Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse
Mensaje del equipo



Normas de la Secci�n 
En esta sección sólo se permiten exposiciones de Pintores Españoles. La forma de abrir una exposición es el autor con su fotografía y su biografía y los cuadros de la exposición con un tamaño no superior a los 800 píxeles.


Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 1 de 1
 
 
Hernández Amores, Germán
Autor Mensaje
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Hernández Amores, Germán 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor español Germán Hernández Amores (n. Murcia; 10 de junio de 1823 o 1827 - 16 de mayo de 1894). Trata temas mitológicos y clásicos. Destaca por la precisión de su dibujo. Se relaciona con el estilo de los nazarenos alemanes.

Recibió clases de dibujo en la Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia, bajo la dirección de Santiago ­Baglietto, y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, bajo la dirección de José y Federico de Madrazo.

En 1851 marchó a París, becado por la Comisaría de la Cruzada y en 1853 a Roma, donde entabló amistad con Antonio Cánovas del Castillo.

En el año 1858 obtuvo una medalla de segunda clase con el cuadro de asunto histórico Sócrates reprendiendo a Alcibíades, en casa de una cortesana, inspirado en textos clásicos, que se guarda en el Museo del Prado, al igual que otras pinturas que recrean igualmente el mítico mundo greco-romano, como Combate de Eros y Antheros, Esclava de guerra, Medea con sus hijos muertos y Una ofrenda a Pericles.

Estuvo interesado por los temas literarios y las escenas de la Antigüedad cargadas de erudición, que formaron un género específico del siglo xix porque portaban los principios éticos de la civilización occidental. En Esclava de guerra, el pintor encuentra un bello pretexto para la realización del desnudo femenino, voluptuoso, que muestra a la mujer indefensa, mientras que en Medea es fiel al texto de Eurípides y representa el momento en que la protagonista aparece sobre un carro, tirado por dragones alados, con los cadáveres de sus hijos, en actitud abatida, como arrepentida de su acción.

El Museo del Prado guarda el cuadro 'Viaje de la Virgen y san Juan a Éfeso', muestra de su obra de carácter religioso y ejemplo máximo de la influencia nazarena en la pintura española del siglo XIX.

Obras

    - Medea con sus hijos muertos, óleo sobre lienzo, 225 x 166 cm. Museo del Prado
    - Viaje de la Virgen y san Juan a Éfeso, óleo sobre lienzo, 244 x 390 cm. Museo del Prado
    - Esclava de guerra, óleo sobre tabla, 43 x 33 cm, firmado, 1884. Museo del Prado (en dep. en el Museo de Navarra, Pamplona).
    - Una ofrenda a Pericles, óleo sobre lienzo, 202 x 112 cm. Museo del Prado (en dep. en el Museo de Zaragoza).
    - Sócrates reprendiendo a Alcibíades, en casa de una cortesana, óleo sobre lienzo, 278 x 226 cm, firmado, 1857. Museo del Prado.
    - Combate de Eros y Antheros, óleo sobre tabla, 41 x 33 cm, firmado, 1869. Museo del Prado (en dep. en el Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo).
    - Don Pedro I de Castilla, óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm, firmado, 1849. Museo del Prado (en dep. en la Universidad de Zaragoza).
    - Fernando III el Santo, de medio cuerpo, óleo sobre lienzo, 117 x 108 cm. Museo del Prado (en dep. en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid).
    - Figuras femeninas en un paisaje, lápiz sobre papel, 243 x 177 mm. Museo del Prado
    - Medea huyendo de Corinto.
    - Ofrenda a Pericles.
    - Retrato de Isabel II
  
Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor español, sea del interés de los aficionados al arte que frecuentan esta sección, y contribuya en su divulgación.






Algunas obras


Hernández Amores en el Museo del Prado


Germán Hernández Amores (Murcia, 1823-1894). Pintor español. Recibió clases de dibujo en la Sociedad Económica de Amigos del País de Murcia, bajo la dirección de Santiago ­Baglietto, y en la Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, bajo la dirección de José y Federico de Madrazo. En 1851 marchó a París, becado por la Comisaría de la Cruzada y en 1853 a Roma, donde entabló amistad con Antonio Cánovas del Castillo. En el año 1858 obtuvo una medalla de segunda clase con el cuadro de asunto histórico Sócrates reprendiendo a Alcibíades, en casa de una cortesana, inspirado en textos clásicos, que se guarda en el Museo del Prado, al igual que otras pinturas que recrean igualmente el mítico mundo greco-romano, como Combate de Eros y Antheros, Esclava de guerra, Medea con sus hijos muertos y Una ofrenda a Pericles. Estuvo interesado por los temas literarios y las escenas de la Antigüedad cargadas de erudición, que formaron un género específico del siglo xix porque portaban los principios éticos de la civilización occidental. En Esclava de guerra, el pintor encuentra un bello pretexto para la realización del desnudo femenino, voluptuoso, que muestra a la mujer indefensa, mientras que en Medea es fiel al texto de Eurípides y representa el momento en que la protagonista aparece sobre un carro, tirado por dragones alados, con los cadáveres de sus hijos, en actitud abatida, como arrepentida de su acción. El Museo del Prado guarda el cuadro Viaje de la Virgen y san Juan a Éfeso, muestra de su obra de carácter religioso y ejemplo máximo de la influencia nazarena en la pintura española del siglo XIX.

Obras

    - Medea con sus hijos muertos, óleo sobre lienzo, 225 x 166 cm [P6015].
    - Viaje de la Virgen y san Juan a Éfeso, óleo sobre lienzo, 244 x 390 cm [P6221].
    - Esclava de guerra, óleo sobre tabla, 43 x 33 cm, firmado, 1884 (en dep. en el Museo de Navarra, Pamplona) [P6826].
    - Una ofrenda a Pericles, óleo sobre lienzo, 202 x 112 cm (en dep. en el Museo de Zaragoza) [P6859].
    - Sócrates reprendiendo a Alcibíades, en casa de una cortesana, óleo sobre lienzo, 278 x 226 cm, firmado, 1857 [P6886].
    - Combate de Eros y Antheros, óleo sobre tabla, 41 x 33 cm, firmado, 1869 (en dep. en el Museo de Bellas Artes de Asturias, Oviedo) [P6988].
    - Don Pedro I de Castilla, óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm, firmado, 1849 (en dep. en la Universidad de Zaragoza) [P7072].
    - Fernando III el Santo, de medio cuerpo, óleo sobre lienzo, 117 x 108 cm (en dep. en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid) [P7473].
    - Figuras femeninas en un paisaje, lápiz sobre papel, 243 x 177 mm [D2505].



 00_1413384533_304991

Medea con sus hijos muertos, óleo sobre lienzo, 225 x 166 cm. Museo del Prado (depositado en Palma de Mallorca). Obra de Germán Hernández Amores.



 01_1413384724_221527

Esclava de guerra, óleo sobre tabla, 43 x 33 cm, firmado, 1884 (en dep. en el Museo de Navarra, Pamplona). Obra de Germán Hernández Amores.



 02_1413385053_145300

Don Pedro I de Castilla, óleo sobre lienzo, 224 x 140 cm, firmado, 1849 (en dep. en la Universidad de Zaragoza). Obra de Germán Hernández Amores.



user_50_s_crates_reprendiendo_a_alcibiades_en_casa_de_una_cortesana

Sócrates reprendiendo a Alcibiades en casa de una cortesana. 1857. Segunda medalla de la Exposición Nacional de 1858. Óleo sobre lienzo, 278 cm x 226 cm. Adquisición, 1858. Museo del Prado. Obra de Germán Hernández Amores.

La obra es la más importante entre las que el artista realizó en Roma donde estuvo con pensión extraordinaria entre 1853 y 1858. El pintor la estudió con cuidado, según muestra el boceto preparatorio que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Murcia. En él se manifiesta la dependencia del asunto respecto del motivo clásico de la Juventud o Hercules entre la Virtud y el Vicio, sustituyéndose la habitual alegoría femenina de aquélla por la figura de Sócrates. El asunto, por otra parte, había sido frecuente en el Neoclasicismo, pues mostraba el valor del ejemplo moral de un filósofo de la Antigüedad. Hernández Amores lo interpretó según la moda neogriega, a la manera de estilo que, iniciado por algunas obras de Ingres, tendría en Boulanger y Gérôme a sus máximos exponentes durante el Segundo Imperio.

Por una parte su contención es patente en el equilibrió de la composición, el orden de planos paralelos al espectador, la corrección del dibujo y la suavidad, algo mortecina del colorido. Por otra, la fidelidad casi arqueológica al pasado en tipos y detalles, que celebraron los críticos españoles, era un aspecto primordial en esta pintura. También tratan de ser veraces los detalles del mobiliario y de la ornamentación como el Eros de inspiración praxitélica o la enócoe de figuras rojas sobre el velador para servir el vino en la copa de bronce que sujeta Alcibíades y que alude al otro vicio que suscita la reconvención de Sócrates. El interior no es el de una casa griega, sino más bien romana antigua, como las que el propio artista había podido ver en Pompeya, si bien los motivos de grecas y palmetas y el orden dórico del patio hacen también referencia, en un sentido amplio, al mundo helénico.



user_50_viaje_de_la_virgen_y_san_juan_a_feso

Viaje de la Virgen y San Juan a Éfeso. 1862. Óleo sobre lienzo, 244 cm x 390 cm. Máximo premio de la Exposición Nacional de 1862. Museo del Prado. Obra de Germán Hernández Amores.

obre una barca de vela se representa a la Virgen y San Juan, durante su trayecto hacia Éfeso, a través de un mar calmado. Ambos permanecen con la mirada sombría y abstraídos en sus propios pensamientos. En la popa, el timonel duerme, provocando que la barca haya de ser conducida por dos ángeles. El tema está inspirado en la literatura religiosa generada alrededor de la madre de Cristo, que intentaba cubrir los episodios posteriores a la muerte del Redentor.

La pintura responde al interés despertado en Hernández Amores por las tendencias artísticas de los pintores nazarenos alemanes. El fuerte idealismo que se observa en los rostros, junto a la severidad del dibujo, el detallismo de los objetos, la equilibrada composición y un uso pausado de la luz y el color, convierten a esta obra en uno de los mejores ejemplos españoles de esta estética.

Fue galardonada con medalla de oro en la Exposición Nacional de 1862, siendo adquirida para el Museo Nacional del Prado.




Otras obras



 06_1413385853_368544

Fesses. Tableau de Germán Hernández Amores



user_50_retrato_de_isabel_ii_de_germ_n_hern_ndez_amores

Retrato de Isabel II. Obra de Germán Hernández Amores



 07_1413386045_976735

Francisco de Paula Castro y Orozco. Retrato pintado por Germán Hernández Amores. Congreso de los Diputados. 1877



 05_1413385753_940952

El Lamento. Obra de Germán Hernández Amores



 04_1413385673_558094

Escena Histórica. Obra de Germán Hernández Amores



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el pequeño trabajo recopilatorio dedicado al pintor murciano Germán Hernández Amores. Trata temas mitológicos y clásicos. Destaca por la precisión de su dibujo. Se relaciona con el estilo de los nazarenos alemanes.



Fuentes y agradecimientos a: museodelprado.es, pintura.aut.org, es.wikipedia.org, arcadja, flickr.com, grabadoantiguo.com, markandrewholmes.com, ervicios.laverdad.es, congreso.es, agubiayeltas.us, allcollection.nety otras de Internet.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
última edición por j.luis el Miercoles, 15 Octobre 2014, 16:15; editado 2 veces 
j.luis - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Hernández Amores, Germán 
 
Hernández Amores, nazareno



 03_obra_de_germ_n_hern_ndez_amores

'La Magdalena, a la puerta del sepulcro del Señor', de Hernández Amores.

Saludable es el reencuentro con artistas murcianos de quienes el gran público ni sabe que existe, aunque sus nombres permanezcan estampados como rótulos de calles o plazas. A veces, tales nombres son borrados por los que mantiene el dicho popular, que se sobrepone a los impuestos por la oficialidad. Es el caso de Germán Hernández Amores, titular de la siempre conocida como Plaza de la Cruz, a la sombra misma de la torre catedralicia, y a quien Baquero Almansa definió como «ilustre pintor murciano; uno de los primeros de su época en España. Su acentuada personalidad merecería lo que suele llamarse un elogio». Y hay que comentar el reencuentro con la obra y con el nombre de este pintor, gracias a la exposición impulsada por la Real Academia de Bellas Artes Santa María de la Arrixaca, bajo el patrocinio de Cajamurcia.

Hernández Amores, al margen de todos los olvidos presentes -en los que también se han visto inmersos otros colegas de la época- fue, como afirma Baquero, un gran pintor español del XIX. Otra cuestión es que las corrientes pictóricas imperantes en aquellos años no se abrieran camino o no ocupen un lugar esplendoroso en la historia, autoimpedidas por su afán primordial de reencontrarse con el pasado, y superadas por las inquietudes que, al poco, comenzaron a aflorar con brío y con tintes iconoclastas. El pintor murciano fue significado representante de la llamada Escuela Nazarena, que se instala en Roma hacia 1809, y de la que Rafael será «el modelo a seguir, como síntesis sublime de la pintura de Trecento y Quatrocento», con la intención de comprometerse con la fe cristiana, como base ineludible para tratar los temas religiosos. Pero Hernández Amores no se limitó a este aprendizaje. Como se advierte en su obra, sus métodos artísticos abarcan un enclave más amplio a lo largo de su vida (1823-1894), porque sus inquietudes y necesidades le hacen trashumar por una serie de experiencias de las que quedan sólidas muestras en los más importantes centros civiles y religiosos de la capital de la nación, y no pocos reflejos en la prensa de la época. Es, pues, una trayectoria inquieta, con estancias en París y Roma, consideradas capitales de las enseñanzas pictóricas del momento.

En el más completo tratado sobre su vida y obra, escrito por Martín Páez, y publicado en 1995, se detalla la inmersión del pintor por las distintas corrientes del XIX (clasicismo, nazarenismo, romanticismo...), aunque no pueden desdeñarse las páginas que Baquero Almansa le dedicó en Los profesores de las Bellas Artes Murcianos, en las que quedan perfectamente delimitados los apartados de orden religioso, histórico y clásico, en que se divide la obra del pintor.

La exposición actual ofrece una serie de obras en las que predomina el inflijo nazareno, pero también hay otras, consideradas como piezas magistrales dentro de la corriente clasicista, como el titulado Sócrates reprendiendo a Alcibíades en casa de una cortesana. Y pueden contemplarse retratos de una atinada perfección, en los que la finura del dibujo, la limpieza de los trazos y la sensación de complacencia o reposo describen sentimientos más que simples presencias de rostros humanos. Esto puede advertirse, por ejemplo, en el Rostro femenino o en Retrato de Familia. Es que la perfección dibujística fue una constante a lo largo de una carrera, en la que Hernández Amores encontró en el desnudo clásico una de las facetas más interesantes de su producción. Basta con ver el cuadro titulado Eva, sobre el que se derrama la presencia de la belleza, una necesidad que el pintor se plantea como una cuestión previa antes de enfrentarse a un cuadro. En esta desnudez llena de castidad aparece toda la dosis de nazarenismo que Hernández Amores captaba en Roma; pero la estética de la belleza clasicista se extiende por toda su obra.

Puede afirmarse sin rubores que se trata de una gran exposición de un pintor y de un momento del arte en el XIX.


EUSEBIO LÓPEZ, EN FERNANDO GUERAO

Lo que primeramente puede advertirse en la obra de Eusebio López es lo que Rosa Ulpiano escribe a propósito de una exposición del pintor: la comunicación existente entre los distintos objetos de cada cuadro, en el que se mezclan una serie de signos, que no no son en su mayor parte objeto alguno definido, sino proyecto, ideas, inicio de lo que se quiere hacer, pero sin finalización consciente, porque se busca una perfección más nítida. Esto podría ser el conjunto de la exposición que ahora muestra Eusebio López en la galería Fernando Guerao. Hace algún tiempo, en un trabajo más particular que público, afirmé que el pintor se despreocupaba de cuanto puede asemejarse a su forma de pintar, pero permanecía una búsqueda constante del equilibrio, de una armonía visual, no siempre fácil de conseguir en pintura de tanta inconcrección. La obra de este pintor no ha dispuesto de tiempo para sufrir vértigos, sino para ir asentándose, desprovista de cuanto sobra. Y es un asceta del color, al que recurre en lo estrictamente necesario, y como fórmula diversificadora de esos objetos citados.


laverdad.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis - Ver perfil del usuarioEnviar mensaje privado 
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:    

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 1 de 1
 

Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 ocultos y 1 invitado
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de permisos
No puede crear mensajes
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
Puede publicar eventos en el calendario