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Valle-Inclán
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Mensaje Valle-Inclán 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de ilustres españoles… Este septuagésimo noveno trabajo recopilatorio, está dedicado a Ramón María del Valle-Inclán, fue un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente denominada Modernismo en España y próximo, en sus últimas obras, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.

valle_inclanRamón María del Valle-Inclán. (Villanueva de Arosa, 1866 - Santiago de Compostela, 1936) Narrador y dramaturgo español, cuyo verdadero nombre era Ramón José Simón Valle Peña. La muerte de su padre le permitió interrumpir sus estudios de derecho, por los que no sentía ningún interés, y marcharse a México, donde pasó casi un año ejerciendo como periodista y firmando por primera vez sus escritos como Ramón del Valle-Inclán.

De vuelta a España, se instaló en Pontevedra; publicó diversos cuentos y editó su primer libro, Femeninas (1895) que pasó inadvertido para la crítica y el público. Viajó a Madrid, donde entabló amistad con jóvenes escritores como Azorín, P. Baroja y J. Benavente y se aficionó a las tertulias de café, que no abandonó ya a lo largo de su vida. Decidió dedicarse exclusivamente a la literatura y se negó a escribir para la prensa porque quería salvaguardar su independencia y su estilo, a pesar de que esta decisión lo obligó a una vida bohemia y de penurias.

Tuvo que costearse la edición de su segundo libro, Epitalamio (1897), y por esa época se inició su interés por el teatro. Una folletinesca pelea con el escritor Manuel Bueno le ocasionó la amputación de su brazo izquierdo. Con el propósito de recaudar dinero para costearle un brazo ortopédico que el escritor nunca utilizó, sus amigos representaron su primera obra teatral, Cenizas, que fue su primer fracaso de público, una constante en su futura carrera dramática.

En 1907, Valle-Inclán se casó con la actriz Josefina Blanco y, entre 1909 y 1911, se adhirió al carlismo, ideología tradicionalista que atrajo al autor por su oposición a la sociedad industrial, al sistema parlamentario y al centralismo político. En 1910, su esposa inició una gira por Latinoamérica en la que él la acompañó como director artístico. Durante el viaje, la compañía teatral de María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza contrató a Josefina Blanco y de vuelta a España, estrenó dos obras de Valle-Inclán, Voces de gesta (1911) en Barcelona y La marquesa Rosalinda (1912) en Madrid.

A pesar de sus fracasos teatrales, hacia 1916 ya se le consideraba un escritor de prestigio y una autoridad en pintura y estética, por lo que el Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes lo nombró titular de una nueva cátedra de estética en la Academia de San Fernando en Madrid. Esto supuso un alivio para su crónica escasez de dinero, pero, por problemas burocráticos y la propia incompatibilidad del escritor con la vida académica, abandonó muy pronto el cargo. Invitado a París por un amigo francés (en 1915 se había declarado partidario de los aliados, lo que lo llevó a la ruptura con los carlistas), pasó un par de meses visitando las trincheras francesas, experiencia que describió en La media noche. Visión estelar de un momento de guerra (1917).

La década de los veinte significó su consagración definitiva como escritor y un replanteamiento ideológico que lo acercó al anarquismo. Cuando, en abril de 1931, se proclamó la segunda república, el escritor la apoyó con entusiasmo y al año siguiente fue nombrado Conservador General del Patrimonio Artístico por Manuel Azaña, cargo del que dimitió en 1932 para dirigir el Ateneo de Madrid.

En 1933, fue nombrado Director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma, ciudad en la que vivió un año. Enfermo, regresó a España y fue ingresado en una clínica en Santiago de Compostela donde murió después de manifestar su hostilidad hacia un gobierno de derechas.

Su producción literaria es muy amplia y compleja, porque si bien tocó casi todos los géneros, nunca se ciñó a sus normas, y rechazó la novela y el teatro tradicionales. Estéticamente, adoptó dos corrientes, una, poética y estilizada, influida por el simbolismo y el decadentismo, que lo inscribió entre los modernistas, y la otra, que ocupó la segunda mitad de su obra, la del esperpento, con una visión amarga y distorsionada de la realidad, que lo convierte, en palabras de P. Salinas, en "hijo pródigo del 98".

Entre 1902 y 1905, publicó las Sonatas, su primera gran obra de narrativa y la mayor aportación española al modernismo. La unidad de estas cuatro novelas recáe en el personaje del Marqués de Bradomín, una irónica recreación de la figura de don Juan, convertido en "feo, católico y sentimental". En Flor de santidad (1904), que sigue en la misma línea estética, aparece por primera vez un tema en el que abundó a lo largo de su carrera: la recreación mítica de una Galicia rural, arcaica y legendaria.

En sus tres novelas de la guerra carlista, Los cruzados de la causa (1908), El resplandor de la hoguera (1909) y Gerifaltes de antaño (1909), su estilo se simplificó al despojarse de los adornos modernistas. Por su profundización en los sentimientos individuales y colectivos, la trilogía anticipó sus mejores obras posteriores. Tirano Banderas (1926) es su novela más innovadora y se puede considerar como el primer exponente del esperpento valleinclanesco. Su argumento es la crónica de un dictador hispanoamericano, analizado como la fatal herencia que España transmitió a América. No hay linealidad temporal, sino una serie de cuadros que dan una visión simultánea de los acontecimientos que acaecen en tres días.

Su obra narrativa se completó con El ruedo ibérico, un ciclo novelesco cuyo objetivo era abarcar, en forma de novela, la historia de España desde la caída de Isabel II hasta la ascensión al trono de Alfonso XII. La muerte truncó este ambicioso proyecto, del que sólo vieron la luz La corte de los milagros (1927), Viva mi dueño (1928) y la incompleta Baza de espadas (1932). También aquí rompió la sucesión temporal y la narración se asentó en cuadros, a veces muy breves, discontinuos e independientes, cuya única conexión es el contexto histórico. El lenguaje, proveniente del mundo de los toros y el teatro, con diversos registros idiomáticos que van desde lo refinado a lo chabacano, acentuó lo grotesco de la realidad que describió.

La obra dramática de Valle-Inclán es probablemente la más original y revolucionaria de todo el teatro español del siglo XX, al romper las convenciones del género. En palabras de su autor: "Yo escribo en forma escénica, dialogada, casi siempre. Pero no me preocupa que las obras puedan ser o no representadas más adelante. Escribo de esta manera porque me gusta mucho, porque me parece que es la forma literaria mejor, más serena y más impasible de conducir la acción". Se inició con Cenizas (1899) y El marqués de Bradomín (1906), adaptaciones de dos de sus relatos. Todavía inscritas en el estilo decimonónico teatral, manifestaron sin embargo rasgos muy personales, como el gusto por el tema de la muerte, el pecado y la mujer, y la importancia de lo plástico en las acotaciones escénicas.

Las Comedias bárbaras, una trilogía compuesta por Águila de Blasón (1907), Romance de lobos (1908) y Cara de plata (1922), constituyeron la primera gran realización dramática valleinclanesca. En abierta ruptura con el teatro de la época tienen como tema una Galicia feudal y mágica cuyo desmoronamiento se simbolizó en la degeneración del linaje de los Montenegro. Retomó la mítica gallega con El embrujado (1913) y Divinas palabras (1920), y utilizó como protagonistas a personajes populares y marginados. Sus obras más abiertamente modernistas son Cuento de abril (1909), Voces de gesta (1912) y La marquesa Rosalinda (1913), aunque en ellas hay elementos que presagian el cambio de su teatro, como la visión irónica y casi esperpéntica de una España ruda y provinciana que contrasta con la cosmopolita y refinada Francia.

Valle-Inclán dio el nombre de esperpentos a cuatro obras: Luces de bohemia (1920), Los cuernos de don Friolera (1921), Las galas del difunto (1926) y La hija del capitán (1927), estas tres últimas agrupadas en el volumen Martes de carnaval (1930). El autor puso en boca del protagonista de Luces de bohemia, Max Estrella, la explicación a la necesidad de crear un nuevo género escénico: la tragedia clásica no podía reflejar la realidad española, porque ésta se había convertido en "una deformación grotesca de la civilización europea". El esperpento fue, pues, para Valle-Inclán una moderna concepción de la tragedia.

Espero que recopilación de información e imágenes que he preparado os resulten interesantes y contribuya en la divulgación y conocimiento de este ilustre personaje.






Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados





Resumen Biográfico:



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El escritor gallego Ramón del Valle-Inclán, retratado por el fotógrafo Alfonso, en 1930.

Ramón José Simón Valle Peña, conocido como Ramón María del Valle-Inclán (Villanueva de Arosa, 28 de octubre de 1866 — Santiago de Compostela, 5 de enero de 1936), fue un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente denominada Modernismo en España y próximo, en sus últimas obras, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.

Era hijo del escritor liberal y galleguista Ramón del Valle Bermúdez (amigo de Manuel Murguía y Andrés Muruais) y de Dolores de la Peña y Montenegro, ambos de ascendencia hidalga poseedora de títulos nobiliarios y viejos fueros, pero venidos a menos. Bautizado con el nombre de Ramón José Simón Valle y Peña, tomó su nombre artístico del apellido de uno de sus ilustres antepasados paternos, Francisco del Valle-Inclán.


Formación y comienzos literarios

Dispuso en su infancia de la buena biblioteca paterna y se le asignó como preceptor un clérigo con el que estudió gramática latina. Estudió el bachillerato en el Instituto de Pontevedra hasta 1885. En ese tiempo ejerció una gran influencia sobre él Jesús Muruáis, siendo decisivo en su formación literaria.

En septiembre de 1885, sin convicciones y siguiendo el consejo de su padre, comenzó a estudiar Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela con resultados irregulares. Disponiendo de poco dinero, impartía clases particulares de latín y frecuentaba más los cafés que las aulas, siendo también asiduo de la biblioteca de la universidad. Pudo vérsele por el Ateneo Compostelano y frecuentando los espacios literarios. En esos años trabó amistad con aquellos que más tarde llegarían a ser figuras relevantes del mundo de la cultura y de la política gallega. También trabó amistad con el florentino Attilio Pontanari del que aprendería escrima y nociones de italiano. En 1888 se matriculó en "Dibujo y adorno de figura" en la Escuela de Artes y Oficios.


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Valle-Inclán, a los 28 años. / Del libro la espada y la palabra

En esta época publica sus primeros trabajos literarios en Café con gotas de Santiago, y en 1889 su cuento A media noche, en la barcelonesa La Ilustración ibérica; participando activamente, junto a su hermano Carlos, en la vida periodística de la ciudad. La visita de Zorrilla a Santiago para dar una conferencia en la universidad a la que asiste Valle, le produce una honda impresión, quedando seducido por la figura del escritor consagrado. Es en estos años en los que comenzó a arraigar en él su vocación literaria.

En 1890, con la muerte de su padre, liberado del compromiso paterno, abandonó la carrera de derecho por la que no sentió ningún interés, y regresó a Pontevedra.


Primera estancia en Madrid

Tras una hipotética estancia en Italia aún por documentar, viaja a Madrid a finales de 1890, donde frecuenta el Museo del Prado y las bibliotecas de la ciudad, colabora en periódicos como El Globo, y dedica gran parte de su tiempo libre a asistir a representaciones del género chico.


Primer viaje transatlántico

En 1892, Valle realiza su primer viaje a América, concretamente a México, donde pasa algo menos de un año, repartido entre las ciudades de Veracruz y Ciudad de México. En tierras mexicanas colaboró para dos diarios: El Veracruzano Libre, de Veracruz, y El Universal, en Ciudad de México, en los que publicó varios relatos. Parece ser que su estancia en tierras americanas no estuvo exenta de problemas, ya que existen datos de que participó en un duelo, en la capital, y en una sonada pelea, en Veracruz. De México pasó a Cuba, y permaneció algunos días en Matanzas, hospedado en casa de unos amigos.


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Estatua de Valle-Inclán ubicada en Bouzas (Vigo).


De vuelta a España

De regreso a España, en 1893, se instaló en Pontevedra, donde trabó amistad con Jesús Muruáis, bibliógrafo y profesor de latín en el Instituto de la ciudad, en cuya biblioteca pudo leer a los más importantes autores europeos de la época (Biblioteca Muruais: obras francesas e inglesas de literatura y arte del siglo XIX). Durante su estancia en Pontevedra, que se prolongaría hasta 1896, publicó su primer libro, la colección de relatos de tema amoroso Femeninas (1894).

Es en esta época cuando Valle comienza a cultivar su particular indumentaria: capa (al principio un poncho mexicano), chalina, sombrero y, sobre todo, sus largas y características barbas, las "barbas de chivo" de que habla Rubén Darío en un poema dedicado al autor.


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Ramón del Valle Inclán, sentado en una silla con un libro en el regazo


Entrada en la sociedad literaria madrileña

En 1896 volvió a instalarse en Madrid. Allí acude a varias tertulias, en las que conoce a muchas figuras destacadas de la época, como Gómez Carrillo, Pío y Ricardo Baroja, Azorín, Benavente, González Blanco, Villaespesa, Mariano Miguel de Val etc.

En 1897 se publica su segundo libro, Epitalamio (Historias de amores), sin demasiado éxito de público. Durante estos años, participó como actor en obras teatrales como La comedia de las fieras, de Jacinto Benavente, o Los reyes en el destierro, adaptación por Alejandro Sawa de una novela de Alphonse Daudet. En 1899, en una discusión en el Café de la Montaña, el periodista Manuel Bueno le causa una herida en el brazo que termina gangrenándose y haciendo necesaria su amputación. Ese mismo año estrena en el Teatro Lara de Madrid y publica en libro Cenizas, su primera obra teatral.

Por la misma época colabora en numerosas revistas literarias, como La vida literaria, dirigida por Benavente, Revista Nueva, dirigida por Luis Ruiz Contreras, Germinal dirigida por Joaquín Dicenta o Vida Nueva dirigida por Eusebio Blasco en la que Unamuno escribe dos conocidos artículos "Muera Don Quijote" y "Renovación”.

Vive la bohemia literaria modernista con estrecheces económicas que le obligan a pasar incluso hambre. Habita en un patio de viviendas en el barrio de Arguelles, entonces suburbio de Madrid, en dos oscuros cuartuchos alquilados con una silla, una mesa y una cama como único mobiliario.


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En 1900, Valle participa en un concurso de cuentos auspiciado por el diario El Liberal. Aunque no consigue ganar el premio (el ganador fue el periodista José Nogales), su relato "Satanás" fue muy elogiado por Juan Valera, uno de los miembros del jurado, en un artículo de prensa. Parece ser que el jurado no quiso arriesgarse a premiar un relato tan innovador. En los años siguientes, siguió colaborando en varias publicaciones, como La Ilustración Artística, La Ilustración Española e Hispanoamericana, La España Moderna, etc. En Alma Española publicó, en diciembre de 1903, una famosa autobiografía. En Los Lunes de El Imparcial empieza a publicar Sonata de otoño, en que hace por primera vez aparición su personaje el marqués de Bradomín.

Las Sonatas se publican en libro en 1902 (Sonata de otoño), 1903 (Sonata de estío), 1904 (Sonata de primavera) y 1905 (Sonata de invierno). Estas narraciones, fragmentos de unas memorias ficticias del marqués de Bradomín, constituyen el ejemplo más destacado de prosa modernista en la literatura española. En el mismo año de 1905 publica Valle una colección de cuentos con el título de Jardín novelesco; Historias de almas en pena, de duendes y de ladrones. Al año siguiente estrena en el Teatro de la Princesa una obra teatral basada en el protagonista de las Sonatas, El Marqués de Bradomín. Forma parte del reparto de la obra Josefina Blanco, futura esposa de Valle, con la que contraerá matrimonio en 1907. La boda se celebró en la madrileña iglesia de San Sebastián. El matrimonio tuvo varios hijos: Joaquín María (1914), Carlos Luis (1917), Jaime (1921),

En 1907 publica varios libros, como Águilas de blasón (estrenada el mismo año en Barcelona), Aromas de leyenda, Versos en loor de un santo ermitaño y El marqués de Bradomín. Coloquios románticos. Por entregas, en el diario El Mundo, publica Romance de Lobos. En 1908 inicia la publicación de su serie de novelas "La guerra carlista": Los cruzados de la causa, El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño. En 1909 escribe "Mi hermana Antonia", que narra la venganza del estudiante Máximo Bretal, enamorado de Antonia y rechazado por su madre. Sus simpatías por el carlismo no fueron sólo literarias: en 1910 se presentó a diputado por el Partido Carlista, pero no obtuvo escaño.

Viaja a Argentina en 1910 con la compañía de teatro de F. García Ortega, en la que figuraba Josefina Blanco, y pronuncia algunas conferencias sobre la literatura española. En la misma gira visitan también Chile, Paraguay, Uruguay y Bolivia. De regreso a España, sigue estrenando obras de teatro: Voces de gesta, en 1911 (en el Novedades de Barcelona), y La marquesa Rosalinda, en 1913. Su obra El embrujado fue rechazada por el Teatro Español, que dirigía Benito Pérez Galdós.

En 1915 escribe al rey solicitando la rehabilitación de los títulos de marquesado del Valle, vizcondado de Vieixin y señorío del Caramiñal. Sus peticiones no serán atendidas.

Durante la I Guerra Mundial, fue invitado por el gobierno francés a visitar los frentes de guerra. En París se relacionó con autores españoles como Pedro Salinas, Manuel Ciges Aparicio y Corpus Barga. Fruto de su visita al frente fueron los textos Visión estelar de la medianoche, publicado en folletón en El Imparcial entre octubre y diciembre de 1916, y En la luz del día, en el mismo periódico, entre enero y febrero de 1917.

En 1916 es nombrado titular de la cátedra de Estética de las Bellas Artes de la Escuela de San Fernando. Ese mismo año publica La lámpara maravillosa, meditación sobre el hecho literario, muy influido por el ocultismo de autores como Mario Roso de Luna y Helena Blavatsky.

En 1921 realiza un nuevo viaje a México, invitado personalmente por el presidente de la República, Álvaro Obregón, por mediación de Alfonso Reyes Ochoa. En 1925 se establece de nuevo en Madrid. Participa en grupos de teatro experimental, como "El mirlo blanco", que llevaba a cabo sus representaciones en el domicilio de los Baroja, en el barrio madrileño de Argüelles, y "El cántaro roto", en el Círculo de Bellas Artes. A finales de 1926 edita la que algunos consideran su obra maestra narrativa, la novela Tirano Banderas, donde es patente la huella de su todavía reciente viaje al México revolucionario. En 1927 inicia la publicación de un ambicioso proyecto narrativo, El ruedo ibérico, que, de forma semejante a los Episodios Nacionales de Galdós, pretende narrar la historia de España desde el reinado de su detestada Isabel II hasta la época contemporánea al autor. Únicamente llegó a escribir tres novelas de este proyecto: La corte de los milagros (1927), Viva mi dueño (1928) y Baza de espadas (1932).

Desde 1924 muestra su oposición a la dictadura de Primo de Rivera. En 1927 participa en la creación de la Alianza Republicana. En 1929 es encerrado en la cárcel Modelo de Madrid, por negarse a pagar una multa impuesta con motivo de unos incidentes ocurridos en el Palacio de la Música.

Valle-Inclán apoya a la República, e incluso se presenta a diputado por La Coruña en las listas del Partido Radical de Alejandro Lerroux, aunque no sale elegido. En 1932, el gobierno de la República le nombra conservador del Patrimonio Artístico Nacional y director del Museo de Aranjuez, pero, por desavenencias con su superior, dimite al poco tiempo. Elegido presidente del Ateneo de Madrid, dimite también al no atenderse sus propuestas de reorganización. Ese mismo año se divorcia de su esposa, Josefina Blanco.

En la última etapa de su vida, Valle mostró marcadas simpatías hacia el comunismo. A iniciativa suya, en 1933 se reúne en el Ateneo de Madrid el Primer Congreso de la Asociación de Escritores y Artistas Revolucionarios. Ese mismo año es nombrado presidente de honor de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética.

El 8 de marzo de 1933 es nombrado director de la Escuela de Bellas Artes de Roma. Se mantendrá en el cargo poco más de un año, en medio de una pintoresca falta de los más elementales medios de subsistencia, hasta junio de 1934. En marzo de 1935 se retiró a Santiago de Compostela, ingresando en una clínica, donde murió de cáncer el 5 de enero de 1936, víspera de Reyes, tras negarse a recibir auxilio religioso. Fue sepultado al día siguiente, en una ceremonia civil.

Realizó numerosas traducciones. Del portugués: La reliquia, El crimen del Padre Amaro y El primo Basilio, de Eça de Queiroz; del francés: La condesa de Romaní, de Alejandro Dumas y Las chicas del amigo Lefèvre, de Paul Alexis; y del italiano: Flor de pasión, de Matilde Serao.




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Retrato de Ramón María del Valle-Inclán en la década de los 30.


OBRA


Narrativa

Su producción narrativa se inicia en el modernismo. Dentro de esta estética se inicia Valle con Femeninas y Epitalamio, colección de relatos sutiles, sensuales y muy musicales. Más adelante llevará a cabo todo un monumento del modernismo: son las Sonatas —Sonata de Otoño (1902), Sonata de Estío (1903), Sonata de Primavera (1904) y Sonata de Invierno (1905)—. En ellas relata, de forma autobiográfica, los amores del Marqués de Bradomín (un Don Juan ochecentista, cínico y sensual). En estos relatos, Valle-Inclán representa una nostalgia sensitiva típica en los discípulos de Rubén Darío (padre del modernismo, quien lo llevó de Latinoamérica a España).

Cabe destacar también una de las mejores y más importantes obras en toda la prosa modernista hispana: "Flor de Santidad". Esta obra, sin huir de las formas musicales y coloridas del modernismo, se centra un poco más en las tradiciones populares y leyendas gallegas con las que Valle se familiarizó en su infancia.

Por la cantidad de texto en estilo directo (diálogos), algunas obras narrativas de Valle, como el ciclo de las Comedias bárbaras, podrían considerarse dramáticas. Al revisarlas y comprender la dificultad —o imposibilidad— de representarlas se las ha incluido entre sus novelas.

Otro vertiente de la novelística de Valle queda plasmada en los "Relatos de la Guerra Carlista" (1909), donde ofrece un tratamiento nuevo de esta temática, raspando el efectismo épico dominante en obras anteriores del autor y adoptando un estilo más sobrio, entrañable y lleno de emoción.

La novela "Ruedo Ibérico" se burla de la corte de Isabel II y presenta ya la orientación crítica y grotesca que predominan en sus últimas creaciones.

Tirano Banderas (1926) narra la caída del dictador sudamericano Santos Banderas, personaje despótico y cruel que mantiene el poder gracias al terror y a la opresión. Es una excepcional descripción de la sociedad sudamericana y la primera vez que se aborda literariamente la dictadura.

Estas novelas marcan un cambio en la postura estética de Valle-Inclán, acercándose un poco a las preocupaciones y críticas propias de la generación del 98.

No obstante, es importante mencionar la postura formal que adaptó Ramón del Valle-Inclán en estos cambios. No llegó a revelarse como un artista noventayochista del todo, sino que absorbió las críticas y las preocupaciones de este grupo y las barajó en su estilo propio e inimitable.


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Valle-Inclán, por Ignacio Zuloaga



Poesía

La obra poética de Valle-Inclán está reunida en la trilogía Claves líricas (1930), formada por Aromas de leyenda, El pasajero y La pipa de Kif.

Aromas de leyenda (1907), recibe la influencia del Modernismo. Consta de catorce poemas de métrica variada. En ellos recrea diversos aspectos de su Galicia natal: descripciones del paisaje, trabajos cotidianos, milagrería, superstición, etc. Inscrito también en la estética modernista, El pasajero (1920) desarrolla en treinta y tres composiciones temas de gran trascendencia: la muerte, el dolor, la vida, la pasión, la eternidad, etc.

Con La pipa de Kif (1919), Valle-Inclán da paso en sus poemas a lo grotesco, a lo esperpéntico. Esta obra ha sido definida como una colección de estampas trágico-humorísticas.


Teatro

El teatro de Valle-lnclán suele dividirse en cinco períodos:

Ciclo modernista. A él pertenecen obras como El Marqués de Bradomín (1906) y El yermo de las almas (1908).
 
Ciclo mítico. Partiendo de su Galicia natal, Valle-lnclán crea un mundo mítico e intemporal. La irracionalidad, la violencia, la lujuria, la avaricia y la muerte rigen los destinos de los protagonistas. Pertenecen a este período la trilogía Comedias bárbaras y Divinas palabras (1920).

Ciclo de la farsa. Se trata de un grupo de comedias recogidas en un volumen titulado Tablado de marionetas para educación de príncipes (1909, 1912, 1920). Estas obras presentan un continuo contraste entre lo sentimental y lo grotesco, y sus personajes, marionetas de feria, anuncian la llegada del esperpento.

Ciclo esperpéntico. Está formado por Luces de bohemia (1920 y 1924) y el volumen titulado Martes de Carnaval (1930). El esperpento, más que un género literario, es una nueva forma de ver el mundo, ya que deforma y distorsiona la realidad para presentarnos la imagen real que se oculta tras ella. Para ello utiliza la parodia, humaniza los objetos y los animales y animaliza o cosifica a los humanos. Presentados de ese modo, los personajes carecen de humanidad y se presentan como marionetas.

Ciclo final. En esta última etapa Valle-Inclán lleva a su extremo las propuestas dramáticas anteriores: presencia de lo irracional e instintivo, personajes deshumanizados, esquematizados y guiñolescos, y la técnica distorsionante del esperpento. Sus obras quedan recogidas en Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte.
Valle-Inclán, al igual que Miguel de Unamuno y Azorín, se enfrenta directamente al teatro comercial vigente. Esos tres autores muestran una clara oposición al teatro realista, costumbrista y de corte burgués que tanto éxito tenía en los escenarios, si bien cada uno de ellos ensayará una técnica particular.


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Ramón del Valle-Inclán con la actriz María Banquer, en el estudio de Julio Romero de Torres.



Obras


Novela

La cara de Dios (1900, por entregas).
Sonata de otoño (1902).
Sonata de estío (1903).
Sonata de primavera (1904).
Flor de santidad (1904).
Sonata de invierno (1905).
Serie La guerra carlista: Los cruzados de la Causa (1908); El resplandor de la hoguera (1909); y Gerifaltes de antaño (1909).
Una tertulia de antaño (1909).
En la luz del día (1917, publicada en El imparcial).
Tirano Banderas (1926).
Fin de un revolucionario. Aleluyas de la Gloriosa (1928).
Serie El ruedo ibérico: La corte de los milagros (1927); ¡Viva mi dueño! (1928); Baza de espadas: vísperas septembrinas (1932, incompleta); y El trueno dorado (1936, fragmento).


Relatos

Femeninas (1895).
Epitalamio (1897).
Corte de amor (1903).
Jardín umbrío (1903).
Jardín novelesco (1905).
Historias perversas (1907).
Corte de amor. Florilegio de honestas y nobles damas (1908).
Cofre de sándalo (1909).


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Estatua homenaje a Valle-Inclán en el Paseo de los Leones (Alameda de Santiago de Compostela)


Teatro

Cenizas (1899).
Serie Comedias bárbaras:Águila de blasón (1907); *Romance de lobos (1908); y Cara de plata (1923).
El marqués de Bradomín. Coloquios románticos (1907).
El yermo de las almas (1908).
Cuento de abril (1910).
La cabeza del dragón (1910).
Voces de gesta (1911).
El embrujado (1912, 1913).
La marquesa Rosalinda (1912).
Divinas palabras. Tragicomedia de aldea (1919).
Luces de bohemia (1920).
Farsa de la enamorada del rey (1920).
Farsa y licencia de la Reina Castiza (1920).
Los cuernos de don Friolera (1921, 1925).
¿Para cuándo son las reclamaciones diplomáticas? (1922).
La rosa de papel (1924).
La cabeza del Bautista (1924).
Tablado de marionetas para educación de príncipes (1926).
El terno del difunto (1926).
Ligazón. Auto para siluetas (1926).
La hija del capitán. Esperpento (1927).
Sacrilegio. Auto para siluetas (1927).
Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte (1927).
Martes de carnaval. Esperpentos (1930).


Poesía

Aromas de leyenda (1907).
La pipa de kif (1919).
El pasajero. Claves líricas (1920).
Claves líricas (1930, recoge toda su poesía).


Otros géneros

Las mieles del rosal (1910, antología de cuentos).
La lámpara maravillosa (1916, ensayo).
La medianoche. Visión estelar de un momento de guerra (1916, crónicas).
Flores de almendro (1936, recopilación de cuentos).


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Lectura de "Divinas palabras" con Valle-Inclán, Enric Borràs, Fernando Porredón, Amalia Sánchez Ariño, el escenògraf Alfonso Rodríguez-Castelao, de peu Miquel Ortín, Pedro López Lagar y Cipriano Rivas Cherif entre otros


Óperas basadas en sus obras

La cabeza del dragón ópera de Ricard Lamote de Grignon(1939, estrenada en 1960).
Divinas palabras, ópera de Antón García Abril (1992)
Sonata de primavera, ópera de Jorge Fontenla (2008)
La cabeza del Bautista, ópera de Enric Palomar (2009)


Bibliografía

Alberca, Manuel; González, Cristóbal, Valle-Inclan. La fiebre del estilo, Editorial Espasa Calpe, Madrid 2002. ISBN 84-670-0315-4
B. Pedraza, Felipe; Rodríguez, Milagros, Manual de literatura española VIII. Generación de fin de siglo: Inttroducción, Líricos y dramaturgos, Cénlit Ediciones, Pamplona 2001. ISBN 84-85511-17-4
Madrid, Francisco, La vida altiva de Valle-Inclán, Editorial Poseidón, Buenos Aires 1943.


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De tertulia con Valle Inclán, Ver vídeo



Ateneo de Madrid

El Ateneo de Madrid, es una veterana institución cultural privada, que a lo largo de casi 200 años de historia, ha dejado huella en la cultura madrileña y española. En 1820, durante el trienio liberal, noventa y dos personalidades de la esfera política española establecieron el Ateneo Español. Esta sociedad, profundamente liberal, tenía el objeto de discutir toda materia de reconocida utilidad pública, como cuestiones legislativas, políticas o económicas, intentando con ello llamar la atención de las Cortes y del Rey. Con la reacción absolutista de 1823, el Ateneo Español fue disuelto.
 
El Ateneo madrileño, fue creado con objeto científico-literario en 1835. Convirtiéndose en una de las instituciones más importantes del Madrid liberal. Esta institución, ha visto y soportado; desfilar infinidad de personajes, muchos de ellos relevantes y otros intrascendentes y arrimados a la institución para obtener posición social sin ningún mérito científico ni cultural. El Ateneo, ha visto pasar reyes absolutistas, republicas, regímenes dictatoriales o liberales, y en los últimos lustros la esperada democracia.

El Ateneo de Madrid cuenta con una fachada que puede llevar a engaño por sus modestas dimensiones, pero alberga un palacio (obra de los arquitectos Fort y Landecho) de grandes proporciones y muchos salones, incluida la gran biblioteca y un el espléndido Salón de actos, que también hace las veces de cine o teatro. En el salón de actos, están todos los retratos de ilustres socios y presidentes, rodeando las paredes de madera. Sus instalaciones cuentan con numerosas secciones. Dispone de un gran fondo bibliotecario: de literatura, hemeroteca, arte, ciencia, política, ciencias sociales, salud, economía, etc...

Más info del Ateneo: http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?p=78415#p78415



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Ramón María del Valle-Inclán. Murió escribiendo en la cama la Noche de Reyes, pobre de dinero, rico de inmortalidad, y fue enterrado «con el crucifijo de su ataúd volando por los aires», como dibujaría Camilo José Cela

Ramón Mª del Vallé-Inclán. Escritor español, nacido en Villanueva de Arosa (Pontevedra) el 28 de octubre de 1866 y fallecido en Santiago de Compostela en 1936. Es una de las figuras más sobresalientes de las letras españolas del siglo XX. A lo largo de su obra se pueden distinguir dos estilos: uno de corte modernista, donde impera la elegancia estilística, y otro donde ofrece una versión esperpéntica y caricaturesca de la realidad. De la primera etapa son las Sonatas y Flor de santidad, entre otras, y de la segunda, Farsa y licencia de la reina castiza y los Esperpentos. Otras obras cumbre son Divinas palabras, Luces de bohemia, Tirano Banderas y El ruedo ibérico.

El escritor Valle-Inclán fue presidente en 1932 del Ateneo de Madrid, institución que en 1988 inauguró la Cátedra Valle-Inclán y que en 1991 editó un libro como homenaje al autor.


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Ramón del Valle-Inclán en la tertulia de la Cacharrería del Ateneo


Cronologia de Valle-Inclán

1866: Nace el 28 de octubre, en Vilanova de Arousa (Pontevedra). Es bautizado como Ramón José Simón Valle Peña.
1877: Inicia sus estudios de Bachillerato.
1886: Empieza los estudios de Derecho en la Universidad de Santiago de Compostela.
1888: Publica su primer artículo, Babel y primer poema en la revista Café con gotas.
1889: Aparece publicado su primer cuento, A media noche, en La Ilustración Ibérica de Barcelona.
1890: Fallece su padre. Abandona sus estudios en la Universidad y se traslada a Madrid.
1892: Publica en El Diario de Pontevedra fragmentos de una novela El gran obstáculo que no continuará. En marzo embarca en Le Havre hacia México; llega a Veracruz el 8 de abril. En México publicará Bajo los trópicos (germen de Sonata de estío).
1893: De regreso visita Cuba y París. En primavera llega a España y se instala en Pontevedra con su familia.
1895: Publicación de Femeninas.
1896: Regresa a Madrid. Frecuenta las tertulias y lleva una vida bohemia. Obtiene un empleo en el Ministerio de Fomento que abandona casi de inmediato.
1897: Aparece Epitalamio.
1898: Interviene como actor en la comedia de Benavente La comida de Fieras.
1899: Conoce a Rubén Darío. Pierde el brazo izquierdo como consecuencia de un bastonazo propinado por el escritor Manuel Bueno. Estreno de Cenizas; se recaudan fondos para comprar un brazo ortopédico al autor.
1901: Traduce El crimen del padre Amaro de Eça de Queiroz.
1902: Aparece Sonata de otoño. Traduce La Reliquia de Eça de Queiroz y Los chicos del amigo Lefèvre de Paul Alexis.
1903: Publica Corte de Amor y Jardín Umbrío. Aparece la Sonata de Estío.
1904: Publica Sonata de Primavera y Flor de Santidad. Traduce Mi primo Basilio de Eça de Queiroz.
1905: Se une a la protesta por el homenaje al Premio Nobel Echegaray. Edición de Sonata de Invierno.
1906: Estreno de El marqués de Bradomín. Tertulia del Nuevo Café de Levante.
1907: Se casa con la actriz Josefina Blanco. Publica Historias perversas, Aguila de blasón (estrenada ese mismo año), El marqués de Bradomín y Aromas de leyenda. Tertulia en el Kursaal. Comienzan sus trastornos de salud.
1908: Aparece Romance de Lobos y Los cruzados de la causa. Refunde Cenizas bajo el título de El yermo de las almas.
1909: Publicación de El resplandor de la hoguera y Gerifaltes de antaño.
1910: Estreno y publicación de Cuento de Abril. Estreno de La cabeza del dragón. Viaja por Argentina, Paraguay, Chile, Uruguay y Bolivia. Nace su primera hija: María de la Concepción.
1911: Estreno de Voces de gesta. Muere su madre, doña Dolores Peña Montenegro. Actividad política ligada a la causa carlista.
1912: Estreno de La marquesa Rosalinda. Rompe su relación con la compañía Guerrero-Mendoza. Regreso a Galicia.
1914: Publica La cabeza del dragón. En mayo nace su hijo Joaquín María, que morirá a los pocos meses.
1915: Estreno de El yermo de las almas.
1916: Tertulia en El Gato Negro. Participa en el homenaje a Rubén Darío. Publica La lámpara maravillosa. Profesor de Estética de la Real Academia de San Fernando. Dimite al poco tiempo. Corresponsal de guerra en el frente francés.
1917: Aparece La media noche. Nace su hijo Carlos Luis. Se hace cargo de una finca cercana a la Puebla de Caramiñal llamada La Merced.
1919: Nace su hija María de la Encarnación. Publica La pipa de Kif y Divinas Palabras. Problemas económicos en su finca.
1920: Publica El Pasajero, la Farsa y licencia de la reina castiza, Luces de Bohemia, La enamorada del rey. Colabora con Rivas Cherif en el proyecto Teatro de la Escuela Nueva.
1921: Aparece Los cuernos de don Friolera. Segundo viaje a México. Presidente de la Federación Internacional de Intelectuales Latinoamericanos. El 27 de noviembre, llega a La Habana. En diciembre regresa a España. Nace su hijo Jaime.
1922: Banquete de homenaje. Publica ¿Para cuándo son las reclamaciones diplomáticas? y Cara de Plata.
1923: Contrato con la editorial Renacimiento. Operado de un tumor en la vejiga.
1924: En agosto de este año, nace en A Pobra do Caramiñal, su última hija, Ana Mª Antonia. Publica La Rosa de Papel y La cabeza del Bautista. Manifiesta su oposición al régimen de Primo de Rivera. Regreso a Madrid. Estreno de La cabeza del Bautista
1926: Representación de parte de Los Cuernos de don Friolera y de Ligazón. Publica El terno del difunto, Ligazón, el Tablado de marionetas para educación de príncipes y Tirano Banderas.
1927: Aparece La Corte de los Milagros, La hija del capitán y el Retablo de la Avaricia, la Lujuria y la Muerte.
1928: Contrato con la Compañía Ibero-Americana de Publicaciones.
1929: Encarcelado al negarse a pagar una sanción impuesta por proferir insultos a la autoridad.
1930: Aparece Martes de Carnaval.
1931: Candidato lerrouxista en las elecciones a Cortes. Estreno de la Farsa y Licencia de la Reina Castiza y de El embrujado.
1932: Publica ¡Viva mi dueño!. Nombrado conservador del Patrimonio Artístico Nacional y director del Museo de Aranjuez. Presidente del Ateneo de Madrid. Se divorcia de Josefina Blanco. Su delicada salud se resiente.
1933: Operado nuevamente de su antigua dolencia. Presidente de honor de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética. Se adhiere al Congreso de Defensa de la Cultura. Nombrado de director de la Academia Española de Bellas Artes en Roma. Estreno de Divinas Palabras.
1934: Dimite de su cargo y regresa a España.
1935: Regresa a Galicia e ingresa en la clínica del doctor Villar Iglesias en Santiago de Compostela.
1936: El 4 de enero se agrava su estado de salud. Al día siguiente, a las dos de la tarde, fallece. El 14 de febrero se le rinde homenaje póstumo en el Teatro de la Zarzuela. Se hallan presentes, entre otros: Antonio Machado, Federico García Lorca, María Teresa León, Manuel Azaña y Luis Cernuda.



Enlaces interesantes:


Asociación Cultural Amigos de Valle-Inclán. Dedicados a la investigación de la vida y obra del escritor vilanovés. Enlace: http://www.amigosdevalle.com/index.html

El Pasajero, Revista de estudios sobre Ramón del Valle-Inclán: http://www.elpasajero.com/indice.htm



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Estatua ubicada en el Paseo de Recoletos en Madrid (Francisco Toledo Sánchez, 1972), por iniciativa del Círculo de Bellas Artes de Madrid, 1973.

Ver biografía completa de la vida y obra de Valle-Inclán en la Wikipedia



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado este trabajo dedicado a Ramón María del Valle-Inclán, fue un dramaturgo, poeta y novelista español, que formó parte de la corriente denominada Modernismo en España y próximo, en sus últimas obras, al alma de la Generación del 98; es considerado uno de los autores clave de la literatura española del siglo XX.

    
Fuentes y agradecimientos a: es.wikipedia.org, biografiayvidas.com, amigosdevalle, pintura.aut.org, margaritaxirgu, madridhistorico.es, ojodigital, flickr.com, cvc.cervantes.es, elpais.com, abc.es, museoreinasofia.es y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
En COU nos llevaron a ver la representación de "Tirano Banderas", no me enganchó, perdí el interés. Era demasiado joven y alocada para centrarme en esta obra. La pena es que a raiz de esto nunca me apeteció leer nada suyo, solo algún esperpento que cayó en mis manos.
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Otra mirada sobre el esperpento de Valle-Inclán es posible


El CDN acoge la visión de 'Avaricia, lujuria y muerte' de tres jóvenes directores



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Una escena de La rosa de papel, de Valle-Inclán, del montaje de Salva Bolta del Centro Dramático Nacional
 
El mejor Valle-Inclán vuelve hoy al teatro que lleva su nombre en Madrid. Lo hace con tres de sus piezas cortas más interesantes: Ligazón, La cabeza del bautista y La rosa de papel, agrupadas bajo el nombre de Avaricia, lujuria y muerte. En ellas su esperpento brilla con luz propia. Pero esta vez la mirada sobre sus textos no la aportan vacas consagradas como José Luis Alonso, José Tamayo, José Carlos Plaza, Lluís Pasqual, José Luis Gómez o Gerardo Vera, últimos en atreverse con el genial manco. Se ha buscado intencionadamente desde el Centro Dramático Nacional (CDN) los ojos de tres jóvenes directores, Ana Zamora, Alfredo Sanzol y Salva Bolta. Poseen lenguajes escénicos muy distintos. Y a partir de ellos, levantarán tres de las cinco obras de Retablo de la avaricia, la lujuria y la muerte. Un conjunto que se estrenó a finales de los años veinte del pasado siglo y que funciona como un auténtico espejo que refleja las miserias humanas.

"El CDN tenía que abordar un nuevo Valle dentro de la política planteada en esta casa de recuperar y reivindicar a este autor. Y hemos llamado a tres profesionales con una nueva mirada, porque no quiero llamarles jóvenes, que descubren a Valle sin la losa de estar contra Franco", comenta Vera, director del CDN, quien fracasó en su intento de montar una versión de Comedias Bárbaras porque la familia de Valle le negó los derechos.

Zamora se ha responsabilizado de Ligazón, un texto teñido de simbolismo, que ella ha convertido en una propuesta muy sintética. La directora deja claro que entre ellos se ha dado la comunicación, pero han escogido tres vías muy distintas cada uno, "casi irreconciliables, con el fin de hacer este retablo que es muy poco retablo y no tiene nada que ver con el que se hizo en La Abadía", dice en referencia al montado por Gómez hace 10 años.

Sanzol define La cabeza del bautista, que él dirige, de "cuento macabro de primavera que muestra lo peor del ser humano y en el que dominan las pasiones animales y los miedos". La rosa de papel, la más conocida de las tres, es definida por Vera de "grito doloroso y esperpéntico de gran violencia emocional". Ha sido puesta en pie por Bolta. "En nuestro montaje hemos conseguido hacer un viaje de lo poético a lo salvaje", señala el director, quien sostiene que Valle puso en su época el teatro español a la altura de lo que había en Europa: "Nos hacía mirar lo que a veces el arte pretende esconder, como la fealdad, el horror y lo grotesco".

Las tres miradas distintas cuentan, con todo, con algo en común: han contado con un mismo iluminador, Albert Faura, y un mismo escenógrafo, el francés Jean-Guy Lecat, colaborador de Peter Brook durante 25 años.


EL PAÍS
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
HOMENAJE | 75 años de la muerte de Ramón del Valle-Inclán


Galicia rinde tributo al creador del esperpento


En una víspera de Reyes como ésta, pasan 75 años del 'regreso' a su tierra

El hijo del literato o el conselleiro Roberto Varela, entre los asistentes

Un autor 'que llevaba a Galicia dentro de su alma', señaló Varela

Galicia homenajea a Valle este año con diversos actos y exposiciones




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Foto de archivo del escritor.

En una víspera de Reyes como ésta, pasan 75 años del definitivo 'regreso' de Valle-Inclán a su tierra, aquélla de la que marchó el genial dramaturgo en la búsqueda de los aires tertulianos y bohemios que Madrid le podía ofrecer. Igual que entonces, bajo una tromba de agua y en un día gris de cielos encapotados y ambiente desapacible, los fieles a Valle se han dado cita en el Cementerio de Boisaca, donde fue enterrado el literato en lo que muchos consideran su último esperpento -con todo detalle lo recoge la obra que así titulan Carlos G. Reigosa y José Monleón-.

Cuentan las crónicas que la comitiva fúnebre vio pasmada cómo un joven anarquista se abalanzaba sobre el féretro del escritor en el que reposaba un crucifijo. Como muestra de respeto al anticlericalismo de Valle -siempre dejaba para "mañana" los servicios religiosos que reiteradamente le ofrecían en sus últimos días-, el tipo consiguió arrancarlo tras precipitarse al hoyo y no sin causar cierto estropicio. Cuando consiguió salir de la tumba embarrado cruz en mano, el atúd roto dejó el cuerpo del poeta a la vista de todos.

75 años después, Joaquín Valle (hijo del autor) acompañado del nieto de Unamuno y diversas autoridades, como el conselleiro de Cultura, Roberto Varela, o el presidente de la Fundación Valle-Inclán, Gerardo Fernández Albor, han protagonizado un acto algo más sobrio que aquél de 1936. Y en pleno debate sobre la política lingüística de la Xunta, Varela no ha desaprovechado la ocasión para recalcar que "aunque la lengua que utilizase no fuese mayoritariamente gallego" se trata de un autor "que llevaba a Galicia dentro de su alma", según recoge Europa Press.

Tributo al 'dandy' vilanovés

Siempre hay un buen momento para recordar la figura de este 'dandy' vilanovés -optaba por el "duelo" para arreglar los problemas antes que acudir a la legislación y a la justicia, que consideraba "para mujeres y cobardes"- y rescatar la magnanimidad de sus obras. La temprana fecha de su pasamiento hace que el homenaje ante su tumba civil sea el primero de ellos. Una ofrenda que marca el arranque a un año jalonado por el tributo que Galicia le ha empezado ya a rendir y que ha desgranado Roberto Varela, haciendo especial hincapié en el papel que jugará en él la Cidade da Cultura de Santiago dentro del ciclo 'Ceo das letras'.

Al margen, destaca el rodaje de un documental bajo la dirección de José Luis García Sánchez o dos nuevas publicaciones de la revista 'Cuadrante', impulsada por la asociación vilanovesa 'Amigos de Valle-Inclán', que recupera 16 entrevistas "olvidadas" y "desconocidas" sobre el autor prologadas por su nieto y que permiten dibujar su personalidad e ideología sepultada "bajo anécdotas", muchas de ellas "inventadas" y "fomentadas" por el propio Valle-Inclán.

Tiene el honor de ser el segundo tras Cervantes en la clasificación de escritores mancos. Una pelea en 1899 en un café madrileño terminó con la amputación de su brazo izquierdo. Pero para muchos, Valle podría ser perfectamente también el segundo en las letras españolas, o al menos, como apuntó Torrente-Ballester en 1986, "el mejor escritor español del siglo XX".

Sus obras permiten recordarle durante los 12 meses del año. Porque tenemos al marqués de Bradomín en 'Sonatas' de todas las estaciones, aunque tocaría empezar la seducción, como este Don Juan valleinclanesco por la última de ellas, la de invierno.


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Valle con su hija, en 1915.| Salazar


De 'Luces de Bohemia' a 'El ruedo ibérico'

Tampoco la crisis quedaría muy lejos del satírico 'El ruedo ibérico', la burla inacabada del reinado de Isabel II, una muestra de la visión crítica y de la particular posición ideológica que Valle-Inclán adquirió en Madrid en los años 20. Conjugó su inicial apoyo al carlismo con la fundación de la Asociación de Amigos de la Unión Soviética, la creación de la Alianza Republicana o su formación en el Partido Radical de Lerroux. Una mezcla heterodoxa que converge en su admiración por los líderes fuertes.

Y qué decir de la compleja 'Tirano Banderas', que narra la caída de un dictador sudamericano, igualmente aplicable 84 años después.

Todas ellas conforman parte del bagaje prosaico del escritor gallego, 'hijo pródigo' de la Generación del 98 con la que coincidió en tiempo y cuya pertenencia es fruto de debate. Pero su figura dramaturga debe primar en todo recuerdo. El esperpento y Max Estrella a Valle-Inclán se los debemos, porque más allá del género literario en sí, la realidad que nos mueve hoy sigue estando oculta tras la imagen que percibimos. 'Luces de Bohemia' retrató con crítica acidez aquel Madrid absurdo y desdichado, capital de una España decadente. Una realidad deformada que hoy todavía recuerdan los espejos del madrileño Callejón del Gato en ese juego cóncavo y convexo, para que uno nunca deje de distorsionar la realidad que le rodea.

Unión con Galicia

Ramón José Valle Peña, su nombre original, no publicaba en gallego, hecho que algunos colectivos parecen tener en cuenta a la hora de honrarle. Tampoco estuvo unido con el hecho galleguista de los Castelao, Bóveda u Otero Pedrayo, pero negar la unión de Valle con Galicia es negar que esta esquina de Europa tiene el honor de ser la cuna de uno de los escritores más grandes de las letras hispanas.

El recientemente finado Francisco Fernández del Riego, precisamente de la misma corriente galleguista que los antes mencionados, no duda de esta unión en un artículo publicado en la revista valleinclanesca 'El Pasajero': "La Galicia valleinclanesca es una Galicia entre real y soñada. Una Galicia honda, polícroma, supersticiosa, vivacísima, que late siempre en lo más vivo de su alma. Incontables son las revelaciones que de su tierra nos ofrece Valle".

En Galicia nació, concretamente en Vilanova de Arousa, aunque él diría que nació en mitad de la ría para evitar una vieja disputa sobre su procedencia. En Galicia quiso morir, tras un ingreso en la clínica compostelana de su amigo el doctor Villar, y reencontrarse con su tierra. Y en Galicia encontró varias veces el refugio. En el Santiago del Café Derby y de su intento fallido en Derecho. En la Pontevedra de sus estudios, de sus primeras creaciones y de sus retornos emigrantes desde América y Madrid. En la Arousa de los paisajes, los pazos y de sus pasados aristócráticos también decadentes, que él no supo o no quiso reflotar.


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Momento del homenaje al escritor de Vilanova en Boisaca. | Xoan Rey

Este miércoles se le ha honrado en el cementerio civil de Boisaca, en Santiago, a donde fue llevado en una víspera de Reyes de 1936 tras negarse a recibir auxilio religioso. No hubo ni esquelas ni oficios, "no quiero a mi lado cura discreto, ni fraile humilde, ni jesuita sabiondo".


elmundo.es / Miguel Magdalena - Lara Varela - Santiago de Compostela
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Retratos de Valle-Inclán por dentro y por fuera   


Una muestra homenajea al escritor en el 75º aniversario de su muerte



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El escritor gallego Ramón del Valle-Inclán, retratado por el fotógrafo Alfonso, en 1930.

Valle-Inclan. 1921. Conrado W. Massaguer. Este que veis aquí, de rostro español y quevedesco, de negra guedeja y luenga barba, soy yo: Don Ramón María del Valle-Inclán (...) Como los capitanes de entonces, tengo una divisa, y esa divisa es como yo, orgullosa y resignada: "Desdeñar a los demás y no amarse a sí mismo".

El impacto que causó la figura de Valle-Inclán entre los artistas y escritores que le llegaron a conocer es el punto del partida de la exposición que puede verse estos días en el Museo de Pontevedra. Retratos de Valle-Inclán presenta por una parte obras plásticas que tienen como elemento central la figura del escritor y, por otra, escritos muy diversos que le describen u opinan sobre él. El director del museo y comisario de la muestra, Carlos Valle, apunta que lo que se intenta es ofrecer una aproximación a la figura del autor de Luces de Bohemia desde las impresiones que despertaba en sus coétaneos. "Queríamos acercanos a Valle-Inclán a través de los ojos de quienes le conocieron o admiraron su obra", indica Valle.

La exposición sirve también como homenaje al escritor al cumplirse los 75 años de su muerte. Durante el recorrido pueden verse desde esculturas, dibujos o pinturas de grandes artistas como Castelao, Carlos Maside o Ignacio Zuloaga a textos de escritores universales como los poetas Rubén Darío, Antonio Machado o Juan Ramón Jiménez. En total se exhiben 25 piezas artísticas y 27 retratos literarios realizados hasta la muerte de Valle.

El comisario de la exposición explica que la figura del escritor arousano no dejaba indiferente a aquellos que tenían la oportunidad de conocerle. "Valle-Inclán estaba muy seguro de sí mismo y consiguió crear un personaje que se mantiene a lo largo del tiempo. Ese personaje crea un gran impacto entre los escritores y artistas que conoce a lo largo de su vida. Todos los escritores presentes en la muestra hablan de él en un sentido positivo", indica Carlos Valle. La exposición está ambientada con una grabación que reproduce la propia voz del escritor, lo que permite al público conocer al personaje a través de sus propias palabras.


"Valle consiguió crear un personaje que se mantiene a lo largo del tiempo"

Uno de los textos presentes en la muestra es la primera descripción publicada que se conoce de Valle-Inclán y que fue realizada en 1895 por Alfonso Pérez Nieva, corresponsal del diario catalán La Dinastía en Madrid, quien ya hace referencia a la barba y las lentes que se convertirían en las señas de identidad del escritor y que le acompañarían hasta su muerte, 40 años después. El comisario también destaca la precisión de Ramón Gómez de la Serna para describir al escritor a través de una de sus greguerías. Precisamente, una barba y unas lentes de gran tamaño son los iconos elegidos para recibir a los visitantes de la exposición.

Entre las piezas que se exhiben en Pontevedra hay algunas que cuentan con una historia curiosa, como el cuadro pintado por Gabriel Vázquez Díaz en el que se ve a Valle-Inclán junto a Miguel de Unamuno y al pintor Ignacio Zuloaga. La pintura permaneció en paradero desconocido durante décadas hasta que pudo ser localizada en el seno de una colección privada para formar parte de las piezas exhibidas en la muestra. El Museo Reina Sofia y otras instituciones y destacados coleccionistas han prestado sus obras para hacer posible una exposición que permanecerá abierta hasta el próximo 11 de diciembre.


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Retrato de Valle-Inclán por Ignacio Zuloaga. En los libros, como en toda obra de arte, está siempre definido el carácter del autor, y no en lo que es, que muchas veces suele ser una contradicción viviente, sino en lo que hubiera querido ser. En la obra de arte está la personalidad malograda por la educación, por el ambiente y por el destino adverso.
  
(Ramón del Valle-Inclán, carta a Ignacio Zuloaga, 22 de noviembre de 1917).




Fuentes: elpais.com /  castellanopedroibarra.blogspot.com / elpasajero.com
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Una biografía “canónica” sobre Valle-Inclán gana el Premio Comillas


El catedrático de Literatura Española y filólogo Manuel Alberca es el galardonado



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El filólogo Manuel Alberca. / UNIVERSIDAD DE CASTILLA-LA MANCHA

Una biografía "que aspira a ser canónica" sobre el escritor Ramón María del Valle-Inclán (1866-1936) escrita por el catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga Manuel Alberca ha ganado el XXVII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias. La obra La espada y la palabra, Vida de Valle-Inclán ha merecido este galardón, según el jurado, por su "solvencia, rigor y ambición", ha informado en un comunicado la editorial Tusquets, convocante del galardón. Alberca ha indagado en "innumerables testimonios y documentos" para "fijar por primera vez el personaje real y despojarlo de las leyendas tejidas en torno a su figura" y presentar así "el retrato definitivo de un autor fundamental de las letras españolas".

Alberca (Arenales, Ciudad Real, 1951), doctor en Filología Española por la Universidad Complutense de Madrid, ha sido profesor invitado de las universidades de Toulouse-Le Mirail, París XIII y Tours (Francia), Berna (Suiza), Libre de Bruselas (Bélgica) y Passau (Alemania). El libro, según el jurado, es "una interpretación crítica de la idiosincrasia y del comportamiento del escritor a través de un relato solvente y ameno, que supera los acercamientos biográficos anteriores".

El número de manuscritos presentados a esta convocatoria fue de 78, y el premio consiste en una estatuilla de bronce diseñada por Joaquín Camps y en un anticipo sobre derechos de autor de 20.000 euros de la obra, que se publicará en la colección Tiempo de Memoria de Tusquets en el mes de abril.

En el umbral del 80 aniversario de la muerte y del 150 del nacimiento del escritor gallego, que se celebrarán en 2016, Tusquets subraya que quiere contribuir con esta "extraordinaria biografía" al conocimiento de la vida de Valle-Inclán y a la difusión de su obra. Alberca, investigador en proyectos de la Unidad de Estudios Biográficos de la Universidad de Barcelona, es autor, entre otras obras, de La escritura invisible. Testimonios sobre el diario íntimo, Valle-Inclán, la fiebre del estilo y El pacto ambiguo. De la novela autobiográfica a la autoficción.

El jurado ha estado formado por el historiador José Álvarez Junco en calidad de presidente, Miguel Ángel Aguilar, Francesc de Carreras, Emilio La Parra, José María Ridao y Josep Maria Ventosa. El premio fue creado por iniciativa del editor Antonio López Lamadrid en 1988 "para despertar el interés por las obras biográficas, memorialísticas e históricas".


Publicado el 19 de enero de 2015 por EL PAÍS
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Todas las máscaras de Valle-Inclán


Una desmitificadora biografía retrata al gran escritor como estratega de su propio triunfo y desmonta los tópicos de pobre, bohemio, izquierdista y genio sin vocación



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El escritor gallego Ramón del Valle-Inclán, retratado por el fotógrafo Alfonso, en 1930.

Hay vidas cuyas leyendas empiezan mucho antes de nacer. La de Ramón del Valle-Inclán Peña se remonta a 150 años antes de que viniera al mundo, el 28 de octubre de 1866, en Villanueva de Arosa (Galicia), cuando se engendra la verdad que esconde su apellido, por una cuestión de herencia, que juega con la dualidad y la máscara y parece moldearlo a él. Y se confirma como una existencia de realidad y fábula a los 33 años cuando el dramaturgo, novelista, poeta y periodista inicia la falsificación de su vida para convertirla en una obra de arte, tras perder su brazo izquierdo de manera deshonrosa. Y el autor quedó en el centro de un episodio cómico que derivó en dramático y alcanzó el esperpento, como sería su existencia personal y literaria dentro del modernismo, y una de las más relevantes de España en el siglo XX.

Bruma es lo que esparce el escritor alrededor suyo, la que Manuel Alberca despeja para mostrar dónde termina el hombre y dónde empieza el personaje. Lo hace en La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán, XXVII Premio Comillas de biografía de la editorial Tusquets. Se ve a un escritor real y prestigioso que ambiciona triunfar y se convierte en su propio gran estratega hacia el éxito, a la vez que propicia sus tópicos, aquí desmontados, de pobre, bohemio, genio sin vocación, de izquierdas o antirreligioso. Una imagen “que lo convierten en una especie de santo laico, de quijote trasnochado o de cómico estrafalario, ridículo en suma y fuera de la realidad”, escribe el biógrafo, filólogo y catedrático de Literatura Española en la Universidad de Málaga.

Casi diez años dedicó Manuel Alberca para fijar la vida del escritor y ofrecer nuevas interpretaciones de “una existencia minada de pistas falsas, que el propio Valle-Inclán hizo impenetrable, con el objetivo de levantar un relato veraz que sacara al escritor de ese limbo de irrealidad en que lo han confinado y distorsionado la leyenda”. El libro, de 764 páginas, muestra, según Alberca, a una persona “celosa de su privacidad y, en cambio, con una tendencia a la sobreexposición en público, a ser el centro de atención, como un actor al que le gusta simultanear varias máscaras”.

‘La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán’, de Manuel Alberca, ganó el Premio Comillas

Con ustedes, el escritor-actor Ramón del Valle-Inclán Peña que buscó ser artífice de su propia leyenda. Y los hechos ocurridos con su brazo izquierdo, aquel fatídico 24 de julio de 1899, lo empujan a ello. Lleva ya cuatro años en Madrid donde es conocido, admirado y temido por su participación en las tertulias de los cafés, y popular en la calle por su aspecto de llamativo dandi que poco a poco se hace mefistofélico. Aquella tarde, en el Café de la Montaña, hay una discusión entre dos miembros del grupo con un duelo pendiente. Valle-Inclán espeta al periodista Manuel Bueno algo y este reacciona ofendido amenazándolo con su bastón-bengala y contera de hierro, a lo que el escritor reacciona tirándole una jarra de agua. Se desata una pelea de bastonazos por un lado y de vasos y todo lo que hay en la mesa por el otro. El escritor queda herido en la cabeza y en el brazo izquierdo. El 10 de agosto se lo amputan por una fractura en radio y cúbito que da origen a una infección.


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Valle-Inclán, a los 28 años. / del libro la espada y la palabra

A partir de ahí toma su carrera literaria más en serio, afirma Alberca: “En este episodio construyó un yo hiperbólico y teatral. Puso por delante el personaje para que la persona no se resintiera. Su técnica de invención consistía en tomar un elemento biográfico real y distorsionarlo con datos ficticios”. Así sale un corro de historias que aúpan a Valle-Inclán, pero la realidad es que:

No es verdad que fuera pobre, aclara Alberca: “Venía de una familia acaudalada. Vivía de traducir, de artículos de prensa, de sus libros y la representación de sus obras. Y de algunos empleos públicos. Su periodo de más estrechez fue entre 1899 y 1902, hasta que entró al diario El Imparcial”.

No es verdad que fuera bohemio: “No pasó verdaderas penurias. Trabajó en la creación y difusión de sus obras, disponía de tiempo y dinero para divertirse y tenía una red de amigos y círculos burgueses. Tras su periodo crítico alcanzó una estabilidad”.

No es verdad que fuera un genio por azar: “Fue un estratega de su gloria. Por eso viajó a Madrid. Enviaba sus libros a los periodistas y críticos; entabló buenas relaciones sociales; se ganó un lugar en los cafés. Incluso escribió a autores como Clarín para que le corrigieran y orientaran”.

No es verdad que no necesitara ayuda: “Además de su red de amigos y críticos, obtuvo prebendas del poder. Una de ellas en 1916 como catedrático de Estética en la Escuela de Pintura, grabado y escultura, y en la República”.

No es verdad que fuera de izquierdas: “Su ideología era tradicionalista y su idiosincrasia es lo que hoy sería de derechas. Su militancia carlista no era solo estética y fue activo muchos años. Llegó a decir: ‘¿Para qué más libertad?’ o ‘¿La República? Que la defiendan quienes la necesiten”.

    Fue celoso de su privacidad y, en cambio, con una tendencia a la sobreexposición en público, a ser el centro de atención, como un actor al que le gusta simultanear varias máscaras”

No es verdad que fuera filocomunista: “Admiraba a Mussolini. Y dijo: ‘El fascio no es una partida de la porra, como creen en España los radical-imbeciloides, ni un régimen de extrema-derecha. Es un afán imperial de universalidad en su más vertical y horizontal sentido ecuménico”.

No es verdad que fuera antirreligioso: “Durante la I Guerra estuvo del lado de los aliados al considerar que Francia preservaba el cristianismo, mientras Alemania amenazaba con el paganismo”.

No todo fue mitografía. Demostró su valentía en 1916 al visitar en Francia el frente aliado. Estuvo cerca del enemigo y sobrevoló la zona. Quedó muy impactado. Sobre esa experiencia nunca fabuló, ni se puso de protagonista.

Como tampoco lo hizo con su vida privada. En lo amoroso se le achacan algunas amantes, tiene una hija de madre desconocida y se casa con Josefina Blanco, en 1907, con quien tendrá cuatro hijos, y se divorciará en los años 30. Y es en esa vida familiar cuando da sus mejores frutos literarios

    No pasó verdaderas penurias. Trabajó en la creación y difusión de sus obras, disponía de tiempo y dinero para divertirse y tenía una red de amigos y círculos burgueses

Ramón del Valle-Inclán llegó al final de sus días con un divorcio a cuestas, con la preocupación de la educación de tres de sus hijos de quienes tiene la custodia mientras atraviesa una mala racha económica. Murió el 5 de enero de 1936, en Santiago de Compostela, mientras buscaba una solución a su cáncer. Allá, donde habían alzado vuelo sus sueños de triunfo. Donde se activó el pasado de la naturaleza acomodaticia y dual de su apellido del que no pudo escapar.

Todo empezó 150 años antes de que él naciera. A comienzos del siglo XVIII, Pablo del Valle se casó con Antonia de Inclán. Un adinerado hermano de ella, Miguel de Inclán, no tuvo descendencia y heredó en su sobrino José Antonio, con una condición: poner el apellido Inclán por delante de tal manera que este no desapareciera. Así el heredero pasó a llamarse José Antonio Inclán del Valle o Valle-Inclán, dependiendo de las circunstancias. Cuando este se casó con Juana Malvido Rey sus hijos empezaron a jugar indistintamente con los apellidos: Inclán del Valle, Valle-Inclán o Valle-Inclán Malvido. Hasta que uno de ellos, Carlos Luis, optó por Del Valle-Inclán. Después su hijo Ramón siguió la tradición hasta llegar a su hijo, el escritor Ramón del Valle-Inclán Peña, autor de obras como Femeninas, Sonata de invierno, La lámpara maravillosa, Max estrella, Luces de bohemia, Tirano banderas, Divinas palabras…

El ánimo díscolo del apellido lo persiguió, y lo que muchos creían era una invención suya era lo más auténtico, la mejor mascarada heredada de sus antepasados.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Biografía



Valle-Inclán, enigma descifrado



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El catedrático de Literatura Manuel Alberca publica 'La espada y la palabra' (Tusquets), la primera biografía exhaustiva del gran escritor gallego, donde derriba leyendas y fija las claves principales de la extravagante vida de uno de los grandes genios del idioma

Alredor de sí mismo, Ramón María del Valle-Inclán levantó un puñado de leyendas confusas que acabaron por ser la biografía misma del escritor. Incluso su identidad más exacta. Muy poco de lo que en verdad sucedió en su biografía puede ser tomado como cierto, pues es más estimulante la apnea ficticia con la que se dibujó el contorno, entre la literatura y la épica. La vida no le bastó y optó por sumarse ráfagas de leyenda. Así que cualquier ejercicio de fe sobre lo que Valle se asesta termina siendo un ejercicio crepuscular.

Es uno de los escritores principales de la literatura del siglo XX. Un tipo que hizo del idioma palabra bella y violenta. Pero a la vez se configuró como un personaje insólito dotado del antibiótico contra la formalidad. Hasta ahora existían unas pocas biografías más o menos biográficas sobre sus aventuras. Las primeras aparecieron poco después de su muerte (el 5 de enero de 1936, en Santiago de Compostela). Y de todas aquellas, la mejor (que no la más rigurosa) es la que le dedicó Ramón Gómez de la Serna en 1944, donde no sólo dio vuelo a las fantasías del protagonista, sino que ensanchó aún más el caudal mágico de su delirio y su contraluz. Desde entonces, ninguna lograba transparentar al personaje. Y esa misión la asumió hace 10 años el catedrático Manuel Alberca hasta dar forma a 'La espada y la palabra', un volumen de casi 1.000 páginas que recibió el XXVII Premio Comillas de Historia, Biografía y Memorias, publicado por la editorial Tusquets.

Hasta ahora no existía una biografía tan completa de uno de los escritores más destacados del siglo XX

La aventura de contar a Valle-Inclán con más certeza tiene algo de aventura monumental. Detrás de su adjetivo definitivo todo son sombras. "La mayor dificultad para investigar en su vida es que él empeñó tanto entusiasmo en escribir de sus cosas como en borrar sus huellas", sostiene el biógrafo. "Construyó con calculada estrategia e hizo un retrato de sí mismo repartido entre la invención, la leyenda y el humor. A cualquiera que se acerque a él le obliga a calibrar continuamente los datos de su vida que él facilita. Todo sostenido en mentiras y medias verdades. Como escritor no permite una identificación sencilla. La relación entre la verdad de su existencia y la potencia de su obra tiene mucha distancia".

Valle-Inclán comenzó por meterle mano a su partida de nacimiento. Unos días había nacido en la Puebla do Caramiñal. Otros en Vilanova de Arousa. Según amaneciese, también estrenó el mundo en La Puebla del Deán... El propósito era forcejear con lo real hasta hacer de la confusión prima de riesgo literaria. Y a partir de ahí, todo es humo. "Casi al final de sus días, en 1934, un redactor del diario madrileño 'La Voz' se acercó a su casa de la plaza del Progreso en Madrid con la idea de hacerle una entrevista sobre lo que Valle-Inclán había hecho cuando tenía 20 años. Al requerimiento del periodista", relata Alberca, "contestó tajante: 'Yo no recuerdo nada de mis 20 años... Los escritores debe olvidar sus primeros 20 años. No tengo nada que contarles'". Así atajó la pregunta que no le importaba.

Y así es todo en Valle-Inclán. Quiso ser escritor desde joven, pero lo negó. Vivió como un señorito, pero sin dinero abundante. Estudió Derecho en Santiago de Compostela, sin brillar. Ocupó los cafés de la ciudad con pasión. Dio clases de latín, por sobrevivir. Por entonces, todo es un proyecto de escritor. Escribe cuentos, publica artículos en la prensa local, pero aún está en el comienzo de los comienzos cuando en 1890 (a los 24 años de Valle) muere su padre y se libera de la condena de estudiar. Puede que ahí entrara ya a saco en la literatura. En 1896 publica en Pontevedra su primer libro, 'Femeninas', y ya no hay marcha atrás. Todo en Vale comienza a ser como un galope inmenso. Traía del viaje a México, en 1892, un ajuar de escritor: voces desconocidas, peleas grandilocuentes, un amago de duelo con otro redactor. Y de allí se trae barba y melena, que será su vitola de extraño en el oficio de escribidor.

"En realidad vivió buena parte de su vida como un señorito, pero sin dinero abundante", dice Alberca

"Pero el momento definitivo de Valle-Inclán es cuando se instala en Madrid", sostiene Manuel Alberca. "Entonces ya se asume su forma de ser como la de un hombre enormemente independiente", apunta el biógrafo. Un tipo de mucho nervio que no esquiva la polémica, las enemistades, el desafío y los enfrentamientos. El más destacado fue el que tuvo el 24 de julio de 1896 con el escritor Manuel Bueno en el Café Nuevo de la Montaña, que acabó con Bueno asestando un bastonazo a Valle que le provocó la amputación del brazo izquierdo. "Durante mucho tiempo se creyó que lo del brazo había sido por una herida gangrenada, pero aquí explico que el bastonazo le destrozó los huesos cúbito y radio, lo que hacía imposible operar y obligó a cortar el brazo", sostiene Alberca. Y puestos a revelar incógnitas, la biografía también apunta a la existencia de una hija no reconocida de Valle-Inclán, nacida de una relación previa a su matrimonio con la actriz Josefina Blanco (él tenía 42 y ella 28), con quien tuvo seis hijos. "Fue un padre atento, a pesar de las cosas que él decía en las tertulias. De hecho, cuando se divorcia de Josefina en 1932, se queda al cargo de algunos de ellos", explica Alberca.

Pronto se instala en Madrid, donde se hace sitio por vía de lo diferente. El paso previo al figurón que fue. La melena, la delgadez, la barba de chivo, aquel del que Rubén Darío escribió: "Tengo la sensación de que siento y que vivo/a su lado una vida más intensa y más dura. Este gran don Ramón del Valle-Inclán me inquieta". Son los años de los cafés. Capitanea varias tertulias. Duerme lo justo y come poco. Le fascina la bohemia, pero la visita con la certeza de no ser parte de ella. Su desafío de aparente perdedor es una guerra ganada. Vive rodeado por esa gallofa que confunde la literatura con acostarse tarde. Y de ahí extrae el paisaje de una de sus piezas memorables: 'Luces de bohemia', considerada por algunos críticos como la mejor obra de teatro del siglo XX: un retrato fidelísimo de la corrupción política y la hambruna cultural de una sociedad descuadernada. Valle frecuentó la noche de los mendigos y los malos poetas. Hizo de la bohemia un gesto imprescindible, pero empeñó más tiempo en quedarse en casa torturando el estilo. Dicen que comía dos veces por semana y el resto lo pasaba a tés con mucho azúcar o chupitos de agua caliente.

Colaboró con los mejores periódicos, escribió en semanarios, publicó libros fabulosos, vendió poco y lo admiraron mucho. Renovó el teatro y le exigió a la prosa velocidades que antes de él no tenía. Los materiales confusos de su existencia son un deslumbramiento de vida y arte. "Valle fue, a su modo, un señorito. No nos confundamos", explica Manuel Alberca. "Nunca pasó necesidad, no nos confundamos. Sólo vivió con dificultad un par de años". Le gustaba la farra y la jarifa, pero sobre todo hizo de su deambular por los cafés una obra de arte. Sólo se sentaba en aquellos en los que era el punto de atracción. Fue por sí mismo una revolución con su palabra hermosa y violenta. En política fue carlista e incalculable. (También opositor a la dictadura de Miguel Primo de Rivera). En literatura, feroz y heterodoxo.

No fue exactamente un bohemio. Le interesaba el ambiente, pero no participar de la marginalidad

El hombre que escribió las 'Sonatas' y 'La pipa de kif'. El que dio voz a las 'Comedias bárbaras' y 'Los cuernos de don Friolera'. El modernista. El miembro de la Generación del 98. El atizador de sátrapas desde 'Tirano Banderas'. El orador ceceante. El manco del Ruedo Ibérico. El creador del esperpento. El hombre que obstaculizó su verdad en favor de una verdad distinta, más alta y mejor, es hoy algo menos incógnita. La biografía de Manuel Alberca le asesta una condición humana y una gloria escasamente convencional. "Pero en Valle no existe un ingrediente biográfico tan dramático como en González-Ruano, que era un ser perverso, o en Francisco Umbral, que es uno de sus declarados herederos directos", sostiene Alberca. "Le divertía inventarse perfiles distintos y desconcertar a la gente. También escandalizar. Pero todo formaba parte de un proyecto". Ese proyecto era él mismo, que salió adelante con sus divinas palabras. El más extraño y a contraluz de los escritores de su generación. A Valle-Inclán se le debe el encanto de la desmesura. Es uno de los mayores prosistas del siglo anterior. (Y quizá también de buena parte de este).

Si no se le entiende es porque no se entiende el infinito, aunque lo explique Einstein. Valle-Inclán es un teatro, una novela, un poema muy loco, un cuento pequeño con toneladas de talento. Uno de esos tipos ojerosos de la literatura solitaria que merecen más lectores y que nos enseñaron aquello de que la vida no empieza ni acaba en las dos fechas marcadas, sino que sucede muchas veces en una misma existencia si se tiene una fe en la literatura como pocas veces se ha dado en España.

Tiene mucho de cronista lírico que o renuncia a escribir con el percal de las minucias cotidianas y deleitables. "Lo mismo da triunfar que hacer gloria de la derrota", escribió. Y en ese "lo mismo da", como si fuese una grieta, depositó con los años su literatura sin dios ni amo.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: Valle-Inclán 
 
Las dos caras de Valle-Inclán

En el 150 aniversario del nacimiento del autor de 'Luces de bohemia', uno de sus nietos escribe una biografía en la que aclara las mentiras sobre el escritor



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Ramón María del Valle-Inclán.

Don Ramón del Valle-Inclán no es Ramón del Valle-Inclán. Ese hombre del que todos hablan no es él, o solo a medias. Ya en vida el nombre del escritor gallego empezó a cubrirse de fábulas, falsedades, leyendas, malentendidos, inexactitudes, exageraciones, dislates o despropósitos, muchos de ellos alimentados por él mismo, que con los años han rodado como una bola de nieve.

Ahora Joaquín del Valle-Inclán Alsina, nieto del autor de Luces de bohemia, aclara y desmiente todo aquello que está en el imaginario colectivo. Lo hace cuando se cumplen 150 años del nacimiento de su abuelo (Villanueva de Arosa, 28 de octubre de 1866-Santiago de Compostela, 5 de enero de 1936), a través de la biografía Ramón del Valle-Inclán. Genial, antiguo y moderno (Espasa).

Es la primera vez que un familiar del autor de Luces de bohemia, cuya vida parece haber girado alrededor de lo extravagante, intenta poner las cosas en su sitio.  Son 272 páginas que confirman o desmontan versiones, seguida de 121 que respaldan todo con notas y referencias, rematadas con un índice onomástico de 15 páginas.

El nieto asegura que la leyenda de su abuelo, maestro del modernismo, la sátira y el esperpento, está distorsionada, y a ello han contribuido muchos de sus biógrafos que no contrastaron la información. El retrato que existe es el de un Valle-Inclán sacado de alguna de sus piezas de teatro, novelas o cuentos. Por esa razón, el biógrafo asegura haber hecho una obra desapasionada y alejada de la tentación de hacer literatura. Ha manejado unas 8.000 fichas, docenas de recortes de prensa y manuscritos, hablado con personas que lo conocieron y con los recuerdos de lo contado por su padre, Carlos.

Este nuevo retrato del autor de obras como El marqués de Bradomín, Divinas palabras, Tirano banderas, Sonatas, Águila de blasón, La lámpara maravillosa, El ruedo ibérico y así hasta casi un centenar, está poblado de muchos no era, no era, no era, que a continuación resume su nieto:


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Valle-Inclán como presidente del Ateneo, junto con otros miembros de la directiva.

No era mal actor: “Es un hecho conocido que su primera obra fue La comida de las fieras, de Jacinto Benavente, que fue un éxito. La segunda no lo fue tanto con la adaptación que hizo Alejandro Sawa de Los reyes en el destierro, de Dolores Thion Soriano-Mollá. Su carrera como actor se vio frustrada cuando en 1899 perdió el brazo. El teatro le gustaba muchísimo. Y no es como se ha dicho que el ceceo contribuyó a su salida del teatro. El ceceo no existía. Una prueba es que en su actuación como Teófilo en La comida de las fieras hay frases que no muestran eso. Además, si hubiera sido así, las revistas satíricas de la época que eran tan incendiarias lo hubieran despellejado”.

No era pobre: “Ni tampoco pasó tantas penurias. Cuando llegó por segunda vez a Madrid, tras su paso por México, en 1895, lo hizo como funcionario del Estado con un sueldo de 2.000 pesetas anuales, alto para la época. Eso lo tuvo, como mínimo hasta el 99 cuando perdió el brazo. Es entonces cuando se ve obligado a ser literato profesional y sus colaboraciones en la prensa aumentan. Es la forma que tiene de ganarse la vida. No le gusta, pero tiene que aguantarse. Eso le da para vivir y su nivel está por encima de la media de los madrileños. Así está hasta 1905 o 1906. Entonces ya sus libros se venden relativamente bien y colabora menos en la prensa. Además, con la agricultura ganó dinero. Durante sus últimos años también fue funcionario”.

No era de izquierdas: “Se hubiera muerto de risa al oír que era de izquierdas. Una cosa es que en sus obras diera esa imagen y otra que en la vida real lo fuera. Desde muy joven, ya en 1888 se declaró carlista, y Rubén Darío lo dijo en 1899. No había nadie más opuesto. A él le gustaba el hombre fuerte, el conductor de masas, el que conoce el espíritu del pueblo, el absolutista. Le gustaba poco la idea del parlamento y el voto democrático. Venía de la etapa de la restauración y sabía que había cosas amañadas. Tenía gran desconfianza en el sistema parlamentario. Su ideal era la de una especie de tirano culto y amable”.

No era antirreligioso: “Era muy religioso, aunque un católico poco ortodoxo. El problema es distinguir entre religiosidad y espiritualidad o lo religioso como norma. En la I Guerra Mundial, una de las razones por las que apoyó a Reino Unido y Francia fue porque  consideraba que los alemanes iban a acabar con el catolicismo. Para mi abuelo el Tiempo es el demonio y la quietud la divinidad. Lo inmóvil es la perfección. La idea de que el tiempo no pasa. Luces de Bohemia está mal interpretada por algunos porque es una obra que trata de muerte y religión”.

No tomaba drogas: “Comenzó a tomar drogas en 1908. Así se lo confesó a un periodista en A Coruña. Cuenta que tomaba cáñamo índico, lo que hoy sería el hachís, por prescripción médica por su dolencia de los papilomas en la vejiga. Las drogas eran muy frecuentes en la prensa madrileña de la época. La consumió hasta 1926, fumada o en píldoras".

No era bohemio: “No lo era, primero porque la bohemia no existía. No porque existieran tres o cuatro personajes estrafalarios se puede hablar de bohemia. Segundo, nadie sabe qué es un bohemio, ¿Quién lleva una vida desordenada? ¿qué quiere decir eso? Alejandro Sawa fundó la Casa de la bohemia, pero no hay nada más. Mi abuelo durante sus primeros años en Madrid bebía, pero no fue un hábito continuado. Hay opiniones suyas en las que dice que le da asco la bohemia, “un club de cuellos sucios y del mal vino. Ese espíritu ha sido exagerado”.

No era tan abierto: “Era un hombre muy reservado con su vida privada. No hay manera de entrar en él. No dejó cartas, ni memorias, ni diarios en los que expresara sus sentimientos. Ese es el gran problema para acercarse a sus sentimientos y psicología. Se sabe, a veces, su estado de ánimo general. Por eso es difícil hacer aquí psicología a un cadáver”.

Esta nueva biografía amplía y completa la elaborada por Manuel Alberca, La espada y la palabra. Vida de Valle-Inclán (Tusquets), XVIII Premio Comillas de Biografía, en 2015. Valle-Inclán Alsina dice que colaboró en ese libro durante un tiempo pero que se retiró al no estar de acuerdo con el estilo narrativo que le imprimió Alberca. “Una vida de esta naturaleza y con el material que hay solo admite una obra desapasionada, sin literatura. Contar la historia de una vida tal cual”, explica el nieto del escritor gallego.

Y, esta vez, el propio Ramón del Valle-Inclán parece ser el primero en querer deshacer tanto entuerto, desde la portada del libro: sentado con su capa negra y bajo un sombrero del mismo color, el escritor mira interrogativo y sereno tras sus gafas redondas y con una barba apenas jaspeada de blanco. Pero ya claro su juego de teatral aspecto mefistofélico.


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