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Jacob Jordaens (1593-1678)
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Este trabajo recopilatorio está dedicado al pintor flamenco Jacob Jordaens. Fue Ayudante de Rubens, quien ejerció una gran influencia en su obra. Pintó obras decorativas de gran formato cuya temática se centró en fiestas, grandes banquetes y alegres escenas de género y temas religiosos. De este pintor conozco una decena de pinturas que conserva el Museo del Prado.

Fue un notable retratista, tanto de la alta sociedad como de la pequeña burguesía, pero la principal faceta de Jordaens fueron las escenas populares, género que ya se había iniciado en la pintura flamenca del Siglo XVI. En sus obras predominan los blancos muy luminosos y profundos tonos rojizos.


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Portrait of Jacques Jordaens in Cornelis de Bie's Gulden Cabinet.

Jacob Jordaens (Amberes, 19 de mayo de 1593 – 18 de octubre de 1678) fue un pintor barroco flamenco. Es el último gran maestro de la época en los Países Bajos, tras la muerte de Rubens (1640) y Van Dyck (1641).

Nació en Amberes en 1593. Pintor, dibujante y grabador, siguió la estela de Pedro Pablo Rubens y Anton Van Dyck. Fue un pintor excepcional, pero su obra quedó ensombrecida por la de estos grandes maestros flamencos.

En 1607 entra en el taller del que también fue maestro de Rubens, Adam Van Noort y en 1615 ingresa en el gremio de San Lucas. En 1616 contrae matrimonio con la hija de su maestro, Catharina Van Noort y terminará heredando el taller hacia 1621. Es en este año en el que se sabe que Jordaens ocupa el importante cargo de presidir el gremio. De su aprendizaje, debemos destacar que Jordaens, a diferencia de Rubens y Van Dyck, no realizará un viaje a Italia. No abandonará Flandes.

Su talento atrajo la atención de Pedro Pablo Rubens, que le empleó como ayudante y ejerció una fuerte influencia sobre su pintura. Hacia 1633-38, Jordaens participó en series pictóricas de Rubens como la de la Torre de la Parada de Madrid, de la cual subsisten algunos cuadros en el Museo del Prado: Cadmo y Minerva, Bodas de Tetis y Peleo, La caída de los titanes...

Aunque Jordaens no llegó a desarrollar un estilo tan refinado como el de Rubens, se le considera uno de los pintores más destacados del barroco del norte de Europa.

Ayudado por sus discípulos, pintó obras decorativas de gran formato cuya temática se centró en fiestas, grandes banquetes y alegres escenas de género, entre las que pueden mencionarse sus diversas versiones de El rey bebe; también se dedicó al tema religioso, como demuestra el de La Sagrada Familia con un ángel (~1618-1628 Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid). Sin embargo, su naturalismo más rústico no pareció apropiado para las decoraciones cortesanas más refinadas, por lo que apenas captó algún encargo de este tipo en Inglaterra y Francia.

Su paleta es brillante y sensual, con un predominio de blancos muy luminosos y profundos tonos rojizos. Logró gran fama y recibió muchos encargos, los más importantes después de la muerte de Rubens en 1640, al tener menos competencia.


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La familia del pintor, 1621 - 1622, óleo sobre lienzo, 181 x 187 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

En el Museo del Prado de Madrid se conservan varias obras de este artista entre las que destacan La familia de Jordaens en un jardín (1621-1622) y La Piedad (~1650-1660). Otras obras relevantes son Pan tocando la flauta (Bilbao, Museo de Bellas Artes) y Artemisa (Madrid, Palacio de Liria).

Espero que la recopilación que he conseguido de este pintor flamanco os resulte interesante y contribuya para divulgar su magnífica obra.






Biografía de Jacob Jordaens


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Autorretrato con padres, hermanos y hermanas (detalle), c. 1615, óleo sobre lienzo, Museo del Hermitage, San Petersburgo.

Jacob Jordaens (Amberes, 19 de mayo de 1593 – 18 de octubre de 1678) fue un pintor barroco flamenco. Es el último gran maestro de la época en los Países Bajos, tras la muerte de Rubens (1640) y Van Dyck (1641). A diferencia de sus contemporáneos, nunca realizó un viaje formativo a Italia para conocer el arte clásico, y su carrera destaca por cierta indiferencia hacia las ambiciones cortesanas o intelectuales. Se le considera, por sus contados viajes fuera de los Países Bajos, como un pintor de considerable genio pese a su carácter local.

Fue un pintor de éxito y un notable ejecutor de tapices. Al igual que Rubens, Jordaens fue un maestro de los tapices, las escenas mitológicas y las alegorías, y a partir de 1640 -año de la muerte de Rubens- fue el más notable pintor de Amberes, y como tal recibió numerosos encargos de cortesanos, familias adineradas y otros mecenas. Hoy, sin embargo, es más conocida su obra "de género", pinturas basadas en escenas costumbristas al modo de su contemporáneo Jan Brueghel el Viejo. Entre sus influencias se cuentan no solo pintores flamencos como Brueghel o el mencionado Rubens, sino también artistas del norte de Italia como Jacopo Bassano, Paolo Veronese o Caravaggio.

Jacob Jordaens nació en Amberes el 19 de mayo de 1593, primogénito entre los once hijos del rico mercader de lino Jacob Jordaens y Barbara van Wolschaten. Se sabe poco sobre su primera educación, pero se admite que debió recibir una formación aventajada como heredero de una rica familia. Esta idea se ve confirmada por su dominio de la gramática, su conocimiento del francés y su competencia en cuestiones mitológicas. Su familiaridad con los temas bíblicos se manifiesta en sus muchas pinturas de tema religioso, y su vinculación con estas cuestiones se ve confirmada por su tardía conversión del catolicismo al protestantismo. Al igual que Rubens estudió con Adam van Noort, quien fue su único maestro. Durante esta etapa Jordaens residió en la casa de Van Noort y estableció estrechos lazos con la familia. Después de ocho años de formación con Van Noort, se unió a la Guilda de San Lucas como waterscilder o "acuarelista". A la sazón éste era un medio que solía emplearse como base de los tapices y tal vez ello explica que no se conserven acuarelas del autor.

En 1616, el mismo año en que se le admitió en la hermandad, Jordaens contrajo matrimonio con la hija mayor de su maestro, llamada Anna Catharina van Noort, con la que tuvo tres hijos. En 1618 la pareja compró una vivienda en Hoogstraat, la calle donde se había criado. Hacia 1639 la amplió sobre la vivienda colindante, tal como había hecho Rubens dos décadas antes. Allí residió y trabajó hasta su muerte en 1678.


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El rapto de Europa, Jacob Jordaens, 1615/16, Gemäldegalerie Berlin.

Jordaens nunca realizó el clásico viaje de aprendizaje a Italia para estudiar el arte clásico y renacentista. A pesar de esto, se esforzó notablemente para adquirir láminas de los grandes maestros italianos que podían encontrarse en aquel entonces en el norte de Europa. Así es como conoció a Tiziano, Veronese, Caravaggio y Bassano. Su obra, sin embargo, delata su fuerte arraigo como pintor local, y su apego a la pintura de género de artistas como Brueghel el Viejo, de carácter costumbrista y un tono más bien jocoso.6 La mayoría de sus encargos le llegaban de ricos mecenas flamencos y miembros del clero, si bien hacia el final de su carrera el maestro ya recibía encargos de cortesanos y gobiernos de toda Europa. Además de una considerable cantidad de pinturas al óleo, a lo largo de su carrera realizó numerosísimos tapices, una huella de su temprana vocación de acuarelista.

La importancia de Jordaens puede calibrarse por la cantidad de discípulos que tuvo: el registro de la Hermandad de San Lucas -el tradicional gremio de los pintores- apunta a unos quince entre 1621 y 1667, y a éstos hay que añadir otros seis aprendices que aparecen registrados como tales en documentos de la corte. Entre ellos se contaría su primo, y su propio hijo Jacob. Como Rubens y otros artistas de la época, el estudio de Jordaens dependía en gran medida de sus ayudantes para la producción de sus pinturas. Aunque no muchos de sus discípulos adquirieron fama, tener un cargo en el taller de Jordaens era una posición codiciada por artistas de toda Europa.


Influencia de Rubens

Pedro Pablo Rubens fue tal vez el pintor que más influyó en la obra de Jordaens. El maestro le encargó algunas reproducciones de sus bocetos, que tal vez explican su afinidad por una paleta cromática cálida, su común interés por el naturalismo y su similar adaptación del chiaroscuro y el tenebrismo italianos. Jordaens, que en vida de Rubens solo tuvo un moderado éxito como pintor de retratos, brillaba especialmente en la representación de personajes comunes de la vida cotidiana, tanto en sus pinturas de tema pastoril, de raíces profundamente clásicas, como en escenas morales similares a las que había popularizado Jan Steen. Aunque no fue un especialista, Jordaens solía repetir ciertos temas a lo largo de sus obras, con la intención de personalizar caracteres que van apareciendo a lo largo de su obra con diferentes edades, formando parte de la abigarrada multitud que rodea la mesa de un gran banquete. En cuanto a los temas mitológicos, Jordaens se ciñó a los motivos elaborados por Rubens, si bien filtrándolos a través de su tendencia a la personalización y el costumbrismo realista, así como un cierto aire burlesco que impregna incluso sus obras de temática mitológica o religiosa. El Prometeo, de c. 1640 es un ejemplo claro de la influencia combinada de Rubens y Frans Snyders.


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El regreso de la Sagrada Familia tras la huida a Egipto, por Jacob Jordaens.


Temas

Además de ser conocido como notable retratista, Jordaens realizó obras de temática religiosa, obras de carácter alegórico y mitológico, así como un buen número de grabados. Aunque principalmente fue un pintor histórico, también trabajó sobre proverbios flamencos, del tipo "el viejo canta, el joven parlotea", o representaciones de festivales flamencos ("El Rey bebe").1 Algunas de sus obras prueban su interés por la pintura de animales: en su obra figuran con frecuencia imágenes de caballos, vacas, aves de corral, gatos, perros y ovejas; generalmente eran modelos del natural. A lo largo de toda su vida realizó gran cantidad de apuntes del natural de animales y personas. Después de la muerte de Rubens, acaecida en 1640, Jordaens se convirtió en el pintor más popular de Amberes, y a partir de entonces empezó a recibir encargos de las principales cortes de Europa, especialmente de los reinos nórdicos. Los mismos herederos de Rubens solicitaron su ayuda para terminar un cuadro de Hércules liberando a Andrómeda (Museo del Prado) encargado por el rey Felipe IV de España.

Entre 1635 y 1640, aquejado Rubens por la gota, se concedió a Jordaens autorización para utilizar los bocetos del maestro flamenco para continuar la decoración de la entrada triunfal del Cardenal-Infante Ferdinando, el recién nombrado gobernador de las posesiones españolas en los Países Bajos. Aunque la obra se perdió finalmente, Jordaens también recibió el encargo de concluir las pinturas que decoraban la cámara de la Reina en Greenwich, encargo que igualmente había sido encomendado inicialmente a Rubens, quien rechazó el trabajo a causa de sus crecientes problemas de salud.

Por último debemos destacar que Jordaens también tuvo un papel importante en la decoración de la Torre de la Parada, erigida entre 1636 y 1641. Dos de las obras atribuidas a Jordaens son "Apolo y Pan" (1637, realizada según los esbozos de Rubens) y "Vertumno y Pomona" (1638). A esta producción se sumarían posteriormente una "Caída de los Titanes", el "Matrimonio entre Peleo y Tetis" y el "Cadmo sembrando los dientes del dragón". En 1661 recibió el encargo de elaborar tres tondos de considerable tamaño para el ayuntamiento de Ámsterdam.


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El rey bebe, 156 × 210 cm, Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica.


Religión

Profesar el protestantismo estaba prohibido en Amberes, a la sazón territorio español. Sin embargo, en la última etapa de su vida, Jordaens se hizo protestante, si bien continuó recibiendo -y realizando- los encargos de las ricas iglesias católicas de su región. Por otra parte, la redacción de algunos textos heréticos publicados entre 1651 y 1658 le costaron pagar una multa de 200 libras y 15 chelines. En 1877 se levantó en Putte un monumento conmemorativo que contenía las lápidas del pintor y sus colegas Simon de Pape (I) y Adriaen van Stalbemt, en el lugar donde se encontraban la iglesia y el cementerio protestantes antes de su demolición.

Jordaens falleció en octubre de 1678 a consecuencia de una misteriosa enfermedad endémica de Amberes -llamada 'zweetziekte' o 'polderkoorts', en neerdlandés-, en el mismo día que se había llevado a su hija soltera Elizabeth, quien permanecía en la casa familiar. Sus cuerpos fueron enterrados juntos bajo una lápida del cementerio protestante de Putte, una aldea al norte de la frontera con Bélgica, donde ya descansaban los restos de su fallecida mujer Catharina. Un año después de su muerte, el hijo de Jordaens realizó una generosa donación de "veinticinco libras flamencas a la Camer van den Huysarmen de Amberes", a las que añadió "El lavatorio y unción del cuerpo de Cristo", que fue reubicado en un orfanato para niñas. Aparentemente esta donación se realizó en correspondencia con el testamento de Jordaens, aunque lamentablemente no se conserva este documento.1 Incluso sin haberse encontrado el testamento de Jordaens, su gentileza fue ampliamente reconocida por todos los que le conocían.

Hacia el final de su carrera (1652-1678) el talento creativo y artístico del pintor se fue recrudeciendo. De su brillante paleta juvenil pasó a tonos acres y terrosos, aplicando tan poca pintura que podía verse la tela debajo. Salvo contadas excepciones -como la "Historia de Psyche" que realizó para su propia casa-, su dedicación profesional se fue relajando y en cierto modo sus pinturas parecen afectadas de cierta fatiga.


Obras


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El sátiro y el campesino (1620-21). Obra de Jacob Jordaens. Esta escena en particular, de la que Jordaens realizó multitud de versiones, ilustra una fábula moralizante de Esopo. La historia comienza con el encuentro entre un hombre y un sátiro. Un frío día, mientras conversaban, el hombre se llevó los dedos a la boca y sopló. Cuando el sátiro le preguntó por ese gesto, el hombre le contestó que era para calentarse las manos. Después, cuando se sentaron a comer, el hombre se llevó el plato caliente a la boca y volvió a soplar. Cuando el sátiro le preguntó el motivo, le contestó que era para enfriar la comida. El sátiro entonces replicó, "no puedo considerarte un amigo, si dices que el mismo soplo calienta y enfría". La historia pretende ilustrar sobre la dualidad de la naturaleza humana, aunque algunos críticos sostienen que el interés del autor estaba más en el tema campesino que en la moraleja de la fábula.

El momento particular representado en la pintura es cuando el sátiro declara su desconfianza en el hombre. El hombre aún está comiendo, cuando el diablo se incorpora, alzando la mano, preparándose para salir de la casa.14 Jordaens escogió situar la escena en el interior de una granja abundante en animales: un toro, un perro, un gato y un gallo se acomodan sobre el mobiliario. Del mismo modo, alrededor de la mesa se reúnen figuras de todas las edades: hay un joven detrás de la silla del hombre, una vieja sosteniendo a un niño pequeño, y una joven que se asoma tras el hombro del sátiro.

Es característico del estilo pictórico de Jordaens el modo en que las figuras se empujan hacia el centro de la composición, amontonándose en un pequeño espacio. Jordaens sigue las técnicas tenebristas del claroscuro para definir una iluminación dramática, que resalta algunas figuras de la escena, como el bebé que descansa en el regazo de la anciana. Además, Jordaens recrea efectos naturalistas, como la suciedad en el pie del campesino sentado en primer plano, muy característico del estilo tenebrista flamenco de su época. Jordaens recreó otras versiones de este tema entre 1620 y 1621.14 En esta versión, parece haber situado a la niñera para El sátiro y el campesino del mismo modo en que aparecía en La adoración de los pastores, y a juzgar por la gran cantidad de copias que se han encontrado -todas ellas sin el sello del maestro-, se cree que Jordaens había utilizado este cuadro como ejercicio de práctica para sus asistentes y alumnos en el taller.


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La adoración de los pastores, versión de 1618. Museo Nacional de Estocolmo. Jordaens presenta a la Virgen amamantando al niño Jesús mientras unos pastores, de aspecto flamenco, se postran en adoración. La escena muestra a cinco figuras que, a excepción del niño, aparecen recortadas a la altura de la cintura, subrayando la intimidad de la escena.

Antes de 1616, Jacob Jordaens había estado interesado por la paleta cromática manierista, clara y brillante. Sin embargo, con esta pintura, empieza a utilizar la luz, y no el color, como el medio principal de modelar las figuras en el espacio, haciendo evidente su interés por Caravaggio. La principal fuente de luz en "La adoración..." es una vela sostenida por San José. El efecto puede ser una posible muestra de la influencia de pintores como Adam Elsheimer, conocido por situar la principal fuente de luz en el centro de sus composiciones.1 Otra posible prueba de la influencia de Caravaggio puede encontrarse en el enfoque "realista" que Jordaens aplica al tema: La Virgen y el Niño se presentan de manera sencilla, casi rústica, lejos de los arquetipos idealizados que solían seguirse en las representaciones de este mismo tema.

Jordaens realizó al menos otras seis versiones del tema de la "Adoración". Generalmente, la composición incluye a media docena de figuras agrupadas y recortadas de diversas maneras, que centran la atención del observador en la Sagrada Familia. Este tipo de composición pretendía intensificar el aspecto narrativo de la escena y acentuar la expresión individual de los personajes.


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Escena en la cocina, estudio preparatorio para la obra "Interior de una cocina". Los diseños de tapices representan una parte muy significativa de su obra. Ricas tapicerías, que se contaban entre las obras más lucrativas realizadas entre el Renacimiento y el Barroco, cubrían los salones de las lujosas mansiones de la aristocracia europea desde el siglo XIV. Artistas como Jacob Jordaens, Pedro Pablo Rubens o Pietro da Cortona solían realizarlos por encargo, representando a sus ricos mecenas en escenas mitológicas o históricas cargadas de simbolismo y significación propagandística. Jordaens se convirtió en un especialista en este tipo de obras, y su dedicación y habilidad le ganaron un buen número de clientes. Se le consideró uno de los mayores diseñadores de tapices de su época... más info en la Wikipedia



Algunas obras


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Bacchus as a child, c. 1640. Obra de Jacob Jordaens


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Allegory of Fertility, c. 1618-28. Obra de Jacob Jordaens


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Female Nude, Seen from the Back, 1601. Obra de Jacob Jordaens


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Like to like, c. 1640-45. Obra de Jacob Jordaens


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Satyr Playing the Pipe (Jupiter's Childhood) (fragment), c. 1639. Obra de Jacob Jordaens


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Susanna and the Elders, 1653. Obra de Jacob Jordaens


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The Feast of the Bean King, c. 1640-45. Obra de Jacob Jordaens


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The Flight of Lot and His Family from Sodom (after Rubens), c. 1618-20. Obra de Jacob Jordaens


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Portrait of a Lady, c. 1640. Obra de Jacob Jordaens


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The Holy Family with Various Persons and Animals in a Boat, 1652. Obra de Jacob Jordaens


 26jacob_jordaens_the_tribute_money_peter_finding_the_silver_coin_in_the_mouth_of_the_fish_also_called_the_ferry_bo_google_art_project

The Tribute Money. Peter Finding the Silver Coin in the Mouth of the Fish. Also called "The Ferry Bo..., c. 1616-34 . Obra de Jacob Jordaens


 28jordaens_jacob_i_satyr_and_peasants_google_art_project

Satyr and Peasants, c. 1620. Obra de Jacob Jordaens


 29jacob_jordaens_the_elder_david_and_goliath_google_art_project

David and Goliath. Obra de Jacob Jordaens


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Samson defeats the Philistines. Obra de Jacob Jordaens


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A Roman Camp under Attack by Night. Obra de Jacob Jordaens


 32jacob_jordaens_the_elder_peace_between_the_romans_and_the_batavians_google_art_project

Peace between the Romans and the Batavians. Obra de Jacob Jordaens


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Triumph of Frederik Hendrik, c. 1647-52. Obra de Jacob Jordaens


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Portrait of a Musician with his Muse (possibly a self-portrait) by Jacob Jordaens, Oil on canvas, 118 x 93 cm, Hohenbuchau Collection, on permanent loan to Liechtenstein, The Princely Collections, Vienna


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Portrait of a Family, c. 1647-52. Obra de Jacob Jordaens


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Famille de Darius-Alexandre. Obra de Jacob Jordaens


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Jacob Jordaens - Self-portrait as a bagpipe player

Ver más obras en la Wikipedia



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Monument ter ere van Jacob Jordaens (1593-1678), Adriaen van Stalbemt (1580-1662) en Guillaume van Pape (-1674). Beeldhouwwerk (onthuld in 1877) van Jef Lambeaux (1852-1908), op de plaats van de verdwenen protestantse kerk en de begraafplaats. In het voetstuk zijn de bewaarde grafplaten van Jordaens en van zijn leerlingen Van Pape en Stalbemt verwerkt. Meerdere protestanten lieten zich in die tijd aldaar begraven omdat het dorp, liggend in het gebied van de Calvinistische Republiek der Zeven Verenigde Nederlanden, een kleine protestantse kerk had.




Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado aal pintor flamenco Jacob Jordaens (1593-1678). Fue Ayudante de Rubens, quien ejerció una gran influencia en su obra. Pintó obras decorativas de gran formato cuya temática se centró en fiestas, grandes banquetes y alegres escenas de género y temas religiosos. De este pintor conozco una decena de pinturas que conserva el Museo del Prado. Fue un notable retratista, tanto de la alta sociedad como de la pequeña burguesía, pero la principal faceta de Jordaens fueron las escenas populares, género que ya se había iniciado en la pintura flamenca del Siglo XVI. En sus obras predominan los blancos muy luminosos y profundos tonos rojizos.


Fuentes y agradecimientos a: Matías del Rey, es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, artcyclopedia.com, pintura.aut.org y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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Last edited by j.luis on Thursday, 10 March 2016, 00:10; edited 6 times in total 
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Post Re: Jordaens, Jacob 
 
Gracias J.Luis por este nuevo trabajo. Brillante pintor este que nos has dejado hoy, sus retratos son de enorme calidad.  

Un Saludo.
 




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Post Re: Jordaens, Jacob 
 
Gracias xerbar, la verdad que sí Jordaens, sin duda es un pintor flamenco muy bueno; yo he tenido oportunidad de ver algunas obras en el Prado y lo corroboro. No obstante el mentor de esta galería es nuestro amigo Matías, que me lo propuso, pues hasta la fecha no tenía galería y además me mandó por mail con un montón de imágenes, al cual doy las gracias, pues en los últimos meses está colaborando conmigo.


 


Saludos.
 




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Post Re: Jacob Jordaens (1593-1678) 
 
Jacob Jordaens en el Museo del Prado


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Jacob Jordaens (Amberes, 1593-1678). Pintor, dibujante y grabador flamenco. Hijo de un pañero, en 1607 entró como aprendiz en el taller de Adam van Noort, destacado pintor de figuras que había sido uno de los maestros de Rubens.

En 1615 ingresó en el Gremio de San Lucas de Amberes como maestro pintor al temple y a la aguada. En 1616 se casó con la hija mayor de Van Noort, Catharina; de ese año data su primera obra firmada y fechada, La Adoración de los pastores (Metropolitan Museum of Art, Nueva York). Al año siguiente participó junto a Rubens, Van Dyck y todos los pintores relevantes de la ciudad en la serie de «Los misterios del Rosario» pintada para la iglesia dominica de San Pablo de Amberes.

En 1628 Van Dyck, Rubens y él pintaron cuadros de altar para el nuevo templo de los agustinos; el de Jordaens es El martirio de santa Apolonia (Koninklijk Museum voor Schone Kunsten, ­Amberes). En la década de 1620 presidió el Gremio, y está documentada la presencia de varios discípulos en su activo taller. En 1634 pintó uno de los arcos triunfales diseñados por Rubens para la entrada en Amberes al año siguiente del cardenal-infante don Fernando, nuevo gobernador de los Países Bajos españoles.

En 1637 y 1638 co­laboró con Rubens en el ciclo decorativo destinado a la Torre de la Parada, un pabellón real de caza situado a las afueras de Madrid, siendo uno de los artistas que ejecutaron los lienzos grandes según los ­bocetos al óleo de Rubens. En 1639 compró una mansión en el centro de Amberes, «De Halle van Lier», que posteriormente sería la Jordaenshuis ­(Hoogstraat, n.º 43). En ese año recibió un importante encargo de Car­los I de Inglaterra, una serie de veintidós cuadros con la historia de Cupido y Psique para decorar la Queen's House de Greenwich; el intermediario en la negociación, Balthasar ­Gerbier, no le reveló la identidad del cliente, y el proyecto solo se ejecutó en parte.

En junio de 1640 Gerbier escribió a Inglaterra afirmando que, muerto Rubens, Jordaens era el ­pintor más importante de los Países Bajos del Sur. El artista terminó para Felipe IV de España dos lienzos que Rubens había dejado inacabados, y en 1642 se le pagó por La Visitación, un cuadro de altar para la iglesia de Nuestra Señora de Rupelmonde (ahora en Musée des Beaux-Arts de Lyon).

De 1644 es el contrato de una serie de cartones para tapices sobre proverbios, tejidos por artesanos de Bruselas y adquiridos por el archiduque Leopoldo Guillermo, gobernador de los Países Bajos españoles desde 1647. En 1648 Jordaens recibió de la reina Cristina de Suecia otro encargo de relieve, un ciclo de treinta y cinco pinturas para el castillo de Uppsala; más tarde el rey Carlos Gustavo X le pediría doce escenas de la Pasión de Cristo.

En 1649 fue llamado por Constantijn Huygens para la decoración del nuevo palacio de los Orange, «Huis ten Bosch», próximo a La Haya; Jordaens pintó el lienzo más importante de todo el programa, El triunfo del príncipe Federico Enrique. Durante la década de 1650 siguió diseñando tapices, entre los que destaca una serie sobre la doma de caballos, El picadero (también adquirida por Leopoldo Guillermo), y cuadros de altar para las iglesias de Amberes. Fue también en esos años cuando se le condenó a pagar una elevada multa por publicar escritos heréticos, primer testimonio documental de su protestantismo.

Su esposa falleció en 1659 y fue enterrada en el cementerio protestante de Putte, pasada la frontera con la República de Holanda. No hay duda de que Jordaens y su familia (como Adam van Noort y la suya) llevaban muchos años siendo protestantes en secreto. El impuesto sobre la propiedad de 1659 revela que en esa época era muy rico, uno de los cuatrocientos ciudadanos más acaudalados de Amberes y el más pudiente de los pintores con gran diferencia.

En 1661 los burgomaestres de Amsterdam le encargaron una escena de la vida de Claudius Civilis para la casa consistorial, y Jordaens acabó pintando cuatro. En 1666 el emperador Leopoldo I y el duque Carlos Manuel II de Saboya compraron juegos de tapices diseñados por él. En 1669, cuando contaba setenta y seis años, le visitó el pintor hamburgués ­Matthias Scheits y lo encontró pintando «diligentemente»: afable y cordial, Jordaens le mostró su extensa colección de arte, que comprendía muchas obras de los maestros antiguos junto a las suyas. En 1671 tomó la comunión según el rito calvinista en Amberes, y desde entonces lo celebró con regularidad en su casa.

En 1677 le visitaron el príncipe Guillermo III de Orange y su secretario Constantijn Huygens. Murió el 18 de octubre de 1678, probablemente víctima de la peste que azotaba la ciudad. Su hija Elizabeth falleció el mismo día, y ambos recibieron sepultura junto a Catharina en el cementerio calvinista de Putte. Jordaens fue un artista muy variado, autor de cuadros de altar, asuntos de la mitología y el mundo clásico, escenas de género y retratos. Diseñó tapices y practicó el grabado al aguafuerte. Como Rubens, con quien colaboró estrechamente, tuvo un taller muy activo, con numerosos discípulos y ayudantes. Fue famoso fuera de su patria y vendió pinturas y tapices a los soberanos de los Países Bajos españoles, Inglaterra y Suecia; pero, a diferencia de Rubens y Van Dyck, no salió de su país, prefiriendo no hacer el acostumbrado viaje a Italia ni visitar cortes extranjeras. Su estilo, aunque influido por los de Van ­Noort y Rubens, es muy original: Jordaens pinta figuras grandes, frecuentemente desnudas, con pincelada suelta y colores intensos, a menudo realzados por una iluminación dramática. En sus últimos años se advierte un marcado descenso de la calidad achacable a la merma de sus facultades, pero eso no debe oscurecer los grandes logros de su madurez.

El Prado posee un grupo sobresaliente de pinturas de Jacob Jordaens. Una de ellas es La familia del pintor (1621-1622), que muestra al propio pintor con su esposa Catharina van Noort, su hija mayor Elizabeth y una criada. El joven y ya aclamado maestro aparece ahí con gesto altivo, sosteniendo un laúd y apoyando descuidadamente la mano derecha en el respaldo de una silla; nada deja entrever su profesión. Su hija, quieta por un instante pero a punto de escapar del tierno abrazo de su madre, mira con picardía al espectador. Las Diosas y ninfas después del baño se solazan en una fuente ante la famosa arquería del patio de la casa de Rubens en Amberes. Este cuadro parece algo posterior a la muerte de Rubens, y podría ser un ingenioso tributo al amigo y colega de Jordaens. Ofrenda a Ceres trata un tema muy poco frecuente, en el que el artista demuestra su inventiva, a menudo infravalorada: es una obra extraordinaria y hermosa, sumamente original y hábil. Meleagro y Atalanta, una poderosa y vibrante pintura narrativa que inicia a principios de la década de 1620, se cuenta entre las mejores escenas mitológicas de su autor. También se conservan en el Prado las colaboraciones de Jordaens con Rubens para la Torre de la Parada: Las bodas de Tetis y Peleo, Cadmo y Minerva y La derrota de los titanes.

Obras en el Prado

   - La caída de los Gigantes, óleo sobre lienzo, 171 x 285 cm, 1636 - 1638 [P01539]
    - Meleagro y Atalanta, óleo sobre lienzo, 152,3 x 240,5 cm, 1620 - 1623 [P01546]
    - Ofrenda a Ceres, óleo sobre lienzo, 165 x 112 cm, hacia 1619 [P01547]
    - El amor de Cupido y Psique, óleo sobre lienzo sobre tabla, 131 x 127 cm, hacia 1630 [P01548]
    - La familia del pintor, óleo sobre lienzo, 181 x 187 cm, 1621 - 1622 [P01549]
    - Tres músicos ambulantes, óleo sobre tabla, 49 x 64 cm, 1645 - 1650 [P01550]
    - Apolo vencedor de Pan, óleo sobre lienzo, 180 x 270 cm, 1636 - 1638 [P01551]
    - Las bodas de Tetis y Peleo, óleo sobre lienzo, 181 x 288 cm, 1636 - 1638 [P01634]
    - Cadmo y Minerva, óleo sobre lienzo, 181 x 300 cm, 1636 - 1638 [P01713]
    - La Piedad, óleo sobre lienzo, 221 x 169 cm, 1650 - 1660 [P06392]
    - Entierro de Cristo, aguada, lápiz y pluma sobre papel marrón, 192 x 176 mm (Atribución dudosa)


Imágenes de las obras de Jordaens


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La caída de los Gigantes, 1636 - 1638, óleo sobre lienzo, 171 x 285 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

La caída de los gigantes es un episodio brevemente narrado por Ovidio en sus Metamorfosis, Libro I (151-155), en la cual los gigantes que habitaban la tierra querían llegar al cielo y por ello fueron castigados por los dioses: "(...) Y para que el elevado cielo no estuviera más seguro que la tierra, los Gigantes, se dice, aspiraron al reino celestial, y levantaron montañas apiladas hasta las altas estrellas. Entonces el padre omnipotente lanzó su rayo, hizo añicos el Olimpo y derribó el Pelio de Osa que lo sostenía".

El momento elegido es el de mayor tensión de la historia, algo común en muchas de las obras, centrándose en el peso de las rocas con las que intentaron alcanzar el cielo y que se volvieron contra ellos y los rostros de dolor de los gigantes. El rayo lanzado por Júpiter que causó su caída está sugerido en la parte alta de la composición. Las diferencias del lienzo con respecto al boceto original de Rubens, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica de Bruselas (inv.2889), se aprecian en la figura de la esquina inferior derecha, más desarrollada que en el boceto. S. Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha, habla de una posible inspiración con la Sala dei Giganti en el Palazzo del Te de Gulio Romano.

El lienzo finalmente fue realizado por J. Jordaens, artista que cuenta con al menos cinco colaboraciones para esta serie. J. Jordaens, en este encargo de la Torre de la Parada, realiza tres obras de complicada ejecución y con bastantes personajes como Apolo vencedor de Pan (P01551), Las bodas de Tetis y Peleo (P1634) y ésta. A diferencia de otras obras de este artista en esta serie, la fidelidad en la representación de los rostros aquí es mayor.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638 aproximadamente, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de sesenta obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo. La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas. Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000. El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).



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Meleagro y Atalanta, 1620 - 1623, óleo sobre lienzo, 152,3 x 240,5 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

Escena mitológica inspirada en las Metamorfosis del poeta romano Publio Ovidio Nasón, uno de los textos sobre mitología de la Antigüedad que mayor impacto intelectual tuvo en los artistas flamencos del siglo XVII. Según la narración de Ovidio, Diana había enviado un enorme jabalí para que asolase la región de Calidonia, en castigo porque su rey había desatendido los sacrificios prometidos a la diosa. Meleagro, hijo del rey y ejercitado cazador, organizó una batida reuniendo a los mejores cazadores del reino para matar al jabalí. Entre ellos acudió Atalanta, valiente cazadora que fue la primera en herir a la bestia y facilitar que pudiese ser abatida por Meleagro. En agradecimiento, éste otorgó a Atalanta la cabeza del jabalí, lo que provocó las murmuraciones y envidias del resto de los cazadores. Los tíos de Meleagro, ofendidos y considerándose con mayor derecho al trofeo, le arrebataron a Atalanta la cabeza del animal. Este gesto provocó la ira de Meleagro y condujo a una pelea que acabó con la vida de sus tíos. Tal acción tuvo como consecuencia el enfado de la madre de Meleagro, cuya intervención precipitó la repentina muerte del héroe, cumpliéndose así un antiguo vaticinio.

Jordaens eligió el momento culminante de la fábula. Representó a la derecha de la composición a los tíos de Meleagro arrebatando el trofeo a Atalanta, y provocando el enfado del héroe que lleva la mano a la espada para darles muerte. Ella, en un tierno gesto de temor, intenta detener la furia vengativa de Meleagro. A la izquierda, el grupo de cazadores, completa la escena y marca el ritmo de la composición, conduciendo la mirada hacia el asunto principal a través de la posición de las armas, los brazos o el movimiento de los perros.

Las dos partes del cuadro fueron realizadas en fases distintas. En un primer momento, hacia 1620, Jordaens pintó el grupo de la derecha, cuyas características coinciden con su etapa juvenil, cuando en su producción pictórica dominan las figuras monumentales y rotundas, siguiendo la estela de Rubens. Se aprecia el profundo y acertado uso que el artista hace de los efectos lumínicos, logrando el dramatismo que la historia merece mediante fuertes contrastes de claroscuros. Por su parte las figuras de la izquierda fueron pintadas en un trozo de tela añadido y corresponden al estilo tardío del artista, probablemente hacia 1640-50, como manifiesta la utilización más suave y dulcificada de la luz. El conjunto, con las figuras próximas al primer plano, en formato horizontal, recuerda las representaciones escultóricas de los frisos de la Antigüedad.

Jordaens abordó el mismo tema en otras ocasiones. En la versión del Museo del Prado la historia queda suavizada de manera poética. El fatídico desenlace es apenas sugerido por los gestos de los protagonistas, más dulcificados y sugerentes que en otras versiones. El lienzo del Prado se adecúa bien a la recepción del tema en la mentalidad del Barroco, donde la historia de Meleagro y Atalanta se interpretó de manera simbólica, como castigo de los dioses por el doble asesinato causado por el enamoramiento del héroe.

La pintura aparece documentada por primera vez en la colección de Isabel Farnesio en 1746 como obra de Rubens -considerándose entonces una representación de la historia de Venus y Adonis-, destinada al dormitorio de los reyes en el palacio de La Granja. Pasó sucesivamente al palacio de Aranjuez, donde se documenta en 1794, permaneciendo allí hasta su ingreso a comienzos del siglo XIX en el Museo del Prado (Texto extractado de Pérez Preciado, J. J.: El Prado en el Ermitage, Museo Nacional del Prado, 2011, pp. 116-117).



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Ofrenda a Ceres, hacia 1619, óleo sobre lienzo, 165 x 112 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

Ceres, tocada por unas espigas como diosa de la Tierra, sostiene un cuerno repleto de frutos, símbolo de la abundancia y la fertilidad que la caracterizan. Recibe el homenaje de un grupo de campesinos, que entregan en ofrenda los productos que les otorga la tierra que cultivan. Esta diosa fue quien mostró a la humanidad la utilización del arado y la posibilidad de conseguir productos cultivados, a lo que el pintor alude incluyendo los bueyes. Ceres encarna también el paso de las estaciones, es decir, el ciclo de la vida, cuya representación se plasma en el cuadro mediante los personajes de distintas edades que rodean a la diosa: niños, jóvenes, adultos y ancianos, reflejando incluso el inicio de una nueva vida en el estado de gestación de la diosa.

La pintura fue realizada al comienzo de la madurez artística de Jordaens, y en ella se aprecia la intensidad de colores, la perfecta asimilación del espacio y la energía en la ejecución propias de sus últimos años. La preferencia por los tipos humanos populares, casi vulgares, es muy frecuente en toda su producción y enlaza con la tradición de algunos artistas flamencos como Brueghel.

La obra esta documentada desde 1772 en el Palacio Real, como procedente del Palacio de la Zarzuela.



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El amor de Cupido y Psique, hacia 1630, óleo sobre lienzo sobre tabla, 131 x 127 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

La escena se desarrolla en un jardín con elementos arquitectónicos que recuerdan a la Casa de Rubens; varias mujeres terminando el baño, se enjuagan y atavían. A la derecha se ve una fuente decorada con una estatua de Cupido que cabalga sobre un delfín. El centro de la composición está poblado de figuras femeninas que proceden a secarse y vestirse después del baño. Un genio les ofrece una cesta con frutas y vino, y otro lleva una bandeja con un pavo real, mientras un segundo pavo extiende su cola junto a la fuente. Por el aire revolotean otros grupos de geniecillos, descorriendo una cortina, sosteniendo un cuerno de la abundancia, o lanzando flores desde lo más alto, cerca de un papagayo que les mira. Debido a la dificultad iconográfica que presenta, esta composición, realizada hacia 1630, fue conocida en diferentes catálogos como El baño de Diana o Diosas y ninfas después del baño. Pero hoy en día, y a la vista de las muchas referencias al amor que en ella se detectan, se cree más probable que Jordaens aborde aquí el feliz desenlace de la leyenda de Cupido y Psique, recogida por el autor romano Apuleyo en su novela Metamorfosis o El asno de oro. La pintura mostraría así el momento en que Psique –la personificación del alma en la mitología clásica– procede a acicalarse, en compañía de algunas diosas y ninfas, para su boda con el dios del Amor. Se ha creído reconocer a Psique en la joven que tiende sus brazos hacia el joven alado, al que se ha identificado como Cupido. La inclusión de los pavos reales avalaría, asimismo, la presencia de Juno, diosa del matrimonio.



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La familia del pintor, 1621 - 1622, óleo sobre lienzo, 181 x 187 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

La escena se sitúa en un entorno ajardinado, donde se pueden observar varios animales en libertad y algunas esculturas, con lo que el artista trata de reflejar un ambiente señorial. La esposa, Catalina van Noort, aparece sentada junto a la hija pequeña. El pintor, en pie con la mano apoyada en un sillón, sostiene un laúd. Bajo él se postra un perro. Junto al grupo, una sirviente sujeta una cesta de uvas, como símbolo de la prosperidad familiar. Identificado como Jordaens a través de un grabado que refleja idénticas facciones, éste se representa como un perfecto caballero, ataviado con ropas elegantes e interesado por actividades intelectuales y nobles, como la música. La obra ha de relacionarse con el interés de los artistas flamencos durante el Barroco por dignificar su actividad profesional, mostrándose como miembros relevantes de su sociedad.

La pintura fue realizada por Jordaens cuando se encontraba en la cumbre de su éxito profesional. Está documentada en 1746 en el Palacio de La Granja entre las pinturas de Felipe V.



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Tres músicos ambulantes, 1645 - 1650, óleo sobre tabla, 49 x 64 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

Tres músicos aparecen representados de busto. El primero toca una flauta, mientras los otros dos cantan al compás de una partitura que uno de ellos sostiene en sus manos.

La ejecución abocetada y el vigor del trazo ponen de relieve su carácter de estudio preliminar. Sin embargo, al no conocerse ninguna obra de Jordaens que empleara figuras similares, se dudó durante mucho tiempo de su autoría. La factura muy suelta, la gran cantidad de materia en las pinceladas de las carnaciones y los fuertes toques blancos recuerdan la época juvenil de Van Dyck (1599 1641), quien también ha sido propuesto como autor.

La obra está documentada como una de las adquiridas por Carlos IV siendo príncipe de Asturias.



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Apolo vencedor de Pan, 1636 - 1638, óleo sobre lienzo, 180 x 270 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

Narra Ovidio en sus Metamorfosis Libro XI (146-169): "Pan (...) osó menospreciar la música de Apolo comparándola con la suya, compareció ante el Tmolo como juez para un duelo desigual. El anciano juez se sentó sobre su monte y despojó de arbolado sus orejas; sólo una corona de encina ciñe sus oscuros cabellos y por sus hundías sienes cuelgan bellotas. Y mirando al dios del ganado dice "El juez está preparado". Pan hace sonar su rústica zampoña y con su rudo canto deleitó a Midas, casualmente presente. Entonces el divino Tmolo volvió su rostro hacia el rostro de Febo; las selvas acompañaron el movimiento de su cara. Apolo, con la rubia cabeza ceñida de laurel del Parnaso, barre la tierra con su manto teñido de púrpura de Tiro; la lira, con incrustaciones de gemas y de marfil de la india, la sostiene con la izquierda; la otra mano sujetaba la púa; su pose misma era la de artista. Entonces con diestro pulgar pulsa las cuerdas y, cautivado por tan dulces acordes, el Tmolo ordena a Pan que someta sus cañas a la cítara. El juicio y fallo del sagrado monte agrada a todos; sólo Midas murmura en contra y tacha el fallo de injusto. El dios de Delos no tolera que aquellas necias orejas conserven la figura humana(...) toma prestadas orejas de un borrico de lento caminar".

Ésta es una de las historias sobre Apolo que aparecen en la decoración de la Torre de la Parada. A través de ellas se muestran tanto los triunfos y glorias del dios como sus fracasos. La composición varía un poco del relato de Ovidio para representar diferentes momentos de la historia; mientras Pan aún sigue tocando su caña Tmolo corona de laurel a Apolo como vencedor, algo que Ovidio no dice ya que describe al dios como ya coronado. Además Febo no está tocando su cítara sino que, con un rostro descontento, señala al rey Midas para castigarlo con las orejas de burro. A pesar de esta libertad sí se aprecian algunos de los detalles de la narración, como la corona de encina de Tmolo o el color de la túnica de Apolo.

El lienzo fue realizado por J. Jordaens, artista que cuenta con al menos cinco colaboraciones en esta serie. En este encargo de la Torre de la Parada, este artista realiza algunas obras de complicada ejecución y con bastantes personajes como La caída de los Gigantes (P1539), Las bodas de Tetis y Peleo (P1634) y ésta. A pesar de que compositivamente no hay apenas cambios con respecto al boceto, conservado hoy en los Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica en Bruselas (inv.4128), si que existen ciertas diferencias con respecto al tratamiento de los rostros de los personajes, que parecen mucho más relajados en el lienzo. El Apolo de Rubens aparece con el rostro más girado hacia el espectador y más enojado que en el lienzo, incluso físicamente tiene más presencia y rotundidad. S. Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha, señala que la figura del dios está inspirada en el Apolo de Belvedere aunque con diferente pose. La copia que Juan Bautista Martínez del Mazo realizó de este lienzo (P-1712) se ve en el fondo de "Las Meninas".

En cuanto a la firma ésta difiere de otra obra de Jordaens Las bodas de Tetis y Peleo (P1634). El problema de las firmas en una constante en muchas de las obras de esta serie, sin que podamos dilucidar a priori si fueron hechas por los propios artistas o añadidas con posterioridad en España, algo plausible a la luz de una carta escrita por el Cardenal Infante don Fernando, gobernador de Flandes en el momento de la realización del encargo, con su hermano, el rey Felipe IV: "Aquí vuelvo a V.M. la memoria original que vino de ahí con los nombres de los pintores que han hecho las pinturas de la mano de Rubens". Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638 aproximadamente, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de sesenta obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo. La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas. Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000. El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar. (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).



 8las_bodas_de_tetis_y_peleo_leo_sobre_lienzo_181_x_288_cm_1636_1638

Las bodas de Tetis y Peleo, 1636 - 1638, óleo sobre lienzo, 181 x 288 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

Las bodas de Tetis y Peleo se narran en las Fábulas de Higinio (92): "(...) Cuando se casaron Tetis y Peleo, se dice que Júpiter había invitado a todos los dioses al banquete excepto a Eris, la Discordia. Ésta se presentó más tarde, pero no fue admitida en el banquete. Así pues, ante todos lanzó por la puerta una manzana y dijo que la cogiera la más hermosa. Juno, Venus y Minerva comenzaron a reivindicar para sí el título de belleza y surgió entre ellas una gran discordia. Júpiter ordenó a Mercurio que las llevara al monte Ida, junto a Alejandro Paris, y que él actuara como juez".

Esta historia es importante porque es el inicio del famoso episodio El Juicio de Paris, del cual el Museo del Prado conserva dos obra del propio Rubens, una de ellas (P1669) encargada por Felipe IV y realizada coetáneamente a la serie de la Torre de la Parada. A su vez la decisión de Paris de favorecer a Venus, quien le había prometido entregarle a Helena, desencadenó en la Guerra de Troya. S. Alpers, autora del único estudio completo del encargo de Rubens para la Torre de la Parada hasta la fecha, dice que el episodio de la boda entre Tetis y Peleo no tiene tradición en las ediciones ilustradas de las Metamorfosis de Ovidio por lo que se insertaría más bien en la tradición de representar el "Festín de los dioses" que tanto gusta a los artistas.

El lienzo fue realizado por J. Jordaens, artista que cuenta con al menos cinco colaboraciones en este encargo. Este artista, en la serie de la Torre de la Parada, realiza obras de complicada ejecución y con bastantes personajes como La caída de los gigantes (P1539), Apolo vencedor de Pan (P1551) y ésta.

Es uno de los episodios de mayor envergadura y mayor número de personajes que forman parte de la Torre de la Parada, donde el movimiento, el dramatismo y la gran variedad de personas y posturas se diferencian con respecto a otros lienzos. Es el momento más dramático del episodio, algo común en muchas de las obras de la serie, en el que aparece la propia Eris al fondo representado como un personaje alado mientras que los novios, Tetis y Peleo, asisten algo apartados a la disputa que ya se empieza a notar entre Minerva, que se abalanza sobre la mesa, Venus, que aparece acompañada de Cupido, y Juno, sentada al lado de su marido, el cuál tiene ya la manzana en la mano a punto de dársela a Mercurio. El anciano situado detrás de Mercurio guarda relación con Tmolo, el juez de la obra Apolo vencedor de Pan. Las diferencias con respecto al boceto original de Rubens, conservado hoy en el Instituto de Arte de Chicago (n.47-108), vuelven a estar, como sucedía con la obra Apolo y Pan, en el dramatismo de los dioses, mucho más acentuado en el caso de Rubens que en el de J. Jordaens. El cuadro aparece firmado en la silla de Peleo con la siguiente inscripción: "I. IR. fecit Aº 16". El resto de los números de la fecha no son visibles ya que el lienzo bordea el bastidor y tiene un listón en el lateral que no permite ver el final. En el siglo XIX José Gorro realizó un grabado sobre esta obra (G3969) en la que aparece "I. IR. fecit Aº 163" y el inicio de lo que podría ser el último número.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638 aproximadamente, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo, y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de sesenta obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo. La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas. Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000. El Prado también conserva la la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).



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Cadmo y Minerva, óleo sobre lienzo, 1636 - 1638, 181 x 300 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

La historia de Cadmo y la aparición de Minerva aparece en el libro III de las Metamorfosis (95-114): "(...) Mientras el vencedor calcula el tamaño del enemigo vencido, se oyó de repente una voz; no era posible saber de donde venía, pero se oyó: "¿Por qué miras, hijo de Agénor, la serpiente que has matado? También tú serás serpiente y te mirarán" (...)Deslizándose por el cielo aparece Palas y le ordena labrar la tierra y plantar los dientes viperinos, simiente de un futuro pueblo. Obedece Cadmo(...). Entonces, cosa increíble, empezaron a moverse los terrones, y de entre los surcos apareció primero la punta de una lanza, luego yelmos con tremolantes penacho multicolores(...). Cadmo aterrorizado por el insospechado enemigo se disponía a empuñar las armas. "No hagas eso" grita uno de aquel pueblo que la tierra ha engendrado, "y no te mezcles en una guerra civil". Y dicho esto, con su duro hierro hiere a manteniente a uno de sus hermanos nacidos de la tierra (...)".

La historia guarda ciertas concomitancias con Apolo y la serpiente Pitón (P1861) ya que en él vemos como ambos han vencido a una gran serpiente y se vanaglorian de ello. Los dos reciben la visita de un dios, en el caso de Cadmo Minerva y con Apolo Cupido, que serán los desencadenantes de lo que sucederá a continuación. En la obra de Apolo no vemos que sucede después, un episodio que aparece en otro lienzo, Apolo persiguiendo a Dafne (P1714). Con Cadmo si vemos la consecuencia de sus actos en la parte derecha del lienzo. Incluso la composición de ambas obras guarda relación, con los héroes en la parte izquierda y los dioses sobrevolando la parte superior.

El lienzo finalmente fue realizado por J. Jordaens, artista que cuenta con al menos cinco colaboraciones en esta serie: La caída de los Gigantes (P1539), Apolo vencedor de Pan (P1551), Las bodas de Tetis y Peleo (P1634), Vertumno y Pomona (El lienzo se conserva en el Museo Caramulo, el boceto en el Museo del Prado (P2044)).

J. Jordaens introduce cambios con respecto al boceto de Rubens, conservado hoy en la colección de sir Edmund Bacon, Bart en Raveningham Hall, en Norfolk, por ejemplo en la cara de Cadmo más girada hacia Minerva en el lienzo, el tratamiento de los árboles del fondo, y el mayor tamaño de los soldados.

Los lienzos para la Torre de la Parada fueron realizados en torno a 1636-1638 aproximadamente, siguiendo la correspondencia entre el Cardenal Infante Don Fernando, gobernador de Flandes en el momento del encargo y su hermano el rey Felipe IV.

La decoración de la Torre de la Parada, en cuyo proyecto también participaron otros autores como Velázquez, fue el mayor encargo que Rubens recibió de Felipe IV. A partir de 1636 se enviaron desde Amberes a Madrid más de sesenta obras para esta casa de recreo situada en los montes del Pardo. La mayor parte de las escenas narraban las pasiones de los dioses, según fueron descritas en las Metamorfosis del poeta romano Ovidio y otras fuentes clásicas. Para llevar a cabo un proyecto tan amplio, Rubens realizó pequeños bocetos sobre tabla, donde capta la esencia moral de las historias y las actitudes de los personajes. Estos bocetos sirvieron de base para la elaboración de los lienzos definitivos.

El Museo del Prado conserva diez de los bocetos de Rubens, nueve de ellos donados en 1889 por la duquesa de Pastrana, y uno adquirido en el año 2000. El Prado también conserva la mayoría de los lienzos realizados a partir de los diseños de Rubens para la decoración de este lugar (muchos de los cuadros fueron pintados por otros artistas).

(Información revisada y actualizada por el Departamento de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado, 2014).



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La Piedad, 1650 - 1660, óleo sobre lienzo, 221 x 169 cm. Museo del Prado. Obra de Jacob Jordaens.

La Virgen, que sostiene en su regazo el cuerpo muerto de Cristo, conduce implorante la mirada al cielo. San Juan, de rojo, José de Arimatea y Nicodemo, reflexionan sobre el acontecimiento del que son protagonistas. En la parte baja, la Magdalena retira las espinas de la cabeza de Cristo y María Salomé besa su mano. Es obra de madurez de Jordaens, en la que se aprecia la pincelada larga y acuosa de sus últimas pinturas. Tras numerosos dibujos preparatorios de las figuras, realizó una composición piramidal para el grupo de la parte baja, cuyo modelo último es la Piedad de Miguel Ángel, hoy en San Pedro del Vaticano. Este grupo queda enmarcado por las figuras en pie de la parte alta, según una solución repetida en otras representaciones del mismo tema por parte del artista. La obra procede de la Iglesia de San Alberto de Sevilla.



Fuente: museodelprado.es /Christopher Brown
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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