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Villandrando, Rodrigo De
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Mensaje Villandrando, Rodrigo De 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor madrileño Rodrigo de Villandandro. Su vida es prácticamente desconocida; se sabe que fue pintor de cámara de Felipe III y que cultivó la pintura de retratos según el estilo manierista de Sánchez Coello y Pantoja de la Cruz.

Rodrigo de Villandrando (Madrid, 1588 - íbid., 1622) fue un pintor español. Nació de la unión entre Antonio de Villandrando, músico de cámara del rey, y de Catalina de la Serna.

Desde la infancia trabajó en el taller de Juan Pantoja de la Cruz como aprendiz, manteniendo muy buena relación con su maestro hasta la muerte de este último. En los años siguientes, Villandrando trabajó con otro artista del taller de Pantoja de la Cruz, Bartolomé González. Pronto adquirió una clientela propia compuesta casi exclusivamente por damas que Rodrigo retrataba elegantemente. Su fama se extendió tanto que retrató a la familia Real, como testifican sus obras en el Monasterio de la Encarnación de Madrid y los lienzos del Museo del Prado.

Se sabe que Villandrando mantuvo intensas relaciones con diversos personajes de la Corte, lo que le permitió conseguir una situación económica desahogada, cosa poco habitual en los pintores de la época. Obtuvo el título de Pintor del Rey, cargo que a su muerte fue ocupado por Diego Velázquez. No solo practicó el retrato áulico, también se conocen algunas pinturas de tema religioso de su mano. Aunque hay pocas imágenes que podamos ofrecer de sus obras.

Obras destacadas:

- Felipe III en traje de corte (Monasterio de la Encarnación, Madrid)
- Margarita de Austria, reina de España (Monasterio de las Descalzas Reales, Madrid)
- Felipe IV príncipe y el enano soplillo (1620-21, Museo del Prado, Madrid)
- Retrato del cardenal-infante Don Fernando (1620-21, Monasterio de la Encarnación, Madrid)
- Retrato de la infanta María de Austria, reina de Hungría (1620-21, Monasterio de la Encarnación, Madrid)
- Retrato de Isabel de Borbón (1620, Museo del Prado)
- Retrato de Doña Juana de Salinas (1622, National Gallery of Ireland, Dublín)
- Retrato de dama desconocida, tal vez Isabel de Borbón (colección particular)
- Retrato de dama (Museo Lázaro Galdiano, Madrid)
- Retrato de caballero (Colección privada)

Espero os resulte interesante la pequeña recopilación de este pintor español, sea de vuestro interés y contribuya en la divulgación de su obra.





Algunas obras


Villandrando en el Museo del Prado

Villandrando, Rodrigo de (Madrid?, h. 1588 - Madrid, 1622). Pintor español. Hijo de un músico de la cámara de su majestad, se convirtió en ujier de cámara en 1621. Se formó con el retratista cortesano Juan Pantoja de la Cruz y llegó a ser uno de sus más aventajados discípulos. Siguió a su maestro en sus propios retratos, prolongando la tradición que procedía de Sánchez Coello y que presentaba a los personajes reales con una gran severidad y rigidez, a la vez que hacía hincapié en el cuidadoso pormenor en los detalles. Todo ello se componía siguiendo unos frecuentes y complejos esquemas de escenografía simbólica que hacían referencia a la idea de la majestad real. Se sabe que Villandrando tuvo estrechas relaciones con varios personajes de la corte y también que gozó de una situación económica bastante acomodada, algo poco habitual en otros pintores contemporáneos. Fue pintor del rey y a su muerte su puesto lo ocupó Velázquez. Además de retratos pintó obra religiosa. Se conservan retratos suyos en distintos lugares, el monasterio de las Descalzas Reales de Madrid y el convento de carmelitas de la Cuerva de Toledo. Pero sus composiciones más conocidas y valoradas son los dos retratos reales de Felipe IV y su esposa Isabel de Borbón (Prado), reflejo de la plasmación de la imagen áulica del periodo, dentro de las coordenadas que hemos señalado. Ambos formaban pareja en el Alcázar de Madrid en 1634.


Obras en el Prado:


 1felipe_iv_pr_ncipe_y_el_enano_miguel_soplillo

Felipe IV, príncipe, y el enano Miguel Soplillo. Obra de Rodrigo de Villandrando, óleo sobre lienzo, 204 x 110 cm, firmado, h. 1620-1621 [P1234].

Aunque no puede afirmarse con rotundidad, tanto las medidas como la edad e indumentaria de los retratados han hecho suponer que este lienzo junto con su pareja La princesa Isabel de Borbón (P7124) se corresponden con los retratos realizados para conmemorar la llamada jornada portuguesa, cuando en 1619 Felipe III, los príncipes de Asturias y la infanta doña María se trasladaron a Lisboa para la aceptación, por parte del futuro rey, del trono portugués. La peculiar relación que la Unión Ibérica estableció con el rey de España, en cuanto que poseedor también de la corona portuguesa entre los años de 1580-1640, hacía que el monarca español no residiera de forma permanente en Portugal, al tiempo que se respetaban los propios usos y las costumbres de ese reino. Uno de esos usos era la vestimenta. En el ceremonial portugués, el color apropiado era el blanco con brocados dorados, y así es como aparece aquí Felipe IV (1605-1665). Es posible que este sea el último retrato del Rey como príncipe de Asturias, pues en marzo de 1621 ocuparía el trono español por espacio de cuarenta y cuatro años, un largo periodo en el que el imperio subrayó su declive al tiempo que vivió uno de los momentos más importantes de la cultura nacional. El propio monarca conoció tanto el esplendor como el posterior derrumbamiento del entrono familiar. Pero hacia 1620, cuando fue pintado este retrato, eran tiempos felices para la monarquía. Estaba aún lejos el desvanecimiento de la Unión Ibérica, y el matrimonio con Isabel de Borbón auguraba la continuidad dinástica. El rey aparece de pie, visto de frente aunque ligeramente girado hacia un lateral. El monarca lleva su mano izquierda a la empuñadura de la espada mientras que la derecha apoya en la cabeza de un enano, Miguelito el Soplillo. Es una fórmula prefijada que consolida una imagen de la serena majestad de la dinastía, la quietud y la distancia como atributos familiares para el buen gobierno. Los elementos que acompañan al retrato, también está cargados de significado: el cortinaje, la columna sobre el alto basamento, el bufete o el sillón. Eran objetos simbólicos que hacían referencia al estatus y condición del retratado. En este sentido, también la presencia del enano cobra un especial significado. Este personaje llegó a la corte procedente de Flandes como regalo de la infanta Isabel Clara Eugenia, tía del entonces príncipe. El 15 de mayo de 1622 figuró en la representación de La gloria de Niquea, del conde de Villamediana. La inclusión de Soplillo en la pintura ha sido interpretada como un gesto de benevolencia, de piedad para con el servidor, un símbolo de protección que podía extenderse a sus futuros súbditos. También se ha pensado que fuera un homenaje a Isabel Clara Eugenia, retratada cuarenta años antes, por Sánchez Coello, de manera bastante semejante, junto a la enana Magdalena Ruiz (P861) (Texto extractado de Ruiz, L. en: El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, Museo Nacional del Prado, 2006, pp. 68-69).


 2isabel_de_borb_n_esposa_de_felipe_iv

Retrato de Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV. Obra de Rodrigo de Villandrando, óleo sobre lienzo, 201 x 115 cm, firmado, h. 1620 [P7124].

Hija de Enrique IV de Francia y de María de Médicis, Isabel de Borbón (1603-1644) fue la primera esposa de Felipe IV y madre del príncipe Baltasar Carlos y de María Teresa de Austria. Aunque no puede afirmarse con rotundidad, tanto las medidas como la edad e indumentaria de los retratados han hecho suponer que este lienzo junto con su pareja El príncipe Felipe y el enano Miguel Soplillo (P1234) se corresponden con los retratos realizados para conmemorar la llamada jornada portuguesa, cuando en 1619 Felipe III, los príncipes de Asturias y la infanta doña María se trasladaron a Lisboa para la aceptación, por parte del futuro rey, del trono portugués. La peculiar relación que la Unión Ibérica estableció con el rey de España, en cuanto que poseedor también de la corona portuguesa entre los años de 1580-1640, hacía que el monarca español no residiera de forma permanente en Portugal, al tiempo que se respetaban los propios usos y las costumbres de ese reino. Uno de esos usos era la vestimenta. En el ceremonial portugués, el color apropiado era el blanco con brocados dorados, y así aparecen tanto Felipe (1605-1665) como su esposa Isabel (1603-1644). En el mismo año en que Rodrigo Villandrando pinta estos dos retratos, la pareja de príncipes hacía efectiva su unión conyugal y, en cierta manera, estas dos telas nos muestran una primera imagen del matrimonio, aunque éste se hubiera producido cinco años antes, cuando el heredero al trono español contaba diez años y la hija de los reyes de Francia, Enrique IV y María de Médicis, trece. Isabel se trasladó entonces a la corte madrileña, donde moriría en 1644. Hacia 1620, cuando fueron pintados estos retratos, eran tiempos felices para la monarquía. Estaba aún lejos el desvanecimiento de la Unión Ibérica y el joven matrimonio auguraba la continuidad dinástica, cuya representación plástica se resume perfectamente en estas dos telas que siguen los modelos creados a mediados del siglo XVI. Ambos aparecen de pie, vistos de frente aunque ligeramente girados hacia un lateral, complementándose en ese movimiento y en la disposición de las manos. Isabel sostiene un pañuelo en la derecha y apoya la izquierda en el respaldo de un sillón frailero. Son fórmulas prefijadas que consolidan una imagen de la serena majestad de la dinastía, la quietud y la distancia como atributos familiares para el buen gobierno. También están cargados de significado los elementos que acompañan las figuras y conforman el interior: el cortinaje, la columna sobre el alto basamento, el bufete o el sillón. Eran objetos simbólicos que hacían referencia al estatus y condición del retratado (Texto extractado de Ruiz, L. en: El retrato español en el Prado. Del Greco a Goya, Museo Nacional del Prado, 2006, pp. 68-69).



Otras obras


 7retrato_de_dama

Retrato de dama, 1600-1606. Óleo sobre lienzo, 198 x 114 cm. Fundacion Lázaro Galdiano, Madrid. Obra atribuida a Rodrigo de Villandrando.

En pie, con la mano derecha apoyada en un rico bufete sobre el cual está una arquilla, y con la izquierda sujetando un pañuelo. Viste una riquísima saya cuajada de bordados y sobre ella un sobretodo no menos rico. Ciñe su cuello una exageradísima gorguera y sobre el pecho, sartas de perlas y joyas. El alto peinado se complementa con otras joyas y con flores rojas, sin duda artificiales. El retrato, por el vestido y la riquísima gorguera de encaje, corresponden al reinado de Felipe III en torno a 1600-1606, cuando las gorgueras femeninas alcanzaron su máximo desarrollo. El lienzo ha sido tradicionalmente atribuido a Rodrigo de Villandrando, el mejor dotado de los seguidores de Pantoja de la Cruz que sabe dotar a sus retratos de una cierta distinción menos rígida que los de su maestro, y con una utilización de la luz más sutil, que parece recoger algo de las preocupaciones claroscuristas que ya apuntaban en su tiempo. Se ignora todo de la retratada, que hubo de ser persona de elevada situación cortesana, a juzgar por su traje.

En nota manuscrita de Lázaro se atribuye a Sánchez Coello. Creemos sin embargo que debe atribuirse a Villandrando.


 6retrato_de_felipe_iv_pr_ncipe

Retrato de Felipe IV, príncipe. 1620-1622. Óleo sobre lienzo, 122 x 97 cm. Fundacion Lázaro Galdiano, Madrid. Obra de Rodrigo de Villandrando.

De tres cuartos hasta las rodillas, hacia la izquierda. Viste armadura rica de parada con la bengala en la mano derecha y con la izquierda sujeta el puño de la espada. Ancha lechuguilla y puños; y en el pecho el toisón. En la parte superior derecha un gran cortinaje plegado.
Clasificación razonada    

Considerado retrato de Felipe III adolescente, es preciso rectificar la identificación pues la moda que viste, en especial la ancha lechuguilla, corresponde a los años en que Felipe III era ya rey. Además, el rostro del joven, que parece tener unos 15 años, se corresponde con exactitud al Felipe IV príncipe con su enano Soplillo, de Rodrigo de villandrnado en el Prado. Puede asegurarse que el retrato es de Felipe IV hacia 1620-1622, pues, nacido en Madrid en 1605, tendría en esa fecha unos 15-17 años, que es la edad que aparenta. [...] El autor ha de ser Rodrigo de Villandrando pues, como hemos dicho, el retratado es idéntico en rostro y gesto, y la cortina está tratada de modo análogo en el retrato del Prado, con pliegues realzados con una pincelada clara muy peculiar. La técnica de este lienzo, que a Camón Aznar parecía "tan alada e impresionista", no es ajena a la de las últimas obras conocidas de Villandrando, en las que se ha vito como una premonición de Veláquez.



 5villandrando_gentleman

Retrato de un caballero, óleo sobre lienzo, 124,5 x 100,5 cm. Obra de Rodrigo de Villandrando


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Doña Juana de Salinas, 1622, National Gallery of Ireland, Dublín. Obra de Rodrigo de Villandrando


 5isabel_of_france_1621

Isabel de Francia 1621. Óleo sobre lienzo ? localización. Obra de Rodrigo de Villandrando


 4portrait_of_an_unknown_lady_1610

Portrait of an Unknown Lady. 1610. Obra de Rodrigo de Villandrando



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el pequeño trabajo recopilatorio dedicado al pintor madrileño Rodrigo de Villandrandro, fue pintor de cámara de Felipe III y cultivó la pintura de retratos según el estilo manierista de Sánchez Coello y Pantoja de la Cruz, de este último fue su discípulo.



Fuentes y agradecimientos a: Matías del Rey, es.wikipedia.org, flg.es, museodelprado.es y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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