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LEONARDO DA VINCI
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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
Cinco siglos de una obsesión: Leonardo da Vinci

El genio renacentista murió el 2 de mayo de 1519, en Francia, entregado a una forma de pintar que sus contemporáneos criticaron y que hoy pervive



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Visitantes del Museo de Louvre, en París, fotografían 'La Gioconda', en una imagen del año pasado. PEDRO FIÚZA GETTY IMAGES

Quiere que su cuerpo sea llevado en procesión, que se digan por él tres misas mayores y 30 menores, que se repartan 18 kilos de cera para alumbrar con cirios las iglesias y que, para su funeral, haya 70 velones que serán llevados por 70 pobres a los que se pagará a tal efecto. Las últimas voluntades de Leonardo da Vinci -cuyo paso mortuorio hoy calificaríamos de performance propia de Santiago Sierra- se cumplen el dos de mayo de 1519, hoy se cumplen cinco siglos. Muere a los 67 años, en la mansión francesa de Cloux (hoy Clous Lucé), al servicio del rey Francisco I. Leonardo vive su momento más dulce al borde de la muerte.

Por primera vez, y gracias al monarca francés de 21 años, trabaja sin preocupaciones y se sirve de su ayudante Melzi para esquivar sus dolencias y rematar tres obras (La Gioconda, San Juan Evangelista y Santa Ana con el Niño) y producir festejos para el rey. Tres años de paz y gratitud en los que digiere una vida truncada por la barbarie de las guerras y los reproches de quienes no llegan a comprender sus retrasos. Leonardo lanza la misma súplica, una y otra vez, a sus cuadernos: “Dime si alguna vez se hizo algo”. Duda de todo lo que ha hecho, duda por el desprecio que mina su confianza. Se plantea este dilema -crudo y cruel- ante lo construido y lo abandonado. Si alguna vez se hizo algo fue por obsesión (y resistencia).

  Para Miquel Barceló Leonardo asume el derecho a fracasar

“Esa obsesión está ahí, en Leonardo, y en mí. Es algo ajeno a ti. Es un monstruo que se pega a la piel y está latente. Discuto con él cada mañana y de manera acalorada. Es un matrimonio con mi otro yo, que me irrita muchísimo”, cuenta el artista Juan Genovés (Valencia, 1930) para explicar qué le ocurre a un pintor que es esclavo de un tema. Asume que la pintura es un ser vivo, hecho de un material ingobernable y que cuando entra en su estudio, dice, grita e imita animales.

Un alma libre

“Cinco siglos no son nada. Le pasó a Leonardo, pero también lo encontramos en los artistas primitivos de las cuevas de Lascaux. Eso no es espontaneidad. Eso también es fruto de una obsesión”, cuenta Soledad Sevilla (Valencia, 1944). Reconoce que está cómoda en la obsesión, hasta que llega un momento en que le parece que el cuadro está resuelto y deja de interesarle la pelea. “Es lo que me reconforta. Lo demás, lo que está fuera del estudio, no tanto”, asegura. Para María Dávila (Málaga, 1990), entre las imágenes procesadas y las pintadas, la obsesión es más “una búsqueda de algo que no sé qué es, pero es muy personal”.

Quizá ese sea el mayor reto del artista: asumir que la pintura no es esclava del pintor, ni del mercado. “Cuando se busca una fórmula que facilita las cosas, el arte se malogra en su alma, aunque guste muchísimo. Por eso Leonardo es una rareza si lo comparas con Rafael o Rubens. El arte debe ser así”, explica Antonio López (Tomelloso, 1936). El arte debe ser sin prisas, sin necesidad de acabar. Entregado a la ejecución. Una pintura infinita. Ni acabada, ni abandonada.

  Soledad Sevilla dice que lo que está fuera del estudio, no le reconforta tanto como la obsesión de la pintura

Dilatar el tiempo eternamente y recrearse en la frontera que separa el éxito del fracaso. Esto es lo que más llama la atención a Miquel Barceló (Felanitx, 1957), que ha reconocido en alguna ocasión que admira a Leonardo por su valentía, por los riesgos que asume en sus experimentos y, a fin de cuentas, por el derecho que se da a fracasar. “El fracaso es un derecho humano del artista”, asegura Barceló, que desconfía de la buena marcha de la pintura. Prefiere el sufrimiento, porque las cosas que empiezan bien, “acaban mal".

Hernán Cortés (Cádiz, 1953) es un retratista rápido, en dos años remata sus cuadros... salvo el retrato de Gonzalo Santalucía de niño, con el que estuvo más de dos décadas tratando de resolver ese cabello ensortijado. “Mucho tiempo después, estaba con otro retrato y me dio la clave. Veinte años de tortura y lo resolví en dos días”, dice. Cortés cree que “los buenos pintores son obsesivos”, aunque “la obsesión ante el cuadro inacabado puede llevarte a una deformación monstruosa”.

Una criatura monstruosa

¿Es La Gioconda un monstruo? ¿Es lentitud o precisión? ¿Es obsesión o repetición? Vasari dice que para pintar el retrato de la esposa de Francesco del Giocondo trabajó cuarto años, “pero no lo terminó”. El Louvre retrasó la fecha del cuadro hasta la defunción del artista tras la aparición del paisaje de Mona Lisa del Museo del Prado. Tal y como demuestran los análisis del museo francés, las variaciones que realiza a lo largo de ese tiempo fueron mínimas: levanta un poco los ojos y retrasa el nacimiento del pelo. Sabe muy bien lo que busca y no se desprende de ello en 16 años.

Esta actitud enardece a sus más feroces detractores, como el Papa León X, que observa cómo el artista empieza a estudiar los óleos para elaborar el barniz, ante lo que el pontífice exclama: “Ay de mí, éste no sirve para hacer nada, pues empieza a pensar en el final antes de dar comienzo a la obra”. Un pintor cerca de la naturaleza es un pintor en construcción. Un pintor contra el tiempo es un pintor de obra inacabada. Un pintor detrás de la verdad es un pintor con problemas. Un pintor incomprendido no es un pintor, es un problema.

  Un pintor contra el tiempo es un pintor de obra inacabada. Un pintor detrás de la verdad es un pintor con problemas

Luis Gordillo (Sevilla, 1934) apunta sobre Leonardo que su diversidad de intereses hoy le llevarían al hambre. Pero lo cierto es que el pintor renacentista fue toda su vida un migrante en busca de trabajo. “Mi obsesión es patológica: si no pinto, me deprimo. Es un fármaco contra las angustias. El arte es otro yo, con si hubiera construido otro con el que tengo una relación muy intensa, para bien y para mal”, explica Gordillo, que cuenta una experiencia similar a la de Genovés.

La pintora Vicky Uslé (Santander, 1981) es una de las autoras de la nueva abstracción más interesantes y reflexiona por escrito sobre esta obsesión en la que lo importante no tiene fin: “Cómo salir de una conversación, sin perder la fluidez, hacia el exterior de nuestro propio mundo y persona. Frustraciones conversan y susurran en una batalla de latidos donde surgen los descubrimientos”. En su conversación se enriquece y nutre su experiencia, ensimismada y desposeída, de lo inesperado. La deliberación prorrogada que Leonardo mantuvo con La Gioconda nunca finalizó y sólo el tiempo parece haberla rematado.


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Leonardo da Vinci, el genio italiano que murió en Francia. Da Vinci fue enterrado en una capilla, en el Castillo de Amboise.


elpais.com
 




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Mensaje Re: 500 Años Sin Leonardo Da Vinci: Un Genio En Diez Obras EFE (CELIA SIERRA) Jueves, 2 Mayo 2019 - 14:54 Compart 
 
500 años sin Leonardo da Vinci: un genio en diez obras

La ciencia, la ingeniería civil y militar, la anatomía humana o la planificación urbanística, en la cabeza del genio renacentista

Aunque la faceta más explotada de Leonardo da Vinci es la de pintor, el ingenio y la imaginación del artista trascendió el mundo del arte y alcanzó a campos tan distintos como la ciencia, la ingeniería civil y militar, la anatomía o la planificación urbanística.


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500 años de la muerte de Leonardo da Vinc (Ilustración: Rodrigo Acevedo Musto)

A continuación, una selección de diez obras resumen el vasto currículum del genio renacentista.


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La Gioconda: la más enigmática y la más famosa de todas. La incógnita sobre la identidad de la modelo, su gesto (¿sonrisa o indiferencia?) y la relación del pintor con la obra la han convertido en el cuadro más famoso del mundo. Está considerada como el testamento vital de la última etapa del artista, la más mística de todas. Cerca de diez millones de personas lo visitan cada año.


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Hombre de Vitruvio: Leonardo interpreta con genio y precisión en el cuerpo humano las ideas sobre las proporciones del arquitecto romano Vitruvio. Usó como unidad de medida el dedo, las extremidades, la mano o el pié, para crear un todo en el que las partes están armónicamente relacionadas.


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Autorretrato: Da Vinci realizó muchos dibujos durante su vida. Bocetos de cuadros, estudios de anatomía o proyecciones de inventos. También el único autorretrato conocido del artista. El dibujo, elaborado con la técnica de "la sanguina", que le da un característico tono rojo, muestra un Leonardo con aspecto anciano, con barba, pelo largo y numerosas arrugas repartidas por su rostro.


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La última cena el momento en el que Jesús revela a sus discípulos quién le traicionará ha sido retratado por numerosos artistas, pero ninguno ha generado tantas teorías como la obra de Da Vinci. El enigma y el misterio que rodea al fresco van desde la identidad de los retratados hasta la posición de las manos. El que más rentabilidad sacó al cuadro fue el escritor Dan Brown, que con su "Código Da Vinci" vendió más de 80 millones de copias.


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El feto en el útero, estudios de anatomía: Da Vinci manejaba el escalpelo con la misma habilidad que el pincel. Diseccionó cadáveres durante toda su vida y retrató con detalle órganos como el cerebro, el corazón o un cráneo diseccionado. Una de sus obras más famosas es este estudio (1511 aproximadamente), elaborado con tiza roja que muestra el útero durante un embarazo, con un feto en posición de nalgas.


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La dama del armiño: este cautivador retrato de la joven Cecilia Gallerani, la amante del Duque Ludovico de tan solo 16 años, está considerado el primer retrato verdaderamente moderno, por la profundidad psicológica que contiene la pose de la modelo, medio girada, y la expresión de su cara, llena de matices.


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Hélice de Helicóptero: es difícil escoger solo uno de los numerosos inventos que Da Vinci diseñó en el campo de la aviación. Entre sus bocetos se encuentra una aeronave con alas curvas, un planeador con alas móviles, un paracaídas o la primera hélice horizontal. Esta última sería el primer paso para que, varios siglos después, una máquina fuera capaz de elevar un vuelo vertical en 1907.


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Salvator Mundi: la obra más cara de la historia (subastada por 450 millones de dólares) y también la única de Da Vinci en manos privadas. En ella se puede ver a un Jesucristo con fondo de penumbra, la mano derecha alzada levantando dos dedos en señal de bendición y, en la izquierda, una esfera de cristal. La imagen del pintor retrata a un Jesucristo como si fuera un "un ser humano", según los expertos.


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Tanque. Quizá la más desconocida del genio era su faceta en el campo del armamento. Además de una ballesta gigante, un cañón que lanzaba balas en varias direcciones y otros ingenios bélicos, Da Vinci diseñó un tanque con una forma similar a un platillo volante, que incorporaba ruedas que se accionaban con manivelas. Este curioso invento y otros tantos se encuentra en los códices en los que plasmaba sus proyectos.


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Ciudad ideal: el genio renacentista proyectó su ciudad ideal alejada de los viejos e insalubres núcleos medievales de angostas calles, formada por edificios altos y calles subterráneas cuando ni siquiera se había inventado la excavadora. Esta fisonomía es la que hoy presentan muchas de nuestras ciudades, con túneles para el metro y altos edificios de pisos.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
500 años sin Leonardo Da Vinci: viaje a la mente más brillante de la mano de expertos

Un día como hoy pero de 1519 en Cloux, Francia, a los 67 de edad, murió este artista fuera de serie. ¿Pero quién fue realmente? ¿Por qué se lo considera una de las personas más inteligentes que pisó este planeta? Infobae Cultura dialogó con los especialistas José Emilio Burucúa, Andrea Giunta y Martín Hadis



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Leonardo Da Vinci, una de las mentes más brillantes de la historia de la humanidad

No hay viaje en el tiempo que nos permita comprender lo que ocurría en la mente de Leonardo Da Vinci, excepto por la voz de los estudiosos de su obra y su vida, personas que se animaron a traspasar los obstáculos del espacio y del tiempo para intentar entender cómo pensaba el hombre más brillante de la historia de la humanidad. ¿Cabe una etiqueta tan grandilocuente? "Sí, es así", dice José Emilio Burucúa al otro lado del teléfono en diálogo con Infobae Cultura. Para este notable ensayista e historiador del arte, doctor en Filosofía y Letras, Da Vinci "es una de las personas que más se acerca al ideal del saber total. No sólo un saber adquirido, sino un saber que se renueva permanentemente a partir de la investigación tanto estética como científica. Es el hombre que cumple nuestros deseos más amplios: el de la curiosidad, sobre todo. Aristóteles daba tres reglas en este sentido: el animal curioso, el animal político y el animal que ríe. A Da Vinci esa definición le cabe como a muy pocos".

    Fue pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista

Para Martín Hadis —informático, lingüista, antropólogo— también es apropiado hablar de Leonardo como la mente más extraordinaria. "Por innovar en tantas áreas y por ver en todos los siglos más allá de su propia época. Fue a la vez artista e ingeniero, pensador e inventor. Y en todas esas facetas creó e innovó de una manera increíble", le dice a Infobae Cultura.

Hay una palabra que define su destreza: polímata —persona cuya sabiduría abarca conocimientos sobre campos diversos de la ciencia, arte y humanidades—, ya que fue pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista. El Renacimiento fue el tiempo en el que desarrolló su creatividad, que se expresa en el punto justo en que la humanidad pasó de la Edad Media a la Edad Moderna. Todos los cambios culturales que se estaban viviendo —donde la ciencia racional empezaba a destronar la hegemonía de la religión con inventos como la imprenta, la brújula y el telescopio galileano— quedan reflejados en sus obras, ya no sólo artísticas, sino también políticas y filosóficas.


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“Autorretrato”, de un lado, y del otro, una de las obras más perfectas de Leonardo: “El Hombre de Vitruvio” o “Estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano”

La distancia temporal es demasiado grande y los cambios que atravesó el mundo hasta llegar a lo que es hoy son enormes. Bastará con poner un buen ejemplo: cuando la expedición capitaneada por Cristóbal Colón llegó a América —escena profundamente simbólica si las hay: aquel acontecimiento histórico del 12 de octubre de 1492—, Da Vinci tenía cuarenta años. Es decir, es contemporáneo a un mundo que a nuestros ojos ya se nos presenta lejanísimo.

Vayamos al punto inicial, su nacimiento. Fue el sábado 15 de abril de 1452 y si bien es el descendiente de una rica familia de nobles italianos, fue hijo ilegítimo, ya que su madre no era la esposa del canciller y embajador de la República de Florencia, Piero Fruosino di Antonio, sino una de sus amantes: Caterina, muchacha pobre y de familia campesina, probablemente esclava de Oriente Medio. ¿Cuánto lo habrá determinado durante su vida esa impureza de origen? Murió unos días después de que un sacerdote lo confesara y le concediera la extremaunción, el 2 de mayo de 1519 en Cloux, Francia, a los 67 de edad. De aquel hecho, hoy se cumplen quinientos años.

De inventos y matices

¿Quién fue realmente Leonardo Da Vinci, o mejor dicho: qué fue? ¿Por qué es una de las mentes más brillantes de la historia de la Humanidad? ¿Cuál fue su contribución a las sociedad contemporánea? "Hay tantos de sus inventos que siguen en uso hoy en día —dice Hadis— que resulta difícil hacer una muestra. Para solo decir algunos: el paracaídas, robots, los helicópteros, el ancestro de la ametralladora moderna, el anemómetro. Y cuatro siglos antes de los hermanos Wright, Leonardo ya estaba diseñando los antepasados de los aviones modernos."

Por su parte, Burucúa asegura que el legado "es un modelo de consecuencia, un modelo de probidad intelectual: un tipo que nunca aceptó nada dado definitivamente sino que siempre todo debía ser sometido al escalpelo de la crítica. Es un modelo de actitud frente al conocimiento". Y da como ejemplo el esfumado, un descubrimiento estético pero también filosófico: técnica pictórica que, al aumentar varias capas de pintura extremadamente delicadas, proporciona a la composición unos contornos imprecisos que dan la sensación de claroscuro.


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La obra más famosa de Leonardo Da Vinci: La Gioconda

"Consiste en pasar muy gradualmente —explica—, muy lentamente de la luz a la sombra. Es una especie de parábola estética. Ya sea un cuerpo humano o un bosque, sus obras muestran que el paso de la luz a la sombra es tajante y violento, pero siempre hay tonos intermedios. Si bien en los personajes retratados hay un aura de inquietud y misterio de movimiento, nunca sabemos si vienen de la luz a la sombra o de la sombra a la luz. Es fantástico porque también lo es como símbolo de estas transiciones que buscaba en otro plano: el comportamiento del agua o de las nubes. Le encontraba una dinámica que transformaba constantemente las cosas. Es una de las grandes lecciones que nos deja: la complejidad de lo real y la necesidad de los matices".

El Milagro de Milán

Además de La Mona Lisa, el cuadro que se ha transformado en una suerte de influencer pop y del que más se ha escrito, una de sus obras más célebres es La última cena, pintura mural que hizo entre 1495 y 1498 en el refectorio del convento dominico de Santa Maria delle Grazie, en Milán. Para muchos expertos e historiadores del arte, una de las mejores obras pictóricas del mundo. Así como muchos materiales que se perdieron de Da Vinci, estuvo a punto de dejar de existir. Sin embargo ocurrió un milagro: el Milagro de Milán. Pese a sus posturas críticas contra la Iglesia, Da Vinci creía en Dios y en su divinidad, pero ¿a qué le hubiera atribuido lo ocurrido con su pintura en 1943?

"En agosto de 1943, poco después del arresto de Mussolini —cuenta la historia del arte Andrea Giunta en diálogo con Infobae Cultura—, los bombardeos estratégicos realizados por los aliados arreciaron sobre la ciudad de Milán. El 12 de agosto de ese año 504 aviones descargaron 380.000 bombas incendiarias. La ciudad perdió la tercera parte de sus edificios. El 14 de agosto y los días subsiguientes las bombas cayeron sobre el convento de Santa Maria Delle Grazie, en cuyo refectorio se encuentra La última cena. Las fotos revelan hasta qué punto había sido protegido el emblemático fresco, ubicado en la única pared que quedó en pie después del bombardeo. Sin embargo, los monjes dominicos atribuyeron su supervivencia a que el 15 de agosto era el Día de la Asunción de la Virgen, patrona del convento. El hecho se conoce como el Milagro de Milán".


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Milan, La última cena de Leonardo da Vinci cubierta y salvada durante el bombardeo del 15 de agosto de 1943


En busca del intelecto de Leonardo

Ante la pregunta de si hubo otras mentes similares a la de Da Vinci, con ese saber total, con esa expansión intelectual hacia casi todas las áreas, Burucúa no lo duda. "Sí, por supuesto, las hubo", responde y agrega: "De otras civilizaciones se puede mencionar a Confucio, y en el mundo antiguo tal vez Aristóteles sea el que más se le parezca. O Leon Battista Alberti, un hombre de una enorme cultura que investigó los temas más dispares, y que fue un espíritu universal. Alberto Durero quizás no tanto como Leonardo pero fue un tipo de una vastísima cultura. Pico della Mirandola o Pietro Pomponazzi fueron espíritus enormes. En el siglo XVIII un tipo como Diderot está muy cerca".

Y en esa lista pensada en voz alta pone a un argentino: "El Dr. Juan Martín Maldacena puede estar muy cerca", dice Burucúa. "Un tipo como Max Weber sabía todo lo que se podía saber: desde la matemática y la física hasta la sociología. No está tan lejos: murió en la década del veinte. Linus Pauling, el químico norteamericano, que fue dos veces Premio Nobel, de Química y de la Paz, es un espíritu total, un espíritu universal y murió hace poco. Algunas filósofas del siglo XX han alcanzado cumbres del saber. Hannah Arendt, por ejemplo".

¿Y en la actualidad? Burucúa duplica la apuesta y se ríe. "No, para nada. No es imposible que existan mente así en esta actualidad. De hecho, posiblemente haya muchos y no nos damos cuenta. Pero pienso en un niño o en los adolescentes de 13 años: tienen esa capacidad exploratoria de lo real, esa curiosidad, muy propia de Leonardo. Claro, nadie va a poder colocarse a la vanguardia de la totalidad de los saberes de hoy, aunque él sí lo estaba".


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“La última cena” es una pintura mural original de Leonardo da Vinci ejecutada entre 1495 y 1498


Hacia el fin de los enigmas

Es cierto, la época en la que vivió Leonardo Da Vinci era muy diferente y muchas de las cosas que la ciencia hoy ha develado aún permanecían ocultas. Pero ¿y ahora? ¿Han cesado los enigmas? Burucúa responde de esta forma: "Del universo ignoramos un 98%. Los enigmas son enormes, monumentales, colosales. ¿En qué consiste la materia oscura o la energía oscura? De eso sabemos muy poco. En el plano de la física y la cosmología estamos en pañales, todavía. Nosotros no tenemos una teoría de la vida pero Leonardo sí. No podemos dar una definición de la materia viva y qué es lo que la diferencia de la materia no viva. Posiblemente no exista una frontera. Tampoco tenemos muy bien definido qué es el ser humano: no está muy claro dónde está esa frontera con lo animal. Hay ahí muchísimo para trabajar. Tal vez la humanidad es un momento tardío de una forma peculiar de lo animal. Hay tantísimo por saber. Por ejemplo, de lo que nos rodea sobre el fondo de los mares es poco lo que sabemos".

La pregunta por internet es inevitable. ¿De qué modo podría ayudarnos aquel jardín borgeano, el de los senderos que se bifurcan, a establecer un estado de situación? "Sería muy interesante que alguien, utilizando una herramienta tan simple como internet, viendo el estado de las disciplinas que transitó Leonardo, especifique cómo está hoy la cuestión. Ahí se vería que es tan dinámico y profuso todo lo que nos queda por hacer. No creo que lo estructural se haya modificado. Desde que empezamos con el razonamiento, el conocimiento es una larguísima e interminable construcción y yo no creo que pueda terminar alguna vez", concluye.


infobae.com
 




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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
Leonardo Da Vinci, el genio universal que Italia y Francia se disputan 500 años después de su muerte

La Liga se rebela contra la decisión de la anterior Administración de ceder todas las obras del artista florentino para la gran exposición que prepara el Louvre y cuestiona su entrega



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Fotomontaje con seis de las mejores obras de Leonardo Da Vinci. (Wikipedia / LV)

El 2 de mayo de 1519, a los 67 años, Leonardo da Vinci moría en la mansión de Clos Lucé en el valle del Loira, donde había pasado sus últimos años después de sentirse poco valorado en su país natal. A su lado estaban su gran discípulo, Francesco Melzi, y seguramente también el rey francés Francisco I, su último mecenas. Hoy se cumplen 500 años de esta fecha y, como entonces, Italia y Francia se disputan el legado de una figura universal.

El V centenario llega cuando las relaciones entre estas dos naciones europeas y vecinas no viven sus mejores momentos. Hace solo dos meses, sufrían una crisis sin precedentes después de que el embajador francés tuviese que abandonar a toda prisa el Palazzo Farnese como modo de protesta del Gobierno galo al apoyo del Movimiento 5 Estrellas a los chalecos amarillos. Desde que los grillini y la Liga se encuentran en el Ejecutivo italiano, ha habido un cruce de reproches y subidas de tono entre ambas administraciones que han cruzado una línea peligrosa. Se han criticado por todo, desde por trifulcas en la frontera por el cruce de inmigrantes, a por reclamaciones históricas como la quincena de terroristas de izquierda italianos que siguen cobijados en Francia.

  Las relaciones diplomáticas entre Francia e Italia no pasan por su mejor momento desde que el M5E apoyó a los ‘chalecos amarillos’

Las celebraciones de Leonardo no han sido una excepción. Italia ha decidido enzarzarse en una cruzada contra el Louvre por los ambiciosos planes del museo parisino para las conmemoraciones, una gran exposición con la mayor parte de la obra pictórica del genio florentino que tendrá lugar en otoño. La subsecretaria del Ministerio de Bienes Culturales y Turismo italiano, Lucia Borgonzoni, de la Liga, decidió que el acuerdo que había estipulado la anterior administración para ceder todos los cuadros de Leonardo que se exponen en los museos del país era una vergüenza, así que optó por tirarse para atrás y a día de hoy no está claro que vayan a viajar. “Aunque muriera en Francia, Leonardo es un genio italiano, y no vamos a regalarles todo a cambio de nada. Por algo se llamaba Leonardo, no Leonardò como le llaman ellos”, dijo entonces Borgonzoni pronunciando en francés.

Harto de la competencia de artistas mucho más jóvenes como Miguel Ángel y Rafael, estrellas en alza en Italia, Leonardo decidió aceptar con la edad de 64 años la invitación del joven Francisco I, que le puso un sueldo muy generoso a cambio de convertirlo en “el primer pintor, ingeniero y arquitecto del rey”. Da Vinci llegó a Francia en 1516 y se instaló en la mansión de Clos Lucé, que hoy es un museo dedicado al genio, muy cerca del castillo de Amboise en que Francisco había pasado parte de su infancia. En esa época, el rey tenía sólo 23 años, pero su madre, Luisa de Saboya, ya sabía que Leonardo permitiría florecer a su hijo, que terminó fascinado por todos sus conocimientos científicos. Como él mismo pidió al rey, la tumba de Leonardo se encuentra en la capilla del castillo, un centro de peregrinación de los devotos del artista.

  Aunque muriera en Francia, Leonardo es un genio italiano, y no vamos a regalarles todo a cambio de nada. Por algo se llamaba Leonardo, no Leonardò como le llaman ellos”

Lucia Borgonzoni Subsecretaria del Ministerio de Bienes Culturales y Turismo italiano

Leonardo se llevó a Francia tres de sus obras maestras: La Gioconda, La Virgen, el niño y Santa Ana y San Juan Bautista. Hoy todas se encuentran expuestas permanentemente en el museo del Louvre, que cuenta con cinco de sus obras. Con menos de 20 cuadros y 22 dibujos que han llegado hasta nuestros días, los italianos sienten que Francia tiene demasiado. No es banal que el ministro del Interior, Matteo Salvini, haya bromeado con retornar a “La Gioconda a su país”. Los recelos son tantos que incluso ya en agosto de 1911, el carpintero italiano Vincezo Peruggia decidió llevarse la Mona Lisa del Louvre para devolverla a Italia. El robo fue tan descabellado –durante más de dos años, la pintura descansó envuelta en una tela roja junto al canal Sant Martin- que creó un mito y convirtió a la pintura renacentista en el cuadro más famoso del mundo. Peruggia, un inmigrante italiano, se pensaba que Napoleón lo había robado y tenía un deber con su país.

Las tensiones recientes no han impedido que Italia se haya volcado completamente con las celebraciones. Muchos de sus museos, desde la Galería De los Uffizi de Florencia, la Pinacoteca Ambrosiana de Milán o las Galerías de la Academia de Venecia dedican muestras especiales a Da Vinci. Este mismo jueves, su pueblo natal, Vinci, reabre el Museo Ideal de Leonardo con una presentación muy singular: dos historiadores del arte mostrarán por primera vez ante la prensa y los expertos un mechón de pelo que supuestamente pertenecía al mismo Leonardo con el que esperan rastrear sus herederos a través del ADN.


lavanguardia.com
 




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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
La diplomacia del arte se impone en la pelea por Leonardo da Vinci

El presidente francés, Emmanuel Macron, y su homólogo italiano, Mattarella, exhiben unidad tras las tensiones por el préstamos de cuadros del artista al Louvre



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El presidente italiano, Sergio Mattarella (izquierda), y el francés, Emmanuel Macron, este jueves en la mansión de Clos-Lucé. PHILIPPE WOJAZER REUTERS

Francia e Italia sellaron este jueves la ‘paz leonardina’. Después de meses de batalla cultural por los préstamos de unos cuadros de Leonardo da Vinci al museo del Louvre, en París, el presidente francés, Emmanuel Macron, y su homólogo italiano, Sergio Mattarella, celebraron juntos el quinto centenario de la muerte del genio renacentista con una cumbre en los castillos del Loira donde el pintor de La Gioconda vivió sus últimos años. Leonardo, según Macron, “es el vínculo histórico y cultural que une Italia y Francia”.

Lo que une, a veces, también puede separar. Y esto es lo que sucedió entre finales de 2018 y principios de 2019, cuando Leonardo da Vinci, lejos de propiciar la armonía entre los vecinos transalpinos, contribuyó a emponzoñar la relación. Las diferencias sobre gran exposición de Louvre, prevista para otoño, se sumaron a una sucesión de desencuentros que desembocaron a principios de febrero en la retirada temporal del embajador francés en Roma. Si la cultura contribuye al entendimiento de los pueblos, en este caso fue lo contrario.

Todo empezó a complicarse en noviembre, cuando la subsecretaria italiana de Bienes Culturales, Lucia Borgonzoni cuestionó un acuerdo suscrito en 2017 con el Louvre por el anterior gobierno italiano. El acuerdo estipulaba que Italia prestaría al museo parisino las obras de Leonardo da Vinci en su posesión. Estas debían incluir, entre otras, el Hombre de Vitruvio, que se encuentra en la Academia de Venecia; la Cabeza de muchacha, de la Galería Nacional de Parma; y la Anunciación, de los Uffizi. La única excepción era la Adoración de los magos, cuyo estado desaconsejaba el traslado. Estas obras completarían la colección de Louvre, que tiene un tercio de los cuadros de Leonardo, entre ellos los que trajo a Francia cuando llegó en 1516 invitado por Francisco I, además de la obra que realizó al final de su vida.

Para la subsecretaria Borgonzoni —miembro La Liga de Matteo Salvini, hombre fuerte del Gobierno italiano, cabeza visible del frente nacionalpopulista europeo y, como tal, adversario en la UE del europeísta Macron—, ceder estas obras a Francia suponía una afrenta a Italia. El caso de Léonard de Vinci —así le llaman los franceses— es lo que ahora se llamaría apropiación cultural por parte de un país que sabe cultivar y promocionar a los genios, independientemente de donde hayan nacido.

“Leonardo es italiano, en Francia solo murió. No era Leonardó [sic] como le llaman ellos, sino Leonardo, y darle al Louvre todos estos cuadros significa dejar a Italia al margen de un gran evento cultural”, dijo Borgonzoni al diario Il Corriere della Sera. “Con todo el respeto por la autonomía de los museos: el interés nacional no puede colocarse en un segundo rango. Los franceses no pueden tenerlo todo”.

Leonardo da (o Léonard de) Vinci, sin quererlo y medio milenio más tarde, se convirtió en el proyectil en una pelea intraeuropea, en el símbolo de todo lo que opone a los gobiernos de París y Roma. Desde la política de inmigración hasta la visión sobre el futuro de Europa. Desde la insinuación, por parte de Macron, de que Salvini representaba lo que llamó la “lepra nacionalista”, al apoyo de Salvini y sus aliados de la revuelta de chalecos amarillos contra Macron. La llamada a consultas del embajador francés marcó una inflexión. Tras regresar el embajador a Roma a mediados de febrero, uno de los primeros actos entre ambos gobiernos fue la reunión en Milán en la que los ministros de Cultura de ambos países,  Franck Riester y Alberto Bonisoli, desbloquearon el contencioso. Francia, como se había comprometido antes, prestará a Italia cuadros de Rafael para una retrospectiva en 2020.

En la mansión de Clos-Lucé, donde vivió Leonardo, y en los castillos de Amboise y de Chambord, Macron y Mattarella —un presidente pero no dispone del poder de su homólogo francés— escenificaron el jueves la reconciliación. También exhibieron su sintonía personal, muy lejos del rechazo mutuo entre Macron y Salvini. Visitaron la tumba del artista y por la tarde asistieron a un coloquio de jóvenes franceses e italianos con el escritor Alessandro Baricco, el arquitecto Renzo Piano y los astronautas Thomas Pesquet y Samantha Cristoforetti. “La amistad entre Italia y Francia”, dijo Mattarella, “está a prueba de todo”.


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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
Macron y Mattarella honran a Leonardo da Vinci

Los presidentes de Francia e Italia visitaron este jueves la tumba donde presuntamente se encuentran los restos del insigne artista del Renacimiento, en el marco del 500º aniversario de su muerte en suelo francés.



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Sergio Mattarella y Emmanuel Macron frente a la tumba de Leonardo da Vinci. / Reuters

Fue una ceremonia sobria que permitió un paréntesis tras meses de tensiones entre París y el gobierno populista de Roma.

Emmanuel Macron y su par italiano Sergio Mattarella se dieron cita a las 11:30am en el Castillo de Amboise para visitar la tumba donde se cree reposan los restos de Leonardo da Vinci.

Un importante dispositivo de seguridad fue desplegado para esta visita de Estado, que supuso el cierre total de la ciudad, con gran afluencia turística en esta época.

Macron y Mattarella subrayaron la fuerza de los lazos bilaterales, más allá de las querellas entre los gobiernos de ambos países.

“La amistad entre Italia y Francia, reafirmada hoy por el presidente Macron y yo, es la prueba de ello”, dijo Mattarella durante su visita a Amboise.

A finales de 2018, la sub-secretaria de estado italiana Lucia Borgonzoni anunció el deseo de Italia de renegociar el préstamo de obras al Louvre en el marco del 500º aniversario de la muerte de da Vinci, señalando que “Francia no puede quedarse con todo”. Borgonzoni se refería al acuerdo firmado entre Francia y el pasado gobierno italiano por el cual Italia se comprometía a prestar un cierto número de obras para que fueran expuestas en una gran exposición en el Louvre que abrirá en octubre próximo.

Aún no se sabe si el “Hombre de Vitruvio” atravesará los Alpes para la muestra que prepara el museo parisino, pero el jueves Macron y Mattarella dieron una imagen de renovada armonía, al menos en lo que concierne a da Vinci.

El 2 de mayo de 1519, el pintor y sabio nacido en 1452 en Florencia, falleció en el castillo de Clos-Lucé de Amboise, en el centro de Francia, luego de vivir tres años bajo el protectorado del rey francés Francisco I.

Leonardo, quien era entonces uno de los artistas más importantes del Renacimiento, vivía en Amboise desde el otoño de 1516, cuando Francisco I le hizo una invitación a instalarse en una cómoda residencia al lado del Castillo real, llamada en aquel entonces la Casa Cloux, hoy conocida como Clos-Lucé.

Allí Leonardo, quien ya no pintaba, se dedicó a continuar sus investigaciones científicas y a varios proyectos artísticos para Francisco I. Se cree también que participó en el diseño de otro castillo muy famoso del Valle del Loira, el castillo de Chambord.


http://es.rfi.fr / Por María Carolina Piña Publicado el 02-05-2019
 




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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
Descubren en el Reino Unido un retrato inédito de Leonardo da Vinci

La obra fue realizada probablemente por uno de sus ayudantes entre 1517 y 1518



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Nuevo retrato de Da Vinci hallado en Londres. Royal Collection - Trust

Un boceto inédito de un retrato de Leonardo da Vinci, probablemente realizado por uno de sus ayudantes, fue presentado el jueves en el Reino Unido, coincidiendo con el 500º aniversario de la muerte del maestro renacentista.

La obra, que se estima fue realizada entre 1517 y 1518, es uno de los dos únicos retratos de Leonardo da Vinci hechos durante su vida que han sobrevivido a través de los siglos. El otro, famosísimo, es obra de Francesco Melzi, su discípulo más fiel.

Ambos serán presentados al público en una gran exposición en Londres dedicada a Da Vinci en el Palacio de Buckingham del 24 de mayo al 13 de octubre, según ha anunciado en un comunicado el Royal Collection Trust, la organización responsable de la conservación del patrimonio real británico.

Fue precisamente mientras llevaba a cabo una investigación para preparar esta exposición cuando Martin Clayton, director de pinturas y dibujos del Royal Collection Trust, identificó el inédito retrato entre las numerosas obras de la colección.

El boceto fue "probablemente" realizado por "un ayudante no identificado de Leonardo", en una hoja de papel de estudio, en la que también hay bocetos de patas de caballo realizados por el propio Da Vinci, añade el comunicado.

"Si comparamos este boceto con el retrato de Leonardo da Vinci de Francesco Melzi, hay fuertes indicios de que también es una representación" del maestro del Renacimiento, explica Clayton. "Nariz elegante y lisa, la línea de la barba que sube diagonalmente de la mejilla a la oreja, [...] pelo largo y ondulado", detalla el citado en el comunicado. En este dibujo, Leonardo da Vinci "tiene unos 65 años y aparece un poco melancólico, cansado del mundo", añade.

La exposición contará con otra primicia: los estudios de manos efecutados por Da Vinci para La adoración de los Reyes Magos, una pintura inacabada. Estos bocetos, que habían desaparecido con el tiempo, serán visibles utilizando la tecnología ultravioleta.

El brillante pintor y científico, nacido en la localidad italiana de Vinci el 15 de abril de 1452 de una relación ilegítima entre un hombre rico y una campesina adolescente, murió el 2 de mayo de 1519 en Francia.

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Mensaje Re: LEONARDO DA VINCI 
 
500 años de su muerte



El mechón de pelo de Leonardo da Vinci apunta a España

Ahora, gracias al ADN, se podría aclarar si es cierto que Leonardo pudo venir a España acompañando a su abuelo paterno, Antonio da Vinci, que comerciaba con Mallorca y Barcelona. ¿Vino además el pintor, en un viaje secreto, a España en 1504, ya mayor?



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El mechón. Ver vídeo. Un coleccionista de EEUU hizo llegar a dos expertos de Vinzi, Vezzosi y Sabato, un anillo y un manojo de de cabellos que podría los sucesores genéticos del genio. LETIZIA MUGRI / VÍDEO: NACHO MORENO

El 2 de mayo de 1519 -este jueves se cumplieron 500 años-, Leonardo da Vinci falleció en su residencia de ladrillo rojo junto al castillo real de Amboise, en Francia. Diecisiete días antes había dictado testamento dando instrucciones precisas de lo que debía hacerse con su cuerpo. El maestro, seguro de que estaba a punto de «adentrarse en el ancho mar», quiso dejarlo todo bien atado. Era la víspera del domingo de Pascua. Según una leyenda acuñada por Giorgio Vasari, su primer biógrafo, el genio expiró en brazos del joven rey Francisco I. Ahora sabemos que no fue así. El 3 de mayo, Francisco estaba firmando Par le Roy un edicto en Saint-Germain-en-Laye, a dos días de camino de su admirado pintor. Le fue, pues, imposible estar junto al genio y sostener su cabeza mientras entregaba el alma a Dios. Y no es este el único equívoco que rodea a su biografía. La vida y la muerte de Leonardo llevan cinco siglos sumidas en contradicciones que no hacen sino acrecentar su fama.

En Vinci, un pequeño pueblo toscano de apenas 14.000 habitantes rodeado de olivos y suaves colinas, lo saben bien. Precisamente este jueves, en su modesta Biblioteca Leonardiana, dos expertos internacionales en su obra sorprendieron al mundo con una curiosa revelación. Al primero, Alessandro Vezzosi, lo conocí en el verano de 2006. Por aquel entonces dirigía una novísima atracción local dedicada a Leonardo -el Museo Ideale- y no dudó en compartir conmigo su fascinación por las huellas dactilares dejadas accidentalmente por éste en sus cuadernos y pinturas. «Tenemos inventariadas nueve de las diez», me dijo orgulloso mientras se acariciaba un anillo con una extraña piedra piramidal engastada. «Es un diseño del maestro», sonrió.

A la historiadora Agnese Sabato le sigo la pista desde hace dos años. En abril de 2016, junto a Vezzosi, hizo pública una investigación genealógica que le permitió identificar a 35 descendientes modernos de la familia Da Vinci. Su anuncio causó sensación. «Obviamente no vienen por línea directa de Leonardo. Él no tuvo hijos. Proceden de su medio hermano Domenico, hijo de su padre notario, Ser Piero da Vinci», aclaró entonces a los medios mientras señalaba que el más notable de esos herederos era el cineasta florentino Franco Zeffirelli.

Pero lo que ambos han hecho esta semana empequeñece sus antecedentes. Frente a una sala llena de periodistas, Vezzosi y Sabato presentaron una reliquia que podría confirmar -aunque también dar al traste- sus esfuerzos por marcar a los sucesores genéticos de Da Vinci y situar su rastro... incluso en España.

La prueba, adherida a un cartón enmarcado en bronce del tamaño de una billetera, ha resultado ser un manojo de cheveux (cabellos) de Leonardo da Vinci, etiqueta bajo la que los recibieron hace poco más de un año de un discreto coleccionista de los Estados Unidos. Creen que esa veintena de pelos claros les servirán para cotejar su ADN con el de su selección de presuntos descendientes, pero también para resolver de una vez por todas si los huesos que hoy descansan en la pequeña capilla gótica de Saint-Hubert, junto al castillo real de Amboise, son o no del toscano más famoso de la Historia.

Fue en 2004, meses antes de que se publicara en España mi novela La cena secreta, cuando me acerqué hasta allí para presentarle el manuscrito. Si, lo sé, dicho así suena extraño. Pero aquel viaje estuvo motivado por la imperiosa necesidad que tenía de «pedir permiso» a Leonardo antes de darlo a imprenta. El paseo hasta Saint-Hubert me abocó entonces a un hallazgo inesperado. Situada en los terrenos del majestuoso castillo de Francisco I, las indicaciones sobre el lugar de descanso del maestro eran muy escasas. Daba la impresión de que los conservadores del recinto no estaban cómodos con su ilustre difunto. Y pronto supe por qué.

Un guía me contó que la tumba había sido profanada en tiempos de la revolución francesa. «Aquello fue un desastre», me dijo. «Leonardo había dispuesto en sus últimas voluntades que lo enterrasen en otra capilla, la de Saint-Florentin, pero de ésta no quedan ya ni los cimientos». Fue ahí donde fue inhumado originariamente el cadáver del maestro y de dónde lo sacaron abruptamente a finales del siglo XVIII. «Un jardinero llamado Goujon, al ver los huesos de Saint-Florentin por los suelos, los recogió y les dio sepultura en un rincón de estos jardines. Tal vez aprovechó para quedarse algún recuerdo, aunque eso nunca lo sabremos».

La documentación presentada por Vezzosi y Sabato despeja ahora esa vieja sospecha. Los cabellos de Da Vinci fueron en realidad obtenidos siete décadas después de Goujon. Fue en 1863 cuando un escritor llamado Arsène Houssaye rebuscó, por orden imperial, la tumba de Leonardo entre los restos de Saint-Florentin. Dio con una lápida en la que se adivinaba una inscripción, «EO[...]DUS VINC», y con un esqueleto casi completo, cráneo incluido, en las inmediaciones. Leonardus Vinci, dedujo. «Nunca habíamos visto una cabeza tan magníficamente diseñada por y para la inteligencia», escribiría.


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El Museo Ideale, en La Toscana, tiene inventariadas nueve de las 10 huellas dactilares dejadas accidentalmente por Leonardo en sus cuadernos y pinturas.

Pero, ¿eran los huesos de Da Vinci? ¿Y qué pasó con los que inhumó el jardinero de Amboise? ¿Se trataba de los mismos? De momento, no lo sabemos. Lo que desvela la documentación hecha pública esta semana es que Houssaye se quedó con dos reliquias del cuerpo que desenterró: un puñado de cabellos y un anillo de bronce que arranco del dedo de Da Vinci... y que no se parece al que obsesionaba en 2006 a Vezzosi. Ambas reliquias, además, fueron vendidas por un bisnieto del descubridor a un coleccionista de Ohio, Harold K. Shigley, en 1925. Sus herederos las cedieron en 1985 a un tercero -anónimo-, que es quien las ha puesto en manos de Vezzosi y Sabato.

«Si el ADN de esos cabellos coincidiera con los restos recuperados por Houssaye saldríamos de dudas para siempre», dicen.

Pero esta incertidumbre palidece ante lo que estos investigadores pretenden hacer ahora con los cabellos. Según ellos, si su ADN se encuentra en condiciones óptimas de conservación, podría demostrar que la vida de Leonardo se desarrolló mas allá de los estrechos márgenes geográficos de la Toscana. «Hemos descubierto que sus raíces familiares llegan muy lejos». Su conclusión descansa en Antonio da Vinci, abuelo paterno del pintor y cabeza de familia durante los años de su infancia. Antonio fue, según Vezzosi, un comerciante con intereses en Mallorca, Barcelona y el norte de Marruecos. En el Archivo Histórico de Protocolos de Barcelona (AHPB) y el Estatal de Prato han hallado incluso pruebas de las transacciones comerciales de la familia, con notas de venta de su «valiosa lana» (sic) en Menorca. Y, junto a ellas, también cartas fechadas a principios del siglo XV y que sitúan a los Vinci con negocios de pimienta de Guinea y pieles en Fez.

Lo que proponen Vezzosi y Sabato -y lo justifican en su reciente ensayo Il DNA di Leonardo-es que esas empresas no fueron ajenas en absoluto al jovencísimo nieto de Antonio, que podría haberles acompañado a sus viajes. Carlo Vecce, profesor de literatura en la Universidad de Nápoles, los apoya y hasta sugiere que ciertos paisajes de operas primas como La Anunciación o el Bautismo de Cristo, podrían muy bien estar inspirados en esas navegaciones exóticas con su abuelo.

Esta nueva avalancha de declaraciones da sentido, de repente, a los trabajos de José Luis Espejo, un historiador barcelonés que lleva años defendiendo que Leonardo tuvo raíces familiares en Cataluña que se remontarían a dos siglos antes de su tiempo (los Da Vinci serían refugiados cátaros llegados a Italia en la primera mitad del siglo XIII). Según argumenta en sus dos obras dedicadas al tema, un hermano del bisabuelo de Leonardo, Giovanni da Vinci, incluso acogió al pintor durante un «viaje secreto» realizado a España 1504 para visitar a sus familiares. Ese año, por cierto, Leonardo dejó Florencia molesto con la Signoria de la ciudad por haberle obligado a pintar en el Palazzo Vecchio junto a Miguel Ángel.

Para Espejo quizá sea mucho más que una coincidencia que el antiguo blasón de Mallorca -tres barras rojas sobre campo amarillo- sea idéntico al de los Vinci. O incluso que en la Occitania francesa, junto a la frontera con Gerona, exista un pueblo fonéticamente tan similar al del toscano, llamado Vinçà, próximo a lugares y fortalezas que Espejo cree haber localizado en dibujos y anotaciones del maestro y cuya bandera era la misma. «¿Pretendía visitar esta villa porque quizás fuera la patria de sus antepasados? ¿Tal vez porque aún tenía intereses allí?», se pregunta.

Ahora, estas sospechas tan propias de una novela de intriga podrían resolverse si las pesquisas de Vezzosi y Sabato avanzan. Con un ADN indubitado de Leonardo da Vinci en las manos, no sería tarea imposible buscar sus trazas en esa zona, confirmar que los restos mortales de Amboise son los suyos y hasta verificar que Zeffirelli es un Da Vinci. Pero todo va a depender del estado de conservación de los cabellos, y dado el modo en el que se han presentado al mundo, son muchos los que creen que estamos ante un callejón sin salida. Otro más en la biografía del genio.


JAVIER SIERRA / elmundo.es

Javier Sierra es Premio Planeta de novela. Su novela sobre Leonardo, La cena secreta, se lee en 44 idiomas.
 




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