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Alfaro Y Gámez, Juan De
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Mensaje Alfaro Y Gámez, Juan De 
 
Este pequeño trabajo recopilatorio está dedicado a Juan de Alfaro y Gámez (Córdoba, 1643-id., 30 de abril de 1680) fue un pintor barroco español. Lamentablemente su obra está muy deslocalizada.

Hijo de un hidalgo boticario, fue discípulo del pintor cordobés Antonio del Castillo. Antonio Palomino, que gozó de su protección, afirma que antes de cumplir los veinte años fue enviado a Madrid con cartas de recomendación suficientes para entrar a trabajar bajo la disciplina de Velázquez, aficionándose durante su estancia en la corte a la pintura de Anton Van Dyck, cuyas novedades introdujo luego en Córdoba.

De ascendencia noble y notario del Santo Oficio de la Inquisición, además de administrador de Rentas Reales, «algo desvanecido del renombre de pintor» según Palomino, quiso ser conocido como "Don Juan de Alfaro". Pintor del Almirante de Castilla, don Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, Palomino alude a un elevado número de retratos hechos por él tanto en Córdoba como en Madrid, de los que únicamente se conservan los de algunos miembros de la familia de don Juan Morales, caballero veinticuatro de la ciudad de Córdoba, el de don Bernabé Ochoa de Chinchetru, caballero de la Orden de Santiago, fechado en 1661 (Museo de Bellas Artes de Córdoba), y alguno más en la Galería de retratos de obispos de cordobeses.

Entre sus obras de asunto religioso destacan el Bautismo de Cristo firmado Joannes de Alfaro/F. Anno 1662 del Santuario de Nuestra Señora de Linares, y el Nacimiento de san Francisco para el convento de San Pedro del Real, actualmente conservado en el Museo de Bellas Artes de Córdoba, que formó parte de una serie de cuadros dedicada a la vida del santo en la que rivalizó con su antiguo maestro. Además pintó algunas obras para establecimientos religiosos de la ciudad de Córdoba y sus alrededores, entre las que se le atribuye una Anunciación en el convento de carmelitas descalzos de San José (convento de San Cayetano), cuadros para el monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, para el hospital de San Jacinto, etc. Obra firmadada es la Asunción de la Virgen, 1668, del Museo Nacional del Prado, depositada en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid, y el museo de Córdoba conserva una Santa Eulalia atribuida de antiguo, obras pintadas todas ellas con técnica muy fluida y ligera, casi abocetada en las figuras.

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor español, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección del foro de xerbar, y en lo posible contribuya en su divulgación.






Algunas obras



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La Asunción de la Virgen. 1668. Óleo sobre lienzo, 186 x 145 cm. Museo del Prado. Obra de Juan de Alfaro y Gámez.

Rodeando la figura de la Virgen aparecen ángeles instrumentistas, uno de ellos, a la derecha del cuadro, tocando un laúd con gran verosimilitud en la representación del instrumento y en el modo de interpretarlo. Junto a él encontramos otros dos ángeles músicos tocando un violín y un arpa diatónica, todos ellos rodeados por otros ángeles cantores portando diversas partituras.

Este lienzo es ejemplo significativo de la producción de Juan de Alfaro, artista poco conocido en comparación con el resto de los pintores de su generación. El cuadro, de clara inspiración en modelos rubenianos, resulta muy definitorio de su técnica ligera y desmaterializada, que se deriva de lo velazqueño y se relaciona con Mazo. El color frío y agrisado, la pincelada deshecha, y el uso de unos filamentos de color claro, que rebordean las partes luminosas, resultan sumamente expresivos de su hacer (Pérez Sánchez, A. E.: Carreño, Rizi, Herrera y la pintura madrileña de su tiempo. 1650-1700, Ministerio de Cultura, 1986, p. 279).

Es posible que ésta fuese una de las varias pinturas medianas [...] de la vida de la Virgen que cita Ponz (1800, v, 2.a división, párrafo 7) en la capilla del último cuerpo al lado del Evangelio de la Iglesia de la Magdalena. Ceán (1800, I, pp. 13-16) no la registró (Álvarez Lopera, J.: 2009).


Alfaro y Gómez, Juan
Córdoba, 1643 - Madrid, 1680

Formado inicialmente en su ciudad natal en el taller de Antonio del Castillo Saavedra, se marchó pronto a Madrid. Allí entró en el estudio de Diego Velázquez, cuyo estilo le influyó de manera notable sobre todo en los retratos, y cuya relación le permitió tener un contacto con los artistas venecianos y flamencos representados en las colecciones reales hacia 1665. Siendo todavía joven, pintó la serie de la vida de San Francisco para el convento del mismo santo y una "Asunción de la Virgen" para el convento de las carmelitas descalzas, ambos en Córdoba. Cultivó el género del retrato, realizando para el palacio episcopal cordobés de varios obispos. Entre su producción retratística destacan " Doña María Josefa Díaz de Morales y Córdoba" (1675, colección particular, Madrid) y "Don Pedro de Arce" (en paradero desconocido). Alternó esta actividad con el cultivo de la miniatura y de la pintura religiosa, como la "Asunción de la Virgen" de 1668 que, tras pertenecer al extinto Museo de la Trinidad, pasó al Museo del Prado. Tuvo dos mecenas, Pedro de Arce y Juan Gaspar Enríquez de Cabrera, almirante de Castilla. El disgusto que le produjo el hecho de no ser readmitido cuando éste volvió de su destierro le condujo, según Palomino, a un estado de postración y melancolía que le causó la muerte. Aficionado a la literatura, fue notario del Santo Oficio de la Inquisición y también autor de una biografía sobre Velázquez, hoy perdida, que fue leída y utilizada por su discípulo Palomino para la redacción de su "Parnaso español" (Burguera Arienza, B., Enciclopedia del Museo Nacional del Prado, 2006, tomo II, pp. 356-357).



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Nacimiento de San Francisco, h. 1662-65. Óleo sobre lienzo, 205 x 252 cm. Museo de Bellas Artes de Córdoba. Obra de Juan de Alfaro y Gámez.

La fama artística con que Alfaro regresa por primera vez a Córdoba desde Madrid le supone que la comunidad franciscana de San Pedro el Real le encargue buena parte de los lienzos para los altares de su nuevo claustro, elección de la que salieron discriminados artista como Saravia o Castillo, lo que, unido a su arrogancia por la circunstancia de firmar sus obras, indujo a su maestro, Antonio del Castillo, a firmar su "Bautismo de San Francisco" como "Non pinxit Alfar".

La pintura narra el momento en que, según los textos devocionales, ante las dificultades que presentaba el parto, tras los consejos de un angélico peregrino recién llegado y el traslado de la madre a un establo contiguo donde yacían un buey y un asno, se produjo el milagroso alumbramiento del Santo.


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Retrato de Luisa Francisca de Guzmán y Medina Sidonia? c. 1630-35. Óleo sobre lienzo, 203 x 109 cm. Museo de Bellas Artes de Córdoba. Obra atribuida a Juan de Alfaro y Gámez.

Las decisivas enseñanzas que Alfaro adquiere del magisterio de Velázquez, junto con la influciencia de la pintura flamenca y veneciana entonces de moda, se hará patente en los numerosos retratos nobiliarios que ejecute a lo largo de su trayectoria, retratos "tan buenos como de Velázquez", tal como señala Palomino en la biografía que le realizara, y que, a veces, han llegado a considerarse de Mazo, Carreño de Miranda o de algún otro de sus seguidores en la escuela madrileña de la segunda mitad del siglo XVII.

Ejemplo de ello es esta obra de claras referencias velazqueñas que representa a una dama, de posible ascendencia montillana, ricamente ataviada y sobre un fondo indeterminado, con la mano apoyada en una mesa o silla y acompañada por su perrito.



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La Última Cena de Juan de Alfaro y Gámez. Convento de las Mercedarias de la Purísima Concepción, en Madrid.



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Retrato de don Bernabé Ochoa de Chinchetru, 1661, óleo sobre lienzo, 200 x 122 cm. Museo de Bellas Artes de Córdoba. Obra de Juan de Alfaro y Gámez.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el pequeño trabajo recopilatorio dedicado a Juan de Alfaro y Gámez (Córdoba, 1643-id., 30 de abril de 1680) fue un pintor barroco español. Fue discípulo del pintor cordobés Antonio del Castillo. Su obra está poco localizada.


Fuentes y Agradecimientos: museodelprad.es, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, 20minutos.es, ceres.mcu.es, iaph.es y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Jueves, 27 Junio 2019, 10:04; editado 1 vez 
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Mensaje Re: Alfaro Y Gámez, Juan De 
 
Descubren un cuadro inédito de Juan de Alfaro, discípulo de Diego Velázquez

El hallazgo ha tenido lugar en el Convento de las Mercedarias de la Purísima Concepción, en Madrid.

Solo se tenía constancia de una obra de este autor, cuadro que se encuentra actualmente en el Museo del Prado.




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Fotografía subida a la red social por Ángel Garrido, consejero de Presidencia, Justicia y Portavoz de la Comunidad de Madrid. TWITTER / ÁNGEL GARRIDO

La Comunidad de Madrid ha descubierto un cuadro desconocido del pintor barroco Juan de Alfaro, discípulo de Velázquez, durante la catalogación de los bienes artísticos del Convento de las Mercedarias de la Purísima Concepción, en el distrito madrileño de Chueca.

El descubrimiento ha tenido lugar con ocasión de los trabajos de restauración del retablo de Nuestra Señora de la Soledad, del siglo XVIII, en la iglesia del convento, más conocida como Iglesia de las Góngoras, cuyos trabajos acaba de concluir, según indica la Comunidad en una nota de prensa.

El consejero de Presidencia, Ángel Garrido, y la directora de Patrimonio, Paloma Sobrini, han visitado este viernes el conjunto barroco, donde se ha realizado una restauración integral en el retablo de la Soledad y en la embocadura del Altar del Cristo de la Buena Muerte, con una inversión de más de 21.000 euros, que les han "devuelto su esplendor original tras una intervención minuciosa".

La Iglesia de las Góngoras es uno de los mejores ejemplos de la arquitectura barroca madrileña de la segunda mitad del siglo XVII y fue declarado bien de interés cultural (BIC) en la categoría de monumento en 2012.


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Durante la catalogación de los bienes del convento se ha descubierto, en la zona de clausura, un lienzo inédito del pintor cordobés Juan de Alfaro (1643-1680), La última cena, que sin embargo no se puede visitar. Según el consejero, se trata de "una obra inédita de valor excepcional" de este pintor barroco, de cuya autoría solo había una obra en la región, La Asunción de la Virgen, de la colección del Museo del Prado y que procedía del madrileño Convento de Santa María Magdalena.


Publicado el 28.07.2017 por 20minutos.es / EFE
 




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Mensaje Re: Alfaro Y Gámez, Juan De 
 
El último retrato de Velázquez



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Retrato de Diego Velázquez reposando en el catafalco de la capilla ardiente, realizado por Juan de Alfaro.

Cuando Diego Velázquez muere en agosto de 1660, el pintor cordobés Juan de Alfaro es un chaval de 17 años que había conseguido entrar como aprendiz en el estudio del gran Velázquez. Pero este brumoso personaje cordobés, deslumbrado por la categoría de su maestro, llega al parecer en poco tiempo, a ser algo más que su discípulo.

Juan de Alfaro (Córdoba, 1643 - 1680) pertenece a una familia de noble apellido; los Alfaro, que son élite cultural del interesante Barroco cordobés. Su hermano es escritor, él mismo está considerado también como poeta; su padre es farmacéutico y escritor y su abuelo es médico y escribe el primer tratado de cirugía de la cabeza conocido en España. Al parecer su refinada educación y habilidad para la escritura, lo lleva a ser en cierta manera una especie de secretario particular del maestro Velázquez.

La primera prueba de esta relación especial con Velázquez la encontramos en una pequeña publicación que es un inventario de 41 obras de arte que Felipe IV traslada al Escorial. Las descripciones de estas son del mismo Velázquez, pero como se puede leer en la portada, la obra va firmada, quizás como editor o recopilador por Juan de Alfaro. Esto hoy es muy discutido por los especialistas, pero el documento está ahí de forma veraz, habrá quizás que datarlo correctamente pero es indiscutible la firma de nuestro Juan de Alfaro.


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Pero como os comento, la relación entre el maestro y discípulo va más allá de la relación profesional. Juan asiste a todos los actos del funeral de Velázquez y mientras este reposa en el catafalco de la capilla ardiente, él lo acompaña haciendo un apunte de su rostro ya sin vida, que es el dibujo que encabeza este artículo y que hoy está en París en la Colección Frits Lugt.

Pero Juan de Alfaro no solo hace el último retrato de Velázquez, también es el encargado de escribir el epitafio que se grabará sobre su lápida en la parroquia de San Juan en Madrid. Esta iglesia y la sepultura de Velázquez serían completamente destruidas durante la invasión francesa, por lo que hoy, al igual de lo que sucede con los restos de Cervantes, sus huesos y último descanso están desaparecidos.

Pero entonces ¿cómo llega el epitafio hasta nosotros?. Pues esta es la tercera y más interesante acción de Alfaro, que queriendo conservar la memoria del genial y admirado Velázquez, empieza a reunir datos y notas para construir una biografía de su desaparecido maestro. No será él quien la publique sino su discípulo y también pintor cordobés Antonio Palomino. Este, que además de pintor pasará a la historia por ser un excelente divulgador, está empeñado en publicar siguiendo la estela de los italianos, una recopilación de biografías de los artistas españoles habidos hasta la fecha.

Al final serán tres tomos lo que Antonio Palomino de Castro (Bujalance, 1655 - Madrid, 1726) publicará con el título de “El Museo Pictórico y Escala Óptica”. Este “parnaso español” es una de las principales fuentes para la historia de la pintura barroca española. Todas la biografías del gran Velázquez que hasta la fecha se han escrito, han tenido y tienen como base documental a esta primera obra publicada por Palomino y que nace de las notas y conversaciones que Juan de Alfaro tiene con su discípulo, al que al final encomienda este asunto.

Este grupo de pintores barrocos cordobeses, que extrañamente son competidores bien avenidos, no es completo si no incluimos la figura de un tercero: Antonio del Castillo y Saavedra (1616-1668) es el primer maestro que acoge en su taller a un jovencísimo Alfaro, antes de pasar al estudio de Velázquez. Una curiosa anécdota que sucede entre ambos y que narra Palomino en su Museo Pictórico, puede servir de colofón para hacernos una idea del espíritu de cooperación y limpia competencia que entre estos artistas cordobeses había.


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LA ANÉCDOTA

Alfaro vuelve a Córdoba con poco más de 20 años, ya prestigiado por su estancia en la Corte. El primer encargo que recibe es el de pintar los cuadros del Convento de San Francisco, que en ese momento estaba en discusión si debían pintarlos Saravia o Antonio del Castillo (su primer profesor de pintura). El encargo recae sobre Alfaro, y este, que debía tener un Ego disparatado, firmó todas las obras con el letrero “Pinxit Alfarus”. Antonio del Castillo, gastándole una broma, firmó el único cuadro que hiciera para ese claustro con la frase “Non fecix Alfarus” burlándose así de la presunción de su discípulo.
Alfaro debió encajar bien el golpe, pues preguntado por el propio Palomino qué le había parecido el hecho contesto: “que había sido una gran honra para él competir con varón tan barbiponiente en la persona y en la pintura".
El cuadro en cuestión es el Bautismo de San Francisco de Asís que puede contemplarse en el Museo de Bellas Artes de Córdoba.
 

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En el escalón inferior puede apreciarse la famosa frase con la que Castillo firma la obra.



Y por último el epitafio de Velázquez redactado por  Juan de Alfaro para los que os guste y sepáis Latín.


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POSTERITATI SACRATUM

D. Didacus Velazquius de Silva Hispalensis pictor eximius natus anno MDLXXXXIV Picturae nobilissimae arti sese dicavit (praeceptore accuratissimo Francisco Pocieco qui de pictura pereleganter scripsit) Jacet hie : proh dolor ! D. D. Philippi IV Hispaniarum Regis Augustissimi a cubiculo Pictor primus, a camara excelsa adjutor vigilantissimus, in Regio Palatio et extra ad hospitium cubicularius maximus, a quo studiorum ergo missus, ut Romae et aliarum Italiae urbium Picturae tabulas admirandas, vel quid aliud hujus suppelectilis, veluti statuas marmoreas, aereas conquireret, perscrutaret, ac secum adduceret, nummis largiter sibi traditis : sicque cum ipse pro tunc etiam Innocentii X Pont. Max. faciem coloribus mire expresserit, aurea catena pretii supra ordinarii eum remuneratus est, numismate, gemmis, caelato cum ipsius Pontificis effigie insculpta, ex ipsa ex annulo, appenso : tandem D. Jacobi stemmate fuit condecoratus et post redditum ex fonte rapido Galliae confini Urbe Matritum versus cum rege suo Potentissimo e nuptiis serenissimse D. Mariae Theresiae Bibianae de Austria et Borbon, e connubio scilicet cum Rege Galliarum Christianissimo D.D. Ludovico XIV labore itineris febri praehensus, obiit Mantuae Carpetanae, postridie nonas Augusti, aetatis LXVI anno MDCLX sepultusque est honorifice in D. Joannis Parrochiali Ecclesia, nocte septimo Idus mensis, sumptu maximo immodicisque expensis, sed non immodicis tanto viro. Haeroum concomitatu, in hoc Domini Gasparis Fuensalida Grafierii Regii amicissimi subterraneo sarcophago : suoque magistro praeclaroque viro saeculis omnibus  venerando, Pictura collacrimante, hoc breve epicedium
Joannes de Alfaro Cordubensis maestus posuit et Henricus frater Medicus.



Publicado el 21 Noviembre 2018 por hotelviento10.es
 




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