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PALACIO DEL SENADO
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Mensaje PALACIO DEL SENADO 
 
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Este trabajo está dedicado a los museos que alberga el Palacio del Senado español, como su biblioteca, pinacoteca, obra escultórica y arquitectónica...  como sabemos el Senado es la cámara alta de los representantes de nuestro país. Aunque a decir verdad, está bastante desaprovechado y sus funciones no están demasiado claras y bien delimitadas, como sería deseable, para tratar fundamentalmente los temas autonómicos.

Situado en la Plaza de la Marina Española, fue construido en el año 1581 por Francisco de Montalbán bajo los diseños de Juan de Valencia y Fernando de Mora como Colegio de Doña María de Córdoba y de Aragón. De estilo renacentista, en 1835, al convertirse en Palacio del Senado, el edificio sufre numerosas transformaciones, entre ellas la conversión de la iglesia de planta rectangular en Salón de Sesiones de planta ovalada. Asimismo se modificó la fachada con un cuerpo de cuatro pilastras. En el interior sobresale el Salón decorado al estilo neo griego que caracteriza al edificio en su conjunto. Se inauguró en 1894. Tiene una magnífica biblioteca neogótica de 1883.

Espero que la recopilación que he realizado guste a los visitantes de esta sección de arte del foro de xerbar.




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Banderas de las comunidades autónomas de España frente al Senado, Madrid


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Senado-Madrid Banderas autonómicas (placa)


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Visita virtual al Senado: http://www.senado.es/visita_virtual/v_virtual/visitavirtual.htm




UN POCO DE HISTORIA:


El Senado es la Cámara Alta de las Cortes Generales, el órgano constitucional que representa al pueblo español y ejerce en concurrencia con el Congreso de los Diputados la representación del pueblo español, la potestad legislativa, la función presupuestaria y el control de la acción del Gobierno.


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Salón de plenos antiguo

La Constitución reconoce al Senado un papel preeminente en la consideración de la necesidad de que el Estado armonice disposiciones generales de las Comunidades Autónomas y en la autorización de los Convenios de Cooperación entre Comunidades Autónomas, pero en caso de desacuerdo el Congreso de los Diputados tiene la última palabra, pudiendo imponer su criterio por el voto de la mayoría absoluta de sus miembros.

Sede del Senado español desde 1835, en principio fue construido para albergar una comunidad de frailes agustinos. Su autoría se debe a Francisco de Montalbán, siguiendo el diseño de Juan de Valencia y Fernando de Mora.



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Palacio del Senado de España

Dirección: Plaza de la Marina Española, 8  
C.P. 28013
Ciudad: Madrid
Teléfono: 91-5 381 000
Web: http://www.senado.es/




INSTALACIONES DEL SENADO:


EL PALACIO

Acabada la Guerra de la Independencia, las Cortes elegidas tras la aprobación de la Constitución de 1812 -primer hito del constitucionalismo español- se trasladaron a Madrid.

En 1814 tuvo que habilitarse apresuradamente la iglesia del Convento de los Padres Agustinos Calzados, fundado por Doña María de Aragón a finales del siglo XVI, para que las Cortes -de estructura entonces unicameral- pudiesen celebrar sus sesiones.

Muy poco tiempo después, el rey Fernando VII declaró abolidas la Constitución y las Cortes. No obstante, el precedente estaba creado para lo que con el tiempo sería la sede del Senado.


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Salón de Pasos Perdidos

El restablecimiento de la Constitución en 1820 determinó que desde entonces hasta 1823 volvieran a reunirse las Cortes, utilizando para sus sesiones el antiguo convento de los Padres Agustinos. Tras una nueva década de Gobierno absoluto, en 1834 se instaura en España un sistema bicameral, con una Cámara Alta, al principio llamada Estamento de Próceres y tres años más tarde Senado. La Cámara Alta tuvo desde entonces esa misma sede, que constituye la actual, en la Plaza de la Marina Española.


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Mesa del despacho del Presidente

En el ambiente de vaivenes políticos del siglo XIX, la arquitectura de lo que llegó a ser Palacio del Senado sufrió cambios importantes.

El primer paso lo constituyó la conversión de la iglesia del antiguo Convento de Doña María de Aragón en salón de sesiones, de traza neoclásica, bajo la dirección del gran arquitecto, discípulo de Villanueva, González Velázquez. El salón de sesiones ha sufrido desde entonces diversas modificaciones y consolidaciones, realizadas por los arquitectos conservadores del Palacio, pero manteniendo siempre su estilo neoclásico.


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Antiguo Salón de Plenos

Más adelante, en 1845, y paralelamente a la construcción del Palacio del Congreso de los Diputados, el arquitecto Álvarez Bouquel realiza la primera gran reforma del Convento, para convertirlo en un edificio de magnífica fachada de estilo, sobre una composición general de corte romano. A partir de 1870, el arquitecto Rodríguez de Ayuso introduce nuevas reformas, debiendo mencionarse la incorporación de la Biblioteca, de elementos de fundición en estilo gótico inglés y localizada en un antiguo claustro, que constituye, por su organización espacial y elementos formales, uno de los puntos de máxima atracción del Palacio. Finalmente, es preciso mencionar la aportación arquitectónica que supuso la construcción del gran salón de conferencias, atribuida al arquitecto Ortiz de Villajos. Así, el antiguo convento de traza herreriana incorporó elementos del último neoclasicismo, como el salón de sesiones, mientras que su ambientación y mobiliario se realizaban dentro de las características de los estilos isabelino, regencia y alfonsino.


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Antiguo salón de sesiones (detalleS del techo)

En los años cincuenta del siglo actual se transformó casi por completo la fachada del inmueble, quedando tal como hoy puede contemplarse. En la actualidad se están realizando reformas para recuperar todos aquellos ambientes con valor estilístico del Palacio del Senado, proyectos referidos no sólo a los ámbitos de los interiores, sino, incluso, a los aspectos que afectan a la fachada y su entorno.



EL EDIFICIO DE LA AMPLIACIÓN

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El Palacio del Senado, no obstante su valor histórico, carecía del espacio suficiente para dar cabida a todos los servicios que pudiesen satisfacer las necesidades de la Cámara. Por ello desde principios de siglo, se han sucedido diversos estudios y proyectos de ampliación del mismo.


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Nuevo salón de plenos. Palacio del Senado

La ampliación se hizo posible finalmente, sobre un proyecto del arquitecto Salvador Gayarre, durante la IV Legislatura. En 1987 el Rey D. Juan Carlos puso la primera piedra del nuevo edificio que él mismo inauguró el 23 de septiembre de 1991.


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El edificio de ampliación del Senado consta de tres partes: el cuerpo del edificio, de cuatro plantas y con fachada a la calle del Reloj (destinado a despachos de Senadores, concebidos con carácter funcional); un segundo volumen, que da a la calle de Bailén y que alberga tres salas de reuniones incluido el nuevo Salón de Sesiones plenarias; y por último, un cuerpo central de dos plantas y un sótano que une los otros mencionados.


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De toda la ampliación sobresale, sin duda, el nuevo Salón de Sesiones plenarias, que abandona la distribución inglesa de bancos enfrentados del antiguo para sustituirlo por un hemiciclo en grada. La pérdida que supone el abandono del escenario histórico de los debates (que sólo es utilizado ya en las sesiones más solemnes) se ve, en cierta medida, compensada por la comodidad y funcionalidad de la nueva sala, en la que se han incorporado numerosos recursos técnicos que hoy en día pueden facilitar las labores de una cámara parlamentaria.


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Vista exterior de la ampliación del Senado



LA BIBLIOTECA


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La Biblioteca del Senado contiene uno de los legados bibliográficos más importantes de nuestro siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Entre sus fondos figuran incunables, procedentes en su casi totalidad de la biblioteca del Infante Carlos María Isidro, y la amplia e interesante colección de obras editadas en el siglo XVI, de variado origen, ya que unas proceden de la mencionada biblioteca, y otras de la casa de Osuna, de la biblioteca de Fernández de los Ríos y de las colecciones que se adquirieron a Eduardo de Hinojosa y al General Gómez de Arteche.


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Además del Fondo histórico (1837-1923), la Biblioteca cuenta con un excelente fondo moderno (desde 1977): en torno a 97.000 obras de todos los campos, con preferencia a la especialización jurídica y parlamentaria. Asimismo cuenta con colecciones de las publicaciones oficiales del Parlamento español. La Biblioteca del Senado lleva a cabo labores de información y referencia bibliográfica, préstamo de libros de acuerdo con las normas aprobadas al respecto, consulta en sala y reproducción de documentos, e información bibliográfica mediante boletines mensuales y anuales.



LA PINACOTECA


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La colección de pinturas del Senado procede, en buena parte, de adquisiciones oficiales en las exposiciones patrocinadas por el Gobierno y la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. De esta forma se incluyen en la colección pictórica del Senado muchas obras de la segunda mitad del siglo XIX, cuyas características diferenciales sobre el estilo que era normal en otros países en dicho momento confiere a estas pinturas un valor especial.

Cuadros como la "Coronación de Quintana", de Luis López Piquer, así como los de Asterio Mañanós sirven hoy día para reconstruir los aspectos estilísticos del edificio y son a la vez de un inestimable valor iconográfico por la fidelidad con que recogen distintos personajes de la época.

Una gran parte de la pintura que se conserva en el Senado está realizada por artistas nacidos en las primeras décadas del siglo XIX y que mantienen su intervalo vital dentro de este siglo. Su pintura característica es de temas históricos, en los que se reflejan fielmente momentos significativos o legendarios de la historia de España. Obras de Casado del Alisal, Sorolla, los Madrazo (L. y F.), Gisbert, Pradilla, Muñoz Degrain, Moreno Carbonero, Esquivel, Sanz y Cabot, Martínez Cubells, Martín Alonso, Agrasot y Vera Alejo figuran en la valiosa pinacoteca del Senado.

Además es notable la galería de retratos de Reyes, de diversos personajes históricos, Próceres y Presidentes del Senado, así como una magnífica colección, por su amplitud, de Maestres de Campo, que ornamenta las galerías y despachos de la planta noble del Palacio.

Entroncando con la tradición pictórica de la Cámara Alta y, a la vez, con su condición de Cámara de representación territorial, se ha reunido una colección de las diecisiete Comunidades Autónomas, y obras de relevantes autores contemporáneos, entre las que se hallan cuadros de Juan Gris, Joan Miró, Tapies, Benjamín Palencia, Carmen Laffón, Broto, Díaz Caneja, José Guerrero e Iturrino.



ALGUNAS OBRAS


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El cardenal Jiménez de Cisneros libertando a los cautivos de Orán, 1869. Autor: Francisco Jover y Casanova. Óleo sobre lienzo, 287 x 435 cm. Obra despositada por el Museo Nacional del Prado en el Palacio del Senado.

Después de la muerte de Isabel la Católica, el cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, figura central de la historia de España en los años anteriores a la llegada de Carlos de Gante a la Península, intervino en la conquista de Orán. La Historia de España de Modesto Lafuente recoge este pasaje, que sirvió de inspiración al cuadro de Jover: "El portador de esta feliz nueva fue el capitán Villarreal. El Cardenal la recibió con moderada alegría, dio gracias a Dios y al día siguiente partió en una galera a Orán con los sacerdotes y religiosos que solía llevar en su compañía. El gobernador de la Alcazaba le presentó las llaves de la fortaleza y puso a su disposición la riqueza y botín, que ascendía a una gran suma; pero Cisneros, no queriendo nada para sí, mandó que se reservara todo para el Rey y para el sustento de sus soldados. Lo que más lisonjeó al Pontífice y general, fue el gusto de abrir por sí mismo los calabozos subterráneos y dar libertad a 300 infelices cautivos que gemían allí entre cadenas".

Este cuadro fue premiado con medalla de segunda clase en la Exposición Nacional de 1871, donde obtuvo doce votos a favor, siete en contra y una abstención. La crítica coetánea a su presentación en Madrid -dos años antes se había exhibido en el Salon de París, pero había pasado bastante desapercibido- fue muy elogiosa con la pintura, aunque parece bastante mediatizada por su preferencia hacia el tema. No obstante, también fueron señalados algunos defectos formales: el crítico de La Ilustración Española y Americana encontró, por ejemplo, que había "un tanto de pompa en el traje y armadura del guerrero colocado en primer término a la derecha del espectador", al tiempo que percibía "en todo el grupo de ese lado algo que chilla, por falta de conveniente degradación en el colorido". A Tubino le desagrada "el color morado del traje cardenalicio, la actitud del capitán que está en primer término, en el lado izquierdo, que es forzada y enfática; y la figura del paje que viste de azul, que resulta achaparrada, quizá por las exigencias reales del jubón. Fáltale relieve y modelado al anciano que yace en el ángulo anterior derecho, y en el conjunto señálase tendencia al amaneramiento".

Compositivamente Jover parece tener presente Los apestados de Jaffa (París, Musée du Louvre), de Gros; aunque, en todo caso, no hace más que repetir los recursos visuales más frecuentes del arte de los siglos XVI y XVII, fenómeno estético que se produce en el arte europeo desde el Neoclasicismo, enmarcado dentro de la reinterpretación laica de las iconografías religiosas tradicionales. La obra había sido realizada en Roma en 1869 y responde, pues, a un riguroso aprendizaje académico de los recursos representativos que un pintor debía conocer, con objeto de enfrentarse con éxito a la realización de un cuadro de historia. No obstante, el resultado posee una apreciable madurez, al menos dentro de la producción de su autor, con fragmentos de color intenso y expresiones muy emotivas.

Una copia de este cuadro, realizada por Manuel Picolo, pensionado por la Diputación Provincial de Murcia, se conserva en el Museo de esta ciudad. (Texto de Carlos Reyero Hermosilla, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, págs. 270 y 272).



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Coronación de D. Manuel J. Quintana. Obra de Luis López Piquer. 1859. Óleo sobre lienzo, 420 x 561 cm. Museo del Prado, obra depositada en el Palacio del Senado, Madrid. La ceremonia que evoca este cuadro tuvo lugar el 25 de marzo de 1855 en el Salón de Sesiones del Senado.

La idea de que el poeta Quintana fuera coronado por Isabel II fue sugerida por Espartero y su iniciativa secundada por la Reina, la cual, al serle expuesto el propósito de la Comisión organizadora que presidía Juan Eugenio Hartzenbusch, según las crónicas de la época, respondió: "Yo amo a Quintana, no solo como mi ayo y maestro, sino también como al ingenio más grande de mi reino; estoy, pues, pronta a coronarle".

Son muchas las noticias de la prensa del momento donde se describe con detalle la ceremonia. Al parecer, Quintana se desplazó al Senado acompañado por el Presidente del Congreso, el Alcalde de Madrid y el Director de la Real Academia Española.

Asistieron al acto el Consejo de Ministros, la Reina que "vestía traje de seda bordado de verde y adornado con encajes, y un precioso aderezo de brillantes y perlas", acompañada del Rey Consorte, D. Francisco de Asís, y de la Duquesa de Alba, Condesa de Puñonrostro, el Duque de Bailén, el Conde de Altamira, el Capitán General de Madrid, los Gobernadores Civil y Militar de Madrid y numeroso Estado Mayor. La tribuna principal la ocupaba el Infante D. Francisco, acompañado de su hija Josefa con su marido el Sr. Güell. La tribuna pública fue ocupada por la orquesta y los artistas del Teatro del Circo que debían cantar el himno especialmente escrito para la ocasión por D. Adelardo López de Ayala, al que Arrieta había puesto música. Acompañaron también al poeta destacadas figuras de las artes y las letras como Carolina Coronado, Gertrudis Gómez de Avellaneda, Juan Eugenio Hartzenbusch, Ventura de la Vega, Julián Romea, Bretón de los Herreros, etc.

Meses después de este acontecimiento, el 17 de junio de 1855, y seguramente a propuesta del Congreso, la Reina sanciona una ley para que el mismo se perpetuara en un cuadro en los siguientes términos:

Art. 1. "Se autoriza al Ministro de Fomento para abrir un crédito de ciento veinte mil reales para que en el término de dos años y por el medio que crea más acertado disponga, que se le consigne por un pintor español en un cuadro de quince pies de ancho por veinte de alto, el acto solemne de la coronación del ilustre poeta don Manuel Quintana celebrada en Madrid el 25 de marzo de 1855".

Art. 2. "En el caso de que el Gobierno abra concurso para el cuadro entre los artistas españoles, el crédito se extenderá a ciento setenta mil reales; de éstos, ciento veinte mil con destino al que obtenga el premio y cuarenta mil al que consiga el accesit".

El 25 de julio de 1855, Manuel Alonso Martínez comunica esta convocatoria al Presidente de la Real Academia de San Fernando, con el fin de que "se oiga el dictamen de esa Academia respecto al sistema que será más conveniente adoptar, formulando en cualquiera de los dos casos el programa que en concepto de esa Corporación haya de publicarse para llevar a debido efecto el espíritu de la Ley".

Después de muchas deliberaciones, los miembros de la Sección de Pintura (Lajayosa, Esquivel, Carlos Luis de Ribera, Gimeno, Fernando y Luis Ferrant) redactaron un programa concretando las bases de la convocatoria. En este programa se especifican las medidas del cuadro e incluso de las figuras, ya que "la mayor parte del primer término ha de tener veinte y cuatro pulgadas", se advierte que los bocetos "han de pintarse en España, y en el espacio de seis meses", se indica que estos deben acompañarse de "una partida de bautismo o documento que acredite ser españoles y otro además en que conste que se ha hecho en España"; se señala que ha de incluirse en el mismo sobre de los documentos un lema que irá también escrito en el respaldo del cuadro y se recuerda que los bocetos premiados "han de quedar de propiedad del Gobierno".

Concluido el plazo de presentación de estos bocetos el 29 de febrero de 1856, se forma un jurado presidido por el Duque de Rivas y compuesto por Juan Eugenio Hartzenbusch, Martín de los Heros, Alejandro Oliván, José de Madrazo, Cipriano Segundo Montesinos, Pedro Calvo Asensio, Antonio María Esquivel, Carlos Luis de Ribera y, como secretario sin voto, Luis Ferrant.

Este tribunal, el 25 de agosto de ese mismo año, comunica oficialmente que el autor del boceto elegido se identifica con el lema "Los Reyes honrando el mérito se honran a sí mismos".

Este boceto fue presentado por Luis López y Piquer, segundo hijo del pintor Vicente López, con el cual se inició en la práctica de la pintura, llegando a ser ayudante suyo. En 1830 obtuvo una pensión para ampliar estudios en Roma donde permaneció hasta 1836. Más tarde se trasladó a París donde permaneció hasta 1850. Una vez regresado a España, participa en las Exposiciones Nacionales y cultiva el retrato, práctica que le decide a presentarse al concurso convocado para homenajear a Quintana, obra para la que se exigía una especial habilidad como retratista.

Cuando el cuadro fue expuesto públicamente en la Exposición Nacional de 1860, la prensa madrileña lo calificó de "gran página de la historia contemporánea".

El gran mérito de esta obra estriba en la reconstrucción de un acontecimiento que el pintor no contempló y que tuvo que evocar a través de crónicas, descripciones literarias o artículos periodísticos.

El momento elegido es el mismo en que la Reina deposita la corona de laurel sobre la cabeza del poeta, que es ayudado por Martínez de la Rosa. En la composición se le da casi más relevancia a la figura que corona que a la que se va a coronar, por lo que este cuadro no deja de ser un pretexto para halagar a Isabel II, que presumía de que Quintana había sido "su ayo y su maestro", ya así lo hizo grabar en la bandeja de plata que ella personalmente le regaló con motivo de su homenaje.

Es, por tanto, un cuadro de crónica isabelina, cuyo mayor mérito consiste en la fiel reproducción del Salón del Senado, donde se conmemoró y, sobre todo, el trabajo ingente de recopilación de retratos que nos da la posibilidad de reconocer a los personajes más representativos de la vida social, política y literaria del siglo XIX español. (Texto de Pilar de Miguel Egea, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, págs. 318 y 320).



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Jura de la Constitución por S.M. la Reina Regente Doña María Cristina, 1897. Autores: Francisco JOVER CASANOVA (Muro, Alicante, 1836 - Madrid, 1890) y Joaquín SOROLLA Y BASTIDA (Valencia, 1863 - Cercedilla, Madrid, 1923). Óleo sobre lienzo, 350 x 550 cm. Palacio del Senado.

Se trata de la representación del acto celebrado el 30 de diciembre de 1885, a las dos de la tarde, con ocasión del juramento que debía reiterar (pues ya lo había efectuado ante el Gobierno el 27 de noviembre del mismo año) la Reina Regente Doña María Cristina, ante las Cortes, de ser fiel al Heredero de la Corona, y de guardar la Constitución y las Leyes.

Con este motivo se reunieron en el Palacio del Congreso Senadores, Diputados y el Consejo de Ministros. En un acto solemne, el entonces Presidente del Congreso, Antonio Cánovas del Castillo, sosteniendo los Evangelios y acompañado de los dos Secretarios de las Cortes más antiguos tomó juramento a la Reina, que apoyando una de sus manos sobre las Sagradas Escrituras pronuncio la siguiente fórmula: "Juro por Dios y por los Santos Evangelios ser fiel al Heredero de la Corona en la menor edad, y guardar la Constitución y las Leyes. Asi Dios me ayude y sea en mi defensa, y si no, me lo demande".

El cuadro recoge el momento cumbre del juramento, en el cual la Reina María Cristina, vestida de riguroso luto, aparece acompañada de sus dos hijas de corta edad, las Infantas Mercedes y María Teresa, también enlutadas. Detrás de ella, junto al trono, figuran sus damas de compañía, los jefes de Palacio y dos maceros que acompañaron a la Reina en su entrada y salida del Palacio de las Cortes.

Tal como mandaba el ceremonial, todos los asistentes al acto permanecieron de pie durante el juramento.

La emoción del momento aparece claramente reflejada en el primer término de la composición, donde están retratadas las figuras enlutadas de las hermanas del Rey, recientemente fallecido, Doña Isabel y, sollozando, Doña Eulalia, a la que acompaña el Infante Don Antonio de Orleáns.

También en primer término, a la derecha, aparece la figura del General Martínez Campos, acompañado de otros altos jefes militares, y al fondo, en segundo término de la composición, el entonces Presidente del Gobierno, Práxedes Mateo Sagasta, junto a los miembros de su Gabinete.

La gestación de esta obra fue muy compleja. El Senado decidió encargar el cuadro en 1886 al pintor José Casado del Alisal, pero su fallecimiento inesperado ese mismo año hizo que el encargo recayese en Francisco Jover Casanova, el cual se hizo cargo del mismo, llegando a cobrar incluso un anticipo por los bocetos y los primeros trazos. El fallecimiento de Jover el 19 de febrero de 1890, sin haber terminado el cuadro, obligó a la Comisión de Gobierno Interior del Senado a reunirse el 8 de marzo siguiente, para elegir "la persona que debería encargarse de la terminación del cuadro".

Para este cometido hubo tres propuestas: "1.- Del Sr. D. Enrique Serrano Fatigat, hermano político del Sr. D. Francisco Jover, participando el fallecimiento de este señor y que en sus últimos momentos designó a su antiguo discípulo D. Joaquín Sorolla como el artista que mejor puede acabar la obra indicada. 2.- Del pintor de historia D. Luis Herreros de Tejada ofreciéndose a terminar el cuadro por las 15.000 pesetas que le restan percibir al difunto Sr. Jover. 3.- Del Sr. D. Emilio Nieto recomendando al pintor D. Serafín Martínez Rincón para la ejecución del cuadro La jura de la Reina Regente.

La Comisión acordó por unanimidad que fuera Joaquín Sorolla el encargado de terminar el cuadro, Abajo las mismas condiciones en que le fue confiado al Sr. Jover y fijando como precio de la parte de obra que faltaba realizar, las indicadas 15.000 pesetas que restaban percibir al indicado Sr. Jover".

Joaquín Sorolla tardó mucho tiempo en terminarlo, ya que el 21 de diciembre de 1893 el Senado le emplaza a que lo entregue en un plazo de seis meses. Sin embargo, Sorolla solicita de nuevo en mayo del año siguiente una prórroga de otros seis meses. Con todo ello la obra no fue entregada hasta febrero de 1898, es decir, tres años más tarde de lo convenido.

A pesar de tan dilatado retraso, gustó tanto esta pintura que el Senado, además de pagarle "las quince mil pesetas que quedaban por pagar del precio en que fue contratada dicha obra, por haber recibido el Sr. Jover diez mil pesetas que con las 15.000 antes dichas suman el precio referido", acordó recomendar al Gobierno que le concediera una "distinción honorífica". (Texto de Pilar de Miguel Egea, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, págs. 338 y 340).



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La rendición de Granada. Francisco Pradilla. 1882. Óleo sobre lienzo, 330 x 550 cm. Palacio del senado. El éxito obtenido por Pradilla con el lienzo de Juana la Loca motivará que el Senado le encargue esta obra que contemplamos. Al tener el pintor noticia del encargo no dudó en trasladarse desde Roma a Granada para tomar apuntes de la ciudad, durando su estancia varios meses. A su regreso a Roma se dedicó en exclusiva a esta obra, enviando la tela al Senado en 1882. Pradilla representa el momento en que el rey granadino Boabdil el Chico hace entrega de las llaves de la ciudad a los Reyes Católicos, el 2 de enero de 1492. El pintor quiso impactar a la opinión pública de la época por lo que no dudó en pintar un cuadro poblado por un buen puñado de personajes. En la zona derecha se sitúan los Reyes Católicos presidiendo un amplio cortejo en el que se identifican al conde de Tendilla, el Gran Capitán, la infanta Isabel y el príncipe Juan. La zona del fondo está ocupada por el ejército español mientras que en la izquierda se sitúan el rey Boabdil acompañado de un grupo de fieles cortesanos. Las almenas de la ciudadela de la Alhambra y las blancas casas del Albaicín sirven de fondo a la escena. La composición se estructura a través de una diagonal de derecha a izquierda, quedando el espacio central libre para poder contemplar al ejército. La perspectiva está conseguida gracias a las ruedas de los carruajes. Para resaltar la figura de doña Isabel, el pintor ha colocado detrás un ciprés, demostrando su virtuosismo a la hora de reproducir todos y cada uno de los detalles de las indumentarias y accesorios, especialmente el manto de la reina, la corona o el cetro. El realismo define esta escena, tanto en el color como en el dibujo o la estructura compositiva, empleando una factura suelta de gran belleza. Alfonso XII otorgó a Pradilla la gran cruz de la Orden de Isabel la Católica y el Senado pagó al pintor 50.000 pesetas.



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Entrada de Roger de Flor en Constantinopla. Autor: José Moreno Carbonero. Óleo sobre lienzo, 350 x 550 cm. Palacio del Senado.
Moreno Carbonero fue seleccionado para realizar uno de los lienzos que decorarían el salón de conferencias del Senado. El protagonista de la composición será Roger de Flor, aventurero natural de Nápoles que dirigió una expedición de tropas aragonesas y catalanas a Constantinopla para salvar al emperador del peligro turco, en el año 1303. Roger, vistiendo de azul con cadenas de oro, aparece en la izquierda de la escena, llevando los atributos de mega-duque -el alto gorro y un cetro de oro en forma de bastón- sobre un caballo decorado con arneses bizantinos. Al frente camina su paje portando el caso y a la izquierda se sitúa el oficial con un caballo blanco, tras él un caballero con la bandera de San Jorge y en primer término las tropas, los temibles almogávares, vistiendo uno de ellos la bandera catalana. A la derecha, sentado en un trono dorado aparece el viejo emperador Andrónico Paleólogo y su hijo Miguel, rodeados de su corte. Al fondo se ve la iglesia de Santa Sofía. Aunque la estructura compositiva del cuadro es algo repetitiva, Moreno consigue un impresionante efecto visual al colocar el plano de la calzada donde ocurre el desfile a la misma altura del espectador, debiéndose contemplar el cuadro desde un punto de vista muy bajo. El pintor hace gala de su firme dibujo, un sensacional trabajo de documentación arqueológica -se documentó en París sobre el arte y la orfebrería bizantina-, una extraordinaria precisión en los detalles y un excelente verismo para resolver los personajes, destacando sin duda la paleta clara y la sensación atmosférica creada al captar la escena al aire libre, para lo que no dudó en poner el lienzo en la plaza de toros de Málaga, donde desfilaron sus amigos como modelos. El Senado recompensó al pintor con 40.000 pesetas.


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Batalla de las Navas de Tolosa o de Alacab, ganada contra los moros en las inmediaciones de Sierra Morena, por don Alfonso VIII de Castilla, ayudado por los reyes de Aragón y Navarra, el día 16 de julio de 1212. 1864. Francisco de Paula Van Halen (c.1810-1887). Lienzo que representa la batalla de las Navas de Tolosa, una de las más cruciales de la Reconquista, librada el 16 de julio de 1212 en las cercanías del municipio jienense de Santa Elena.


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La Batalla de Lepanto. Obra de Juan Luna. 1887. El lienzo representa la Batalla de Lepanto, librada el día 7 de octubre de 1571 en el golfo de Lepanto, frente a la ciudad de Naupacto (o Lepanto, del italiano y ahí al español), situado entre el Peloponeso y Epiro, en la Grecia continental. Se enfrentaron en ella los turcos otomanos contra una coalición cristiana, llamada Liga Santa, formada por el Reino de España, los Estados Pontificios, la República de Venecia, la Orden de Malta, la República de Génova y el Ducado de Saboya. Los cristianos resultaron vencedores, salvándose sólo 30 galeras turcas. Se frenó así el expansionismo turco por el Mediterráneo occidental. En esta batalla participó Miguel de Cervantes, que resultó herido, sufriendo la pérdida de movilidad de su mano izquierda, lo que valió el sobrenombre de «manco de Lepanto». Este escritor, que estaba muy orgulloso de haber combatido allí, la calificó como «la más memorable y alta ocasión que vieron los pasados siglos, ni esperan ver los venideros».


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La conversión de Recaredo. 1888. Óleo sobre lienzo, 350 x 550 cm. Palacio del Senado, Madrid. Obra de Antonio Muñoz Degrain.

Esta pintura representa el momento en que el rey visigodo Recaredo abjura del arrianismo, hasta entonces la religión oficial de su reino, en presencia de su esposa, la reina Badda y del arzobispo Leandro, a la izquierda, coronado por el nimbo de la santidad. El monarca está colocado sobre una plataforma que parece de bronce dorado, en cuya base se lee una inscripción que hace referencia al lugar, la basílica de Santa Leocadia de Toledo, y la fecha de la ceremonia, el 8 de mayo del 589.

Muñoz Degrain dejó testimonio de una carta de sus preocupaciones arqueológicas y representativas, tan propias del género, a la hora de concebir la pintura. En su opinión "todo asunto histórico exige... un estudio detenido, no sólo de la historia política y social, sino también de las costumbres, la indumentaria, la manera de ser y los detalles más nimios". Por eso se lamenta de su escaso conocimiento de los visigodos, limitado a las coronas votivas de Guarrazar, y asocia con ellas la época paleocristiana y bizantina, por lo que se sirve, también, de los mosaicos de San Vital en Rávena y los de Santa Sofía en Constantinopla. Explica la colocación de algunos nobles, en primer término a la derecha, que presentan al rey "las ofrendas del oro, la mirra y el agua que purifica y redime"; advierte que "detrás del trono presencian el acto, desde una galería, damas y caballeros de la corte (Díez García ha identificado el modelo del noble barbado en la cabeza de anciano del cuadro de Veronés, Jesús entre los doctores, del Museo del Prado), y en el fondo, por encima de los tapices que limitan el recinto, se ven los mosaicos polícromos de cristal y oro que adornan las paredes del templo de Santa Leocadia". Justifica, asimismo, la licencia histórica de haber colocado a San Leandro en lugar preferente pues "aunque ocupaba el tercer lugar después del Metropolitano de Mérida ... fue el alma del Concilio y tomó parte principalísima en la conversión de Recaredo". De todas formas, aparte de esta explicación, recogida desde antiguo en los catálogos del Senado, otras fuentes históricas, algunas de las cuales también aparecen en los mencionados catálogos (en concreto el Diccionario portátil de los concilios, de Francisco Pérez Pastor, Las glorias nacionales, de Ambrosio de Morales, o la Historia de España del Padre Mariana y la de Modesto Lafuente), dan puntual cuenta del mencionado acontecimiento.

Este cuadro le fue encargado al pintor valenciano con objeto de decorar el Salón de Conferencias del Palacio del Senado, donde estuvo antaño, junto a la Entrada de Roger de Flor en Constantinopla. La elección de Muñoz Degrain para su realización se debió al extraordinario éxito que había obtenido previamente su obra Los amantes de Teruel (Madrid, Museo del Prado, Casón del Buen Retiro), primera medalla en la Exposición Nacional de 1884. Con este tema, los comitentes senatoriales quisieron subrayar la importancia simbólica que concedían a la unidad religiosa, impuesta por Recaredo, que en la historiografía del siglo XIX había sido interpretada como la primera manifestación de la unidad de España.

Desde un punto de vista formal, es una obra extraordinariamente audaz en cuanto a su ejecución, aunque responde a la delirante imaginación artística que es habitual en la etapa de madurez del pintor valenciano. La materia pastosa, como dada a brochazos, en la que destacan los estridentes efectos refulgentes del raso carmesí y del amarillo broncíneo, se extiende por todo el lienzo para producir una extraordinaria suntuosidad cromática global, que sugiere una ceremonia misteriosa y alucinante, más allá del hecho concreto que describe. Los elementos arqueológicos no sólo son impropios y anacrónicos, sino que, utilizados con tal desmesura acumulativa, terminan por generar un agobio sensorial, inusitado dentro del género, pero profundamente incardinado en las corrientes finiseculares más avanzadas. Por eso La conversión de Recaredo es una obra excepcional dentro de los parámetros habituales de la pintura de historia, más cerca de la emoción y el delirio, gestados en elementos plásticos, aunque también temáticos, que de la evocación edificante de un suceso patrio.

El Museo de Bellas Artes de San Pío V de Valencia conserva un boceto de esta pintura, asombrosamente sumario, con grandes manchas yuxtapuestas, de intensos y alucinantes colores.

El cuadro, que, como otros de la serie, apenas tuvo proyección pública contemporánea (Estuvo en la Exposición Universal de París de 1889), fue, no obstante, acogido con extraordinario entusiasmo por los comitentes senatoriales, que acordaron doblar el precio previamente estipulado. (Texto de Carlos Reyero Hermosilla, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, págs. 290 y 292).


 58_sal_n_de_conferencias_del_senado_en_1904

Salón de Conferencias del Senado en 1904. Obra de Asterio Mañanós Martínez. Óleo sobre lienzo, 92 x 142 cm. El lienzo representa el Salón de Conferencias del Palacio del Senado de España en 1904, durante el reinado de Alfonso XIII.

En 1908 la Comisión de Gobierno del Senado nombró al pintor Asterio Mañanós Martínez (1861 – h. 1935) conservador de las obras de arte de la Alta Cámara. Fruto de esa experiencia son varios cuadros que tienen como tema las sesiones y los salones del Senado.

Mañanós, pintor de origen palentino, se formó en la Escuela Municipal de Dibujo de su ciudad natal y más tarde en Madrid en la Escuela Supior de Pintura y Grabado. La relación con los pintores Casto Plasencia y José Casado del Alisal, cuyos estudios frecuentó, le decidieron a emprender una carrera artística dedicada fundamentalmente al retrato y al género histórico tan en boga en aquel momento. La Diputación Provincial de Palencia, ciudad con la que nunca perdió contacto, le ayudó económicamente para que ampliara sus estudios en Roma, en 1884, donde permaneció unos meses, así como en París, en 1889, ciudad en la que asistió al estudio de Leon Bonnat durante un año.

A su vuelta a España se presentó a la Exposición Nacional de 1892 con ocho retratos y un cuadro de historia titulado Doña Sancha de Castilla ante el sepulcro de su esposo.

Un encargo particular, recibido por parte de D. Víctor Chávarri en 1898, para que copiara La Rendición de Granada, de Francisco Pradilla, fue el motivo para entrar en contacto con el Senado. Gracias a esta copia se le encarga la restauración del original, al parecer deteriorado, así como de otras pinturas más. Con ello consiguió ser nombrado en 1908 conservador de las obras de arte de la Alta Cámara.

La familiaridad con la vida parlamentaria le llevó a realizar una serie de cuadros que han sido su aportación más interesante a la historia de la pintura española, amén de constituir el menor reportaje gráfico de la vida política de la época.

El cuadro Salón de Conferencias del Senado, en marzo de 1904, fue el primero de una serie de seis, realizado en principio por propia iniciativa del pintor y que fue adquirido por la Cámara.

Con una perspectiva muy fotográfica, Mañanós supo captar la riqueza decorativa del Salón de los Pasos Perdidos con la reproducción fiel de cuadros y esculturas, así como el retrato de los políticos que entonces la frecuentaban.

Bajo un fragmento, a la izquierda, del cuadro la Jura de la Constitución aparecen en animada tertulia el líder del partido liberal, Eugenio Montero Ríos, con sus correligionarios y amigos: José Maluquer, Jerónimo del Moral, Fermín Calbetón, Marqués de Reinosa, Álvaro López Mora, Martín de Zavala y Manuel Eguilior. Sentados bajo La conquista de Granada, de izquierda a derecha, están representados Tirso Rodrigáñez, Andrés Mellado y Justo Martínez. En el centro del Salón, de pie, el Marqués de Távara parece comentar a Ángel Avilés, primer catalogador de las obras artísticas del Senado, el mencionado lienzo Jura de la Constitución.

A la derecha , y también de pie, el arzobispo de Sevilla conversa con el entonces Presidente del Senado, Marcelo de Azcárraga, y con el Duque de la Conquista.

En un segundo plano, cuyo telón de fondo está presidido por las esculturas de D. Juan de Austria y Hernán Cortés, aparecen el Conde de Collantes, acodado en la mesa central, y tras él, el Marqués de la Viesca de la Sierra, conversando con el oficial mayor, Sr. Gil Lozano. Por último, y sentado bajo el lienzo "Entrada de Roger de Flor en Constantinopla", se identifica la figura del Conde de Maceda.

El cuadro que se divisa en la sala contigua a este Salón de los Pasos Perdidos es obra de Ignacio Suárez Llanos. Se trata de Sor Marcela de San Félix, monja de las Trinitarias Descalzas de Madrid, viendo pasar el entierro de Lope de Vega, su padre, pintura que actualmente se encuentra en el Museo Municipal de Madrid. (Texto de Pilar de Miguel Egea, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, págs. 322 y 324).


 61sal_n_de_sesiones_del_senado_en_1906_asterio_ma_an_s_mart_nez

Salón de Sesiones del Senado en 1906. Obra de Asterio Mañanós Martínez. Óleo sobre lienzo, 92 x 142 cm. El lienzo representa el Salón de Sesiones del Palacio del Senado de España en 1906, durante el reinado de Alfonso XIII, en plena actividad parlamentaria.

En este cuadro el pintor ha querido representar el interior del Salón de Sesiones en plena actividad parlamentaria. La sobriedad arquitectónica neoclásica de su decoración queda claramente evidenciada, así como la forma ovalada del mismo.

Mañanós intenta transmitir el ambiente elegante, dialogante y relajado de la vida de la Alta Cámara, en contraste con la agitada vida política que se vivió en 1906. Por la fecha de realización de este lienzo cabe pensar en que el acta de la sesión que da título al mismo corresponda al día en que se aprobó la Ley de Jurisdicciones que presentó al Senado Segismundo Moret, en enero de 1906, aprobada el 20 de marzo de ese mismo año.

La complejidad de esta composición se debe fundamentalmente al número tan abundante de personajes que el pintor retrató en el interior del Salón.

Entre los más destacados de ellos cabe señalar al entonces Presidente del Senado, José López Domínguez, que como tal preside la sesión desde el estrado, acompañado a la derecho por Emilio Ortuño y, a la izquierda, por Arcadio Roda y Jerónimo del Moral.

En la primera fila de los bancos, a la izquierda, aparece el obispo de Astorga conversando con Juan Navarro y José Bastida.

Detrás de ellos se sientan Ángel María de Labra y Victoriano Guzmán, identificándose en la fila posterior a Eugenio Montero Ríos, sentado, y de pie, junto a él, al escritor José Echegaray. En ese misma fila de bancos están sentados también el Marqués de Pidal, anterior Presidente del Senado, y Manuel Eguilior conversando con Martín de Zavala. Detrás de ellos, al fondo de la composición, aparecen el obispo de Córdoba, que acaba de entrar al salón, y en el mismo quicio de la puerta, junto a la cortina de entrada, Alberto Aguilera.

El acta de la sesión que da nombre al cuadro es leída desde la tribuna por Jerónimo del Moral, asistido por el oficial mayor, Sr. Gil. Delante de dicha tribuna destaca la imagen del entonces Presidente del Gobierno, Segismundo Moret, con banda y condecoraciones. Sentados en el banco azul, que corresponde al Gobierno, Amós Salvador y Vicente Santamaría de Paredes.

En el lado opuesto, a la derecha de la composición, figura Emilio Azcárraga y sentados en animada conversación Ángel Avilés, estudioso de las obras de arte del Senado, y el Conde de Peña Ramira. Y solitario en su escaño aparece el Marqués de Távara.

En las tribunas de invitados el pintor refleja, asimismo, la presencia de un grupo de señoras aristócratas que asisten a esta sesión, tales como la Marquesa de Esquilache; la hija del Marqués de Esteban Collantes, que es saludada por su padre desde abajo; la Duquesa de la Conquista; la Marquesa de Almaguer, que conversa con el Duque de la Conquista, y la Duquesa de Bailén sentada en el extremo derecho. Todas ellas elegantemente ataviadas y tocadas con amplios sombreros. (Texto de Pilar de Miguel Egea, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, pág. 326).
 

 59sal_n_de_la_presidencia_del_senado_en_octubre_de_1915

Salón de la presidencia del Senado, en octubre de 1915. Obra de Asterio Mañanós Martínez. Óleo sobre lienzo, 92 x 14 cm. El lienzo representa el Salón de la presidencia del Palacio del Senado de España en 1915, durante el reinado de Alfonso XIII. Sentado tras la mesa aparece el presidente del Senado en aquel momento, Joaquín Sánchez de Toca Calvo, quien en 1919 llegaría a ser presidente del Gobierno de España.

Una vez más, Mañanós ha tratado de dar otra visión de la riqueza interior del Senado, al representar el Salón de la Presidencia con todo el lujo de su decoración interior, describiendo con rpecisión todos los detalles, tales como el entelado de las paredes y cortinas, lámparas, la chimenea, candelabros, etc. Reproduce asimismo en sus paredes la serie de retratos de Presidentes que lo adornaban, dejando ver al lado izquierdo un fragmento del retrato "Alfonso XIII y María Cristina", de Luis Álvarez.

En la composición el número de figuras es menor que en otros cuadros suyos, figuras que el pintor ha colocado junto a las paredes para contribuir aún más a la profundidad de la perspectiva, jugando con la luz que entra por las ventanas para modular el espacio. La luz sirve también para destacar la figura de Joaquín Sánchez Toca, Presidente en aquel momento del Senado, sentado tras la mesa, distinguiéndose también al que sería su sucesor, l Marqués de Alhucemas, entre los Senadores que conversan en el salón. (Texto de Pilar de Miguel Egea, dentro del libro "El Arte en el Senado", editado por el Senado, Madrid, 1999, pág. 328).


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Salón de lectura de la Biblioteca del Senado en febrero de 1917. Obra de Asterio Mañanós Martínez. El lienzo representa el Salón de lectura de la Biblioteca del Palacio del Senado de España en febrero de 1917, durante el reinado de Alfonso XIII.


 apertura_de_las_cortes_en_el_a_o_1919_plaza_del_senado

Apertura de las Cortes en el Año 1919 (Plaza del Senado). Obra de Asterio Mañanós Martínez. El lienzo representa la apertura de las Cortes Españolas en 1919, durante el reinado de Alfonso XIII. La escena muestra el aspecto que tenía la Plaza de la Marina Española el día 24 de junio de 1919 con motivo de la apertura de las Sesiones de la XXXVIII Legislatura de las Cortes. Antonio Maura, presidente del Gobierno, aparece recibiendo a los reyes Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battemberg, que bajan de la carroza.


 45_jura_de_santa_gadea

Jura del rey Alfonso VI en Santa Gadea. 1864. Marcos Hiráldez Acosta. Lienzo que representa la Jura de Santa Gadea, acontecimiento supuestamente histórico ocurrido en el año 1072, y en la que Alfonso VI, rey de Castilla y León, hubo de jurar en la iglesia de Santa Gadea de Burgos, ante Rodrigo Díaz de Vivar, llamado «el Cid Campeador», que no había tomado parte en el asesinato de su hermano, el rey Sancho II de Castilla, quien fue asesinado ante los muros de la ciudad de Zamora en 1072.


 57_ltimos_momentos_del_rey_fernando_iv_de_castilla_y_le_n

Últimos momentos de don Fernando IV el emplazado. José Casado del Alisal. 1860. Casado del Alisal. El lienzo representa los últimos momentos de Fernando IV el Emplazado, rey de Castilla y León, quien falleció en la ciudad de Jaén el día 7 de septiembre de 1312. Según la leyenda, el rey fue emplazado para comparecer ante Dios por los Hermanos Carvajal, caballeros de la Orden de Calatrava, a los que el monarca había hecho arrojar, introducidos en una jaula de hierro con puntas afiladas en su interior, desde la cumbre de la Peña de Martos, situada en la provincia de Jaén. El monarca, según refiere la Crónica de Fernando IV, así como la Crónica de Alfonso XI, falleció treinta días después de que los hermanos Carvajal fueran ejecutados, cumpliéndose así el plazo que ambos le habían impuesto, de que comparecería ante Dios al cabo de treinta días.


 42gran_capit_n_duque_nemours

Gonzalo Fernández de Córdoba ante el cadáver del duque de Nemours. Obra de José Casado del Alisal. 1866. El lienzo muestra a Gonzalo Fernández de Córdoba, apodado "el Gran Capitan", contemplando el cadaver de Luis de Armagnac, duque de Nemours, comandante del ejército francés en la batalla de Ceriñola y fallecido en el transcurso de la misma.


 39_educaci_n_del_pr_ncipe_don_juan_1877_mart_nez_cubells

Educación del príncipe don Juan. 1877. Obra de Salvador Martínez Cubells. Lienzo que representa a la reina Isabel la Católicay al cardenal Cisneros, entre otros personajes, educando al príncipe Juan de Aragón, hijo de los Reyes Católicos y heredero de las coronas de Aragón y Castilla hasta su defunción en 1497.


 07_1414184966_109645

Últimos momentos de Felipe II. 1864. Francisco Jover y Casanova


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Retrato de Antonio Cánovas del Castillo. 1896. Obra de Ricardo Madrazo


 41general_francisco_javier_casta_os_duque_de_bail_n

Francisco Javier Castaños, Duque de Bailén. Primer Presidente de 1834. Jose Mª Galván y Candela. Retrato del general Francisco Javier Castaños, duque de Bailén Y Primer Presidente del Estamento de Próceres. En 1808 derrotó a los franceses en la batalla de Bailén y entre 1810 y 1813 fue presidente del Consejo de Regencia de la España no ocupada por los franceses y, posteriormente, entre 1832 y 1834 fue presidente del Consejo de Castilla. Falleció en Madrid el día 24 de septiembre de 1852, a los 96 años de edad, en la más absoluta penuria económica.


 46marqu_s_de_la_cat_lica_maestre_de_campo_de_los_tercios_espa_oles

Marqués de la Católica, Maestre de Campo de los tercios españoles. Mattia Preti


 47prim_madrazo

Retrato del general Juan Prim y Prats. Luis de Madrazo. 1870. Retrato del general Juan Prim y Prats, conde de Reus, marqués de los Castillejos y vizconde del Bruch. Llegó a ser Presidente del Consejo de Ministros de España y en su vida militar participó en la Primera Guerra Carlista y en la Guerra de África, donde mostró relevantes dotes de mando, valor y temeridad. Tras la Revolución de 1868 se convirtió en uno de los políticos más influyentes de España, patrocinando la entronización de la Casa de Saboya en la persona de Amadeo I de España, pero fue asesinado poco antes de que Amadeo I llegase a España.


 53retrato_del_marqu_s_pablo_antonio_lunato_maestre_de_campo_de_infanter_a

Retrato del marqués Pablo Antonio Lunato, maestre de Campo de infantería. Anónimo, Siglo XVII


 52retrato_de_lautrec_general_del_ej_rcito_franc_s_en_italia_palacio_del_senado_de_espa_a

Retrato de Lautrec, general del ejército francés en Italia en el siglo XVII. Anónimo, escuela flamenca


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Retrato del sultan Solimán I el Magnífico, sultán otomano de 1520 a 1566. Anónimo. Escuela italiana. Siglo XVII


 56un_dux_de_g_nova_palacio_del_senado_de_espa_a

Retrato de un dux de Génova desconocido del siglo XVII. Anónimo. Escuela italiana. Siglo XVII


 51retrato_de_baldomero_espartero_pr_ncipe_de_vergara_palacio_del_senado_de_espa_a

Retrato de Baldomero Espartero, príncipe de Vergara y duque de la Victoria. Antonio María Esquivel. 1842.


 54retrato_del_rey_alfonso_xiii_nicolas_aquino

Retrato del rey Alfonso XIII. Obra de Nicolás Aquino y Losada. 1916. Retrato del rey Alfonso XIII, vestido con uniforme de capitán general.


 50retrato_de_alfonso_xiii_palacio_del_senado_de_espa_a

Retrato de Alfonso XIII. Obra de Luis Menéndez Pidal. Retrato del rey Alfonso XIII, vestido con uniforme de capitán general y portando el collar de la Orden del Toisón de Oro.


 49retrato_de_alfonso_xiii_nicolas_aquino

Retrato de Alfonso XIII. Obra de Nicolás Aquino y Losada. 1912. Retrato del rey Alfonso XIII, vestido con uniforme de capitán general.


 47retrato_de_la_reina_victoria_eugenia_de_battenberg_esposa_del_rey_alfonso_xiii_de_espa_a_obra_de_luis_men_ndez_pidal

Retrato de la reina Victoria Eugenia de Battenberg, esposa del rey Alfonso XIII de España. Obra de Luis Menéndez Pidal


 44jos_llaneces_maria_cristina_de_habsburgo

Maria Cristina de Habsburgo. Obra de José Llaneces. Hacia 1910. Retrato de la reina María Cristina de Habsburgo-Lorena, esposa del rey Alfonso XII de España y madre del rey Alfonso XIII.


 43isabel_ii_joven_palacio_del_senado_de_espa_a

Isabel II, joven (Retrato de la reina Isabel II de España). Obra de Dionisio Fierros  


 40garcia_hispaleto_discurso_de_quijote

Discurso de Quijote. 1884. obra de Manuel Garcia Hispaleto. El lienzo representa el discurso que hizo don Quijote de la Mancha sobre las armas y las letras.


 38eduardo_cano_crist_bal_col_n_en_el_convento_de_la_r_bida

Cristóbal Colón en el convento de la Rábida. Obra de Eduardo Cano


 33alfonso_xiii_y_mar_a_cristina_regente_1898_luis_alvarez_catal

Alfonso XIII y María Cristina Regente. 1898. Luis Alvarez Catalá. Retrato del rey Alfonso XIII de Españay su madre, María Cristina de Habsburgo-Lorena, Reina Regente de España por la defunción de su esposo, Alfonso XII.


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Colecta para sepultar el cadáver de don Álvaro de Luna (1866). El lienzo representa la colecta para sepultar el cadáver de don Álvaro de Luna, gran maestre de la Orden de Santiago y privado del rey Juan II de Castilla. Álvaro de Luna fue decapitado en la Plaza mayor de Valladolid en junio de 1453 y sus restos mortales reposan en la actualidad en la catedral de Toledo.


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Fachada del Senado. Su fachada es neoclásica, estructurada en un cuerpo al que se adosan cuatro pilastras. El interior es también de factura neoclásica, al estilo griego, y cuenta con una excelente biblioteca y salas, en las que se puede apreciar un monumental conjunto de obras pictóricas, sin duda una de las mejores colecciones de pintura española del siglo XIX.

La colección de esculturas se conserva también en los salones de la Alta Cámara. Consiste, en la mayoría de los casos, en representaciones de personajes históricos y de bustos de políticos y anteriores miembros del Senado. Entre las esculturas figuran obras de José Gragera, Pablo Gibert, José Piquer y Mariano Benlliure.

Así como obra contemporánea, caso de Daniel González, y relacionada con el Senado, ejemplo de lo cual es "El Genio del Senado", copia de la figura existente en el Museo Nacional de Arte Romano de Mérida.


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Biblioteca del Senado español


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Senado-Madrid. Vista del antiguo salón de sesiones, en un día de puertas abiertas.


 32senado_de_espa_a_edificio_antiguo_01

Senado de España (edificio antiguo)

Web del Senado



PUES ESTO ES TODO AMIGOS, ESPERO QUE ESTE TRABAJO RECOPILATORIO DEDICADO AL SENADO, NOS SIRVA UN POCO A TODOD, PARA CONOCER LAS MARAVILLAS ARTÍSTICAS QUE ALBERGA ESTA INSTITUCIÓN.


Fuentes y agradecimientos: senado.es, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artehistoria.jcyl.es, pintura.aut.org y otras de Internet
 




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última edición por j.luis el Miercoles, 19 Noviembre 2014, 23:40; editado 15 veces 
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Mensaje Re: MUSEOS DEL PALACIO DEL SENADO 
 
Gracias J.Luis por este nuevo Museo del Palacio del Senado sin duda de buena calidad.

Un Saludo.
 




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Antes que nada lee las NORMAS del foro.
Los mensajes deben de ser con respeto y educaci�n hacia todos los usuarios.
Xerbar Administrador del Foro.
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Mensaje Re: MUSEOS DEL PALACIO DEL SENADO 
 
Gracias xerbar, poco a poco vamos representando en nuestra Galaría de arte lo más grando del mundo y sobre todo de nuestro país.



NOTA:

Si alguién considera que algún artista relevante, Museo o Institución relacionada con el arte, es importante y, todavía no está representada en nuestra Galería..., le invito a que haga la propuesta y con mucho gusto haré lo posible por realizar la exposición si fuese viable.



Saludos
 




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Mensaje Re: PALACIO DEL SENADO 
 
Extraordinario el tesoro artísico que guarda el Palacio del Senado y que nos has hecho contemplar, José Luis. Algunas fotografías muestran la dimensión de tales obras. Las dos obras que, para mí,     se destacan, son las de Francisco Pradilla Ortiz; user_470_juana_la_loca_ortiz_pradilla user_470_capitulaci_n_de_granada_ortiz_pradillaEl motivo histórico está tan realmente plasmado y pormenorizado en sus detalles que hacen de este artísta estar entre los mejores maestros y por contraste tan poco divulgada su obra. Saludos
 



 
matias - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Re: PALACIO DEL SENADO 
 
Gracias Matías, me alegro que te haya gustado el Senado, la verdad es que guarda autenticas obras de arte, las de Pradilla son sobresalientes sin duda, supongo que habrás visto el trabajo que le dediqué.


 


Saludos.
 




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