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GIAQUINTO, Corrado
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Este trabajo recopilatorio está dedicado a un ilustre pintor italiano Corrado Giaquinto (1703-1765). Gran religoso, rococó y uno de los precursores paisajistas. Fue alumno de Francesco Solimena y de Sebastiano Conca. Conoció una carrera internacional muy brillante, viajando mucho: fue así llamado a la corte de España entre 1753 y 1762 para realizar trabajos en los palacios reales (Madrid, del Escorial y de Aranjuez).

Trabajó en España, para la corte Felipe V para trabajar en el Palacio Nuevo. Fernando VI le nombró su pintor de Cámara y Director de la Academia de San Fernando, recién fundada. Pintó en Madrid durante el reinado de Carlos III hasta 1761, fecha en que fue llamado a la Corte por Antonio Rafael Mengs, para el que ayudaría a pintar frescos en los Palacios reales de Madrid y Aranjuez y El Escorial.

Se vio influido por la poderosa escuela de paisajistas romanos que trabajaban en la órbita marcada por la obra de Claudio de Lorena y Nicolás Poussin.

Corrado Giaquinto (Molfetta, 1703-Nápoles, 1765) Pintor italiano del rococó.. Nacido en Apulia en 1703 al norte de Bari. Estudió en Nápoles y en Roma, donde pronto se convirtió en uno de los pintores más prestigiosos de la ciudad. En 1753, llamado por Fernando VI, se trasladó a Madrid como pintor de cámara y desempeñó el cargo de director de la Academia de San Fernando.

Entre sus obras hechas en España, cabe destacar los frescos del palacio Real de Madrid, los cuadros de altar para las Salesas Reales (San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal) y los retratos (Farinelli). En 1762 regresó a Nápoles. El arte de Giaquinto constituye, en cierto modo, una continuación del de Giordano, con un gusto compositivo y unas sutilezas de forma y de estructura muy personales, que hacen de él uno de los artistas más brillantes del rococó napolitano y romano.

Realizó un fresco destinado a la Basílica de la Santa Cruz de Jerusalén de Roma, representando a Moisés rompiendo la roca. Esta composición, pintada para el jubileo de 1750 y hoy en día perdida, nos es conocida por un proyecto conservado en la National Gallery de Londres.

Su retrato del castrato Farinelli, conservado en el conservatorio de Bolonia, es igualmente una de sus obras maestras.

Realizó los frescos de la iglesia romana de San Nicolás de los Loreneses.

Gianquinto trabajó durante el siglo XVIII, en el Alto Barroco que había evolucionado desde la tendencia clasicista del Idealismo de los Carracci hacia las tendencias decorativas e ilusionistas del barroco decorativo.

Este estilo se trabajaba normalmente al fresco, para decorar grandiosamente los interiores de las principales iglesias y palacios de la ciudad. Giaquinto se estableció en Nápoles, donde existía una importante colonia de pintores.

Nápoles fue un territorio frecuentemente ligado a lo largo de su historia con la corona española. Allí trabajó Ribera, el Españoleto y de allí nos vino uno de nuestros reyes más importantes, Carlos III. A esta relación secular debemos la presencia de varios lienzos de Giaquinto en las colecciones reales españolas, que hoy se exhiben en el Museo del Prado.

A través de sus títulos podemos hacernos una idea de la temática preferida de este pintor italiano: además de los inevitables temas religiosos, que tenían un mercado asegurado, Corrado cultivó con afición la mitología y la alegoría, lo cual responde a la renovación intelectual que se estaba produciendo en Europa y que desembocaría en la Ilustración. Las alegorías son figuras normalmente representativas de alguna virtud moral o política, como en su cuadro la Paz y la Justicia.

Espero que os guste la recopilación que he realizado de este pintor extranjero, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas imágenes de su obra


Corrado Giaquinto en el Museo del Prado


Giaquinto, Corrado (Molfetta, Apulia, 1703-Nápoles, 1766). Pintor italiano. Artista de fecunda producción pictórica al óleo y, sobre todo, al fresco, considerado el máximo representante de la pintura rococó en la Roma de la primera mitad del siglo XVIII y cuya obra ha sido punto de referencia de varias generaciones de pintores españoles. Estudia con Saverio Porta hasta 1719 y en 1721 se traslada a Nápoles, donde trabaja bajo la tutela de Nicola Maria Rossi, un seguidor de Francesco Solimena, cuya obra estudia el molfettense a fondo, lo que deja una huella innegable en sus conceptos pictóricos. En 1727 se traslada a Roma, donde modifica su opulento estilo napolitano en favor de un rococó de mayor clasicismo, bajo la influencia de Sebastiano Conca, colaborando con él en la ­bóveda de Santa Cecilia en el Trastevere. A partir de 1731 realiza su primer encargo importante, el ciclo de frescos para la iglesia de San Nicolás de los Loreneses. Probablemente por recomendación del arquitecto Filippo ­Juvarra, entonces activo en Stupinigi, Giaquinto recibe en 1733 y en 1735 encargos para pintar en los diversos palacios reales en Turín, donde co­noce la obra de diferentes escuelas europeas, entre ellas las pinturas de Carle van Loo, Francesco de Mura y Giovanni Battista Crosato, asimilando su versión más refinada del rococó basada en exquisitas tonalidades. De vuelta a Roma trabaja a comienzos de la década de 1740 en las iglesias de San Juan Calabita y de la Santa Cruz en Jerusalén, creando la obra del rococó romano por antonomasia. Comienza una etapa de gran actividad artística, en la que asienta su exquisitez paulatinamente sobre un clasicismo más sólido, rindiendo homenaje al último maestro del barroco romano, Carlo Maratta, creando composiciones de mayor sencillez, pobladas por figuras solemnes y gestos pausados. Admitido en la Academia de San Lucas desde 1740, supervisa además el trabajo de los estudiantes españoles que iban pensionados a Roma. En 1750 recibe el encargo del monarca español, Fernando vi, de realizar la gran composición La Trinidad en la iglesia de la Santa Trinidad de los Españoles de Roma, proyecto en el que participa Antonio González Velázquez. La gran tela del Nacimiento de la Virgen de la catedral de Pisa será la última obra realizada durante su etapa romana antes de llegar a España en 1753, donde se necesitaba, al fallecer Jacopo Amigoni, un nuevo pintor que concluyese las obras de decoración de los diversos palacios de la corte. Giaquinto viaja acompañado de sus discípulos Nicola Porta y José del Castillo, este último pensionista de la Academia de San Fernando. Se detiene en Zaragoza para ver el fresco que llevaba a cabo su an­tiguo discípulo, Antonio González Velázquez, que le había precedido en su viaje a España para pintar la Santa Capilla de la basílica del Pilar. Inmediatamente es nombrado pintor de cámara, director general de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y director artístico de la Real Fábrica de Tapices de Santa Bárbara. Entre sus primeros proyectos en Madrid se encuentran los trabajos de restauración del fresco de Luca Giordano del Casón del Buen Retiro, la conclusión de la decoración del comedor de gala del Palacio Real de Aranjuez, y ya en 1756, la ejecución de la cúpula de la capilla del Palacio Nuevo. La obra de mayor envergadura artística la lleva a cabo en los proyectos decorativos del Palacio Real, donde es el responsable del diseño de estucos, esculturas y de los proyectos de pintura. Obra clave es el fresco que realiza en la escalera principal, Triunfo de la Religión y de la Iglesia, y la composición pintada enfrente sobre el acceso al corredor, Camón, sobre Hércules arrancando las columnas y Cosmografía. En las composiciones de la sala de las columnas, que corresponden en el primer planteamiento a la escalera principal, derrocha el máximo esplendor. Tratan del Nacimiento del Sol, cuyo boceto guarda el Museo del Prado, y de la Alegoría de la Majestad de España. Aparte de los asuntos alegóricos, realiza también escenas de batallas, como la que describe La batalla de Clavijo, pintada en el platillo de la bóveda de ingreso a la capilla del Palacio Nuevo. De su dedicación a la pintura religiosa deja constancia en la colección de ocho lienzos que realiza para el reclinatorio del rey del palacio del Buen Retiro, entre ellos La Oración del Huerto (Prado). Giaquinto, de salud delicada, solicita en 1762 a Carlos III licencia para marchar a Nápoles a descansar. En un principio el viaje de reposo estaba planificado para unos meses, pero finalmente el pintor solicitó permiso al rey para retirarse definitivamente. En 1763 sufre un ataque de apoplejía, debido a lo cual ya no regresará a España.

Obras en el Prado

    - El nacimiento del Sol y el triunfo de Baco, óleo sobre lienzo, 168 x 140 cm, h. 1761 [P103].
    - La Justicia y la Paz, óleo sobre lienzo, 216 x 325 cm, firmado, h. 1754 [P104].
    - El sacrificio de Ifigenia, óleo sobre lienzo, 75 x 123 cm, 1759-1760 [P105].
    - La batalla de Clavijo, óleo sobre lienzo, 77,4 x 136,2 cm, 1754-1757 [P106].
    - La Oración del Huerto, óleo sobre lienzo, 147 x 109 cm [P107].
    - El Descendimiento, óleo sobre lienzo, 147 x 109 cm [P108].
    - San Lorenzo en la Gloria, óleo sobre lienzo, 97 x 137 cm, 1754-1757 [P109].
    - El triunfo de san Juan de Dios, óleo sobre lienzo, 213 x 98 cm, 1740 [P110].
    - Santa Faz, óleo sobre lienzo, 65 x 175 cm (en dep. en la Biblioteca-Museu Víctor Balaguer de Villanueva y Geltrú, Barcelona) [P2424].
    - La Coronación de espinas, óleo sobre lienzo, 141 x 97 cm [P3131].
    - Cristo camino del Calvario, óleo sobre lienzo, 141 x 97 cm [P3132].
    - Pentecostés, óleo sobre lienzo, 266 x 176 cm, firmado [P3169].
    - La Flagelación de Cristo, óleo sobre lienzo, 139 x 96 cm [P3170].
    - La Adoración de los pastores, óleo sobre lienzo, 261 x 215 cm [P3171].
    - Paisaje con cascada, óleo sobre lienzo, 157 x 230 cm [P3192].
    - Paisaje con cazadores, óleo sobre lienzo, 156 x 229 cm [P3193].
    - La Trinidad, óleo sobre lienzo, 80 x 68 cm [P3204].
    - Cristo ante Pilatos en el Pretorio, óleo sobre lienzo, 140 x 97 cm [P4919].
    - La Resurrección de Cristo / Dormición y Coronación de la Virgen, óleo sobre lienzo, 62 x 83 cm [P4920]. Dormición y Coronación de la Virgen se atribuyen a su escuela.
    - El Paraíso (boceto), óleo sobre lienzo, 97,5 x 140 cm, 1754-1757 [P5118].
    - La Trinidad y santos, óleo sobre lienzo, 99 x 138 cm, h. 1754-1757 [P5441].
    - La Santísima Trinidad, óleo sobre lienzo, 295 x 170 cm, h. 1753 [P5444].
    - El corazón de Jesús, óleo sobre lienzo, 119 x 188 cm [P6315].
    - España rinde homenaje a la Religión y a la Iglesia, óleo sobre lienzo, 160 x 150 cm, posterior a 1759 [P6715].
    - Muerte de la Virgen, aguada gris, aguada sepia, lápiz negro y pluma gris sobre papel blanco, 439 x 288 mm [D1188].
    - Éxtasis de san Felipe Neri (?), sanguina sobre papel agarbanzado, 264 x 156 mm [D1189]. Atribución dudosa.
    - Santa Catalina, clarión y sanguina sobre papel agarbanzado, 263 x 173 mm, 1760-1762 [D1190].
    - La misa de san Gregorio, aguada sepia, pluma y trazos de lápiz sobre papel blanco, 455 x 330 mm [D1191].
    - San José presentado por la Virgen a la Trinidad, aguada sepia, lápiz negro y pluma sobre papel agarbanzado, 144 x 232 mm, 1735-1739 [D1192].
    - Virgen con el Niño / Carta en italiano, clarión y lápiz negro sobre papel marrón, 192 x 132 mm [D1362].
    - Alegoría de la Religión, aguada gris y pluma sepia sobre papel agarbanzado, 277 x 336 mm [D3386].
    - Santo semiarrodillado con los brazos abiertos, lápiz sobre papel verjurado, 397 x 273 mm, siglo XVIII [D7848].



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Camino del calvario, hacia 1754. Óleo sobre lienzo 141 x 97 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Obra perteneciente a una serie para el oratorio del Rey, en el Palacio del Buen Retiro. En ella vemos a Cristo que se esfuerza en portar la Cruz, caído en el suelo, rodeado de sayones que, en difíciles escorzos, pugnan por levantarle. En segundo término, dos jinetes portando enseñas y banderas y, en lejanía, el Calvario con las dos cruces para los ladrones ya alzadas. Como sus lienzos compañeros, permaneció en el oratorio del Rey del Palacio del Buen Retiro hasta 1808. El lienzo presente es el de composición más compleja, por la abundancia de términos que subrayan la composición oblicua marcada por el madero de la Cruz y por la posición del Cristo fuertemente iluminado. La técnica, como en toda la serie, es muy libre y rápida, como de boceto (Texto extractado de Pérez Sánchez, A. E. en: Corrado Giaquinto y España, Patrimonio Nacional, 2006, p. 170).


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El Descendimiento. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 147 x 109 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Jesús es bajado de la Cruz con la ayuda de una sábana blanca por tres santos varones que lo depositan en las rodillas de la Virgen. San Juan abre los brazos desolado y la Magdalena arrodillada besa los pies del Cristo. Estuvo, como sus compañeros, en el oratorio del Rey en el Palacio del Buen Retiro, hasta al menos 1808. Es una de las composiciones más afortunadas del artista, compuesta en diagonal, que, como de costumbre, se subraya con la luz que irradia la sábana blanca y el cuerpo de Cristo, dejando el fondo en una penumbra grisácea en la que se destaca, cubierta a medias por nubes, la cruz y las escaleras. A los lados, en sombra, las dos cruces de los ladrones.              


 3el_sacrificio_de_ifigenia

El sacrificio de Ifigenia, 1759-60. Óleo sobre lienzo, 75 x 123 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Giaquinto fue el pintor rococó romano más importante de la primera mitad del siglo XVIII. En su obra aúna las tendencias decorativas e ilusionistas del último Barroco con un sentimiento clasicista influido por su maestro Conca, caracterizándole una exquisita sensibilidad en el tratamiento de la luz y del color. Llamado a la corte española en 1753, se encargó, entre otras obras, de los proyectos decorativos del Palacio Real de Madrid, y, a partir de entonces, se convirtió en un artista de referencia para varias generaciones de pintores españoles. No se sabe a qué obra corresponde este boceto en que se representa un episodio perteneciente al ciclo de la Guerra de Troya. Rodeado de sacerdotes, soldados, músicos y otros personajes que manifiestan su dolor, el rey Agamenón empuña el cuchillo para sacrificar a su hija, pero la diosa Artemisa intercede ordenando que sustituya la víctima por una cierva (Texto extractado de La Belleza Cautiva. Pequeños tesoros del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, Obra Social la Caixa, 2014, p. 164).


 4gloria_de_santos

Gloria de santos. 1755-56. Óleo sobre lienzo, 97 x 137 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

En el centro de la composición, Moisés, en pie sobre nubes, señala al cielo de donde salen rayos de luz. Debajo de él, Abraham e Isaac y el cordero que le reemplaza en el sacrificio. En la izquierda de la composición, San Lorenzo y San Esteban con unos ángeles que traen la palma del martirio y, en la parte derecha, las mujeres fuertes de la Biblia y el rey David.Esta composición pertenece a la serie de bocetos para la cúpula de la capilla del Palacio Real. Inventariado en la sacristía de Palacio con sus compañeros y tasado con ellos en cuatro mil reales en 1789. Ponz y Ceán lo llegaron a ver allí antes de que en 1818 ingresara en el Prado, figurando en el inventario de 1849 con el número 1842 y permaneciendo en el Museo con diversos títulos; Asunto teológico (1872), San Esteban en gloria y San Lorenzo en gloria hasta 1985 en que se cataloga bajo el título de Gloria de Santos.


 5_el_nacimiento_del_sol_y_el_triunfo_de_baco

El nacimiento del Sol y el triunfo de Baco. 1761. Óleo sobre lienzo, 168 x 141,5 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

El dios Apolo guía el carro del Sol en el centro de la composición. Debajo, sostenida por un conjunto de nubes, aparece la diosa Juno. En tierra, el dios del vino, Baco, sentado sobre un asno y tocado con hojas de vid, se presenta en el momento de ser coronado, rodeado por ninfas y demás personajes de su cortejo. Acompañándole, aparecen la diosa cazadora, Diana, identificable por su símbolo, la media luna y, al fondo, en el mar, la diosa de la belleza, Venus, flota sobre las aguas.

Este cuadro, cuya composición está basada en la mitología clásica grecolatina, es un boceto para el techo del Salón de Columnas del Palacio Real de Madrid, que fue pintado en 1762.


 6_alegor_a_de_la_justicia_y_la_paz

Alegoría de la Justicia y la Paz. 1753 - 1754. Óleo sobre lienzo, 216 x 325 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

En esta alegoría, firmada en la columna que aparece tumbada en el suelo en el centro, dos mujeres vestidas a la romana y sentadas sobre nubes que representan la Justicia y la Paz se abrazan y acercan sus rostros en actitud de besarse, motivo pictórico a través del cual se pudo expresar una paz política o, como aquí, aludir a la política pacífica que caracterizó el reinado de Fernando VI, para quien este cuadro fue pintado. Se relaciona también con el Salmo 85, en el que se anuncia la Paz eterna entre Dios y los hombres, o la Salvación, y que implica la advertencia de que se consolide la paz también en la tierra: El amor y la lealtad, la paz y la justicia, sellarán su encuentro con un beso. La lealtad brotará de la tierra, y la justicia se asomará desde el cielo; Dios nos dará bienestar, nuestra tierra dará buenas cosechas, y la justicia, como mensajera, anunciará la llegada de Dios.La Justicia lleva corona y cetro, como manifiesto de su máxima autoridad. Aparece, además, inspirada por la Justicia Divina, simbolizada por la paloma blanca del Espíritu Santo. Se incluyen también sus atributos habituales que aluden a sus características más esenciales, como el avestruz, alusivo a la equidad por la simetría y conformidad de sus plumas, las fasces y la columna a sus pies, que simbolizan la severidad y la fortitud, mientras la espada se refiere a la separación del Bien y del Mal, identificados a través de la balanza, también representada en el suelo. La Justicia ha cumplido con su deber y vencido a la Discordia o la Guerra, la figura tumbada en el suelo y rodeada de los elementos de una armadura. Hacia esta desgraciada figura, un Cupido, dirige una de sus flechas, que se guardan en un estuche, símbolo de la Concordia. Le apoyan otros dos angelitos que avivan con un fuelle, delante de un templo de la Paz, el fuego que serviría para quemar la armadura.La figura de la Paz con el ramo de oliva trasmite la idea de que la paz es el efecto de la justicia y resulta en bienestar, simbolizado por el cuerno de la abundancia a sus pies, y por el trigo y los frutos del árbol de la derecha recolectados por angelitos. A través del cordero y el león, símbolos de la mansedumbre y la fortaleza, se expresa también el anuncio de la llegada de Dios referido en el Salmo citado más arriba, pues aluden a Cristo como León de Judea y Cordero de Dios, que abre en el Apocalipsis de san Juan el Libro de los siete sellos, iniciando así el Juicio Final y estableciendo el Paraíso. A través de esta mezcla de una alegoría profana con referencias religiosas se ennoblece el reinado de Fernando VI, al compararlo con el Reino de Dios.Un boceto preparatorio de esta composición se conserva en el Indianapolis Museum of Art y una réplica con variantes en la Real Academia de San Fernando, destinada a su Sala de Juntas.Corrado Giaquinto, el representante principal del Rococó romano de la primera mitad del siglo XVIII, con una decidida influencia en los artistas españoles del mismo siglo, como Antonio González Velázquez (1723-1794) o Mariano Salvador Maella (1739-1819), había empezado a trabajar desde Roma para la corte de Madrid en 1740 supervisando a los estudiantes españoles pensionados en la Academia de San Lucas. En 1753, tres años después de haber pintado el fresco principal en la iglesia romana de la Santa Trinità degli Spagnoli, Fernando VI (r. 1746-59) lo llamó a Madrid como primer pintor de cámara para dirigir y ejecutar las decoraciones del Palacio Real y de los demás palacios de la corte. En 1762 Giaquinto se retiró a Nápoles por motivos de salud, siendo sustituido por Antón Rafael Mengs y Giambattista Tiepolo, aquel nombrado primer pintor de cámara a la muerte de Giaquinto (Texto extractado de Maurer, G. en: Italian Masterpieces. From Spain`s Royal Court, Museo del Prado, 2014, p. 240).


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La Oración en el Huerto. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 147 x 109 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Forma parte de una serie de ocho lienzos dedicados al ciclo de la Pasión pintados, a poco de llegar Giaquinto a España, para el oratorio del Rey en el Palacio del Buen Retiro de Madrid. Cristo reza mientras los Apóstoles duermen en la zona inferior y, en la lejanía, los soldados avanzan a su encuentro.


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La Flagelación de Cristo. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 139 x 96 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

A poco de llegar a España en 1753, Giaquinto comenzó a pintar una serie de ocho lienzos con asuntos de la Pasión para el oratorio del Rey en el Palacio del Buen Retiro de Madrid. Con el estilo abocetado propio del autor, es una obra muy intensa y expresiva, especialmente la figura de Cristo, casi derribada y con gesto de dolor resignado.


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La Batalla de Clavijo. 1755 - 1756. Óleo sobre lienzo, 77,4 x 136,2 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Santiago, en un caballo blanco y flanqueado por un ángel que lleva una bandera desplegada, galopa sobre una multitud de moros derribados y caballos caídos en el suelo. En segundo término, en un paisaje rocoso, se ven escena de la batalla. Este lienzo es un boceto para el platillo de la bóveda de ingreso a la capilla del Palacio Real pintada por Giaquinto entre 1756 y 1757. El lienzo y el fresco correspondiente muestran una evidente derivación de Giordano en la composición y en el mezclarse cuerpos de musulmanes y caballos en el suelo, incluso en las actitudes, gestos y escorzos. El tratamiento de la lejanía también es evocador de las de Giordano. Giaquinto se acuerda aquí de sus orígenes napolitanos reanimados por el contacto de las múltiples obras de Luca conservadas en los palacios de la Corona española.


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La Coronación de espinas. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 141 x 97 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

En un espacio semejante al anterior, Cristo, sentado, con la cabeza inclinada y las manos atadas, recibe la corona de espinas que dos sayones, cubiertos de armaduras y con la ayuda de palos, colocan en su cabeza. Otros sayones y soldados le contemplan y hacen mofa de él. El lienzo, junto con su compañero, en la serie sobre la Pasión realizada para el oratorio del Rey en el Palacio del Buen Retiro, Cristo camino del Calvario (P03132), es muy significativo del arte de Giaquinto que, indudablemente, anticipa audacias juveniles del pintor Francisco de Goya. La iluminación del Cristo y su desnudez hacen resasltar la figura doliente con una solución artificiosa pero de seguro efecto.


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Cristo camino del Calvario. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 141 x 97 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Obra perteneciente a una serie para el oratorio del Rey, en el Palacio del Buen Retiro. En ella vemos a Cristo que se esfuerza en portar la Cruz, caído en el suelo, rodeado de sayones que, en difíciles escorzos, pugnan por levantarle. En segundo término, dos jinetes portando enseñas y banderas y, en lejanía, el Calvario con las dos cruces para los ladrones ya alzadas. Como sus lienzos compañeros, permaneció en el oratorio del Rey del Palacio del Buen Retiro hasta 1808. El lienzo presente es el de composición más compleja, por la abundancia de términos que subrayan la composición oblicua marcada por el madero de la Cruz y por la posición del Cristo fuertemente iluminado. La técnica, como en toda la serie, es muy libre y rápida, como de boceto (Texto extractado de Pérez Sánchez, A. E. en: Corrado Giaquinto y España, Patrimonio Nacional, 2006, p. 170).


 21_cristo_ante_pilatos_en_el_pretorio

Cristo ante Pilatos en el pretorio. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 140 x 97 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

A poco de llegar a España en 1753, Giaquinto comenzó a pintar, para el oratorio del Rey en el Palacio del Buen Retiro de Madrid, una serie de ocho lienzos sobre asuntos de la Pasión, incluido el cuadro del altar, que representa la Santísima Trinidad (P05444). Cristo es presentado a Pilatos que, sentado al fondo, intenta equilibrar como en una balanza su propio juicio sobre la inocencia del acusado y la decisiva opinión de sus consejeros y del público, que demandan la muerte de Jesús.


 23_espa_a_rinde_homenaje_a_la_religi_n_y_a_la_fe

España rinde homenaje a la Religión y a la Fe. 1759. Óleo sobre lienzo, 160 x 150 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Composición de extraordinaria calidad, calificada como uno de los grandes logros de la etapa española del artista, que representa la alegoría del juramento de fidelidad de España a la Religión y a la Iglesia Católica.

El escudo Real preside la escena en la parte superior de la composición. En el centro, la Religión, velada y sosteniendo una cruz, y la Iglesia Católica, representada como una gran matrona, se disponen a los lados de una mesa mientras España, vestida como una heroína clásica, dirige sus gestos hacia ellas.

El resto de los personajes representan diferentes conceptos abstractos y alegorías sobre los territorios conquistados de difícil interpretación, que posiblemente fueron ideados por un teólogo que aconsejó al propio Giaquinto.


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La Santísima Trinidad. Hacia 1754. Óleo sobre lienzo, 295 x 170 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

La iconografía es singular. En alto, rodeado de nubes y ángeles, figura un enorme Corazón de Jesús circundado de una corona de espinas. En el centro sobre una nube, La Trinidad con el Padre, anciano venerable, y el Hijo con el torso desnudo. Entre ambos vuela la paloma del Espíritu Santo. En la parte inferior, una multitud de santos sobre nubes. Se pueden reconocer por sus atributos o por la fidelidad a sus representaciones tradicionales, a la Virgen, San José, San Juan Bautista, Magdalena, Santa Catalina, Santo Domingo, San Francisco, San Ignacio, San Francisco Javier, San Francisco de Borja, Santa Bárbara, San Isidoro, Santiago, Santa Cecilia, Santa Juana de Chantal, santos todos, como observa Urrea, de la devoción de los soberanos.

La presencia del Corazón de Jesús está en relación con el auge de esta nueva devoción de la época. La fiesta del Sagrado Corazón la estableció Clemente XIII en 1729 y fue calurosamente acogida por los jesuitas y por la orden de la Visitación (salesianos), precisamente la orden que eligió Bárbara de Braganza para su fundación del monasterio de la Visitación (salesas), en la cual Giaquinto pintó un altar en donde figuran San Francisco de Sales y Santa Juana de Chantal adorando al Sagrado Corazón, que porta un ángel, que debe situarse, por razones de estilo y modelos en fecha inmediata a éste.


 15_paisaje_con_cascada

Paisaje con cascada. 1753 - 1760. Óleo sobre lienzo, 157 x 230 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

A la izquierda de la composición se ve un bosque frondoso del que se precipita una cascada, cuyas aguas forman un remanso. En sus orillas descanasan unas figuras de bañistas desnudos y pastores semidesnudos. A la derecha, un árbol semiseco recorta su silueta sobre el cielo. Este lienzo es compañero de otro Paisaje con cazadores, de igual dimensión, que también se conserva en el Museo del Prado (P03193). Ambos proceden del Palacio del Buen Retiro. Pérez Sánchez, subraya su carácter decorativo, entroncado con la paisajística romana heredera de Gaspar Dughet, el cuñado de Poussin, especialmente en la composición y el tratamiento de las masas boscosas contrapuestas a la severa ordenación de los volúmenes rocosos. Urrea (1977) añade a estos evidentes recuerdos poussinescos, el componenete de sus contemporaneos Pietro Bianchi (+1740) y Andrea Locatelli (+1741). Estos paisajes constituyen una excepción en la producción de Giaquinto en España pues, aunque el artista recurre a fondos de paisaje en algunas composiciones religiosas o mitológicas, nunca, salvo en este caso, pinta paisajes puros.


 16_paisaje_con_cazadores

Paisaje con cazadores. 1753 - 1760. Óleo sobre lienzo, 156 x 229 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Un sendero por el que avanzan los cazadores precedidos por su perro. Fondo de paisaje muy rocoso, y en primer término, un árbol casi desnudo. Este lienzo es compañero de Paisaje con cascada, de igual dimensión, que también se conserva en el Museo del Prado (P03192). Ambos proceden del Palacio del Buen Retiro. Pérez Sánchez, subrayó su carácter decorativo, entroncado con la paisajística romana heredera de Gaspar Dughet, el cuñado de Poussin, especialmente en la composición y el tratamiento de las masas boscosas contrapuestas a la severa ordenación de los volúmenes rocosos. Urrea (1977) añade a estos evidentes recuerdos poussinescos, el componenete de sus contemporaneos Pietro Bianchi (+1740) y Andrea Locatelli (+1741). Estos paisajes constituyen una excepción en la producción de Giaquinto en España pues, aunque el artista recurre a fondos de paisaje en algunas composiciones religiosas o mitológicas, nunca, salvo en este caso, pinta paisajes puros.


 19_el_para_so

El Paraíso. 1755 - 1756. Óleo sobre lienzo, 97,5 x 140 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Entre nubes y acompañados de ángeles, se encuentran varias filas de santos entre los que se distinquen, en el grupo del centro, a Santo Domingo, San Francisco, Santo Tomás de Aquino, San Antonio de Padua y Santa Clara, y a la derecha, Santa Inés, Santa Cecilia y otros santos mártires. En segundo término, San Francisco de Paula, San Buenaventura (?) y otros santos y, más lejos, la Magdalena y otras santas mujeres. Es boceto para la cupula de la Capilla Real, a la derecha de la Trinidad, y el colorido, aún más fino que el de sus compañeros, muestra una extraordinaria delicadeza en los segundos términos, con una gama de grises nacarados excepcional.


 20_la_sant_sima_trinidad_la_virgen_y_santos

La Santísima Trinidad, la Virgen y santos. 1755 - 1756. Óleo sobre lienzo, 99 x 138 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

La Trinidad representada por Cristo a la derecha de Dios Padre, ambos sentados en unas nubes, sostienen la corona que ha de depositar sobre la cabeza de la Virgen, que aparece arrodillada sobre las nubes de la izquierda de la composición en un plano inferior. A la derecha, se ve al Bautista señalando a Cristo; a su espalda está el Evangelista y múltiples santos. Entre los que se pueden identificar, figuran los Padres de la Iglesia (San Gregorio, San Agustín, San Ambrosio, San Jerónimo), San Jorge, o San Hermenegildo con armadura, Santa Bárbara y San José.Este boceto para la cúpula de la Capilla Real en el Palacio Nuevo se corresponde con la parte central de la vasta composición y el colorido, como el de sus compañeros, con juegos de tonalidades claras, nacarados grises, rosas, malvas y amarillos muy delicados.


 18_la_trinidad

La Trinidad. 1755 - 1756. Óleo sobre lienzo, 80 x 68 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

Cristo muerto sostenido por un ángel. Detrás, el Padre Eterno con los brazos abiertos y en su pecho la paloma del Espíritu Santo. Al fondo, a la izquierda, un ángel niño portando la corona de espinas. La pintura procede del Palacio Real. Esta en relación muy directa, repitiendo la composición, con el fresco del presbiterio de la Capilla Real del Palacio, pero no tiene la técnica de boceto sino la de una pintura acabada con cuidado, repitiendo la composición que usó en muchas ocasiones. Es posible que, como precisa Arnaiz (1999), se trate de un cuidadoso boceto de presentación.


 17_san_jos_presentado_por_la_virgen_a_la_trinidad

San José presentado por la Virgen a la Trinidad. 1735 - 1739. Aguada parda; Lápiz negro; Pluma, Papel, 144 x 232 mm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.

La Trinidad en la parte superior y, a la izquierda, arrodillados sobre nubes y rodeados de angelitos, la Virgen y San José; a la derecha, otros santos y ángeles.El dibujo, que lleva una antigua atribución a Rolli, es en realidad de Corrado Giaquinto y preparatorio para el fresco del mismo tema que realizó el artista en la capilla de San José, en la iglesia de Santa Teresa de Turín, fechada entre 1735 y 1739. Durante la visita de Giaquinto a esa ciudad. El dibujo presenta todavía algunas variantes en relación con la composición definitiva. Existe otro proyecto para el fresco, en el Metropolitan Museum de Nueva York, aún más lejano al fresco que el de Madrid, y a varios estudios estudios en el Museo de San Martino en Nápoles. (Texto extractado de Mena Marqués, M.B., Catálogo de dibujos. VII. Dibujos italianos del siglo XVIII y del siglo XIX, Museo del Prado, 1990, pp. 81-82).


 9_triunfo_de_san_juan_de_dios

Triunfo de San Juan de Dios. 1740. Óleo sobre lienzo, 213 x 98 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.


 12_pentecost_s

Pentecostés. Siglo XVIII. Óleo sobre lienzo, 266 x 176 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.


 14_adoraci_n_de_los_pastores

Adoración de los pastores. Primer tercio del siglo XVII - Segundo tercio del siglo XVII. Óleo sobre lienzo, 261 x 215 cm. Museo del Prado. Obra de Corrado Giaquinto.



Otras obras en España


 el_bautismo_de_cristo_giaquinto

Bautismo de Cristo. Óleo sobre cobre, 32,5 x 17,5 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza. Obra de Corrado Giaquinto.


 25el_nacimiento_del_sol_y_el_triunfo_de_baco_en_la_escalera_de_la_reina_actual_sal_n_de_columnas_palacio_real_de_madrid_1430430713_908682

El Nacimiento del Sol y el Triunfo de Baco en la Escalera de la Reina (actual Salón de Columnas). Palacio Real de Madrid. Obra de Corrado Giaquinto.


 26espa_a_rinde_homenaje_a_la_religi_n_y_a_la_fe_en_la_escalera_del_rey_actual_escalera_principal_palacio_real_de_madrid_1430430828_330353

España rinde homenaje a la Religión y a la Fe en la Escalera del Rey (actual Escalera Principal). Palacio Real de Madrid. Obra de Corrado Giaquinto.


 63el_triunfo_de_la_religi_n

El Triunfo de la Religión. Bóveda de la escalera. Palacio Real de Madrid. Obra de Corrado Giaquinto.


 27frescos_de_corrado_giaquinto_1756_en_la_c_pula_de_la_capilla_real_de_madrid_1430430854_721601

Frescos de Corrado Giaquinto (1756) en la cúpula de la Capilla Real del Palacio Real de Madrid. Obra de Corrado Giaquinto.


 000_1430433010_586979

Ecce Homo. 1750. Óleo sobre lienzo. 95 x 70 cm. Abadía de Montserrat. Obra de Corrado Giaquinto.


 68_corrado_giaquinto_santa_fa_8600

Santa Faç. 1754. Óleo sobre tela. Biblioteca Museu Víctor Balaguer. Villanueva y Geltrú, Barcelona. Obra de Corrado Giaquinto.



Otras obras


 49corrado_giaquinto_the_holy_spirit_wga08961

The Holy Spirit, c. 1750. Obra de Corrado Giaquinto


 51corrado_giaquinto_rest_on_the_flight_into_egypt_wga8960

The Rest on the Flight into, c. 1740-42, oil on canvas, 98 x 63 cm. Museo del Louvre. Obra de Corrado Giaquinto


 0el_nacimiento_de_mar_a_de_corrado_giaquinto_oxford_christ_church_collection

El nacimiento de María. Oxford, Christ Church Collection. Obra de Corrado Giaquinto


 53adoration_of_the_magi

Adoration of the Magi. Oil on canvas, 151 x 114 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 52adoration_of_the_magi

Adoration of the Magi, c. 1725. Oil on canvas, 48 x 55 cm. Museum of Fine Arts, Boston. Obra de Corrado Giaquinto


 54st_margaret_mary_alacoque_contemplating_the_sacred_heart_of_jesus

St Margaret Mary Alacoque Contemplating the Sacred Heart of Jesus, c. 1765. Oil on canvas, 171 x 123 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 55assumption_of_the_virgin

Assumption of the Virgin, c. 1740. Oil on canvas, 99 x 64 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 56rest_on_the_flight_into_egypt

Rest on the Flight into Egypt. 1740-42. Oil on canvas, 98 x 63 cm. Musée du Louvre, Paris. Obra de Corrado Giaquinto


 57the_holy_spirit

The Holy Spirit. 1750s. Oil on canvas, 64 x 48 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 59the_virgin_presenting_st_nicholas_to_the_holy_trinity

The Virgin Presenting St Nicholas to the Holy Trinity, c. 1731. Oil on canvas, 99 x 136 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 60satan_before_the_lord

Satan before the Lord,c. 1750. Oil on canvas, 88 x 117 cm. Musei Vaticani, Vatican. Obra de Corrado Giaquinto


 61tobias_and_the_angel

Tobias and the Angel, c. 1740. Oil on canvas, 58 x 48 cm. Private collection. Obra de Corrado Giaquinto


 62venus_presenting_arms_to_aeneas

Venus Presenting Arms to Aeneas. Oil on canvas, 153 x 115 cm. Bowes Museum, Barnard Castle. Obra de Corrado Giaquinto


 64la_nativit_de_la_vierge

La Nativité de la Vierge. 1682. Óleo sobre lienzo. 72 x 103 cm. Corredor de Vasari. Galería de los Uffizi. Florencia. Italia. Obra de Corrado Giaquinto


 65saint_michael_the_archangel_defeating_lucifer

Saint Michael the Archangel Defeating Lucifer. 1720-1725. Óleo sobre lienzo. 135 x 98 cm. Picture Gallery. The Vatican. Obra de Corrado Giaquinto


 72the_archangel_with_saints

The Archangel with Saints. Obra de Corrado Giaquinto


 50the_triumph_of_galatea_by_corrado_giaquinto

Triumph of Galatea, c. 1752. Obra de Corrado Giaquinto


 67allegory_of_peace_and_justice

Allegory of Peace and Justice. 1654. Óleo sobre lienzo.  40,96 x 69,21 cm. Indianapolis Museum of Art. USA. Obra de Corrado Giaquinto


 69corrado_giaquinto_apoteose_de_s_o_nicolau

Apoteose de São Nicolau, 1733. Obra de Corrado Giaquinto


 allegory_of_the_arts_with_apollo_and_the_graces_by_corrado_giaquinto

Allegory of the Arts with Apollo and the Graces by Corrado Giaquinto


 sgiovcalibitaint

Glory of Saint John of God (1741-1742), by Corrado Giaquinto Fresco of the vault, Church of San Giovanni Calibita



Enlaces interesantes


Corrado Giaquinto, Primer Pintor de Cámara en Artehistoria

Ver más obras de Corrado Giaquinto en la Wikipedia



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado le trabajo recopilatorio está dedicado al pintor italiano Corrado Giaquinto (1703-1765). Gran religoso, rococó y uno de los precursores paisajistas. Fue alumno de Francesco Solimena y de Sebastiano Conca. Conoció una carrera internacional muy brillante, viajando mucho: fue así llamado a la corte de España entre 1753 y 1762 para realizar trabajos en los palacios reales (Madrid, del Escorial y de Aranjuez).

Trabajó en España, para la corte Felipe V para trabajar en el Palacio Nuevo. Fernando VI le nombró su pintor de Cámara y Director de la Academia de San Fernando, recién fundada. Pintó en Madrid durante el reinado de Carlos III hasta 1761, fecha en que fue llamado a la Corte por Antonio Rafael Mengs, para el que ayudaría a pintar frescos en los Palacios reales de Madrid y Aranjuez y El Escorial.




Fuentes y agradecimientos: museodelprado.es, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artcyclopedia.com, wga.hu, pintura.aut.org, artehistoria.com, Patrimonio Nacional y otras de Internet
 




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Last edited by j.luis on Saturday, 02 May 2015, 11:49; edited 13 times in total 
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Post Re: GIAQUINTO 
 
Gracias J.Luis por esta nueva y genial exposición de Giaquito, otro mas que fichamos para nuestra galería.  

Un Saludo.
 




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Xerbar Administrador del Foro.
 
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Post Re: GIAQUINTO 
 
Gracias xerbar, hay grandes pintores que no son demasiado conocidos, este es uno de ellos.



Saludos.
 




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Post Re: GIAQUINTO 
 
Qué maravilla de cuadros!  Gracias J. Luis  
 




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Para toda clase de males hay dos remedios: el tiempo y el silencio. A. Dumas

Dar amistad a quien te pide amor es lo mismo que dar pan al que tiene sed.

La felicidad es como la neblina, cuando estamos dentro de ella no la vemos. Amado Nevo

 
Last edited by Mariol on Saturday, 01 March 2008, 00:22; edited 1 time in total 
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Post Re: GIAQUINTO 
 
No hay de qué Mariol, mucho tiempo sin coincidir.




 
 




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Post Re: GIAQUINTO, Corrado 
 
Ut Pictura Poesis: Corrado Giaquinto en el Palacio Real


 31fachada_principal_sur_del_palacio_real_nuevo_de_madrid

Fachada principal (sur) del Palacio Real Nuevo de Madrid.

Para la finalización del Palacio Real Nuevo de Madrid (empezado en 1737), fueron llamados a la Corte numerosos pintores españoles y extranjeros, entre los más significativos cabe destacar a Giambattista Tiepolo (1696-1770), emblema de la exuberancia tardo-barroca y a Anton Raphael Mengs (1728-1779), abanderado de la serenidad neoclásica. Pero frente a estos dos grandes pesos pesados de la pintura dieciochesca, el italiano Corrado Giaquinto (1703-1766) quedó en un segundo plano a pesar de su larga trayectoria y dilatada experiencia.


 32el_palacio_real_y_la_calle_de_bail_n_1830_de_fernando_brambilla

El Palacio Real y la Calle de Bailén (1830) de Fernando Brambilla.

Nacido en el pequeño puerto de Molfetta en 1703, la juventud de Corrado Giaquinto estuvo a caballo de Nápoles y Roma. En Nápoles fue discípulo Francesco Solimena, representante de un espeso barroco “a la Rubens” pero mucho más lleno de claroscuros. A partir del 1727, se instaló en Roma, donde entró en contacto con las corrientes del barocchetto romano representadas por Sebastiano Conca y opuestas a la estela dejada por la “gran maniera” de Carlo Maratti y Pietro da Cortona. Partió a Turín en 1733 donde pudo entrar en contacto con la colorista pintura veneciana y con la influencia rococó francesa, prueba de ello son los sobrepuertas realizados para la Villa Regina con las historias de Eneas. A su vuelta a Roma recibió dos importantes encargos el papa Benedetto XIV (1740-1758): los frescos de San Giovanni Calibita (1742) y de Santa Croce in Gerusalemme (1743). Estas obras supusieron la consagración de Giaquinto como pintor de frescos, su habilidad para cambiar y mezclar registros e influencias dio como resultado pinturas espectacularmente grandilocuentes pero también llenas de color, viveza y energía. Su primer encargo para la corona española fue el cuadro de altar de la iglesia de Santissima Trinità degli Spagnoli (iglesia nacional española en Roma) a finales de la década de los 40. En 1753 se le invitó a ir a Madrid, donde, muy bien recibido (quizás por la influencia de Farinelli), supervisó la producción de tapices de la Real Fábrica de Santa Bárbara y restauró el fresco de Luca Giordano en el palacio del Buen Retiro, cosa que le permitió entrar en contacto con las fluidas composiciones del maestro. Finalmente, en 1756, se le encargó pintar el techo de la Capilla Real del Palacio Real Nuevo.


 33espeso_estilo_barroco_de_francesco_solimena_en_la_real_cacer_a_de_dido_y_eneas_circa_1712_1714_museum_of_fine_arts_houston

Espeso estilo barroco de Francesco Solimena en La Real Cacería de Dido y Eneas (circa 1712-1714), Museum of Fine Arts, Houston.


 34influencia_del_rococ_franc_s_en_venere_consegna_le_armi_ad_enea_circa_1735_de_la_villa_regina_de_tur_n

Influencia del rococó francés en Venere consegna le armi ad Enea (circa 1735) de la Villa Regina de Turín.


 35frescos_de_santa_croce_in_gerusalemme_1743_en_roma  

Frescos de Santa Croce in Gerusalemme (1743) en Roma.

Por lo tanto, años más tarde, en 1759, cuando llegó el nuevo rey de España, Carlos III, se encontró el llamado Palacio Real Nuevo, en su última fase de finalización. Con la construcción ya terminada, las tareas de acondicionamiento, decoración y “acabados” se alargaron hasta bien entrados los años 60. Pero además de sus ideales ilustrados y reformistas, Carlos III trajo de Nápoles un arquitecto, Francesco Sabatini, cuyo trabajo esmerado y racional debía poner fin a la lenta construcción y a la más larga polémica arquitectónica del Palacio Real: la de las escaleras.

El proyecto original de Sachetti preveía la construcción de dos monumentales escaleras, una para el Rey, otra para la Reina, pero el problema vino cuando se tuvo que decidir la composición y la forma de la escalera y la estructura de la caja. Fue durante finales del reinado de Felipe V  (1700-1746) y todo el de Fernando VI (1746-1759) cuando se debatió y re-debatió el proyecto de Sachetti, hasta el punto de llegarse a consultar a los insignes arquitectos italianos Luigi Vanvitelli y Ferdinado Fuga. Finalmente, se aprobó el proyecto de Sachetti que preveía la construcción de las dos escaleras según una compleja composición a base de seis rampas (cuatro en la misma dirección y dos en la dirección contraria).


 36recreaci_n_del_proyecto_de_sachetti_1747_para_la_escalera_del_rey

Recreación del proyecto de Sachetti (1747) para la Escalera del Rey.

Pero a la llegada de Carlos III solo se habían construido las cajas de las escaleras a base de amplios arcos y ventanales; de columnas corintias y de un techo con claraboyas, casetones y motivos rocaille que enmarcaban un gran fresco central. Pero en nuevo monarca decidió una vez más cambiar el proyecto y Sabatini concibió una escalera “a la imperial” mucho más sencilla pero más monumental. Es importante remarcar que Sabatini era discípulo de Luigi Vanvitelli, célebre arquitecto tardo-barroco italiano que había construido la mayor escalinata de Europa, la de la Reggia di Caserta, palacio encargado por Carlos III mientras fue Rey de Nápoles (1737-1759). Por otro lado, Carlos III cambió la distribución de sus aposentos y encargó que se construyera sólo una escalera. Paradójicamente se construyó la Escalera de la Reina (actual Salón de Columnas) mientras que la caja de la Escalera del Rey (actual Escalera Principal) se destinó a salón de baile.


 37escalera_de_la_reina_actual_sal_n_de_columnas

Escalera de la Reina (actual Salón de Columnas).


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Escalera del Rey (usada como salón de baile bajo Carlos III) fotografiada por Laurent a finales del siglo XIX.


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El salón de baile de Carlos III se convirtió en Escalera Principal bajo Carlos IV.

Todas estas trasformaciones arquitectónicas no afectaron en absoluto a Corrado Giaquinto que fue el encargado de pintar entre 1759 y 1762 los frescos de ambas cajas con su característica alegría cromática y fluidez compositiva, en la Escalera de la Reina se pintó El Nacimiento del Sol y el Triunfo de Baco y en la Escalera del Rey España rinde homenaje a la Religión y a la Fe.


 25el_nacimiento_del_sol_y_el_triunfo_de_baco_en_la_escalera_de_la_reina_actual_sal_n_de_columnas_palacio_real_de_madrid

El Nacimiento del Sol y el Triunfo de Baco en la Escalera de la Reina (actual Salón de Columnas).


 41boceto_de_el_nacimiento_del_sol_y_el_triunfo_de_baco_1761_en_el_museo_del_prado

Boceto de El Nacimiento del Sol y el Triunfo de Baco (1761) en el Museo del Prado.


 26espa_a_rinde_homenaje_a_la_religi_n_y_a_la_fe_en_la_escalera_del_rey_actual_escalera_principal_palacio_real_de_madrid

España rinde homenaje a la Religión y a la Fe en la Escalera del Rey (actual Escalera Principal).


 43boceto_de_espa_a_rinde_homenaje_a_la_religi_n_y_a_la_fe_1759_en_el_museo_del_prado

Boceto de España rinde homenaje a la Religión y a la Fe (1759) en el Museo del Prado.

Años más tarde, al subir al trono en 1788, Carlos IV, mandó trasladar la escalera del actual Salón de Columnas (antigua escalera de la Reina) al actual espacio de la Escalera Principal.


 44planta_palacio_real_sachetti_1747

Planta del Palacio Real según el proyecto de Sachetti (1747) con ambas escaleras. En rojo, la ruta de acceso a los aposentos de Carlos III (1764), y en verde la ruta de acceso a las estancias de Carlos IV (1788).

Corrado Giaquinto fue, como ya hemos dicho, responsable de la decoración de la Capilla Real, situada en el centro de la fachada norte y en clara alineación con el Salón del Trono, situado en la fachada sur (la conexión era clara, el altar y el trono, la Iglesia y la Monarquía o Dios y el Rey). La Capilla Real, iniciada en 1750 por Ventura Rodríguez, pudo recibir a partir de 1756 los frescos de Giaquinto.


 27frescos_de_corrado_giaquinto_1756_en_la_c_pula_de_la_capilla_real_de_madrid

Frescos de Corrado Giaquinto (1756) en la cúpula de la Capilla Real.


 46boceto_de_la_sant_sima_trinidad_la_virgen_y_los_santos_1755_1756_en_el_museo_del_prado

Boceto de La Santísima Trinidad, la Virgen y los Santos (1755-1756) en el Museo del Prado.


 47boceto_de_la_gloria_de_los_santos_1755_1756_en_el_museo_del_prado

Boceto de la Gloria de los Santos (1755-1756) en el Museo del Prado.


 48boceto_de_el_para_so_1755_1756_en_el_museo_del_prado

Boceto de El Paraíso (1755-1756) en el Museo del Prado.

La llegada de Mengs en 1761 y de Tiepolo en 1762 ensombreció la exitosa carrera de Giaquinto, que en 1762, por problemas de salud, pidió partir a Nápoles. Parece ser que su intención era volver a Madrid, pero la muerte le sorprendió en la ciudad italiana en 1766.


Publicado por Enric de Giménez el 11 de febrero de 2014 / nuitsblanchesasaintpetersbourg.blogspot.com.es
 




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Para arreglar sus problemas


Un goya y un giaquinto, el precio de la paz entre Tita y Borja Thyssen

    Borja ya tiene los cuadros, valorados en siete millones, que reclamaba a su madre
    "Una mujer y dos niños junto a una fuente", de Goya, y "El bautismo de Cristo", de Giaquinto
    Ha sido preciso, como en todas sus últimas reuniones, un mediador entre ambos
    Borja insiste en conocer todos los detalles de la fortuna familiar de 700 millones



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Una de las fotos de la familia, tras la reconciliación.

Reunión de urgencia en casa de tita. Ocurrió este viernes, cuando tuvo lugar un encuentro que alteró de manera considerable la agenda de la baronesa, quien tenía previsto un viaje fuera de España. Cinco fueron los hombres citados a dicho encuentro, cinco profesionales que se encargan actualmente de los asuntos económicos y legales que han enfrentado a Tita con su hijo Borja en los últimos años. Ellos son Emilio Rotondo y Juan Carlos Gil, abogados de la baronesa Thyssen, el administrador Bauer, un letrado contratado por Borja y Jordi Bech, la persona que desde hace unos meses no falta en ningún encuentro en el que se trate temas relativos a las finanzas de la baronesa Thyssen y de su vástago. A él le han bautizado como "el mediador".

La baronesa vendió un constable por 28 millones. Su hijo le habría reclamado la parte que le corresponde

Desde hace dos meses su presencia es constante en el día a día de Tita y su primogénito. Bech llegó a la vida de los Thyssen por recomendación directa del prestigioso despacho Baker&McKenzie como la persona perfecta para solucionar los desencuentros de madre e hijo sobre las cuentas familiares. Licenciado en Empresariales, es socio responsable del Departamento Fiscal de Crowe Horwath, experto en materias fiscales con gran experiencia en el análisis económico y responsable de la reestructuración y planificación fiscal de grupos empresariales a nivel internacional.
La ansiada cesión

Según fuentes a las que ha tenido acceso LOC, Bech ha sido contratado para calmar las aguas que últimamente venían revueltas entre madre e hijo. Precisamente él fue la persona que presidió, el pasado 19 de noviembre, una importante reunión en la que Tita Cervera firmó en la sala del patronato del Museo y en presencia de su director un documento con el que se cerraba una vieja batalla que llegó a enfrentar en los tribunales a madre e hijo. Un escrito por el que Tita habría cedido a su hijo Borja Thyssen dos cuadros: "Una mujer y dos niños junto a una fuente", de Goya, y "El bautismo de Cristo", atribuido a Corrado Giaquinto. Obras de arte con un valor cercano a los siete millones de euros.


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"Una mujer y dos niños junto a una fuente" (Goya) y "El bautismo de Cristo" (Giaquinto)

En octubre de 2009 y en plena guerra con su madre, Borja acudió junto a su abogado y un notario a las instalaciones del Museo Thyssen exigiendo a los allí presentes que "descolgaran sus cuadros". Los responsables del museo, que entonces no daban crédito a la situación que estaban presenciando, se negaron en redondo a las peticiones de Borja e informaron inmediatamente a la baronesa. Ante la negativa de su madre a darle los que él consideraba "sus cuadros", Borja optó por presentar a principios de 2010 una querella por apropiación indebida contra su madre.

La reacción de Borja no pilló de sorpresa a una Tita que afirmaba que "siempre le he dicho que ese cuadro sería para él, pero eso no significa que se lo haya regalado". En marzo de 2012 la Audiencia Provincial de Madrid explicó a Borja vía judicial que un hijo no podía querellarse contra una madre por un motivo puramente "económico" ya que la ley impide "las querellas por apropiación indebida entre padres e hijos".

Tita saboreó entonces su victoria y declaró que dichos cuadros "los recibirá en herencia, pero no antes. Borja no ha ostentado ni ahora ni antes la titularidad de las obras, ya que nunca se ha llegado a formalizar un contrato de donación o cesión alguna a su favor, ni tales cuadros han estado nunca en su poder". Unas palabras que, como desvela LOC, habrían quedado en el olvido el pasado 19 de noviembre, cuando Carmen Cervera estampó su firma en el documento por el que habría cedido ambas obras de arte a su hijo mayor. Se cierra así una batalla en la que la baronesa cede a las exigencias de un hijo al que no le cuadran las cuentas del enorme patrimonio familiar.

El 35% de su fortuna

Desde que un tribunal de las Bermudas le otorgara en 2013 el derecho a conocer el estado real de su patrimonio, Borja no ha dejado de hacer números. La sentencia revelaba que Borja Thyssen "tiene potencialmente un 35% de una fortuna estimada en más de 700 millones de euros". En dicha resolución, los tribunales del paraíso fiscal concluían que "como heredero, tiene derecho a conocer hasta el mínimo detalle de todos sus bienes", una información que al ser confidencial no se puede revelar.

A Borja no le termina de cuadrar las cuentas que le presentó su madre

Atendiendo a los deseos de su hijo y acatando la sentencia judicial, Tita presentó las cuentas a su heredero. Sin embargo, según nos informan, a Borja "no le terminan de cuadrar". Por ello habría anunciado a su madre su intención de llevar a cabo una auditoría interna.

Según fuentes consultadas, Borja cree que se le siguen ocultando datos sobre la contabilidad, sobre las inversiones, y ha manifestado que quiere saber cuántas personas que actualmente rodean a su madre están viviendo de un patrimonio que le corresponde por ley a él y a sus hijos. Una información por la que lleva luchando desde hace cuatro años.

Un periodo en el que su madre llegó a denunciarle por revelación de secretos tras dar un exclusiva en "¡Hola!" (2010) y que se sumaba a la denuncia que ya había interpuesto cuando meses antes las cámaras de la mansión familiar grabaron cómo Borja y su mujer Blanca Cuesta entraban de madrugada en las oficinas de Tita y sacaban documentación relativa a la herencia del barón. La guerra de demandas continuó con la que Borja Thyssen interpuso en los tribunales de las Bermudas, lugar donde se gestó el Pacto de Basilea, el documento por el que el barón repartía toda su fortuna entre sus herederos.

Entre sus dudas, cuestiones referidas a la venta de la obra de arte "La esclusa de John Constable", que la madre vendió por un valor cercano a los 28 millones de euros

La resolución judicial de las Bermudas por la que Borja tenía derecho a conocer los pormenores del patrimonio familiar ha sido acatada sin rechistar por la baronesa. Curiosamente, esta actitud aperturista coincide en el tiempo con el encuentro casual que LOC relató en exclusiva y que Tita apunta como el que "propició la reconciliación con Borja".

Desde ese día, madre e hijo han mantenido varias reuniones y encuentros pero siempre acompañados por abogados, asesores, administradores y mediadores que analizan hasta el último detalle cómo ha gestionado Tita Cervera la fortuna familiar. Entre sus dudas, cuestiones referidas a la venta de la obra de arte "La esclusa de John Constable", que la madre vendió por un valor cercano a los 28 millones de euros. Borja, consciente de que tiene derechos sobre esa obra que Tita vendió en busca de liquidez, habría reclamado la parte de la venta que le corresponde. Un dinero que bien podría haber sido sustituido por la cesión de unos cuadros, el Goya y el Giaquinto, que estarían valorados en algo más de siete millones de euros. Una posibilidad que ninguna de las partes está dispuesta a confirmar.

Villa favorita

Pero en la reunión de ayer no sólo se habló de las cuentas pendientes entre madre e hijo. Buena parte de la mañana se dedicó a la venta de Villa Favorita. Y es que, tras hacerse pública la posible venta de la majestuosa mansión de Lugano, la Alcaldía de esta localidad habría enviado una carta a la actual propietaria, Tita Cervera, para recordarle que una parte de la finca no puede ser vendida. En 2008 se aprobó por mayoría en un pleno del consistorio la expropiación de una parte de los terrenos de Villa Favorita. Una expropiación que afecta directamente a la fachada que da al lago y donde se aprobó convertir los espectaculares jardines de la mansión en un paseo de uso público. Un detalle que rebajaría bastante el precio de venta que pretende obtener la baronesa.

Informaciones que llegan también con el desmentido de la propia Tita y de sus abogados, que niegan que Villa Favorita esté en venta. "Desde hace un año se ha retirado del mercado. No está ya a la venta por lo que no puede ser vendida". Lo cierto es que si se ha vendido o no la mansión de Lugano es cuestión de tiempo que salga a la luz.

Quizás Villa Favorita sea de nuevo el paraje idílico elegido para fotografiar, vía exclusiva, el bautizo de la primera nieta de la baronesa. Un reportaje en el que, de producirse, no veremos, a buen seguro, ni a Carmen ni a Sabina, las dos pequeñas Thyssen a las que todavía no se ha fotografiado con Borja, ni con Blanca ni con sus hijos. Una estampa que, dicen los que les conocen bien, nunca llegaremos a ver.


Publicado por EL MUNDO el 13 de diciembre de 2014
 




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El empresario Plácido Arango dona al Prado 25 obras de su colección


La operación incluye óleos de los siglos XVI y XVII, entre los que hay tres lienzos de Corrado Giaquinto



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De izquierda a derecha, Falomir, Zugaza, Pérez-Llorca y Marina Chinchilla, ante reproducciones de obras donadas por Arango.

La mayor parte de las obras que atesora el Museo del Prado, inaugurado en 1819, procede de las colecciones que durante tres siglos formaron los Habsburgo y los Borbones. El resto ha ido llegando por la vía de las adquisiciones y por desinteresadas donaciones de auténticos amantes de la pinacoteca. El último gesto de amor al Prado lo firma Plácido Arango, empresario de origen mexicano y presidente del Patronato del museo entre 2007 y 2012. Arango ha donado a la pinacoteca 25 obras de su colección de arte antiguo, con derecho a usufructo vitalicio, que reforzarán la presencia de los artistas españoles y de los que realizaron su obra en España.

En el valioso lote hay cuatro artistas que estaban inéditos en el museo: Felipe Pablo de San Leocadio, Pedro de Campaña, Francisco Barrera y Francisco López Caro. El resto enriquece su presencia en las salas: Zurbarán (con tres importantes lienzos), Luis Tristán, Eugenio Cajés, Alejandro de Loarte, Francisco Barreda, Francisco Herrero El Mozo, Francisco de Goya o Corrado Giaquinto. En total hay 15 artistas representados, de los que seis entran en el museo con más de una obra. Son pinturas y litografías que reflejan el gusto personal de Arango y que el empresario adquirió fuera de España.

Para hacer pública la noticia, el equipo directivo del Prado —con su director, Miguel Zugaza, el presidente del patronato, Jose Pedro Pérez-Llorca, y el director adjunto, Miguel Falomir— lanzó una convocatoria de prensa propia de los grandes acontecimientos del museo. Previamente, en el Casón del Buen Retiro se había celebrado una sesión plenaria con los dos nuevos vocales: el hispanista John Elliott y Álvaro Fernández-Villaverde y Silva, marqués de Santa Cruz. No asistió, sin embargo, el nuevo ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, por encontrarse en Santander; no pudo participar de la alegría que mostraron al salir miembros del patronato como Javier Solana, Carmen Giménez, Carmen Iglesias, Emilio Lledó o Rafael Moneo, el arquitecto responsable de la ampliación del edificio de Villanueva, quien calificó la sesión de “histórica”.

Pérez-Llorca arrancó con una buena noticia asegurando que el museo se autofinancia en un 70% y que el resto procederá de las aportaciones del Estado, el objetivo que se había propuesto el Patronato. Explicó que la situación es posible por el aumento de las visitas y las ventas en las tiendas del museo. Las cuentas han sido aprobadas por la intervención general del Estado. El gasto de 2014 fue de 38 millones, dos menos de lo presupuestado.


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Plácido Arango dona al Museo del Prado 25 obras de quince artistas de su colección.


“Muy honrado”

A Zugaza y a Falomir les correspondió hablar de la histórica donación de Plácido Arango. El conjunto de las obras donadas se irá incorporando de manera gradual a las salas y se irá viendo en exposiciones temporales, como la programada para el próximo otoño dedicada a Luis de Morales. El 7 de julio, unas diez obras serán presentadas en una sala del museo que ayer estaba aún por determinar. Arango, poco aficionado a las entrevistas, no asistió al patronato ni compareció en la conferencia de prensa, aunque hizo llegar unas palabras: “No hay mayor satisfacción para un coleccionista que ver cómo el fruto de su labor sirve para enriquecer un museo público tan mágico e irrepetible como es el Museo del Prado. Me siento muy honrado al pensar que este grupo de obras principales reunidas a lo largo de mi vida vayan a encontrar su destino final en el Prado, museo al que me encuentro tan estrechamente vinculado como agradecido”.

Zugaza recordó que no es la primera contribución de Arango al museo. En 1991 donó los 80 grabados que integran la primera edición de los Caprichos de Goya, publicada en Madrid en 1799. Contribuyó a la restauración de Las Meninas consiguiendo que viniera a Madrid John Brealey, jefe del Departamento de Restauración del Metropolitan Museum, y colaboró económicamente y medió para que retornara a España La Marquesa de Santa Cruz de Goya.

El director del Prado aseguró que el gesto de Plácido Arango es histórico. “La última donación equiparable sería la de la familia Várez-Fisa. Está en la órbita de legados tan impresionantes como el de Cambó o Pedro Fernández Durán”. Sobre la valoración económica, Zugaza prefirió no hacer estimaciones porque son obras que no están en el mercado y, hasta que no estén depositadas en el museo, las aseguradoras no pueden hacer ningún cálculo. “El valor artístico es inestimable y eso es lo importante”, concluyó el director del Prado.



Las obras donadas por Plácido Arango al Prado

Con esta donación, junto a la realizada en 1991 compuesta por ochenta grabados de la serie de "Caprichos" de Goya, Plácido Arango se une a la nómina más selecta de donantes que generosamente han contribuido a ampliar la calidad y representación histórica de las colecciones del Prado

El conjunto de obras donadas al Museo del Prado por Plácido Arango Arias se enmarca en el ámbito de la pintura española y de los artistas europeos que trabajaron para la corte española en una amplia secuencia cronológica entre los siglos XVI y XIX. Casi todas fueron adquiridas en el extranjero, lo que convierte su regreso a España en un extraordinario enriquecimiento de nuestro patrimonio histórico-artístico.

La donación incluye piezas de Pedro de Campaña, Luis Morales, Luis Tristán, Francisco de Zurbarán, Eugenio Cajés, Alejandro Loarte, Herrera el Mozo, Mateo Cerezo, Antonio del Castillo, Valdés Leal, Corrado Giaquinto y Francisco de Goya entre otros.

Cuatro de los artistas presentes en la donación actual: Felipe Pablo de San Leocadio (h. 1480-1547), Pedro de Campaña (1503-h. 1580), Francisco López Caro (1598-1661) y Francisco Barrera (1595-1658) permanecían inéditos en el Prado, siendo particularmente reseñable la incorporación de las exquisitas pinturas del flamenco afincado en Sevilla Pieter van Kempeneer (Pedro de Campaña): Camino del Calvario y Descendimiento, por su decisiva contribución al desarrollo de la pintura española del Renacimiento. También destacan los tres lienzos de Francisco de Zurbarán (1598-1664): Inmaculada Concepción, Inmaculada niña y el hamletiano San Francisco en oración, que permiten al Prado zanjar, por fin, su deuda con el pintor extremeño.

Por otro lado, la donación de Toros de Burdeos de Francisco de Goya (1746-1828), unidos a la donación previa del mismo Arango de los Caprichos, culmina la magnífica colección de la obra impresa del aragonés en el Prado.


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'La Serpiente de Bronce', de Corrado Giaquinto (1743). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'El milagro del Agua', de Corrado Giaquinto (1743). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.

Ficha del Museo del Prado sobre la donación de Plácido Arango


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Piedad, de Corrado Giaquinto. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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El Descendimiento, Pedro de Campaña. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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Camino del Calvario, Pedro de Campaña (h. 1547). Óleo sobre tabla de roble, de 73,5 cm de diámetro. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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La Crucifixión, de Luis de Morales (h. 1566). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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La Resurrección, de Luis de Morales. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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San Juan Bautista, Antonio del Castillo y Saavedra. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'Calvario', de Luis Tristán. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'Inmaculada Concepción', de Francisco de Zurbarán (1625-30). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'Inmaculada Niña', de Francisco de Zurbarán (1656). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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San Francisco en oración, de Francisco de Zurbarán. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'El Sueño de San José', de Francisco de Herrera el Mozo (1662) .Óleo sobre lienzo, 208,3 x 195,5 cm. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'Pícaro de cocina', de Francisco López Caro (1620). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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Febrero, Bodegón de Invierno, Francisco Barrera. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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Bodegón con cesta de uvas y otras frutas, de Alejandro Loarte. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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Adoración de los pastores, de Felipe Pablo de San Leocadio. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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La Inmaculada Concepción, de Mateo Cerezo. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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La Natividad, de Eugenio Cajés. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'San Juan Bautista', de Juan de Valdés Leal. Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'Inmaculada Concepción', de Juan de Valdés Leal (1682). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'El famoso americano Mariano Ceballos', de Francisco de Goya (1825). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'[Plaza partida]', de Francisco de Goya (1825). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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'[Bravo toro]', de Francisco de Goya (1825). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.


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Diversión de España, de Francisco de Goya (1825). Museo del Prado, Madrid. Donación Plácido Arango.



Fuente: elpais.com / elimparcial.es / museodelprado.es / abc.es
 




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