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Luis De Vargas (pintor Del Siglo XVI)
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Post Luis De Vargas (pintor Del Siglo XVI) 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a Luis de Vargas (Almendralejo, Badajoz, 1505?- Sevilla, 1567) fue un pintor español del siglo XVI perteneciente a la escuela sevillana.

Nacido en Almendralejo entre 1502 y 1506, se formó con su padre, el pintor Juan de Vargas; pasó muy joven a Italia, donde, al parecer, transcurrió la mayor parte de su vida y donde completó su formación trabajando en el círculo de los inmediatos seguidores de Rafael, entre los que destaca Perin del Vaga. Allí debió de pintar su obra juvenil, que no ha sido reconocida aún y escribir su diario en lengua toscana a que hacen referencia los biógrafos y que desgraciadamente no se ha conservado. Vuelto a Sevilla, cuando está próximo a cumplir los 50 años, trabaja en la ciudad del Betis y alcanza gran fama en sus círculos artísticos; muere en esa ciudad en 1567, tras haber contribuido a la renovación de la pintura andaluza, al consolidar en la escuela sevillana las formas romanistas introducidas por el flamenco Pedro de Campaña.

Francisco Pacheco, al que se debe su mejor semblanza, incluida en el Libro de los retratos, transmitió una serie de elogios sobre su persona que no se limitan al campo de la pintura sino que atañen al terreno propiamente humano, destacando, con cumplidos ejemplos, su modestia y religiosidad. Poco estudiado en nuestros días, está necesitando una buena monografía que esclarezca las muchas incógnitas que tanto de su vida como de su arte aún existen. Formado en el círculo anteriormente indicado, su estilo es el propio de la generación del llamado romanismo purista, si bien sus altas cualidades de dibujante y su notorio dominio de la composición le hacen ocupar un papel importante en el elenco de los pintores quinientistas españoles, de tal modo que Elías Tormo no dudó en indicar que tal vez sea el pintor «que más dignamente pueda ponerse en la cuesta de las dos vertientes, creciente y decreciente, de la pintura del alto Renacimiento». Además, y no obstante los resabios manieristas de su formación, hay en él concesiones al naturalismo que dan una cierta gracia andaluza a su correcta y bien acabada obra.

Su obra es relativamente corta, pues sólo conocemos la correspondiente a su actividad sevillana. Lo más notable es el retablo del Nacimiento de la Catedral hispalense, firmado y fechado en 1555, donde no sólo nos ha dado una magnífica lección de dominio de la composición sino que ha sabido templar la rigidez académica de sus modelos con interesantes detalles naturalistas, delicados matices intimistas y bellos efectos lumínicos; aparte percibirse, en medio de la tónica general rafaelesca del cuadro, ciertos influjos miguelangelescos. En 1561 firma, también para la catedral de Sevilla, el famoso cuadro de la Gamba, llamado así por el elogio que de la pierna de Adán -«piu vale la tua gamba che tutto il mio San Cristoforo»- hiciera el fresquista italiano Mateo Pérez de Alesio. El asunto, inspirado en un original de Vasari dífundido por el grabado del francés Philippe Thomas- sin, representa la Generación temporal de Cristo, y su valor iconográfico es sumamente interesante, pues dicho tema es la representación del Misterio de la Inmaculada Concepción. Obra de gran sentido rafaelesco, pero sumamente delicada y de grata entonación, se complementa con el bellísimo retrato del donante, el chantre hispalense Juan de Medina, que aparece en el banco del retablo y que es una rotunda prueba a favor de las altas condiciones de V. como pintor de retratos.

Por último, en 1564 pinta para la iglesia sevillana de Iglesia de Santa María La Blanca una interesante aunque fría Piedad, en la que muchos ven su decadencia y otros la intervención muy acentuada de discípulos y colaboradores. La composición, que guarda gran similitud con la famosa de Roseti en Volterra, está bien estudiada, aunque resulte excesivamente correcta y fría, si se la compara con las anteriores obras analizadas. Otras obras dignas de mención son: La Crucifixión del Museo de Filadelfia, La Purificación de la Col. Bárcenas de Madrid, la Virgen de la marquesa de Hoyos (Jerez de la Frontera) y dos tablas de la Presentación, en el Museo de Museo de Bellas Artes de Sevilla.

Muy celebrado, tanto por Pacheco como por Palomino y Ceán Bermúdez, como fresquista, técnica que al parecer introdujo en Sevilla, apenas podemos apreciar hoy nada sobre el particular, pues desapareció a fines del s. XVII la celebrada Virgen del Rosario de la iglesia sevillana de San Pablo, y se encuentra en malas condiciones el Jesús con la Cruz a cuestas de una de las capillas exteriores de la catedral hispalense. Lo mismo acontece con sus retratos, desaparecido el tan celebrado por Pacheco de la duquesa de Alcalá de los Gazules, Juana Cortés, que se limitan al citado del chantre Medina y al del clérigo orante de la Crucifixión de Filadelfia, pues el del vendedor Fernando de Contreras, fechado hacia 1541, ha sido calificado de dudoso por Mayer. La importancia de Luis de Vargas es similar a la de Correa de Vivar en Castilla y Juan de Juanes en Valencia; de su obra arranca, hasta los días del propio Pacheco, la posterior trayectoria del arte pictórico hispalense del Renacimiento representada por sus discípulos Pedro de Villegas Marmolejo y Luis Valdivieso primero, y por toda la generación manierista del Bajo Renacimiento después. Esto, independiente de la influencia iconográfica que, como ha señalado Angulo, fue tan amplia en los medios sevillanos que se percibe, en pleno barroco, tanto en Juan Martínez Montañés como en Alonso Cano.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor extremeño, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección, y contribuya en su divulgación.





Algunas obras


Retablo de la Piedad


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Retablo de la Piedad, tambien conocido como el del Descendimiento. Obra de Luis de Vargas. Museo de Bellas Ates de Sevilla. Con motivo de la restauración de la Iglesia de Santa María La Blanca, se han depositado en el Museo tres obras de Luís de Vargas  que permanecerán en el museo hasta que hayan finalizado las obras del templo.

Se trata del retablo de la Piedad, realizado en 1564, que está formado por las tablas: San Juan Bautista, El descendimiento y La estigmatización de San Francisco, que quedarán expuestas en las sala III junto a la obra de este mismo autor que guarda el Museo. En la tabla central las Maríás y San Juan sujetan el cuerpo muerto de Cristo, a quien la Magdalena le besa los pies. Al fondo se ve el Calvario y  a la izquierda el Entierro de Cristo. La tabla está firmada en el ángulo inferior derech “LUISES DE VARGAS FACIEBAT”


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Panel central de 'El retablo del Descendimiento' de Luis de Vargas, actualmente conservada en el Museo de Bellas Ates de Sevilla.

Luis de Vargas, hijo del pintor Juan de Vargas, se formó con su padre, en la práctica de la pintura de sargas. Marchó a Roma donde estuvo siete años y recibió la influencia de Miguel Ángel y Rafael. A su vuelta a Sevilla trajo las innovaciones artísticas y se considera que fue el primer artista en utilizar la pintura al fresco y el óleo en la ciudad. Sus obras conocidas pertenecen a la última etapa de su vida, o sea, su última estancia en Sevilla, entre los años de 1550 y 1568.


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Tablas laterales del Retablo de la Piedad: San Juan Bautista y La estigmatización de San Francisco


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Retablo de la Piedad de de Luis de Vargas. Esta Piedad es la última obra conocida de Luis de Vargas, pintada en 1564 para la iglesia de Santa María la Blanca de Sevilla. En la tabla central encontramos a las Marías y san Juan reunidas en torno al cuerpo muerto de Cristo, situado en diagonal. La Magdalena se sitúa a los pies del Salvador, besándolos. Un paisaje tenebroso sirve de fondo a la composición, representando el artista dos escenas más: en la zona superior encontramos una descripción del Calvario y en el fondo se divisa el entierro de Cristo. En las calles laterales del retablo se representan las figuras de san Juan Bautista y san Francisco.



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Alegoría de la Inmaculada Concepción, tambien conocida como 'La generación temporal de Cristo'. Obra de Luis de Vargas. 1561. Óleo sobre tabla. Catedral de Sevilla

El pintor Mateo Pérez de Alesio se extasió ante una pierna (gamba, en italiano) que figura en primer plano esta obra de la catedral de Sevilla. Fechada en 1561, es otra de las piezas que descomponen el panorama pictórico, no solamente sevillano sino peninsular, por lo que tiene de bello, de hábil, de cuidadoso y coherente. El eclecticismo de Vargas se advierte aquí más quizás que en el Nacimiento.

En el medio punto superior se enmarca una Madonna que tiene menos de Rafael que de Parmigianino o Corregio. La aglomeración de personajes del plano inferior, incluido el desnudo de Adán con la famosa gamba, acusan igualmente estímulos parmesanos y otros tantos venecianos. Algo estrictamente español y con consecuencias posteriores es el esqueleto que surge de la tierra en el ángulo inferior izquierdo, como premonición de la muerte y símbolo de la de Cristo.



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Nacimiento de Cristo. Obra de Luis de Vargas. 1555. Óleo sobre tabla. Catedral de Sevilla

El Retablo del Nacimiento de la catedral de Sevilla es la más antigua de las obras de Vargas en Sevilla y, sin embargo, está datada ya en 1555 (la misma fecha de algunas importantes obras de Campaña). La tabla central que da nombre al conjunto ha de figurar entre lo más granado que se hiciera en España en pintura religiosa a mediados del siglo XVI. A la vista de esta espectacular obra y si tenemos en cuenta las otras pinturas sevillanas de Luis de Vargas, no dudaría en calificarle de ecléctico. Es indudable que el ímpetu italiano domina superficialmente la tabla, pero no me parece un italianismo estrictamente romano. Hay una especie de manía, a la hora de referirse a la pintura italiana del siglo XVI, en abocarse a Miguel Angel, Rafael y acólitos, sin tener en cuenta que en Italia a mediados del siglo XVI existe, trabaja y crea una buena cantidad de artistas que, en mayor o menor medida, dejan su huella dentro y fuera de la península, lejos de lo estrictamente romano. Nada encuentro de rafaelismo ni de miguelangelismo en este bellísimo Nacimiento (en realidad la Adoración de los ángeles y los pastores).
La acumulación de volúmenes en un espacio exiguo, armónicamente vertebrado, puede remitir a Giulio Romano, a Salviati y al propio Vasari, pero hay una buena cantidad de elementos que han de tener otra procedencia. El desplazamiento a la izquierda del punto fundamental del interés -el Niño- nos remite a recursos venecianos, de la misma manera que la muchacha con niño que se asoma a la derecha tiene un aire marcadamente tizianesco. Particular atención merecerían los dos pastores del primer plano. La cabeza del que lleva el cabritillo al hombro y sujeta la cabra por los cuernos, me parece de lo más correcto y bello jamás pintado aquí en el Renacimiento. Si a ello sumamos el movimiento añadido por el juego de la cabra y el niño, el pastor de primer plano, el perro jadeante a sus pies, la gavilla de paja y el canasto de los pichones, nos encontramos en las antípodas de lo que un italiano pudiera imaginar fuera de Venecia. Pero hay que pensar que esto está pintado en Sevilla en 1555 y con un importantísimo flamenco de por medio que es Pedro de Campaña, habilísimo conocedor y observador de compatriotas como Hemessen y Aertsen. El grupo de la Virgen, el Niño y san José resulta más convencional, pero a mi entender tiene importancia capital en el desarrollo del arte andaluz inmediatamente posterior. Angulo apuntó ya, acertadamente, el influjo que la imagen de la Virgen pudo tener en las esculturas de Martínez Montañés y otros artistas sevillanos, pero a mí me parece que el eco más llamativo de la bellísima imagen mariana es Bartolomé Esteban Murillo.




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San Sebastián. Obra de Luis de Vargas. Óleo sobre tabla, 112 x 54 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Adquisición de la Junta de Andalucía, 2006. Interesante obra de uno de los pintores más relevantes de la Escuela Sevillana del Renacimiento aunque hasta la fecha sólo estaba representado en el Museo por la obra "La Purificación", adquirida por la Junta de Andalucía en el año 1990  y por dos tablas atribuidas a su círculo "Aparición de Cristo Resucitado a la Virgen" y "Jesús entre los doctores"

Según la leyenda, San Sebastián, fue comandante de la guardia pretoriana de Diocleciano, sin saber éste que era cristiano. Sufió martirio en Roma donde fue condenado a morir asaetado. A partir del Renacimiento es común encontrarlo representado como soldado romano, tal y como lo vemos en esta obra; con coraza y armado con un pilum. Lleva sus atributos más frecuentes que son el arco y la flecha que sostiene con la mano izquierda. En la derecha porta un crucifijo.



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Juicio Final. Obra de Luis de Vargas. 1550. Óleo sobre tabla. Colección Particular. Obra de reducidas dimensiones, en esta tabla Vargas toma como referencia el fresco del mismo tema pintado por Miguel Ángel en la Sixtina, interesándose por las anatomías de los cuerpos desnudos.



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La Purificación, c. 1560-62. Óleo sobre tabla. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Lugar de Procedencia: Iglesia de Santa Cruz, Sevilla. Obra de Luis de Vargas. Pintor español, perteneciente a la escuela sevillana, residió durante muchos años en Italia; aunque de esta etapa no se conoce ninguna pintura, su obra posterior revela la influencia de Perin del Vaga. En 1.555 realizó su primera obra de datación segura: el retablo del Nacimiento de la catedral de Sevilla, para la que pintó también el retablo de la Generación temporal de Cristo (1.561), inspirado en una obra de Vasari. Gozó de gran prestigio por su calidad de primer pintor andaluz vinculado de pleno a la cultura pictórica italiana.


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Otra imagen de 'La Purificación' de Luis de Vargas, c. 1560-62. Óleo sobre tabla. Museo de Bellas Artes de Sevilla.



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El Prendimiento de Cristo. Obra de Luis de Vargas. Hacia 1562. Pintura sobre tabla traspasada a lienzo, 67 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Adquisición de la Junta de Andalucía, 2007. Esta obra resulta de enorme interés ya que completa la colección de pintura sevillana del XVI del museo.  

Junto con la obra "La Purificación", adquirida por la Junta de Andalucía en el año 1990, las dos tablas atribuidas a su círculo "Aparición de Cristo Resucitado a la Virgen" y "Jesús entre los doctores", y el "San Sebastián", también adquirido este año, completa  la obra de Vargas que se encuentra en el museo.

Representa el momento del prendimiento de Cristo, en cuya factura se percibe el conocimiento de la obra de Rafael y la utilización de grabados de la época. La gama cromática en la que predominan los tonos verdes, morados y rosados así como el dibujo, lo acercan al resto de la obra de este autor.



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Preparativos de la Crucifixión. Obra de Luis de Varga. 1560 h. Óleo sobre tabla. Museo de Arte de Filadelfia. USA. La Crucifixión firmada por Vargas, del Museo de Filadelfia, ha de figurar entre lo más torpe de la producción del artista. Da la sensación de obra hecha precipitadamente, con escaso entusiasmo y sin el deseo de perfección de sus mejores pinturas. Desproporciones anatómicas impensables en otras ocasiones se unen aquí a un excelente retrato de donante que ennoblece un conjunto considerablemente desabrido. Poco se conserva de la obra al fresco de Luis de Vargas o de su actividad como retratista salvo el ejemplo arriba comentado, pero sabemos por Pacheco que cultivó ambos géneros con singular acierto.

Durante dos décadas se estableció en Italia. A su regreso a España emprende una destacada trayectoria profesional. El primer trabajo que se le atribuye es el Retablo de Nacimiento de la catedral de Sevilla de 1555. En esta obra se aprecian las influencias del manierismo italiano y la pintura de Rafael. Otro de los autores que más le influyen es Perin del Vaga. De su legado cabe mencionar el Retablo de la Piedad y Virgen con Niño, San Juanito y Santo Domingo.



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Retablo de la Presentación del Niño Jesús con los Santos Juanes. Obra atribuida a Luis de Vargas. Óleo sobre tabla. Medidas totales: 424 x 263 cms. Tabla central: 217 x 127. Tablas laterales: 140 x 375 cms. Este importante retablo destaca por conservar su estructura y todos su elementos originales.

    


Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a Luis de Vargas (Sevilla, 1505?- 1567) fue un pintor español del siglo XVI perteneciente a la escuela sevillana. Nacido en Almendralejo ( Badajoz) entre 1502 y 1506, se formó con su padre, el pintor Juan de Vargas; pasó muy joven a Italia, donde, al parecer, transcurrió la mayor parte de su vida y donde completó su formación trabajando en el círculo de los inmediatos seguidores de Rafael, entre los que destaca Perin del Vaga. Allí debió de pintar su obra juvenil, que no ha sido reconocida aún y escribir su diario en lengua toscana a que hacen referencia los biógrafos y que desgraciadamente no se ha conservado. Vuelto a Sevilla, cuando está próximo a cumplir los 50 años, trabaja en la ciudad del Betis y alcanza gran fama en sus círculos artísticos; muere en esa ciudad en 1567, tras haber contribuido a la renovación de la pintura andaluza, al consolidar en la escuela sevillana las formas romanistas introducidas por el flamenco [url=http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?t=11344] Pedro de Campaña.



Fuentes y agradecimientos a: es.wikipedia.org, leyendasdesevilla.blogspot.com.es, artehistoria.com, ceres.mcu.es, iaph.es, juntadeandalucia.es, culturadesevilla.blogspot.com.es, alcalasubastas.es, arcadja.com y otras de Internet.
 




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