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Curiosos Pigmentos En Pinturas Famosas
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Mensaje Curiosos Pigmentos En Pinturas Famosas 
 
Orina de vaca en 'La joven de la perla'

Y el marrón de polvo de momia egipcia en La Libertad guiando al pueblo, de Delacroix... También hay sangre y otros fluidos humanos en las grandes obras de la pintura

Las vacas indias usadas para conseguir el amarillo morían en semanas. Y hasta un pigmento pudo matar a Napoleón



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Hay un chascarrillo popular que dice que los hombres sólo podemos distinguir siete colores a primera vista, mientras que las mujeres pueden distinguir hasta 29 tonalidades diferentes. Aunque esa pequeña ocurrencia de la guerra de los sexos tiene un fundamento científico cuestionable, lo cierto es que existe una vasta cantidad de tonos y colores en la casi infinita paleta que ofrece la naturaleza y los pintores tienen una mayor sensibilidad hacia ellos. Y el mercado no ha parado de ofrecer nuevos productos a unas mentes ansiosas de nuevos matices.

A lo largo de los siglos, los mejores artistas han participado en una lucha continua por obtener aquellos tintes que les permitiesen reproducir con la mayor fidelidad posible la imagen que tenían en mente o delante de los ojos y que no conseguían encontrar en su paleta. Y a veces, para conseguir ese tono exacto, no dudaban en recurrir a materiales de lo más sorprendentes y que hoy nos arrancan una mueca de asombro o incluso de repulsión. Y les garantizo que he dejado fuera de este relato los materiales y fluidos más escabrosos, así que si les apetece, antes de seguir leyendo, echen su mente a volar. Sí, con eso que está pensando algún chiflado también ha fabricado pintura.

Quizás en este momento piensen que estoy exagerando. Que no puede ser para tanto. Por eso he escogido cuatro obras populares que probablemente ya conozcan y en las que se ha usado algún pigmento, digamos, peculiar y que les va a sorprender sin duda. [De todo ello se dan detalles en el reciente libro An Atlas of Rare & Familiar Colour, de Atelier Éditions ]


La joven de la perla


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ORINA DE VACA. Johannes Vermeer usaba el amarillo indio que le traían los mercaderes holandeses

Es una de las obras maestras de Johannes Vermeer y una de las pinturas más conocidas de la escuela holandesa del siglo XVII. La muchacha de este retrato del genio holandés luce un bonito vestido de tonos amarillos que sin embargo quizás tenga una historia algo repulsiva. A lo largo del siglo XVII los pintores holandeses empezaron a usar un color amarillo traído de la India por los mercaderes de la Compañía Neerlandesa de las Indias Orientales, cuyo nombre comercial era amarillo indio. Era mucho más intenso que el amarillo ocre que se usaba en Europa y cuando le daba el sol arrancaba unos bonitos reflejos brillantes imposibles de lograr de otra manera. El amarillo indio venía en los barcos de la Compañía en forma de pequeñas bolas terrosas de unos 100 gramos y su composición era un misterio para los europeos, pero no así para los habitantes de Monghyr (India), que conseguían el rico tono amarillento con un montón de vacas y muchas hojas de mango.

En realidad, esas hojas de mango eran lo único que comían estas vacas, junto con grandes cantidades de agua. Cuando las vacas orinaban, los campesinos secaban la orina al sol y con el residuo que quedaba confeccionaban las pequeñas bolas terrosas que más tarde manipularían alegremente los confiados pintores occidentales sin saber de su procedencia. La parte oscura de esta industria era que la alimentación en exclusiva con hojas de mango provocaba malnutrición e intoxicaciones graves a la vacas, que caían muertas a las pocas semanas, por lo que la administración colonial británica acabó prohibiendo esta práctica en 1908 por inhumana. Hoy en día ustedes pueden encontrar el amarillo indio en las tiendas especializadas, pero ya no tiene nada que ver con la receta original.


La Libertad guiando al pueblo


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POLVO DE MOMIA. El famoso lienzo de Delacroix es uno de los iconos del arte del siglo XIX. Usó huesos molidos.

El famoso lienzo de 1830 de Delacroix es uno de los iconos del arte del siglo XIX, pero el vibrante mensaje de libertad y revolución que transmite el cuadro se ve un poco enturbiado cuando se descubre que el humo marrón que envuelve por el fondo la escena y los ropajes de los caídos en primer plano están confeccionados con restos humanos. Con polvo de momia machacada, para ser exactos. Popular desde el siglo XVI, la mezcla de los huesos molidos y de los betunes empleados para embalsamar los cuerpos dotaban a la pasta resultante, llamada marrón momia, de unos tonos únicos y muy apreciados, porque permitía hacer brillos, sombreados y resultaba muy práctico para -adviertan la ironía- conseguir el tono exacto de la carne humana.

Sin embargo presentaba una serie de problemas. En primer lugar, su calidad variaba enormemente de una partida a otra, en función del origen de la momia y de su estado de embalsamamiento. Y por otra parte los restos de grasa humana en la mezcla hacían que la pintura se cuartease con el paso del tiempo. Además, a medida que transcurrían los años cada vez resultaba más difícil conseguir la materia prima para fabricar el marrón momia. Después del descubrimiento en el siglo XVII de necrópolis masivas con miles de cuerpos embalsamados, no sólo humanas sino también de perros, gatos, cocodrilos y muchos más animales considerados sagrados por los antiguos egipcios, se había desatado un floreciente mercado de momias. Los cuerpos se compraban en lotes o al peso, no sólo para hacer pintura con ellos sino para otros muchos y variados usos, como hacer papel con las vendas viejas, como medicamento en forma de polvillo o para diversión de la sociedad victoriana (desenvolver una momia era un evento común en las fiestas elegantes) e incluso como combustible para las locomotoras del incipiente sistema ferroviario egipcio. Al fin y al cabo era más fácil hacerse con dos docenas de momias que su equivalente en madera en las zonas desérticas.

Si quiere conseguir usted marrón momia está de suerte, ya que todavía se fabrica. Claro que es mediante otro procedimiento en el que de las momias sólo hay el nombre y ya no se usan restos humanos. «Hoy se puede obtener prácticamente cualquier tono imaginable mediante métodos químicos modernos», me dice José Tapia, uno de los mayores expertos españoles en pinturas y pigmentos. «Aunque no es descartable que en algún sitio se sigan produciendo con las viejas recetas y de forma artesanal, pero sería tan sólo para un mercado residual o de meros curiosos».


Rojo de sangre


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SANGRE. El artista neoyorkino Jordan Eagles adorna con sangre de vaca sus obras.

El rojo es sin duda uno de los colores más vibrantes y llamativos y está asociado cultural e históricamente con la sangre. A lo largo de los siglos los artistas usaron diversas materias primas para conseguir este color, desde arcillas ocres hasta extracto de cochinilla, que no es más que el polvo resultante de pulverizar miles de pequeños bichitos bastante feos. (Este método es aún relativamente común hoy en día, por cierto, así que si le dan asco los insectos procure no pensar demasiado en esto cuando se ponga esa bonita camiseta roja que tiene en el armario).

A nadie se le había pasado por la cabeza utilizar sangre para conseguir color rojo, entre otras cosas porque la oxidación de la misma dejaría un desagradable tono achocolatado negruzco a las pocas horas, hasta que llegó Jordan Eagles. El artista neoyorquino, cuyas obras se cotizan a unos precios elevadísimos, quería hacer una serie de obras que «representasen las raíces de la carga emocional de la vida, y que la pintura comercial normal no conseguía reflejar» según el propio autor. Así que se fue a los mataderos de Chinatown y compró bidones de sangre con los que estuvo experimentando en su estudio durante meses hasta conseguir desarrollar un método secreto que permite que la sangre utilizada como pintura conserve su aspecto y color aunque pasen los años sobre el lienzo. Así que ya sabe, si quiere adornar con un par de litros de sangre de vaca el salón de su casa, busque al galerista más cercano y dígale que le consiga un Jordan Eagles a buen precio.


Napoleón y el verde mortal


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ARSÉNICO Y ÁCIDO. En 1807, el pintor francés Jaques-Louis David reflejó el poder y la egolatría del emperador.

Bonaparte entendía como pocos el valor de la propaganda y por eso Jaques-Louis David pintó numerosos cuadros del militar corso. Uno de ellos es La Consagración, de 1807, un monumento a la egolatría de Napoleón y la muestra al mismo tiempo del enorme poder que había llegado a acumular el francés.

Unos años antes, sobre 1800, se había presentado en Viena un nuevo color, el verde de Schweinfurt, que tenía una gran resistencia a la luz y además daba unas tonalidades intensas y raras, por lo que de inmediato se volvió todo un éxito comercial en Europa. Casi todos los pintores lo sumaron a sus paletas, entre ellos Jacques-Louis David, que en 1807 lo utilizaría en pequeñas cantidades para pintar la obra que le tenía consumido en ese momento. La alfombra que pisa Napoleón en la escena y varios detalles del fondo están realizados con este material.

Sin embargo, el verde de Schweinfurt tenía un pequeño problema...y es que era terriblemente tóxico. Estaba compuesto de acetoarseniato de cobre, una sustancia que se obtiene precipitando con arsénico y posteriormente tratándolo con ácido. El mismo Napoleón que aparece orgullosamente representado en La Consagración de Jacques-Louis David lo comprobaría en sus propias carnes unos cuantos años más tarde, cuando fue hecho prisionero por los ingleses. La casa en la que vivía en su destierro en la isla de Santa Helena tenía algunas habitaciones bellamente cubiertas con un florido papel en tonos verdes que había sido confeccionado con... lo han adivinado, verde de Schweinfurt. Ya fuera parte de un maquiavélico plan de sus captores ingleses o por puro azar, el hecho es que, según muchos expertos, Napoleón murió envenenado por el contacto cotidiano con esas paredes cubiertas de arsénico (de ahí que su cadáver tuviese unos niveles altísimos de este metal). El verde de Schweinfurt fue prohibido en 1880, demasiado tarde para el emperador francés, aunque siempre nos quedará la duda de que si mientras se envenenaba lentamente respirando en su cuarto pensaba en algún momento en el maravilloso cuadro que David había pintado de él en toda su gloria, sin sospechar la relación mortal que había entre ambos hechos.

Así que a partir de ahora cada vez que contemplen una obra de arte expuesta en un museo den un paso atrás y piensen durante un momento en que quizás lo que están contemplando tiene una oscura historia detrás o por lo menos mucho más de lo que se ve a simple vista. Aunque, claro está, siempre se ha dicho que la belleza tiene un precio...


elmundo.es
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
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Mensaje Re: Curiosos Pigmentos En Pinturas Famosas 
 
Muy educativo tu aporte, gracias. Excelente!
 



 
marlonweber Enviar mensaje privado
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