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Tiepolo, Giambattista
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Este trabajo recopilatorio está dedicado a Giambattista (o Giovanni Battista) Tiepolo (Venecia, 5 de marzo de 1696 – Madrid, 27 de marzo de 1770) fue un pintor y grabador italiano, considerado el último gran pintor de la era barroca. Es una de las figuras más importantes del rococó italiano.

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Era hijo de un corredor de barcos. Su maestro fue Gregorio Lazzarini, pero aprendió aún más de la obra de los maestros que le precedieron: Tiziano, Tintoretto y, sobre todo, Veronés. Es el más grande decorador del siglo.

En 1719 se casó con una hermana del vedutista Francesco Guardi, Maria Cecilia, de la que tuvo nueve hijos, dos de los cuales fueron también buenos pintores: Lorenzo y en especial Giovanni Domenico Tiepolo, que comenzó a colaborar con él en la década de 1740.

Pintor fecundo e imaginativo, alcanzó enorme éxito, y recibió encargos de Venecia, Milán, Bérgamo y Vicenza. Fue asistido en Venecia por un experto en perspectiva, Gerolamo Mengozzi-Colonna. El éxito de estos frescos hizo que se le contratara en otros lugares de Europa, como la Residencia de Wurzburgo y, al final de su carrera, en Madrid.

Partió a Madrid (donde fallecería), llamado por el rey Carlos III, a principios del año 1762. Su tarea principal fue decorar al fresco varios techos del Palacio Real de Madrid. Acudió con sus hijos Giandomenico y Lorenzo. Viudo de Maria Cecilia Guardi, le acompañó su nueva novia, mucho más joven que él y frecuente modelo de sus figuras femeninas.

Sus principales trabajos en Madrid fueron los frescos del Palacio Real (a destacar los del Salón del Trono) y una serie de cuadros para el altar del Convento de San Pascual (Aranjuez). Cuando falleció, su estilo empezaba a ser cuestionado y este altar fue desmontado y mutilado, para ser sustituido por otras obras al gusto neoclásico que imponía Mengs.


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Tiepolo - Joven con loro, c. 1759.


Estilo

En una primera época siguió el estilo de Giovanni Battista Piazzetta, Federico Bencovich y Sebastiano Ricci. El claroscuro del barroco da paso en él a los colores claros. En Venecia desarrolla un nuevo género, las vedutte, esto es, vistas minuciosas de Venecia, muy estimadas por los viajeros extranjeros.

Habiendo conocido un gran éxito por sus obras de Venecia y Bérgamo llegó a distanciarse del academicismo.

Excelente pintor, influyó en Goya debido a una notable técnica que posteriormente alcanzaría un gran reconocimiento: la «iluminación» de partes precisas del cuadro. Los colores claros resaltan impresiones o ideas tales como la pureza o lo divino. Tenía una gran facilidad para el dibujo. Sus composiciones son etéreas, llenas de gracia. Sus techos pintados, de efecto ilusionista, engañan a la vista y parecen abiertos al cielo.

Para sus temas bíblicos y mitológicos, introducía fondos arquitectónicos al estilo de Veronés. Su colorido es más claro y ligero que el de Tiziano o Rubens, con tonos nacarados, si bien maneja el pincel con soltura, sin buscar un efecto liso como Mengs y otros pintores neoclásicos posteriores.


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Tiepolo - Inmaculada Concepción, 1767-1769. Óleo sobre lienzo, 281 × 127 cm, aprox. Museo del Prado, Madrid.

Su producción es en gran porcentaje religiosa, por encargos de iglesias y cofradías venecianas. Abunda en cuadros de apariciones, visiones celestiales y temas de martirio. Por exigencias decorativas, suelen ser composiciones verticales muy alargadas, dividiendo el espacio entre una zona celeste y otra terrenal.

Inspiró a autores muy posteriores, como Jules Chéret (1836–1933), el primero de los grandes cartelistas que produjo sistemáticamente grandes carteles litográficos en color.


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Tiepolo - Frescos en el Palacio Real de Madrid, c. 1762–1766.


Obras

    - Raquel escondiendo los ídolos domésticos. Frescos del Palacio Arzobispal de Udine (1726–1728):
    - Sara y el arcángel. Frescos del Palacio Arzobispal de Udine (1726–1728):
    - La muerte de Jacinto. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
    - Frescos en Wurzburgo (1752). Por encargo del príncipe-obispo de Wurzburgo, Charles Philippe Greiffenklau, Tiépolo realizó con sus dos hijos la decoración del salón y del inmenso plafón de la gran escalera de su nueva residencia. Probablemente sea la obra más lograda de su carrera. De la escena Investidura del obispo Harold como duque de Franconia, se conserva un boceto en el Metropolitan Museum de Nueva York.
    - Frescos del Palacio Real de Madrid (1764). Temas: glorificación de España y la casa real. Pintó los frescos de la Saleta y del Salón del Trono.
    - Generosidad de Escipión, Museo Nacional de Estocolmo, boceto para la decoración de la Villa Cordellina, en el Montecchio, cerca de Vicenza. Anteriormente, Escipión había sido representado en el palacio Dugnani-Casati de Milán (1731).
    - Tentación de San Antonio, Pinacoteca de Brera, Milán.
    - Virgen del Carmen (1732), realizado para la iglesia veneciana de San Apolinar. Pinacoteca de Brera.
    - Agar e Ismael en el desierto (h. 1732), Scuola di San Rocco, Venecia.
    - Telémaco y Mentor (h. 1740), Rijksmuseum, Ámsterdam.
    - La Traslación de la Santa Casa de Loreto (1743–1745), Galería de la Academia de Venecia. Es un estudio preparatorio de la composición destinada a la iglesia veneciana de los carmelitas descalzos, con perspectiva sotto in sù.
    - Martirio de santa Águeda (1750), Gemäldegalerie, Berlín.
    - La visita de Enrique III a la villa Contarini. Hacia 1750. Fresco transpuesto sobre tela, Museo Jacquemart-André, París.
    - Rinaldo y Armida (1753), Alte Pinakothek, Múnich.
    - La Adoración de los Reyes (1753), Alte Pinakothek de Múnich. Perteneció al convento de benedictinos de Schwarzach y, tras la secularización de los bienes eclesiásticos, pasó a la colección de Maximiliano I.
    - Las virtudes teologales (h. 1754), Reales Museos de Bruselas. Es un boceto sobre el tema, del que se conocen a Tiépolo hasta cinco versiones distintas.
    - La visión de santa Ana (1759), Galería de pinturas de Dresde. De esta obra se conserva un modelo de menor tamaño en el Rijksmuseum.
    - La Virgen con san José y cinco santos (finales de los años 1750), Museo Nacional de Bellas Artes de Budapest.
    - San Carlos Borromeo (h. 1767–1769).
    - Dos balcones con orantes, Academia de Bellas Artes de Venecia, con perspectiva sotto in sù.
    - Abraham y los tres ángeles, Museo del Prado.
    - Lienzos para la iglesia del convento de San Pascual, en Aranjuez, hoy en el Museo del Prado:
        - Inmaculada Concepción (1767–1769).
        - San Pascual bailón.
        - San Antonio de Padua.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor extranjerol, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección del foro de xerbar, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras


Tiepolo en el Museo Thyssen

Giambattista Tiepolo (Venecia, 1696 - Madrid, 1770) Artista veneciano que se formó con el pintor de historia Gregorio Lazzarini y estudiando la obra de Veronés, Sebastiano Ricci y Giambattista Piazzetta, de cuyo singular claroscuro se hicieron eco sus obras juveniles. Su primer encargo importante fue la decoración al fresco del palacio arzobispal de Udine, trabajo que efectuó entre 1726 y 1729, y en el que rompió con los tonos oscuros de sus pinturas anteriores, introduciendo gamas claras y luminosas, y perspectivas efectistas bañadas por una intensa luz, que serían características ya de toda su carrera. A estos frescos siguieron los de la capilla Colleoni en Bérgamo (1732- 1733), los lienzos para la iglesia de los Gesuati (1737-1739) y el conjunto del Palazzo Labia en Venecia (1746-1747). Entre 1750 y 1753 se trasladó a Würzburg para trabajar en la residencia del príncipe-obispo. En 1756 regresó a su ciudad natal y se convirtió en presidente de la Academia. Un año después participó en la decoración de Villa Valmarana y en la de Ca’Rezzonico. En 1762 está documentado en Madrid, llamado por Carlos III para colaborar en el Palacio Real. Tiepolo cultivó con igual soltura el fresco y la pintura de caballete, además de ser un extraordinario dibujante y grabador, faceta esta en la que destacan, entre sus series, los Caprichos, publicados en 1743, y la titulada Scherzi. En sus grandes encargos tuvo de ayudantes a sus dos hijos, Giandomenico y Lorenzo, y a Gerolamo Mengozzi, que le asistió con algunas de las perspectivas arquitectónicas. La inventiva, la capacidad creadora, el acierto en las teatrales puestas en escena de sus composiciones, tratadas con un colorido rico y brillante, hacen de Tiepolo el mayor representante de la pintura decorativa y uno de los mejores pintores del siglo XVIII.


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La muerte de Jacinto, c. 1752-1753. Óleo sobre lienzo, 287 x 232 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Este gran lienzo está fechado en el periodo en que el pintor trabajó en Würzburg, y fue Sack, en 1910, el primer historiador que le atribuyó esta tela. En Würzburg, Tiepolo llevó a cabo, junto con sus dos hijos, Giandomenico y Lorenzo, uno de los grandes ciclos decorativos de su carrera: los frescos para la residencia del príncipe obispo Karl Philipp von Greiffenklau, que es generalmente considerado como uno de sus mejores conjuntos.

El tema está extraído de Las Metamorfosis de Ovidio (libro X), donde se narra el fatal desenlace de los amores entre el dios Apolo y el mortal Jacinto. Según el relato clásico, Jacinto murió víctima de su propia torpeza al lanzar, con ímpetu, su disco durante una partida, hiriéndose mortalmente en la cabeza. Otra versión de los acontecimientos cuenta que fue el disco lanzado por Apolo el que mató al muchacho al rebotar en el suelo o contra una roca. En otros relatos es el viento Céfiro, quien celoso al no ser correspondido por Jacinto, desvió el disco de Apolo hacia el joven. El dios, ante su incapacidad para devolver la vida a Jacinto, decidió inmortalizarlo transformándolo en una flor que Tiepolo coloca en una hermosa mata, junto a la raqueta, a nuestra derecha.

En el lienzo de Tiepolo hay algunas licencias en cuanto al objeto que mató a Jacinto.Así vemos en primer término dos pelotas de tenis junto con una raqueta, al lado del héroe. Una tercera bola, que, a juzgar por la posición de los dedos de la mano izquierda, sostenía Jacinto antes del nefasto incidente, se ha deslizado sobre el suelo enlosado terminando su carrera a la izquierda del lienzo. Para más detalles, parte de una red, medio caída, se entrevé detrás del compacto grupo de espectadores. Esta libertad en la interpretación del juego se debe a una traducción del libro de Ovidio realizada en 1561 por Giovanni Andrea dell’Anguillara. En esta obra, el clásico disco que mató a Jacinto fue sustituido por una pelota de tenis. Este juego, en su modalidad conocida como Pallacorda, fue popular entre la nobleza del siglo xvi y estuvo de moda en la época en que Tiepolo pintó el cuadro. La Fundación Querini Stampalia de Venecia tiene en su colección un lienzo de Gabriel Bella donde dos parejas de jugadores, en un recinto cerrado, practican este deporte. La composición, en todos sus ingredientes, destila una fina ironía que hace en muchas ocasiones de Tiepolo un maestro genial. A la transformación que sufre el tema hay que añadir la interpretación que hace el pintor del episodio con un Jacinto semidesnudo en el suelo, dirigiendo su rostro hacia el consternado Apolo y luciendo en su mejilla la herida y el enrojecimiento del pelotazo recibido. A las posturas algo teatrales de los dos protagonistas, se suman los mudos testigos del suceso, que se alinean a la izquierda, y la sonrisa maliciosa de la estatua del dios Pan, que parece que ha girado su cabeza para no perderse el desenlace de la historia.

Se conservan varios dibujos preparatorios para el grupo central del cuadro, dos de ellos en el Victoria and Albert Museum de Londres. En esos dos diseños se estudian las posiciones de Jacinto y Apolo. En uno, el héroe aparece acomodado en el suelo, con las piernas juntas y flexionadas, acercándose a la solución final que Tiepolo le da en este lienzo. Sin embargo, Apolo, en esos dos esbozos, asiste al muchacho. Se han detectado también similitudes con la serie de la Jerusalén libertada realizada en Würzburg. La primera se encuentra en la zona del jardín encantado donde están Rinaldo y Armida. El papagayo, el fragmento de entablamento donde se posa, la estatua de Pan, los cipreses del fondo y el arco que comunica con «la cancha de tenis» se encuentran perfectamente desarrollados en ese jardín encantado. En el episodio en el que Rinaldo abandona a Armida, la postura que toma ésta, sentada en el suelo y ligeramente inclinada, también recuerda la adoptada en el lienzo por nuestro héroe.

La pintura perteneció a la colección, con sede en Bückeburg, del barón Wilhelm Friedrich Schaumburg-Lippe y pudo ser una adquisición directa del aristócrata al propio artista. Mientras que la pintura estuvo entre los herederos del barón, los príncipes de Schaumburg-Lippe, participó en su primera exposición, celebrada en Berlín, dedicada a la pintura italiana de los siglos xvii y xviii. El lienzo formó parte de los bienes de esta familia hasta 1934, fecha en la que ya está registrado en la colección Rohoncz, antiguo nombre de la colección Thyssen-Bornemisza.


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La muerte de Sofonisba, c. 1760. Óleo sobre lienzo, 48,3 x 38,2 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

La muerte de Sofonisba fue un tema que empezó a representarse con cierta frecuencia en la pintura a partir del siglo XVII. La fuente para este episodio, que se inserta al final de la segunda guerra púnica, es la Historia de Roma de Tito Livio (XXX, 14-15). Sofonisba, que vivió entre el 235 y el 203 a. C., fue reina de Numidia. Hija del general cartaginés Asdrúbal, contrajo matrimonio con uno de los jefes númidas, Sifax, aliado de Roma y al que Sofonisba consiguió alejar de sus compromisos con la República. Sifax fue derrotado en la batalla de Útica por otro jefe númida, Masinisa, con el que la joven se desposó y con el que había estado prometida antes de su matrimonio con Sifax. Escipión el Africano, ante el temor de que esta nueva unión volviera a producir un alejamiento de su aliado en África, como había sucedido con Sifax, exigió a Masinisa que le entregara a Sofonisba para llevarla cautiva a Roma. El marido, con el fin de evitar el deshonor, pero incapaz de enfrentarse al general romano, resolvió el problema enviando a su esposa una copa de veneno que ésta bebió.

Este pequeño lienzo, cuya historia se conoce desde finales del siglo XIX, perteneció a varias colecciones inglesas y francesas. La primera referencia que sobre él tenemos es que formó parte de la colección Gibson Craig de Londres, siendo subastado en 1887. En Francia pasó por las colecciones parisinas de Camille Groult y de Antenor Patiño; finalmente ingresó en Villa Favorita en 1975 a través del mercado de arte.

La muerte de Sofonisba está pintada con un toque de pincel lleno de libertad y fluidez, por lo que el cuadro se ha incluido dentro del nutrido grupo de bocetos que fueron pasos previos para composiciones más ambiciosas. Sin embargo, de esta muerte de Sofonisba no se conoce ninguna obra final con la que pueda vincularse. Tiepolo, para la presentación del drama histórico, ha elegido un formato vertical instalando la escena en un monumental marco arquitectónico. El peso de la composición lo ha desplazado a la derecha, donde la protagonista de la historia ocupa el primer término, moribunda, tras beber el veneno y dejar el recipiente volcado sobre la mesa. Sofonisba posa en esos trágicos momentos con la camisa abierta, mostrándonos un pecho y asistida por dos sirvientas; la más próxima a ella, ataviada con unas sugestivas telas rojas y con el cabello adornado con un llamativo lazo azul, es la encargada de asistir a su señora con un inmenso cojín. La otra, en segundo plano, dirige su mirada a un paje que, testigo del suceso, se ha colocado a la izquierda, compensando el peso de las tres figuras implicadas en el drama. Los personajes visten, conforme al estilo de Tiepolo, telas suntuosas de colores fuertes que provocan elegantes contrastes, como los que se consiguen entre el amarillo, el rojo y el azul que articulan las superficies del grupo principal. El escenario elegido evoca a los del Veronés y en él se crea, con la iluminación, un segundo foco de interés en el patio que cierra el episodio y cuya presencia se acentúa por la penumbra del primer ámbito. La pintura fue datada por Anna Pallucchini hacia 1760, fecha que también aceptaron Gemin y Pedrocco.



Frescos de Tiepolo en el Palacio Arzobispal de Udine


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Raquel escondiendo los ídolos domésticos, c. 1726-1728. Fresco, 500 × 400 cm, aprox. Palacio Arzobispal de Udine, Udine, Italia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

Tiepolo pintó los frescos del Palacio Arzobispal de Udine con temas del Antiguo Testamento. Entre ellos se encuentra este episodio, narrado en el Génesis, 31:17. Raquel y Lía eran dos hijas de Labán. Jacob se casó con las dos y consiguió huir de Labán, que lo había engañado, llevándose consigo a sus hijos y sus mujeres sobre los camellos. Raquel hurtó los ídolos domésticos de su padre. Cuando Labán lo supo, salió tras ellos, alcanzándolos en el monte de Galaad. Labán les pregunta por qué le quitaron los ídolos, pero Jacob no sabía que Raquel los había hurtado y lo niega. Labán busca por todos lados, pero no encuentra los ídolos, pues Raquel los había escondido en una albarda de un camello, y se sentó sobre ellos, negándose a levantarse en presencia de su padre.

Tiépolo representa el momento en el que Labán, representado como un anciano, se dirige a su hija Raquel, que se encuentra sentada sobre la albarda de camello debajo de la cual están sus ídolos. Raquel es el centro de la composición. A un lado, delante de un cortinón a modo de tienda, se ve a Lía, la otra esposa de Jacob, con un ánfora en el brazo. Detrás se ve a una pareja descansando, a camellos y camelleros. Y a la izquierda se ha representado a un grupo con un pastor, una sierva, los niños y el ganado. Este grupo simboliza la meta de los fugitivos en la sencilla vida pastoril.


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Sara y el arcángel, c. 1726-1728. Fresco, 400 × 200 cm, aprox. Palacio Arzobispal de Udine, Udine, Italia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

Tiepolo pintó escenas del Antiguo Testamento en los frescos del Palazzo Arcivescovile de Udine. En esta se representa el episodio de Sara con el arcángel que le anuncia que será madre.

Según el libro del Génesis, aunque Dios le prometió a Abraham ser el padre de naciones, Sara era estéril. Para ayudar a su marido a cumplir su destino, ella le ofreció a su esclava Agar como concubina. Agar se quedó embarazada de forma inmediata y comenzó a despreciar a su señora. Sara amargamente se quejó a su esposo, y éste le dijo que hiciera con su criada lo que quisiera. El duro trato que Sara le dio a Agar la forzó a huir al desierto con su hijo Ismael, donde encontró a un ángel que le anunció que sus hijos serían numerosos y le urgió a que regresara con su señora.

En el Capítulo 18 del Génesis, Dios envió tres ángeles disfrazados de hombres para informar a Abraham y Sara de que la pareja próximamente tendría un hijo, Isaac. Abraham se rio con alegría ante tales noticias, pues tendría 100 años en el momento del nacimiento, pero Sara rio con duda, pues sería de 90 años y ya hacía tiempo que había pasado la menopausia («a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres»). Este es el momento representado en el fresco de Udine: un ángel le anuncia a Sara, ya anciana, que va a ser madre.

Tiepolo utiliza colores claros. Sara va vestida a la moda de la época, y el ángel luce una túnica bordada y una capa anaranjada. Se representa el acontecimiento con proximidad, buscando la verosimilitud en la representación humana.


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El sacrificio de Isaac. 1726-1729. Fesco, 400 × 500 cm. Palacio Arzobispal de Udine. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


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Agar en el desierto. 1726-1729. Fesco, 400 × 500 cm. Palacio Arzobispal de Udine. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


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El sueño de Jacob. 1726-1729. Fesco, 400 × 500 cm. Palacio Arzobispal de Udine. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 28giovanni_battista_tiepolo_the_judgment_of_solomon_wga22249

El juicio de Salomón. 1726-1729. Fesco, 400 × 500 cm. Palacio Arzobispal de Udine. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 29giovanni_battista_tiepolo_the_prophet_isaiah_wga22250

El profeta Isaías 1726-1729. Fesco, 200 × 250 cm. Palacio Arzobispal de Udine. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.



Otras obras


 21agar_e_ismael_en_el_desierto_h_1732_scuola_di_san_rocco_venecia

Agar e Ismael en el desierto, h. 1732. Óleo sobre lienzo, 140 × 120 cm. Scuola di San Rocco, Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

Trata aquí Tiepolo un tema del Antiguo Testamento. Según el libro del Génesis, aunque Dios le prometió a Abraham ser el padre de naciones, Sara era estéril. Para ayudar a su marido a cumplir su destino, ella le ofreció a su esclava Agar como concubina. Agar se quedó embarazada de forma inmediata y comenzó a despreciar a su señora. Sara amargamente se quejó a su esposo, y éste le dijo que hiciera con su criada lo que quisiera. El duro trato que Sara le dio a Agar la forzó a huir al desierto con su hijo Ismael, donde encontró a un ángel que le anunció que sus hijos serían numerosos y le urgió a que regresara con su señora.

Después de este episodio, Sara concibe a Isaac, y tras nacer éste, según se relata en el Capítulo 21:8 y ss del Génesis, Agar y su hijo Ismael fueron echados de la casa de Abraham. Agar e Ismael vagaron por el desierto de Beerseba, donde se quedaron sin agua. Al llorar el niño, se apareció un ángel que

    llamó a Agar desde el cielo, y le dijo: ¿Qué tienes, Agar? No temas; porque Dios ha oído la voz del muchacho en donde está. 21:18 Levántate, alza al muchacho, y sostenlo con tu mano, porque yo haré de él una gran nación. 21:19 Entonces Dios le abrió los ojos, y vio una fuente de agua; y fue y llenó el odre de agua, y dio de beber al muchacho. 21:20 Y Dios estaba con el muchacho; y creció, y habitó en el desierto, y fue tirador de arco. 21:21 Y habitó en el desierto de Parán; y su madre le tomó mujer de la tierra de Egipto.

El tema había sido tratado anteriormente por Claudio Lorena, enfatizando el paisaje desértico.

En el cuadro de Tiepolo toda la tensión se centra en los personajes y sus miradas. Aparece Agar, sosteniendo a su hijo Ismael, deshidratado, y mirando suplicante al ángel que se les aparece. El ángel se compadece del niño y les señala el camino de la fuente.

Toda la indigencia y desamparo de la pintura se manifiestan a través de expresión dolorida y suplicante de la madre, que tiene un gesto de sufrimiento y una postura que recuerda a las de una Virgen en una Pietà.


 22la_visita_de_enrique_iii_a_la_villa_contarini

La visita de Enrique III a la villa Contarini. Hacia 1750. Fresco transpuesto sobre tela, 30 × 740 cm. Museo Jacquemart-André, París. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

La visita de Enrique III a la villa Contarini es un fresco ejecutado por el pintor rococó italiano Giovanni Battista Tiepolo. Se transpuso a lienzo y actualmente se exhibe en el Museo Jacquemart-André de París (Francia).

Se trata de una pintura de género histórico. Representa la visita que hizo Enrique III de Francia, hijo del rey Enrique II y de su esposa Catalina de Médicis, a la noble familia italiana de los Contarini en el año 1574. La escena se enmarca en las arquitecturas pintadas para él por el quadraturista G. Mengozzi Colonna.

Tiepolo recrea en la pintura un mundo aristocrático. Su estética recuerda y continúa la del Veronés.


 23rinaldo_y_armida

Rinaldo y Armida, 1753. Óleo sobre lienzo, 104,8 × 143 cm. Alte Pinakothek, Múnich. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

La historia de Armida y Rinaldo proviene de la obra Jerusalén liberada de Torquato Tasso. Rinaldo, un guerrero que acude a guerrear en la época de las Cruzadas, se encuentra descansando del combate cuando lo ve la hechicera Armida. Esta, viendo en él a un enemigo, está dispuesta a matarlo, pero en lugar de ello se enamora del héroe y se lo lleva consigo a una isla encantada. Dos guerreros son enviados a buscar a Rinaldo, y en un espejo le hacen ver su injusta ociosidad, por lo que el héroe, finalmente, marcha con los dos guerreros.

Tiepolo ya había tratado temas de la Jerusalén liberada en un ciclo de frescos pintados en la Sala de Tasso de la Villa Valmerana, cerca de Vicenza. En este óleo sobre lienzo representa a Armida sujetando al héroe, tanto con la mano como con una guirnalda de flores, símbolo de los lazos que le mantienen prisionero. Debajo de ella se ve a Cupido, como incitador de la pasión amorosa. En una mano sujeta un espejo, que en este caso es instrumento de su mágico atractivo.

Ambas figuras se enmarcan en el paisaje de una arquitectura antigua detrás de la cual se ve a los dos guerreros de la historia acercándose a donde están Rinaldo y Armida.

Todo en el cuadro sugiere el ambiente mágico de una isla encantada: el rico colorido, la sensual Armida, Rinaldo en una pose de abandono, la columna hermética del sátiro y el papagayo, así como el paisaje que se ve detrás de la portalada de piedra, con su cielo azul con irisaciones rosáceas.


 30el_martirio_de_san_bartolom

El martirio de San Bartolomé, 1722. Óleo sobre lienzo, 167 × 139 cm. San Stae, Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.

El martirio de San Bartolomé es un lienzo de Tiépolo, hecho en sus primeros años en Venecia.

El testamento de Andrea Stazzio, patricio de Venecia, indicaba la realización de varias obras sobre la vida de los doce apóstoles para la iglesia de San Stae. Entre los pintores a los que les fue encargada esta comisión se encontraban Sebastiano Ricci y Giovanni Antonio Pellegrini, además de Tiépolo.

Cada artista debería realizar una pintura sobre la vida de un apóstol, y a Tiépolo le tocó en suerte representar a San Bartolomé.

Los cuadros estaban originalmente planeados para situarse en una de las naves del templo pero finalmente se ubicaron en el presbiterio, donde aún se encuentran.

Se trata de una pieza con coloración oscura y sumo dramatismo. A pesar de pertenecer al primer período de Tiépolo, posee un acertado realismo en las figuras.

El cuadro muestra el momento del martirio, cuando Bartolomé es despojado de su piel. Domina la composición una diagonal que dibuja el cuerpo del santo entre sus víctimas, reflejando la crueldad del momento captado. La vehemencia con que el apóstol encauza sus brazos hacia el cielo, sugiriendo una alusión a la figura divina, subyace el rayo de luz que viene desde lo alto.2

A la postre, Tiépolo se trasladaría a España, donde algunas de sus obras serían observadas y estudiadas por el joven Francisco de Goya, que también debió de haber visto este cuadro en su viaje a Italia en 1771.3 La violencia que irradia este lienzo fue repetida por el maestro aragonés en su cuadro El tres de mayo de 1808 en Madrid.


 6traslaci_n_de_la_santa_casa_de_loreto_1743_1745_galer_a_de_la_academia_de_venecia

Traslación de la Santa Casa de Loreto, c. 1743–1745. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 7martirio_de_santa_gueda_1750_gem_ldegalerie_de_berl_n

Martirio de santa Águeda, 1750. Gemäldegalerie de Berlín. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 9los_acr_batas_fresco_en_la_villa_tiepolo_de_venecia_1790

Los acróbatas, fresco en la villa Tiepolo de Venecia, 1790. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 10escena_de_carnaval_1750_museo_del_louvre

Escena de Carnaval, 1750. Museo del Louvre. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 31tiepolo_giovanni_battista_apollo_and_marsyas_1720_22

Apolo y Marsias, 1725. Óleo sobre lienzo, 100 × 135 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 32giovanni_battista_tiepolo_the_rape_of_europa_wga22253

El rapto de Europa, 1725. Óleo sobre lienzo, 99 × 134 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 33_giovanni_battista_tiepolo_temptations_of_st_anthony_wga22254

Las tentaciones de san Antonio Abad, 1725. Óleo sobre lienzo, 40 × 47 cm. Pinacoteca de Brera (Milán). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 34_giovanni_battista_tiepolo_annunciation_wga22256

La anunciación, 1724-1725. Óleo sobre lienzo, 46 × 38 cm. Museo del Hermitage. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 35education_of_the_virgin_c_1732_by_giovanni_battista_tiepolo

La educación de la Virgen María, 1732. Óleo sobre lienzo, 46 × 38 cm. Santa Maria della Fava (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 36_giovanni_battista_tiepolo_abraham_praying_before_the_three_angels_wga22258

Abraham ora ante los tres ángeles, h. 1730. Óleo sobre lienzo, 140 × 120 cm. Scuola Grande di San Rocco (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 37_giovanni_battista_tiepolo_the_angel_succouring_hagar_wga22259

Agar y el ángel     1732. Óleo sobre lienzo, 140 × 120 cm. Scuola Grande di San Rocco (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 38_giovanni_battista_tiepolo_nativity

Natividad, 1732. Óleo sobre lienzo, 99 × 134 cm. Basílica de San Marcos (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 41tiepolo_giovanni_battista_the_triumph_of_zephyr_and_flora_1734_35

El triunfo de Céfiro y Flora, 1734-1735. Óleo sobre lienzo, 395 × 225 cm. Ca' Rezzonico (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 42giovanni_battista_tiepolo_pope_st_clement_adoring_the_trinity_wga22266

San Clemente y la Trinidad, 1737-1738. Óleo sobre lienzo, 488 × 256 cm. Pinacoteca Antigua de Múnich. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 43giovanni_battista_tiepolo_the_holy_family_appearing_in_a_vision_to_st_gaetano_wga22267

Sagrada Familia y san Cayetano     1735-1736. Óleo sobre lienzo, 350 × 300 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 39giovanni_battista_tiepolo_john_the_baptist_preaching_wga22261

La predicación de san Juan Bautista, 1732-1733. Óleo sobre lienzo, 350 × 300 cm. Capella Colleoni (Bérgamo). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 40giovanni_battista_tiepolo_the_beheading_of_john_the_baptist_wga22262

La decapitación de san Juan Bautista, 1732-1733. Óleo sobre lienzo, 350 × 300 cm. Capella Colleoni (Bérgamo). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 44cristo_con_la_cruz_a_cuestas

Cristo con la cruz a cuestas, 1737-1738. Óleo sobre lienzo, 450 × 517 cm. Sant' Alvise (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 451280px_giovanni_battista_tiepolo_the_madonna_of_carmel_and_the_souls_of_the_purgatory_wga22270

Virgen del Carmen con almas del purgatorio, 1736. Óleo sobre lienzo, 210 × 650 cm. Pinacoteca de Brera (Milán). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 46_giovanni_battista_tiepolo_carrying_the_cross_wga22269

Camino del Calvario, h. 1738. Óleo sobre lienzo, 52 × 63 cm. Gemäldegalerie de Berlín. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 47_giovanni_battista_tiepolo_the_institution_of_the_rosary_wga22275

La institución del Santo Rosario, 1737-1739. Fresco, 1200 × 450 cm. Iglesia de Santa María del Rosario (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 48giovanni_battista_tiepolo_the_virgin_appearing_to_dominican_saints_wga22282

La Virgen con Santa Catalina de Siena, Santa Rosa de Lima y Santa Inés, 1737-1739. Fresco. Iglesia de Santa María del Rosario (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 51_giovanni_battista_tiepolo_king_david_playing_the_harp_wga22281

El rey David tocando el arpa, 1737-1739. Fresco. Iglesia de Santa María del Rosario (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 49_giovanni_battista_tiepolo_the_virgin_appearing_to_st_dominic_wga22279

Aparición de la Virgen a santo Domingo, 1737-1739. Fresco, 340 × 168 cm. Iglesia de Santa María del Rosario (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 50_giovanni_battista_tiepolo_the_glory_of_st_dominic_wga22280

Apoteosis de santo Domingo, 1737-1739. Fresco, 340 × 168 cm. Iglesia de Santa María del Rosario (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 52_giovanni_battista_tiepolo_the_virgin_with_six_saints_wga22284

La Virgen y seis santos, 1737. Óleo sobre lienzo, 72,8 × 56 cm. Museo de Bellas Artes de Budapest. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 53aparici_n_de_la_virgen_a_san_felipe_neri

Aparición de la Virgen a san Felipe Neri, 1740 - 360 × 182 cm. Museo Diocesano (Camerino). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 54_giovanni_battista_tiepolo_the_gathering_of_manna_wga22286

La recolacción del maná, 1740 - 1000 × 525 cm. Museo Parroquial (Verolanuova). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 55_giovanni_battista_tiepolo_the_sacrifice_of_melchizedek_wga22287

El sacrificio de Melquisedec, 1740 - 1000 × 525 cm. Museo Parroquial (Verolanuova). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 56_giovanni_battista_tiepolo_allegory_of_virtue_and_nobility_google_art_project

Alegoría de la fortaleza y la sabiduría, 1740-1743 - 400 × 500 cm. Museo Poldi Pezzoli (Milán). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 57giovanni_battista_tiepolo_079

Mecenas ofrece las bellas artes al emperador Augusto, 1745. Óleo sobre lienzo, 69,5 × 89 cm. Museo del Hermitage (San Petersburgo). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 58_giambattista_tiepolo_the_banquet_of_cleopatra_google_art_project_1438772091_675014

El banquete de Cleopatra, 1743-1745. Óleo sobre lienzo, 49 × 346 cm. Galería Nacional (Victoria). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 59_giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_daphne_wga22293

Apolo y Dafne, 1745. Óleo sobre lienzo, 96 × 79 cm. Museo del Louvre. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 60_discovery_of_the_true_cross_tiepolo

El descubrimiento de la Vera Cruz, h. 1745. Fresco, 490 cm de diámetro. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 61_giovanni_battista_tiepolo_the_last_supper_wga22295

La última cena, 1745. Óleo sobre lienzo, 81 × 90 cm. Museo del Louvre. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 62giovanni_battista_tiepolo_last_communion_of_st_lucy_wga22296

La última comunión de santa Lucía, 1745 - 222 × 101 cm. Iglesia de los Santos Apóstoles (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 63giovanni_battista_tiepolo_st_james_the_greater_conquering_the_moors_wga22297

Santiago el Mayor conquistando a los moros, 1749-1750. Óleo sobre lienzo, 317 × 163 cm. Museo de Bellas Artes de Budapest. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 64_giovanni_battista_tiepolo_apparition_of_the_virgin_to_st_simon_stock_wga22299

Aparición de la Virgen a san Simón, 1746-1749. Óleo sobre lienzo, 66 × 42 cm. Museo del Louvre. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 65_giovanni_battista_tiepolo_fortitude_and_justice_wga22300

La fortaleza y la justicia, 1740-1743 - 235 × 240 cm. Scuola Grande dei Carmini, Venice (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 66_giovanni_battista_tiepolo_prudence_sincerity_and_temperance_wga22301

La prudencia, la sinceridad y la templanza, 1740-1743 - 235 × 240 cm. Scuola Grande dei Carmini, Venice (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 67_giovanni_battista_tiepolo_neptune_offering_gifts_to_venice_wga22302

Neptuno ofrece dones a Venecia, 1740-1743. Óleo sobre lienzo, 135 × 270 cm. Scuola Grande dei Carmini, Venice (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 68_m_tet_mellan_antonius_och_kleopatra_1746_47_av_giovanni_battista_tiepolo_stor

El encuentro de Antonio y Cleopatra, 1746-1747. Fresco, 650 × 300 cm. Palacio Labia (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 69_giovanni_battista_tiepolo_the_banquet_of_cleopatra_wga22307

Banquete de Cleopatra y Antonio, 1746-1747. Fresco, 650 × 300 cm. Palacio Labia (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 70el_triunfo_de_belerofonte

El triunfo de Belerofonte, 1746-1747. Fresco, 650 × 300 cm. Palacio Labia (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 71giovanni_battista_tiepolo_the_investiture_of_herold_as_duke_of_franconia_wga22320

La investidura del obispo Haroldo, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 72giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_the_continents_wga22323

Apolo y los continentes, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 73giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_the_continents_asia_obelisk_group_wga22329

Alegoría de Asia, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 74giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_the_continents_europe_overall_view_wga22331

Alegoría de Europa, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 75giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_the_continents_africa_right_hand_side_wga22328

Alegoría de África, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 76giovanni_battista_tiepolo_apollo_and_the_continents_america_left_hand_side_wga22325

Alegoría de América, 1752-1753. Fresco, 400 × 500 cm. Residencia de Wurzburgo. Alemania. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 77giovanni_battista_tiepolo_the_sacrifice_of_iphigenia_wga22333

El sacrificio de Ifigenia, 1751. Fresco, 350 × 700 cm. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 78_giovanni_battista_tiepolo_eurybates_and_talthybios_lead_briseis_to_agamemmon_wga22334

Euribato y Taltibio conducen a Briseida ante Agamenón, 1751. Fresco, 350 × 700 cm. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 79_the_rage_of_achilles_by_giovanni_battista_tiepolo

La furia de Aquiles, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 80_giovanni_battista_tiepolo_venus_appearing_to_aeneas_on_the_shores_of_carthage_wga22336

Venus comparece ante Eneas camino de Cartago, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 81giovanni_battista_tiepolo_aeneas_introducing_cupid_dressed_as_ascanius_to_dido_wga22337

Eneas presenta ante Dido a Cupido disfrazado de Ascanio, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 82giovanni_battista_tiepolo_mercury_appearing_to_aeneas_wga22338

Mercurio exhorta a Eneas a partir, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 83_giovanni_battista_tiepolo_thetis_consoling_achilles_wga22339

Tetis consuela a Aquiles, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 84giovanni_battista_tiepolo_angelica_and_medoro_with_the_shepherds_wga22340

Angélica y Medoro se despiden de los campesinos, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 96_1438776459_688208

Apolo y Diana, detalle, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 94giovanni_battista_tiepolo_angelica_carving_medoro_s_name_on_a_tree_wga22341

Angélica graba en un árbol el nombre de Medoro, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 95rinaldo_abandona_a_armida

Rinaldo abandona a Armida, 1751. Fresco. Villa Valmarana (Vicenza). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 97la_gloria_de_espa_a_1762_1766_fresco_2700_1000_cm_palacio_real_de_madrid_obra_de_giovanni_battista_tiepolo

La gloria de España, 1762-1766. Fresco, 2700 × 1000 cm. Palacio Real de Madrid. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 98apoteosis_de_la_monarqu_a_espa_ola

Apoteosis de la Monarquía española, 1762-1766. Fresco, 900 × 1500 cm. Palacio Real de Madrid. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 99venus_encomendando_a_vulcano_que_forje_las_armas_para_eneas

Venus encomendando a Vulcano que forje las armas para Eneas, 1762-1766. Fresco, 900 × 1500 cm. Palacio Real de Madrid. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 100giovanni_battista_tiepolo_allegory_of_the_planets_and_continents

Alegoría de los planetas y los continentes, 1752 - 185,4 × 175,4 cm. Museo Metropolitano de Arte. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 101giovanni_battista_tiepolo_adoration_of_the_magi_wga22346

La adoración de los reyes, 1753. Óleo sobre lienzo, 408 × 210 cm. Pinacoteca Antigua de Múnich. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 102giovanni_battista_tiepolo_an_allegory_with_venus_and_time_wga22347

Venus y Cronos     1753-1754 - 292 × 190 cm. Galería Nacional de Londres. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 103_giovanni_battista_tiepolo_a_seated_man_and_a_girl_with_a_pitcher_wga22348

La mujer del cántaro, 1755. Óleo sobre lienzo, 160 × 45 cm. Galería Nacional de Londres. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 104_giovanni_battista_tiepolo_the_theological_virtues_wga22349

Las virtudes teologales, 1755. Óleo sobre lienzo, 38,8 × 38,1 cm     Museos Reales de Bellas Artes, Bélgica. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 105daniele_iv_dolfin_tiepolo

Retrato del procurador Dolfin, h. 1755. Óleo sobre lienzo, 235 × 158 cm. Fondazione Querini Stampalia (Venecia). Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 107_giovanni_battista_tiepolo_allegory_of_merit_accompanied_by_nobility_and_virtue_wga22353

El mérito acompañado de la nobleza y la virtud, 1757. Fresco, 1000 × 600 cm. Ca' Rezzonico, Italia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 108_giovanni_battista_tiepolo_the_vision_of_st_anne_wga22358

La visión de santa Ana, 1759. Óleo sobre lienzo, 244 × 120 cm. Gemäldegalerie Alte Meister. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 109_giovanni_battista_tiepolo_076

Virgen con el Niño y un jilguero , 1760. Óleo sobre lienzo, 240 × 120 cm. National Gallery of Art, Washington D.C. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.


 110the_apotheosis_of_the_pisani_family_g_b_tiepolo

Apoteosis de la familia Pisani, 1762. Fresco, 2350 × 1350 cm. Villa Pisani, Italia. Obra de Giovanni Battista Tiepolo.



Enlaces interesantes


Ver más obras de Tiepolo en la Wikipedia

Ver diez obras de Tiepolo en Artehistoria

Ver obra de Tiepolo en la Artcyclopedi

 

Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a  Giambattista Tiepolo (Venecia, 5 de marzo de 1696 – Madrid, 27 de marzo de 1770) fue un pintor y grabador italiano, considerado el último gran pintor de la era barroca. Es una de las figuras más importantes del rococó italiano.


Fuentes y Agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, museodelprado.es, museothyssen.org, pintura.aut.org, artcyclopedia.com, wga.hu, ceres.mcu.es, artehistoria.com, britannica.com y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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Post Re: Tiepolo, Giambattista 
 
Tiepolo en el Museo del Prado


Tiepolo, Giambattista (Venecia, 1696-Madrid, 1770). Pintor italiano. Tiepolo fue famoso en toda Europa como fresquista sin rival y espléndido dibujante. Tuvo por primer maestro a Gregorio Lazzarini, que alentaba a sus discípulos a estudiar el arte veneciano del siglo XVI, y también se dejó influir por el tenebrismo de ­Federico Bencovich y el realismo y la monumentalidad de su gran contemporáneo Giovanni Battista Piazzetta. Su primera clientela fue la nobleza veneciana, en particular las familias Cornaro y Dolfin; hacia 1718-1720 pintó para el palacio veneciano Ca' ­Zenobio una serie de lienzos con la historia de la reina Zenobia, uno de los cuales se encuentra en el Prado. En 1719 contrajo matrimonio con ­Cecilia Guardi, que le daría nueve hijos. Muy activo en el Véneto y el norte de Italia, maduró especialmente como fresquista en el arzobispado de Udine (h. 1725-1727) y los palacios Archinto y Dugnani de ­Milán (h. 1729-1731). Era ya famoso cuando en 1736 el embajador de Suecia le invitó a decorar el Palacio Real de Estocolmo, pero no fue posible, como temía el propio embajador, llegar a un acuerdo sobre la remuneración; entre tanto Tiepolo pintó dos importantes cuadros de altar para ilustres clientes alemanes. Entre sus obras célebres en Venecia hay que señalar las decoraciones al fresco de las iglesias de Santa María del Rosario para los dominicos (1737-1739) y Santa María de ­Nazaret para los carmelitas des­calzos (1743-1745), así como la del grandioso salone del Palacio Labia con escenas de la historia de Marco Antonio y Cleopatra (h. 1746-1747). A comienzos de la década de 1740 entabló ­estrecha amistad con ­Francesco ­Algarotti, que le pediría pinturas y asesoría artística; los dos eran ­admi­radores del arte de Veronés. Por las mismas fechas Tiepolo trabajó en dos series de aguafuertes, los ­Capricci y los Scherzi di fantasia, por las que sus contemporáneos le compararon con Rembrandt y Castiglione; también sus hijos Giovanni ­Domenico y Lorenzo practicaron el aguafuerte, y el primero en particular fue prolífico grabador. A finales de 1750 Tiepolo se trasladó a ­Würzburg con Domenico y Lorenzo para decorar la Kaisersaal de la Würzburg ­Residenz (Alemania) del príncipe-obispo; allí permanecieron tres años, trabajando en lienzos de altar, cuadros de gabinete y sobre todo en el vasto programa de decoración al fresco de su escalera monumental, donde la imaginación heroica del artista alcanzó cotas deslumbrantes. Tras su regreso a Venecia se anotó nuevos triunfos con la decoración al fresco de la iglesia veneciana de la Piedad en 1754 y de la Villa Valmarana, próxi­ma a Vicenza, en 1757 (donde representó temas de la poesía épica, mientras Domenico pintaba encantadoras escenas de género), y con la enorme y espléndida Santa Tecla de la catedral de Este en 1759. Llamado a Madrid en 1761 para decorar el salón del trono del Palacio Nuevo, ­Tiepolo quiso excusarse alegando su edad avanzada y sus numerosos compromisos, pero Carlos III no quería otro artista, y la presión de sus ministros sobre las autoridades venecianas logró cumplir su deseo. Con el auxilio eficaz de Domenico y Lorenzo, Tiepolo decoró las estancias de aparato del citado palacio entre el verano de 1762 y el invierno de 1766; después, deseando permanecer en la corte de España, aceptó otros encargos reales como pintor de cámara. Cuando murió, a finales de marzo de 1770, estaba diseñando frescos para la cúpula de la colegiata de San Ildefonso en La Granja, proyecto en el que le sucedió Francisco Bayeu.

Obras

    - Inmaculada Concepción, óleo sobre lienzo, 281 x 155 cm, firmado, 1767-1769 [P363].
    - Visión de san Pascual Bailón, óleo sobre lienzo, 153 x 112 cm, 1767-1769 [P364].
    - El Olimpo, óleo sobre lienzo, 87 x 61,5 cm, 1761-1764 [P365].
    - Ángel con corona de azucenas, óleo sobre lienzo, 40 x 53 cm, 1767-1769 [P583].
    - Abraham y los tres ángeles, óleo sobre lienzo, 197 x 152 cm, h. 1769 [P2464].
    - San Pascual Bailón, óleo sobre lienzo, 39 x 26 cm [P2900]. Atribución dudosa.
    - San Antonio de Padua con el Niño Jesús, óleo sobre lienzo, 225 x 176 cm, 1767-1769 [P3007].
    - La reina Zenobia ante el emperador Aureliano, óleo sobre lienzo, 250 x 500 cm, h. 1717 [P3243].
    - El carnaval de Venecia, óleo sobre lienzo, 36 x 73 cm [P4678].
    - Estigmatización de san Francisco, óleo sobre lienzo, 278 x 153 cm, firmado, 1767-1769 [P7096].
    - Varios personajes vestidos de orientales, aguada sepia y pluma sobre papel agarbanzado, 184 x 146 mm, 1735-1740 [D1248].
    - San Juan Evangelista, aguada sepia, pluma y trazos de lápiz sobre papel blanco, 207 x 298 mm [D1286].
    - Apuntes de figuras, pluma sepia sobre papel agarbanzado, 275 x 198 mm, anterior a 1720 [D1289].
    - Estudios de manos, sanguina sobre papel marrón, 209 x 295 mm [D1291].
    - Varios estudios de manos, sanguina sobre papel marrón, 298 x 205 mm [D1292].
    - Estudio de figura oriental, aguada sepia, pluma y trazos de lápiz sobre papel blanco, 200 x 119 mm [D2064].
    - Alegoría de Carlos III, aguada sepia, lápiz negro y pluma sobre papel blanco, 356 x 242 mm, h. 1760 [D2084].
    - Paisaje con figuras, aguada, lápiz y pluma sobre papel, 210 x 370 mm [D3393]. Atribución dudosa.
    - Joven con el brazo encadenado y otras cuatro figuras, aguafuerte sobre papel, 138 x 176 mm, firmado, 1785 [G465].
    - El astrólogo y el joven soldado, aguafuerte sobre papel, 134 x 175 mm, firmado, 1785 [G466].
    - Tres soldados y un niño echado, aguafuerte sobre papel, 142 x 176 mm, firmado, 1785 [G467].
    - Ninfa con un pequeño sátiro, aguafuerte sobre papel, 142 x 175 mm, firmado, 1785 [G468].
    - Filósofo de pie con un gran libro, aguafuerte sobre papel, 135 x 176 mm, firmado, 1785 [G469].
    - Caballero sujetando su caballo, aguafuerte sobre papel, 142 x 178 mm, firmado, 1785 [G548].
    - Soldado y dos mujeres, aguatinta sobre papel, 136 x 172 mm, firmado, 1785 [G549].
    - Joven sentado apoyado en un vaso, aguafuerte sobre papel, 141 x 180 mm, 1785 [G550].
    - La mujer da audiencia, aguafuerte sobre papel, 141 x 175 mm, 1785 [G551].
    - Mujer de pie apoyada en un vaso, 138 x 175 mm, 1785 [G552].


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Inmaculada Concepción, óleo sobre lienzo, 281 x 155 cm, firmado, 1767-1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo. La obra fue un encargo Real para la Iglesia de San Pascual de Aranjuez. El boceto para este lienzo se conserva en las Courtauld Institute Galleries de Londres.

La Virgen María aparece sobre la bola del Mundo y la media luna, pisando la serpiente del Pecado Original, coronada por la paloma del Espíritu Santo y rodeada por ángeles y por algunos de los símbolos marianos. Éstos son la vara de azucenas, la palmera, la fuente y el espejo. Esta escena muestra la manera tradicional de representar la Inmaculada Concepción de la Virgen, que fue concebida sin pecado original.


 111_la_inmaculada_concepci_n

Esta majestuosa imagen de la Inmaculada Concepción de Tiepolo, es uno de los más bellos cuadros de altar pintados por Tiepolo, formó parte de un ciclo de siete encargado en 1767 para una nueva fundación real, la iglesia de San Pascual Bailón de Aranjuez. Los siete lienzos componían toda la decoración pictórica de aquel templo de franciscanos alcantarinos, construido en un austero estilo clásico. Las pinturas, místicas y contemplativas, reflejaban algunos de los objetos de devoción más importantes de la orden franciscana, como la eucaristía, el Niño Jesús y la Inmaculada Concepción de María. La Inmaculada se colocó a la izquierda del altar mayor, pareja de la Estigmatización de san Francisco (Prado), a la derecha; sobre el altar se instaló San Pascual Bailón adorando una visión de la Eucaristía (dos fragmentos en el Prado, Visión de san Pascual Bailón y San Pascual Bailón). Tiepolo recibió la selección de temas del confesor del rey, Joaquín de Eleta, y preparó una serie de bocetos al óleo para someterlos a la aprobación de Carlos III. Cinco se conservan en el Courtauld Institute de Londres, habiendo pertenecido originalmente a Francisco Bayeu. Entre los bocetos al óleo y las pinturas definitivas se aprecian muchos cambios de poca importancia, reflejo de la evolución de las ideas del artista al considerar las relaciones entre las diferentes imágenes del ciclo y su emplazamiento en el nuevo templo. El culto de la Inmaculada Concepción había sido promovido con vigor por los franciscanos, y las representaciones de esa idea abstracta de la pureza de María eran ya familiares y canónicas. Particularmente influyentes fueron las de ­Guido Reni y Murillo, que mostraban a María como una hermosa joven de cabellera larga y suelta, vestida de azul y blanco, con una luna creciente, una corona de doce estrellas y flores por atributos. Siguiendo esa tradición, Tiepolo había pintado una Inmaculada juvenil y graciosa en un cuadro de altar de 1734 para la iglesia franciscana del Aracoeli de Vicenza. En el boceto al óleo para el cuadro de Aranjuez subrayó la femineidad y la humanidad de María, flanqueada por ángeles que sostienen su delicada figura. En la pintura final, sin embargo, modificó las proporciones dando más espacio a la Virgen, al tiempo que acentuaba el giro de su cuerpo para infundirle más energía y lograr la sensación de una presencia poderosa. La tipología de la Virgen de cara ancha, madura y distante, la había utilizado ya en Venecia, por ejemplo en la bella Virgen con el Niño (1759, Museum of Fine Arts, Springfield, Massachusetts). En el lienzo del Prado el esplendor y la gravedad de María se asemejan a los del ángel portador de la eucaristía en la Visión de san Pascual Bailón; la analogía, fuera o no deliberada, resulta apropiada por haber sido la Virgen el primer tabernáculo de Cristo, presente en la eucaristía. Los símbolos de la pintura aluden a las virtudes de María y al significado de su concepción inmaculada. La Virgen redime la flaqueza original de Eva pisando a la serpiente cuyos perversos anillos se tienden sobre el orbe a sus pies. La palmera simboliza su triunfo y exaltación, y el espejo su pureza sin mancha, a la par que ella misma es espejo de todas las virtudes. La luna creciente y las doce estrellas remiten a la mujer del Apocalipsis (12, 1-10), siendo también el creciente un símbolo antiguo de la castidad. Al mismo tiempo, su luz procede del sol, así como la gracia especial de María procede de los méritos de Cristo, su hijo. El luminoso perfil de un obelisco en el fondo hace referencia a otros dos emblemas tradicionales de la Inmacu­lada Concepción, la Torre de David y la Torre de marfil, con sus connotaciones de inviolabilidad, virginidad y pureza. Hay pequeñas variantes entre el boceto al óleo y el cuadro de altar, por ejemplo la alteración de la forma del espejo, cuyo decorativo marco ovalado adopta en el altar un perfil clásico más sobrio. Una diferencia importante es, sin embargo, la omisión del ángel, destacado y musculoso, que miraba hacia la serpiente. Acaso aludiera al arcángel Miguel, cuya derrota de Lucifer prefiguró el papel de María como instrumento de salvación. Posiblemente Tiepolo juzgó que un ángel que sostuviera a la Virgen podría parecer un eco inconveniente del mismo motivo en el lienzo parejo de Estigmatización de san Francisco, donde un ángel conforta al santo desfallecido. La Inmaculada y los restantes cuadros de altar de la iglesia de San Pascual fueron retirados al convento anejo en 1775, y sustituidos por otras tantas obras de Anton Raphael Mengs, Francisco Bayeu y Mariano Salvador Maella. La interpretación que Tiepolo había dado a los temas franciscanos evidentemente contó con el beneplácito de Carlos III y Eleta, ya que en las instrucciones dictadas para los cuadros sustitutorios se insistía en que no se debían cambiar ni los santos ni los sagrados misterios representados; el problema estaba en el estilo de las pinturas y su impacto visual. La frescura, la modernidad y el naturalismo de la visión de Tiepolo -su franchezza pittorica, tan admirada en Venecia- no habían gustado al rey ni a sus asesores, acostumbrados al arte rebuscado y ecléctico de Mengs. Éste y sus seguidores inmediatos se acogían deliberadamente en la pintura religiosa a la gran tradición del clasicismo boloñés, y perseguían un alto nivel de acabado en la ejecución, con una lisura de porcelana en las superficies. Al final esa clase de arte devoto elegante y autorizado se juzgó más adecuado para el comedido esplendor de la nueva iglesia real de San Pascual Bailón.


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Visión de san Pascual Bailón, óleo sobre lienzo, 153 x 112 cm, 1767-1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo
 
Se han montado conjuntamente los dos fragmentos subsistentes del lienzo pintado antes del 29 de agosto de 1769 para el altar mayor de San Pascual de Aranjuez, de donde fue arrancado poco después y sustituido por otro de Mengs. El fragmento inferior reproduce la imagen de San Pascual arrodillado en oración, con la mirada puesta en el superior que representa el ángel que porta la eucaristía. Cuenta la tradición que San Pascual Bailón fue un modesto fraile franciscano que, cuando resultaba imposible asistir a los oficios religiosos, se arrodillaba en el lugar donde se encontraba quedando absorto en sus meditaciones, momento en el cual, milagrosamente, un ángel le ofrecía el Sagrado Sacramento para que pudiera adorarlo. Es este precisamente el momento elegido por Tiepolo para este lienzo. El santo, a quien el papa León XIII declaró en 1897, muy posteriormente a su canonización, patrono de las asociaciones eucarísticas, aparece postrado en adoración ante la custodia que le presenta un ángel. Se trata de una custodia de forma plana en la que el viril está constituido por una pequeña caja circular cerrada por un disco transparente de vidrio o de cristal de roca (Fernández Navarro, J. M.; Capel del Águila, F.: El vidrio en la pintura del Museo Nacional del Prado, 2012). La composición se conocía bien por su boceto, en las Courtauld Institute Galleries de Londres, los dibujos preparatorios, en diversas colecciones y la estampa que de la composición definitiva hizo Giovanni Domenico Tiepolo y que ha permitido la reconstrucción actual. El fragmento superior procede de las colecciones reales (Inventario de 1857, núm. 2730) y se guardó siempre en el Museo del Prado. La parte inferior fue legada en 1926, por el patrono del Museo, don Luis Errazu, que se aceptó en la junta celebrada por el Patronato el 18 de noviembre de 1926 y fue entregado el lunes 21 de marzo de 1927 (Texto extractado de Úbeda de los Cobos, A. en: Guía de la pintura española del siglo XVIII, Museo del Prado, 1997, p. 140).


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El Olimpo, óleo sobre lienzo, 87 x 61,5 cm, 1761-1764. Obra de Giambattista Tiepolo

Esta obra es el único boceto superviviente de la serie proyectada para el canciller del imperio ruso, conde Michail Voronzov, que comisionó tres grandes techos para su palacio en San Petersburgo. Los otros temas proyectados representan La Gloria de los héroes, y un tercero, de Giandomenico, con el tema El triunfo de Hércules. Lorenzo Tiepolo realizó un grabado correspondiente a esta pintura que se conserva en la Biblioteca Nacional (inv. número 41218). De la comparación entre ambos se deduce que Giambattista debió introducir numerosas variantes en su lienzo definitivo y que fue precisamente éste el que fue reproducido en el grabado.

Constituye una obra importante dentro de la producción de Giambattista que muy posiblemente trajo consigo en su viaje a España, puesto que es conocida su vocación de reutilizar elementos sueltos de sus obras anteriores en otras posteriores. Su composición es muy simple y está dominada por una línea zigzagueante situada en el mismo plano del espectador, casi como si de una obra de caballete se tratara, utilizando un procedimiento que posteriormente imitaría en el techo de la Sala de Alabarderos del Palacio Real, que representa La Apoteosis de Eneas.

Tras una limpieza efectuada sobre la obra, el boceto ha recuperado su colorido original dominado por los tonos crema y blanco lechosos de las figuras desnudas. Tiepolo consigue formidables vibraciones de color gracias a toques sueltos de tonos muy intensos, como los rojos y azules del guacamayo rojo situado en la parte baja o el sombrero de Mercurio en la alta y, en general, en pinceladas sueltas de rojos y dorados en las telas que cubren los personajes (Texto extractado de Úbeda de los Cobos, A.: Lorenzo Tiepolo, Museo Nacional del Prado, 1999, p. 98).


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Ángel con corona de azucenas, óleo sobre lienzo, 40 x 53 cm, 1767-1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo.


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Abraham y los tres ángeles, óleo sobre lienzo, 197 x 152 cm, h. 1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo.

Según el Antiguo Testamento, el patriarca Abraham y su mujer Sara acogen a tres peregrinos que se habían acercado a su casa en Mambré, a quienes generosamente lavaron y dieron de comer. Éstos, se descubren en agradecimiento como los tres ángeles enviados por Dios que anuncian al anciano matrimonio el milagro de su próxima descendencia (Isaac), origen del pueblo de Israel (Génesis 18, 1-19).

Tiepolo representa en esta obra el momento en el que los ángeles se aparecen como tales al patriarca que, ante la aparición, cae de rodillas con las manos unidas en oración. En el ángulo inferior derecho del lienzo pueden distinguirse la calabaza y el bastón roto, atributos de los peregrinos, y, a la izquierda, una cesta que contendría la comida compartida.

Perteneciente a la etapa española del pintor, destaca la arriesgada composición, protagonizada por el movimiento de los personajes y los contrastes cromáticos.

Se desconoce la iglesia para la que fue pintada la obra.


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San Antonio de Padua con el Niño Jesús, óleo sobre lienzo, 225 x 176 cm, 1767-1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo.

Representación de San Antonio de Padua (1195-1231) vestido de franciscano y meditando ante un libro sobre el que se le aparece el Niño Jesús, haciendo referencia a uno de los milagros de la tradición del santo. En primer plano, la vara de azucenas, que siempre le acompaña, junto a una cesta que simboliza las limosnas de las que vivía el santo. Esta obra fue concebida para un altar de la Iglesia de San Pascual del Real Sitio de Aranjuez. La perspectiva, de abajo a arriba, contribuye a resaltar la monumentalidad del conjunto.


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La reina Zenobia ante el emperador Aureliano, óleo sobre lienzo, 250 x 500 cm, h. 1717. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo.

Zenobia, reina de Palmira, mantuvo la independencia de su reino y gobernó frente al acoso de Roma entre los años 262 y 272 d. C., cuando fue derrotada y hecha prisionera por el emperador Aureliano. Esta obra fue realizada junto con otra, hoy en Baltimore, para el Palacio Ca´ Corner de Venecia. Recuerda todavía el estilo de Sebastiano Ricci, pero muestra ya el dominio de Tiepolo en la composición y la técnica.


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Estigmatización de san Francisco, óleo sobre lienzo, 278 x 153 cm, firmado, 1767-1769. Museo del Prado. Obra de Giambattista Tiepolo.

Representación de una escena milagrosa en la vida de san Francisco de Asís ocurrida en 1224 durante la fiesta de la exaltación de la Santa Cruz. El Santo, durante un momento en el que se retiró a rezar, recibió de un serafín los estigmas, las mismas heridas sufridas por Cristo en la Cruz. A su lado, un ángel le sostiene para evitar que su cuerpo en éxtasis se desplome. La variedad tonal de los azules utilizados y su contraste con la oscurísima gama cromática empleada tanto en el paisaje como en el hábito del Santo, contribuyen a crear una atmósfera de irrealidad que ensalza el carácter sobrenatural del milagro. Este lienzo forma parte del conjunto realizado para la Iglesia del Convento de San Pascual de Aranjuez. El boceto de esta obra se conserva en las Courtauld Institute Galleries, Londres.



museodelprado.es
 




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Obra Social laCaixa / Exposición



Zaragoza se abre al 'Settecento'

CaixaForum Zaragoza acoge en exclusiva en España una exposición de 45 obras de 30 pintores italianos del siglo XVIII procedentes de los Museos Nacionales de Berlín



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'La Piazzeta de San Marco', de Francesco Guardi, hacia 1760.

Desde los ventanales de CaixaForum Zaragoza se contempla una ciudad viva y moderna que late con la cadencia de los semáforos. De ventanales hacia dentro se abre, del 3 de junio al 13 de noviembre, una puerta del tiempo que conduce al Settecento italiano, ese siglo de las luces de la pintura transalpina en la que brillan con especial luminosidad Francesco Guardi, Canaletto, Giuseppe Maria Crespi y Giovani Battista Tiepolo, entre otros.

Settecento. Obras maestras de la pintura italiana de los Staatliche Museen zu Berlin son en total 45 obras de 30 artistas italianos (o afincados en Italia) que podrán contemplarse en CaixaForum, en una exposición que nace para esta sede y morirá en ella, puesto que no está previsto que gire por el resto de recintos culturales que posee la Obra Social de laCaixa en España.


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De izquierda a derecha: Ángel Aterido, comisario de la exposición; Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria laCaixa, y Ricardo Alfós, director de CaixaForum Zaragoza, contemplan el Canaletto de la exposición.

Los cuadros, que se organizan en cuatro áreas temáticas, ocupan cuatro salas consecutivas en la primera planta de CaixaForum, algo que ha sorprendido a Bernd Lindermann, director de los Museos Estatales de Berlín, de cuya colección se extrae esta muestra. "Cuando entré en la exposición me sorprendí muchísimo al ver todas las obras en el mismo piso, porque en Berlín las tenemos repartidas en dos plantas. Viéndola así, me he dado cuenta de que es una colección fantástica del siglo XVIII italiano".

Elisa Durán, directora general adjunta de la Fundación Bancaria laCaixa, ha destacado la singularidad de la exposición y su excepcionalidad, "puesta al alcance de todos los aragoneses". A finales de junio se celebra el segundo aniversario de esta sede en Zaragoza, por la que han pasado 625.000 personas. "Hemos podido ver desde las momias de Egipto, a las mujeres de Roma, los dibujos de Pixar, arte contemporáneo...", ha recordado Durán, que asegura que el espacio CaixaForum "nos ha permitido dar a conocer la cultura a toda la ciudadanía".

"Los Museos Estatales de Berlín son una envidia para muchos países y son una referencia", ha proseguido. Su origen se remonta a las colecciones reales prusianas durante los siglos del Barroco, pero no fue hasta 1830 que estas colecciones se abrieron al publico, y desde entonces se han ampliado sus temáticas. "La vocación divulgativa de estos museos conecta con el espíritu de CaixaForum", ha explicado Elisa Durán, que ha calificado ambas instituciones como "una herramienta para la cohesión social".


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'Retrato de una dama como Diana cazadora', de Jacopo Amigoni, 1739-47.

El comisario de la exposición, Ángel Aterido, doctor en Historia del Arte y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, ha recorrido los cuatro ámbitos de la exposición, comenzando por el de vistas urbanas o vedute, donde se reflejan el gusto por el presente y la fascinación por el pasado que experimentaban las aristocracias contemporáneas que realizaban el Gran Tour por toda Europa.

Allí lucen fascinantes la vista de Santa Maria della Salute desde el Gran Canal, de Canaletto y La Piazzeta de San Marco, de Francesco Guardi, además de la obra de Antonio Diziani que muestra una procesión con motivo de la presentación del nuevo Dux en la Plaza de San Marco.

"Este cuadro se pintó siguiendo una proporción geográfica gracias a la cámara oscura que permite la copia directa del paisaje", ha explicado Aterido, que añade que "son construcciones de taller que se arreglan para que queden lo mejor posible".. "Son cuadros llenos de anécdotas, donde cada personaje parece que tiene una historia que contar".

La naturalezas arquitectónicas en ruinas son otro bucólico motivo de fascinación artística, como es el caso de El puente roto de Locatelli, pintado sobre cobre, que busca lo anecdótico, más que el edificio emblemático.


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'Betsabé en el baño', de Sebastiano Ricci, hacia-1725.

El segundo apartado es la representación de la vida cotidiana: la vida de palacio con el gusto por lo oriental frente a las escenas cotidianas de la gente humilde. "Los retratos nos dan el tono cambiante de la percepción y auto conciencia del individuo", ha añadido Ángel Aterido, que ha destacado el Retrato de una dama como Diana cazadora, de Jacopo Amigoni ("quien frecuentó la corte de Turín, entregada a las modas francesas"), así como diferentes tipos de retratos palaciegos (desde el exceso Rococó a las fórmulas más sencillas).

"La ciencia pasa en este periodo a ser espectáculo, como demuestra El ascenso del globo, de Guardi, que retrata una escena que tuvo lugar el 15 de abril de 1784, y enmarca la voladura del globo con la arquitectura de la ciudad", ha destacado el comisario. El globo, como no podía ser de otra manera en Venecia, en lugar de una canastilla carga una góndola.

Los distintos modos de narrar ocupan el tercer ámbito, que recoge principalmente temática mitológica y empieza con la comparación de un tema de Antiguo Testamento con la mitología: El triunfo de Baco frente a La expulsión de Agar.

Destaca en esta sala la pintura de Bolonia, como Betsabé en el baño, de Ricci que durante años fue atribuido a Veronés, así como dos versiones distintas de Las bodas de Cupido y Psique. Una, más intimista y otra grandiosa, con un rompimiento de cielo en el que los dioses dan la bienvenida a Psique al Olimpo.


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'El martirio de Santa Águeda', de Giovanni Battista Tiepolo, hacia 1755.

Dos cuadros de Angelica Kauffmann inspirados en un textos de Montesquieu sobre la inevitabilidad del amor cierran esta sala y dan paso al colofón dedicado a la imagen religiosa.

"Roma era la capital del catolicismo", ha recordado Elisa Durán. Por ello, en este ámbito destacan cuadros de altar, proyectos para frescos, imágenes de martirios, altares privados... y bocetos, como el de Ricci para una iglesia en Bérgamo. Giovanni Battista Tiepolo y su Cristo camino del calvario junto a El martirio de Santa Águeda concentran el drama de la sala en cuyas imágenes se atisba la aceptación del sufrimiento.

"El siglo XVIII empezó siendo un siglo apasionado y acabó con la búsqueda de la razón, el orden, un regreso a la antigüedad. Este sería el tránsito de los 18 estados de Italia, algunos con estilos artísticos muy caracterizados: Roma, Venecia, Nápoles...", ha señalado el comisario, que ha explicado que "la idea ha sido descolocar lo que hay en Berlín y recolocarlo".


elmundo.es
 




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