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Damien Hirst
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Mensaje Damien Hirst2 
 
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Damien Hirst abrirá su propia galería a mediados de 2015

El artista británico la inaugurará en Lambeth, al sur de Londres


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Damien Hirst posa con su obra «For the love of God», la escultura de un cráneo humano cubierta por 8.601 diamantes

Para algunos es un genio equiparable a Andy Warhol, para otros un simple impostor con un don magistral para convertir basura en arte y de ahí en millones. Guste o no, Damien Hirst (Bristol, 1965) ostenta el título de artista más cotizado en el mercado internacional. Sin embargo, su colección, formada por 2.000 obras, se encuentra desperdigada en cajas polvorientas.

A partir de 2015, su tesoro artístico por fin verá la luz en una magnifica galería en el barrio Vauxhall en Lambeth, al sur de Londres. El equipo Caruso St John Architects, que reformó la Tate Britain en un proyecto de 45 millones de libras y la galería Gagosian, ya está construyendo lo que muy pronto se convertirá en el palacio de Damien Hirst.

En un principio el nuevo espacio planeaba su apertura este año, pero la empresa Science Ltd, creada por el propio artista para manejar sus proyectos, informó de que no será hasta mediados del próximo año cuando inicie sus actividades. «La galería no está programada para abrir al público hasta mayo junio de 2015», comentó un portavoz de la empresa.

La nueva galería ocupa prácticamente la totalidad de la calle Newport Street

La colección de Damien Hirst, descrita en sus propias palabras, abarca «básicamente desde Francis Bacon hacia adelante». Entre las obras que atesora en su colección personal figuran cinco pinturas de Bacon y otros trabajos de artistas tan variopintos como Jeff Koons, Andreas Gursky, Richard Prince, Sarah Lucas, Angela Bulloch, Gary Hume o el artista callejero Banksy.

La nueva galería no escatima en espacio y podría calificarse más bien de museo. Ocupa prácticamente la totalidad de la calle Newport Street. Se están reformando tres edificios, anteriormente empleados como almacenes donde se guardaba material teatral, y además se añadirán dos estructuras más. En el interior, el espacio se distribuirá en seis salas de exposición, oficinas, restaurante, sala de proyección y tienda.

Hirst se ha referido a este proyecto como «mi galería Saatchi». Y añadió: «Es un lugar para mostrar mi colección de arte contemporáneo. Me siento mal teniendo la colección en cajas almacenadas».

Obras para el recuerdo

La Saatchi Gallery de Londres se inauguró en 1985. La relación de Hirst con el mecenas del arte Charles Saatchi viene de largo. En julio de 1988, cuando, junto a otros estudiantes del Goldsmith College, organizó una exhibición en un edificio abandonado de los Docklands de Londres, uno de sus profesores convenció a Saatchi para que visitaran la muestra. Dos años después, éste acudió a una nueva exposición de Hirst y quedó entusiasmado ante la obra «Mil años», una gran caja transparente con gusanos y cientos de moscas revoloteando en torno a la sangrante cabeza de una vaca. Saatchi compró la obra y apadrinó a Hirst.

Esa extravagante pieza acaparó hace dos años todas las miradas en la retrospectiva que organizó la Tate Modern. Allí estaba expuesta en una galería de la que Hirst siempre renegó y en la que finalmente expuso sus cuadros de topos, sus mariposas y sus vitrinas llenas de medicinas o de colillas de Marlboro. Por no hablar de «La imposibilidad física de la muerte en la mente de un ser vivo», un tiburón-tigre de cuatro metros suspendido en una enorme urna de formol.

Independientemente de que eso se considere arte o no, Hirst ha logrado amasar una fortuna de 215 millones de libras (258 millones de euros). Entre los cinco años que van de 2003 a 2008 vendió arte por valor de 263 millones de libras (316 millones de Artista o impostor, Hirst ha amasado una fortuna de 258 millones de euros euros) de cuya cantidad los marchantes y el fisco se quedaron un porcentaje desconocido. El resto fue para él.

Damien Hirst ha atado hasta el último cabo para asegurarse una abultada retribución económica. Recientemente ha creado un Comité de Autentificación para blindar sus obras frente a las falsificaciones que circulan en el mercado. El Comité de Autentificación creado por Hirst está formado por cuatro miembros: dos de sus impresores, Paul Stolper y Charles Booth-Clibborn, y, junto a ellos, Hugh Allan y James Kelly, directores de Science Ltd.

La comisión se reúne seis veces al año e intenta controlar la producción del artista en todos los medios utilizados por él. Como es lógico, no está dispuesto a que otros saquen rédito de su nombre. Lo que lleva su firma,hay que pagarlo y bien.


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Mensaje Re: Damien Hirst 
 
La acogida a su museo personal



Nadie se fía de Damian Hirst

La prensa especializada se pregunta qué lucrativo negocio tendrá su tapadera en la Newport Street Gallery. Su impulsor, el riquísimo y un poco sospechoso artista, dice que no, que él sólo quiere limpiar su "sentimiento de culpa". La arquitectura, al menos, ha sido halagada.



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La fachada de la Newport Street Gallery de Londres.

La transformación arquitectónica de una serie de roñosos edificios de los años 30 en la Newport Street Gallery, el museo de Damien Hirst junto al Támesis, en Londres, ha sido unánimemente elogiada. El mérito toca a la pareja de arquitectos Adam Caruso y Peter St. John. Otra cosa es qué intención guarda el artista para construir su propio museo -pocos artistas lo hacen-. Para la inauguración Hirst hizo unas declaraciones casi graciosas: "Me siento culpable de tener una colección de arte que no pueda compartir con el público". Por eso, para hacer de benefactor, asegura haber montado el museo, gratuito al público, al precio de 35 millones de euros. A partir de ahora tendrá que mantenerlo.

Kate Davies, dirige la colección de 3.000 obras que ha reunido Hirst desde finales de la década de 1980 bajo el título Murderme. Kate asegura que "aquí no hay ningún plan oscuro ni escondido, el objetivo de Damien es compartir su colección con el público, para ello se harán exposiciones de individuos y de grupos". De momento han inaugurado con el abstracto John Hoyland (1934-2011), quien criticó a Hirst por sus negocios en el arte y por hacer sus obras en equipo. Después acabaron siendo amigos.

Para la corriente artística que aboga por el efecto visual como la prioridad en el arte -ante todo lo demás, que lo hay, pero va detrás-, la exposición es el no va más, insuperable. Colores y formas en seis salas (en total 3.500 metros cuadrados de espacio de exposición) que vienen a ser seis cubos blancos, el espacio hipotético y puro para exhibir el arte moderno. Al menos, el que estudió el crítico Brian O'Doherty en su obra Dentro del cubo blanco. La ideología del espacio expositivo en la década de 1970. Con este texto removió los parámetros utilizados hasta aquel momento para exponer arte.


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Los medios especializados en asuntos artísticos como Artnews o The Art Newspaper vinculan la fundación del museo a los tejemanejes económicos del artista conceptual que, a sus 50 años, busca un nuevo modelo de comerciar con su obra. El mercado de Hirst anda en decadencia, según aseguran los medios citados. En el 2008 el artista montó su propia venta en Sotheby's saltándose marchantes e intermediarios y alcanzando 150 millones de euros en un pispás. Por entonces, su marchante, Jay Jopling, de White Cube Gallery, resultó ser uno de los pujantes anónimos. El sector se lo tomó mal. Oliver Barker, vicepresidente de Sotheby's en Europa, declaró al Wall Street Journal lo siguiente: "Nadie de nosotros intentó devaluar su mercado, pero después de aquella venta, el encanto de Damien Hirst desapareció".

El artista, nacido en Bristol y criado en Leeds, anda ahora por su cuenta tras haber finalizado amigablemente sus tratos con Jay Jopling, su marchante en Londres, y Larry Gagosian, su marchante en Nueva York. Gagosian, el mayor mercader de arte del mundo, ha abierto su tercera galería en Londres también con la firma de los arquitectos Caruso y St.John, que han hecho una reconversión tan elogiada como la del museo de Damien Hirst.

Kate Davies, en nombre del artista cuya colección de arte gestiona, apunta hacia el marchante y mecenas Charles Saatchi como "el inspirador del proyecto de Hirst para montar Newport Street Gallery y exponer el arte que él crea conveniente".

El dominical The Sunday Times atribuye a Damien una fortuna de 260 millones de euros. De 2003 a 2008 vendió arte por valor de 316 millones de euros. Hirst ha formado un Comité de Autentificación de sus obras para blindarse contra la falsificación de sus obras. Al menos, intentarlo. Los cuadros de lunares o los de mariposas, que ya hizo Jean Dubuffet (1901-1985), así como los tiburones en formol son algunas de sus creaciones características. A partir de ahora, el tener su propio museo y prescindir de marchantes también lo distinguen. En el museo, el año que viene abrirá el restaurante, pero lo que ya funciona es la tienda. Y corre el rumor de que en el 2017 presentará la gran exposición de pinturas que hace ahora con su equipo en secreto.


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Mensaje Re: Damien Hirst 
 
Damien Hirst, el arte como posverdad

El artista británico regresa con una espectacular muestra en Venecia, mitad cuento mitológico y mitad celebración kitsch



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Un coloso en el Palacio Grassi de Venecia.

Vestido como un turista cualquiera, con ropa deportiva y enormes gafas de sol sobre el frontispicio, Damien Hirst da un último paseo antes de levantar el telón de su nueva exposición, que se inaugura este domingo en las dos sedes de la fundación que el magnate François Pinault instaló en Venecia hace una década. Masacrarlo a preguntas no servirá de nada. “Lo siento, amigo. Hoy no me toca prensa”, se excusa con una implacable sonrisa. Lástima, porque su regreso despierta numerosos interrogantes. El primero: ¿qué es verdad y qué es mentira en este esperado proyecto, insistentemente presentado como su regreso por la puerta grande, tras años de sequía creativa y hastío de sus coleccionistas?

Tesoros del naugragio del 'Increíble', que permanecerá abierta en la laguna veneciana hasta el 3 de diciembre, está concebida como una superproducción de aventuras. En la primera planta del Palazzo Grassi, palacete de mármol blanco que parece reflejarse en el Gran Canal, un vídeo da la bienvenida. En él, un grupo de buceadores extraen obras de arte de las profundidades marinas. Forman parte de la colección de Cif Amotan II, esclavo otomano liberado en los días del Imperio Romano, cuyo navío, al que llamó Apistos (o “increíble” en griego antiguo) se hundió en las costas de Zanzíbar hace dos mil años. En el barco transportaba la grandiosa colección que amasó al recuperar su libertad, compuesta por fastuosas esculturas, joyas deslumbrantes y valiosas monedas, que quedaron hundidas en el fondo del mar.


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Una cabeza de medusa, obra de Hirst.

Lo que Hirst presenta ahora, según el relato concebido para la exposición, no sería más que las obras extraviadas entonces, impregnadas de los colores que les prestaron las algas y el coral. En la colección, encontrada en 2008 y rescatada con el concurso del artista, figuran bustos egipcios y torsos griegos, estatuillas de mármol y budas en bronce oscuro, medusas de cristal y discos monolíticos aztecas. En total, 200 obras se suceden por los pasillos. Muchas de ellas, de tamaño monumental. En el patio central del edificio se erige un coloso de 18 metros, inspirado en el protagonista de un cuadro de William Blake. “La exuberancia es belleza”, escribió este último en El matrimonio del cielo y del infierno. No cabe la menor duda de que Hirst comparte esa máxima.


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Escultura de bronce de la exposición de Damien Hirst en Venecia (Italia). MIGUEL MEDINA - AFP

Pero las contradicciones no tardarán en surgir en el recorrido. En medio de las reliquias, presentadas con abundante documentación verídica sobre su origen y características, aparecen obras incompatibles con esa leyenda. Algunas pertenecen a tiempos posteriores a los que vivió el esclavo. Hay diosas antiguas que comparten los rasgos de deidades actuales como Kate Moss o Rihanna. Un poco más allá, un faraón egipcio guarda cierto parecido con Pharrell Williams. En la última sala de la Punta della Dogana, segunda sede de la fundación, aparece Mickey Mouse de la mano de su creador. “En el fondo, el universo Disney funciona con los mismos mecanismos que la mitología clásica”, explica el director del museo, Martin Bethenod, con total seriedad. Por si quedaba alguna duda sobre el chiste, al trepar hasta el belvedere de esta antigua aduana marítima, aparecen distintos cráneos de unicornio. La ambigüedad se transforma entonces en celebración kitsch. En el fondo, a Hirst siempre le ha perdido la literalidad.


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La escultura «Hydra and Kali», de Damien Hirst - AFP
 
En los 5.000 metros cuadrados que ocupa la exposición no hay rastro de mariposas, puntos de colores ni tiburones en formol. Para bien o para mal, Hirst reinventa en Venecia su agotado lenguaje artístico de pies a cabeza. Pese a todo, el conjunto mantiene cierta continuidad con su obra anterior, que casi siempre ha estado conectada con el arte de épocas pasadas. En sus carísimos cráneos decorados con diamantes o en sus vitrinas llenas de medicamentos ya transparentaban las vanitas y los gabinetes de curiosidades propios de otro tiempo. “Adopta esas formas del pasado para reinterpretarlas, renovarlas y alterar su significado”, afirma Bethenod. Para él, el proyecto no es totalmente falso. “No sé cuánto tiempo llevaban allí, pero le aseguro que las obras salieron del agua”, sonríe. Dos vídeos dan fe de ello. “El poeta Coleridge decía que, para adentrarse en la creación literaria, uno debía suspender voluntariamente su incredulidad. A eso nos invita Hirst”, añade.


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Tres imágenes de la monumental escultura de Hirst «Demonio con cuenco», de 18 metros de altura, en el atrio del Palacio Grassi

Una figura aparece hasta tres veces: Proteo, el dios marino con la facultad de metamorfosearse. Hirst también parece decidido a renacer, dejando atrás sus recientes desatinos, como la apoteósica subasta que le reportó 200 millones de dólares el mismo día en que Lehman Brothers se declaraba en bancarrota, o su catastrófica retrospectiva en la Tate Modern en 2012. “Damien considera que el arte es una religión, una forma de sobrevivir y de afrontar la pregunta que nos hacemos todos: ¿qué nos espera después de la muerte?”, apunta, por su parte, la comisaria de la muestra, Elena Geuna. En otras palabras, renovarse o morir. En la exposición resuena también la actualidad. “Vivimos en la época de las fake news. ¿Qué es verdad y qué no lo es? La muestra nos empuja a hacernos esas preguntas”, añade Geuna. En la entrada de la vieja aduana, Hirst ha esculpido esta frase: “En algún lugar entre la mentira y la verdad yace la verdad”. La suya es, definitivamente, una exposición perfecta para nuestro tiempo.


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Escultura de Damien Hirst delante del palacio Grassi en Venecia (Italia). / Awakening - Getty Images



Curiosidad, secretismo y oportunismo

La curiosidad era máxima. El secretismo habrá sido, hasta el último segundo, casi total. De Tesoros del naugragio del 'Increíble', el inclasificable nuevo proyecto de Damien Hirst, solo se conocían cuatro imágenes capturadas en las profundidades del océano, difundidas en febrero a través de las redes sociales. Los potenciales compradores no recibieron las habituales fotografías que suelen presentar las piezas a los coleccionistas antes de cualquier inauguración. El galerista de Hirst, Larry Gagosian, prefirió enviar a sus domicilios a una serie de representantes armados de tabletas electrónicas. Así, no quedaba rastro del preestreno.

Entre una estatua de Nefertiti y otra inspirada por Transformers, François Pinault observaba el resultado en un silencio sepulcral. Se ha acusado al magnate del lujo, propietario de este doble museo veneciano y poseedor de una gran colección de arte (en la que figuran, por lo menos, quince obras de Hirst), de orquestar este aparatoso regreso con el objetivo de revaluar la obra del artista británico, que en los últimos tiempos había perdido valor. “No puedo evitar esos comentarios, pero no es [una iniciativa] comercial. Se trata de mostrar el arte que me gusta”, ha dicho a The New York Times. El precio de las nuevas obras de Hirst oscilaría entre los 470.000 y los 4,7 millones de euros.



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Dos sedes. La polémica muestra de Hirst se exhibe en la Punta della Dogana y el Palazzo Grassi de Venecia.


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Una de las esculturas de la exposición de Damien Hirst en Venecia (Italia). / Awakening Getty - Images

más info



elpais.com / revistavanityfair.es / AGENCIAS
 




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última edición por j.luis el Miércoles, 11 Abril 2018, 09:58; editado 2 veces 
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Mensaje Re: Damien Hirst 
 
Damien Hirst: "No importa quién pinte mis cuadros; yo decido si están bien hechos o no"


El genio que metió un tiburón en formol y recubrió una calavera con diamantes vuelve a los cuadros de lunares que le hicieron famoso hace 30 años

"Quiero que se note que están hechos por humanos desorientados", afirma el creador




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El artista británico Damien Hirst. KERIM OKTEN / EFE

Damien Hirst (Bristol, 1965) cumplirá 53 años en junio y no deja de repetir que está haciéndose mayor. El artista más rico del mundo se siente envejecer, aunque a su edad ni mucho menos se le pueda tildar de abuelo. Esta obsesión por la edad aparece en sus últimas entrevistas, en el folleto de su última exposición y en la conversación que mantiene con Papel después de aterrizar en helicóptero sobre el inmaculado prado de Houghton Hall, una aristocrática mansión en la campiña inglesa. Su llegada desde el aire causa sorpresa: el niño malo del arte contemporáneo no se prodiga en apariciones y, menos aún, en descensos del cielo a la tierra.

Hirst llega a Houghton Hall para presentar su exposición Colour Space (Espacio de color), un conjunto de 46 nuevas pinturas con las que regresa a los lunares de colorines de sus inicios. «Haciendo el catálogo razonado de mi obra caí en la cuenta de que mis pinturas de círculos de colores -la primera la hice en 1986- eran demasiado rígidas. Los puntos son demasiado perfectos, son obras hechas por humanos que aparentan estar hechas por máquinas porque la distancia entre los círculos es la misma y los puntos cierran a la perfección. Quizás porque me estoy haciendo mayor he revisado estas obras. Quiero hacer un revoltijo con ellas y enredarlas, que se note que están hechas por humanos farragosos que hacen amasijos», explica Hirst insistiendo otra vez en el paso del tiempo y explicando que cada punto de cada lienzo es de un color distinto.

En las tres décadas que separan las primeras spot paintings de éstas, las obras no sólo han perdido geometría, sino también cierta pretenciosidad. «El primer cuadro que pinté contenía círculos revueltos, pero lo abandoné en favor de la rigidez del punto, que consideré, equivocadamente, minimalista», reconoce hoy el creador. Uno de los motivos que le han llevado a mirarse a sí mismo fue una visita a su colega Louise Bourgeois cuando ella sí era una anciana. «Fui a su casa en Nueva York y era un lugar decrépito. En las paredes había desconchones de pintura y los enchufes estaban desencajados. Me pregunté por qué vivía así hasta que pensé que era una mujer vieja y que su casa debía estar acorde con ella. Como me ocurre ahora a mí, estas pinturas un poco revueltas y caóticas están en sintonía conmigo. Ahora que ya soy cincuentón me identifico más con el embrollo de redondeles que con la rigidez».

  Ahora que ya soy un cincuentón, me identifico más con el embrollo que con la rigidez


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Interior de Hoghton Hall, la mansión de Norfolk donde se exhibe 'Colour Space'. PETE HUGGINS

Las piezas de Hirst a menudo tratan sobre la vida y la muerte. La gran campanada la dio a principios de los 90 con su serie de animales sumergidos en tanques de formol, como el tiburón de cuatro metros que flotaba con la boca abierta en La imposibilidad física de la muerte en la mente de un vivo. Quizá porque ya se siente ajeno al grupo Young British Artists (YBA), que lo catapultó a la fama como artista prometedor, o quizá porque realmente empieza a sentir el deterioro físico, como su propio tiburón, Hirst rechaza el epíteto joven. Hace ya 30 años de la irrupción del YBA. Desde entonces, tanto él como los otros miembros del clan reunido por el marchante Charles Saatchi han cambiado en varias ocasiones de casa y de galería, por otras cada vez más grandes (las casas y las galerías).

Los escualos en formol, por los que algunos museos y coleccionistas han llegado a pagar hasta 15 millones de euros, no han sido las únicas piezas con las que Hirst ha engordado la cuenta corriente. Su serie de botiquines disparató -aún más- los precios en el mercado del arte. El botiquín Lullaby Spring, vendido en 2007 por 14,3 millones de euros, se sigue considerando un récord. Y qué decir de la operación comercial que cerró, también en 2007, al vender por 60 millones de euros una calavera humana incrustada de diamantes.

No extraña entonces que Hirst se mueva en helicóptero entre sus residencias en el céntrico Regent's Park de Londres y dos estudios situados en los condados de Devon y Gloucestershire. Ni que también se desplace por encima de los mortales para llegar al museo que ha abierto en Newport Street Gallery, donde expone su colección de 2.000 obras de otros artistas y promociona a otros creadores.


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El tesoro de Amotan contenía esculturas gigantes; ahora Hirst vuelve a la escala humana. PETE HUGGINS

Pero volvamos al césped de Houghton Hall y a esos puntos de colores que recuerdan al tapete del Twister. Cuando todavía no nos hemos olvidado de su última locura, la fastuosa exhibición del tesoro de Cif Amotan II en Venecia, Hirst reaparece en un entorno genuinamente british. El contraste de sus cuadros sobre paredes tapizadas de cenefas de terciopelo rojo o junto a columnas de piedra no puede ser más llamativo.

«Cuando vi este lugar pensé que estaría bien, que se generaría armonía. Aunque al principio me pareció que las pinturas eran demasiado contemporáneas, una vez se instalaron me gustó», explica el genio tantas veces tachado de farsante, a quien se le nota orgulloso. «Con el comisario Mario Codognato hemos hecho historia de presentar mi obra en lugares distintos. Hicimos una exposición en el Museo Arqueológico de Nápoles y allí mis piezas se mostraban con antigüedades y objetos arqueológicos».

La controversia ha acompañado siempre a Hirst. Desde que abandonó el Goldsmith College e, incluso, desde los tiempos en los que se crió en Leeds, norte de Inglaterra, con su padrastro, mecánico, y su madre. Cuando llegó a Londres para estudiar Arte tenía ficha policial abierta por hurto y altercados. Ahora se le imputan otro tipo de delitos, como el de plagio, pero el tipo sigue a lo suyo: a producir piezas tan brillantes como polémicas, tan desconcertantes como exclusivas. La lista de los más ricos de Reino Unido publicada por The Sunday Times tasó el año pasado en 325 millones de euros su fortuna personal.

A Hirst se le critica tanto por su avidez daliniana para hacer dinero como por el hecho de que delega la elaboración de sus obras en el centenar de empleados de la compañía Damien Hirst and Science Ltd. El grado de implicación de un creador en la producción de sus obras se ha convertido en un juicio difuso en el mundo del arte. Hirst no se abochorna cuando se le pregunta al respecto: «Uno vive en una casa hecha por un arquitecto que no necesariamente ha colocado los ladrillos de las paredes, pero nadie tiene dudas sobre su autoría intelectual. En mis obras no importa quién haga los puntos coloreados: yo soy quien decide si están bien hechos o no».

  'The Sunday Times' tasó el año pasado en 325 millones de euros su fortuna personal


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Un unicornio y un pegaso creados por el artista flanquean la entrada de la mansión de Norfolk. PETE HUGGINS

Sobre sus nuevas obras no hay dudas: el artista ha reconocido a la BBC que él no ha pintado los puntos aunque firme los lienzos. Los lienzos salpicados de lunares llevan nombres como Cocaína o Sangre Azul, que dice haber tomado de los muestrarios de marcas comerciales como Titanlux. «Llevo muchos años comprando pinturas y me gustan los nombres que los fabricantes ponen a sus productos. Todos tienen un amarillo indio y, sin embargo, cada uno es distinto», matiza.

El artista ha facturado -o ha dado su aprobación- 270 piezas de la última serie de puntos coloreados no geométricos. Las obras se exponen junto a esculturas distribuidas por los jardines y el interior Houghton Hall. Fabricadas en bronce, representan el interior de una mujer embarazada o a una niña con una pierna ortopédica que sostiene un osito y una hucha benéfica.

Finalizada la presentación de la muestra, Hirst, deus ex machina de sí mismo, sube al helicóptero y se eleva sobre la mansión hasta que se vuelve pequeñita. Como uno de sus spots.

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Mensaje Re: Damien Hirst 
 
Damien Hirst da a luz a su nueva polémica: 13 fetos y un bebé gigantes en Qatar

Las obras de 'El viaje milagroso', encargadas por la hermana del emir y tapadas en su momento por las protestas, están situadas a la entrada del hospital Sidra



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Esculturas de la instalación 'El viaje maravilloso' en el exterior del hospital de Sidra, en Qatar. AFP / REUTERS

Catorce esculturas gigantes en bronce del artista británico Damien Hirst, que recorren el desarrollo de un feto desde la fecundación al nacimiento, dan la bienvenida a los pacientes del hospital de Sidra, en Qatar. El viaje milagroso, un conjunto instalado en el exterior del centro, culmina con un bebé recién nacido de 14 metros de altura. Las piezas han vuelto a ver la luz después de cinco años ocultas, supuestamente, por las críticas que generaron, según informa la agencia AFP.

Hirst intuyó la polémica que generaría la exposición de figuras humanas en un país islámico. "Es la primera escultura desnuda en el Medio Oriente", dijo entonces el artista a Doha News. "Es muy valiente". El británico calentaba la escena con sus declaraciones, y las figuras pasaron a colocarse en el punto de mira de los más susceptibles.

La instalación es parte de la impresionante colección de arte contemporáneo del hospital de Sidra, donde la hermana del emir, Sheikha Al-Mayassa bint Hamad bin Khalifa Al-Than, ha invertido en lo más granado del mercado internacional, con la intención de crear y transmitir una imagen de modernidad y aperturismo del país árabe, de 2,6 millones de habitantes. En total, 65 obras de arte, entre las que figura una instalación de neón de la provocadora artista británica Tracey Emin.

El coste de las 14 esculturas de Hirst —una composición bautizada como El viaje milagroso— se estima en 17,5 millones de euros, a lo que habría que sumar los honorarios del artista. La polémica generada por la monumental instalación está dando a conocer en todo el mundo al hospital para niños y mujeres, con 400 camas, inaugurado el pasado enero con una inversión superior a los 7.000 millones de euros.


El genio del 'marketing'


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La pieza de 14 metros que culmina la instalación de Hirst. © Damien Hirst and Science Ltd.

Por algo la galería White Cube considera a Hirst el artista más experto en mercadotecnia del mundo. Estas 14 esculturas lo demuestran una vez más. Para el artista Dinos Chapman, también habitual en la cima de la polémica, la calavera de platino –cubierta con 8.601 diamantes incrustados y con un peso total de 1.100 quilates– fue el trabajo de un genio, pero no del arte, sino del marketing.

No hay nadie como él para hacer de una imagen una marca capaz de dar la vuelta al mundo. De hecho, él mismo reconoce que “convertirse en un nombre de marca es una parte importante de la vida”. Porque para Hirst, ese “es el mundo en el que vivimos”. “El éxito de Damien Hirst reside en una sólida marca y un proceso de manufactura con un control de la calidad”, ha escrito el experto en arte Don Thompson, en su famoso libelo El tiburón de 12 millones de dólares (Ariel).

Veinticinco años después de su tiburón disecado, lo que más reconoce y valora el mercado del arte de Damien Hirst es su olfato para llamar la atención. “Su marca crea publicidad y sus obras atraen a gente que de otro modo nunca habría contemplado arte contemporáneo”, cuenta Thompson para elogiar irónicamente la astucia del artista.

El arte es lo de menos, parece abanderar Hirst, lo único que importa es colocar una nueva imagen impactante (y kitsch), en el flujo de imágenes. Incluso si, como es el caso, se hace invisible a la mujer y se la resume en mera portadora de embriones, que crecen y nacen… tras un “viaje milagroso”.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Damien Hirst 
 
El Brexit amenaza el estatus de Londres como capital europea del arte

La feria Frieze certifica el temor del sector ante la inminente salida del Reino Unido de la UE y el efecto negativo de una subida de aranceles. Grandes galerías abren sede en París



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Una persona observa la obra 'Deily', de Damien Hirst, en el White Cube de Londres. / Dylan Martínez

Cuando el Reino Unido estornuda, el mundo del arte se resfría. Las ferias Frieze London y Frieze Masters, principales citas profesionales del otoño, han abierto esta semana en la capital británica con un temor inédito ante la inminente salida del país de la Unión Europea, prevista para el 31 de octubre. La amenaza fantasma del Brexit, que había sobrevolado los pasillos de la feria en sus últimas tres ediciones, se vuelve cada vez más nítida. Abandonar el mercado común impedirá la libre circulación de obras de arte en el resto del continente, por lo que esos bienes quedarán, salvo una solución de última hora, sometidos a nuevos aranceles. Londres acumuló el 66% de las transacciones comerciales que se realizaron en 2018 en este sector, pero su título de capital del arte peligra en el nuevo mapa que se dibuja para Europa.

La ansiedad ha resultado palpable en los pasillos de esta doble feria, que cerrará sus puertas mañana en el Regent’s Park de Londres. Para paliar la incertidumbre creciente, los responsables de Frieze han querido convertirla en una celebración proeuropea y cosmopolita. “Es la edición más internacional que hayamos tenido, con galerías de 35 países distintos, un récord que demuestra que Londres sigue siendo acogedora”, señala su directora, Victoria Siddall. Ante la cercanía de la fecha límite para el Brexit, la feria ha aconsejado a las galerías que no se demoren en el envío de las obras vendidas. “Les recomendamos que las saquen del territorio británico en las próximas tres semanas, ya que puede que las leyes de importación y exportación terminen cambiando”, reconoce Siddall.

Pragmatismo

Incluso los galeristas, siempre partidarios de la sangre fría, admiten su preocupación. “Hasta hace poco parecía una posibilidad lejana. Este año veo un nerviosismo nuevo. La gente está histérica, aunque yo prefiero el pragmatismo”, sostiene el marchante austriaco Thaddaeus Ropac, que cuenta con sedes en París, Salzburgo y Londres. El galerista, que en su primer día en la feria vendió un óleo de Georg Baselitz por 1,1 millones de euros, cree que la capital británica deberá “reinventar su modelo”, fundamentado en la tasa impositiva más baja del continente: su IVA sobre las obras de arte es del 5%. “Londres tiene muchas bazas que jugar: cuenta con el museo de arte moderno más visitado del mundo, la Tate Modern, y las grandes casas de subastas no cerrarán. Pero el Brexit puede alterar los equilibrios actuales. El Gobierno británico deberá estudiar cómo no perder esta industria frente a París, que es la gran ganadora del proceso”, analiza Ropac.

Hacia la capital francesa se dirige, desde hace varios meses, un pequeño éxodo de influyentes galeristas. La situación más probable, a corto plazo, es “una bicapitalidad de Londres y París”, como defendían desde la feria dos veteranos galeristas como Kamel Mennour y Almine Rech, que cuentan con sedes en ambas ciudades. Por lo menos, hasta que la situación fiscal se aclare. El alemán David Zwirner, que este año encabeza la lista Art Power, que reúne a las 100 personalidades más poderosas del arte, abrirá el 16 de octubre una nueva sala en el barrio parisiense del Marais, que se sumará a las que ya tiene en Londres, Nueva York y Hong Kong.

“El Brexit cambia el juego. Después de octubre, mi galería londinense será británica y no europea. Yo soy europeo y quiero tener una galería europea”, señaló Zwirner al Financial Times. También una institución tan londinense como White Cube, fundada en 1993 y ligada al ascenso de los Young British Artists, ha anunciado la apertura de una sucursal en París. “Llega el Brexit y es importante tener una base en la Europa continental, aunque no sea la única razón”, señalaba en la feria uno de sus directores, Mathieu Paris. “La idea germinaba desde hace varios años, ante la posición de fuerza que vuelve a adquirir París. Mudarnos a Francia nos permite anticipar el futuro”. Según la prensa especializada, también buscan local en la capital francesa otras galerías tan vigorosas como Pace Gallery y Hauser & Wirth.

Récord de ventas

Esta última, que anunció en junio la apertura de un nuevo centro de arte en Menorca en 2020, aboga por una fiscalidad adaptada para las industrias creativas. “El mundo del arte es fundamental para el Reino Unido. Somos un país creativo y es importante que el arte siga siendo sustentando. Si se hace a través de una solución como esa, sería fantástico”, opina Neil Wenman, responsable de la sede londinense de Hauser & Wirth, que cuenta con salas en Londres, Nueva York, Zúrich, Los Ángeles y Hong Kong, entre otros lugares. Son esas macrogalerías las más capacitadas “para afrontar la tormenta”, como reconoce Wenman.Pese a las turbulencias, Hauser & Wirth inauguró Frieze batiendo un récord de ventas: casi 6 millones de euros por una obra sobre papel de Cy Twombly y 4,5 millones por un óleo de Philip Guston. Fueron adquiridas mientras Boris Johnson lanzaba su última oferta a la Unión Europea, mientras la Bolsa se hundía y la libra permanecía débil, lo que demuestra que el mercado del arte sigue carburando, al margen de la situación política. Lo que muchos temen es que ese motor no tarde en averiarse.


elpais.com
 




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