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GUARDI, Francesco
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Mensaje GUARDI, Francesco 
 
Este trabajo está dedicado a Francesco Guardi, un pintor italiano que se inició tarde –a los 30 años-, fue admirador de su paisano el veneciano Canaletto, del que tomo el relevo. Su obra es subjetiva, sus pinturas se envuelven en una atmósfera imprecisa, con textura de sueño y nostalgia, llena de sensibilidad.


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Francesco Guardi, retratado por Pietro Longhi, 1764.

Francesco Lazzaro Guardi (5 de octubre de 1712 – 1 de enero de 1793) fue un pintor de vedute (pintura de paisajes) veneciano. Está considerado entre los últimos practicantes, junto con sus hermanos, de la clásica escuela de pintura veneciana. Su pintura se caracteriza por colores expresivos y contornos esfumados.

Francesco Guardi nació en Venecia en una familia de la nobleza menor del Trentino. Su padre Domenico (nacido en 1678) y sus hermnos Niccolò y Gian Antonio fueron también pintores. El último heredó el taller familiar a la muerte del padre en 1716. Probablemente todos contribuyeron como un equipo a algunos de los grandes encargos atribuidos más tarde a Francesco. Su hermana Maria Cecilia se casó con el prominente pintor véneto-europeo de su época, Giovanni Battista Tiepolo. En 1735, Francesco pasó a trabajar en el taller de Michele Marieschi, donde permaneció hasta 1743. Sus primeras obras ciertas datan de 1738, para una parroquia de Vigo d'Anuania, en el Trentino. En este periodo trabajó junto a su hermano Gian Antonio, más conocido que él. La primera obra firmanda por Francesco es un Santo adorando la eucaristía (hacia 1739).


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Casa de Guardi Cannaregio, en Venecia.

Sus obras de este periodo incluyeron paisajes así como representaciones figurativas. Sus primeras vedutas muestran la influencia tanto de Canaletto como de Luca Carlevarijs. El 15 de febrero de 1757 se casó con Maria Mathea Pagani, la hija del pintor Matteo Pagani. El mismo año su hermano Gian Antonio murió y nació su primer hijo, Vincenzo. Su segundo hijo, Giacomo, nació en 1764.

En 1763 trabajó en Murano, en la iglesia de San Pedro Mártir, acabando un Milagro de un santo dominico claramente influido por Alessandro Magnasco en su estilo cuasi-expresionista.

Los trabajos de madurez más importantes de Francesco Guardi incluyen las Fiestas del dogo, una serie de doce lienzos que celebraban las ceremonias celebradas en 1763 por la elección del dogo Alvise IV Mocenigo. En sus últimos años, la influencia de Canaletto en su arte disminuyó, como se muestra en la Piazzetta en la Ca' d'Oro de Venecia. Alrededor de 1778, pintó la severa Santísima Trinidad apareciéndose a los santos Pedro y Pablo en la iglesia parroquial de Roncegno. En 1782 el gobierno veneciano le encargó a Guardi seis lienzos para celebrar la visita de los archiduques rusos a la ciudad, de los cuales sólo quedan dos, y otros dos para la del papa Pío VI. El 12 de septiembre de ese año fue admitido en la Academia de Bellas Artes de Venecia.

Una atención mayor a los colores está presente en obras tardías como el Concerto de ochenta huérfanos de 1782, actualmente en Múnich, en la Fachada de palacio con escalera en la Accademia Carrara de Bérgamo.

Guardi murió en Venecia en 1793.

Estilo de madurez

Las obras maestras de Guardi (en cuadros atribuidos a Francesco o a su hermano Gian Antonio, o a ambos a la vez) no son una descripción del paisaje, sino los cuadros con aéreo esfumado de la Historia de Tobit para la tribuna del órgano de la pequeña Iglesia del Ángel San Rafael. En palabras de la Web Gallery of Art: La perspectiva, el espacio aéreo organizado, la solidez palladiana de... son sustituidos por un estilo personal de escritura en color – ahora brillantemente caligráfica, y ahora brillantemente nublada.

El estilo pictórico de Guardi es conocido como pittura di tocco (de toque) por sus pequeñas y enérgicas pinceladas puntuales. En esto se aparte del estilo de Canaletto, más sólido, meticulosamente dibujado y exacto desde el punto de vista arquitectónico. El estilo de pintura más suelto fue asimismo usado por Giovanni Battista Piazzetta y Sebastiano Ricci. Las pinturas religiosas de Guardi tienen también algo del esfumado dulcificado del estilo boloñés de Barocci. Este estilo, siglos después, haría que las obras de Guardi fueran muy apreciadas por los impresionistas franceses.

Mientras que Canaletto parece haberse concentrado en una representación meticulosa de la arquitectura de la república imperial, en Guardi los edificios parecen a menudo estar disolviéndose y hundiéndose en una laguna lodosa. Los lienzos de Canaletto a menudo presentan intrincadas líneas y brillantes detalles de estructuras urbanas, y presentan a Venecia a la luz del sol. En cambio, los cielos de Guardi están nublados y el tiempo es crepuscular. Estos contrastes, sin embargo, simplifican los hechos, puesto que Canaletto a menudo pintó la monótona vida comunal y los barrios (creando en ellos algunas cualidades artísticas épicas), mientras que Guardi no eludía pintar las ceremonias, ya en aquel entonces vanas, de la Venecia ducal. En último término, las pinturas de Guardi evocan el comienzo de la disipación. La ciudadanía se ha hundido en una masa liliputiense de "fisgones", incapaces de salvar la República en decadencia, como ocurre por ejemplo en el Fuego en el depósito de aceite de San Marcuola. Era una representación adecuada del imperio que declinaba rápidamente para convertirse, en palabras de Napoleón, en la "sala de Europa" ocupada por casinos, carnavales y cortesanas de alquiler.


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Francesco Guardi - Vista del Gran Canal con Santa Lucia y santa Maria de Nazareth, c. 1780. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.


Obra

A Francesco Guardi se le atribuyen cerca de 850 obras, entre las cuales están:

   - Santo adorante l'Eucaristía, ca 1740, óleo sobre lienzo, 87 x 69, Trento, Museo Nazionale
   - La Carità, ca 1747, óleo sobre tabla, 160 x 76, Sarasota, Museo Ringling
   - La Speranza, ca 1747, óleo sobre tabla, Sarasota, Museo Ringling
   - Storie di Tobiolo, 1750 - 1752, 7 telas, Venecia, chiesa dell'Angelo Raffaele, atribuida
   - Piazza San Marco, ca 1760, óleo sobre lienzo, 62 x 96, Bergamo, Accademia Carrara
   - Miracolo di un santo domenicano, 1763, óleo sobre lienzo, 121 x 172, Viena, Kunsthistorisches Museum
   - Il ponte di Rialto dalle Fondamenta del Carbon, 1764, óleo sobre lienzo, 122 x 205, Pyrfort Court, Colección Iveagh
   - Piazza San Marco verso la Chiesa e l'Orologio, 1764, óleo sobre lienzo, 122 x 205, Pyrfort Court, Colección Iveagh
   - La SS Trinità appare ai santi Pietro e Paolo, 1778, óleo sobre lienzo, 295 x 155, Roncegno, iglesia parroquial
   - Gondola sulla laguna, 1780, óleo sobre lienzo, 25 x 38, Milán, Museo Poldi Pezzoli
   - L'incontro di Pio VI col doge nell'isola di San Giorgio in Alga, 1782, óleo sobre lienzo, 52 x 68, Milán, colección Rossello
   - Il pontificale in San Zanipolo, 1782, óleo sobre lienzo, 52 x 67, Cleveland, Museum of Art
   - Il commiato di Pio VI dal doge, 1782, óleo sobre lienzo, 52 x 69, Cleveland, Museum of Art
   - Il palco pontificio in piazza San Zanipolo, 1782, óleo sobre lienzo, 37 x 31, Washington DC, National Gallery
   - Concerto di dame al casino dei Filarmonici, 1782, óleo sobre lienzo, 67 x 90, Múnich, Alte Pinakothek
   - Sfilata di carri allegorici in piazza San Marco, 1782, óleo sobre lienzo, 67 x 90, Venecia, Fondazione Cini
   - La mongolfiera, 1784, óleo sobre lienzo, 66 x 51, Berlín, Staatliche Museen
   - Il bacino di San Marco veso l'isola di San Giorgio, ca 1785, óleo sobre lienzo, 36 x 44, Módena, Galería Estense
   - Incendio al deposito degli oli a San Marcuola, 1790, óleo sobre lienzo, 41 x 60, Venecia, Gallerie dell'Accademia
   - Incendio al deposito degli olii a San Marcuola, 1790, óleo sobre lienzo, 42 x 62, Múnich, Alte Pinakothek

Espero que este trabajo dedicado al pintor italiano, sea del gusto de los aficionados al arte que visitan esta sección, y en lo posible contribuya en su divulgación.





Algunas obras


Guardi en el museo Thyssen

Francesco Guardi (Venecia, 1712-1793) Miembro de una familia de pintores, Francesco Guardi recibió su formación y trabajó en el taller familiar, bajo la dirección de su hermano mayor Gianantonio. Hasta probablemente finales de la década de 1750, Francesco Guardi continuó ejerciendo principalmente como pintor de historia, de temas religiosos, frescos e incluso bodegones. Algunas de sus obras conocidas de estos inicios son La Sagrada Familia con ángeles, del Toledo Museum of Art (Ohio), y la Esperanza y la Caridad, ambas del Ringling Museum en Sarasota.

Fue ya en su madurez, y probablemente tras la muerte de su hermano mayor, cuando Guardi comenzó a pintar vedute de la ciudad de Venecia. El estilo de estas vistas es el de su predecesor, Canaletto, cuya producción estudió con detenimiento. Su primera obra conocida en el género es Festival de ‘Jeudi Gras’ en la Piazzetta, en una colección privada de Suiza, fechado y firmado en 1756. Durante los años siguientes Guardi mantuvo en sus composiciones la precisión escenográfica que caracteriza los cuadros de Canaletto, pero añadió vitalidad al trazo y al color e intro dujo el elemento imaginativo. Entre los mejores ejemplos de esta época se encuentran la serie de doce lienzos representando las ceremonias de la toma de posesión del dux, repartidas entre varios museos de Francia, y La Piazza San Marco decorada para la fiesta de la Ascensión, de la Fundação Gulbenkian de Lisboa. A partir de la década de 1780, Guardi comenzó a independizarse cada vez más del estilo de Canaletto, aumentando progresivamente el ilusionismo en sus vistas, que al final de su carrera derivan en sus Capricci, paisajes ideales o irreales


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Vista del Gran Canal con Santa Lucia y santa Maria de Nazareth, obra de Francesco Guardi, c. 1780. Óleo sobre lienzo, 48 x 78 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid

Francesco Guardi, hermano de Gianantonio, fue un pintor de vedute y de capricci. Emparentado con Giambattista Tiepolo, del que era cuñado, se formó en el ambiente familiar colaborando con su hermano, que se dedicó a la pintura con figuras. Francesco Guardi empezó a labrar una carrera independiente a raíz de la muerte de Gianantonio, en 1760, y se decantó por el género de las vistas, cuyos primeros ejemplos reflejan tanto el estudio como la influencia de Canaletto en detalles tan significativos como son los personajes y otros pormenores que hallamos en sus panorámicas. A lo largo de la década de 1770, Guardi desarrolló su propio estilo, en el que el colorido y la luz desempeñaron un papel esencial, y que estuvo totalmente configurado en los años ochenta. El pintor también ejerció de cronista de su tiempo y en esta línea hay que poner las pinturas de la visita de los Condi dei Nord, el archiduque Pablo de Rusia y María Fedorovna, encargadas por los responsables de la República para conmemorar el evento y que se encuentran repartidas entre la Alte Pinakothek de Múnich y colecciones privadas. En esa dirección se inscriben series como la visita del papa Pío IV, un conjunto de cuatro lienzos, o el incendio en San Marcuola, acaecido en 1784.

Esta pareja de pinturas procede de la colección Danbuz, que tuvo su sede en la isla de Wight; después formaron parte de los bienes de Leonard Gow, en Dumbartonshire. Las dos vistas entraron en la colección Rohoncz en 1934, siendo su primera referencia bibliográfica la de Rudolf Heinemann , hecha en 1937, para el catálogo de la Colección. Ambas telas fueron exhibidas en la exposición monográfica dedicada a los Guardi en Venecia, en 1965, cuyo catálogo estuvo a cargo de Pietro Zampetti .

Los lienzos reproducen un tramo del Gran Canal desde sus orillas. En la tela con San Simeone Piccolo y Santa Lucia, la superficie acuosa ocupa una amplia y dilatada zona del lienzo, que llena con holgura el borde inferior y que termina por perderse en la curva donde se produce un estrangulamiento que hace confluir casi los dos lados del canal. La hilera de edificios a la izquierda está dominada por la gran cúpula, con su linterna, de San Simeone Piccolo, edificio de planta centralizada, inspirado en el Panteón de Roma y diseñado en el siglo xviii por Giovanni Scalfarotto; de este conjunto Guardi subraya la gran escalinata de entrada junto con el pórtico.Al lado de esta iglesia y abriendo la diagonal que dibuja el canal, está el palacio Foscari-Contarini. A la derecha del espectador, área que experimentó una importante reforma en el siglo xix, encontramos la iglesia de Santa Lucia, que fue demolida así como parte de sus alrededores para levantar en el solar la estación ferroviaria de la ciudad. De esta misma vista se conocen dos versiones, una en la Akademia de Viena y la otra en el Philadelphia Museum of Art, así como un dibujo que salió a subasta en Nueva York, a principios de 1990, y que pertenece a una colección privada.

En el segundo lienzo, pendant del primero y que completa la vista, la pronunciada orilla del canal, que sirve para introducirnos en la composición, arranca con la fachada de la iglesia de Santa Lucia, a la que sigue una serie de edificios de altura similar, entre los que se encuentran los palacios destruidos de Lion-Cavazza y el Bragadin-Vescovi, que nos llevan hasta Santa Maria di Nazareth, más conocida hoy como Santa Maria degli Scalzi. El templo, con una fachada muy trabajada, finalizada por Giuseppe Sardi, fue diseñado por Baldassare Longhena. Entre las versiones que se conocen de este lienzo, una de las mejores es la que se conserva también en la colección de la Akademia de Viena. De la composición, existe un dibujo en la colección Ten Cate en Almelo.

Las dos pinturas, fechadas en la madurez del pintor, hacia 1780, reúnen el mejor estilo de Guardi; composiciones donde la tierra firme se extingue a favor del agua y del cielo, que casi se funden y que ocupan importantes espacios en unas vistas de gran amplitud. Francesco Guardi dibuja con una pincelada muy libre los distintos elementos de sus panorámicas, donde las embarcaciones y las figuras animan con sus movimientos y colores unas escenas en las que la luz y los efectos atmosféricos diluyen las formas para conseguir «la magia del efecto».


 27_vista_del_canal_de_la_giudecca_con_le_zattere_las_iglesias_de_san_biagio_y_santa_marta_la_isla_de_san_giorgio_in_alga_y_al_fondo_los_montes_eug_neos

Vista del Canal de la Giudecca con le Zattere, las iglesias de San Biagio y Santa Marta, la isla de San Giorgio in Alga y, al fondo, los montes Eugáneos, obra de Francesco Guardi, c. 1757-1758. Óleo sobre lienzo, 71,3 x 119 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza.

La vista de esta tela se inscribe dentro de un género que triunfó en el siglo XVIII, especialmente entre los pintores venecianos: la veduta. Este tipo de obras eran encargadas o adquiridas por viajeros ingleses o amantes del arte. Francesco Guardi, pintor influido por Canaletto y por sus vistas ideales de la ciudad de la laguna, solía realizar dibujos preparatorios de sus lienzos; una buena colección de ellos y de apuntes se conserva en el Museo Correr de Venecia. En esta pintura, Guardi ofrece una vista del canal de la Giudecca con las Zattere -iglesias de San Biagio y Santa Marta- y, al fondo, tras la isla de San Giorgio in Alga, los montes Eugáneos. Tanto la paleta cromática como la luz son un buen ejemplo de la pintura veneciana dieciochesca.

Embarcaciones de todo tipo surcan las aguas del canal de la Giudecca, que se extienden en la lejanía hasta las cimas de los montes Eugáneos; a la derecha la orilla de las Zattere, desde las Fondamenta del Ponte Lungo hasta la punta de Santa Marta; a la izquierda un fragmento de la Giudecca, con la iglesia ahora destruida de los santos Biagio y Cataldo (actualmente se halla en su lugar el antiguo Molino Stucky) y, más adelante, la isla de San Giorgio in Alga.

La crítica ha recalcado claramente las relaciones con cuadros análogos de la laguna, fruto de encargos ingleses, pertenecientes a tres grupos distintos: el primero, compuesto por cinco obras, incluida la que reseñamos aquí, fue propiedad del barón Henry Fitz Walter hasta 1931; el segundo grupo, de seis obras, pertenece a la colección del duque de Buccleuch, en Bowhill House; otros dos cuadros pertenecieron a la colección Sondes de Lees Court.

De lo que al parecer no hay duda es del origen de la parte derecha del lienzo, con una porción de la orilla de las Zattere, inspirada en un dibujo de Guardi que perteneció a la Colección Chennevières (Christie's Londres, 25 de junio de 1974, lote 197), que se diferencia de éste fundamentalmente por la amplia descripción de la orilla, y por la inclusión, en el extremo derecho, de un edificio bajo que una pequeña calle separa de la anexa Ca' Zorzi, que en el lienzo no aparece. Cabe observar que de la iglesia de Santa Marta, visible a lo lejos, sólo queda en pie la estructura exterior, englobada en la zona portuaria del barrio homónimo, el área más occidental de la ciudad y especie de paradigma de periferia protoindustrial. Probablemente se utilizara el mismo dibujo para componer otras dos vistas muy semejantes a ésta, igualmente firmadas (colecciones Buccleuch y Sondes). Ambas derivan del prototipo Thyssen, como desarrollos ampliados de una porción visual que inicialmente no comprendía uno de los ejemplos más famosos de la arquitectura veneciana del siglo XVIII, la iglesia de los Gesuati, erigida a partir de un proyecto de Giorgio Massari entre 1723 y 1736.

A pesar de la ausencia de referencias cronológicas fiables de gran parte de la carrera de Guardi, Morassi propuso fechar parte de los tres grupos de obras «inglesas» antes mencionadas en torno a 1745-1750, mientras que Succi se inclinaba por una fecha posterior en torno a 1750. De las idas y venidas de los coleccionistas que realizaban su Grand Tour hacia mediados del siglo se pueden deducir elementos más precisos. Así por ejemplo, Sir Brook Bridges, el único antepasado de lord Fitz Walter que mostró interés por las artes, realizó su gira entre 1757 y 1760, estando documentado en Padua (y, por lo tanto, probablemente en Venecia) en junio de 1757. Posó para Batoni y Mengs en 1758, el mismo año en que otro inglés, John Montagu (lord Brundenell, luego marqués de Monthermer) -que probablemente comprara los seis cuadros de Guardi que luego pasaron a la Colección Buccleuch- fue retratado por dichos artistas. Montagu permaneció en Venecia desde septiembre de 1758 hasta principios de 1760, pero no podemos dejar de señalar que éste, tal vez en 1757, le encargó a Antonio Joli una serie de treinta y nueve vistas de ciudades italianas y francesas en las que se había detenido durante su Tour, además de dos vistas del Vesubio y de la costa napolitana que ejecutó Carlo Bonavia (la primera de ellas fechada precisamente en 1757). Puesto que cuatro de las vistas de Guardi que estuvieron en la Colección Buccleuch todavía se encuentran en la residencia de Montagu en Bowhill, junto con dieciséis de las vistas topográficas de Joli y la de la costa napolitana de Bonavia, parece lógico relacionar con éstas el nombre de lord Brundenell, cabiendo suponer relaciones posibles, si no seguras, entre los distintos coleccionistas británicos que realizaron su Grand Tour. Otro vínculo con estas fechas y este grupito de ingleses deriva de la procedencia de Lees Court de dos versiones de otro retrato sin identificar de Batoni (que Clark fecha en torno a 1758); es decir de la misma colección en la que se incluía la versión de menor formato del Canal de la Giudecca de Francesco Guardi.

En definitiva, se puede plantear razonablemente la hipótesis de que el lienzo de la Colección Thyssen (desde luego de época no tardía, pues todavía está muy anclado en la inspiración canalettiana) y los que originalmente lo acompañaban fueron encargados en 1757 o a principios de 1758, y en septiembre de este último año los de la Colección Buccleuch.


 8_el_gran_canal_con_san_simeone_piccolo_y_santa_luc_a

El Gran Canal con San Simeone Piccolo y Santa Lucía, obra de Francesco Guardi, c. 1780. Óleo sobre lienzo, 48 x 78 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Francesco Guardi, hermano de Gianantonio, fue un pintor de vedute y de capricci. Emparentado con Giambattista Tiepolo, del que era cuñado, se formó en el ambiente familiar colaborando con su hermano, que se dedicó a la pintura con figuras. Francesco Guardi empezó a labrar una carrera independiente a raíz de la muerte de Gianantonio, en 1760, y se decantó por el género de las vistas, cuyos primeros ejemplos reflejan tanto el estudio como la influencia de Canaletto en detalles tan significativos como son los personajes y otros pormenores que hallamos en sus panorámicas. A lo largo de la década de 1770, Guardi desarrolló su propio estilo, en el que el colorido y la luz desempeñaron un papel esencial, y que estuvo totalmente configurado en los años ochenta. El pintor también ejerció de cronista de su tiempo y en esta línea hay que poner las pinturas de la visita de los Condi dei Nord, el archiduque Pablo de Rusia y María Fedorovna, encargadas por los responsables de la República para conmemorar el evento y que se encuentran repartidas entre la Alte Pinakothek de Múnich y colecciones privadas. En esa dirección se inscriben series como la visita del papa Pío IV, un conjunto de cuatro lienzos, o el incendio en San Marcuola, acaecido en 1784.

Esta pareja de pinturas procede de la colección Danbuz, que tuvo su sede en la isla de Wight; después formaron parte de los bienes de Leonard Gow, en Dumbartonshire. Las dos vistas entraron en la colección Rohoncz en 1934, siendo su primera referencia bibliográfica la de Rudolf Heinemann , hecha en 1937, para el catálogo de la Colección. Ambas telas fueron exhibidas en la exposición monográfica dedicada a los Guardi en Venecia, en 1965, cuyo catálogo estuvo a cargo de Pietro Zampetti .

Los lienzos reproducen un tramo del Gran Canal desde sus orillas. En la tela con San Simeone Piccolo y Santa Lucia, la superficie acuosa ocupa una amplia y dilatada zona del lienzo, que llena con holgura el borde inferior y que termina por perderse en la curva donde se produce un estrangulamiento que hace confluir casi los dos lados del canal. La hilera de edificios a la izquierda está dominada por la gran cúpula, con su linterna, de San Simeone Piccolo, edificio de planta centralizada, inspirado en el Panteón de Roma y diseñado en el siglo xviii por Giovanni Scalfarotto; de este conjunto Guardi subraya la gran escalinata de entrada junto con el pórtico.Al lado de esta iglesia y abriendo la diagonal que dibuja el canal, está el palacio Foscari-Contarini. A la derecha del espectador, área que experimentó una importante reforma en el siglo xix, encontramos la iglesia de Santa Lucia, que fue demolida así como parte de sus alrededores para levantar en el solar la estación ferroviaria de la ciudad. De esta misma vista se conocen dos versiones, una en la Akademia de Viena y la otra en el Philadelphia Museum of Art, así como un dibujo que salió a subasta en Nueva York, a principios de 1990, y que pertenece a una colección privada.

En el segundo lienzo, pendant del primero y que completa la vista, la pronunciada orilla del canal, que sirve para introducirnos en la composición, arranca con la fachada de la iglesia de Santa Lucia, a la que sigue una serie de edificios de altura similar, entre los que se encuentran los palacios destruidos de Lion-Cavazza y el Bragadin-Vescovi, que nos llevan hasta Santa Maria di Nazareth, más conocida hoy como Santa Maria degli Scalzi. El templo, con una fachada muy trabajada, finalizada por Giuseppe Sardi, fue diseñado por Baldassare Longhena. Entre las versiones que se conocen de este lienzo, una de las mejores es la que se conserva también en la colección de la Akademia de Viena. De la composición, existe un dibujo en la colección Ten Cate en Almelo.

Las dos pinturas, fechadas en la madurez del pintor, hacia 1780, reúnen el mejor estilo de Guardi; composiciones donde la tierra firme se extingue a favor del agua y del cielo, que casi se funden y que ocupan importantes espacios en unas vistas de gran amplitud. Francesco Guardi dibuja con una pincelada muy libre los distintos elementos de sus panorámicas, donde las embarcaciones y las figuras animan con sus movimientos y colores unas escenas en las que la luz y los efectos atmosféricos diluyen las formas para conseguir «la magia del efecto».



Otras obras


 21guardi_saint_cecilia

Saint Cecilia as organist. Obra de Obra de Francesco Guardi


 15francesco_guardi_002

Obra de Francesco Guardi, c. 1747. Obra de Obra de Francesco Guardi


 16_francesco_guardi_047

Obra de Francesco Guardi, c. 1745-1750. Obra de Obra de Francesco Guardi


 17francesco_guardi_036

Obra de Francesco Guardi, c. 1738. Obra de Obra de Francesco Guardi


 18_1430682994_477122

Obra de Francesco Guardi, c. 1752. Obra de Obra de Francesco Guardi


 19francesco_guardi_031

Obra de Francesco Guardi, c. 1752. Obra de Obra de Francesco Guardi


 20_francesco_guardi_030

Obra de Francesco Guardi, c. 1752. Obra de Obra de Francesco Guardi


 1milagro_de_un_santo_dominico_1763_lugano_colecci_n_privada

Milagro de un santo dominico, 1763, Lugano, colección privada. Obra de Obra de Francesco Guardi


 3vista_de_la_punta_della_dogana_en_direcci_n_a_la_chiesa_della_salute_hacia_1780

Vista de la Punta della Dogana en dirección a la Chiesa della Salute, hacia 1780. Obra de Obra de Francesco Guardi


 4francesco_guardi_l_isola_di_san_giorgio

L'Isola di San Giorgio, de Guardi, segunda mitad del siglo XVIII, óleo sobre lienzo, Galería Estense, Módena. Obra de Obra de Francesco Guardi


 9procesi_n_nocturna_en_plaza_de_san_marcos

Procesión nocturna en plaza de San Marcos, 1758 Óleo sobre lienzo, 48 x 85 cm. Ashmolean Museo. Oxford. Obra de Obra de Francesco Guardi


 10el_bucentauro_parte_del_lido_el_d_a_de_la_ascensi_n_1430682715_808033

El Bucentauro parte del Lido el día de la Ascensión, 1770. Óleo sobre lienzo, 66 x 101 cm. El Louvre. París. Obra de Obra de Francesco Guardi


 11coronaci_n_en_el_palacio_ducal

Coronación en el Palacio Ducal, 1770. Óleo sobre lienzo, 67 x 101 cm. El Louvre. París. Obra de Obra de Francesco Guardi


 13concierto

Concierto, 1782. Óleo sobre lienzo, 68 x 91 cm. Alte Pinakothek. Munich. Obra de Obra de Francesco Guardi


 14guardi_st_marks_basil

St Marks Basil, c. 1774. Obra de Obra de Francesco Guardi


 22francesco_guardi_bridge_at_dolo_wga10838

Bridge at Dolo. Obra de Obra de Francesco Guardi


 23francesco_guardi_capriccio_with_venetian_motifs_wga10853

Capriccio with Venetian Motifs, c. 1760. Obra de Obra de Francesco Guardi


 24francesco_guardi_hot_air_balloon_rising_wga10880

Hot-Air Balloon Rising, c. 1784. Obra de Obra de Francesco Guardi


 25francesco_guardi_landscape_with_a_fisherman_s_tent_wga10860

Landscape with a Fisherman's Tent, c. 1770-75. Obra de Obra de Francesco Guardi


 26_francesco_guardi_the_parlor_of_the_nuns_at_san_zaccaria_wga10827

The Parlor of the Nuns at San Zaccaria, c. 1745-50. Obra de Obra de Francesco Guardi


 28francesco_guardi_il_ridotto_the_foyer_wga10829

Il Ridotto (The Foyer), 1755. Obra de Obra de Francesco Guardi


 27francesco_guardi_town_with_a_bridge_wga10828

Town with a Bridge, c. 1750. Obra de Obra de Francesco Guardi


 29francesco_guardi_capriccio_arco_rovinato_e_una_villa_nello_sfondo_1760s

Capriccio arco rovinato e una villa nello sfondo, c. 1760-70. Obra de Obra de Francesco Guardi


 30francesco_guardi_veneza_c_1760_1773

Veneza, c. 1760-1773. Obra de Obra de Francesco Guardi


 31_guardipiazzetta

"La Piazzetta Verso L' Isola San Giorgio", c. 1760. Paint Oil on Canvas 49.5 x 36.5 cm. Obra de Obra de Francesco Guardi


 32the_grand_canal_venice_c1760_francesco_guardi

The Grand Canal, Venice, c. 1760. Obra de Obra de Francesco Guardi


 33_francesco_guardi_the_feast_of_the_ascension_wga10861

The Feast of the Ascension, c. 1775. Obra de Obra de Francesco Guardi


 34_francesco_guardi_venice_the_dogana_with_the_giudecca_wga10870

Venice - The Dogana with the Giudecca, c. 1775. Obra de Obra de Francesco Guardi


 35francesco_guardi_isola_di_san_giorgio

Isola di San Giorgio, c. 1780. Obra de Obra de Francesco Guardi


 36francesco_guardi_the_punta_di_dogana_wga10874

The Punta di Dogana, c. 1782. Obra de Obra de Francesco Guardi


 37f36rancesco_guardi_outward_voyage_of_the_bucintoro_to_san_nicol_del_lido_wga10883

Outward Voyage of the Bucintoro to San Nicolò del Lido, c. 1785-88. Obra de Obra de Francesco Guardi


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Venice from the Bacino di San Marco, c. 1780. Obra de Obra de Francesco Guardi


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Venice, A View of the Entrance to the Grand Canal with the Church of Santa Maria Della Salute and the Punta Della Dogana. Obra de Obra de Francesco Guardi


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Venice, A View of the Church of San Giorgio Maggiore with the End of the Giudecca. Obra de Obra de Francesco Guardi


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La Piazzetta, le palais des Doges et le quai des Esclavons, vers 1780, huile sur toile, Musée Nissim de Camondo, Paris, France. Obra de Obra de Francesco Guardi


 42francesco_guardi_venice_a_view_of_the_church_of_san_giorgio_maggiore_seen_from_the_giudecca_wga10886

Venice - A View of the Church of San Giorgio Maggiore Seen from the Giudecca. Obra de Obra de Francesco Guardi


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San Giorgio Maggiore. Obra de Obra de Francesco Guardi


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San Giorgio Maggiore-Fondation Custodia, c. 1775-80. Obra de Obra de Francesco Guardi


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Piazza San Marco, Venice, c. 1770. Obra de Obra de Francesco Guardi


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The Torre del'Orologio, c. 1770. Obra de Obra de Francesco Guardi


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View of the Palazzo Loredan dell'Ambasciatore on the Grand Canal, Venice. Obra de Obra de Francesco Guardi


 48guardi_francesco_bucintoro_festen_i_venezia_de_venezianske_dogers_pragtskib_il_bucintoro_vender_tilbage_efter_sposalizio_del_mare_ceremonien_p_kristi_himmelfartsdag

Bucintoro-festen i Venezia. De venezianske dogers pragtskib "Il Bucintoro" vender tilbage efter "Sposalizio del Mare"-ceremonien på Kristi Himmelfartsdag, c. 1785



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado le trabajo recopilatorio está dedicado a a Francesco Guardi (1712–1793) un pintor italiano que se inició tarde –a los 30 años-, fue admirador de su paisano el veneciano Canaletto, del que tomo el relevo. Su obra es subjetiva, sus pinturas se envuelven en una atmósfera imprecisa, con textura de sueño y nostalgia, llena de sensibilidad. Está considerado entre los últimos practicantes, junto con sus hermanos, de la clásica escuela de pintura veneciana. Su pintura se caracteriza por colores expresivos y contornos esfumados.



Fuentes y agradecimientos: museothyssen.org, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artcyclopedia.com, wga.hu, epdlp.com, pintura.aut.org, artehistoria.com y otras de Internet
 




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última edición por j.luis el Domingo, 03 May 2015, 21:32; editado 2 veces 
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Mensaje Re: GUARDI 
 
J.Luis gracias por este nuevo trabajo para la galería de Guardi, como pintor paisajista me gusta ya que como bien sabes los paisajes son mis preferidos.  :grin:

Un saludo.
 




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Mensaje Re: GUARDI 
 
Gracias xerbar, ya me imaginaba que este tópic te gustaría.




Saludos.
 




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Mensaje Re: GUARDI 
 
Si a alguien interesa he añadido nuevas imágenes de paisajes de Guardi.



 
 




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Mensaje Re: GUARDI, Francesco 
 
300º aniversario del nacimiento de Francesco Guardi



Guardi se sube otra vez a la góndola


Venecia acude a museos de todo el mundo para desplegar la obra del artista

Junto con Canaletto fue quien mejor captó la personalidad de la ciudad de los canales




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'La regata en el Canal de la Giudecca', de Francesco Guardi.

En el atardecer de la República Serenísima de Venecia, el salón de visitas de las monjas reclusas era un puro jolgorio, una fiesta infinita. En su interior había tres grandes ventanas: de un lado las reclusas esperaban a la madre, a un amante, a un hijo... Del otro lado, los visitantes intercambiaban con las chicas sus provisiones de dulces y bebidas. Los niños se entretenían con un pequeño teatro de marionetas. Allí iban a parar las hijas de mala fama, y no solo de las grandes familias venecianas. Dicen las malas lenguas que nacían más bebés dentro de los conventos que fuera de ellos. Tal atmósfera íntima y mundana se respira en El locutorio de las monjas de San Zaccaria, de Francesco Guardi (Venecia 1712-1793), una pieza clave para entender la obra del artista que, en dura pugna con Canaletto, mejor pintó jamás el cielo, el agua y la piedra de la República de los Dogos.

A finales del siglo XVIII eran populares las casas de juego administradas por el gobierno veneciano. En ellas se apostaba dinero y las prostitutas vendían su cuerpo al mejor postor. Los clientes eran aristócratas locales y extranjeros. La literatura de la época narra cómo poderosos próceres de la Iglesia se infiltraban sin complejos en aquel canallesco aunque privilegiado submundo.

Aquellas casas permanecían abiertas sólo durante el larguísimo carnaval, que comenzaba el 26 de diciembre y finalizaba el día de Cenizas. Todos cubrían su rostro, excepto los administradores del local. En el famoso cuadro El ridotto del Palacio Dondolo, Guardi retrata en detalle el espíritu de libertad que se respiraba: hay máscaras de colombinas, pulchinelas que esconden la identidad de personajes misteriosos y seductores. Guardi vio aquí un nicho de mercado para vender a los ricos viajeros vistas íntimas de su ciudad natal, y al mismo tiempo crear obras antológicas que acabaron haciendo Historia. Al mirar un cuadro de Guardi, inevitablemente el ojo descubre la verdadera Venecia y el olfato percibe la humedad de la laguna a través de las diversas estaciones del año.


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Francesco_Guardi - Il Ridotto. 1755. Óleo sobre lienzo, 108 x 208 cm. (Ca' Rezzonico is a palazzo on the Grand Canal in Venice. Today it is a public museum dedicated to 18th century Venice and one of the 11 venues managed by the Fondazione Musei Civici di Venezia).

El pasado 5 de octubre se celebró el 300º aniversario del nacimiento de Francesco Guardi, y ahora, con este motivo, el Museo Correr de la Plaza de San Marcos le dedica una gran y compleja exposición, abierta al público hasta el 6 de enero. Bajo el título Franceso Guardi, 1712- 1793, Venecia rinde homenaje a un artista que no pudo ver la gloria en vida; aunque, sin duda fue uno de los pintores más originales de todo el siglo XVIII y uno de los máximos exponentes del vedutismo. La muestra reúne un conjunto de 70 dibujos y 50 pinturas procedentes de museos y colecciones de todo el mundo.

En una de las paredes del Museo Correr se lee una frase que lo deja todo bien claro: “Guardi es más vivo que Canaletto, usa el color en modo más original, con un talento personal y ninguno es superior a él en su género. Su talento es vivaz y posee una gracia picante. La calidad atmosférica de la luz no ha sido superada por ninguno”. El entrecomillado pertenece al francés Charles Yriarte, autor de Venise, (1878) autor de una obra clave en la valorización tardía del talento del maestro. La exposición no pretende, de ningún modo establecer una comparación entre Canaletto y Guardi, sino más bien descubrir uno de los más anómalos vedutistas venecianos. “Guardi es un artista complicado, intrigante. Es considerado el pintor más creativo del settecento. Estudiar a Francesco Guardi es una labor compleja: en él vivían muchos pintores, todos geniales. Hizo pintura figurativa, religiosa, costumbrista, y al final de su carrera, vedutista”, explica a este diario el comisario de la exposición, Alberto Craievich.

No siempre nacer en una familia de artistas es garantía de éxito. Guardi aprendió el oficio en el taller de su padre, Domenico, junto con sus hermanos Antonio y Nicoló. Todos talentosos, murieron pobres y poco apreciados. Durante años Francesco y su hermano Antonio trabajaron juntos en obras figurativas, algunas de las cuales fueron atribuidas a Antonio. Una exposición en el Palazzo Grassi, en 1965, aclaró todas las dudas. “Su pintura y su técnica es de mayor calidad”, aclara Craievich.

Organizada en orden cronológico, la muestra del Correr inicia con las primeras obras figurativas de vida cotidiana que retratan el carnaval, fiestas populares y temas religiosos. Se exponen dos pequeños dibujos de La Piedad que evidencian el trazo ligero de Guardi. En la segunda sección aparecen las primeras vedutas de Guardi, realizadas en 1755 cuando la fama había instalado a Canaletto en Londres. Guardi ve aquí un nicho de mercado y por necesidad económica utiliza como base las incisiones de Canaletto; sin embargo, la mirada cambia. En las telas de Guardi la arquitectura no es protagonista, sino el cielo, el aire, la laguna. “Crea encuadres inéditos de la ciudad y de la laguna, como en El Canal de la Giudecca con la punta de Santa Marta. Las proporciones son libremente falsas y la perspectiva es elástica”, comenta el comisario.

En la tercera sección aparecen los caprichos de composición y de paisaje. Se trata de telas sorprendentes, donde la libertad de la mano del artista se hace presente: ruinas arquitectónicas con árboles secos, cielos dramáticos. “Con los caprichos expresa su personalidad. No se limita a hacer simples collages de ruinas de edificios antiguos y modernos. Transporta las composiciones a la laguna”, resume.

Al final de su carrera recibió el encargo de retratar con varias pinturas la visita del papa Pío VI. El 1 de enero de 1793, tras un mes de enfermedad, Guardi expiró. Pobre, sin fama ni gloria. Como un genio incomprendido... o comprendido solo a medias.



elpais.com


 

Posiblemente junto a Canaletto, Guardi sea el pintor más famoso, que dedicó a Venecia gran parte de su obra.
 




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Mensaje Re: GUARDI, Francesco 
 
Obra Social laCaixa / Exposición



Zaragoza se abre al 'Settecento'

CaixaForum Zaragoza acoge en exclusiva en España una exposición de 45 obras de 30 pintores italianos del siglo XVIII procedentes de los Museos Nacionales de Berlín



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'La Piazzeta de San Marco', de Francesco Guardi, hacia 1760.

Desde los ventanales de CaixaForum Zaragoza se contempla una ciudad viva y moderna que late con la cadencia de los semáforos. De ventanales hacia dentro se abre, del 3 de junio al 13 de noviembre, una puerta del tiempo que conduce al Settecento italiano, ese siglo de las luces de la pintura transalpina en la que brillan con especial luminosidad Francesco Guardi, Canaletto, Giuseppe Maria Crespi y Giovani Battista Tiepolo, entre otros.

Settecento. Obras maestras de la pintura italiana de los Staatliche Museen zu Berlin son en total 45 obras de 30 artistas italianos (o afincados en Italia) que podrán contemplarse en CaixaForum, en una exposición que nace para esta sede y morirá en ella, puesto que no está previsto que gire por el resto de recintos culturales que posee la Obra Social de laCaixa en España.


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De izquierda a derecha: Ángel Aterido, comisario de la exposición; Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria laCaixa, y Ricardo Alfós, director de CaixaForum Zaragoza, contemplan el Canaletto de la exposición.

Los cuadros, que se organizan en cuatro áreas temáticas, ocupan cuatro salas consecutivas en la primera planta de CaixaForum, algo que ha sorprendido a Bernd Lindermann, director de los Museos Estatales de Berlín, de cuya colección se extrae esta muestra. "Cuando entré en la exposición me sorprendí muchísimo al ver todas las obras en el mismo piso, porque en Berlín las tenemos repartidas en dos plantas. Viéndola así, me he dado cuenta de que es una colección fantástica del siglo XVIII italiano".

Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria laCaixa, ha destacado la singularidad de la exposición y su excepcionalidad, "puesta al alcance de todos los aragoneses". A finales de junio se celebra el segundo aniversario de esta sede en Zaragoza, por la que han pasado 625.000 personas. "Hemos podido ver desde las momias de Egipto, a las mujeres de Roma, los dibujos de Pixar, arte contemporáneo...", ha recordado Durán, que asegura que el espacio CaixaForum "nos ha permitido dar a conocer la cultura a toda la ciudadanía".

"Los Museos Estatales de Berlín son una envidia para muchos países y son una referencia", ha proseguido. Su origen se remonta a las colecciones reales prusianas durante los siglos del Barroco, pero no fue hasta 1830 que estas colecciones se abrieron al publico, y desde entonces se han ampliado sus temáticas. "La vocación divulgativa de estos museos conecta con el espíritu de CaixaForum", ha explicado Elisa Durán, que ha calificado ambas instituciones como "una herramienta para la cohesión social".


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'Retrato de una dama como Diana cazadora', de Jacopo Amigoni, 1739-47.

El comisario de la exposición, Ángel Aterido, doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha recorrido los cuatro ámbitos de la exposición, comenzando por el de vistas urbanas o vedute, donde se reflejan el gusto por el presente y la fascinación por el pasado que experimentaban las aristocracias contemporáneas que realizaban el Gran Tour por toda Europa.

Allí lucen fascinantes la vista de Santa Maria della Salute desde el Gran Canal, de Canaletto y La Piazzeta de San Marco, de Francesco Guardi, además de la obra de Antonio Diziani que muestra una procesión con motivo de la presentación del nuevo Dux en la Plaza de San Marco.

"Este cuadro se pintó siguiendo una proporción geográfica gracias a la cámara oscura que permite la copia directa del paisaje", ha explicado Aterido, que añade que "son construcciones de taller que se arreglan para que queden lo mejor posible".. "Son cuadros llenos de anécdotas, donde cada personaje parece que tiene una historia que contar".

La naturalezas arquitectónicas en ruinas son otro bucólico motivo de fascinación artística, como es el caso de El puente roto de Locatelli, pintado sobre cobre, que busca lo anecdótico, más que el edificio emblemático.


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'Betsabé en el baño', de Sebastiano Ricci, hacia-1725.

El segundo apartado es la representación de la vida cotidiana: la vida de palacio con el gusto por lo oriental frente a las escenas cotidianas de la gente humilde. "Los retratos nos dan el tono cambiante de la percepción y auto conciencia del individuo", ha añadido Ángel Aterido, que ha destacado el Retrato de una dama como Diana cazadora, de Jacopo Amigoni ("quien frecuentó la corte de Turín, entregada a las modas francesas"), así como diferentes tipos de retratos palaciegos (desde el exceso Rococó a las fórmulas más sencillas).

"La ciencia pasa en este periodo a ser espectáculo, como demuestra El ascenso del globo, de Guardi, que retrata una escena que tuvo lugar el 15 de abril de 1784, y enmarca la voladura del globo con la arquitectura de la ciudad", ha destacado el comisario. El globo, como no podía ser de otra manera en Venecia, en lugar de una canastilla carga una góndola.

Los distintos modos de narrar ocupan el tercer ámbito, que recoge principalmente temática mitológica y empieza con la comparación de un tema de Antiguo Testamento con la mitología: El triunfo de Baco frente a La expulsión de Agar.

Destaca en esta sala la pintura de Bolonia, como Betsabé en el baño, de Ricci que durante años fue atribuido a Veronés, así como dos versiones distintas de Las bodas de Cupido y Psique. Una, más intimista y otra grandiosa, con un rompimiento de cielo en el que los dioses dan la bienvenida a Psique al Olimpo.


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'El martirio de Santa Águeda', de Giovanni Battista Tiepolo, hacia 1755.

Dos cuadros de Angelica Kauffmann inspirados en un textos de Montesquieu sobre la inevitabilidad del amor cierran esta sala y dan paso al colofón dedicado a la imagen religiosa.

"Roma era la capital del catolicismo", ha recordado Elisa Durán. Por ello, en este ámbito destacan cuadros de altar, proyectos para frescos, imágenes de martirios, altares privados... y bocetos, como el de Ricci para una iglesia en Bérgamo. Giovanni Battista Tiepolo y su Cristo camino del calvario junto a El martirio de Santa Águeda concentran el drama de la sala en cuyas imágenes se atisba la aceptación del sufrimiento.

"El siglo XVIII empezó siendo un siglo apasionado y acabó con la búsqueda de la razón, el orden, un regreso a la antigüedad. Este sería el tránsito de los 18 estados de Italia, algunos con estilos artísticos muy caracterizados: Roma, Venecia, Nápoles...", ha señalado el comisario, que ha explicado que "la idea ha sido descolocar lo que hay en Berlín y recolocarlo".


elmundo.es
 




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