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Ana Juan, Ilustradora
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Mensaje Ana Juan, Ilustradora 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Ana Juan es una ilustradora española, nacida en Valencia en 1961.


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Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia en 1982, empezó a colaborar al año siguiente con las revistas La Luna de Madrid y Madriz, aportando para ellas sus únicas historietas hasta la fecha,1 todas en blanco negro y de tintes expresionistas.

En 1988 realizó su primera exposición individual en la Galería Notuno de Ginebra.

En 1994 pasó tres meses en Japón, becada por la Editorial Kodansha.


El salto internacional (1995-2001)


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Little woman 02 de Ana Juan.

En 1995, apareció su primera portada en The New Yorker, a la que seguirían muchas más.

Durante dos años consecutivos (1998 y 1999), obtuvo la Medalla de Oro en la categoría de ilustración de la Society of Newspaper Design.4

Publicó en 2001 sus libros Amantes (1000editions) y Snowhite (Edicions de Ponent).


La literatura infantil (2001-Presente)


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Desde 2002, con Frida se ha centrado en la ilustración de libros infantiles, incluyendo también algunos escritos por ella: Comenoches (2004) y The pet shop revolution (2010).2 1 Participó también en la exposición colectiva El Texto Iluminado, organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez.

El 24 de septiembre de 2010, el Ministerio de Cultura le concedió el Premio Nacional de Ilustración.


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La ilustradora Ana Juan

Espero que la recopilación que he conseguido de esta ilustradora española, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección de arte, y contribuya en su divulgación.






Algunas obras de Ana Juan


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Visiones y cuentos. Ilustración publicada en la edición de Babelia del 20 de agosto de 2010. (ANA JUAN)


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Caperucita Roja. (ANA JUAN)


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Una malvada. (ANA JUAN)


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Ilustración de Ana Juan para el libro "Cuentos populares españoles"


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Ilustración del libro Amantes publicada en la edición de Domingo del 20 de mayo de 2010. (ANA JUAN)


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La imaginación al vuelo. Portada de Babelia del 13 de diciembre de 2008. (ANA JUAN)


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Puerta giratoria. Portada de Babelia titulada La comedia, un arte mayor. Publicada el 15 de agosto de 2009. (ANA JUAN)


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Calaveras y girasoles. Ilustración publicada en Babelia el 20 de agosto de 2010. (ANA JUAN)


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Alas rojas. Ilustración publicada en Babelia el 20 de abril de 2010. (ANA JUAN)


Ver más imágenes



Ana Juan, Premio Nacional de Ilustración 2010


La artista valenciana ha ilustrado 16 portadas para 'The New Yorker' y es colaboradora habitual de EL PAÍS


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La ilustradora Ana Juan (Valencia, 1961) ha sido galardonada por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional de Ilustración. La artista, que es colaboradora habitual de EL PAÍS, ha expresado su "sorpresa" por este reconocimiento, así como la importancia del galardón en un momento de mucho "trabajo". "Estaba fuera de casa y cuando he vuelto me he encontrado con el correo del Ministerio informándome de todo el chaparrón", ha indicado por teléfono desde su casa en Madrid.

Sus ilustraciones, que viajan desde las creaciones fantásticas hasta lo naif, han sido publicadas en medios impresos como las revistas estadounidenses Time (dos ilustraciones) o The New Yorker (16 portadas). "Uno de los trabajos que más recuerdo fue sobre la guerra de Irak para The New Yorker. Fue un encargo al que le tengo especial cariño porque tuve poco tiempo y el resultado fue bueno. Ya sabes cómo es el trabajo en la prensa que te llaman de un día para otro y tienes que resolver en cuestión de horas".

Ana Juan explica que se encuentra dedicada"sobre todo a los libros. Acabo de terminar uno de literatura infantil para Estados Unidos, mi segundo como autora, que se titula The pet shop revolution". Y añade que sus referencias a la hora de crear van desde "Piero della Francesca pasando por todos los pre rafaelistas".

Para la artista las nuevas plataformas digitales no acabarán con los libros de papel. "Siempre seguirán existiendo" ha señalado, "ahora, si el libro electrónico ayuda a la difusión creo que será un buen complemento y aportará una gran ventaja, pero no creo que sean una competencia".

Licenciada en Bellas artes, Ana Juan recuerda con gratitud sus comienzos en la revista Madriz, en los años ochenta,donde tuvo la primera oportunidad de trabajar, así como los tres meses que pasó en Japón, becada por una editorial: "Fue una de las etapas más emocionantes de mi vida".

El premio, que nació con el objetivo de reconocer y distinguir el conjunto de la labor realizada por un ilustrador español en el ámbito del libro y la literatura, está dotado con 20.000 euros. Después de este reconocimiento ¿Qué sigue? "Seguir trabajando", afirma, "seguir dibujando". Seguir creando un mundo imaginario y lleno de esnoñaciones, donde, como ha afirmado, mejor se siente.

elpais.com (Noticia publicada el 24/10/2010)



Ana Juan, Premio Nacional de Ilustración 2010


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El pasado 24 de septiembre de 2010, el Ministerio de Cultura concedió el Premio Nacional de Ilustración a Ana Juan (Valencia, 1961).

Ana es Licenciada en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia. En 1994 obtiene una beca de estudios en la Editorial Kodansha de Japón. Es escritora, ilustradora y pintora. Ha realizado numerosos trabajos para portadas de libros, revistas, carteles, pósters, tanto para medios de prensa como editoriales. Algunas de sus creaciones están dirigidas al público infantil y juvenil, pero trabaja fundamentalmente para público adulto.

Desde 1983 ha colaborado como ilustradora en las revistas Madriz, El Víbora, Metal Hurlant, Marie-Claire, New Yorker, y en los suplementos dominicales de los periódicos El Mundo, El País y en la publicación Mujeres en el Arte.


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Ha participado en numerosas exposiciones tanto nacionales como internacionales. Se han celebrado exposiciones individuales de su obra en Ginebra, Sevilla, Madrid, Nueva York, Valencia, Barcelona, etc., y colectivas en ARCO 91, Madrid, Paris, Fundación Juan March, Cuenca, etc. En abril de 2002 participa en la exposición colectiva El Texto Iluminado, organizada por la Fundación Germán Sánchez Ruipérez de Salamanca.

Como autora e ilustradora de libros su obra ha tenido mayor repercusión fuera de España que dentro. Fundamentalmente trabaja para importantes editoriales norteamericanas y japonesas como Scholastic Press, Simon & Schuster, Random House, y Kodansha. Algunos  de sus libros infantiles han sido traducidos y editados en España por Alfaguara y Kókinos. La editorial valenciana Ediciones de Ponent ha publicado dos de sus mejores obras como autora total: Snowhite y Demeter. En ellas Ana Juan se dirige a público juvenil y adulto.


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En su publicación, Circus, se lanza definitivamente a la narración sin palabras, elaborando una obra de más de 84 páginas.

En la obra de Ana Juan hay una sensibilidad especial por captar el gesto preciso, las tensiones y el dramatismo. Sus composiciones dominan las dinámicas perceptuales produciendo siempre escenas bien dimensionadas, encuadradas y calculadas en sus posibilidades expresivas. Por otro lado, las representaciones de Ana Juan, en su peculiar manejo de las sombras, de lo sensorial, de lo fantástico y de lo enigmático, consiguen crear un ambiente de alto poder de sugestión enfocado hacia lo imaginativo y lo sobrenatural. Su particular universo ocupa un espacio propio en el cual se reconoce una trayectoria bien consolidada en la narración en imágenes y, aún más, una voluntad de contar historias propias. Las ilustraciones de Ana Juan trabajan para abrir al máximo los matices del texto y de los personajes.


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Ana Juan ya había sido galardonada en otras ocasiones. Entre los más destacados premios cuenta con:

  • Premio a la mejor portada del año del Salón del Comic, Barcelona 1984.

  • Premio Laus a la mejor ilustración del año en la categoría de carteles 1988.

  • Medalla de Plata en la categoría de ilustración de la Society of Newspaper Design años 1995, 1996 y 1997.

  • Medalla de Oro en la categoría de ilustración de la Society of Newspaper Design 1998 y 1999.

  • Premio al mejor libro ilustrado en lengua castellana de la Conselleria de Cultura Educació i Ciència de la Generalitat Valenciana 2001 por Snowhite.

  • Premio Junceda de Ilustración 2007, en la categoría Junceda Iberia, por For you are a kenyan child.

  • Premio Libros Mejor Editados en la Comunidad Valenciana, en la modalidad Libro en Castellano Mejor Editado, 2007-2008, por Demeter.

  • Lista de Honor del Premio CCEI de Ilustración 2009, por Bibi y las bailarinas.


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A continuación desvelamos algunas de las características del trabajo de Ana Juan, desde su propio punto de vista, que pudieron leerse en la entrevista realizada por Elena de Santiago, en 2005.

Ana Juan piensa que un estilo propio es el resultado de muchos años de trabajo. Sinceramente y después de tantos años de trabajo, lo único que le preocupa es conseguir transmitir todo aquello que la imagen y el texto requieran, al margen de estilos. Si  esto se consigue, sus imágenes funcionan.  Conseguir la comunicación entre el autor y el lector es primordial para ella. Para conseguirlo, no le importa utilizar alguna veleidad artística o plástica que otra.

Al preguntarle cómo se acerca por primera vez a un texto para ilustrarlo y cómo surgen las primeras imágenes, los personajes, Ana Juan responde que, cuando recibe un texto, primero lo lee con atención. Después se documenta sobre el tema o la ambientación del lugar donde se desarrolla la historia. Más tarde suele pasar al diseño de los personajes y de ahí al diseño global del libro. Cuando esta idea está clara, pasa al diseño de las páginas, cuidando que texto e imágenes se integren,  facilitando la lectura de la historia. Luego comienza la realización de los bocetos de las páginas, y cuando estos están aprobados por el editor, se llega a la realización de los originales. El último y más problemático momento es el de la portada, que normalmente necesita muchos bocetos e inevitables discusiones.

Respecto a los temas  que más atraen a Ana Juan para ilustrar, comenta que le interesa la universalidad de las historias y suele huir de localismos. Le gusta que sean sugerentes, divertidas y con una puerta a la fantasía siempre abierta. Tiene debilidad por las historias transgresoras y un poco irreverentes, a pesar de que  no es fácil conseguir su publicación; las grandes editoriales están muy preocupadas por las cifras de ventas y por lo políticamente correcto. Gracias a las pequeñas editoriales, que se arriesgan a publicar libros “diferentes”,que  en alguna ocasión dan la sorpresa de convertirse en superventas,  Ana Juan tiene la esperanza de seguir encontrando textos a su medida.


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Casi al final de su entrevista, cuando Elena de Santiago le pide a Ana Juan que haga una lista personal de  10 álbumes ilustrados que considere verdaderas joyas, Ana comenta que el lugar que ocupan en ella los libros no indica el lugar que tienen en su corazón. “No son todos los que están, ni están todos los que son”, pero ahí os los dejamos:

- The cat in the hat (Dr. Seuss)

- Where the wild things are (Maurice Sendak)

- Olivia (Ian Falconer)

- Silent Night (Sandy Turner)

- The happy Lion (Louise Fatio, ilustrado por Roger Duvoisin)

- The wolves in the wall (Neil Gaiman, ilustrado por Dave McKean)

- La historia del topo que quería saber quién se había hecho eso en su cabeza (Werner Holzwarth, ilustrado por Wolf Elrbruch)

- The doubtful Guest (Edward Gorey)

- Alicia en el País de las Maravillas (Lewis Carroll)

- Gerald, McBoing Boing (Dr. Seuss)

(EL OJO AVIZOR)



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Web de Ana Juan



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a brillante ilustradora española Ana Juan.


Fuentes y agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, elojoavizor.es, enalgunpunto.blogspot.com.es, elpais.com y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
La línea que une los mundos de Ana Juan


La artista celebra 30 años de oficio con una versión ilustrada de ‘Otra vuelta de tuerca', de Henry James, y el rescate de su libro ‘Amantes’. Dos obras donde el miedo y el amor se dan la mano



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lustración de Ana Juan para 'Otra vuelta de tuerca', de Henry James. / EL PAÍS

El miedo y el amor son divinidades hijas del mismo dios. Emociones nacidas de la ilusión y alentadas por los recuerdos y las fantasías. Ya sean vestidas de color o de blanco y negro como las recrea Ana Juan (Valencia, 1961) en dos aventuras literarias: Otra vuelta de tuerca (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores), donde amplía el universo fantasmal de Henry James más allá de lo gótico, y Amantes(Contempla), con sus relatos pictóricos de sincretismo japonés para recordar diferentes clases de amor.

Con ellos, celebra tres décadas de actividad artística con más puntos en común de los que se ve. “Quizás, el nexo de unión sea que la autora solo ha conseguido vencer a sus miedos proyectándolos en sus imágenes...”, atina a decir la premio Nacional de Ilustración 2010, que desde 1983 crea mundos propios (Snowhite o Comenoches) y da visibilidad a los ajenos (en publicaciones como The New Yorker o EL PAÍS).

“Empecé a publicar poco después de acabar la carrera de Bellas Artes, donde felizmente no me había preparado para seguir la profesión de ilustrador. Sin embargo, me acerqué a este oficio por amor a los libros, pero siempre he andado inquieta buscando algo que nunca he podido definir, no he dejado de pintar, de esculpir, de andar metida en algunas aventuras al margen, pero cercanas a mi profesión. De los mil caminos que he seguido solo los libros me han acercado a mi sueño. De todos modos, quizá, algún día encuentre todo aquello que intuí en un principio, en la ilustración o en cualquier otro dominio, quizás entonces, nos demos la mano y nos digamos adiós”.

Hoy, dos obras condensan su trabajo. Y aunque parecen opuestas comparten un pasadizo secreto por donde van y vienen la incertidumbre, la sugestión, los fantasmas, la oscilación, la inquietud, los miedos, la ambivalencia y el vacío ruidoso y paralizante de los miedos y los amores.

“Tengo que agradecer a mi profesión que me permite releer libros que me gustaron en su momento y enfrentarme a ellos con otra actitud, permitiéndome estudiarlos. Del conocimiento nace el amor. Otra vuelta de tuerca es una de las mejores historias de fantasmas y las historias espectrales siempre están asociadas a la oscuridad y la noche, pero creo que este relato se desarrolla entre las brumas, las nieblas que invaden la imaginación y nos hacen ver nuestros propios espectros. De hecho, las ilustraciones no son, como sería de suponer, en claroscuros, hay color, colores que se asocian a la campiña inglesa y sus nieblas donde todo es posible”.


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Detalle del libro 'Amantes'. / EL PAÍS

Un amor literario que ha sido ilustrado en dos líneas narrativas que complementan la obra de James, pese a que en un comienzo la invadió cierto escepticismo, al pensar en el gran número de versiones que se han hecho del relato, pero descubrió que había espacio para otra perspectiva.

“Son dos líneas diferentes de narración: en un primer lugar, las ilustraciones de las cabeceras de los capítulos siguen la narración del hilo argumental del libro, pero en clave simbólica, los personajes principales se convierten en felinos y ratones jugando al eterno juego del ratón y el gato. En segundo lugar, en el interior, las ilustraciones no hacen referencia a ningún momento puntual, intentan plasmar el ambiente inquietante de la historia. En ningún momento ambas narraciones se entrecruzan. Como se ha comentado sobre esta historia, su estructura es como un juego de cajas chinas donde siempre una de las puertas queda cerrada haciendo que nos preguntemos sobre el misterio que se esconderá detrás”.

Como en los amores que ella recrea en Amantes, el libro que publicó en 2001 después de un proceso de ocho años. Todo empezó en 1993 cuando vivía en París y el editor Mr. Tsutsumi, de la editorial Kodansha en Tokio, le propuso un libro con once historias de amor, narradas con ocho imágenes. Ahora lo recupera Contempla Edelvives (un nuevo sello de obras ilustradas que inaugura junto a Seda, de Alessandro Baricco, recreada por Rébecca Dautremer). La mayoría son historias suspendidas, donde el amor es más pasado-recuerdo y promesa-sueño que presente. ¿Después de 20 años de iniciado el proceso cabría una nueva historia?

“No creo. Pero cada historia de amor es única y diferente de cualquier otra por lo que podría desarrollar otras historias de amor hasta el infinito... Los amores son perfectos en el recuerdo”.

Y, como una fantasmal ausencia vigilante, aparece... ¿y qué son los miedos?: “Las trampas que nos construimos nosotros mismos”.


Por Winston Manrique Sabogal / elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
Otra vuelta de tuerca de Henry James, con ilustraciones de Ana Juan


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Número de páginas: 200, más 8 de ilustraciones desplegables
Formato: 18,5 x 27 cm.
Encuadernación: Cartoné
Idioma: Castellano
Precio: 28,95 €


Resumen

Publicada por primera vez en 1898, Otra vuelta de tuerca es la historia de fantasmas por antonomasia. Te presentamos esta obra maestra de Henry James, en una edición exclusiva .

Edición exclusiva ilustrada por Ana Juan. Una institutriz de origen humilde se instala en una mansión victoriana para hacerse cargo de dos niños. Días después de su llegada, la visión de dos espectros trastornará a la joven...

A partir de este sencillo planteamiento, y sirviéndose de un equilibrio perfecto entre lo que se dice, lo que no se dice y lo que se insinúa, Henry James construyó una de las tramas más inquietantes de la literatura. Desde las primeras líneas, el lector se adentra en una atmósfera opresiva donde se suceden las preguntas y las conclusiones se vuelven borrosas: ¿existen esos espectros o se los imagina la institutriz? ¿Qué turbio pasado se esconde tras los muros? ¿A qué se debe la extraña actitud de los niños?

El poder sugestivo de las ilustraciones de Ana Juan se suma a la sutileza de la prosa de James, en una obra sobre el poder del mal capaz de provocar en quienes la leen el «querido, sagrado y viejo terror».

«Es un texto delicado, sugerente y cruel […]. En este libro no se pueden abrir puertas: solo podemos mirar a través de las cerraduras.»

Ana Juan, premio Nacional de Ilustración 2010


ellibrofago.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
Fue publiado el 29 nov 2013 (EFE)




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Ana de Juan da con sus colores otra vuelta de tuerca al relato de Henry James

"Otra vuelta de tuerca", el relato fantástico de Henry James considerado uno de los textos más perturbadores y singulares del género de terror, ha sido muchas veces interpretado, incluso ha sido llevado al cine y a la ópera. Ahora es la ilustradora Ana de Juan quien reinterpreta este clásico.

De Juan, una de las creadoras más importantes de este momento, Premio Nacional de la Ilustración en 2010, recibió el encargo de Círculo de Lectores-Galaxia Gutenberg "con un poco de escepticismo", según ella misma relata a Efe, ya que la obra había sido abordada por múltiples autores y esto le suponía un reto.

Sin embargo, tras una nueva lectura del relato, pensó que esta historia inquietante de presencias fantasmagóricas podía verse "desde otro punto de vista". "Desde un nacionalismo absoluto hasta un romanticismo espectral".

"Otra vuelta de tuerca" narra la historia de una institutriz que debe ocuparse de dos huérfanos encantadores, Miles y Flora, residentes en una mansión victoriana de Blya, acompañados por una doncella.

La maestra observa horrorizada la presencia de dos individuos, la anterior institutriz y el misterioso mayordomo, ya fallecidos, que tratan de captar la atención de Miles y Flora, sin que ellos parezcan sentirse preocupados u horrorizados por la situación.

Henry James entrega gradualmente la información al lector, generando una gran intriga y expectación, al igual que la que experimenta la narradora de los sucesos al tratar de averiguar el misterio que esconde la mansión interrogando a la doncella.

Ana Juan decidió no recurrir a ilustraciones "góticas" en blanco y negro y optar por dibujos en color, realizados en lienzos de gran formato con óleo y carbón, que "dieran una sensación de angustia".

El libro alterna imágenes al inicio de sus capítulos protagonizados por gatos y ratones, que "narran la historia literal desde el punto de la simbología", con ilustraciones dentro del relato que no pretenden "recoger hechos puntuales, sino recrear el ambiente y producir angustia e inquietud" al lector; unos dibujos que solo se combinan en un desplegable central.

De Juan decidió dedicarse a la ilustración tras estudiar Bellas Artes en la Universidad Politécnica de Valencia, por "su amor por los libros y el dibujo" y, tras trabajar en revistas como "Madriz" o "El Víbora", dio el salto a Estados Unidos, donde aún se ocupa de las portadas de "The New Yorker", entre otras publicaciones, y es colaboradora habitual en España de El País y El Mundo.

Además de fundar junto a Manolo Gordillo la editorial No Time en 2010, en el mundo literario se ha encargado de ilustrar cuentos infantiles, como "Frida", basado en el texto de Jonah Winter, y libros de adultos, como algunas de las portadas de las novelas de Isabel Allende.

También ha compuesto sus propias historias, con las que ha logrado una gran repercusión. Es el caso de "Snowhite" o de "Amantes", surgida en los años noventa a partir de la propuesta de un editor japonés, Mr. Tsutumi, de la editorial Kodansha.

El libro, publicado por primera vez por 1000 Editions en 2001 y reeditado por Contempla Edelvives este año, narra once historias de amor empleando ocho imágenes en cada relato.

La ilustradora, que no descarta dedicarse a los libros digitales, asegura que el mundo del libro de bolsillo "desaparecerá", pero "el de papel seguirá existiendo", ya que cada vez se publican ediciones "más cuidadas" en las que se presta más atención a la calidad de las hojas o a las imágenes, potenciándose "el mundo sensorial" del lector.

lainformacion.com / María Matos
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
El universo ilustrado de Ana Juan



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OTRA VUELTA DE TUERCA, de Henry James. "Esta imagen está en la clave en la que quise abordar la ilustración de la historia; el simbolismo y el mundo de los sueños, recreándome en casi todas las imágenes en esa fina línea que hay entre la realidad y el sueño. En esta obra se abre el debate sobre la existencia o no de los fantasmas. Bajo mi punto de vista, los fantasmas solo existen en la imaginación, romántica y exacerbada de una joven mujer, inexperta y febrilmente soñadora".


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SNOWHITE. "Fue mi primer libro como autora, basado en la versión de los Hermanos Grimm, me hizo ver como los cuentos populares y presuntamente destinados al mundo infantil siguen en el corazón de los adultos.Un libro que me abrió las puertas hacia otras técnicas".


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HANSEL Y GRETEL. "Con motivo de la presentación de la ópera 'Hansel and Gretel' en el Metropólitan Opera House, se realizó una exposición con diferentes ilustradores de la revista 'The New Yorker'. Mi interpretación fue la elegida como cartel de la ópera cubrirendo los muros del Met".


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 "No es de mis imágenes favoritas, pero hay ocasiones en la que la una imagen, sorpresivamente, adquiere una transcendencia e importancia debido a la repercusión que tiene en el espectador y en los medias". (The New Yorker, REFLECTIONS)


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The New Yorker: 'ACTION!' - "Esta imagen realizada sobre la gran importancia de los medios y del directo en la guerra de Irak que parecía que si no había imágenes no había guerra. Me enseñó cómo una ilustración puede convertirse en el editorial de una revista".


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SORELLE: "El primero de una serie que hice con Matz Mainka, el primero de una serie que, bajo la excusa de recopilar leyendas olvidadas, empezó a editarse en Italia y llegará a España pronto bajo el sello Contempla".


 user_50_07_1388771513_756725  

COMENOCHES. Uno de sus libros para niños que escribió e ilustró.


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AMANTES. "Once historias de amor narradas en solo ocho imágenes compiladas en un álbum y que nos da la medida de como cada historia de amor puede ser única y diferente". Imagen del relato 'El amor dormido'.  


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AMANTES. De su libro de relatos 'Amantes' (Contempla), perteneciente a la historia 'El amor lejano'.


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OTRA VUELTA DE TUERCA. Ilustración para la obra de Henry James editada por Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores.


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OTRA VUELTA DE TUERCA. Ilustración para la obra de Henry James.


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TRES DÉCADAS DE UNA AUTORA. La escritora e ilustradora Ana Juan. (Laura M. Lombardia)


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PRESTIGIO GLOBAL. La escritora e ilustradora Ana Juan, en su estudio de Madrid. (Bernardo Pérez)



Fuente: elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
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Toda la rabia en un dibujo


La ilustradora española Ana Juan  firma la portada homenaje de a la revista 'The New Yorker' a las víctimas del atentado al semanario satírico 'Charlie Hebdo'


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Portada del próximo número de The New Yorker, firmada por la ilustradora española Ana Juan.

La ilustradora valenciana Ana Juan se basó en "una idea muy sencilla" que "seguro que se le ocurrió a miles de personas, pero todo depende de cómo lo cuentes"

Ana Juan, autora de la portada del The New Yorker sobre el atentado contra la revista Charlie Hebdo, un dibujo en blanco, negro y rojo de la Torre Eiffel con la punta transformada en lápiz, dice que partió de una idea "muy simple" para representar su sentimiento de "rabia".

"Es una idea muy sencilla", señala Juan en una conversación telefónica con la Agencia EFE, "que seguro que se le ocurrió a miles de personas, pero todo depende de cómo lo cuentes".

Ana Juan (Valencia, 1961), ilustradora de más de una veintena de portadas en el The New Yorker, relata que tras el atentado, la directora de arte de la revista neoyorquina envió un mensaje a su equipo de ilustradores para que remitieran bocetos sobre la noticia.

En un principio, la publicación iba a incluirlos en su edición en Internet en una galería, pero finalmente desechó la idea.

"Envié tres bocetos, alrededor de la Torre Eiffel, una idea muy sencilla", pero fácilmente identificable, afirma.

En dos de sus propuestas iniciales incluyó el lápiz, la imagen más identificativa de los profesionales de la ilustración, y así surgió el boceto que finalmente será portada de la edición en papel del semanario, que se publicará el 19 de enero, y que ha dado la vuelta al mundo.

La idea de partida era "muy sencilla", asegura, con la imagen de la Torre Eiffel y de un lápiz, para representar la libertad de expresión, que después de realizar el dibujo, viendo las imágenes de las manifestaciones ciudadanas en Francia, se había convertido en un símbolo para condenar el atentado. "Me di cuenta entonces de que no se alejaba de lo que estaba ocurriendo", recuerda.

Era también el boceto que más le gustaba, aunque pensó que la idea "no iba a estar a la altura ante un hecho tan trágico y tremendo como el que ocurrió".

La valenciana ya fue la autora de las portadas del Katrina o el primer aniversario del 11-S

No era la primera vez que Juan se enfrentaba a ilustrar hechos trágicos para la revista neoyorquina, para la que trabaja desde 1995, ya que también fue la autora de las portadas del The New Yorker tras el paso del huracán Katrina en New Orleans, las del primer y décimo aniversario del atentado contra las Torres Gemelas, o de la Guerra de Irak.

Juan atribuye esta confianza de la revista en su trabajo a "su mirada diferente, personal y emocional" con la que se enfrenta a los encargos de la publicación.

Sobre el atentado contra la revista satírica Charlie Hebdo, en París, en el que fallecieron doce personas, la ilustradora manifiesta su sentimiento de "incredulidad, rabia e impotencia", y las "ganas de hacer algo para que esto no continúe", en su caso desde su trabajo, la ilustración.

"Todo creador tiene un compromiso con la sociedad con la que vive", manifiesta, y por ello hay que continuar y conseguir que las cosas cambien y "usar las armas que cada uno tiene".

Ahora bien, considera que hay que tener un sentimiento "comedido", trabajar "con el corazón ardiendo y la cabeza fría", sin contar "a gritos", sostiene, "para que el mensaje no se pierda".

Ana Juan lamenta además que en España "nos rompamos las vestiduras por la libertad de expresión" mientras ocurren hechos como el "secuestro" y la multa que se impuso a la revista satírica El jueves por la portada sobre la abdicación del Rey Juan Carlos I.

Defiende también actitudes como la mantenida por la revista Mongolia, y asevera: "si te interesa lo que hacen lo ves y si no, no lo veas".


levante-emv.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
400 AÑOS DE LA MUERTE DE DOS GENIOS



Shakespeare y Cervantes, esa es la cuestión

La coincidencia hace 400 años de la muerte de estos dos grandes de la literatura universal alienta la búsqueda de una identidad compartida



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Ilustración de Ana Juan.

Nuestra aptitud para ver constelaciones de estrellas distantes entre sí y por lo general muertas se vuelca en otras áreas de nuestra vida sensible. Agrupamos en una misma cartografía imaginaria hitos geográficos disímiles, hechos históricos aislados, personas cuyo solo punto común es un idioma o un cumpleaños compartido. Creamos así circunstancias cuya explicación puede ser encontrada solamente en la astrología o la quiromancia, y a partir de estos embrujos intentamos responder a viejas preguntas metafísicas sobre el azar y la fortuna. El hecho de que las fechas de William Shakespeare y Miguel de Cervantes casi coincidan hace que no solo asociemos a estos dos personajes singulares en obligatorias celebraciones oficiales, sino que busquemos en estos seres tan diferentes una identidad compartida.

Desde un punto de vista histórico, sus realidades fueron notoriamente distintas. La Inglaterra de Shakespeare transitó entre la autoridad de Isabel y la de Jaime, la primera de ambiciones imperiales y la segunda de preocupaciones sobre todo internas, calidades reflejadas en obras como Hamlet y Julio César por una parte, y en Macbeth y El rey Lear por otra. El teatro era un arte menoscabado en Inglaterra: cuando Shakespeare murió, después de haber escrito algunas de las obras que ahora universalmente consideramos imprescindibles para nuestra imaginación, no hubo ceremonias oficiales en Stratford-upon-Avon, ninguno de sus contemporáneos europeos escribió su elegía en su honor, y nadie en Inglaterra propuso que fuese sepultado en la abadía de Westminster, donde yacían los escritores célebres como Spencer y Chaucer. Shakespeare era (según cuenta su casi contemporáneo John Aubrey) hijo de un carnicero y de adolescente le gustaba recitar poemas ante los azorados matarifes. Fue actor, empresario teatral, recaudador de impuestos (como Cervantes) y no sabemos con certeza si alguna vez viajó al extranjero. La primera traducción de una de sus obras apareció en Alemania en 1762, casi siglo y medio después de su muerte.

El español del autor de Don Quijote es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta

Cervantes vivió en una España que extendía su autoridad en la parte del Nuevo Mundo que le había sido otorgado por el Tratado de Tordesillas, con la cruz y la espada, degollando un “infinito número de ánimas,” dice el padre Las Casas, para “henchirse de riquezas en muy breves días y subir a estados muy altos y sin proporción de sus personas” con “la insaciable codicia y ambición que han tenido, que ha sido mayor que en el mundo ser pudo”. Por medio de sucesivas expulsiones de judíos y árabes, y luego de conversos, España había querido inventarse una identidad cristiana pura, negando la realidad de sus raíces entrelazadas. En tales circunstancias, el Quijote resulta un acto subversivo, con la entrega de la autoría de lo que será la obra cumbre de la literatura española a un moro, Cide Hamete, y con el testimonio del morisco Ricote denunciando la infamia de las medidas de expulsión. Miguel de Cervantes (nos dice él mismo) “fue soldado muchos años, y cinco y medio cautivo. Perdió en la batalla de Lepanto la mano izquierda de un arcabuzazo, herida que, aunque parece fea, él la tiene por hermosa”. Tuvo comisiones en Andalucía, fue recaudador de impuestos (como Shakespeare), padeció cárcel en Sevilla, fue miembro de la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y más tarde novicio de la Orden Tercera. Su Quijote lo hizo tan famoso que cuando escribió la segunda parte pudo decir al bachiller Carrasco, y sin exageración, “que tengo para mí que el día de hoy están impresos más de doce mil libros de tal historia; si no, dígalo Portugal, Barcelona y Valencia, donde se han impreso; y aún hay fama que se está imprimiendo en Amberes, y a mí se me trasluce que no ha de haber nación ni lengua donde no se traduzca”.


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Don Quijote dibujado por Robert Smirke para una traducción inglesa de 1818. El pintor británico ilustró tanto la novela de Cervantes como los dramas de Shakespeare.

La lengua de Shakespeare había llegado a su punto más alto. Confluencia de lenguas germánicas y latinas, el riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas. Cuando Macbeth declara que su mano ensangrentada “teñiría de carmesí el mar multitudinario, volviendo lo verde rojo” (“the multitudinous seas incarnadine / Making the green one red”), los lentos epítetos multisilábicos latinos son contrapuestos a los bruscos y contundentes monosílabos sajones, resaltando la brutalidad del acto. Instrumento de la Reforma, la lengua inglesa fue sometida a un escrutinio severo por los censores. En 1667, en la Historia de la Royal Society of London, el obispo Sprat advirtió de los seductores peligros que ofrecían los extravagantes laberintos del barroco y recomendó volver a la primitiva pureza y brevedad del lenguaje, “cuando los hombres comunicaban un cierto número de cosas en un número igual de palabras”. A pesar de los magníficos ejemplos de barroco inglés —sir Thomas Browne, Robert Burton, el mismo Shakespeare, por supuesto—, la Iglesia anglicana prescribía exactitud y concisión que permitiría a los elegidos el entendimiento de la Verdad Revelada, tal como lo había hecho el equipo de traductores de la Biblia por orden del rey Jaime. Shakespeare, sin embargo, logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo. La acumulación de metáforas, la profusión de adjetivos, los cambios de vocabulario y de tono profundizan y no diluyen el sentido de sus versos. El quizás demasiado famoso monólogo de Hamlet sería imposible en español puesto que este exige elegir entre ser y estar. En seis monosílabos ingleses el Príncipe de Dinamarca define la preocupación esencial de todo ser humano consciente; Calderón, en cambio, requiere 30 versos españoles para decir la misma cosa.

El maestro de Avon logró ser milagrosamente barroco y exacto, expansivo y escrupuloso al mismo tiempo

El español de Cervantes es despreocupado, generoso, derrochón. Le importa más lo que cuenta que cómo lo cuenta, y menos cómo lo cuenta que el puro placer de hilvanar palabras. Frase tras frase, párrafo tras párrafo, es en fluir de las palabras que recorremos los caminos de su España polvorienta y difícil, y seguimos las violentas aventuras del héroe justiciero, y reconocemos a los personajes vivos de Don Quijote y Sancho. Las inspiradas y sentidas declaraciones del primero y las vulgares y no menos sentidas palabras del segundo cobran vigor dramático en el torrente verbal que las arrastra. De manera esencial, la máquina literaria entera del Quijote es más verosímil, más comprensible, más vigorosa que cualquiera de sus partes. Las citas cervantinas extraídas de su contexto parecen casi banales; la obra completa es quizás la mejor novela jamás escrita, y la más original.

Si queremos dejarnos llevar por nuestro impulso asociativo, podemos considerar a estos dos escritores como opuestos o complementarios. Podemos verlos a la luz (o a la sombra) de la Reforma uno, de la Contrarreforma el otro. Podemos verlos el uno como maestro de un género popular de poco prestigio y el otro como maestro de un género popular prestigioso. Podemos verlos como iguales, artistas ambos tratando de emplear los medios a su disposición para crear obras iluminadas y geniales, sin saber que eran ilumi­nadas y geniales. Shakespeare nunca reunió los textos de sus obras teatrales (la tarea estuvo a cargo de su amigo Ben Jonson) y Cervantes estuvo convencido de que su fama dependería de su Viaje del Parnaso y del Persiles y Sigismunda.

El riquísimo vocabulario del inglés del siglo XVI permitió a Shakespeare una extensión sonora y una profundidad epistemológica asombrosas

¿Se conocieron, estos dos monstruos? Podemos sospechar que Shakespeare tuvo noticias del Quijote y que lo leyó o leyó al menos el episodio de Cardenio que luego convirtió en una pieza hoy perdida: Roger Chartier ha investigado detalladamente esta tentadora hipótesis. Probablemente no, pero si lo hicieron, es posible que ni Cervantes ni Shakespeare reconociese en el otro a una estrella de importancia universal, o que simplemente no admitiese otro cuerpo celeste de igual intensidad y tamaño en su órbita. Cuando Joyce y Proust se encontraron, intercambiaron tres o cuatro banalidades, Joyce quejándose de sus dolores de cabeza y Proust de sus dolores de estómago. Quizás con Shakespeare y Cervantes hubiese ocurrido algo similar.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
La feliz resurrección de los fantasmas

Los espíritus de ultratumba conviven ahora con los espectros creados por la modernidad.

Una treintena de escritores se reunirá en Formentor para celebrar un género literario que vive un cambio de modelo



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Ilustración de Ana Juan para 'Otra vuelta de tuerca' de Henry James.

Salidos de alguna parte de entre este mundo y la imaginación, los fantasmas han vuelto por lo que es suyo: la literatura. Donde sus miedos abisales se encarnan mejor y garantizan su perpetuidad. Solo que esos legendarios temores de ultratumba ya no están solos. Tras el fallido intento de la modernidad por desterrarlos, esa misma modernidad ha engendrado espectros cuyo reino sí es de este mundo.

Una de sus manifestaciones es la resurrección del género literario de fantasmas en plena diversificación y metamorfosis. Los contemporáneos nacen de los miedos de los avances y problemáticas creadas por el ser humano, el vacío espiritual y el mundo virtual. “Eso nos convierte en seres deslizantes que vivimos un presente continuo como almas errantes”, advierte Rafael Argullol. Para este escritor y catedrático de Estética y Teoría de las Artes, “ese naufragio es una acepción de nuestra época”.

El mundo es una procesión de ánimas que “convierten la realidad y la cotidianidad en asuntos cada vez más extraños”, asegura Marta Sanz. La escritora se refiere a la mutación de la estirpe clásica de los fantasmas propiciada por temores que van desde potenciales guerras y conflictos mundiales, hasta peligros ambientales, amenazas científicas, latrocinios, injusticia social, corrupción política…

La convivencia de esas dos clases de fantasmas se comprobará a orillas del mar de Mallorca, del 16 al 18 de septiembre. En medio del rumor mediterráneo, las voces literarias de esas criaturas serán invocadas por una treintena de narradores, ensayistas y filósofos de España y Latinoamérica. Será en las Conversaciones de Formentor bajo el epígrafe Espíritus, fantasmas y almas en pena. Historias del más allá en la literatura, organizadas por la Fundación Santillana y patrocinadas por el hotel Barceló Formentor. Las jornadas se abrirán este viernes con la entrega del sexto Premio Formentor de las Letras al italiano Roberto Calasso, gran autor con el doble magisterio de editor de Adelphi y ensayista y narrador.

Si el año pasado el tema de las conversaciones fue la maldad, ahora “es justo prestar atención a esas criaturas invisibles, intangibles e hipotéticas que han estimulado el ejercicio narrativo de tantas generaciones de escritores”, dice Basilio Baltasar, director del Área de Cultura de la Fundación Santillana y organizador de estas Conversaciones.

Esplendor del más allá

El encuentro se producirá doscientos veranos después de que, a orillas de otras aguas, las del lago Lemán, en Ginebra, se viviera uno de los momentos cumbre de la literatura del más allá. Lord Byron alquiló Villa Diodati, donde durante tres días fríos y oscuros como noches coincidieron su secretario John William Polidori y los escritores Mary Shelley y su esposo Percy Bysshe Shelley. Luego, Byron propuso que cada uno creara un relato de miedo. De allí surgieron Frankenstein y la figura del vampiro. “Lo que se veía nacer no era solo la Revolución Francesa o Industrial, sino algunas de las preguntas más angustiosas de la modernidad”, escribe William Ospina en El año del verano que nunca llegó (Literatura Random House).

Los fantasmas siempre han encontrado un resquicio para fascinar al ser humano. “Aunque existen ejemplos de relatos de fantasmas ya en el siglo XVIII, como La aparición de Mr Veal (1706), atribuido a Defoe, el momento de mayor esplendor coincide con el periodo de auge cultural vivido durante la época victoriana en Inglaterra, en la segunda mitad del siglo XIX”, recuerda Juan Luis González, uno de los editores de Valdemar, especializado en el género. Grandes escritores han alentado esos miedos.

Sombras en España

España no ha gozado de una gran tradición literaria. “Por varios siglos de rechazo eclesiástico de todo lo fantástico, que compite con lo sobrenatural, un rechazo muy influyente en el mundo llamado culto...”, lamenta José María Merino. Pero el escritor y académico destaca ejemplos: en el siglo XVII, Posada del mal hospedaje, de Lope de Vega, o el “convidado de piedra” que se lleva a El burlador de Sevilla, de Tirso de Molina; en el XIX, Maese Pérez el organista, o el personaje que regresa de El monte de las ánimas, de Bécquer; en el XX, las Crónicas del sochantre, de Álvaro Cunqueiro; o Pedro Páramo, del mexicano Juan Rulfo…”.

No es un género fácil al contar con dificultades para que sus relatos sean creíbles, revela Cristina Fernández Cubas. Aunque, agrega la narradora, “pueden resultar auténticas joyas. Y hasta donde la memoria me alcanza, considero las Leyendas de Bécquer y algunos cuentos de Pedro Antonio de Alarcón y Emilia Pardo Bazán auténticos hitos en este mundo oculto. Mundo siempre presente entre los autores de América Latina”.

Metamorfosis en el siglo XXI

Esas narraciones de desvelos han estado conectadas con la moda, y la moda de lo gótico se ha convertido en nicho, explica Roger Clarke, autor de La historia de los fantasmas: 500 años buscando pruebas (Siruela). Para este investigador “lo que la gente ha querido son diferentes clases de fantasmas que parecen cumplir diversas funciones. Ahora es la vuelta de fantasmas a la usanza del XIX, pero se les ayuda a aceptar que están muertos y a seguir adelante, en lugar de interrogarlos sobre el más allá”.

El arquetipo se ha entrelazado con el de los zombis y los vampiros. Para Merino, “los zombis representan a una mayoría inerte y desmemoriada, capaz de cierta radical y golosa antropofagia, y el vampiro pertenece a una sanguinaria especie que simbólicamente define muy bien ese mundo de corrupción sin escrúpulos que crece alimentándose del patrimonio colectivo para empobrecernos a todos…”.

Historias indisociables de la psicología y la cultura, afirma González. Parece, añade el editor, que “los miedos colectivos suelen encontrar su expresión y su catarsis en este tipo de ficción”. Cita, entonces, a David J. Skal y su ensayo, Monster Show (Valdemar), “donde muestra cómo ha cambiado el cine y la literatura de terror desde los años treinta del siglo XX, y la evolución de los miedos”.

Esa metamorfosis de los fantasmas se aprecia, sobre todo, en la industria audiovisual, como se leerá este otoño en El Imperio del Mal. El cine de terror norteamericano post 11-S (Valdemar), de Antonio José Navarro. “La industria cinematográfica explota la inspiración de los géneros literarios”, aclara Baltasar. Y agrega: “El artificio industrial con sus imitaciones destruye el fundamento de la ficción: la sospecha de que ahí se alberga algo más verdadero, algo que nos concierne vitalmente. Justo lo que no encontramos en la industria del entretenimiento”.

En el siglo XXI hay dos clases de fantasmas, asegura Argullol: “Los que se mueven en el resquicio de almas errantes y los náufragos que deambulan por su cuenta. Estos segundos son consecuencia de nuestro tiempo de perfiles y referencias poco nítidas. En otras épocas, quien andaba perdido tenía recursos como una ideología, una religión, una filosofía o un pensamiento colectivo que le encausaba. Hoy, la ausencia de esos referentes nos ha convertido en seres deslizantes. Estamos infirmitas a la deriva”.

La procesión de fantasmas no cesa. El penúltimo, desvela Argullol, “procede de las confusiones entre la realidad y la fantasmagoría. Esa especie de espectro de mundos virtuales en que vivimos ha creado una forma de vivir el fantasma”

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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
Ana Juan y Matz Mainka, hermanos Grimm del siglo XXI

Los artistas explican su aventura literaria de convertir en realidad y leyenda unas historias inventadas por ellos en 'Trilogía del Mar del Norte'



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Ilustración de Ana Juan para 'Hermanas'.

En los alrededores de la Primera Guerra Mundial, en la “soledad estridente” del Mar del Norte de Alemania, tres historias de amor que conmovieron a los lugareños cayeron en el olvido. Cien años después, Ana Juan (Valencia, 1961) y Matz Mainka (Hamburgo, 1959), como dos hermanos Grimm, han escrito e ilustrado esas historias para salvarlas del olvido en su Trilogía del Mar del Norte compuesta por Promesas, La isla y Hermanas (Edelvives). Relatos inquietantes que avanzan en dos voces: él cuenta el episodio en palabras llenas de imágenes y ella lo continúa y complementa con sus ilustraciones que hacen avanzar la historia.

En realidad, los dos artistas e ilustradores han creado un juego metaliterario. Un bucle entre ficción y realidad. Han incursionado en la tradición que parte de una historia supuestamente olvidada, pero inventada por los autores, la han nutrido de realidad e impregnado de leyenda, para luego hacer ver que la rescatan para el imaginario universal. Además, han roto la etiqueta de libros infantiles y juveniles. Aunque los protagonistas son jóvenes, son obras para todos los públicos al tener la dureza y el aroma de los cuentos clásicos cuando esas categorías no existían. “La moraleja o los mensajes quedan en manos del lector”, explica la ilustradora y escultora española,

autora de Amantes (relatos solo ilustrados) y de obras para niños como Blancanieves y Comenoches. Pero medio mundo conoce su trazo al ser una de las principales ilustradoras de The New Yorker.

“La Trilogía del Mar del Norte nos la encargó la editorial Kodasha, en Japón, en 2008, para su revista de manga Mandala. El señor Shin quería que Matz crease la historia y yo dibujase. Yo no había hecho manga y no tenía intención de hacerlo. Pero buscaban autores extranjeros, otra forma de contar las cosas. Aceptamos”.

“El editor nos propuso que cada historia fuera cerrada, pero con un mismo hilo argumental. Decidimos convertirnos en una especie de hermanos Grimm, pero en lugar de buscar en la tradición oral, nosotros las íbamos a buscar en el poso de nuestra imaginación. En estructuras de cuentos clásicos, pero no dirigida al público infantil. Historias de amor y muerte deudoras del Romanticismo alemán donde primaba el sentimiento sobre la racionalidad. Luego decidimos que fueran de amor y fantasmas. Porque aquí el amor es un fantasma, gente que toda la vida está acompañada por fantasmas del amor, alguien o algo que enturbia la relación. Los fantasmas existen, y si no los sabes llevar te comen. Después elegimos el escenario que se ajustara a una idea más emocional que racional: el Mar del Norte de Alemania con sus tormentas, mareas, cielos plomizos: las islas Halligen. Por último, la época: entre la Primera Guerra Mundial y la mal llamada gripe española que habían arrasado Europa. La gente quería hablar con sus muertos. Fue el auge del espiritismo, de los charlatanes de ciencias ocultas…”. El chispazo creativo que buscará convertir ese episodio en un hecho real es el siguiente: de Hermanas fue una fotografía de dos gemelas pelirrojas de cabellos muy largos en el bosque, de La isla la pregunta de cómo se podía vivir realmente en las islas Halligen, y de Promesas el debate sobre qué pasaría si los tatuajes cumplieran la función de un diario en el cuerpo.

Ana Juan dice que llegaron a esta conclusión: “En la vida real las historias de amor, aquellas en las que sufres, suele haber un fantasma. El de un antiguo novio o novia, el de una relación que el tiempo se dedica a embellecer. El de unos padres que nunca se podrán superar. O el fantasma que inventamos sin causa alguna para nuestro propio tormento. Los fantasmas existen porque viven en nuestros corazones”.

Más información en www.winstonmanriquesabogal.com


elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
Salvar a Blancanieves con una ‘tablet’

La ilustradora Ana Juan muestra su mundo fantástico en una exposición interactiva



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¡Cuidado con la madrastra! En esta exposición hay que prestar mucha atención porque uno puede toparse con la malvada hechicera que quiere acabar con Blancanieves. El fantástico mundo de la ilustradora Ana Juan (Valencia, 1961) se despliega en el Museo ABC, de Madrid, en lo que es mucho más que una muestra de sus bocetos y dibujos. Dibujando al otro lado, hasta el 18 de junio, envuelve al visitante que, gracias a una aplicación que puede descargarse gratis —en iOS (Apple) y Android—, se sumerge, con tabletas preparadas en la sala o su propio móvil, en la realidad creada por la dibujante.

"Se puede ver el proceso creativo de dos de mis libros", dice la autora, que ha colaborado en publicaciones como The New Yorker. Uno es Otra vuelta de tuerca, de 2013, con bocetos y dibujos sobre la novela de fantasmas que con ese título publicó Henry James en 1898. Y Snowhite (2001), obra en blanco y negro con la que versionó el clásico de los hermanos Jacob y Wilhelm Grimm Blancanieves, de 1812, y de la que Disney produjo una edulcorada versión cinematográfica en 1937. A este segundo trabajo es al que se han aplicado las nuevas tecnologías: gafas de realidad virtual, con las que uno se mete en la historia, y dispositivos móviles que permiten jugar con los objetos y seres de las ilustraciones.

Para su Snowhite, Ana Juan se mantuvo fiel a la trama original, pero reinterpretó el cuento “como una historia de soledades, de personas que no saben llevar las riendas de su vida”. La diversión va más allá de la mera contemplación de dibujos, que no es poco en su caso, porque una de las zonas sobre Snowhite se convierte en un videojuego, llamado Erthaland, en el que el espectador se encuentra con nuevos personajes y situaciones. En ese espacio, el visitante tiene que atrapar con la tableta cuatro objetos en sendos rincones de realidad aumentada para conseguir un premio, un recortable de la mansión de la madrastra que también es interactivo. “Te llevas parte de la exposición a casa", añade la artista.

El título de Dibujando al otro lado se refiere, según la premio Nacional de Ilustración en 2010, a esas ideas que componen un proyecto como este y que normalmente no se muestran. "El trabajo que muchas veces se pierde porque no tiene cabida".
 
Esta exposición interactiva, que ya se vio en Valencia a finales de 2015, fue una propuesta a Ana Juan de Unit Experimental, un grupo de investigadores de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos y la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universitat Politècnica de València. "Es algo que va con los tiempos. Ya no te puedes plantear una muestra como en el siglo XIX. Hoy puedes ver la parte de la creación, y está el plus de la realidad aumentada". Sin embargo, la ilustradora descarta que las nuevas tecnologías condicionen su trabajo. Ella sigue con el lápiz y el atril. "Utilizo las mismas técnicas. Yo no pienso en 3D, solo pienso en dibujar, aunque con este montaje he aprendido mucho. Ha sido un reto porque mi trabajo no es fácil de llevar a la animación".

Licenciada en Bellas Artes en 1982, Ana Juan se dio a conocer en publicaciones como Madriz y La Luna de Madrid y ha colaborado, entre otros medios, para EL PAÍS. Aunque su estilo es reconocible, ella se resiste a definirlo: "Picasso dijo ¿cómo puedes describir el canto de un pájaro? Se trata de disfrutarlo y ya está, tengo una forma de expresarme, es mi voz a la hora de contar las historias".

Tras más de 30 años de trayectoria, Ana Juan se muestra satisfecha de que "la ilustración esté de moda y haya entrado en las facultades de Bellas Artes, aunque seguimos mal pagados". "Antes se pensaba que un ilustrador solo hacía libros infantiles. Esa ha sido siempre mi pelea, que también podemos hacer libros para adultos". Ahora queda comprobar si los mayores y los chavales que visiten Dibujando al otro lado podrán ayudar a la protagonista del cuento a escapar de la madrastra.



El mundo de Ana Juan, en movimiento


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La ilustradora valencia Ana Juan (1961) muestra en el Museo ABC sus dibujos en la exposición 'Dibujando al otro lado', que permite disfrutar de su obra de una forma diferente, a través de tabletas y gafas de realidad virtual. En la imagen, ilustración para 'Otra vuelta de tuerca' (2013), novela de Henry James.


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Este tipo de exposiciones permite que el visitante se convierta en protagonista y decida qué ver y cómo. La muestra en el Museo ABC permanecerá hasta el 18 de junio. Este es uno de los dibujos para su versión del clásico 'Blancanieves'.


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Ana Juan, premio Nacional de Ilustración en 2010, es una de las autoras españolas más importantes en esta disciplina. Sus dibujos se han publicado en revistas como 'The New Yorker'. En la imagen, un visitante de la exposición maneja una tableta para que el dibujo cobre vida.


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Dibujos del mundo de Ana Juan. En la exposición ha trabajado un equipo de investigadores de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos y de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Informática de la Universitat Politècnica de València.


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En la exposición, su 'Snowhite', versión de 'Blancanieves' se convierte en un videojuego en el que el visitante tiene que atrapar varios objetos.


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Uno de los dibujos de la exposición 'Dibujando al otro lado', un título que responde al trabajo previo que hay antes de ilustrar una obra y que con frecuencia no se utiliza porque no tiene cabida.


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Ejemplo de gafas de realidad virtual con la que se puede disfrutar de la exposición de Ana Juan. Con ellas, el visitante se mete en la historia de la niña y la malvada madrastra.


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Ana Juan se licenció en Bellas Artes en 1982 y se dio a conocer en publicaciones de la movida como 'Madriz' y 'La Luna' y después en periódicos como EL PAÍS. Ha ilustrado libros, carteles, campañas publicitarias y prestigiosas revistas.


ANA JUAN / Museo ABC / elpais.com
 




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Mensaje Re: Ana Juan, Ilustradora 
 
Ana Juan ilustra el terror de Stephen King



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El mundo de Stephen King. Ana Juan (Valencia, 1961) ha ilustrado una edición en español del relato de Stephen King 'El hombre del traje negro', que apareció en 'The New Yorker', en 1994. Precisamente, la ilustradora ha realizado para esta revista 24 portadas, uno de los motivos por los que King, habitualmente reacio a que sus libros se ilustren, dio en esta ocasión el visto bueno.


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Los miedos de Gary. 'El hombre del traje negro', ambientado en 1914, comienza así: "Ahora soy un hombre muy viejo, y esto es algo que me ocurrió cuando era muy joven, con sólo nueve años". Quien narra la historia es Gary, un niño de nueve años que vive en el campo, que se queda dormido cuando va a pescar un día. Al despertar ve que un hombre de ojos anaranjados y traje negro lo observa. Este individuo le empieza a contar cosas terribles que van a ocurrir a la familia de Gary, y que le aterran hasta el punto de creer que van a ocurrir realmente. Todo el relato está impregnado de la desgracia vivida por la familia de Gary con su hermano mayor, muerto por la picadura de una avispa.


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"Killer Good". Stephen King se mostró de acuerdo con la propuesta de la editorial Nórdica para acompañar su conocido relato de los dibujos de la ilustradora española. Ana Juan cuenta que el primer mensaje que recibió de King sobre su trabajo para 'El hombre del traje negro' decía que era "Killer Good", que le había entusiasmado. En todo el proceso ha habido comunicación con el autor estadounidense de novelas de terror.


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Como una Biblia. Ana Juan, premio Nacional de Ilustración en 2010, pensó mientras leía el relato de King, que era muy apropiado que la forma y aspecto del libro se asemejase a una Biblia, con las cubiertas en negro. En la imagen, la madre de Gary, el niño protagonista del cuento de King, junto al terrier negro de la familia. En esta narración King utiliza elementos de la literatura infantil clásica, como el incumplimiento de una prohibición, en este caso no adentrarse más allá de la bifurcación del río. Traspasar ese lugar solo puede traer desagradables consecuencias al protagonista de la historia.


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Sin hombre del traje negro. La ilustradora señala que en el intercambio de mensajes con King, este le preguntó por qué el personaje que da título al cuento no aparecía representado en ninguno de sus dibujos. La respuesta de Ana Juan fue que el trabajo de un ilustrador va en paralelo al texto y no tiene que ser explícito. Por ello tampoco dibujó el momento cumbre del cuento, el más emocionante.


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Sin lectura previa. Ana Juan no había leído 'El hombre del traje negro', que es un homenaje a un relato del novelista de terror gótico Nathaniel Hawthorne (1804-1864), 'El joven Goodman Brown', incluido en la misma edición por Nórdica. En la ilustración, el pequeño Gary, con su perro, Candy Bill, que decide no acompañar a su dueño a pescar al río, quizás por temor a lo que podría ocurrir. Lo intrigante para el niño que protagoniza el cuento es no saber si lo que le ha ocurrido es fruto de un sueño o es realidad, una duda que le perseguirá el resto de su vida.

elpais.com / NÓRDICA
 




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Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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