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Borrás Falcó, Nicolás
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Mensaje Borrás Falcó, Nicolás 
 
Este trabajo está dedicado al pintor alicantino Nicolás Borrás Falcó, fue un pintor renacentista el mejor discípulo y continuador del estilo de Juan de Juanes que con él se prolongará hasta el siglo XVII, quedando al margen de las nuevas corrientes naturalistas representadas por Francisco Ribalta y Juan Sariñena. Fue ordenado sacerdote e ingresó en la orden de los jerónimos sin dejar la pintura, tal y como atestigua su extensa producción para iglesias y conventos de la región valenciana.

Nicolás Borrás Falcó (1530- 1610), Nacido en Cocentaina (Alicante), Nicolás Borrás fue hijo de Jerónimo Borrás, sastre de profesión, y de Úrsula Falcó. Parece probable, por lo que él mismo declaró en alguna ocasión, que se formase en Valencia en el taller de Juan de Juanes, a quien años después llamaba preceptor y queridísimo maestro, en compañía de un hijo de éste, Vicente Joanes, con quien más adelante aparecerá relacionado.

Las primeras noticias de Nicolás Borrás como pintor datan de 1558 cuando se encontraba trabajando en la conclusión del desaparecido retablo mayor de la iglesia del Salvador en su próspera localidad natal. Recibió las órdenes sacerdotales hacia 1560 y consta que en 1569 obtuvo licencia como confesor de clérigos y seglares. Esta nueva ocupación no le hizo abandonar la pintura, que continuó practicando en su localidad natal, a la que siguió vinculado intermitentemente y donde dejó diversas obras en la iglesia de Santa María, el palacio condal y el convento franciscano de San Sebastián. Al mismo tiempo se desplazaba por el reino de Valencia entregado a la realización de retablos para iglesias y conventos, conservándose entre otros el retablo de los Misterios del Rosario pintado para el convento de Santo Domingo de Orihuela, o el de las Ánimas de la Concatedral de San Nicolás de Bari en Alicante, fechado en 1574, en el que siguió una tipología muy difundida en Valencia en el siglo XVI y que el pintor abordará en alguna otra ocasión, como en el retablo parcialmente conservado de la iglesia de Santa María de Cotalba (Museo de Bellas Artes de Valencia).

Trabajando, al parecer, en el monasterio de Cotalba (Gandía), se sintió atraído por la vida monástica e ingresó a los 45 años en el mismo monasterio jerónimo donde un año después, en 1576, hizo testamento y profesó como monje. Pintó en él su retablo mayor, concluido en 1579, y varios retablos menores junto con otras pinturas para distintas dependencias, pinturas que en su mayor parte fueron transferidas, tras la desamortización de Mendizábal, al Museo de Bellas Artes de Valencia donde se conservan en parte almacenadas debido a su tamaño.

Su inquietud espiritual le llevó a pasarse a la orden franciscana durante un breve período, no tardando en retornar a su monasterio de Cotalba del que ya sólo se ausentaría por razones de trabajo. Así, en 1582 estaba en Bocairente con Miguel Joan Porta, tasando el retablo que había dejado inacabado Juan de Juanes y terminado su hijo Vicente Joanes. En 1588 se encontraba en el monasterio jerónimo de San Miguel de los Reyes (Valencia), para el que pintó, entre otras obras, el San Miguel del retablo de la Concepción y un Cristo a la columna en el claustro (actualmente en el Museo de Bellas Artes de Valencia), asunto que repetirá en la iglesia de San Nicolás de Valencia y en el convento de los franciscanos de Cocentaina. Según Orellana dejó también su autorretrato en la celda del prior, ante una imagen de la Virgen. En 1591, de nuevo en Valencia, asistió a la consulta que la Generalitat Valenciana hizo a los mejores pintores de la ciudad y del reino acerca de la decoración de la Sala Nova del Palau de la Generalitat Valenciana.

Su estilo monumental y devoto, anclado en los modelos de los Macip, le proporcionó gran cantidad de encargos en iglesias y conventos, a los que pudo atender gracias a las dispensas concedidas por sus superiores en el monasterio de San Jerónimo de Cotalba, principal beneficiario de los ingresos proporcionados por su ingente trabajo. Debido a ello, y a las numerosas concesiones que Borrás había hecho al monasterio, en 1601 la comunidad acordó celebrar cincuenta misas todos los años por su alma e incluirlo en la lista de los benefactores del monasterio.

Fue sacerdote desde temprana edad y educado intelectualmente en la capital, donde en 1576 decidió entrar como monje jerónimo en Cotalba (Gandia), un convento que decoró con una gran cantidad de obra, entre ella el retablo mayor (1579).

Desde el último tercio del siglo XVI, se le pidió consejo en las grandes empresas artísticas valencianas, como la decoración de la Sala Nova de la Generalitat. Por otro lado, trabajó para edificios tan emblemáticos como el Palau Real y el monasterio de San Miguel de los Reyes. Su fama no cesó hasta su fallecimiento.

Las últimas obras documentadas de Borrás son las que realizó entre 1602 y 1604 para el convento franciscano de San Sebastián en su Cocentaina natal, aunque parece que aún pudo seguir en activo hasta 1608. Murió en Cotalba (Gandía) el 5 de septiembre de 1610.

Espero os resulte interesante la recopilación de este pintor renacentista valenciano, sea de vuestro interés y contribuya para divulgar su obra.






Algunas obras


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Retablo de ánimas (1574). Nicolás Borrás Falcó. Concatedral de San Nicolás de Bari, Alicante. Centrado en el tema de la Misa de San Gregorio y el juicio final según un modelo muy común en la pintura valenciana hasta la Contrarreforma.

Obra encuadrable en la primera etapa estilística del monje jerónimo Nicolás Borrás Falcó (Cocentaina, 1530-Alfahuir, 1610), por cuanto está fechada en 1574, que ayuda a introducirnos en su particular biografía.

Nacido en la pujante ciudad de Cocentaina, parece que su pertenencia a una familia de menestrales de economía desahogada le permitió, en fecha temprana, formarse en algún obrador pictórico. Desde antiguo se viene sosteniendo la posibilidad de que, sino en sus primeros pasos en el arte de la pintura si en sus años mozos, pudiera haber tenido relación profesional con el prolífico y afamado taller de los Macip. Sospecha que, además de delatar su estilo y estricta contemporaneidad con el quehacer de tan renombrados artífices, viene a confirmarla el hecho de que se tenga por cierta la estancia de Joan de Joanes en la localidad contestana pero, sobre todo, la afirmación por parte del propio Borrás en 1581, refiriéndose al hijo de Vicente Macip en estos términos « ... mi preceptor y mi queridísimo maestro » y la circunstancia de que en 1582, una vez finado Joanes, aparezca en Bocairent junto a Miquel Joan Porta con la misión de tasar el retablo ejecutado (aunque inacabado) por el maestro para su templo.

La vocación por la vida sacerdotal llevó a nuestro protagonista a su ordenación como tal hacia 1560, pues así se le menciona en la parroquial de Santa María de Cocentaina. Sin embargo, el primer documento que nos lo presenta como pintor lo vincula a la conclusión del retablo mayor de la iglesia contestana del Salvador, en las postrimerías de 1558. Obra de la que, desgraciadamente, nada se conserva.

De hecho, y a pesar de su estrecha e intermitente vinculación con su población natal (donde se tiene noticia que realizó, entre otras, diversas obras para la iglesia de Santa María como para el palacio condal y el convento franciscano de San Sebastián), se le documenta, además de en la capital del reino poco después de su ordenación -ciudad en la que, a la sazón, se encontraba domiciliado como sastre su hermano Francisco-, en la de Alicante, donde dejó cumplida muestra de su repertorio, en su mayor parte conservado afortunadamente.

En 1575 Nicolás Borrás decide dar un nuevo giro en su vida espiritual e ingresa como conventual en el monasterio jerónimo de Cotalba, en las inmediaciones de Gandia (aunque posteriormente y por breve tiempo cambió sus hábitos blancos por los pardos de los franciscanos). Apenas un año después hace testamento y profesa como monje; momento que la historiografía artística (fundamentalmente Diego Angulo y Lorenzo Hernández Guardiola) ha venido considerando como una nueva etapa estilística del pintor, por cuanto coincide con el monumental retablo del templo mayor de los jerónimos.

A partir de ahora, sus modos se tornan más rotundos y devocionales si cabe y, aunque nunca abandona sus deudas joanescas, su cuidadoso diseño y ejecución (el Marqués de Lozoya ha sugerido también que su economía) le reportará gran cantidad de encargos que, gracias a la dispensa de su comunidad (a la postre última beneficiaria de sus emolumentos), podrá desarrollar ininterrumpidamente hasta 1608.

El retablo que nos ocupa se halla ubicado, seguramente desde su ejecución en 1574 como se ha dicho, en la concatedral de San Nicolás de la capital de L´Alacanti, pues Hernández Guardiola —máximo especialista en el fraile pintor— así lo ha confirmado siguiendo tanto las noticias de Viravéns, como una visita pastoral realizada por el obispo Andrés Balaguer en 1606. Cabe señalar que a lo largo del tiempo se ha acomodado en diferentes capillas, a la par que ha sido restaurado en algunas ocasiones. También es digna de mención su sobria carpintería, con acanaladas pilastras adosadas de orden jónico y pedestal decorado con motivos geométricos, amplio friso con la leyenda VENITE BENEDICTE PATRIS MEI P.OS´ y apenas esbozado arquitrabe, rematado por una amplia tabla semicircular.

Su iconografía nos retrotrae a la célebre misa oficiada por el Santo Pontífice, donde se cuenta que en el momento de consagrar la Sagrada Forma se le apareció Jesucristo como Varón de Dolores. Aunque la peculiaridad que primero atrae la atención del espectador es, sin duda, la distribución de las escenas en el retablo y, a la vez, cierta sensación de cuadro dentro del cuadro que, consecuentemente, se logra combinada con otro efecto llamativo como lo es la supeditación del marco a la representación. Así, la “Misa de San Gregorio” se halla sobriamente enmarcada en el centro del conjunto, mientras que en el resto de la tabla central, en las dos que forman la predela (cuyos personajes traspasan con insólita naturalidad sus dimensiones) y en la semicircular que remata la apocalíptica narración se representa el “Juicio Final”.

El tono devocional y edificante de su temática (a lo que coadyuva su estructura en tres partes:
celestial, terrenal e infernal), acrecentado si cabe por el sentido pedagógico de las leyendas que en piedad del momento. A lo que el autor no ajeno, evidentemente.

Sabemos que Borrás realizó diversas versiones del particular en otros retablos de las almas (o ánimas) lamentablemente desaparecidos (como los de iglesia de San Miguel, de Ontinyent, y el convento franciscano de San Sebastián, de Cocentaina) desmembrados y depositados en el Museo de Bell Artes de Valencia (como las tablas que, procedentes de Cotalba, tradicionalmente se le atribuyen cuya fortuna entre los s. XV y XVI se extendió p toda la geografía valenciana, aunque su declive vino a coincidir con los postulados contrarreformistas emanados de Trento. Concretamente en que nos ocupa, cronológicamente adscrito a su primera etapa pictórica, se nos presenta a un artífice dotado de un poderoso y cuidado dibujo que cuenta con una paleta cromática variada y un buen dominio de la anatomía humana. Borrás viene resumir en esta monumental obra sus enseñanza joanescas, fácilmente detectables en la composición general y en muchos de sus tipos (partícula mente en el Colegio Apostólico), así como en tono crepuscular del fondo -aunque la temática es más familiar a Vicente Macip que a su hijo-, que tampoco pasan inadvertidas sus deudas con las formas hernandescas, muy evidentes en los escorzados desnudos de los resucitados, en los ángel porteadores de la cruz redimidora y en el trasunto del que se inspira.

Una buena síntesis de lo que pudo llegar a ser estilo de no llegar a vincular su pintura a la prirmacía de su espiritualidad, pues como se ha indica su estado religioso ancló inevitablemente su creatividad a modelos, composiciones y colorido de escasa evolución futuras.


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Retablo de ánimas[/b] (1574). Nicolás Borrás Falcó. Concatedral de San Nicolás de Bari, Alicante.



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Sagrada Familia con Santa Ana. Óleo sobre tabla, 205 x 137 cm. Museo de Bellas Artes de Valencia. Obra del fraile jerónimo Nicolás Borrás, natural de Cocentaina, se sabe por declaración propia que fue discípulo de Joanes, con quien debió aprender a pintar en el promedio del siglo XVI. Ordenado clérigo, acabó ingresando en la orden jerónima a raíz de haber acudido a pintar al monasterio de Cotalba y descubrir allí su atracción por la vida monacal. En aquel cenobio realizó los altares de su iglesia y otras pinturas en el refectorio y claustro. También atendió múltiples encargos que le fueron llegando desde diversos lugares hasta el final de su vida, con salidas a la capital y poblaciones del reino desde las que fue ocasionalmente requerido por motivos profesionales.

El número de obras de Borrás que guarda el museo es grande, sobre todo por el lote de altares de Cotalba que le fueron transferidos con la Desamortización, entre ellas esta Sagrada Familia que configuró el retablo de Santa Ana. El protagonismo de la santa en ese trabajo del pintor queda subrayado al convertirla en principal objeto de atención de Jesús niño, que juguetea con sus tocas ante la atenta mirada de la Vi rgen y San José. La acción transcurre en un escenario casero sugiriendo el ambiente intimista y devoto del hogar de Nazaret. Pero sus figuras mantienen un aire clásico y monumental, derivado de modelos de Yáñez y Rafael a partir de la reinterpretacion que Joanes hizo de ellos y Borrás asimiló a través de su maestro. Muy deudor del Joanes último es, por ejemplo, el pavimentado del suelo con grandes baldosas en cuadrícula, el tornasolado en los mantos en los personajes sagrados y el trozo de paisaje que asoma al fondo, con altas montañas y un río. La coloración, en cambio, resulta un tanto fría y alejada de la vibración cromática que llegaría a alcanzar el maestro en sus años finales.



Otras obras


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Saint Nicolas de Bari, Nicolás Borrás, XVIe siècle, Archives paroissiales de Cocentaina.


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Coronación de espinas. 1579. Óleo sobre tabla, 248.5 x 117.7 cm. Ingresa en el Museo de Bellas Artes de Valencia por la Desamortización del Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Gandía (Valencia). Obra de Nicolás Borrás.


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Encuentro del Nazareno con su madre camino del Calvario. 1579. Óleo sobre tabla, 248.5 x 118.6 cm. Ingresa en el Museo de Bellas Artes de Valencia por la Desamortización del Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Gandía (Valencia). Obra de Nicolás Borrás.


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San Pedro. Finales del siglo XVI. Óleo sobre tabla, 121.4 x 63.9 cm. Ingresa en el Museo de Bellas Artes de Valencia por la Desamortización del Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Gandía (Valencia). Obra de Nicolás Borrás.


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Retrato del Beato Andrés Hibernón (Bienheureux André Hibernon), 1602. Obra de Nicolás Borrás.


 22fray_nicol_s_borr_s_the_adoration_of_the_magi_wga02477

L'adoration des Mages, Nicolás Borrás, XVIe siècle, Musée des Beaux-Arts de Valence. Obra de Nicolás Borrás.


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La Adoración de los pastotes. Iglesia parroquial de la Asunción de Santa María de Cocentaina. Obra de Nicolás Borrás.


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Purísima Xiqueta, pintura sobre tabla, Église paroissiale de La très pure jeune fille et Saint Pierre Apôtre de Benissa. Obra de Nicolás Borrás.


 26fray_nicol_s_borr_s_the_last_supper_wga02478

La Sainte Cène, XVIe siècle, Musée des Beaux-Arts de Valence. Obra de Nicolás Borrás.


 24santa_cena_borras_cotalba

Última Cena. Última obra de Nicolás Borrás. Monasterio de San Jerónimo de Cotalba, Gandía (Valencia).


 35retaule_major_de_sant_jeroni_de_cotalba_nicolau_borr_s_museu_de_belles_arts_de_val_ncia

Retaule major de Sant Jeroni de Cotalba, Nicolau Borràs. Oli sobre taula, 907,5 x 593 cm. Museu de Belles Arts de València.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor alicantino Nicolás Borrás, fue un pintor renacentista discípulo y continuador del estilo de Juan de Juanes.
 

Fuentes y agradecimientos a: Matías del Rey, es.wikipedia.org, pintura.aut.org, museobellasartesdevalencia, concatedralalicante.es, cult.gva.es y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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