Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse
Mensaje del equipo




Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 1 de 1
 
 
Mariana Pineda (1804-1831)
Autor Mensaje
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Mariana Pineda (1804-1831) 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de ilustres españoles… Este 157º trabajo recopilatorio, está dedicado a Mariana de Pineda. Heroína de la causa liberal española, nacida en Granada el 1 de septiembre de 1804 y condenada a muerte, por no delatar a sus colaboradores, el 26 de mayo de 1831. Su nombre completo fue el de Mariana Rafaela Gila Judas Tadea Francisca de Paula Benita Bernarda Cecilia de Pineda Muñoz. Fue hija de Mariano de Pineda y Ramírez, capitán de navío español nacido en 1754 en territorio de la actual Guatemala, y de María de los Dolores Muñoz Bueno, hija de unos labradores de Lucena (Córdoba).


 user_50_exposicon_premio_019

Busto de Mariana de Pineda, 2009 por Eduardo Carretero

Debido a la diferencia social entre sus padres, Mariano era de noble cuna y María Dolores de origen humilde, estos tuvieron que mantener su romance en secreto y nunca llegaron a casarse. La pareja se estableció en Sevilla, donde nació su primera hija, Luisa Rafaela; posteriormente, en 1803, se trasladaron a Granada. En esta ciudad nació Mariana al año siguiente y falleció Luisa Rafaela. Poco después sus padres se separaron, María Dolores Muñoz, su madre, se fugó con otro hombre llevándose con ella el dinero de la familia; mientras que su padre, Mariano de Pineda se encontraba gravemente enfermo. A la muerte de su padre Mariana quedó bajo la custodia de su tío José, anciano y enfermo, que incapaz de hacerse cargo de la niña, la entregó al cuidado de José de Mesa y doña Úrsula de la Presa, los cuales se convirtieron así en sus padres de adopción.

Mariana Pineda recibió una buena educación y se convirtió en una joven de extraordinaria belleza. A los 14 años de edad, en 1818, conoció a un militar retirado, de delicada salud, llamado Manuel de Peralta y Valle, del cual se enamoró. El 9 de octubre de 1819 ambos contrajeron matrimonio con gran urgencia, ya que el 31 de marzo siguiente Mariana tuvo su primer hijo. En 1822 Manuel de Peralta falleció, quedando Mariana viuda y con un hijo, a la temprana edad de 18 años. Se ha supuesto que los ideales liberales de Mariana fueron fruto de esta relación con Manuel de Peralta.

Entre 1820, fecha del pronunciamiento de Riego, y 1823 en España tuvo lugar el denominado Trienio Liberal, caracterizado por el retorno al régimen liberal y la proclamación nuevamente de la Constitución de Cádiz, muy a pesar de las ideas absolutistas de Fernando VII. Pero a partir de 1823, la intervención de los Cien mil hijos de San Luis, puso fin al gobierno liberal e implantó de nuevo los planteamientos absolutistas, dando así comienzo a lo que historiográficamente se conoce como la Década Ominosa.


 user_50_13162949360078

Monumento a Mariana de Pineda, Granada

El nuevo auge del absolutismo provocó que los que anteriormente se habían visto desplazados por las ideas liberales se lanzasen entonces a reprimir y perseguir a todos los partidarios del liberalismo, mientras que estos conspiraban para recuperar el poder. Entre los liberales de Granada destacaba la figura de la bella Mariana de Pineda, que en estos momentos fue cortejada por el joven marqués de Salamanca, aunque parece que Mariana nunca le correspondió debido a que estaba enamorada del militar liberal Casimiro Brodett. Pese a sus deseos, Mariana de Pineda y Casimiro de Brodett, que falleció 11 años más tarde en el campo de batalla, nunca pudieron llegar a contraer matrimonio, ignorándose los motivos que lo impidieron. Debido al destacado papel que Mariana tuvo durante el Trienio Liberal, cuando se destacó como una convencida del ideario liberal, fue sometida a una escrupulosa vigilancia por las autoridades.

En 1827 Mariana regresó a Granada y continuó sus relaciones con los conspiradores liberales, lo cual le costó un primer proceso tras la delación de Romero de Tejada desde su prisión en Málaga. Se desconocen los motivos, pero Mariana logró salir indemne de la acusación. Al año siguiente el comandante Fernando Álvarez de Sotomayor, sobrino del cura liberal García de la Serrana y primo de Manuel de Peralta, fue condenado a muerte por su participación en el fallido levantamiento andaluz contra el gobierno de Fernando VII. Mariana introdujo en la cárcel un hábito de fraile con el cual el familiar de su marido, Fernando Álvarez, pudo escapar disfrazado. Tanto los liberales como los absolutistas tuvieron claro que la responsable de la fuga era Mariana, pero no se pudo demostrar su participación.

Poco más tarde, o quizá en esas mismas fechas, Mariana mantuvo un romance con Manuel Peña y Aguayo, el cual llegaría a ser ministro de Hacienda de Isabel II, con el cual tuvo una hija. Tras el fracaso de esta relación, Mariana vivió con su madre adoptiva, doña Úrsula, viuda entonces de Mesa, y se dedicó, sin descuidar su acción conspiratoria, a tratar de recuperar sus derechos sobre la herencia de su padre y de su tutor don José.

Tras fracasar las tentativas de restaurar el sistema constitucional de Espoz y Mina y de Torrijos, este último fusilado junto a 52 compañeros en 1831. Las autoridades pensaron que en Andalucía se preparaba una gran insurrección liberal, fraguada en Gibraltar, y de la cual Mariana Pineda formaría parte. Mariana Pineda tenía el encargo de confeccionar el estandarte de la revuelta, con el lema Libertad, Igualdad y Ley. Adquirió con este fin, un tafetán morado en cuyo centro cosió un triángulo verde, colores estos del Oriente masónico y no de la bandera nacional que luego quiso la leyenda. Debido a que no sabía bordar encargó la confección de las letras a dos de sus criadas, lo que acabó por ser el motivo de su ruina, ya que un clérigo que mantenía relaciones con una de las criadas vio la bandera y alertó a su padre, realista radical, de que la revolución estaba cerca, el padre denunció la conspiración a las autoridades. La policía entró en la casa de Mariana, donde encontró la bandera, por lo que ésta y doña Úrsula fueron detenidas y encarceladas, acusadas de insurrectas.

Mariana trató de fugarse de su prisión pero fue descubierta, entonces, por intercesión de uno de los miembros de la Audiencia de Granada, Ramón de Pedrosa y Andrade (comisionado especial para las causas de conspiración contra la seguridad del Estado), que se supone estaba enamorado de ella, Mariana fue enviada al beaterio de Santa María Egipcíaca, convento que había sido habilitado como cárcel de mujeres; allí recibió un respetuoso trato por las monjas que lo regentaban, no así por las autoridades que iban frecuentemente a interrogarla con la idea de que delatase al resto de los conspirados, extremo este al que Mariana no accedió. Ante esta negativa de Mariana, el fiscal Andrés Oller, convencido liberal, bajo amenazas tuvo que solicitar la pena de muerte para Mariana. Fernando VII, que firmó la condena de muerte, indicó que la pena debía cumplirse por medio del garrote. La condena se apoyo en el artículo 7 del decreto del 1 de octubre de 1830: "Toda maquinación en el interior del reino para actos de rebeldía contra mi autoridad soberana o suscitar conmociones populares que lleguen a manifestarse por actos preparatorios de su ejecución, será castigada en los autores y cómplices con la pena de muerte."

Pese a la condena y a la promesa de que sería indultada si delataba a sus cómplices, Mariana se negó a dar los nombres, por lo que fue fijada su ejecución para el 26 de mayo de 1831. Nunca se presentaron pruebas concretas contra Mariana, ya que la bandera no implicaba ninguna relación directa con conspiración alguna, máxime cuando los conspiradores, por la no delación de Mariana, no fueron descubiertos. Algunos investigadores mantiene que dicha conspiración nunca tuvo lugar y todo no fue más que una cruel venganza de las autoridades de la Audiencia de Granada, que aún conservaban la humillación por la participación de Mariana en la fuga de Fernando Álvarez de Sotomayor.

En sus últimos días Mariana envió varias cartas a sus hijos en los que explicaba que moría dignamente por la Libertad y la Patria; también redactó su testamento. Mariana fue ejecutada a los 26 años de edad, en el Campo del Triunfo de Granada, mientras ante sus ojos se quemaba la bandera causa de sus desdichas. Según cuentan las crónicas, el pueblo de Granada quedó sorprendido ante la belleza y serenidad de la reo. Mariana de Pineda gozó de gran fama tras su muerte, su leyenda se difundió por toda Granada y su figura sirvió de inspiración y baluarte para los movimientos liberales posteriores. Casi un siglo después, en 1925, el insigne autor granadino Federico García Lorca escribió la obra Mariana Pineda, en la que narró esta historia. En el Congreso de los Diputados de Madrid el nombre de Mariana Pineda se encuentra junto al de los demás héroes del liberalismo español.

Espero que recopilación de información e imágenes que he preparado de esta ilustre heroína española os resulten interesantes.





Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados




Biografía de Mariana Pineda según la Wikipedia


 user_50_00_1389787331_420351

Retrato de Mariana Pineda. Grabado del año 1862 de Isidoro Lozano, ayuntamiento de Granada.

Mariana de Pineda Muñoz o Mariana Pineda (Granada, 1 de septiembre de 1804 — Granada, 26 de mayo de 1831) fue una heroína española de la causa liberal del siglo XIX.

Era hija de Mariano de Pineda y Ramírez, capitán de navío de Granada y caballero de la Orden de Calatrava, que nunca llegó a casarse por motivos que se desconocen con María de los Dolores Muñoz y Bueno, de Lucena (provincia de Córdoba), mucho más joven y de menor condición que él. La pareja tuvo una primera hija en Sevilla, donde residió un tiempo, pero falleció al poco de nacer, y después de trasladarse a Granada, donde vivieron en casas separadas, tuvieron una segunda hija, que fue Mariana. Después del nacimiento la madre y la hija se fueron a vivir a la casa del padre, don Mariano, quien unos meses más tarde, a causa de la enfermedad crónica que padecía, firmó un documento por el cual otorgaba a la madre todos los derechos sobre la hija. Pero al poco tiempo don Mariano denunció a su pareja por haberse apropiado de ciertos bienes puestos a nombre de su hija y María Dolores huyó de la casa común con la niña, siendo detenida y obligada a devolver a la niña a su padre el 12 de noviembre de 1805. Tras la muerte de don Mariano, Mariana pasó a la tutela de un hermano de aquél, que era ciego, soltero y tenía cuarenta y siete años. Sin embargo, tras casarse con una mujer mucho más joven que él, traspasó sus responsabilidades de tutor a unos jóvenes dependientes suyos, José de Mesa y Úrsula de la Presa, a cuyo cargo quedó la niña a lo largo de su infancia.1

Cuando murió su tutor éste legó a su propia hija parte de los bienes que le correspondían a Mariana por herencia de su padre, por lo que tuvo que pleitear durante toda su vida para que le fueran devueltos, aunque al parecer nunca lo consiguió —en 1828 hay constancia de que todavía mantenía un pleito para recuperar un viñedo heredado de su padre—.2

Se casó cuando tenía quince años con Manuel de Peralta y Valle, once años mayor que ella y que acababa de abandonar el ejército —no se sabe de qué vivía—. La boda se celebró en octubre de 1819 de forma «sigilosa», en palabras de su principal biógrafa Antonina Rodrigo, debido a la condición de hija ilegítima de Mariana. En marzo del año siguiente dio a luz a un niño, José María, y en mayo de 1820 a una niña, Úrsula María. Dos años después, en agosto de 1822, falleció su esposo dejando a su viuda de dieciocho años con dos hijos pequeños. Al parecer fue en esos años de su matrimonio, que coinciden con el Trienio Liberal, cuando Mariana se adhirió a la causa liberal y tras la nueva restauración del absolutismo por Fernando VII en 1823, ya viuda acogió en su casa a liberales perseguidos. En esos círculos conoció al militar de brillante expediente Casimiro Brodett y Carbonell, con el que estuvo a punto de casarse pero el matrimonio se frustró porque Brodett no consiguió la preceptiva dispensa real a causa de su filiación liberal y quedó «impurificado» viéndose obligado a abandonar el ejército, marchándose a continuación a Cuba. Mariana, por su parte, durante los dos años siguientes desapareció de Granada y se ignora dónde estuvo y lo que hizo durante ese tiempo.3

Cuando volvió a Granada ayudó a un primo suyo, Fernando Álvarez Sotomayor, a escapar de la cárcel donde cumplía condena desde 1827 por haber participado en diversas conspiraciones liberales organizadas por los exiliados de Gibraltar. La estratagema de la que se valió para liberar a su primo en 1828 fue introducir unos hábitos en la cárcel y entregárselos a Fernando, que disfrazado de fraile salió de la prisión sin mayores dificultades porque, como había observado Mariana, los muchos clérigos que entraban y salían del establecimiento nunca eran controlados por los guardias. Se refugió inicialmente en casa de Mariana y cuando fue a buscarlo allí el alcalde del crimen de Granada Ramón Pedrosa Andrade ya se encontraba en Gibraltar.4 Pasó a formar parte de la leyenda de Mariana Pineda que mantuvo una relación sentimental con su primo, pero no existe ninguna prueba de la misma. Lo que sí está demostrado es que tras su vuelta tuvo como amante al abogado José de la Peña, de veintiocho años, y que según su biógrafa Antonina Rodrigo, citada por Carlos Serrano, posiblemente estuvo unida a Mariana «por un matrimonio secreto de los llamados de “conciencia”, celebrado en la iglesia de Santa Ana». De ese enlace nacería en enero de 1829 una niña a la que Mariana reconoció como hija natural a pesar de que no vivieran juntas, aunque no así José de la Peña, que esperó a 1836 para «adoptarla», a 1846 para reconocerla como hija y a 1852 a reconocerla como heredera.5

En otra ocasión también atrajo la atención del alcalde del crimen Pedrosa a causa de la denuncia presentada contra ella por un tal Romero Tejada por unas supuestas conexiones con los «anarquistas» -que era el nombre que entonces también utilizaban los absolutistas para referirse a los revolucionarios liberales— de Gibraltar. Más grave fue el caso en que se vio envuelto su fiel criado Antonio Buriel —que había servido a las órdenes de Rafael del Riego— que fue detenido por Pedrosa por haber llevado cartas comprometedoras y que le valieron a Mariana verse confinada en su casa. El caso nunca llegó a juzgarse aunque Mariana en prevención ya había solicitado los servicios del abogado José María Escalera.6 La investigación en los archivos policiales ha demostrado que la policía granadina estaba convencida de que Mariana Pineda estaba directa o indirectamente implicada en los preliminares de una insurrección y que su criado Antonio Buriel «tenía preparada una docena de hombres decididos para lanzarlos a la calle».7


 user_50_francisco_tadeo_calomarde

Retrato de Francisco Calomarde, por Luis de la Cruz y Ríos (copia de Vicente López).

La policía absolutista del ministro Francisco Calomarde estaba alerta desde que supo que el general José María Torrijos, que junto con el general Francisco Espoz y Mina, era el líder de los liberales exiliados, había llegado a Gibraltar a principios de septiembre de 1830. De hecho la primera tentativa de insurrección antiabsolutista tuvo lugar en enero de 1831 cuando Torrijos y su grupo intentó marchar sobre La Línea de la Concepción desde Gibraltar, con el objetivo de alcanzar Algeciras. Unas semanas más tarde, sin que se sepa si tuvieron una relación directa con Torrijos, un grupo de liberales acabó con la vida del gobernador de Cádiz, lo que fue interpretado equivocadamente por la guarnición de San Fernando para iniciar un levantamiento que resultó un fracaso, al mismo tiempo que desde el Campo de Gibraltar había salido un grupo de unos 200 hombres que recorrieron la Serranía de Ronda hasta que fueron capturados por los Voluntarios realistas. Estos movimientos parecían indicar que se estaba preparando un levantamiento generalizado por toda Andalucía que estaría encabezado por Torrijos y por Espoz y Mina, y coordinado desde Madrid por Salustiano de Olózaga. Se llegó a fijar la fecha del 20 de marzo de 1831 para el levantamiento, pero la polícía del ministro de Gracia y Justicia de Fernando VII Francisco Calomarde estaba al tanto de los preparativos —algunos de sus agentes se encontraban en Gibraltar siguiendo a Torrijos y a su grupo— y lograron desbaratar el intento.8 Dos días antes de la fecha prevista para el levantamiento fue detenida en su casa de Granada Mariana Pineda.


El proceso contra Mariana Pineda (1831)

La detención

El 18 de marzo de 1831 la policía al mando del alcalde del crimen Pedrosa irrumpió en su domicilio, el número 6 de la casa 77 de la calle del Águila en Granada, y al encontrarse «dentro de la casa que habitaba doña Marina Pineda, cabeza o principal de ella» una «bandera, señal indubitada del alzamiento que se forjaba» fue «aprehendida... teniéndosela legalmente... por autora del horroroso delito», según el relato del fiscal que presentó en el juicio al que fue sometida.9 Según Carlos Serrano, las condiciones en que se encontró la «bandera» en casa de Mariana «hacen sospechar que la introdujo en ella algún agente manipulado por la policía, sin duda una de las propias bordadoras del Albaicín a quien ella tenía encomendado el trabajo y que, descubierta o denunciada, se habría visto más o menos obligada a introducir el famoso pendón en su casa para que pudiera ser «descubierto» luego allí y sirviera de base para la acusación».10

De momento fue confinada en su propio domicilio, bajo la custodia de un guardia, de donde escapó tres días después aprovechado un descuido del vigilante disfrazada de anciana, pero el guardia logró alcanzarla en la calle y Mariana le rogó que no la denunciara y para tratar de ablandarle le propuso que le acompañara en la huida. Este hecho sería utilizado por el fiscal para imputarle un supuesto segundo delito, además del de preparar un alzamiento contra «la soberanía del Rey N.S.», el de «haber emprendido su fuga de la prisión que le fue constituida en su casa», tratando de «seducir o cohechar al dependiente que la custodiaba y que le dio alcance en su fuga, diciendo a éste que la dejara, ofreciéndole que se fuese con ella y le haría feliz». A causa de este intento de fuga fue recluida en la cárcel de mujeres de mala vida del convento de las Arrecogidas Santa María Egipcíaca.11

Hoy parece claro que las autoridades absolutistas, dada su condición de mujer, no la consideraban uno de los dirigentes de la conjura liberal que creían que estaba en marcha en Granada —de hecho en ninguno en los pronunciamientos liberales del final del reinado de Fernando VII hubo mujeres directamente implicadas—, sino que la detuvieron para que denunciara a sus cómplices verdaderas cabezas de la conspiración en la que ella sería nada más que una comparsa. Prueba de ello sería que Pedrosa, el jefe de la policía de Granada, estaba habilitado para indultarla incluso después del juicio si aceptaba declarar sobre sus cómplices, cosa a la que ella se negó hasta el final —una firmeza que por otro lado no había mostrado su primo Fernando Álvarez de Sotomayor, a quien Mariana había ayudado a escapar de la cárcel, que informó a las autoridades absolutistas de la actividades del grupo de José María Torrijos en Gibraltar a cambio del indulto—.

Por otro lado se especuló que la detención y la condena a muerte de Mariana se debía al despecho sufrido por el alcalde del crimen Ramón Pedrosa que estaría enamorado de ella. Esta teoría la expuso veladamente durante el juicio su abogado defensor al referirse a «ciertos acontecimientos y circunstancias fatales» que habían hecho que a la referida [Mariana] «se la tenga por algunos en un concepto» que no merecía, entre las que se encontraba «no haber accedido a pretensiones de otros sujetos» quienes «no sería extraño que se hayan propuesto llevar su resentimiento y venganza hasta el extremo de arruinarla». Mucho más explícitas fueron las coplas que circularon por la ciudad, y que perduraron mucho tiempo, como ésta:12

    Granada triste está

    Porque Mariana de Pineda
    A la horca va
    Porque Pedrosa y los suyos
    Sus verdugos son,
    Y ésta ha sido su venganza
    Porque Mariana de Pineda
    su amor no le dio


Del supuesto enamoramiento de Pedrosa por Mariana no hay prueba alguna, aunque sí se puede afirmar que el alcalde del crimen de Granada se tomó el proceso como un asunto personal, presionándole para que delatara a sus supuestos cómplices, todo ello reforzado por el hecho de que Pedrosa había recibido del ministro de Gracia y Justicia Calomarde plenos poderes para investigar todas las «conspiraciones» que se produjeran en Granada, lo que le concedía un derecho de vida o muerte sobre los encausados puesto que nadie podía interferir en sus decisiones. Así tres semanas después de la detención de Mariana la administración de Justicia de Granada decidió que su causa pasara a las manos de Pedrosa.13


El juicio


 user_50_000_1389788322_869618

Reconstrucción hipotética de la «bandera» que supuestamente estaría bordando Mariana Pineda y que motivó su detención, juicio y ejecución

El expediente penal de Mariana Pineda fue robado a principios del siglo XX, aunque afortunadamente las piezas más importantes del mismo —la acusación del fiscal y el alegato del abogado defensor— habían sido reproducidos en un libro publicado en 1836, tras la muerte de Fernando VII, por su primer biógrafo y uno de amantes, el abogado José de la Peña y Aguayo. Por esos documentos sabemos que la base de la acusación era haber encontrado en su casa «el signo más decisivo y terminante de un alzamiento contra la soberanía del Rey N.S. y su gobierno monárquico y paternal». El «signo» consistía en:14

    tres letreros escritos con encarnado en papel al parecer de marquilla, que dicen: el uno, Igualdad; Libertad, el otro, y el tercero, Ley, y 13 letras cortadas de papel marquilla, y son L, I, T, A, D, Y, G, V, A, D, J, E, J,, todas mayúsculas, [y un] tafetán morado del ancho de dos paños y largo algo más de dos varas y tercia con un triángulo verde en medio, y en un lado de él, bordadas de carmesí, las letras mayúsculas B, E y embastada de cartón, una R; en otro lado de él, también bordadas de carmesí, las letras mayúsculas, A, L, y a medio bordar, una D; y en las orillas del largo de dicho tafetán, como en medio de él, dos pedazos de vando embastado... [todo lo cual tenía] la forma de una bandera que sirviese de señal o alarma para un Gobierno revolucionario

Con esta prueba —una supuesta bandera a medio bordar y en las que estaban esbozadas las palabras de un posible lema— el fiscal le imputó el delito de rebelión contra el orden y el monarca, que según el reciente decreto de Fernando VII de 1 de octubre del año anterior estaba castigado con la pena de muerte, según lo establecido en su artículo 7º:15

    Toda maquinación en el interior del reino para actos de rebeldía contra mi autoridad soberana o suscitar conmociones populares que lleguen a manifestarse por actos preparatorios de su ejecución, será castigada en los autores y cómplices con la pena de muerte

Como era de esperar la defensa se basó en desmontar la «prueba» que constituía la supuesta «bandera», primero cuestionando que fuera tal, basándose en el propio informe de la policía que hablaba de un paño montado en unos bastidores no de una bandera, y en segundo lugar que la supuesta bandera fuera «revolucionaria», aduciendo que en realidad se trataba de una enseña destinada la masonería —«el emblema del triángulo verde fijado en su centro demuestra que su destino era más bien para adorno de alguna logia francmasónica»— y como las mujeres no podían pertenecer a la masonería su defendida estaba libre de culpa, o como mucho sólo podía ser condenada a una corta pena de prisión por complicidad con masones, una «secta» prohibida.16 El defensor estaba en lo cierto porque en España no hubo logias masónicas femeninas hasta mucho más tarde, a finales del siglo XIX, y porque efectivamente, como lo ha corroborado un experto en el tema, citado por Carlos Serrano, «el triángulo donde aparece el lema Libertad, Igualdad, Ley corresponde indiscutiblemente a divisa masónica, desde 1746. Los colores morado y verde, durante el siglo XIX, corresponden al grado 22 de la masonería, es decir, al de Caballero de la Real Hacha según el rito escocés antiguo».17

Así pues, según Carlos Serrano, «la argumentación del abogado defensor es muy probable que sea la que más se acerque a la verdad de lo que efectivamente había sido la actuación de Mariana en los primeros meses del fatídico año de 1831: estar en contacto con masones y prepararles algunos distintivos para sus logias». Sin embargo los masones «a su vez indudablemente se relacionaban, cuando no se confundían, con los grupos de conspiradores liberales que estaban tramando en esos meses un levantamiento generalizado por todo el sur andaluz», por lo que «Mariana estaba efectivamente relacionada con esa revolución que con tanto ahínco la policía de Fernando VII y de Calomarde intentaba prevenir en torno a 1830».18


La ejecución


 user_50_mariana_pineda_en_capilla_1862_juan_antonio_vera_calvo

Cuadro de Juan Antonio Vera Calvo de 1862 que muestra a Mariana Pineda en capilla, antes de ser llevada al cadalso

A pesar de la convincente defensa que hizo su abogado, Mariana Pineda fue condenada a muerte. El día de su ejecución al parecer había preparada una operación destinada a liberarla durante el trayecto que conducía del convento de las Arrecogidas Santa María Egipcíaca, donde había permanecido internada, hasta el Campo del Triunfo donde estaba montado el garrote vil, pero por motivos desconocidos no tuvo lugar. Así que nada impidió que fuera ejecutada el 26 de mayo de 1831. Tenía 26 años.19

Se cuenta que mantuvo su dignidad de mujer hasta la hora de prepararse para la ejecución negándose a que le quitasen las ligas para no «ir al patíbulo con las medias caídas».20

Su ejecución pretendió castigar a la causa de los liberales, lo que la convirtió en una mártir para éstos, pero también en un símbolo popular de la lucha contra la falta de libertades, como consecuencia de lo cual pasó a ser personaje de varias piezas dramáticas, poemas y ensayos.


Sepultura

Los restos de Mariana de Pineda fueron inhumados en el cemeterio de Almengor, lugar próximo al de ajusticiamiento, situado junto al río Beiro, frente a la que en el siglo XX fue Prisión Provincial de Granada. En 1836 fueron exhumados y depositados sucesivamente en la basílica de la Virgen de las Angustias, en capilla del oratorio de la casa consistorial y en la iglesia del Sagrario, entre 1844 y 1854. El 9 de septiembre de este último año se volvieron a exhumar, colocándose la urna de nuevo en dependencias municipales. Finalmente, en 1856, los restos de Mariana de Pineda fueron depositados en la cripta de la catedral de Granada,21 donde permanecen, bajo una sencilla lápida, con el siguiente epitafio: «† D.O.M. Ad perpetuam memoriam. Reliquiæ mortales Marianæ a Pineda, quam, sæva morte, percussit tyrannus, Granatæ septimo kalendas junii, anni millesimi octogentesimi trigesimi primi. Requiescat in pace. Patria grata ejus memoriam colit. Anno M.DCCCLVI.».22


 user_50_cripta_de_mariana_de_pineda_catedral_de_granada

Tumba de Mariana de Pineda. Cripta de la Catedral de Granada


Memoria histórica

Tras el triunfo de la revolución liberal española Mariana Pineda fue convertida en una heroína de la causa de la libertad, y de su figura se ocuparon numerosos autores en cuyas obras «predomina la glorificación de la combatiente por la causa política, de la luchadora por la libertad, pero también de la víctima inocente de la represión y del absolutismo. En este último punto, la condición femenina de Mariana es usada como un agravante... (“Sólo esclavos cobardes podían / inmolar a una débil mujer”, dice uno de los muchos poemas escritos en su honor, recopilados por Antonina Rodrigo)».23 Un grupo de diputados granadinos pidieron a las Cortes que el “nombre de la célebre heroína Doña Mariana Pineda se inscriba en el salón de ellas, en premio de su civismo y amor a la libertad” y que se pasara una pensión a sus hijos.23

Durante el reinado de Isabel II el interés por ella decayó hasta que fue redescubierta durante el Sexenio Democrático y sobre todo durante la Primera República Española que le levantó un monumento público en 1873 en Granada. Con la Restauración borbónica en España volvió el olvido que de nuevo se recuperó cuando se produjo la crisis de la Restauración y sobre todo con el advenimiento de la Segunda República Española que celebró el centenario de su ejecución en mayo de 1931, cuando sólo hacía un mes que había sido proclamada, mediante una serie de ceremonias establecidas en un decreto del Gobierno Provisional de la Segunda República Española presidido por Niceto Alcalá-Zamora en el que se decía que «era la primera fecha histórica que celebra la República». Más tarde decidió que se emitiera un sello de Correos con su efigie.24

En la recuperación de la memoria histórica de Mariana Pineda en los años 20 y 30 del siglo XX jugó un papel esencial el socialista Fernando de los Ríos, que fue ministro de justicia en el gobierno provisional, y que desde 1911 había sido catedrático en Granada. El fue el que al parecer despertó en su amigo el poeta Federico García Lorca el interés por una figura entonces olvidada y que le llevó a escribir en 1925 la obra de teatro Mariana Pineda. Romance popular en tres estampas que después de superar ciertos problemas con la Dictadura de Primo de Rivera pudo estrenarse dos años más tarde, en 1927.25 En la obra Lorca huye del mito liberal y lo que muestra en su lugar, según Carlos Serrano, «es su incorformidad histórica, su imposibilidad íntima de avenirse al absolutismo fernandino, los resortes de su rebelión privada que la lleva al suplicio público».26


Obras literarias sobre Mariana Pineda

    • Francisco Villanueva y Madrid, El heroísmo de una señora ó la tiranía en su fuerza. Drama histórico original en cuatro actos dedicado a la inmortal Mariana Pineda, víctima por la libertad en Granada. Reinado de Fernando VII, y Ministerio de Calomarde. Lisboa: Na Impr. De J. M. R. e Castro, Rua Formosa, 67, 1837.
    • Francisco de Paula Lasso de la Vega, Mariana Pineda. Drama en cuatro actos, 1838.
    • Federico García Lorca, Mariana Pineda, 1925.
    • José Martín Recuerda, Las arrecogías del beaterio de Santa María Egipciaca, 1970.
    • José Ramón Fernández Domínguez, Mariana, 1991.
    • Antonio Carvajal, Mariana en sombras, 2002.
    • Isabel Pisano, "El Papiro de Sept", 2009


Mariana Pineda en televisión

    • «Mariana Pineda», episodio de la serie Paisaje con figuras producida por RTVE con guion de Antonio Gala, dirección de Antonio Betancourt e interpretado por Blanca Estrada,27 se emitió el 13 de diciembre de 1976.28
    • Proceso a Mariana Pineda (1984), de Rafael Moreno Alba, protagonizada por Pepa Flores, Germán Cobos, Juanjo Puigcorbé, Carlos Larrañaga, etc.


 user_50_marianapineda2

Mariana Pineda


Referencias

  1 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 110-111.
  2 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 111-112.
  3 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 112-113.
  4 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 108-109.
  5 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 113-114. «Al margen de su actuación política y pública, Mariana tuvo una intensa vida personal, sentimental, afectiva, erótica incluso, con hijos legítimos e ilegítimos, maridos y matrimonios frustrados, amores y amantes, en un conjunto acaso magnificado por la leyenda pero evidentemente intenso. Comoquiera que sea, hay en todo ello un inconfundible sabor romántico que contribuyó no poco a la mitificación del personaje tras su patética muerte»
   6 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 109.
   7 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 106.
   8 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 107.
   9 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 120.
   10 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 108.
   11 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 114-115.
   12 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 116-117.
   13 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 115-117.
   14 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 101-102.
   15 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 102-103.
   16 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 103.
   17 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 103-104.
   18 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 105-106.
   19 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 115.
   20 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 120.
   21 Ir a ↑ Rodrigo, Antonina (2004). Mariana de Pineda: la lucha de una mujer revolucionaria contra la tiranía absolutista. Madrid: La Esfera de los Libros. pp. 148, 194 y ss.
   22 Ir a ↑ «Datos y fechas. Siglo XIX». Catedral de Granada. Consultado el 3 de marzo de 2013.
   23 ↑ Saltar a: a b Serrano, Carlos (2000). pp. 121.
   24 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 121-122.
   25 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 122.
   26 Ir a ↑ Serrano, Carlos (2000). pp. 123.
   27 Ir a ↑ «Blanca Estrada», Blanco y Negro, 1 de enero de 1977, p. 16. Consultado el 22 de marzo de 2011.
   28 Ir a ↑ «Mini-noticias», ABC, 8 de diciembre de 1976, p. 110. Consultado el 3 de marzo de 2013.


Bibliografía

   • Rodrigo, Antonina (1997). Mariana Pineda, heroína de la libertad. Madrid: Compañía Literaria.
   • Serrano, Carlos (2000). «Mariana Pineda (1804-1831). Mujer, sexo y heroísmo». En Isabel Burdiel y Manuel Pérez Ledesma. Liberales, agitadores y conspiradores. Biografías heterodoxas del siglo XIX. Madrid: Espasa Calpe. ISBN 84-239-6048-X.



Granada presenta en la Eurocámara un busto en recuerdo de Mariana Pineda


El alcalde, José Torres Hurtado, lo descubrió en Estrasburgo y quedará instalado en la entrada del Parlamento Europeo


 user_50_pineda_390x180

El alcalde de Granada, José Torres Hurtado, descubrió este martes en Estrasburgo (Francia) el busto de Mariana Pineda que quedará instalado en la entrada del Parlamento Europeo (PE) que lleva el nombre de esta heroína liberal de principios del siglo XIX.


 user_50_exposicon_premio_019_1389878116_110061

La escultura, obra de Eduardo Carretero, fue presentada en un acto en el que también intervinieron el vicepresidente de la Eurocámara Alejo Vidal-Quadras y la parlamentaria del Partido Popular (PP) Pilar del Castillo.

El busto está colocado en las inmediaciones de la entrada de protocolo del edificio Louise Weiss -en el que se aloja el hemiciclo de Estrasburgo-, bautizada desde 2003 con el nombre de la heroína granadina.

"Mariana Pineda es una mujer sobre la que no hay controversia ninguna en la ciudad de Granada", destacó hoy Torres Hurtado, recordando que se le dio su nombre a esa entrada de la Eurocámara a iniciativa de la ex eurodiputada socialista María Izquierdo y que hoy es un alcalde del PP el que dona el busto.

"Que esté Mariana Pineda aquí, en la entrada del Parlamento Europeo, que es la sede de la democracia, de la palabra y, por tanto, de la libertad, me parece que es hacer justicia a esta mujer que en aquellos años profundos de la España absolutista fue capaz de levantar su voz y de morir por no delatar a aquellos cómplices que tenía para luchar por la libertad", declaró Torres Hurtado.

El alcalde pidió a los eurodiputados que, tal y como se hace en Granada, recuerden con flores a Mariana Pineda cada 26 de mayo, aniversario de su ejecución.

Por su parte, Vidal-Quadras definió a Pineda como la "heroína de la libertad y de la lealtad" y opinó que su figura representa "lo mejor de Andalucía".

Mariana Pineda se opuso al absolutismo del rey Fernando VII y fue detenida después de que en un registro en su casa se hallara una bandera que tenía bordado el lema "Igualdad, Libertad y Ley".

Fue condenada a muerte por garrote y ejecutada públicamente en Granada el 26 de mayo de 1831, a los 26 años.



 user_50_casamarianapineda

Casa-museo de Mariana Pineda en Granada



 user_50_mariana_pineda_3_1389791575_881134

Monumento a Mariana Pineda en la plaza del mismo nombre en Granada.
Autor: Estatua: Miguel Marín y Francisco Morales, 1873. Conjunto 1839



Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo dedicado a Mariana Pineda (Granada 1804 - Ibíd. 1931. Heroína de la causa liberal del s. XIX. Ejecutada por haber encontrado en su casa una bandera con los colores del concepto de oriente masónico. Aunque lo cierto es que la ajusticiaron por no delatar a sus colaboradores constitucionalistas, en la triste época de Fernado VII, el rey felón, quizá el peor monarca que ha sufrido España en su larga historia.



Fuentes y agradecimientos a: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, ideal.es, elpais.com, esculturayarte.com, davidmartinezdiaz.com, manolo-eleremita.blogspot.com y otras de Internet.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
última edición por j.luis el Jueves, 16 Enero 2014, 16:59; editado 4 veces 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Mariana Pineda (1804 - 1831) 
 
Casa de Mariana Pineda



 user_50_casa_de_mariana_pineda

La Casa de Mariana Pineda se ubica entre la calle del Águila número 19 y el comienzo de la famosa Carrera del Darro (Granada) casi al lado de la Casa de Castril, en pleno barrio árabe del Albaicín, colindando con la esquina de la Cuesta de los Aceituneros, frente a la Iglesia de Santa Ana y San Gil.

Mariana Pineda fue una heroína española que luchó hasta su muerte por una causa liberal del siglo XIX. Murió a los 26 años el 26 de mayo de 1831, debido a la sentencia de muerte que firmó Fernando VII y fue asesinada mediante el garrote vil en la Plaza del Triunfo de Granada donde fue ajusticiada, escribiendo el día antes su testamento y una carta a sus hijos donde les indicaba que moría dignamente por la Libertad y la Patria.

Además el Ayuntamiento de Granada colocó el 1 de septiembre de 2004 una placa que ponía: "En recuerdo de Doña Mariana Pineda que murió en defensa de la libertad, el Excelentísimo Ayuntamiento de Granada le dedica este homenaje en su casa familiar, con motivo del bicentenario de su nacimiento, que tuvo lugar el 1 de septiembre de 1804".


 user_50_placa_en_memoria_de_mariana_de_pineda_bicentenario_de_su_nacimiento_en_2004_casa_familiar_donde_vivi_en_granada

Casa de Mariana de Pineda. Placa en su memoria, bicentenario de su nacimiento, 1804 - 2004.



Fuente: minube.com/olga
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Mariana Pineda (1804 - 1831) 
 
Mariana Pineda y otras amazonas



 user_50_01_1389787122_424304

Grabado de 1823 sobre la compañía de milicianas creada en Barcelona.

En 1814, las liberalas -así denominadas a veces por sus enemigos– no pasaban de ser una exigua minoría a la que la monarquía absoluta prestó escasa atención, salvo que se empeñaran en ayudar a los presos y en importunar a las autoridades con sus quejas. Si la propaganda servil se fijó en ellas fue para señalar los desvaríos a los que había llegado el liberalismo en aquellos años en que todo anduvo revuelto. Por el contrario, a partir de 1823 la represión fue implacable también con ellas. Las cárceles, galeras y casas de arrecogidas fueron recibiendo a las más comprometidas o a las más infelices, aquellas que no habían podido huir a tiempo o que no contaban con ningún tipo de protección en las altas esferas. Otras se vieron más o menos libres de la persecución oficial, pero no del acoso de sus vecinos más exaltados. En algunos casos, la presión ambiental sobre una mujer conocida por sus ideas liberales podía llevarla a cambiar de residencia e incluso a huir al extranjero, como hizo Tecla López de Angulo, monja del convento de las Huelgas, secularizada en 1822, que tuvo que abandonar Burgos y buscar refugio en Francia al no poder soportar por más tiempo los atropellos y las amenazas de los serviles.

En el origen del terror blanco, con los voluntarios realistas como su principal brazo ejecutor, había a menudo una motivación social, porque el absolutismo popular tendía a identificar a los liberales con los propietarios, y a éstos con las nuevas formas de propiedad. Para ellos, ser negro era cosa de ricos. Algunas señoras liberales, por su parte, pensaban que bajo la monarquía absoluta el populacho se sentía como pez en el agua. En realidad, esas dos visiones antagónicas del conflicto no estaban tan alejadas una de otra. El hecho es que, como denunció la propia policía, la gente de cierta posición se veía acosada, y a veces despojada, por la plebe absolutista, que actuaba movida por el odio de clase y por la propaganda clerical. El lamento, en 1823, del autor de El Tío tremenda abundaba también en las implicaciones sociales del liberalismo femenino: ¡cuánto daño le hacían a la causa del altar y del trono esas “señoras de más alto rango” que se dedicaban a propagar la doctrina constitucional!

Hay casos dramáticos de mujeres perseguidas hasta el ensañamiento por sus ideas liberales, como Rosa Zamora, imputada en la intentona de Pablo Iglesias en Almería en 1824 y encerrada por tiempo indefinido en la Real Cárcel de Granada, en un cubículo infecto calificado como “un sitio destinado para matar gente” por los dos médicos que la visitaron a instancias del tribunal. No era sólo la inhumanidad del aparato judicial y carcelario absolutista, sino la falta de medios de un sistema que no estaba preparado para castigar a las mujeres por delitos de naturaleza política, máxime tratándose, como ocurría a menudo, de señoras de la “clase y estado” de la propia Rosa Zamora, como dijo el responsable de Real Cárcel de Granada para justificar los problemas irresolubles que planteaba su reclusión.

Las casas galera y cárceles femeninas habían sido pensadas para mujeres de la plebe acusadas de delitos comunes, como prostitución, robo o infanticidio, una circunstancia que motivó frecuentes quejas de las presas políticas, condenadas a compartir su infortunio, en palabras de una de ellas, con “mujeres prostitutas y disolutas sin vestigio alguno de pudor y educación”, que constituían a todas luces una compañía inadecuada para “una mujer de clase”. En otras ocasiones, esa carencia de medios resultó providencial para salvar de la cárcel a alguna sospechosa, como Francisca Tentor, implicada en la trama conspirativa de Málaga en 1831. Así le constaba al gobernador militar, González Moreno –el verdugo de Torrijos–, quien, sin embargo, prefirió demorar su detención, entre otras razones, por no disponer “del local proporcionado en que constituirla, y en que se halle (…) con la decencia y decoro que exigen su sexo, su estado y la calidad de su persona”.

Aunque atenuada en algunos casos por las carencias materiales del sistema y cierta inercia paternalista, la represión absolutista alcanzó de lleno al liberalismo femenino desde el principio hasta el final de la Década Ominosa. La intensidad y las formas variaron según el momento. Primero fueron las Comisiones Militares y las Juntas de Purificación; posteriormente, a partir de 1830, la iniciativa la llevó sobre todo la policía de Calomarde.


 user_50_02_1389786828_325798

Sello Mariana Pineda

La magnitud de la represión permite calibrar tanto la importancia del Trienio en la socialización del liberalismo entre las españolas como la disposición de muchas de ellas a luchar por las libertades tras el triunfo de la reacción. En ocasiones, se trataba simplemente de esconder un ejemplar de la Constitución, un uniforme de miliciano o un trozo de una lápida constitucional. Este tipo de prácticas, frecuentes a lo largo de toda la década –recuérdese que Mariana Pineda fue ejecutada por el “detestable delito” de guardar una bandera–, definen dos características del liberalismo femenino que en la clandestinidad iban a resultar de enorme importancia: la estrecha relación de la mujer con los elementos simbólicos de la revolución y su dominio del espacio privado, ámbito fundamental de la actividad conspirativa. La mujer liberal –la viuda sobre todo– desempeñó en él una labor impagable protegiendo a prófugos de la justicia, recibiendo y repartiendo correspondencia, auspiciando reuniones, escribiendo ella misma cartas e informes con tinta invisible y a veces participando en los núcleos conspirativos que fueron surgiendo por toda España, especialmente en Andalucía y Levante.

Corrieron suerte muy diversa. Algunas, con graves responsabilidades políticas, escaparon milagrosamente a la represión, mientras otras fueron detenidas y condenadas a duras penas de cárcel, cuando no a la muerte. (…) Eran las nuevas “amazonas de la libertad”, según la imagen utilizada por el italiano conde Pecchio en una de sus cartas desde la España del Trienio, en la que se refiere a la juventud y la belleza de las partidarias del régimen constitucional español.

Lo de las “amazonas de la libertad” circulaba ya por Francia en tiempo de la revolución, lo mismo que otras locuciones asociadas al mito de las amazonas. Hay frecuentes alusiones a ellas en las guerras de independencia de principios del siglo XIX, como la española o la griega, y en las luchas revolucionarias en que intervienen las mujeres.

El Trienio liberal, en cambio, pese a la referencia de Pecchio a Cádiz y Valencia como lugares en los que habitan “les plus belles amazones de la liberté”, no resultó especialmente propicio a la imagen de mujer belicosa e intrépida. Era lógico que, una vez alcanzada la libertad, el mito sufriera un cierto eclipse, por más que en alguna ocasión alguien se acordara de las guerreras de la Antigüedad y las citara de pasada. La razón de ello la encontramos en un artículo de prensa, publicado en 1820, en el que se encomia el patriotismo de las “jóvenes solteras” de Cangas de Onís que se han ofrecido para adornar la lápida de la Constitución con vistas a los festejos cívicos organizados por el ayuntamiento. Si el despotismo se hubiese prolongado por más tiempo, afirma el autor, “hubiéramos visto amazonas en defensa de la Constitución”. “Mas”, añade, “ya que su brazo no ha podido manejar la espada de la patria, ahora desean emplear sus delicadas manos en embellecer el monumento o lápida del hermoso Código”. En suma, el tiempo del sacrificio y el heroísmo había pasado; al menos, de momento.


 user_50_03_1389875402_274012

Fernando VII pintado por Goya.

La hora de las amazonas volvió a sonar con la restauración absolutista de 1823 y en especial con la gran ofensiva lanzada por los liberales tras el triunfo de la revolución francesa de 1830. Es entonces cuando, según el marqués de Custine, el gobierno de Fernando VII [en la imagen, en un óleo de Goya del Museo del Prado] piensa que el liberalismo español ha dotado a su organización clandestina –su “ejército invisible”– de “escuadrones de amazonas” listos para el asalto final contra la monarquía absoluta.

La expresión, registrada ya en la Guerra de la Independencia española y años después en la Polonia sublevada contra los rusos, refleja en esta etapa final del reinado de Fernando VII una doble realidad. Por un lado, la notable participación femenina en las redes conspirativas de los años 1830–1832, aprovechando su mejor adaptación a la actividad clandestina –¿no tenía un punto de clandestinidad la vida de la mujer en el ámbito privado?– y su –hasta entonces– menor vulnerabilidad a la represión absolutista. Por otro, la decisión del régimen y, según Custine, del propio monarca de dar un escarmiento –“faire un example”– que pusiera fin a tanta conspiración y a tanta amazona suelta. La propia Gaceta de Madrid hablaría de “escarmiento” al informar de la ejecución de Mariana Pineda, y lo justificaría por la necesidad de contrarrestar la táctica adoptada por los revolucionarios de involucrar en sus planes “al sexo menos cauto y más capaz de interesar la ajena compasión”. Ser mujer y liberal en España se estaba poniendo cada vez más peligroso.


blogs.elpais.com / Por Juan Francisco Fuentes y Pilar Garí


 user_50_51p85qiozfl

Juan Francisco Fuentes, catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Complutense, y Pilar Garí, traductora y escritora, son autores de Amazonas de la libertad. Mujeres liberales contra Fernando VII (Marcial Pons), que salió a la venta el 15 de enero 2014. Este texto del artículo es un extracto de sus conclusiones.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Mariana Pineda (1804 - 1831) 
 
Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda


Entre sus objetivos se encuentra el dar a conocer la figura de Mariana Pineda y su influencia en la sociedad y las artes.



 user_50_centro_marian_pineda_granada_c_marianapinedaenelpatibulo_002003_jpg_1306973099

«Mariana Pineda en el Patíbulo».

El Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda es un espacio para el intercambio y el fomento de proyectos destinados a promover la igualdad de las mujeres. Además, cuenta con dos salas que exhiben diversos documentos, grabados, litografías y objetos relacionados con la historia de Mariana Pineda y el pensamiento feminista. Posee también una biblioteca con fondos y publicaciones que profundizan en la figura de esta mujer liberal del siglo XIX y el contexto en el que vivió. Asimismo, ofrece un programa de actividades socioculturales dirigidas a mujeres (cursos, talleres, conferencias, etc.).


 user_50_sala_hist_rica_centro_europeo_de_las_mujeres_mariana_pineda_granada_centro_europeo_de_las_mujeres_mariana_pineda  user_50_sala_hist_rica_centro_europeo_de_las_mujeres_mariana_pineda_granada_centro_europeo_de_las_mujeres_mariana_pineda_2

Sala Histórica. Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda, Granada © Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda


Información práctica

Centro Europeo de las Mujeres Mariana Pineda
Calle Águila, 19
18071 Granada
Teléfono+34 958180086
Fax+34 958180085
Correo electrónicomarianapineda@granada.org
Webhttp://www.granada.org/marianapineda

Horarios

De Lunes a Viernes, de 10:00 a 13:30 y de 18:00 a 21:00
Del 01 julio al 31 agosto de Lunes a Viernes: De 10:00 a 13:30


Fuente: españaescultura.es




Enlace recomendado

De la persona al personaje: Visiones de Mariana de Pineda.


 user_50_por_bordar_la_bandera_de_la_libertad

(… por bordar la bandera de la libertad…)
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:    
 

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 1 de 1
 



Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de Permisos
No Puede crear nuevos temas
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
No Puede publicar eventos en el calendario