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Enrique Martínez Cubells
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Mensaje Enrique Martínez Cubells 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Enrique Martínez Cubells (Madrid, 28 de abril de 1874 - Málaga 25 de febrero de 1947) fue un pintor español.


 0autorretrato_1414268327_219448  Autorretrato

Era hijo del también pintor Salvador Martínez Cubells. Inició su formación artística en la Escuela de Arte y Oficios de Madrid y los continuó en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En 1899 se trasladó a Alemania por un tiempo, estableciéndose en Múnich y viajando por diferentes países de Europa. De vuelta a España fue profesor de la Escuela de Artes y Oficios de Madrid y de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de las que había sido alumno.

Se especializó en temas de carácter costumbrista y de contenido social, muy frecuentemente relacionados con el mar y la pesca, aunque también plasmó paisajes urbanos, interiores y ambientes rurales. En 1904 obtuvo primera medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes con el lienzo Trabajo, descanso y familia, obra propiedad del Museo del Prado de Madrid que se encuentra en depósito en el Museo de Bellas Artes de Valencia. En 1912 consiguió igual galardón con la obra La vuelta de la pesca, también propiedad de Museo del Prado, expuesta en el Museo de Málaga. En el Museo Carmen Thyssen (Málaga) se encuentra representada su obra con diferentes lienzos. En el año 2003 el Centro de Exposiciones y Congresos de Ibercaja en Zaragoza, le dedicó una importante muestra monográfica.

Pintor de temas marineros y de paisajes urbanos, interiores y ambientes rurales, y dotado de una técnica y una estética avanzadas para interpretar el realismo, Enrique Martínez Cubells quedó ensombrecido y menospreciado, pese a su éxito precoz como pintor, "por su tópico encasillamiento como sorollista".

El trabajo era un tema frecuente en la pintura alemana y Enrique Martínez Cubells trazaba "pinceladas valientes, muy sintéticas, dentro de corrientes naturalistas, y con un gran interés por los efectos lumínicos", pero era, según Felisa Martínez, "más nórdico y austero que Sorolla", aunque al final de su carrera pintó obras comerciales sin complicaciones estilísticas, para su venta fácil en Latinoamérica.

Estos óleos más populares y comerciales de Cubells le han llevado a ser comparado equivocadamente con Joaquín Sorolla. La diferencia entre ambos estriba en la concepción de la luz mediterránea, que en Cubells se transforma en una luz contenida e intimista, frente a la fuerza cegadora del levantino

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor español, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección, y contribuya en su divulgación.






Algunas obras


 0la_puerta_del_sol_madrid

La Puerta del Sol, Madrid. Enrique Martínez Cubells. 1902. Óleo sobre lienzo, 75 x 96,5 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga.

Está rigurosamente documentado que el artista Enrique Martínez Cubells presentó un lienzo con el título La Puerta del Sol a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1904 junto a otras quince obras, entre ellas la tela titulada Trabajo, descanso, familia, por la que obtuvo medalla de primera clase. La Puerta del Sol figuró en el catálogo oficial del certamen con el número 769, de exactas medidas (75 x 96 cm) que este lienzo de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, adquirido en una sala de subastas de Madrid en 1998. La tela fue pintada dos años antes de ser presentada al certamen nacional, tal como indica la fecha inscrita en la parte derecha del lienzo.

El cuadro forma parte de una serie de vistas urbanas –poco conocidas– realizada al regreso de uno de sus muchos viajes por Europa entre 1901 y 1906. Refleja el espíritu cosmopolita que caracteriza la personalidad del artista y que hace patente, sobre todo, sus años europeos y la consagración de su forma de pintar más personal. Cabe destacar que el artista recorrió en tan sólo cinco años un camino que va del realismo pesimista de carácter social –tal como podemos reconocer en su obra Un accidente, mención de tercera clase en la Exposición Nacional de 1897– al paisaje urbano de dinámicas y ágiles pinceladas.

De esta obra existen dos versiones. Una, propiedad del Museo Municipal de Madrid1, adquirida a la viuda del pintor, Josefina Gargallo Moreno, en 1951; la otra, esta magnífica tela. En ambos casos el pintor inmortaliza la imagen de Madrid tras la inauguración de la electrificación de la línea del tranvía Sol-Serrano el 3 de octubre de 1898. A partir de aquel año, la imagen de la Plaza del Sol y alrededores cambió considerablemente. La ciudad en dirección a la carrera de San Jerónimo se plagó de cafés, convirtiéndose en el centro neurálgico de escritores, actores y artistas.

Sin embargo, fueron las escenas portuarias del Cantábrico y la Bretaña francesa las que durante años se convirtieron en la principal fuente de inspiración para Enrique Martínez Cubells, y por ellas fue conocido artísticamente. Los hombres y mujeres de aquellos lugares ofrecieron al artista ese carácter intimista que le permitió alejarse del pintoresquismo protagonista de la pintura madrileña y el luminismo de las escenas de playas levantinas, que popularizó como ningún otro Joaquín Sorolla y que gozaron de enorme estima en su tiempo.

También los contraluces y la luz del atardecer se convirtieron en señas de identidad de su obra, en rotunda oposición a ese luminismo. Enrique Martínez Cubells, conocedor del triunfo que en la Bienal de Venecia había obtenido desde 1895 la pintura alemana de connotaciones realistas-naturalistas y consciente del escaso interés que despertaban los melodramáticos cuadros de historia, al igual la pintura regionalista, se traslada en 1900 a Múnich y desde allí recorre el norte y centro de Europa, con el objeto de estudiar la técnica de aquellos creadores que él consideraba primordiales para la renovación artística.

Esta obra muestra el interés del artista, a sus 28 años, de superar las imposiciones que marcaban los círculos oficiales y centrar su estilo en otros aspectos pictóricos, como la luz y los cambios atmosféricos. No parece extraño que escogiera una visión lluviosa de la céntrica plaza madrileña envuelta bajo la luz de una tarde húmeda e invernal en clara similitud con su Plaza de Max-Joseph en Múnich. Ofreciendo una imagen muy europeizada de la ciudad española.

El Madrid de finales de siglo era una ciudad artísticamente muy conservadora. Por ello, a pesar de su audacia y modernidad, de ser un deleite para los ojos, la obra pasó desapercibida para el jurado de la Exposición Nacional de Bellas Artes. La Puerta del Sol rebosa elegancia y soltura, es un homenaje a la gran urbe, a la luz ambiental de la tarde, a las jugosas y trasparentes pinceladas.

El empeño constante, desde su juventud, de diferenciarse de la personalidad artística y modo de firmar de su padre, Salvador Martínez Cubells, le llevó a intercalar tres modos distintos de jugar con sus apellidos. La costumbre –según los envíos realizados a la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1901– de firmar como «E.M. Ruiz», la podemos encontrar en la parte delantera de sus lienzos a partir de 1900, especialmente en los cuadros pintados en 1901 y 1902. Conducta que nos permite casar exactamente el modo de firmar del autor con la fecha en la que fue realizado este lienzo. A partir de 1903, justo antes de la Exposición Nacional de 1904, Enrique Martínez Cubells abandona ese modo de rubricar, que reconocemos en Puerta del Sol de la Colección Carmen Thyssen-Bornemisza, por el que pasaría a convertirse en su definitivo apellido artístico, «E.M – Cubells Ruiz», tal como recoge el lienzo de la colección municipal de Madrid y que durante un período muy corto de tiempo alternó con «E.M. Cubells».

Por todo lo que precede, además de la evidente seguridad y madurez técnica que demuestra tener el autor en el momento de pintar el referido cuadro, hace pensar, en definitiva, que esta obra fue la presentada en 1904 por el artista Enrique Martínez Cubells a la Exposición Nacional.

Felisa Martínez Andrés / carmenthyssenmalaga.org


 1pescadores_arrastrando_la_barca

Pescadores arrastrando la barca. Enrique Martínez Cubells. Óleo sobre lienzo, 65,5 x 56 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen MálagaUno de los géneros por el que fácilmente se reconoce a Martínez Cubells, debido al gran numero de obras localizadas y por las que van apareciendo en el mercado del arte, es por este tipo de escenas de playa.

Fue ya desde principios de siglo cuando comenzó a practicar, de forma continua, estos asuntos, que lo relacionan más directamente con la pintura valenciana y, en concreto, con la obra de Sorolla. Lo vemos participando en numerosos certámenes, como en la III Exposición de Pintura Española Contemporánea del Salón Castillo de Buenos Aires en 1904 o consiguiendo la medalla de plata en la Exposición Internacional de Buenos Aires en 1910 con Playa de Valencia.

Porque fue el genial pintor valenciano, y a él se le reconoce esta iniciativa, quien, logrado un gran éxito al ser premiado con medalla de segunda clase en el Salon de la Société des Artistes Français de París en 1895 por su obra La vuelta de la pesca –pintada un año antes–, comenzaría a investigar en este campo, marcando de hecho en su obra un punto de inflexión evidente. Como bien recoge el profesor Pérez Rojas, ya superado el costumbrismo anterior en el que predominaban otros asuntos, estas pinturas «que nadie hasta entonces había abordado ni explotado con tanta fuerza y vida» llevan hacia un naturalismo en estrecha comunión con la naturaleza. «Ahora, Valencia ya no es solo huerta, sino también el mar y sus gentes [...]», poniéndose especial énfasis en el aspecto social del mundo laboral, en la parte que de noble tenían determinados trabajos y que tanto tuvo que ver con la literatura de otro de los valencianos ilustres: Vicente Blasco Ibáñez.

Debemos pensar que por estos años Martínez Cubells se encontraba todavía cursando sus estudios en la Escuela de Pintura, Escultura y Grabado de Madrid, y realizando obras como la conservada en el Museo de San Telmo, depositada por el Museo del Prado, Un accidente. Pero esa evidente influencia que Sorolla ejerció en Martínez Cubells, quien por otra parte, y como dato anecdótico, sustituiría a su padre en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, fue reconocida en una entrevista por el propio pintor, cuando le reconoció como «el genio de Valencia de la pintura moderna. Él abrió al mundo la inquietud del impresionismo nacional. Superó cuanto se había hecho hasta entonces [...]». De su admiración quedan además otros recuerdos, como continuas alusiones a su obra más o menos directas, muchas más que evidentes, como podemos ver en Arrastrando la barca de la colección Pedro Masaveu (depositado en el Museo de Bellas Artes de Asturias) o en la copia que realizó de Comiendo en la barca (Real Academia de San Fernando), en colección particular.

Era evidente pues su relación directa con la pintura valenciana ya que, a pesar de ser madrileño de nacimiento, visitaba de continuo las playas de Valencia. Y así lo consideraron escritores del momento, como José Francés, que en contestación al discurso de Martínez Cubells como nuevo miembro de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en mayo de 1932, lo descubría como un «pintor de raigambre levantina, de educación visual a través de los grises típicamente, característicamente valencianos [...] con pupilas que acariciaron los azules y los cadmios mediterráneos», plasmando en sus lienzos a «los mozos descalzos de pie y pierna que se encaraman a los barcos traídos hasta la arena, los velámenes obscuros y amarillentos».

Y éste es el momento que recoge la escena: unos pescadores se disponen a meter la barca en el agua para dar comienzo a las labores de pesca, mientras el viento remueve las olas que mueren espumosas en la playa e hincha la vela latina del falucho, esa barca, vista en innumerables lienzos de pintores valencianos, con la que los pescadores barloventeaban por las costas del Mediterráneo.

Vicente Samper / carmenthyssenmalaga.org


 2mujer_bretona

Mujer bretona. Enrique Martínez Cubells, c. 1899-1900. Óleo sobre lienzo, 76,5 x 50,5 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga.

Mujer bretona se inserta en una moda cultural que impulsó a grupos de pintores de la segunda mitad del siglo XIX a instalarse en colonias artísticas situadas en determinados enclaves de la zona atlántica y norte de Europa. Bretaña fue una de ellas. Pont-Aven primero y después Concarneau se convirtieron en centros de atracción de pintores interesados en los aspectos literarios y pictóricos de las clases bajas rurales y marineras. Los temas de trabajo en el campo y el mar, así como la tipología de los habitantes de estos lugares, se convirtieron en objetivos de interés preferentes para artistas llegados de áreas progresivamente invadidas por los avances de la revolución industrial.

Esta zona del Finistère francés conservó su popularidad hasta la década de 1890. La salida de Gauguin hacia Tahití en 1895 y la dispersión de sus seguidores marcaron la decadencia definitiva de estas colonias. A principios del siglo XX se produjo, en los ambientes artísticos europeos, una abierta reacción en contra de los temas relacionados con la cultura bretona. Pese a todo, algunos pintores continuaron pasando temporadas en estos centros durante el siglo XX; por ejemplo el expresionista inglés Matthew Smith, que vivió en Pont-Aven entre 1908 y 1909, y Maurice de Vlaminck, que visitó regularmente la zona en la década de 1950.

Martínez Cubells, hijo del pintor de historia del mismo apellido, destacó desde un principio por su preferencia hacia los temas de carácter costumbrista y social propugnados por los pintores de las colonias bretonas. El título de sus obras más conocidas: El viático en la aldea, Invierno en Múnich, Trabajo, descanso, familia y La vuelta de la pesca, evidencian sus preferencias.

Posiblemente Mujer bretona fue realizada entre 1899 y 1900, fechas en que, instalado en Múnich, viajó por algunos países europeos, entre ellos Francia, y pudo conocer algunas de las colonias artísticas de Bretaña. El peculiar estilo del cabello recogido de la figura femenina, que centra la composición, refuerza la verosimilitud de la datación propuesta.

El tema es una entrañable escena de interior doméstico rural. Una figura femenina se presenta sentada con una bandeja en el regazo y la cabeza vuelta hacia una cocina. La joven aparece rodeada de sombras y sólo iluminada parcialmente en el cuello, el torso y las manos. En primer plano un enorme cesto pone énfasis en las características rurales del tema. El hecho de que la figura aparezca sin el característico tocado bretón puede estar relacionado con la reacción en contra de estos temas costumbristas, que se había generalizado en la época. Mujer bretona es, en realidad, un estudio de luz de interior, desarrollado con pinceladas amplias, en el que Martínez Cubells pone de manifiesto lo aprendido de la corriente naturalista europea contemporánea.

En esta pintura utiliza una gama cromática reducida, basada en tonos fríos. La pincelada es de factura amplia y rápida. Toma como base la falda azul cobalto de la figura femenina que centra la composición, al fondo de la cual se aprecia el interior de la cocina con la olla sobre el fogón. El acento puesto en el tratamiento de la luz desvanece el interés por las cuestiones temáticas concretas. Cada uno de los temas –figura, espacio oscuro en que se inserta, cocina y utensilios domésticos– sirve como soporte receptor de la luz ambiental, y contraste respecto a las zonas en penumbra. Así, se consigue establecer un equilibrio entre la corporeidad y volumetría de los objetos y el impacto lumínico.

La técnica utilizada por Martínez Cubells tiene algún punto de contacto con la de Roderic O’Conor, un pintor asentado en Pont-Aven durante los años en que aquél pudo visitar la colonia2. Sin embargo, Martínez Cubells parece estar más directamente influido por pintores de otras colonias contemporáneas, particularmente por Anders Zorn que vivió en la de St. Ives en Cornwall y en la de Skagen (Dinamarca). La pincelada amplia, rápida y alargada es semejante a la de Zorn, que a su vez la había tomado de Velázquez, y que después imitaría su amigo Sorolla. Martínez Cubells tomaría también de Zorn la insistencia de este último por el tema de una figura femenina en un interior de luces y sombras contrastadas.

Carmen Gracia / carmenthyssenmalaga.org



 4la_vuelta_de_la_pesca    

La vuelta de la pesca. Enrique Martínez Cubells, c. 1911. Óleo sobre lienzo, 84 x 105 cm. Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en préstamo gratuito al Museo Carmen Thyssen Málaga

Recoge la escena el momento del regreso de la pesca en un rincón portuario cualquiera, cuando un grupo de pescadores, arriadas y plegadas las velas de la barca, recogen los enseres y guardan los remos. Mientras, un grupo de mujeres espera, junto a unos canastos de mimbre, dos sentadas en el muelle y otra de pie con un niño en brazos. Al fondo, a la derecha, vemos otro personaje sentado, con sus piernas colgando, también junto a un canasto.

El lienzo que aquí se presenta es un excelente ejemplo del tema de la vuelta de la pesca, que en numerosas ocasiones trató el pintor madrileño. De hecho está próximo, con ligeras variantes, al que le valió una primera medalla (la segunda en su haber) en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1912, que conserva el Museo de Bellas Artes de Málaga por depósito del Museo del Prado desde octubre de 1931, firmado igual que éste y además fechado en 1911.

De medidas exactas al del Museo del Prado, se diferencian ambos, fundamentalmente, por la presencia en éste de los mencionados canastos, por las mujeres del muelle y por la inexistencia tanto de la barca que aparece por la izquierda del lienzo como la de un segundo pescador, que aparece en la versión del Prado en la popa de la barca del centro. Además, apareció en colección particular, dada a conocer en su exposición monográfica, otra versión del tema, de tamaño bastante menor, que conjuga los elementos de uno y otro.

Como decíamos, el asunto portuario de la vuelta de la pesca fue afrontado en innumerables ocasiones por nuestro pintor. Fue a comienzos de la segunda década del siglo XX cuando Enrique Martínez Cubells vendió en tierras americanas un gran número de lienzos con esta temática portuaria, al cosechar un notable éxito con su participación en las exposiciones del Salon Philipon de Buenos Aires en 1912 y en la IV Exposición de Arte Español de Río de Janeiro un año más tarde. También en 1916 consiguió un gran premio con La vuelta de los pescadores en la Internacional de Panamá, pudiéndose también ver obras con este asunto entre las cuarenta y ocho que presentó en la Sala Jansen, dos años después en Montevideo y poco más tarde en el Salón Costa.

Pero fue a principios de siglo, entre 1903 y 1905, cuando nuestro pintor descubrió realmente su pasión por los puertos en sus viajes por Holanda y la Bretaña francesa, como bien refleja en el espléndido Pescadores bretones que conserva el Museo de Bellas Artes de Río de Janeiro. Gracias a sus constantes viajes al Cantábrico conservamos también interesantes lienzos, como el de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, Regreso de la pesca, indistintamente titulado como Pescadores del Cantábrico.

Con estos antecedentes es difícil identificar el puerto que aquí se representa. Aun así, nos atrevemos a aventurar la posibilidad de que se trate del de la localidad de Bermeo, donde el pintor pasó alguna temporada, al compararlo con dos lienzos, ambos de casi idénticas dimensiones a éste y por ende al del Museo del Prado, ambientados en similar ambiente portuario, presentados en la mencionada exposición del pasado 2003 (n.os 30 y 32), titulados Lobos de mar (Bermeo) , de colección particular, y Trabajo rudo, de la colección Pedro Masaveu (por depósito en el Museo de Bellas Artes de Asturias).

El punto de vista alto, de arriba hacia abajo, responde seguramente a la toma fotográfica que el propio Martínez Cubells realizaría, y que le serviría, como prueba la colección de fotografías tomadas por el pintor conservadas por la familia, para el lienzo en cuestión. En alguna de ellas podemos observar el brillo propio de las aguas verdes estancadas, brillo en el que alguien quiso ver cierto aspecto denso y oleoso.

Realmente consigue Martínez Cubells transmitirnos en este tipo de lienzos cierto intimismo, pues en palabras de Felipe M.ª Garín, el pintor «supo formular una nueva temática algo intermedia entre el cuadro de interior y la marina; el mar aparece como confinado en puertos y ensenadas, y aun reducidos “rincones” de unos y otras».

Vicente Samper / carmenthyssenmalaga.org



Otras obras


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Casa y campesina. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Vuelta de la pesca. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Jovenes en la playa. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Desnudo. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Niñas Jugando en La orilla. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Pescadores arrastrando la barca. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Salida del tren. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Puerta del sol. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Plaza de noche. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Paseo en el parque. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Pescadoras en el puerto. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Marineros Trabajando en el puerto. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Lobos de mar, Bermeo. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Lavanderas en el río. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Familia de pescadores. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Caballos. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Caballos trabajando. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Bueyes de la pesca. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Vista de Puerto. Obra de Enrique Martinez Cubells


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El Sena en París. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Niños bañandose en la playa. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Barcos en el puerto. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Atardecer. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Venecia. Obra de Enrique Martinez Cubells


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La Góndola. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Sacando la barca. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Veleros en el puerto. Obra de Enrique Martinez Cubells


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Autorretrato de Enrique Martinez Cubells

Ver más obras de Enrique Martínez Cubells


Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Enrique Martínez Cubells (1874-1947) fue un pintor español. Era hijo del también pintor Salvador Martínez Cubells.


Fuentes y agradecimientos: enriquemartinezcubells.blogspot.com.es, carmenthyssenmalaga.org, es.wikipedia.org y otras de Internet.
 




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Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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