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En esta sección sólo se permiten exposiciones de Pintores Extranjeros. La forma de abrir una exposición es el autor con su fotografía y su biografía y los cuadros de la exposición con un tamaño no superior a los 800 píxeles.


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Leonora Carrington
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Post Leonora Carrington 
 
Este trabajo está dedicado a la pintora y narradora británica-mexicana Leonora Carrington. Pintora de origen inglés que se inicia en el surrealismo de la mano de Max Ernst y desarrolla la mayor parte de su vida y obra en México.


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Leonora Carrington (Lancashire, Inglaterra, 6 de abril de 1917 – Ciudad de México, 25 de mayo de 20112 ) fue una pintora surrealista y escritora mexicana de origen inglés.

Nació el 6 de abril de 1917 en el pueblo de Chorley, en Lancashire, Inglaterra. En el año 1936 ingresó en la academia Ozenfant de arte, en la ciudad de Londres. Al año siguiente conoció a quien la introdujo indirectamente en el movimiento surrealista: el pintor alemán Max Ernst, a quien volvió a encontrar en un viaje a París y con quien no tardó en establecer una relación sentimental. Durante su estancia en esa ciudad entró en contacto con el movimiento surrealista y convivió con personajes notables del movimiento como Joan Miró y André Breton, así como con otros pintores que se reunían alrededor de la mesa del Café Les Deux Magots, como por ejemplo el pintor Pablo Picasso y Salvador Dalí.

En 1938 escribió una obra de cuentos titulada La casa del miedo y participó junto con Max Ernst en la Exposición Internacional de Surrealismo en París y Ámsterdam.

Previamente a la ocupación nazi de Francia, varios de los pintores del movimiento surrealista, incluida Leonora Carrington, se volvieron colaboradores activos del Kunstler Bund, movimiento subterráneo de intelectuales antifascistas.


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Leonora Carrington tenía solo 20 años cuando conoció a Max Ernst en Londres. Entonces el pintor ya contaba con 47 años y con bastante fama como surrealista. La gran diferencia de edad, el hecho de que Ernst además estaba casado, así como sus posiciones surrealistas radicales hacían que esta relación no contara con la anuencia del padre de Leonora. A pesar de ello, la pareja se reencontró en París y pronto se fueron a vivir a la provincia, al poblado de Saint-Martin-d'Ardèche, en una casa de campo que adquirieron en 1938. Hasta hoy se conserva en la fachada de esta casa un relieve que representa a la pareja y su juego de roles: «Loplop», el alter ego de Max Ernst, un animal alado fabuloso entre pájaro y estrella de mar y su «Desposada del Viento»: Leonora Carrington.

La vida tranquila y feliz de la pareja en este sitio duró solo un año. En septiembre de 1939 Max Ernst fue declarado enemigo del régimen de Vichy. Tras la detención y prisión de Ernst en el campo de Les Milles, Leonora sufrió una desestabilización psíquica. Ante la inexorable invasión nazi, se vio obligada a huir a España. Por gestión de su padre fue internada en un hospital psiquiátrico de Santander. De este período la pintora guardó una marca indeleble, que afectó de manera decisiva su obra posterior. Leonora describió, en su obra autobiográfica (En bas) los pormenores de esta dramática historia.

En 1941 escapó del hospital y arribó a la ciudad de Lisboa, donde encontró refugio en la embajada de México. Allí conoció al escritor Renato Leduc, quien la ayudó a emigrar. Ese mismo año contrajo matrimonio y Leonora viajó a Nueva York. En 1942 emigró a México y en 1943 se divorció de Renato Leduc. En México, la pintora restableció lazos con varios de sus colegas y amigos surrealistas en el exilio, quienes también se encontraron en ese país, tales como André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo, con quien mantuvo una amistad duradera.

Fue ganadora del Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes, otorgado por el gobierno de México en el 2005.5

Falleció a los 94 años en la Ciudad de México el 25 de mayo del 2011.


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Cocodrilo en el Paseo de la Reforma. La estatua fue donada a la ciudad de México por Carrington en 2000 y cambiada de ubicación en 2006.


Prosa

    - La Maison de la Peur (1938). En español: La casa del miedo
    - Une chemise de nuit de flanelle (1951). En español: Una camisa de dormir de franela
    - El mundo mágico de los mayas (1964), con ilustraciones de la autora
    - La dame ovale (1939). En español: La Señora Oval: Historias surrealistas
    - The Hearing Trumpet (1976). En español: La trompeta acústica
    - La puerta de piedra
    - El séptimo caballo y otros cuentos
    - Conejos blancos
    - En bas (1940). Autobiografía
    - La invención del mole (1960)

Cuadros

    - The Temptation of Saint Anthony (1946). Óleo sobre tela.
    - Ferret Race (1950-51)
    - El mundo mágico de los mayas
    - Retrato de Max Ernst
    - Arca de Noé
    - Temple of the world
    - El baño de los pájaros
    - Autorretrato en el albergue del caballo de Alba.
    - Torre de la memoria
    - Labyrinth (1991)
    - El Adivino (1966). Óleo sobre tela.


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Leonora Carrington, en 1956.

Leonora fue una artista con una vida tan interesante como su obra y que viajó a las ciudades más importantes de su época en donde se gestaban los movimientos artísticos que han marcado al siglo XX en cuanto a las Artes.

Después de ser expulsada de varias escuelas religiosas, es enviada a un internado de Florencia (Italia) y más tarde a una escuela parisina. En 1936 ingresa en la academia de Amédée Ozenfant donde realiza estudios de dibujo y pintura.

Max Ernst fue el pintor que la introdujo al mundo del surrealismo cuando los dos viajaron a París y se une al movimiento surrealista francés. La Segunda Guerra Mundial llega a Francia y este hecho hace que huya en 1939 hacia España, aunque este episodio de su vida será uno que la dejará marcada por la crisis de nervios que sufre. Poco tiempo después, se casa con el mexicano Renato Leduc y después de un año de llegar a México se divorcia de él.


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Leonora Carrigton y Max Ernst.

Ya establecida en méxico, se realciona con varios surrealistas europeos como Benjamín Péret, Luis Buñuel, José Horna y Remedios Varo, ésta última se convertiría en una amistad muy cercana, en la que compartían la pasión por la pintura y las artes.

La mayor parte de su obra refleja los intereses de Leonora en varias etapas de su vida, simepre con la constante de la motiología y folklore Celta, parte de sus antepasados, así como cierta influencia de los estudios del psiconanlaista Carl Gustav Jung.

Mundos imaginarios, imágens cotidianas y simbolismos de diferentes culturas y creencias son sólo algunos elementos de la obra de Leonora Carrington que llevan al espectador a ver más allá y a disfrutar del espectáculo pictórico de una manera reflexiva y mística.

En 1985 huyendo del terremoto que destruyó parte de la ciudad, se estableció en Nueva York y más tarde en Chicago (1988), regresando finalmente a México (Labyrinth, 1991), donde vive en la actualidad.

Aquí están algunas de sus palabras que citó para aclarar la recurrente comparación entre ella y Remedios Varo, aunque es más una perspectiva de vida de una artista auténtica:

…”No creo que uno pinte para alguien; pintar debe ser semejante a hacer zapatos. Una necesidad de conectar con las partes invisibles, los lugares invisibles de la psique humana, y nos vienen las imágenes, y hay una especie de impulso de comunicarlas… Pero no pretendo explicar esto, no sé explicarlo. Que cada quien lo explique a su manera, incluyendo a los críticos de arte, en los que no creo. A cada quien le sale lo que le sale. ¿El mundo que pinto? No sé si lo invento, yo creo que más bien es ese mundo el que me inventó a mí”

Espero os resulte interesante la recopilación de esta pintora surrealista, sea de vuestro interés y contribuya para divulgar su obra.






Algunas obras


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Autorretrato. 1936. Óleo sobre lienzo, 63 x 80 cm. Colección J. y N. Gelman.


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Varias pinturas de Leonora Carrington


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El templo de la palabra. 1954. Óleo y oro sobre lienzo, 100.5 x 80 cm. Colección privada. Obra de Leonora Carrington


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El baño del pájaro. 1978. Serigrafía de diez colores, 87.6 x 71.1 cm. Colección privada. Obra de Leonora Carrington


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Reina de los Mandriles. Obra de Leonora Carrington


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Las distracciones de Dagobert. 1945. Óleo sobre masonite, 74.9 x 86.7 cm. Colección privada. Obra de Leonora Carrington


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Laberinto. Obra de Leonora Carrington


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The Giantess, c. 1947. Obra de Leonora Carrington


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Chapeau Rouge, c. 1955. Obra de Leonora Carrington


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Evening Conference, 1949. Obra de Leonora Carrington


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El mundo mágico de los mayas. Obra de Leonora Carrington



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'Memorias de abajo', libro autobiográfoco de Leonora Carrington, publicado en 1992, donde llegó a escribir: «España fue como una prisión para mí».

Autobiografía y ficción por una gran escritora y artista perteneciente al movimiento surrealista y una de las mujeres iniciadoras de la vanguardia del siglo XX. El redescubrimiento de Leonora Carrington, que empezó hace apenas una década, surge ahora con fuerza mundial. En La casa del miedo incluye cuatro de sus primeras piezas surrealistas para conformar una obra originalísima de imaginación autobiográfica. La historia que da título al libro, escrita en 1937, resume un viaje de iniciación que cumplirá la autora tanto por lo que hace a su vida personal como a su arte al dejar su educación anglo-irlandesa para huir con Max Ernst a París. Continua con cinco de sus primeras narraciones y una novela autobiográfica, y concluye con una rendición de cuentas tormentosa de su propio descenso a la locura.



Leonora Carrington, plano a plano


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Leonora Carrington

“Cuando alguien dice que eres fuerte es que piensa pisotearte”. Lo afirma Leonora Carrington, que siempre tuvo fama de fuerte y, en el fondo, siempre tuvo miedo. Miedo a los nazis, miedo a la guerra, miedo a la locura, miedo a la muerte. Carrington llevaba tanto tiempo en los libros de historia del arte que, cuando murió en mayo del año pasado, mucha gente se sorprendió de que siguiera viva. Esa misma sensación tuvo hace 20 años el periodista y director de cine Javier Martín-Domínguez cuando la descubrió al leer Memorias de abajo.

Martín-Domínguez había rodado ya un documental sobre Paul Bowles y una versión de Viaje a la luna, de García Lorca. Parecía, pues, preparado para manejar la mezcla de mito y surrealismo que fue Leonora Carrington (1917-2011), hija de una familia más que acomodada, pintora, escritora, compañera de Max Ernst —ella era la novia del viento; él, el pájaro superior—; refugiada de la Segunda Guerra Mundial en un psiquiátrico de Santander; emigrada al Nueva York de los vanguardistas; casada con Chiki Weisz —el fotógrafo que ordenó la famosa maleta de Capa—; anclada, finalmente, en la calle Chihuahua de la colonia Roma, Ciudad de México.

A aquella casa llena de escaleras y árboles llamó Martín-Domínguez hace cuatro años. La propia Carrington cogió el teléfono. Hablaron. Quedaron en verse. Se vieron. También quedaron en grabar una charla para incluir en una película sobre su vida. La conversación iba a durar una tarde; duró 10 días. “Tuve suerte: congeniamos”, dice el director en la oficina de su productora, Time Zone. “Y eso que es complicado rodar con alguien de 90 años que no es precisamente expansivo. Bowles era lo contrario: hablaba por los codos”.

En la película, la pintora no parece callar; eso sí, controla perfectamente sus silencios: “Usted pregunte. Yo ya veré si contesto”, llega a decir. Hoy se estrenará en el Festival de Cine de Guadalajara (México) el resultado de aquella síntesis de dos décadas de obsesión y casi dos semanas de charla: Leonora Carrington. El juego surrealista.

La película es un retrato sin narrador salpicado por escenas oníricas representadas por la perfomer La Ribot y fotografiadas por Javier Aguirresarobe. El propio hijo de Carrington, Carlos Monsiváis y Elena Poniatowska —autora de la biografía novelada Leonora (Seix Barral)— son algunos de los encargados de completar el perfil de una figura que llena la pantalla en cuanto aparece: frágil, arrugada y elegantísima con su rebeca de colores, fumando sin parar, mezclando el inglés y el castellano, sonriendo en francés: “¿Conoce el juego Si yo fuera una flor…? Los surrealistas jugaban mucho”.

“Carrington fue surrealista de nacimiento”, dice su amigo Alan Glass. Y rebelde. Se pasó la vida huyendo: de las clases de equitación y esgrima en la casa familiar de Lancashire; de tres colegios y del psiquiátrico de Santander en el que la internaron cuando Max Ernst fue deportado por los alemanes. Ella, que lo adoraba, sufrió un shock del que le costó reponerse. Tenía 23 años. Huyó a una España recién salida de la Guerra Civil. “Habían volado los puentes en las carreteras. Yo tenía miedo todo el rato”, recuerda. Luego calla: “Prefiero no hablar de eso. Me pone enferma”. Su libro Memorias de abajo (Siruela) nació de ese pavor y de la psicosis. Le recomendaron que escribiera para liberarse de todo aquello y lo hizo. Poco después André Breton la incluyó en su Antología del humor negro.


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La fallecida Leonora Carrington, en su estudio de México D. F. en 2000. / DANIEL AGUILAR (REUTERS)


La artista Leonora Carrington

“Siempre hubo un relámpago de horror en sus ojos cuando hablaba de los campos de concentración”, cuenta Poniatowska. Para cuando se puso a escribir, la combinación entre la imaginería celta heredada de su madre, irlandesa, sus propios fantasmas y unas enormes dotes para el dibujo la habían convertido en una artista irrepetible. “Puedes aprender a dibujar”, dice en la película, “pero el talento no sabemos de dónde viene”.

A México —donde era “una presencia monumental”, apunta Martín-Domínguez— llegó después de huir del manicomio, refugiarse en la embajada mexicana, casarse por conveniencia para conseguir los papeles y pasar por Nueva York. “No tenía ni idea de cómo era México. Pensaba que la gente iba a caballo”, cuenta ella. Divorciada, se casó con Emerico Chiki Weisz —fotógrafo, húngaro, judío y antifascista—, que había estado en la guerra de España. Tuvieron dos niños. “El amor más importante es el amor a los hijos. ¿A otra persona? Ni me acuerdo… Hace tanto... ¿Que cómo es? Como una borrachera. Las borracheras se quitan con un dolor de cabeza, pero el amor a los hijos sigue”.

Amiga de Remedios Varo y de Luis Buñuel —“nunca vi sus películas”, asegura—, el miedo asaltó de nuevo a Carrington cuando Elena Garro, primera esposa de Octavio Paz, la señaló como inspiradora de las revueltas del 68. Se marchó una temporada a Estados Unidos antes de regresar definitivamente al sitio en el que murió con 94 años. “Yo no soy fuerte. Cuando alguien dice que eres fuerte…”. Al final no pintaba. Hacía, eso sí, esculturas de cera: árboles con vida, caballos alados... Siempre le gustaron los animales. “Los humanos no somos más que primates complicados”, dice Carrington a la cámara. “Me da mucho miedo el tiempo porque no lo entiendo. Cuanto más viejo eres, más rápido va todo”. En los instantes finales de la película, sopla las velas de una tarta, enciende un cigarrillo a escondidas de sus hijos, sonríe, calla, murmura de nuevo: “Tuve una vida aburridamente normal”.


Una vida de arte y rebeldía

  - 1917. Leonora Carrington nace en Lancashire, Inglaterra. Su rebeldía la lleva de un colegio a otro hasta acabar en una academia de arte florentina, a pesar de la oposición de su padre, un rico industrial del textil.

  - 1927. Ese año, la niña Leonora ve por primera vez un cuadro surrealista. Una década después, con 20 años, conocerá en Londres al pintor alemán de vanguardia Max Ernst, por entonces casado. La pareja se enamora y ambos se trasladan a Francia.

  - 1939. Ernst es declarado enemigo de Vichy, y Carrington huye a España, perseguida por el régimen nazi. Derrumbada mentalmente, su padre la interna en el hospital psiquiátrico de Santander, una experiencia que ejercerá enorme influencia en su obra posterior.

  - 1941. Escapa del hospital y se fuga a Lisboa. El escritor mexicano Renato Leduc se casa con ella para ayudarle a emigrar a América, y se divorcian dos años más tarde. La artista se establece en México en 1942, donde residirá casi de continuo hasta su muerte. Allí retoma el contacto con otros artistas exiliados y contrae matrimonio con Emericko Weisz, con quien tendrá dos hijos.

  - 1947. Primera gran exposición, en Nueva York. La artista adquiere tan rápida notoriedad que solo 13 años después se celebra su primera retrospectiva, en México.



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La artista Leonora Carrington en 2007.

Ver vídeos de Leonora Carrington: http://www.google.es/search?hl=es&r...d:1&sa=N&tab=wv



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado a la pintora y narradora británica-mexicana Leonora Carrington (1917–2011). Pintora de origen inglés que se inicia en el surrealismo de la mano de Max Ernst y desarrolló la mayor parte de su vida y obra en México.
 

Fuentes y agradecimientos a: artcyclopedia.com, disinfo.com, es.wikipedia.org, theguardian.com, lavozdegalicia.es, epdlp.com, elpais.com, abc.es, arsetpensare.blogspot.com, nytimes.com, pijamasurf.com, leocarrington.com y otras de Internet.
 




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Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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Post Re: Leonora Carrington 
 
La pintora surrealista Leonora Carrington fallece en México a los 94 años



Mantuvo una turbulenta relación con Max Erns y convivió en el París de los años 30 con Picasso, Dalí, Duchamp y Bretón

Su amiga la escritora Elena Poniatowska ganó hace unos meses el premio Biblioteca Breve con un libro sobre su apasionante vida




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La pintora Leonora Carrington (de frente) junto a la escritora Elena Poniatowska, fotografiadas en México en 2009.-

La pintora Leonora Carrington ha fallecido de una neumonía en un hospital de la ciudad de México a los 94 años. La surrealista Carrington convivió con nombres como André Breton, Pablo Picasso, Max Ernst, Salvador Dalí, Octavio Paz, Remedios Varo, Luis Buñuel y Joan Miró. Nacida en una familia de industriales textiles en Lancashire, Reino Unido, en 1917, vivía en el país norteamericano desde hace casi 70 años. La joven Leonora pasó por varias escuelas religiosas, pero no encajó en ninguna por su espíritu rebelde. Carrington estaba casada con Imre Weisz, fotógrafo de origen húngaro, con quien tuvo dos hijos.

Antes, la pintora y también escritora sostuvo una relación amorosa con Max Ernst (1891-1976), quien la llevó a vivir tres años a París, donde participó en 1938 en una magna exposición con otras figuras del movimiento. Poco después, los nazis invaden Francia y el pintor alemán es detenido y trasladado a un campo de concentración. Entonces ella, desesperada, huyó a España primero y luego a Lisboa, ciudad en la que conocería a un escritor mexicano, Renato Leduc, con quien se desposó y marchó a vivir a México en 1941. Solo dos años después se divorciaron.

La escritora Elena Poniatowska, su amiga durante más de 50 años, ganó hace unos meses el premio Biblioteca Breve 2011 de Seix Barral con un libro sobre la vida de la artista titulado Leonora. Cuando publicó su libro, Poniatowska -que la consideraba tan grande como Frida Kahlo- dijo que "a Leonora no le interesaba nada de lo que se escribía sobre ella". Incluso dudaba que su amiga fuera a leer la obr. La escritora contaba que a Carrington, cuando le hacían un homenaje, "la mataban" porque "la subían a un estrado", le hablaban de Max Ernst, "un tema del que ella está superaburrida", y encima no la dejaban fumar.


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La pintora Leonora Carrington ante su caballete (1956).


Solitaria y reservada

Mujer solitaria y muy reservada, Carrington le contó a su amiga vivencias aterradoras, como cuando ingresó en un manicomio en Santander porque había perdido la cabeza a raíz de que su amor, Max Ernst, fuera detenido en Francia y trasladado a un campo de concentración. Ella llegó a alquilar un apartamento cerca del campo de concentración para poder visitarlo.

"La novia del viento", como la llamaba Ernst, logró "desarrollar su lenguaje pictórico, determinado por diversos temas como el mito céltico, el simbolismo alquímico, el gnosticismo, la cábala, la psicología junguiana y el budismo tibetano", publicó en 2003 la revista Artstudio Magazine.

De ella dijo el Nobel mexicano Octavio Paz que era "un personaje delirante, maravilloso", "un poema que camina, que sonríe, que de repente abre una sombrilla que se convierte en un pájaro que se convierte después en pescado y desaparece", informa Efe.

Algunas de sus obras más conocidas son The Inn of the Dawn Horse (autorretrato), 1936-37; Green Tea, 1942; Temptation of St. Anthony, 1946; And Then We Saw the Daughter of the Minotaure, 1953; The Magus Zoroaster Meeting his Own Image in the Garden (Brothers in Babylone), 1960, y March Sunday, 1990. Mientras que entre sus libros destacan La Casa del miedo, Memoria oval, Memorias de abajo, La puerta de piedra, El séptimo caballo y La trompeta acústica.

Entre otros reconocimientos, la reina Isabel de Inglaterra la condecoró con la Orden del Imperio Británico. En 2005, cuando estaba a punto de cumplir 90 años, declaro: "La idea de pintar o escribir algo surge así nomás, como cocinar o coser algo. Es un momento y ya, viene de manera natural".

El pasado abril, en la apertura de una exposición de figuras de bronce de Carrington, su hijo Gabriel Weisz dijo que "hay un pensamiento sagrado que nada tiene que ver con la religión, ese pensamiento es el que brota en la pintura de Leonora. Es un sagrado invento que se acerca a la pasión de sentir y al descubrimiento de un ojo nuevo, el que tenemos escondido y hasta olvidado", según publicó La Jornada.


Funeral sin fotógrafos

El cuerpo de la pintora Leonora Carrington fue velado en una funeraria del Pedregal, una exclusiva zona residencial del sur de la ciudad de México, donde su hija Gaby ha anunciado que será sepultada en el Panteón Inglés sin la presencia de fotógrafos. En una breve declaración a la prensa ha señalado que su madre pidió que no hubiese homenajes de cuerpo presente ni fotografías en su funeral.


elpais.com



 

Descanse en Paz
 




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Post Re: Leonora Carrington 
 
Leonora Carrington, la mujer que se pasó la vida huyendo


Primero de sus padres, después de los nazis, más tarde de una institución psiquiátrica de Santander. La pintora, escultora y escritora británica, para muchos la última superviviente del surrealismo, no encontró un poco de paz hasta que en la década de los 40 se instaló en México, ciudad en la que residió hasta que murió en mayo del 2011


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Era la «la novia del viento» para el artista Max Ernst, «una mujer indomable, un espíritu rebelde, una leyenda» para la escritora Elena Poniatowska, y «la que nos libera de la miserable realidad de nuestros días» para Luis Buñuel. Ella, sin embargo, se definió como «una persona como cualquier otra que ha descubierto en la vida simplemente lo que ha podido». Y es que la vida de Leonora Carrington es díficil de resumir con los tres apellidos que surgen al consultar su biografía: pintora, escultora y escritora. De padre inglés y madre irlandesa, nació el 6 de abril de 1917 en Chorley, un pueblo de la zona rural de Lancashire en el noroeste de Inglaterra. Pero desde que tuvo uso de razón, se pasó la vida huyendo de esta zona de la geografía británica. No fue hasta que se asentó en México durante la década de los 40 cuando encontró un poco de paz. En esta ciudad se quedó hasta su muerte en mayo del 2011 víctima de una neumonía.

¿Qué le pasó a Leonora Carrington durante estas largas dos décadas de huidas? Primero fueron sus padres. De clase acomodada, al ser hija de un fabricante textil, no se conformó con las facilidades que su familia le ofrecía. Durante su infancia fue de colegio en colegio católico. No era mala estudiante; era su rebeldía la que provocaba que la expulsaran de las diferentes escuelas en las que recalaba ya que tenía una aversión innata hacía las autoridades y las instituciones de todo tipo, no solo religiosas. No le debió de extrañar a nadie que cuando cumplió los 19 años se escapase, al no contar con el visto bueno paterno, a Londres para ingresar en la prestigiosa academia de arte de Amédée Ozefant.

Aunque Leonora Carrington ya había encontrado el lugar al que pertenecía, su mundo se puso boca abajo cuando conoció a Max Ernts. Por aquel entonces, el pintor alemán de 47 años -le doblaba la edad- y casado, ya contaba con una fama dentro del arte surrealista de vanguardia. La pareja se enamoró y se trasladó a Francia, primero a París, donde compartió tiempo y espacio con toda la camarilla del alemán -Louis Aragon, Paul Éluard y Nusch, Marcel Duchamp y André Breton-, y más tarde a la comuna de Saint-Martin-d'Ardèche, en el sureste del país.

A día de hoy, aún se conserva en la fachada de la casa de campo que compraron un relieve que representa a la pareja y su juego de roles: «Loplop», el alter ego de Max Ernst, un animal alado fabuloso entre pájaro y estrella de mar, y su «Desposada del Viento» Leonora Carrington. Por aquel entonces, muchos la calificaron como la musa de todo este tropel de artistas, término que la pintora detesta y considera humillante. «Prefiero que me traten como lo que soy: una artista», aseguró en una entrevista en El País en 1993.


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Obra de Leonora Carrington


España, la prisión de Leonora

Cuando todo parecía perfecto para la pareja -a pesar de que los padres de ella no aceptaban esta relación-, la Segunda Guerra Mundial estalló en sus vidas. Max Ernst fue declarado enemigo del régimen de Vichy en septiembre de 1939. Su detención y posterior encarcelamiento en el campo de Les Milles fue para Leonora Carrington un duro golpe que la desestabilizó psicológicamente. A su pésimo estado mental, la pintora y escritora tuvo que sumar una cercana invasión de las fuerzas nazis alemanas que le llevaron a huir a España. Derrumbada física y mentalmente, por gestión de su padre, terminó ingresada en un hospital psiquiátrico de Santander, experiencia que la marcó tremendamente tanto en el plano personal como profesional. Por esta razón, en su libro Memorias de abajo, llegó a escribir: «España fue como una prisión para mí».

Su estancia en España no duró demasiado. En 1941, logra escapar de este hospital con dirección a Lisboa. Cuenta la leyenda, que sus padres volvieron a dar con ella en la capital lusa y que intentaron enviarla a otra institución psiquiátrica, en esta ocasión en Sudáfrica. Lograron meterla en un barco con destino a la excolonia británica, pero logró huir alegando que tenía que ir al baño. Salió corriendo y recaló en la embajada de México donde el diplomático y escritor mexicano Renato Leduc la ayudó a escapar de Europa. Después de este episodio, nunca volvió a tener contacto con sus progenitores.

Para irse del viejo continente, Renato Leduc y Leonora Carrington se casaron y juntos se trasladaron a México, con escala en Nueva York. El matrimonio solo duró dos años, pero sirvió para que la pintora y escritora británica encontrara la paz en el país americano. Un par de años más tarde volvió a pasar por el altar, pero en esta ocasión de verdad, al conocer al fotógrafo Emericko Weisz, el compañero de Robert Capa, con quien tendrá dos hijos: Gaby y Pablo. Durante esta etapa, la también escritora restablece sus lazos con varios de sus colegas: André Breton, Benjamin Péret, Alice Rahon, Wolfgang Paalen y la pintora Remedios Varo.


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Le grand adieu. Obra de Leonora Carrington


El retrato de Elena Poniatowska

Esta trayectoria de huidas tiene su mejor reflejo en su obra. Sus pinturas y esculturas cabalgan a medio camino entre la fantasía, la elegancia y la mitología personal. Pero Leonora Carrington está lejos de ser solo una pintora o escultora surrealista, para muchos la última superviviente de esta corriente artística. Las etiquetas no fueron nunca con ella, y quizás por eso se lanzó a la escritura, tanto de ficción como la más próxima a la realidad relatando episodios de su vida. Pero de su biografía más fiel se encargó Elena Poniatowska: la escritora mexicana realizó en Leonora un completo retrato después de años de entrevistas.

Probablemente, aunque nunca lo sabremos, a la pintora inglesa no le hubiese gustado llevarse un foco de tal magnitud. Tras una vida de huidas, durante sus últimos años, vivía prácticamente recluida, como si la fama le diese alergia. La propia Elena Poniatowska aseguró que cada vez que le hacían un homenaje la mataban. En el documental de Javier Martín-Domínguez, ante tal despliegue de medios, Leonora Carrington llegó incluso a decir que había tenido «una vida aburridamente normal».  


Publicado por La Voz de Galicia el 6 de abril de 2015.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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