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Van Ruysdael, Jacob
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Mensaje Van Ruysdael, Jacob 
 
Este trabajo recopilatotorio está dedicado al pintor holandés Jacob van Ruysdael (h. 1628-1682). Es es el máximo representante del paisaje realista en el Barroco holandés.

Su biografía es confusa, algunas fuente apuntan que padre era fabricante de marcos, marchante de obras de arte y pintor, y su tío Salomon van Ruysdael otro de los grandes paisajistas de la época, por lo que el ambiente artístico lo vivió Jacob desde los primeros días de su vida. Fue bastante precoz, pues sus primeras obras conocidas las pintó con 17 ó 18 años, ingresando en la Academia de San Lucas de Haarlem en 1648.

Entre los años 1650 y 1652, viajó mucho por Holanda y la parte occidental de Alemania, estudiando los paisajes de estas regiones; Pintó los campos llanos y sencillos característicos del paisaje de Holanda, dando un carácter apacible y melancólico a las vistas de aldeas lejanas, molinos de agua, oscuras extensiones de agua que sobresalen entre los árboles y cielos nublados.

Paralelamente a esta incipiente carrera como pintor, Jacob realizará estudios de Medicina. Hacia 1650 viajó por el este de Holanda, pintando imágenes de los castillos de la zona. Hacia 1656 se establece en Amsterdam, donde realizará una gran cantidad de paisajes, con las típicas escenas holandesas en las que el sol se filtra entre las nubes e ilumina zonas de marisma. Ejerció como cirujano en Amsterdam, pero volvió a su Haarlem natal, donde falleció en 1682. Sus obras ejercerán gran influencia sobre los paisajistas europeos del siglo XIX.


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Jacob van Ruysdael - Jacob Izaacksz. van Ruysdael (o Ruysdaal) (Haarlem, c. 1628 - 1682) fue un pintor barroco neerlandés, especializado en la pintura de paisaje.

Hijo de Isaack van Ruisdael, pintor y fabricante marcos, y sobrino de Salomon van Ruysdael, debió de formarse en el entorno familiar, aunque también se apunta la posibilidad de que completase su formación con Allart van Everdingen.

Su primera obra fechada es de 1645. Tres años más tarde fue admitido como miembro de la guilda de San Lucas en Haarlem, a la que perteneció hasta 1655. En 1649 viajó a Rhenen, en la provincia de Utrecht, y una año después, en compañía de Nicolaes Berchem marchó a Alemania donde los amigos visitaron el castillo de Bad Bentheim y ell de Steinfurt en Westfalia que inspiran algunas de sus obras posteriores. De regreso a Holanda se estableció en Ámsterdam en 1653. Cuatro años después pidió ser admitido en la Iglesia reformada holandesa. En enero de 1659 obtuvo la ciudadanía y en 1661 hizo un nuevo viaje a Alemania posiblemente en compañía de Meindert Hobbema, su más destacado discípulo, a quien sirvió de testigo de boda en 1668. Falleció en Ámsterdam hacia el 10 de marzo de 1682 y fue enterrado en la iglesia de San Bavón de Haarlem el 14 de ese mes.

Adriaen van de Velde, Philips Wouwerman, Johannes Lingelbach y el pripio Nicolaes Berchem colaboraron con Ruisdael, pintándole las figuras de sus paisajes y se cree que pudo colaborar también con Thomas de Keyser, a quien habría pintado el paisaje de su monumental retrato de la familia del burgomaestre de Ámsterdam.


Obras

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[i]Jacob van Ruisdael - Camino atravesando campos de trigo cerca de Zuider Zee
, c. 1660-1662. Óleo sobre lienzo, 44,8 x 54,6 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. [/i]

Ruysdael fue muy prolífico, y a partir del siglo XVIII sus obras ganaron estimación y se dispersaron por museos y colecciones de media Europa; algunas se encuentran en el Louvre y en la National Gallery, Londres, así como en colecciones de La Haya, Ámsterdam, Berlín, y Dresde. En España destaca el repertorio conservado en el Museo Thyssen-Bornemisza, y también hay un bello paisaje suyo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Sus temas favoritos son simples escenas boscosas, parecidas a las de Everdingen y Hobbema. Destaca como pintor de árboles, y su representación del follaje, en particular de la edad de la hoja del roble, lo caracteriza con gran precisión. Sus vistas de ciudades a lo lejos, como la de Haarlem en posesión del marqués de Bute, y la de Katwijk en la Galería de la Corporación de Glasgow, indica claramente la influencia de Rembrandt.

A menudo pintó escenas de costa y marinas, pero sus mejores obras representan la soledad de los bosques. Los temas de algunas escenas de montaña parece que han sido tomadas de Noruega, y ello ha llevado a la suposición de que Ruysdael viajó a ese país. No hay, sin embargo, ninguna prueba que documente ese viaje, y las obras en cuestión pudieron ser meras adaptaciones de paisajes de Van Everdingen, cuyo estilo copió en una época. Sólo hay un tema arquitectónico en su pincel: un admirable interior de la Nueva Iglesia, Ámsterdam. El color que predomina en sus paisajes es un rico color verde, que, sin embargo, se ha oscurecido con el tiempo, mientras que un gris claro caracteriza sus piezas marinas. El arte de Ruysdael, mientras muestra poco del conocimiento científico de los paisajistas posteriores, es sensible y poético en su sentimiento, directo y hábil en su técnica. Las figuras apenas se introducen en sus composiciones, y las que lo hacen se cree que proceden de los pinceles de otros pintores como .

A diferencia de otros paisajistas holandeses, Ruysdael pensaba con cuidado y arreglaba sus composiciones, introduciendo en ellas una infinita variedad de sutiles contrastes en la formación de las nubes, las plantas y formas de los árboles, y el juego de luz. Particularmente destacó al pintar paisajes con nubes que se desparraman como una bóveda sobre el paisaje, y determinan la luz y sombra de los objetos.


Otras obras suyas son:

    - Barcos en el estuario del río
    - Castillo de Bentheim
    - Dos molinos y una compuerta abierta cerca de Singraven
    - Molinos de agua
    - Paisaje con cascada y castillo
    - Paisaje con el castillo de Bentheim
    - Paisaje de bosque
    - Cascada en un paisaje rocoso
    - Vista de Haarlem con campos de blanqueo
    - Vista de Naarden


Progresión de estilo

Lo mismo que su tío Salomon Ruysdael, dio una imagen de la naturaleza casi romántica ya en su apasionada vibración luminosa (Pérez Sánchez).

Es característico de su primera época (1646-1655) la elección de motivos muy simples y un estudio cuidadoso y laborioso de los detalles de la naturaleza. El tiempo entre su marcha de Haarlem y su establecimiento en Ámsterdam pudo haberlo pasado viajando, lo que le ayudó a obtener un punto de vista más amplio sobre la naturaleza y ampliar el horizonte de su arte. Una magnífica vista del Castillo de Bentheim (que está ubicado en Bad Bentheim en Baja Sajonia), datado en 1654, sugiere que sus viajes llegaron hasta Alemania. En la década de los años 1660 pintó obras como El cementerio judío (hay una versión anterior), en que reflejaba en una atmósfera tormentosa el cementerio Beth Haim de judíos portugueses de Ámsterdam. En su última época (1675 en adelante), muestra cierta tendencia a composiciones sobrecargadas, y afecta una tonalidad más oscura, lo que en parte puede deberse a usar una pintura delgada sobre fondo oscuro. Al final, en su acercamiento a un estado de ánimo más romántico, prefirió inspirarse en otros maestros, en lugar de acudir directamente a la naturaleza, siendo su tema favorito los torrentes y las cascadas, y castillos en ruina sobre altas montañas, que frecuentemente están tomados de las vistas de Suiza hechas por Roghmau.

Ruysdael hizo algunos grabados, reproducidos por Armand Durand en 1878 con texto de Georges Duplessis. El Campo de trigo y Los Viajeros están caracterizados por Duplessis como grabados de alta calidad que pueden considerarse las expresiones más significativas del arte paisajista en los Países Bajos.

Espero que os guste la recopilación de este pintor holandés, y en la medida de lo posible que este trabajo contribuya en la divulgación de su obra.[/b]






Algunas obras


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El molino de Wijk bij Duurstede, es acaso la obra más conocida del pintor paisajista holandés Jacob Ruysdael. Está realizada al óleo sobre lienzo. Fue pintada hacia el año 1670. Mide 83 cm de alto y 101 cm de ancho. Se conserva en el Rijksmuseum de Ámsterdam en los Países Bajos.

Se trata de un paisaje típico de Jacob Ruysdael, con elementos dramáticos como el cielo nublado que ocupa dos tercios del cuadro. Parece que va a haber tormenta, pero no hay relámpagos que lo evidencien. En Ruysdael, la naturaleza parece más impresionante y dramática de lo que es en realidad. Pretendía representar la naturaleza sin domar en sus diferentes aspectos. Como es propio de los paisajistas holandeses del siglo XVII, su punto de vista es muy bajo, a diferencia de los paisajistas de siglos anteriores que optaban por puntos de vista más altos (como se ve en Los cazadores en la nieve o Paisaje fluvial con cacería de jabalíes, por ejemplo). Este tipo de punto de vista, mucho más bajo, permitía, por un lado, que se viera una gran extensión de cielo; por otro lado, eso hace que el molino de viento destaque en lo alto.

El río que se ve es la desembocadura del Rin en Wijk bij Duurstede. El lugar se reconoce al situar el pintor el castillo y la iglesia de St. Maarten.


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Cementerio judío y ruinas de la Abadía de Egmond, c. 1654-55. El cementerio judío, es una obra del pintor paisajista holandés Jacob van Ruysdael. Está realizada al óleo sobre lienzo. Fue pintada en la década de los años 1660. Mide 142,2 cm de alto y 189,2 cm de ancho. Se conserva en el Detroit Institute of Arts de Chicago (Míchigan) en los Estados Unidos.

Se trata de un paisaje típico de Jacob Ruysdael, con elementos dramáticos como el cielo encapotado en el que se ve un arco iris. El tema es el cementerio que los judíos de origen portugués tenían en las afueras de Ámsterdam en la cercana Ouderkerk aan de Amstel, llamado Beth Haim.


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Obra de Jacob van Ruysdael, cerca de 1668


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Orilla del río, 1649. Obra de Jacob van Ruysdael


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Wooded hillside with a view of Bentheim Castle, 1653


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Jacob Isaacksz. van Ruisdael - Road through an Oak Forest, c. 1646-47


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Landschap met waterval, c. 1660-70


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View of Alkmaar, c. 1670-75


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A Marsh in a Forest at Dusk, c. 1660


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A Cornfield with the Zuiderzee in the background, c. 1660


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River Landscape with a Castle on a High Cliff, 1670/1679. Obra de Jacob van Ruysdael


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Landscape with Windmills near Haarlem, 1650-52. Obra de Jacob van Ruysdael


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Landscape with a mill-run and ruins, c. 1653


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The Great Forest, c. 1655-60


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A View of Haarlem and Bleaching Fields, c. 1665-1670


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A Waterfall, c. 1660


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View of Haarlem with bleaching fields in the foreground; c.1670


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Landscape with Dune and Small Waterfall


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Oaks at a lake with Water Lilies


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Winter Landscape. Oil on canvas, 41.91 x 49.022 cm. Private collection


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Two Watermills and an Open Sluice near Singraven. 1650-1652. Oil on canvas, 87.3 x 111.5 cm. National Gallery (London, United Kingdom)



Jacob van Ruisdael en el Museo del Prado

Ruisdael, Jacob Isaacksz van (Haarlem, 1628/1629-Amsterdam, 1682). Pintor, dibujante y grabador holandés. Su padre fue comerciante de pintura y fabricante de marcos, lo que implicó al joven Ruisdael en la pintura desde muy joven. Se formó con su padre y con Salomon van Ruisdael y en 1648 ingresó en el Gremio de Pintores de San Lucas de Haarlem, lo que le relacionaría con los mejores paisajistas del momento. En sus primeros paisajes demuestra una gran influencia de las pinturas de Cornelis ­Vroom, visible en aspectos como la paleta brillante o la armonía poética del paisaje. También mantiene otras características de los paisajistas de la generación anterior, como las composiciones clásicas y equilibradas y sobre todo la utilización de una tonalidad predominante para el conjunto de la obra. Desde sus inicios demuestra la versatilidad en la interpretación del paisaje, que incluye gran diversidad temática: bosques, paisajes de montaña, paisajes con río, marinas, cascadas, paisajes invernales. A partir de un viaje a la frontera alemana, nuevos temas inundan su pintura, a la vez que se aprecia un cambio de estilo muy fuerte. En contra del tradicional sistema de diagonales, sus obras se basan en los contrastes de volúmenes y masas. Quizá el ejemplo más evidente es la obra Castillo de Bentheim (National Gallery of Ireland, Dublín), que demuestra la tendencia de Ruisdael a los paisajes monumentales y las representaciones heroicas, aparentemente realistas. También es ­innovador su interés por describir ­elementos naturales individualizados, como por ejemplo grandes árboles. Al volver a Amsterdam hacia 1656, se verá inmerso en el potente mercado artístico de la ciudad, y realizará algunas de sus obras maestras. Los temas de sus pinturas se amplían, los paisajes se vuelven más complicados y menos dramáticos, dotados de una mayor serenidad y un tratamiento del espacio más abierto y menos abigarrado. Los contrastes de luz y sombra son abandonados en beneficio de una iluminación general de toda la obra. Las representaciones de cascadas son frecuentes en este momento, así como los campos de maíz o los paisajes invernales como Aldea en invierno (Alte Pinakothek, Múnich), donde ­logra una increíble combinación de colores fríos. Otro de los intereses de Ruisdael en estos momentos es la combinación de la monumentalidad de los elementos representados -potenciado por un punto de vista bajo-, con los paisajes pastorales de sus ­primeras obras. Ambos aspectos se observan en Molino en Wijk ­(Rijksmuseum, Amsterdam). En otros casos la poética representación de sus paisajes se ve multiplicada por alusiones simbólicas, como en Cementerio judío, del que hay dos versiones (Detroit Institut of Arts y Gemäldegalerie, Dresde). En sus ­pinturas aparecen constantes referencias alegóricas a la fugacidad de la vida terrena, no solo en las tumbas, sino en detalles como los árboles rotos junto a la presencia de un arco iris como referente de la vida futura. Durante los siguientes años, Ruisdael realizó numerosas vistas de ciudades, especialmente de Haarlem, con una aportación respecto a otros artistas como es la utilización de formatos verticales, lo que proporcionaba amplio protagonismo a los celajes en sus obras y permitía la inclusión de juegos y contrastes de luces ­mediante gran número de nubes y la utilización de colores brillantes. El ­pequeño tamaño de estas obras hizo que fueran conocidas como ­Haarlempjes. Finalmente se puede establecer una tendencia general en su obra final, hacia paisajes más ­idealizados, de formas más decorativas y composiciones menos complicadas y elaboradas. Ruisdael es, sin duda, el principal paisajista holandés del ­siglo XVII, cuyo logro más sobresaliente fue el abandono del paisaje tonal, que caracterizaba a la generación anterior, en beneficio de una mayor versatilidad en la representación de la naturaleza, con innovaciones técnicas y temáticas que marcaron el ­desarrollo del paisaje holandés posterior.


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Hasta 2009 se le atribuyó Paisaje, óleo sobre tabla, 61 x 61 cm, firmado, h. 1650-1660 [P1729]. Como resultado de la investigación realizada para la elaboración del catálogo razonado de pintura holandesa del Museo del Prado la obra fue atribuida a Simon de Vlieger.



Enlaces interesantes


Ver 10 obras de Jacob van Ruysdael en Artehistoria

Ver 24 obras de Jacob van Ruysdael en la Ciudad de la pintura

Ver obras de Jacob van Ruysdael en Web Gallery of Art

Ver obras de Jacob van Ruysdael en Artewal

Ver obra de Jacob van Ruysdael en Artcyclopedia




Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor holandés Jacob van Ruysdael (h. 1628-1682). Es es el máximo representante del paisaje realista en el Barroco holandés. Su biografía es confusa, algunas fuente apuntan que padre era fabricante de marcos, marchante de obras de arte y pintor, y su tío Salomon van Ruysdael otro de los grandes paisajistas de la época, por lo que el ambiente artístico lo vivió Jacob desde los primeros días de su vida. Fue bastante precoz, pues sus primeras obras conocidas las pintó con 17 ó 18 años, ingresando en la Academia de San Lucas de Haarlem en 1648.


Fuentes y Agradecimientos a: es.wikipedia.org, pintura.aut.org, museothyssen.org, museodelprado.es, artehistoria.com, artrenewal.org y otras de Internet.
 




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última edición por j.luis el Domingo, 26 Julio 2015, 12:44; editado 2 veces 
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Mensaje Re: Van Ruysdael, Jacob 
 
Gracias J.Luis por darnos a conocer este paisajista realista holandés.  

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: Van Ruysdael, Jacob 
 
Gracias xerbar, a este paisajista lo descubrí hace tiempo y lo he podido ver a lo largo de diversos museos por Europa, siempre me ha gustado. En España hay algunas obras, yo conozco tres obras del Thyssen, la verdad es que es de lo mejorcito del barroco holandés, ahora estoy preparando el trabajo de su tío y maestro Salomon Van Ruysdael que tampoco está nada mal.




 

Saludos.
 




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Mensaje Re: Van Ruysdael, Jacob 
 
Jacob van Ruisdael en el Museo Thyssen


Jacob Isaacksz. van Ruisdael (Haarlem, 1628/1629-Amsterdam (?), 1682) Pintor, artista gráfico y dibujante, Jacob Isaacksz. van Ruisdael se formó en el entorno familiar con su padre Isaack, que ejerció de pintor y fabricante de marcos, y con su tío el paisajista Salomon van Ruysdael. Fue un artista precoz, sus primeras obras están fechadas en 1646, cuando no contaba todavía con veinte años. Dos años más tarde su nombre está registrado en el gremio de San Lucas de Haarlem. Hacia 1650 viajó, en compañía de su amigo el también pintor Nicolaes Berchem, a West falia. Durante esa visita se acercó al castillo de Bentheim, motivo este que le inspiró una serie de pinturas donde esta construcción se presenta desde distintos puntos de vista; también durante ese viaje visitó el castillo de Steinfurt, que pintó en algunos de sus lienzos. De su etapa de juventud se conocen unos treinta aguafuertes ejecutados por el artista. Hacia 1656 está documentado en Amsterdam, donde obtuvo la ciudadanía tres años más tarde; durante estos años su obra se tiñó de una mayor complejidad. Los paisajes de invierno, las escenas con torrentes, los molinos o las marinas, en las que se recogen los influjos de Jan de Porcellis y Simon de Vlieger, fueron temas que Ruisdael llevó a sus telas. En algunos de estos paisajes se ha llamado la atención sobre un posible simbolismo, que tendría sus claves en el significado de las cascadas y de los molinos de agua entre otros elementos. El cementerio judío del Detroit Institute of Arts, El castillo de Bentheim, procedente de la colección Beit y hoy en la National Gallery of Ireland (Dublín), o las numerosas vistas de ciudades, como las de Haarlem, se encuentran entre las mejores obras de su carrera. Nicolaes Berchem, Philips Wouwerman, Adriaen van de Velde y Johannes Lingelbach pintaron personajes secundarios en sus cuadros. Ruisdael colaboró también con Thomas de Keyser en la ejecución del paisaje del grandioso retrato de la familia del burgomaestre de Amsterdam (Dublín, National Gallery of Ireland). Ruisdael, a diferencia de su padre y de su tío, cambió la «y» de su apellido por una «i», fórmula que empleó a lo largo de su vida para firmar sus óleos. Meindert Hobbema fue su alumno más aventajado, y de entre todos los imitadores y seguidores que tuvo destacan su primo Salomonsz. Ruysdael, Cornelius Decker, Adriaen Verboom y Roelof de Vries.


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Vista de Naarden. 1647. Óleo sobre tabla, 34,8 x 67 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Jacob van Ruisdael.

La pintura de paisaje fue uno de los géneros más apreciados en Holanda. Jacob van Ruisdael, que perteneció a una ilustre familia de artistas, fue sin ninguna duda su mejor representante. Esta obra, a pesar de la gran madurez compositiva que desprende, se inscribe en su etapa de juventud y refleja la influencia de Jan van Goyen, Hercules Pietersz Segers y Hendrick Goltzius. La perspectiva está perfectamente lograda, a lo que contribuye la línea del horizonte más baja de lo habitual que dota al cielo de mayor protagonismo. La utilización de la luz y el juego de claroscuro reflejan la huella de Rembrandt.

Jacob van Ruisdael se considera el mejor paisajista holandés del Siglo de Oro. Pintor prolífico, trató a lo largo de su carrera todos los apartados del paisajismo: vistas panorámicas, dunas, marinas, bosques, montañas, torrentes y cascadas fueron motivos repetidos y frecuentes en sus óleos. En sus pinturas se conjugan, acertadamente, una visión monumental del paisaje y la representación cuidadosa del detalle naturalista. Sus vistas, que en numerosas ocasiones no se ajustan a una zona topográfica exacta, están manipuladas intencionadamente para dotarlas de un efecto elocuente sin desdibujar la verosimilitud de los distintos componentes que la integran. Su pincelada, exacta y delicada, se aplica sobre el lienzo con vigor y carga de materia, transmitiendo a sus representaciones un valor emocional que lo diferencia de otros pintores.

Vista de Naarden pudo pertenecer a la colección de Richard Grosvenor, segundo marqués de Westminster, permaneciendo en esta familia por herencia durante varias generaciones, desde la segunda mitad del siglo XIX hasta el primer cuarto del siglo XX. Tras pasar por el mercado de arte británico, la pintura apareció en Berlín, en la galería Matthiesen, donde fue adquirida para la colección Thyssen-Bornemisza en 1928 o antes.

La zona que Ruisdael captó en esta vista tal vez tuvo para él un aspecto afectivo, pues su abuelo se había traslado a Naarden hacia 1590, y tanto su padre como su tío Salomon habían nacido allí.

Esta pequeña tabla apaisada está firmada y fechada por el artista en 1647. Corresponde a su periodo juvenil y fue pintada cuando Ruisdael tenía dieciocho o diecinueve años. Sus primeros cuadros conocidos, un conjunto de unos trece óleos, se suelen datar un año antes, en 1646. Pese a la juventud del artista, la obra destila una gran madurez en su concepción compositiva, organizada con una amplia perspectiva pese a las reducidas dimensiones del soporte. Para lograr estos efectos, Ruisdael baja la línea del horizonte y da un gran protagonismo al cielo, que ocupa ya, como en algunas de sus composiciones posteriores, más de la mitad del cuadro. En este cielo alternan las compactas masas de nubes con fragmentos de un despejado celaje de intenso color azul. Entre ellas, y a su través, se va filtrando una luz que se proyecta sobre la tierra con un juego rítmico de sombras y luces que van construyendo, en profundidad, el espacio de la llanura con sus distintas parcelas de tierra, caminos y arboledas.

En este paisaje, muy pensado y meditado, se han detectado influencias de artistas próximos al pintor que determinaron su trayectoria en esos años tempranos. Las fuentes de inspiración más directas de esta vista se han señalado en la producción de Hendrick Goltzius, Hercules Segers y Jan van Goyen, en los que ya encontramos vistas panorámicas en formato apaisado y en las que el cielo adquiere un gran desarrollo. La utilización de la luz, un intenso resplandor en el centro del cuadro, seguido de planos en fuerte sombra y rodeado de otros en media penumbra, presentes en esta obra, fue empleada por Rembrandt, como apuntó Simon, en las décadas de 1630 y 1640. Sin embargo, en el perfil que adquiere la ciudad al fondo se ha visto el influjo de Hendrick Vroom. Se puede reconocer, entre los campos cultivados y las alquerías, la ciudad de Naarden en el centro de la pintura, con el Zuider Zee a su derecha y las ruinas de la iglesia de Muiderberg iluminadas en la lejanía.

En relación con la composición se han mencionado dos dibujos que guardan cierto paralelismo con ella aunque difieren en algunos detalles. El primero se conserva en Darmstadt, y corresponde, como el otro, a una vista de la ciudad de Naardem. Con un punto de vista más bajo en su enfoque, entre él y nuestra pintura se constata una serie de semejanzas entre las que destaca el tratamiento del cielo. Sin embargo en este boceto, como ha advertido la crítica, se omite la colina con la que Ruisdael nos introduce en su pintura, situada en el ángulo inferior izquierdo. El segundo, que se encuentra en La Haya, retocado por una mano distinta a la de Ruisdael, no presenta, en el lateral derecho, la vista del Zuider Zee que se ve en la tabla del Museo Thyssen-Bornemisza. Este paisaje, como se ha señalado, es una «vista» de un cielo típico holandés con cúmulos de nubes.


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Camino atravesando campos de trigo cerca de Zuider Zee, c. 1660-1662. Óleo sobre lienzo, 44,8 x 54,6 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Jacob van Ruisdael.

Jacob van Ruisdael está documentado en Amsterdam en 1657, fecha en la que hizo una solicitud para ser bautizado en la Iglesia Reformada. Entre los motivos que se han citado para argumentar el traslado del artista, se encuentran los estrictamente comerciales, relacionados con el mercado de arte, ya que en una ciudad como Amsterdam, un pintor podía dar salida más fácilmente a su trabajo. Allí Ruisdael amplió su repertorio temático e incluyó torrentes, escenas boscosas, molinos, paisajes de inviernos y marinas. De hecho, entre finales de la década de los cincuenta y principios de los sesenta el artista se dedicó con más intensidad a explorar las posibilidades que le ofrecían las aguas impetuosas de los riachuelos, las cascadas que corren por bosques, los enclaves rocosos, junto a los molinos, cuyas siluetas, en su juventud, habían recortado sus cielos.

Los campos cultivados se encuentran en la obra de Ruisdael desde una fecha temprana, y son uno de esos temas que, con variaciones, modificaciones y cambios de estilo, aparecen en su repertorio en varias etapas de su carrera; el artista los abordó con distintos entornos. Ruisdael colocará estos campos cultivados en las tierras llanas, cubriendo colinas, en las lindes del bosque, próximos a la orilla del mar o junto a las aguas pantanosas de alguna charca. En esos campos, bañados por una luz cálida, en los que la cosecha está madura, pinta, como en esta ocasión, figuras que transitan por los senderos o que se sientan a descansar al borde de los sembrados. Respecto a este detalle, han sido varios los historiadores que, al profundizar en la figura del artista holandés, han hecho algún comentario comparando estas imágenes con las tradicionales representaciones, organizadas en series, las estaciones o los meses. Pese a que estas pinturas con campos amarillos de cereales podrían insertarse en contextos como los que simbolizan el verano o el mes de agosto, esta vía ha quedado excluida al no identificarse en su producción ningún ejemplo que se ajuste a estos tradicionales conjuntos y al hecho, todavía más significativo, de que sus figuras siempre quedan al margen de las labores agrícolas.

Ruisdael, en este lienzo, consigue el espacio a través de la luz y logra una armonía en los primeros planos que confecciona con leves y equilibrados contrastes de claridad y de sombra. La perspectiva, como en otras muchas de sus composiciones, se refuerza a través del sinuoso camino por el que transitan un rebaño y figuras, y que nos lleva a la media distancia; más allá resalta la silueta de una aldea entre frondosos árboles que rompen con sus copas la línea del horizonte. La zona representada por el pintor no ha podido determinarse con exactitud, aunque se cree que puede estar próxima a Naarden y que el fondo es el Zuider Zee. El lienzo se ha fechado a principios de la década de 1660 y se ha relacionado con una pintura conservada en el Museum Boijmans Van Beuningen de Rotterdam.


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Mar tormentoso con barcos de vela, c. 1668. Óleo sobre lienzo, 50,1 x 62,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid. Obra de Jacob van Ruisdael.

Entre los temas que Jacob van Ruisdael trató, junto a las vistas de dunas, campos y bosques, se encuentran también las marinas, aunque en un número inferior. Cuándo empezó a pintar y a interesarse por este tema es una cuestión que ha sido ampliamente discutida. Para Stechow, Ruisdael lo inició en la década de los años sesenta, coincidiendo casi con su traslado a Amsterdam. Sin embargo, para Rosenberg, este asunto pudo incluirse en el repertorio del pintor en la década de los años cuarenta, en la que Slive propone sus años finales. En este capítulo, la crítica ha destacado los trabajos de dos precursores: Jan Porcelis, al que se debe la actualización de estas vistas, y su seguidor, Simon de Vlieger; referentes ambos que Ruisdael tuvo en cuenta al abordar sus marinas. Estas telas o bien fueron encargos específicos o se destinaron al mercado de arte.

Ruisdael sigue en este óleo un esquema que repetirá en otras marinas pero variando sus elementos. Así, el cielo, con nubes de gran volumetría, adquiere un protagonismo que le lleva a ocupar más de tres cuartas partes de la superficie, mientras el mar se reduce a una estrecha franja. El agua, en vez de ofrecer un aspecto tranquilo se mueve en olas, que el viento levanta con más o menos intensidad, mientras empuja con ímpetu las velas de los barcos inclinando sus cascos. A veces, en el horizonte, Ruisdael coloca una banda de tierra difuminada donde se intuyen las formas de una ciudad, así como enclaves rocosos o señales marítimas elaboradas con palos, como vemos en este caso a la derecha. Sus barcos, veleros y botes suelen situarse en la media distancia o en la lejanía, y deja los primeros planos para mostrar un mar encrespado, en el que la luz del sol pocas veces se refleja en los términos más próximos al espectador, que casi siempre permanecen en sombra, y que en los últimos planos alterna con bandas de luz con las que crea fuertes contrastes. En este caso, la mancha que proyecta la nube en el agua ocupa una amplia extensión en «s» que afecta al velero mayor, al que sirven de contrapunto las señales marítimas donde rompen las olas.

Gaskell mencionó la semejanza de este lienzo con otro del pintor inglés Turner titulado Puerto Ruysdael (Yale Centre for British Art en New Haven). Sobre su parecido apuntó la posibilidad de que Turner hubiera visto el óleo mientras estuvo en Londres, pues allí permaneció desde 1817 y se subastó en dos ocasiones. De este conjunto de pinturas de Ruisdael se ha hecho también una segunda lectura, por la que las señales marítimas compuestas por maderos para indicar a los barcos lugares seguros donde atracar en los mares encrespados podían aludir al viaje de la vida y a Cristo como el puerto seguro donde anclar.


museothyssen.org / Mar Borobia
 




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