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Martínez Domedel, Sebastián
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Mensaje Martínez Domedel, Sebastián 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Sebastián Martínez Domedel, (Jaén c. 1615 - Madrid 1667), fue un pintor barroco español.

Natural y vecino de Jaén, según Antonio Palomino cuya información procede de Antonio García Reinoso, que fue discípulo del pintor, llegó a Madrid después de la muerte de Velázquez, de quien se ha dicho sin fundamento que pudo ser discípulo y colaborador. No ha sido posible establecer la fecha de su nacimiento, habiéndose publicado dos partidas de bautismo contradictorias, ninguna de las cuales parece corresponderle. Hijo de Bartolomé Díaz Domedel y María Domedel, la primera noticia documental es de 1636, año en que contrajo matrimonio con Catalina de Orozco. El matrimonio se avecindó en la calle de los Mesones, domicilio que no mudará en el tiempo que vivió en Jaén. Los esposos tuvieron un hijo, Diego, que siguió la vida religiosa, y adoptaron una niña de siete años, natural de Bailén, Juana de la Peña, quien a la muerte de Catalina de Orozco (1655) se convirtió en compañera sentimental del pintor y madre de otros cinco hijos. Sólo tres de ellos sobrevivieron y fueron reconocidos por el padre, aunque el mayor, nacido durante una de sus ausencias de Jaén, había sido arrebatado a la madre por evitar el escándalo y expuesto a las puertas de una iglesia, siendo luego dado en adopción. Pocos días antes de morir en Madrid el 30 de octubre de 1667, víctima de paludismo, sin testar, avecindado en un mesón y sin medios, contrajo matrimonio por poderes con la citada Juana de la Peña, que había quedado en Jaén.

Nada se sabe de su formación, habiéndose supuesto que pudo tener lugar en Córdoba, donde se conservan algunas de sus obras, en el taller de Juan Luis Zambrano, supuesto discípulo de Pablo de Céspedes, o con Antonio del Castillo, lo que permitiría explicar su dedicación a los paisajes, atestiguada por Palomino, quien decía haber visto una Aurora de su mano. Pero también pudo tener lugar en la propia ciudad de Jaén, donde se documenta en 1600 a un Diego Domedel, quizá familiar, con oficio de pintor, y en cualquier caso es allí donde estableció su taller al menos desde la fecha de su boda, no tardando en alcanzar prestigio en la ciudad.

El primer viaje documentado del pintor, por encargo del cabildo catedralicio, es ya de 1661 y tuvo por motivo visitar las colecciones reales de El Escorial para copiar alguna pintura a elección del pintor con destino al retablo del Santo Rostro.3 Para Martínez fue la ocasión de entrar en contacto con clientes de la Corte. Quien le abrió las puertas de ella fue un pariente cercano, Francisco Domedel Ferreira, criado de Diego Gómez de Sandoval, duque de Lerma, que en 1662 le pagó por cinco cuadros no especificados. El mismo año regresó a Jaén con poderes de su pariente para realizar una encuesta genealógica a fin de determinar su origen noble. En diciembre el cabildo le encargó el Martirio de San Sebastián de la catedral, su obra más admirable, «en lo historiado, caprichoso y bien observado de luz», según dice Palomino. Del cuadro, inspirado en un grabado de Guido Reni, se conserva un boceto en colección particular madrileña dado a conocer por Alfonso E. Pérez Sánchez, de composición más severa y equilibrada que la versión definitiva, en la que se acentúa el escorzo del santo y la iluminación cobra tintes dramáticos con su peculiar técnica de pincelada deshecha. Palomino dice, a propósito de ello, y haciéndose eco, al parecer, de unas palabras del rey Felipe IV, que su pintura era «de poca fuerza, y que era menester mirarla junto a los ojos, porque lo hacía todo muy anieblado; pero con un capricho peregrino».

Aunque Palomino afirma que Felipe IV le hizo su pintor, y refiere anécdotas de las visitas del monarca a su taller, no existe confirmación documental de tal nombramiento, sobre el que el propio Palomino parecía albergar dudas al añadir «pero yo extraño mucho no haber visto pintura alguna suya en ninguno de los sitios reales, que las conozco muy bien; sí que entre particulares».


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En 2013 fue restaurado el ‘San Lucas’ de Martínez Domédel. Catedral de Jaén.


Obra

Lo que de Sebastián Martínez se conserva firmado o documentado, al parecer todo de fechas avanzadas, muestra a un artista ecléctico, desigual incluso dentro de una misma obra, que utiliza estampas y copia con habilidad a los maestros antiguos (la Flagelación de Navarrete el Mudo o el Descendimiento de Daniele da Volterra para el citado retablo de la Santa Faz de la catedral de Jaén), tanto como imita a los modernos según se advierte en la Inmaculada del convento de dominicas del Corpus Christi de Córdoba, réplica, al parecer, de la perdida Inmaculada de Alonso Cano para la capilla de San Isidro en la iglesia de San Andrés en Madrid.

En el convento del Corpus Christi de Córdoba pintó Martínez cuatro lienzos, conservados en los mismos lugares donde los describió Palomino, cuya ejecución debe llevarse a una fecha próxima a 1660 en vista de ese conocimiento de la obra de Cano. Pero la del pintor granadino no es la única influencia que en ellos se advierte, apreciándose en los tres restantes una aproximación a lo que se hacía en Córdoba en las mismas fechas, y en concreto a la obra de Antonio del Castillo, a quien imita en el Nacimiento de Cristo colocado sobre la puerta de la sacristía. En el San Jerónimo penitente, «muy flaco y consumido» según Palomino, y en el San Francisco de Asís con la redoma, pareja en el retablo mayor de la Inmaculada, las mejores obras de este conjunto, hay por fin recuerdos de José de Ribera, cuya obra pudo conocer a través de la estampa, en los rostros expresivos y naturalistas de los santos y en el fuerte claroscuro.

Para la catedral de Jaén, además de los lienzos del retablo de la Santa Faz, que debió de copiar en El Escorial en 1661, la pequeña tabla de la Santa Faz del mismo retablo y el San Sebastián encargado a finales de 1662, pintó un Cristo Crucificado, firmado pero sin fecha, localizado en el llamado Cementerio de los Canónigos, ocupado actualmente por la Exposición Permanente de Arte Sacro. En ésta se conserva también la Virgen de la Expectación o Nueva Eva, conocida como Virgen de los Compadres, que pintó para la desaparecida iglesia de la Santa Cruz. En todos estos cuadros se pone de manifiesto el mismo interés por el cuerpo humano y su desnudo, que debió de tomar de estampas italianas, representándolo apolíneo e idealizado en el caso del crucificado expirante, lo mismo que en el San Jerónimo cordobés o en el San Juan Bautista del Museo de Jaén, en abierto contraste con el naturalismo del rostro, o tratándolo en dinámicos escorzos, como en el caso del San Sebastián catedralicio o en las figuras de Adán y Eva encadenadas a los pies de la Virgen de la Expectación. Por el contrario, los fondos paisajísticos, con el horizonte muy bajo, apenas parecen suscitar su interés si no es para reforzar la tensión dramática con sus luces aniebladas, según la afirmación del biógrafo cordobés.

En Lucena dice Palomino tener noticia de que «hay algunas pinturas de nuestro Martínez con gran aprobación de los del arte», atribuyéndosele allí las pinturas del retablo mayor de la parroquia de Nuestra Señora del Carmen, con escenas de la vida de Santa Teresa de Jesús de las que existe alguna otra versión en Jaén, en el antiguo Museo Provincial y en la Institución Teresiana que también le han sido atribuidas.

Muy interesante por razones iconográficas es el San José con el Niño adquirido en 2009 por el Museo del Prado. De procedencia ignorada, pero firmada «Sebast.us f. Giennii» y pintada probablemente en la década de 1650, por la mayor precisión en el dibujo y contención cromática, muestra a San José reteniendo la mano del Niño Jesús ante un cesto de mimbre con frutas, integrando el motivo del bodegón, tratado con notable habilidad formal, en el relato de la Pasión, pues las frutas que san José quiere evitar que tome el Niño, vestido con túnica carmesí, son uvas y granadas, con significado sacrificial y eucarístico.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor español, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección del foro de xerbar, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras



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San José con el Niño, hacia 1650, Óleo sobre lienzo, 142 x 96 cm. Museo del Prado (Firma: "Sebast.us f. Giennii") Obra de Sebastián Martínez Domedel.

San José, que está representado casi de cuerpo entero y ostenta la vara florecida que tradicionalmente lo identifica, agarra con su mano derecha el brazo izquierdo del Niño Jesús, retrayéndolo de tomar las frutas que parecen en un frutero de mimbre apoyado en una repisa. Esta acción aparentemente insignificante está repleta de contenido, pues el Niño viste una camisa carmesí y las frutas predominantes son uvas y granadas, todo lo cual tiene un significado sacrificial y eucarístico. Los personajes se encuentran en un escenario muy sobrio, y se proyectan sobre un fondo de claros y sombras construido con colores terrosos, lo que sirve para enfatizar de una manera eficaz y expresiva a San José, el Niño y la acción que desarrollan. A esa sobriedad general contribuyen también los tonos pardos de la túnica o de la propia tez del santo, con lo que se crea un marco en el que destacan vivamente tanto los rasgos infantiles y vivaces de Jesús como la frescura y la variedad formal de las frutas que aparecen en primer término.

La sobriedad, contención, economía de medios y eficacia que demuestra el autor de esta obra a la hora de componer y narrar se acompañan de una escritura pictórica muy precisa y segura, que le permite describir de manera muy individualizada una gran variedad de texturas (flores, frutos, tejidos, cabellos, carne), y crear, en una composición sencilla, una rica sucesión de planos espaciales.

El autor de esta obra, Sebastián Martínez (Jaén h. 1615-Madrid 1667), desarrolló la mayor parte de su carrera en Jaén, y es uno de los artistas más importantes de la Alta Andalucía en el siglo XVII. Durante mucho tiempo ha sido un pintor poco conocido, con un catálogo limitado y una biografía de la que se conocían pocos datos. Incluso varias noticias importantes que se daban por seguras (como las que transmitió Palomino) son, en realidad, bastante discutibles. Sin embargo, en las dos últimas décadas han aparecido nuevas noticias documentales y varias obras destacadas, que permiten perfilar mejor una personalidad artística con notables contrastes estilísticos, en la que confluyen reminiscencias de Antonio del Castillo, Alonso Cano o los pintores madrileños activos en las décadas centrales del siglo XVII.

Frente a una serie de obras firmadas o contratadas en los años 60 caracterizadas por una extraordinaria libertad de factura y una gama cromática de gran amplitud y vistosidad, como Santa Águeda (colección particular) o San Sebastián (Catedral de Jaén), existen varias con un cromatismo más reducido, una notable contención formal, y una iluminación tajante y cortante. Entre ellas figuran Santo Tomás (colección particular), San Judas Tadeo (colección particular) y el cuadro que aquí nos ocupa, en los que conviven intereses cercanos al naturalismo con una escritura rica y precisa en rostros, manos o naturaleza muerta, la cual recuerda lo que estaban haciendo algunos pintores madrileños de mediados de siglo, como Antonio de Pereda. Dentro de la carrera de Martínez, estas obras probablemente se sitúan en una época anterior a la de los cuadros citados en primer lugar, en los años cincuenta.

San José y el Niño es un cuadro también interesante desde el punto de vista de la historia de la naturaleza muerta española. La colocación en un lugar prominente de un motivo de bodegón fue común a otros pintores españoles a mediados de siglo, como Zurbarán, que en varias de sus pinturas con el tema Virgen con el Niño utiliza recursos similares. Pero en este caso, Martínez no sólo demuestra sus méritos a ocupar un lugar más que discreto entre los pintores de frutas, sino que ha sabido integrar muy inteligentemente ese motivo en la narración, en la que ocupa un lugar indispensable, pues sin su presencia el significado del cuadro sería completamente distinto.

Desde el punto de vista de la colección del Museo del Prado, la importancia del cuadro radica en que es probablemente la obra de mayor calidad de un pintor español del Siglo de Oro que en los últimos años está siendo objeto de una atención cada vez mayor, y del que hasta ahora la institución carece de piezas. Su alta calidad técnica, la forma tan delicada como se describe la acción, su carácter al mismo tiempo íntimo y monumental y la maestría con que está resuelta la composición es testimonio del nivel al que llegó la pintura barroca en la Alta Andalucía; y la presencia plásticamente tan poderosa y narrativamente tan cargada de contenido de la cesta con las frutas sirve para enriquecer la ya de por sí notable casuística de la naturaleza muerta española que ofrece el Museo del Prado.

museodelprado.es / Javier Portús



Otras obras


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Santa Catalina, óleo sobre lienzo, 205 x 113 cm. Museo de Jaén. Firmado Sebastianus. Obra de Sebastian Martinez Domedel


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San Juan Bautista en el desierto, óleo sobre lienzo, 129,5 x 97 cm, Museo de Jaén. Obra de Sebastian Martinez Domedel


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La Lamentación. Obra de Sebastian Martinez Domedel


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San Mateo y el Ángel. Obra de Sebastian Martinez Domedel


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San Juan en Patmos. Obra atribuida a Sebastian Martinez Domedel


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Pasión de Cristo. Obra de Sebastian Martinez Domedel




Restaurado el ‘San Lucas’ de Martínez Domédel



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El restaurador Néstor Prieto, el gerente de la Fundación Caja Rural y el deán de la Catedral. / Viva Jaén.

Ayer fue presentado el cuadro San Lucas, de Sebastián Martínez Domédel (Jaén 1615 – Madrid 1667), expuesto en la capilla de la Virgen de los Dolores de la Catedral de la ciudad, que ha sido restaurado por Néstor Prieto, restaurador del templo catedralicio. La restauración ha sido financiada por la Fundación Caja Rural de Jaén, cuyo patronato ya ha aprobado la próxima restauración de un segundo evangelista, San Juan, también atribuido a Martínez Domédel. Esta restauración se inició en mayo de 2012 y concluyó en diciembre.

Según el restaurador la obra presentaba un “mal estado de conservación”, al que atribuye factores tan adversos como el ambiental o humano. En el bastidor abundaban las roturas y fisuras que le restaban estabilidad como estructura sustentante del lienzo. Tanto el debilitamiento del lienzo como el mal estado de conservación de la capa pictórica, aconsejaron llevar a cabo una forración de la obra mediante el método tradicional 'a la gacha', empleado desde el siglo XVII con excelentes resultados.

El bastidor original fue sustituido por uno del tipo francés, para posibilitar su expansión ante posibles destensados de la tela. Tras realizar el test de solubilidad, se procedió a la limpieza del barniz oxidado. Las pérdidas de preparación fueron rellenadas con masilla tradicional, sobre la que se llevó a cabo la reintegración cromática y posterior aplicación de una capa de protección con barniz de resina natural.

El tratamiento en el marco se inició con la fijación de los estratos de dorado y policromía, para proceder a su estucado y nivelado de lagunas. Las pérdidas de dorado fueron reintegradas con oro fino, mientras que para las de policromía se empleó acuarela.

El catedrático de Historia del Arte Pedro Galera  analizó la figura del pintor de la corte de Felipe IV, sucesor en el cargo de Diego Velázquez.  “Fue un pintor original dentro de los artistas barrocos, muy extravagante”, dijo Galera Andreu.

Publicado el 13/03/2013 por andaluciainformacion.es




Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Sebastián Martínez Domedel, (Jaén c. 1615 - Madrid 1667), fue un pintor barroco español.



Fuentes y Agradecimientos: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, museodelprado.es, andaluciainformacion.es, latinamericanart.com y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Jueves, 06 Agosto 2015, 21:03; editado 6 veces 
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Mensaje Re: Sebastián Martínez Domedel (c. 1615-1667) 
 
Sebastián Martínez en el cuarto centenario de su nacimiento


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Vídeo de la conferencia del 11 de abril de 2015 en el Museo Nacional del Prado: Sebastián Martínez en el cuarto centenario de su nacimiento. Dibujos y obras inéditas

Sebastián Martínez en el cuarto centenario de su nacimiento. Dibujos y obras inéditas, por José María Palencia, del Museo de Bellas Artes de Córdoba.

A Sebastián Martínez Domedel (Jaén, 1615 ?- Madrid, 1667) se le puede considerar el pintor andaluz del Barroco español más injustamente tratado. Las diatribas vienen de lejos, pues a los juicios hasta cierta medida peyorativos que le dedicara Palomino porque “lo hacía todo anieblado”, habría que sumar el desdén con que fue tratado por Ponz y Ceán, que supuso que, hasta los años finales del siglo XX, la crítica española no volviera a echarle cuentas, deslumbrada ahora por la potencialidad y calidad de su obra, que poco a poco ha ido apareciendo, restaurándose, sacándose de desconocidos camerinos privados y valorándose más en su justa medida.

A las confusas aportaciones del profesor Capel, los más modernos trabajos de Soledad Lázaro, Pedro Galera, Benito Navarrete, Rafael Mantas y el propio autor de la conferencia, han abierto un nuevo abanico de posibilidades en su torno. Particularmente a partir de la identificación de la firma “Sebastianus” con la del autor del Apostolado del Palacio Episcopal de Córdoba llevada a cabo por Palencia, embarcado desde entonces en un serio intento por establecer la evolución de su estilo en función de su técnica y acotando el campo de sus intereses estilísticos, que tuvieron como paradigmas fundamentales a José de Ribera, y también a otros con los que convivió estrechamente, como el cordobés Antonio del Castillo (1616-1668) o el granadino Alonso Cano (1601- 1667).

Consciente de su importancia, el Museo del Prado, con el buen criterio que caracteriza a D. Javier Portús, se unió a la recuperación del pintor giennense adquiriendo un San José itinerante con el niño firmado que exhibe de manera permanente. A lo que se une ahora esta conferencia de don José María Palencia en el año en que se celebra el IV Centenario de su supuesto nacimiento, que establecerá la evolución de su obra, dará a conocer nuevas pinturas y dibujos desconocidos e intentará establecer otras pautas de reflexión en torno al mismo.
 

El Museo del Prado programa de manera habitual conferencias los miércoles (Exposiciones) y los sábados a las 18.30 horas (Temas de Arte), así como los domingos a las 12.00 (Colecciones).

Las conferencias de los miércoles se dedican a profundizar en el conocimiento de las exposiciones temporales vigentes en el museo. En ABRIL se analizará el San Juanito, obra juvenil de Miguel Ángel, la pieza invitada en el Museo los próximos meses. Continuarán las conferencias sobre la exposición de Rogier van der Weyden y se impartirá la última ponencia sobre Goya en Madrid.

Los sábados se conmemorará el cuarto centenario del nacimiento del pintor Sebastián Martínez, de quien el Prado ha adquirido recientemente una obra. Se tratará la vida del pintor romántico Genaro Pérez Villaamil y se analizarán pinturas realizadas sobre mármoles, pizarras y jaspes, soportes distintos a los habituales.

Las obras analizadas los domingos serán los dos delicados retratos de los niños Flores Calderón, realizados por Esquivel y El juicio de Paris de Rubens, y se ofrecerá una conferencia sobre el estudio técnico del retrato de Isabel de Valois pintado por Sofonisba Anguissola.

museodelprado.es / mcu.es
 




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Mensaje Re: Sebastián Martínez Domedel (c. 1615-1667) 
 
Una muestra en la Catedral "descubrirá la importancia" de Sebastián Martínez en la pintura del siglo XVII


Organizada para conmemorar el cuarto centenario de su nacimiento, se desarrollará entre octubre y enero



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Una exposición en la Catedral de Jaén permitirá "descubrir la importancia" que Sebastián Martínez Domédel (1615-1667) tuvo en la pintura del siglo XVII. Será entre el 8 de octubre y el 8 de enero próximos con motivo del cuarto centenario del nacimiento del artista.

Así se ha puesto de relieve este jueves en la firma del convenio entre el Cabildo catedralicio y la Fundación Caja Rural de Jaén para la restauración de 'San Marcos'. Es uno los cuatro evangelistas que componen la serie realizada por el pintor jiennense para el templo y el último que va a ser recuperado, precisamente, de cara a la organización de la citada muestra.

El lienzo "revela una maestría en Sebastián Martínez", según ha destacado el deán, Francisco Juan Martínez Rojas, quien ha agregado que estos evangelistas "son obra señera de las producciones artísticas" de Martínez Domédel. Estas piezas serán algunas de las aproximadamente 30 que formarán la muestra que ambas instituciones impulsan, con la colaboración del Instituto de Estudios Giennenses (IEG) y la Universidad de Jaén (UJA).

Podrá verse en la Catedral entre el 8 de octubre de este año y el 8 de enero de 2016 para conmemorar el cuarto centenario del nacimiento del pintor, del que "donde más obras hay" es precisamente la seo jiennense, "puesto que su vida coincide con el amueblamiento" tras la consagración de 1660.

Entre ellas y junto a los evangelistas, Martínez Rojas ha citado la Virgen de los Compadres, el Cristo del Desamparo y la puerta del Santo Rostro, que "está deparando bastantes sorpresas después de las adherencias que se le están quitando".

Además, se pedirán para la muestra piezas a diversas instituciones como el Museo del Prado, la Catedral de Córdoba o la Colegiata de Osuna y no sólo del propio Sebastián Martínez Domédel, sino también de su maestro, Antonio del Castillo, y otros artistas contemporáneos como Ribera, con el que "pone en conexión" rostros como el del 'San Marcos, "de anciano, con un barroco casi deforme".

"Se trata de verlo en la evolución de su maestro, fundamentalmente Antonio del Castillo, y sus coetáneos, sobre todo Ribera, además de sus aportaciones más personales", ha explicado el deán, quien ha agradecido, "una vez más, el apoyo de la Caja Rural para el sostenimiento del patrimonio mueble del primer templo de la Diócesis" así como a distintas iniciativas culturales como los 'Jueves de la Catedral'.

De su parte, el gerente de la Fundación de la entidad, Luis Jesús García-Lomas, ha explicado que el convenio rubricado este jueves se enmarca en la acción para promover la cultural y el patrimonio histórico-artístico de la provincia y está adscrito al programa 'La Rural Patrimonio'.

LIENZOS Y MARCOS

En total, la recuperación de los cuatro evangelistas, que forman parte de la decoración de la Capilla de la Virgen de los Dolores de la seo, supondrá una inversión superior de los 30.000 euros. Ha señalado, asimismo, que este trabajo, del que se encarga el restaurador de la Catedral, Néstor Prieto Jiménez, no sólo se realiza sobre los lienzos, sino también en los marcos.

"Merece la pena y lo vamos a disfrutar todos", ha afirmado García-Lomas, quien ha añadido que esta labor permitirá que luzcan "en todo su esplendor" y conocer "cómo se hicieron y cómo las concebió Sebastián Martínez". Ha valorado, además, la próxima exposición con la que se podrá "descubrir la persona e importancia" de este autor en la pintura en su época, en la que fue "bastante relevante, llegando a ser pintor del Rey", aunque "muchas veces es desconocido".


Publicado por la web teinteresa.es el 16/04/2015
 




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