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Salvatierra, Valeriano
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Mensaje Salvatierra, Valeriano 
 
Este trabajo está dedicado al escultor toledano Valeriano Salvatierra. Fue hijo y discípulo de Mariano Salvatierra.

Valeriano Salvatierra y Barriales (Toledo, h. 1788- Madrid, 24 de mayo de 1836). Escultor español. Tras iniciarse en el taller de su padre, el escultor Mariano Salvatierra y Serrano (1752-1814), ingresó en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1807, para marchar posteriormente a Roma.

En Roma tuvo la oportunidad de conocer a Antonio Canova y Bertel Thorvaldsen así como un reconocimiento por su obra Aquiles extrayéndose la flecha, que fue premiada en 1813 por la Academia de San Lucas.

De regreso a España fue profesor en la Catedral de Toledo y posteriormente ingresó como académico de mérito en la Academia de San Fernando.

En 1819 fue nombrado escultor de cámara honorario por Fernando VII, pasando a ser primer escultor de cámara tras la muerte de Ramón Barba en 1831.

Regresó a Roma en 1824 con el fin de ejecutar el sepulcro del cardenal don Luis de Borbón y Villabriga (catedral de Toledo) obra que recuerda a la de Canova.

En 1827 se ejecutó un escudo de armas (Madrid, Museo del Prado) para el palacio de La Quinta y colaboró con Ramón Barba en la decoración escultórica de la Puerta de Toledo en Madrid.

También trabajó en la restauración de esculturas del Real Museo de Pinturas (hoy Museo del Prado) así como en la decoración escultórica de la fachada del mismo, realizando 12 esculturas alegóricas.


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Fachada del Museo del Prado donde se encuentran las doce estatuas alegóricas esculpidas por Valeriano Salvatierra.

Por esta época, también ejecutó la tumba neo-clásica de la condesa de Chinchón (Boadilla del Monte, Pal. Infante Don Luis). Ejecutó los retratos de diversas personalidades contemporáneas, incluyendo el actor iquez Isidoro Máiquez, el artista José Aparicio Inglada (Madrid, Real Acad. de San Fernando, Museo), así como una serie de esculturas religiosas de las iglesias en Madrid, incluso los de Santo Domingo de Silos y Santo Domingo de la Calzada en S ginebra? s y el de la Dolorosa (1834) en San Nicolás.

Obras destacadas

   • Coronamiento de la Puerta de Toledo junto con José Ginés y Ramón Barba.
   • Las doce estatuas alegóricas para el primer cuerpo de la fachada principal del Museo del Prado
   • Retrato de Isidoro Máiquez (Museo de la Real Academia de San Fernando)
   • Retrato del pintor José Aparicio
   • Sepulcro del cardenal don Luis de Borbón y Villabriga (catedral de Toledo). En este sepulcro, relizado en Roma en 1824, se aprecia la influencia clara de Bernini o Canova.
   • Sepulcro de la condesa de Chinchón (Palacio de Boadilla del Monte, Madrid).
   • Retrato de Claudio ? mármol
   • Cabeza de mujer irregular, mármol, 35 x 25 x 19 cm.

Espero que la recopilación que he conseguido de este escultor os resulte interesante y contribuya en su divulgación.





Algunas imágenes de sus obras


Valeriano Salvatierra en el Museo del Prado

Valeriano Salvatierra y Barriales (Toledo, h. 1788-Madrid, 1836). Escultor español. Hijo del escultor de la catedral primada de Toledo Mariano Salvatierra, aparece matriculado en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1807. Se desconoce la fecha exacta de su llegada a Roma y, aunque la documentación de dos premios en la Academia de San Lucas de dicha ciudad en 1810 y 1811 son las primeras noti­cias a este respecto, parece que se estableció antes de esa fecha. Perma­neció allí hasta 1814, y fue discípulo de Antonio Canova y Bertel Thorvaldsen. En 1817 era pro­fesor de la catedral de Toledo e ingresó como individuo de mérito en la Academia de San Fernando de la que fue teniente director al año siguiente. En 1819 obtuvo el título de escultor de cámara honorario y cinco años más tarde volvió a Roma para realizar el Sepulcro del cardenal don Luis de Borbón y Vallabriga (sacristía de la catedral de Toledo). En 1827, por intercesión de Carlos María Isidro, duque de Híjar, fue nombrado escultor de cámara destinado a la restauración de las esculturas del Real Museo de Pinturas y hasta 1831 no sería nombrado definitivamente primer escultor de cámara. Su función en el Museo del Prado comprendió la labor de restauración propiamente dicha de las obras antiguas de las colecciones y la decoración escultórica de la fachada del edificio del Museo, en la que participaron también Ramón Barba y Pedro Hermoso. Son suyas las doce estatuas alegóricas para el primer cuerpo de la fachada principal. En 1830 se contrató a los ayudantes Juan Posse y Sabino de ­Medina para el programa inicial, que debía comprender dieciséis figuras que se redujeron a catorce el mismo año por real orden, corrigiendo el programa ya que «[…] en las alego­rías de un monumento ­artístico debe atenderse antes al homenaje de los reyes bajo cuyos auspicios se ejecutó, que al genio que lo inventó y dirigió, sin que por esto se entienda que debe olvidársele […]», para lo que se programaron alegorías que dieron fe de «[…] las virtudes y circunstancias capaces de promover la erección de tan magnifico edificio, que no pudiendo menos de constar en la historia de los reinados en que se erigió y restauró, tampoco dejará de tributarse a estos el respeto que las alegorías significan, y que tácitamente dirán `éstas fueron de Carlos y Fernando'» y son El Poder español, La Paz, conseguida por Fernando vii, a la que acompañan La Fertilidad y La Magnificencia, apoyadas por La Constancia. La Inmortalidad abre un segundo grupo relacionado con la fábrica del edificio y su perdurabilidad El Genio de la arquitectura, La Novedad, La Simetría y La Euritmia, específicas de la construcción, y La Riqueza, La Gracia, La Amenidad y La Admiración. El programa final, modificado en fecha indetermi­nada, comprende las alegorías de La Victoria, La Arquitectura, La Fama, La Inmortalidad, La Admi­ración, La Constancia, La Magnificencia, La Simetría, La Fertilidad, La Paz, La Euritmia y La Fortaleza. En 1836 murió Salvatierra, y cuatro años más tarde José Tomás, nombrado restaurador de escultura, presentó un informe en el que daba fe de los diferentes estados de ejecución en que se hallaban diez de las estatuas, sin hacer mención a La Arquitectura y La Euritmia. Antes de 1863 todo el grupo aparecía ya recogido en las fotografías de la fachada que realizó Charles ­Clifford. Marta Carrasco Ferrer (1999) plantea la posibilidad de que tan solo ocho de las esculturas sean proyectadas y en parte concluidas por Salvatierra, entre las que La Victoria y La Fama muestran trazas del estilo de Francisco Elías, nombrado primer escultor de cámara a la muerte del primero y seguidor suyo. En cuanto a La ­Admiración, La Euritmia, La Arquitectura y La Simetría, su composición da pie a pensar que sean obra de José Piquer y Duart y Francisco Pérez Valle.

Obras

    - Retrato de Claudio (?), mármol [E643].
    - Cabeza de mujer irregular, mármol, 35 x 25 x 19 cm [E646].
    - La Victoria, mármol, 226 x 84 x 74 cm [E774].
    - El Genio de la arquitectura, mármol, 238 x 83 x 70 cm [E775].
    - La Fama, mármol, 226 x 84 x 74 cm [E776].
    - La Inmortalidad, mármol, 234 x 85 x 72 cm [E777].
    - La Admiración, mármol, 226 x 85 x 70 cm [E778].
    - La Constancia, mármol, 222 x 84 x 69 cm [E779].
    - La Magnificencia, mármol, 236 x 84 x 72 cm [E780].
    - La Simetría, mármol, 224 x 84 x 72 cm [E781].
    - La Fertilidad, mármol, 234 x 84 x 69 cm [E782].
    - La Paz, mármol, 229 x 85 x 70 cm [E783].
    - La Euritmia, mármol, 227 x 85 x 70 cm [E784].
    - La Fortaleza, mármol, 240 x 84 x 67 cm [E785].


 01_cludio_hacia_1830

Claudio. Hacia 1830. Técnica: Esculpido. Mármol, 77 x 44 x 26 cm - 49,4 kg. Obra de Valeriano Salvatierra. Museo del Prado.

El busto de Claudio ha figurado hasta 1998 sobre el lomo del águila romana de la escultura llamada Apoteosis de Claudio (E225). Reproduce un busto perdido en el siglo XVIII, pero conocido aún por algunos grabados de época. El conjunto fue interpretado como Apoteosis de Claudio, pero esta iconografía ha sido puesta en duda. Schröder sugiere la posibilidad de que la primera cabeza, perdida actualmente, fuera una obra romana combinada con un busto barroco. La fractura que se realizó sobre el águila romana para colocar el busto barroco fue la que aprovechó posteriormente Salvatierra para montar este busto.


 2venus_del_pomo

Venus del pomo. Taller Romano. 100 - 110. Técnica: Esculpido. Mármol blanco, 178 x 86 x 42 cm - 412,6 kg. Museo del Prado. Obra restaura por Valeriano Salvatierra.

Copia romana de un original helenístico de hacia 150 a.C. Una joven, envuelta sólo la mitad inferior del cuerpo y el brazo izquierdo en un manto, rico en pliegues, se presenta de pie ante el espectador. Apoya el brazo izquierdo flexionado en la cadera con un gesto algo presumido, mientras que su brazo derecho está dirigido diagonalmente hacia un pilar de base cuadrada. Según demuestran dos réplicas de Ostia, su mano derecha posaba sobre una gran jarra tumbada o el asa de esta jarra, que no se ha conservado. En su lugar en el siglo XVII fue añadida una jarra barroca, que en España ha sido interpretada como pomo de perfume  y que le ha valido a la estatua el nombre de Venus del Pomo. También la cabeza perdida ha sido añadida ya en dos ocasiones: primero bajo Cristina de Suecia, como demuestran el dibujo del cuaderno de Ajello y dos vaciados, y posteriormente, en el siglo XIX, en España.  A esta restauración, realizada por Valeriano Salvatierra, se remonta la cabeza poco afortunada que la estatua conserva (Texto extractado de Schröder, S. F.: Catálogo de la escultura clásica, Museo Nacional del Prado, 2004, p. 172)



Las doce estatuas alegóricas para el primer cuerpo de la fachada principal del Museo del Prado


 3victoria

Victoria. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 247 x 90 x 85 cm. Museo del Prado. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado.Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. La escultura representa una figura frontal, con leve contrapposto. Levanta su brazo izquierdo, con el que sostiene una palma como atributo. Viste un peplo, con largo apoptygma hasta los muslos, que se sujeta mediante un broche sobre un solo hombro, quedando el pecho al descubierto. Lleva una correa en bandolera sobre el hombro izquierdo. La obra se basó fundamentalmente en la Fortuna (E00186) del Prado, utilizando algunos de los elementos alegóricos comunes de la Victoria antigua y acogiéndose a algunas de las iconografías menos usuales; pero el escultor ignoraba normas de la vestimenta griega tan elementales como la sujección del peplo y la correa en bandolera.


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Medallón dedicado al escultor Alonso Berruguete, obra de Ramón Barba, 1830 y escultura 'Victoria', obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado, Madrid.


 4arquitectura

Arquitectura. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 247 x 90 x 85 cm. Museo del Prado. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado.Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. La Arquitectura se representa como una figura en contrapposto con marcada torsión de la parte superior del cuerpo hacia la derecha y de la cabeza hacia la izquierda. Resalta el torso, sobre el que pasa, en diagonal, el brazo izquierdo, sosteniendo un rótulo de pergamino que se despliega sobre la parte derecha del vestido. Viste una túnica larga con dos kolpoi o pliegues sobre el torso, y por encima un manto terciado que se anuda, al parecer, sobre el hombro izquierdo.La posición girada de la figura es, en principio, muy poco clásica, de modo que sólo podemos rastrear actitudes parecidas en ciertas obras helenísticas dentro de la tradición de Lisipo. Es evidente el carácter creativo de esta estatua con respecto a la plástica antigua, de la que sólo toma el carácter general de las vestimentas, las proporciones y las facciones; además, como en la (E00774), cabe señalar una escasa fidelidad a las costumbres de los griegos en el campo de la vestimenta.


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Medallón dedicado al escultor José Álvarez Cubero, obra de Ramón Barba, 1830 y escultura 'Arquitectura' (El Genio de la arquitectura), obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado, Madrid.


 5fama

Fama. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 90 x 85 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado.Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Figura frontal, con ligero contrapposto, que extiende su brazo derecho hacia abajo, con la mano plegada en actitud de llevar un atributo, hoy perdido, y que reposa su brazo izquierdo sobre un herma. En cuanto a la vestimenta, resulta bastante común en la iconografía clásica, aunque con ciertas salvedades: en efecto, es muy difícil hallar paralelos para los pliegues diagonales del manto sobre el vientre, y rompe con la tradición antigua de la sujeción de la túnica con un broche en cada hombro, pues lo correcto hubieran sido series de botones. De nuevo hallamos, por tanto, una clara inspiración en obras del Prado, y una vez más, el autor demuestra su escaso conocimiento de la indumentaria antigua.

  
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Medallón dedicado al escultor y pintor Alonso Cano, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la 'Fama', obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado, Madrid.


 5inmortalidad

Inmortalidad. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 90 x 85 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Figura en actitud frontal, con muy poco contrapposto, que lleva en la mano derecha una herramienta irreconocible, probablemente rota y un ramillete de siemprevivas en la mano izquierda. Sus rizos líbicos son el elemento más destacado de su peinado. En cuanto a su vestimenta, lleva una túnica anudada sólo sobre su lado derecho, que deja al descubierto su pecho izquierdo, y un manto en torno a las caderas. La postura general de esta estatua, convencional y envarada, es muy semejante a la Victoria (E00774), con la que comparte además el detalle del pecho descubierto. El detalle del tronco de palmera como punto de apoyo no es raro en obras antiguas, como tampoco es extraño el uso de los rizos líbicos, que empiezan a difundirse en la plástica griega desde el siglo III a.C. y que se usan, sobre todo, en la iconografía de Isis y de sus adeptas.


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Medallón de José de Ribera, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Inmortalidad, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado, Madrid.


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Admiración. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 247 x 90 x 85 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Figura en contrapposto marcado, que dirige su mirada hacia la derecha y hacia abajo, donde se halla un capitel jónico sobre un pedestal, que está desvelando al levantar con la mano derecha el paño que lo cubría. En la mano izquierda porta una barra troncopiramidal de ocho lados. Lleva un túnica larga y un manto convencionales; éste cae por delante, desde el hombro izquierdo. Esta obra, resalta por su carácter creativo, casi sin paralelos en el Museo del Prado, y puede decirse que respeta con toda correción las costumbres de la indumentaria antigua.


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Medallón dedicado al pintor Francisco Zurbarán, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Admiración, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Constancia. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 90 x 85 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Representada frontalmente, con escaso contrapposto. Sostiene con la mano derecha un martillo sobre una vasija con pedestal alto, de dodne sale una llama. Lleva una túnica larga, que sostiene sobre los hombros, y por encima, un manto que pasa sobre el hombro y la envuelve por completo, tras velar su cabeza. Su postura remite a la de la Victoria (E00774). Por lo que se refiere a la vasija que hay sobre el pedestal, hemos de apreciar un posible paralelismo con los jarrones de pórfido rojo que hay en el Museo del Prado.


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Medallón dedicado al pintor Diego Velázque de Silva, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Constancia, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Magnificencia. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 90 x 75 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Porta en la mano derecha un objeto cilíndrico, acaso un cetro, del que sólo queda el arranque del mango, y en la mano izquierda porta un cofre del que salen joyas, medallas y monedas. Viste una túnica larga y por encima una especie de peplo sin apoptygma o túnica fina hasta los tobillos, sostenida por broches en los hombros y con flecos en la parte baja. Además lleva un manto que le sirve de velo y le cuelga por detrás hasta los pies. Como tocado lleva una diadema. Esta figura carece de referencias clásicas. La vestimenta en su conjunto parece más propia de una figura bizantina o paleocristiana, y en este sentido recuerda más bien a la figura de la Religión con que Antonio Canova adornó su Monumento funerario de CLemente XIII (1783-1792). Cabe recordar que, al fin y al cabo, Salvatierra fue discípulo del maestro italiano.


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Medallón dedicado al pintor Bartolomé Esteban Murillo, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Magnificencia, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Simetría. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 90 x 75 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Mujer reclinada sobre un pilar de apoyo, con marcada curva praxitélica. Lleva en la mano derecha un compás y en la izquierda un tablón o regla. Vestida con peplo de apoptygma corto y kolpos sobresaliendo tras él. En torno a las caderas y sujeto sobre el brazo derecho se porta un manto. La colocación general del cuerpo, con un cruce de piernas marcado, es propia de las figuras de Musas que aparecen en relieves, aunque la combinación de peplo y manto es muy dificil de hallar en el arte antiguo. Esta figura presenta la peculiaridad, por lo demás, de tener la cabeza tallada independientemente del cuerpo. Este hecho lleva a pensar que la obra contó con autores diferentes, acaso Piquer y Pérez Valle, que cambiaron las ideas y proyectos de Salvatierra y, en algún caso, debieron hacerlo sobre obras ya esbozadas.


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Medallón dedicado al pintor Claudio Coello, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Simetría, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Fertilidad. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 274 x 85 x 74 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Figura en contrapposto, con el brazo derecho apoyado sobre un estípite del que cuelgan unas herramientas de labranza, mientras porta en la izquierda una cornucopia llena de flores, frutos y espigas. Aparece vestida con una especie de peplo largo de tela muy fina, o bien dos túnicas largas superpuestas y sostenidas a los hombros por sendos broches. Sin embargo, este tipo de vestimenta no sigue en realidad ningún modelo antiguo ni responde a ninguna costumbre de la vestimenta griega. Ésta, es una de las ocho esculturas que concluyó el propio Salvatierra.


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Medallón dedicado al pintor 'Juan de Juanes', obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Fertilidad, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Paz. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 274 x 104 x 70 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. Tocada con corona de olivo, porta en la mano derecha una rama de laurel y una espada, aunque de esta última hoy únicamente queda el mango y el arranque de la hoja. Con la mano izquierda agarra un rollo plegado, quizá en alusión a un tratado de paz. Pisa con el pie derecho una antorcha encendida, símbolo del fuego de la guerra. Viste un peplo fino con apoptygma hasta los muslos, o bien una túnica corta por encima de otra más larga, sostenidas a los hombros por broches y a la cintura un ceñidor. Esta, es una de las ocho esculturas que concluyó el propio Valeriano Salvatierra.


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Medallón dedicado al arquitecto Ventura Rodriguez, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Paz, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Euritmia 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 252 x 85 x 70 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. La figura mira hacia abajo y adelanta la pierna izquierda para ponerla en un plano ligeramente superior. Su codo izquierdo está sobre un tronco y sus dos manos, colocadas ante el pecho, ponen en contacto dos pequeñas antorchas encendidas. Aparece vestida con túnica larga que deja al descubierto el pecho izquierdo, y lleva sobre el hombro derecho un manto que cae por la espalda y que cubre la rodilla izquierda. El hecho de que esta figura presente una terminación muy precipitada hace suponer que fue posiblemente la última figura esculpida de todo el conjunto.


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Medallón dedicado al arquitecto Pedro Pérez (Petrus Petri), arquitecto s. XIII, obra de Ramón Barba, 1830 y estatua de la Euritmia, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.


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Fortaleza. 1830 - 1836. Técnica: Esculpido. Materia: Piedra de Colmenar, 2560 x 92 x 73 cm. Fachada del Museo del Prado. Madrid. Obra de Valeriano Salvatierra.

Es una de las 12 esculturas que decoran la fachada principal del edificio del Museo Nacional del Prado. Valeriano Salvatierra recibió, en 1830, el encargo de realizar 16 estatuas para decorar el primer cuerpo de la fachada principal del Real Museo. Sin embargo, pronto se recortó el proyecto reduciéndolo a 14 figuras. Mediante una Real Orden se señala el tema de cada una de ellas y el objeto del programa decorativo. Programa, que estaba más relacionado con la conclusión del edificio, fechada en 1831, que con el conjunto de obras allí atesorado. En mayo de 1836 muere Salvatierra, dejando el proyecto inconcluso, siendo sustituido dos meses después por Francisco Elías como primer escultor de Cámara y por José de Tomás como restaurador de Escultura del Museo. En 1847, Piquer, recién nombrado restaurador del Museo en sustitución de Tomás, no menciona todavía ninguna escultura acabada, sino tan sólo seis que se encuentran en distintos grados de ejecución. Por todo ello cabe poner en duda que Salvatierra pueda ser considerado el autor de todas las obras. Cuando Charles Clifford fotografió el Museo del Prado entre 1852 y 1863, todas las obras estaban ya colocadas en sus vanos. La figura coloca su mano derecha junto a la cintura empuñando un arma, posiblemente una espada, hoy perdida, su mano izquierda cae rígida apoyándose sobre una clava. A sus pies aparece una esfera cubierta por una leonté, obvia alusión, como la clava, a Heracles. Viste una túnica larga, cubierta en el pecho por una coraza. En torno al cuerpo cuelga una manto sostenido por un broche sobre el hombro izquierdo. La cabeza aparece protegida por un casco con cimera. El punto de partida iconográfico de esta escultura se halla en la iconografía de Atenea, sin embargo desparece la indispensable égida de la diosa, aunque no el gorgoneion, por lo demás la coraza es totalmente ajena a las tradiciones antiguas por el recorte de los pechos. De nuevo vemos la combinación de elementos tomados de la estatuaria clásica con otros totalmente ajenos a ella. Esta, es una de las ocho esculturas que concluyó el propio Valeriano Salvatierra.


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Medallón dedicado al pintor y arquitecto Pedro Machuca, obra de Ramón Barba, 1830 y la estatua de la Fortaleza, obra de Valeriano Salvatierra. Fachada del Museo del Prado. Madrid.

Valeriano Salvatierra fue autor de las doce estatuas de matronas simbólicas para las que había previsto nichos adintelados en la fachada del Prado. Unas quedaron concluidas a la muerte del artista y otras tan solo sacadas de puntos y acabadas más tarde por su taller.

Los 16 medallones son obra de Ramón Barba, esculpidos entre 1825 y 1830, también colaboraron sus discípulos.



Puerta de Toledo


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Fachada sur de la Puerta de Toledo (Madrid).

Ya en la primitiva cerca de la ciudad construida por Enrique IV existió una puerta llamada de Toledo de donde partía el camino que iba a dicha localidad. En 1625, al construirse la cerca de Felipe IV se construyó una segunda puerta de Toledo situada algo más cerca del centro de la ciudad que la actual, en la actual calle de Toledo.

Los primeros proyectos de construcción de la puerta actual se remontan a la ocupación napoleónica, reinado de José Bonaparte, cuando se ordena su construcción para adecentar la entrada a Madrid por el antiguo camino real de Andalucía. Este primer proyecto no llegaría a ejecutarse puesto que, tras la expulsión de José Bonaparte, las autoridades municipales encargaron un nuevo diseño al arquitecto Antonio López Aguado, quien proyectó la puerta como un arco triunfal dedicado al restaurado Fernando VII.

Se construyó entre los años 1817 y 1827. Está construida en granito y formada por un arco central de medio punto y dos puertas adinteladas. La decoración consiste en medias columnas estriadas de orden jónico a los lados del arco central y pilastras del mismo estilo en los laterales.


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Fachada norte de la Puerta de Toledo (Madrid).

Se encuentra coronada por un grupo escultórico en piedra de diseñado por José Ginés y esculpidos por Ramón Barba y Valeriano Salvatierra. Sobre la puerta principal, en el friso ubicado bajo el principal grupo escultórico, se puso al inscripción A Fernando VII, el Deseado, padre de la Patria, restituido a sus pueblos, exterminada las usurpación francesa, el Ayuntamiento de Madrid consagra este monumento de fidelidad, de triunfo y de alegría, Año MDCCCXXVII En la fachada norte aparece, sostenido por dos niños, un escudo con las armas de Madrid. Sobre las puertas laterales descansan trofeos militares...


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Fotografía de J. Laurent de la Puerta de Toledo en 1865. Se observa a sus costados la cerca que aún circundaba Madrid en aquella época.

La Puerta de Toledo. Es un monumento situado en la Glorieta de la Puerta de Toledo de Madrid (España). Fue Proyectada en 1811 por el arquitecto Antonio López Aguado (1764-1831) y construida de 1813 a 1827. Los grupos escultóricos sobre el ático Fueron Diseñados por José Ginés y labrados por Ramón Barba y Valeriano Salvatierra.

Puerta de granito de 19 metros de altura formada por un arco central de medio punto y dos puertas adinteladas construidas durante el reinado de José Bonaparte, cuando se ordena su construcción para adecentar la entrada a Madrid por el antiguo camino real de Andalucía. Inaugurada en 1827, se trata de la última puerta monumental que se levantó en Madrid. Se encuentra coronada por un grupo escultórico en piedra diseñado por José Ginés y esculpidos por Ramón Barba y Valeriano Salvatierra.

Tras la retirada del ejército francés de España, la Puerta de Toledo se convirtió en el lugar de recepción del rey Fernando VII. En la actualidad se encuentra situada en medio de una glorieta y rodeada por un espacio ajardinado, por lo que no existe paso de personas o vehículos a través de ella. La construcción de pasos subterráneos bajo la puerta ha producido que el terreno donde se asienta haya cedido ligeramente y que el arco central esté deformado de manera apenas perceptible. Fue restaurada por el Ayuntamiento de Madrid en 1995.


Decoraciones de la Puerta de Toledo

Se encuentra coronada por un grupo escultórico en piedra diseñado por José Ginés y esculpido por Ramón Barba y Valeriano Salvatierra. En la fachada norte aparece, sostenido por dos niños, el escudo de armas de Madrid.2 Sobre las puertas laterales descansan trofeos militares que miran al sur.

Alegoría de España y de sus provincias:


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Alegoría de España y Provincias (Exterior)  


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Escudo de la ciudad (Interior)  

En la fachada que mira al sur (exterior) se representa una alegoría de España colocada en el centro y soporta un escudo colocado sobre dos hemisferios. La alegoría se encuentra recibiendo a un genio de las provincias, personificadas por una matrona colocada á la derecha de España. Para pasarle a las artes que están a la izquierda, por otra matrona representada con los atributos de ellas.

Trofeos militares laterales:


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Trofeos decorativos de la izquierda  


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Trofeos decorativos de la derecha  

Los trofeos militares que miran al sur, aparecen en diferentes disposiciones. Algunos de ellos recuerdan a los que ya posee la Puerta de Alcalá diseñada anteriormente por Sabatini. Entre los trofeos destacan los estandartes, los penachos y armamneto diverso (morteros y proyectiles apilados).


Inscripciones. Al finalizarse la construcción de la actual Puerta de Toledo a comienzos del siglo XIX se elaboraron las inscripciones. Parte de ellas fueron arrancadas en la revolución de 1854, quedando sólo la fecha de inauguración. En la actualidad, tras su restauración figura de nuevo la inscripción completa. Sobre la puerta principal, en el friso situado bajo el principal grupo escultórico, se contempla una inscripción en latín, cuya traducción es:

                        A Fernando VII, el Deseado, padre de la Patria, restituido a sus pueblos, exterminada las usurpación francesa,
                        el Ayuntamiento de Madrid consagra este monumento de fidelidad, de triunfo y de alegría, Año MDCCCXXVII.



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En la actualidad la Puerta de Toledo es considerada un monumento de la ciudad. Las restauraciones realizadas por el Ayuntamiento de Madrid en 1995 permiten que recobre parte del aspecto original. No obstante, la pérdida de protagonismo que ha ido sufriendo la calle de Toledo a lo largo del siglo XX, y la disminución de tráfico rodado a lo largo del eje Ronda de Toledo - Bailén, han ido dejando la puerta como monumento visitable. La ubicación del Mercado Puerta de Toledo y de la cercanía del actual Rastro de Madrid le convierten en un signo distintivo de la ciudad de Madrid.



Valeriano Salvatierra

Hijo de Mariano Salvatierra, que fuera escultor de la catedral de Toledo, Valeriano Salvatierra nació en esta ciudad por 1789 o 1790 y era alumno de la Academia de San Fernando en 1807. Parece que obtuvo premios en la Academia de San Lucas y que se ganó la amistad de Canova y Thorwaldsen, de lo que se jactaba años más tarde. Segundo escultor de cámara en 1830 y primero en 1831, no disfrutó mucho de este cargo ya que falleció en Madrid el 24 de mayo de 1836.

La primera obra de Salvatierra, que haya memoria, esto es, el Aquiles extrayéndose la flecha , premiada en 1813 por la Academia de San Lucas, no ha sido identificada en nuestros dias pero si se conserva otra- Héctor y Andrómaca- , que será la que en 1817 constituyó su prenda de ingreso en la Academia, y que, dentro de la falsedad de este género compositivo, ya muestra las buenas dotes del toledano.


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Se declaran plenamente en su encargo de más empeño y responsabilidad, esto es, en el sepulcro del cardenal Don Luis de Borbón y Vallabriga, trabajando en Roma por 1824 y conservando en la sacristía de la Catedral de Toledo.

La disposición impone respeto por su digna sobriedad, bien que no rime demasiado bien con el ambiente del lugar en el que se haya. Como precedentes han sido mencionados el sepulcro del cardenal Pimentel por él Bernini en Santa María sopra Minerva, de Roma, y, sobre todo, el declemente XIII , por Canova, en San Pedro, de la misma ciudad. Pero si la originalidad de Salvatierra era relativa en ningún caso puede hablarse de plagio.

Otras construcciones de Salvatierra son varios bustos de personajes de la corte de Fernando VII y del pintor Jose Aparicio y el gran actor Isidoro Maiquez. Suya, igualmente, la conclusión del gran grupo que corona la puerta de Toledo y otras obras de mera decoración. En el museo del Prado, donde desempeñó el cargo de restaurador de la escultura, fue autor de las doce estatuas de matronas simbólicas para las que había previsto nichos adintelados en la fachada al Prado. Unas quedaron concluidas a la muerte del artista y otras tan solo sacadas de puntos y acabadas más tarde.



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo recopilatorio dedicado escultor español Valeriano Salvatierra.


Fuentes y agradecimientos a: museodelprado.es, es.wikipedia.org, madridlaciudad/flickr.com, madridhistorico.com, claneocosi.blogspot.com, propias  y otras de Internet.
 




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Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

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