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TOULOUSE-LAUTREC
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Mensaje TOULOUSE-LAUTREC 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), pintor y aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Francia de la nobleza Carolingia y descendiente directo de los condes de Toulouse. Fue un artista que se dio a la mala vida y frecuentaba los ambientes de alterne y entre ellos el famoso Moulin Rouge parisino del que pintó bastantes cuadros. Fruto de su malformación genética y la agetreada vida que llevó, murió muy joven, a los 36 años. Fue admirador de Goya, El Greco, Cézzanne, Van Gogh y Degas entre otros, de los que creó su propio estilo moderno e impresionista.


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Henri Marie Raymond de Toulouse-Lautrec-Monfa (Albi, 24 de noviembre de 1864 - Château Malromé, Saint-André-du-Bois, 9 de septiembre de 1901), conocido simplemente como Toulouse Lautrec, fue un pintor y cartelista francés que se destacó por su representación de la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX. Se lo enmarca en la generación del postimpresionismo.


Infancia marginal

Nació en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza. En su familia, como era habitual en muchas dinastías de la antigua aristocracia, muchos matrimonios se concertaban entre parientes para evitar las divisiones territoriales y la dispersión de la fortuna. Este fue el caso de los padres de Henri, el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec-Montfa y Adèle Tapié de Celeyran, que eran primos en primer grado. La endogamia hubo de condicionar la salud del artista. Henri fue el primogénito y cuando tenía cuatro años nació su hermano Richard-Constantine, que falleció un año después. Por desavenencias, sus padres se separaron en 1868 y él quedó bajo el cuidado de su madre.

Su infancia fue feliz a pesar de que padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos y que comenzó a manifestarse en él en 1874. Su constitución ósea era débil y entre mayo de 1878 y agosto de 1879 sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más, alcanzando una altura de 1,52 m.


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Toulouse-Lautrec en su atelier, con una modelo (1895). Fotografía de Maurice Guibert (1856-1913).


Carrera en París

Toulouse-Lautrec decidió ser pintor, y con el apoyo de su tío Charles y unos pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain, fue a vivir a París en 1881. Allí, fue alumno de Léon Bonnat, que era un retratista de moda, y, cuando se cerró el taller de Bonnat en septiembre de 1882, tuvo que buscar un nuevo maestro, Fernand Cormon. En el estudio de Cormon se hizo amigo de Vincent van Gogh.

En 1884 Toulouse-Lautrec fue a vivir al barrio de Montmartre, donde tuvo vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad y hacerse cliente habitual de algunos de ellos como el Salon de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère. Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. En sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A estas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.

Al contrario que los artistas impresionistas, apenas se interesó por el género del paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial, que le permitían jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes, y le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.


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Toulouse Lautrec en su atelier, como pintor y modelo, en un montaje fotográfico de Maurice Guibert (1856-1913).

Los dueños de los cabarets le pedían que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos, algo que entusiasmó mucho a Lautrec, ya que en sus largas noches en estos locales dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Al contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Toulouse-Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido, si bien su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo.

Tuvo grandes amigas como la bailarina Jane Avril, a la cual dedicó varios cuadros y carteles. Conoció a bailarines reconocidos como Valentín el Descoyuntado, payasos y demás personajes de las fiestas y espectáculos por los suburbios. Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su minusvalía causaba rechazo en los salones chic, y en Montmartre pudo pasar desapercibido y dar rienda suelta a su bohemia. Criticaba a todos aquellos que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que él opinaba que lo que verdaderamente valía la pena eran las personas, el pueblo. Se consideraba a sí mismo un cronista social y se mezcló, pintó y fue como el pueblo. Pintó grandes obras como La inspección médica.

En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En los años 1890 viajó hasta Londres donde conoció y retrató a Oscar Wilde; también diseñó el programa de mano (folleto o cuadernillo) repartido en el estreno parisino de su drama Salomé.


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Palacio de la Berbie, actual Museo Toulouse-Lautrec.

Tenía problemas con el alcohol, lo que muchas veces derivaba en locura. Además contrajo la sífilis. El alcoholismo deterioró su salud, y a partir de 1897 padeció manías, depresiones y neurosis, además de ataques de parálisis en las piernas y en un costado. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera, y poco después en un delírium trémens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas. Sin embargo, seguía pintando de forma firme y rápida; pero lo volvieron a recoger alcoholizado en 1899 y lo internaron en un sanatorio mental, donde realizó una colección de pinturas sobre el circo. Le dejaron ir a casa de su madre en las posesiones de ésta cerca de Burdeos, y el 9 de septiembre de 1901 murió postrado en su cama.

En 1922 su madre y su tratante abrieron el Museo Toulouse-Lautrec en el Palacio de la Berbie, Albi, muy visitado y reconocido por su amplia colección.


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Toulouse-Lautrec - La pelirroja con blusa blanca, 1889. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. El pintor retrata a una de sus modelos preferidas en su etapa parisina, Carmen Gaudin, que fascinaba al artista por su cabello pelirrojo y su blanca piel.1 Así, se convirtió en la protagonista de una serie de obras como Carmen Gaudin, La lavandera, Carmen de frente, Carmen la pelirroja o Carmen la pelirroja con cabeza baja.


Obra

La obra de Toulouse-Lautrec se caracteriza por su estilo fotográfico, al que corresponden la espontaneidad y la capacidad de captar el movimiento en sus escenas y sus personajes, siendo el suyo un estilo muy característico. A esto hay que añadir la originalidad de sus encuadres, influencia del arte japonés, que se manifiesta en las líneas compositivas diagonales y el corte repentino de las figuras por los bordes. Poseía una memoria fotográfica y pintaba de forma muy rápida. Sin embargo, su primera influencia fue la pintura impresionista y, sobre todo, la figura de Degas, de quien siguió la temática urbana alejándose de los paisajes que interpretaban Monet o Renoir. Fue la vanguardia del modernismo y del art nouveau.

Lautrec fue fundamentalmente un dibujante e ilustrador, tareas que le permitieron subsistir. Sus pinturas al óleo son comparativamente escasas y apenas las expuso en vida. Al contrario que Van Gogh, su «malditismo» o fama de persona marginal no implicaron que fuese un artista fracasado; y de hecho fue muy popular por sus ilustraciones y carteles publicitarios. Aportó quince diseños al semanario Le Rire y también ilustró el programa de mano del estreno teatral de Salomé de Oscar Wilde.


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Henri de Toulouse-Lautrec - Divan Japonais. Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires.


Entre sus obras podemos citar las siguientes:

    - Autorretrato ante el espejo (óleo sobre cartón, 1880).
    - Lacayo de caballerías con dos caballos (óleo sobre cartón, 1880).
    - El Conde Alphonse de Toulouse-Lautrec conduce su coche de cuatro caballos (óleo sobre tela, 1881).
    - La madre del artista, Condesa Adèle de Toulouse-Lautrec, desayunando en el Castillo Malromé (óleo sobre tela, 1881-1883).
    - El joven Routy en Céleyran (óleo sobre tela, 1882).
    - La gorda Marie Martín (óleo sobre tela, 1884).
    - La lavandera (óleo sobre tela, 1884).
    - Retrato de Vincent van Gogh (pastel sobre cartón, 1887).
    - Amazona en el circo Fernando (óleo sobre tela, 1888).
    - A la mie (óleo y gouache sobre cartón, 1891).
    - Mademoiselle Marie Dihau al piano (óleo sobre cartón, 1890).
    - En el Moulin de la Galette (óleo sobre tela, 1889).
    - Baile en el Moulin Rouge (óleo sobre tela, 1890).
    - Moulin Rouge: la Goulue (litografía en colores, 1891).
    - Reine de joie (litografía en colores, 1892).
    - Ambassadeurs: Aristide Bruant (litografía en colores, 1892).
    - El inglés en el Moulin Rouge (óleo y gouache sobre cartón, 1892).
    - En el Moulin Rouge: dos mujeres bailando (óleo sobre cartón, 1892), Museo Nacional de Praga, Praga
    - Divan de Carmenchu (litografía en colores, 1892-1893).
    - Yvette Guilbert (gouache sobre cartón, 1894; Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid).
    - Jardín de París: Jane Avril (litografía en colores, 1893).
    - Confetti (litografía en colores, 1894).
    - Salón de la Rue des Moulins (óleo sobre lienzo, h. 1894), Museo Toulouse-Lautrec, Albi
    - La payasa Cha-U-Kao (óleo sobre cartón, 1895), Museo de Orsay, París
    - La pasajera de la cabina (litografía en colores, 1896).
    - La bañera (litografía en colores, 1896).
    - La toilette (óleo sobre cartón, 1896), Museo de Orsay, París
    - Paseo por el campo (litografía en colores, 1897).
    - La pelirroja con blusa blanca (óleo sobre lienzo; Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid).


Retrato en el cine


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- Moulin Rouge (1952), dirigida por John Huston. Con 7 nominaciones al Óscar. La película nos narra la vida de Henri de Toulouse-Lautrec (José Ferrer en el papel principal), uno de los más geniales pintores de todos los tiempos, y el primer artista que en vida pudo exponer su obra en el Louvre. En dicha película se destaca su tema principal «Canción del Moulin Rouge», de Georges Auric.


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- Lautrec (1998), dirigida por Roger Planchon e interpretada por Regis Roger. Llamada en España Toulouse-Lautrec, esta película francesa es el mejor biopic del artista.


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- Moulin Rouge! (2001), dirigida por Baz Luhrmann. Film con grandes dosis de fantasía y anacronismos, nos presenta a un Toulouse algo diferente, quedando en segundo lugar en la película. El actor que lo interpretó fue el colombiano John Leguizamo.


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Tumba de Henri de Toulouse Lautrec (Verdelais). Fruto de su malformación genética y la agetreada vida que llevó, murió muy joven, a los 36 años.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor , sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección de arte, y en lo posicle contribuya en su divulgación.







Algunas obras


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En el Moulin Rouge: dos mujeres bailando, 1892, óleo sobre cartón, 95 × 80 cm. Museo Nacional de Praga, República Checa. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Este es uno de los temas favoritos de Toulouse-Lautrec: el ambiente nocturno del cabaret Moulin Rouge de Montmartre (París). El pintor procura adoptar una postura realista: ni condena como persona de una clase social superior aquello que ve, ni tampoco lo embellece idealizándolo.1

El primer plano está ocupado por dos mujeres que bailan juntas, vestidas con sencillez. Detrás de ellas hay una barandilla que separa la zona de baile de la de mesas. Se reconoce, a la derecha, al pintor Charles Conder, y a la izquierda a François Ganzi. La figura con chaqueta roja es Jane Avril, cantante y bailarina del Moulin Rouge, protagonista de otras pinturas de Toulouse-Lautrec.



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En el Moulin-Rouge, el baile, 1890. Óleo sobre tela, 115 × 150 cm. Philadelphia Museum of Art, Filadelfia. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Fue expuesto en el año 1890 en el Salón de los independientes.

El recién inaugurado Moulin Rouge es visto por Lautrec en clave casi de caricatura, captado en un momento de frecuentación por parte de la sociedad parisina. Diversos personajes interactúan entre ellos, se apoyan en la barra del bar, discuten y observan a las bailarinas. Gracias a la línea pictórica que guía el ojo hacia los personajes en segundo plano a través de una hábil disposición de los elementos sobre la tela. Allí se entrevé a un hombre con la cara de calavera y a la bailarina Jane Avril, musa del pintor. En ese segundo plano están retratados amigos del pintor, los también pintores M. Guibert, F. Gauzi y Marcellin Desboutin y el fotógrafo P. Sescau.

En frente de ellos, a la izquierda del cuadro, Valentin-le-Désossé (Valentín el descoyuntado), famoso vividor de la época, dirige a otra bailarina, anónima. Es pelirroja y fuerte, lo que hace pensar en La Goulue en una actuación en público. El movimiento de estos bailarines contrasta con la quietud del público.

En el primer plano, una elegante dama con vestido rosa y sombrero.



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Salón de la Rue des Moulins, hacia 1894. También es conocido como En el salón de la rue des Moulins y En el salón del burdel de la rue des Moulins. Óleo sobre lienzo, 111,5 × 132,5 cm. Museo Toulouse-Lautrec, Albi, Francia. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Toulouse-Lautrec frecuentaba los prostíbulos, como este situado en la calle des Moulins de París. Acudía como cliente, pero también como testigo, en compañía de su primo, el doctor Tapié de Celeyran. A veces llegaba a pasar semanas enteras en uno de ellos, pintando y bosquejando la vida cotidiana de las prostitutas. Es uno de sus temas favoritos que, como las bailarinas, las actrices o los cantantes, acaba siendo una representación de la vida nocturna de París.

Toulouse-Lautrec realizó varios bocetos antes de ejecutar la pintura definitiva. En este óleo representa el desgastado interior de un burdel. Se ve a varias prostitutas esperando a los clientes en los divanes de terciopelo rojo. La figura con el moño en alto y vestido rosa de cuello alto, que contrasta con el ligero ropaje de las demás mujeres, es la «gobernanta» o la «madame», quien dirige a las prostitutas una mirada evaluadora, pero casi compasiva; se encuentra en una posición tensa y parece preocupada.

Junto a ella se encuentra Mireille, la preferida del pintor,2 con un vestido azul y zapatos de tacón, sentada relajada. Toulouse-Lautrec representa con más simpatía a las prostitutas que a los clientes y proxenetas.


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Estudio a pastel para 'Salón de la Rue des Moulins', 1894, de Toulouse-Lautrec.

El cuadro está dominado por el color. La composición está descentrada, dejando amplios espacios vacíos. Esto, unido a una abertura al fondo por la que entra la luz, consigue darle sensación de profundidad al cuadro. La luz entra sobre los escotes de las prostitutas, mientras que las caras quedan en sombra.



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En el circo Fernando, 1888, óleo sobre tela, 98 × 161 cm. Instituto de Arte, Chicago. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

El tema. Pintores de finales del siglo XIX y principios del XX como Degas, Picasso o Seurat encontraron una fuente de inspiración muy importante en las escenas circenses. El refugio en el circo para escapar de los problemas llegó a ser en clave sociológica un tema pictórico reflejado en varias obras sobresalientes.
Descripción de la obra

El autor representa el momento en el que la amazona va a saltar con su caballo, escena recortada a propósito por Lautrec y muy frecuente en los impresionistas por influencia de la incipiente técnica de la fotografía. El pintor usó como modelos a su amante, Suzanne Valadon, y a Monsieur Loyal como maestro de ceremonias o domador.

La obra decoró el "Moulin Rouge" en su inauguración en 1889.



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La payasa Cha-U-Kao, 1895. Óleo sobre cartón, 64 × 49 cm. Museo de Orsay, París. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

El mundo del circo fascinó siempre a Toulouse-Lautrec. Ya lo pintó en los años 1880, y vuelve a ello en la década siguiente, con obras como esta. Las payasas son una variación más de su tema favorito, que es la representación de las mujeres de la noche. Era ya la época de madurez de Toulouse-Lautrec, que fallecería en 1901 y, como es típico de esta última etapa, la pincelada resulta más pesada, con un empaste más grueso.

Cha-U-Kao es un nombre onomatopéyico con el significado de «ruido y caos», que se suponía provocado por las actuaciones circenses. El pintor la había tomado como modelo en otras ocasiones. Es un cuadro realizado en el Moulin Rouge, cabaret parisino frecuentado por Toulouse-Lautrec.

Toulouse-Lautrec representa a la payasa en su camerino, con una peluca blanca y un vestido azul, y poniéndose el tutú amarillo. El intenso cromatismo de la pintura (amarillo, morado, rojo, turquesa) da una gran vitalidad a la escena. Hay rasgos estilísticos que recuerdan las estampas japonesas que tanta influencia tuvieron en los pintores de esta época: con muy pocos trazos describe el ambiente, le da un tratamiento plástico y esquemático al busto de la modelo. El tema y la técnica recuerdan a un pintor admirado por Toulouse-Lautrec, que era Edgar Degas.



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La toilette, 1896. Óleo sobre cartón, 67 × 54 cm. Museo de Orsay, París. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Es un cuadro tomado del natural, en uno de aquellos prostíbulos que el artista visitaba y en los que pasaba muchas horas del día. El encuadre es fotográfico, con evidente acento en el punto de vista en picado, de arriba hacia abajo.

La modelo, los pobres objetos de la ambientación recuerdan a Degas, del que Toulouse-Lautrec se consideraba un continuador ideal. La intimidad femenina le atrae del mismo modo que a Degas, como puede verse en esta obra y otras análogas de la misma época: Mujer peinándose (1891), Mujer que se estira la media (1894) o En el aseo (1898).

Los colores son utilizados con parsimonia, en algunos puntos aflora el color del cartón que sirve de fondo. Las intuiciones impresionistas se superan en este cuadro, gracias a las sugerencias realistas próximas a Van Gogh.

Los colores son fríos y luminosos. La pincelada es vigorosa. Produce la sensación de cuadro inacabado, de boceto.



Otras obras


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Jane Avril (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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La inspección médica (1894). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Jane Avril dansant (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Yvette Guilbert (1894). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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La Goulue arrivant au Moulin Rouge (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Femme enfilant son bas (1894). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


 39portrait_de_suzanne_valadon_madame_suzanne_valadon_artiste_peintre

Portrait de Suzanne Valadon (Madame Suzanne Valadon, artiste peintre). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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La Blanchisseuse (1884-1888). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


 41_henri_de_toulouse_lautrec_au_moulin_de_la_galette_1889

Au Moulin de la Galette (1889). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Au Moulin Rouge (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Seule (1896). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Oscar Wilde (1895). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Monsieur Boileau (1893). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


 32henri_de_toulouse_lautrec_044

Maxime Dethomas (1896). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Monsieur Louis Pascal (1891). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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May Milton (1895). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.



Los carteles de Toulouse-Lautrec


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Moulin rouge - La Goulue (1891). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Reine de joie (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Aristide Bruant dans son cabaret (1892). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Jane Avril dans les Jardins de Paris (1893). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Babylone d'allemagne (1894). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Troupe de Mlle Églantine (1896). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Sescau Photographe (1894). Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.


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Les Vieilles Histoires. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Ver más obras de Henri de Toulouse-Lautrec en la Wikipedia




Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Henri de Toulouse-Lautrec (1864-1901), pintor y aristócrata miembro de una de las más antiguas familias de Francia de la nobleza Carolingia y descendiente directo de los condes de Toulouse. Fue un artista que se dio a la mala vida y frecuentaba los ambientes de alterne y entre ellos el famoso Moulin Rouge parisino del que pintó bastantes cuadros. Fruto de su malformación genética y la agetreada vida que llevó, murió muy joven. Fue admirador de Goya, El Greco, Cézzanne, Van Gogh y Degas entre otros, de los que creó su propio estilo moderno e impresionista.



Fuentes y Agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artcyclopedia.com, wga.hu, museothyssen.org y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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última edición por j.luis el Viernes, 17 Julio 2015, 16:31; editado 7 veces 
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Mensaje Re: TOULOUSE-LAUTREC 
 
Gracias J.Luis por este nuevo trabajo de Toulouse-Lautrec.

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: TOULOUSE-LAUTREC 
 
Gracias xerbar, cuando lo viste se me quedó colgado el ordenador y faltaban unas 15 imágenes que ya he completado.

Sé que este estilo impresionista no es tu favorito, pero quiero representar a los más importantes pintores de todos los estilos y épocas, independientemente de gustos personales. De todas formas el impresionismo fue un movimiento que dio grandes artistas, que en la actualidad están muy cotizados.




 

Saludos.
 




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Mensaje Re: TOULOUSE-LAUTREC 
 
Toulouse-Lautrec en el Museo Thyssen


Henri de Toulouse-Lautrec (Albi, 1864 - Langon, 1901) Pintor y litógrafo, Henri de Toulouse-Lautrec ha pasado a la posteridad como el artista que retrató la vida del París de finales del siglo XIX. Hijo de una familia de grandes terratenientes, padecía una enfermedad congénita que marcó toda su vida y que se manifestó en una gran debilidad ósea, una baja estatura y la deformación de los rasgos de su rostro. Tras la rotura del fémur de la pierna izquierda en 1878 y de la derecha un año más tarde, se vio obligado a pasar largos periodos de convalecencia, durante los cuales comenzó a interesarse por el dibujo.

En. 1882 se trasladó a París para comenzar su formación como pintor en el estudio de Léon Bonnat, y algo más tarde junto a Fernand Cormon, donde conocería a Louis Anquetin, Émile Bernard y Vincent van Gogh. Tras un corto periodo de tiempo en el que se sintió cercano al impresionismo, comenzó a desarrollar un estilo personal muy ligado a preocupaciones comunes con otros artistas contemporáneos, como la atracción por lo japonés y el interés por captar la vida de la ciudad. Sus retratos, en los que están representadas todas las clases sociales, son una clara demostración de la habilidad y crudeza con que captaba la psicología de los personajes a través del lenguaje corporal y de la plasmación de sus expresiones.

En. 1884 creó su propio taller en Montmartre, que era frecuentado por artistas desde la década de 1850. Pronto comenzó a alternar las horas en museos y galerías de arte, con visitas a los cafés, circos y cabarets de su nuevo barrio. Estas excursiones nocturnas le proporcionarían los temas predilectos para sus pinturas, dibujos y litografías. Con veintiún años vendía con regularidad dibujos a diversas revistas y periódicos, ilustraba libros y realizaba litografías para los locales que frecuentaba. Desde 1886 su obra estuvo colgada de manera permanente en el Cabaret Le Mirliton y una de sus pinturas, En el circo de Fernando: El Equestrienne, 1888 (Chicago, Art Institute of Chicago), se expuso durante la inauguración del Moulin Rouge en 1889. La fama de Toulouse-Lautrec se extendió por París, tanto por su obra como por los escándalos que protagonizaba cada vez con más frecuencia. Finalmente, su familia se vio forzada en 1899 a internarle en un sanatorio para intentar solucionar sus problemas de alcoholismo. Murió en 1901 después de sufrir una apoplejía cuando aún no contaba treinta y siete años.



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La pelirroja con blusa blanca. 1889. Óleo sobre lienzo, 60,5 x 50,3 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Henri de Toulouse-Lautrec fue sin duda el pintor que mejor representó la realidad urbana del París de finales del siglo XIX. En sus obras nos dejó un repertorio inigualable de imágenes del ambiente marginal y bohemio de Montmartre, en donde se refugió tras huir voluntariamente del mundo de la alta sociedad al que pertenecía.Ahora bien, su pintura no se debe ver como una mera crónica de lo anecdótico sino como la búsqueda de los valores intemporales, tal y como había dejado escrito Baudelaire: «El pintor de la vida moderna debe fijar por un lado lo fugitivo, lo contingente, y por otro lo eterno y lo inmutable».

En La pelirroja con blusa blanca, de la colección del Museo Thyssen-Bornemisza, Lautrec retrató a Carmen Gaudin, una muchacha de origen obrero que había descubierto en la avenue Clichy en 1884 y por la que se había sentido fascinado de inmediato. Su pelo rojo y su tez blanquecina, que incrementaban su aspecto desvalido y melancólico, se correspondía a la perfección con el tipo de muchacha que él ambicionaba representar, por lo que esta joven se convirtió en la protagonista de varias pinturas de esos años. Entre ellas cabe mencionar Carmen Gaudin, Carmen la pelirroja, Carmen la pelirroja con cabeza baja, La lavandera y Carmen de frente, en las que el pintor inmortalizó su semblanza en múltiples posturas y atuendos, con la insistencia y repetición tan características en su obra.

Lautrec, que generalmente huía de la pintura al aire libre propia del impresionismo, pintó estas obras en el interior del taller que compartía con Henri Rachou en la rue Ganneron. En la pintura de la colección Thyssen-Bornemisza, el fondo del estudio está tratado de forma abocetada para intentar que pase desapercibido y poder otorgar así todo el valor a la modelo. A pesar de la actitud sencilla con la que la representa, la atmósfera de melancolía que desprende toda la composición hace de ella una obra maestra. La técnica pictórica utilizada, de pequeños toques y una gran espontaneidad en el trazo, es heredera de la técnica impresionista. Con esa ejecución intencionadamente tosca e inacabada el artista logra llenar de poesía esa imagen que, por otra parte, resulta muy real gracias a la agudeza de observación que se evidencia especialmente en el cabello, que pinta con un cuidado extraordinario, tanto los mechones de pelo que le caen a la muchacha sobre los ojos como los que se salen del desordenado moño sobre la nuca.

Como en otras de las representaciones de esta misma modelo Lautrec logra una nueva y moderna aproximación al arte del retrato que va más allá de la simple representación naturalista de la retratada. Al mostrarla de medio perfil con la cabeza inclinada y el pelo sobre la frente ocultando parcialmente el rostro, anula toda referencia a su identidad personal y la convierte en una representación eterna e imperecedera del ser humano.



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Los jockeys. 1882. Óleo sobre lienzo, 64,5 x 45 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

«En nuestra familia -ironizaba Toulouse-Lautrec-, una vez que uno ha sido bautizado se le coloca enseguida sobre la silla de un caballo». El padre de Lautrec era, en efecto, un fanático -y algo maniático- jinete, cetrero, cazador y aficionado a las carreras de caballos que se propuso que su único hijo siguiera sus pasos. Sin embargo, la rotura de las dos piernas y la consiguiente atrofia de su crecimiento dieron al traste con las ambiciones del joven Lautrec de convertirse en jinete. A pesar de todo, la intensa curiosidad que el pintor sintió por todos lo temas relacionados con la equitación se mantuvo cuando, entre los años 1878 y 1882, se convirtió en discípulo del conocido artista de temas deportivos René Princeteau (1844-1914), un buen amigo de su padre.Los primeros cuadros de Lautrec -que pintó precozmente entre los catorce y dieciocho años- están dominados por temas relacionados con los caballos. Copió a Géricault y a los más recientes artistas que expusieron en el último Salon; en el taller de Princeteau se ejercitó pintando los temas ecuestres que tanto gustaban a su maestro; estudió detenidamente el trabajo de John-Lewis Brown, otro especialista en las pinturas de escenas de caza y reuniones relacionadas con las carreras de caballos; debe señalarse asimismo que, curiosamente, no se inspiró en absoluto en los temas ecuestres pintados por Degas, un artista que posteriormente atraería toda su admiración.

Es poco probable que el pintor conociera realmente los lugares donde se celebraban las reuniones relacionadas con las carreras de caballos. Lo más seguro es que hiciera rápidos esbozos preparatorios en el lugar y que posteriormente pintase la composición definitiva en el estudio. Los jockeys, aunque no está fechado, se sitúa habitualmente en 1882, el mismo año en que Lautrec pintó una composición estrechamente relacionada con este óleo -aunque más pequeña-, que representa el mismo motivo. Ejecutado con gran libertad de factura, Los jockeys es un cuadro en el que un tupido entrelazamiento de pinceladas cortas y sueltas aplicadas con gran vivacidad contribuye a potenciar la animación de la escena. La presencia del perro que corre sugiere que la escena representa no tanto las famosas pistas urbanas de Longchamp o Auteuil como un lugar característico donde los caballeros se reúnen para cazar. Los jinetes parecen ser, en efecto, «jockeys-caballeros» montados en sus corceles curiosamente alargados. Un alto cielo cargado de nubes que amenazan lluvia produce un sorprendente efecto de contre-jour: la escena está iluminada por detrás y sobre nosotros, los espectadores (del cuadro), se cierne estrepitosamente un grupo de sombras.

La incidencia del tema ecuestre disminuye considerablemente en la obra de Lautrec después de 1882, año en que el artista adoptó los procedimientos más rigurosos que aprendió durante sus años de formación en un taller de París y consiguientemente escogió como tema esencial de sus cuadros la representación de la vie moderne de Montmartre. Un cuadro aislado que representa un circo (1888), las series de dibujos de caballos circenses en escena pintados de memoria en el asilo de Neuilly en 1899, así como varias series de pequeñas litografías proyectadas ese mismo año -pero que nunca alcanzaron una realización satisfactoria-, son los puntos culminantes del tratamiento que Lautrec dio al tema del caballo en la última etapa de su carrera artística.



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Gaston Bonnefoy, 1891. Óleo sobre cartón, 71 x 37 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Toulouse-Lautrec destacó como retratista de la alta sociedad, de la que formaba parte por nacimiento, así como de la noche parisiense y sus protagonistas, a la que pertenecía por adopción.

Gaston Bonnefoy, que posó en 1891 para el pintor, responde al tipo de hombre exitoso, independiente, y moderno que se denominó boulevardier. Él y otros cuatro amigos del pintor fueron retratados con la intención de exponer el resultado en el Salon des Indépendants de aquel mismo año. Bonnefoy es representado de cuerpo entero, de perfil, vestido como si viniese de la calle o estuviese preparado para salir a ella, con abrigo largo, sombrero, y el bastón levantado. Este gesto se ha interpretado como una broma relacionada con su sexualidad. Su apariencia choca con la intimidad y desnudez del taller, apenas esbozado sobre el cartón. El artista ya había realizado retratos masculinos en un formato similar, quizás bajo la influencia de los pintados por Whistler.

En 1891, en una carta a su madre, Toulouse-Lautrec escribía: «Acabo de terminar el retrato de Gaston Bonnefoy y voy a comenzar el de Louis (Pascal). Espero que no sean demasiado feos». El artista se refiere a la serie de retratos de personajes masculinos de pie que presentó en el Salon des Indépendants en el mes de marzo del mismo año. En todos ellos Lautrec trata de enfatizar la verticalidad de las figuras sobre el desnudo interior de su estudio de la rue Coulaincourt, y nos acerca a un nuevo tipo de retrato reflejo de la vida moderna al estilo de los escritos de Baudelaire.

En este retrato del médico Gaston Bonnefoy de la colección Thyssen-Bornemisza, la silueta de su amigo, asiduo acompañante del pintor entre 1883 y 1899, se recorta sobre un fondo neutro y abocetado. Vestido de calle con un abrigo largo, bastón y sombrero hongo, como si acabara de llegar o se dispusiera a salir después de una visita, Lautrec le convierte, como ha señalado Richard Thomson, en un prototipo de «boulevardier masculino, próspero, sexualmente independiente, acorde al mundo moderno». Algunos autores han relacionado el bastón colocado en horizontal con un símbolo fálico, en una posible alusión a su promiscuidad sexual.



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Yvette Guilbert, 1893. Gouache y carboncillo sobre papel, 54 x 37,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Henri de Toulouse-Lautrec.

Henri de Toulouse-Lautrec siempre sintió una gran fascinación por el mundo de los teatros y los cafés-concierto de París, que representó en numerosas obras haciendo gala de sus grandes dotes de observación. La famosa cantante Yvette Guilbert (1867-1944), verdadera estrella de los cabarets El Diván Japonés, Ambassadeurs o Moulin Rouge en el París de fin de siglo, había conocido a Toulouse-Lautrec a comienzos de 1893 a través del escritor Maurice Donnay y se había convertido en una de las vedettes preferidas del pintor. En este retrato suyo, que sirvió de ilustración del artículo dedicado a los cafés-concierto por Gustave Geffroy en Le Figaro Illustré en 1893, Yvette aparece al borde del escenario, en una pose rígida, incluso altiva, a punto de hacer la reverencia de rigor entre aplausos. Según relató la cantante en sus memorias, su peinado recogido y el maquillaje claro los había copiado de una cabeza de cera del Musée de Lille y su vestido largo con escote en pico, del Retrato de Mme. Roger Jourdain de Albert Besnard.

La obra perteneció durante un tiempo al actor de cine mudo francés Max Linder (Maximilien Gabriel Leuvielle, 1883-1925).



Fuente: museothyssen.org / Paloma Alarcó / Ronald Pickvance
 




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