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GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes)
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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
Las cartas y los lienzos que cuentan el ascenso de Goya

La primera muestra del artista en Bilbao reúne en el Museo de Bellas Artes un centenar de piezas que retratan el ambiente del Madrid al que llega para convertirse en pintor del rey



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'Muchachos trepando a un árbol' (1791-1792), de Francisco de Goya. / MUSEO DEL PRADO

Tenía Goya un asunto pendiente con Bilbao, o quizá era Bilbao la que lo tenía con Goya. Fuera como fuese, la deuda queda saldada a partir de este miércoles: por fin el pintor llega a esta ciudad en la que no había estado y lo hace en forma de exposición: Goya y la corte ilustrada, un recorrido en paralelo por las dos vertientes del pintor: la humana y la de genio de la pintura, muy superior al resto de sus contemporáneos de los que también se exhiben obras en la muestra.

La parte humana corre a cargo de las 13 cartas de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos, 1828) a Martín Zapater, su amigo de la infancia, que se exhiben en la muestra del Museo de Bellas Artes de Bilbao y que funcionan como eje vertebrador de esta. En la caligrafía del pintor se pueden leer sus pensamientos, intereses, logros y las noticias que le da al compañero que dejó en Zaragoza y que le une con sus raíces, sus círculos de amigos y familiares. “Dime si la niña de Manuel se acuerda de mí”, escribe el artista el 27 de junio de 1781, y firma: “Tu Paco Goya”. En otra del 7 de julio de 1786 dice: “Martín mío, ya soy pintor del Rey”. Estas misivas forman parte de las 147 que pertenecen al Museo del Prado (prestador de 72, de las 96 piezas de la muestra): la correspondencia del artista aragonés a Zapater, la de este a Goya no se conserva. La lectura de las letras de tinta de este “genio” de la historia del arte -término que usa la comisaria de la exposición Manuela B. Mena, jefa de conservación del Pintura del siglo XVIII y Goya del Prado. Ella misma sabe que es un cliché pero explica que Goya verdaderamente lo merece junto con poquísimos más: “Rafael, Miguel Ángel, Tiziano, Rubens, Rembrandt, Velázquez...”- convierten al visitante en un voyeur que espía la vida de Goya en la corte.

De cómo era Madrid y el ambiente que se encontró en la ciudad el aragonés cuando llegó en 1775, hablan tanto sus obras como las de sus coetáneos. De las obras que se exponen, un tercio son de Goya, el resto de artistas contemporáneos como Mariano Salvador Maella, Francisco Bayeu, Luis Paret, Giandomenico Tiepolo... incluso, una mujer, algo nada habitual a finales del siglo XVIII: Francisca Ifiginea Meléndez, una miniaturista, pintora de cámara -“la misma categoría que Goya y con el mismo sueldo que él: 50.000 reales”, cuenta la comisaria-. La exposición, que hasta el 21 de enero se pudo disfrutar en CaixaForum de Zaragoza, tiene un apéndice como celebración de que por fin una monográfica de Goya pisa Bilbao: 11 retratos del pintor de Fuendetodos a personalidades de origen vasco o navarro tales como Francisco de Cabarrús, conde de Cabarrús o Juana Galarza de Goicoechea y Martín Miguel de Goicoechea...
 


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'Retrato de Martín Zapater' (1797), de Francisco de Goya. / MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

Entre Vista de Fuenterrabía, o la de Bermeo, de Paret (esta última recién adquirida), La pradera de San Isidro, de José del Castillo, o El paseo de las Delicias, de Bayeu, destacan inevitablemente las obras de Goya como La gallina ciega, El pelele (que hace sentir al espectador que una sala del museo bilbaíno se ha transformado en una del Prado) o los retratos de Carlos III, de Carlos IV y de su amigo Martín Zapater (que junto con el de Moratín son las dos únicas obras del aragonés que custodia el Bellas Artes de Bilbao). Es admirable su factura, su técnica económica, limpia y precisa -se puede seguir el trayecto de una pincelada con la mirada-. “Con menos consigue más que los demás”, asegura Mena. La intención que le da a los ojos de las refinadas damas cuando miran a los majos, o a los trabajadores de La vendimia mientras otros disfrutan de las uvas recogidas y la manera de retratar a los reyes realizados tras la Revolución Francesa son sutilezas solo dignas del de Fuendetodos.


elpais.com
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
'Goya y la corte ilustrada' acerca 96 obras del artista aragonés al Museo de Bellas Artes de Bilbao

Se trata de la primera exposición dedicada al pintor en la capital vizcaína



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Goya en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

La exposición 'Goya y la corte ilustrada', coorganizada por el Museo Nacional del Prado, la Fundación Bancaria La Caixa y el Museo de Bellas Artes de Bilbao se exhibe al público a partir de este miércoles y hasta el 28 de mayo en el Museo de Bellas Artes de la capital vizcaína, tras su paso por CaixaForum Zaragoza. La muestra reúne 96 obras, buena parte de las cuales (72, de las que 52 se corresponden con óleos y el resto, con documentación y artes decorativas) procede del Museo del Prado.

En rueda de prensa, el Museo de Bellas Artes ha señalado que a todas estas obras hay que sumarles los préstamos del Museo de Bellas Artes de Bilbao (nueve pinturas), así como del Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Zaragoza, la Fundación Colección Ibercaja, la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y diversas colecciones privadas.

Además del núcleo de lienzos y cartones de Goya, la exposición, comisariada por Manuela B. Mena y Gudrun Maurer, jefa de conservación y conservadora, respectivamente, del Área de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado, se completa con obras de otros pintores "relevantes" del siglo XVIII, como Luis Paret, Mariano Maella, José del Castillo, Luis Meléndez, Antonio Carnicero o Lorenzo Tiepolo, que contextualizan su trabajo y ponen de manifiesto la "genial originalidad" del aragonés. Asimismo, se ha añadido una correspondencia con Martín Zapater, además de miniaturas, estampas y varias piezas de artes decorativas.

Junto al "extenso" trabajo de restauración llevado a cabo con ocasión de la exposición, la investigación realizada aporta la presentación de un nuevo retrato y una miniatura de Martín Zapater, realizados por Goya y por Francisca Ifigenia Meléndez, respectivamente, y la atribución a Agustín Esteve de una copia de un retrato perdido que Goya realizó a Ramón Pignatelli.

En Bilbao también se ofrecen "novedades", como el lienzo Pantaleón Pérez de Nenín recién restaurado, al igual que la presentación contextualizada de la extraordinaria Vista de Bermeo de Luis Paret,recientemente adquirida por el museo.
Se trata de la primera exposición dedicada al pintor en Bilbao, por lo que se ha añadido una sección especial sobre la extensión de la corte al País Vasco entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, que incluye once personajes vascos y navarros y, entre ellos, los retratos del conde de Cabarrús o del marqués de San Adrián.

Tras formarse en Zaragoza e Italia, Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, 1828) se instaló en Madrid en 1775 y llegó a la corte de Carlos III para colaborar en los cartones para tapices con temas de caza para El Escorial. Su reconocimiento llegaría años después al ser nombrado, primero, pintor del rey (1786) y, más tarde, primer pintor de cámara (1799).

Pero a pesar de su éxito en la corte, Goya no interrumpió la relación con su Zaragoza natal. La correspondencia con Martín Zapater, amigo de infancia, ilustra en gran medida esa relación con su círculo de familiares y amigos, al tiempo que aporta información fundamental sobre su desarrollo profesional.

El préstamo extraordinario por parte del Prado de 13 cartas originales ofrece el contrapunto documental al Goya pintor de corte. Ésa es, precisamente, la tesis de esta exposición, que transita entre el éxito del pintor en las cortes de Carlos III y Carlos IV, y el recuerdo persistente de sus orígenes a través del contacto con sus íntimos.

elmundo.es
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
No cabe duda del mucho talento que desprenden sus obras tan llenas de misterio y elegancia
 



 
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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
El ‘goya’ con el que Franco quiso conquistar a Hitler

Un libro rastrea la peripecia de ‘La marquesa de Santa Cruz’



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La marquesa de Santa Cruz (1805), de Goya.

A lo largo de los siglos, a muchos mandamases se les ha ganado por el estómago. Pero Hitler se inclinaba por la dieta vegetariana y encima temía que lo envenenaran. Así que había que seducirle por otros medios. La vista, en su caso, como pintor frustrado, funcionaba, igual que su oído wagneriano. El arte fue una de sus grandes debilidades. Cuando Franco pensó que el líder nazi podría llegar a dominar el mundo, quiso complacerle. Para empezar, le regaló tres obras de Zuloaga, un artista que Hitler admiraba. Pero quería engatusarle con algo más: La marquesa de Santa Cruz, pintada por Goya… y algún greco. El alemán, por su parte, obsequió al dictador con un Mercedes último modelo.

Hasta hoy no había pasado de leyenda urbana. "Nada más allá del dicen, cuentan…", asegura Miguel Falomir, director del Museo del Prado. Pero a partir de ahora, son hechos probados, según el historiador Arturo Colorado Castellary. En Arte, revancha y propaganda (Cátedra), el catedrático de la Universidad Complutense ha seguido el rastro documental del episodio. “Una prueba más de la instrumentación del patrimonio que Franco hizo a su conveniencia. Lo utilizaba cuando le venía bien como arma de negociación secreta o como propaganda”, afirmó la pasada semana en Madrid.

La historia es rocambolesca y bastante confusa. “De ahí que solo podamos fiarnos del rastro documental”, comenta Colorado. Y no para probar el hecho, sino la intención. “Esta última queda clara”, añade el historiador. Para ir cortejando a Hitler, le envió tres obras de Zuloaga. Antonio Magaz, embajador en Berlín, se las entregó en julio de 1939. “Planeaba crear en la ciudad austriaca de Linz el Museo del Führer, la pinacoteca más grande del mundo. Y lo que más ilusión le hacía como obsequio eran las obras de arte”.

Franco fue tanteando entre expertos de su confianza qué más le podría gustar. Consultó, entre otros, al artista José María Sert. El dictador pretendía cambiar el goya, junto a un Apostolado del Greco —“obras de las que existían dos versiones”, apunta Colorado—, por el Patio de la Infanta, un conjunto monumental en poder de los alemanes. “Según el informe que elabora Enrique Valera, marqués de Auñón y encargado de las relaciones culturales franquistas, sobre la posible entrega del cuadro, Sert sostenía que este no podía considerarse entre las obras maestras de Goya”.

En esos años, La marquesa de Santa Cruz se encontraba en el Prado. Había regresado de Ginebra tras la evacuación de obras en la Guerra Civil y su futuro parecía dudoso. Los propietarios originales, la familia Silva, lo reclamaban, así que Franco mandó comprarla por un millón de pesetas (6.000 euros). Era la pieza perfecta para Hitler. No solo la mujer que servía de modelo estaba representada como símbolo de la música. En la lira que sostiene se aprecia un lauburu: icono vasco que se asemeja a la esvástica.

Marcha atrás

Pero Franco dudó. “Los acontecimientos de la guerra no le convencían”, dice Colorado. Finalmente se echó para atrás. “El régimen viró hacia la neutralidad y la obra quedó en manos de Félix Fernández Valdés, su propietario hacia el final de la II Guerra Mundial”. El bandazo del dictador se explica así: “Si bien lo adquirió para librarse de conflictos mediante el regalo, luego quiso deshacerse de él porque le incomodaba tener en el Prado un óleo que pudo acabar en manos de los nazis”, asegura el historiador.

Los herederos de Fernández Valdés lo vendieron en 1983 y lo sacaron ilegalmente del país. “A partir de ahí se inició un pleito a instancias del Gobierno español que, en cierto modo, marcó un hito”, comenta Falomir. “Lo lideró el despacho de abogados de Uría por encargo del entonces ministro de Cultura, Javier Solana. Sirvió para recuperar una obra fundamental y aumentar la autoestima del país, ganando un proceso en los tribunales internacionales”, agrega el responsable del Prado. No fue el único episodio que Franco utilizó política y diplomáticamente con el patrimonio como herramienta. Cuando los aliados empiezan a entrar en Francia, otro tesoro corría peligro: las obras del Louvre. “Se hallaban evacuadas en castillos al sur del país. Franco, por si el régimen de Vichy lo necesitaba, ofreció acoger las obras en España. Concretamente en el palacio de Riofrío, en Segovia”, afirma el catedrático. No se trataba de cualquier pieza. Allí pudieron recalar La Gioconda o la Victoria de Samotracia. Pero los franceses, amablemente, declinaron la invitación.


La Dama de Elche y una 'Inmaculada' de Murillo

Con la Dama de Elche, una Inmaculada de Murillo, las coronas visigodas del tesoro de Guarrazar y los documentos de Simancas recuperados a Francia tras pactar con el general Pétain, el franquismo instrumentalizó en su día una sonada campaña de propaganda. Todo desprendía un fuerte contenido simbólico para su armadura ideológica. “La Dama representa el símbolo íbero del inicio de la raza española. El cuadro de Murillo alude a ese dogma tan nacionalcatólico de la Inmaculada Concepción. Las joyas visigodas representan la historia de una conversión y los documentos de Simancas aluden a la época imperial”, dice Arturo Colorado. Referentes a santificar por el franquismo que prueban la tesis de su Arte, revancha y propaganda.

elpais.com
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
Los sueños de la razón:

Goya + Buñuel (Salas 10 y 11) Del 3 de octubre al 30 de diciembre de 2018



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El Gobierno de Aragón y la Fundación Ibercaja han organizado conjuntamente la exposición Goya y Buñuel. Los sueños de la razón.

La muestra reúne una cuidada selección de obras originales de ambos creadores aragoneses, que alcanzaron cotas excepcionales de creatividad en sus respectivas producciones pictóricas y cinematográficas.

El pintor Francisco de Goya y el cineasta Luis Buñuel son figuras culminantes que Aragón ha aportado a la historia de la cultura universal. En reconocimiento de ello, el Gobierno de Aragón y la Fundación Ibercaja, en colaboración con la Fundación Goya en Aragón y el Centro Buñuel Calanda, han organizado la exposición “Goya y Buñuel. Los sueños de la razón”. La muestra, comisariada por Amparo Martínez y José Ignacio Calvo, quiere poner de manifiesto que ambos poseyeron un enorme potencial creador, analizando el espíritu crítico y curioso que les permitió explorar las posibilidades del arte para cuestionar la realidad de sus propios contextos históricos.

http://www.museodezaragoza.es/los-s...on-goya-bunuel/
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
¿QUÉ ESTÁS LEYENDO?


Manuela Mena: “Para muchos es evidente que las cartas de Goya reflejan un amor homosexual”

La gran especialista desgrana la vida del artista a partir de varios libros clave. Es la invitada a ¿Qué estás leyendo?, con Berna González Harbour



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Ver vídeo de la entrevista

Manuela Mena es la invitada esta semana a ¿Qué estás leyendo?, el programa sobre libros que presenta Berna González Harbour en EL PAÍS Opinión. Mena es la gran autoridad sobre Goya en España y como tal ha comisariado la exposición que alberga el Museo de Bellas Artes de Bilbao Goya y la corte ilustrada, que exhibe cartas y lienzos del pintor. Actualmente es Jefa de Conservación del Área de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado.

Manuela Mena (Madrid, 1949) no solo repasa aquí sus libros preferidos sobre el genio zaragozano, sino que desgrana los mitos y leyendas que han acompañado al autor por encima de la realidad. Ni fue amante de la Duquesa de Alba ni de Leocadia Zorrilla, sostiene. Y si amó a alguien, dice, fue a Martín Zapater. Las cartas a su amigo de la infancia reflejan un sentimiento homosexual.

"Goya es una figura de una inteligencia superior, como Proteo, con tantos brazos... y del cual hay tan pocas noticias. Por eso hay tantas leyendas", afirma. "La idea del amor con la Duquesa de Alba es leyenda". La correspondencia de Goya a Martín Zapater, su amigo de la infancia en Zaragoza, dice, ofrece "una visión distinta de Goya, una amistad romántica pasada de todo, y eso en España es un tema tabú". Las cartas, algunas de ellas expuestas en Bilbao, se conocieron a mediados del siglo XIX a través del sobrino de Martín Zapater y se publicaron muy expurgadas. "Cuando se publicaron ya de forma completa se hicieron eco de que era una correspondencia muy íntima, pero no entraron en su naturaleza. Para mí era evidente que esta correspondencia se salía de la norma, y otras personas con las que hablé y que eran homosexuales me han dicho: es evidente, es una correspondencia homosexual". "En el siglo XVIII el tema era más libre que a finales del XIX, casi más cerca del mundo de nuestros días, de nuestros jóvenes, que dicen "yo soy fluido". Goya tiene a su mujer, con la que se casa por interés. Pero Martín Zapater es su afecto más profundo, la persona que más quiere, lo que los franceses llaman "amitié amoureux".


Estos son los libros que recomienda Manuela Mena:

- Francisco de Goya, Jeanninne Bâticle (Crítica).

- Goya y las mujeres, Natasha Seseña (Taurus).

- Goya, Robert Hughes (Galaxia Gutemberg).

- Del dominio público. Itinerarios de la carta privada, Roxana Pagés Rangel (Rodopi)

- Cartas a Martín Zapater, Francisco de Goya (Istmo).

- La duquesa de Alba musa de Goya. El mito y la historia, Manuela Mena-Gudrun Muhle-Maurer, (El Viso).

- El último carnaval: Un ensayo sobre Goya, Victor Stoichita-Anna María Coderch, (Siruela).



Publicado el 14 de abril de 2018 por  elpais,com
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
“En Goya los intereses económicos han sido y aún son muy fuertes”

Manuela Mena es la gran experta mundial en Goya y fue subdirectora del Museo del Prado durante 16 años. La carismática historiadora del arte, a la que no le tembló la mano para desatribuir ‘El coloso’, se jubila tras más de cuatro décadas de “servicio público”



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Manuela Mena, la gran experta en Goya y en pintura italiana de los siglos XVII y XVIII. / Jaime Villanueva

Manuela Mena (Madrid, 1949) protagonizó ayer por la mañana el que está llamado a ser su último acto en el Prado como “la mayor experta de la galaxia en Goya”, en palabras del presidente del Patronato, José Pedro Pérez-Llorca. Se celebraba la incorporación temporal al museo de La última comunión de San José de Calasanz (1819), la mejor pintura religiosa del maestro de Fuendetodos. En su intervención, Mena hizo una nueva demostración de su profundo conocimiento de Goya. Después, retornó a su despacho en el Casón del Buen Retiro para rematar algunos de los asuntos pendientes antes de que sea efectiva su jubilación después de más de 40 años de “servicio público”, como ella prefiere definir su trabajo en el Prado, donde llegó en 1974 para hacer prácticas y donde se incorporó en 1979 como parte de la plantilla.

Pregunta. ¿Había ya algunas mujeres en el equipo de conservación cuando llegó al museo o era usted una excepción?

Respuesta. Había varias: Rosa Donoso, Rocío Arnáiz, Gloria Fernández. Más de la que se pueda creer. El director en ese momento era Javier Salas y todos hacíamos de todo porque no había esas divisiones tan claras que hay ahora.
P. Pero usted es la única que llegó a ser subdirectora, el máximo cargo que una mujer ha ocupado en este museo.

R. Durante 16 años. Me nombró Javier Tusell, director general de Bellas Artes por entonces. Era un hombre muy moderno; no le asustaba nombrar a una mujer. Fernando Checa fue quien hizo una remodelación por la que desapareció la subdirección y, por tanto, mi cargo. Cambió las estructuras del Prado y se regularon las áreas.

P. ¿Por qué cree que usted no dio nunca el salto a la dirección? ¿Estaban todos más cualificados?

R. Ese es un asunto del que prefiero no hablar.

P. Es algo que siempre ha resultado chocante.

P. No hablaré de ello. Lo que sí le digo que para mí lo importante siempre ha sido estar vinculada al museo, poder investigar y estudiar dentro de él. Cuando tienes un nombramiento de ese tipo, es cierto que te tienes que ocupar de asuntos que poco tienen que ver con la investigación. Los cambios entonces eran dramáticos. Los directores duraban seis meses y después tenían que irse fuera del museo. En mi caso, cuando me quedo sin la subdirección me ofrecieron diferentes opciones, incluida la Academia de España en Roma. No quise y entonces me permitieron escoger un área. Elegí Goya y con él he seguido.

P. ¿Por qué Goya?

R. Estaba muy descuidado y poco estudiado. Predominaban más las leyendas sobre él que las verdades científicas.

P. Así hasta convertirse en experta galáctica, como dice el presidente del Patronato. Además de desmontar leyendas ha quitado usted atribuciones tan polémicas como la de El coloso.

R. Yo opino como historiadora. El que quiera seguir alimentando leyendas, que dan más dinero, que siga con ello. Las leyendas aumentan el precio de los cuadros, hacen que se vendan más libros o que se hagan películas. Yo no hago ese juego. Hay un movimiento de investigadores jóvenes que optan por el rigor y no por otros intereses. Hay quienes no saben ni hacer una cronología. Te encuentras con estudios supuestamente serios de Goya donde te dicen que un cuadro está hecho entre 1800 y 1820. Hay disparates y siempre interesados.

P. ¿Ha habido poco rigor histórico en el estudio de Goya?

R. Si te vas atrás, muchos de los que habían estudiado a Goya eran dealers y mercaderes que han intentado imponer sus criterios para conseguir beneficios. En Goya los intereses económicos han sido muy fuertes y lo siguen siendo. Tocar esos intereses podía ser peligroso. Tenías que liarte la manta a la cabeza y pensar que no estábamos en la Colombia de Escobar para dar tu opinión.

P. ¿Le dolieron las críticas que recibió al descatalogar El coloso?

R. No. Porque yo actué desde el conocimiento. El Prado es una fuente constante de sabiduría. Tenemos un taller que, sin exagerar, se puede decir que es el mejor del mundo, donde tú entras y estás a solas durante horas con un cuadro. Lo puedes estudiar a fondo y aprender todo de él. Además, en este museo somos todos un equipo en el que hablamos mucho entre nosotros. Ya no es como hace mucho tiempo, cuando un investigador ocultaba sus hallazgos. Aquí los compartimos.

P. ¿Esas confusiones interesadas han afectado a Goya más que a ningún otro?

R. A Goya, mucho. Pero también a Velázquez.

P. ¿Qué debemos pensar con cada nueva atribución a uno de los grandes maestros?

R. Que si lo dice el Prado, es verdad. Si la información viene de otro sitio, desconfiemos.

P. ¿Hubiera preferido seguir?

R. Tengo cosas pendientes. Sale el primer catálogo razonado de los dibujos de Goya. Me ocupo de la exposición que se le dedicará en el bicentenario y no creo que por jubilarme me impidan el paso al museo… En serio, haré muchas cosas. Como siempre.

P. Podrá ver más a la familia. ¿Cómo ha sido compaginar la vida profesional con su marido, el historiador y conservador británico Norman Rosenthal?

R. Viajando mucho entre Londres y Madrid. Ahora que nuestras dos hijas están viviendo en Londres con él, seré yo la que viaje. Aunque ya veremos cómo me lo ponen con el Brexit.

P. ¿Le preocupa?

R. Mucho. Temo que a los españoles nos afecte duramente.

P. ¿Escribirá sus memorias sobre el mundo del arte?

R. No las mías, pero puede que sí me dedique a escribir una historia personal del museo.

P. ¿Alguien tiene algo que temer?

R. No lo creo.


EL ‘GOYA’ MÁS RELIGIOSO Y LA PATRONA ALBORCH

Manuela Mena presentó ayer en el Prado el préstamo de La última comunión de san José de Calasanz, la pintura religiosa de Goya más evocadora, pintada en 1819, el mismo año de la inauguración del museo. En el patronato que siguió a la presentación se aprobó el nombramiento de Carmen Alborch, fallecida la semana pasada, como patrona a título póstumo de la institución. La propuesta recibió un apoyo unánime


Ángeles García / elpais.com


* Manuela Mena es doctora en Historia del Arte y experta en pintura italiana de los siglos XVII y XVIII, fue subdirectora entre 1981 y 1996, el máximo cargo que una mujer ha ostentado en la pinacoteca. Hasta ahora ha ocupado el cargo de jefa de Conservación de Pintura del Siglo XVIII y Goya. El lunes recibirá el Premio Fundación Amigos del Prado en homenaje a su carrera.
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
Goya ‘pierde’ seis dibujos en su catálogo razonado

El primer volumen del recuento definitivo de la obra sobre papel del pintor presenta dos nuevas atribuciones



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Alegoría de la Prudencia en el 'Cuaderno italiano'.

Toda investigación a fondo de la obra de un artista hace que emerja la esencia de su forma de crear y, a menudo, la personalidad del autor. En estos estudios científicos se suelen producir sorpresas sobre la autoría. A veces gratas y otras no tanto. Dos conservadores del Prado, Manuela Mena, máxima experta mundial en Goya, y José Manuel Matilla, jefe de Dibujos y Estampas del Prado, llevan cinco años trabajando en la investigación más importante realizada hasta ahora sobre el pintor de Fuendetodos. Este miércoles por fin se ha dado a conocer el primero de los cinco volúmenes dedicado al dibujo de Goya, un proyecto financiado por la Fundación Botín en el que se perfila el trazo más genial y personal del artista, “un coloso del arte occidental”, en palabras de Falomir.


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Carta de Goya a Martín Zapater.

Pero también sirve para poner orden en algunas atribuciones que se habían dado por buenas hasta la fecha. La mala noticia afecta a seis dibujos: un retrato del museo de Boston, dos de la Academia de Zaragoza, uno del Instituto Valencia de Don Juan, otro de un coleccionista particular y el San Francisco de Borja propiedad de El Prado. La parte positiva atribuye su autoría a un dibujo preparatorio para la Pradera de San Isidroy una carta dirigida a su íntimo amigo Martin Zapater encabezada por un corazón rodeado por una peculiar red de vasos sanguíneos. Esta carta, propiedad de un particular ha sido adquirida para el Prado por la Fundación Botín y la Asociación de Amigos del Prado. Se presentará al público el próximo martes y ha llamado la atención durante la presentación. ¿Abona esta misiva la teoría de la supuesta homosexualidad de Goya? Responde Manuela Mena: "Es imposible deducir nada de las cartas. Eran muy amigos pero nadie puede llegar más allá.  Se dice que un sobrino nieto eliminó las cartas más comprometidas pero yo opino que lo hizo por razones políticas, no sexuales".

Mil dibujos

El director del Prado, Miguel Falomir valoró la desatribución de uno de los dibujos propiedad del museo diciendo que cuando “las decisiones están bien argumentadas, se está poniendo en valor el contenido de la colección. Es bueno para todos. Además, perdemos uno (San Francisco de Borja), ganamos otro (el preparatorio de la Pradera) y sumaremos la carta”.

Cuando se hayan publicado los cinco volúmenes de los que consta el proyecto, se habrán examinado unos mil dibujos. En el estudio presentado en Santander, titulado Volumen II (el primero será el último y recogerá las conclusiones), sus 520 páginas analizan 76 dibujos, el Cuaderno Italiano con sus ilustraciones y 242 cartas. Están fechados desde la primavera de 1769 y la de 1771 hasta 1790, con ejemplos de sus libros de dibujos y los aguafuertes de los Caprichos. Escriben en el catálogo Virginia Albarrán, Juan Carrete Parrondo, José Manuel Matilla, Gudrun Maurer, Manuela B. Mena Marqués y Gloria Solache.


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Cabeza de ángel dibujada por Goya.

Los descubrimientos científicos de toda esta investigación, explican Mena y Matilla, certifican que Goya tenía una capacidad única a la hora de producir imágenes y que en algo tan personal como es el dibujo, ajeno a la pintura realizada por encargo, el artista volcaba todo su sentido del humor y su capacidad de innovación. El Cuaderno Italiano está lleno de pistas singulares, según adelanta Manuela Mena. “Allí vemos que, para él, la base de todo es el dibujo. En Italia aprende a buscar la perfección a través del estudio de la Anatomía. Es un artista rápido, increíble y preciso. Tanto a los 25 años como al final de su vida.”

José Manuel Matilla especifica que en el siempre polémico asunto de las desatribuciones, en el estudio se exponen los argumentos científicos, pero que los trabajos quedan abiertos a otras posibles aportaciones. “Todo queda reflejado en el catálogo razonado, incluido aquello que nosotros hemos considerado que no ha salido directamente de la mano del artista. No hacemos borrones en la historia”.

El análisis del Cuaderno italiano ha servido también para examinar los papeles y el tratamiento que de ellos hacía el artista. Faltan páginas, pero ello no ha sido un obstáculo para reconstruir la manera en la que las ordenaba, las filigranas con las que las remataba y otros muchos detalles que hablan de un mundo tan fantástico como riguroso.

¿Hay manera de recuperar esas páginas perdidas? Matilla responde que todo puede ser reconstruido pero que hay que tener mucho cuidado con quienes creen tener esas piezas. Cuenta que es frecuente la llamada de anticuarios o coleccionistas asegurando que tienen en su poder algunas de esas páginas perdidas. “No suele ser así. Muchas son recreaciones recientes o pertenecientes a otros artistas. No hay dudas cuando se trata de Goya”.

La conclusión de toda la obra, los cuatro volúmenes restantes, parece que se va a extender en el tiempo más allá del próximo año. Cuando se presentó el proyecto, en 2014, se habló de 2019 como fecha de entrega. No será así ni tampoco parece que le preocupe mucho a Javier Botín, presidente de la Fundación financiadora del proyecto, quien recuerda que desde hace dos décadas colaboran con el Prado para la investigación del dibujo español (Rosales, Solana, Murillo). Es un proyecto en el que originariamente participó Pérez Sánchez, director del Prado durante seis años, hasta su muerte, en 2010. “Recopilar, reproducir y estudiar cada uno de los dibujos de Goya ha sido para nosotros el ejemplo de como una institución privada puede colaborar con un ente público como el Prado. El resultado es una obra de referencia mundial”, asegura.


elpais.com / Ángeles García
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
La última comunión de san José de Calasanz de Goya en el Prado



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La última comunión de san José de Calasanz
Francisco de Goya
1819
Óleo sobre lienzo, 303 x 222 cm
Madrid, Colección Padres Escolapios
Cedido al Museo del Prado para exponerlo un año (30/10/2018 - 30/10/2019)

El Museo del Prado y la Fundación Amigos del Museo del Prado presentan La última comunión de san José de Calasanz, obra realizada por Goya que gracias a la colaboración de la Orden de las Escuelas Pías de la provincia de Betania, su propietaria, permanecerá en la sala 66 del edificio Villanueva como préstamo durante un año, prorrogable por otro.

La incorporación temporal de esta pintura a las colecciones del Museo adquiere una especial relevancia al tener lugar coincidiendo con la celebración de los doscientos años desde que éste abriera sus puertas en 1819, el mismo año en que fue pintada la obra. Su exhibición en el contexto de la mayor y más completa colección del artista permite profundizar en la esencia de su pintura, y de su arte en general, que revela  un profundo y excepcional conocimiento del ser humano y de sus tensiones, desgarros y padecimientos. Goya pone todo ellos de manifiesto en ese gran lienzo de altar, con el estudio de cada uno de los caracteres de la escena, que parecen prefigurar un tema clásico del mundo occidental, como es el de estudio de las tres edades del hombre, o el de la mansedumbre contra la violencia, o el de la luz y la sombra como metáfora de los actos y pensamientos de los protagonistas.

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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
El otro tesoro del Banco de España

La institución difundirá su desconocida colección de arte de más de 5.000 piezas en una nueva sala de exposiciones que abrirá en noviembre con una muestra sobre Goya



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Ver vídeo | LUIS MANUEL RIVAS

A 35 metros bajo tierra, una cámara acorazada guarda bajo el edificio de la plaza de Cibeles el tesoro del Banco de España: 5.400 lingotes de oro puro. En los pasillos y despachos del inmueble aguarda semiescondido otro tesoro, la parte más importante de la colección de arte que la institución ha ido acumulando desde su fundación en 1782: 5.337 piezas entre obras históricas (el 20%) y contemporáneas (80%). Por razones obvias, no es fácil acceder a la cámara del oro; tampoco admirar las pinturas y esculturas del conjunto.

La necesaria seguridad requerida para el edificio se hacía incompatible con el tránsito de visitantes. Pero los tiempos han cambiado y las políticas de puertas abiertas han llegado a una institución tan cerrada. A partir de noviembre el público podrá acceder, con el formato de las exposiciones temporales, al arte acumulado a lo largo de sus dos siglos de historia.

Yolanda Romero (Granada, 1962), conservadora de la Colección Banco de España desde hace cuatro años, se ha marcado ese objetivo. Por un lado, anuncia que después del verano se publicarán los primeros tres tomos del catálogo razonado de la colección. Los dedicados a pintura, dibujo, escultura y fotografía. Además, una nueva web institucional ofrecerá más de 1.800 obras catalogadas. Y para las exposiciones abiertas al público, se está terminando de acondicionar el espacio, ya conocido como “el chaflán de Cibeles” y que hoy es una habitación con muebles de oficina rotos, al que se accede directamente desde la plaza madrileña, sin que los visitantes tengan que pasar por las dependencias del banco.
 

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Yolanda Romero, conservadora de la Colección Banco de España, junto a tres grabados de Goya. CARLOS ROSILLO

La primera exposición, dedicada a Goya y a los orígenes de la colección Banco de España, estará comisariada por Yolanda Romero y Manuela Mena, gran especialista mundial en el pintor aragonés. Y tendrá como núcleo el conjunto excepcional de seis retratos de Goya encargados la naciente institución: Carlos III, Francisco de Cabarrús, José de Toro-Zambrano, el marqués de Tolosa, el conde de Altamira y Francisco Javier de Larumbe y Rodríguez. Para contemplar esos retratos, que los expertos sitúan entre la gran producción de la época de Goya, es necesario pasar los estrictos controles de seguridad y recorer las espectaculares galerías que conducen por los despachos del edificio construido por Eduardo Adaro y Severiano Sainz de Lastra a finales del XIX.

La mayor parte de la colección, más del 90%, está expuesta entre la sede central, el edificio de Alcalá 522, en Madrid, y las 15 sucursales que el organismo tiene repartidas por toda España. El núcleo duro de la parte histórica es el retrato, al igual que ocurre con instituciones del Estado como el Congreso o el Senado. “El planteamiento decorativo interior ha tratado de ser tan imponente como el edificio que lo contiene”, explica la conservadora. “El banco tenía que atraer a sus clientes potenciales y necesitaba una sede que simbolizara su poder”. Por eso, junto a las paredes y escalinatas de mármol de Carrara y las vidrieras de Mayer se suceden retratos de reyes y gobernadores firmados por Esquivel, Villegas, Madrazo o Goya.

Pero, seguramente, la parte más desconocida tiene que ver con el arte contemporáneo, que entra de manera muy notable en la institución durante la etapa de Luis Ángel Rojo, primero como subgobernador y luego como gobernador (1988 a 2000), y con José María Viñuela como conservador de la colección desde 1982. “Son años en los que la Administración busca la homologación de nuestro país con la Europa democrática y la cultura es un buen pasaporte para conseguir esa nueva imagen que se había deteriorado durante la dictadura”, reflexiona Romero.


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Fotografías de Alicia Martín. CARLOS ROSILLO

Así, adquieren obras de Antonio Saura, Manuel Millares, Manuel Rivera, Antoni Tàpies, Chillida, Oteiza, José Guerrero, Pablo Palazuelo, Equipo 57, Soledad Sevilla o Elena Asins. En compras sucesivas, se han ido incorporando casi todos los nombres relevantes del arte español de la segunda mitad del siglo XX.

La entrada del arte internacional llegó de la mano del euro. La sala de acceso a la espectacular biblioteca pública del banco acoge tres ejemplos de contemporáneo realizados por mujeres: un políptico de Elena Asins, dos fotografías de libros amontonados de Alicia Martín y un collage de Sara Ramo con aire totémico hecho con recortes del Financial Times.

La ampliación del edificio realizada en 2006 por Rafael Moneo es una prolongación muy respetuosa de la construcción original. Aquí están las salas de carácter institucional adornadas con los artistas más importantes de la transición: Barceló, Sicilia, Campano, García Sevilla, Quejido o Gordillo.

En los últimos tiempos, con un presupuesto no muy alto —unos 150.000 euros anuales—, el banco ha seguido aumentando su colección a base de encargos y compras en ferias como Arco. Uno de los últimos encargos lo realizó Jorge Ribalta, con una serie de fotografías con las que documenta las obras de restauración de la fachada finalizadas en 2018.

En las últimas compras se han ido colando las preocupaciones sociales y políticas de artistas más jóvenes como el brasileño Caio Reisewitz, de quien se expone una espectacular fotografía de un paisaje en el bosque de Managua (Río de Janeiro), una zona virgen en la que la naturaleza parece temblar ante la amenaza de la especulación. No menos impresionante es la fotografía de los portugueses João Maria Gusmão y Pedro Paiva en la que hablan del abismo a partir de unas manos que parecen recoger mercurio en vez de agua para lavarse el rostro o saciar la sed.


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Obra de Francesc Ruiz con los billetes emitidos en democracia. CARLOS ROSILLO

El dinero como inspiración se encuentra en muchas obras visibles en los corredores: un billete de 100 pesetas atado con un lazo medio deshecho, realizado por Mariano Fortuny, cuelga junto a una obra de Francesc Ruiz, un peculiar montaje de los billetes de la democracia diseñados por Cruz Novillo a petición del banco. Aunque la pieza más espectacular de este género es Zona euro, de Ignasi Aballí, con la que se unifican las cinco plantas del recorrido que hace el ascensor acristalado. Entre planta y planta, con recortes en los que se reconoce la tipografía de EL PAÍS, se pueden leer palabras como paro, población, ingresos, gastos, despidos o hipotecas seguidos de una cifra sin valor estadístico.

De Cristina Lucas se exhiben dos fotografía tituladas La cámara del tesoro, obra realizada en la famosa Cámara del Oro del banco. La artista retrata a los brillantes lingotes como un resto arqueológico.

Muy crítico con el sistema es el collage sobre cartón Contrato, de la hispanobrasileña Sara Ramo. Realizado en el contexto de la gran crisis de 2008, denuncia cómo millones de personas de todo el mundo se vieron atrapadas por las obligaciones derivadas de contratos de productos bancarios de carácter especulativo de los que no habían sido suficientemente informadas.

En la misma línea puede leerse la obra de Javier Baldeón ADN, DNI, Dinero; un conjunto de imágenes realizadas con las mismas técnicas antifalsificación de los billetes. El resultado es una inquietante similitud con la estructura del ADN que contiene las instrucciones genéticas del ser humano.

Son 809 pinturas, 153 esculturas, 369 dibujos, 405 fotografías, 2.753 estampas y 848 piezas de artes decorativas.


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Desde la izquierda, retratos del conde de Gausa, conde de Floridablanca y conde de Cabarrús, de Goya, en el Banco de España. CARLOS ROSILLO



elpais.con / Ángeles García
 




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Mensaje Re: GOYA (Francisco De Goya Y Lucientes) 
 
Los tres ‘goyas’ del exilio francés salen de su caja

Los retratos de la familia Adán de Yarza, que fueron embalados y mandados a París durante la Guerra Civil, se muestran por primera vez en público, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao



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Retratos de Ramona Barrachano, Bernarda Tavira y el hijo de esta, Antonio Adán de Yarza, por Francisco de Goya. MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

Dentro del museo, una caja de madera. Dentro de ese embalaje, tres lienzos. Y en el corazón de esta matrioshka, Goya. Tres pinturas que conservan los clavos y los bastidores originales. Nunca antes fueron restauradas, ni reenteladas, ni dañadas (a pesar del increíble periplo del conjunto). El último pincel que pasó por la superficie de los tres retratos fue el del genio aragonés, hasta que llegaron a manos de José Luis Merino, el restaurador del Museo de Bellas Artes de Bilbao. “Es muy poco frecuente encontrar pinturas de esta época sin restaurar. Es un estado de originalidad inédito”, ha comentado a este periódico Merino, que durante casi un año se ha dedicado a despejar la suciedad tras la que se ocultaban las piezas nunca vistas en público.

Para Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, es un hecho sin precedentes, un rescate histórico que, probablemente, quede en depósito en la sala dedicada a la guerra. Junto a los tres retratos, el director ha decidido colgar —con un acierto escenográfico sorprendente— la caja en que fueron transportados en 1937. Parece un tàpies. En la tapa, el número 10 con el que salieron del País Vasco huyendo de las bombas. "La caja se muestra abierta, como si acabaran de escaparse de su interior", comenta Zugaza, que ha presentado este viernes las tres obras en el museo bilbaíno después de un proceso de restauración que ha durado un año.

Es el mismo embalaje en el que permanecieron escondidas bajo el suelo de una de las camas del palacio de los Adán de Yarza, lejos de las miradas y del apetito del Ejército nazi que ocupó la casa de la familia vasca en Francia. Un milagro, sí, que se prolongó hasta hoy gracias a la privilegiada situación de los propietarios, que no han necesitado sacar a subasta estas joyas. Su intención ahora, explica Zugaza, es compartirlos con la sociedad vasca y conservarlos a la vista pública. Es la repatriación de las obras y el final del misterioso caso de los goyas vascos. El misterio cuenta la historia de los cuadros, la historia de España y de una familia, que ha tenido un "gesto ejemplar con la sociedad".

Nunca habían salido de los dominios de la familia Adán de Yarza, salvo su viaje de salvación organizado por el Gobierno vasco, desde el palacio de Zubieta de Ispaster (Bizkaia) a París, en un rescate similar al del tesoro artístico organizado por la República. Huyeron de las bombas con urgencia y nunca volvieron. El público los pudo conocer, un siglo y medio después de haber sido pintados y seis años antes de la Guerra Civil, en el suplemento cultural Blanco y Negro del Abc. La publicación entró en los salones de la burguesía y se encontraron con los retratos de Goya, que la experta Juliet Wilson-Bareau relaciona con la época gris del retrato de la familia de Osuna y con el cartón de La gallina ciega. Es la moda inglesa, la de esos sombreros gigantes, de plumas exuberantes, que también encontramos en uno de los personajes del cartón. “Hay una sintonía muy fuerte entre todos ellos”, comenta Zugaza.
De izquierda a derecha, Bibiñe Belausteguigoitia, viuda de José María Solano Gil-Delgado, marqués del Socorro; Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Miguel Zugaza, director del museo.


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De izquierda a derecha, Bibiñe Belausteguigoitia, viuda de José María Solano Gil-Delgado, marqués del Socorro; Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Miguel Zugaza, director del museo. TXETXU BERRUEZO

Xavier Bray, director de la Wallace Collection de Londres, señala que el vínculo de todas estas obras —de finales de los años ochenta del siglo XVIII— está en los fondos empleados. Grises y vacíos, que potencian las figuras. El de la madre, Bernarda Tavira, más pequeño y de primer plano, es más parecido al de su hijo, Antonio Adán de Yarza, con un fondo distinto al de su esposa, Ramona Barrachano, en el que el artista ejecuta una solución que recuerda al Pablo de Valladolid, de Velázquez. Para Bray esta es la época en la que Goya más se acerca a Mengs.
Los primeros retratos de Goya

La familia se desplazó desde el palacio de Zubieta al estudio del pintor, al poco de formar matrimonio: Antonio tenía el título y Ramona, viuda, el dinero. En ese momento, Goya atraviesa una profunda crisis de encargos en Zaragoza, porque la Iglesia le había cerrado el grifo a sus servicios. Gracias al rechazo, mira a la burguesía y encuentra en el retrato a miembros de esta clase social  una salida a su situación y regala una etapa gloriosa en la historia de la pintura española. "Estos tres cuadros forman parte de los orígenes del Goya retratista, cuando entra en un mundo maravilloso al ser testigo de la sociedad burguesa", apunta Zugaza.

Cuando las pinturas llegaron al museo carecían de marco y su aspecto era "descuidado", señala el restaurador en su informe, de acceso libre. “Sin embargo, presentaban un buen aspecto de conservación general y se encontraban prácticamente intactas, lo que resultó muy sorprendente”. A pesar del paso del tiempo, sorprendentemente la tensión de los lienzos es la óptima, dos siglos y medio después. La restauración consistió en la limpieza y la corrección de las deformaciones del soporte y los rotos del retrato de Bernarda Tavira, que guardaba una sorpresa: una etiqueta de papel autógrafa de Goya fijada en el reverso.


elpais.com
 




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