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Museo De Bellas Artes De Bilbao
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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Las cartas y los lienzos que cuentan el ascenso de Goya

La primera muestra del artista en Bilbao reúne en el Museo de Bellas Artes un centenar de piezas que retratan el ambiente del Madrid al que llega para convertirse en pintor del rey



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'Muchachos trepando a un árbol' (1791-1792), de Francisco de Goya. / MUSEO DEL PRADO

Tenía Goya un asunto pendiente con Bilbao, o quizá era Bilbao la que lo tenía con Goya. Fuera como fuese, la deuda queda saldada a partir de este miércoles: por fin el pintor llega a esta ciudad en la que no había estado y lo hace en forma de exposición: Goya y la corte ilustrada, un recorrido en paralelo por las dos vertientes del pintor: la humana y la de genio de la pintura, muy superior al resto de sus contemporáneos de los que también se exhiben obras en la muestra.

La parte humana corre a cargo de las 13 cartas de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 – Burdeos, 1828) a Martín Zapater, su amigo de la infancia, que se exhiben en la muestra del Museo de Bellas Artes de Bilbao y que funcionan como eje vertebrador de esta. En la caligrafía del pintor se pueden leer sus pensamientos, intereses, logros y las noticias que le da al compañero que dejó en Zaragoza y que le une con sus raíces, sus círculos de amigos y familiares. “Dime si la niña de Manuel se acuerda de mí”, escribe el artista el 27 de junio de 1781, y firma: “Tu Paco Goya”. En otra del 7 de julio de 1786 dice: “Martín mío, ya soy pintor del Rey”. Estas misivas forman parte de las 147 que pertenecen al Museo del Prado (prestador de 72, de las 96 piezas de la muestra): la correspondencia del artista aragonés a Zapater, la de este a Goya no se conserva. La lectura de las letras de tinta de este “genio” de la historia del arte -término que usa la comisaria de la exposición Manuela B. Mena, jefa de conservación del Pintura del siglo XVIII y Goya del Prado. Ella misma sabe que es un cliché pero explica que Goya verdaderamente lo merece junto con poquísimos más: “Rafael, Miguel Ángel, Tiziano, Rubens, Rembrandt, Velázquez...”- convierten al visitante en un voyeur que espía la vida de Goya en la corte.

De cómo era Madrid y el ambiente que se encontró en la ciudad el aragonés cuando llegó en 1775, hablan tanto sus obras como las de sus coetáneos. De las obras que se exponen, un tercio son de Goya, el resto de artistas contemporáneos como Mariano Salvador Maella, Francisco Bayeu, Luis Paret, Giandomenico Tiepolo... incluso, una mujer, algo nada habitual a finales del siglo XVIII: Francisca Ifiginea Meléndez, una miniaturista, pintora de cámara -“la misma categoría que Goya y con el mismo sueldo que él: 50.000 reales”, cuenta la comisaria-. La exposición, que hasta el 21 de enero se pudo disfrutar en CaixaForum de Zaragoza, tiene un apéndice como celebración de que por fin una monográfica de Goya pisa Bilbao: 11 retratos del pintor de Fuendetodos a personalidades de origen vasco o navarro tales como Francisco de Cabarrús, conde de Cabarrús o Juana Galarza de Goicoechea y Martín Miguel de Goicoechea...
 

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'Retrato de Martín Zapater' (1797), de Francisco de Goya. / MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

Entre Vista de Fuenterrabía, o la de Bermeo, de Paret (esta última recién adquirida), La pradera de San Isidro, de José del Castillo, o El paseo de las Delicias, de Bayeu, destacan inevitablemente las obras de Goya como La gallina ciega, El pelele (que hace sentir al espectador que una sala del museo bilbaíno se ha transformado en una del Prado) o los retratos de Carlos III, de Carlos IV y de su amigo Martín Zapater (que junto con el de Moratín son las dos únicas obras del aragonés que custodia el Bellas Artes de Bilbao). Es admirable su factura, su técnica económica, limpia y precisa -se puede seguir el trayecto de una pincelada con la mirada-. “Con menos consigue más que los demás”, asegura Mena. La intención que le da a los ojos de las refinadas damas cuando miran a los majos, o a los trabajadores de La vendimia mientras otros disfrutan de las uvas recogidas y la manera de retratar a los reyes realizados tras la Revolución Francesa son sutilezas solo dignas del de Fuendetodos.


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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
'Goya y la corte ilustrada' acerca 96 obras del artista aragonés al Museo de Bellas Artes de Bilbao

Se trata de la primera exposición dedicada al pintor en la capital vizcaína



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Goya en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

La exposición 'Goya y la corte ilustrada', coorganizada por el Museo Nacional del Prado, la Fundación Bancaria La Caixa y el Museo de Bellas Artes de Bilbao se exhibe al público a partir de este miércoles y hasta el 28 de mayo en el Museo de Bellas Artes de la capital vizcaína, tras su paso por CaixaForum Zaragoza. La muestra reúne 96 obras, buena parte de las cuales (72, de las que 52 se corresponden con óleos y el resto, con documentación y artes decorativas) procede del Museo del Prado.

En rueda de prensa, el Museo de Bellas Artes ha señalado que a todas estas obras hay que sumarles los préstamos del Museo de Bellas Artes de Bilbao (nueve pinturas), así como del Museo de Arte de Ponce en Puerto Rico, el Museo de Zaragoza, la Fundación Colección Ibercaja, la Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País y diversas colecciones privadas.

Además del núcleo de lienzos y cartones de Goya, la exposición, comisariada por Manuela B. Mena y Gudrun Maurer, jefa de conservación y conservadora, respectivamente, del Área de Pintura del siglo XVIII y Goya del Museo Nacional del Prado, se completa con obras de otros pintores "relevantes" del siglo XVIII, como Luis Paret, Mariano Maella, José del Castillo, Luis Meléndez, Antonio Carnicero o Lorenzo Tiepolo, que contextualizan su trabajo y ponen de manifiesto la "genial originalidad" del aragonés. Asimismo, se ha añadido una correspondencia con Martín Zapater, además de miniaturas, estampas y varias piezas de artes decorativas.

Junto al "extenso" trabajo de restauración llevado a cabo con ocasión de la exposición, la investigación realizada aporta la presentación de un nuevo retrato y una miniatura de Martín Zapater, realizados por Goya y por Francisca Ifigenia Meléndez, respectivamente, y la atribución a Agustín Esteve de una copia de un retrato perdido que Goya realizó a Ramón Pignatelli.

En Bilbao también se ofrecen "novedades", como el lienzo Pantaleón Pérez de Nenín recién restaurado, al igual que la presentación contextualizada de la extraordinaria Vista de Bermeo de Luis Paret,recientemente adquirida por el museo.
Se trata de la primera exposición dedicada al pintor en Bilbao, por lo que se ha añadido una sección especial sobre la extensión de la corte al País Vasco entre finales del siglo XVIII y principios del siglo XIX, que incluye once personajes vascos y navarros y, entre ellos, los retratos del conde de Cabarrús o del marqués de San Adrián.

Tras formarse en Zaragoza e Italia, Francisco de Goya (Fuendetodos, Zaragoza, 1746 - Burdeos, 1828) se instaló en Madrid en 1775 y llegó a la corte de Carlos III para colaborar en los cartones para tapices con temas de caza para El Escorial. Su reconocimiento llegaría años después al ser nombrado, primero, pintor del rey (1786) y, más tarde, primer pintor de cámara (1799).

Pero a pesar de su éxito en la corte, Goya no interrumpió la relación con su Zaragoza natal. La correspondencia con Martín Zapater, amigo de infancia, ilustra en gran medida esa relación con su círculo de familiares y amigos, al tiempo que aporta información fundamental sobre su desarrollo profesional.

El préstamo extraordinario por parte del Prado de 13 cartas originales ofrece el contrapunto documental al Goya pintor de corte. Ésa es, precisamente, la tesis de esta exposición, que transita entre el éxito del pintor en las cortes de Carlos III y Carlos IV, y el recuerdo persistente de sus orígenes a través del contacto con sus íntimos.

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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
La Diputación de Bizkaia destina 5,5 millones al Guggenheim y 1,6 al Bellas Artes

El Museo Vasco y el de Reproducciones Artísticas recibirán 1,4 millones



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Edificio del Museo Bellas Artes de Bilbao.

La Diputación de Bizkaia contribuirá este año a financiar la actividad ordinaria de los Museos Guggenheim y Bellas Artes de Bilbao con 7.182.000 euros.

Así lo ha dado a conocer hoy la institución foral en un comunicado en el que especifica que el Guggenheim Bilbao recibirá 5.515.000 euros, mientras que el Bellas Artes se llevará 1.667.000 euros, 212.000 euros más que en 2017.

El Museo Vasco de Bilbao, que incluye en su colección un notable conjunto de materiales etnográficos y se encuentra en la actualidad en un proceso de reforma de sus instalaciones y el Museo de Reproducciones Artísticas de Bilbao recibirán este año 1.460.000 euros.

elmundo.es
 




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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
El Museo de Bellas Artes reúne 110 obras de su colección en una muestra para conmemorar su 110º aniversario

El Museo de Bellas Artes de Bilbao acogerá desde este miércoles y hasta el próximo 17 de septiembre la exposición '110 Años 110 Obras', que reúne, en su 110º aniversario, una selección de obras de su colección, que cuenta con obras de autores como Lucas Cranach el Viejo, El Greco, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Orazio Gentileschi, Francisco de Goya, Joaquín Sorolla, Paul Gauguin, Ignacio Zuloaga, Francis Bacon, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies o Miquel Barceló.



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Aburto, Sangredo, Martínez y Zugaza ante el Museo de Bellas Artes. / MUSEO DE BELLAS ARTES

Web del museo

La exposición ha sido presentada este martes, en una rueda de prensa, por el director del Museo, Miguel Zugaza, el alcalde de Bilbao y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, Juan María Aburto, el presidente de la BBK, Xabier Sagredo, y el director general de BBK, Gorka Martínez. El Bellas Artes cumplirá el próximo 5 de octubre sus primeros 110 años de vida, en los que ha reunido "una colección de reconocida calidad con un desarrollo enciclopédico y una cronología principal que se extiende desde el siglo XIII hasta el XX", han explicado sus responsables.

Actualmente, está compuesta actualmente por más de 14.000 obras de arte. El museo cuenta en su colección con 1.621 son pinturas, 489 esculturas, 884 piezas de artes decorativas y 11.152 obras sobre papel, además de cerca de 3.000 obras en depósito. Entre los autores que reúne, destacan Lucas Cranach el Viejo, Martin de Vos, El Greco, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Orazio Gentileschi, Francisco de Goya, Joaquín Sorolla, Mary Cassatt, Paul Gauguin, Ignacio Zuloaga, Francis Bacon, Eduardo Chillida, Antoni Tàpies o Miquel Barceló, entre otros muchos. Además, el museo conserva, con más de 4.000 obras, "la más amplia representación de artistas vascos", desde los pintores Adolfo Guiard, Darío de Regoyos o Aurelio Arteta hasta los escultores Jorge Oteiza y Eduardo Chillida, pasando por las más recientes realizaciones de la nueva escultura vasca, han recordado sus responsables.

Con motivo de este 110º aniversario, expondrá en orden cronológico 110 obras -entre pinturas, esculturas y una videocreación-, seleccionadas con el objetivo de "mostrar los principales núcleos de interés de la colección, sus maestros antiguos, modernos y contemporáneos". Tal y como explica el director del museo Miguel Zugaza en el texto del catálogo editado para la muestra, "la selección responde a un criterio de calidad, sin duda, pero también a la intención de describir un panorama lo más completo posible según un criterio histórico y geográfico". La muestra abrirá sus puertas este miércoles, 9 de mayo, y podrá visitarse hasta el 17 de septiembre. Según ha indicado el Museo, el itinerario comienza con "ejemplos significativos" del Románico catalán del siglo XIII, la talla en madera policromada Majestad de Cristo en la Cruz y las dos tablas que representan los episodios de El arca de Noé y el Descendimiento. Le siguen, ya en el siglo XV, "los ecos del Gótico internacional" en el llamado Maestro de la Piedad y Pere Nicolau.

El gótico hispanoflamenco está representado por Bartolomé Bermejo, el Maestro de San Nicolás y Diego de la Cruz. A continuación, se presentan el Renacimiento y el Manierismo de los siglos XVI y XVII con obras de los flamencos Jan Mandijn, Ambrosius Benson, Martin de Vos, Hans Vredeman de Vries, Jan Gossart, Antonio Moro y Frans Pourbus el Joven, y de los hispanos Luis de Morales, Alonso Sánchez Coello o Juan Pantoja de la Cruz. La pintura de Lucas Cranach el Viejo completa la visión de la escultura renacentista alemana, mientras que "la figura excepcional" de El Greco se concreta en dos pinturas. En el recorrido del siglo XVII, el Barroco español está representado "al más alto nivel" por Francisco de Herrera el Viejo, Pedro Orrente, Juan Ribalta, José de Ribera, Francisco de Zurbarán, Bartolomé Esteban Murillo, Juan de Arellano y Claudio Coello.

Los acompañan ejemplos de la pintura del Barroco europeo a cargo de los italianos Orazio Gentileschi y Domenico Piola, y del flamenco Anton van Dyck. Por su parte, los nuevos géneros de la pintura en la Edad Moderna, como el paisaje o la pintura de género tienen reflejo en los cuadros de los holandeses Jacob Isaacksz van Ruisdael y Pieter Fransz de Grebber. El siglo XVIII señala "la persistencia del estilo naturalista en la escuela española" a través de las obras de Luis Meléndez y Francisco de Goya, representado por los dos retratos de Martín Zapater y Leandro Fernández de Moratín, han apuntado desde el Museo.

También se exhibe la obra de Luis Paret y Alcázar Vista de Bermeo, recientemente adquirida gracias a las aportaciones de los Amigos del Museo. Además a la obra de Goya, la colección del museo ofrece otros ejemplos de la retratística española del siglo XIX, con pinturas de Vicente López y Federico de Madrazo. El itinerario expositivo incorpora al colectivo de los artistas vascos que en siglo XIX y primeras décadas del XX "ve surgir en Bilbao un incipiente escenario artístico" con voces como la de Eduardo Zamacois, Anselmo Guinea o Juan de Barroeta. Según avanza el siglo, han indicado los responsables de la muestra, se irán conociendo las novedades de la pintura francesa, en especial del fauvismo en Francisco Iturrino y, sobre todo, del impresionismo, en la obra de Adolfo Guiard, Darío de Regoyos y en el contrapunto internacional de Mary Cassatt.


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Una de las obras de la exposición.

Además, el realismo tiene en el costumbrismo de Joaquín Sorolla a "uno de sus mejores representantes". La huella de la Generación del 98 se refleja en la pintura de Ignacio Zuloaga, Hermen Anglada-Camarasa, Gustavo de Maeztu, los Zubiaurre y los Arrúe, Juan de Echevarría y Julián de Tellaeche, mientras que nuevos temas derivados de las transformaciones sociales y económicas se ven reflejados con pintores como Isidre Nonell, José Gutiérrez Solana, Aurelio Arteta, Joaquín Torres García, Daniel Vázquez Díaz o Agustín Ibarrola. La muestra continúa Paul Gauguin, cuya temprana presencia en la colección, como la de Paul Sérusier, "da testimonio del efervescente panorama artístico del Bilbao de comienzos del siglo XX", han apuntado desde el Bellas Artes.

A partir de este momento, surgen diferentes propuestas de las vanguardias del siglo XX y artistas como Jean Metzinger, Robert Delaunay, María Blanchard, Antonio de Guezala, Óscar Domínguez y Nicolás de Lekuona trabajaron en la órbita del cubismo, el futurismo o el surrealismo. Le siguen la generación de pintores y escultores interesados en la abstracción y en las nuevas formas de la figuración contemporánea, entre ellos Francis Bacon, Antoni Tàpies, Pablo Palazuelo, Antonio Saura, Karel Appel, Julio González, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, Rafael Balerdi o Eduardo Arroyo.

La selección de 110 obras se cierra con el trabajo de Ángel Bados, Miquel Barceló y Sergio Prego, tres artistas "plenamente activos en el panorama artístico actual y que nos adentran en nuestra más estricta contemporaneidad", han destacado desde el Bellas Artes. Con motivo de la muestra, se ha editado una publicación conmemorativa, en euskera, español, inglés y francés, que incluye reproducciones y comentarios realizados por especialistas en los temas o artistas representados, y un texto a cargo del director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miguel Zugaza. De forma paralela al curso de la exposición, en los próximos meses el museo continuará acometiendo la reforma museográfica del edificio antiguo, que se desarrollará a lo largo del verano.

20minutos.es




 

La gestión de Miguel Zugaza en el Prado fue magnífica a lo largo de muchos años..., y ahora en el Bellas Artes de Bilbao, su tierra, igualmente está siendo magistral. Revitalizando las instalaciones del museo y organizando nuevas exposiciones, con el colofón del 110º aniversario con los ricos fondos del propio museo.
 




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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Con la A de Arte y la B de Bilbao

El museo de la ciudad se renueva y reordena su colección permanente agrupando las obras en un diccionario de conceptos ideado por el escritor Kirmen Uribe



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'San Pedro en lágrimas' (1655), de Murillo, visto a través de la obra 'Caja metafísica por conjunción de dos triedros' (1958-1959), de Oteiza, en la exposición 'ABC. El alfabeto del Museo de Bilbao'. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

Hay comisarios policiales y artísticos. Comisarios políticos y comisarios de la Unión Europea. Y luego están los comisarios literarios. Kirmen Uribe (Ondarroa, Bizkaia, 1970) pertenece, por encargo del Museo de Bellas Artes de Bilbao, a esta última clase. El escritor firma la exposición con la que la institución celebra sus 110 años, y que hoy inaugura el Rey. La muestra ofrece un recorrido por 305 obras de la colección permanente que se reordenan rompiendo con la cronología para abrazar la fe del diccionario: guían la visita 31 vocablos en español, euskera, francés e inglés, repartidos en orden alfabético por las salas del edificio neoclásico del museo, levantado en 1945 en el céntrico parque de Doña Casilda.

El recorrido de ABC. El alfabeto del Museo de Bilbao comienza, y ahí Uribe lo tuvo fácil, por las palabras Arte y Bilbao. Un cuadro de Gauguin protagonizado por unas lavanderas y una cabra, auténtico hito de la colección, se relaciona en la primera sala con otros motivos cabríos: el préstamo de una plaqueta de la cueva guipuzcoana de Ekain de 12.000 años de antigüedad, y unos garabatos chamánicos de Joseph Beuys. En la segunda, la ciudad aparece representada en sus variadas formas y soportes, desde la idealización a la cruda realidad, y desde la pintura a la fotografía.

Después vienen conceptos como Citoyen (ciudadano en francés), Iron (hierro, en inglés), Kirol (deporte, en euskera) o Yo. También hay salas dedicadas a colores (azul y negro), a la lluvia (con los lúcidos dibujos de Eguillor) o a la madre (figura central en la sociedad vasca). Y si no le salen las cuentas de las 28 letras del alfabeto castellano (contada la elle) y las 31 salas de exposición es porque se han añadido tres dígrafos que solo existen en euskera: TS (HuTS, choque), TX (ETXe, casa) y TZ (BikoiTZ, doble); tres maneras de decir la che cuyas sutilezas de pronunciación traen de cabeza a los estudiantes del idioma.

Segunda reforma

La muestra, que podrá verse hasta el 2 de junio de 2019, sirve además al director del museo, Miguel Zugaza, para presentar una reforma museográfica que ha mantenido cerrado el edificio antiguo durante tres semanas. Es su segunda intervención. Al final de su primera etapa como director del centro (1996-2001), inauguró la ampliación del arquitecto Luis María Uriarte, que alteró la fisonomía del conjunto y la circulación entre ambos edificios (el viejo y el nuevo, de 1970). Aquello coincidió con la época en la que los bilbaínos andaban asimilando la llegada del Guggenheim a una ciudad en la que hasta entonces museo solo había uno: el de Bellas Artes. Después, Zugaza pasó 15 años como director del Prado para volver en 2017 a casa (que no es exactamente Bilbao, sino la localidad vizcaína de Durango).


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El comisario literario Kirmen Uribe (izquierda) y Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao. FERNANDO DMINGO- ALDAMA

La intervención presentada ayer, en la que repite el arquitecto Uriarte, no es tan profunda como aquella de la transición entre siglos. Aunque lo cambia todo a primera vista. Se han renovado las marqueterías, recuperado entradas de luz natural y cubierto los suelos de mármol negro con vetas blancas con unos nuevos de madera. Además, las paredes se han sacudido el color caoba para lucir un gris en la frontera con el blanco y los techos del piso superior se elevan 80 centímetros. El efecto, que ha costado lograr algo menos de un millón de euros, resta solemnidad a la visita y permite contemplar con otros ojos lo visto decenas de veces antes. La desprejuiciada colocación de las obras, que retomará los criterios cronológicos el verano que viene, hace el resto. “Ahora se las ve más contentas a las pinturas”, sentenció ayer Uribe ante la contemplación conjunta de un cuadro de bertsolaris de Zubiaurre y una de las características explosiones de color de Delaunay.

Retiradas las vendas tras el lifting, el museo reabrirá sus puertas mañana, tal día como el 5 de octubre de 1908, en el que se reunió por primera vez la Junta del Patronato de la institución en un Bilbao al que la prosperidad de la belle époque había convertido en uno de los principales escenarios artísticos de España. Y entre adquisiciones de la diputación y donaciones de bancos, industriales y navieros fue formándose una colección que arranca en el Románico catalán del siglo XIII, cuenta con notables incursiones en la pintura flamenca y el barroco italiano, y tiene grecos, zurbaranes, goyas y sorollas, un gauguin, un bacon, un mary cassatt, una amplia representación de la escuela vasca de pintura del XX, así como a toda la constelación escultórica que gira en torno a los astros Chillida y Oteiza.

La sala del Vacío

Ese es el material con el que ha contado Uribe, que ha desarrollado su trabajo con Zugaza, un conservador del museo y la pareja de artistas que firma el montaje (Edu López e Isabel Román). También han echado una mano los escultores Txomin Badiola y Ángel Bados, flamante premio Nacional, que cuenta con obra en el recorrido y se ha encargado de colocar en la sala del Vacío una caja metafísica de Oteiza frente a un murillo. La muestra se acompaña de un catálogo de alto contenido literario en el que se cita a Eliade, a Calvino o a Knausgard. El tomo lo ha financiado la Fundación BBK para que sea repartido gratis a quienes compren una entrada al museo durante el mes de octubre.

Uribe, que aún arrastraba cierto jet lag, llegó el lunes de Nueva York (acaso como un personaje de su novela, Bilbao-New York-Bilbao, que le valió el Nacional de Narrativa en 2009). Allí disfruta desde principios de septiembre de una beca en la Biblioteca de la ciudad estadounidense. Cada día acude a un despacho (que en 2017 ocupó la cuentista americana Lorrie Moore) para escribir su nueva obra: una historia inspirada en una antigua bibliotecaria de la institución con una cierta derivada bilbaína.

Como imaginará cualquiera que haya querido encerrar un caudal de información en el formato del glosario, Kirmen Uribe ha tenido que hacer alguna pirueta que otra para dar con ciertas letras. ¿Cómo cubrir si no la Ñ? La respuesta está en la sala Ñabar, palabra en euskera de escaso uso. Se traduce aquí por multicolor. Eso sí, Uribe defendió que tampoco se ha llegado al extremo de retorcer conceptos: le habría encantado poner una sala más allá del género bajo el epígrafe Queer, pero la colección, con su punto inevitablemente conservador, no daba para tanto. En su lugar, ha optado por Quiet (Tranquilo).


elpais.com
 




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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Alfabeto del Museo de Bellas Artes de Bilbao

El centro vasco ha requerido del escritor Kirmen Uribe 31 términos, en un breve ensayo, que agrupan las obras de su colección



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Tras echar las cuentas a partir de su 110º aniversario, exhibió el Museo de Bellas Artes de Bilbao otras tantas obras de su colección; ahora ha dado la palabra al alfabeto de cuatro idiomas —euskera, castellano, francés e inglés— con las 31 letras que componen su respectivo abecedario, en este caso requiriendo del escritor vasco Kirmen Uribe otros tantos términos, explicados en un breve ensayo, a través de cuyo sentido se agrupan las obras de su colección. Al fin y al cabo "cuenta" y "cuento" se unifican mediante el verbo "contar", que tiene una dimensión aritmética y narrativa.

Podría tratarse este procedimiento de reordenar visualmente la colección de la institución como un simple juego de ingenio, pero, a mi parecer, el empeño tiene mucha más miga para un museo de corte histórico, que enlaza la prehistoria con la actualidad. En primer lugar, porque rompe con la inercia de considerar sus fondos como algo cerrado, pero también —y sobre todo—, en segundo, porque refrescar la contemplación de una obra de arte exige mirarla de una forma diferente, con esa segunda visión que ahonda su sentido. Desde esta perspectiva, los aparentemente inocuos números y palabras quiebran con su temporalidad la yerta placidez de objetos espaciales, una operación muy oportuna para vivificar la visión de su eventual observador.

A este respecto, se suele hablar del peligro de que los museos se reifiquen, dando la sensación de que basta una sola visita para saber qué contienen, cayendo de esta manera en la alienación de que siempre habrá nuevos turistas para que cunda la savia de ese primer y único descubrimiento. De todas formas, para evitar esta atonía, los museos suelen organizar exposiciones temporales, pero a costa de fosilizar sus respectivas colecciones permanentes. También es cierto que la instalación de estas últimas suelen, muy de vez en cuando, revisarse, pero casi siempre respondiendo a un mismo patrón, como si la vida, la historia y el arte no estuvieran continuamente modificándose en función de circunstancias imprevisibles. Antes, por el contrario, hay que sacudirse la modorra de lo consuetudinario, ante la exhibición de un arte que jamás admite ser solo pasado, porque este está continuamente variando en función del presente, su renovada mirilla.
Los museos públicos se crearon en nuestra era y no pueden permitirse abandonar el destino de sus obras a ningún modelo obsoleto, porque, además de las funciones tradicionalmente asignadas, como conservar, cuidar y exhibir sus fondos, deben lograr que sus visitantes vean lo de siempre cada vez como si fuera su primer contacto. Quizás el catálogo de su patrimonio no pueda variar constantemente su contenido, pero ese maravilloso viaje interminable que propone el arte encuentra su clave mágica en replantear el modo de las relaciones entre las obras que posee y el espectador.

En el caso que ahora nos ocupa, el de la instalación titulada Alfabeto del Museo de Bellas Artes, su comisario, Kirmen Uribe, ha acertado de lleno demostrando que, en efecto, una imagen artística puede producir mil o un millón de palabras: las que su autor nos presta ejemplarmente para la imprescindible conversación íntima que todos nosotros necesitamos al afrontar el arte. En este sentido, el Museo de Bellas Artes de Bilbao se ha convertido en un auténtico museo de vanguardia, que no es solo el que exhibe lo nuevo, sino el que renueva nuestra forma de mirar.


Francisco Calvo Serraller / elpais.com
 




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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
La escultura ‘Bilbao’, de Richard Serra, vuelve al Museo de Bellas Artes

La obra del escultor estadounidense retorna a su lugar de origen por su "especial significado"



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La escultura 'Bilbao', de Richard Serra, en el Museo Bellas Artes de Bilbao. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

El Museo de Bellas Artes de Bilbao ha recibido en donación la escultura Bilbao (1983), de Richard Serra (San Francisco, Estados Unidos, 1939), cedida en memoria de Martín García-Urtiaga y Mercedes Torrontegui por sus nietos. Es una obra de especial significado en la historia del museo y para la ciudad de Bilbao, ya que fue realizada in situ en 1983 por Richard Serra, "uno de los mejores escultores del siglo XX". Dos formas repetidas de distinta medida, y de más de 9 y 7 toneladas de peso respectivamente, se sitúan una sobre otra en un equilibrio de apariencia inestable.

En 1983 se celebró en el Museo de Bellas Artes de Bilbao la exposición Correspondencias. 5 arquitectos, 5 escultores, comisariada por Carmen Giménez, y por el escultor Juan Muñoz. La muestra ponía de manifiesto las relaciones entre la arquitectura y el arte del momento, y para ello reunía proyectos de diez artistas de vanguardia: cinco arquitectos -Emilio Ambasz, Peter Eisenman, Frank O. Gehry, Léon Krier y el estudio Venturi, Rauch & Scott Brown- y cinco escultores -Eduardo Chillida, Mario Merz, Richard Serra, Joel Shapiro y Charles Simonds-.

Richard Serra localizó los bloques de acero que necesitaba para su obra en una siderurgia de Avilés (Asturias) y culminó el proceso de creación en el propio espacio del museo. Bilbao se compone de dos lingotes de acero apoyados uno sobre otro, materializando, de esta manera, las cuestiones que por entonces Serra manejaba como intrínsecas a la práctica escultórica: la masa, el peso y el equilibrio.

Tras la clausura de la exposición, la obra permaneció en el exterior del museo durante dos años, hasta que fuera adquirida por el coleccionista Plácido Arango y trasladada a Madrid. Años más tarde, en 2001, regresó al museo para ser exhibida temporalmente, iniciando el programa La Obra Invitada, que formó parte de las actuaciones inaugurales tras la última reforma y ampliación de las instalaciones.

Serra, de ascendencia española, apoyó dos bloques rectangulares de acero uno encima del otro en un equilibrio de apariencia inestable, y representó así su idea de Bilbao, "una ciudad donde prima el acero, maciza, entera, como un bloque de difícil equilibrio". El regreso de la obra tiene un "especial significado" para el centro expositivo bilbaíno, según sus responsables.

El acto de entrega de la obra se ha celebrado este pasado miércoles con la presencia del alcalde de Bilbao y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, Juan Mari Aburto; la curator del Museo Guggenheim, Nueva York y presidente del Patronato y Comité Científico del Museo d`arte della Svizzera italiana en Lugano, Carmen Giménez; la conservadora del Museo de Bellas Artes de Bilbao, Miriam Alzuri, y el director del ciatdo museo, Miguel Zugaza.

La donación ahora de la obra, en memoria de Martín García-Urtiaga y Mercedes Torrontegui por sus nietos, concluye el itinerario histórico de una escultura que "nació en Bilbao y que cobra en Bilbao todo su sentido, como testigo de las vicisitudes superadas hasta llegar a formar parte de la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao a través de un ejemplar mecenazgo", han destacado los responsables del museo.


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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
El Bellas Artes de Bilbao prevé invertir 22 millones en una ampliación

El museo lanzará un concurso internacional de arquitectos para crecer 8.000 metros cuadrados entre la sede actual (5.000) y un edificio auxiliar



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Miguel Zugaza, a la derecha, este miércoles tras la presentación del nuevo plan estratégico del Museo de Bellas Artes de Bilbao. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

El Museo de Bellas Artes de Bilbao cumple 110 años con la vista puesta en modernizarse y crecer. El nuevo Plan Estratégico hasta 2022 prevé invertir 22 millones de euros para lograr alcanzar una cifra estable de 300.000 visitantes anuales, aumentar un 10% su grado de autofinanciación para llegar hasta el 50% de su presupuesto y lograr 4.000 asociados como Amigos del Museo, además de la ampliación de sus instalaciones en 8.000 metros cuadrados que sumará a los actuales 11.000.

La ampliación se acometerá en base a la adquisición de un edificio auxiliar de 3.000 metros y a la ampliación de otros 5.000 metros de la sede actual, donde se prevé la reordenación urbana del edificio para realizar la apertura de nuevos accesos, principalmente hacia la plaza Euskadi, donde se ubica la Torre Iberdrola.

El Bellas Artes no quiere quedarse atrás. Busca circular a la misma velocidad que el nuevo Bilbao que ha emergido tras la transformación urbanística y de servicios que ha propiciado otro museo, el Guggenheim. La privilegiada ubicación del viejo museo a unos 250 metros del que diseñó Frank Gehry, hace factible un crecimiento que propicie sinergias de visitantes entre ambas instituciones. Al nuevo edificio auxiliar, situado fuera del actual emplazamiento, se trasladaría el depósito de obras de arte, el archivo, la biblioteca y un nuevo Centro de Estudios y de Documentación de Arte Vasco, denominado Arteder.

La dirección del museo lanzará a principios de 2019 un concurso internacional de arquitectos con una dotación de 160.000 euros para seleccionar a los estudios que empiecen a lanzar las ideas y cerrar finalmente un proyecto de ejecución de 45 meses. El director de la pinacoteca, Miguel Zugaza, cree que la ampliación puede resultar atractiva para arquitectos de prestigio, después de que ya hayan dejado su sello en Bilbao otros como Gehry, Cesar Pelli, con la Torre Iberdrola, Philippe Stark en el Azkuna Zentroa, Norman Foster con el metro, o Calatrava con el aeropuerto y el puente, o las torres de Isozaki.

Se trataría de liberar y habilitar en total unos 5.000 metros cuadrados para ampliar la superficie expositiva y crear nuevos accesos al museo. Zugaza ha señalado que su objetivo no es "ser más populares y que nos visiten más, sino que vengan públicos más diversos". En ese sentido ha remarcado que la pinacoteca no se va a centrar solo en "las visitas presenciales", sino que va a impulsar y mejorar la parte on line y la web del museo.

El nuevo Plan Estratégico 2019-2022 contempla dos grandes intervenciones: la reordenación de la estructura organizativa y el organigrama del museo y la propia intervención en el terreno de la ampliación de su infraestructura.

Zugaza ha señalado que, desde el objetivo de disponer cada año de "un presupuesto creciente", el museo va a dividir sus fondos en tres nuevas áreas de conservación de sus colecciones: Arte Antiguo, Arte Moderno y Obra sobre Papel, y Arte Contemporáneo y Audiovisual.

En el terreno artístico, el museo persigue "equilibrar" la importancia de cara al visitante de las exposiciones temporales y las exhibiciones de la colección propia que alcanza en la actualidad los 14.000 objetos.

Asimismo se van a ampliar y actualizar esos fondos propios con la adquisición de arte actual, principalmente de creadores vascos, porque el museo tiene "vocación de contar la historia del arte, también hasta la actualidad", ha señalado Zugaza.

Además de esas adquisiciones, el museo va a incorporar en su nueva etapa las bibliotecas y archivos personales de tres críticos y expertos de arte recientemente fallecidos, Xabier Sáenz de Gorbea, Francisco Calvo Serraller y Rosa Queralt.

Tras la toma de posesión de Unai Rementeria como nuevo presidente del patronato, que releva a Juan Mari Aburto, el museo ha dado también a conocer las principales cifras que maneja para el cierre del actual ejercicio 2018. Según sus previsiones, cerrará este año en torno a los 250.000 visitantes y los 2 millones de euros en ingresos propios. Para financiar los más de 22 millones que se invertirán en el plan estratégico, se van a solicitar dos créditos, uno para cada intervención (ampliación y edificio auxiliar) a sufragar entre las instituciones que constituyen el patronato.

Entre los objetivos de su programación artística, la pinacoteca se ha marcado como prioridad "dar mayor relevancia a los fondos propios, al arte vasco, el arte realizado por mujeres y la progresiva incorporación de nuevas expresiones artísticas, sobre todo las audiovisuales".

Respecto al posible cierre del museo durante las obras, Zugaza ha adelantado que afrontar cierres temporales de en torno a un año y medio. Aunque para esta situación, el museo estudia realizar exposiciones temporales en otros emplazamientos. Por metros cuadrados, los 8.000 metros de la ampliación se dividirían en 1.500 para la colección permanente, 2.000 para el espacio dedicado a las exposiciones temporales, 1.500 para los depósitos, otros 1.000 para la atención al visitante, 1.000 más para el Centro de Estudios Arteder y la biblioteca y 500 para oficinas y el espacio educativo.


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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Foster y Moneo competirán por la reforma del Bellas Artes de Bilbao

Nieto Sobejano, Bjarke Ingels Group, el noruego Snohetta y el japonés Sanaa Jimusho, les acompañan en la carrera



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Miguel Zugaza, a la derecha, este miércoles tras la presentación del nuevo plan estratégico del Museo de Bellas Artes de Bilbao. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA

La parrilla ya está conformada. Seis grandes de la arquitectura, entre ellos los Premios Pritzker Norman Foster y Rafael Moneo, tienen ahora tres meses para diseñar la ampliación del museo de Bellas Artes de Bilbao, que quiere afrontar el futuro con un espacio renovado, y 8.000 metros más. La reforma pasa por la adquisición de un edificio auxiliar de 3.000 metros y la ampliación de otros 5.000 metros de la sede actual, que reordenará sus accesos para integrarse de forma más decidida en la plaza Euskadi, donde se ubica La Torre Iberdrola.

El Bellas Artes quiere aprovechar las ventajas de estar situado a apenas 250 metros del otro museo que ha propiciado la transformación urbanística de Bilbao, el Guggenheim. Al nuevo edificio auxiliar, situado fuera del actual emplazamiento, se trasladaría el depósito de obras de arte, el archivo, la biblioteca y un nuevo Centro de Estudios y de Documentación de Arte Vasco, denominado Arteder. La idea ganadora será proclamada entre el 22 y 29 de julio.

El jurado encargado de seleccionar a los estudios de arquitectura se ha reunido este lunes bajo la presidencia del director de la centenaria pinacoteca, Miguel Zugaza, y ha hecho pública la selección entre los 57 aspirantes. El estudio del reconocido arquitecto británico y Premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2009, Norman Foster, el autor del Metro de Bilbao en la década de los 90 del pasado siglo competirá con el internacionalmente galardonado arquitecto navarro Rafael Moneo, Premio Pritzker (equivalente al Nobel de Arquitectura) en 1996. Moneo, como Foster, tiene experiencia en Bilbao, donde ha dejado su sello en la zona de Abandoibarra. En la ribera de la Ría levantó la Biblioteca de la Universidad de Deusto. Foster se presenta en una UTE con Partners Ltd y LMUriarte Arkitectura SLP.

Rafael Moneo se presenta, sin embargo, en solitario al concurso, al igual que el estudio del arquitecto madrileño Nieto Sobejano, premiado con la medalla Alvar Aalto, concedida por el Museo dedicado al famoso diseñador finlandés, y autor, entre otros proyectos, del Palacio de Congresos de Zaragoza y el Centro de Creación Contemporánea de Andalucía.

El estudio ganador se llevará un premio de 30.000 euros, mientras que los otros 5 finalistas recibirán una contraprestación económica de 20.000 euros cada uno por su participación. La redacción final del proyecto estará dotada con unos honorarios de 1.577.000 euros. Según el calendario que maneja el Museo, se prevé que las obras de reforma y ampliación comiencen entre marzo y abril de 2021, que tengan una duración estimada de 18 meses y que estén concluidas y se puedan inaugurar entre septiembre y octubre de 2022. El proyecto de ampliación cuenta con un presupuesto total de 18 millones de euros.

arquitecto danés Bjarke Ingels. Suyos son los proyectos acabados del Pabellón de Dinamarca en la Expo 2010 de Shangai (China), la torre Beach and Howe de Vancouver (Canadá) y en construcción del Nuevo Museo Tamayo, de Ciudad de México, la Biblioteca Nacional de Astana (Kazajistán) y la Kaufhauskanal, Hamburgo (Alemania).

El quinto estudio internacional elegido es el noruego Snohetta, fundado en 1989 por Inge Dahlman, Berit Hartveit, Johan Johan Ostengen, Alf Haukeland y Vanko Varbanov, entre otros profesionales noruegos. Se trata de una reconocida firma internacional de arquitectura, paisajismo y diseño con sede en Oslo, responsable, entre otras obras, de la Biblioteca de Alejandría, en Egipto; la Opera de Oslo, en Noruega; el Museo de Arte Moderno de San Francisco y un restaurante sumergido en Lindesnes (Noruega).

El último estudio elegido es el japonés Sanaa Jimusho, fundado por la arquitecta Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, quienes han sido distinguidos con el Premio Pritzker de Arquitectura en 2010. Este estudio japonés es responsable del proyecto de ampliación o reforma de numerosas instituciones museísticas como el Instituto Valenciano de Arte Moderno, el de Arte Contemporáneo de Sidney (Australia), el de Arte Moderno de Nueva York y la instalación del Pabellón de Japón para la Bienal de Venecia en el año 2000.

Publicado el 8 de abril de 2019 por elpais.com




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Los tres ‘goyas’ del exilio francés salen de su caja

Los retratos de la familia Adán de Yarza, que fueron embalados y mandados a París durante la Guerra Civil, se muestran por primera vez en público, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao



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Retratos de Ramona Barrachano, Bernarda Tavira y el hijo de esta, Antonio Adán de Yarza, por Francisco de Goya. MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

Dentro del museo, una caja de madera. Dentro de ese embalaje, tres lienzos. Y en el corazón de esta matrioshka, Goya. Tres pinturas que conservan los clavos y los bastidores originales. Nunca antes fueron restauradas, ni reenteladas, ni dañadas (a pesar del increíble periplo del conjunto). El último pincel que pasó por la superficie de los tres retratos fue el del genio aragonés, hasta que llegaron a manos de José Luis Merino, el restaurador del Museo de Bellas Artes de Bilbao. “Es muy poco frecuente encontrar pinturas de esta época sin restaurar. Es un estado de originalidad inédito”, ha comentado a este periódico Merino, que durante casi un año se ha dedicado a despejar la suciedad tras la que se ocultaban las piezas nunca vistas en público.

Para Miguel Zugaza, director del Museo de Bellas Artes de Bilbao, es un hecho sin precedentes, un rescate histórico que, probablemente, quede en depósito en la sala dedicada a la guerra. Junto a los tres retratos, el director ha decidido colgar —con un acierto escenográfico sorprendente— la caja en que fueron transportados en 1937. Parece un tàpies. En la tapa, el número 10 con el que salieron del País Vasco huyendo de las bombas. "La caja se muestra abierta, como si acabaran de escaparse de su interior", comenta Zugaza, que ha presentado este viernes las tres obras en el museo bilbaíno después de un proceso de restauración que ha durado un año.

Es el mismo embalaje en el que permanecieron escondidas bajo el suelo de una de las camas del palacio de los Adán de Yarza, lejos de las miradas y del apetito del Ejército nazi que ocupó la casa de la familia vasca en Francia. Un milagro, sí, que se prolongó hasta hoy gracias a la privilegiada situación de los propietarios, que no han necesitado sacar a subasta estas joyas. Su intención ahora, explica Zugaza, es compartirlos con la sociedad vasca y conservarlos a la vista pública. Es la repatriación de las obras y el final del misterioso caso de los goyas vascos. El misterio cuenta la historia de los cuadros, la historia de España y de una familia, que ha tenido un "gesto ejemplar con la sociedad".

Nunca habían salido de los dominios de la familia Adán de Yarza, salvo su viaje de salvación organizado por el Gobierno vasco, desde el palacio de Zubieta de Ispaster (Bizkaia) a París, en un rescate similar al del tesoro artístico organizado por la República. Huyeron de las bombas con urgencia y nunca volvieron. El público los pudo conocer, un siglo y medio después de haber sido pintados y seis años antes de la Guerra Civil, en el suplemento cultural Blanco y Negro del Abc. La publicación entró en los salones de la burguesía y se encontraron con los retratos de Goya, que la experta Juliet Wilson-Bareau relaciona con la época gris del retrato de la familia de Osuna y con el cartón de La gallina ciega. Es la moda inglesa, la de esos sombreros gigantes, de plumas exuberantes, que también encontramos en uno de los personajes del cartón. “Hay una sintonía muy fuerte entre todos ellos”, comenta Zugaza.
De izquierda a derecha, Bibiñe Belausteguigoitia, viuda de José María Solano Gil-Delgado, marqués del Socorro; Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Miguel Zugaza, director del museo.


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De izquierda a derecha, Bibiñe Belausteguigoitia, viuda de José María Solano Gil-Delgado, marqués del Socorro; Unai Rementeria, diputado general de Bizkaia y presidente de la Fundación Museo de Bellas Artes de Bilbao, y Miguel Zugaza, director del museo. TXETXU BERRUEZO

Xavier Bray, director de la Wallace Collection de Londres, señala que el vínculo de todas estas obras —de finales de los años ochenta del siglo XVIII— está en los fondos empleados. Grises y vacíos, que potencian las figuras. El de la madre, Bernarda Tavira, más pequeño y de primer plano, es más parecido al de su hijo, Antonio Adán de Yarza, con un fondo distinto al de su esposa, Ramona Barrachano, en el que el artista ejecuta una solución que recuerda al Pablo de Valladolid, de Velázquez. Para Bray esta es la época en la que Goya más se acerca a Mengs.
Los primeros retratos de Goya

La familia se desplazó desde el palacio de Zubieta al estudio del pintor, al poco de formar matrimonio: Antonio tenía el título y Ramona, viuda, el dinero. En ese momento, Goya atraviesa una profunda crisis de encargos en Zaragoza, porque la Iglesia le había cerrado el grifo a sus servicios. Gracias al rechazo, mira a la burguesía y encuentra en el retrato a miembros de esta clase social  una salida a su situación y regala una etapa gloriosa en la historia de la pintura española. "Estos tres cuadros forman parte de los orígenes del Goya retratista, cuando entra en un mundo maravilloso al ser testigo de la sociedad burguesa", apunta Zugaza.

Cuando las pinturas llegaron al museo carecían de marco y su aspecto era "descuidado", señala el restaurador en su informe, de acceso libre. “Sin embargo, presentaban un buen aspecto de conservación general y se encontraban prácticamente intactas, lo que resultó muy sorprendente”. A pesar del paso del tiempo, sorprendentemente la tensión de los lienzos es la óptima, dos siglos y medio después. La restauración consistió en la limpieza y la corrección de las deformaciones del soporte y los rotos del retrato de Bernarda Tavira, que guardaba una sorpresa: una etiqueta de papel autógrafa de Goya fijada en el reverso.


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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Las donaciones dan nueva vida a los museos

Las contribuciones privadas compensan la escasez de fondos de los centros públicos para nuevas compras. El Reina Sofía solo dispone de un millón de euros (en 2010 eran 15 millones), y el Prado no cuenta con nada



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Escultura Bilbao (1983), de Richard Serra. Muso Bellas Artes de Bilbao

Cuando Manuel Borja-Villel se hizo cargo del Reina Sofía en enero de 2008, el museo tenía un presupuesto de ocho millones de euros para compras destinadas a enriquecer la colección permanente, una cantidad que creció hasta los 15 millones en 2010. Han pasado los años y la crisis, con sus temidos ajustes, le han dejado con un solo millón para adquisiciones.

Peor lo tienen en el Museo del Prado, donde el presupuesto para compras tiene una cifra lamentablemente redonda: cero euros. Sin embargo, pese a esa caída en picado del dinero disponible y pese a que los precios del mercado aumentan de manera enloquecida, lo cierto es que ambos museos nacionales siguen ampliando sus fondos gracias a las donaciones privadas. Se trata de un mecenazgo que, en su mayor parte, no exige contrapartidas y que ha aumentado de manera muy llamativa durante los últimos años; más del 60% de las obras que entraron en los museos vinieron de manos privadas y, en su mayor parte, prefirieron no acogerse a la ley de mecenazgo.

Es un fenómeno similar al que se vive en los grandes museos parisienses, aunque allí las arcas públicas sean algo más generosas. En 2018, el Pompidou dispuso de dos millones de euros y el Louvre, de cinco. En el Museo del Prado, las donaciones privadas eran prácticamente inexistentes hasta hace poco tiempo. Andrés Úbeda, director adjunto de Conservación e Investigación de la pinacoteca, asegura que durante mucho tiempo los ciudadanos no sentían ningún respeto por el museo.


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El Museo Reina Sofía recibe donaciones y depósitos de la obra de Marcel Broodthaers.

Es un sentimiento que se empezó a transformar a partir de la llegada a la dirección en 1996 de Fernando Checa, se consolidó con Miguel Zugaza y prosigue actualmente con Miguel Falomir. “La estabilidad y el cambio de talante han logrado la confianza y el cariño de los ciudadanos. Creo sinceramente que la gente percibe este museo como algo propio. Es de todos. No del Gobierno ni de Madrid. Ese nuevo sentimiento, patriotismo bien entendido, hace que todos quieran colaborar en la medida de sus posibilidades tal como se demostró con la campaña de micromecenazgo para adquirir Retrato de niña con paloma, del pintor francés Simon Vouet. El coste fue de 200.000 euros y los conseguimos antes de lo previsto”, señala Falomir.

Otro ejemplo de ese afecto popular por el museo quedó plasmado en el testamento de la profesora Carmen Sánchez García. Miembro de la Fundación de Amigos del Museo del Prado desde 2003, legó al museo 800.000 euros y una casa en Toledo (140.000 euros) “para la adquisición y restauración de cuadros”. Con ese dinero han adquirido ya varias piezas: Alegoría de la templanza (1513-1516), de Alonso Berruguete (170.000 euros), un autorretrato del pintor flamenco del Renacimiento Pedro de Campaña (175.000 euros) y la primera obra atribuida a la pintora Mariana de la Cueva Benavides y Barradas, San Francisco arrodillado en meditación, firmado y fechado (1664) en un papel al pie del santo (1.300 euros). Esta última obra —adquirida en subasta, sobre la que el Estado ha ejercido el derecho de tanteo y retracto— permite al museo incrementar la presencia de obras de mujeres y reconstruir la biografía de una pintora del siglo XVII de la que muy poca cosa se sabe. En el taller de restauración, los expertos encontrarán seguro las claves de su pintura.


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Josefa del Águila Ceballos, luego marquesa de Espeja, de Federico Madrazo (1852) - Museo Nacional del Prado

Todo lo que entra en el Prado es vía donación porque, asegura el director adjunto, por extraño que pueda sonar, su presupuesto es cero euros. Nada. El centro, por sí mismo, tampoco se puede personar en subastas porque los tiempos de la burocracia no coinciden con los de las ventas. La Fundación de Amigos del Museo del Prado (FAMP, con 38.000 socios) y la de los Amigos Americanos desempeñan un papel determinante en la entrada de donaciones y en las subastas.

Una de las obras más espectaculares recién llegadas por la vía de la FAMP es un bellísimo altar portátil de cuatro tablas, Oratorio de san Jerónimo penitente (hacia 1560), de Juan de Juanes, conseguido por 31.348 euros en la casa de subastas Segre. De los Amigos Americanos, el último regalo fue Retrato de Felipe III (1634-1635), de Velázquez, obra donada por William B. Jordan.Andrés Úbeda explica que todo el equipo del Prado está muy atento a las oportunidades que puedan salir al mercado. “Nuestra obligación es saber dónde están las obras que nos puedan interesar y hacer seguimiento por si podemos participar en cualquier operación”.

A veces les basta con hacer llegar sus deseos a los oídos de un generoso coleccionista. Así ocurrió con el lienzo de La marquesa de Espeja (1854), de Madrazo, adquirido por 300.000 euros y regalado al museo por la empresaria y coleccionista Alicia Koplowitz a comienzos del año pasado. Las donaciones a veces van más allá de las puras obras. Una de las últimas, vía FAMP, ha sido una máquina de refractografía infrarroja (55.000 euros), imprescindible para un taller de restauración considerado como el mejor del mundo.

El director adjunto asegura que las donaciones llegan sin exigir más contrapartida que la exposición de la obra. Solo en una ocasión, que él recuerde, la familia del coleccionista pidió que su nombre apareciera en la sala: José Luis Várez Fisa. Había donado en 2013 un conjunto de obras valoradas en 22.780.000 euros.

La donación tiene que ser aceptada por el Patronato del Prado y, por el momento, carecen de un protocolo de aceptación, como en cambio sí tienen otros museos. “Somos una colección histórica y es difícil que entre material dudoso. No me consta ninguna reclamación por problemas de propiedad. De todas formas, el próximo año celebraremos un congreso sobre restituciones”, añade Úbeda.

En el Reina Sofía, durante el pasado año, pudieron comprar 192 obras y recibieron 555 como donaciones privadas, a las que hay que añadir 162 piezas en depósito llegadas a través del patronato del museo, la Asociación de Amigos y la Fundación Museo Reina Sofía, creada en 2012 para suavizar los efectos de la crisis en las arcas del centro. Manuel Borja-Villel, su director, consiguió que los pesos pesados del Ibex estuvieran en el órgano de dirección del museo y que la venezolana Patricia Phelps de Cisneros arrastrara a la fundación a grandes fortunas latinoamericanas coleccionistas de arte contemporáneo.

¿Existe el peligro de que los donantes marquen las líneas de las colecciones públicas? Borja-Villel asegura, tajante, que no, ya que a través de la dirección y de su equipo asesor, la fundación tiene unas directrices claras: obra gráfica latinoamericana, fotografía, fotolibros y performances. Aunque les llegan ofertas, no tienen interés en repetir con piezas de colecciones mainstream. “En un museo como este no queremos nombres de moda que todo el mundo tiene. Buscamos piezas muy específicas y puedo asegurar que, gracias a la fundación, en arte latinoamericano contemporáneo hemos logrado un conjunto de primera”, asegura.

El perfil de los donantes del Reina tiene mucho que ver con dos mujeres que son imprescindibles para la vida del museo, según su director: Patricia Phelps de Cisneros y Helga de Alvear. Phelps ha hecho dos grandes donaciones al centro, pero es responsable como mediadora de muchas otras. La galerista Helga de Alvear, prestadora habitual, no duda en responder a las necesidades del museo tirando de su propio talonario. Dos ejemplos recientes son una pieza del artista conceptual alemán Franz Erhard Walther (300.000 euros), y otra del suizo Rémy Zaugg (100.000 euros).

El director señala a otras mujeres que han sido muy generosas con el Reina Sofía: la coleccionista Marga Sánchez, la galerista Soledad Lorenzo y Elena Asins, que dejó en herencia más un millar de obras.En el Reina, solo en un caso los donantes pidieron algo más que exponer las obras. Como los Várez Fisa en el Prado, la familia Autric-Tamayo, que entregó alrededor de 650 fotografías de 13 fotógrafos del grupo AFAL, pidió que su nombre figurase en una sala. “El Estado no acepta condiciones en las donaciones”, explica Borja-Villel, “pero puede asumir alguna petición razonable, como era el caso”. ¿Hay donaciones calificables de tóxicas en el museo?

Borja-Villel asegura que no le consta, y añade que tampoco ha sufrido reclamaciones por cuestiones de propiedad. “La única reclamación fue la del mural Guernica por parte del Prado. Que yo sepa, la única pieza conflictiva es el picasso [Cabeza de mujer joven] que la policía judicial requisó a Jaime Botín en 2015. Lo depositaron, sellado y precintado, en nuestros almacenes hace un año, y ahí sigue tal cual”.


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'Oratorio de san Jerónimo', de Juan de Juanes (1560). Museo del Prado


Un afecto que vale 2,4 millones en Bilbao

Sin Ley de Mecenazgo que incentive fiscalmente la generosidad de los donantes, los responsables de varios museos consultados por este diario coinciden en afirmar que hay un sentimiento de puro afecto hacia el centro beneficiado. Miguel Zugaza, director del Bellas Artes de Bilbao, una institución creada a base de donaciones, insiste en esa idea. “Tenemos coleccionistas orgullosos de regalar a este museo obras muy importantes para ellos y que no les cuesta desprenderse de ellas porque prefieren beneficiar al que consideran que es su museo”.

Con 300.000 euros anuales para compras, Miguel Zugaza ha recibido el pasado año donaciones por valor de 2.419.935. Una de ellas es la imponente escultura Bilbao (1983), de Richard Serra, valorada en dos millones de euros y entregada por los nietos de Martín García-Urtiaga y Mercedes Torrontegui.


Ángeles García / elpais.com
 




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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Bilbao reabre el ‘caso Zuloaga’

El Museo de Bellas Artes expone un centenar de pinturas, 60 inéditas, que muestran su dimensión universal más allá de sus visiones de la España negra



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'Bebedores', de Ignacio Zuloaga. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA - MUSEO DE BBAA BILBAO

Su descarnada y dramática visión de una España atrasada y oscura, poblada de mendigos, enanos, toreros o marquesas le convirtió en el retratista de las obsesiones nacionales de la generación del 98. Pero Ignacio Zuloaga (Eibar, Gipuzkoa, 1870-Madrid,1945) fue mucho más que el narrador de un país anclado en el subdesarrollo. Coetáneo de Sorolla y autor de una obra que sobrepasa las 1.000 pinturas, Zuloaga logró en vida el aplauso internacional de expertos y coleccionistas, un reconocimiento que en España se le negó durante mucho tiempo por su apoyo a las fuerzas nacionales durante la Guerra Civil. Frente a los prejuicios ideológicos distorsionadores de su obra, el Museo de Bellas Artes de Bilbao ha decidido reajustar su categoría artística con una muestra antológica de un centenar de obras, 60 de ellas inéditas, con las que se repasan sus diferentes etapas y se le reconoce la importancia y la proyección internacional que ocupó a comienzos del siglo XX.

Junto a las obras maestras que forman parte de la colección permanente del museo como El cardenal (1912) o el Retrato de la condesa Mathieu de Noailles (1913) se suman otras prestadas por colecciones privadas y públicas de todo el mundo, como el Museo Ignacio Zuloaga de Pedraza (Segovia), el Reina Sofía de Madrid, el Museu Nacional d'Art de Catalunya, la Hispanic Society de Nueva York, el Musée d'Orsay de París, la Galleria Internazionale d'Arte Moderna di Ca'Pesaro en Venecia o el Museo Franz Mayer de México. La exposición plasma las investigaciones, recogidas en el catálogo, que durante los últimos cinco años han realizado Javier Novo González, jefe del Departamento de Colecciones del museo, y el historiador Mikel Lertxundi Galiana. Los dos expertos, comisarios de la exposición, resucitan así el llamado caso Zuloaga, la eterna tensión que vivió el artista entre los aplausos en el exterior y las descalificaciones internas.

La primera gran novedad que aporta el estudio sobre el que se basa la exposición tiene que ver con el número de obras que se conservan del artista. Hasta ahora, ese conjunto se cifraba en unas 600 pinturas, según el estudio de Enrique Lafuente Ferrari. Lertxundi y Novo afirman que se sobrepasa el millar. Hasta ahora se habían estudiado las obras que eran propiedad de instituciones museísticas o que eran custodiadas por la familia. Pero hay muchos cuadros en manos privadas que han sido rastreados al detalle por los investigadores y ahora se pueden ver en la exposición de Bilbao.

Miguel Zugaza, director del museo asegura sin dudar que esta es la muestra más extensa y completa que se le ha dedicado nunca a Zuloaga. “Aquí se explica su brillante trayectoria autodidacta, su excepcionalidad como retratista de personas y también de perros y se analizan sus coqueteos con el franquismo”.


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Pintura de Zuloaga en la que retrata a su propia familia. FERNANDO DOMINGO-ALDAMA - MUSEO DE BBAA BILBAO

La primera de las tres secciones en las que está dividida la exposición, Zuloaga antes de Zuloaga 1889-1898, da pie para recordar sus orígenes acomodados. Hijo de un damasquinador con clientes por toda Europa, Plácido Zuloaga, aprendió en el taller del padre sus primeras nociones de dibujo y grabado. Comenzó sus estudios con los jesuitas en Francia y los completó entre Madrid, París y Roma. El realismo como movimiento y el retrato como género fueron sus firmes opciones desde sus primeros años, tal como se puede ver en los trabajos de mediano formato que nutren el arranque de la muestra.

Ajeno a los movimientos vanguardistas de finales y comienzos de siglo, en Madrid y en Roma estudió y copió al detalle a los grandes maestros del pasado. La estancia en París le permitió conocer y exponer junto a los grandes artistas del momento (Toulouse-Lautrec, Degas, Gauguin) y conoce a la que sería su esposa y musa, Valentine Dethomas, una bella mujer de la alta burguesía que introdujo a su esposo en los ambientes intelectuales y artísticos parisinos. Gracias a ella, trató a Marcel Proust, Maurice Barrès o André Gide.

Entre viajes y largas estancias en diferentes ciudades españolas (Segovia, Sevilla), fue desarrollando un estilo con el que quiso aunar los elementos populares con las referencias clásicas y con la tradición de la escuela española de Berruguete, Montañés, Ribera y Zurbarán. Es el período que va entre 1898 y 1825 y es también el momento en el que, al igual que Sorolla, logra un éxito internacional sin precedentes en la pintura española. Sus paisajes castellanos y sus oscuros personajes de la España profunda le convirtieron en uno de los primeros fenómenos de masas del mundo artístico. Se conociera o no al autor, su obra ha sido reproducida hasta la saciedad en forma de cartel o postal por los locales públicos de la geografía española. Son las obras que le ligan con la Generación del 98 y que fueron rechazadas por un amplio sector que consideraba que se hacía una presentación folclórica de España. Pero los comisarios de la muestra aseguran que las mujeres agitanadas (La del abanico, o Cándida con mantón chinesco) y los toreros deformes son, en realidad, un retrato de los perdedores que sobrevivían de mala manera en los campos y en los arrabales de las ciudades. El contrapunto a esas oscuras estampas lo ponen espléndidos retratos como el de la Señora de Garay (1938).

La parte más peliaguda de la biografía y obra de Zuloaga se puede ver en el remate de la exposición. Al estallar la Guerra Civil, colabora con la estrategia propagandística del franquismo. De la mano del régimen exhibe su obra en Venecia, Londres, Bilbao, Madrid y Barcelona. Retrata al dictador y a varios miembros de su familia. Acepta encargos de obras destinadas a agasajar a Hitler y a Mussolini. Los comisarios no tienen dudas. “Nadie utilizó a nadie”, afirma Lertxundi. “Cuando pinta a Franco en 1941 con toda su pompa él tiene 70 años y lo hace porque quiere, en beneficio propio. Lo mismo ocurre cuando representa a la España Nacional en actos de propaganda”. Reflejo de esa colaboración se exhibe una obra importante, el retrato del comandante José María Huarte. No están los iconos franquistas porque su interés es más simbólico que artístico y lo contrario distorsionaría el contenido de una exposición que trata de poner en valor el peso de Zuloaga en la historia del arte.


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Mensaje Re: Museo De Bellas Artes De Bilbao 
 
Norman Foster colocará una “imponente galería” flotando sobre el nuevo el Museo de Bellas Artes de Bilbao

El prestigioso arquitecto británico, que también hará la reforma del Prado, ha sido elegido junto a Luis Uriarte para la ampliación de la pinacoteca vasca



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Proyecto de ampliación propuesto por Norman Foster. MUSEO DE BELLAS ARTES DE BILBAO

Una imponente galería flotante de 2.000 metros cuadrados se posará sobre el actual Museo Bellas Artes de Bilbao. La idea pertenece a los arquitectos Norman Foster y Luis María Uriarte, ganadores del concurso internacional para la ampliación de la pinacoteca vasca, a la que darán una "identidad renovada" y futurista cuando cumple 111 años de historia. Tendrá más espacios expositivos, una mejor integración en la ciudad y un marcado sello medioambiental, según el fallo unánime del jurado presidido por su director, Miguel Zugaza. La nueva estructura, esbelta y con formas estriadas, conferirá sin embargo al conjunto un aire de ingravidez al no contar apenas con apoyos en el suelo.

Agravitas es la propuesta arquitectónica de Foster y Uriarte. Es "tecnológica en su imagen, humanística en su enfoque y ecológica en su sostenibilidad". Tiene como hilo conductor la creación de un nuevo espacio de dimensiones generosas que se asentará sobre los tejados de edificios de estilo neoclásico y contemporáneo construidos en 1945 y 1970. La nueva galería, con vistas al cielo, de planta diáfana y flexible, tendrá techos en alturas de entre cinco y ocho metros de gran luminosidad natural.

Debajo de esta poderosa edificación, que albergará en el futuro el programa de exposiciones temporales, se situará el "corazón" del Bellas Artes, un atrio que conectará los dos edificios actuales y ejercerá de eje vertebrador y punto de acogida de los visitantes. "El atrio estará situado en la plaza Arriaga y estará bañado por la luz del óculo que atraviesa la nueva galería. Los edificios existentes quedarán rebajados a una sola cota para dotarles de una mayor accesibilidad y orientación", ha señalado Zugaza.

Foster y Uriarte (el estudio Foster+Partners+LM Uriarte) se han adjudicado con esta propuesta el concurso de reforma del Museo, que contempla aumentar en 7.400 metros cuadrados el área para exposiciones, respectando "cuidadosamente" lo existente, según el jurado, pero "recuperando los valores históricos de la sede y proyectándose hacia el futuro con una imponente galería". El estudio ganador se llevará un premio de 30.000 euros por el proyecto, además de 1,5 millones en honorarios para la redacción del mismo.

Uriarte y el prestigioso arquitecto británico, al que también se encargó la ampliación del museo de El Prado, han resultado ganadores de entre una selección final en la que también figuraban los arquitectos japoneses Sanaa, premios Pritzker 2010, los profesionales españoles Nieto y Sobejano; el estudio del danés Bjarke Ingels; el noruego Snohetta y el arquitecto navarro Rafael Moneo. Todos sus proyectos serán presentados al público el próximo 29 de julio con entrada libre. Al concurso se habían presentado un total de 57 aspirantes.

Foster, premio Pritzker 1999, autor del Reichtag en Berlín, el gran patio del British Museum de Londres o el Museo de Bellas Artes de Boston, es también el proyectista del Metro de Bilbao. Uriarte tiene una amplia obra en Bizkaia, incluida su participación en la reforma que el Bellas Artes experimentó a comienzos de este siglo.

"El uso inteligente de la ventilación y la luz natural, así como el aprovechamiento de la inercia térmica, la captación de energía solar y la recogida de agua de lluvia", han destacado los miembros del jurado, permitirán que la nueva sede "reduzca tanto los costes de mantenimiento como el impacto ambiental de la edificación". La técnica de construcción "en seco" agilizará el proceso y, de este modo, el periodo en que el museo permanecerá cerrado a las visitas no superará el año y medio.

El proyecto de Foster-Uriarte introduce cambios en el enclave del museo que favorecerán su visibilidad. Se ampliará el parque Doña Casilda hasta la plaza de Euskadi, lo que exigirá reordenar el tráfico de la zona para crear un acceso más franco para los visitantes, además de vertebrar mejorar los recorridos verdes de la ciudad y su comunicación con el Museo Guggenheim.

La redacción del proyecto arquitectónico se llevará a cabo en 15 meses y medio, y la ejecución del mismo, en otros 16 meses. La dirección del museo había calculado comenzar las obras de ampliación en marzo o abril de 2021 y poder inaugurarlo a finales del año siguiente. La reforma completa cuenta con un presupuesto máximo de 18,66 millones.

El diputado general de Bizkaia, Unai Rementeria, se ha felicitado porque el futuro Bellas Artes "respeta lo existente, posibilita más suelo para utilizarlo en el futuro, es un edificio verde, vuelve a mirar a la ría de Bilbao y también es una fusión de lo local con lo internacional".

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