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Hernán Cortés
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Mensaje Hernán Cortés 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de Héroes Españoles… Este séptimo trabajo recopilatorio, está dedicado al extremeño Hernán Cortés, gran explorador y conquistador del México y California.


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Hernán Cortés (Medellín, Badajoz, 1485 - Castilleja de la Cuesta, Sevilla, 1547). Procedente de una familia de hidalgos de Extremadura, Hernán Cortés estudió brevemente en la Universidad de Salamanca. En 1504 pasó a las Indias recién descubiertas por Colón y se estableció como escribano y terrateniente en La Española (Santo Domingo). Participó en la expedición a Cuba de 1511 como secretario del gobernador Diego Velázquez, con quien emparentó al casarse con su cuñada y que le nombró alcalde de la nueva ciudad de Santiago.

En 1518 Diego Velázquez confió a Hernán Cortés el mando de una expedición a Yucatán; sin embargo, el gobernador desconfiaba de Cortés, a quien ya había encarcelado en una ocasión acusado de conspiración, y decidió relevarle del encargo antes de partir. Advertido Cortés, aceleró la partida y se hizo a la mar antes de recibir la notificación (1519).

Con once barcos, unos seiscientos hombres, 16 caballos y 14 piezas de artillería, Hernán Cortés navegó desde Santiago a Cozumel y Tabasco; allí derrotó a los mayas y recibió -entre otros regalos- a la india doña Marina, que le serviría como amante, consejera e intérprete durante toda la campaña.

Desobedeciendo órdenes expresas del gobernador Velázquez, fundó en la costa del golfo de México la ciudad de Villa Rica de la Veracruz. Allí tuvo noticias de la existencia del imperio azteca en el interior, cuya capital se decía que guardaba grandes tesoros, y se aprestó a su conquista.

Para evitar la tentación de regresar que amenazaba a muchos de sus hombres ante la evidente inferioridad numérica, Hernán Cortés hundió sus naves en Veracruz. Logró la alianza de algunos pueblos indígenas sometidos a los aztecas, como los toltecas y tlaxcaltecas. Tras saquear Cholula, llegó a la capital azteca, Tenochtitlán, en donde fue recibido pacíficamente por el emperador Moctezuma, que se declaró vasallo del rey de Castilla. La posible identificación de los españoles con seres divinos y de Cortés con el anunciado regreso del dios Quetzalcoátl favoreció quizá esta acogida a unos extranjeros que enseguida se empezaron a comportarse como invasores ambiciosos y violentos.

Entonces tuvo que dejar la ciudad a su lugarteniente Alvarado, para hacer frente a las tropas de Pánfilo de Narváez, enviadas por el gobernador Velázquez para castigar su rebeldía y devolverle a Cuba; Cortés los derrotó en Cempoala y consiguió que se uniese a él la mayor parte del contingente (1520). Cuando regresó a Tenochtitlán, encontró una gran agitación indígena contra los españoles a causa de los ataques realizados a sus creencias y símbolos religiosos y de la matanza de sus nobles por Alvarado para desbaratar una supuesta conspiración. Hizo prisionero a Moctezuma e intentó que éste mediara para calmar a su pueblo, sin lograr otra cosa que la muerte del emperador.

Finalmente, Cortés se vio obligado a abandonar Tenochtitlán en la llamada «Noche Triste» (30 de junio de 1520), en la que su pequeño ejército resultó diezmado. Refugiado en Tlaxcala, siguió luchando contra los aztecas -ahora bajo el mando de Cuauhtémoc-, a los que derrotó en la batalla de Otumba; y, finalmente, cercó y tomó Tenochtitlán (1521). Destruida la capital azteca, reconstruyó en el mismo lugar (una isla en el centro de un lago) la ciudad española de México. Dominado el antiguo imperio azteca, lanzó expediciones hacia el sur para anexionar los territorios de Yucatán, Honduras y Guatemala.

Los detalles de la conquista de México, así como los argumentos que justificaban las decisiones de Hernán Cortés fueron expuestos en las cuatro Cartas de relación que envió al rey. En 1522 fue nombrado gobernador y capitán general de Nueva España (nombre que dieron los conquistadores al territorio mexicano). Sin embargo, la Corona española -ya en manos de Carlos I- practicó una política de recorte de los poderes de los conquistadores, para controlar más directamente las Indias; funcionarios reales aparecieron en México enviados para compartir la autoridad de Cortés hasta que, en 1528, éste fue destituido y enviado a la Península.

En España salió absuelto de todas las acusaciones e incluso fue nombrado marqués del Valle de Oaxaca, además de conservar el cargo honorífico de capitán general, aunque sin funciones gubernativas. De vuelta a México en 1530, todavía organizó algunas expediciones de conquista, como las que incorporaron a México la Baja California (1533 y 1539).

Regresó nuevamente a España para intentar obtener mercedes de la Corona por los servicios prestados, para lo cual llegó a participar en una expedición contra Argel en 1540; pero sus reclamaciones nunca obtuvieron plena satisfacción. Se instaló en un pueblo cercano a Sevilla, en donde reunió una tertulia literaria y humanística. El conquistador de México, impulsado por un gran fervor religioso -aparte de la ambición de honores y riquezas común a todos los conquistadores-, fue un hombre culto y con preocupaciones morales inusuales en su entorno (como la de plantearse si era legítimo esclavizar a los indios)...

Espero que la información recogida sea de vuestro interés.




Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados

Homenaje a los Conquistadores Españoles, ver video: http://es.youtube.com/watch?v=cqLDc...cid=VIDURVHOV11  



HERNÁN CORTÉS


000_1415794825_492333Hernán Cortés Monroy Pizarro Altamirano (Medellín (Badajoz), 1485 – Castilleja de la Cuesta, (Sevilla), 2 de diciembre de 1547), Conquistador español del imperio azteca (hoy el centro de México). I Marqués del Valle de Oaxaca, Gobernador y Capitán General de la Nueva España

Fue hijo único de un hidalgo extremeño, llamado Martín Cortés y de Catalina Pizarro Altamirano. Por vía materna era primo segundo de Francisco Pizarro, quien posteriormente conquistó el imperio inca (no confundir con otro Francisco Pizarro, quien se unió a Cortés en la conquista de los aztecas).

Como otros hidalgos, su padre lo envió a los catorce años a estudiar leyes a la Salamanca, ciudad que abandonó dos años más tarde, guiado por su afán de aventuras.

Tras varios intentos fallidos, por una parte, de embarcar para las Indias, y, por otra, de participar en las campañas de Gonzalo Fernández de Córdoba en Italia, finalmente, en la primavera de 1504, zarpó hacia la isla de La Española, donde se instaló como plantador y funcionario colonial.



Cuba


En 1511 participó en la expedición de conquista de Cuba dirigida por el gobernador Diego de Velázquez, de quien recibió tierras y esclavos en la isla. Llegó a ser nombrado alcalde de Santiago de Cuba Santiago de Baracoa, aunque fue después encarcelado por el gobernador, acusado de conspirar en su contra. Liberado, se casó con la cuñada del propio Diego Velázquez, de nombre Catalina Suárez Marcaida.

A finales de 1518 Velázquez le confió el mando de la tercera expedición, tras las de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva, para continuar sus descubrimientos en la costa de Yucatán. Pero Velázquez pronto desconfió de él.


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Entrada de Hernán Cortés a la ciudad maya de Potonchan en Tabasco en 1519

Cuenta Bernal Díaz del Castillo -del cual coment más abajo-, autor de Historia Verdadera de la Conquista de la Nueva España, que un bufón de Velázquez, llamado Cervantes el loco, le dijo a su señor, a la manera de los bufones: «A la gala de mi amo Diego, Diego, ¿qué capitán has elegido? Que es de Medellín de Extremadura, capitán de gran. Más temo, Diego, no se te alce con la armada, que le juzgo por muy gran varón en sus cosas».

Hernán Cortés seguía, sin embargo, con los preparativos de la expedición, y debido a su gran elocuencia, dotes de persuasión y sugestión, pronto logró reclutar a más de 600 hombres para su causa.



La expedición  


Adelantándose a que le cesase Diego Velázquez, la armada de Cortés partió precipitadamente del puerto de Santiago de Cuba el 18 de noviembre de 1518. Como iba escasa de bastimentos, tuvo que aprovisionarse de éstos en el puerto de Trinidad y otros lugares.

Finalmente, el 10 de febrero de 1519, la flota abandonó las costas de Cuba. Consistía aquella armada en 11 naves, con 518 infantes, 16 jinetes, 13 arcabuzeros, 32 ballesteros, 110 marineros y unos 200 indios y negros como auxiliares de tropa. Llevaban 32 caballos, 10 cañones de bronce y 4 falconetes. Por capitanes iban Alonso Hernández Portocarrero (al cual entregaría más tarde la india doña Marina), Alonso Dávila, Diego de Ordás, Francisco de Montejo, Francisco de Morla, Francisco de Salcedo, Juan de Escalante, Juan Velázquez de León (pariente del gobernador), Cristóbal de Olid, Gonzalo de Sandoval y Pedro de Alvarado. Muchos de éstos eran veteranos de la guerra de Italia. Por piloto principal iba Antón de Alaminos con experiencia en las dos expediciones anteriores de Francisco Hernández de Córdoba y Juan de Grijalva.


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Batalla de Centla, en la que intervino por primera vez el caballo en una guerra en América. Mural en el Palacio Municipal de Paraíso, Tabasco.



Primeros contactos con los pobladores. Toma de Potonchán


El primer contacto con las civilizaciones mesoamericanas lo tuvo en la isla de Cozumel, un importante puerto naviero y centro religioso maya que formaba parte de la jurisdicción de Ecab, y donde se encontraba el santuario dedicado a Ixchel, diosa de la fertilidad. Los españoles llegaron durante el Período Posclásico de la Cultura maya poco después de la caída de Mayapán en 1480, que llevó a la fragmentación de la península de Yucatán en 16 pequeños estados, cada uno con su propio gobernante denominado «halach uinik», y en constante conflicto entre sí.

Inmediatamente después de presentarse al «batab» (gobernante local de la ciudad) Cortés le pidió que dejaran su religión y adoptaran el cristianismo mandando a sus hombres a destruir los ídolos religiosos mayas y poner cruces e imágenes de la Virgen María en el templo. Una biografía del rey Carlos I escrita en 1603 relata el momento así:

Espantáronse los isleños de ver aquella flota y metiéronse al monte, dejando desamparadas sus casas y haciendas. Entraron algunos españoles la tierra adentro y hallaron cuatro mujeres con tres criaturas y trajéronlas a Cortés, y por señas de los indios que consigo llevaba, entendió que la una dellas era la señora de aquella tierra y madre de los niños. Hízole Cortés buen tratamiento, y ella hizo venir allí a su marido, el cual mandó dar a los españoles buenas posadas y regalarlos mucho. Y cuando vio Cortés que ya estaban asegurados y contentos, comenzó a predicarles la fe de Cristo. Mandó a la lengua que llevaba, que les dijese que les quería dar otro mejor Dios que el que tenían. Rogóles que adorasen la Cruz y una imagen de Nuestra Señora, y dijeron que les placía. Llevólos a su templo y quebrantóles los ídolos y puso en lugar dellos cruces y imágines de Nuestra Señora, lo cual todo tuvieron los indios por bueno. Estando allí Cortés nunca sacrificaron hombres, que lo solían hacer cada día.


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La Malinche traduce la lengua de los mexicas a Cortés. Lienzo de Tlaxcala, siglo XVI.

Hernán Cortés utilizaba de intérprete a un joven maya tomado prisionero en la Isla Mujeres, cuyo nombre ningún cronista de Indias recogió pero al que los españoles apodaban «Melchorejo». A través de él tuvo noticias de la existencia de unos hombres barbudos en poder de un cazicazgo maya cercano y envió emisarios a rescatarlos. En 1511 encontraron a Gerónimo de Aguilar superviviente del naufragio del buque Santa María de la Barca. Aguilar entonces, se dirigió a buscar a otro sobreviviente, Gonzalo Guerrero, quien vivía en Chetumal y donde había logrado escapar de la esclavitud ganándose la confianza del cacique Nachan Can, para volverse él mismo un nacom o jefe militar maya y casarse con la princesa maya Zazil Há, con la que había tenido varios hijos, hoy considerados los primeros mexicanos modernos. Aguilar decidió volver con Cortés convirtiéndose en uno de sus intérpretes de mayense, pero Guerrero decidió quedarse con los mayas y murió hacia 1536. Algunos historiadores creen que peleó contra los conquistadores españoles.

La expedición de Cortes continuó bordeando la costa guiados por el piloto Antón de Alaminos hasta llegar el 14 de marzo de 1519 a la desembocadura del río Tabasco (hoy Grijalba), en las cercanías de la ciudad de Potonchan (Putunchan), perteneciente a los putunes o grupo maya-chontal y gobernada por el «halach uinik» Taabscoob. Allí se produjo la crucial Batalla de Centla relatada desde el punto de vista español por López de Gómara en el capítulo Combate y toma de Potonchan de su libro La Conquista de México:

Cortés se adelantó haciendo señas de paz, les habló por medio de Jerónimo de Aguilar, rogándoles los recibiesen bien, pues no venían a hacerles mal, sino a tomar agua dulce y comprar de comer, como hombres que andando por el mar, tenían necesidad de ello; por tanto, que se lo diesen, que ellos se lo pagarían muy cortésmente.
Las autoridades de Potonchan ordenaron llevarles agua y comida para que se fueran. Pero Cortés sostuvo que no era suficiente e insistió en que dejaran entrar a sus tropas a la ciudad.

Replicaron los indios que no querían consejos de gente que no conocían, ni menos acogerlos en sus casas, porque les parecían hombres terribles y mandones, y que si querían agua, que la cogiesen del río o hiciesen pozos en la tierra, que así hacían ellos cuando la necesitaban. Entonces Cortés, viendo que las palabras estaban de más, les dijo que de ninguna manera podía dejar de entrar en el lugar y ver aquella tierra, para tomar y dar relación de ella al mayor señor del mundo, que allí le enviaba; por eso, que lo tuviesen por bueno, pues él lo deseaba hacer por las buenas, y si no, que se encomendaría a su Dios, a sus manos y a las de sus compañeros. Los indios no decían más que se fuesen, y no intentasen echar bravatas en tierras ajena, porque de ninguna manera le consentirían salir a ella ni entrar en su pueblo, antes bien le avisaban que si en seguida no se marchaban de allí, le matarían a él y a cuantos con él iban.

Los españoles atacaron entonces la ciudad por dos flancos, produciéndose una sangrienta batalla que finalizó en la derrota de Potonchán y la entrada de Cortés y sus hombres:

Los españoles escudriñaron las casas y no hallaron más que maíz y gallipavos, y algunas cosas de algodón, y poco rastro de oro, pues no había dentro más que cuatrocientos hombres de guerra defendiendo el lugar. Se derramó mucha sangre de indios en la toma de ese lugar, por pelear desnudos; los heridos fueron muchos y cautivos quedaron pocos; los muertos no se contaron. Cortés se aposentó en el templo de los ídolos con todos los españoles, y cupieron muy a placer, porque tiene un patio y unas salas muy buenas y grandes. Durmieron allí aquella noche con buena guarda, como en casa de enemigos, más los indios no se atrevieron a nada. De esa manera se tomó Potonchan, que fue la primera ciudad que Hernán Cortés ganó por la fuerza en lo que descubrió y conquistó.

Luego de la derrota, las autoridades de Tabasco le hicieron a Cortés ofrenda de víveres, joyas, tejidos, y un grupo de veinte esclavas, que fueron aceptadas, cambiados sus nombres al ser bautizadas y repartidas entre sus hombres. Entre estas esclavas había una llamada Malintzin, a la que los españoles renombraron Marina, conocida también como La Malinche, que seria crucial en la conquista de México. Su gran inteligencia, su dominio de las lenguas mayenses y náhuatl, su conocimiento de la psicología y costumbres de los indios, y su fidelidad hacia los españoles, hicieron de la Malinche una de las más extraordinarias y controvertidas mujeres de la historia de América. La Malinche fue intérprete, consejera y concubina de Hernán Cortés, con el cual tendría un hijo catorce años después, Martín Cortés, del mismo nombre que el hijo legítimo que Hernán Cortés tendría más tarde con Juana de Zúñiga. Ella y Gerónimo de Aguilar suplieron a Melchorejo como intérpretes, debido a que este había decidido boicotear a los españoles y estaba incitando a los indígenas a resistir la conquista.

Ese año de 1519 comenzaría una epidemia de viruela, traida sin saberlo por los conquistadores, que en el curso de las siguientes décadas aniquiló al 97% de la población de la región y que facilitaría la Conquista de México.


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Expedición de Hernán Cortés desde Cuba hasta Tenochtitlan.



Fundación de Veracruz y alianza militar con Cempoala


Mapa vieja de la Ciudad de Veracruz, estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, México. San Juan de Ulúa con el muro de las argollas y la primera ubicación del muelle en tierra firme en las ventas de Buitrón y la Veracruz (conocida ahora como la Antigua). Grabado en lámina de cobre, siglo XVI.

En Tabasco, los españoles supieron de la existencia de un país hacia poniente que los amerindios denominaban «México». La flota fue, bordeando la costa mexicana, en dirección noroeste, y un día se presentaron varias canoas aztecas que venían de parte de Moctezuma, el «tlatoani» o emperador del Imperio Azteca, con capital en Tenochtitlán. Cortés les mostró sus armas de fuego, sus caballos para, por una parte amedrentarlos, pero por otra parte trató de ser amable y afable con ellos, hablándoles de paz. Los embajadores traían pintores, y dibujaron todo lo que vieron con objeto de que el emperador fuese informado fielmente y viese como eran estos «teules» (semidioses). Moctezuma volvió a enviar presentes de joyas y objetos preciosos, pero Cortés seguía insistiendo en visitar a su emperador, que volvió a denegar el permiso para visitarlo.

Cortés instaló su campamento enfrente de la ciudad de Quiahuiztlan habitada ancestralmente por los totonacas, y poco después lo convirtió en ciudad, con el nombre de Villa Rica de la Vera Cruz (ubicada 70 km al norte de la actual Veracruz), por haber desembarcado los españoles en aquel paraje un Viernes Santo.

Los nuevos pobladores rogaron a Cortés que se proclamase capitán general, dependiendo directamente del rey y no de Velázquez, a quien no le reconocía mando sobre aquellas nuevas tierras. Luego de negarse varias veces, terminó aceptándolo. Nombró alcalde, regidores, alguaciles, tesorero y alférez, consumando, pues, la desvinculación de la autoridad del gobernador de Cuba sobre la expedición. Este acto es considerado como la fundación de la primera ciudad europea en América continental.

Cortés notó entonces que el Imperio Azteca tenía enemigos y que esto facilitaba sus planes. Comenzó a elaborar un plan para agudizar las rencillas y odios que existían entre los diferentes pueblos mesoamericanos para apoderarse del territorio y de sus riquezas. Pero para ello tenía que imponer también su voluntad y su mando sobre la facción del gobernador Diego de Velázquez, que sostenía que Cortés no tenía autorización para poblar, sino sólo para rescatar y descubrir, y que deberían volver a Cuba terminada la expedición. La mayoría de los capitanes y la tropa apoyaban a Cortés, ya que intuían las grandes riquezas que podían haber en Tenochtitlan.

La primera nación mesoamericana con la que Cortés estableció una alianza militar fue la Cultura Totonaca, con capital en Cempoala, una avanzada ciudad de unos 20.000 habitantes. A mediados de 1519, treinta pueblos totonacas se reunieron con Cortés en Cempoala para sellar la alianza y marchar juntos a la conquista de Tenochtitlan. Los totonacas aportaron 13.000 guerreros a la empresa de Cortés quién, por su parte, aportaría unos 400 españoles, armas de fuego y quince caballos.

El acuerdo se realizó sobre la base de que, una vez derrotado el Imperio Azteca, la Nación Totonaca sería libre. Este acuerdo no fue respetado y, luego de la conquista de México, los totonacas fueron compelidos a abandonar su cultura y religión bajo pena de muerte, encomendados como siervos a los señores españoles en sus propias tierras, particularmente en el naciente cultivo de caña de azúcar, quedando Cempoala deshabitada y su cultura extinguida y olvidada. La Cultura Totonaca volvió a ser descubierta a fines del siglo XIX, por el arqueólogo e historiador mexicano Francisco del Paso y Troncoso.



«Quema» (barrenado) de las naves


Llegaron noticias de que Diego Velázquez había conseguido por sus compañeros en la Corte el nombramiento de adelantado de Yucatán, por lo que envió para contrarrestar estas influencias a sus fieles Portocarrero y Montejo con lo mejor del botín obtenido hasta entonces, para conseguir el nombramiento para Cortés. Tomó además la decisión de inutilizar las naves, excepto la que había de utilizar Portocarrero a fin de mantener contacto directo con España, para evitar cualquier fuga de los hombres que no secundaban su rebelión frente a la legalidad del gobernador de Cuba.

Sobre la forma física real en que se inutilizaron las naves, las fuentes utilizan las expresiones «barrenar» (abrir agujeros con un barreno o broca) y «dar de través» (volcar, tumbar, poner en dirección transversal el barco para vararlo). Posiblemente lo que se hizo fue una combinación de ambos procesos, y en cualquier caso es importante decir que las piezas de las naves sirvieron para propósitos posteriores que tuvieron importancia decisiva en la conquista de la capital azteca.


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Placa conmemorativa del primer encuentro entre Cortés y Moctezuma en la Ciudad de México. Estudios recientes han determinado que, con toda probabilidad, el conquistador extremeño y el tlahtoani mexica se encontraron en un sitio distinto al que señala el monumento.



Guerra y posterior alianza con Tlaxcala. Matanza de Cholula


El 16 de agosto de 1519, Cortés abandonó la costa e inicia su marcha hacia el interior, rumbo hacia al corazón del Imperio Mexica, con un ejército de 13.000 guerreros totonacas, 400 soldados españoles con armas de fuego y 15 caballos.

A fines de agosto el ejército de Cortés llegó al territorio de la Confederación o República de Tlaxcala, integrada por cuatro señoríos autónomos: Tepeticpac, Ocotelulco, Tizatlán y Quiahuiztlán.

Por entonces, Tlaxcala y Tenochtitlán representaban dos concepciones opuestas de organización política que las llevó al enfrentamiento abierto. Tlaxcala se había organizado como una confederación de ciudades-estados unidas en una república gobernada por un Senado; México-Tenochtitlán, por el contrario se organizó como un imperio.[7]

A partir de 1455 el Imperio Azteca, conformado sobre la base de la Triple Alianza entre Tenochtitlán, Texcoco y Tlacopan, había iniciado las llamadas «guerras floridas» contra Huejotzingo, Cholula y Tlaxcala, con el fin de capturar prisioneros para sus sacrificios religiosos.

En esas circunstancias llegó Cortés al territorio de Tlaxcala, al mando de su ejército totonaca-español. Inicialmente la República de Tlaxcala, al mando de Xicohténcatl Axayacatzin, negó a los invasores el paso por su territorio, enfrentándose el 2 de septiembre en el desfiladero de Tecoantzinco con suerte favorable a Cortés. Al día siguiente se produjo un nuevo enfrentamiento en los llanos, que volvió a ser desfavorable para Tlaxcala llevando a la división de la República, con la deserción de las tropas de Ocotelulco y Tepeticpac. Superadas en número, las tropas de Xicohténcatl volvieron a ser derrotadas y el Senado ordenó detener la guerra y ofrecer la paz a Cortés. Este acuerdo estableció la crucial alianza con los tlaxcaltecas, enemigos acérrimos de los aztecas, quienes nunca habían podido conquistar su territorio. Cortés se detuvo allí varias semanas.

En su paso hacia Tenochtitlan Cortés llegó a Cholula, aliada del Imperio Azteca, que era la segunda ciudad más grande después de México-Tenochtitlan, con 30.000 habitantes. Bernal Díaz del Castillo cuenta en su crónica que luego de haber recibido a Cortés y su enorme ejército, las autoridades de Cholula planearon tenderle una emboscada y aniquilar a los españoles. Díaz del Castillo cuenta que él y las tropas vieron a un costado de los templos las varas con collares que supuso destinadas a los españoles para ser llevados cautivos a Tenochtitlan. Díaz del Castillo también cuenta que una anciana y unos sacerdotes de los templos de Cholula alertaron a Cortés, quien mandó inmediatamente a su ejército a atacar, causando lo que se conoce como la matanza de Cholula, en la que más de 5.000 hombres murieron en cinco horas. El contingente permaneció en Cholula durante octubre y noviembre y al salir Cortés mandó incendiar la ciudad.

Después llegó a Ayotzinco, desde donde preparó el ataque a Tenochtitlan. A su llegada a México-Tenochtitlan, Cortés quedó sorprendido por la belleza del lugar, que es descrita por Díaz del Castillo como «un sueño». En su paso desde Cholula, Cortés había recorrido el camino hacia el Valle de México, cruzando por entre dos volcanes, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl hasta llegar a en un paraje boscoso y de esplendida belleza que hasta hoy lleva el nombre de Paso de Cortés. Del otro lado, avistó por primera vez el lago de Tezcoco aproximándose a ella por el rumbo de Xochimilco.


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Muerte del tlatoani Moctezuma Xocoyotzin y el tlacochcálcatl (jefe de armas) de Tlatelolco, Itzquauhtzin, Códice Florentino.



Tenochtitlan


Hernán Cortés, en su marcha hacia México-Tenochtitlan, el ejército de Cortés (unos trescientos españoles) y el apoyo de unos 3.000 tlaxcaltecas avistó los volcanes Popocatepetl e Iztaccíhuatl. Y uno de los capitanes de Cortés, llamado Diego de Ordás fue el primer europeo en ascender a la cima del volcán Popocatepetl en compañía de dos compañeros de armas, causando una gran impresión entre los nativos que acompañaban la expedición de Cortés. Por tal hazaña y méritos militares, el emperador Carlos V le otorgó a Diego de Ordás mediante decreto expedido el 22 de octubre de 1523, el derecho de poseer un escudo de armas con una vista del volcán.

A la entrada de la ciudad, realizada el 8 de noviembre de 1519, se produjo el encuentro de Moctezuma y Cortés, haciendo de intérprete doña Marina. Moctezuma II creyó que los españoles eran enviados del dios que vendría del Este y fue un espléndido anfitrión de éstos. Mientras los españoles se quedaban en Tenochtitlan Moctezuma los hospedo en el templo de su antecesor Axayácatl (en el palacio del padre de Moctezuma), pudiendo entonces admirar la grandiosidad de aquella ciudad. En los días siguientes, los españoles visitaron los palacios y templos de la gran capital azteca, así como el gran cú (templo) de la ciudad gemela del imperio, Tlatelolco, y su mercado: una plaza de más del doble de grande que la Plaza Mayor de Salamanca (tenida entonces por la más grande de la cristiandad).

Residiendo los españoles en el palacio, se les ocurrió que ya era hora de tener capilla propia y, puesto que Moctezuma se había negado a que la erigieran en el cú de Huitzilopochtli, resolvieron levantarla en su alojamiento, previo permiso del emperador.

Buscaban los capitanes el mejor sitio para emplazarla cuando un soldado, que era carpintero, notó en una pared la existencia de una puerta tapiada y encalada de pocos días. Recordaron entonces que se susurraba que en aquellos aposentos tenía depositados Moctezuma los tesoros que había ido reuniendo su padre Axayácatl.

Allí entraron Cortés y algunos capitanes y tras la vista de un enorme tesoro ordenó que se volviera a tapiar. Debido a advertencias previas de los tlaxcaltecas, les empezó a inquietar entonces la posibilidad de ser asesinados. Cuatro capitanes y doce soldados se presentaron a Cortés para hacerle presente la conveniencia de prender al emperador, manteniéndole como rehén, para que respondiera con su vida de la vida del ejército. No se tomó de momento ningún acuerdo, pero una noticia precipitó la resolución.

Mientras tanto en las cercanías de la Villa Rica de la Vera Cruz, aconteció la batalla de Nautla, entre los mexicas dirigidos por Cuauhpopoca y los totoncas aliados de los conquistadores españoles, en el conflicto mataron a Juan de Escalante, alguacil mayor, y a siete españoles lo que supuso un desprestigio para las armas españolas al ver que no eran semidioses y que podían ser vencidos. Un soldado llamado Argüello fue hecho prisionero, murió en el camino por las heridas de la guerra y su cabeza enviada al emperador azteca, quien no quiso colocarla en ningún templo.

Una vez que Moctezuma cayó en la celada de los españoles, Cortés lo tuvo como rehén so pena de muerte inmediata. Apaciguó a su guardia diciendo que iba de propia voluntad, y tras ser trasladados con los españoles todos sus enseres siguió manifestando a todas sus visitas que estaba allí de propia voluntad.

Cortés exigió que los caciques autores de la agresión a Veracruz fueran castigados. Llevados a su presencia, confirmaron que obedecían órdenes de Moctezuma. Los capitanes aztecas fueron sentenciados a morir en la hoguera.

Consiguió también que Moctezuma se declarase vasallo de Carlos V. La casta sacerdotal y la nobleza conjuraron para liberar a su señor y aniquilar a los españoles.


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Palacio de Hernán Cortés en Cuernavaca, Morelos



Lucha entre españoles

En esos días se recibió la noticia de la llegada de 18 navíos al Puerto de Veracruz, creyéndose en un principio que eran refuerzos del emperador, mas enseguida se supo que eran tropas mandadas por Diego de Velázquez para castigar a los rebeldes. Estas tropas estaban mandadas por Pánfilo de Narváez. Para colmo, pusieron sobre aviso a Moctezuma de que Cortés era un rebelde a su rey, y que lo matase. Así que Cortés no tuvo más remedio que dejar una guarnición de poco más de un centenar de españoles en Tenochtitlan al mando de Pedro de Alvarado, y él con trescientos españoles y varios cientos de indios, salió al encuentro de las tropas de Narváez. Cortés consiguió vencer y hacer prisionero a Narváez, y las tropas de éste se pasaron en masa a su bando.


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Matanza del Templo Mayor. Pintura contenida en el Códice Durán.



La Matanza del Templo Mayor: Matanza de Tóxcatl

Mientras, en Tenochtitlan, Alvarado había cometido una matanza de nativos,de nobles, caciques y jefes de ejercito cuando éstos estaban celebrando la fiesta de Tóxcatl (quinto mes de los 18 que tenía el calendario azteca) en honor a Tezcatlipoca, aunque algunas fuentes hablan también de culto al siempre presente Huitzilopochtli. La población, lógicamente, se rebeló,por que el ambicioso de Pedro de Alvarado le quito sus joyas y materiales preciosos que vestían, al haber hecho esto los pobladores se rebelaron contra Moctezuma, y ya nadie le tenía respeto y los castellanos se tuvieron que refugiar en los alojamientos del palacio. Parece ser que, en la tensión de aquellos días, Pedro de Alvarado quiso anticiparse, justo como habían hecho en Cholula, realizando una matanza.


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Recorrido de la expedición de Hernán Cortés



La rebelión y La Noche Triste

El 24 de junio de 1520 el ejército de Cortés entraba nuevamente en la ciudad. El hermano de Moctezuma, Cuitláhuac, fue liberado para que gestionase la pacificación, pero lo que hizo fue todo lo contrario y se unió al jefe de los caciques, llamado Cuauhtémoc, para aplastar a los españoles. Cortés consiguió que Moctezuma tratase de apaciguar a los inconformes y que dejasen salir a los españoles de la ciudad. Existen dos versiones a la muerte de Moctezuma, una es que cuando hablaba a su pueblo, recibió una pedrada de los propios aztecas que lo hirió de muerte. La otra dice que Hernán Cortés ordenó matarlo cuando vio que no podía calmar al pueblo, si bien ésta última versión fue aportada por los aztecas y se considera menos probable.

Los sitiados veían disminuir el agua, las municiones y toda clase de víveres. La única salida era la retirada. Y la hicieron en la lluviosa noche del 30 de junio al 1 de julio de 1520, conocida como la Noche Triste. En aquella retirada cayeron la mayoría de los castellanos, sobre todo los que llegaron con Narváez, que al llevar muchas piezas de oro consigo, a pesar de las advertencias de Cortés, murieron ahogados en el lago, además de perder gran cantidad de piezas de artillería y de caballos, así como gran parte del tesoro que se transportaba. Perseguidos por los aztecas, el 7 de julio, cerca de Otumba, los españoles hicieron frente a los perseguidores en una batalla en la que los aztecas fueron derrotados y huyeron en desbandada.


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Monumento a Cuauhtémoc. Viaje de Cortés a las Hibueras y muerte de Cuauhtémoc


Sitio y caída de Tenochtitlan: Conquista de México

Después de su derrota de la Noche Triste los españoles y sus aliados tlaxcaltecas se replegaron en Tlaxcala; se reorganizaron y atacaron Tenochtitlan, poniendo en sitio a la ciudad. Después de 75 días de tenaz resistencia los mexicas finalmente fueron derrotados cuando se retiraban al perder a su nuevo rey. Hernán Cortés tomó prisionero a Cuauhtémoc y lo torturó para obligarlo a decirle donde guardaban sus tesoros. Cuauhtémoc murió posteriormente en batallas con el ejército español, en el intento de conquista de Guatemala siendo prisionero.



El viaje de Cortés a Las Hibueras  

Cortés tenía conocimiento de las riquezas que existían en Las Hibueras, en la actual República de Honduras, además que había escuchado que existía un paso «que en opinión de muchos pilotos [...] por aquella bahía sale estrecho a la otra mar» (del océano Atlántico al océano Pacífico), estrecho de cuya existencia había dado conocimiento el piloto Juan de la Cosa desde el año 1500. Así pues, Cortés envió el año de 1524 al mando de su capitán Cristóbal de Olid cinco navíos y un bergantín rumbo a Las Hibueras, a bordo de los cuales iban 400 hombres, suficiente artillería, armas y municiones, además de ocho mil pesos oro para comprar en Cuba caballos y bastimentos. En tanto, había partido una expedición por tierra al mando del capitán Pedro de Alvarado para conquistar y explorar Centroamérica.

Más temprano que tarde Cortés se dio cuenta que el capitán Cristóbal de Olid, hombre de toda su confianza, había entrado en tratos con su principal enemigo, nada menos que con el gobernador de Cuba, Diego de Velázquez, para robarle a Cortés las nuevas tierras que se habrían de descubrir en el viaje de exploración y conquista que él mismo estaba sufragando. Fuera de quicio, Cortés montó una segunda expedición en junio de 1524 al mando de su primo Francisco de las Casas, en cinco navíos y con cien hombres con órdenes de aprehender y castigar al infiel Cristóbal de Olid. Al arribar la expedición punitiva a la actual Honduras después de un naufragio, se sucedieron unas escaramuzas y fue tomado prisionero el enviado de Cortés, su primo Francisco de las Casas, en compañía de Gil González de Ávila, éste recién llegado con el título de gobernador del golfo Dulce.

De alguna manera, tanto De las Casas como Gil González lograron escapar hacia la jungla. Posteriormente, amigos de Cortés en una cena tomaron prisionero a Cristóbal de Olid y lo degollaron, dando por terminado el asunto.

En tanto Hernán Cortés, sin saber lo que había sucedido, emprende por tierra rumbo a Las Hibueras en compañía de un gran ejército.


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Tortura de Cuauhtémoc, pintura oscurantista del siglo XIX.



Francisco de Ulloa


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Ruta del viaje de Francisco de Ulloa en 1539 por la costa occidental de México, desde Acapulco México. Francisco de Ulloa (¿? - desaparecido en la costa del Pacífico de Norteamérica en 1540) fue un navegante español que exploró la costa occidental del actual México por comisión de Hernán Cortés.

Francisco de Ulloa, fue el primer explorador de Baja California. Este capitán español realizó el recorrido de toda la costa oriental de la península, además de todo el perímetro del Mar de Cortés. El veintiocho de septiembre de 1539 el capitán español Francisco de Ulloa llegaba a la desembocadura del río Colorado.

Por primera vez la presencia de España llegaba a lo que actualmente es el Estado de Baja California. El 8 de julio había salido de Acapulco, al mando de tres naves, en una navegación enviada por Hernán Cortés para explorar la costa Norte del Pacífico de la Nueva España. En ese tiempo lo más al Norte que se conocía de la costa era hasta la desembocadura del río Yaqui, en la parte Sur de Sonora.

Lo primero que hizo Ulloa al encontrar el río Colorado y no poder proseguir al Norte, fue tomar posesión del sitio en nombre de Hernán Cortés para la corona de España. A la desembocadura la bautizó con el nombre de “Ancón de San Andrés”. Los navegantes quedaron sorprendidos por las fuertes mareas que había en la región, las que hacían que extensas zonas de la parte Norte del golfo quedaran de pronto sin mar, y a las pocas horas se pudiera volver a navegar por ellas.

Entre los navegantes quedó la duda de si la desembocadura no era en realidad un estrecho de mar, el cual pudiera comunicar con el Pacífico hacia el Norte. Como los navegantes no pudieron entrar al río, esta cuestión no la pudieron resolver, y así se vieron forzados a seguir por la costa bajacaliforniana del golfo, pero ahora rumbo al Sur. Fue así que Ulloa completó por vez primera no solo el recorrido de toda la costa oriental de la península, sino además todo el perímetro del Mar de Cortés, al que él bautizó con el nombre de Mar Bermejo, debido a que las crecientes del Colorado, cargadas de aguas llenas de sedimentos, le daban un tono ocre a toda la parte Norte del golfo...

Más info: http://www.elvigia.net/print.php?seccion=elvalle&id=5686



Hernán Cortés descubre la «California»


Sabed que a la diestra mano de las Indias existe una isla llamada California muy cerca de un costado del Paraíso Terrenal; y estaba poblada por mujeres negras, sin que existiera allí un hombre, pues vivían a la manera de las amazonas. Eran de bellos y robustos cuerpos, fogoso valor y gran fuerza. Su isla era la más fuerte de todo el mundo, con sus escarpados farallones y sus pétreas costas. Sus armas eran todas de oro y del mismo metal eran los arneses de las bestias salvajes que ellas acostumbraban domar para montarlas, porque en toda la isla no había otro metal que el oro. Las sergas de Esplandián, por García Ordóñez de Montalvo (Sevilla, 1510).

Se considera actualmente a Hernán Cortés como el descubridor de la península de Baja California, aún cuando el primer europeo que desembarcó en dicha península fue el piloto y navegante español Fortún Jiménez, quien al mando del navío Concepción, propiedad de Hernán Cortés, avistó y desembarcó en el año 1534 en la península, de la cual pensó que era una isla.

En la cuarta Carta de Relación, fechada en México el 15 de Octubre de 1524, escribe Hernán Cortés al rey de España de la preparación de barcos para explorar y someter nuevos reinos sobre la Mar del Sur (Océano Pacífico), idea que bullía en su mente desde dos años atrás, recién consumada la conquista de la gran Tenochtitlan. En 1529, estando Cortés en España, firmó un convenio con la Corona española por el cual se obligaba a enviar por su cuenta «armadas para descubrir islas y territorios en la Mar del Sur».

Deseaba encontrar además del dominio territorial y las posibles ganancias en metales preciosos en las nuevas tierras a descubrir, un paso de mar entre el Pacífico y el Atlántico, pues se pensaba que si Fernando de Magallanes había encontrado un estrecho que comunicaba ambos océanos por el Sur, también debería existir otro paso por el Norte. Ese paso marítimo era el mítico Estrecho de Anián. En el mencionado convenio se estipulaba que de las tierras y ganancias que se obtuvieran, una décima parte corresponderían al descubridor en propiedad perpetua, para sí y sus descendientes.


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Vista de la plaza principal de las ruinas de la ciudad de Cempoala, capital de la Nación Totonaca, la primera en establecer una alianza militar con las huestes castellanas para atacar a los señoríos de la Triple Alianza o Ēxcān Tlahtolōyān.



La primera expedición de Cortés


Durante su estancia en España en 1529, Cortés consiguió de Carlos V el título de Marqués del Valle de Oaxaca y el gobierno sobre los futuros descubrimientos en el Mar del Sur. Ya de regreso a México, el 30 de junio de 1532 envió a su primo Diego Hurtado de Mendoza para que explorara las islas y litorales de la Mar del Sur, más allá de los límites de la audiencia de la Nueva Galicia gobernada por Nuño de Guzmán enemigo acérrimo de Hernán Cortés. Partió la expedición en dos barcos desde Tehuantepec Oaxaca, después de tocar Manzanillo (Colima) se fueron costeando las costas de Jalisco y Nayarit, que en aquel entonces formaban parte de la audiencia de la Nueva Galicia, hasta descubrir las Islas Marías, de allí regresaron a tierra firme y trataron de obtener abastecimiento de agua en la bahía de Matanchén, Nayarit, abastecimiento que les fue negado por órdenes de Nuño de Guzmán, dueño y señor de la región.

Uno de los barcos maltratado por las tormentas emprendió el regreso, arribó a las costas de Jalisco y terminó en manos de Nuño de Guzmán, en tanto el otro navío en el que iba Diego Hurtado de Mendoza tomó rumbo al norte, jamás ninguno de los que iban a bordo regresó a la Nueva España, no se volvió a tener noticias de ellos, años después el autor de la Segunda Relación anónima de la jornada que hizo Nuño de Guzmán a la Nueva Galicia, recogió algunas informaciones que hacen suponer que la nave que comandaba Diego Hurtado de Mendoza había naufragado en el litoral norte del hoy estado de Sinaloa, pereciendo él y el resto de la tripulación.


Juan de Grijalva (Cuéllar, España, 1490 - Olancho, Honduras, 1527), conquistador español. Muy joven acompañó a Pánfilo de Narváez a la isla de La Española, desde donde partió en la expedición de Diego Velázquez de Cuéllar a Cuba. Arribó a Cuba en 1511 y junto con su tío Diego Velázquez de Cuéllar participó en la conquista y exploración de la isla. En 1523 acompañó a Garay en un viaje de exploración al golfo de México y La Florida. La expedición debería de reunirse con una guarnición previamente establecida por Diego de Camargo en las inmediaciones del río Pánuco. [...]Sin embargo la guarnición había sido atacada por el pueblo huasteco y los expedicionarios se habían reunido con las fuerzas de Hernán Cortés en la Villa Rica de la Vera Cruz. Francisco de Garay dejó a su hijo al mando de la expedición mientras se reunía con Cortés en la ciudad de México. Garay logró un acuerdo con Cortés en la navidad de 1523, pero falleció intempesitvamente por neumonía.


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Encuentro de Hernán Cortés y Moctezuma



La segunda expedición de Cortés

El navío Concepción al mando del capitán y comandante de la expedición Diego de Becerra, era una de las dos naves que Cortés envió en 1533, poco después de la conquista de la gran Tenochtitlan, en un segundo viaje de exploración de la Mar del Sur, la otra nave era el navío San Lázaro al mando del Capitán Hernando de Grijalva.

Zarpó la expedición desde el hoy puerto de Manzanillo el 30 de octubre de 1533, para el día 20 de Diciembre las naves se habían separado, el barco San Lázaro que se había adelantado esperó en vano al navío Concepción durante tres días y al no tener avistamiento del navío acompañante se dedicó a explorar el Océano Pacífico y descubrió las Islas Revillagigedo. A bordo del Concepción todo era diferente, el navegante y segundo en el mando Fortún Jiménez se amotinó y asesinó mientras dormía al capitán Diego de Becerra, después agredió a los tripulantes que se mostraron leales al asesinado capitán para posteriormente abandonar a los heridos en las costas de Michoacán junto con los frailes franciscanos que le acompañaban en la travesía.

Fortún Jiménez navegó hacia el noroeste siguiendo la costa y en algún momento giró hacia el oeste y llegó hacia una apacible bahía, hoy se sabe que arribó a la hoy ciudad y puerto de La Paz, él pensó que había arribado a una isla, jamás supo que había arribado a una península que con el tiempo se llamaría península de Baja California, allí se encontró con nativos que hablaban una lengua no conocida y además andaban semidesnudos, eran muy diferentes de los nativos del altiplano mexicano que tenían una cultura propia.

Los tripulantes que le acompañaban al ver a las mujeres semidesnudas y a causa de la larga vigilia sexual, se dedicaron a tomarlas por la fuerza. Para ese entonces se habían dado cuenta que en el lugar abundaban las perlas que los nativos extraían de las conchas de moluscos que abundaban en la bahía, así que se dedicaron a saquear el lugar y a abusar de las mujeres.

Es necesario resaltar que Fortún Jiménez y acompañantes no otorgaron nombre alguno a ninguno de los sitios que encontraron, siendo otros exploradores quienes diesen nombre a los lugares visitados por Fortún Jiménez.

El abuso de las mujeres por parte de la tripulación aunado al saqueo al cual se dedicaron provocó un violento enfrentamiento con los nativos que terminó en la muerte de Fortún Jiménez y algunos de sus compañeros, los sobrevivientes se retiraron del lugar, abordaron a duras penas el navío Concepción, navegaron erráticamente durante varios días hasta llegar a las costas del hoy estado de Jalisco, en donde se toparon con los subalternos de Nuño de Guzmán quienes les requisaron la nave y los tomaron prisioneros.


Bernal Diaz del Castillo. (Medina del Campo, España, 1492- Guatemala, 1584). Conquistador español y cronista de Indias.acompañó la expedición de Hernán Cortés y fue cronista de Indias. Participó y narró la Conquista de México. Viajó en 1514 al Nuevo Mundo en la expedición de Pedro Arias Dávila, que había sido nombrado un año antes gobernador de Castilla del Oro. En esos tiempos, era un joven de más de veinte años de edad, de baja instrucción escolar y que no contaba con riqueza en su tierra natal.

Al parecer estuvo con éste algún tiempo en la zona del istmo de Panamá. De allí viajó a la recién conquistada Cuba, donde gobernaba Diego Velázquez de Cuéllar, quien le ofreció, al igual que a otros españoles, indios en encomienda, lo que nunca se cumplió, permaneciendo dos años en donde no se le presentó ninguna situación ventajosa para sus intereses.

La población aborigen de la isla se agotaba debido a las epidemias y trabajos forzados a los que no estaban acostumbrados. Con el objetivo de capturar indios, para luego venderlos como esclavos en Cuba, el gobernador de la isla organizó una exploración hacia las otras pequeñas islas del Caribe. En ese viaje realizado en 1517 se alistó Bernal, bajo las órdenes del capitán Francisco Hernández de Córdoba. Fue en ese año cuando tuvo sus primeros contactos con el vasto territorio que más tarde se llamaría Nueva España. En esa expedición exploraron las costas de Yucatán donde pudo percatarse de la existencia de ciudades en la misma. Después de penosas y peligrosas travesías, regresando a Cuba en condiciones desastrosas.

Al año siguiente, Bernal embarcó, en esta ocasión bajo el mando de Juan de Grijalva para explorar las tierras descubiertas. Por segunda vez retornó a Cuba.

Su entrada definitiva en México tuvo lugar en 1519, cuando se embarcó en la expedición capitaneada por Hernán Cortés. Hallándose bajo las órdenes directas de Pedro de Alvarado, tomó parte en no pocos de los principales hechos de la conquista del Imperio azteca. Hombre dotado de una memoria extraordinaria, habría de recordar muchos años después todos esos episodios y decidió ponerlos por escrito. Ello ocurrió cuando se hallaba ya en Guatemala, en donde contrajo matrimonio en 1544 con Teresa Becerra, hija de quien había sido uno de los conquistadores y alcalde ordinario de Guatemala.

Díaz del Castillo hizo dos viajes a España en demanda de mercedes, en el segundo de los cuales participó en la famosa Junta de Valladolid que, sobre la esclavitud de los indios, perpetuidad de encomiendas y tributos, se celebró en 1550 (enfrentándose los argumentos contrarios de Bartolomé de las Casas y Juan Ginés de Sepúlveda). De regreso en Guatemala, al no lograr que el presidente de la audiencia satisficiera lo que pretendía haber obtenido en España, prosiguió en su lucha por los que creía ser derechos inherentes a sus méritos de conquistador...


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La Matanza de Cholula, Lienzo de Tlaxcala (1552)



La tercera expedición de Cortés


Después de haber patrocinado dos viajes de exploración en la Mar del Sur y sin haber obtenido resultados materiales, Hernán Cortés decidió encabezar el tercer viaje de exploración.

Molesto Cortés porque Nuño de Guzmán, su archienemigo de siempre, le había requisado un buque durante la primera expedición que sufragó, además del buque Concepción que Cortés había enviado en el segundo viaje de exploración de la Mar del Sur, decidió enfrentarlo en su propio terreno y desde allí montar la tercera expedición, para ello preparó un gran número de tropas a pie y a caballo para marchar sobre la provincia de la Nueva Galicia de la cual Nuño de Guzmán era gobernador.

El virrey de la Nueva España advierte a Hernán Cortés el 4 de Septiembre de 1534 «que no enfrentase a quien le había requisado sus barcos» a lo que Hernán Cortés se negó alegando que había gastado más de 100 mil castellanos de oro, además de haber sido designado por su majestad el Rey de España Carlos I para conquistar y descubrir nuevos territorios. Para ese entonces Cortés ya había organizado un astillero en Tehuantepec y tenía tres navíos dispuestos; el San Lázaro (en el que regresó Grijalva de la segunda expedición a la Mar del Sur), y el Santa Águeda y el Santo Tomás que recién habían sido construidos.

El proyecto de Cortés era ambicioso, enviaría los navíos a Chametla Sinaloa (cerca de la actual población de Escuinapa) en el territorio gobernado por Nuño de Guzmán y allí abordaría el ejército de tierra comandado por él. Para llegar a Chametla, Cortés tuvo que atravesar por varios días con su ejército el Nuevo Reino de la Nueva Galicia, la Nueva Galicia era una provincia de la Nueva España gobernada por su acérrimo enemigo Nuño de Guzmán.

Cuenta Bernal Díaz del Castillo que cuando en la Nueva España se supo que el Marqués de Oaxaca iba de conquista nuevamente, muchos «creyeron que era cosa cierta y rica» y se ofrecieron a servirle soldados de a caballo, arcabuceros y ballesteros, y 34 casados con sus mujeres, en total 320 personas y 150 caballos. Y añade que los navíos estaban muy bien provistos de bizcocho, carne, aceite, vino y vinagre, mucho rescate, tres herreros con sus fraguas y dos carpinteros de ribera con sus herramientas, además de clérigos y religiosos, y médicos, cirujanos y botica.

Con los pendones a todo lo alto arribó el ejército de Cortés a la población de Santiago de Galicia de Compostela, ubicada en esos días en el valle de Matatipac (en la actualidad la ciudad de Tepic), donde fue acogido amistosamente por el Gobernador Nuño Beltrán de Guzmán, su enemigo de siempre. En ésa población Cortés y su ejército permanecieron durante cuatro días antes de proseguir su viaje. Se dice que Nuño de Guzmán aconsejó a Cortés no proseguir con el viaje de exploración y le proveyó de bastimentos, en tanto Cortés se asombró de la pobreza en que vivía Nuño de Guzmán. Sin duda alguna el recibimiento de que fue objeto el Conquistador de México de parte de Guzmán se debió al ejército que acompañaba a Cortés.

Después de la partida de Cortés, Nuño de Guzmán dirigió una carta a la Audiencia en México en «que se queja de que el marqués del Valle quería penetrar con su gente en su gobernación, siendo que solo era Capitán General de la Nueva España».

En Chametla (Sinaloa), después de atravesar los hoy estados de Jalisco y Nayarit, territorio conocido como parte del reino de la Nueva Galicia en esa época, Cortés y su comitiva embarcaron los buques Santa Águeda y San Lázaro en los cuales subieron 113 peones, 40 jinetes con todo de a caballo y dejó en tierra a 60 jinetes más, según lo reportó a la Real Audiencia el gobernador Nuño de Guzmán.

Una vez embarcado en el buque San Lázaro, Cortés junto con su expedición tomó rumbo al noroeste, y el día 3 de mayo de 1535 arribó a la bahía que nombró Bahía de la Santa Cruz, actualmente La Paz (Baja California Sur), lugar en el cual confirmó la muerte de su subalterno Fortún Jiménez a manos de los nativos.

Una vez que hubo tomado Cortés posesión de la Bahía de la Santa Cruz, decidió establecer una colonia, mandó traer a los soldados y bastimentos que había dejado en Sinaloa pero el mal tiempo no le ayudó, los buques se perdieron y únicamente regresó a la bahía de la Santa Cruz un navío llevando una carga de cincuenta fanegas de maíz, insuficientes para alimentar a la población, por lo cual Cortés salió personalmente en busca de víveres, mas lo conseguido fue insuficiente por lo cual decidió retornar a la Nueva España con la intención de proveer desde ahí a la nueva colonia.

Al mando del poblado de la Santa Cruz quedó Francisco de Ulloa, pero las quejas de los familiares de quienes se habían quedado en la península hicieron que el virrey ordenara el abandono de la población y el retorno de los pobladores a la Nueva España.



Nuño Beltrán de Guzmán


Nuño Beltrán de Guzmán fue uno de los conquistadores de la Nueva España, en particular del territorio luego conocido como la Nueva Galicia. Nació en Guadalajara, España, en 1490, y murió encarcelado en el castillo de Torrejón de Velasco en 1544. De innegable influencia en la historia de México, también es uno de los más polémicos personajes para algunos historiadores. El célebre cronista novecentista Vicente Riva Palacio lo tildó de el aborrecible gobernador del Pánuco y quizás el hombre más perverso de cuantos habían pisado la Nueva España, en tanto que Fray Bartolomé de las Casas lo calificó de gran tirano.

A causa del poder que Hernán Cortés alcanzó, algunos personajes en Castilla (España) comenzaron a crear un grupo cuyo objetivo era minar el poder de Cortés en los nuevos territorios conquistados por éste. Por ello se empezó a hablar de abusos cometidos por las tropas de Cortés en América, lo que obligó a la Corona española a establecer en México un gobierno más efectivo. Con tal fin nombraron en Burgos (España), el 13 de diciembre de 1527, una Real Audiencia Gobernadora compuesta por un presidente y cuatro oidores, recayendo la presidencia en el licenciado Beltrán Nuño de Guzmán.


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Sección reconstruida de la Gran Pirámide de Cholula, en la actual San Andrés Cholula (Puebla), donde se produjo la llamada Matanza de Cholula.



La cuarta expedición de Cortés


Hernán Cortés quien ya había patrocinado tres viajes de exploración de la Mar del Sur (Océano Pacífico) y los cuales habían terminado en fracasos, decide enviar un cuarto viaje de exploración a la Mar del Sur al mando de Francisco de Ulloa en 1539. Partió la expedición del puerto de Acapulco el día 8 de Julio del año citado a bordo de los buques Santo Tomás, Santa Águeda y Trinidad, a la altura de las Islas Marías se vieron obligados a abandonar el navío Santo Tomás, por lo cual continuaron el viaje de exploración en los dos buques restantes.

Ingresaron al Golfo de California y visitaron en el viaje de ida y de regreso la abandonada población de la Santa Cruz, conocida actualmente como la ciudad de La Paz, en el viaje de ida llegaron al extremo norte del golfo el 28 de septiembre, a lo que se conoce actualmente como desembocadura del Río Colorado y llamaron a la boca del río Ancón de San Andrés, una breve acta fue levantada cuyo texto se transcribe:

Yo Pedro de Palenzia, escribano público desta armada, doy fe e verdadero testimonio a todos los señores que la presente vieren, a quienes Dios nuestro señor guarde de mal, como en veinte e ocho días del mes de septiembre de quinientos e treinta e nueve años, el muy magnfifíco señor Francisco de Ulloa, teniente de gobernador y capitán desta armada por el iustrísimo señor Marqués del Valle de Guajaca, tomó posesión en el ancón de San Andrés y mar bermeja, que es en la costa desta Nueva España hazia el Norte, que está en altura de treinta y tres grados y medio, por el dicho Sr. Marqués del Valle en nombre del Emperador nuestro rey de Castilla, actual y realmente, poniendo mano a la espada, diziendo que si abía alguna persona que se lo contradijese, que él estaba presto para se lo defender, cortando con ella árboles, arrancando yerbas, meneando piedras de una parte a otra, y sacando agua de la mar; todo en señal de posesión.

Testigos que fueron presentes a lo que dicho es los reverendos padres del señor San Francisco, el padre Fray Raymundo, el padre fray Antonio de Mena, Francisco de Terrazas, veedor Diego de Haro, Gabriel Márquez. Fecho día mes y año susodicho. E yo Pedro de Palenzia, escribano público desta armada, le escribí según ante mi pasó; por ende fize aquí este signo mío, que es tal, en testimonio de verdad. — Pedro de Palencia, escribano público. Frater Ramundus Alilius, Frater Antonius de Mena, — Gabriel Márquez. — Diego de Haro. — Francisco de Terrazas.
Después de haber desembarcado y tomado posesión de las tierras del extremo norte de la Mar Bermeja (conocido hoy en día como Golfo de California), nombre que le dieron por la coloración rojiza de las aguas, que se teñían con las aguas procedentes del Río Colorado, iniciaron el regreso al poblado de la Santa Cruz, doblaron el Cabo San Lucas e ingresaron en el Océano Pacífico. Por la actual Bahía Magdalena pasaron el día 5 de diciembre sin haber ingresado por estar herido Ulloa, a causa de una escaramuza que sostuvo con los nativos.

Con fecha de 5 de Abril de 1540 dirigió a Cortés desde la Isla de Cedros una relación de los sucesos de la exploración en el navío Santa Águeda, en el navío Trinidad continuó con la exploración, nunca más se supo de Francisco de Ulloa y de sus compañeros de navegación.



El nombre de California: Origen del nombre de California


Un burlón enemigo de Cortés a quien un escritor de la época cita como Alarcón (¿se trataría de Fernando de Alarcón?), en clara alusión a Las sergas de Esplandián, novela de caballería de boga en esos días, dio por nombrar en tono burlesco a las abandonadas tierras como California para herir a Cortés por haber fracasado en el tercer viaje de exploración, cuando éste trató infructuosamente de establecer una colonia en las tierras recién descubiertas y que le pertenecían por Cédula Real.


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La isla de California, mapa del siglo XVII

Actualmente se conocen con el nombre de California, la península de Baja California, el Golfo de California, y tres estados; California, Baja California y Baja California Sur.

Además, el Golfo de California es conocido también como Mar de Cortés.


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Península de Baja California y el Mar de Cortés o Golfo de California (NASA).


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Retrato de Hernán Cortés basado en el enviado por el conquistador a Paulo Giovio, que sirvió de modelo a muchas de sus representaciones desde el siglo XVI.



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"La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes"

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Mensaje Re: Grandes Héroes Españoles: Hernán Cortés 
 
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Busto de Hernán Cortés en el Archivo de Indias de Sevilla.



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Hernán Cortés y Xicohténcatl, Lienzo de Tlaxcala.


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Entrevista entre Juan de Grijalva y el cacique maya Tabscoob, ocurrida en Potonchán el 8 de junio de 1518.


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Hernán Cortés mandó hundir sus naves («Cortés dio con los navíos al través») grabado de Van Beecq.


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Moctezuma Xocoyotzin viendo el cometa durante el día según el Códice Durán.



La leyenda negra


La peor mancha en la hoja de servicios de Cortés es que consintió la tortura de Cuauhtémoc y del cacique de Tacuba, ya que los soldados estaban sedientos de oro, y creían que éste tenía que saber dónde se encontraba. Ambos fueron ahorcados en el año 1525 en la funesta expedición a Las Hibueras, por sospechas de traición.

Sus enemigos intrigaron en la corte del emperador Carlos V, acusándolo de detraer oro del quinto real y del reparto a los conquistadores y sospechando que había dado orden de envenenar a su esposa Catalina Juárez (véase: Hernán Cortés y su oscura relación con Catalina Xuárez) y a varios de los enviados con provisiones reales. Desterrado de México, fue a Castilla para reclamar la gobernación de Nueva España, pero sólo consiguió el marquesado del Valle y le dieron tierras cerca del estado actual de Oaxaca..

Hernán Cortés murió en el viernes 2 de diciembre del año 1547 en Castilleja de la Cuesta, tratando de volver a sus posesiones americanas.


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Casa-palacio donde falleció Hernán Cortés, que fue construida como si fuera una fortaleza. Se encuentra en el municipio sevillano de Castilleja de la Cuesta. La casa pasó en 1855 a manos de los Duques de Montpensier, que realizaron algunas reformas en el interior. En 1899 la ocuparon monjas irlandesas, que crearán en ella un colegio.20



Peregrinar de sus restos


Hernán Cortés fue inhumado varias veces. La causa de los traslados de sus restos mortales radica en el hecho que en sus testamentos cambió en más de una ocasión la ubicación del lugar en donde deseaba reposar por toda la eternidad. Cuando residía en la Nueva España, primero solicitó ser sepultado en la iglesia contigua al hospital de Jesús, hospital que el conquistador había fundado, posteriormente declaró sus deseos de ser sepultado en un monasterio que había ordenado construir en Coyoacán, una población aledaña a la capital mexicana, monasterio que nunca fue construido debido a que tuvo que partir a España con el fin de enfrentarse a un juicio de residencia que se le siguió.

En España ya cansado y enfermo a mediados de octubre de 1547 modificó su testamento para indicar que debería ser sepultado en la parroquia del lugar donde falleciera. Su muerte en España trajo como consecuencia que fuera inicialmente sepultado en el monasterio de San Isidoro del Campo, en Santiponce (Sevilla), en la cripta de la familia del duque de Medina Sidonia bajo las gradas del altar mayor con un epitafio que le dedicó su hijo Martín Cortés, segundo Marqués del Valle. El epitafio que le dedicó su hijo decía:


Padre cuya suerte impropiamente
Aqueste bajo mundo poseía
Valor que nuestra edad enriquecía,
Descansa ahora en paz, eternamente.


En 1550 a tres años de su muerte, sus restos fueron cambiados de lugar dentro de la misma iglesia, y esta vez fue inhumado justo a un lado del altar dedicado a Santa Catalina. Durante 19 años sus restos yacieron en el monasterio de San Isidoro hasta que en 1566 sus restos mortales fueron transladados a la Nueva España y sepultado junto con su madre y una de sus hijas en el templo de San Francisco de Texcoco, ubicado en la población de Texcoco cercana a la ciudad de México. Sus restos yacerían allí hasta 1629.

En 1629 a la muerte de Don Pedro Cortés, cuarto Marqués del Valle y último descendiente de Hernán Cortés en línea masculina, las autoridades civiles y eclesiásticas de la colonia española decidieron sepultarlos en la misma iglesia, así que los restos de Cortés fueron inhumados cerca del altar mayor (en un nicho detrás del Sagrario) en la iglesia del convento de San Francisco, ubicado frente a la plaza de Santo Domingo en la capital mexicana, allí dejaron grabada la siguiente inscripción «Ferdinandi Cortés ossa servatur hic famosa».

En 1716 una remodelación del templo de San Francisco obligó a los franciscanos a exhumar los restos y trasladarlos a la parte posterior del retablo mayor, lugar en el que permanecerían durante 78 años.

En 1794 las autoridades de la colonia exhumaron nuevamente los restos de Cortés con el fin de cumplir con los deseos del conquistador de México que en una ocasión solicitó ser sepultado en la iglesia contigua al Hospital de Jesús, así que sacaron la osamenta de Cortés del templo de San Francisco que yacía en su nicho en una urna de madera y cristal con asas de plata y pintado en la cabecera de la urna el escudo de armas del Marqués de Oaxaca, sus restos fueron trasladados con gran pompa a lo que se creía sería su última morada, se colocaron blandones de plata sobre el sepulcro y dentro del templo se erigió un zócalo y sobre el zócalo un busto del conquistador, en ese sitio sus restos descansarían durante 23 años.


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Los huesos de Hernán Cortés

En 1823, a los dos años de la Independencia de México inició el memorial para honrar a los insurgentes muertos durante la guerra de independencia, los restos de ellos fueron llevados a la ciudad de México en cuya catedral fueron depositados, un gran movimiento nacionalista surgió entre los habitantes de la capital mexicana al grado que se temió que una turba asaltara el templo para tomar los restos de Cortés, por ello el ministro mexicano Lucas Alamán y el capellán mayor del Hospital desmantelaron la noche del 15 de septiembre el mausoleo, en tanto el busto y demás ornamentos fueron enviados a Italia para hacer creer a los agitadores que los restos mortales de Cortés habían salido del país, en realidad la urna con la osamenta fue escondida bajo la tarima del templo del Hospital de Jesús, durante trece años los restos permanecieron escondidos allí.

En 1836, ya calmadas las pasiones se extrajeron los restos y fueron depositados en un nicho que se construyó en la pared del templo a un lado de donde estuvo el mausoleo, en ese lugar reposaron los restos durante 110 años hasta ser encontrados. El ministro Lucas Alamán en algún momento informó a la embajada española del lugar en el cual habían depositado los restos de Cortés.

En 1946, algunos historiadores del Colegio de México tuvieron acceso al acta notarial en la cual se detallaba la última morada de Cortés y decidieron buscar los restos, el domingo 24 de noviembre del mismo año los historiadores encontraron el nicho que guardaba la urna, después de realizar algunos estudios para autentificar los huesos procedieron a restaurar la urna y recomendaron conservar los restos de Hernán Cortés en el mismo lugar.

El 28 de noviembre de 1946 el presidente de México expidió un decreto mediante el cual confirió al Instituto Nacional de Antropología e Historia la custodia de los restos mortales de Hernán Cortés.


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Fotografía de la caja de cristal que guardaba los restos mortales de Hernán Cortés

Ya confirmada la autenticidad de los huesos, la comisión encargada de este estudio recomendó se restaure la cubierta exterior de terciopelo, las cajas de plomo, la caja de madera y la urna de cristal; y que se depositen los huesos en el mismo nicho en que fueron encontrados. Así se hizo, y el 9 de julio de 1947 se reinhumaron los restos de Hernán Cortés y se puso sobre el muro de la iglesia una placa de bronce, de 1.26 m por 0.85 con el escudo de armas de Cortés con la inscripción:


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PLaca en la tumba de Hernán Cortés (1485-1547) en el Templo del Hospital de Jesús. Al final, los restos del conquistador español descansan en el lugar que eligió en su juventud para ser sepultado.

 

El Hospital de Jesús


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El Hospital de Jesús, lugar donde reposan los huesos de Hernán Cortés. De debajo de la tarima del altar mayor, se cambian en 1836 a un nicho en el muro del lado del Evangelio, en donde estaba el monumento, y se cierra el nicho sin ninguna otra referencia. En este nicho estuvieron reposando en secreto 110 años.

Alamán entrega a la Embajada de España una copia del llamado "Documento del año 1836" que revelaba el lugar del secreto entierro del marqués, esta copia se mantuvo en secreto. En 1946 se tuvo acceso a este documento por parte de algunos investigadores de El Colegio de México, quienes convencidos de su autenticidad decidieron buscar los restos ocultos.

El domingo 24 de noviembre comenzó la excavación en el lugar del muro contiguo al altar mayor que señalaba el documento. Dos horas después, descubrieron una gran losa que ocultaba la bóveda con la urna. Finalmente con un golpe de barrena, la urna con el terciopelo bordado en oro quedó al descubierto. La noche siguiente se hizo publico el hallazgo, y se quitó la urna y el forro de terciopelo, la primera cubierta de plomo y la caja de madera. Entonces apareció una urna de cristal y se vieron los envoltorios de los huesos.

El 28 de noviembre se expide un acuerdo presidencial en el que se confía al Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) la custodia de los huesos, y el realizar estudios para autentificar los mismos, que en caso de confirmarse, se conservarían en el mismo Hospital de Jesús.


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Cortés avanzando con ayuda de tamemes, Códice Azcatitlan.

El estudio aportó interesantes datos de la vida del famoso conquistador. Aunque ya se conocían datos de los huesos como "cráneo pequeño y alargado, y los demás huesos de un hombre de complexión fuerte", se notaron "huellas de abscesos de los alvéolos de los incisivos medios, canino y premolares superiores izquierdos" lo que indica que Hernán Cortés padeció mucho de los dientes. Además se encontraron "los fémures derecho e izquierdo completos. Tibias derecha e izquierda completas. Peronés derecho e izquierdo. Rótula derecha completa y normal", lo que desdice una posible deformación causada por bubas en la pierna derecha...



Murales relacionados con la conquista de México


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El oro del quinto del rey fue fundido por los orfebres de Azcapotzalco para ser enviado a España, mural de Diego Rivera. Mexico City - Palacio Nacional


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Vista de México-Tenochtitlan desde el mercado de Tlatelolco, mural de Diego Rivera. Mexico City - Palacio Nacional


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Tenochtitlan, mural de Diego Rivera. Mexico City - Palacio Nacional


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Tlatelolco, mural de David Alfaro Siqueiros.


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Mural pintado por Orozco representa a Hernán Cortés, Hospicio Cabañas, Guadalajara, Jalisco, Mexico

Por invitación del gobierno del estado de Jalisco, José Clemente Orozco llegó al Hospicio Cabañas a finales de 1937 para pintar la antigua capilla, éste trabajo considerado una de las mejores obras de arte fue terminado en marzo de 1939. Posteriormente a lo largo de los años, Orozco pintó 53 murales en paredes, bóveda y cúpula de la capilla.

Sus murales expresan escenas de la historia de México abordando la Conquista, la Colonia y los tiempos modernos. Así mismo interpretó la vida prehispánica, el choque cultural entre las dos culturas (indígenas y españoles), la fundación de Guadalajara y tocó escenas de la trágica realidad contemporánea.

El "Hombre de Fuego" ubicado en la cúpula, es una figura humana envuelta en llamas; esta obra junto con las cuatro que la rodean significa para unos los cuatro elementos de la naturaleza mientras que para otros representa la metáfora de la mitológica Ave Fénix.

El Hospicio Cabañas



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Juana de Zúñiga, esposa sevillana de Hernán Cortés. La escultura (que fue diseñada así, con la mujer orante y cubierta, para su tumba) fue encargada por el duque de Alcalá a Diego de Pesquera en 1575,12 junto con otra estatua de Catalina Cortés. Ambas estatuas se encuentran en el histórico monasterio cartujo de Santa María de las Cuevas



Curiosidades

El escritor español Miguel de Cervantes Saavedra, se refiere a Hernán Cortés en la segunda parte del Quijote, publicada en 1615, en el capítulo VIII en los siguientes términos:

...¿quién barrenó los navíos y dejó en seco y aislados los valerosos españoles guiados por el cortesísimo Cortés en el Nuevo Mundo?.


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Entrevista entre Juan de Grijalva y el cacique maya Tabscoob, ocurrida en Potonchán el 8 de junio de 1518.



Libros de Hernán Cortés


Enlaces:


http://www.americas-fr.com/es/historia/libros-cortes.html

http://www.hernancortes-vs-hernanco...rtes_libros.php

http://www.libreriadenautica.com/items/LHC-4.html

http://www.libreriadenautica.com/it...ones-LCR-9.html

http://www.casadellibro.com/libro-hernan-cortes/2900001067256



Libros:


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HERNÁN CORTÉS. Los pasos borrados, enlace: http://www.espejodetinta.es/hernancortes.html


Otros libros, enlaces:

http://www.hernancortes-vs-hernanco...rtes_libros.php

http://www.libreriadenautica.com/items/LHC-4.html

http://www.agapea.com/libros/SEDUCC...479621451-i.htm

http://www.zonadecompras.com/producto.asp?Id=135211


 
Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo recopilatorio dedicado al conquistador Hernán Cortés, descubridor de México y California, os haya gustado y despertado el interés histórico que sin duda tiene este enigmático personaje.



Fuentes y agradecimientos a: Wikipedia, motecuhzoma, Archivo General de Indias, encyclopedia, biografias, diphuelva, portalplanetasedna, me.gov.ar, navyma, diana94515.tripod, chestofbooks, dominicanosylatinos y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
El sexo antes de Hernán Cortés


Una revista revela las prácticas prehispánicas prohibidas y permitidas



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Escena de sacrificio en el México azteca

Los pueblos prehispánicos de Mesoamérica permitían la poliginia, la sodomía y hasta la pedofilia, aunque castigaban con la mutilación o la muerte el adulterio y otras transgresiones, según el editor de la revista 'Arqueología Mexicana', Enrique Vela.

El arqueólogo explicó que la sexualidad entre los pueblos anteriores a la colonización fue un asunto censurado por los conquistadores debido a que consideraron pecaminosa la sexualidad abierta, aunque los primeros cronistas rescataron en sus escritos diversos aspectos de prácticas sexuales que vieron al llegar al nuevo territorio.

El número de la revista del bimestre julio-agosto recoge estudios de varios especialistas sobre diversos aspectos de la sexualidad prehispánica, como la homosexualidad entre los mayas, la masturbación ritual en Centroamérica, la sexualidad en la tradición mesoamericana o las transgresiones sexuales.

Vela dijo que durante siglos estos asuntos no se trataron y numerosos vestigios de temática sexual fueron ocultados al público, entre ellos los falos gigantes de la huasteca o de los mayas, así como imágenes sobre homosexualidad y otras alusiones sexuales.

En su opinión, no todos los pueblos antiguos compartían las prácticas sexuales, pues la reserva de los mexicanos contrastaba con la liberalidad de los huastecos o totonacos -que permitían la sodomía y la pederastia- o con la de otros grupos como los otomíes, yaquis o los grupos que ellos denominaban chichimecas.

Vela recuerda que esta liberalidad fue recogida por los primeros cronistas de la conquista y señala en la revista un episodio con tintes de leyenda de Fray Bernardino de Sahagún, llamado 'Historia General de las cosas de Nueva España', y en el cual se recogen testimonios de la sexualidad entre las sociedades prehispánicas.

Otra de las prácticas prehispánicas fue la homosexualidad, que se castigaba con la muerte, y fue recogida en numerosos testimonios de los misioneros y en las mismas 'Cartas de Relación' de Hernán Cortés, quien escribió: "hemos sabido y sido informados de cierto que todos son sodomitas y usan aquel abominable pecado".

Entre los grupos mexicanos se distinguía al homosexual activo del pasivo. Mientras que el activo seguía representando su rol genérico masculino, el pasivo, al ser penetrado en el acto sexual, violaba su rol de hombre y se feminizaba. Por este motivo, al pasivo le sacaban las entrañas y le prendían fuego, en tanto que al activo lo enterraban con ceniza y ahí moría.

El adulterio era una de las principales transgresiones y la revista señala que entre los cronistas existen numerosas referencias a la pena de muerte por adulterio, aunque también se dejaba en ocasiones que el castigo lo aplicara el mismo marido, quien arrancaba a mordiscos la nariz a su esposa y al amante.

Sobre la prostitución, entre los mexicanos fue ambivalente, pues por un lado la prostituta era estigmatizada y repudiada socialmente, pero por otro su actividad era tolerada, pues no había penas judiciales contra ella.


EL MUNDO.es
 




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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
Hernán Cortés, primer cronista de Indias


El historiador francés, Christian Duverger, asegura que el autor de 'La historia verdadera de la conquista de la Nueva España' fue el conquistador y no Bernal Díaz del Castillo



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Christian Duverger, con su libro. / PEP COMPANYS

El historiador y antropólogo francés, Christian Duverger, profesor de la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales de París, acaba de arrojar una bomba en las tranquilas aguas de la historia de la literatura en español y en la percepción del pasado de españoles y mexicanos. En su libro, Crónica de la eternidad, fruto de 10 años de investigación y presentado el jueves en la capital mexicana, demuestra que Bernal Díaz del Castillo nunca pudo escribir La historia verdadera de la conquista de la Nueva España y que su autor no fue otro que el propio Hernán Cortés como señalan las pruebas reunidas. El cronista-soldado, el testigo crítico de la Corona y de la versión oficial de la historia, el viejo cascarrabias sentimental, obsesionado con la recompensa económica y el reconocimiento de su gloria, el gran periodista de la Conquista de México se desvanecería para dejar su lugar al conquistador. El bachiller de Salamanca, el aventurero renacentista, el señor de la guerra satanizado por la historia, se convertiría así en un líder humanista y, como añade Duverger, “en el verdadero fundador, como dijo Carlos Fuentes de Bernal, de la novela latinoamericana”.

Crónica de la eternidad, escrita como una investigación policial que hace su lectura amenísima –“decidí no enfocar mi mensaje para el mundo académico y sus polémicas sino para el gran público”-, va señalando paso a paso las incongruencias de la Historia verdadera que impiden que Bernal Díaz del Castillo sea su autor. Pero ¿cómo nadie reparó en ellas en todos estos siglos? Duverger responde: “Muchos dudaron, pero la fuerza de los esquemas mentales, de los prejuicios, los disuadió. Yo pertenezco a una escuela de historiadores que fomenta la duda cómo método. Y lo primero que me sorprendió es que Bernal abre su crónica diciendo “terminé de escribirla el 26 de febrero de 1568 en Santiago de Guatemala, sede de la Audiencia (de los Confines)…”, cuando la Audiencia en esos años estaba ¡en Panamá! Nadie revisó eso, ¿por qué mis colegas no lo descubrieron?”

Esa fue la primera pista, pero vendrían más. Por ejemplo, Díaz del Castillo, que hace gala en su crónica de gran intimidad con Cortés durante la Conquista, no es citado por éste en ninguna de sus Cartas de relación ni aparece en ninguna lista de la época de los poco más de 500 hombres que le acompañaron; comienza a escribir a los 84 años lo que sería un caso portentoso de memoria; lo hace para enmendar la plana a la supuesta versión oficial de fray Francisco López de Gómara, pero su Historia de la conquista de México publicada en Zaragoza en 1552 fue prohibida por la Inquisición al año siguiente y jamás viajó a América; presume de ser un soldado raso pero despliega una gran erudición con citas de clásicos griegos y latinos o de la Biblia impensables en alguien de su condición.

'Crónica de la eternidad' retrata al conquistador como un líder humanista satanizado por la historia

Además, sostiene el historiador francés, un análisis del estilo de la crónica revela que su autor estaba impregnado de prosa latina y construcciones propias del náhuatl, que solo alguien como Cortés, según Duverger, fascinado con México e “inmerso en un proceso de mestizaje pudo dejar que penetraran en su manera de escribir en castellano”. Dos características que coinciden con las Cartas de relación del conquistador.

Duverger va eliminando candidatos a la autoría entre la docena de compañeros de Cortés que sabían leer y escribir –ninguno pudo ser testigo de todo lo relatado- hasta toparse con el conquistador. Crónica de la eternidad, una segunda parte de Cortés, la biografía más reveladora, publicada también en México por Taurus en 2010, comienza a desvelar el misterio al entrar en los años finales de éste cuando vuelve a España, un periodo al que se ha prestado poca atención.

Frente a la idea tradicional de un Cortés aislado y perdedor, el historiador se centra en la etapa (1543-1546) que pasó en Valladolid y descubre a un hombre intelectualmente muy activo, que organiza en su casa una academia en la que se dan cita los notables de la ciudad y se discute sobre temas como “el cronista y el príncipe” o “la historia oral y la historia documentada”.

Duverger acusa a un hijo de Bernal Díaz del Castillo de falsificar la autoría de la crónica

En esos años, asegura Duverger, es cuando el conquistador, que ha visto cómo todas sus cartas al emperador Carlos V “no solo han sido prohibidas sino también quemadas en plaza pública” en 1527, concibe su plan. “Cortés decide que su público es el futuro. Está orgulloso de lo que hizo y es consciente de que la marca que el hombre deja en la tierra es más fugaz que los libros. Si la Corona quiere matar su memoria, borrarle de la historia, él sabe que su aliada es la posteridad”.

Cortés contrata a López de Gómara, a quien confía sus archivos para que escriba la historia oficial –en su testamento dejará dicho que se le paguen 500 ducados por el trabajo- al tiempo que él escribe sus memorias, “inventando al personaje del soldado anónimo con la libertad de un novelista”, dice el historiador, que subraya que la estructura de las dos obras es idéntica.

Cortés muere en 1547, la obra de Gómara es prohibida –“su poseedor corría el riesgo de pagar una multa altísima, equivalente al precio de 20 mulas”- y su manuscrito permanece oculto durante dos décadas. Pero la sublevación de los tres hijos de Cortes en México al frente de los herederos de los conquistadores contra las Leyes de Indias que amenazaban con confiscar sus propiedades en 1566 resucita el texto. La crónica escrita por Cortés viaja a América con intención de convertirse en el gran golpe de efecto que legitime la causa de los primeros criollos. La conspiración fracasa y los hijos del conquistador son detenidos y enviados al exilio. Antes, los hermanos envían “el documento a Guatemala, donde vive Bernal, uno de los pocos supervivientes de la Conquista” y cuya existencia está por primera vez documentada en 1544.

Su hijo, Francisco Díaz del Castillo, afirma Duverger, aprovecharía la oportunidad de mejorar su posición en sus pleitos “convirtiéndose en hijo de héroe”, haciendo modificaciones para incluir el nombre de su padre e incurriendo en flagrantes contradicciones “como criticar algunos párrafos de Gómara que nunca aparecieron en su versión dada a la imprenta” y que solo pudo conocer Cortés. El manuscrito sufriría algunas manipulaciones más hasta su definitiva impresión en Madrid en 1632 con el título que conocemos y la autoría de Bernal.

En la obra de Duverger, Cortés aparece como un héroe y Carlos V como un villano. “Para Cortés, el emperador es un personaje débil, que pasa el tiempo guerreando por Europa. No entiende que en plena era de las exploraciones, de la apertura de nuevas rutas comerciales, se desaproveche la oportunidad. Tras 15 años en Santo Domingo y Cuba, cuando entra en México instala una convivencia diferente a la de la Corona. Impone su visión mestiza y no la genocida que se ha practicado en el Caribe”.

“El México mestizo que conocemos hoy es producto de la visión de Cortés”, afirma el historiador, que espera impaciente la reacción del público de ambos lados del Atlántico a su hallazgo y sueña con que algún día la Historia verdadera se publique bajo el nombre de su verdadero autor: Hernán Cortés.



Crónica de la eternidad por Christian Duverger

¿Quién escribió la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España?


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Páginas: 488 / Publicación: 19/11/2012 / Formato: 15 x 24 / Precio: 329,00 $


1568. Un viejo compañero de Cortés escribe al final de su vida la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España, considerada hasta hoy como un documento de primera mano y como una auténtica obra de arte literaria. Su autor, Bernal Díaz del Castillo, fue testigo ocular de los principales acontecimientos y de los más mínimos hechos de la Conquista.

Crónica de la eternidad plantea las preguntas más inquietantes en torno a la fabulosa obra de Bernal. ¿Cómo pudo un simple soldado raso, sin ninguna experiencia literaria, escribir la magna crónica sobre la Conquista? ¿Cómo pudo estar tan cerca de Cortés en todo momento y, sin embargo, no aparecer en ninguna de sus cartas, en ninguna de las crónicas y registros de la época? ¿Quién es en realidad el misterioso Bernal Díaz del Castillo?

Con una escritura vivaz, mezcla de investigación histórica y novela policiaca, Christian Duverger conduce al lector por un apasionante recorrido que lo llevará a descubrir quién es el verdadero autor de la Historia verdadera de la conquista de la Nueva España y cómo pudo pasar tanto tiempo tras las sombras.


Fentes: elpais.con y editorialtaurus.com
 




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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
Un hidalgo enamorado


En un intento de romper con la leyenda negra, Duverger presenta a Hernán Cortés como un conquistador amante del mundo mestizo y poco proclive a usar la violencia



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Es la imagen del Cortés mestizo la que puede encantar o sorprender al lector.

Sin estar extinguidos todavía los ecos de su controvertido libro sobre la autoría de la Historia verdadera de la Nueva España (que aquí sólo se recuerda de modo elegante en una nota marginal), aparece la biografía que el hispanista y mexicanista Christian Duverger dedica a la figura de Hernán Cortés. Ahora bien, dejando fuera de toda duda el perfecto dominio que el autor tiene de las fuentes, la bibliografía y el actual estado de la cuestión sobre el personaje, las preguntas pertinentes son: ¿Qué aporta de nuevo esta obra a la colección de biografías existentes (desde la de Salvador de Madariaga a la de Juan Miralles)? ¿Cuáles son los rasgos distintivos del Hernán Cortés que surge de sus páginas?

En el prólogo, José Luis Martínez señala ya la línea maestra del texto. El conquistador español se enamoró de México y quiso modelar un mundo mestizo, mediante la lengua (el náhuatl como vehículo de comunicación), mediante la sangre (enlaces mixtos entre hispanos e indígenas en menoscabo de las mujeres españolas) y mediante la construcción de un universo mental en que un cristianismo humanista y tolerante supiese incorporar sin traumas el núcleo de las antiguas creencias de los mesoamericanos. Esta imagen del Cortés mestizo es la que puede sorprender o encantar al lector del libro, aunque el prologuista advierte también de los riesgos de la tendencia apologética que recorre el curso de la obra y de algunas inciertas idealizaciones, como la sobrevaloración del conocimiento que el conquistador podía tener de la lengua autóctona o incluso el aumento de su estatura hasta el metro setenta superando el metro cincuenta y ocho que le adjudican las mediciones antropológicas.

Pasando ya al bloque central, la exposición de los hechos es impecable, combinando perfectamente la continuidad del relato con las inevitables digresiones obligadas por la necesidad de resolver los puntos litigiosos. Hernán Cortés se nos presenta como un hidalgo extremeño (más acomodado de lo que se había venido creyendo), estudiante de Salamanca por corto tiempo (aunque quizás con el suficiente para hacerse “bachiller en leyes”) y temprano pasajero con rumbo a La Española, donde actuará como jefe militar en la “pacificación” de la isla antes de desempeñar función similar en la de Cuba. Ya por entonces Cortés se distingue por una actitud proclive al empleo de la menor violencia posible y a la negociación subsiguiente, frente a la política de matanzas a gran escala y sometimiento brutal de los vencidos practicada por sus iguales, aunque parezca excesiva la declaración del autor de que “Cortés ama a los indios”.

La conquista de México podemos seguirla a través de las etapas conocidas: Veracruz, Cempoala, Tlaxcala y Cholula, donde hay que encontrar una justificación a la alevosa matanza que dejó sobre el campo a más de tres mil indígenas: mera razón de supervivencia en una expedición militar. Siguen los episodios del conocimiento y amorosa convivencia con la Malinche (Doña Marina), la ocupación pacífica de Tenochtitlan, la sujeción de Moctezuma, la matanza perpetrada por Alvarado en el Templo Mayor en ausencia de Cortés, la Noche Triste y el sitio de la capital mexicana, con la derrota de los aztecas que pone fin al mundo mesoamericano.

Y ahora llega la parte más personal del libro, aquella en la que el autor despliega el proyecto cortesiano. La noción clave es la de la creación de una entidad original específicamente mexicana, recurriendo al mestizaje y renunciando a la hispanización. Por un lado, se requiere la mezcla de las sangres, la unión de los españoles con las indígenas, en lo que el propio Cortés da ejemplo con su abierta práctica de la poligamia, que aquí se defiende como una concesión al mundo náhuatl y no como una inclinación natural del conquistador, que queda exonerado de las acusaciones demasiado simplistas (al estilo de la irónica afirmación del gran humorista mexicano Rius de que “lo cortés no quita lo caliente”). Después se admite la práctica de la esclavitud al modo mesoamericano y se establece la encomienda y el repartimiento de indios entre los miembros de la hueste conquistadora. Y finalmente se busca la autarquía de los pobladores mediante la introducción de cultivos europeos.

La otra vertiente esencial de la argumentación es la enemistad patente entre Hernán Cortés y el emperador Carlos V, caracterizado como “un soberano de salón sin ninguna nobleza de alma”. En realidad, la supuesta rivalidad remite a un plano superior: la pretensión de la Corona de disponer de todos los derechos de una Monarquía Absoluta en los territorios de su soberanía frente a las apetencias de los conquistadores (en México como en otros lugares) por consolidar un modelo feudal de apropiación de los medios de producción: la tierra y la mano de obra indígena. De ahí que Hernán Cortés, más que estar “a favor de lo criollo”, se encuentre desorientado justamente en el momento en que las Leyes Nuevas de 1542 se convierten en un verdadero tajamar dentro de la organización política y social de las Indias.

 
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Hernán Cortés. Autor: Christian Duverger. Prólogo de José Luis Martínez. Taurus. Madrid, 2013. 504 páginas. Tapa blanda. 20 € (electrónico: 9,99 €)

Más allá de la fama que ha marcado su paso a la historia, Hernán Cortés fue un conquistador nada convencional. Sutil, letrado, seductor y refinado, prefiere el gobierno de las mentes a la fuerza bruta que, no obstante, sabe manejar. Duverger perfila en esta obra la apasionante biografía de un hombre que decidió romper con s u cultura de origen para fundar otro mundo a partir del mestizaje, exploró el Pacífico y llegó a descubrir California, extendió los límites del Imperio hasta las islas Filipinas y concibió un futuro independentista para la Nueva España.

La polémica biografía que rompe con la leyenda negra del conquistadorLa Conquista de México arroja una cruda luz sobre la complicada mezcla de la civilización humana. En ese encuentro del Viejo y el Nuevo Mundo, choque de una inusitada violencia, cada uno ve la barbarie en el otro campo. ¿Cómo interpretar una cultura en la que se yuxtaponen las hogueras de la Inquisición y el espíritu libre del Renacimiento? ¿Cómo comprender el refinamiento de los aztecas y a la vez su práctica del sacrificio humano? ¿Fue Hernán Cortés el conquistador brutal que sugiere su negativa leyenda?En esta biografía, Christian Duverger despoja al hombre de su condición de mito para perfilar a un personaje nada ordinario y muy lejos del tradicional arquetipo: Cortés es culto, seductor y refinado; prefiere el gobierno de las mentes a la fuerza, que, no obstante, sabe manejar. Tiene voluntad e inteligencia; conoce tanto el éxito como el fracaso; posee familia y amigos y se debate entre amores complicados; envejece; sus reflexiones profundas chocan con sus preocupaciones más terrenas y, cuando ve venir la muerte, juzga su época.Duverger dibuja así a un Cortés de personalidad compleja cuyos contornos son, sin duda, polémicos, y que se inscribe en una fase particularmente sensible de la historia de América, en la que las sociedades indígenas sufren la intrusión española. Para Duverger, Cortés, hijo de Castilla, es al mismo tiempo un tránsfuga que elige muy pronto a la América de los indios. En ruptura con su cultura de origen, sueña con fundar otro mundo a partir del mestizaje.Reseña:«En el haber del historiador francés hay que anotar su contribución a revisar la percepción de un personaje que yace enterrado por la aculturación, el papanatismo y los complejos españoles y satanizado por la historiografía oficial mexicana.»


elpais.com / casadellibro.com
 




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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
Entre el amor a Cortés y a los indios


El dibujante Kim y el filólogo Juan Gil reconstruyen las aventuras de un sevillano de luchó junto a Hernán Cortés y convivió con los taínos durante meses



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Ilustración de Kim para el libro "De lo que vi en las Yndias".

Pareciera que un académico de la lengua y un dibujante de cómic viven en las antípodas creativas. Pero de la combinación entre Kim Aubert, coautor de la obra maestra El arte de volar (Edicions de Ponent) junto a Antonio Altarriba, y el latinista Juan Gil ha emergido un libro tan valioso por las formas como por el contenido: De lo que vi en las Yndias, editado por Pedro Tabernero en una colección, Osimbo, que ya antes alumbró pequeñas joyas editoriales como Songs by drawings. Homenaje a Leonard Cohen, Cartas a un editor y Aute y parte.

El resultado ni traiciona a la Historia ni renuncia a la belleza. "Hemos creado para la ocasión todos los dibujos y la caligrafía. Lo que es verdad es el personaje, que existió en la realidad. La historia se ha reconstruido fielmente a partir de la declaración de bienes y servicios que presenta la familia del protagonista al poco tiempo de morir el personaje, que fue un hombre muy importante en la conquista de Puerto Rico y México, donde mantuvo una estrecha relación con Hernán Cortés", expone el editor Pedro Tabernero.


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Dibujo de Kim para el libro 'De lo que vi en las Yndias'.

Para Juan Gil Fernández (Madrid, 1939), catedrático de Filología Latina de la Universidad de Sevilla, especialista en mozárabes y judíos conversos, estudioso de Nebrija y la Inquisición y académico de la RAE desde 2011, no es la primera incursión en la novela gráfica o el libro ilustrado. De su mano ha salido desde una carta ficticia de Colón hasta un texto para un cómic sobre el descubridor de América. Cuando leyó en el Archivo de Indias, una mina histórica por el volumen y calidad de su material, el legajo donde se detallaban las aventuras del sevillano Juan González Ponce de León entre los siglos XV y XVI, pensó que podría dar lugar a un libro interesante. "Es una vida novelesca", afirma. Lo es. No solo porque el personaje participó en acontecimientos históricos también por su aproximación a ellos.

Durante meses, hasta que en 1495 regresó a España, vivió en las tierras de un cacique taíno como uno más. "Y, lo que es más importante, me comporté como un indio y me convertí en un indio. Anduve correteando semidesnudo por la sabana armado de un arco y unas flechas y, para darme importancia, me embijé como hacían los indios cuando iban a la guerra, es decir, me teñí la cara y el cuerpo de rojo semillas de un árbol", recrea en el libro Juan Gil. Su conocimiento de la lengua taína le resultaría útil a los conquistadores en numerosos episodios, la mayoría mucho más belicosos y sangrientos que la pacífica estancia de 1495.


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Dibujo de Kim.

Los cronistas de Indias son un género en sí mismo. Sin ellas, advierte el escritor José María Merino en una introducción a la obra, "el Nuevo Mundo no habría conseguido la dimensión que tiene, con una información certera, que llega a nosotros desde hace medio milenio, acerca de las poblaciones, los accidentes geográficos, las costumbres, la naturaleza, la flora y la fauna, cargada además de elementos míticos y de avatares aventureros".

Tal vez lo que singulariza el relato de Juan González Ponce de León es que oscila entre dos actitudes contrapuestas: la del guerrero y violento conquistador y la del admirador de la vida indígena. Él se debatió entre el ardor guerrero de los Cortés y Pizarro y la mirada compasiva de los Bartolomé de las Casas. "Echando la vista atrás y haciendo recapitulación de toda mi existencia, pienso que los años más felices de mi vida fueron aquellos en que viví como un indito, libre y despreocupadamente, en la Española. No sé qué habrá sido de mis compañeros de juegos de aquel entonces y tampoco quiero pensarlo. Probablemente no habrán tenido el destino que yo hubiera deseado para ellos", confiesa en la obra.


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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
El frágil penacho de Moctezuma


El tocado prehispánico de oro y plumas, que se encuentra en Viena, no podrá volver a México por su delicado estado



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Visitantes del Museo de Etnología de Viena contemplan el penacho de Moctezuma. / ALEXANDER KLEIN (AFP/Getty Images)

Abandonó México hace 495 años y es poco probable que vuelva. El valioso Penacho de Moctezuma, decorado con plumas de quetzal e incrustaciones de oro, plata y cobre, no puede ser trasladado desde Austria hasta México, al menos hasta que exista la tecnología suficiente para lograr un impacto cero de vibraciones en la pieza durante el viaje. Esto es lo que han concluido investigadores de ambos países en dos años de estudio del histórico penacho, un regalo de bienvenida del emperador azteca al conquistador extremeño Hernán Cortés a su llegada América en el siglo XVI.

La polémica en torno a la pertenencia del tocado ha estado servida desde 1991 cuando el Gobierno mexicano exigió a Austria la devolución de la pieza, que se conserva en el Museo de Etnología de Viena, y no obtuvo una respuesta. En 2011, la diplomacia mexicana matizó su petición y ofreció un intercambio temporal del penacho a cambio de la carroza dorada del emperador Maximiliano de Habsburgo que se exhibe en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en la capital del país. Ahora el documental Penacho de Moctezuma, plumaria del México antiguo, dirigido por Jaime Kuri y estrenado este mes en la televisión pública de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), desvela las investigaciones que confirman el frágil estado del tocado.

La ciencia ha desplazado a la diplomacia: aunque México y Austria llegasen a un acuerdo sobre un préstamo, no sería viable un traslado aéreo, marítimo o terrestre sin dañar considerablemente al objeto. “En un traslado las vibraciones aumentarían terriblemente y provocarían que las barbas de las plumas se desprendieran de su cañón. También provocarían que el filo de los discos de oro al moverse cortaran las plumas color café (marrón)”, describe María Olvido Moreno, conservadora del Instituto de Investigaciones Estéticas de la UNAM.

México ha ofrecido un intercambio temporal del penacho a cambio de la carroza dorada de Maximiliano de Habsburgo

El Penacho de Moctezuma ha marcado la historia del antiguo México. Fue parte de una serie de obsequios que el emperador azteca hizo a Hernán Cortés cuando llegó a Tenochtitlán (antiguo nombre de la Ciudad de México) en 1519, en un gesto de bienvenida. Moctezuma, fascinado por la apariencia de los visitantes, entregó objetos de gran valor para los aztecas a los conquistadores. El emperador desconocía la inminente intención de los españoles de tomar su imperio. Cortés envió a España la pieza como un regalo al rey Carlos I, según describe en su primera carta de relación. Aunque no se conoce la forma en la que llegó a Austria, el penacho está enlistado en el inventario de 1596 del Castillo de Ambras que pertenecía al archiduque Fernando II del Tirol. Desde entonces el conjunto de plumas ha permanecido en Austria y se ha exhibido en museos de Viena.

Con los años el cuidado sobre el penacho se ha vuelto extremo, pero no siempre fue así. Moreno desvela que la investigación ha permitido identificar una restauración de la pieza en 1878 en la que se le añadieron pequeñas plumas en la parte inferior, se le reemplazaron algunas piezas metálicas de oro por latón y se hizo un control de plagas a las plumas. Aunque la técnica de restauración no fue la ideal, la investigadora reconoce su valor: “Si no se hubiera hecho la restauración de 1878, hoy no tendríamos penacho. Lo restauraron pensando que era un estandarte y lo ponen en abierto y plano, le quitan toda su posibilidad dinámica, pierde flexibilidad y tercera dimensión”.

Moreno participó en el estudio y restauración del penacho por encargo del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y, al lado de la investigadora Melanie Korn del Museo de Etnología de Viena, consiguió obtener información inédita sobre la pieza como los detalles sobre la tecnología plumaria que usaban los antiguos amantecas (artesanos de objetos con plumas) aztecas. El penacho, confirma la investigadora, a pesar de su tamaño (1,30 m de alto y 1,78 m de largo) era un artefacto con una estructura suficiente para usarse en la cabeza de una persona.

La investigadora conoce como nadie la composición de este tesoro azteca y es quizá una de las pocas manos mexicanas que han podido tener contacto con el penacho. Hasta ahora, la pieza conserva originales todas sus plumas azules largas (de quetzal macho) rojas y marrón, así como 1.544 piezas metálicas (85% de oro, 10% de plata y 3% de cobre). El conjunto de plumas ha sufrido el paso del tiempo, los estragos del almacenamiento e incluso rapiña de sus piezas metálicas, sin embargo el equipo de investigadores ha detectado que su mayor debilidad está en su estructura: en las 27 varillas que sostienen el abanico de plumas hay 29 fracturas.

Moctezuma, fascinado por la apariencia de los visitantes, entregó objetos de gran valor para los aztecas a los conquistadores

Para mejorar su conservación el equipo de especialistas modificó la forma en la que se exhibe el objeto. Hasta 2010, el penacho estuvo sujeto con alfileres sobre una tela negra a 90 grados de inclinación, ahora se ha recostado a 22,5 grados en una vitrina diseñada para absorber las vibraciones externas. “Si se conserva en las condiciones de control lumínico, microclimático y vibración la apuesta es que tengamos penacho 500 años más”, augura optimista Moreno.

En el Museo Nacional de Antropología e Historia de la Ciudad de México --el recinto que resguarda el mayor número de objetos prehispánicos del país-- se exhibe una réplica del Penacho de Moctezuma elaborada en 1940 por el amanteca mexicano Francisco Moctezuma. Miles de visitantes han podido ver de cerca el conjunto de plumas que aunque tiene las mismas dimensiones no es exactamente igual al original de Viena. El artista no tuvo acceso al penacho fabricado en el siglo XVI y a través de imágenes de archivo diseñó y construyó la copia.

La discusión sobre el regreso del penacho saca el lado más nacionalista de los mexicanos, que tienden a defender con pasión lo que consideran su patrimonio e historia. La investigación es contundente: el tesoro no tiene fecha de retorno.


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Mensaje Re: Hernán Cortés 
 
Hernán Cortés conquista Madrid


El centro Canal de Isabel II inaugura una muestra sobre el colonizador en diciembre



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Apresamiento del último emperador de México por las tropas de Hernán Cortés, en el Museo del Prado.

Reconocido estratega para algunos y saqueador de tesoros para otros. La controvertida figura del conquistador Hernán Cortés será el foco de la nueva muestra del centro de exposiciones Canal Isabel II, que se abrirá al público durante la primera semana de diciembre.

“No queremos influir en un campo ideológico tan tocado como Hernán Cortés ni a favor, ni en contra”, señaló ayer el comisario de la exposición, Martín Almagro, que visitó los trabajos de montaje. El historiador explicó que el objetivo de la muestra es presentar un relato sobre los acontecimientos históricos que tuvieron lugar a partir de 1519, cuando Hernán Cortés desembarcó en México, y mostrar el contacto cultural entre ambos universos, así como los eventos bélicos durante la conquista. La idea es que “el visitante, a través de los objetos, ratifique, rectifique o amplíe su idea de ese encuentro de dos mundos bajo la personalización de Hernán Cortés”, concluyó.

Cortés, hijo de unos hidalgos extremeños, era uno más de los miles de jóvenes que querían hacer fortuna en el nuevo continente en una época en la que la Corona de Castilla se encontraba en plena expansión después de finalizar la reconquista de la Península e iniciar el descubrimiento de América. Después de convertirse en un rico terrateniente y participar en la conquista de Cuba, se apoderó del imperio de Moctezuma, que en aquel momento rondaba los 20 millones de habitantes, con un ejército de 500 hombres gracias a la estratégica alianza con los enemigos de los aztecas.

La exposición incluirá unas 400 obras, entre las que destacan las piezas aztecas procedentes del Instituto Nacional de Antropología e Historia de México y de otros 46 centros como la Real Academia de la Historia de España, el Museo del Prado, el de San Fernando, Patrimonio Nacional o la Catedral de Sevilla. Los visitantes podrán contemplar una pirámide azteca a escala; el mapa de Juan de la Cosa, el primero en el que aparece el continente americano; o maniquíes vestidos con el armamento de los conquistadores españoles junto a otros que lucirán el azteca. Los historiadores Hugh Thomas y Joseph Pérez, último premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales, han escrito artículos inéditos para el catálogo de la exposición.

La muestra incluirá 400 obras de 47 centros nacionales e internacionales

El consejero de Presidencia, Justicia y portavoz del Gobierno regional, Salvador Victoria, ha asegurado, según recoge efe, que se trata de “la mejor exposición que se celebra en Madrid durante todo el año” y es también “la primera que se hace con este rigor histórico sobre una figura de la historia universal”.

La de Hernán Cortés será la duodécima gran exposición que pase por Arte Canal, la sala de exposiciones de Canal de Isabel II Gestión, situada junto a la Plaza de Castilla de Madrid, que cumple diez años desde que abrió sus puertas al público con la muestra Guerreros de Xi’an. Desde entonces ha recibido cerca de 3 millones de visitantes.

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