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Torrigiano, Pietro
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Mensaje Torrigiano, Pietro 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al escultor italiano Pietro Torrigiano. Fue discípulo de Bertoldo di Giovanni. Fue un hombre de carácter conflictivo. En Florencia era asiduo asistente a la corte literaria de Lorenzo el Magnífico. Además hay que reconocer que fue uno de los artistas que llevó el arte del Renacimiento no sólo a Gran Bretaña, sino también a España y los Países Bajos. En España trabajó principalmente en Granada y Sevilla.

1retrato_imaginario_del_artista_florentino_pietro_torrigiano_giorgio_vasari_no_incluy_el_retrato_de_torrigiano_en_sus_vite_quiz_s_por_haberle_roto_la_nariz_a_miguel_ngel Pietro di Torrigiano d'Antonio, conocido abreviadamente como Pietro Torrigiano (Florencia, 24 de noviembre de 1472 - Sevilla, 1528) fue un escultor italiano, conocido por su carácter violento, fogoso y apasionado. Fue uno de los precursores del renacimiento y difundió esta tendencia artística por toda Europa.

En Florencia fue asistente asiduo a la corte literaria de Lorenzo el Magnífico. Allí coincidió también con Benvenuto Cellini, autor que lo menciona en su autobiografía -artista también con carácter violento-. Según Cellini, en una disputa con Miguel Ángel, Torrigiano le dio un puñetazo en la nariz, causándole una desfiguración que es visible en todos los retratos del artista.

Posteriormente, Torrigiano trabajó en Roma en la decoración de la nueva residencia pontificia construida por orden de Nicolás V y en la torre Borgia, por encargo de Alejandro VI, de quien esculpió también un busto en mármol.

Durante algún tiempo participó como mercenario en las guerras entre varias ciudades italianas, actividad que alternó con trabajos en Roma (iglesia de Santiago de los Españoles) y en Siena, donde esculpió un San Francisco de Asís para el altar de la capilla Piccolomini, que había sido realizado por Andrea Bregno en 1485.

Torrigiano, hacia 1509-1510 fue llamado a Amberes por Margarita de Austria (1480–1530); archiduquesa de Austria, infanta de España y duquesa de Saboya. Margarita de Austria murió en Malinas, después de declarar heredero único y universal a su sobrino Carlos V, y I de España. Está enterrada en Bourg-en-Bresse, Franco Condado.


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Pietro Torrigiano - Busto de Enrique VII, c. 1510. Abadía de Westminster. Londres.

Más tarde Torrigiano marchó a Inglaterra, donde trabajó en el monumento funerario de Enrique VII e Isabel de York, luego ubicado en una de las capillas de la abadía de Westminster. Concluyó esta obra hacia 1517. Esculpió también, en la misma capilla, un altar, un retablo y un baldaquino.

El altar tenía pilastras de mármol en los ángulos (dos de las cuales todavía se conservan) y bajo la mensa había un Cristo yacente esculpido a tamaño natural, en terracota policromada. El retablo era un relieve de gran tamaño sobre el tema de la Resurrección. Del baldaquino, realizado en mármol con adornos de bronce dorado, quedan algunos fragmentos, y han sobrevivido también algunas partes del Cristo yacente, a pesar de que el conjunto fue destruido por los puritanos durante el siglo XVII.

En 1511 esculpió el sepulcro de Margarita Beaufort, madre de Enrique VII. De 1516 data el sepulcro del archivero real, John Young, a quien también representó en un busto conservado en la National Portrait Gallery de Londres. Se le atribuye también un medallón de bronce, esculpido en bajorrelieve, con el retrato del canciller Thomas Lovell, y varios bustos de personajes destacados de la corte inglesa, como John Fischer, obispo de Rochester, o Gilbert Talbot, conde de Shrewsbury, hoy custodiados principalmente en museos británicos y estadounidenses.

Enrique VIII encargó también a Torrigiano su monumento funerario, que debía ubicarse en la capilla de San Jorge del castillo de Windsor. La obra, sin embargo, no llegó a completarse. A comienzos de 1519, el escultor viajó a Florencia para reclutar ayudantes para la obra encargada por Enrique VIII. Intentó convencer, entre otros, a Cellini, quien no quiso acompañarle por lo violento de su carácter.

En 1521, según Vasari, marchó a España, primero a Granada y luego a Sevilla, donde esculpió un busto de la emperatriz Isabel de Portugal que hoy se ha perdido. Un busto atribuido a Torrigiano del Emperador Carlos I de España y V de Alemania se expuso en la Expo'92 de Sevilla en el Pabellón "En torno al siglo XV" junto a obras de Leonardo y Miguel Ángel.

También en Sevilla, realizó varios trabajos para el Monasterio San Jerónimo de Buenavista. En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se conservan un San Jerónimo penitente y una Virgen con el niño, atribuida a Torrigiano, que tuvo una gran influencia en el desarrollo de la posterior escultura sevillana.


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Pietro Torrigiano - San Jerónimo, c. 1525. Museo de Bellas Artes de Sevilla. En España es la obra más apreciada de Torrigiano.

En 1522 según Giorgio Vasari: Torrigiano fue procesado y encarcelado por la Inquisición. Según el relato de Vasari destruyó una escultura de la Virgen que había realizado por encargo del duque de Arcos al considerar que no había sido suficientemente retribuido, y fue por tal motivo acusado por el duque ante la Inquisición. En prisión se habría dejado morir por inanición entre julio y agosto de ese mismo año. Pero de ser cierta la información aportada por Francisco de Holanda, quien afirma que hizo en Sevilla un retrato de Isabel de Portugal con ocasión de su boda con el emperador, ello hubo de ser en 1526, fecha de los esponsales. Y en 1528 el tribunal de la Rota de Florencia, en respuesta a una petición de su viuda que había solicitado la devolución de la dote, señalaba que el artista había muerto hacía tres meses.

El relato de Vasari fue puesto en duda ya por Juan Agustín Ceán Bermúdez, quien en su Diccionario histórico de los más ilustres profesores de las Bellas Artes de 1800 decía: «Vasari escribió la vida de este profesor en Florencia, muy distante de Sevilla, y además del empeño que ha manifestado en su escrito en degradar el mérito de Torrigiano para ensalzar el de Buonarrota, hay muchos motivos para creer que pudo haberse engañado en su relación».


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Muerte de Pietro Torrigiano en el Castillo de San Jorge de Sevilla, donde se encontraban las mazmorras de la Inquisición en la ciudad. Grabado del siglo XIX.


Curiosidades

En el Monasterio San Jerónimo de Buenavista en Sevilla capital, se encontraban las dos obras maestras que ahora adornan una de las salas del Museo de Bellas Artes de Sevilla, la tercera, según Vasari, fue un magnífico crucifijo también en terracota. Sin embargo, Ceán Bermúdez puntualizaba en relación con esas obras que según Vasari había ejecutado en esta ciudad, que «no se halla en Sevilla el gran Crucifijo que refiere, ni en el monasterio de Buenavista el otro que dice que también ejecutó, ni la estatua primera de la Virgen, ni aún tradición de haberlas habido jamás».
 
Es muy extraño que casi no se conservan retratos de Torrigiano ni siquiera en la edición príncipe de la "Vida de los pintores y escultores" de Giorgio Vasari aparecen. Quizás por haberle partido la naríz a Miguel Ángel en Florencia o por haber muerto en manos del Santo Oficio (según Vasari) la también llamada Inquisición española que según el relato vasariano lo tuvo detenido hasta su muerte en el barrio de Triana (Sevilla) en el castillo de San Jorge en una huelga de hambre.

Sevilla todavía no tiene ningún monumento a Torrigiano. Sólo una calle con su nombre en el barrio de la Macarena, por una falsa atribución de un tondo en el hospital de la sangre, hoy sede del Parlamento de Andalucía.

En el Monasterio de Guadalupe, Cáceres, se guarda una copia del San Jerónimo penitente muy similar al de Sevilla, pero que a diferencia de éste conserva el "león" señalado por Vasari. Hoy se conserva en la sacristía de dicho monasterio.


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"No comas celebre Torrigiano". Acuarela realizada por Goya donde muestra al artista florentino en su celda, llevando adelante su huelga de hambre

Fue el genio aragonés Francisco de Goya quien valoró y redescubrió a Torrigiano para la historia del arte. El genio de la pintura inclusive paró dos veces expresamente en el convento de San Jerónimo de Buenavista (Sevilla) para contemplar la obra del florentino junto a Juan Agustín Ceán Bermúdez quien lo recuerda en un preparatorio de un grabado.

Concretamente, el dibujo 100 C (del álbum C conocido como de la Inquisición) dedicado al escultor que introdujo en España el Manierismo. El título de la aguada en sepia es :"No comas, célebre Torregiano" escrito de propia mano del pintor. En la lámina se ve un hombre preso con los grilletes de la época en los pies y envuelto en una manta. Es la imagen de alguien que ya está frágil, muriéndose en una huelga de hambre voluntaria, si hemos de creer a Vasari, con un fondo de oscuros barrotes.

  (*) Francisco de Goya el sordo de Fuendetodos, aconsejó hacer una reproducción de la figura del San Jerónimo tras su visita al Monasterio San Jerónimo de Buenavista asombrado del magno trabajo del florentino.

Espero que os guste la recopilación que he conseguido de este escultor italiano, y en la medida de lo posible contribuya en la divulgación de su obra.





Algunas obras


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San Jerónimo. Es una escultura en barro cocido realizada por el florentino Pietro Torrigiano ca. 1525, por encargo de la comunidad del monasterio de San Jerónimo de Buenavista (Sevilla). Es de estilo renacentista italiano, del primer tercio del siglo XVI. Esta obra se encuentra custodiada en el Museo de Bellas Artes de Sevilla. Esta escultura fue realizada en barro cocido policromado, material muy de moda en la ciudad de Sevilla deeel siglo XV y XVI. Según cuenta Vasari en la biografía de Torrigiano, el escultor tomó como modelo un viejo criado de los comerciantes florentinos Botti, afincados en Sevilla.


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Fue una obra maestra, admirada y muy valorada por los artistas sevillanos de fines del siglo XVI. En ella aprendieron a esculpir anatomía todos los escultores andaluces de generaciones posteriores. Uno de los grandes admiradores, ya en el siglo XVIII, fue el pintor Goya, de quien se cuenta que se detuvo en el monasterio de Buenavista dos veces, con la sola intención de contemplar la escultura. Está documentado que comentó a su amigo Ceán Bermúdez su gran admiración por este San Jerónimo.


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La escultura de San Jerónimo presenta una anatomía perfecta del cuerpo de un anciano, realizada en tamaño natural. Con una rodilla en tierra, el santo muestra una cruz con su mano izquierda mientras que la derecha cobija una piedra, instrumento que le servía para mortificarse golpeándose con ella. La policromía aporta realismo y una gran calidad. Torrigiano sentó un precedente con esta imagen; el santo fue representado casi siempre de esta forma a partir de esta iconografía.

En el Museo de Bellas Artes de Sevilla se conserva también una imagen de la Virgen con el Niño en barro cocido y. al parecer, a pesar de lo afirmado por Ceán Bermúdez, procedente del citado monasterio jerónimo, atribuida a Torrigiano; está sentada de frente, con la mirada distraída y con aspecto de frialdad, cosa que puede extrañar viniendo de un escultor tan vehemente en la vida real.


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Virgen con el Niño o Virgen de Belén. Obra de Pietro Torrigiano, c. 1525. Museo de Bellas Artes de Sevilla. Material: Terracota. El maestro Pietro Torrigiano desarrolló en sus esculturas ciertos efectos expresivos que constituyen uno de los primeros intentos de articulación de una corriente emocional en la escultura española del Renacimiento. Imágenes como el San Jerónimo o esta Virgen con el Niño plantean el tema de una imagen religiosa, humana y sencilla, idónea para conmover a los fieles piadosos.



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Busto de Enrique VII. Obra de Pietro Torrigiano. Hasta cuatro bustos-retratos en terracota, muy en la línea de los florentinos de finales del Quattrocento, son obras atribuidas a Torrigiano, pero también muy discutidas; entre ellos, los de Enrique VII y su caballerizo mayor Sir Henry Guilford, que se fecharían en los años 1509-1510, y que, de ser cierta la autoría del escultor florentino, probarían su presencia en la corte de Enrique VII. En cualquier caso, estos bustos muestran que el germen clasicista introducido en Inglaterra por Torrigiano, tuvo un pronto florecimiento que los inmediatos acontecimientos protagonizados por Enrique VIII harían que fuese efímero y sin continuidad.

Pietro Torrigiano (1472-1528), dejó Italia y se lava en la corte de Enrique VIII en "bárbaro" Gran Bretaña - porque él tenía que hacerlo. Él era el hombre que rompió la nariz de Miguel Ángel.

Era una cosa celos. Torrigiano fue el más destacado del grupo de muchachos que Lorenzo Médicis, el Magnífico, invitó a estudiar en su jardín de esculturas - hasta que Miguel Ángel Buonarroti vino. Viendo Torrigiano en el trabajo en las copias de antiguas figuras, Miguel Ángel le emulado; en cuestión de días, copió una cabeza de un fauno tan brillantemente que Lorenzo lo llevó a su corazón. Torrigiano fue eclipsado. Él tomó su venganza brutal en la iglesia de Carmen, sede de la obra maestra de un florentino Miguel Ángel inequívocamente venerado - Masaccio frescos de la capilla Brancacci.

El orfebre y escultor Benvenuto Cellini cuenta en su Autobiografía de la forma en que escuchó la historia en sus propias palabras Torrigiano, después de Torrigiano de regresar de Inglaterra para encontrar ayudantes florentinos para trabajar en su gran proyecto, la tumba de Enrique VII en la Abadía de Westminster: "Esta Buonarroti y Fui a lo largo juntos cuando eran niños a aprender en la Iglesia del Carmen de la capilla de Masaccio, y por Buonarroti tenía la costumbre de burlarse de todos los que dibujó allí, un día en particular, cuando me estaba molestando, me hizo mucho más irritada de lo habitual y, apretando el puño, le dio un puñetazo en la nariz que me sentía el hueso y el cartílago de la nariz se desmoronan bajo mi puño como una oblea: seguirá siendo marcados por mí todo el tiempo que vive ".


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Busto de Enrique VII. Londres. Obra de Pietro Torrigiano



Torrigiano y los enterramientos reales de Westminster. Inglaterra. Año 1500


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Capilla de Enrique VII. Capilla Real de la abadía de Westminster. Londres

Auténtico oasis clasicista en la gótica Inglaterra de entonces, la obra de Pietro Torrigiano (1472-1528) pudo ser el detonante que permitiera el desarrollo de los presupuestos de la nueva cultura renacentista en este país, pero el devenir histórico-religioso del mismo fue un condicionante negativo al respecto.

Hábil escultor florentino, Torrigiano gozó de una notable fama en su época, más que nada por la célebre disputa con Miguel Angel, cuando ambos perfeccionaban su arte bajo el patrocinio de Lorenzo el Magnífico. Buonarroti, favorito de éste, fue físicamente agredido por Torrigiano, que se vio obligado por ello a abandonar la ciudad del Arno, iniciando una errática carrera que le haría terminar sus días en España, tras el capítulo inglés de su trayectoria artística, que es el que ahora nos interesa.

Suele asociarse la presencia de Torrigiano en Inglaterra con Enrique VII, al ser el sepulcro de este monarca y su esposa la principal obra del maestro italiano en este país. No parece que esto fuera así a tenor de los datos, sino más bien que fuera requerido por círculos cortesanos en torno a la siguiente reina de Inglaterra, Catalina de Aragón, hija de los Reyes Católicos, esposa primero del príncipe heredero Arturo y luego, tras el prematuro fallecimiento de éste, de su hermano el futuro Enrique VIII.


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Efigies de Enrique VII y Elisabeth de York por Torrigiano (Abadía de Westminster)

En 1503 se colocaba la primera piedra de la Capilla Real de la londinense abadía de Westminster que, en su testamento de 1509, Enrique VII destinaba para su enterramiento y el de su esposa. Son los albaceas testamentarios de este rey, fallecido ese mismo año de 1509, los que gestionaron la venida a Londres de Torrigiano; éste residía en la ciudad del Támesis a fines de 1511 y, según su propio testimonio de 1518, fue la protección del cardenal Wolsey la que le mantuvo en el país.

La citada capilla real de Westminster es una de las obras más representativas del último gótico inglés -el Tudor style- en la cual, entre 1512 y 1518, realiza Torrigiano el monumento funerario de Enrique VII y su esposa Isabel de York; al parecer, nuestro escultor encontró serias dificultades en la dirección de esta obra por la poderosa tradición gótica en que sus ayudantes se movían. Como afirma Hernández Perera, "bajo las estalactitas góticas de la capilla de Enrique VII, el escultor hubo de imponerse un sepulcro exento a la manera gótica, solución extraña para un florentino acostumbrado a los sepulcros toscanos adosados a un muro".

El aval profesional de Torrigiano en Inglaterra, que le permitió contratar su principal realización citada, fue la obra cuya escritura de ejecución firmó el escultor a fines de 1511. Se trata del sepulcro, también en la capilla mencionada de la abadía de Westminster, de Margarita de Richmond, madre de Enrique VII. Es un sencillo túmulo exento de mármol negro, con la figura yacente encima que luce sus tocas de viuda, apoya sus pies en un unicornio y presenta el rostro descarnado, propio de una ejecución a partir de la correspondiente mascarilla mortuoria. Una especie de baldaquino gótico, ajeno a Torrigiano, enmarca la escultura de la regia dama. A su vez, ocho escudos metálicos, de taller inglés, con sus respectivas guirnaldas en mármol negro, adornan las paredes del túmulo.


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Tumb effigie of Henry VII. Detale. Capilla Real de la abadía de Westminster. Londres

Cualquier idea preconcebida sobre el impetuoso y violento Torrigiano, según los relatos posteriores de Benvenuto Cellini y Vasari referidos a la famosa disputa florentina, desaparece ante el sepulcro de los primeros reyes de la casa Tudor; como también señala Hernández Perera, "el monumento produce una impresión de serenidad y armonía que va desde los elementos ornamentales y los materiales empleados, bronce dorado y mármol negro con algunas estrías de mármol blanco, hasta las yacentes estatuas de los Monarcas". En la efigie de Isabel de York, tallada por Torrigiano diez años después de fallecida aquélla, a partir de la mascarilla mortuoria conservada en Westminster, optó el escultor por modelar un retrato idealizado de la reina; en cambio, la cabeza de Enrique VII muestra toda la expresión de un rostro vivo, en la línea donatelliana del realismo escultórico quattrocentista. Dos leones sirven de escabel a los pies de la real pareja, en tanto que en las esquinas del túmulo se sitúan cuatro ángeles de abolengo muy florentino, que recuerdan producciones de Desiderio da Settignano, e incluso algo a Andrea Verrocchio. Medallones circulares de guirnaldas de flores y frutos, conteniendo parejas de Santos, adornan las paredes laterales del túmulo, mientras que sus frentes presentan escudos sostenidos por angelotes.

El prestigio conseguido por Torrigiano con el monumento real de Westminster fue grande, granjeándole otros encargos entre altos dignatarios palatinos; éste fue el caso del sepulcro del archivero real Dr. John Young (1516), esta vez no exento, sino en arco-solio.



Otras obras


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Busto de Lorenzo el Magnífico. Obra de Pietro Torrigiano


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Redentore, 1500-1510 circa, dalla sagrestia di Santa Trinita (Firenze). Obra de Pietro Torrigiano


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Salvator Mundi, 1519. Obra de Pietro Torrigiano


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Florentine merchant, ca. 1510–15. Polychromed terracotta. Obra de Pietro Torrigiano


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Mater Dolorosa, Rijksmuseum, atribuido a Pietro Torrigiano



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al escultor italiano Pietro Torrigiano. Fue discípulo de Bertoldo di Giovanni. Fue un hombre de carácter conflictivo. En Florencia era asiduo asistente a la corte literaria de Lorenzo el Magnífico. Además hay que reconocer que fue uno de los artistas que llevó el arte del Renacimiento no sólo a Gran Bretaña, sino también a España y los Países Bajos. En España trabajó principalmente en Granada y Sevilla.



Fuentes y agradecimientos a: es.wikipedia.org, dinastias.forogeneral.es, artehistoria.com, guardian.co.uk, lib-art.com, davidmadden.org, lembranzas-ines.blogspot.com, sevilladailyphoto.blogspot.com, collections.vam.ac.uk, flickr.com, tumblr.com y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

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