaro y grosero (cfr. Jean Starobinski, Remedio en el mal, Madrid, La Balsa de la Medusa, 2000).


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Mensaje Re: Núñez De Balboa 
 
Cinco siglos de un océano no tan Pacífico


El 25 de septiembre de 1513 se completaba el mapa del mundo, que ya habían trazado los navegantes en sus incursiones. Ha servido de inspiración a cronistas y literatos, de Zweig a Ospina



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Retrato de Núñez de Balboa, anónimo.

Núñez de Balboa, el polizón que descubrió el mar del Sur. Su hallazgo cambió el mundo. Esta es la historia del aventurero extremeño que avistó el Pacífico por primera vez hace 500 años

Si el descubrimiento de América por Cristóbal Colón fue uno de los acontecimientos más grandiosos de la historia de la humanidad, no lo fue menos el descubrimiento del Pacífico por Vasco Núñez de Balboa el 25 de septiembre de 1513. Con tan inesperado hallazgo se completaba el mapa del mundo, que ya habían trazado los navegantes en sus temerarias incursiones. Se trataba del mayor océano de la tierra, nada menos que la tercera parte de su superficie. Debemos la hazaña a la astucia de Balboa, quien se colaría en la expedición de Martín Fernández de Enciso oculto en un barril. Con sus tretas llegó al primer asentamiento español en Tierra Firme, Santa María la Antigua del Darién, en la actual Panamá. Su buena estrella lo salvó de ser arrojado al mar, cuando divisaron la embarcación de Pizarro que procedía de la colonia de San Sebastián, a donde Enciso se dirigía. Pizarro y sus hombres, vencidos por la naturaleza, habían tenido que esperar a que murieran los compañeros para encontrar sitio en el barco. Temeroso de su suerte, Enciso decidió regresar a la Española, pero Balboa no quería volver al lugar de donde escapó y lo convenció para que se desviaran hacia un paraíso llamado Darién bañado por ríos que contenían oro en abundancia y donde los indígenas se mostraban muy amables.

Allí Balboa se hizo con el poder enfrentándose a Enciso, que huyó para salvar la vida. Luego a Diego de Nicuesa, a quien el rey mandó a poner orden y que se ahogó en el viaje de vuelta a España. Balboa, convertido en gobernador de Panamá y Coiba, se alió con Pizarro para reducir a los indios, aniquilando a los que se interponían en su travesía. Uno de los vencidos, el cacique Careta, pactó con él y le ofreció a su hija Anayansi en matrimonio. Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal. Acompañado por 190 soldados y una jauría de perros que descuartizaron a los derrotados —empañando con ello su gloria—, Balboa alcanzó el hermoso valle Cuarecuá donde se levantaba la sierra tras la cual se ocultaba el mar desconocido.

Pero la promesa del oro enloqueció a los españoles y los indios atemorizados intentaron aplacar su sed hablándole a Balboa de un mar a donde iban a desembocar los ríos cargados del precioso metal

Consciente del privilegio de ser el primer europeo en divisar tal maravilla, el héroe rebelde, el bandido Balboa, subió solo con su perro Leoncico, el verdadero “adelantado” según el cronista, a contemplar las aguas del que designaría mar del Sur —hasta que Magallanes, que no padeció sus violentas sacudidas, lo bautizó como Pacífico—. Pero la gloria le duró poco a Balboa que sería traicionado y ejecutado en 1519.

El impacto de este descubrimiento cambió el curso de la historia y el Pacífico empezó a llenarse de barcos españoles que llegaron hasta las Filipinas, uniendo a Acapulco con Manila. Tan apasionante episodio encendió la imaginación de los cronistas, desde Gonzalo Fernández de Oviedo, que dio fe de tales hechos, hasta el colombiano William Ospina quien en las vívidas descripciones de El país de la canela (2008) evoca la sangrienta expedición de Pedrarias por aquellas inquietantes orillas.

La literatura es rica en narraciones que refieren el acontecimiento, además de las canónicas biografías del “adelantado” y los ensayos del colombiano Germán Arciniegas, quien sin duda leyó la vibrante narración de Stefan Zweig: Huida hacia la inmortalidad, dedicada a Balboa y recogida en Momentos estelares de la historia de la humanidad (1927), que inspiró a posteriores novelistas. En Colombia se adelantó a las efemérides pacíficas el escritor caleño Fabio Martínez con una novela: Balboa, el polizón del Pacífico (2007), que recomiendo vivamente porque supera la victimización de los indígenas, a quienes asigna un importante protagonismo, como a Anayansi, esposa de Balboa, traductora y traidora. No falta el humor en el relato de este brutal encuentro marcado, más que por el realismo mágico, por el absurdo que rompe los esquemas. Si bien el conquistador español, fatigado y sediento de riqueza, pisoteó pueblos y culturas, a los sometidos, no les faltó la proverbial malicia ni la sabiduría para calar la feroz codicia del enemigo, sorteando el miedo, salvaguardando con sus estrategias la esperanza y la capacidad de soñar, de las que dependía su supervivencia; porque, como dice Fabio Martínez en el último capítulo de su relato, “en medio de la ambición, la crueldad y la sangre, nació una nueva civilización”.



Exposición que exhibirá Casa de América en Madrid, del 2 de octubre al 2 de febrero de 2014


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Retrato de Vasco Núñez de Balboa, por J. Maea. Madrid, 1791. Se incluye en los Retratos de los Españoles Ilustres, con un epítome de sus vidas, Editado por la Imprenta Real. Libro en papel, encuadernado. 220 hojas de 42,5 x 30,5 cm


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Escultura de la Virgen María, talla hispano-filipina que fue propiedad del arzobispo de México fr. Payo Enríquez de Ribera, quien la trajo a Sevilla. Último tercio del siglo XVII. Marfil. 50 x 24 x 12 cm. Colección Ramón M. Serrera


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Botella globular tipo jiangxi. China, fines del siglo XVI. Porcelana decorada bajo vidriado con óxido de cobalto. 30 x 8,9 cm. Comunidad de Madrid, depositada en el Museo Naval, Madrid


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Alegoría del Buen Pastor. Siglo XVII. Marfil. 59,5 x 44,5 x 14 cm. Monasterio de San Andrés, Madres Mercedarias Descalzas, Marchena, Sevilla


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Modelo de Carabela Pinta de 1989.


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Ilustración de indígenas de la provincia de Citará y el poblado de Negua (Colombia),1687. Papel manuscrito. Dibujo a pluma, coloreado. 22,2 x 31 cm. Archivo General de Indias, Sevilla


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Plano de la ciudad y bahía de Portobelo. Portobelo, 22 de octubre de 1688. Papel manuscrito. Dibujo a pluma, coloreado. 1 hoja de 42,5 x 77 cm. Archivo General de Indias, Sevilla


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Dibujo de varios indígenas de la zona septentrional de la isla de Papúa o Nueva Guinea, con su armamento. [1606]. Papel manuscrito. Dibujo a pluma, coloreado. Hoja de 43 x 29 cm. Archivo General de Simancas, Valladolid


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Sentencia del Consejo de Indias a favor de Diego, esclavo chino llegado a Sevilla, que reclamó su libertad. Madrid, 15 de julio de 1565. Papel manuscrito. 1 hoja de de 22 x 31 cm. Archivo General de Indias, Sevilla


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Petaca o maleta de viaje. Nueva España, siglo XVIII. Cuero, madera, caña, ágave y hierro. 54 x 73 x 54 cm. Museo de América, Madrid


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'Compendio Astronómico de Felipe II', realizado por Thobias Volckmer y regalado a Felipe II


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Pintura 'Toma de posesión de la Mar del Sur' por Vicente Urrabieta


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'Mapa Orbis Terrarum' de 1595, considerado el primer Atlas Geográfico de la historia


Fuente: elpais.com
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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