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Cardenal Cisneros
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Mensaje Cardenal Cisneros 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de héroes e ilustres españoles… Este Cuadragésimo séptimto trabajo recopilatorio, está dedicado a Francisco Jiménez de Cisneros, fue confesor de la reina Isabel la Católica, cardenal, inquisidor general y Regente de España.


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Francisco Jiménez de Cisneros. (Torrelaguna, España, 1436-Roa, id., 1517) Eclesiástico y estadista español. Procedente de una familia de la baja nobleza, cursó estudios de teología en Alcalá, Salamanca y Roma. Tras su finalización, en 1471, fue nombrado arcipreste de Uceda, pero varios enfrentamientos con el arzobispo de Toledo motivaron su ingreso en prisión. En 1480, y merced a su amistad con el cardenal Mendoza, fue nombrado vicario general de la diócesis de Sigüenza, cargo que desempeñó hasta 1484, fecha en que decidió ingresar en la orden franciscana.

Permaneció retirado por espacio de ocho años, hasta 1492, cuando, debido al nombramiento de Hernando de Talavera como arzobispo de Granada, quedó vacante la plaza de confesor de la reina Isabel, quien lo eligió para el cargo. Al año siguiente fue nombrado arzobispo de Toledo, puesto desde el cual emprendió una serie de reformas de la Iglesia, no siempre bien recibidas entre los eclesiásticos. En este sentido, luchó por recuperar el espíritu original de la orden de san Francisco, intentó dificultar la creciente concesión de inmunidades y privilegios a las órdenes seculares y se sumergió en una campaña reformista que se plasmó en la celebración de sendos sínodos en Alcalá (1497) y en Talavera (1498).

En 1499, obedeciendo órdenes reales, viajó a Granada para dirigir personalmente el proyecto de conversión de los mudéjares andaluces, sin demasiado éxito, puesto que éstos pronto se pusieron en su contra y emprendieron una guerra de guerrillas en Las Alpujarras que no finalizó hasta 1502, fecha en que finalmente obtuvo de los Reyes Católicos potestad para obligarlos a convertirse o, en su defecto, emigrar.

En 1504, tras la muerte de Isabel, Cisneros ocupó la regencia, se convirtió en defensor de Fernando el Católico e impidió el ascenso al trono de Felipe el Hermoso. Fue también el principal impulsor del acuerdo al que ambos llegaron en septiembre de 1505. Cuando Fernando volvió de Italia, a instancias del propio Cisneros, éste fue recompensado con el capelo cardenalicio, otorgado por el Papa, y con la dirección de la Inquisición.

A partir de entonces presidió la Junta de Regencia, cargo desde el cual organizó varias expediciones de conquista en el norte de África (Mazalquivir, 1507, y Orán, 1508). Impulsó también la creación de la Universidad de Alcalá (1498), a la cual se propuso dotar de los mejores teólogos y los mejores textos. En este sentido, cabe destacar su aportación a la edición de la Biblia políglota complutense (1514-1517).

Fiel en todo momento a Fernando, éste le asignó la regencia del reino a su muerte (enero de 1516). Un año después murió camino de Valladolid, adonde se dirigía para encontrarse con el futuro monarca Carlos I, quien recientemente lo había confirmado en su cargo de regente del reino.

Espero que recopilación de información e imágenes que he preparado os gusten.




Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados



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Escultura del Cardenal Cisneros situada delante del Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares.



Resumen Biográfico:


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Copia de Matías Moreno González conservada en el Museo del Prado del original de Juan de Borgoña.

Francisco Jiménez de Cisneros O.F.M.Obs. cuyo nombre de pila era Gonzalo, más conocido como el Cardenal Cisneros (Torrelaguna, 1436 – Roa, 8 de noviembre de 1517). Cardenal, Arzobispo de Toledo y Primado de España, perteneciente a la Orden Franciscana, tercer Inquisidor General de Castilla y regente de la misma a la muerte de Fernando el Católico. A la muerte de Felipe el Hermoso presidió también el Consejo Real que asumió funciones de Regencia sin consentimiento de la reina Juana, hasta la llegada de Fernando el Católico.

Nació en Torrelaguna en 1436, hijo de hidalgos pobres. Posiblemente fue enviado a la cercana villa de Alcalá de Henares en su adolescencia a hacer estudios de gramática; los continuó en el Colegio Mayor de San Bartolomé en Salamanca; de allí pasó a Roma en donde fue ordenado sacerdote.

Tras el fallecimiento de su padre regresa a España y consigue el arciprestazgo de Uceda, enfrentándose con el arzobispo de Toledo, lo que significó el encarcelamiento de don Gonzalo por el arzobispo Carrillo durante algunos años. A pesar de su reclusión, Cisneros no renunció a su cargo, en el que fue mantenido por el cardenal Gónzalez de Mendoza, aunque el encierro debió de durar poco tiempo según se deduce en algunas biografías, pues poco después, en 1478, Cisneros era capellán mayor de la catedral de Sigüenza.

Sufrió una profunda crisis espiritual que le llevó a entrar en la orden de los franciscanos; fue entonces cuando sustituyó su nombre de Gonzalo por el de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Se encerró en el convento de la Salceda y durante siete años llevó una vida monacal.

De allí lo sacó la Reina Isabel (Isabel la Católica) en el año 1492, tras convencerle de que aceptara ser su confesor, siguiendo los consejos del entonces arzobispo de Toledo, el cardenal González de Mendoza, primer protector de Cisneros.

Fue nombrado provincial de la orden franciscana y acometió en ella una profunda reforma; más tarde reformó el clero secular.


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Torrelaguna. Busto del Cardenal Cisneros, obra de Emilio Laiz Campos. Vista general (izquierda) y detalle (derecha)

Monumento erigido en 1960 en homenaje al cardenal Cisneros, importante personaje de la historia de España durante los siglos XV y XVI, especialmente en relación con los Reyes Católicos, y nacido en Torrelaguna.




Sala Capitular de la Catedral de Toledo. Mandada hacer por el cardenal Cisneros, combina estilos tan diferentes como el plateresco y el  mudejar. Contiene una colección de retratos de los arzobispo toledanos y está adornada con un magnífico artesonado y  con frescos de Juan de Borgoña.


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Hervás. Estatua del Cardenal Cisneros, obra de Enrique Pérez Comendador


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Estatua del Cardenal Cisneros de Víctor Ochoa. Ciudad Universitaria de Madrid

 

Archiepiscopado


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Escudo de Cisneros en el Ayuntamiento de Torrelaguna.

A la muerte del cardenal Mendoza en 1495, fue nombrado arzobispo de Toledo, lo que en la baja edad media era ostentar el mayor poder tras La Corona, al ser Primado de España, pero Cisneros era un hombre que no se dejó impresionar; debajo de sus lujosas vestiduras llevó siempre el humilde hábito franciscano.




Isabel I de Castilla, llamada la Católica (Madrigal de las Altas Torres, 22 de abril de 1451 - Medina del Campo, 26 de noviembre de 1504). Reina de Castilla y de León desde 1474 hasta 1504, también reina consorte de Sicilia desde 1469 y de Aragón desde 1479.

Isabel la Católica tuvo en Cisneros no sólo un confesor, también un consejero. Al morir la reina, son nombrados reyes de Castilla Juana la loca y su esposo Felipe de Habsburgo; muerto éste repentinamente, su viuda dio muestras de demencia por lo que Cisneros asumió la regencia hasta que Fernando el Católico regresara de Nápoles para hacerse cargo del gobierno de Castilla. Fernando, agradecido, consigue para Cisneros un capelo cardenalicio. En la etapa posterior, Cisneros fue el paladín de las campañas africanas, participando en la conquista de Orán, al igual que en los tiempos de Isabel la Católica había participado activamente en la conquista de Granada. Sintiéndose muy enfermo durante la toma de Orán, se retiró secretamente a Alhama de Almería (Almería), donde recibió un tratamiento en el Balneario de la localidad.




Muerto Fernando el Católico, Cisneros asumió la regencia por segunda vez hasta que el joven príncipe Carlos, que se encontraba en Flandes, viniera a España para ocupar el trono. En esta etapa es cuando Cisneros, que contaba ya con ochenta años, da muestras de unas dotes políticas y una habilidad para gobernar extraordinarias. Supo hacer frente a unos nobles deseosos de recuperar el poder perdido y a las intrigas de los que pretendían sustituir en el trono español a Carlos por su hermano Fernando, educado en España.


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El Cardenal Cisneros.

Cisneros murió en Roa cuando se dirigía a recibir al futuro Carlos I de España.




Madonna de los Reyes Católicos, pintada entre 1490 y 1495; Fernando y el infante Fernando II de Aragón a la derecha de la Virgen (con el inquisidor), Isabel I de Castilla a la izquierda

Durante su vida participó, en mayor o menor medida, en todo lo que se hizo durante el reinado de los Reyes Católicos y contribuyó de forma decisiva a la configuración del nuevo estado. Reformó la vida religiosa que había caído en una gran relajación moral y una variedad intelectual. Supo ver que toda renovación empezaba por la educación y, sin ser un erudito, fundó en Alcalá de Henares una de las instituciones que más ha influido en la cultura española: la Universidad Complutense.

La universidad es fundada en el año 1499 a partir del antiguo Studium General de Alcalá de Henares, del que Cisneros fue alumno. La Complutense es la primera universidad renacentista, moderada, humanista y universal. Cisneros fue consciente de la transcendencia de su fundación y no regateó esfuerzos para dotar a su Colegio-Universidad del marco urbanístico adecuado, de una financiación generosa y de los mejores maestros de la época, por lo que la villa de Alcalá de Henares se ve inmensamente beneficiada por este cardenal. La primera piedra del edificio que lo albergaría la puso Cisneros el 14 de marzo de 1501; en 1508 empezaron las clases y en 1510 dotó a su fundación de unas Constituciones. Cisneros dotó a la nueva Universidad de Alcalá con una magnífica biblioteca, donde un elevado porcentaje de libros versaba sobre ciencias naturales.




Universidad Complutense de Alcalá de Henares

Además de dotar a la ciudad de Alcalá de Henares de una de las Universidades más importantes de España, sustituyó el deteriorado templo medieval de San Justo por un bello edificio gótico, para el que consiguió el título de Magistral. Se trata de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares (actualmente Catedral Magistral) situada en pleno centro de la ciudad, en la que se encuentra actualmente enterrado. No obstante, su rica sepultura se encuentra hoy día en la capilla de San Ildefonso, adscrita al antiguo Colegio Mayor del mismo nombre, en la 'parte universitaria' de la ciudad.




Claustro de la Universidad de Alcalá de Henares. En la imagen se puede observar un lateral del claustro de Santo Tomás de Villanueva, el primero según se accede al edificio de la Universidad de Alcalá de Henares; este claustro fue realizado en estilo herreriano según los planos de Juan Gómez de Mora, eminente arquitecto responsable de la construcción de la plaza Mayor de Madrid.


Catedral magistral de los Santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares




La actual catedral de Alcalá de Henares se levanta sobre un lecho de anteriores templos. El primero fue el que erigió Astúrico sobre los restos de los Santos Niños Justo y Pastor en el año 414.

Tras la reconquista cristiana, se construyó una iglesia en 1122 con adiciones y reformas durante toda la Edad Media. A finales del siglo XV alcanzó la categoría de Colegiata.




Las obras duraron de 1497 a 1514 inspirándose en la catedral de Toledo. La obra la dirigió Pedro Gumiel.




Portada occidental. Exteriormente se aprecian las grandes dimensiones del templo, pero su exterior es algo anodino. Sólo la portada principal de la fachada occidental ofrece algo "de vida".




Su estilo es claramente del gótico isabelino. Adosado al muro meridional está el severo claustro herreriano del siglo XVII, con arquerías de medio punto entre pilastras de sillería.




Las rejas que cierran el Presbiterio y la antigua del Coro, hoy a los pies del templo, son obra de Juan Francés . Siglo XVI.



Nave Central, Cubierta con bóvedas góticas de terceletes, es un ejemplo de pureza arquitectónica de finales del siglo XV. En medio de la nave central estuvo ubicado el coro (del que sólo se ha salvado la reja) que fue destruido en un incendio sufrido durante la Guerra Civil.



Nave de la epístola y capillas laterales. El trazado de la Catedral corresponde al de un templo gótico con planta de cruz latina, tres naves, crucero y girola.




Nave de la Epístola desde el Crucero. La Santa e Insigne Catedral-Magistral de los Santos Justo y Pastor de Alcalá de Henares. Es, junto con la iglesia de San Pedro de Lovaina en Bélgica, el único templo en el mundo que posee el título de magistral, lo que supuso que todos sus canónigos debiesen ser doctores en teología.




Antigua portada de la capilla de la familia Contreras. Esta portada renacentista procede del desaparecido convento de Santa María de Jesús.




Portada de la Capilla de San Pedro. Construida en 1622, la capilla acoge a la parroquia de San Pedro.




Capilla de la Virgen del Val. Patrona de la Ciudad. A pesar de lo tardío del edificio, se aprecia un cierto "clasicismo gótico" y contención en la forma de ejecutar las bóvedas y los soportes, lo que le confiere un ambiente medieval agradable. A ello no es del todo ajeno la eliminación de barreras visuales, como el coro.




Cripta, se asienta sobre el lugar del martirio de Justo y Pastor en el año 305. En ella se conserva la piedra martirial y la urna con los restos de los Santos Niños.




El claustro, de 1614, corresponde a una sencilla arquitectura de estilo herreriano. En él se ubica el Centro de Interpretación de la Catedral.




Tiene arquivoltas con arco de perfil carpanel y por encima un arco mural trilobulado con cardinas cobija un medallón en el que se representa la imposición de la casulla a San Ildefonso, entre dos escudo de Cisneros.




El Crucero de la Catedral se corona con una bella talla de Cristo Cricificado de factura moderna, que fue Premio Nacional de Escultura.




El órgano de la Catedral, situado junto al Crucero, es un magnífico instrumento nacido del taller de Gabriel Blancafort.

En el exterior del templo destaca la imponente torre-campanario, comenzada a construir sobre trazas de Rodrigo Gil de Hontañón a mediados del s. XVI y terminada con estética herreriana un siglo más tarde.

El interior del edificio esta compuesto por tres naves, en forma de cruz, con bóvedas de crucería claramente góticas, apoyadas sobre pilares fasciculados. El interior contaba con un interesante retablo, el sepulcro de Gregorio Fernández, y las rejas del prebisterio y el coro. Salvo estas últimas, el resto fue destruido en el ya mencionado incendio.

Todo el conjunto es rodeado por pilastras floridas y una especie de alfiz escalonado. El interior de la Catedral de Henares es bastante más interesante. Tiene planta de cruz latina con tres naves y girola y está cubierta de bóvedas de terceletes. En la girola se alternan los tramos rectangulares y triangulares. Las bóvedas descansan sobre esbeltos pilares fasciculados.




El exterior del templo no es especialmente llamativo, si bien destacan la portada de la fachada occidental, de estilo gótico florido, en cuyo medallón se representa a San Ildefonso, y la torre, obra de Gil de Hontañón y Rodrigo Arguello, de estilo renacentista.




Urna de plata con los restos de los Santos Niños Justo y Pastor.  Se conserva en la Cripta. 1702. Hnos. Zureno

Historia de los niños Justo y Pastor. La historia del templo se remonta a la hispania romana, a la llamada Gran persecución de los cristianos durante el gobierno de Diocleciano (284-305). En este contexto, se produce el martirio de los Santos Justo y Pastor que, con siete y nueve años de edad, son ejecutados en 304 en las afueras de Complutum por su oposición a rehusar del cristianismo. En el lugar donde fueron ejecutados, y ya con un cristianismo aceptado en el imperio, se levanta una capilla para albergar sus restos en 414. Durante el periodo visigodo se convirtió en catedral, y sus obispos aparecen en los distintos concilios de Toledo desde el siglo VI. En el año 1053 Alcalá (o más bien el castillo de Alcalá la Vieja) fue conquistada por Fernando I de Castilla. Al año siguiente los musulmanes la reconquistan, destruyendo como represalia la catedral, obligando a los mozárabes a trasladarse a Guadalajara y siendo enviados los restos a la actual Provincia de Huesca, hasta que en 1118 se reconquista la ciudad y el templo se reconstruye en 1122. Sin embargo, el arzobispo de Toledo Raimundo de Sauvetat consigue, gracias a su amistad con el Papa Urbano II que no se restituya la diócesis de Alcalá, y obtiene en 1129 la donación de Alcalá y sus tierras al arzobispado de Toledo de parte de Alfonso VII.

El arzobispo Carrillo (1446-1482) reconstruye la iglesia y la eleva a la categoría de colegiata. En la época del Cardenal Cisneros (1495-1517) se la eleva a la categoría de magistral y se proyecta el actual edificio, construyéndose entre 1497 y 1514 en un gótico isabelino típico de esa etapa. La portada es del gótico florido, la torre se construye entre 1528 y 1582, recibiendo su aspecto actual en 1618, y el claustro procesional y la capilla de San Pedro se incorporan en el conjunto en el siglo XVII.

En 1904 la magistral es declarada monumento nacional. Durante la Guerra Civil Española (1936 - 1939) la iglesia es incendiada perdiendo prácticamente todas sus tesoros, salvándose unas antiguas rejas y unas sillas del coro. En 1991 se restaura la diócesis de Alcalá y es elevada a la categoría de catedral-magistral.



Sepulcro del Cardenal Cisneros


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Se encuentra en el interior de la capilla de San Ildefonso. La fachada es de estilo plateresco, obra de Rodrigo Gil de Hontañón y Pedro de la Cotera, interviniendo numerosos escultores, especialmente y terminando en 1.553, en piedra de Tamajón. Consta de dos patios o claustros el de Santo Tomás de Villanueva, de estilo herreriano construido por José  Sopeña en el año 1.662, en piedra de granito; y el patio denominado de los filósofos. Obra del arquitecto alcalaíno Pedro Gumiel, con idéntica decoración que el Paraninfo, en artesonado y yeserías.


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La capilla de San Ildefonso, conserva el sepulcro del Cardenal Cisneros, de estilo italiano, cuyos principales escultores fueron Doménico Francelli y Bartolomé Ordóñez. Está esculpido en mármol de Carrara (Italia).

La Magistral también conserva los restos del Arzobispo Carrillo.


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Cisneros, fundador del Hospital de la Caridad de Illescas por Alejandro Ferrant (1892).


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Frontispicio original de la Biblia políglota complutense, portando los escudos de armas de Cisneros.


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Escudo del Francisco Jiménez de Cisneros. Inquisidor General de Castilla. Presidente del Consejo de Regencia de Castilla (1506–1507). Gobernador del Reino de Castilla (Regente) (1516-1517)


El Cardenal Cisneros en su testamento dejó dos deseos, y ninguno se ha cumplido: 1-Una tumba sencilla.  2-Estar enterrado en la Universidad.


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Tumba del cardenal Francisco Jiménez de Cisneros, obra de Bartolomé Ordóñez (1490-1520)



Museo de la Catedral Magistral de Alcalá de Henares


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El Museo de la Catedral ocupa los espacios de las antiguas Sala y Antesala Capitulares. Su actual estado corresponde a la reconstrucción tras los destrozos de 1936


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Portapaz del Cardenal Cisneros (Museo de la Catedral de Alcalá de Henares):


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Catedral-Magistral de los Santos Niños Justo y Pastor. Edificada a iniciativa del Cardenal Cisneros a partir de 1497. Diseñado por Antón y Enrique Egas.



CURIOSIDADES


Origen de las iglesias Magistrales

Como curiosidad, actualmente existen dos iglesias Magistrales, una en Alcalá de Henares y otra en Lovaina. ¿Por qué magistral? El título, actualmente poco más que honorífico, significaba entonces que una parte importante del cabildo de la iglesia debía estar formado por maestros (magister) de la Universidad. Con esta disposición, el Cardenal solucionaba otra de sus preocupaciones: dotar de jubilación a sus profesores eméritos, dado que al entrar a formar parte del cabildo estarían percibiendo una pensión vitalicia de las rentas eclesiásticas. De otra manera, al cesar por edad en sus funciones docentes en la universidad, no tendrían más sustento que el que hubieran podido ahorrar durante su vida activa. En su leyenda cuenta que fue un hombre justo.




Estatua en mármol de Fray Francisco Jímenez de Cisneros. Obra de Carlo Nicoli. Salón de conferencias. Senado de España.



Origen del apellido de familia

En 1501 el cardenal Cisneros instituyó la obligatoriedad de la identificación de las personas con un apellido fijo. Hasta entonces las personas se identificaban con su nombre y un apellido o mote que reflejaba el lugar de procedencia, el oficio o alguna característica de la persona, por lo que miembros de una misma familia, incluso hermanos, podían tener diferente apellido. Este sistema producía un tremendo caos administrativo para poder identificar a las personas por familias. A partir de la ordenanza de Cisneros, el apellido del padre quedaba fijado y pasaría a ser el de todos sus descendientes.




Cardenal Cisneros. Gobernador del Reino, Cardenal de la Santa Iglesia Romana y Arzobispo de Toledo – Primado de España.



Una ciudad con su nombre

Durante la época en la que el Sáhara Occidental pertenecía a España, estaba dividido en dos provincias, y la capital de Río de Oro recibió en honor de este cardenal el nombre de Villa Cisneros, que hoy también se denomina Dajla.




El Cardenal Cisneros da instrucciones para la construcción del Hospital de la Caridad de Illescas. (Toledo), pintura de Alejandro Ferrant (1844–1917)




Muerte del Cardenal Cisneros. Obra de José Mª Rodriguez de Losada. Buitrago de Lozoya. Museo de Tadiciones populares.




Retrato del Cardenal Cisneros, relieve en madera. Convento de las Juanas. Alcalá de Heneres


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Fachada del Colegio Mayor de San Ildefonso de la Universidad de Alcalá, fundada por Cisneros. Fotografía de 1891.




Relieve en alabastro del Cardenal Cisneros, situado en el Rectorado de la Universidad Complutense de Alcalá de Heneres. Obra de Felipe Vigarny




Medallón del Cardenal Cisneros. Plaza de España. Sevilla



Libro recomendado


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Cisneros: un cardenal reformista en el trono de España (1436–1517). La Esfera de los Libros. ISBN 978-84-9734-389-3. García Oro, José (2005).



Pues esto es todo amigos, espero os haya gustado este trabajo recopilatorio dedicado al Cardenal Cisneros, fue un influyente religioso, fundador de la universidad de Alcalá de Henares y regente de España en dos ocasiones.


Fuentes y agradecimientos: es.wikipedia.org, biografiasyvidas.com, jccanalda.es, ciudadescatedralicias, arteguias, bibliotecanacional, atehistoria.com, digitalgallery.nyp, fuenterrebollo.com, usuarios.lycos.com, propias y otras de Internet

NOTA: Hay imágenes que por el paso del tiempo han dejado de verse.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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última edición por j.luis el Sábado, 26 Agosto 2017, 10:51; editado 2 veces 
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Mensaje Re: Cardenal Cisneros 
 
Buenos dias: En el tema del Cardenal Cisneros, se cita la portada de la familia Contreras, que se encuentra en la catedral de Alcala de Henares, procedente del Convento de Santa Maria de Jesus, mi busqueda es la capilla procedente del convento de San Diego, posiblemente solo restos, pero si una inscripcion sobre una rama Contreras conocidos como los "Luis de Contreras" por la devocion familar a San Luis rey de Francia, que tambien tuvieron capilla en la Iglesia de Santiago.
¿ Es posible ante esta coincidencia sea los mismo Contreras ? Hubo otra familia de gran relevancia, los Contreras Manuel.

PORTADA DE LA CAPILLA DE LA FAMILIA CONTRERAS

En la nave del Evangelio y en el lugar que hoy ocupa se instaló la
portada de la capilla de la familia Contreras, procedente del convento
franciscano de San Diego y que se había traído junto al sepulcro de
Carrillo. Se aprovechó para que albergase a modo de altar una imagen de
la Inmaculada procedente del convento de los Agustinos Recoletos, y
otras dos imágenes del extinto convento de la Victoria. Sobre el remate
de este altar se colocó una lápida que formaba parte del conjunto en el
convento de San Diego, que decía así: "Christo. O.M. Matrique / Virgini
Sanctiss. / Caterina Contreras mater Didacus. / Contreras Ana et Beatrix
Contreras Filii / mortalitatis memore sepulcri locum sibi / providentes
Beatae in coelis inmortalitatis / cupide patrocinium benigniss. Matris /
apud pientiss. Filium implorantes sacellum / condidere anno Domini / MDLXI".
Mi interes es saber si hay alguna publicacion, biblioteca o archivo sobre la Catedral.

Dandole las gracias

Pantxike Kontreras
 



 
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Mensaje Re: Cardenal Cisneros 
 
Sigüenza celebra los 500 años del Lutero español

El cardenal Cisneros, el gran jerarca de la Iglesia, no tuvo un Dumas que lo convirtiera en Richelieu



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Retrato del cardenal Cisneros de Felipe Bigarny. Este pequeño alabastro policromado con el retrato del cardenal Cisneros de Felipe Bigarny, esta considerado, por su valor artístico y su interés documental y gráfico, como una de las piezas más singulares del patrimonio artístico de la Universidad Complutense.

Quinientos años atrás vivieron hombres que cambiaron el mundo, o lo complicaron, según se mire, sobre todo en el omnipresente cristianismo europeo. Francisco Jiménez de Cisneros, Martín Lutero, Ignacio de Loyola, Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro, Gioralano Savonarola, Bartolomé de Las Casas, el emperador Carlos I, el papa Borgia… Entre todos, el más viejo era el cardenal Cisneros, y también el más poderoso, dos veces regente de España, primado de Toledo, reformador de la orden franciscana, inquisidor guerrero, austero hasta la exageración, adelantado de la gran reforma católica que dictó el Concilio de Trento (finalmente una contrarreforma), visionario, un estadista. A él le debe España, entre otras reformas modernizadoras, el que se identifique a los ciudadanos con un apellido. Las personas se conocían hasta entonces con un mote sobre el lugar de procedencia, un oficio o alguna característica rara. Los hermanos podían tener diferente apellido. Semejante caos administrativo lo resolvió una ordenanza de Cisneros fijando el apellido del padre a todos sus descendientes. Es apenas una muestra de su importancia como gobernante.


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El cardenal Cisneros libertando a los cautivos de Orán, de Francisco Jover y Casanova.

El próximo otoño se cumple el quinto centenario de su muerte y Sigüenza lo conmemora con una completísima exposición en tres escenarios imponentes: el museo local, su catedral, una de las mejores de España, y en otros 11 lugares en la ciudad en la que el famoso prelado inició sus pasos sacerdotales. La muestra se titula Cisneros, de Gonzalo a Francisco y permanece abierta los siete días de la semana, hasta el 31 de octubre.

“Sigüenza y su catedral debían a Cisneros un reconocimiento y una actualización. Incomprensiblemente, había pasado demasiado desapercibido. Él fue todo o casi todo en la ciudad, en la diócesis y en la catedral, hasta alcalde mayor. Todos los sábados impartía justicia desde la entonces llamada Puerta de la Cadena de la catedral. Sigüenza fue clave en la trayectoria de Cisneros y en su misma conversión. Hasta tal punto su figura ha venido pasando desapercibida que ni tan siquiera tiene una calle en Sigüenza”, explica Jesús de las Heras, deán de la catedral e impulsor de la muestra.

Para ser el jerarca más famoso de la Iglesia católica, tanto y más que cualquier Pontífice romano, al cardenal Cisneros solo le ha faltado un Alejandro Dumas que lo presentase tan malvado como el autor de ‘Los tres mosqueteros’ retrata al cardenal Richelieu en novelesco combate con cuatro espadachines justicieros. La comparación es tan sugerente que son muchos los historiadores que la sostienen aún hoy. Lo hizo nada menos que Marcel Bataillon en su libro ‘Erasmo y España’, publicado en Francia en 1937, y lo acaba de repetir Josep Pérez en Cisneros, el cardenal de España, editado en 2014 por la Fundación Juan March. “Por sus dotes y personalidad, Cisneros representa un momento decisivo en el destino de su patria. Así lo estimaron los contemporáneos de los primeros Austrias. Así también lo entendieron, en el siglo XVII, los historiadores franceses, quienes, al esbozar un paralelo entre los dos cardenales estadistas, no dudaron en admitir la superioridad del castellano”, escribe el último de los hispanistas franceses.

Al final de su vida, Richelieu era un hombre impopular y odiado; Cisneros, en cambio, había nacido pobre (ni siquiera se sabe a ciencia cierta en qué lugar de Castilla) y murió de mala manera en Roa (Burgos) una fría tarde del invierno de 1517, cuando acudía a Tordesillas a entregar el poder a Carlos I de España y V de Alemania, que llegaba por primera vez a la pieza principal de su enorme imperio. La corte que rodeaba al joven emperador lo entretuvo varias semanas –después de desembarcar en Asturias, lo llevaron por caminos tan tortuosos que tardó veinte días en ir de Villaviciosa a Tordesillas-, con la certeza de que el cardenal gobernador, cumplidos los 81 años, estaba agonizando sin remedio, pero seguros de que, si lograba reunirse unas horas con Carlos I, lo iba a poner sobre aviso de las muchas corrupciones y cohechos que escondían sus asesores.

  Iba camino de ser el Lutero español y acabó en un adelantado de Trento

La historia de España (y de la Iglesia romana en España) habría sido distinta si se hubiera celebrado aquel encuentro. Además de la necesidad de combatir la corrupción, Cisneros iba a pedir al emperador que reformase el Estado dotándolo de fuerzas frente a los nobles; que sanease la hacienda y la economía; que mejorase el funcionamiento de la administración y de la justicia, y que crease un auténtico servicio público. Es lo que él mismo había hecho cuando, cumplidos los 60 años, ejerció en Sigüenza, entre 1476 y 1484, de canónigo capellán mayor de la catedral, provisor del obispado y alcalde mayor. De su vida anterior se sabe poco. Su nombre de pila era Gonzalo, había estudiado en Cuéllar, Roa, Alcalá y, sobre todo, en Salamanca. Se especializó en leyes y cánones. Durante nueve años (1456-1465), vivió en Roma. A su regreso a España fue arcipreste de Uceda y canónigo de Sigüenza donde Gonzalo cambia de nombre. Se llamará el resto de su vida Francisco, en honor del poverello de Asís. La conversión es radical, evangélica. Entra en el convento franciscano de La Salceda e inicia una reforma a fondo. Pobreza, austeridad, espiritualidad. Cuando cumplidos los sesenta años (en 1492) es llamado por la reina Isabel la Católica a ser su confesor, y tres años más tarde, cardenal primado de Toledo, el Papa le llama la atención por vivir una austeridad impropia de un Príncipe de la Iglesia. Desde entonces, Cisneros se vio obligado a compaginar el boato del cargo con la regla franciscana. Nunca fue objeto de maledicencias en una iglesia nada ejemplar, dominada por curas ignorantes, vagos y concubinarios y dirigida por obispos más preocupados por el poder y el lujo, que por las almas de sus fieles.

Se ha escrito que la Reforma luterana habría sido innecesaria, al menos en lo relativo a los escándalos del clero, de haber tenido tiempo Cisneros de llevar a cabo sus deseos. Murió ocho días después de que Lutero clavase sus famosas tesis en la puerta de la catedral de Wittemberg (Alemania). Para entender las consecuencias de la reforma protestante en España es imprescindible estudiar la prerreforma de Cisneros.

“Con su devoción austera y concentrada fue mucho más parecido a Lutero, Zuinglio o Calvino que a su coetáneo español, el papa Alejandro VI, pero buena parte de sus reformas adelantaron lo que el Concilio de Trento iba a decretar muchas décadas después”. Es la conclusión de Diarmaid MacCulloc, el gran historiador de Oxford (Historia de la Cristiandad. Debate, página 629).


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Óleo del cardenal Cisneros, de Juan de Borgoña.


No pudo ser

No tiene la actual jerarquía de la Iglesia romana especial simpatía por el cardenal Cisneros. Visto en conjunto, su biografía es desconcertante. Abandonó una carrera destacada para entrar en una de las órdenes religiosas más rigurosas, los Franciscanos Observantes, tomó el nombre de Francisco como símbolo de pobreza, se apartó del mundo como un eremita. Pero su fama de entrega espiritual le obligó, en contra de su criterio (hubo un tiempo en que los sacerdotes íntegros no querían ser obispos), a convertirse en confesor de la reina Isabel y se encontró ocupando los cargos más altos de Castilla en la Iglesia y la comunidad política. Iba camino de ser el Calvino español (quizás mejor Lutero), y acabó en un adelantado de Trento.

No hay historiador que no se extrañe por cómo un fraile austero y de extrema espiritualidad supo utilizar sus inigualables posibilidades de acción de formas que hoy no parecen coherentes. “Siendo al mismo tiempo defensor de la pobreza apostólica y primer estadista de España, gastó dinero con generosidad como principal patrón del lugar de estudio más avanzado de la época: fundó la Universidad de Alcalá con sus propios recursos y financió la edición de gran número de libros dirigidos a presentar los escritos de sus místicos favoritos al público alfabetizado. Al mismo tiempo, fue responsable de quemar miles de libros y manuscritos no cristianos y se convirtió en Inquisidor General en 1507, el mismo año en que fue nombrado cardenal” (MacCulloch en su imponente Historia de la Cristiandad).

Lo que vino después, a su muerte, fue mucho peor. Suele creerse que Carlos I pensó en maquinar para hacer papa a Cisneros. El cardenal no lo quería. Era demasiado viejo (camino de los 80 años). En todo caso, nada habría sido igual en la cristiandad. Quizás se habría evitado el Cisma de Occidente, que tanta sangre hizo derramar sobre Europa, y la colonización americana se habría realizado con mayor misericordia. Cisneros protegió a Bartolomé Las Casas, quiso traer a Alcalá a Erasmo, que rechazó la invitación porque no se fiaba del entorno cardenalicio, y era partidario de la mano dura pero también del perdón. Cuando murió, todo se fue al traste. Como dijo el gran pedagogo Juan Luis Vives: “Vivimos en tiempos tan difíciles que es peligroso hablar o guardar silencio”.

Con Cisneros al mando es impensable que se hubiera producido el terrible saco de Roma por tropas imperiales que mataron, violaron, robaron y humillaron la ciudad pontifical aquella primera semana de mayo de 1527. Aquel brutal incidente marcó los siglos posteriores del catolicismo español e hizo insoportables a los inquisidores que sucedieron a Cisneros.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Cardenal Cisneros 
 
El próximo 8 de noviembre se cumple uno de esos aniversarios redondos que tanto alimentan a la cultura española: el Centenario de la muerte del cardenal Cisneros, personaje fundamental de nuestra historia. Los actos que lo recuerdan están a la altura.

Cardenal Cisneros, el Richelieu español



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Copia del retrato de Cisneros pintado por Juan de Borgoña (hacia 1494-1535) existente en la sala capitular de la catedral de Toledo

En Sigüenza se acaba de prorrogar hasta diciembre la exposición Cisneros: de Gonzalo a Francisco que, desde el pasado mayo, se puede ver en la catedral, el Museo Diocesano y el casco antiguo de la ciudad. Los promotores de la muestra han querido poner de relieve la relación de Cisneros con Sigüenza y la provincia de Guadalajara, recordando que fue sucesivamente arcipreste de Uceda, capellán mayor y canónigo de la catedral de Sigüenza y franciscano observante en el convento de La Salceda de Tendilla. Junto a algunos lugares de la catedral, ligados al paso de Cisneros (el coro, la Capilla del Doncel, el Púlpito de la Epístola, la Portada de la Capilla de la Anunciación o la Puerta de la Cadena), se pueden ver trajes y otros objetos de época en otras zonas de la catedral. En el Museo Diocesano se exhiben una serie de obras propias o traídas ex profeso para la exposición. El Ayuntamiento, por su parte, ha elaborado una Ruta de Cisneros.

El pasado día 17 se inauguró en la Universidad de Alcalá de Henares otra exposición: Cisneros, hombre de Iglesia, hombre de Estado, organizada por la universidad y Acción Cultural Española y compuesta por una serie de grandes paneles que recorren su polifacética vida. Como reza su epitafio en la Capilla de San Ildefonso: "Fui fraile, capitán, obispo y cardenalicio padre. Es más, gracias a mi firmeza, se unió a la cogulla la corona cuando, gobernando como rey, me obedecía España". Todo eso fue el que, por su preeminencia entre sus pares, fue conocido como "el cardenal de España".

Un acercamiento a esa vida larga, compleja y contradictoria puede hacerse en la novela de Pedro Miguel Lamet (El tercer rey, La Esfera de los Libros) que ha sido recientemente presentada por el cardenal Carlos Osoro, arzobispo de Madrid. El título de la novela se justifica porque Cisneros, que vivió en la época de los Reyes Católicos llegó a ser, de facto, el tercer rey de aquella España incipiente, tras Isabel y Fernando. "Me gusta hablar sobre personajes de ayer que enseñan mucho sobre los de hoy", dijo en la presentación Lamet, para quien "el cardenal Cisneros ilumina la función del político actual". En esa apreciación no está sólo el novelista. Entre los estudiosos, es muy mayoritaria, si no unánime, la convicción de que Cisneros fue un precursor, con una idea del Estado como institución al servicio de la función pública, en una época en que estos servidores públicos lo eran más del rey que del Estado.

Lamet, que recurre al clásico relato retrospectivo, partiendo del momento en que un moribundo Cisneros, llevado en parihuelas, acude a recibir al joven Carlos que viene a ocupar el trono (o los tronos) de España, pone el acento en lo complejo y contradictorio de una trayectoria que, en la novela, rememora su secretario, Francisco Ruiz. "Era un personaje raro, le tocaron tiempos muy recios y fue muy duro. Por eso nunca prosperaron los intentos para beatificarlo", dijo Lamet, que añadió: "Cisneros es un personaje que suscita toda suerte de tópicos, pero fue un hombre íntegro, un personaje cautivador, que provoca fascinación y rechazo. Es, en sí mismo, un personaje de novela, incansable trabajador, apenas comía y apenas dormía. Después de estudiar todo lo que se ha escrito sobre él, sigo sin conocerlo".

Los intentos para beatificarlo no prosperaron, como dice Pedro Miguel Lamet. Pero el caso es que, durante mucho tiempo después de su muerte, aquí se le vio más como hombre de iglesia y presunto santo que como el político que también fue. En Francia, sin embargo, como ha contado, por ejemplo, el historiador Joseph Pérez, autor de una biografía del cardenal, fue puesto como modelo de político, por encima incluso de Richelieu (el chovinismo no funcionó por una vez). "Richelieu remedó lo que hizo Cisneros sin llegar a lo que él llegó; y Talleyrand lee la biografía de Cisneros para aprender el oficio de hombre de Estado", ha dicho Joseph Pérez.

Religioso y político, fue también militar, místico y promotor y editor de una obra símbolo del humanismo español, la Biblia Políglota Complutense. Nacido en Torrelaguna en 1436, se hizo sacerdote tras estudiar Derecho. Se sabe poco de las primeras décadas de su vida. Un hecho esencial tuvo lugar en 1484, cuando él se acercaba a la cincuentena. Ese año experimentó una suerte de conversión que le hizo abandonar el trabajo jurídico y entrar en la orden franciscana, concretamente en la rama más estricta. Tomó el nombre de Francisco, dejando el suyo de Gonzalo, y adoptó una vida acorde a su nuevo estado, de pobreza, austeridad y espiritualidad.

Esa vida no le impidió un imparable ascenso. En 1492 es nombrado confesor de la reina Isabel. En 1495, arzobispo de Toledo; regente en 1506 con motivo del inesperado fallecimiento de Felipe I (el Hermoso, para entendernos), e inquisidor general y cardenal al año siguiente. El carácter contradictorio, señalado por todos los que se han acercado a su figura, es patente a la vista de estos datos. No buscó esos cargos políticos, su vocación seguía siendo la de un seguidor del poverello de Asís. Pero, como escribe Joseph Pérez, "dio la impresión de que el mando supremo le correspondía como si hubiera nacido para ejercerlo".

Y por cierto que lo ejerció a fondo. Empeñado en cristianizar a la población de la Granada recién (re)conquistada, su actitud de dureza -especialmente contra los cristianos pasados al islam, los llamados elches- provocó una rebelión morisca. Nombrado capitán general de la expedición a Orán de 1509 (Cisneros asumió la política expansiva de la corona de Castilla), la preparó como un verdadero profesional, reclutó un ejército a sus expensas y, una vez tomada la ciudad, entró en ella con la espada encima del hábito franciscano. Y en sus últimos años, siendo de nuevo regente a la muerte de Fernando el Católico, reprimió con dureza las revueltas que surgieron.


elmundo.es
 




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