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Martín De Soria
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Post Martín De Soria 
 
Este trabajo esta dedicado al pintor gótico aragonés Martín de Soria. Fue discípulo de su tío y maestro Blasco de Grañén (Maestro de Lanaja), al que también he dedicado un trabajo.

Martín de Soria (doc. 1449-1487), fecundo pintor residente en Zaragoza de quien se conserva bastante documentación y escasa obra, era sobrino del pintor Blasco de Grañén y cuando éste muere en 1459 su viuda le encarga la finalización de obras que su tío había dejado sin terminar, como por ejemplo el magnífico retablo mayor de la iglesia de San Salvador de Ejea de los Caballeros (Zaragoza), conservado en esa localidad. Si bien no pintó para reyes como Blasco de Grañén, Tomás Giner y Miguel Jiménez, si lo hizo para la burguesía, cofradías, parroquias y particulares.

En 1459 el comerciante Miguel de Baltueña le encarga, para su capilla en la Iglesia de San Pablo de Zaragoza, iglesia para la que el pintor realizó varias obras, un retablo dedicado a la Virgen María (posiblemente una escultura reutilizada), San Miguel Arcángel y Santa Catalina de Alejandría; estas dos tablas pintadas se conservan en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza.


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Martín de Soria - Retablo de San Pedro, c. 1480. Museo de Bellas Artes de Boston.

De Martín de Soria es probablemente el retablo, cuyas capitulaciones no conocemos, dedicado a San Blas, obispo de Sebaste, conservado en la iglesia parroquial de Luesia (Zaragoza) en una de cuyas tablas lleva impresa la fecha de 1464. Entre 1469 y 1471 pinta por encargo de la parroquia y el concejo de Asín (Zaragoza) un retablo mixto dedicado a la Virgen del Campo, imagen titular en escultura, que se halla en la iglesia parroquial de Santa María de Asín.


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Huida a Egipto, por Blasco de Grañén y Martín de Soria, 1454-1476; temple sobre tabla (156 x 88 cm), retablo mayor de la Iglesia de San Salvador (Ejea de los Caballeros).


Entre sus obras finales destaca el retablo mayor de San Salvador de Pallaruelo de Monegros (Huesca) firmado y fechado (1485) y del que solo se conservan, en el Museo Diocesano de Huesca, seis tablas del banco con escenas de la Pasión de Cristo, con apreciable influencia de estampas de Schongauer, y una tabla del cuerpo del retablo con la escena de la circuncisión.

Espero que la información e imágenes que he recopilado de este pintor gótico aragonés del siglo XV, os resulte interesante y sirva para divulgar su obra.





PINTURA GOTICA ARAGONESA. ESTILO GOTICO HISPANOFLAMENCO. CORRIENTE NATURALISTA


El gótico hispanoflamenco se desarrolla en la segunda mitad del siglo XV, como brillante colofón de la pintura bajomedieval previa a la eclosión del Renacimiento. Dos de sus representantes más cualificados serían Tomás Giner y Martín de Soria.

Dentro de ese periodo se distinguen a su vez dos tendencias que se solapan, la naturalista que ocupa aproximadamente el tercer cuarto del siglo XV, y la hispanoflamenca, propiamente dicha, o hispanoseptentrional, que se implanta en Aragón en el último tercio del siglo XV.

La corriente naturalista supone una evolución desde el estilo gótico internacional, caracterizado por un lenguaje amanerado, idealizado y fantasioso, hacia una pintura más cercana a la realidad, al modo de la pintura flamenca, pero de forma moderada , suave y elegante. Su principal representante en Cataluña será el pintor Jaime Huguet, natural de Valls (Tarragona), al que algunos autores asignan una pretendida estancia profesional en Aragón en la década de los años treinta y cuarenta, no documentada, que cada vez más estudiosos ponen en duda o rechazan abiertamente. Sin embargo su pintura delicada si influyó en Aragón. Dentro del conjunto de pintores naturalistas que trabajaron en Aragón consideraremos brevemente a Tomás Giner, Arnal de Castelnou, Martín de Soria, Bernardo de Arás, Nicolás Zahortiga, Maestro de Morata, Domingo Ram , Juan de la Abadía “el Mayor” y Pedro García de Benabarre.

La corriente hispanoseptentrional adopta de forma decidida y resuelta los modelos nórdicos, flamencos y germánicos, de pintores como Jean Van Eyck, Roger Van der Weyden, Petrus Christus, Dierick Bouts, y en especial de Martin Schongauer, famoso grabador y pintor de Colmar, cuyas estampas tendrán gran influencia, como modelos iconográficos, en las últimas décadas del siglo gracias, en Aragón, a libreros e impresores nórdicos establecidos principalmente en Zaragoza desde los años setenta, como Nicolás Spindler, Juan Planck, los hermanos Pablo y Juan Hurus y otros.

Entre las características principales de esta tendencia pictórica destacan la representación naturalista audaz, la figuración a menudo retratística, la incorporación de la perspectiva empírica, la inclusión de paisajes de fondo que confieren profundidad a la representación (a diferencia de los fondos dorados del gótico internacional que atenúan o anulan la perspectiva, aunque realzan los colores),la representación de interiores burgueses de la época, a través de cuyos vanos se observa el paisaje exterior, el detallismo en ocasiones casi fotográfico, el simbolismo de algunos objetos de las escenas, los atavíos suntuosos y ampulosos con pliegues quebrados y acartonados, el uso del óleo ( a menudo en combinación con el temple) que facilita la representación realista de los rostros y de las carnaciones en general, de los materiales (metales, maderas, cerámicas, textiles, etc.), de los brillos y luces, de las transparencias, etc. En Aragón será frecuente el uso de estucos dorados en relieve en fondos, elementos de orfebrería, nimbos, cenefas de indumentarias y otros.

El más destacado representante y difusor de esta corriente en Aragón será el pintor itinerante, de origen cordobés, Bartolomé Bermejo que tras una estancia en Valencia, se desplazará sucesivamente a Daroca, Zaragoza y Barcelona, lugares donde aparece documentado. Consideraremos otros pintores, relacionados con él, como el zaragozano Martín Bernat y el castellano Miguel Jiménez, natural de Pareja (Guadalajara) pero cuyo ejercicio profesional lo desarrolló principalmente en Aragón.



Algunas obras de Martín de Soria


Retablo de San Salvador de Ejea de los Caballeros (Zaragoza)


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Ejea de los Caballeros es un municipio y población de España, de la Comarca de las Cinco Villas, perteneciente al partido judicial de su nombre, al noroeste de la provincia de Zaragoza, comunidad autónoma de Aragón, a 72 km de Zaragoza.

Iglesia de San Salvador. Ejea de los Caballeros (Zaragoza). La iglesia inició su construcción en el último tercio del siglo XII en estilo románico de transición hacia el gótico. Fue consagrada en el año 1222 por el obispo de Zaragoza Jimeno de Luna. El material utilizado para su construcción es piedra sillar arenisca.

Del exterior destaca su aspecto de iglesia-fortaleza, muy característico de nuestra zona, con su torre almenada, el camino de ronda y el coronamiento de almenas. Podrá observar otra torre, inconclusa, que debió añadirse andado el siglo XIV. En el XV se añadió una tribuna exterior en el lado sur.


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Iglesia de San Salvador, Ejea de los Caballeros (Zaragoza), España, s XIII. Capitel de Arpista y contorsionista en la Portada Oeste.

Cuando entremos en el interior de la iglesia de San Salvador, se pueden comprobar algunas características más de su condición de templo románico de transición al gótico: bóveda central de cañón muy apuntado y ábside poligonal con cubierta de horno nervada, que forma en los lados del polígono grandes arcos apuntados.

En origen, San Salvador era una iglesia de una sola nave. Hacia mitad del siglo XV se añadieron dos capillas a cada lado del presbiterio (zona del altar). El resto de las capillas se abrieron a partir de 1545 por deseo de Hernando de Aragón, arzobispo de Zaragoza e hijo del rey Fernando el Católico. A finales del siglo XVIII se sobreañadió la capilla de El Voto.


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Retablo gótico de la Iglesia del Salvador de Ejea de los Caballeros. Cuerpo del retablo, 156 x 88 cm. cada tabla. Adoración de los pastores, Circuncisión, Epifanía, Presentación en el templo, Huida a Egipto, Jesús ante los doctores, Bautismo de Jesús, Transfiguración, Bodas de Caná, Curación del ciego, Multiplicación de los panes y los peces, Resurrección de Lázaro, Entrada en Jerusalén Resurrección de Jesús, Duda de Santo Tomás, Ascensión de Jesús a los cielos, Pentecostés, Juicio Final.

Banco del Retablo: Ultima Cena y Oración en el Huerto * 135 x 189 cm. Beso de judas y Lavatorio de Pilatos * 135 x 191 cm.

Retablo mayor de la iglesia parroquial de San Salvador en Ejea de los Caballeros (Zaragoza), donde ocupaba el frente de su capilla mayor. El retablo es una obra grandiosa, por sus proporciones, con imagen titular de talla en bulto redondo y veinticuatro escenas pintadas al temple sobre tabla, que fue realizado durante el segundo tercio del siglo XV por artistas residentes en la ciudad de Zaragoza, según informa la documentación conservada.


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El retablo se distribuía arquitectónicamente en banco de siete casas, la central destinada al sagrario-expositor, siete calles de tres pisos cada una, y coronamiento, más el guardapolvo. Todo ello enmarcado con mazonería dorada y enriquecido en la zona alta de su calle central, donde estaba la hornacina con la imagen titular, con una tuba con "lanterna" o pináculo calado ricamente tallado, según el gusto del Gótico florido.

A comienzos del siglo XVIII (1704) se modernizó el mueble, cubriéndose las pinturas góticas con otra decoración hecha al óleo por artistas locales.

Al mismo tiempo se procedió a modernizar la imagen del Salvador al aplicarle estuco y policromía después de retallarla en algunas zonas, y se sustituyeron sus ojos originales, pintados en madera, por otros vítreos, acordes con la moda del momento. Esta transformación, realizada con desigual fortuna, se acompañó de la construcción de dos puertas bajas colaterales, de acceso a la sacristía situada detrás de la cabecera del templo, lo que motivó la destrucción parcial de dos tablas del banco -dedicadas a la Flagelación y Jesús Camino del Calvario- que se colocaron arbitrariamente bajo éste, a derecha e izquierda de la mesa del altar.

La existencia de otra pintura anterior, más antigua y posiblemente de mayor valor que la existente en la superficie de las tablas, fue mencionada por algunos historiadores. Entre los primeros, cabe recordar a J. Ferrer y Racax: Idea de Exea. Compendio histórico de la muy noble y leal villa de Exea de los Caballeros (Pamplona, 1790, pág. 90), que al escribir de la iglesia parroquial de San Salvador dice lo que sigue: Para que en lo venidero haya alguna noticia de la actual disposición material de dicho templo, será bien exponer ahora, que su Retablo mayor esta a lo antiguo, pintado sobre tabla en veinte y dos quadros, que lo forman, los principales misterios del Salvador, cuya grande, y bella imagen de mazoneria, esta en el centro, habiendose renovado todo en el año mil setecientos y quatro". Y entre los últimos, a J. Cabezudo Astrain: "Nuevos documentos sobre pintores aragoneses del siglo XV" (Sem. A. A., VII-IX, 1957, págs. 68-69) que al estudiar a Martín de Soria y mencionar su parentesco con Blasco de Grañén, indica:

"Blasco de Grañén es autor de un magnífico retablo, hecho en 1440, para la parroquia del Salvador, de Ejea de los Caballeros, según un albarán que publicó don Manuel Serrano. De este retablo, que se tenía por desaparecido, he de consignar la particularidad de que está actualmente en el mismo lugar, pero repintado con otras pinturas (del siglo XVII al parecer) debajo de las cuales, se pueden advertir claramente los oros de los nimbos y de las fimbrias. Sería de desear que fuese levantada esta pintura posterior, para que apareciera en todo su esplendor el primitivo retablo, de cuya belleza puede juzgarse por dos trozos pequeños que quedaron sin repintar, a la altura de la mesa del altar, a la derecha e izquierda".

Hay que advertir que gran parte de su mazonería original desapareció en las reformas del siglo XVIII, así como también el sagrario expositor destinado a ocupar la parte central del banco, sustituidos ambos por trabajos de carpintería de la época.

Disposición de las escenas en el retablo Gótico (1438-1476)

Los pintores del siglo XV programaron las escenas a representar en el retablo de San Salvador de Ejea de los Caballeros atendiendo a la titularidad del templo al que se destinaba la obra. Se trataba de plasmar en imágenes la Vida del Salvador, desde su Infancia hasta su muerte, y completarla con su posterior Resurrección, más dos pasajes de los Hechos de los Apóstoles (Ascensión y Pentecostés) para terminar con su Segunda Venida para juzgar a vivos y muertos. Se puede considerar como la Historia de los orígenes del Cristianismo narrada en veinticuatro capítulos, inspirados en los Evangelios Canónicos y enriquecidos con los Apócrifos, según era frecuente en aquel tiempo.


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Blasco de Grañén y Martín de Soria, 1454-1476, detalle «Epifanía» del retablo mayor de la Iglesia de San Salvador de Ejea de los Caballeros.

En el banco, de izquierda a derecha del observador, se dispusieron: la última Cena la Oración en el huerto, el Beso de judas, la Flagelación, Jesús ante Pilatos y Jesús camino del Calvario. En el cuerpo del retablo, comenzando por la zona más alta (tercer piso) de la calle lateral izquierda, según el punto de vista del observador, se encontraban: Adoración de los pastores, Circuncisión, Epifanía, Presentación en el templo, Huida a Egipto y Jesús entre los doctores de. la Ley. En el piso intermedio y en tí misma dirección, de izquierda a derech del observador, aparecían: Bautismo de Jesús, Transfiguración, Bodas de Caná, Curación del ciego, Multiplicación de los panes y de los peces, Resurrección de Lázaro. Finalmente, en el primer piso del cuerpo del retablo, también de izquierda a derecha del observador, estaban: Entrada en Jerusalén, Resurrección de Cristo, Duda de Santo Tomás apóstol, Ascensión de Jesús a los cielos, Pentecostés y Juicio Final.

Se podía hacer una lectura consecutiva de lo relatado en imágenes pintadas, advirtiendo que el piso más alto se dedicaba a la Vida de Jesús Niño, que en él central era su vida pública lo reflejado en las tablas y que en el piso inferior se atendía a plasmar lo sucedido al acabar su Ministerio público, desde los preliminares de la última Pascua (Entrada de Jesús en Jerusalén) hasta el Juicio Final. El banco constituía parte del relato de este postrer período, al estar dedicado a la Pasión.

Disposición de las escenas en el retablo Barroco (c. 1704)  

Los pintores del siglo XVIII pintaron sobre las pinturas ya existentes utilizadas como soporte sin tener en cuenta su sentido iconográfico y, en la mayoría de los casos, representando escenas diversas a las existentes en su origen. Desconocemos cuál fue el criterio elegido para la elección de los temas en la nueva decoración pictórica, pero se advierte en ella una ausencia de relación en lo representado, al contrario de lo que se había dado en la primera.

En el banco se representaron las escenas de la Adoración de los pastores y de la Adoración de los ángeles, en composiciones apaisadas que comprendían, cada una de ellas, dos de las originales del siglo XV.

En el cuerpo del retablo, comenzando por la zona más alta (tercer piso) de la calle lateral izquierda, según el punto de vista del observador, se encontraban: Visitación de María a Santa Isabel, Ascensión a los cielos, Pentecostés, Multiplicación de los panes y de los peces, Jesús y, los Peregrinos de Emaús, y, Asunción de María. En el piso intermedio, y en la misma dirección, de izquierda a derecha, Bautismo de Jesús, las Tentaciones de Cristo en el desierto, las Bodas de Caná, la Transfiguración, la Ultima Cena y la Resurrección de Cristo.

Finalmente, en el primer piso del cuerpo del retablo, de izquierda a derecha, se mostraban: Anunciación, Circuncisión, Purificación, Huida a Egipto y Jesús entre los doctores de la Ley.

El coronamiento en el retablo gótico lo constituían seis tablas colaterales de la tabla central oculta por el doselete que cobijaba la imagen titular. Dichas tablas, prolongación de las calles laterales, se cubrieron con pan de oro decorado con motivos ornamentales de carácter vegetal hechos a punzón, El efecto decorativo debía ser magnífico al culminar el mueble, pues su resplandor dorado se confundiría con la zona superior de los muros de la capilla y, el arranque de su bóveda. En el siglo XVIII esta zona más alta del retablo se ocupó con figuras de Virtudes (Caridad, Prudencia, cte.) entre angelotes. El guardapolvo presentaba originalmente figuras de profetas del Antiguo Testamento, anunciadores de la Venida del Mesías, alternando con escudos heráldicos de la Casa Real de Aragón. Es la zona que más ha sufrido el deterioro por el paso de los años y, no parece que se pintara encima una nueva decoración.

La documentación custodiada en el Archivo de Protocolos de Zaragoza, que se incluye al final del estudio, proporciona gran número de datos relativos a los autores del retablo. La obra se encargó a Blasco de Grañén el 22 de diciembre del año 1438, según capitulación firmada en Zaragoza ante el notario público don Alfonso Martínez, pero su realización, por una serie de factores, no se daría por acabada hasta 1476, en que el encargado de su terminación, por fallecimiento de Grañén en octubre de 1459, su sobrino Martín de Soria, nombraba al párroco de San Salvador, de Ejea, don Francisco Ezpel, su procurador para cobrar por su mediación los últimos pagos de la obra.

Destacado papel desempeñaron, los carpinteros hermanos Domingo y Mateo de Sariñena a los que había encargado Grañén la realización de la imagen titular y de la mazonería del retablo, lo que completarían después de fallecido éste, concluyéndolo en abril de 1464.

Blasco de Grañén se encuentra documentado entre los años 1422 y 1459, fecha de su fallecimiento. Desde el 18 de mayo de 1422, en que la muerte de su padre, Domingo Grañén, le convierte en tutor de su hermana menor, Marta, hasta el 4 de noviembre de 1459, en que se indica en el albarán de pago firmado por Martín de Soria que trabajaba en el retablo de Aguilón (Belchite, Zaragoza) junto con los pintores Juan Rius y Salvador Roig, que su tío Blasco de Grañén había fallecido "en días pasados", se suceden las noticias de su actividad profesional, desarrollada con notable éxito desde Zaragoza, donde residía en el barrio de la parroquia de Santa Cruz, para las tres provincias aragonesas. Así se refleja por el título de "Alguacil del señor rey de Navarra" (el infante don Juan 11 Rey consorte de Navarra, en virtud de su matrimonio con la reina doña Blanca de Navarra (1425-1441) y desde 1458 Rey de Aragón, con el nombre de Juan II hasta su fallecimiento, sucedido en 1479) con que fue honrado en el año 1450. Además del rey, otros miembros de la nobleza, de la Iglesia y de la alta burguesía de Aragón fueron clientes suyos, de modo que pasó a ser, en poco tiempo, uno de los más destacados pintores de su generación. Así, por ejemplo, el gran mecenas de las artes, don Dalmau de Mur y Cervelló, que ocupo la sede metropolitana de Zaragoza entre 1431 y 1456, le encargó, entre otras cosas, la pintura del retablo mayor de la iglesia parroquial en Albalate (Teruel), cuya tabla titular (230 x 145 cm.), con la Virgen y el Niño entronizados acompañados por ángeles músicos -uno de los temas más populares del maestro- se custodia en el Museo de Bellas Artes de Zaragoza. El hecho de que la villa de Albalate, propiedad de la mitra zaragozana desde 114 9, fuera el lugar elegido por don Dalmau para convocar -con fecha de 10 de enero de 1452- un sínodo al que concurrieron representantes de todos los lugares que caían bajo la jurisdicción de la mitra zaragozana, pudo contribuir a divulgar su popularidad por las distintas tierras aragonesas. Pero, sin embargo, ya con anterioridad había trabajado para lugares turolenses como es el caso de la villa de Muniesa, donde llevó a cabo un retablo para su iglesia parroquial que terminaba de cobrar en 1433 encargos para Zaragoza capital y provincia (retablo de Santa Fe para Santa María la Mayor de Zaragoza, en 1446, retablo de Santiago el Mayor para Santa María de Épila, en 1437, retablo de San Martín de Tours para La Puebla de Albortón, en 1445, retablo para los Franciscanos de Borja, en 1447) alternaron con los de la provincia de Huesca, como el famoso retablo de Lanaja, que se encontraba en proceso de realización el 7 de junio de 1437, fecha en el que el pintor declara haber cobrado del Concejo de dicha localidad la suma de cien florines de oro, por la segunda tanda, de los trescientos veinticinco que costaba hacer el retablo. No menos popular es el de la parroquia de Ontiñena, réplica del anterior (y como éste, conocido por fotografías anteriores a 1939 al haber ardido en la última guerra civil), del que, sin conocerse la fecha exacta de su inicio, se sabe que lo encargó doña Beatriz Cornel, abadesa de Santa María de Sigena (1427-1451), por figurar sus armas en el guardapolvo del retablo desaparecido. Al pertenecer Ontiñena al Señorío de Sigena, así como otras villas, no es de extrañar este mecenazgo. De otros retablos queda constancia que fueron encargados por destacados miembros de la sociedad aragonesa, como sucede con el retablo de la Virgen con el Niño, contratado por el caballero Luis de Santa Fe, hijo de mosén Sperandeu de Santa Fe, residente en Tarazona, con Blasco de Grañén, el 6 de marzo de 1438, por la suma de ciento veinte florines de oro de Aragón. Su tabla principal, con la Virgen y el Niño, entronizados acompañados por ángeles músicos, más el retrato de mosén Sperandeu, se custodia hoy, en el museo Lázaro Galdiano, en Madrid. Y lo mismo sucede con el desaparecido tríptico de la iglesia parroquial de Belchite (Zaragoza), que sólo se conoce por fotografías dedicado a narrar escenas de la Vida de María.

Un artista tan prolífico tuvo que contar, necesariamente, con colaboradores y, discípulos que le ayudaran a cumplir los compromisos adquiridos, y, eso justificaría, tal vez, ciertas diferencias de calidad en cuanto al acabado de las obras, que advertimos en algunos casos.

En el capítulo de colaboradores cabe mencionar a Jaime Romeu, pintor de Zaragoza, que se cita como copartícipe suyo en la realización del retablo de San Bernardino de Siena, encargado a ambos por los cofrades de dicha cofradía, para su capilla en el convento de San Francisco de Zaragoza, con fecha de 27 de julio de 1451. Otros pintores zaragozanos mantuvieron relación con él, sin que, de la lectura de los documentos, se pueda saber si cabe incluirlos en el grupo de sus colaboradores. Así sucede con Pascual Ortoneda, para el que actúa como testigo Grañén en 1433, junto con otro pintor llamado Juan de Longares, y del que sabemos que en 1456, residente en Monzón, le debía a Grañén cierta cantidad de dinero. O con Antonio Ruill, pintor y procurador de la iglesia de la Santa Cruz de Zaragoza, al que abona cierta suma en 1434. O con Juan Arnaldín, hijo de Benito Arnaldín y hermano mayor de Jaimico, asímismo pintores, que actúa como testigo suyo en un albarán del año 1440, por su trabajo en el retablo mayor de San Salvador en Ejea. O con los pintores Pedro García y Pedro Benet, testigos en el contrato de aprendizaje de Petrico Fernández con Blasco de Grañén, en 1445, de los que el primero volvería a actuar de testigo en un albarán firmado por Grañén por el pago de su labor en el retablo de los franciscanos de Boria, en 1447. O con Miguel Vallés, miembro de otra ilustre familia de pintores, de origen castellano, residentes en Zaragoza, que en 1456 firma como testigo en el último pago del retablo de Borja, con el que, sin duda, mantuvo lazos de amistad, pues en febrero de 1457 era Grañén quien hacía de testigo en el inventario de los bienes dejados por Catalina Pilza, mujer de Miguel Vallés, que murió sin hacer testamento.

Como maestro de pintores, a los que enseñara su oficio, sabemos que tuvo de discípulos, a Jaime Arnaldin, apodado 'Jaimico", natural de Calatayud, miembro de una familia de pintores muy conocida en aquella ciudad y sus alrededores, que estuvo en su taller en Zaragoza desde septiembre de 1435 hasta el mes de abril de 1442, en que quedó cancelado el compromiso a gusto de ambos. Otro aprendiz suyo fue Petrico Fernández, hijo de Alfonso Fernández, natural de Belorado (Burgos), quien se comprometió como discípulo durante seis años, a contar desde el mes de noviembre de 1445. Algunos meses antes de morir, Grañén todavía actuaba como maestro de pintores, según cuenta un documento con fecha de 16 de agosto de 1459, en que tomó de aprendiz a "Miguelito, el hijo de Pedro de Balmaseda, vecino de la ciudad de Zaragoza, durante cinco años", lo que, como se sabe, no pudo cumplir al sorprenderle la muerte en el mes de octubre de ese mismo año.

A la luz de la documentación expuesta y de lo que se conserva pintado por su mano, no cabe duda de que Blasco de Grañén fue una de las personalidades artísticas más atractivas de las que trabajaron en Aragón en el segundo tercio del siglo XV Su estilo pictórico lo convierte en la gran figura del estilo gótico internacional tardío, con notables alusiones al mundo de la miniatura y de la tapicería franco-flamencas, que, indudablemente, conocía bien. Manifiesta en sus retablos una acusada individualidad, reflejada en la interpretación de la iconografía religiosa esencialmente dedicada a plasmar escenas evangélicas, destacando su aportación al tema de la Virgen entronizada con ángeles músicos, derivado de los trecentistas toscanos, al que sabe aportar un especial encanto, como se advierte en los ejemplos conservados de Albalate y de Tarazona, o en los conocidos por fotografías de Lanaja y Ontiñena. El dibujo resulta de gran expresividad, aún en las escenas de menor tamaño, y su policromía es de gran brillantez, enriquecida por la importancia concedida atoro, aplicado en los fondos y en nimbos y atavíos.

El retablo mayor de San Salvador en la parroquia de dicha advocación en Ejea de los Caballeros, contratado en 1438, seguía fielmente el modelo de otros retablos llevados a cabo por Blasco de Grañén en esa época, así, por ejemplo, el de los ya citados de Lanaja y, de Ontiñena, en la provincia de Huesca, conocidos por las fotografías realizadas con anterioridad a 1936. Las seis escenas de la Pasión de Cristo que ocupaban el banco en el mueble de San Salvador de Ejea, repiten fieImente, hasta en los menores detalles, las composiciones de igual iconografía realizadas en aquellos retablos y, también las que figuraban en el banco del retablo pintado por encargo de la familia Sperandeu de Santa Fe, de Tarazona, de las que se conservan, algo deterio radas, aquellas del Beso de judas, Jesús ante Pilatos y Flagelación, en el Ayuntamiento de Tarazona.

La elevada suma solicitada por Blasco de Grañen para dar cumplimiento al retablo de Ejea (diez mil sueldos) se justifica no sólo por el tamaño de la obra, sino también porque en el precio se incluía la cantidad de dos mil seiscientos sueldos que costaba la labor del trabajo en madera -imagen titular y, mazonería- que había encomendado el pintor a los afamados tallistas Domingo y, Mateo de Sariñena que volverían a colaborar con él en el retablo de San Jaime para la parroquia de Épila (Zaragoza).

En el momento de su muerte, octubre de 1459, su viuda, doña Blanca de Tena, junto con don Pedro Oriz, clérigo y, rector ,de la iglesia de Santa Cruz de Zaragoza, parroquia a la que pertenecía el matrimonio Grañén por razones de vecindad, como ejecutores de las últimas voluntades del artista, se hicieron responsables de dar terminación a lo que el pintor había dejado sin concluir, entre otras cosas, el retablo de Épila y el retablo de Ejea de los Caballeros. Lo más fácil para ellos, dada la gravedad del problema planteado, fue encargar la finalización de las obras a un pintor conocido de profesionalidad comprobada, de ahí que se dirigieran al pintor zaragozano Martín de Soria, sobrino de Grañén, documentado en Zaragoza desde 1449 hasta 1487, año de su fallecimiento. Los trabajos de mazonería continuarían a cargo de los hermanos Sariñena, quienes darían por cumplida su labor a comienzos del mes de abril del año 1464.

La biografía de Martín de Soria, que se puede reconstruir por medio de la documentación conservada en el Archivo de Protocolos de Zaragoza, informa de sus casi cuarenta años de actividad profesional como pintor de retablos, con residencia en Zaragoza ciudad (tal vez en el barrio de San Pablo), y, de su valía artística refrendada por el gran número de contratos en los que figura para trabajar en las tres provincias aragonesas. Estuvo casado con Catalina Velart, que le sobreviviría algún tiempo, y en el momento de testar (24-VI-1487) tenía cinco hijos. El hecho cierto de que fuera sobrino de Blasco de Grañén le pudo facilitar el inicio de su carrera artística y proporcionarle los primeros clientes. Así lo sugiere la documentación, pues en septiembre de 1452 Grañén figura como procurador de su sobrino, que por aquel entonces residía temporalmente en Sariñena (Huesca) y en noviembre de 1457, de nuevo aparece como su principal fiador en la capitulación de un retablo para el lugar de Aguilón (Zaragoza), firmado por Martín de Soria en colaboración con el pintor Juan Ríus...

Más info del Retablo gótico de la Iglesia del Salvador de Ejea de los Caballeros



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Huida a Egipto. Retablo Mayor de San Salvador. Iglesia de San Salvador. Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Pintura al temple sobre tabla. Autores: Blasco de Grañén y Martín de Soria (1438-1476). La Huida a Egipto se narra el el evangelio de San Mateo (2, 13-14), “Partido que hubieron ( Los Magos), el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo levántate, toma al Niño y a su Madre y huye a Egipto, y estáte allí hasta que yo te avise, porque Herodes va a buscar al Ñiño para matarlo”.

La escena principal, la Huida a Egipto, se sitúa en primer plano. En planos más alejados , que muestran un hermoso paisaje rural , se sitúan otras escenas del ciclo narrativo sagrado (pregunta a los campesinos por parte de los soldados de Herodes, etc.). Al fondo obsérvese el maravilloso paisaje urbano de una ciudad amurallada, torreada, con bellas arquitecturas góticas en su interior bordeada por un caudaloso río (inspirado quizás en Zaragoza) que permite la circulación fluvial de pequeñas embarcaciones; los curiosos sobre el puente (que puede recordar el pintado por Jean Van Eyck en su obra “la Virgen del Canciller Rolin”) se deleitan en el fluir de las aguas y en el entorno paradisíaco que les envuelve. Aunque pudiera pensarse que el artista ha usado una perspectiva caballera típica del gótico internacional, con una línea de horizonte muy elevada, de forma que conforme nos elevamos en los registros de la tabla nos alejamos en profundidad, la impronta del mundo flamenco, especialmente en el naturalismo pisajístico parece evidente. Véase, no obstante, la parte superior dorada y con motivos decorativos , característica de Blasco de Grañén y del gótico internacional en general.



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Bodas de Caná. Iglesia de San Salvador. Ejea de los Caballeros (Zaragoza). Pintura al temple sobre tabla. Autores: Blasco de Grañén y Martín de Soria (1438-1476). El episodio de las Bodas de Caná se narra en el evangelio de San Juan (2, 1-11), “Díjoles Jesús : Llenad las tinajas de agua. Las llenaron hasta el borde y El les dijo : Sacad ahora y llevadlo al maestresala. Se lo llevaron y luego que el maestresala probó el agua convertida en vino...” .

Sin duda es una de las imágenes más seductoras e interesantes del retablo, no sólo por la fecha de 1454 que figura superpuesta en la panza de la tinaja situada en primer plano, (fecha cuatro años anterior a la muerte del Maestro Blasco de Grañén (1459), y dato que junto al documento de concordia de 1463 entre los representantes de Grañén, su viuda Gracia de Tena y el Rector de la Parroquia de Santa Cruz don Pedro Oriz y los representantes de la villa ejeana, en el que se dice que el Maestro había cobrado ya 7.400 sueldos de los 10.000 acordados para la hechura del retablo, puede hacernos pensar, salvo ardid de los firmantes como señala Lacarra, que el retablo estaba ya muy avanzado a la muerte de Grañén).

Nuevamente se recurre a la perspectiva en altura, cuanto más elevado más alejado, para representar un ambiente de la época del siglo XV en lo que se refiere a usos, atavíos, elementos culinarios (alimentos – pan, aves, cerezas ¿quizás con simbolismo lujurioso?, no lo parece estando Cristo y la Virgen en la escena- y bebidas – vino en vasijas cerámicas-, y forma de presentarlos), menaje ( platos, cuchillos , véase cómo comen directamente con la mano), mobiliario, actitudes de refinamiento, costumbres , diferencia y distancia de las clases sociales , apreciable no sólo en la relación de subordinación de los criados respecto a los señores o en las indumentarias cortas de aquellos, sino incluso en el tamaño inferior con que se representa a los sirvientes (tamaño ”espiritual” medieval, como es habitual hacerlo con los donantes, diferencia de tamaños que se salvará en el Renacimiento). Obsérvese la composición en T que, junto al ajedrezado del suelo, da profundidad a la escena. Apréciese igualmente los anacronismos de indumentarias, etc. correspondientes al siglo XV aragonés , para representar un hecho acaecido en el siglo I y en la ciudad de Jerusalén.

La escena de Bodas de Caná representa el primer milagro de Jesús , en presencia de su Madre María y sus discípulos , en Caná de Galilea. Un sirviente vacía , en las grandes tinajas , agua de tono ligeramente azulado mediante una pequeña jarra cerámica, pero su contenido adquiere el color rojizo del vino al ser vertido en los grandes recipientes, ante la sorpresa tímida y encantadora de los servidores. Obsérvese también la delicadeza, la dulzura, en la posición de las manos y de la actitud en general, de algunos comensales o de los propios sirvientes (véase la exquisitez del criado que ocupa la posición central de la escena) y la riqueza de algunos tocados, collares, etc. reflejo del amaneramiento, del gusto selecto, del refinamiento del siglo XV, especialmente en el gótico internacional , también denominado con toda justicia “cortesano”.

Quizás sea apreciable la mano del maestro en la techumbre de madera, en algunos rostros blanquecinos, de factura simple no muy naturalista, de narices afiladas y delgadas como el de la Virgen o los propios sirvientes, o en ese trono frontal y con tejadillo-dosel , decorado con motivos vegetales que recuerda , por ejemplo, al que cobija a Pilatos en la escena de “ Jesús ante Pilatos” del banco de este mismo retablo de Ejea, realizado claramente por Blasco de Grañén, o el trono de la misma escena de Pilatos en el retablo de los Sperandeu de Tarazona o en el rostro oval y suavemente inclinado de la Virgen similar , por ejemplo, al de la escena de “Jesús entre los doctores” del retablo del Convento de San Francisco de Tarazona.

Más info: http://es.wikipedia.org/wiki/Iglesia_de_San_Salvador_(Ejea_de_los_Caballeros)
 
Su web: http://www.aytoejea.es




Retablo de San Blas de Luesia (Zaragoza)


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La iglesia de El Salvador en Luesia (Provincia de Zaragoza, España), es una interesante y compleja edificación situada en la zona más alta del núcleo, junto a los restos del antiguo castillo medieval, al que se encuentra histórica y constructivamente asociada.

El origen de iglesia de El Salvador en Luesia se remonta a finales del siglo XI con la construcción de la cabecera de triple ábside semicircular con doble cripta en su parte inferior, mientras que el cuerpo de tres naves fue levantado a lo largo del siglo XII y las dos portadas de sus frentes meridional y occidental responden ya a modelos de principios del siglo XIII, identificados con los del llamado Maestro de Agüero.

Esta fábrica románica sufrió una profunda reforma a mediados del siglo XVI que consistió en el tabicado interior de los ábsides, la unión de la nave de la Epístola con la central, la fragmentación de la del Evangelio en tres capillas, la construcción de una nueva sacristía, el recrecimiento en altura de toda la fábrica con la consiguiente sustitución de las bóvedas originales por otras de crucería estrellada, la colmatación de las criptas con escombros, el cegamiento de la portada meridional, la colocación de una espadaña sobre el antiguo campanario y la construcción de un atrio para la protección de la magnífica portada occidental, que después fue transformado en época barroca.

A pesar de todas estas reformas, su imagen sigue siendo bastante unitaria, especialmente al exterior, donde el empleo de sillar en toda la fábrica y la presencia de potentes contrafuertes hace que se perciba como un volumen monocromo, compacto y rotundo, mientras que al interior la nave ha quedado ligeramente descentrada y los ábsides originales sólo son visitables a través de la sacristía. No obstante, al menos las criptas fueron recuperadas en los años 1970.


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Panorámica de Luesia. Zaragoza


Veamos a continuación algunas imágenes del bello retablo de San Blas de Luesia (Zaragoza). Recordemos que Blasco de Grañén, tío de Martín de Soria, pintó un retablo de triple advocación en la localidad zaragozana de Anento, dedicado a San Blas, la Virgen de la Misericordia y Santo Tomás Becket. Varias de las escenas que vemos en el retablo de Blasco de Grañén relativas a la leyenda de San Blas aparecen en el retablo de Luesia.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Vista general. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

Este retablo, del que se desconoce su capitulación, se compone de predela de cinco casas, cuerpo de tres calles y coronamiento. En él se reflejan diversas escenas relativas a San Blas tomadas de la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine, dominico genovés del siglo XIII. Es uno de los retablos más completos dedicados a la vida de este santo obispo de Sebaste (Armenia).

En la calle central se representa a San Blas erguido vestido de pontifical y el Calvario como coronamiento del retablo. En la calle lateral izquierda vemos las escenas de San Blas consagrado como Obispo en la parte superior y San Blas entre los animales salvajes es apresado en la gruta en la que vive. En la calle lateral derecha vemos las escenas del santo curando a un niño de una espina que se le ha clavado en la garganta, en el piso superior, y en el inferior vemos a San Blas encarcelado y agasajado por una viuda a quien el santo había devuelto, por intercesión divina, un cerdito que un lobo había robado a la devota mujer. En el banco se representan las escenas del martirio de San Blas con el cardador de lana, el martirio de las siete mujeres que habían recogido su sangre, la misa de San Gregorio, el santo caminando sobre las aguas infestadas de soldados del gobernador que se ahogan, y la decapitación de San Blas.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Tabla central. San Blas. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En la calle central vemos , como tabla principal del retablo, una hermosísima representación de San Blas obispo, de pie , bendiciendo con su mano derecha en la que lleva cinco anillos dorados y gofrados. Sostiene con su mano izquierda el báculo y el cardador de lana y está tocado con mitra lujosa rodeado por un nimbo dorado de círculos concéntricos. Viste de pontifical cubriéndose con una suntuosa capa pluvial, abrochada en su parte superior, y en cuyos bordes se representan en bellísima cenefa algunos apóstoles erguidos bajo doseletes de estuco dorado en relieve . Dichos apóstoles visten atractivas y polícromas indumentarias, distinguiéndose entre ellos San Pedro con las llaves, San Pablo con la espada, quizás San Bartolomé con el alfanje, y probablemente Santiago el mayor de peregrino con bordón y sombrero de ala vuelta. Un donante dominico, tonsurado , aparece arrodillado a los pies del santo . La escena se desarrolla en primer plano ante un murete , decorado con tracerías caladas , sobre el que reposan finas columnitas fasciculadas de color rosa. Un paño brocado con motivos estilizados en fondo rojo remarca la figura del santo. San Blas se halla en una estancia pavimentada con azulejería en fuga decorada con motivos geométricos y rica policromía . El fondo de la estancia es dorado apreciándose sobre él motivos decorativos de color negro.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Tabla central. San Blas. Detalle del dominico donante. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

Observamos al donante o comitente, tonsurado, arrodillado en posición orante, en actitud reverencial. Su tamaño es muy inferior al de San Blas, siguiendo esa práctica artística medieval de representar a los personajes con un tamaño acorde a su importancia religioso-espiritual, práctica que irá diluyéndose en el Renacimiento.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. San Blas consagrado como obispo. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En la calle lateral izquierda se representa en la escena superior la consagración de San Blas como Obispo . Dos obispos le colocan la mitra y le dan el báculo episcopal. El santo luce nimbo dorado y viste ropa pontifical. Otros clérigos, unos con bonetes y otros mostrando sus tonsuras asisten al acontecimiento.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. San Blas ante las fieras. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En la escena inferior de la calle lateral izquierda se representa a San Blas sentado ante numerosas fieras apaciguadas por su presencia delante de una gruta rocosa en la que hace vida eremítica. Al fondo observamos la aparición de los soldados del gobernador. El santo viste rica indumentaria de obispo y bendice a diferentes animales : un león, un leopardo, un jabalí, un ciervo, un zorro , dos liebres, aves varias y dos perrillos con collarines rojos que quizás forman parte de la comitiva de caballeros militares que, vestidos con ricas indumentarias y tocados, y portando numerosas lanzas y espadas, se aproximan sobre hermosos caballos hasta la cueva del santo. Al fondo se representa un cielo azul y una ciudad con murallas y torres coronadas por bellos chapiteles.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. San Blas sana a un niño atragantado con una espina de pez. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En la calle lateral derecha se representa en la escena superior el milagro de la curación del niño atragantado con una espina de pez , que el santo sanará por intercesión divina. La madre, acompañada por dos mujeres, lleva al niño en brazos y sale al encuentro de la comitiva militar que lleva preso a San Blas. Esta intervención del santo le otorgará fama de santo curador de los males de garganta y será invocado por los fieles para sanar ese tipo de enfermedades.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. El santo encarcelado es agasajado por una viuda agradecida. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En la parte inferior de la calle lateral derecha se representa la hermosa escena en que una viuda devota de San Blas tras haber sido despojada por un lobo del único cerdo que poseía, el santo intercederá obligando al lobo a devolver a la viuda el cerdito robado. La mujer agradecida llevará la cabeza y las pezuñas del animal , cocinadas, sobre una bandeja, al santo benefactor que se halla encarcelado. La Leyenda Dorada añade que la mujer entregó también a San Blas una candela y un pan, tal como vemos en esta escena. Además la mujer lleva un jarro con bebida y un paño. Una inscripción de trazos negros , bajo la ventana enrejada de la celda , dice en caracteres góticos : “Año 1464” y vemos probablemente la firma del autor bajo esa inscripción. El artista ha puesto especial empeño, aunque con logros relativos, en la representación perspectiva de la prisión mediante el suelo de azulejos , la techumbre acasetonada , las paredes de la celda en diagonal, y las puertas del fondo. Obsérvese la atractiva indumentaria del carcelero que guarda la entrada del edificio y porta una gran llave y una bella espada. Adopta una actitud de vigilancia tranquila , discreta y parece respetar con dignidad la acción de gratitud que la mujer muestra al santo obispo.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Calvario. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

Sobre la tabla central de San Blas se representa el Calvario de una forma apretada como si el espacio existente en el lugar originario de ubicación fuera escaso. Hasta dos arbolitos que , al fondo, flanquean la Crucifixión se han pintado de forma inclinada. En el centro vemos a Cristo crucificado a cuyos pies se arrodilla María Magdalena. Flanquean a Jesús su Madre y San Juan evangelista. Como fondo vemos un bello paisaje y una ciudad amurallada y torreada. Han sido superados ya los fondos dorados típicos del gótico internacional y la nueva pintura opta por el naturalismo.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Banco. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En el banco se representan cuatro escenas relativas a la leyenda de San Blas . En la primera de ellas vemos el tormento del santo con el cardador de púas metálicas. La segunda casa de la predela muestra el martirio de las siete mujeres que habían recogido con paños la sangre derramada por San Blas . En la tercera escena del banco se representa la Misa de San Gregorio. La cuarta casa de la predela recoge la escena en la que San Blas camina sobre las aguas del lago al que ha sido arrojado por los esbirros del gobernador para que muera ahogado. En la quinta casa se representa la Decapitación de San Blas.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Martirio de San Blas con el cardador de lana. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En esta escena se representa al martirio de San Blas con rastrillos de púas, atributo que iconográficamente le identifica. Contrasta la desnudez pálida de San Blas y las vestimentas y tocados polícromos de los dos verdugos que se afanan desgarrando las carnes del obispo. El santo está atado a una cruz aspada lígnea que se incrusta en el pavimento y se ajusta mediante calces de madera.La escena tiene lugar en una estancia con solera de azulejería en fuga. Al fondo vemos un muro tras el cual dos curiosos contemplan el tormento. San Blas cubre sus partes pudendas con un ajustado paño, está tocado con la mitra episcopal y luce un nimbo dorado.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Martirio de las siete mujeres que recogieron la sangre del santo. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En esta escena se representa el martirio de siete mujeres devotas que recogieron la sangre derramada por San Blas en su tormento. Las siete mujeres , atadas a cruces aspadas de madera, sufren el mismo tormento que San Blas, desgarramiento de sus carnes con el cardador de púas aceradas. Todas ellas muestran rostros, expresiones y composición similar y repetitiva, cubren sus partes genitales con faldas acampanadas blancas, manteniendo sus pechos desnudos, y lucen largos cabellos rubios. Aunque en la Leyenda Dorada de Jacobo de la Vorágine se dice que al desgarrar sus carnes brotó leche en lugar de sangre, el artista no ha seguido esta versión. El gobernador entronizado contempla impertérrito cómo uno de sus secuaces ejecuta el tormento. Nuevamente vemos el contraste de las bellas indumentarias de vivos colores del gobernador y el verdugo y la piel lechosa de las mujeres semidesnudas.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Misa de San Gregorio. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

En esta escena se representa la iconografía conocida como "Misa de San Gregorio Magno". Celebra la misma el Papa y Padre de la Iglesia occidental San Gregorio Magno que está arrodillado ante el altar vestido con túnica blanca y manto de brocado y mira extasiado a Cristo que derrama la sangre de su costado en el cáliz. Los instrumentos de la pasión se representan al fondo, cruz, clavos, lanza, escalera, paño de la santa Faz, cañas, columna, gallo de la negación. Un ayudante arrodillado, tonsurado y cubierto con roja indumentaria sostiene en su manos la suntuosa tiara papal de triple corona. Un manuscrito abierto reposa sobre el lienzo del altar. La escena tiene lugar en el interior de una iglesia gótica , cubierta con bóveda de crucería y pavimentada con azulejería en fuga intuitiva.

En la Misa de San Gregorio, que carece de fuentes escritas originarias, se representa a este Papa celebrando la Eucaristía en la basílica romana de la Santa Cruz de Jerusalén. En el momento de la elevación de la Sagrada Forma, un asistente, quizás el propio Papa, tuvo dudas sobre la presencia real de Cristo en el acontecimiento. Como respuesta a esa vacilación en su Fe, el mismo Cristo se apareció, rodeado de los instrumentos de la Pasión, y llenando el cáliz con la sangre que brotaba de su costado. El tema fue muy divulgado en los siglos XV y XVI por toda Europa, debido a las indulgencias concedidas a esta representación, y fue difundido por los peregrinos que visitaban la siete basílicas romanas.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. El santo caminando sobre las aguas. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

Se representa en esta escena el episodio en el que el Gobernador ordena arrojar a San Blas a un lago. Por intercesión divina el agua se había solidificado impidiendo la muerte del santo al que vemos caminar sobre la superficie del lago mientras reta a los soldados a que se atrevan a acercarse a él si tanto confian en sus ídolos y dioses paganos. Los soldados del gobernador confiados comienzan a caminar sobre las aguas pero pronto se hundirán pereciendo ahogados. El santo se representa erguido, vestido de obispo con capa pluvial, mitra y báculo dorados. Un ángel enviado por la divinidad , y representado por el artista en atrevido escorzo, protege al santo desde las alturas. Al fondo vemos una ciudad amurallada y torreada y un cielo azul.


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Luesia (Zaragoza). Iglesia de San Salvador. Retablo de San Blas. Decapitación del santo. Martín de Soria (1464). Pintura al temple sobre tabla.

La escena representa la decapitación del santo y tiene lugar ante la presencia del gobernador que se halla sedente en su trono con el cetro en la mano y ante la presencia curiosa de varios personajes de ricas vestimentas, quizás su propia Corte. El santo, vestido de obispo, está arrodillado con sus manos cruzadas ante el pecho, resignado ante lo inexorable, mientras el verdugo secciona su garganta mirando hacia otro lado, quizás arrepentido de su acción macabra.


Más obras


 0_mart_n_de_soria_iglesia_de_san_salvador_retablo_mayor_de_san_salvador_detalle_de_la_crucifixi_n

Pallaruelo de Monegros (Huesca). Iglesia de San Salvador. Retablo mayor de San Salvador. Detalle de la Crucifixión.
Conservadas seis tablas en el Museo Diocesano de Huesca. Obra de Martín de Soria (1485). Pintura al temple sobre tabla.


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Santiago matamoros o Santiago caballero. Autor: Martín Soria. 1470-80. Óleo sobre tabla, 110 x 55 cm. Finales s. XV. Fundación Lázaro Galdiano. Escuela aragonesa. Santiago matamoros. Armado, con sombrero de peregrinos y veneras sobre brazales, manto flotante, montado en caballo blanco, con dos guerreros moros caídos a sus pies. Fondo de peñas. Engatillada y restaurada.


Pintura gótica en Aragón, más info: http://pintura-gotica-aragon.blogsp...as-giner-y.html



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado al pintor gótico aragonés Martín de Soria, activo siglo XV. Según los especialistas este artista está clasificado al estilo hispanoflamenco, corriente naturalista.


Fuentes y agradecimientos: pintura-gotica-aragon.blogspot.com, es.wikipedia.org, , flg.es, enciclopedia-aragonesa.com, jdiezarnal.com, historia-del-arte-erotico.com, franja.balearweb.net, arteinternet.com, anento.es, diariodelaltoaragon.es, apudepa.blogia.com, guiasaludyromanico.blogspot.com, cincovillas.com, eugeniomateo.blogspot.com y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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