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Ribalta (Juan Ribalta, C. 1596-1628)
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Mensaje Ribalta (Juan Ribalta, C. 1596-1628) 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor Juan Ribalta. Fue un pintor barroco español -de adopción valenciana-, hijo de Francisco Ribalta con quien se formó, colaborando en algunas de las empresas paternas y compartiendo su estilo, por lo que sus obras con frecuencia se han confundido, aunque ya Antonio Palomino advertía que «la manera del padre fue más definida; y la del hijo algo más suelta, y golpeada». También trabajo con Vicente Castelló que formaba parte del taller de su padre y la muerte de los Ribalta se hizo cargo del taller familiar.

Juan demuestra una personalidad artística muy singular que, partiendo del aprendizaje en el taller paterno, parecía dirigida a convertirle en uno de los más notables artistas españoles del siglo XVII. Su temprana muerte, sin embargo, truncó su prometedora carrera.

Juan Ribalta (Madrid, c. 1596 - Valencia, 1628), nació en Madrid a finales de 1596 o comienzos de 1597. Siendo muy niño su familia se trasladó a Valencia donde al poco de llegar, en 1601, falleció su madre, Inés Pelayo.

Formado en el taller paterno y excelentemente dotado, se reveló como un artista precoz al firmar en 1615, declarando contar dieciocho años, el gran lienzo de los Preparativos para la Crucifixión pintado para la iglesia del monasterio de San Miguel de los Reyes (Museo de Bellas Artes de Valencia). Aunque pueden advertirse en él vínculos con la obra de igual asunto pintada treinta años atrás por su padre, se trata de una obra estilísticamente más avanzada, con un lenguaje plenamente naturalista y una técnica de pincelada abreviada en algunas zonas que será característica peculiar de su estilo. Sólo un año más tarde debió de pintar los pequeños lienzos de la predela de un altar para la cofradía del Rosario en la parroquia de Torrente, muy elogiados por Palomino, donde las enseñanzas paternas se funden con las influencias de Pedro de Orrente, llegado a Valencia ese mismo año 1616 para pintar el San Sebastián de la catedral. Los mismos recuerdos orrentescos se encuentran en la pequeña Adoración de los pastores (Museo de Bellas Artes de Bilbao), de tono anecdótico y pastoril, pintada con técnica de miniaturista y vibrantes pinceladas al reverso de una lámina de cobre con un grabado, firmado, en el que con técnica más de dibujante que de grabador representó la predicación de un fraile.

En febrero de 1618, con motivo de un pleito entablado por su padre, quien se negaba a ocupar el cargo de limosnero por sus muchas ocupaciones, se le preguntó a Francisco Ribalta si no era verdad que su hijo Juan «va ordinariamente vestido de seda y vestidos costosos, y suele llevar una cadena de oro al cuello, y lleva de ordinario un criado que va tras él». El síndico, queriendo demostrar la solvencia económica del padre, quiso saber también si no era cierto que Juan «trabaja y pinta muy hábil y diestramente, ganando muchos ducados para su padre», lo que éste negó, afirmando que había gastado mucho en su educación y que sólo ahora empezaba a saber pintar, además de que quería hacerlo para sí mismo, estando próximo a casarse, lo que hizo en efecto en abril de ese año, contrayendo matrimonio con Mariana Roca de la Serna, viuda de un doctor en medicina y con una posición social aventajada, poniendo con todo ello de manifiesto las aspiraciones sociales del pintor.

De su esmerada educación pueden dar testimonio los versos que escribió para el certamen con que se celebró en Valencia, en 1618, la beatificación de Tomás de Villanueva, publicados en 1620, y los elogios que le dedicó el poeta Gaspar de Aguilar. Es posible que a esas relaciones con el mundo intelectual valenciano se deba la serie de 28 retratos de eminentes valencianos que poseyó don Diego de Vich con atribución a Juan Ribalta, donados en 1641 al monasterio jerónimo de la Murta (Alcira) y traspasados al Museo de Bellas Artes, aunque la autoría de la serie íntegra no se pueda sostener. El documento de donación de la colección de Diego de Vich al monasterio de la Murta permite comprobar, además, que Juan cultivó también otros géneros de los que ninguna muestra se ha conservado, como el bodegón y la pintura de costumbres, mencionándose entre obras de Paul Brill, Orrente y otros, unos lienzos atribuidos a Juan Ribalta de un plato de uvas, un hombrecillo que saluda y otro llamado de los pícaros que juegan, además de una Santa Cecilia o la Música de padre e hijo.

En 1618 firmó y fechó el San Jerónimo en su estudio del Museo Nacional de Arte de Cataluña, obra clave para fijar su estilo en la que, aún tomando como modelo el conocido grabado de Durero, la figura del santo responde a un tipo muy personal y casi vulgar en su crudo naturalismo. Su independencia profesional, con todo, no significó desvincularse del taller paterno en el que debió de asumir a partir de estas fechas un mayor protagonismo. Para hacer frente a los compromisos del taller con el obispo de Segorbe Pedro Ginés de Casanova, marchó hacia 1619 a la zona alta de Castellón en unión de su cuñado Vicente Castelló y en compañía de Abdón Castañeda, formando un equipo que trabajó en años sucesivos en Jérica y la cartuja de Valdecristo, además de en la propia localidad de Segorbe donde pintaron dos cuadros hoy perdidos para su catedral y los altares del monasterio de agustinas de San Martín, donde pertenecía a Juan el gran lienzo del titular de su retablo mayor, quemado en 1936.

En 1621 contrató con el obispo de Segorbe la pintura con escenas de la vida de la Virgen de las puertas del monumental retablo de Andilla, labor por la que los tres miembros del equipo cobrarán escalonadamente entre 1622 y 1626, correspondiendo el último pago a Juan a 1624. Obra hecha en colaboración, sólo uno de los grandes lienzos de este encargo, el de la Presentación de la Virgen, está firmado por él, pudiendo corresponderle también los lienzos del Abrazo en la puerta dorada, Visitación y Circuncisión. Se advierte en ellos todavía muy vivo el recuerdo de lo escurialense, muy especialmente en el citado de la Presentación de la Virgen en el que es clara la evocación del fresco de Pellegrino Tibaldi en el claustro del Monasterio de El Escorial, lo que ha hecho pensar que los diseños para el conjunto fuesen proporcionados por el padre, «cabeza oficial del taller»; pero la la supervisión general del encargo y la ejecución, cuando menos, de la firmada Presentación es, sin duda, la característica del hijo, con su técnica de pincelada precisa y menuda.

A este momento han de pertenecer los cuatro evangelistas emparejados en dos lienzos del Museo del Prado, atribuidos en alguna ocasión al padre, y el monumental San Juan Evangelista, firmado, del mismo museo, cuyo fuerte acento tenebrista podría ponerse en relación con las últimas obras paternas. Consta que al menos desde enero de 1627 se encontraba de nuevo en Valencia, donde cobró por una Virgen María pintada para la condesa de Cocentaina y parece probable que colaborase en la realización del retablo mayor de la cartuja de Porta-Coeli, contratado por su padre en 1624, advirtiéndose su mano en el San Pedro de unas de las puertas del transagrario.

En enero de 1628, a la muerte de su padre, entabló pleito contra su hermana Mariana, monja profesa, alegando que ya había recibido con la dote su parte de la herencia. Sólo nueve meses después, el 9 de octubre, fallecía también Juan, a causa probablemente de una epidemia de tifus, nombrando albaceas al escultor Juan Miguel Orliéns y a su cuñado Vicente Castelló, siendo enterrado en la parroquia de los Santos Juanes junto a su padre.

Espero que os guste la recopilación de este pintor español, y en la medida de lo posible que este trabajo contribuya en la divulgación de su obra.







Algunas obras


Retablo de Portaceli


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Retablo mayor de la cartuja de Portaceli (Retaule de Portaceli). Museo de Bellas Artes de Valencia.

Pintores: FRANCISCO RIBALTA, JUAN RIBALTA y VICENTE CASTELLÓ


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Virgen de Porta-Coeli, óleo sobre lienzo, 240 x 172 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra de Francisco Ribalta y Vicente Castelló, algunas fuentes atribuyen a este ultimo la autoría.

"Estas pinturas constituyen lo último que realizaron juntos los Ribalta, pues fueron hechas poco antes de que a Francisco y Juan Ribalta les llegara la muerte en 1628. Su comitente fue don Juan Luis Navarro, quien habiendo intentado profesar cartujo en Portaceli no perseveró en ello, pero mantuvo gran afecto por el monasterio y, enterrado en él en 22 de junio de 1616, le legaba 3.000 libras sólo disponibles si se construía un nuevo retablo. La mazonería la ejecutó entre 1618 y 1622 el carpintero Andrés Artich por 900 libras. Las pinturas fueron concertadas con Francisco Ribalta por 2.000 libras, que comenzó sus trabajos en octubre de 1625 y acabó de colocarlas a lo largo de 1627. Estas responden a devociones cartujanas, con la Virgen de Portaceli en el cuerpo principal flanqueada por San Juan Bautista, patrón de la orden, y el fundador San Bruno. La predela se reservó para los Evangelistas y Doctores de la Iglesia, y en el sagrario un Salvador (perdido). En los postigos de acceso al camarín, siguiendo costumbre de muchos retablos, aparecen San Pablo y San Pedro. También las fuentes hablan de escenas de la Pasión (perdidas), que ocuparían el cuerpo superior y ático.


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Predella amb sants del retaule major de la cartoixa de Portaceli, Museu de Belles Arts de València.

La empresa motivó que el equipo ribaltiano, que se hallaba en Andilla ocupado en las puertas de su retablo mayor, regresara a Valencia: Juan Ribalta lo hizo en 1625 y su cuñado Vicente Castelló en 1626, reuniéndose con el viejo Francisco que permanecía en Valencia. Este, como director de la obra, debió facilitar los modelos y distribuir los paneles entre su hijo y su yerno , reservándose para él otra parte. Al estilo de Francisco Ribalta responde el impresionante San Bruno, y tal vez el San Juan Bautista y el San Pablo, de pincelada lamida. También parecen suyos los Evangelistas por su intenso naturalismo, con el autorretrato del pintor en la figura del San Lucas según costumbre. De Juan Ribalta es el SanPedro con sus carnaciones tostadas y detallada anatomía en cabeza, pies y manos. Los Padres de la Iglesia, algo más flojos e inspirados en estampas, quizá fueran obra de Vicente Castelló, al igual que la Virgen de Portaceli, de tono convencional al tener que seguir una imagen previa".


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San Lucas, c. 1625, óleo sobre lienzo, 83 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Procedente del retablo de Porta-Coeli, en la figura del evangelista sin orla, que pinta el retrato de la Virgen de las tocas, suele [b]verse un autorretrato de Francisco Ribalta.


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San Bruno, h. 1600, óleo sobre lienzo, 181 x 79 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra de Francisco Ribalta


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San Marcos, óleo sobre lienzo, 85 x 38 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra de Francisco Ribalta


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San Pablo. 1625 – 1627. Óleo sobre tabla, 168 x 63.5 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Juan Evangelista. 1625 – 1627. Óleo sobre lienzo, 85 x 38.5 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Pedro, óleo sobre lienzo, 167 x 123 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra de Juan Ribalta


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San Mateo Evangelista. 1625 – 1627. Óleo sobre lienzo, 85 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Jerónimo. 1625 – 1627. Óleo sobre lienzo, 83 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Ambrosio. 1625 – 1627. Óleo sobre lienzo, 83 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Juan Bautista. 1625 – 1627. Óleo sobre tabla, 180 x 83.9 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Gregorio Magno. 1625 – 1627. Óleo sobre lienzo, 83 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización de la Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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San Agustín. 1625 – 162. Óleo sobre lienzo, 83 x 36 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Ingresa en el Museo por la Desamortización dela Cartuja de Portacoeli, Serra (Valencia). Obra de Francisco Ribalta


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Retablo mayor de la cartuja de Portaceli (Retaule de Portaceli). Museo de Bellas Artes de Valencia



Ribalta, Juan (Madrid, 1596/1597-Valencia, 1628). Pintor español. Hijo del más conocido Francisco Ribalta, Juan demuestra una personalidad artística muy singular que, partiendo del aprendizaje en el taller paterno, parecía dirigida a convertirle en uno de los más notables artistas españoles del siglo XVII. Su temprana muerte, sin embargo, truncó su prometedora carrera. Trabajando siempre en el obrador de su progenitor, firmó su primera obra en 1615, señalando con orgullo sus dieciocho años de edad. Se trata de Los preparativos de la Crucifixión, muestra de su gran precocidad para hacerse cargo de un lienzo de tal complejidad de composición, así como el certero dominio de los modelos manieristas que había asimilado Francisco, aliñados con ciertos toques naturalistas. Ya Palomino advertía del grado de asimilación al que había llegado el joven Juan respecto al arte de su padre, señalando que eran difícilmente distinguibles salvo en la pincelada, «en que la manera del padre fue más definida, y la del hijo algo más suelta, y golpeada». La llegada de Pedro de Orrente a Valencia en 1616 se ha visto como estimulante para que Juan tomase varios préstamos del pintor murciano, ante todo el gusto por lo anecdótico y cotidiano directamente importados del taller de los Bassano. Todo ello dotará de un tono más amable a las obras de los años consecutivos. 1618 parece ser un año importante para Juan Ribalta, su boda le coloca en una posición económica más desahogada a la vez que parece implicarse todavía más en la dirección del taller paterno. También de ese año es la prueba más evidente de sus inclinaciones literarias, participando en la justa poética que se celebra en Valencia por las fiestas de canonización de Tomás de Villanueva. A partir de 1624 se aprecia el acento en un estilo más sobrio, seguramente influido por el mayor tono naturalista con el que está pintando Francisco por aquellos años. Muestra de esa pintura más rigurosa de los últimos años es la monumental figura del san Juan Evangelista del Prado, en la que el acercamiento naturalista refuerza su aire imponente. Juan Ribalta moría en Valencia en octubre de 1628, probablemente víctima del tifus, tan solo nueve meses después que su padre. Tres obras de este autor pertenecen al Prado. Dos lienzos con los evangelistas proceden de las colecciones reales -quizá adquiridos por Carlos IV en un viaje a Valencia a finales de 1802-, mientras que el San Juan Evangelista es adquisición de 1961 y carece de referencias anteriores.

Obras

    - San Mateo y san Juan Evangelistas, óleo sobre lienzo, 66 x 102 cm [P1065].
    - Los evangelistas San Marcos y san Lucas, óleo sobre lienzo, 66 x 102 cm [P2965].
    - San Juan Evangelista, óleo sobre lienzo, 182 x 113 cm, firmado [P3044].


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Los evangelistas San Marcos y san Lucas, óleo sobre lienzo, 66 x 102 cm. Museo del Prado. Obra de Juan Ribalta.


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San Juan Evangelista, c. 1618. Óleo sobre lienzo, 182 x 113 cm. Museo del Prado. Obra de Juan Ribalta.

 El lienzo, firmado por Juan Ribalta, en la parte inferior del centro izquierda, fue adquirido por el Prado en 1961 de una colección particular de Madrid. Su historia anterior es desconocida, aunque es concebible que formara parte de una serie ¡e los cuatro evangelistas o que estuviera emplazado en un retablo en la actualidad indeterminado. Curiosamente, sin embargo, no es mencionado por ninguno de los autores antiguos.

En el reverso del lienzo hay un rótulo que dice «Forrado por don Manuel Joglar, forrador del Real Museo, en 31 de Dize de 1848». La pintura ha sufrido un desgaste considerable, particularmente en zonas del trasfondo, aunque ha sido restaurada de una manera muy bella y sensible por el Prado.

La autenticidad incuestionable de la pintura permite que ¡e la utilice como referencia a la hora de atribuirle a Juan Ribalta otras obras que están sin firma y de las que carecemos de todo vestigio de documentación. A este respecto, la concepción, el estilo y la técnica de la firmada, pero no fechada, San Juan Evangelista, puede compararse muy de cerca con los dos lienzos de los santos emparejados (Cat., números J-10 y J-11) hoy en el Prado, y con las dos puertas pintadas, el retablo de Porta Coeli que representan a San Pedro y a San Pablo (Cat., números F-46k[J] y F-461[J]). Como se discute en el texto, esta pintura, aunque más lograda en estilo que los santos emparejados del Prado, está menos avanzada, así es probablemente de una fecha anterior a las puertas de Porta Coeli.


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San Mateo y san Juan Evangelista. Hacia 1625. Óleo sobre lienzo, 66 x 102 cm. Museo del Prado. Obra de Juan Ribalta.

Juan Ribalta era hijo de Francisco, y desarrolló su corta carrera en Valencia, donde se trasladó siendo niño con su padre. Su estilo tiene como punto de referencia el de éste y, por lo tanto contiene numerosas referencias naturalistas, que mezcla con un gusto personal por el cromatismo. Sus mejores cualidades se advierten en esta obra, que forma pareja con la P2965 en la que se representan los otros dos evangelistas. Su tema y su formato sugieren que formaron parte del banco de algún retablo. Probablemente fueron adquiridas en 1802 por Carlos IV durante el viaje que realizó a Valencia, y durante mucho tiempo se atribuyeron al padre. La composición es muy singular, y tanto el dibujo como el modelado de las figuras están muy cuidados y revelan a un artista seguro y de notables dotes (Portús, J. en: El Arte en la España del Quijote, 2005, p. 138).
 


Otras obras


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San Jerónimo. Óleo sobre lienzo. Museu Nacional d'Arte de Catalunya. Barcelona. Obra de Juan Ribalta.

La familia Ribalta jugó un papel trascendental en la introducción del Naturalismo tenebrista en España. Juan, el autor de este San Jerónimo, es el hijo del más famoso de la dinastía encabezada por Francisco. De su padre aprendió el estilo oscuro y lleno de contrastes luminosos que podemos admirar en este cuadro. Juan Ribalta nos muestra a San Jerónimo en su estudio, como era habitual representarle. Al fondo, destacado por la luz de otra habitación, se ve al león que constituye el atributo del santo. El personaje escribe sobre su mesa y se rodea de objetos para la meditación trascendental, como es la calavera que hay en el alféizar de la ventana cerrada a su izquierda. La composición y la ejecución de la pincelada, así como la elección de los colores, apuntan a la primera etapa del Barroco.


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Adoración de los pastores, óleo sobre cobre, 15 x 29 cm. Museo de Bellas Artes de Bilbao. Pintada al reverso de una plancha de cobre con exquisita y precisa factura de miniaturista y alegre colorido de raíz veneciana bassanesca. Obra de Juan Ribalta


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Preparativos para la crucifixión, óleo sobre lienzo, 310 x 237, Museo de Bellas Artes de Valencia. Firmado por Juan Ribalta en 1615, a los dieciocho años.


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Retrato de Guillén de Castro (Valencia, 1569 - Madrid, 1631) por Juan Ribalta, grabado a la edición de Don Quijote de la Mancha, obra teatral de Guillén de Castro, Valencia, Establiment Tipográfich Doménech, 1905


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Retrato de Frei Don Jaime Falcó (Inscripción: natural de Val.a primer Lugar teniente General de la Orden de Montesa, insigne Matemático, y excelente Poeta latino: murió en Madrid en 31 de agosto de 1594). Óleo sobre lienzo, 62 x 49 cm. Obra de Juan Ribalta. Obra restaurada en 1831. Actualmente reside en la biblioteca del Museo de Bellas Artes de Valencia.
  

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Retrato del poeta Gaspar Aguilar, óleo sobre lienzo, 65,5 x 49,5 cm. Obra de Juan Ribalta


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La Última Cena, óleo sobre lienzo, 116 x 86 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra de Juan Ribalta


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Cristo atado a la columna. Obra de Juan Ribalta

  

Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor Juan Ribalta (c. 1596-1628). Fue un pintor barroco español -de adopción valenciana-, hijo de Francisco Ribalta con quien se formó, colaborando en algunas de las empresas paternas y compartiendo su estilo, por lo que sus obras con frecuencia se han confundido, aunque ya Antonio Palomino advertía que «la manera del padre fue más definida; y la del hijo algo más suelta, y golpeada».

También trabajó con Vicente Castelló que formaba parte del taller de su padre y la muerte de los Ribalta se hizo cargo del taller familiar.

La temprana muerte de Juan, truncó su prometedora carrera que parecía dirigida a convertirle en uno de los más notables artistas españoles del siglo XVII.




Fuentes y Agradecimientos a: ermundodemanue.blogspot.com.es, es.wikipedia.org, pintura.aut.org, artehistoria.jcyl.es, artcyclopedia.com, museodelprado.es, patriciofalco.com, portales.gva.es y otras de Internet.
 




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Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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