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VERONÉS (Paolo Veronese)
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Mensaje VERONÉS (Paolo Veronese) 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Paolo Caliari o Cagliari (Verona, 1528 - Venecia, 1588), también conocido como Paolo Veronese (en España como El Veronés), fue un pintor italiano, figura central del Manierismo veneciano. Fue uno de los tres grandes maestros de la pintura veneciana en la segunda mitad del siglo XVI, junto con ­ Tiziano y Tintoretto.


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Paolo Veronese - Autorretrato, c. 1558-63.

Hijo de un picapedrero, nació en Verona, ciudad de la que tomó su apelativo y donde se formó como pintor. En 1556 se estableció definitivamente en Venecia, donde desarrolló su arte, siendo una de las figuras más destacadas de la escuela veneciana. Desde 1541 fue discípulo y ayudante del también veronés Antonio Badile, con cuya hija Elena contrajo matrimonio.

En 1555 o 1556 recibe en Venecia su primer encargo representativo: la decoración de la sacristía y los techos de la iglesia de San Sebastián. Allí crea un ciclo de pinturas con perspectiva "sotto in sù" (de abajo a arriba).

En 1560 viaja a Roma para estudiar los techos de la Capilla Sixtina de Miguel Ángel, cuya influencia se deja notar en las obras posteriores, como los frescos de la Villa Barbaro, en Máser (principios de la década de 1560), que había sido diseñada por Andrea Palladio. Esta colaboración entre Veronés y Palladio influyó en las arquitecturas que se representan en sus cuadros posteriores.


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Casa de Veronés en Venecia.

A principios de los años 1570, la familia Cuccina le encargó una serie de cuadros de gran formato sobre temas bíblicos: La Virgen y la familia Cuccina, la Adoración de los Reyes, Las bodas de Caná y el Camino del Calvario, en los que Veronés representa un estilo renovado, profundizando en el color e incrementándose el claroscuro. Los cuatro se encuentran en la Galería de Dresde y no ha de confundirse estas Las bodas de Caná con la versión anterior que del mismo tema se guarda en el Museo del Louvre.

En 1573 recibio un encargo para pintar "La Última Cena" el resultado del cuadro le llevó ante el tribunal de la Inquisición, al entenderse que pintaba los temas religiosos con una excesiva libertad que rozaba la irreverencia, representó a San Pablo repartiendo los alimentos. Veronés argumentó que había añadido personajes, animales y otros elementos en dicho cuadro por exigencias creativas. El artista resolvió el conflicto cambiándole el nombre al cuadro que pasó a denominarse "Cena en Casa de Leví" y al ser un capítulo de importancia religiosa menor, la Inquisición aceptó ciertas licencias.

En parte por este conflicto con la Inquisición y de acuerdo a una religiosidad más emotiva, el pintor evolucionó en su vejez hacia una pintura de tipo más reflexivo, menos decorativo.


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Paolo Veronese - Venus y Adonis, 1580, Museo del Prado, Madrid.


Estilo

Aprendió de los grandes venecianos, Tintoretto y Tiziano, así como los pintores de Emilia, como Parmigianino. Se lo considera creador, junto con Tiziano, de un gusto suntuoso y colorista, que en Venecia se prolongó hasta el siglo XVIII.

Prefiere los grandes formatos. Su estilo se caracteriza por el lujo, la arquitectura clásica que enmarca sus escenas y el rico aunque suave colorido. Amigo de Palladio y otros grandes arquitectos de la época, enmarca sus escenas en amplios escenarios arquitectónicos, rasgo que lo hace precursor de la pintura decorativa barroca. Su tratamiento del color se anticipa a la pintura francesa del siglo XIX, destacando en la reproducción y sugerencia del brillo y textura de las telas. Prefiere los tonos fríos y claros: gris, plata, azules y amarillos.

Su temática es predominantemente religiosa, pero representa las escenas bíblicas al modo de las grandes fiestas venecianas, reflejando la alegría de vivir y el esplendor de la República de los dogos. Los trajes son fastuosos y el ambiente, suntuoso, poblado de multitud de personajes en grandilocuentes ambientaciones. Estos alardes creativos chocaban frontalmente con la fidelidad histórica de los hechos bíblicos, lo que motivó las fricciones entre el artista y la Iglesia.


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Paolo Veronese - Las bodas de Caná, 1563. Óleo sobre lienzo, 669 x 990 cm. Museo del Louvre. París

También dedicó una parte de su producción al retrato, donde muestra su faceta más intimista y sobria, aunque siempre de gran calidad y perfecta captación de la personalidad del modelo. Los encargos para la decoración de edificios de carácter civil, le permitió también cultivar la mitología y la alegoría; en este terreno se aprecia su tendencia al decorativismo y la libertad de la composición en mayor grado.

En cuanto a su técnica, usa un empaste ligero, lo que permite innumerables transparencias. Le interesa la perfección del dibujo.

Se lo considera uno de los artistas más destacados de la escuela veneciana. Su trascendencia en el estilo posterior permiten clasificar su obra de prebarroca, en particular por la elegancia de la forma, su gusto por las atmósferas diáfanas y el sentido decorativo de la composición.

Veronés influyó en pintores posteriores, como Rubens, Tiépolo y otros pintores del barrocos. Este pintor y Rubens son los grandes maestros del pasado que admiraba el pintor romántico Eugène Delacroix.


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Paolo Veronese - Jesús entre los doctores, h. 1560. Óleo sobre lienzo, 236 x 430 cm. Museo del Prado, Madrid.


Obra

Son cientos las obras que se conservan de Veronés, fecundidad creadora que se explica en función del trabajo en equipo. De todas esas obras, cabe destacar:

    - Jesús entre los doctores, h. 1560. Óleo sobre lienzo, 236 x 430 cm. Museo del Prado, Madrid.
    - Gentilhombre con pelliza de lince, (1560), Museo de Bellas Artes de Budapest, Hungría.
    - Bautismo de Cristo (1562), Pinacoteca de Brera, Milán.
    - Madonna con santos (1562), Academia de Bellas Artes de Venecia. Encargado para el altar de la sacristía de la iglesia de san Zaccaria. La versión actual está mutilada.
    - Las bodas de Caná (1563), Museo del Louvre, París.
    - Marte y Venus unidos por Amor (1565), Metropolitan Museum de Nueva York.
    - La familia de Darío ante Alejandro, 1565-1570, National Gallery de Londres.
    - Moisés salvado de las aguas del Nilo (h. 1560-1575), Museo del Prado, Madrid.
    - Curación de la hemorroísa (h. 1570), Kunsthistorisches Museum, Viena.
    - La Virgen y la familia Cuccina (1571), Galería de Pinturas de Dresde.
    - Cena en casa de Leví o Comida en casa de Simón Fariseo, 1573, óleo sobre lienzo, 555 x 310 cm, Galería de la Academia, Venecia. Obra por la cual Veronés fue llamado a declarar ante la Inquisición.
    - Desposorios místicos de santa Catalina (1575), Academia de Bellas Artes, Venecia.
    - «Alegorías del amor» (1575-1580), ciclo de cuatro pinturas, entre las que se encuentra La Infidelidad en la National Gallery de Londres.
    - Venus y Adonis (1580), Museo del Prado, Madrid.
    - Alegoría de la Virtud y el Vicio («La elección de Hércules», hacia 1580), Colección Frick, Nueva York.
    - San Antonio predicando a los peces (hacia 1580), Galería Borghese, Roma.
    - Cristo en el Huerto de los Olivos (posterior a 1580), Pinacoteca de Brera, Milán.
    - La Anunciación, MNAC de Barcelona (depósito del Museo Thyssen-Bornemisza).
    - La Anunciación (versión grande), Monasterio del Escorial. Obra encargada por Felipe II, seguramente terminada por ayudantes pero de estimable calidad.
    - Lienzos para la decoración del Palacio Ducal de Venecia: en ellos brilla el arte del Veronés al servicio de la exaltación de las glorias de Venecia.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor extranjero, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección del foro de xerbar, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras


Veronés en el Museo del Prado

Veronés, Pablo. Paolo Caliari (Verona, 1528-Venecia, 1588). Pintor italiano. Uno de los tres grandes maestros de la pintura veneciana en la segunda mitad del siglo XVI, junto con ­Tiziano y Tintoretto. Hijo de un cantero, se formó en su ciudad natal con el pintor local Antonio Badile. Pintó sus primeras obras independientes, datables en torno a 1546, para clientes y edificios de Verona, pero ya en 1550-1551 trabajaba para los Soranzo y los Giustiniani, familias patricias de Venecia. Fruto de esas relaciones fue que en 1553 se le llamara a participar en la decoración de los techos de varias salas de consejos del Palacio Ducal, y un par de años después dejó definitivamente Verona para afincarse en Venecia. El autor del programa iconográfico del techo de la sala del Consejo de los Diez era el clérigo y humanista eminente ­Daniele Barbaro, y gracias a él Veronés recibió hacia 1560 el encargo de decorar la villa de la familia Barbaro en Maser, cerca de Castelfranco, también sobre programa de Daniele. Otro contacto importante surgido de los trabajos para el Palacio Ducal fue el de Girolamo Grimani, procurador de San Marcos, que llevó consigo a Veronés formando parte de una embajada a Roma (en 1555 o 1560), y en cuya memoria el pintor realizaría después el cuadro de altar de San Giuseppe di Castello. El apoyo temprano de una red de patricios ricos e influyentes significó que la carrera de Veronés fuera mucho más venturosa que la de su rival Tintoretto, y la cadena de oro con que se recompensó su participación en la decoración de la sala de lectura de la Biblioteca en 1557 no es sino un ejemplo más de una serie casi ininterrumpida de éxitos públicos. En 1555 inició un decenio de actividad para la iglesia de San Sebastián, y en 1562-1563 ejecutó otro encargo importante para un cliente mo­nás­­tico, las enormes Bodas de Caná para el refectorio de San Giorgio Maggiore (Musée du Louvre, París). Otra escena de banquete casi igualmente grandiosa, el llamado Festín en casa de Leví (Accademia, Venecia), no fue bien vista por la Inquisición, y la comparecencia de Veronés ante ese tribunal en 1573 constituye uno de los escasísimos reveses de su carrera. Pero todo indica que conservó el favor de las autoridades seculares, ya que poco después se le adjudicó la parte principal en la redecoración de las salas del Colegio y el Antecolegio del Palacio Ducal (1575-1577), y probablemente en 1582 ganó, con Francesco Bassano, el concurso para pintar el Paraíso en la sala del Gran Consejo. Antes de morir Tiziano en 1576 no parece que Veronés recibiera muchos encargos fuera del Véneto, pero a partir de entonces fue solicitado por Felipe II de España, y con mayor fortuna por el emperador Rodolfo II desde Praga. En las dos últimas décadas de su vida recurrió cada vez más a la ayuda de distintos miembros de su familia, entre ellos sus dos hijos pintores Gabriele y Carlo Calia­ri, pero al mismo tiempo siguió pintando obras de insuperable calidad. Los rasgos esenciales del personal estilo de Veronés se forjaron cuando aún vivía en Verona y no sufrieron grandes cambios después. Desde el principio se inclinó por una paleta más clara que la de sus contemporáneos de Venecia, quizá debido a sus tempranas experiencias de fresquista; al mismo tiempo fue el auténtico heredero de Tiziano en cuanto a libertad y brillantez de la factura, que evoca sensualmente una gran diversidad de calidades. También desde el comienzo manifestó inclinación por los trajes suntuosos y los accesorios pintorescos, con personajes apuestos y lujosamente ataviados que se recortan sobre arquitecturas de blancura deslumbrante y se acompañan de perros, caballos u otros animales. Esas notas son muy visibles en sus banquetes de gran tamaño, pero también aparecen en obras de formato más modesto, como el Jesús y el centurión (1571, Prado). En el pasado se le criticó a menudo tildándole de mero decorador que solo se hubiera tomado un interés superficial por sus temas religiosos. Pero la crítica más moderna ha visto con creciente claridad que su tratamiento de esos temas fue realmente muy serio y meditado; en el Jesús y el centurión, por ejemplo, demuestra haber reflexionado con gran detenimiento sobre el sentido de los textos evangélicos. Así, además de sugerir un sutil diálogo psicológico entre los protagonistas, son varios los modos en que la obra alude directamente a que el mensaje de salvación de Jesús no iba dirigido solo a los judíos, sino también a los gentiles. Después de Tiziano, Veronés fue el más importante pintor veneciano de mitolo­gías del siglo XVI. Su enfoque de este género suele ser alegre, con frecuentes toques de humor, pero al mismo tiempo demuestra una marcada sensibilidad para la poesía intrínseca de los asuntos. Fue también retratista eminente, e hizo mucho por desarrollar el empleo del formato de cuerpo entero de Tiziano en una dirección que tendría importantes consecuencias para la retratística barroca del siglo XVII. El único cuadro de Veronés del que se sabe con certeza que llegó a España en vida del artista es la Anunciación (1583, El Escorial), que Felipe II encargó para el retablo del altar mayor de la basílica, pero no fue colocado en su lugar de destino. En vano se intentó convencer al artista para que viniera a España en 1585. La gran mayoría de los lienzos que componen la excepcional colección de su pintura que posee el Prado fueron adquiridos para Felipe IV, casi siempre por agentes en Italia (Velázquez incluido), pero también en Londres, en las almonedas de las colecciones de Carlos I y sus cortesanos a partir de 1649.

Obras en el Prado

    - Venus y Adonis, óleo sobre lienzo, 162 x 191 cm, h. 1580 [P482].
    - Susana y los viejos, óleo sobre lienzo, 151 x 177 cm [P483].
    - Livia Colonna, óleo sobre lienzo, 121 x 98 cm [P486].
    - Lavinia Vecellio, óleo sobre lienzo, 117 x 92 cm [P487].
    - La Virgen y el Niño con santa Lucía y un santo mártir, óleo sobre lienzo, 98 x 137 cm [P490]. Atribución dudosa.
    - La disputa con los doctores en el templo, óleo sobre lienzo, 236 x 430 cm, 1560 [P491].
    - Jesús y el centurión, óleo sobre lienzo, 192 x 297 cm, 1571 [P492].
    - Bodas de Caná, óleo sobre lienzo, 127 x 209 cm, h. 1562-1563 [P494].
    - Martirio de san Mena, óleo sobre lienzo, 248 x 182 cm [P497].
    - Magdalena penitente, óleo sobre lienzo, 122 x 105 cm, 1583 [P498].
    - Joven entre la Virtud y el Vicio, óleo sobre lienzo, 102 x 153 cm, 1580 [P499].
    - Sacrificio de Isaac, óleo sobre lienzo, 129 x 95 cm, h. 1580-1590 [P500].
    - La familia de Caín errante, óleo sobre lienzo, 105 x 153 cm [P501].
    - Moisés salvado de las aguas del Nilo, óleo sobre lienzo, 57 x 43 cm, 1560-1575 [P502].
    - Nacimiento de san Juan Bautista, preparado a lápiz, pluma, aguada y tinta parda sobre papel, 255 x 275 mm [D2966]. Adscrito.
    - San Lucas Evangelista y otros estudios, pluma, aguada, tinta parda y albayalde sobre papel agarbanzado, 310 x 217 mm [D3003].


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Moisés salvado de las aguas del Nilo, c. 1560-1580, óleo sobre lienzo, 57 x 43 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Al finalizar la década de 1570 y en los primeros años de la siguiente, Veronés realizó una serie de pinturas impregnadas de un sentimiento arcádico de la naturaleza donde el paisaje adquirió un protagonismo inexistente en su producción anterior. El hallazgo de Moisés (Éxodo 2; 5-10) se prestaba a un tratamiento pictórico acorde con estas premisas, permitiéndole desplegar su gusto por una puesta en escena fastuosa sin transgredir los límites impuestos por la reforma tridentina.

El tema de Moisés y la hija del Faraón conoció cierta popularidad a mediados del siglo XVI de la mano de Bonifazio Veronese, decayendo después hasta el revival veronesiano en la década de 1580. Moisés salvado de las aguas ha querido identificarse con uno de los tres lienzos de este tema que vio Ridolfi, concretamente con el que poseían los marqueses della Torre en Venecia. Lo sea o no, lo cierto es que Veronés abordó varias veces este pasaje, cuyo punto de partida debió ser una perdida composición, conocida por un grabado de J. B. Jackson, de la que derivaron dos tipologías: una vertical de pequeño formato (Prado y National Gallery de Washington), y otra apaisada de mayores dimensiones (Dresde, Gemäldegalerie; Lyon, Museo de Bellas Artes; Turín, Galería Sabauda). Se conservan dibujos preparatorios en la Morgan Library de Nueva York y el Fitzwilliam Museum de Cambridge.

La versión del Prado, la de mayor calidad de las existentes, presenta una composición habilísima. Un espléndido paisaje con una ciudad al fondo y dos árboles que se recortan sinuosos en el cielo enmarca a los personajes, distribuidos en un semicírculo que se inicia en la criada negra vestida de amarillo y rojo que porta la cesta, y concluye en un bufón que delata la elevada condición social de sus acompañantes. En medio aparecen distintas criadas y en el centro, la hija del faraón con su suntuoso traje de brocado color perla. Pocas veces en la historia de la pintura un tema religioso fue objeto de un tratamiento tan profano. El hallazgo de Moisés, visualizado como una escena campestre ambientada en una villa contemporánea, debió colgar en el gabinete de algún amante de la pintura de Veronés (Texto extractado de Falomir Faus, M: Pintura italiana del Renacimiento. Guía, Museo del Prado, 1999, p. 220).

No se sabe exactamente dónde ni cuándo fue adquirido para la colección real española este cuadro, que por primera vez aparece documentado con seguridad en el inventario de 1666 del Alcázar. Se ha sugerido que sea el inventariado en 1648 en la colección de la familia noble Della ­Torre de Verona, pero, dado que Veronés pintó diferentes versiones del tema, podría ser igualmente la que en 1649-1650 se vendió de la colección de Carlos I de Inglaterra. El asunto está tomado del capítulo II del Éxodo, donde el recién nacido Moisés, escondido en un cesto entre los juncos de la orilla del Nilo, es descubierto por la hija del faraón cuando ésta va a bañarse con sus doncellas. Veronés imagina el suceso de forma contem­poránea, y muestra a la princesa ataviada con un vestido suntuoso de brocado rojo y plata, cargada de alhajas y rodeada por un séquito cortesano del que forman parte un enano y, en primer plano, una sirvienta negra que sostiene el cesto ya vacío. En el término medio a la izquierda, otras dos doncellas, al parecer ignorantes del insólito hallazgo, se han quedado en enaguas y se están bañando en el río. Más allá se divisan un puente y un paisaje urbano que centellea bajo la luz plateada. El tratamiento pictórico, típico del estilo tardío del pintor, es audazmente sugerente, con pinceladas anchas de pigmento sin modular, y a la vez extraordina­riamente sutil y delicado, de una manera que a juicio de varios críticos presagia el arte de Jean-Antoine Watteau. El lienzo del Prado es la más bella de las distintas versiones conocidas del tema realizadas por Veronés, y también una de las más pequeñas. No está claro por qué ­escogió este asunto, pero unos cuarenta años antes, hacia 1540, su compatriota Bonifacio de' Pitati realizó también varias versiones, al parecer como un sencillo pretexto para mostrar una espléndida reunión festiva en un verde paisaje fluvial. La ocasión inmediata que impulsó a Veronés a resucitarlo parece haber sido el encargo, hecho hacia 1580 por el nuevo príncipe de Saboya, ­Carlos Manuel I, de cuatro escenas del Antiguo Testamento, entre ellas un Moisés salvado de las aguas ­(Galleria Sabauda, ­Turín). En conjunto esas escenas podrían haber sido escogidas para adular al joven príncipe comparándolo tácitamente con héroes de la Biblia; en el caso del niño Moisés la comparación aludiría al destino providencial de guía de su pueblo. Es casi seguro que un dibujo del Fitz­william Museum de Cambridge sirviera como preparación para este cuadro. Otro dibujo pre­paratorio (Pierpont Morgan ­Library, Nueva York) parece apuntar más bien a otra versión, perdida pero reflejada en una copia de Sebastiano Ricci (Royal Collection, Londres), y aparentemente pintada sin un mensaje moral concreto. Por su pequeña escala, el cuadro del Prado seguramente no necesitó más preparativos dibujados, y es probable que naciera como variante libre de la obra perdida, hecha para algún entendido capaz de apreciar la excepcional finura de la ejecución. Muy semejante en escala y com­posición es la versión de la National Gallery of Art de ­Washington, que no está a la altura de calidad de la del Prado, y que es presumible que sea una réplica fiel de taller.


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La familia de Caín errante, 1585, óleo sobre lienzo, 105 x 153 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

La obra ilustra el castigo a Caín por haber asesinado a su hermano Abel (Génesis 4, 11-16). Dios condenó a Caín a errar por la tierra con su familia, siempre temeroso del ataque de las fieras. Veronés sitúa la acción en una paraje desolado sólo animado por un árbol. Al abrigo de una roca, Caín vigila ataviado con una piel de león y armado con una maza mientras su mujer amamanta al hijo de ambos. El grupo de la mujer y el niño, fuertemente iluminado, contrasta con la figura de Caín, más oscura y de espaldas al espectador, artificio con el que el pintor subraya su culpabilidad.

En 1666 en el Alcázar de Madrid, se cita en el Museo Nacional del Prado desde 1854.


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Sacrificio de Isaac, h. 1580-1590, óleo sobre lienzo, 129 x 95 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

La escena relata el momento descrito en el Antiguo Testamento (Génesis 22, 1-19) en el que Abraham, siguiendo las órdenes de Dios, se dispone a ofrecerle a su hijo Isaac en sacrificio. Dios, viendo que Abraham sigue su mandato con fe ciega, ve probada su fidelidad y envía a un ángel para salvar a Isaac en el último momento, ordenando que en su lugar sea ofrecido un cordero. Este pasaje bíblico se entiende como prefiguración del sacrificio de Cristo en la Cruz.

La escena principal se sitúa en primer plano, con Isaac semidesnudo sobre el altar de sacrificios y sujetado por su padre Abraham, cuya mano derecha que sostiene el cuchillo es detenida por el ángel.

Pintura tardía, comparte con otras realizadas en la década de 1580 una misma fusión de los personajes en el paisaje. A lo largo de una diagonal se entrelazan las figuras, destacando por su luminosidad el ángel e Isaac, mientras la sombra que proyecta el primero deja en penumbra el sorprendido rostro del patriarca.

Esta obra fue adquirida en la almoneda de Carlos I de Inglaterra, instalándose en el Monasterio de El Escorial, donde permaneció hasta su incorporación a las colecciones del Museo del Prado en 1837.


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Joven entre la Virtud y el Vicio, 1580, óleo sobre lienzo, 102 x 153 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Obra de intención moralizante que muestra los dos caminos que tentarán al hombre a lo largo de toda su vida, la Virtud y el Vicio. La Virtud, tocada con una corona de laurel, su símbolo desde la Antigüedad, y ocultando su anatomía bajo amplios ropajes, toma al joven de la mano. El Vicio, representado como una cortesana veneciana, rubia, de generoso escote y engalanada con joyas, intenta llamar la atención del joven haciéndole un gesto con su brazo.

El asunto está inspirado en la ficción de Pródico, narrada por el historiador y filósofo griego Jenofonte (430-354 a. C.) en Los Memorables, y que también fue comentado por San Basilio (330-379): Hércules niño solicitado por dos caminos.

Obra de juventud, Veronés repitió el tema en su madurez, posiblemente autorretratándose, en un cuadro que se encuentra en la Frick Collection de Nueva York.

Este cuadro se cita por primera vez en el inventario del Alcázar de Madrid de 1666.


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Magdalena penitente, 1583, óleo sobre lienzo, 122 x 105 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Obra tardía de Veronés, refleja las transformaciones acaecidas en la pintura religiosa veneciana hacia 1575, sujeta al control de la Inquisición. Veronés adecuó su estilo a estas demandas, y en sus obras tardías asistimos a una progresiva simplificación compositiva, al oscurecimiento de su paleta, y a la adopción de una pincelada más abocetada. El resultado son imágenes de concentrada emotividad huérfanas de detalles accesorios que distraigan la atención del creyente.

Adquirida por Luis de Haro a la muerte de Carlos I de Inglaterra, se cita en 1746 entre las pinturas de la reina Isabel de Farnesio en La Granja, donde permaneció hasta 1814.


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Martirio de san Mena, h. 1580, óleo sobre lienzo, 248 x 182 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

San Mena extiende sus brazos y alza su mirada al cielo negándose a rendir culto a la divinidad pagana que le presentan, situada a la izquierda de la composición, acto por el que será martirizado y decapitado. A su padecimiento, ocurrido el año 296 bajo el mandato de Diocleciano, hacen alusión tanto la espada que sostiene el personaje que agarra al santo como las tenazas del cesto, con las que le sacarán los ojos. De nacionalidad egipcia, San Mena será adoptado como patrón de los coptos, rama egipcia del cristianismo.

La composición de la escena deriva del Martirio de San Jorge de Veronés en la Iglesia de San Giorgio in Braida (Verona), de donde proceden tanto la ubicación del episodio ante un altar pagano como las fisonomías de personajes concretos.

Esta obra fue donada por el IV almirante de Castilla a Felipe IV (1605-1665), quien la destinó al Monasterio de El Escorial y desde donde ingresó en las colecciones del Museo del Prado en 1837.


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Bodas de Caná, h. 1562-1563, óleo sobre lienzo, 127 x 209 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.


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Jesús y el centurión, 1571, óleo sobre lienzo, 192 x 297 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Jesús, tocado con la aureola de santidad, extiende su brazo hacia el centurión que, convertido a la fe cristiana, se arrodilla a sus pies, siguiendo el texto del Nuevo Testamento (Mateo 8, 5-13). La acción transcurre ante un escenario arquitectónico de inspiración palladiana fuertemente iluminado que realza los brillantes colores de las figuras en primer plano.

La composición de la obra está a mitad de camino entre la decoratividad de la década anterior y las nuevas directrices propugnadas por la Iglesia católica. La obra gana en intensidad dramática. Tanto los ademanes grandilocuentes de los personajes como sus ricos ropajes remiten al teatro de la época.

Perteneció al conde Arundel, a cuya muerte en 1646 fue adquirido por Felipe IV, quien lo envió a El Escorial, donde permaneció en el Capítulo del Prior hasta su ingreso en el Museo del Prado en 1839.


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La disputa con los doctores en el templo, 1560, óleo sobre lienzo, 236 x 430 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Ilustra el último pasaje de la infancia de Cristo (Lucas 2, 41-50), cuando a los doce años fue llevado por sus padres a Jerusalén para celebrar la Pascua. María y José perdieron a su hijo, al que encontraron en el Templo discutiendo con los doctores. La superioridad teológica de Cristo se subraya mediante su ubicación en alto en el eje de la composición. Con sus manos hace un gesto, el llamado cómputo digital, de enumeración de los argumentos esgrimidos ante la mirada de los doctores. Del auditorio sobresale un anciano barbado que seguramente sea el comitente. Viste hábito de caballero del Santo Sepulcro y sostiene un bordón de peregrino, lo que permite suponer que acaso encargara la pintura para conmemorar una peregrinación a Tierra Santa.

Datado en la década de 1560, la interpretación de los números “MDXLVIII” que aparecen en el libro que porta el personaje en primer plano como fecha del cuadro: 1548, ha generado polémica entre los especialistas, muchos de los cuales rechazan tal posibilidad por considerarla incompatible con la maestría exhibida por su autor. Aducen también en contra de una fecha tan temprana la derivación del fondo arquitectónico de los grabados de la edición de Vitruvio publicada en 1556.

En 1648 en la Casa Contarini de Padua, se cita en 1686 en el Alcázar de Madrid y acaso fuera adquirida por Velázquez en su segundo viaje a Italia (1649-1651).


 24la_virgen_y_el_ni_o_con_santa_luc_a_y_un_santo_m_rtir

La Virgen y el Niño con santa Lucía y un santo mártir. Último tercio del siglo XVI, óleo sobre lienzo, 98 x 137 cm. Museo del Prado. Obra atribuida a Paolo Veronese.


 23lavinia_vecellio

Lavinia Vecellio, h. 1560, óleo sobre lienzo, 117 x 92 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Hasta ahora catalogado como Retrato de Lavinia Vecellio (hija de Tiziano) por Veronés, fue pintado en el taller de Tiziano y representa a una dama desconocida. Contrasta la calidad del rostro, probablemente de Tiziano, con la rutinaria ejecución de la indumentaria, debida a sus ayudantes.


 22livia_colonna

Livia Colonna h. 1571, óleo sobre lienzo, 121 x 98 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.


 21susana_y_los_viejos

Susana y los viejos, h. 1580, óleo sobre lienzo, 151 x 177 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Susana, sorprendida durante el baño por dos viejos jueces, Arquián y Sedequía, intenta tapar su desnudez rechazando sus proposiciones deshonestas, según narra el Antiguo Testamento (Daniel 13, 1-63). La composición juega con los contrastes entre los colores para resaltar la blancura y fragilidad de Susana, frente a las ropas oscuras y rostros barbados de los hombres. Se trata de una de las escenas más representadas en la pintura italiana del siglo XVI pues, bajo una narración moralizante, los artistas podían ofrecer uno de los temas preferidos por su clientela: el desnudo femenino.

Esta obra se cita en los inventarios del Alcázar de Madrid de 1666, 1686 y 1700, y en el del Palacio Nuevo en 1794. Fue adquirida por Velázquez en Venecia.


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Venus y Adonis, h. 1580, óleo sobre lienzo, 162 x 191 cm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Venus abanica a Adonis, que descansa sobre sus rodillas, mientras mira a Cupido abrazar un perro. Esta obra fue concebida como pareja de Céfalo y Procris (Museo de Estrasburgo), y ambas ilustran pasajes de Las Metamorfosis de Ovidio, en este caso el Libro X, dedicados a amores truncados por la muerte repentina y fortuita de uno de los amantes.

La pintura muestra el último instante de felicidad de los amantes antes de la muerte de Adonis por los colmillos de un jabalí. Veronés optó por mostrar la psicología del amor, plasmada en el rostro ensombrecido de Venus, conocedora de la suerte que aguarda a su amado. Realizada tras una posible estancia en Roma, Veronés se inspiró en la escultura helenística de El niño de la oca para la figura de Cupido y en el Endimión de un sepulcro conservado en la Basílica romana de San Juan de Letrán para Adonis.


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San Lucas Evangelista y otros estudios, c. 1580-81, pluma, aguada, tinta parda y albayalde sobre papel agarbanzado, 310 x 217 mm. Museo del Prado, Madrid. Obra de Paolo Veronese.


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Nacimiento de san Juan Bautista, preparado a lápiz, pluma, aguada y tinta parda sobre papel, 255 x 275 mm. Museo del Prado, Madrid. Obra atribuida a Paolo Veronese.



Veronés en el Museo Thyssen

Veronés (Verona, 1528 - Venecia, 1588) Paolo Caliari, conocido como Veronés, nació en Verona en 1528. Fue alumno de Antonio Badile y, más tarde, de Giovanni Caroto. Sus obras iniciales reflejan el ambiente artístico de su ciudad natal. Su primer trabajo fuera de Verona fueron los frescos de la Villa Soranzo, de 1551, en los que es evidente la influencia, sobre todo en las figuras, de Giulio Romano y de Parmigianino. Entre 1553 y 1555 decoró la Sala del Consiglio dei Dieci, en el Palazzo Ducale, trasladándose a vivir a Venecia. Su fama comenzó a crecer tras el éxito de los lienzos destinados a la Libreria Marciana, con su Alegoría de la Música, obra por la que fue premiado. Entre sus primeros retratos destacamos el de Una mujer con su hijo y un perro (París, Musée du Louvre). En 1560 viajó a Roma, donde admiró las obras maestras del Renacimiento. Por entonces comenzó los frescos de la villa palladiana de Barbaro, en Maser, cerca de Treviso. Una de sus obras maestras es el lienzo de Las bodas de Caná, del Musée du Louvre, donde incluyó un retrato colectivo en el que aparecen representados como músicos Francesco Bassano, Jacopo Tintoretto, Tiziano y él mismo. En este óleo se observa la influencia de la obra de Rafael en el Vaticano en cuanto a la complejidad de la composición y la arquitectura. En 1573 llevó a cabo otro gran conjunto, La cena en casa de Leví (Venecia, Galleria dell’Accademia). De su última época hay que destacar su intervención en el Palazzo Ducale de Venecia y, especialmente, en la Sala del Maggior Consiglio, con la representación de El triunfo de Venecia. También es interesante, por su claroscuro, El milagro de san Pantaleón, en la iglesia veneciana dedicada al santo.

Veronés tuvo un importante taller en el que colaboraron su hermano, Benedetto Caliari, sus dos hijos, Carlo y Gabriele, y otros aprendices, como Alvise dal Friso, que mantuvieron activo el obrador tras la muerte del maestro en 1588 .


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Retrato de una mujer con un perro, c. 1560-1570, Óleo sobre lienzo, 105 x 79 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Paolo Veronese.

Paolo Caliari, conocido como Veronés, junto con Tiziano y Tintoretto, fue uno de los grandes nombres del Renacimiento veneciano. Se formó en su ciudad natal, Verona, de donde tomó el apodo y donde tuvo como maestros a Antonio Badile y a Giovanni Caroto, cuyas enseñanzas se detectan en los primeros trabajos del pintor. Entre sus obras juveniles, fechadas en la década de 1540, se encuentran temas religiosos como el Llanto sobre Cristo muerto del Museo di Castelvecchio de Verona, el Matrimonio místico de santa Catalina de la Yale University Art Gallery de New Haven o la Pala Giustiniani, uno de los primeros encargos hechos a Veronés en Venecia para la iglesia de San Francesco della Vigna. Veronés, sin embargo, alcanzará su fama con grandes composiciones en las que tratará temas extraídos de la Biblia, así como episodios históricos o alegóricos. En 1553, el artista se trasladó a Venecia para colaborar en la decoración del palacio de los dux, en la sala del Consejo de los Diez, junto con Giovanni Battista Ponchino y Giambattista Zelotti; a éste siguieron otros encargos importantes tanto en esa ciudad como en Maser y en Verona.

Aunque en la obra de Veronés las composiciones con historias serán el centro de su actividad, también cultivó, si bien en menor proporción, el retrato. Entre sus clientes vamos a encontrar modelos representados de cuerpo entero, busto y tres cuartos, solos o con niños, como es el caso del retrato temprano conservado en el Musée du Louvre, donde una mujer lleva a un niño de la mano, o los de Iseppo y Livia da Porto con sus hijos, del Palazzo Pitti de Florencia y la Walters Art Gallery de Baltimore; todos ellos elegantes, de canon alargado con fondos sencillos.

La atribución de este lienzo a Veronés ha sido discutida, pues mientras que para parte de la crítica se trata de un versión autógrafa y la sitúan en una fase tardía de la producción del maestro, otro segmento reconoce en ella la intervención del taller y concretamente la mano de Benedetto, hermano del pintor que colaboró con él en su bottega, o la de Carletto, hijo del maestro. En la pintura se representa una muchacha que destaca sobre un fondo oscurecido en el que se ha montado un cortinaje con grandes brillos. La figura, en la que se centra el foco de luz, mira con fijeza a su derecha y viste con gran magnificencia en tonos azules, blancos y dorados. El artista ha transcrito con detalle y deleite unas telas a las que ha prestado cuidado y en las que trabaja con delicadeza el dibujo del tejido y las combinaciones de tonos. El detalle anecdótico lo encontramos en el diminuto perro de compañía que, sentado, se instala en un altillo a la izquierda. En el Musée du Louvre se conserva un dibujo de Veronés donde se representa una mujer con el mismo traje y con la misma posición de las manos, pero con un giro de cabeza distinto; este dibujo pudo servir de referencia para elaborar el lienzo.

Retrato de una mujer con un perro se ha vinculado a la colección de Cristoforo y Francesco Muselli de Verona, citada por Ridolfi, y su presencia se detectó en un inventario fechado en 1662. El lienzo estaba ya en la colección Thyssen-Bornemisza en 1928.


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La Anunciación, c. 1580. Óleo sobre lienzo, 110 x 86,5 cm. Colección Thyssen-Bornemisza, en depósito en el Museu Nacional d'Art de Catalunya (MNAC). Obra de Paolo Veronese.

Paolo Caliari, de una generación posterior a Tiziano, es el pintor veneciano de los amplios escenarios, las grandiosas composiciones y las suntuosas figuras. Fue además una referencia esencial para los artistas barrocos, y muy especialmente para Giambattista Tiepolo, para el que la obra de este maestro se convirtió en un testimonio de primer orden.

Esta Anunciación, cuya procedencia se desconoce, fue, según Philip Hendy, una de las primeras adquisiciones hechas por Hans Thyssen- Bornemisza. La obra se dio a conocer, como muchas otras, tras su incorporación a la colección Rohoncz, antiguo nombre de la colección Thyssen-Bornemisza. La primera vez que se mostró al público fue en la exposición de 1930, en la Neue Pinakothek de Múnich, y con posterioridad participó en otras muestras que difundieron, por aquellos años, las piezas de esta colección privada, como fueron la de Londres de 1961 o la de Madrid de 1987-1988. La pintura, desde entonces, se ha incluido en las monografías de Veronés, donde ha sido considerada un trabajo autógrafo. En esta línea se encuentran los comentarios de Wilhelm Suida, Raimond van Marle, Bernard Berenson y Terisio Pignatti y Filippo Pedrocco. La única voz discordante en cuanto a su autoría ha sido la de Remigio Marini, que la consideró una obra de taller con una alta participación de Benedetto Caliari, hermano de Veronés.

Berenson y Heinemann fecharon la pintura hacia 1560; sin embargo, Pignatti y Pedrocco la situaron a principios de la década de 1580, mencionando como fuente de inspiración el gran lienzo, con el mismo tema, conservado en la Galleria dell’Accademia de Venecia y que decoró el Albergo della Scuola dei Mercanti. En ambas telas, Veronés concede gran protagonismo a la arquitectura, situada en amplios fondos que finalizan, en nuestro caso, en un bello paisaje y, en el de la Accademia, en un jardín que distinguimos a través de los huecos. La puesta en escena de Veronés de las representaciones de la Anunciación, a excepción del ejemplo mencionado de la Accademia, es más sencilla, como se puede apreciar en la obra de la National Gallery of Art de Washington, con la que también ha sido comparado nuestro lienzo. Veronés coloca a María en el lado más íntimo de la composición.

De rodillas y en un pupitre, la Virgen, cuya lectura ha interrumpido el ángel, ha aceptado ya el mensaje divino, como indican la posición de sus manos y el rayo del Espíritu Santo que recibe en el corazón. María gira forzadamente el cuerpo hacia un delicado y grácil ángel que, flotando en el aire, ha llegado en una nube. Veronés introduce elementos anecdóticos en la escena, como el perrito al lado de María, el pavo real posado en uno de los tirantes de la arquitectura, a nuestra derecha, o la silla, alejada y pulcramente colocada, donde se ha instalado el cesto con la labor.




Otras obras


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Noli me tangere, Museo de Grenoble. Obra de Paolo Veronese


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La familia de Darío ante Alejandro, 1565-1570, National Gallery de Londres. Obra de Paolo Veronese


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Comida en casa de Simón Fariseo, 1573. Obra de Paolo Veronese


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Curación de la hemorroísa, c. 1570, Kunsthistorisches Museum de Viena. Obra de Paolo Veronese


 10la_batalla_de_lepanto_c_1572_leo_sobre_lienzo_169_137_cm_galer_a_de_la_academia_de_venecia

La batalla de Lepanto, c. 1572, óleo sobre lienzo, 169 × 137 cm. Galería de la Academia de Venecia. Obra de Paolo Veronese


 11marte_y_venus_unidos_por_el_amor_1565_metropolitan_museum_de_nueva_york

Marte y Venus unidos por el Amor, 1565, Metropolitan Museum de Nueva York. Obra de Paolo Veronese


 12desposorios_m_sticos_de_santa_catalina_1575

Desposorios místicos de santa Catalina, 1575. Obra de Paolo Veronese


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Las bodas de Caná (detalle), 1563. Óleo sobre lienzo, 669 x 990 cm. Museo del Louvre. París




Enlaces interesantes


Ver más obras de Paolo Veronese en la Wikipedia

Paolo Veronese in the Web Gallery of Art  

[url=http://www.artehistoria.com/v2/personajes/gal3667-1.htm]Ver 23 obras de Paolo Veronese en Artehistoria/url]

Ver 55 obras de Paolo Veronese en la Ciudad de la pintura




Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Paolo Veronese, pintor del renacimiento italiano, uno de los tres grandes maestros de la pintura veneciana en la segunda mitad del siglo XVI, junto con ­con ­ Tiziano y [url=http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=3532] Tintoretto[/url. Su verdadero nombre era Paolo Caliari, el apodo Veronés hace referencia a Verona, su ciudad natal, en donde se formó como pintor en el taller de Antonio Badile, buen exponente de la tradición local. Esta tradición se convirtió en parte fundamental del estilo de Veronés a lo largo de toda su carrera, incluso después de su traslado en 1553 a Venecia. Entre los años 1510 y 1540, la pintura en Verona se caracterizaba por la solidez, la regularidad en los volúmenes, los fuertes y contrastados colores y el convencionalismo en las figuras. Veronés combinó todos estos elementos del primer renacimiento local con otros ya manieristas, como fueron la introducción de complejos esquemas compositivos utilizando a menudo perspectivas en trompe l oeil, y figuras en posturas fuertemente contorsionadas o en escorzo, inspiradas en obras de Miguel Ángel...



Fuentes y Agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, museodelprado.es, pintura.aut.org, artcyclopedia.com, wga.hu, museothyssen.org, epdlp.com, artnet.com y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Martes, 21 Julio 2015, 15:26; editado 4 veces 
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Mensaje Respuesta: EL VERONÉS 
 
J.Luis muchas gracias por este nuevo trabajo de "El Veronés" lo paso a notas de la galería.-

Un Saludo.
 




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j.luis de nuevo gracias por tu tiempo y dedicación  
 



 
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Mensaje Respuesta: EL VERONÉS 
 
Este pintor "El Veronés" lo conocía un poco, por los cuadros que tiene el Museo del Prado y también por el recuerdo de hace bastantes años en mi visita del Louvre..., sobre todo uno que me impactó, por su tamaño y grandiosidad "Las bodas de Caná", también le he seguido por mis libros de pintura e imágenes de Internet, pero a medida que he ido recopilando información para esta pequeña exposición, lo he ido redescubriendo y disfrutando de su magistral obra.



Saludos.
 




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Mensaje Re: VERONÉS 
 
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El milagro de la reproducción... Venecia vuelve a poseer 'Las bodas de Caná', de Veronés, gracias a la tecnología digital



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Copia digital de 'Las bodas de Caná', de Veronés- FUNDACIÓN GIORGIO CINI

Más info

En la misma sala del Louvre que alberga a Mona Lisa, el tiempo transcurre igual para el gigantesco cuadro de Paolo Veronés Las bodas de Caná, realizado en 1563 para un convento de Venecia. Pero el 11 de septiembre de 1797, las tropas de Napoleón se apoderaron de la obra y para facilitar el transporte a París de la gran tela -6,8 por 10,4 metros- se dividió en pedazos. Después de 210 años, la pintura ha regresado a Venecia, donde Veronés la concibió. El milagro se debe a una reproducción idéntica, creada con tecnología digital por el taller Factum Arte, que dirige en Madrid el artista inglés Adam Lowe.


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Las bodas de Caná es considerada una de las grandes obras maestras universales. Inicialmente, Paolo Veronés (Verona, 1528-Venecia, 1588) pretendió crear un fresco, pero la humedad y la sal de la ciudad de los canales le impidieron usar esa técnica. "Para garantizarle una vida más larga creó la ilusión de un fresco: protegió con una tela especial el muro donde fue colocado, trató la superficie con yeso y utilizó pequeños pigmentos de color, óleos y resinas para dar la ilusión que buscaba", relata Lowe, quien da los últimos retoques a la reproducción antes de ser instalada en el lugar que el célebre arquitecto Andrea Palladio diseñó para la obra: el cenáculo de un convento en la isla de San Giorgio, hoy propiedad de la Fundación Cini.

El tema de la pintura es el primer milagro atribuido a Cristo durante la fiesta de una boda en Caná, Galilea. Decenas de personajes se mueven dentro de una escenografía arquitectónica clásica.

Una fiesta profana


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En el centro, Cristo y María; a su alrededor, una fiesta profana. A simple vista, es casi imposible determinar cuál es la copia y cuál el original. "Si es que se puede llamar original a la mayor pintura que conserva el Louvre", advierte Lowe.

"A este cuadro le han sucedido muchas cosas. Primero, las tropas de Napoleón lo arrancaron de la pared y lo rompieron. Luego, descubrimos que la restauración de 1854 fue difícil pues algunas partes del original fueron rasgadas, lo que eliminó un porcentaje de la autenticidad de la pintura. Y en la última restauración, de 1992, no se sabe por qué el traje de un personaje que aparece en primer plano y que Veronés pintó de verde, se cambió por rojo. Ha sido muy difícil tratar de entender cómo diferentes personas y en diferentes épocas han intervenido en la pintura".

El equipo de Lowe ha resuelto los enigmas así: "Nuestra reproducción es idéntica al cuadro en sus condiciones actuales. Trabajamos como un forense: unir todas las evidencias para entender qué ha sucedido en tantos años". Poco después, Lowe comenta con ironía: "Algunos creen que los ordenadores lo hacen todo, pero no es cierto, sólo facilitan el trabajo".

El cuadro llegó a Venecia en verano en 10 dimensiones diferentes, unidas como el original del Louvre. La copia ha sido montada sobre un panel de yeso de una tonelada. Y así, desde el pasado martes, Las bodas de Caná está en la pared donde debía estar. Además, una muestra en la Fundación Giorgio Cini de Venecia cuenta al detalle las fases de la reproducción.

elpais.com



 

SORPRENDENTE E INTERESANTE NOTICIA DE UNO DE LAS MEJORES OBRAS DEL VERONÉS.
 




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Mensaje Veronés 
 
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El Veronés brilla en su casa


Verona expone 100 obras del pintor renancentista



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'La tentación de San Antonio', de Veronés, una de las obras que pueden verse en la exposición del Palacio de la Gran Guardia, en Verona.

Reunir la obra de Pablo Veronés es siempre una odisea. Gran parte de su pintura posee dimensiones enormes y por eso desde 1939 Italia no agrupaba una retrospectiva tan completa y honesta del pintor renacentista Pablo Caliari, conocido como Veronés (Verona, 1528–Venecia, 1588). Regresa a su ciudad natal con una exposición concienzuda, que apunta a demoler lugares comunes de un artista catalogado como un pintor decorativo, carente de la fuerza expresiva de Jacopo Tintoretto y la expresividad de Tiziano. La gran muestra, Pablo Veronés, la ilusión de la luz, que puede verse hasta el 5 de octubre en el Palacio de la Gran Guardia, reivindica el lado más versátil y brillante de este creador.

“Era tímido, muy trabajador y genial”, cuenta Paola Marini, directora del Museo de Castelvecchio de Verona, que trazó las primeras líneas del proyecto en 2008, cuando obtuvo una beca de la Universidad de Harvard para estudiar el Renacimiento. Su tesis fue la excusa para explicar desde el punto de vista científico las lagunas entorno a la pintura de Veronés. “He querido enterrar el cliché que le rodea, clasificado como un simple decorador de palacios y villas. Es cierto que se inició como decorador, pero fue además un hombre culto y sensible. Se interesó por la pintura religiosa, la arquitectura, el dibujo y el retrato", destaca la comisaria Marini, quien ha movido cielo y tierra para agrupar 100 obras, entre pinturas y dibujos provenientes de museos como el British Museum y la National Gallery de Londres, el Museo de los Uffizi de Florencia, el Museo del Prado de Madrid, el Metropolitan de Nueva York y el Louvre de Par­ís, entre otros.

Pablo Veronés creció respirando el polvo del mármol producido por su padre Gabriele, picapedrero. Con apenas 10 años aprendió los secretos de la pintura decorativa en el taller del pintor y decorador Antonio Badile, quien más adelante se convertiría en su suegro. All­í trabajó como dibujante, pintor y jefe del taller. Con 20 años dominaba la técnica de la pintura teatral: era capaz de crear personajes que daban la sensación de salirse de la escena, conoc­­ía la obra de Tiziano y Tintoretto y estudiaba con ojo atento las proporciones humanas de los dibujos de Miguel Ángel. A los 24 creó su obra juvenil más importante y audaz, La tentación de San Antonio, donde la figura femenina luminosa aparece con el seno izquierdo descubierto, mientras el santo es retratado en una atmósfera claustrofóbica. Quienes la vieron por primera vez no dejaron de admirar una obra que cuenta con los piropos del arquitecto, pintor y escritor Giorgio Varsari. “Es bell­­ísima y la mejor de Veronés”, escribió.

Sin duda alguna, la amistad con el arquitecto Michele Sanmichele, responsable del diseño de la fortificación de Verona, catapultó al joven Pablo a codearse con la nobleza local y posteriormente la veneciana. En Venecia supo representar con maestr­­ía colores, joyas, flores exóticas, mármoles, columnas... El gran salto a la fama llegó en 1554, cuando recibió los primeros encargos para el Palacio Ducal y la Biblioteca Marciana. En la ciudad de los canales retrató también el placer, mujeres bellas y sensuales. Cuando Veronés se instaló en la laguna, con apenas 29 años, las cortesanas eran alrededor de 10.000 y, al parecer, su relación con la poetisa Veronica Franco le dio otro empujoncito para entrar en el cerrado mundo de la aristocracia veneciana.

La exposición intenta enterrar el cliché de decorador de villas y palacios

La exposición deja bien claro que Veronés no era un simple decorador de interiores. Era uno que conocía muy bien la arquitectura ilusionista. "Pablo aprendió desde muy joven a crear en sus obras espacios abiertos dentro de espacios cerrados", explica Thomas Dalla Costa, estudioso de la organización del taller de Veronés y autor de uno de los textos del catálogo. Y todo ese bagaje lo aplicó posteriormente a la pintura de escenas sagradas y profanas, ambientadas como los episodios de una obra de teatro.

El luminoso Palacio de la Gran Guardia, ubicado justo en frente de la Arena de Verona, exhibe Cena en casa de Simón, la primera gran tela que narra la Cena de Cristo y que se convertir­­ía en un género que le hizo famoso. En las cenas posteriores –debido sus dimensiones enormes no han viajado a Verona– amplió el tamaño y los personajes. La más célebre, Bodas de Caná (1562–1563) fue pensada para el refectorio de un convento en la isla de San Jorge Mayor, en Venecia, pero sus 100 protagonistas cuelgan en una pared del Louvre delante de La Gioconda. La más polémica, Cena de Jesús en casa de Levi, le produjo muchos quebrantos y por poco su carrera no se vio amenazada. Retrató monos, perros y bufones deformes, mercaderes, soldados ebrios, papagayos, y entre todo ese tumulto apenas se distingue a Cristo y los 12 discípulos. En 1573 debió defenderse delante de tres miembros de la Inquisici­ón. "¿Le parece conveniente dibujar en la última cena del Señor bufones, ebrios y enanos?", le preguntaron. Veronés se defendió con juegos de palabras. “Dibujo, hago figuras. En el cuadro se encuentra Cristo con sus apóstoles, pero si sobra espacio, lo adorno con figuras, según mis propias invenciones”. Modificó el nombre original, Última cena por Cena de Jesús en casa de Levi y siguió creando pintura religiosa. “Esta es otra de las lagunas por aclarar, pues parece poco convincente que bastase solo con cambiar el nombre de la obra y nada más”, comenta Martini.

Tras pillar una fiebre en una procesión de Semana Santa, en Treviso, la vida de Pablo Veronés se extinguió en su casa veneciana el 19 de abril de 1588. Tenía solo 60 años. Un siglo después de su muerte fueron encontrados 1.486 dibujos preparatorios firmados por él. Su taller veneciano se hab­­ía convertido en una máquina de trabajo muy rentable, que no se detuvo no obstante su ausencia. De ello se encargaron su hermano, Benedetto, y sus hijos, Gabriele y Carletto.


Publicado el 18 de agosto de 2014 / elpais.com
 




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Mensaje Re: VERONÉS (Paolo Veronese) 
 
Pinturas de Veronés en el Palacio Ducal de Venecia



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Paolo Veronese. Al centro del soffitto della stanza, c. 1554-1556


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Paolo Veronese. Juno and Saturn, c. 1553-1556


 64paolo_veronese_religio_and_fides_religion_and_faith_wga24922

Paolo Veronese. Religio and Fides (Religion and Faith), c. 1575-1577


 66paolo_veronese_moderation_wga24928

Paolo Veronese. Moderation, c. 1578-1582


 69porwanie_europy

Paolo Veronese. Il ratto di Europa, 1576-1580


 70paolo_veronese_votive_portrait_of_doge_sebastiano_venier_wga24929

Paolo Veronese. Votive Portrait of Doge Sebastiano Venier, c. 1582-1582


 71paolo_veronese_the_triumph_of_virtue_over_vice_wga24939

Paolo Veronese. The Triumph of Virtue over Vice, c. 1554-1556


 72paolo_veronese_venetia_between_justitia_and_pax_wga24923

Paolo Veronese. Venetia between Justitia and Pax, c. 1575-1577


 73paolo_veronese_conquest_of_smyrna_wga24945

Paolo Veronese. Conquest of Smyrna, 1585


 74paolo_veronese_siege_of_scutari_wga24944

Paolo Veronese. Siege of Scutari, 1585


 75paolo_veronese_ricompensa_1575_78

Paolo Veronese. Ricompensa, c. 1575-78. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


 76paolo_veronese_vigilanza_1575_78

Paolo Veronese. Vigilanza, c. 1575-78. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Paolo Veronese. Semplicità, c. 1575-78. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Paolo Veronese. Moderazione, 1575-78. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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 65_mars_and_neptune2

Paolo Veronese. Marte e Nettuno, 1575-1578. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Paolo Veronese, mansuetudine, 1575-78. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Paolo Veronese. Dialectics, c. 1578-1582. Interior of the Doge's Palace (Venice) - Sala del Collegio


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Paolo Veronese. L'apoteosi di Venezia, 1582


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Paolo Veronese. Juno Showering Gifts on Venice, c. 1554-1556



Fuente: commons.wikimedia.org
 




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