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JAN BRUEGHEL "el Viejo" (Bruselas, 1568 - Amberes, 1625)
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Mensaje JAN BRUEGHEL "el Viejo" (Bruselas, 1568 - Amberes, 1625) 
 
Continuando con la presentación de mis pintores favoritos... Este trabajo recopilatorio está dedicado a Jan Brueghel "el Viejo", es un pintor sorprendente, quizá no sea uno de los grandes, pero a mí me gusta especialmente, lo conocí hace mucho en el Museo del Prado y con frecuencia visito sus cuadros.


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Jan Brueghel "el Viejo". Flandes. (1568-1625). también conocido como “el Mozo” o Brueghel de Velours o Jan Brueghel I. Es hijo de del ilustre Pieter Brueghel “el Viejo” (1525 - 1569) -el mejor y el más popular de la familia-, hermano también de Pieter Brueghel “el Joven” (1564-1638) y padre de Jan Brueghel II "el Joven" (1601-1678). Hay más miembros de la familia también artistas, quizá David Teniers "el Joven" (1610-1690), es el más conocido, los demás los omito para evitar confusiones, pues los repetitívos nombres y apellidos dan lugar a confusión. A los citados tengo dedicado un trabajo en este foro.

Jan Brueghel "el Viejo", dio sus primeros pasos artísticos junto a su abuela María Bessemers, famosa miniaturista, pasando después al taller de Pieter Goetkint. Consciente Jan de que su verdadero aprendizaje aún estaba por llegar, se trasladó a Italia, gozando de la protección del cardenal Borromeo y estudiando y apreciando con devoción las obras de Miguel Ángel, Rafael y Leonardo Da Vinci.

Al regresar a Flandes se instala en Amberes, formando un importante taller en el que participarán artistas como Rubens  o Sebastian Vrancx, . Realizó gran parte de su carrera en Amberes y es conocido por sus cuadros de flores y sus bodegones, fue amigo de Peter Paul Rubens con quien colaboró en algunos cuadros.

En la obra de Jan Brueghel “el Viejo” destacan las múltiples series de cuadros, dedicados a los cinco sentidos: vista, oído , olfato, gusto y tacto... obras expuestas en el Museo del Prado.

Su meticuloso dibujo y su claro colorido se aprecian claramente en sus paisajes y floreros, con los que cosechará tanto éxito que se imitarán con gran profusión, siendo en la actualidad muy difícil separar lo realizado por el maestro Brueghel de Velours, de lo que hicieron sus imitadores.

Falleció en Amberes en 1625.


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Peter Paul Rubens - Familie van Jan Brueghel de Oude (Familia de Jan Brueghel el Viejo).

Espero que éste trabajo recopilatorio que he realizado con mucho cariño, sea apreciado por los amantes del arte que visitan esta sección del foro de xerbar y también espero que en lo posible contribuya en su divulgación.





Árbol genealógico de la familia de pintores BRUEGHEL

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Su obra


Jan Brueghel el Viejo en el Museo del Prado

Jan Brueghel el Viejo o Jan Brueghel de Velours como lo denomina el Prado (Bruselas, 1568 - Amberes, 1625). Pintor flamenco. Miembro de una familia de grandes artistas, hijo de Pieter Brueghel el Viejo y nieto de Pieter Coecke y de Mayken Verhulst Bessemers, que, según la tradición, fue su primera maestra, ya que su padre murió cuando él era un niño. El tratadista Karel van Mander relata que estudió con Pieter Goetkind. Aunque la obra de su genial progenitor dejó huella en la suya, tuvo siempre claro su camino sin repetir de forma estereo­tipada las creaciones de su padre, como hizo su hermano Pieter. Se le llamó Brueghel de Velours (de Terciopelo), de las Flores o del Paraíso por su técnica pictórica y por algunos de los temas de sus obras. También es conocido como Jan Brueghel el Viejo para distinguirlo de su hijo Jan, hábil discípulo y colaborador suyo. Alcanzó un gran éxito profesional y social durante su vida y tuvo una pléyade de seguidores durante los siglos XVII y XVIII, pero ninguno alcanzó la perfección de su técnica. En 1590 viajó a Nápoles, luego a Roma y Milán, donde vivió en casa del cardenal Federico Borromeo, gran cliente y admirador suyo con quien estuvo en contacto hasta el final de sus ­días. En 1596 volvió a Amberes, donde en 1601 fue decano del Gremio de San Lucas. Después de su estancia en Praga en 1604, entró en contacto con los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia; fue junto con Rubens uno de sus pintores favoritos, y pintor de la corte desde 1606. Cuando en 1618 visitaron Amberes los archiduques, el municipio decidió regalarles una muestra de los doce mejores pintores de la ciudad que consistió en dos grandes lienzos con el tema de la alegoría de los sentidos, y Jan Brue­ghel fue elegido director del proyecto, en el que colaboraron pintores de la talla de Rubens y Frans Snyders. Réplicas de estos dos lienzos pertenecen al Museo del Prado: La Vista y el Olfato y su pareja de idénticas medidas El Gusto, el Oído y el Tacto. Los originales debieron desa­­parecer en el incendio del palacio de Coudenberg en Bruselas en 1731. Otra serie de cinco tablas, que representan los cinco sentidos, también del Prado, fue realizada en colaboración con Pedro Pablo Rubens. El estilo de Jan Brueghel en sus comienzos sigue la tradición del siglo XVI influido por los grandes pintores del paisaje Joachim Patinir, Henri Met de Bles y Cornelis van Dalem, y su padre Pieter Brueghel el Viejo. Ya en los primeros años del siglo XVII, su espíritu innovador se hace visible y sus paisajes panorámicos, montañosos y de bosques frondosos se van convirtiendo en paisajes menos pintorescos y más realistas, más llanos, menos imaginarios y distantes y las líneas horizontales van dominando las composiciones. En la primera década del siglo XVII ya ha experimentado sus cambios fundamentales y dispone de un repertorio variado que seguirá inspirándole hasta su muerte. Le unió una gran amistad con ­Rubens, Joost de Momper, Hendrick van Balen y Sebastian Vrancx, con los que colaboró realizando obras conjuntas con asiduidad. Cultivó con éxito varios géneros de la pintura, pero es famoso especialmente por sus bellísimos paisajes y naturalezas muertas: bodegones, guirnaldas y floreros. Fue uno de los creadores de la pintura de gabinetes y abordó ­temas religiosos, mitológicos, alegóricos y de género (costumbristas) ­realizando las figuras no solo en sus pinturas, sino en las de otros artistas, como sucedió en su larga y fecunda colaboración con Joost de Momper, en la que éste realizaba los paisajes. De ello citaremos como ejemplo Excursión campestre de Isabel Clara Eugenia o La infanta Isabel Clara Eugenia en el parque de Mariemont. Ambos, recogidos en el inventario del Alcázar de Madrid ya en 1636, y hoy en el Prado, describen escenas de la vida de la infanta con sus damas en su palacio desaparecido de las cercanías de Bruselas. En otras ocasiones Brueghel realizó los paisajes y sus colaboradores las figuras, como sucede en otras obras significativas del Prado: el bello paisaje de hacia 1606 de La Abundancia y los cuatro elementos es obra suya y las figuras alegóricas son del pintor de Bruselas Hendrick de Clerck. La amistad de Brueghel con Rubens, que fue padrino de su hija Anna (futura esposa de David Teniers), fue estrecha, y su colaboración fructífera. De ello hay varios ejemplos en el Prado, aparte de las dos importantísimas series de los sentidos. La pareja de retratos del archiduque Alberto y de Isabel Clara Eugenia son de mano de Rubens de 1617, y los paisajes con los palacios de Tervuren y Mariemont al fondo, se deben a Jan Brueghel y figuran en el inventario del Alcázar de 1636. La visión de san Huberto se debe a ambos pintores como consta en el inventario de 1686 del Álcázar de Madrid «San ­Huberto de mano de Rubens, el país, ciervo y caballo de mano de Brueghel». El Prado conserva ­varios excelentes paisajes realizados exclusivamente por Jan Brue­ghel, entre ellos el paisaje con Recua y gitanos en un bosque de hacia 1614, que figura en el inventario de Feli­pe V en La Granja de 1746 y tiene una composición en diagonal que deja ver al fondo un amplio paisaje. Varias pinturas con flores y frutas del Prado, muestran la habilidad inigualable de Brueghel para representarlas. Destaca La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas, realizada hacia 1618-1621 en colaboración con ­Rubens, maravilloso festón de flores, legumbres, frutas y pequeños animales, que muestra su intenso estudio de la naturaleza, su dibujo preciso y minucioso, sus pinceladas menudas y su brillante colorido.

Obras

    - La Vista, óleo sobre tabla, 65 x 109 cm, firmado, 1617 [P1394]. En colaboración con Rubens.
    - El Oído, óleo sobre tabla, 65 x 107 cm, h. 1617 [P1395]. En colaboración con Rubens.
    - El Olfato, óleo sobre tabla, 65 x 109 cm, firmado, h. 1617 [P1396]. En colaboración con ­Rubens.
    - El Gusto, óleo sobre tabla, 64 x 108 cm, firmado, 1618 [P1397]. En colaboración con Rubens.
    - El Tacto, óleo sobre tabla, 65 x 110 cm, h. 1617 [P1398]. En colaboración con Rubens.
    - Los cuatro elementos, óleo sobre tabla, 62 x 105 cm [P1399]. En colaboración con Hendrick van Balen.
    - La Abundancia y los cuatro elementos, óleo sobre cobre, 51 x 64 cm, 1606 [P1401]. En colaboración con Hendrick de Clerck.
    - La Vista y el Olfato, óleo sobre lienzo, 176 x 264 cm, h. 1618-1623 [P1403]. En colaboración con Frans Francken II, Hendrick van Balen y Joost de Momper.
    - El Gusto, el Oído y el Tacto, óleo sobre lienzo, 176 x 264 cm, h. 1618-1623 [P1404]. En colaboración con Frans Francken II y otros.
    - La visión de san Humberto, óleo sobre tabla, 63 x 100 cm, h. 1620 [P1411]. En colaboración con Rubens.
    - Paisaje con san Juan predicando, óleo sobre cobre, 44 x 57 cm [P1412].
    - Orfeo y los animales, óleo sobre cobre, 34 x 47 cm (en dep. en el Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife) [P1413]. Taller.
    - Cibeles y las estaciones dentro de un festón de frutas, óleo sobre tabla, 106 x 75 cm [P1414]. En colaboración con Hendrick van Balen.
    - Guirnalda de flores y frutas con la Virgen y el Niño, óleo sobre tabla, 48 x 41 cm, h. 1621 [P1416]. En colaboración con Hendrick van Balen.
    - Guirnalda con la Virgen, el Niño y dos ángeles, óleo sobre cobre, 48 x 36 cm [P1417]. En colaboración con Giulio Cesare Procaccini.
    - La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas, óleo sobre tabla, 79 x 65 cm, h. 1614-1618 [P1418]. En colaboración con Rubens.
    - Florero, óleo sobre cobre, 48 x 35 cm [P1421].
    - Florero, óleo sobre tabla, 44 x 66 cm, 1615 [P1422].
    - Florero, óleo sobre tabla, 49 x 39 cm [P1423].
    - Florero, óleo sobre tabla, 47 x 35 cm, 1609-1615 [P1424].
    - Flores sobre un plato, óleo sobre lienzo, 43 x 33 cm [P1425].
    - Florero, óleo sobre lienzo, 41 x 33 cm [P1426].
    - Camino en un bosque, óleo sobre tabla, 46 x 75 cm [P1427].
    - Excursión campestre de Isabel Clara Eugenia, óleo sobre lienzo, 176 x 238 cm [P1428]. En colaboración con Joost de Momper.
    - La infanta Isabel Clara Eugenia en el parque de Mariemont, óleo sobre lienzo, 176 x 236 cm [P1429]. En colaboración con Joost de Momper.
    - Paisaje con molinos de viento, óleo sobre tabla, 34 x 50 cm [P1430].
    - Paisaje, óleo sobre tabla, 40 x 62 cm [P1431].
    - Recua y gitanos en un bosque, óleo sobre cobre, 36 x 43 cm, firmado, 1614 [P1432].
    - Paisaje con galeras, óleo sobre tabla, 33 x 43 cm, firmado, 1603 [P1433].
    - Los archiduques de caza, óleo sobre lienzo, 135 x 246 cm, h. 1611 [P1434].
    - Molinos de viento, óleo sobre cobre, 16 x 27 cm, firmado [P1435].
    - Camino en la montaña, óleo sobre cobre, 16 x 27 cm [P1436].
    - Banquete de bodas, óleo sobre lienzo, 132 x 269 cm, firmado, 1623 [P1438].
    - Baile campestre ante los archiduques, óleo sobre lienzo, 130 x 266 cm, firmado, 1623 [P1439].
    - La vida en el campo, óleo sobre lienzo, 166 x 168 cm, 1622 [P1440].
    - Boda campestre, óleo sobre lienzo, 84 x 126 cm, h. 1612-1613 [P1441].
    - Banquete de bodas presidido por los archiduques, óleo sobre lienzo, 84 x 126 cm, h. 1612-1613 [P1442].
    - Mercado y lavadero en Flandes, óleo sobre lienzo, 166 x 194 cm [P1443]. En colaboración con Joost de Momper.
    - La vida campesina, óleo sobre lienzo, 130 x 293 cm, 1615-1625 [P1444].
    - El palacio de Tervuren en Bruselas, óleo sobre lienzo, 126 x153 cm, h. 1621 (en dep. en la Biblioteca-Museu Víctor Balaguer, Villanueva y Geltrú, Barcelona) [P1453].
    - Bosque y casas, óleo sobre tabla, 57 x 86 cm [P1455].
    - Paisaje con patinadores, óleo sobre tabla, 58 x 84 cm [P1588]. En colaboración con ­Joost de Momper.
    - Una granja, óleo sobre tabla, 42 x 68 cm [P1590]. En colaboración con Joost de Momper.
    - Paisaje, óleo sobre tabla, 42 x 68 cm [P1591]. En colaboración con Joost de Momper.
    - El archiduque Alberto de Austria, óleo sobre lienzo, 112 x 173 cm, h. 1615 [P1683]. En colaboración con Rubens.
    - La infanta Isabel Clara Eugenia, óleo sobre lienzo, 102 x 173 cm [P1684]. En colaboración con Rubens.
    - Un bosque, óleo sobre tabla, 47 x 80 cm [P1885].
    - Camino en el bosque, óleo sobre lienzo, 63 x 81 cm [P2029].
    - Paisaje, aguada y pluma sobre papel marrón, 240 x 295 mm [D2201]. Atribución dudosa.
    - Paisaje, pluma sobre papel amarillento, 117 x 180 mm [D2244]. Atribución dudosa.


La serie de 'Los Sentidos

La serie de 'Los Sentidos que conserva el Museo del Prado es uno de los mayores logros estéticos de la colaboración artística entre Pedro Pablo Rubens, que realizó las figuras alegóricas de cada uno de los sentidos, y Jan Brueghel el Viejo, que representó los exuberantes escenarios cortesanos. Artes plásticas, música, caza, naturaleza y armas, aparecen exhibidos en escenas que transmiten la riqueza y sofisticación de la corte de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, retratados en la escena de La Vista, y cuyos palacios se aprecian en la lejanía. En El Olfato (P01396), vemos referencias al coleccionismo de flores y plantas, que era parte de la cultura cortesana de la época, y también a otros objetos perfumados muy del gusto de la nobleza, como los guantes de ámbar. En El Tacto (P01398) las armaduras reflejan el interés por el coleccionismo de armaduras en los inicios del siglo XVII, mientras que en La Vista (P01394) el protagonismo es para el coleccionismo de pintura y otros objetos. El edificio que se ve al fondo de este cuadro es el Castillo de Coudenberg, sede principal de la corte de los Archiduques. La opulencia del bodegón que se ve en el primer plano de El Gusto (P01397), y la frondosidad del paisaje exterior, aluden a la abundancia de los Países Bajos. La serie pasó por las manos de varios nobles y aficionados al arte de la pintura antes de ser entregada a Felipe IV. En 1636 colgaba ya de las paredes del Alcázar de Madrid.


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La Vista - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617. Óleo sobre tabla, 64,7 x 109,5 cm. Museo Nacional del Prado


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El Oído - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617-18. Materia: Acero. Óleo sobre tabla, 64 x 109,5 cm. Museo Nacional del Prado


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El Olfato - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617. Óleo sobre tabla, 65 x 111 cm. Museo Nacional del Prado


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El Tacto - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617. Óleo sobre tabla, 64 x 111 cm. Museo Nacional del Prado


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El Gusto - Autores: Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo. 1617. Óleo sobre tabla, 64 x 109 cm. Museo Nacional del Prado


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La Abundancia y los Cuatro Elementos. Autores: Jan Brueghel el Viejo y Hendrik van Balen. Hacia 1615. Óleo sobre tabla, 62 cm x 105 cm. Museo Nacional del Prado.

A la entrada de un bosque aparece sentada delante de unos juncos la Abundancia, personificada como Ceres, diosa de la agricultura y de la fertilidad. Lleva el cabello adornado con espigas de trigo y sujeta el cuerno de la abundancia. La Tierra, sentada a sus pies, le hace entrega de unas uvas, uno de sus productos. Está encarnada en Flora, la diosa de la tierra que lleva el cabello adornado con una guirnalda de flores en alusión a su condición también de diosa de la primavera. De pie, el Agua, personificada como Afrodita, la diosa del mar, vierte agua de una caracola para regar la tierra. En la parte superior vuelan abrazadas otras dos figuras femeninas que representan los otros dos elementos: el Fuego como Vesta, diosa del fuego, y el Aire, como Juno, que en la "Iconologia" de Cesare Ripa era la personificación de este elemento. Sujeta con su mano un ave del Paraíso, su atributo. Pero, además, Brueghel incluye el "staffage" que habita el interior del bosque un grupo de campesinos, en alusión a los hombres como receptores y beneficiarios últimos de la abundancia de dones que les ofrece la naturaleza. Las figuras son de Van Balen. Su modelado preciso armoniza con el refinamiento y la meticulosidad del paisaje de Brueghel, con el que están relacionadas a través de los diversos elementos: la Tierra, por medio del macizo de flores y los frutos del primer plano; el Agua, por el río lleno de peces y cangrejos procedentes del mar que se vislumbra al fondo; el Fuego, por la antorcha; el Aire, por los pájaros, y, finalmente, la Abundancia, por el macho cabrío que figura a su lado, tradicionalmente un símbolo de la sexualidad, pero que aquí debe ser interpretado como una referencia a la fertilidad de la tierra.


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La Abundancia y los cuatro elementos, 1606, óleo sobre cobre, 51 x 64 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Hendrick van Balen.


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La visión de san Humberto, h. 1620, óleo sobre tabla, 63 x 100 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Rubens.

La devoción hacia San Huberto, cuyo milagro tuvo lugar en los bosques de Flandes en época medieval, se incrementó en los inicios del siglo XVII, multiplicándose el interés por su representación. Esta obra es un ejemplo de la colaboración entre Brueghel, que pintó el paisaje, y Rubens, que pintó la figura del santo, arrodillado, arrepentido por su anterior vida disipada y adorando al ciervo en cuya testuz milagrosamente había contemplado una cruz cuando se disponía a darle caza. Se documenta en 1637 en la colección del marqués de Leganés, uno de los principales admiradores de la pintura flamenca en la corte de Felipe IV, y pasó tras su muerte en 1655 al rey.

Video online interactivo Rubens 360º (Exposición especial de la colección del artista que tuvo lugar en el Museo del 5 de noviembre de 2010 al 23 de enero de 2011)


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Cibeles y las estaciones dentro de un festón de frutas. Antes de 1618, óleo sobre tabla, 106 x 75 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Hendrick van Balen.

Dos ninfas y numerosos amorcillos sostienen una guirnalda que enmarca un medallón donde se representa una ofrenda a Ceres. La diosa de la tierra y de la agricultura aparece coronada por la Primavera, mientras figuras alegóricas de otras estaciones le ofrecen sus frutos. Los amorcillos sostienen objetos referentes a los signos del Zodiaco. Se hace hincapié, de esta manera, en el tema del transcurrir del tiempo y los ciclos vitales de la Tierra.

De atribución dudosa, las figuras quizás fueron realizadas por Hendrick van Balen, pudiendo participar también Jan Brueghel “el Joven”.

El cuadro aparece copiado en El Gusto (P01397) de Brueghel, firmado en 1618, lo que ayuda a fechar la obra dentro de la producción tardía del artista. Se cita en 1794 en el Palacio Real Nuevo, donde se atribuía a Jan van Kessel.


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Guirnalda de flores y frutas con la Virgen y el Niño, h. 1621, óleo sobre tabla, 48 x 41 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Hendrick van Balen.

Dentro de una elaborada guirnalda de flores, frutas y animales, aparece un cuadro en el que se representa a María con el Niño en el brazo derecho y una corona de flores en la mano izquierda.

Las pinturas de la Virgen enmarcadas por guirnaldas eran muy estimadas en el mundo flamenco, como respuesta a la Reforma protestante que negaba la validez de las representaciones de la Virgen y los santos.

Brueghel se hizo eco de la necesidad de los coleccionistas católicos de poseer imágenes de devoción de María, situándolas dentro de guirnaldas en las que mostraba su capacidad para la representación de motivos naturales. Aunaba así la imagen religiosa con una pintura visualmente muy atractiva.

Hendrick van Balen, colaborador habitual de Brueghel, fue el autor de las figuras, para las que se basó en modelos de Rubens.

La obra fue probablemente enviada a Madrid por la infanta Isabel Clara Eugenia hacia 1620-30, aunque no aparece perfectamente documentada hasta 1794 cuando colgaba en el Palacio Real de Madrid.


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Guirnalda con la Virgen, el Niño y dos ángeles, h. 1619, lámina de cobre, 48 x 36 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Giulio Cesare Procaccini.

En esta obra se muestra a María sosteniendo al Niño con un brazo, cogiendo con el otro uno de sus pies. Tras ellos dos ángeles contemplan la escena. Uno de ellos mira al espectador solicitando silencio y reflexión ante la imagen. La escena está enmarcada por una abundante guirnalda de flores. La obra es fruto de la colaboración de Jan Brueghel, quien realizó una de sus más exuberantes obras de flores, y Giulio Cesare Procaccini. Fue realizada probablemente por encargo de uno de los más importantes mecenas de los dos artistas: el cardenal Federico Borromeo, cardenal-arzobispo de Milán cuando ambos coincidieron en su servicio. En ella se aprecia la capacidad de fusión de motivos y temas flamencos e italianos. Las guirnaldas enmarcando representaciones de María tuvieron gran fuerza en el mundo nórdico como respuesta a las ideas protestantes que negaban el culto a las imágenes (Texto extractado de Díaz Padrón, M.: El siglo de Rubens en el Museo del Prado: catálogo razonado de pintura flamenca del siglo XVII, 1995, p. 260).


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La Virgen y el Niño en un cuadro rodeado de flores y frutas, 1617-20, óleo sobre tabla, 79,7 x 63,7 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Rubens.

Las guirnaldas de flores y frutas rodeando escenas religiosas se popularizaron como reacción a las ideas protestantes que negaban el culto a las imágenes. En el origen de este tipo de obras fue fundamental el cardenal Federico Borromeo, arzobispo de Milán, y protector de Jan Brueghel el Viejo. En este cuadro, Jan Brueghel pintó la guirnalda, y Rubens las figuras. Se trata de una sugerente reflexión sobre la equivalencia entre la imagen real y la imagen pintada, puesto que lo que queda rodeado por la guirnalda es un cuadro colgado, y no una escena viva.En 1637 este cuadro pertenecía al marqués de Leganés, un aristócrata español a quien Rubens describió como uno de los mejores conocedores de arte que hay en el mundo (Texto extractado de Pérez Preciado, J. J.; Vergara, A.: Rubens. Guía de exposición, Museo Nacional del Prado, 2010, p. 14).


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Florero. Siglo XVII. Óleo sobre lámina de cobre, 48 x 35 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

Tres rosas y cinco tulipanes se combinan con florecillas de Narcissus tazetta y Myosotis scorpioides; una coccinela, una mariposa, un insecto y un gusano dan vida a este conjunto que repite, con variantes, los originales de Brueghel de Velours en las colecciones R. Green de Londres, Wingfield castle, y colección Turkow de la Haya. El gusano, los capullos, crisálidas y mariposas que, recién nacidas, intentan de nuevo su reproducción, subrayan intencionadamente el concepto de fragilidad de la vida, ya implícita en las flores. Este movimiento cíclico, principio y fin de la vida, se repite prácticamente idéntico en la Naturaleza muerta de la Galería Leegenbroeck, que reproduce, como este Florero, originales de Brueghel de Velours, y recuerda con mayor recargamiento los jarrones de Osias Beert en la composición de Rubens en Sarasota (Texto extractado de Díaz Padrón, M.: El siglo de Rubens en el Museo del Prado: catálogo razonado de pintura flamenca del siglo XVII, 1995, p. 294).


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Florero, óleo sobre tabla, 41 x 33 cm. 1600 - 1625. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

Jan Brueghel el Viejo fue uno de los creadores de la pintura de gabinete, que comienza a consolidarse como tal en el siglo XVII. Magnífico pintor de paisajes, se especializó también en la representación de naturalezas muertas, de bodegones y de floreros. Esta pequeña tabla es una muestra de su habilidad como artista al conseguir, con apenas unos toques de blanco, la transparencia del jarrón de cristal, mientras que las flores, de distintas variedades, están trabajadas con suma delicadeza. Las hojas comidas por los gusanos introducen en la obra una reflexión sobre el paso del tiempo y lo efímero de la belleza, mensaje que acompaña la gama cromática de tonos fríos que el artista ha elegido en esta pintura (Texto extractado de La Belleza Cautiva. Pequeños tesoros del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, Obra Social la Caixa, 2014, p. 112).


 11paisaje_con_patinadores_161525_leo_sobre_tabla_58_x_84_cm_museo_del_prado_obra_de_jan_brueghel_el_viejo_en_colaboraci_n_con_joost_de_momper

Paisaje con patinadores, 161525, óleo sobre tabla, 58 x 84 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con ­Joost de Momper.

La escena representa la vida cotidiana de una aldea durante un frío día de invierno. Bajo un cielo plomizo, los pobladores se ocupan de las distintas tareas o juegan y patinan en el canal helado. La estructura compositiva es característica de los paisajes de invierno de este pintor: la perspectiva es elevada y el centro está marcado por un edificio situado en el plano medio que sirve de eje para la distribución de las casas de la aldea; el primer plano lo ocupan los caminos nevados por donde circulan los pobladores de la aldea y el canal helado con patinadores, y el fondo es un paisaje de colinas, por lo que la línea del horizonte es elevada. Los contornos quedan difuminados de manera que la luz funde los distintos elementos en un todo. Esta obra pertenece a una de las series dedicadas a las cuatro estaciones que Momper inicia en 1615, siguiendo la tradición establecida por Pieter Bruegel el Viejo en 1566. Sin embargo, Momper elimina todo el contenido simbólico y alegórico relativo al paso de la vida inherente a los ciclos de Bruegel y sus seguidores del siglo XVI y se limita a representar los distintos elementos que integran el paisaje, con lo que da un salto artístico fundamental para el desarrollo de este género. Al igual que en todos los paisajes pintados por Momper entre 1615 y 1625, las figuras que lo llenan de vida son de su amigo Jan Brueghel el Viejo.


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'Un bosque'. Último cuarto del siglo XVI-Primer cuarto del siglo XVII. Óleo sobre tabla, 47 x 80 cm. Museo del Prado. Procedencia Colección Real. Obra de Jan Brueghel el Viejo


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Banquete de bodas, 1623. Óleo sobre lienzo, 132 x 269 cm. Museo del Prado. Procedencia Colección Real. Obra de Jan Brueghel el Viejo


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Banquete de bodas presidido por los Archiduques. Hacia 1622. Óleo sobre lienzo, 84 x 126 cm. Museo del Prado. Procedencia Colección Real. Obra de Jan Brueghel el Viejo. Se documenta por primera vez en 1666 en el Alcázar de Madrid.

Pareja de la Boda campestre (P01441), la pintura muestra el banquete posterior al cortejo nupcial. La novia, sentada en un baldaquino de paja, marca el centro de la escena, que Brueghel sitúa bajo cuatro frondosos árboles, manifestando, así, la gran importancia que concedía al paisaje.

La presencia de los archiduques Alberto de Austria e Isabel Clara Eugenia, como gobernadores de los Países Bajos, convierten la obra en una plasmación de la armonía de su gobierno y de la unión de los soberanos con sus súbditos. De esta manera Brueghel realiza una pintura cotidiana, pero con evidentes connotaciones políticas.


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Boda campestre. Obra de Jan Brueghel el Viejo. Cronología: 1621 - 1623. Técnica: Óleo sobre lienzo, 84 cm x 126 cm. Escuela: Flamenca. Museo Nacional del Prado. Procedencia: Colección Real (Real Alcázar, Madrid, galería del cierzo, 1686, 1701 y 1734; Palacio Real Nuevo, Madrid, tocador de la reina, 1772; Palacio Real Nuevo, Madrid, 1794; Palacio Real, Madrid, cuarto del mayordomo mayor, 1814-1818, s.n.).

Un cortejo nupcial avanza delante de la iglesia en un entorno rural. Los miembros masculinos de ambas familias dirigen la procesión, encabezada por el novio con una flor en la mano, evidente símbolo matrimonial. La novia permanece en el grupo de las mujeres. Ambos contrayentes visten traje negro y amplia gola, según la moda de principios del siglo XVII.

Utilizando recursos escénicos que parten de la obra de su padre, Peeter Brueghel “el Viejo”, el pintor logra plasmar la vida cotidiana flamenca con gran veracidad. A estos temas, Jan Brueghel, aporta una mayor presencia del paisaje, como demuestra el protagonismo que la Naturaleza tiene en esta pintura.

Es pareja del Banquete de bodas presidido por los Archiduques (P01442). Ambos están documentados desde 1666, cuando colgaban en el Alcázar de Madrid.


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Excursión campestre de Isabel Clara Eugenia. Primer cuarto del siglo XVII, óleo sobre lienzo, 176 x 238 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Joost de Momper.

Dentro del conjunto de pinturas que decoraron la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid, lugar donde colgó esta obra, había varias de temática paisajística. Unas retrataban las andanzas de los archiduques en las inmediaciones de sus palacios y residencias y otros mostraban costumbres y acontecimientos de las gentes de Flandes en el siglo XVII. Las primeras contaban con cuatro ejemplos que mostraban a los archiduques en diferentes actividades. La obra muestra a la archiduquesa en los jardines de su palacio de verano, Mariemont, al sur de Bruselas. En primer término aparecen diferentes personajes segando heno y cargándolo en un carro, con Isabel Clara Eugenia participando de la actividad. Al fondo se extienden los grandes jardines del palacio, que vemos en la esquina superior derecha de la composición. Estas obras muestran a la corte realizando actividades propias del campesinado, como una alegoría del gusto por la vida en el campo. El entusiasmo y el gusto de la archiduquesa por esta vida se deja sentir en la correspondencia con el duque de Lerma, como en la carta escrita el 30 de octubre de 1605 donde le dice: "a todos nos da la vida el exercicio y el andar al campo", y el 29 de mayo de 1609, desde su residencia de verano en Mariemont le cuenta: "nos hemos venido a esta casilla a gozar del campo, que esta lindísimo (...). En fin, la vida en el campo es la mejor de todas". De esta forma el pintor de la corte, Jan Brueghel el Viejo, junto con Joost de Momper nos muestran una de las actividades favoritas de la archiduquesa; disfrutar de jornadas al aire libre en el campo y en sus jardines. Además había recibido, como hija de Felipe II, una educación relacionada con la caza y sus partidas al aire libre de tal forma que no extraña su presencia en este tipo de escenarios.Esta obra se considera colaboración entre Jan Brueghel el Viejo, que habría realizado las figuras, y Joost de Momper, autor del paisaje. No es este un caso aislado de colaboración entre estos dos artistas, por estos mismos años realizaron juntos obras como Mercado y Lavadero en Flandes (P1443) y La vida en el campo (P1440). A pesar de ver de nuevo una gama cromática fría que recuerda a la tradición paisajística del siglo anterior, lo cierto es que existe una armonía en las tonalidades que unifica el paisaje con el horizonte y el cielo de una manera natural. Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas en la "Pieza grande antes de el dormitorio de su magd. que es donde cena en el quarto bajo de verano" y la otra, una guirnalda de flores y angelotes de F. Snyders, Jan Brueghel el viejo y el taller de Rubens en la "Pieza donde su magd. duerme en el quarto bajo de verano". En este inventario se dice, tras enumerarlas, que fueron las "que se trajeron de Flandes a la reina nra. Sa y estaban colgadas en la torre nueva de su quarto alto y su magd. el Rei nro. Sr. las mandó poner aquí". Así las pinturas fueron trasladadas de su ubicación original a otros dos nuevos emplazamientos sin que sepamos ni el motivo ni la fecha.Del origen del conjunto llegado desde Flandes poco se sabe más allá de un documento citado por Pedro de Madrazo en su Viaje Artístico de 1884 (pg.110) el que se habla de un pago en 1623 autorizado por la reina, Isabel de Borbón, de unas obras llegadas de Flandes para decorar sus aposentos. Así pues desconocemos de donde pudo venir esta comisión, si fue la reina quien encargó estas obras, el rey o si la idea vino de Flandes pasando por la archiduquesa Isabel Clara Eugenia. Lo que si parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora. Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015)


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La infanta Isabel Clara Eugenia en el parque de Mariemont. Primer cuarto del siglo XVII, óleo sobre lienzo, 176 x 236 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Joost de Momper.

Dentro del conjunto de pinturas que decoraron la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid, lugar donde colgó esta obra, había varias de temática paisajística. Unas retrataban las andanzas de los archiduques en las inmediaciones de sus palacios y residencias y otros mostraban costumbres y acontecimientos de las gentes de Flandes en el siglo XVII. Las primeras contaban con cuatro ejemplos que mostraban a los archiduques en diferentes actividades. En este caso en concreto vemos los amplios jardines del palacio de Mariemont, al sur de Bruselas. Los archiduques aparecen rodeados de damas y niños de la corte con unos perrillos mientras que en la parte derecha de la composición vemos gamos, animales perseguidos en las jornadas de caza. La obra parece representar la cacería, una actividad muy frecuentada por los miembros de la corte y que la archiduquesa practicaba, pero desde un punto de vista tranquilo, con perros que no son utilizados en cacerías y con los gamos descansando. A diferencia de otra obra de los mismos autores y que formaba parte del mismo conjunto que ésta, Excursión Campestre de Isabel Clara Eugenia (P1428), en esta obra no vemos el palacio sino que se ofrece otra parte de los jardines de la residencia. El entusiasmo y el gusto de la archiduquesa por la vida en el campo se deja sentir en la correspondencia con el duque de Lerma, como en la carta escrita el 30 de octubre de 1605 donde le dice: "a todos nos da la vida el exercicio y el andar al campo", y el 29 de mayo de 1609, desde su residencia de verano en Mariemont le cuenta: "nos hemos venido a esta casilla a gozar del campo, que esta lindísimo (...). En fin, la vida en el campo es la mejor de todas". De esta forma el pintor de la corte, Jan Brueghel el Viejo, junto con Joost de Momper nos muestran una de las actividades favoritas de la archiduquesa; disfrutar de jornadas al aire libre en el campo y en sus jardines. Además había recibido, como hija de Felipe II, una educación relacionada con la caza y sus partidas al aire libre de tal forma que no extraña su presencia en este tipo de escenarios. Esta obra se considera colaboración entre Jan Brueghel el Viejo, que habría realizado las figuras, y Joost de Momper, autor del paisaje. No es este un caso aislado de colaboración entre estos dos artistas, por estos mismos años realizaron juntos obras como Mercado y Lavadero en Flandes (P1443) y La vida en el campo (P1440). A pesar de ver de nuevo una gama cromática fría que recuerda a la tradición paisajística del siglo anterior, lo cierto es que existe una armonía en las tonalidades que unifica el paisaje con el horizonte y el cielo de una manera natural. Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas en la "Pieza grande antes de el dormitorio de su magd. que es donde cena en el quarto bajo de verano" y la otra, una guirnalda de flores y angelotes de F. Snyders, Jan Brueghel el viejo y el taller de Rubens en la "Pieza donde su magd. duerme en el quarto bajo de verano". En este inventario se dice, tras enumerarlas, que fueron las "que se trajeron de Flandes a la reina nra. Sa y estaban colgadas en la torre nueva de su quarto alto y su magd. el Rei nro. Sr. las mandó poner aquí". Así las pinturas fueron trasladadas de su ubicación original a otros dos nuevos emplazamientos sin que sepamos ni el motivo ni la fecha.Del origen del conjunto llegado desde Flandes poco se sabe más allá de un documento citado por Pedro de Madrazo en su Viaje Artístico de 1884 (pg.110) el que se habla de un pago en 1623 autorizado por la reina, Isabel de Borbón, de unas obras llegadas de Flandes para decorar sus aposentos. Así pues desconocemos de donde pudo venir esta comisión, si fue la reina quien encargó estas obras, el rey o si la idea vino de Flandes pasando por la archiduquesa Isabel Clara Eugenia. Lo que si parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora. Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015)


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Paisaje con molinos de viento, 1606-08, óleo sobre tabla, 34 x 50 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

En este paisaje se describe una de las labores propias del campesinado, como era la fabricación y el transporte de harina. El protagonista indiscutible es el molino, que fue una herramienta decisiva para el desarrollo económico de los Países Bajos: en las provincias meridionales se empleaba para fabricar la harina, mientras que en las septentrionales eran las bombas de drenaje del sistema de canalización de los terrenos ganados al mar. El molino marca al mismo tiempo el eje vertical y el eje diagonal de la composición. El espectador se encuentra ante un paisaje completamente abierto, sólo delimitado en la lejanía por el horizonte bajo y continuo, que divide la superficie pictórica en dos mitades casi exactas: superior (cielo) e inferior (tierra). En el primer plano los campesinos cargan los sacos de harina en las carretas para transportarlos a la aldea que se vislumbra en la lejanía. Dos ejes diagonales dan profundidad a la composición: el definido por los molinos, que marcan al mismo tiempo los ejes verticales de la composición, y el camino que se abre de frente en el borde inferior de manera que el espectador se siente arrastrado hacia el fondo. Este cuadro ha sido atribuido tradicionalmente a Jan Brueghel el Viejo, que en 1607 inició un grupo de paisajes en los que se recurría por primera vez a la repetición de un mismo y único elemento, el molino, para construir la profundidad espacial. Sin embargo, algunos rasgos estilísticos, en especial la manera un tanto mecánica y repetitiva de representar la hierba, hablan de una copia de Jan Brueghel el Joven a partir de un original perdido del padre.


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Recua y gitanos en un bosque, 1612, óleo sobre cobre, 36 x 43 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

En las fechas en que Brueghel el Viejo realizó esta obra, su pintura de paisaje había adquirido una notable personalidad, caracterizándole las vistas panorámicas, montañosas y de bosques frondosos que trata con realismo mediante una pincelada minuciosa, de gran calidad técnica. Aquí, la línea diagonal de la cordillera divide la composición en dos partes, reservándose la izquierda para la vista de un amplio paisaje en el que incluye varias, y diminutas, poblaciones, mientras que a la derecha representa un grupo de personajes que se ha identificado como una familia de etnia gitana que conduce una recua de asnos. Este grupo de figuras que acampa en un recodo se considera recurso propio del pintor Joost de Momper, al igual que de G. van Coninxloo el tronco partido en primer plano, lo que revela que Brueghel tenía en cuenta la tradición pictórica flamenca (Texto extractado de La Belleza Cautiva. Pequeños tesoros del Museo del Prado, Museo Nacional del Prado, Obra Social la Caixa, 2014, p. 133).


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Paisaje con galeras, 1603, óleo sobre tabla, 33 x 43 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

Obra de Jan Brueghel "el Viejo", muestra en escena dos carros que se cruzan en un camino y varias carretas que se pierden en la lejanía del horizonte. Tres asaltantes a caballo detienen la galera, cargada de mujeres y niños, en primer plano; el enfrentamiento, sin la violencia compositiva se Snayers o Sebastián Vrancx, y el aspecto caballeresco de los jinetes, han dificultado su interpretación, hasta ahora registrada como Paisaje con galeras, sin embargo, uno de los asaltantes parece a punto de desenfundar su arma; otro, de maneras vulgares, fuerza la carreta a aminorar su paso, y el conductor observa sobresaltado la decisión del jefe de la banda. En la Gemäldegalerie de Dresde se conserva una variante fechada en 1605. En la pintura del Prado las tintas se funden en grabaciones sutiles y se suaviza el convencionalismo en la distribución de los planos, que acusan otras obras fechadas en estos mismos años. El cielo se tiñe de nubarrones de lluvia pero, en contraste, la luz solar baña las colinas. Modera la rígida división tonal de las pinturas de cronología anterior por el predominio de la armonía y unidad que caracteriza su producción en los años inmediatamente posteriores a éste; renuncia al uso del negro y las tonalidades opacas (Texto extractado de Díaz Padrón, M.: El siglo de Rubens en el Museo del Prado: catálogo razonado de pintura flamenca del siglo XVII, 1995, p. 202).


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Los archiduques de caza, h. 1611 , óleo sobre lienzo, 135 x 246 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo

Rodeados de algunos cortesanos y sirvientes cazadores, los archiduques Alberto e Isabel, gobernadores de los Países Bajos españoles, descansan durante una de sus batidas a la sombra de un gran álamo. Al fondo, se representa el Palacio de Mariemont, cerca de Bruselas, una de las residencias favoritas de los Archiduques.

Brueghel realiza una descripción precisa del paisaje, casi captado topográficamente, en la que incorpora ciertos elementos repetidos en otras de sus obras. Formalmente se caracteriza por continuar la tradición al situar el horizonte muy alto en la composición, tal y como era costumbre en los paisajistas flamencos anteriores.

El componente político de la pintura es muy relevante. Se representa a los gobernantes ejerciendo el derecho de la caza, reservado a la aristocracia, a la vez que se hace hincapié en la riqueza de los campos en los Países Bajos.

Se localiza en el Alcázar de Madrid en 1636, como parte de los muchos cuadros enviados desde Bruselas con los que se pretendía mostrar a Felipe IV la magnificencia del gobierno de los Archiduques.


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Baile campestre ante los archiduques, 1623, óleo sobre lienzo, 130 x 266 cm. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo

La obra muestra un conjunto de campesinos bailando en el centro de la composición observados por otros a su alrededor formando pequeños grupos. De entre todos destacan los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, sentados al fondo bajo un pabellón con enredaderas y rodeados de otros miembros de la corte. El artista aparece en primer plano en el centro acompañado de dos niñas pequeñas, vestido de negro y señalando hacia el baile. En último término se observan construcciones de lo que sería el pueblo donde viven los campesinos. Las ropas de los personajes nos permiten apreciar que los diferentes estamentos que forman parte de la sociedad aparecen representados aquí, de tal forma que en una celebración aparentemente campesina nos encontramos con la nobleza y la propia corte mezclándose unos con otros. La representación de las clases bajas en sus actividades en el campo muestra la recuperación y la alegría después de la Tregua de los doce años. Además se refuerza la vinculación de los gobernantes con todos sus súbditos mediante la presencia de los archiduques y su corte en dichas actividades. Dentro del conjunto de pinturas que decoraron la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid, lugar donde colgó esta obra, había varias de temática paisajística. Unas retrataban las andanzas de los archiduques en las inmediaciones de sus palacios y residencias y otros mostraban costumbres y acontecimientos de las gentes de Flandes en el siglo XVII. Este tipo de representación mezclan dos géneros típicos de la pintura nórdica: el paisaje y las escenas cotidianas, de las cuales los artistas flamencos son especialistas y que fue muy popular en Flandes, contando con mucha demanda. Estas pinturas son consideradas como una representación moralizante y didáctica de los valores de la nueva sociedad, más alegre y pacífica, en contraposición a la visión negativa que muchas de estas obras jugaban en la producción del padre del artista. De esta forma entroncarían con las alegorías, tanto de los sentidos como de la vida del hombre (que no hemos conservado) que también formaban parte del encargo, si bien parecen un ejemplo de las costumbres de Flandes y su elección podría deberse a un criterio meramente anecdótico. Jan Brueghel el Viejo, autor de esta obra, había tomado la temática de su padre, Pieter Bruegel el Viejo, pasando por el filtro de su técnica y su época. Los paisajes del primero rompen con la traición representativa paisajística de líneas de horizonte superpuestas, con colores fríos en muchos casos, y de gran verticalidad para pasar a composiciones llenas de detalles en horizontal llenando toda la obra. La pintura de Jan Brueghel el Viejo invita a observar de cerca la gran cantidad de detalles que componen sus obras desde los diferentes personajes y sus ropas a las posturas unido a un tratamiento delicadísimo y preciso en la representación de la naturaleza. Esta pintura formaba parte de un conjunto llegado desde Flandes para decorar la Torre de la Reina del Alcázar de Madrid. La primera referencia documental de este grupo de 26 obras aparece en el inventario del Alcázar de 1636, donde se mencionan 25 de ellas en la "Pieza grande antes de el dormitorio de su magd. que es donde cena en el quarto bajo de verano" y la otra, una guirnalda de flores y angelotes de F. Snyders, Jan Brueghel el viejo y el taller de Rubens en la "Pieza donde su magd. duerme en el quarto bajo de verano". En este inventario se dice, tras enumerarlas, que fueron las "que se trajeron de Flandes a la reina nra. Sa y estaban colgadas en la torre nueva de su quarto alto y su magd. el Rei nro. Sr. las mandó poner aquí". Así las pinturas fueron trasladadas de su ubicación original a otros dos nuevos emplazamientos sin que sepamos ni el motivo ni la fecha.Del origen del conjunto llegado desde Flandes poco se sabe más allá de un documento citado por Pedro de Madrazo en su Viaje Artístico de 1884 (pg.110) el que se habla de un pago en 1623 autorizado por la reina, Isabel de Borbón, de unas obras llegadas de Flandes para decorar sus aposentos. Así pues desconocemos de donde pudo venir esta comisión, si fue la reina quien encargó estas obras, el rey o si la idea vino de Flandes pasando por la archiduquesa Isabel Clara Eugenia. Lo que si parece cierto es que no se trata de un encargo cerrado a un pintor, sino más bien un conjunto de obras de diferentes artistas flamencos enviados para decorar la mencionada Torre, después de las remodelaciones llevadas a cabo allí por Juan Gómez de Mora. Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado (enero, 2015)


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La vida campesina, h. 1624. Óleo sobre lienzo, 130 x 293 cm. h. 1620-22. Museo del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo.

La composición se desarrolla como un amplio friso verde con multitud de escenas que representan las diferentes tareas propias de una granja lechera en Flandes. Un riachuelo, que avanza en diagonal desde el borde inferior hacia el fondo y luego se quiebra hacia la derecha en dirección al castillo que sobresale de una arboleda en el plano medio, divide la superficie compositiva en dos partes desiguales. La parte izquierda está ocupada por una pequeña construcción, el almacén de la granja, y multitud de campesinos ocupados en distintos quehaceres: transportar las jarras de leche, batir, cortar y empaquetar la mantequilla o acercar los productos a las carretas para su distribución. Entre estos personajes atareados se encuentra una familia de campesinos que parece estar de visita o, quizá, esperando a ser admitidos para trabajar en la granja: el padre, de pie y con un niño en brazos, mira cómo dos mujeres cortan y empaquetan la mantequilla; la madre, sentada con otro de los hijos en brazos, mira a las dos campesinas que están batiendo la mantequilla y a las que se han acercado las otras dos niñas de esta familia con un cubo y un recipiente vacíos. En la parte derecha de la composición se abre una extensa pradera limitada al fondo por dos arboledas, de las que sobresalen sendos castillos rurales en alusión a los propietarios de esta granja y de sus habitantes. En el primer plano los campesinos ordeñan las vacas. La presencia del pintor y diversos miembros de su familia, todos elegantemente vestidos, permite interpretar este paisaje como una implicación personal de Brueghel, pintor de corte, con el renacer social y económico emprendido por los Archiduques.


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Mercado y lavadero en Flandes, h. 1621-22. Óleo sobre lienzo, 166 x 194 cm. Madrid, Museo Nacional del Prado. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Joost de Momper el Joven.



Otras obras


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Bouquet pintado en 1603 por Jan Brueghel el Viejo


 28jan_brueghel_the_elder_flowers_in_a_wooden_vessel_google_art_project

Flowers in a Wooden Vessel, 1606


 33rubens_peter_paul_workshop_die_drei_grazien_1620_24

Die drei Grazien, 1620-24. Obra de Peter Paul Rubens y Jan Brueghel el Viejo


 21_jan_breughel_ii_paradise_landscape_with_animals_google_art_project2

Paradise Landscape with Animals, 1613-15


 22_la_bataille_d_issus_jan_brueghel_l_ancien_2

La batalla de Issos, 1602. Museo del Louvre. Obra de Jan Brueghel el Viejo


 23jan_brueghel_tentaciones_de_san_antonio_abad_google_art_project

Las tentaciones de San Antonio de Abad. Óleo sobre lienzo. 148 x 230 cm. Convento de la Aprobación de Valladolid. Obra de Jan Brueghel el Viejo


 24_jan_brueghel_i_ba_o_de_ninfas_las_ninfas_de_diana_regresando_de_la_pesca_google_art_project

Baño de Ninfas (Las ninfas de Diana regresando de la pesca)


 25jan_brueghel_the_elder_beach_with_sailboats_and_stormy_sea_google_art_project

Beach with sailboats and stormy sea, 1614


 26jan_brueghel_the_elder_diana_and_actaeon_google_art_project

Diana and Actaeon, 1600


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Flemish Fair, 1600


 29_jan_brueghel_the_elder_river_landscape_google_art_project

River Landscape, 1607


 30jan_brueghel_the_elder_the_sermon_on_the_mount_google_art_project

The Sermon on the Mount, 1598


 31jan_brueghel_the_elder_wooded_landscape_with_abraham_and_isaac_google_art_project

Wooded Landscape with Abraham and Isaac, 1599


 32jan_brueghel_the_elder_and_hendrick_van_balen_diana_and_callisto_google_art_project

Diana and Callisto. Obra de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con Hendrick van Balen, 1605-08


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Workshop of Peter Paul Rubens and Jan Brueghelel Viejo


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Achelous. Metropolitan. Obra de Rubens en colaboración con Jan Brueghelel Viejo


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The baptism of Christ, 1608. Obra de Jan Brueghelel Viejo en colaboración con Hans Rottenhammer -


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Air (Optics), 1621. Obra de Rubens en colaboración con Jan Brueghelel Viejo


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Diana and her Nymphs on the Point of Leaving - Musee de la Chasse et Nature


 0jan_brueghel_the_elder_from_family_portrait

Retrato de Jan Brueghel el Viejo (Family of Jan Brueghel the Elder, detail, c. 1614)

Más info de la obra de Jan Brueghel el Viejo en la Wikipedia



Pues ésto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio que he dedicado al pintor flamenco Jan Brueghel “el Viejo”. Un excelente pintor especializado en pintar escenas cotidianas, cuadros de flores y bodegones.



Fuentes y agradecimientos: museodelprado.es, pintura.aut.org, es.wikipedia.org, artcyclopedia.com, collycortes.com, artehistoria.jcyl.es y otras de internet.
 




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última edición por j.luis el Viernes, 08 May 2015, 16:52; editado 19 veces 
j.luis - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Respuesta: BRUEGHEL DE VELOURS "EL MOZO" 
 
J.Luis ya veo que el fin de semana lo has aprovechado muy bien para ampliar la galería. Muchas Gracias por esta nueva aportación. Me gusta Brueghel me quedo con "La tienda de arte".

Un saludo.
 




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Mensaje Respuesta: BRUEGHEL DE VELOURS "EL MOZO" 
 
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Gracias j.luis, la de tiempo que habrás invertido!!
 



 
Green_woman - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
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Mensaje Respuesta: BRUEGHEL DE VELOURS "EL MOZO" 
 
Gracias xerbar y green, yo también me quedo con la vista... pero cualquiera de los 5 sentidos son extraordinarios, lástima no se aprecie bien el colorido en las imágenes que he elegido, pero tu green o maca lo tenéis facil, en el Prado se aprecian esplendidamente.  


 




Saludos.
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
Jan Brueghel I, el Viejo en el Museo Thyssen


Jan Brueghel I (Bruselas, 1568 - Amberes, 1625) Jan Brueghel nació en Bruselas en el seno de una familia de afamados pintores, hijo menor de Pieter Bruegel el Viejo, una de las grandes figuras del siglo XVI, y hermano de Pieter Brueghel II. Debido a la temprana muerte de su padre, sus primeros pasos en la pintura los dio de la mano de su abuela materna, la miniaturista Maria Bessemers, quien le introdujo en la técnica de la acuarela. Continuó su formación, según el biógrafo del siglo XVII Karel van Mander, con el pintor Pieter Goetkindt. En 1589 Jan viajó a Italia, vía Colonia, donde está documentado en Nápoles, en 1590, y en Roma, donde trabajó para el cardenal Ascanio Colonna, desde 1592 hasta 1594. En Roma conoció al pintor de paisajes Paulus Bril y al cardenal Federico Borromeo, a cuyo servicio entró en 1595, trasladándose por este motivo a Milán, donde su benefactor era arzobispo. Jan Brueghel regresó a finales de 1596 a Amberes, en cuyo gremio de pintores se inscribió al año siguiente. En esta ciudad estableció su residencia y desarrolló su carrera, permaneciendo en ella, a excepción de ocasionales viajes a Bruselas, Núremberg, Praga y a las Provincias del Norte. En 1597 contrajo matrimonio con la hija del grabador Gerard Jode, Isabella, y tras su muerte con Catharina van Marienberghe. A partir de 1606 Jan Brueghel se convirtió en uno de los pintores de cámara no residentes en la corte de los archiduques Alberto e Isabel Clara Eugenia, regentes de los Países Bajos, cargo que mantuvo hasta su muerte. Durante estos años colaboró con importantes artistas como Rubens, Joos de Momper el Joven, Hendrick de Clerk, Hendrick van Balen y Sebastiaen Vrancx

En. sus inicios Jan Brueghel, al igual que su hermano, pintó copias, versiones y adaptaciones de las pinturas de su padre, sin embargo, su estilo pronto evolucionó, desarrollando un lenguaje muy individual. Es famoso por sus pequeñas pinturas de historia, realizadas a veces sobre cobre, sus bodegones de flores, las escenas alegóricas y mitológicas, y por sus escenificaciones del Paraíso. La dinastía artística de los Brueghel continuó con dos de sus hijos: su primogénito, Jan Brueghel, el Joven, y Ambrosius Brueghel. A pesar de que fue enormemente imitado y copiado, su único alumno documentado fue el pintor de bodegones Daniel Seghers.


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Cristo en la tempestad del mar de Galilea. Obra de Jan Brueghel I. 1596. Óleo sobre cobre, 26,6 x 35 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

Jan Brueghel fue miembro de una dinastía de pintores cuyo primer nombre relevante fue el de Pieter Bruegel, padre de Jan, que murió cuando éste era un niño. Según Karel van Mander, Jan se formó con su abuela, la miniaturista Maria Bessemers, y con el pintor Pieter Goetkindt. Con veintiún años realizó un viaje a Italia, pasando por Colonia, estando documentado en Nápoles en 1590 y después en Roma, donde conoció al pintor flamenco Paulus Bril y al cardenal Federico Borromeo. Los años siguientes, 1595 y 1596, se encuentra en Milán, a donde siguió al cardenal, regresando a Amberes en octubre de 1596. Jan Brueghel trabajó el paisaje, la pintura alegórica, mitológica, de género y la naturaleza muerta, especialmente las flores y guirnaldas, donde alcanzó una gran perfección. Fue un artista cotizado y reconocido en su momento, así como durante el siglo xvii, apreciándose en sus obras el refinamiento y su particular toque de pincel, suave y elegante, con el que organizó detalladas y delicadas superficies y por el que se le conoce con el apodo de Velours, terciopelo. Aunque Jan Brueghel, en alguna ocasión, siguió la huella de su padre, optó por un estilo basado en el estudio del natural, en el que primó la belleza.

Este cobre se dio a conocer en la década de 1970, cuando estuvo registrado en la colección de Antonio Colombo. La pintura, procedente de esta colección, fue vendida en Milán a la muerte de su propietario, en 1970, pasando a continuación a la galería del marchante Silvano Lodi, donde fue adquirida, en 1979, para la colección Thyssen-Bornemisza. La pintura se reseñó por primera vez en la monografía de Ertz dedicada al artista, editada en 1979, fecha esta en la que también participó en una exposición en Londres dedicada a Jan Brueghel.

El óleo, firmado por el artista y fechado en 1596, es una versión autógrafa de una pintura conservada en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, ejecutada un año antes que la nuestra y que perteneció precisamente a la colección del patrón de Brueghel en Italia, el cardenal y coleccionista Federico Borromeo. Como recuerda Gaskell en el comentario que hizo a esta pintura del Museo, es frecuente encontrar dentro de la producción de Brueghel réplicas de sus obras.

Jan Brueghel ilustra un tema de la vida pública de Jesús recogido en el Nuevo Testamento y mencionado por tres de los cuatro evangelistas. El pasaje corresponde al episodio de la tempestad calmada que tiene lugar durante una travesía en barca en el lago Tiberiades. Brueghel coloca en la embarcación, azotada por las olas, a Jesús durmiendo, justo en el momento en que uno de los discípulos decide despertarlo antes de que el bote haga aguas. La barca va completa con once de los discípulos, que se afanan por evitar una catástrofe luchando con los remos y con las velas. Brueghel coloca la narración en un entorno que recuerda por su tratamiento a otro subgénero del paisaje: las marinas. El pintor, que no descuida el motivo principal del cobre, concibe el pasaje con un punto de vista alto, ofreciéndonos una amplia panorámica de una costa en la que ha combinado con efectividad elementos fantásticos con otros reales. Es el caso de la fortaleza que coloca en una isla, en el centro de la pintura, y que corresponde a un apunte conservado en el Museum Boijmans-Van Beuningen, tomado durante su estancia en Nápoles, del castillo dell’Ovo. La paleta que Brueghel emplea en esta pintura es bastante reducida de color pero rica en matices y tonos, predominando en ella los verdes, azules y grises, que rompe con los intensos y vibrantes rojos de las túnicas de los apóstoles, junto con el amarillo y rosa de otras telas. La minuciosidad y la calidad de la pincelada se percibe en cada uno de los minúsculos detalles que pueblan el cobre y que apreciamos en los rostros de las figuras, en el cuidado y delicadeza con que dibuja la abrupta costa o en los edificios de la gran ciudad que se vislumbra al fondo, a los pies de una bahía.

En esta etapa Jan Brueghel, como recoge Ertz, realizó un número significativo de escenas costeras en las que predominan las gamas cromáticas registradas en este cobre y entre las que se encuentran Tempestad en el mar con náufragos, en una colección privada, y La partida de san Pablo desde Cesárea, en el North Carolina Museum of Art de Raleigh.


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El Jardín del Edén. Obra de Jan Brueghel I, c. 1610-1612. Óleo sobre tabla, 59,4 x 95,6 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza.

Brueghel procedía de una ilustre familia de artistas y, junto con Rubens, estaba considerado el principal pintor de Amberes.

Fue una figura esencial para el desarrollo del paisaje tradicional flamenco en la línea iniciada por Joachim Patinir y Gillis van Coninxloo III, éste como representante más inmediato. El tema ilustra un pasaje de la Biblia, el Paraíso, que fue pintado un sinfín de veces por Brueghel, aunque esta tabla que nos ocupa fue una de sus primeras versiones. La pintura refleja el ascendiente de contemporáneos como Roelandt Savery y Rubens, hecho que no es de extrañar pues con este último mantuvo una estrecha colaboración. El jardín del Edén es un ejemplo soberbio del mejor paisaje flamenco barroco.

A lo largo de su vida, a Jan Brueghel, hijo menor del famoso pintor Pieter Bruegel, se le consideró, junto con Pedro Pablo Rubens, contemporáneo suyo aunque más joven, como el principal pintor de Amberes. Era una persona cosmopolita y había viajado mucho. Entre 1592 y 1596 vivió en Roma y en Milán, primero al servicio del cardenal Ascanio Colonna, y luego bajo los auspicios del cardenal Federico Borromeo, que fue su mecenas durante toda su vida. En 1604 se encontraba en Praga. En 1608 ya era pintor de corte de los archiduques Alberto e Isabel, los regentes de la casa de Austria española en los Países Bajos.

De entre los temas bíblicos, Brueghel desarrolló la tradición flamenca de los amplios paisajes, derivada en último término del ejemplo de Joachim Patinir, pero basándose más recientemente en la obra de Gillis van Coninxloo. La tabla que aquí comentamos es seguramente uno de los primeros ejemplares de un tema que trató abundantemente, el del Paraíso. A Brueghel se le atribuyen más de cien paisajes de este tipo, en los que representa una serie de temas relacionados, que van desde el Jardín del Edén con Adán y Eva en último término, como en el que aquí comentamos, hasta la entrada de los animales en el Arca de Noé.

Al elegir el tema del paisaje repleto de animales exóticos, Brueghel se inspiró muy probablemente en el ejemplo de Roelandt Savery que ya en 1610 había introducido el tema en Orfeo encantando a los animales (Fráncfort, Städelsches Kunstinstitut). Tanto Brueghel como Savery se encontraban en Praga en 1604, y éste último se quedó en la ciudad al servicio del emperador Rodolfo II, erudito y experto conocedor de arte, y de su sucesor, Matías.

No obstante, varios de los animales más destacados de esta obra derivan claramente de los ejemplos de Rubens, colega de Brueghel en Amberes. Parece ser que el caballo tiene su antecedente en un cuadro perdido de Rubens, el Retrato ecuestre del archiduque Alberto, obra que figura en lugar destacado entre los cuadros de Rubens en la galería pintada por Brueghel para representar la Alegoría de la vista, 1617 (Madrid, Museo del Prado). El león y la leona de la izquierda están representados en un lienzo de gran tamaño de Rubens titulado Daniel en el foso de los leones (en paradero desconocido; anteriormente en la Colección Hamilton) del que subsisten los dibujos preparatorios. Los leopardos repiten dos de los tres que figuraban en un cuadro perdido de Rubens con un sátiro, una ninfa, unos putti y leopardos, que se encontraba entre las obras que el artista le vendió a sir Dudley Carlton en 1618 y que en la actualidad se conoce tan sólo a través de una estampa. Estas derivaciones distan mucho de ser un mero plagio; más bien ponen de manifiesto la estrecha relación que había entre estos dos artistas. De hecho, colaboraron de manera habitual e incluso crearon una ambiciosa versión de este tema, Adán y Eva en el Jardín del Edén (La Haya, Koninklijk Kabinet van Schilderijen Mauritshuis) en la que Brueghel pintó el paisaje y los animales y Rubens las figuras. La tabla lleva la firma de los dos artistas.

Las modificaciones en el caballo y el camello, introducidas durante la ejecución de la obra y visibles mediante reflectografía por infrarrojo, sugieren que, mientras pintaba este lienzo, Brueghel todavía estaba estableciendo los motivos que llegarían a ser elementos esenciales en su tratamiento posterior del tema. Esto respaldaría una datación temprana, casi con toda seguridad anterior a la versión de la misma composición que se encuentra en Roma, en la Galleria Doria Pamphilj, que se supone fechada en 1612. La tabla que aquí comentamos es seguramente una de las primeras versiones de un tema clásico en la abundante obra de taller de Jan Brueghel, que gozó del mecenazgo de las principales familias principescas de Europa.


Mar Borobia / Ivan Gaskell / museothyssen.org
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
He reeditado el tema en la cabecera, añadiendo nuevas obras y haciendo ciertas aclaraciones sobre el titular y su familia, pues el nombre daba lugar a confusiónes o malas interpretaciones.



 

Saludos.
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
Para ser discípulo poco tiene que envidiar al gran Jan Brueguel el viejo.  

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
Un cuadro de Brueghel 'El viejo' y Hans Rottenhamer bate un récord en subasta en París



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'El festín de los dioses', de Jan Brueghel 'El Viejo' y Hans Rottenhammer (1602).

'El festín de los dioses', obra conjunta de Jan Brueghel 'El viejo' y Hans Rottenhamer fue vendido ayer por 1,2 millones de euros (1,6 millones de dólares) en París, un récord mundial para un cuadro de estos artistas, indicó Christie's en un comunicado divulgado hoy.

En total, se vendieron 61 lotes de pinturas antiguas y del siglo XIX por 4,6 millones de euros (5,8 millones de dólares) en una subasta en la que la pieza más cara fue otro cuadro de Brueghel 'El viejo', 'Un mercado en la aldea', adquirido por 1,3 millones de euros (1,6 millones de dólares), cuatro veces el precio de partida.

El lienzo 'El navío Brederode en la batalla de Sheveningen', atribuido a Jan Abrahamsz Beertraten, alcanzó los 205.000 euros (260.000 dólares), lo que quintuplicó la estimación inicial, y el 'Ramo de tulipanes' de Ambrosius Bosschaert I fue adjudicado por 157.000 euros (199.000 dólares).

El director del departamento de cuadros del siglo XIX y orientalismos de Christie's, Étienne Hellman, destacó asimismo que el museo d'Orsay de París ejerció su derecho preferente de compra por el 'Pequeño San Juan' del pintor Paul-Cécile Baudry, que también batió un récord mundial, al ser adquirido por 115.000 euros (145.000 dólares).


elmundo.es / Efe - París
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
La cita anual de Maaastricht abre mañana sus puertas. Considerada la feria más relevante del mercado de antigüedades, ofrerecerá un Vélázquez valorado en 14 millones de dólares y un Brueghel el Viejo, oculto durante cuatro siglos, además de una exposición de dibujos y pinturas sobre Van Gogh.


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La Crucifixión, de Jan Brueghel el Viejo

El ojo de halcón es símbolo de agudeza y precisión, pero sobre todo de caza, el instrumento perfecto para seleccionar y acosar a la presa. No es gratuito que la feria de antigüedades más consolidada del mundo, TEFAF , que se lleva celebrando en Maastricht desde hace veintiséis años, haya renovado el halcón que utiliza como logo, una modernización que mantiene, sin embargo, la misma esencia, encontrar, seleccionar y exhibir las mejores piezas de arte de todas las épocas para los ávidos coleccionistas que vayan un año más a buscar nuevas presas.


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"Retrato de un caballero de busto, con una túnica negra y una golilla blanca", Diego de Velázquez

Entre los lienzos más destacados se exhibirá un fascinante retrato de Velázquez (1599-1660), titulado Retrato de un caballero -de busto, con una túnica negra y una golilla blanca, que estará a la venta en la feria por un precio de 14 millones de dólares, ofrecido por  el marchante neoyorkino Otto Naumann, Ltd y La Crucifixión, de Jan Brueghel el Viejo, una obra maestra que sale al mercado de la mano de De Jonckheere por primera vez en cuatro siglos, ya que ha sido propiedad de una familia de la nobleza italiana desde que el holandés lo terminara en 1594.


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Autoretratos de París, Vincent van Gogh. La Feria de Maaastricht presenta una interesante selección de 15 dibujos de Van Gogh poco conocidos que muestran la evolución del genial pintor impresionista.

TEFAF selecciona a las mejores galerías agrupadas en nueve secciones: Antigüedades, Clásica, Moderna, Pintura, Alta Joyería, Manuscritos, Diseño, Fotografía y Dibujos y Nuevas Galerías, y examina la piezas con minuciosa precisión, vuelve uun año más con el atractivo añadido de una selección de 15 dibujos de Van Gogh poco conocidos que muestran la evolución del genial pintor impresionista.

Situada en la sección de Fotografía y Dibujos, la obra de Van Gogh, cedida por el Museo de Ámsterdam, incluye trabajos de todas sus épocas y será presentada cronológicamente: desde sus ambiciosas recreaciones del Hague, cuando su interés se centraba en paisajes y figuras; los trazos más impresionistas de su etapa en Nuenen; sus acuarelas de la época de París; los dibujos a lápiz rojo de Arlés y a todo color de los jardines del hospital Saint Paul en Saint-Rémy, hasta sus últimos paisajes de Auvers, muy similares ya a su estilo pictórico impresionista.

Además de Velázquez y Brueghel el Viejo brillarán también una excepcional pintura de Egon Schiele (1890-1918) titulada Mother and Child I (The Burnt–Out Mother) 1909-1911, que se presenta por primera vez en el mercado desde 1953 y  una obra de Roy Lichtenstein (1923-1997), The Den.

En escultura, una obra de 2010-2012 de Jeff Koons (nacido en 1955) de acero inoxidable, pulido espejo, con un revestimiento azul transparente y plantas vivas en flor, mientras que la Robert Bowman Gallery de Londres ofrecerá una selección de piezas de Auguste Rodin y Ossip Zadkine. Entre algunas de las joyas y curiosidades artísticas que saldrán este año llama la atención también una pieza de Fabergé que encierra en sus entrañas la historia de un intento de asesinato contra el zar Nicolás II de Rusia que pondrá a la venta la galería Wartski de Londres por una suma, que, de momento, solo se sabe, que alcanzará las seis cifras.

Según las crónicas, durante un acto ceremonial en 1906, la artillería rusa disparó unas salvas que supuestamente contenían pólvora para la detonación, pero no metralla, excepto uno de los cañones que disparó la carga a los pies del Zar. El gran duque Nicolás Nicholáievitch, que estaba a su lado, recogió los restos, y encargó a Carl Fabergé en San Petersburgo que fabricase un sello de oro con parte de la metralla para regalársela al Zar como recuerdo de lo que se consideró un accidente y que pudo ser un atentado. La feria se celebrara en un renovado espacio creado para la ocasión en el MEEC (Centro de Exposiciones y Congresos de Maastricht) del 15 al 24 de marzo.

Julio MARTÍN ALARCÓN / elmundo.es
 




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Mensaje Re: JAN BRUEGHEL "el Viejo" 
 
Goteras sobre el almacén del Prado



Una filtración dañó el 11 de marzo varios dibujos del XVIII y una pintura de Jan Brueghel 'El Viejo'

Los restauradores trabajan en el rescate de las obras




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Banquete de bodas, 1623. Óleo sobre lienzo, 132 x 269 cm. Museo del Prado. Este lienzo de Jan Brueghel el Viejo ha sido una de las obras dañadas por la filtración de agua del 11 de marzo.

Las lluvias de marzo trajeron consigo algo más que agua al Museo del Prado
. También trajeron un gran disgusto a su director, Miguel Zugaza, a su equipo de restauradores y técnicos y al propio Patronato de la pinacoteca. Un susto, primero, y un disgusto, a continuación, que podrían haber sido de dimensiones bíblicas pero que, afortunadamente, se quedaron en lo que el propio director del centro consideraba ayer “un percance desafortunado”. Una filtración de agua en los almacenes dañó el 11 de marzo una decena de dibujos y pasteles de pintura española del siglo XVIII y, sobre todo, un óleo de la importancia de Banquete de bodas, del flamenco Jan Brueghel El Viejo (1568-1625). Otras fuentes afirman que son más los lienzos afectados.

“A nadie le gusta que pase esto, desde luego, pero, aunque no queremos restarle importancia, creemos que no fue para tanto”, explicó el máximo responsable del Prado, quien aseguró a este diario que cosas así “pueden suceder en un momento dado en cualquier museo, viejo o nuevo”.


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Vista de los almacenes de la ampliación del museo.

El episodio no trascendió. Miguel Zugaza y su equipo se reunieron nada más conocer los hechos, informaron de manera inmediata al Patronato del museo, a su presidente, José Pedro Pérez-Llorca, y al equipo de técnicos y decidieron que lo mejor era no contar el incidente extramuros. No hubo comunicado alguno. “Debatimos sobre si contarlo o no, y decidimos que no era un tema de tanto recorrido como para informar, y que era el momento de dejar trabajar a los restauradores con tranquilidad”, explica Miguel Zugaza. Ahora, más de un mes después, EL PAÍS ha conocido a través de una fuente del propio museo los detalles de la inundación, corroborados ayer por el propio Zugaza. La institución, afirma la fuente, “vivió un auténtico revuelo con lo sucedido”.

Aquel 11 de marzo, lunes, se produjo un cortocircuito en la zona de los depósitos, lo que ocasionó una caída de tensión eléctrica. Fue precisamente gracias a ese cortocircuito que los responsables de la pinacoteca pudieron tener noticia de las filtraciones de agua. El percance eléctrico sobrevino como consecuencia de la filtración y el goteo de agua a través de tres pequeñas toberas integradas en un conducto de extracción perteneciente al sistema contra incendios del museo. Dichas toberas tienen incorporado un ventilador que, en caso de fuego, se activa de forma autónoma. “El problema”, explicaba ayer Miguel Zugaza, “fue que el agua rebosó el perímetro de esas pequeñas toberas y recorrió el camino hasta el depósito, y empezó a gotear”. En concreto, el agua empezó a caer por encima de un fluorescente situado en el almacén, y eso fue lo que ocasionó el cortocircuito.

La filtración se prolongó por espacio de al menos 24 horas antes de que los sistemas de seguridad del Prado la detectaran. Otras fuentes afirman que el agua cayó durante todo el fin de semana anterior a aquel lunes. Esas toberas son las que, según el diseño de la remodelación del Prado de Rafael Moneo, inaugurada en 2007, permiten, en caso de incendio, liberar gas noble, llamado F-13, utilizado habitualmente en este tipo de edificios para desplazar oxígeno y evitar así la propagación del fuego. “Se usa como sustituto del agua”, matiza Zugaza.

El equipo directivo informó con rapidez al patronato de la pinacoteca

Los protocolos del museo se cumplieron con diligencia y velocidad. El director reunió a su equipo y se tomaron las medidas adecuadas para restaurar de inmediato las obras dañadas y poner en marcha un dispositivo especial para evitar futuros incidentes. La vía de agua fue detectada, se taponó y se dio solución al problema según los criterios tanto del equipo de técnicos del museo como del propio Moneo. El arquitecto se hallaba en EE UU, pero desplazó al Prado a uno de sus colaboradores.

El agua afectó concretamente a dos peines (soportes móviles situados en los almacenes de los museos en los que se apilan las pinturas no expuestas).

“El equipo de restauradores del museo trabajó de forma ejemplar”, asegura el director. Las obras de papel que sufrieron daños, entre ellas varias del pintor español del siglo XVIII Joaquín Inza, todavía están siendo secadas por el método de evaporización. En cuanto a Banquete de bodas de Jan Brueghel El Viejo, su recuperación corre a cargo de la restauradora Clara Quintanilla, que ha eliminado de la superficie la humedad producto del agua caída.

Esta filtración no es la primera de estas características en el pasado reciente del museo. En los últimos 20 años, las goteras han arruinado la tranquilidad de la pinacoteca hasta en seis ocasiones conocidas. En 1993, el agua goteó sobre la mismísima sala de Las Meninas de Velázquez, lo que acabaría desembocando en la dimisión del entonces director, Felipe Garín. En octubre de 1997, el máximo responsable, Fernando Checa, tuvo que reconocer que había habido filtraciones de agua en varias salas del museo, entonces en obras. En junio de 1999 fue la Galería Central la que sufrió los efectos de las goteras como consecuencia de una filtración causada por la condensación del sistema de aire acondicionado. También en 1999, y ya con cubiertas nuevas, volvieron las filtraciones. Y en 2008 y solo cinco meses después de la flamante inauguración de la remodelación, el espacio de ampliación sufrió un duro revés: el cierre temporal en horario de visita de tres salas, debido a un fallo en el sistema de climatización. El resultado: más goteras.


elpais.com
 




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