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Luis Álvarez Catalá (1836-1901)
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Mensaje Luis Álvarez Catalá (1836-1901) 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Luis Álvarez Catalá (Madrid, 1836- Madrid, 4 de octubre de 1901) fue un retratista y pintor español, director del Museo Nacional del Prado entre 1898 y 1901.


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Nació en una familia asturiana de Monasterio de Hermo (Cangas de Narcea), aldea en la que pasó gran parte de su infancia y temporadas veraniegas. Después de cursar estudios en Oviedo, se trasladó a Madrid donde estudió en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado y fue discípulo de Federico Madrazo en la Escuela de San Fernando. En 1857, viajó pensionado a Roma con artistas como Rosales, Palmaroli y Dióscoro Puebla. En Roma se dio a conocer con El sueño de Calpurnia, con el que ganó medalla de mérito en la Exposición de Florencia de 1861. Con la misma obra obtuvo segunda medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de España de 1862. La reina Isabel II adquirió la obra y su pensión fue prolongada por tres años. Residió en Roma hasta 1894, con algunas breves interrupciones por retornos a Madrid, como el de 1866-1867, y en la capital italiana contrajo matrimonio. En 1867 concurrió a la Exposición Nacional con las obras Doña Isabel la Católica en la Cartuja de Burgos y El Cardenal Penitenciario en San Juan, obteniendo segunda medalla por la primera obra. En 1872 pintó en Roma El embarque del Rey Amadeo en Spezzia. Participó en algunas exposiciones de pintura, donde ganó premios en 1889. En 1890, de vuelta en Madrid, concurrió al certamen Nacional de Bellas Artes, obteniendo primera medalla con La silla de Felipe II en el Escorial, obra que ganó también medalla de oro en Berlín al año siguiente.


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Fue sobre todo un pintor romántico, que se inspiró en los temas de historia para realizar sus cuadros. No tuvo mucho prestigio como pintor, pero sí como retratista denotándose esta labor en la reina regente doña María Cristina y del rey niño Alfonso XIII (en el Palacio del Senado, Madrid). Trabó amistad con la reina regente María Cristina de Habsburgo-Lorena, que lo nombró director del Museo del Prado,1 del que era subdirector, tras la dimisión de Francisco Pradilla el 29 de julio de 1898, manteniéndose en el puesto hasta su propio fallecimiento el 4 de octubre de 1901. También se ha de mencionar que, en cuanto subdirector del Museo desde los últimos tiempos de Federico de Madrazo, había sufrido la anticipación en el puesto de dos colegas: Vicente Palmaroli y el ya citado Pradilla. Por otra parte, su subdirector fue, a partir de 1899, el también pintor Salvador Viniegra.

Durante su mandato al frente del Prado se hicieron varias donaciones, especialmente de Goya, y llegó al museo La familia del infante don Luis de Borbón. En 1899 se creó, asimismo, el Catálogo ilustrado de la sala de Velázquez.

En su obra, y principalmente la costumbrista, hizo gala de buena caracterización de tipos y vestimentas. En la última etapa de su vida pintó numerosos motivos asturianos. En el Museo de Bellas Artes de Asturias se puede ver El Filandón, cuadro de costumbres asturianas pintado con virtuoso preciosismo. Fue uno de los pintores españoles del siglo XIX más galardonados en el extranjero.


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Francisco Pradilla, Álvarez (¿Luis Álvarez Catalá?) y Plasencia, primeros pensionados de la Academia Española en Roma, de fotografía hecha en 1877, cuando trajo Pradilla de aquella capital su cuadro «Doña Juana la Loca», en la revista española La Ilustración Artística.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor español, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección del foro de xerbar, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras


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Filandón, cuadro de 1872 obra de Luis Álvarez Catalá. Museo de Bellas Artes de Asturias.    

El filandón (o fiandón, filorio, hilandorio, hilandera, serano) es una reunión que se realiza por las noches una vez terminada la cena, en la que se cuentan en voz alta cuentos al tiempo que se trabaja en alguna labor manual (generalmente textil). Tal reunión se solía hacer alrededor del hogar, con los participantes sentados en escaños o bancadas.

El filandón se sigue practicando en la provincia de León (en ciertas zonas de esta provincia al filandón también se le conoce como calecho o calechu), en Asturias, y en algunas zonas montañosas del extremo oriental de Galicia. El 8 de junio de 2010, las Cortes de Castilla y León declararon al Filandón como Bien de Interés Cultural y pedían su inclusión dentro del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Unesco.


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Detalle de la tabla titulada Filandón (1872), obra de Luis Álvarez Catalá. El filandón, era una reunión tradicional que se hacía en zonas de Asturias, Galicia y Castilla y León, por las noches al acabar la cena. Sentados en torno al fuego del hogar, algunos de los participantes narraban cuentos en voz alta mientras se trabajaba en labores manuales, como hilar la lana o hacer madreñas (zuecos), el calzado de madera, en forma de barca con tres pies que se ve abajo en primer plano.



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The Carnival, 1886, óleo sobre lienzo, 52.7 × 102.6 cm. Brooklyn Museum. Obra de Luis Alvarez Catalá


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Retrato del rey Alfonso XIII de Españay su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena, Reina Regente de España por la defunción de su esposo, Alfonso XII. Obra de Luis Alvarez Catalá


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Vida en la corte. Oleo sobre lienzo, 48 x 75 cm. Obra de Luis Alvarez Catalá


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Paisaje. Oleo sobre lienzo, 12 x 19,5 cm. Obra de Luis Alvarez Catalá


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Embarque del rey Amadeo en el puerto de La Spezia, Italia en 1870, obra de Luis Álvarez Catalá. En la carpa que aparece a la derecha, pueden observarse tanto las banderas como los escudos de los reinos de España e Italia.


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El recital, 1901. Obra de Luis Alvarez Catalá


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La modelo del artista. Obra de Luis Alvarez Catalá



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Varias obras de Luis Álvarez Catalá sin rotular



Álvarez Catalá en el Museo del Prado

Álvarez Catalá, Luis (Madrid, 1836-1901). Pintor español. Perteneciente todavía a la época de los directores-pintores, ocupó el cargo de director del Museo del Prado tras la dimisión de Francisco Pradilla el 29 de julio de 1898 y hasta su propio fallecimiento el 4 de octubre de 1901. Se ha alegado su labor de retratista de la reina regente doña María Cristina y del rey niño Alfonso XIII (en el Palacio del Senado, Madrid) para explicar «el extraño nombramiento» (en expresión de Gaya Nuño), si bien también se ha anotado (Alcolea Blanch) que, en cuanto subdirector del Museo desde los últimos tiempos de Federico de Madrazo, había sufrido la anticipación en el puesto de dos colegas (Vicente Palmaroli y el citado Pradilla) venidos de fuera. Por otro lado, su subdirector fue, a partir de 1899, el también pintor Salvador Viniegra. La trayectoria de Álvarez Catalá, perteneciente a la primera de las dos generaciones de pintores de historia, trayectoria previa al cargo de director del Prado y justificativa del mismo, se inicia con su formación en la Escuela de San Fernando y con el propio Federico de Madrazo; sigue con su marcha a Roma con Rosales y Palmaroli en 1857, y su larga permanencia -interrumpida por breves retornos a Madrid, como el de 1866-1867- en la capital italiana, donde incluso contrae matrimonio, hasta su regreso definitivo en 1894; uno de los dos únicos cuadros suyos que posee el Museo es precisamente La última comunión de san Jerónimo (copia del Domenichino por encargo de la regencia en 1869 aunque adquirido en 1875 por 1500 pesetas). Pero rindiendo tributo a los géneros pictóricos del momento, hace desde luego cuadros de historia como El sueño de Calpurnia, con el que consiguió medalla de mérito en Florencia en 1861 y medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1862, adquirido por Isabel II para pasar posteriormente al Patrimonio Nacional, que lo custodia en el Palacio Real de Aranjuez; o Isabel la Católica en la cartuja de Miraflores (Prado), adquirido por el Estado en mayo de 1867 por 1000 escudos procedente de la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1866, donde había conseguido consideración de medalla de segunda clase; y sobre todo el cuadro más conocido de cuantos pintó, La silla de Felipe II en El Escorial, con el que obtuvo medalla de primera clase en la Exposición Nacional de 1890 tras haberla obtenido en la Universal de París de 1889, y que, con éxito posterior también en algunos certámenes internacionales, pasó a Alemania por adquisición del káiser Guillermo II. Ahora bien, la ya citada larga estancia de Luis Álvarez en Roma le inclinó preferentemente hacia la pintura preciosista, con temas galantes de ambiente dieciochesco (de casacón) de gran éxito entonces entre público y marchantes, de la misma manera que sus raíces asturianas le impulsaron a aplicar también ese preciosismo al costumbrismo rural de dicha región, como en el caso del popular Filandón (1875, Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo) que el pintor, que se autorretrata en la escena, sitúa en la localidad asturiana de Monasterio de Hermo, cerca de Cangas de Narcea, de donde era oriunda su familia. En cuanto director del Museo del Prado, Luis Álvarez Catalá conoce los tiempos difíciles del Desastre del 98, pese a lo cual se imprime en 1900 un nuevo catálogo del Museo, en el que se dice que es la octava edición (en realidad es la novena) de los redactados por Pedro de Madrazo y que realmente es el primero publicado tras su muerte el 20 de agosto de 1898. Aunque se supone que desde años antes no se habían hecho modificaciones, en la «Advertencia» se indica el cambio de algunas atribuciones «después de un detenido estudio crítico» y se incluyen también y con numeración especial los cartones de Goya (ingresados en el Museo ya en 1870, bajo la dirección del también pintor Antonio Gisbert). Asimismo, conoce el Museo la incorporación de nuevas obras: el legado de Rosario Rodríguez Vaamonde de Fuente Alcázar (diecinueve cuadros aceptados en julio de 1898, entre ellos La prueba del fuego, de Pedro Berruguete, Incredulidad de santo Tomás, de Eugenio Cajés, Viaje de Tobías y Sara, de Pedro de Orrente, y dos retratos -niño y niña- de Leonardo Alenza); el legado de Alejandro Soler Durán, duque de San Fernando (tres cuadros en 1899: un retrato de señora anónimo en el propio Museo [P2932], El infante-cardenal don Luis Antonio de Borbón, hermano de Carlos iii, de Louis-Michel van Loo, y Los duques de San Fernando ante un paisaje, de Rafael Tegeo Díaz), y finalmente el legado del señor Nessler, vice-cónsul de Austria-Hungría (un cuadro aceptado el 15 de enero de 1901: una cabeza de apóstol de anónimo madrileño del siglo xvii [P2947]). Pero más significativo en lo que respecta a los fondos del Museo, es el dato de la inauguración el 1 de agosto de 1898 del Museo de Arte Moderno, al que se traspasaron las obras de la llamada «sala de pintura contemporánea» del Museo del Prado, ya que todos los alojados en el nuevo Museo -de la procedencia que fuesen- habían de ser artistas posteriores a Goya. La más relevante actuación cultural del momento fue, no obstante, la celebración -bien que en ese ambiente deprimido y apagado del desastre- del tercer centenario del nacimiento de Velázquez: un solemne acto el 6 de junio de 1899, presidido por la reina regente María Cristina, sirvió para la instalación en la gran sala ovalada de la planta superior del Museo -la anteriormente llamada «de la Reina Isabel» y desde entonces y hasta la actualidad «de Velázquez»- de los cuadros del sevillano tras su depuración y expurgo por Aureliano de Beruete y Moret, que el año anterior había escrito una biografía capital sobre el genial barroco. El propio Beruete leyó un discurso exponiendo los criterios utilizados por la comisión designada al efecto, y fruto de todo ello es el Catálogo ilustrado de la sala de Velázquez en el Museo del Prado de Madrid (1899), que al incorporar las fotografías de las obras convierte a esta publicación en el primer catálogo parcial del Museo ilustrado con este tipo de técnica. La segunda consecuencia del centenario ocho días después, el 14 de junio, es la ubicación delante del majestuoso pórtico principal, en la que desde entonces es conocida como «puerta de Velázquez», de la estatua sedente del pintor, obra en bronce de Aniceto Marinas sobre pedestal diseñado por Vicente Lampérez y con la gratuidad de ambas aportaciones, que sustituyó al grupo de Daoiz y Velarde por el escultor Antonio Solá, grupo hoy día colocado ante el arco de Monteleón en la madrileña plaza del Dos de Mayo. El carácter más emotivo (y con mayor eco) de la colocación de la estatua de Velázquez se explica por la asistencia de artistas extranjeros como los pintores franceses Carolus Duran y Jean-Paul Laurens, encargados de depositar una corona floral ante el monumento. Un triste episodio de la historia del Museo, por último, y en cuanto probable consecuencia de la derrota ante Estados Unidos por la Guerra de Cuba y Filipinas, es la tasación de las pinturas -al parecer como fórmula de compensación de guerra- que narrara Rodrigo Soriano años después, en 1923, en artículo de ambiguas referencias, pero en el que, tras dar cantidades precisas para la inmensa mayoría de pintores y para las pinturas de primerísima categoría, se valora el Museo del Prado en un total de 54 550 000 000 de francos «millones de más, millones de menos». La lamentable anécdota solo tendría precedente en otra tasación acaecida en 1834, en la testamentaría de Fernando VII y como solución compensatoria -en este caso verdaderamente acertada- para evitar el reparto entre sus hijas Isabel y Luisa Fernanda de los cuadros de un Museo que todavía era de propiedad real.

Obras pertenecientes al Prado

    - La última comunión de san Jerónimo, óleo sobre lienzo, 208 x 135 cm (en dep. en el Museo de Jaén) [P6369].
    - Isabel la Católica en la cartuja de Miraflores, óleo sobre lienzo, 175 x 186 cm, h. 1866 (en dep. en el Palacio Madraza, Granada) [P6517].
    - Estudios de figuras para diversas composiciones, 389 dibujos a lápiz compuesto, recortes de papel traslúcido adheridos sobre 57 hojas de papel continuo de 495 x 650 mm, finales del siglo XIX [D2010].


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Isabel la Católica en la cartuja de Miraflores, h. 1866, óleo sobre lienzo, 175 x 186 cm. Museo del Prado (en dep. en el Palacio Madraza, Granada). Obra de Luis Álvarez Catalá.


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La última comunión de san Jerónimo, o El Viático a San Jerónimo. Obra de Luis Álvarez Catalá. Óleo sobre lienzo, 208 x 135 cm. Museo del Prado (en dep. en el Museo de Jaén). El cuadro es una copia del original de Domichino, de 419 x 256 cms., pintado en 1614 y que se encuentra en la Pinacoteca Vaticana de Roma. Pintura que representa el interior de una iglesia donde San Jerónimo, caído en el suelo y con las rodillas dobladas hacia un lado mientras es sostenido por diversos personajes, está a punto de recibir la comunión. Esta escena es observada por unos ángelotes en la parte superior derecha, y, en la inferior izquierda, y a los pies del doctor de la iglesia, se encuentra recostado un león.


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Luis Álvarez Catalá. Obra de Carolus Duran. Charles-Emile-Auguste Durand. 1899. Óleo sobre lienzo, 53,5 x 42 cm. Museo del Prado.
Procedencia: Luis Álvarez Catalá, 1899; Herederos de Luis Álvarez Catalá, 1901; Subastas Alcalá, Madrid, 2010.

Retrato de Luis Álvarez Catalá (Madrid, 1836-1901), pintor que estuvo estrechamente vinculado al Museo del Prado, del que fue sucesivamente Secretario, Subdirector y Director. A diferencia de lo que ocurría con otros directores, el Museo no conservaba retrato suyo. Por ello, tiene interés esta efigie realizada, además, durante el ejercicio de su dirección, con motivo del hecho más sobresaliente en ella acaecido, el homenaje a Velázquez en el IV centenario de su nacimiento, a cargo de uno de los mejores retratistas de su tiempo, profundamente relacionado con la tradición pictórica española.

En efecto Carolus-Duran, que ya había descubierto a Velázquez en el Louvre durante su formación en París, vivió en España en 1866-1867. El artista estudió y copió en este Museo la obra de Velázquez, que influyó decisivamente en la concepción de sus retratos. Por otra parte, la referencia al artista sevillano fue relevante y continua en la difusión de sus enseñanzas en su atelier, como atestiguan, entre otros muchos, los ejemplos de sus discípulos John Singer Sargent y Ramón Casas.

Al conmemorarse en junio de 1899 el centenario velazqueño, el Gobierno francés comisionó al pintor, en su calidad de Presidente de la Société Nationale de Beaux-Arts, para asistir a los actos celebrados en Madrid. Con ese motivo, Carolus-Duran visitó la instalación de los cuadros de Velázquez en el Prado, de la que hizo grandes elogios. La prensa vespertina del día 12 de junio recoge cómo "En prueba de su entusiasmo y su gratitud, esta mañana estuvo en el estudio de Álvarez y trazó su retrato. Es una cabeza, como ha dicho el mismo pintor retratado, digna del pincel del artista francés. Y lo más notable, es que ha hecho la cabeza en tres horas" (La Época) (Texto extractado de: Barón J., Museo Nacional del Prado. Memoria de Actividades, 2011, págs. 28-30).

En efecto, la rapidez de la ejecución que la pintura muestra es propia de una sola sesión, que se habría realizado, según la gacetilla, en el estudio del pintor, que se hallaba en la calle de Huertas, vecina al Prado. La elegancia de los negros, grises y blancos, animados por algunos toques de color en la corbata, y la expresión contenida y ensimismada aunque afable del retratado, contrastan con el dinámico movimiento de las manchas de color del fondo, realzadas por anchas pinceladas blancas sobre los vibrantes rosas rojizos, en una resolución brillante y de efecto. En ella el artista fue fiel a su espíritu de pintar directamente sobre la tela, sin dibujo preparatorio, con una presencia destacada de la luz para articular tanto los volúmenes de la figura como la superficie del fondo. Ese equilibrio entre sobriedad y exaltación muestra una particular interpretación de Velázquez a quien, a través de la efigie del máximo responsable de su nueva presentación en las salas del Prado, rindió así homenaje singular el artista francés.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Luis Álvarez Catalá (1836-1901) fue un retratista y pintor español, director del Museo Nacional del Prado entre 1898 y 1901.

 
Fuentes y Agradecimientos: mariaxhe.blogspot.com.es, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, museodelprado.es, ceres.mcu.es, sothebys.com, galeristaalicantino.com, liveinternet.ru, artrenewal.org y otras de Internet.
 




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