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LOTTO, Lorenzo
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Mensaje LOTTO, Lorenzo 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Lorenzo Lotto (Venecia, hacia 1480 - Loreto, 1556) fue un dibujante, pintor e ilustrador italiano, tradicionalmente enmarcado en la escuela veneciana. Pintó sobre todo retablos, temas religiosos y retratos. Estuvo activo durante el Renacimiento, pero por sus posturas nerviosas y excéntricas y distorsiones, representa una etapa de transición al primer manierismo florentino y romano del siglo XVI.

Trabajó en Treviso (1503-1506), las Marcas (1506-1508), en Roma (1508-1510), Bérgamo (1513-1525), en Venecia (1525-1549), Ancona (1549) y finalmente como hermano laico franciscano en Loreto (1549-1556).

Aprendizaje

Casi no hay información sobre su aprendizaje. Como veneciano, recibió la influencia de Giovanni Bellini pues tenía un profundo conocimiento de la pintura veneciana contemporánea; pero Bellini no fue su maestro. Esta influencia es evidente en su pintura La virgen y el niño con San Jerónimo (1506) (Galería Nacional de Escocia, Edimburgo). Pero en sus retratos y su pintura Alegoría de la virtud y el vicio (1505) (Galería Nacional de Arte (Washington)) muestra la influencia del naturalismo de Giorgione. Conforme maduró, su estilo fue cambiando, quizás desarrollándose, desde un clasicismo impartial al estilo de Giorgione, hacia escenas más dramáticas, que recuerdan más a su contemporáneo parmesano, Correggio.


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Lorenzo Lotto - Autorretrato. Óleo sobre tabla, 43 x 35 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.


Treviso (1503-1506)

Lorenzo Lotto pronto dejó Venecia. La competición hubiera sido demasiado dura para un pintor joven, con nombres establecidos como Giorgione, Palma il Vecchio y ciertamente con Tiziano. No obstante, Giorgio Vasari menciona en la tercera parte de su libro Vite que Lotto fue amigo de Palma il Vecchio.

En Treviso, una próspera ciudad dentro del dominio de la república de Venecia, tuvo como patrón al obispo Bernardino de'Rossi. El cuadro Alegoría de la virtud y el vicio tenía como finalidad ser una cubierta alegórica de su retrato (1505) del obispo (hoy en el Museo e Gallerie Nazionali di Capodimonte, Nápoles), que había sobrevivido a un intento de asesinato. El cuadro San jerónimo en el desierto (1500 o 1506) (Louvre, París) muestra su juvenil inexperiencia como dibujante, a pesar de que el dramático paisaje rocoso contrasta con la roja prenda del santo. Al mismo tiempo, deja una temprana impresión de su habilidad como miniaturista.

Pintó sus primeros retablos para la iglesia parroquial de Santa Cristina al Tiverone (1505) y el baptisterio de la catedral de Asolo (1506), ambos aún se muestran en esos templos.

Recanati (1506-1508)

En 1508 empezó el retablo políptico Recanati para la iglesia de Santo Domingo. Este políptico de dos pisos, pintado de manera bastante convencional, consiste en seis paneles. Su retrato Joven sobre fondo de una cortina blanca (1508) es una pintura famosa de este período, que se conserva en el Museo Kunsthistorisches de Viena.


Roma (1508-1510)

Tan pronto como se convirtió en un pintor respetado, llamó la atención de Bramante, el arquitecto del Papa, que pasaba por Loreto (un lugar de peregrinación cercano a Recanati). Lorenzo Lotto fue invitado a Roma a decorar los apartamentos papales. No sobrevive nada de su obra, pues fue destruida pocos años después. Esto ocurrió probablemente porque había imitado el estilo de Rafael, una figura ascendente en la corte papal. Había hecho esto antes en la Transfiguración del políptico de Recanati.


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Lorenzo Lotto - San Jerónimo penitente. 1546. Óleo sobre lienzo, 99 x 90 cm. Museo del Prado.


Las Marcas (1506-1508)

En 1511 trabajaba para la fraternidad del Buen Jesús en Jesi, pintando un Sepulcro (Pïn. Civ., Jesi). Poco después, pintaba retablos en Recanati, una Transfiguración (1512 ?) (hoy en la Pinacoteca Comunale, Recanati) y un fresco, San Vicente Ferrer para la iglesia de Santo Domingo.

Bérgamo (1513-1525)

Su obra en Bérgamo, la ciudad más occidental de la república veneciana, y las regiones que lo rodeaban, demostró que era su período artístico mejor y más productivo. Recibió muchos encargos de ricos mercaderes, profesionales bien educados y aristócratas locales. Desarrolló el concepto del retrato psicológico, revelando los pensamientos y emociones de sus personajes. En esto continuaba la tradición comenzada por Antonello da Messina. Un buen ejemplo es su Retrato de un Joven con un Libro (hoy en la Galería de la Academia de Venecia).

Comenzó en 1513 un retablo monumental, Pala Martinengo en la iglesia de los dominicos de San esteban de Bérgamo. Este retablo fue encargado por el Conde Alessandro Martinengo-Coleoni, nieto del famoso condotiero Bartolomeo Colleoni. Se acabaría en 1516. Este retablo muestra la influencia de Bramante y Giorgione. Devino en protagonista de la cultura pictorica bergamesa, pintando intensamente: de 1517 es Susanna y los viejos, ahora en Uffizi, y de 1521 es El Adios de Cristo a la Madre, en el que abre la arquitectura a la luz de un amplio jardín reclamado por el patetismo expresivo y popular de las estatuas de Gaudenzio Ferrari en el Sacro Monte di Varallo.

Decoró las iglesias de San Bernardino y San Alejandro en Colonna con frescos y pinturas al temple. Acabaría cinco retablos más entre 1521 y 1523. Destaca en esta época el cuadro Los desposorios místicos de santa Catalina (1523), óleo sobre tela que actualmente se encuentra en la Accademia Carrara de Bérgamo.

En 1523 marchó para una breve estancia en las Marcas, donde recibió varios encargos de retablos. Los pintaría durante su estancia en Venecia.

Sus siguientes pinturas fueron en su mayoría murales. En 1524 pintó una serie de frescos con las vidas de santos (tales como Santa Clara) en la capilla Suardi en Trescore (cerca de Bergamo). En los detalles representa escenas de cada vida, como en el fresco Martirio de Santa Clara. En el mismo fresco retrata a Cristo con viñas brotando de sus manos, ilustrando las palabras del Nuevo Testamento: "Soy la vid, vosotros las ramas" (Juan 15-5).
En 1524 también pintó los esbozos para historias del Antiguo Testamento como modelos para el coro en Santa María la Mayor en Bérgamo.

Más de veinte pinturas privadas datan del mismo período. Son en su mayoría temas religiosos y píos, como Madonnas o una Deposición, usada para rezar en casa. Están pintadas a la manera clásica, pero Lotto le añade un toque personal a estas intensas emociones. Usando poses contrastadas y movimientos opuestos, rompe la tradicional simetría de la Virgen rodeada de ángeles y santos.

Venecia (1525-1532)

Lorenzo Lotto estuvo primero en el monasterio dominico de los Santos Juan y Pablo. Después de unos meses, tuvo que abandonarlo por entrar en conflicto con fray Damiano Zambelli, artista. Para poder cumplir con los numerosos encargos, fundó un taller. Envió cinco retablos a las iglesias de las Marcas y otra para la iglesia de Santa María Assunta en Celano, cerca de Bérgamo. Otro retablo era para la iglesia veneciana de Santa María dei Carmini, retratando a San Nicolás de Bari en su gloria.

Fue un período productivo de su vida, durante el cual pintó varios retablos y retratos:

   - "Retrato de Micer Masilio y su esposa", Madrid, Museo del Prado
   - Santa Lucía ante el Jueze, 1532, Jesi, Pinacoteca comunale
   - El Niño Jesús dormido con la Virgen, San José y Santa Catalina de Alejandría, 1533, Bergamo, Accademia Carrara
   - Retrato de una dama como Lucrecia, 1533, National Gallery, Londres.
   - Sagrada familia con los Santos Jerónimo, Ana y Joaquín, 1534, Florencia, Uffizi
   - Sagrada Familia, h. 1537, París, Louvre
   - Retrato de un Joven, Florencia, Uffizi
   - Crucifixión, Monte San Giusto, Iglesia de Sta. M.ª en Telusiano
   - Virgen del rosario, 1539, Cingoli, Iglesia de San Nicolò
   - Retrato de un hombre, 1541, Ottawa, Galería Nacional de Canadá
   - Busto de un hombre con barba, 1541, atribuido, San Francisco, Museo de Bellas Artes
   - Las limosnas de san Antonio, 1542, Venecia, iglesia de los santos Juan y Pablo
   - "San Jerónimo", 1544, Madrid, Museo del Prado
   - La Virgen con cuatro santos, 1546, Venecia, Iglesia de San Giacomo dell’Orio
   - Retrato de fra’ Gregorio Belo da Vicenza, 1548,Nueva York, Metropolitan Museum
   - Asunción, 1550, Ancona, iglesia de San Francisco alle Scale
   - El ballestero, 1551, Roma, Pinacoteca Capitolina
   - Retrato de anciano, atribuido, hacia 1552, San Petersburgo, Ermitage
   - Presentación en el Templo, 1555, Loreto, Palazzo Apostolic

Al ser Venecia una ciudad de gran riqueza y creciente popularidad, recibió muchos encargos para pinturas privadas, incluyendo diez retratos, entre ellos Retrato de un Joven (Gemäldegalerie, Berlín). Su retrato de Andrea Odoni (Royal Art Collection, Hampton Court) (1527) más tarde influiría en el retrato de Jacopo Strada de Tiziano (1568) (Kunsthistorisches Museum, Viena). Pero en Venecia quedaba oscurecido por su rival Tiziano, que dominaba la escena artística. Lorenzo Lotto abandonó Venecia en 1532 para irse a Treviso.


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Lorenzo Lotto - Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina. 1523. Óleo sobre lienzo, 71 x 84 cm. Museo del Prado.


Venecia, el Véneto, las Marcas (1532-1556)

En la última época de su vida, Lorenzo Lotto se movería de ciudad en ciudad, en busca de patrones y encargos. En 1532 marchó a Treviso. Después pasó unos siete años en las Marcas (Ancona, Macerata en Jesi), regresando a Venecia en 1540. Se trasladó de nuevo a Treviso en 1542 y de nuevo a Venecia en 1545. Finalmente volvió a Ancona en 1549.

Al final de su vida, le resultó cada vez más difícil seguir manteniéndose. Más aún, en 1550 una de sus obras fue subastada sin éxito en Ancona. Como señala en su cuaderno de notas, esto le supuso una honda desilusión. Como siempre fue un hombre muy religioso, entró en 1552 en el Santuario de Loreto, convirtiéndose en un hermano lego. Durante esa época decoró la basílica de Santa María y pintó una Presentación en el Templo para el Palacio Apostólico de Loreto. Murió en 1556 y fue enterrado, a petición suya, en hábito dominico.

Giorgio Vasari incluyó la biografía de Lotto en el tercer volumen de sus Vite. Lorenzo Lotto mismo dejó muchas cartas y cuadernos de notas detallados (Libro di spese diverse, 1538-1556), que permiten echar un certero vistazo a su vida y obra. Entre los muchos pintores a los que influyó se encuentra Giovanni Busi.

Conclusión

En vida, Lorenzo Lotto fue un pintor muy respetado y desde luego popular en el Norte de Italia. Se le incluye tradicionalmente en la escuela veneciana, pero su carrera independiente de hecho lo ubica fuera de la escena artística veneciana. Desde luego, no se le tuvo en tan buen concepto en Venecia a diferencia de otras ciudades en las que trabajó. Tenía su propia individualidad artística. Después de su muerte, fue olvidado poco a poco. Esto puede atribuirse al hecho de que su obra hoy permanece en iglesias menos conocidas o en museos de provincial.

Los mejores museos del mundo poseen sólo un puñado de obras suyas. Gracias al trabajo del historiador de arte Bernard Berenson, fue redescubierto y aclamado como maestro a finales del siglo XIX. Desde entonces, varias monografías y exposiciones se han dedicado a Lorenzo Lotto, como la exposición en venecia en 1953 y otra más reciente en la Galería Nacional de Arte de Washington, titulada Lorenzo Lotto: Rediscovered Master of the Renaissance (Lorenzo Lotto: Maestro redescubierto del Renacimiento) y que tuvo lugar entre noviembre de 1997 y marzo de 1998.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor extranjero, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección, y contribuya en su divulgación.





Algunas obras


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Venus y Cupido, c. 1520. Venus y Cupido[/b], c. 1520. Oil on canvas, 92.4 x 111.4 cm. Museo del Louvre, París. Obra de Lorenzo Lotto.

La obra resulta muy interesante por toda la simbología vinculada al amor y al matrimonio que desplegó Lotto en la pintura. En primer lugar, destaca Cupido, hijo de Venus y representación del Amor, un Cupido que guarda mucha relación con el que pintara en la pintura Venus y Cupido que se conserva en el Museo Metropolitano de Nueva York. Cupido coloca un yugo sobre los cuellos de los jóvenes, en alusión a su unión y las obligaciones que contraen al casarse. De ese yugo nacen ramas de laurel, planta vinculada a la victoria (recuérdese la corona de laurel) pero también asociada a la virtud, la eternidad y la fidelidad.

El collar de perlas que porta Faustina se denominaba en la época vinculum amoris (unión de amor, literalmente) y venía a significar la sujeción de la mujer al marido. El camafeo de la joven, apenas visible, es un retrato de Faustina, esposa de Antonino Pío y considerada el paradigma de la esposa perfecta (además de ser tocaya de la novia). Por tanto, desde el punto de vista moderno, Lotto vendría a hacerse eco de una visión algo peyorativa del matrimonio, que supone una carga y la sumisión de la mujer al marido (ella aparece ligeramente por debajo de él).


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Joven sobre el fondo de una cortina blanca, c. 1507, Museo de Historia del Arte de Viena. Obra de Lorenzo Lotto


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Retrato de un joven, 1526. Obra de Lorenzo Lotto


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Andrea Odoni, 1527. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of a Gentleman in his Study, c. 1527. Obra de Lorenzo Lotto


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Gentleman with Gloves, 1543. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of a Gentleman with a Rosary. Obra de Lorenzo Lotto


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Ritratto di Lucina Brembati, 1518. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of Febo da Brescia, 1544. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of Laura da Pola, 1544. Obra de Lorenzo Lotto


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Man with a Golden Paw, c. 1527. Obra de Lorenzo Lotto


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Sts Catherine of Siena and Sigismund, 1507. Obra de Lorenzo Lotto


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Messer Marsilio and his Wife, c. 1523. Obra de Lorenzo Lotto


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La alegoría del vicio y de la virtud, 1505. Obra de Lorenzo Lotto


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La Transfiguración, 1510-1512. Obra de Lorenzo Lotto


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Susana y los viejos, 1517. Obra de Lorenzo Lotto


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Frescos in the Oratorio Suardi. Martirio de Santa Clara, 1524. Obra de Lorenzo Lotto


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Frescos in the Oratorio Suardi, detalle, 1524. Obra de Lorenzo Lotto


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Una mujer veneciana vestida como Lucrecia, o Retrato de Lucrezia Valier, 1533. Obra de Lorenzo Lotto


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Christ Taking Leave of his Mother, 1521. The Gemäldegalerie, Berlin‎


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Christ Taking Leave of his Mother, detail, 1521. The Gemäldegalerie, Berlin. Obra de Lorenzo Lotto‎


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The Virgin and Child with Saints Jerome and Nicholas of Tolentino. The National Gallery, London‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of Giovanni della Volta with his Wife and Children. The National Gallery, London‎. Obra de Lorenzo Lotto


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The Physician Giovanni Agostino della Torre and his Son, Niccolò. The National Gallery, London‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Portrait of a Woman inspired by Lucretia. The National Gallery, London‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Christ Carrying the Cross, 1526. Oil on canvas, 66 x 60 cm. Museo del Louvre‎. Obra de Lorenzo Lotto


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The adulterous woman or Jesus guarding Mary Magdalene, c. 1528. Museo del Louvre‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Saint Jerome. Museo del Louvre‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Madonna and Child with Saints Catherine and Thomas (sacra conversazione), c. 1527-33. The Kunsthistorisches Museum‎‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto 1525/1535. The Kunsthistorisches Museum‎‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto, 1543. The Kunsthistorisches Museum‎‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto, 1500-05. The Kunsthistorisches Museum‎‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto, 1527-33‎‎. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto, 1506. Obra de Lorenzo Lotto


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Obra de Lorenzo Lotto, 1506. Obra de Lorenzo Lotto


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The Madonna and Child with two Donors, oil on canvas painting by Lorenzo Lotto, c. 1525-30, Getty Center


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Pietà, 1532-1550


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Adoration of the Child, 1508. Obra de Lorenzo Lotto


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The Holy Family and St Catherine, 1533. Obra de Lorenzo Lotto


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Madonna and Child with Two Donors, 1525-30. Obra de Lorenzo Lotto


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Deposition, c. 1513-16. Obra de Lorenzo Lotto


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St Dominic Raises Napoleone Orsini, c. 1513-16. Obra de Lorenzo Lotto


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The Martyrdom of St Stephen, c. 1513-16. Obra de Lorenzo Lotto


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The Trinity, 1523. Obra de Lorenzo Lotto


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Virgin and Child with Saints Jerome and Nicholas of Tolentino, 1523-25. Obra de Lorenzo Lotto


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San Nicola in gloria, c. 1528. Obra de Lorenzo Lotto


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La Madonna col Bambino e San Pietro Martire, c. 1503, di Lorenzo Lotto è un quadro (olio su tavola, cm 55,5 x 87) che si trova a Napoli, nel Museo di Capodimonte


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Madonna with the Child and Sts Rock and Sebastian, c. 1522. Obra de Lorenzo Lotto


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Madonna tra i santi Rocco e Sebastiano, detail, c. 1522. Obra de Lorenzo Lotto


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Presentation on the Temple, c. 1554. Obra de Lorenzo Lotto


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Rest on the Flight into Egypt, 1529-30. Obra de Lorenzo Lotto


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Madonna and Child with St Ignatius of Antioch and St Onophrius, c. 1508. Obra de Lorenzo Lotto


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The Virgin and Child with Saints Zacharias and John the Baptist, 1546. Obra de Lorenzo Lotto


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St Catherine of Alexandria, 1522. Obra de Lorenzo Lotto


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St Nicholas in Glory with Sts John the Baptist and Lucy, c. 1528. Obra de Lorenzo Lotto


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Sts Thomas Aquinas and Flavian, Sts Peter the Martyr and Vitus, 1508. Obra de Lorenzo Lotto


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San Girolamo, 1515. Obra de Lorenzo Lotto


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San Girolamo nel deserto. Obra de Lorenzo Lotto


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St Sebastian, 1531. Obra de Lorenzo Lotto


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Virgin Annunciate, 1527. Obra de Lorenzo Lotto


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Natividad. Obra de Lorenzo Lotto


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Natividad, c. 1527-28. Obra de Lorenzo Lotto


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Natividad, c. 1523. Obra de Lorenzo Lotto


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Susanna and the Elders, 1517. Obra de Lorenzo Lotto


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Apollon asleep with muses, mythology painting of ancient Greek or Roman tradition, canvas 44,5 x 74cm, belonged to the Vienna imperial gallery. Obra de Lorenzo Lotto


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Evanouissement de la Vierge pendant le transport du Christ au tombeau, c. 1545-46. Obra de Lorenzo Lotto


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Pala di Santa Lucia, 1532-50. Obra de Lorenzo Lotto


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Pala di Santa Lucia, predella. Obra de Lorenzo Lotto


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Birth of the Virgin. Natività di Maria, 1524. Obra de Lorenzo Lotto


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Pala di Santa Cristina al Tiverone, c. 1504-06. Obra de Lorenzo Lotto



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Lorenzo Lotto (Venecia, hacia 1480 - Loreto, 1556) fue un dibujante, pintor e ilustrador italiano, tradicionalmente enmarcado en la escuela veneciana. Pintó sobre todo retablos, temas religiosos y retratos. Estuvo activo durante el Renacimiento, pero por sus posturas nerviosas y excéntricas y distorsiones, representa una etapa de transición al primer manierismo florentino y romano del siglo XVI.


Fuentes y Agradecimientos a: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, museodelprado.es, museothyssen.org, wga.hu, pintura.aut.org, elbarguenodeladama.blogspot.com.es, artcyclopedia.com, cgfa.acropolisinc.com, bluetravelguide.com, epdlp.com y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Miércoles, 20 May 2015, 23:54; editado 5 veces 
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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
Gracias J.Luis, otro gran pintor italiano para la galería.

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
Gracias xerbar,       ya casi he terminado con los italianos.



 
 




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Mensaje LOTTO 
 
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El retrato triple de Lorenzo Lotto




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'Retrato de un orfebre en tres vistas', de Lorenzo Lotto | Crédito: Wikipedia.

El pintor veneciano Lorenzo Lotto fue uno de los retratistas más sobresalientes de fines del Renacimiento, aunque también cultivó otros géneros, como los temas religiosos. Gracias a sus pinceles y a su talento, decenas de personajes de su época fueron inmortalizados en sus magníficas pinturas.

[Relacionado: El enigmático retrato de Andrea Odoni

A menudo los retratados pertenecían a las más altas clases sociales –nobles y altos cargos de la Iglesia–, pero también encontramos ricos comerciantes y banqueros o personajes de clases menos acomodadas. En todos los casos, sin embargo, se repite la misma característica: la profundidad psicológica de los retratos realizados por Lotto.

En la actualidad se conservan unos cuarenta retratos creados por el pintor veneciano, la mayor parte repartidos en las pinacotecas más importantes de todo el mundo. Buena parte de ellos, como sucede con el retrato de Andrea Odoni, cuentan con detalles y elementos que los hacen especialmente singulares.

Quizá uno de los más curiosos, por la insólita e inusual forma de representar al retratado, sea una de las pinturas de Lotto que se conserva en el Kunsthistorisches Museum de Viena, donde se exhiben varias obras del artista.

La obra en cuestión se titula ‘Retrato de un orfebre en tres vistas’ (realizada en torno a 1525-35) y muestra, precisamente, la figura de un hombre visto de frente flanqueada por sus dos perfiles. ¿Por qué escogió Lotto esta representación tan singular, que no se repite en ninguno de sus otros retratos?

Aunque no hay una certeza absoluta al respecto, los historiadores mantienen varias hipótesis que podrían responder a esta pregunta. Lo primero que parece claro es que el retratado es un orfebre, pues la figura central –la que mira de frente al espectador–, sostiene una caja con anillos en una mano.

Gracias a los textos manuscritos del propio Lotto, sabemos que tuvo varios amigos que ejercían esta profesión, y quizá uno de ellos es quien quedó inmortalizado en esta pintura. Entre los orfebres que Lotto tenían amistad con el pintor estaba Bartolomeo Carpan, residente en Venecia aunque originario de la localidad de Treviso.


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Retrato triple de Carlos I de Inglaterra, por Anton van Dyck | Crédito: Wikipedia.

Este último detalle ha llevado a pensar a los historiadores del arte que el retratado podría ser Carpan, y al mismo tiempo explicaría la inclusión de los tres retratos en uno. En italiano, “Tre visi” significa “tres caras”, por lo que Lotto podría haber hecho un juego de palabras en imágenes, una especie de jeroglífico –una práctica que estuvo de moda entre los humanistas del Renacimiento y el Barroco–, que haría alusión al origen de su amigo Carpan.

Otra posibilidad, no descartada por los especialistas, es que Lotto simplemente quisiera mostrar la capacidad de la pintura para representar las tres dimensiones, capacidad evidente en la escultura. Esta hipótesis no es nada desdeñable, pues precisamente en aquellas fechas existía un debate sobre los méritos respectivos de ambas manifestaciones plásticas.

En todo caso, y más allá de la identidad del retratado y de las motivaciones de Lotto para emplear tan singular recurso, hay otra cuestión que resulta de interés: la de su originalidad. Aunque llamativa, la pintura de Lotto no fue la primera obra de arte en emplear este recurso, y tampoco sería la última.

Es muy posible que Lorenzo Lotto estuviera al tanto de la existencia de un dibujo realizado por el genial Leonardo da Vinci quien, unos treinta años antes, había dado forma a un dibujo con un retrato del poderoso César Borgia en el que se le representaba de forma similar.

El dibujo –hoy en la Biblioteca Real de Turín– pudo haber acompañado a Leonardo en su viaje por el norte de Italia mientras acompañaba a Borgia, y es posible que Lotto oyera hablar de él. Por aquellas mismas fechas, el también veneciano Giorgione habría pintado, según relata Vasari, un retrato triple de un joven.


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Retrato triple de Richelieu, por Philippe de Champaigne | Crédito: Wikipedia.

A su vez, el retrato de Lotto parece haber influido en la obra de otros artistas posteriores. En 1635, por ejemplo, el flamenco Anton Van Dyck retrató al rey Carlos I de Inglaterra en un modo similar, y cinco años después el artista Philippe de Champaigne hizo lo propio con el todopoderoso cardenal Richelieu.

En ambos casos, estos retratos tan singulares tenían una razón práctica: servir de referencia para la creación de sendos bustos de los dos modelos. En el caso del rey Carlos I la pintura llegó al estudio Bernini –encargado de la realización de la escultura–, mientras que la pintura de De Champaigne sirvió de modelo al escultor Francesco Mocchi. ¿Pudo haber tenido una finalidad similar el retrato del orfebre realizado por Lorenzo Lotto?


Por Javier García Blanco / es.noticias.yahoo.com
 




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última edición por j.luis el Jueves, 21 May 2015, 08:54; editado 1 vez 
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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
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Obras conocidas de Lorenzo Lotto en España



Lorenzo Lotto en el Museo del Prado

Lorenzo Lotto (Venecia, h. 1480 - Loreto, 1556/1557). Pintor italiano. Aunque fue uno de los pintores venecianos de mayor talento en la primera mitad del siglo XVI, Lotto fue también uno de los más peculiares, y su carrera incansablemente itinerante lo marginó un tanto de la escuela veneciana. Parece probable que se formara en su ciudad natal con Alvise Vivarini, pero su primera actividad independiente tuvo lugar en Treviso (h. 1503-1506). Un encargo de los dominicos de Santo Domingo de Recanati le llevó a Las Marcas, donde permaneció seis años (1506-1512). En 1509 trabajó en la Stanza della Segnatura del Vaticano, pero su estilo altamente expresivo y ajeno al clasicismo no debió ser del agrado del papa Julio II, porque rápidamente fue sustituido por Rafael. La ocasión de pintar otro cuadro de altar importante para una iglesia dominicana la tuvo en 1512 en Bérgamo, donde pasó también varios años. En 1525 regresó a Venecia, y allí siguió trabajando para clientes de Bérgamo y Las Marcas además de locales. Esa etapa veneciana se vio interrumpida por nuevas estancias prolongadas en Las Marcas (1538-1540) y Treviso (1542-1545). En 1549 abandonó finalmente Venecia por Las Marcas, y vivió sus últimos años como hermano lego en una comunidad religiosa de Loreto. Lotto pintó sobre todo asuntos religiosos, pero fue también retratista. Sus muchos cuadros de altar, por ejemplo las tres Sagradas conversaciones para las iglesias de San Esteban (ahora San Bartolomé), Santo Espíritu y San Bernardino de Bérgamo presentan esquemas compositivos relativamente tradicionales con una técnica no menos conservadora, que persigue una factura lisa y controlada y se recrea en la exactitud de los pormenores. Pero su expresión del sentimiento religioso es muy personal: rayana a ­veces en lo humorístico, suele transmitir una aguda intensidad emocional, aún más acusada por la acidez y disonancia del colorido. Esas notas también se advierten en pinturas religiosas de formato menor, como el San Jerónimo penitente (Prado), obra tardía, de 1546, que Lotto pintó para su amigo Vincenzo Frizier, regidor del hospital veneciano de Santos Juan y Pablo. La invención compositiva y la penetración psicológica de sus retratos, donde es característica la insinuación de una vida interior tensa y agitada, hacen de Lotto uno de los más grandes retratistas del renacimiento italiano. La sensibilidad hondamente piadosa que aflora en sus cuadros se manifiesta asimismo en el libro de cuentas ­(Libro di spese ­diverse) que llevó durante los dieciocho últimos años de su vida (1538-1556). Ese importante documento, casi único en su género, proporciona abundante información no solo sobre la práctica profesional del artista y su mundo social, sino también sobre sus reflexiones y sentimientos íntimos. La crítica, sin embargo, ha estado muy lejos de mostrarse unánime a la hora de interpretar a través del Libro la personalidad de Lotto y su actitud frente a las controversias religiosas de su tiempo.


Obras en el Prado

    - Micer Marsilio y su esposa, óleo sobre lienzo, 71 x 84 cm, firmado, 1523 [P240].
    - San Jerónimo penitente, óleo sobre lienzo, 99 x 90 cm [P448].


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Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina (Retrato de Micer Marsilio Cassotti, natural de Bérgamo, y de su esposa Faustina en el momento de su matrimonio). 1523. Óleo sobre lienzo, 71 x 84 cm. Museo del Prado. Obra de Lorenzo Lotto.

La obra fue encargada por el padre del novio, Zanin Cassotti, y representa una tipología poco usada en Italia, el retrato matrimonial. El significado queda, además, subrayado por el cupido que, en segundo plano, abraza a la pareja con ramas de laurel.

Es una obra rica en simbología matrimonial. Cupido, unce un yugo sobre los novios en referencia a las obligaciones que contraen al casarse. El laurel que le corona y que nace del yugo es símbolo de la virtud y alude a la felicidad. El collar de perlas que luce Faustina es símbolo de su sujeción al marido, y su inferioridad social se plasma al retratarla más baja que su cónyuge.

Lorenzo Lotto trabajó especialmente en Bérgamo, Treviso, Venecia, Roma y Las Marcas. Se caracteriza por su constante experimentación en los campos estilísticos e iconográficos y por una extraordinaria capacidad de crear nuevas tipologías.


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San Jerónimo penitente. 1546. Óleo sobre lienzo, 99 x 90 cm. Museo del Prado. La obra ingresó en el Monasterio de El Escorial en 1593. Procedencia. Colección Real. Obra de Lorenzo Lotto.

San Jerónimo, apenas tapado con un paño púrpura, hace penitencia emulando espiritual y físicamente la crucifixión de Cristo, acompañado de muchos de sus símbolos. El látigo, la calavera y la cruz hacen referencia a su vida de eremita penitente, el manto rojo y el sombrero a su condición de cardenal avant-la-lettre. El libro alude a su traducción al latín de la Biblia, conocida como La Vulgata. El león que se pierde en el paisaje forma parte de su leyenda.

Esta pintura de Lotto fue encargada para el Hospital de los Desamparados de San Juan y San Pablo, uno de principales centros de la reforma católica en Venecia. Este ambiente religioso explica el énfasis de la obra en la penitencia y la excepcional automortificación, ya que tradicionalmente se muestra al Santo golpeándose con una piedra o en oración ante la cruz.

El ángel de la parte superior porta un rótulo con la leyenda nunc legit nunc orat nunc pectore crimina plorat, “ahora lee, ahora reza, ahora llora en su pecho los pecados cometidos”.



Lorenzo Lotto en el Museo Thyssen

Lorenzo Lotto (Venecia, c. 1480 - Loreto, 1556) Se trata de uno de los pintores mejor documentados del siglo XVI, gracias a su Libro di spese diverse, a las cartas dirigidas al Consorzio della Misericordia Maggiore, en Bérgamo, y al hecho de haber firmado y fechado todas sus obras. Trabajó en Treviso, Las Marcas, Bérgamo y Venecia. Se formó en esta última ciudad, posiblemente en el taller de Alvise Vivarini o con Giovanni Bellini. Asimiló la obra de los artistas del norte de Italia, Giorgione y Tiziano, así como del norte de Europa, Durero y Holbein. También recibió la herencia de Rafael, con quien trabajó en el Vaticano. Pintó obras de carácter religioso y mitológico, aunque fueron muy famosos sus retratos. Gran innovador en este género, utilizó, por vez primera, el busto de res cuartos e introdujo variaciones en el diseño y la composición al emplear un formato horizontal. Asimismo, incorporó el estudio psicológico y el uso de simbolismos y alegorías aun hoy difíciles de descifrar. En 1506 está documentado en Recanati, donde realizó el políptico de La Virgen y el Niño con santos, hoy en la Pinacoteca Comunale de esta ciudad. En 1508, llamado por el papa Julio II, marchó a Roma para trabajar en el Vaticano. En 1513 llevó a cabo la Pala Martinengo en la iglesia de San Bartolomeo; también completó un ciclo al fresco para el oratorio Suardi, en Trescore, y el retablo de San Antonino para la iglesia de Santi Giovanni e Paolo, en Venecia. Además, pintó retratos y obras de pequeño formato para particulares, como el Retrato de Andrea Odoni (Londres, Hampton Court, Royal Collection)

En. 1554 ingresó como hermano en la comunidad religiosa de la Santa Casa de Loreto, donde permaneció hasta su muerte. Fue un artista olvidado hasta que Berenson, en 1895, publicó una primera monografía reconstruyendo su trayectoria artística


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Autorretrato - Lorenzo Lotto. Óleo sobre tabla, 43 x 35 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. En la obra de  ocupan un lugar relevante tanto las composiciones religiosas como los retratos, género este donde el artista introdujo destacadas novedades. Nacido en Venecia, no se conoce con exactitud con quién se inició en el oficio de pintor, aunque sus obras más tempranas nos revelan un conocimiento notable de la pintura que se estaba realizando en su entorno. Lotto fue un pintor de una gran actividad que trabajó en importantes localidades del Véneto y de Las Marcas, así como en Roma, siendo especialmente destacado en periodos como el de Bérgamo, transcurrido entre 1513 y 1525. Lotto es uno de los artistas italianos del siglo XVI de los que se ha conservado un elevado número de documentos, entre los que se encuentran cartas, un libro de cuentas, Libro di spese diverse, así como numerosos trabajos, muchos de ellos firmados. En la localidad de Treviso, cercana a Venecia, dejó algunas de sus primeras obras, como los altares realizados para Santa Cristina al Tiverone y para la catedral. En esa etapa de la primera década del siglo se sitúa uno de sus retratos tempranos: el del obispo Bernardino de’Rossi, de 1505, conservado en el Museo Nazionale di Capodimonte. Lotto presenta en él algunas de las características que se repetirán a lo largo de la magnífica galería de efigies que legó, como el diálogo que se establece con el espectador a través de la mirada de sus modelos, dirigida siempre hacia fuera de la pintura. En esa tabla, sobre un fondo neutro, que en ese caso es una cortina de intenso color verde, el artista recorta la silueta de su patrón y valedor, que viste una cálida muceta y agarra con decisión un documento.

La tabla del Museo Thyssen-Bornemisza fue subastada como obra autógrafa de Lotto y como retrato de un caballero, en 1974; la pintura, sin embargo, ingresó en Villa Favorita en 1977, procedente del mercado de arte británico. Tanto la atribución del óleo como la posibilidad de que la imagen fuera un autorretrato del artista se deben a una comunicación de Federico Zeri hecha poco después de incorporarse la obra a la colección Thyssen-Bornemisza. En ese documento se alude a que tanto el estilo como el sentimiento que se desprenden de este rostro corresponden al hacer de Lotto, que también añadió, en esta ocasión, un cierto lirismo. El historiador italiano comentó que tal vez esta cabeza fuera un autorretrato por la posición del modelo y la expresión de los ojos, que parecen reflejar la mirada del pintor en un espejo. El retrato resulta de una gran sobriedad y en él se recogen fórmulas que Lotto empleó para sus primeros clientes, como son el fondo neutro, la presentación de la figura de busto y el modelado preciso. Aquí se ha sustituido el cortinaje que aparece en su retrato de Bernardino de’Rossi por una tinta verde, intensa, sobre la que resalta con fuerza el rostro enmarcado con grandes manchas oscuras que corresponden al cabello, al sombrero y a la ropa. El personaje mira con energía y gravedad al espectador, pese a que se ha optado por la alternativa de dejar una parte de su cara en penumbra. Este esquema evolucionará en las décadas posteriores, incluyendo a las figuras de medio cuerpo y de tres cuartos, acompañadas de una serie de detalles, a veces de difícil interpretación, que suelen aludir al carácter, aficiones, profesión y vida de los modelos.


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San José y los pretendientes de la Virgen, c. 1508. Óleo sobre tabla, 45 x 34,5 cm. Colección Thyssen-Bornemisza, en depósito en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC)

Lorenzo Lotto fue un pintor olvidado por la crítica hasta finales del siglo XIX. La recuperación de su figura se debe a Bernard Berenson, que, en su monografía de 1895, analizó su personalidad y su obra, considerándola una de las más significativas de la primera mitad del siglo XVI. Fue un artista de temperamento y carácter difíciles, que pasó los últimos años de su vida como lego en el monasterio de la Santa Casa de Loreto. Formado dentro del ambiente veneciano, en su pintura se puede rastrear la impronta de Alvise Vivarini, Giovanni Bellini y Durero.

El tema de San José y los pretendientes de la Virgen se inscribe dentro del capítulo de los desposorios de María, siendo los Evangelios apócrifos la fuente donde encontramos el episodio. La historia se detalla en el Protoevangelio de Santiago, en el Evangelio del Pseudo-Mateo y en el Libro de la Natividad de María. El momento que Lotto eligió en esta pintura es el del florecimiento de la vara de san José. Siguiendo los Evangelios apócrifos, María, al cumplir los catorce años, debía, por la antigua costumbre, abandonar el templo y contraer matrimonio. Los sacerdotes, encargados de elegir a su marido, lo echaron a suertes entre las doce tribus de Israel para seleccionar entre ellas a la que pertenecería el pretendiente. Por este motivo, se convocó en el templo a todos los solteros y viudos de la estirpe de David con una vara; varas que recogió un sacerdote antes de su oración y que distribuyó entre los pretendientes al finalizar su plegaria. Tal y como había sido revelado, la vara de José floreció y de ella brotó una paloma. Éste es el momento representado por Lotto, en el que un san José barbado, de más edad que el resto de los candidatos, como se especifica en los apócrifos, y arrodillado, muestra al sumo sacerdote su vara florecida, donde se ha posado la paloma.

La pintura fue adquirida en el mercado de arte italiano en 1976. En ese mismo año, Rodolfo Pallucchini la examinó, ratificando su autoría en un informe conservado en los archivos del Museo, que la recoge desde entonces en sus catálogos de la Colección como obra de Lotto. En dicho informe, Pallucchini dató también la pintura hacia 1508, incluyéndola entre los trabajos de juventud del artista. El historiador la comparó con El sermón de santo Domingo en Recanati, conservado en el Kunsthistorisches Museum de Viena, pieza esta que formó parte de la predela del políptico, firmado y fechado por el pintor en 1508, dedicado a santo Domingo y expuesto actualmente en la Pinacoteca Comunale de Recanati. También consideró nuestra tabla anterior en ejecución a la Palla de la Transfiguración, hoy repartida entre la Pinacoteca Comunale de Recanati, la Pinacoteca di Brera de Milán y el Ermitage de San Petersburgo, y en la que el estilo de Lotto se vuelve más rafaelesco.


Fuentes: museodelprado.es / museothyssen.org




 

Lorenzo Lotto fue durante muchos siglos uno de los grandes desconocidos de la historia del arte italiano, hasta que a finales del siglo XIX fue redescubierto y comenzó a ser objeto de interés por parte de estudiosos y museos. Francamente debo decir que me ha sorprendido la prolífica obra y sobre todo su calidad, a buen seguro en los próximos años el pintor veneciano será más reconocido.

Lotto fue uno de los retratistas más sobresalientes de fines del Renacimiento, aunque también cultivó otros géneros, como los temas religiosos. Gracias a sus pinceles y a su talento, decenas de personajes de su época fueron inmortalizados en sus magníficas pinturas.

De momento en España no tenemos que conformar con las cuatro obras mencionadas, conozco personalmente las dos del Prado y el autorretrato del Thyssen, y sin duda son de mucha calidad.

 




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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
El Museo del Prado cambia la suerte de Lorenzo Lotto

La pinacoteca presenta una exposición innovadora dedicada a la faceta como retratista del olvidado pintor, a quien sitúa a la altura de grandes genios del ‘Cinquecento’



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Salas de la exposición de Lorenzo Lotto en el Museo del Prado, en primer término 'Retrato de un hombre con sombrero de fieltro' (1541), al fondo 'Retrato de caballero con guante' (1542-1544).

Lorenzo Lotto, el visionario del retrato psicológico. Lorenzo Lotto, el errante. Lotto, el tipo de escasa fortuna, el genio ensombrecido por otros genios del Renacimiento veneciano. Lotto, el olvidado que durante siglos habitó el purgatorio de la reputación. Lotto, el artista que dio voz a los seres marginales, a los perdedores de la historia. Todos esos lottos aguardan a ser descubiertos por el público del Museo del Prado, que ya estaba familiarizado con su condición de revolucionario del retrato matrimonial, gracias a una obra fechada en 1523 en la que una joven pareja, Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina, posan mientras él le coloca a ella el anillo. Detrás se ve a un maligno Cupido que mira al contrayente con sorna y unce a ambos con un yugo como a un par de mulas.

Ese cuadro —uno de los dos únicos atesorados por la pinacoteca del artista veneciano (del que solo hay un ejemplo más en España en la colección Thyssen)— convivirá con otra treintena de retratos en la primera retrospectiva sobre el tema dedicada al maestro del Cinquencento italiano. La muestra, coproducida con la National Gallery de Londres y patrocinada por el BBVA, se podrá ver desde el martes hasta el 30 de septiembre.

Miguel Falomir exhibió ayer, durante la presentación a la prensa, su doble personalidad: ejerció de director del Prado y comisario de la exposición junto a Enrico Dal Pozzolo, historiador de la Universidad de Verona. Juntos han trabajado en este proyecto durante 11 años, cuando se conocieron en Madrid por una muestra del retrato del Renacimiento.

Para Falomir, Lotto (Venecia, 1480-Loreto, 1557) es el gran maestro del género, así como el más innovador. En la comparación con el Tiziano, con el que se midió a menudo, el director, encuentra una buena explicación a la importancia de Lotto: “si se hiciese una muestra de retratos de Tiziano, saldrían más obras maestras, pero sería una exposición más aburrida”. “Tiziano fue un pintor de cámara y no podía salirse del guion marcado por la monarquía que le empleaba. En vida se le celebró como el más importante de Europa. En cambio, Lotto se inventó un lenguaje personalísimo y fue tan libre que pese a ser famoso con solo 25 años y tener una amplia clientela entre la burguesía, terminó arruinado y olvidado”.

En vida tampoco es que le fueran mucho mejor las cosas. Un mapa de Italia traza el vagar del pintor al principio de la exposición, que cuenta con sorprendente montaje realizado por Jesús Moreno. La carrera de Lotto se desplegó a lo largo de medio siglo durante el que trabajó entre su Venecia natal, Treviso, Bérgamo, Roma y Las Marcas.

Y después de las coordenadas, viene la sucesión de sorpresas pictóricas, mezcladas con dibujos y algunos de los objetos (ballestas, collares o camisas) similares a los que Lotto empleaba en sus composiciones para subrayar la psicología de los personajes. Así, el magistral retrato de Andrea Odoni, llegado de la colección de la reina de Inglaterra, se acompaña de bustos y mármoles romanos.

La portada de un libro

Cada personaje de Lotto “narra escenas sociales de la primera mitad del siglo XVI”, explica Falomir. Ante el Retrato al óleo de hombre con lámpara (hacia 1508), el experto señala el revolucionario cambio que el pintor operó en los fondos de sus composiciones. Un lienzo en blanco tras el que se vislumbra una lámpara le sirvió en este caso como una alegoría del conocimiento.

Falomir responde a la pregunta de ¿por qué dedicar una exposición a Lorenzo Lotto? “Porque no se le conoce suficientemente en España. Lo único que suena es el retrato del joven cheposo utilizado para la portada de Bomarzo de Mújica Laínez que publicó Seix Barral. Poco más. En España hay poco obra suya. Es un artista sobresaliente al que todo le costó mucho porque impuso su criterio artístico frente a lo que se supone que había que hacer para triunfar y hasta los pintores le dieron la espalda. Hubo que esperar hasta 1895, cuando el historiador Bernard Berenson publicó una monografía sobre Lotto en la que le definía como el primer pintor de los estados de ánimo, por tanto, el primer retratista de la modernidad”.

Otra peculiaridad de Lotto es el uso de alegorías para completar la personalidad de sus retratados. Recuerda Falomir que en el Renacimiento era habitual que el cuadro fuera acompañado de una cubierta en el que se pintaban motivos vinculados a la persona que había encargado el retrato. La mayor parte de esas cubiertas han desaparecido, pero en la exposición se ha podido incluir el retrato del obispo Bernardo de Rossi (1505), que aparece con el rostro cubierto de acné, junto a su correspondiente cubierta en la que el mar representa la sensualidad humana trastornada por las pasiones, pero se ve una orilla a la que al llegar espera la salvación eterna. “Tenemos siempre un rostro, su dimensión social y a veces el entorno, algo insólito hasta entonces”, añade el director.

Una de las piezas más significativas del afán investigador de Lotto es Retrato triple de orfebre (¿Bartolomeo Carpan?), realizado hacia 1525 en el que muestra al joyero de frente flanqueado por dos perfiles diferentes, algo que los expertos consideran que pudo ser un ensayo más allá de los dibujos preparatorios incluidos en la muestra o una revolucionaria aproximación a la escultura.



El artista y su metáfora en un sello


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'Retrato de Andrea Odoni' (1527), de Lorenzo Lotto. THE ROYAL COLLECTION TRUST

No se conserva ninguna obra considerada como un autorretrato de Lorenzo Lotto. Puede que sea él un joven muy moreno vestido de rojo y coronado con laurel que aparece en la parte inferior del óleo en el que se representa a San Antonio de Florencia repartiendo limosnas (1540-1542).

Su único autorretrato seguro tiene más de espiritual que de tangible y con él concluye la exposición. Se trata del sello con el que cerró su testamento en 1531 en el que muestra una grulla levantando el vuelo con un yugo en sus garras y en el pico el caduceo de Mercurio, símbolo de la oposición entre la vida activa y la contemplativa, de la meditación espiritual como vehículo para trascender las cosas mundanas.

Esa era su aspiración vital cuando estaba ahogado por la melancolía y se sentía “solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente”.


elpais.com
 




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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
Lorenzo Lotto. Retratos

Museo Nacional del Prado. Madrid 19/06/2018 - 30/09/2018



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Lorenzo Lotto. Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina. 1523. Óleo sobre lienzo, 71 x 84 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado

El Museo del Prado y la National Gallery de Londres presentan la primera gran exposición monográfica dedicada a los retratos de Lorenzo Lotto, uno de los artistas más fascinantes y singulares del Cinquencento italiano. La intensidad de sus retratos y la variedad y sofisticación de los recursos plásticos e intelectuales que incorporan hicieron de Lotto el primer retratista moderno.

Organizada con el patrocinio exclusivo de la Fundación BBVA, la exposición reúne treinta y ocho pinturas, diez dibujos, una estampa, así como una quincena de esculturas y objetos similares a los representados en los retratos, reflejo de la cultura material de su época en las salas A y B del edificio Jerónimos, y está comisariada por Enrico Maria dal Pozzolo, de la Universidad de Verona, y Miguel Falomir, director del Museo del Prado.


Lorenzo Lotto (Venecia, 1480 – Loreto, 1557) fue uno de los artistas más fascinantes y singulares del Cinquecento italiano y su aprecio entre estudiosos y aficionados no ha dejado de crecer desde que Bernard Berenson le dedicó por primera vez una monografía en 1895: Lorenzo Lotto; An Essay in Constructive Art Criticism. Lotto fue para Berenson, que escribía en paralelo al nacimiento del psicoanálisis freudiano, el primer retratista preocupado por reflejar los estados de ánimo y, como tal, el primer retratista moderno. Aunque esta revalorización de Lotto ha sido  particularmente intensa desde la década de 1980;  ninguna exposición o publicación monográfica ha abordado hasta la fecha sus retratos, lo que otorga un carácter pionero a esta iniciativa.

Además de profundizar en aspectos conocidos de la retratística del maestro italiano, como su variedad tipológica, su profundidad psicológica o su complejidad simbólica, “Lorenzo Lotto. Retratos” explora otros más novedosos, como el trasvase de soluciones expresivas entre retrato y pintura religiosa, la importancia de los objetos incluidos en los retratos como testigo de la cultura material de la época, o el proceso creativo que subyace tras su realización.

La exposición propone además una mirada singular a sus realizaciones a través de la presencia en las salas de estos objetos incluidos en sus retratos como testigo de la cultura material de la época. Asimismo, indaga en el modo en el que Lotto concebía y ejecutaba sus retratos, para lo que dada las escasez de estudios técnicos, cobran una importancia excepcional los dibujos, rara vez expuestos junto a las pinturas.

La variedad de tipologías que empleó; el simbolismo, a veces evidente y a veces oculto, de sus retratos; la profundidad psicológica que imprimió a los modelos, o la importancia que otorgó a los objetos para definir el estatus, las aficiones y las aspiraciones de sus efigiados confieren tal intensidad a sus retratos que podría decirse que Lotto reflejó como ningún otro artista una Italia en profunda transformación.


Inicios en Treviso


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Lorenzo Lotto. Retrato del obispo Bernardo de’ Rossi. 1505. Óleo sobre tabla, 52 x 40 cm. Nápoles, Museo Nazionale di Capodimonte

La primera actividad de Lotto se sitúa en Treviso, al norte de Venecia, hacia 1495. Lotto era entonces un pintor subyugado por el «mito» de Antonello da Messina, activo en Venecia en 1475-76; un influjo tamizado por la mediación de otros pintores. La técnica de sus primeros retratos remite a Alvise Vivarini, probablemente su maestro, pero según modelos de Giovanni Bellini, gran experto entonces de la pintura veneciana. A ello se unen influencias nórdicas directas (en Treviso trabajaban artistas germánicos), e indirectas, a través de grabados. Este componente alemán se acentuó tras la llegada de Durero a Venecia a fines de 1505.

La etapa trevisana fue feliz para Lotto. Allí trabó relación con importantes intelectuales como el obispo Bernardo de’ Rossi, y su prestigio se extendió a localidades como Asolo, donde pintó para Caterina Cornaro, última reina de Chipre. Una situación similar vivió en Recanati, en Las Marcas, y su trabajo hasta entonces le sirvió de trampolín para su gran desafío: Roma, donde llegó probablemente por mediación de Bramante, arquitecto de San Pedro. Allí, en 1509, se documenta trabajando en las estancias de la Signatura y de Heliodoro. Nada sobrevive de este trabajo, cubierto por los frescos de Rafael.


Bérgamo, 1513-1525

Tras el fracaso romano, Lotto volvió en 1511-12 a Las Marcas (Recanati y Jesi), donde pintó algunos retratos presentes en la exposición (Museo Thyssen-Bornemisza y Uffizi), antes de instalarse en Bérgamo en 1513. Fue allí, sobre todo tras 1521, donde alumbró algunos de sus mejores retratos, encargados por una alta burguesía rica y ambiciosa dispuesta a aceptar soluciones novedosas. A instancias de ella, Lotto experimentó con todas las modalidades de representación, en términos tan originales que no tuvo parangón en el arte italiano de la época. Introdujo novedades relevantes tanto en el retrato único como en el doble, pero también en el criptorretrato y en el retrato incluido en contextos devocionales. Son retratos vivos, que reflejan al mismo  tiempo el elevado estatus social de los efigiados y su sofisticación intelectual, con abundantes referencias a la mitología, al arte clásico y a la cultura emblemática, y cuyo común denominador es su capacidad para dialogar con el espectador.


El retrato matrimonial


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Lorenzo Lotto.Retrato de matrimonio (Giovanni Maria Cassotti y Laura Assonica?) h. 1523 - 1524. Óleo sobre lienzo, 96 x 116 cm. San Petersburgo, The State Hermitage Museum

Lorenzo Lotto respondió a la libertad que le concedieron las élites bergamascas con esquemas representativos inéditos. El más innovador fue sin duda el del retrato matrimonial, que reunía a los cónyuges dentro de un mismo campo visual, acompañados de objetos y elementos susceptibles de una lectura simbólica. Se ha sugerido un origen del Norte de Europa para esta tipología y, ciertamente, existieron retratos de familia anteriores en Flandes y Alemania, pero dada la formación de Lotto, tampoco puede descartarse el influjo del arte clásico, tanto a través de la escultura como de la numismática y la glíptica. Lotto recurrió para estos retratos, la mayoría de los cuales se asocian a la prominente familia Cassotti, a un novedoso formato horizontal que, probada su eficacia, trasladaría en Venecia al retrato individual.  


Regreso a Venecia


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Lorenzo Lotto. Retrato de Andrea Odoni. 1527. Óleo sobre lienzo, 104,6 x 116,6 cm. The Royal Collection Trust, Hampton Court

Provisto de los recursos expresivos y formales desarrollados en Bérgamo, Lotto reapareció en Venecia en el invierno de 1525. El panorama pictórico era más dinámico que nunca, en línea con la renovatio urbis (renovación de la ciudad) preconizada por el gobierno del dux Andrea Gritti (1523-1538). El retrato era sin embargo el género pictórico más sujeto a convenciones pasadas, centrado en personajes de alto linaje mostrados en composiciones de media figura o tres cuartos. Ello explica el éxito de las novedosas propuestas de Lotto, quien adaptó el formato apaisado de los retratos matrimoniales a los individuales, incorporando en el campo visual un espacio que «hablaba», ya fuera por los ademanes de los efigiados o por los objetos que los acompañaban. De estos años datan algunas de sus creaciones más memorables, con figuras deliberadamente enigmáticas en dinámicas composiciones de considerable tamaño.


Lotto y los dominicos


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Lorenzo Lotto. Matrimonio místico de Santa Catalina y el donante Nicolò Bonghi. 1523. Óleo sobre lienzo, 172 x 143 cm. Bérgamo, Accademia Carrara - Pinacoteca di Arte Antica

A su llegada a Venecia en 1525 Lotto se hospedó con la comunidad dominica de Santi Giovanni e Paolo, a cuyo tesorero, Marcantonio Luciani, retrató entonces. Es posible que poco después se le encargara la gran pala de altar que preside esta sala: San Antonino repartiendo limosnas, culminada a principios de la década de 1540. Su  vinculación con los dominicos, sobre todo con su rama observante, será intensa. En el testamento de 1531 expresó el deseo de ser enterrado con el hábito dominico y parte de sus honorarios por San Antonino procedían de las predicaciones de Fray Lorenzo de Bérgamo, cuyo retrato cuelga más adelante. Otro dominico, Angelo Ferretti, aparece retratado con los atributos de San Pedro Mártir en la última sección de la exposición. Este ámbito propone de hecho una reflexión sobre la relación entre retrato y pintura religiosa, y sobre uno de los debates más candentes en el arte del momento: el del paragone, sobre los méritos respectivos de la pintura y la escultura.


Libertad en las marcas


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Lorenzo Lotto. Retrato de caballero, h. 1535. Óleo sobre tabla, 118 x 105 cm. Roma, Galleria Borghese
 
Pese a éxitos parciales, Lotto no obtuvo en Venecia el triunfo deseado. La competitividad generó enemistades y estas propiciaron algún fracaso. Algo se rompió dentro de él y, en una carta de esta época, confesaba tener «la mente muy alterada por diversas y extrañas perturbaciones». Durante su estancia en Venecia Lotto no había  descuidado su relación con Las Marcas, donde enviaba obras con regularidad y adonde finalmente se trasladó, probablemente en busca de un ambiente artístico menos estresante. En 1534 estaba en Ancona, en 1535 en Jesi, de nuevo en Ancona en 1538 y en 1539 en Macerata y Cingoli, donde trabajó para las menos sofisticadas clientelas locales. Vertió en estos retratos lo experimentado en Bérgamo y Venecia, pero empiezan a prodigarse en ellos los personajes singulares y tristes, como el caballero de la Borghese, en sintonía con el estado anímico del propio Lotto.


"Solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente"


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Lorenzo Lotto. Retrato de Caballero con guante (Liberale da Pinedel) 1542 - 1544. Óleo sobre lienzo, 90 x 75 cm. Milán, Pinacoteca di Brera

En enero de 1540, en el umbral de los sesenta años, Lotto regresó de nuevo a Venecia, para abandonarla dos años después rumbo a Treviso. Allí, entre 1542  y 1545, pintó algunos de sus retratos más intensos, en los que plasmó, sin idealización, el irreversible y demoledor efecto del dolor y la vejez. La mayor parte de ellos están revestidos de la propia melancolía del pintor. Un velo de tristeza, casi una sombra de muerte, se extiende sobre quienes posaron frente a su caballete y, paradójicamente, sus lujosas indumentarias asumen casi el valor de una vanitas. Son retratos cuya sobriedad cromática y compositiva reflejan el impacto de Tiziano, más en el terreno formal que en el conceptual, pues Lotto rehuyó la idealización de sus modelos. En 1545 Lotto regresó a Venecia por última vez y el 25 de marzo de 1546 redactó un segundo testamento, que incluye la confesión que titula esta sección: «Solo, sin fiel gobierno y muy inquieto de mente».


Dibujos

Los dibujos, ya sean de retratos o de obras religiosas, han estado prácticamente ausentes en las exposiciones dedicadas a Lotto y ello ha dificultado su estudio. Esta  reúne varios dibujos que se le atribuyen de distinta naturaleza. Unos debieron concebirse como preparatorios para retratos pintados, y van desde el apunte  apresurado al diseño cuadriculado presto a ser trasladado a la tabla o el lienzo; otros, sin embargo, presentan tal acabado que parecen obras autónomas, acaso concebidas  como regalos. Por el Libro di espese diverse sabemos de la variedad de materiales de dibujo que adquiría (carboncillo, piedra negra, tizas blancas, yeso de sastre o tinta), que dan fe de su versatilidad como dibujante. Acompaña a los dibujos un fascinante retrato al óleo sobre papel, recientemente atribuido a Lotto, con la frescura del apunte tomado del natural, que ilustra un uso del óleo documentado pero del que apenas quedan ejemplos.


Últimos retratos

En 1549 Lotto partió definitivamente de su Venecia natal y volvió de nuevo a Las Marcas. Era un hombre débil, cansado y desilusionado, tan necesitado de dinero que en Ancona organizó una lotería para vender sus obras con decepcionantes resultados. Allí pintó sus últimos retratos, que muestran todavía una intensidad e inventiva que se echan a faltar en las grandes composiciones religiosas contemporáneas.

La última estación vital de Lotto fue el santuario de Loreto, donde entró en el verano de 1552, se convirtió en oblato en 1554 y fue enterrado a finales de 1556. Lotto pintó en esos años varias obras para el santuario, pero ninguna, significativamente, fue un retrato. En Loreto dejó sus escasas pertenecías, entre ellas, su libro de contabilidad: el Libro di spese diverse, documento excepcional que permite reconstruir con minuciosidad sus dos últimas décadas de vida y conocer la identidad de las personas que retrató.


Criptorretratos

Los criptorretratos fueron una especialidad que Lotto cultivó durante toda su carrera. Consistía en presentar a los efigiados con los atributos de los personajes con los que se identificaban, ya fuera una deidad clásica como Venus, una heroína clásica o un santo de su especial devoción. Particularmente abundantes fueron los retratos de dominicos con los atributos de santos de su orden, y la exposición incluye ejemplos de frailes como santo Tomás de Aquino o san Pedro Mártir. Es muy probable que los encargaran sus comunidades como “espejos de virtud” para sus miembros, pero lo cierto es que, a menudo, Lotto logró tal identificación entre efigiado y santo que resultan peligrosamente ambiguos.

museodelprado.es
 




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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
Intempestivo Lorenzo Lotto

El maestro veneciano ha estado en la letra pequeña de los manuales de la historia del arte



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¿Quién conocía, en nuestro país, antes de su recién inaugurada exposición en el Museo del Prado, la existencia del pintor veneciano Lorenzo Lotto (h. 1480-1556/7)? Seguramente muy pocos, me atrevo a conjeturar, al margen de los especialistas o muy aficionados a la historia del arte. Dentro de los países de nuestra misma área cultural, también hasta hace escasos años, ocurría otro tanto, porque este excelente maestro cayó, si no en el olvido, en algo así como en la letra pequeña o la nota a pie de página de los manuales generalistas de esta disciplina.

En realidad, Lotto fue cobrando progresiva importancia en la esfera pública a lo largo del siglo XX y, en especial, durante su último cuarto. “¿Y eso por qué?”, quizás se pregunten ustedes. Pues porque, como afirmó Vittorio Sgarbi, fue “un pintor totalmente del siglo XX”; esto es: porque, como tantos otros entre los maestros antiguos, tuvo que esperar varios siglos, para hacerse comprender de una forma cabal. De hecho, si repasásemos cuáles son los artistas del pasado que más se han estimado en nuestra era contemporánea, veríamos que la mayoría habían sido olvidados, menospreciados o incluso ignorados, ya en vida o poco después de haber muerto. Tales fueron los casos, entre otros, de Caravaggio, El Greco, Georges de La Tour, Vermeer, Velázquez, Zurbarán y un largo etcétera.

Hay muy variadas razones en cada caso para explicar este desajuste crónico entre la producción de una obra y su aprecio público generalizado, pero la principal es, a mi juicio, que el arte posee un caudal significativo tan rico y profundo que tarda a veces siglos en ser parcialmente desentrañado. En el caso de Lotto, se ha necesitado casi cuatro, y todo apunta a que ocurrirá algo parecido mientras exista el arte. En este sentido, una obra se hace entender y, por tanto, alcanza la plenitud de significado, no frente a sus contemporáneos, sino en el momento histórico en que es redescubierta. Así que los maestros antiguos antes citados a título indicativo nos pertenecen más a nosotros que a quienes convivieron con sus creadores. Esta es la causa para que consideremos al arte como esencialmente intempestivo, que es lo que se orienta al margen o contra las locuras del día a día.

Lorenzo Lotto nació cuando empezaba a destacar la escuela veneciana y justo al inicio de la era de los genios, denominación esta última que apunta al surgimiento del culto a la personalidad individual de los artistas. Formado, directa o indirectamente, bajo el amparo de Giovanni Bellini, Antonello da Messina o Durero, su arranque artístico fue muy brillante y reconocido, pero, de carácter en exceso sensible y vulnerable, le tocó competir con personalidades muy poderosas, como Tiziano, Tintoretto o Veronés, lo cual le obligó a buscarse la vida fuera del marco urbano de la todavía exultante Venecia, una senda errática que le sacó del principal foco de atención. Aun así, haciendo de la necesidad virtud, desarrolló un estilo muy original, que se plasmó en su fascinante obra, particularmente brillante en el género del retrato, donde hizo aportaciones cruciales, pero también las complejas composiciones religiosas, donde dramatizaba la acción desplegando y replegando sus figuras con la armonía con que se abre y se cierra una flor. Los rostros y las manos de sus retratados, personajes a veces vulgares, tienen un aire tan moderno que se parecen a los que hoy se nos cruzan por la calle; en suma: que nos reconocemos en ellos.

Su brillante paleta cromática, atizada por la libre extravagancia manierista, ahora nos fascina más que nunca. En fin, que si aprovechan la ocasión para visitar su exposición en el Museo del Prado, comprobarán que, gracias a la intempestividad del arte, son precisamente todos ustedes los privilegiados destinatarios de ese genio veneciano que, aun siendo radicalmente de su época, ha encontrado su auténtico hogar en la nuestra.


Francisco Calvo Serraller / elpais.com
 




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Mensaje Re: LOTTO, Lorenzo 
 
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Lorenzo Lotto



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La pinacoteca presenta una exposición innovadora dedicada a la faceta como retratista del olvidado pintor, a quien sitúa a la altura de grandes genios del ‘Cinquecento’

Lorenzo Lotto, el visionario del retrato psicológico. Lorenzo Lotto, el errante. Lotto, el tipo de escasa fortuna, el genio ensombrecido por otros genios del Renacimiento veneciano. Lotto, el olvidado que durante siglos habitó el purgatorio de la reputación. Lotto, el artista que dio voz a los seres marginales, a los perdedores de la historia. Todos esos lottos aguardan a ser descubiertos por el público del Museo del Prado, que ya estaba familiarizado con su condición de revolucionario del retrato matrimonial, gracias a una obra fechada en 1523 en la que una joven pareja, Micer Marsilio Cassotti y su esposa Faustina, posan mientras él le coloca a ella el anillo. Detrás se ve a un maligno Cupido que mira al contrayente con sorna y unce a ambos con un yugo como a un par de mulas.

Ese cuadro —uno de los dos únicos atesorados por la pinacoteca del artista veneciano (del que solo hay un ejemplo más en España en la colección Thyssen)— convivirá con otra treintena de retratos en la primera retrospectiva sobre el tema dedicada al maestro del Cinquencento italiano. La muestra, coproducida con la National Gallery de Londres y patrocinada por el BBVA, se podrá ver desde el martes hasta el 30 de septiembre.


Treviso


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La etapa de Treviso fue muy feliz para él: había sabido procurarse un prestigio reconocido más allá de las murallas de la ciudad, frecuentaba personalidades destacadas y la dimensión del lugar se adaptaba a su naturaleza. La producción retratística de estos años refleja ese equilibrio en el que se conjugan admirablemente las exigencias de los comitentes y la fertilidad del ambiente con las tendencias del artista.


Retratos


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Lorenzo Lotto
‘Retrato del obispo Bernardo de Rossi’
1505. Óleo sobre tabla. Nápoles, Museo Nazionale di Capodimonte


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de hombre con Rosario’
hacia 1515-1520. Óleo sobre tabla. Niva, Nivaagaards Malerisamling


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de caballero’
hacia 15335-1535


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de hombre con lámpara’
hacia 1508. Óleo sobre tabla. Viena, Kunsthistorisches Museum, Gemäldegalerie


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de Andrea Odoni’
1527. Óleo sobre lienzo. The Royal Collection Trust, Hampton Court


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de caballero joven’
1532. Óleo sobre lienzo. Galería de la Academia de Venecia


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de matrimonio (Giovanni Maria Casotti y Laura Assonica)’
hacia 1523-1524. Óleo sobre lienzo. Museo Hermitage, San Petersburgo


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Lorenzo Lotto
‘Retrato de Giovanni della Volta con su mujer e hijos’
1547. Óleo sobre lienzo. National Gallery de Londres


elpais.com
 




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