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Francisco Dionisio De Ribas
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Mensaje Francisco Dionisio De Ribas 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Francisco Dionisio de Ribas (1616 - †1679), escultor y ensamblador de retablos. Junto con su hermano mayor, Felipe de Ribas, formaron una pareja de excelentes ensambladores de retablos.

Procedentes de Córdoba, se trasladaron a la capital hispalense, donde ejercieron una actividad profesional de importancia desde, al menos, el año 1632.

Francisco Dionisio fue el más decidido seguidor de la obra comenzada por su hermano mayor, Felipe, y a su cargo queda el taller familiar a la muerte de éste.

A su muerte, algunas de sus obras fueron terminadas por su hijo, el también retablista Francisco Antonio de Ribas.

La obra más notable de Francisco Dionisio continúa con el esquema creado por su hermano Felipe, que a grandes rasgos consiste en cuatro grandes columnas salomónicas que organizan el conjunto de un retablo en tres calles verticales y soportan a su vez una amplia cornisa sobre la que se levanta un ático igualmente enmarcado entre columnas salomónicas. Este esquema compositivo permite la organización de hornacinas superpuestas en cada calle, que se destinan por lo general a alojar esculturas en ellas.

Provincia de Sevilla

A este esquema responde el "retablo de los Jácomes" de la catedral de Sevilla, una obra creada en el año 1658 y en el cual el maestro usa lo salomónico por vez primera.

Otro retablo de enorme interés es el conocido como "de los Vizcaínos" de la iglesia del Sagrario de Sevilla.

Como escultor, Francisco Dionisio realizó distintas imágenes de temática religiosa, algunas de las cuales se conservan en la ciudad de Sevilla. Así, puede citarse la talla de Niño Jesús de la iglesia de San Juan de la Palma, policromado por su hermano Gaspar en 1644. [1]. Y también el "San Agustín" del convento de San Leandro, fechado en 1650.

Provincia de Cádiz

Fuera de la provincia de Sevilla conviene citar el trabajo realizado por Francisco Dionisio en el Retablo Mayor de la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes, de Villamartín, Cádiz; una obra comenzada en 1678 y concluida por su hijo Francisco Antonio, tras su muerte, en 1753.

También hubo otro hermano, Gaspar de Ribas (1611-1658), este menos conocido, fue maestro dorador y pintor, se encargó fundamentalmente del policromado de los trabajos de sus hermanos.

Espero que la recopilación que he conseguido de este escultor, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección, y contribuya en su divulgación.





Algunas obras



Intervención de los hermanos Rivas en la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla


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La Iglesia de San Lorenzo de Sevilla es un templo católico situado en el barrio del mismo nombre, en el centro histórico de la ciudad de Sevilla. Arquitectónicamente constituye un templo de estilo gótico-mudéjar. Sería fundado durante el siglo XIII, aunque sus restos más antiguos datan del XIV; posteriormente sería remodelado en los siglos XVIII y XIX.

El templo fue construido en el siglo XIV, en estilo gótico-mudéjar, pero las posteriores reformas de los siglos XVIII y XIX alteraron bastante el estilo primitivo de la iglesia...


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Retablo mayor de la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla. Destaca el retablo mayor, que se encuentra compuesto por banco, dos cuerpos y ático, la estructura del mismo fue realizada por Martínez Montañés que inició las obras en 1632. La ejecución del tabernáculo fue realizada con anterioridad, en 1625, por Diego López Bueno. En septiembre de 1645, Montañés transfirió a Felipe de Ribas, la ejecución de la imaginería, siendo las esculturas del crucificado, San Lorenzo y los ángeles, obra de los hermanos Felipe y Francisco Dionisio de Ribas, realizadas en 1652


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El presbiterio de la Iglesia de San Lorenzo, destaca el Retablo Mayor. Está formado por banco, altar, dos cuerpos, tres calles y ático. Fue encargado en principio a Juan Martínez Montañés (1.632), que hizo la carpintería del mismo, con la novedad de situar sagrario y manifestador, obra de 1.616 de López Bueno, en el lugar de la hornacina principal. Sin embargo,  debido a su avanzada edad, traspasó la labor escultórica a los hermanos Felipe y Francisco Dionisio de Ribas en el año 1.645.


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Primer cuerpo del Retablo Mayor.


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Primer y segundo cuerpo del retablo.


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Segundo cuerpo y ático.

Los relieves del primer cuerpo representan a San Lorenzo recibiendo los tesoros de la Iglesia de manos del Papa Sixto II y San Lorenzo dando limosnas a los pobres, con el conjunto sagrario-manifestador entre ambos. En el segundo cuerpo aparecen La Flagelación del Santo y El martirio de san Lorenzo a ambos lados de la imagen del titular. Sobre el ático imagen de Crucificado. Todos los relieves y tallas del Retablo Mayor son de los hermanos de Ribas.
Primer cuerpo del Retablo Mayor.


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Bóveda del presbiterio.

Remata el presbiterio una bóveda de media naranja sin linterna, iluminada por dos ventanas laterales, una en cada muro. En los muros laterales del presbiterio vemos una pintura realizada por Juan de Uceda, Cristo servido por los ángeles después de sufrir las tres tentaciones del diablo en el desierto (muro derecho), y el lienzo Triunfo de la Eucaristía, de Francisco Pimentel (izquierdo). Las cuatro pinturas murales de los Evangelistas, ya muy deterioradas, se deben a los pintores Domingo Martínez y Gregorio Espinal, en el siglo XVIII.


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Retablo del Cristo del Amparo. Iglesia de San Lorenzo de Sevilla

Dejamos el presbiterio y nos dirigimos a la cabecera de la nave interior de la Epístola. Allí encontramos el retablo del Cristo del Amparo, de estilo barroco, tallado por Fernando Barahona (1.682).


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Cristo del Amparo, atribuido a Francisco Dionisio de Ribas. Iglesia de San Lorenzo de Sevilla


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Cristo del Amparo (detalle), atribuido a Francisco Dionisio de Ribas. Iglesia de San Lorenzo de Sevilla

El Crucificado, también barroco, atribuido a Francisco Dionisio de Ribas (aunque no de forma unánime), es de la misma época que el Retablo Mayor. La leyenda popular afirma que este era el Crucificado destinado a coronar el Retablo Mayor, pero que, al tallarse en un tamaño demasiado pequeño, se hubo de realizar otro de mayores proporciones, destinando el primero a presidir este pequeño retablo. Francamente, considero extraño que con la experiencia que tenían los hermanos Ribas, imagineros ya consagrados en esta época, tuvieran un fallo tan garrafal. En el ático figura un medallón en relieve que nos muestra una escena de La oración en el huerto.

Seguir conociendo la Iglesia de San Lorenzo de Sevilla



Retablo mayor de la iglesia del Sagrario de Sevilla


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Retablo mayor de la iglesia del Sagrario (Sevilla). El Retablo Mayor es obra de Francisco Dionisio de Ribas, que realizó la estructura, y Pedro Roldán, autor de las tallas. Procede de la antigua Capilla de los Vizcaínos, del desaparecido Convento de san Francisco, de donde fue trasladado en 1.840 al lugar que ahora ocupa. La escena central recoge el momento del Descendimiento, apareciendo en las calles laterales figuras de santos, mientras que en el banco se representa la Entrada en Jerusalén. Junto a este se hallan sendos bustos de san Pedro y san Pablo, obras modernas del escultor Vicente Hernández.


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El Descendimiento. Escena central del retablo mayor de la iglesia del Sagrario de Sevilla. Destaca la escena central de La Piedad que está considerada una de las obras cumbre de Pedro Roldán.


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Custodia de plata, con san Pablo y san Pedro en el banco del altar. Retablo mayor de la iglesia del Sagrario de Sevilla


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La Verónica. Parte superior del retablo mayor de la iglesia del Sagrario de Sevilla

En el ático podemos apreciar dos ángeles junto a una escultura de la Verónica que sujeta un paño con le efigie de Cristo. Todo este conjunto se remata con una escultura de san Clemente, obra de Pedro Duque Cornejo, que pertenecía al antiguo retablo, y que se ve con dificultad a causa de la red protectora que recorre todo el recinto.


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Francisco Dionisio de Ribas (elementos arquitectónicos del retablo) y Pedro Roldán (esculturas) del retablo mayor de la iglesia del Sagrario (Sevilla). El retablo mayor (1665-1669) es obra de Francisco Dionisio de Ribas que realizó la estructura y Pedro Roldán autor de las tallas. Procede de una antigua capilla ya desaparecida conocida como Capilla de los Vizcaínos de donde fue trasladado en 1840 al lugar que ahora ocupa.

Más info de la iglesia del Sagrario de Sevilla



Retablo mayor de la Iglesia de los Terceros de Sevilla


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Retablo mayor de la Iglesia de los Terceros de Sevilla. El Retablo Mayor, uno de los mejores del siglo XVII, ocupa todo el ancho del presbiterio. Realizado inicialmente por Dionisio de Ribas hacia finales del XVII, fue sometido a varias transformaciones. Sobre 1.700, Francisco de Barahona lo reestructuraría, añadiéndole el camarín rococó de la Virgen de Consolación. Se trata de una imagen medieval, del siglo XIV, que se veneraba en una ermita que poseían los frailes Terceros en las cercanías de Almonte y que se trajeron a Sevilla en su traslado del año 1.602. Más modernamente, a finales del siglo XX, sufriría una última transformación al añadirle una plataforma donde ubicar el grupo escultórico de la Sagrada Cena.

La imagen del Señor de la Sagrada Cena, una imagen de cuerpo completo y 177 centímetros de altura, tallada en madera policromada, fue realizada en 1.955 por Sebastián  Santos Rojas. Nos muestra a Jesucristo de pie y con los brazos abiertos en actitud de bendecir. Las imágenes de los apóstoles son del escultor Luis Ortega Bru (1.975-1.982), aunque Manuel Hernández León realizó cuerpos nuevos para varios de los apóstoles en 1.985.


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En el centro, el grupo escultórico de la Sagrada Cena, de Sebastián Santos Rojas (el Cristo) y Luis Ortega Bru (los Apóstoles). Sobre ellos, la Virgen de Consolación, obra anónima medieval del siglo XIV. A la izquierda y de  abajo  hacia   arriba, san Elesario y san Ivo. A la derecha,  san Luis de Francia y san Conrado.

El retablo ha quedado conformado actualmente por banco, dos cuerpos y tres calles, separadas por columnas salomónicas de seis espiras y ático. En éste aparece un relieve que nos muestra a san Francisco aprobando la constitución de la Orden Tercera.

En la calle del Evangelio (izquierda, mirando de frente), dentro de hornacinas con abundantes adornos tallados, vemos, de abajo a arriba, las tallas de san Elesario (no me pregunten quién es porque no figura en el santoral), san Ivo de Bretaña y santa Isabel de Portugal (ya mencionados anteriormente).


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Ático del retablo. El relieve central muestra a san Francisco aprobando las Reglas de la orden Tercera. A la izquierda aparece santa Isabel de Portugal y, a la derecha, santa Isabel de Hungría.

En la calle de la Epístola, aparecen san Luis de Francia (Luis IX, primo del también santo Fernando III), san Conrado (santo alemán que fue portero durante cuarenta y tres años de un santuario mariano muy venerado) y santa Isabel de Hungría.

El centro del crucero de cubre mediante una bóveda de media naranja, en tanto que los brazos lo hacen con otras de cañón, todas ellas decoradas con pinturas al fresco. la bóveda de la nave principal también era de cañón, aunque en la actualidad se muestra con estructura plana. Del estado de las mismas hablaremos más adelante.


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Vista genaral de la Iglesia de los Terceros de Sevilla con el Retablo Mayor al fondo.

Más info de la Iglesia de los Terceros de Sevilla



Capilla de los Jacomes de la Catedral de Sevilla


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Capilla de los Jacomes de la Catedral de Sevilla. Es la última capilla de este lado oeste de la Catedral. Se trata de la Capilla de los Jácomes, fundada por caballeros flamencos afincados en la ciudad bajo la advocación de Nuestra Señora de las Angustias. El nombre actual se usa a partir de la adquisición del patrocinio de la capilla por parte de los marqueses de Tablantes en el siglo XVII.


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Vista de la reja de la Capilla de los Jácomes.


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Detalle de la reja de la capilla.

Francisco Dionisio de Rivas (1616-1679) fue el continuador de la obra de Felipe de Ribas (1609-1648), con trabajos tan importantes como el retablo mayor de la Iglesia del Sagrario, el de la Iglesia de los Terceros y el de la Capilla de los Jacomes de la Catedral de Sevilla. Gaspar de Ribas (1611-1658) fue maestro dorador y pintor, se encargó fundamentalmente del policromado de los trabajos de sus hermanos.


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Piedad. Juan de Roelas, sobre 1.609.

El retablo está presidido por una importante pintura realizada por Juan de Roelas; se trata de una representación de La Piedad, pintada alrededor de 1.609, y que ha llegado mal conservada hasta nuestros días. Las paredes y el techo del interior están recubiertos de yeserías barrocas realizadas hacia 1.675.
Piedad. Juan de Roelas, sobre 1.609.


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Dos ángeles acompañan el cuadro.


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Altar de la capilla.


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Ático del retablo.

Dos ventanales circulares con representación del escudo del Cabildo de la Catedral, en los que aparece la fecha de 1.777, iluminan el interior de la Capilla.
Ya hemos terminado el lado oeste del crucero. Comenzaremos la próxima entrega por el ala norte, correspondiente a la nave del Evangelio.


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Catedral de Sevilla. Esquina noroeste. De izquierda a derecha: Puerta del Bautismo, Altar de la Visitación, Capilla de los Jácomes y Puerta de la iglesia del Sagrario. En el centro, vitrina con el Pendón de San Fernando.

Visitando la Catedral de Sevilla, IV parte. Capilla de San Leandro y altares aledaños



Iglesia de San Juan de la Palma (Sevilla)


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Retablo Mayor de la iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla.

Leyenda de la iglesia de san Juan de la Palma... En el presbiterio, se sitúa el Retablo Mayor. Fue comprado, en 1.960, por la Hermandad de la Amargura al convento de san Felipe, de Carmona. El anterior retablo se encuentra actualmente en la iglesia de san Juan, en la localidad de San Juan de Aznalfarache. Tallado por Francisco González Guisado en 1.777, es de estilo rococó y no barroco, como suele ser habitual en los retablos mayores de nuestra ciudad. Para adaptarlo a su nueva ubicación hubo de ser ampliado, restaurado y dorado, labor que corrió a cargo de Francisco Ruiz Rodríguez en 1.960.

El retablo consta de banco, un solo cuerpo divido en dos por una cornisa y ático. En su camarín central se encuentran las efigies de Nuestra Señora de la Amargura y san Juan Evangelista, obras documentadas de Benito Hita del Castillo de 1.760, excepto el rostro de la Virgen que es obra anónima anterior, fechable entre el 1.700 y 1.710. Ambos son co-titulares de la Hermandad de la Amargura.


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Virgen de la Amargura y san Juan Evangelista. Benito Hita del Castillo, 1.760.

A la derecha del camarín se halla un Niño Jesús, talla de gran calidad realizada por Francisco Dionisio de Ribas en 1.644 y, al otro, una imagen de san Juan Bautista Niño (conocido popularmente como Sanjuanito), que se atribuye al taller de los Ribas. Finalmente, en la parte alta del retablo, encontramos una escultura dieciochesca de san Juan Bautista.


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Niño Jesús. Iglesia de San Juan de la Palma de Sevilla. 1644. Autor: Francisco Dionisio Ribas. Material: Madera policromada. Cuando se enfrenta a la ejecución de una figura, Francisco Dionisio de Ribas mantiene el tipo creado por su hermano, Felipe de Ribas, si bien imprimiendo a las formas mayor dinamismo, como puede apreciarse en dos bellas esculturas salidas de su mano: el Niño Jesús de San Juan de la Palma y el Arcángel San Miguel de la iglesia de San Antonio Abad, ambas en Sevilla. La primera de estas imágenes nos ofrece la versión barroca del tema, presentando la imagen con movida actitud y, a diferencia de modelos anteriores, ataviada con túnica de talla cubierta por rico estofado con aplicaciones de piedras semipreciosas realizado por otro de los hermanos, el pintor Gaspar de Ribas.


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San Juanito.


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Ático del Altar Mayor, con escultura de san Juan Bautista.

Todo el presbiterio esta cubierto con pinturas con diversos motivos decorativos del XVIII. A ambos lados del presbiterio se encuentran sendos cuadros; a la izquierda La Apoteosis de la Inmaculada, obra sevillana del siglo XVIII y, a la derecha, Los Funerales de la Virgen, del XVII. También a la izquierda encontramos una lápida que conmemora la concesión por parte de Pío XII de la coronación canónica de la Virgen de la Amargura en 1.954.
Niño Jesús Francisco Dionisio de Ribas. Iglesia de San Juan de la Palma (Sevilla)

]Más info de la Iglesia de San Juan de la Palma (Sevilla)



Otras obras


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Iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes  de Villamartín (Provincia de Cádiz). Interiormente la iglesia tiene obras artísticas muy notables, como es su Retablo barroco de madera de pino flandes sin policromar, construido por Francisco Dionisio de Ribas en 1678, que contiene imágenes de Pedro Roldán.

Además, en su abundante imaginería barroca cabe destacar obras notables de los maestros de esta especialidad, como son Francisco de Ocampo (1622), Juan Martínez Montañés, Juan de Mesa (1627), Jerónimo Hernández y Juan de Astorga, quien realizó la talla de Santa María de las Virtudes, titular del templo.



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Retablo mayor del convento de la Encarnación de Sevilla. Grupo escultórico de la Anunciación y a ambos lados San Juan Bautista y San Juan Evangelista y en el ático Santa Marta. Las esculturas son obra de Francisco Dionisio de Ribas


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Niño Jesús, c. 1645. Obra atribuida a Francisco Dionisio de Ribas


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La Anunciación. Detalle central del retablo mayor del convento de la Encarnación de Sevilla. Obra de de Francisco Dionisio de Ribas


No tengo imagen

Santo Tomás de Villanueva, escultura en madera policromada, para la iglesia del convento de San Leandro, en Sevilla. Obra de Francisco Dionisio de Ribas.


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Talla de San Agustín (1650), madera policromada. Convento de San Leandro (Sevilla). Obra de Francisco Dionisio de Ribas.



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Retablo mayor de la iglesia de Nuestra Señora de las Virtudes. Villamartín, Cádiz. Es característico el uso de la columna salomónica y la rica ornamentación vegetal que adornan sus estructuras.

Autoría: Francisco Dionisio de Ribas
Pedro Roldán (esculturas del retablo original)
Matías José Navarro (añadidos del siglo XVIII)
Anónimo (esculturas de las calles añadidas en el siglo XVIII)
Cronología: 1678 y 1753
Dimensiones: 10,50 x 5,70 m; 9,55 x 2,16 m (laterales añadidos en el siglo XVIII); 6,65 x 13,25 m (cúpula)
Materia: Roble, cedro y pino



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Retablo del Bautista. El bautismo de Cristo. Autor: Felipe de Ribas. Fecha: 1637. Material: Madera policromada.

Afincado en Sevilla desde 1629, el cordobés Felipe de Ribas se convertirá en el virtual heredero estético de Montañés, Cano y Mesa, y en la cabeza de un fructífero taller familiar, responsable de la fábrica de un considerable número de retablos y esculturas. La formación de este artista se produjo en el taller de Juan de Mesa, pero tras la muerte de éste, sus ojos se volverán hacia Alonso Cano, sin renunciar del todo a las enseñanzas indirectas de Montañés.

Son esas las coordenadas que rigen su arte, animándolo todo un personal sentido de la decoración, basado en figuras de niños, cartelas y motivos vegetales que se extienden por las superficies, dotando a sus composiciones de un peculiar aspecto abigarrado. Gran parte de la producción de Felipe de Ribas pertenece al campo de la retablística y es ahí donde mejor podemos apreciar los pilares en que fundamenta su estética.

Si se trata de un retablo de proporciones medias, Ribas se mostrará más valiente y vanguardista, acorde con las propuestas de Cano, sin que olvide la turgencia para los elementos decorativos, según queda patente en el retablo del Bautista del convento jerónimo de Santa Paula de Sevilla, el mejor de la serie, digno marco para la imagen del titular que tallara Martínez Montañés.


 43retablo_mayor_de_la_iglesia_de_san_pedro_en_sevila_realizado_por_felipe_de_ribas_entre_1641_y_1657_con_la_colaboraci_n_de_su_hermano_francisco_dionisio

Retablo mayor de la iglesia de San Pedro, en Sevila, realizado por Felipe de Ribas, entre 1641 y 1657, con la colaboración de su hermano Francisco Dionisio.



El taller de Ribas

Junto a Martínez Montañés y Juan de Mesa trabajan en Sevilla a lo largo de la primera mitad del siglo un numeroso contingente de artistas que, si bien en muchos casos no destacan por su especial vena creadora, son sin embargo los encargados de satisfacer la abundante demanda de obra artística por parte de una clientela que no siempre se hallaba en disposición de acercarse al taller de una primera figura. Nombres como los de Martín de Andújar, Jacinto Pimentel, Luis Ortiz de Vargas, Juan de Remesal o Jerónimo Velázquez son algunos de los que aparecen en muchos de los contratos que se firman por estos años en la ciudad.

Entre todos ellos ocupa un lugar preeminente el cordobés Felipe de Ribas (1609-1648) quien, afincado en Sevilla desde 1629, se convertirá en el virtual heredero estético de Montañés, Cano y Mesa, y en la cabeza de un fructífero taller familiar, responsable de la fábrica de un considerable número de retablos y esculturas. La formación de este artista se produjo en el taller de Juan de Mesa, pero tras la muerte de éste, sus ojos se volverán hacia Alonso Cano, sin renunciar del todo a las enseñanzas indirectas de Montañés. Son esas las coordenadas que rigen su arte, animándolo todo un personal sentido de la decoración, basado en figuras de niños, cartelas y motivos vegetales que se extienden por las superficies, dotando a sus composiciones de un peculiar aspecto abigarrado. Gran parte de la producción de Felipe de Ribas pertenece al campo de la retablística y es ahí donde mejor podemos apreciar los pilares en que fundamenta su estética.

Así, cuando se trate de grandes máquinas se ajustará a los modelos montañesinos, a los que cubrirá de ornamentación de aspecto carnoso introduciendo al tiempo cierto juego espacial, tal como lo muestran los retablos mayores del convento de San Clemente, de las parroquias de San Pedro y de San Lorenzo, todos en Sevilla, y del convento de Santa Clara de Carmona. Por el contrario, si se trata de un retablo de proporciones medias, se mostrará más valiente y vanguardista, acorde con las propuestas de Cano, sin que olvide la turgencia para los elementos decorativos, según queda patente en el retablo del Bautista del convento jerónimo de Santa Paula de Sevilla, el mejor de la serie, digno marco para la imagen del titular que tallara Martínez Montañés. Pero quizá el principal aporte de Felipe de Ribas a la retablística sevillana lo hallemos en la incorporación del fuste salomónico de orden gigante, según hizo en el desgraciadamente perdido retablo mayor para la Orden de la Merced de Sevilla (1646), que supondrá el paso definitivo hacia el pleno barroco que caracteriza a la segunda mitad del siglo.

Realizó asimismo Ribas relieves y figuras exentas a las que gusta representar imbuidas de empaque, graves, con rostros delicados y serenos, envueltas en telas abundantes de plegados verticales que contribuyen a dar solemnidad a las formas.

Por María Teresa Dabrio González / artehistoria.jcyl.es



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Francisco Dionisio de Ribas, escultor y ensamblador de retablos. Junto con su hermano mayor, Felipe de Ribas, formaron una pareja de excelentes ensambladores de retablos.


Fuentes y agradecimientos a: José Becerra/leyendasdesevilla.blogspot.com.es, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artehistoria.com, juntadeandalucia.es, lagubiayeltas.us,  flickr.com, islapasionforos.mforos.com, galeon.com y otras de Internet.
 




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"La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes"

"Nicolas Poussin"
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Mensaje Re: Francisco Dionisio De Ribas 
 
Los retablistas posteriores a Nartínez Montañés


Época: Barroco Español
Inicio: Año 1600
Fin: Año 1699

La terrible epidemia de peste que asoló la ciudad durante el año 1649 constituyó un duro golpe para la sociedad sevillana, al provocar un alto índice de mortandad que en muchos casos supuso casi el total despoblamiento de algunos barrios de la ciudad. Sin embargo, y por paradójico que pueda parecer, la producción artística casi no se va a resentir, surgiendo a lo largo de la segunda mitad del siglo una serie de maestros que insuflarán nuevos aires a la escuela y plasmarán en sus obras la estética del pleno barroco.

Paulatinamente, los esquemas de sabor clasicista que habían estado vigentes durante la primera parte del siglo serán sustituidos por otros en los que el movimiento pasa a ser el distintivo principal, acompañado por una intensificación de la expresividad de los rostros, lográndose así un mayor contacto con la sensibilidad del espectador. La mayoría de los artistas activos en la ciudad son jóvenes ansiosos de obtener éxito y serán ellos los encargados de dar vida a la producción artística de la segunda mitad del Seiscientos. Sobresalen en el campo del retablo Francisco Dionisio de Ribas, Bernardo Simón de Pineda y Cristóbal de Guadix, mientras que en el de la escultura destacan José de Arce, Pedro Roldán, Luisa Roldán y Francisco Antonio Gijón.

Francisco Dionisio de Ribas (1616-1679) hermano de Felipe de Ribas y como él nacido en Córdoba, es el encargado de proseguir la labor del taller familiar y, consecuentemente, será él quien se ocupe de terminar obras como el retablo de la parroquia sevillana de San Pedro, que su hermano dejó inconcluso al morir; en tales casos, el sometimiento al lenguaje formal de Felipe es absoluto. Pero cuando se enfrenta a encargos personales, se nos presenta como un maestro más innovador, encajado en su tiempo, capaz de establecer una serie de pautas en la composición de los retablos, que serán las que se mantengan vigentes en la escuela sevillana hasta fines de la centuria.

A él se debe la generalización del uso del soporte salomónico, en máquinas que se conciben con un orden colosal rematado por ático y con registros laterales para esculturas; sirvan de ejemplo el retablo de la Capilla de los Jácomes en la catedral (1658), el de la desaparecida Capilla de los Vizcaínos, que hoy vemos recompuesto en la iglesia del Sagrario y el mayor de la iglesia de los Terceros (1675), todos en Sevilla; sus obras se extenderán también por otros lugares del arzobispado, conservándose los retablos que hiciera para la Merced de Jerez de la Frontera, y las parroquias de Castiblanco de los Arroyos y Villamartín, este último con imaginería realizada en el taller del maestro Pedro Roldán.

Cuando se enfrenta a la ejecución de una figura, Francisco D. de Ribas mantiene el tipo creado por su hermano, si bien imprimiendo a las formas mayor dinamismo, como puede apreciarse en dos bellas esculturas salidas de su mano: el Niño Jesús de San Juan de la Palma y el Arcángel San Miguel de la iglesia de San Antonio Abad, ambas en Sevilla. La primera de estas imágenes nos ofrece la versión barroca del tema, presentando la imagen con movida actitud y, a diferencia de modelos anteriores, ataviada con túnica de talla cubierta por rico estofado con aplicaciones de piedras semipreciosas realizado por otro de los hermanos, el pintor Gaspar de Ribas. Respecto a la imagen del Arcángel, fue en su día titular del retablo mayor de la desaparecida iglesia de San Miguel, contratado con el propio maestro en 1675; luce ropas militares, capa sujeta por fíbula y cabellera al viento, llevando postizos el escudo, la espada y el casco empenachado.

Bernardo Simón de Pineda representa lo teatral y efectista; su biografía presenta, lagunas, aunque se sabe de su nacimiento en Antequera y que al empezar la década de los sesenta ya está en Sevilla. Los aportes barrocos, que los maestros anteriores a él han ido incorporando a la producción artística de esos años, se reúnen y condensan en su obra dando lugar a un estilo de pleno barroco, materializado en retablos de gran complejidad espacial, concebidos a veces como escenarios en los que actúan y se mueven las figuras; le atrae romper los planos, destacar y quebrar las cornisas, acompañándolo todo por una profusa ornamentación que parece remitir a los gustos de la escuela antequerana.

El retablo del Hospital de la Misericordia, que tallara hacia 1668, es todavía una máquina ponderada, en la que las columnas salomónicas de orden colosal destacan por encima de los demás componentes y dotan a toda la estructura de un marcado acento vertical; sin embargo, en el pequeño retablo hornacina dedicado a Santa Ana, que talla por esos mismos años para la iglesia de Santa Cruz de Sevilla, muestra ya un modo de hacer más decidido, al recurrir a las lineas quebradas y a la alternancia de planos, con la consiguiente ruptura de la cornisa, todo ello adobado por el empleo de una profusa decoración que pone de manifiesto su dominio de las gubias. Cualquiera de estas piezas puede ser considerada como una buena muestra de su estética.

Pero donde el maestro alcanza categoría de genio es en el fastuoso retablo mayor del Hospital de la Caridad (1670), destinado a albergar el grupo escultórico del Entierro de Cristo, obra de Pedro Roldán. La sustitución de la calle central por un baldaquino exento sobre columnas de riquísimo fuste, altera el espacio normal del retablo hasta convertirlo en un auténtico escenario teatral en el que se desarrolla la impresionante ceremonia fúnebre que cierra el programa iconográfico desarrollado en el interior del templo. La fuerza persuasiva de la imagen, tan querida a la cultura barroca, alcanza aquí su máxima expresión. Los esquemas ideados por Francisco D. de Ribas y por Bernardo Simón de Pineda van a servir de modelo a otros muchos artífices, pues no surgirá ninguna otra figura con la suficiente fuerza creadora como para introducir cambios sustanciales en este campo. Sólo los motivos ornamentales permitirán apreciar rasgos más o menos individuales en las piezas que cierran la centuria. De entre los artistas que laboran en esta etapa hay que destacar la presencia del cordobés Cristóbal de Guadix.

Cristóbal de Guadix, nacido en Montilla en 1650, es el artista que cierra el siglo, siendo lo más personalizado de su estilo la decoración, ya que mantiene en sus obras los esquemas comentados, trazando retablos de cuerpo único coronado por ático y empleando columnas salomónicas para dividir los espacios; sirvan de ejemplo los retablos mayores de la iglesia sevillana de San Vicente y del convento de Santa María de Jesús, ambos de 1690. En estas obras pueden apreciarse dos de sus rasgos más característicos, a saber, el empleo de rosas como elemento ornamental, y sobre todo el uso de un tipo de capitel muy característico, ya que presenta la peculiaridad de tener los caulículos hacia arriba.


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Retablo del Bautista. El bautismo de Cristo. Autor: Felipe de Ribas. Fecha: 1637. Material: Madera policromada

Afincado en Sevilla desde 1629, el cordobés Felipe de Ribas se convertirá en el virtual heredero estético de Montañés, Cano y Mesa, y en la cabeza de un fructífero taller familiar, responsable de la fábrica de un considerable número de retablos y esculturas. La formación de este artista se produjo en el taller de Juan de Mesa, pero tras la muerte de éste, sus ojos se volverán hacia Alonso Cano, sin renunciar del todo a las enseñanzas indirectas de Montañés.

Son esas las coordenadas que rigen su arte, animándolo todo un personal sentido de la decoración, basado en figuras de niños, cartelas y motivos vegetales que se extienden por las superficies, dotando a sus composiciones de un peculiar aspecto abigarrado. Gran parte de la producción de Felipe de Ribas pertenece al campo de la retablística y es ahí donde mejor podemos apreciar los pilares en que fundamenta su estética.

Si se trata de un retablo de proporciones medias, Ribas se mostrará más valiente y vanguardista, acorde con las propuestas de Cano, sin que olvide la turgencia para los elementos decorativos, según queda patente en el retablo del Bautista del convento jerónimo de Santa Paula de Sevilla, el mejor de la serie, digno marco para la imagen del titular que tallara Martínez Montañés.

María Teresa Dabrio González / artehistoria.com
 




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