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ATENEO DE MADRID
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Mensaje Re: ATENEO DE MADRID 
 
Fallece Carlos París, pensador marxista y presidente del Ateneo de Madrid


El pasado verano inició su cuarto mandato al frente de la entidad cultural más veterana de la ciudad, muy afectada por la crisis



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Carlos París, en octubre de 1997, cuando fue elegido por primera vez presidente del Ateneo. / Morgana Vargas Llosa

El pensador Carlos París (Bilbao, 1925) ha muerto hoy viernes 31 de enero en una clínica madrileña, aquejado de una neumonía. En su cuarto mandato por elección, presidía el Ateneo Artístico, Científico y Literario de Madrid, la institución cultural más veterana de la ciudad y una de las decanas de España. En la sede de la calle del Prado 21, será colocado un pliego de firmas para rubricar las condolencias y este domingo quedará instalada su capilla ardiente.

De natural observador y talante reflexivo, caracterizado según sus allegados por una singular serenidad introspectiva, Carlos París supo simultanear tal atributo con actitudes batalladoras, aventureras y literarias propulsadas por un vigoroso impulso hacia el saber, señaladamente el filosófico. Tal empuje, según manifestaba recientemente a este diario con una sonrisa, “comenzó cuando, siendo niño en Valladolid, en el colegio de religiosos donde estudiaba, me encomendaron escribir una redacción; el sacerdote comentó lo escrito por un compañero de quien dijo que su redacción era la de un poeta y de la mía aseguró que se trataba más bien la de un filósofo”. Y añadía: “A partir de entonces, comenzaron a llamarme así, “el filósofo”; aquel apodo orientó mi afición por las cosas del conocimiento”. Carlos París se definía a sí mismo como “un animal teórico para el que la filosofía es, ha sido y será el ejercicio más puro del pensamiento”.

Una tríada de jóvenes pensadores

Nacido en Bilbao en una familia con tres hijas mayores y un varón, su padre fue empleado del Banco Hispano Americano -“que nunca se hizo rico”, apuntaba- y su madre, una mujer con valores religiosos muy enraizados. Alumno de distintos colegios religiosos de La Rioja y Valladolid, cuando contaba apenas con 16 años, la muerte de su padre la acarreó una crisis existencial con derivaciones religiosas. La guerra civil la pasó en Valladolid y al finalizar la contienda, ya en Madrid, comenzó la carrera de Filosofía y Letras. Desde el arranque de sus estudios universitarios trabó amistad con dos personas desde entonces muy vinculadas a su vida: Miguel Sánchez Ferlosio, hijo del efímero ministro de Franco, Rafael Sánchez-Mazas –éste se sentó en el Gabinete apenas unas horas- y con Francisco Pérez Navarro. Fruto de aquella amistad fue el trueque mutuo de saberes y sensibilidades entre unos y otros ya que Miguel se orientaba hacia los estudios de la Lógica Formal, Navarro hacia los de las Ciencias empíricas y Carlos París hacia la Filosofía, aunque él simultaneó su vocación filosófica con un interés permanente por las cuestiones científico-técnicas, lo cual le encaminaría hacia la Filosofía de la Ciencia y, más adelante, hacia la Filosofía Moral y la Ecología.

Era la época de la difusión de la teoría de la relatividad y de las leyes de la termodinámica, del surgimiento de la microfísica, de un aluvión de conocimientos científicos que encandilaron la imaginación creadora de los tres jóvenes pensadores. Con Sánchez Ferlosio, Carlos París dirigiría en 1953 la revista “Theoría”. De sus maestros recordó sobre todo a Santiago Montero Alonso, por su empuje intelectual, y a un sacerdote, el padre Mindán, a quien definía como “persona propiciadora, que volcaba su sabiduría y su afecto sobre sus alumnos”. Sin embargo, París tildaba los estudios de Filosofía bajo el franquismo como “desastrosos”. Y matizaba: “Era el reino de la Escolástica”, se lamentaba a propósito del sesgo dogmático con el que se impartían tales disciplinas desde las cátedras franquistas. En Madrid Carlos París culminó pronto sus estudios y obtuvo por oposición una plaza como adjunto a la cátedra de Fundamentos de Filosofía en la Universidad de Santiago de Compostela.

Aviador en Santiago, minero en Palencia

Allí, su pasión por la ciencia y la técnica le hizo pergeñar la idea de hacerse aviador, propósito que consiguió que en el aeropuerto de Santiago de Compostela, donde obtuvo su carnet de piloto civil: en una pared de su casa de la madrileña calle de Magdalena, una caricatura suya en la que aparece subido a una avioneta azul recuerda aquella pequeña gesta del que ha sido, con certeza, el único filósofo español con el título de aviador. Bajo aquel impulso experimentador, decidió consagrar un verano completo al trabajo en las minas de hulla de la localidad norteña de Barruelo de Santillán, donde entró en contacto directo con las condiciones de trabajo que escarnecían la vida de los mineros bajo el régimen franquista, cuya toma de conciencia estallaría en el comienzo de la década de 1960 con potentes movimientos huelguísticos, duramente reprimidos por la policía y seguidos de gravosos juicios.

Compromiso marxista

Ya a través de sus estudios, Carlos París había comenzado a madurar las convicciones sociales y políticas que, desde entonces, en clave marxista, mantendría hasta su muerte. Durante algunos años formó parte del Comité Central del Partido Comunista de España, donde se desempeñó en tareas de dirección de la lucha cultural y del trabajo intelectual.

“Permaneció entregado a una causa siempre fiel a sus ideales comunistas, que nunca negó y defendió en las peores circunstancias”, dice de él el pensador José Luis Abellán, catedrático de Historia del Pensamiento Español, que asegura hallarse muy afectado y que le precedió en la presidencia del Ateneo de Madrid. “Ha sido un hombre muy inteligente y leal: en él coexistía, junto a sus poderosas convicciones políticas marxistas, una vocación crítica y un sustrato humanístico que, en el desarrollo de algunos de sus escritos, entraban en contradicción con alguna de aquellas”, señala Abellán.

Los departamentos de Filosofía de las universidades de Valencia y, por fin, la Autónoma de Madrid, donde llegaría también a impartir clases a alumnos de la Facultad de Económicas de la Universidad Autónoma, establecida en su origen en un palacete del Retiro de Madrid, serían sus consecutivos destinos.

Casado con una mujer que murió a los 27 años de manera repentina, Carlos París volvió a casarse con Emy Bouza, con la que aseguraba haber sido muy feliz. Pero la tragedia volvió a cebarse con él: Emy fue una de las víctimas del incendio del Hotel Corona de Aragón, acaecido en Zaragoza en 1982. La emoción surgía en su semblante cuando evocaba la ternura con la que sus cuatro hijos le envolvieron para mitigar su dolor. “Cuando ya pensaba que mi vida afectiva había terminado, conocí a Lidia Falcón, me enamoré de ella y vivimos juntos desde hace más de veinte años” comentaba risueño. Falcón, letrada, escritora y periodista, es una de las líderes políticas feministas de mayor nombradía en España, donde fue pionera en la defensa activa, en la calle y en los foros, de los derechos de las mujeres.

Carlos París, crítico comprometido contra la carrera nuclear, el belicismo y el imperialismo, amigo de Nicaragua y de los países del Tercer Mundo, ha desarrollado su pensamiento en numerosos libros y ensayos, también en la novela, caracterizados todos ellos, en su diversidad, por una “búsqueda incesante de respuestas a las grandes preguntas sobre el ser humano, su entorno social y su destino”, afirmaba. Fruto prioritario de su atención fueron las herramientas naturales, tecnológicas y científicas de las cuales la Humanidad se ha dotado para organizar la vida y todas sus construcciones teóricas se vieron signadas por un involucramiento profundo en la lucha por la verdad, que su práctica vital le permitieron comprobar que, según afirmaba, “resultan inseparable del combate por la justicia y la igualdad: son estos los ideales que quisiera contribuir a estimular desde el Ateneo de Madrid”, señalaba al iniciar su ahora truncado por la muerte cuarto mandato, rubricado con su discurso inaugural, en octubre de 2013, titulado “En la época de la mentira”, recuerda Francisco del Barrio, presidente de la Asociación Ágora y Secretario Tercero del Ateneo madrileño.

La dirección interina del Ateneo será asumida por el Vicepresidente primero, Pedro López Arribas, letrado de la Seguridad Social, hasta una nueva e inmediata convocatoria electoral.


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Mensaje Ateneo 
 
El Ateneo de Madrid expone la última obra del artista Alberto Mendivil

El pintor conmemora 40 años dedicados a la pintura y comparte sala de exposición con Rosa Biadiu



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Alberto Mendívil en su estudio en Grado (Asturias).

El Ateneo de Madrid (Calle del Prado, 21) expone la última obra pictórica del artista madrileño Alberto Mendivil, Paisajes irreales, para conmemorar sus 40 años dedicados al mundo del arte y la pintura. El artista madrileño comparte sala de exposición por primera vez con la pintora, grabadora y diseñadora barcelonesa Rosa Biadiu que presenta El Refugio del sol. La muestra se podrá visitar desde el día 1 de octubre hasta el día 15 del mismo mes de manera gratuita.

La asociación sin ánimo de lucro Bislumbres, dedicada a financiar proyectos artísticos, decidió hace un año apoyar esta iniciativa por el valor artístico de las obras de Mendívil. Los dos artistas, amigos desde hace 30 años, han compartido talleres y estudios, pero nunca habían expuesto juntos. Mendívil y Biadiu han sido apadrinados para esta ocasión por la conservadora exjefe del departamento de Fotografía del Museo Reina Sofía, Catherine Coleman.

La presidenta de la asociación Bislumbres, Lola Hernández, explica que "en el mundo de la pintura hay muchas cosas válidas. Nosotros estamos expuestos a muchas opciones, pero en Alberto hemos encontrado el artista que buscábamos. Un pintor que vive un momento de esplendor, un artista que necesitaba sacar a la luz todo ese estallido de fuerza que lleva dentro".

Alberto Mendívil nació en Madrid en 1948 y ha sido premiado por la Fundación Miró en el XVII Premio Internacional de Dibujo tiene su obra archivada en el Museo Reina Sofía. Medívil pasó cuatro décadas de su vida desarrollando obra artística entre Ibiza, Madrid y Asturias. Se formó en París en el 68 y abrió un estudio en Los Ángeles (California) en 1993.

El título de las últimas obras presentadas por Mendívil están inspiradas en la naturaleza, la luz y el color que nos rodea. Una reflexión acerca de "la belleza que encontramos en nuestros paisajes, con una identidad pictórica llena de color y con una actitud dispuesta a romper los
esquemas de quien la contempla".


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Mensaje Re: ATENEO DE MADRID 
 
César Navarro: "El Ateneo de Madrid es más necesario que nunca"



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César Navarro, nuevo presidente del Ateneo de Madrid (Foto: Kike Rincón)

Su devoción por el Ateneo de Madrid, su casa, como explica, es insuperable. El gefatense César Navarro, marino, médico y propietario de una de las mayores bibliotecas privadas de humanidades que haya en España, con más de 22.000 volúmenes, ha sido en tres ocasiones presidente de esta institución histórica. Ahora, por cuarta vez, se sitúa al frente con el objetivo de conseguir más socios, acabar con el problema económico que mantiene en vilo al Ateneo y afrontar una reforma estructural de la sede.

Acompañamos al reconocido humanista por diferentes estancias del Ateneo de Madrid. Un edificio histórico que fue pasando por distintas sedes: palacio de Abrantes, calle Carretas, plaza del Ángel y calle Montera, hasta su instalación actual en la calle del Prado, 21. Se conoce cada rincón como la palma de su mano y cada espacio, como el despacho de Manuel Azaña, le trae recuerdos inspiradores para su nueva andadura. Estará tan solo un año en el mandato por la dimisión del anterior presidente, Enrique Tierno Pérez-Relaño, pero a lo largo de este tiempo espera poder dejar al Ateneo en el camino del progreso y modernidad.

La cuarta vez que preside el Ateneo, ¿se quedó con ganas de repetir después de estar tres veces en el cargo?

Soy presidente impulsado por un sentimiento de vínculo que tengo con la institución y de atenderla cuando está en peligro viendo las soluciones posibles. Quiero convertir mi experiencia en un instrumento de mediación para poder acabar con los problemas.

Es casi su segunda casa, ¿verdad?

Paso más tiempo aquí que en mi casa para alegría de mi mujer. Como es una persona muy leal todavía no se ha divorciado de mi -comenta con humor-.

Marino, médico y después, presidente del Ateneo...

Mi padre fue médico y a mi madre le daba mucho miedo que trabajase como marino, así que me insistieron para que me hiciese médico. Pero siempre he tenido una formación humanística y he tenido una vida muy agitada.


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César Navarro, nuevo presidente del Ateneo de Madrid.

Entrar en el Ateneo es adentrarse en una historia que se prepara para celebrar su bicentenario. Fundado en 1820, es un referente de la cultura madrileña, ¿cómo seguir en esa línea?

El Ateneo ha tenido nueve presidentes que además algunos lo han sido del Gobierno, dos Premios Nobel, los gestores políticos de la Segunda República y lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27. Tiene una historia brillantísima y que ha sido la vanguardia de la sociedad civil. Aspiramos a aplicar los medios tecnológicos necesarios del desarrollo cientifico para que la Institución sea de nuevo un foro de debates importante de la vida española y mundial, como lo fue en el pasado. El Ateneo se crea en 1820 y son los exiliados fernandinos, entre ellos el Duque de Rivas, el poeta Espronceda y otros que comprenden que ya no basta la travesura literaria, la anécdota romántica para dar respuesta a los grandes problemas que plantea la ciencia de un país como es España. A su regreso, fundan el Ateneo español, que ha tenido varias sedes. En la que nos encontramos, la de la calle Prado, fue la última que se suscribió por acciones suscritas en época de Cánovas del Castillo que fue el primer presidente que ocupó estas casas.

¿Qué situación atraviesa el Ateneo?

No muy buena como es notorio y se debe a que es una institución del siglo XIX que ha transitado por numerosas dificultades de diferente orden. Hay un contencioso con la empresa adjudicataria de la cafetería pero basicamente es que el Ateneo es merecedor de subvenciones del Estado porque desarrolla una labor cultural extraordinaria y esto le impide pedir otras ayudas.

Arrastra una deuda de 1,2 millones de euros con las administraciones derivada de una subvención para las obras de la cafetería-restaurante que está mal justificada, ¿cómo solucionar este atasco económico?

El ateneo siempre ha tenido una cafetería al servicio de los socios de la institución. En la época de don Carlos París, un reconocido filósofo, se hicieron unas obras de mejora y de reformas estructurales y se acordó entroncar con una cadena de cafeterías que se llamaba La Alpargateria pero quebró al poco tiempo. Y se hizo un nuevo contrato que contradecía el primero. Es un tema que ha causado grandes perjuicios a la institución. Estas obras no fueron debidamente notificadas y se hicieron con una subvención pública sin contrastar con la normativa. Hay que devolver una cantidad de dinero a la administración pública o bien entrar en un plan especial para justificar que estas obras se habían realizado. En mi anterior mandato, me avine a entrar en un plan especial, así que convoqué una junta de gobierno urgente para notificar la decisión, estuvieron de acuerdo pero luego dijeron que no, que había que hacer unas alegaciones que no llegué a firmalas porque era lo convenido y exigido. Eran los últimos días de mi mandato, que me sucedió Enrique Tierno, hijo de Enrique Tierno Galván, que fue mi maestro cuando llegué del exilio. Con su dimisión, me he vuelto a presentar para arreglar lo que tengo pendiente.


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César Navarro, nuevo presidente del Ateneo de Madrid.

¿Qué se puede hacer para que el Ateneo recupere su esplendor?

Hay que retomar el plan especial. Es lo que nos podría dar acceso a esas ayudas de la administración. Con un especialista el derecho administrativo y con el apoyo de la junta, intentar llegar a acuerdos para que esta sanción no se produzca o sea de otra manera. Y que estas cuentas estén debidamente justificadas.

¿Cuáles son sus retos más inmediatos?

Aportar nuevos socios. El Ateneo llegó a tener 7.000 socios y ahora no se llega casi ni a 2.000. Queremos atraer más personas para la dignificación de la cultura y por la cultura.

¿A qué se debe esa pérdida de socios?

A circunstancias diferentes y que confluyen en algunas que son negligencias y disputas banales y otras, por sociología. Antes estaba solo la biblioteca de de aquí, que es de las más importantes del país, y ahora hay muchas bibliotecas. Y también porque no se ha sabido atraer a los socios intectuales. Se trata de ampliar esa base cultural y que en estos momentos tenebrosos de crisis política y social, nos coloquemos a la vanguardia de la sociedad civil.

Están pendientes de las obras en la sede, ¿en qué van a consistir?

Se tienen que acometer obras estructurales. Este edificio presenta un desgaste grande desde hace años. En la sala de conferencias, por ejemplo, no puede haber más de seis personas dentro por riesgo de hundimiento. Parte de la inversión, que aporta el Ministerio de Fomento, va a permitir hacer estas obras pero hay que justificarlas. Tienen que ser transparentes, como todo el programa presentado para la candidatura con la que concurrí a las elecciones.

A pesar de todos los frentes abiertos, ¿Madrid podrá seguir disfrutando del Ateneo por mucho tiempo?

Claro que sí. Además, es más necesario que nunca. Los partidos politicos son parte de la sociedad y la sociedad civil española fue usurpada en el siglo XIX por el caciquismo y en el XX por la partidocracia. No existe vida fuera de los intereses de un partido. Mientras que la cultura transcurre por planos distintos y superiores a los de la política de partido y esta institución es su casa. Aquí damos respuesta a los problemas de la cultura. La cultura, que no tiene una definición posible si no aproximativa, es el punto de confluencia entre la ética y la estética, el afán que tiene el ser humano de justicia y de belleza. Por esta razón, el Ateneo es literario y científico.


Por Susana Pérez / madridiario.es
 




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Mensaje Re: ATENEO DE MADRID 
 
El Ateneo de Madrid afronta insolvente un embargo millonario

La institución cultural madrileña, que debe más de dos millones de euros, celebrará en 2018 su bicentenario



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Imagen de la biblioteca del Ateneo de Madrid. / Samuel Sánchez

El futuro del Ateneo de Madrid, institución cultural bicentenaria de la ciudad, pende de un hilo. Las supuestas irregularidades en la gestión de una subvención para reparacion y mantenimiento de su sede, otorgada en 2009 por el Ministerio de Educación, Cultura y Deportes, y anomalías denunciadas por algunos socios ateneístas contra miembros de su directiva de entonces, han generado una situación en la cual el Ministerio de Hacienda ha dictado el embargo de sus bienes por valor de 1.289.000 euros. El Ateneo carece de ingresos para amortizar tal deuda. Las cotizaciones de sus hoy cerca de 2.000 socios, de unos 40 euros al mes, no darían para cubrir, ni con mucho, la suma embargada.

Los tres edificios interconectados que el Ateneo posee entre las calles del Prado 21 y 19, y de Santa Catalina, 10, protegidos como un único Bien de Interés Cultural, no pueden ser segregados como avales, según explica César Navarro, presidente del Ateneo. Y los bienes ateneístas, entre los que figura la biblioteca privada quizá más importante del país, así como una valiosa colección de obras de arte y de retratos de próceres políticos y literarios españoles, tampoco son susceptibles de venta; entre otras razones, por el rechazo d numerosos socios, además de las trabas administrativas referidas a las ventas de patrimonio cultural. La decisión de embargo ha sido recurrida, pero el curso deudor sigue adelante.

El asunto trae cola desde hace años, más precisamente desde 2003. Según fuentes de la directiva ateneísta, sucesivas inspecciones técnicas de edificios detectaron ya entonces graves problemas estructurales en los cimientos, en la red de saneamiento y en muros, paramentos y vigas de salas abiertas al público, algunas de estas con agudos y peligrosos combamientos, según explican.

Las obras se acometieron cuando afluyó dinero de subvenciones en 2009, tras un acuerdo logrado entre el Ateneo y el Ministerio de Cultura. Pero aquellas obras, que sí fueron ejecutadas y de las que queda constancia de su facturación, según Carlos García, secretario de la directiva denunciada, no se vieron avaladas por un plan especial; para su aval se disponía de un plazo de dos años, pero la justificación exigida por el Ministerio de Cultura debía hacerse tan solo con un año de plazo, según las fuentes consultadas.

Todo ello llevó al Ministerio de Cultura a entender que no estaban suficientemente justificadas, por lo cual acudió posteriormente al Ministerio de Hacienda, que exigió la justificación que distintas directivas ateneístas han dejado posteriormente demorar hasta nuestros días, acumulándose intereses que casi duplican el monto de la subvención originaria, cifrada en 750.000 euros. Hacienda se propone ejecutar el embargo, lo cual bloquearía económicamente al Ateneo, con una nómina de 30 empleados.

Para las fuentes denunciantes, que presentaron una querella ante la Fiscalía en la que inculpaban de malversación a tres miembros de la junta directiva ateneísta de 2009, el asunto se une también a la transformación del bar del Ateneo en restaurante, asumida originariamente por la cadena La Alpargatería, que posteriormente quebraría. Tras la quiebra, se subrogó la franquicia a la misma empresa que regía el primitivo bar.

Una subvención del Ministerio de Fomento, de 2 millones de euros, que iba a ser destinada a la rehabilitación de la fachada del edificio en la calle del Prado se encuentra a partir de ahora bloqueada en tanto no se resuelva esta situación.


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Mensaje Re: ATENEO DE MADRID 
 
Historia de la Docta Casa

Una serie de libros de Víctor Olmos relatan anécdotas y tertulias del Ateneo de Madrid desde su fundación



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La Galería de Retratos del Ateneo de Madrid, cuyos cuadros recuerdan a algunos de sus socios más ilustres. / INMA FLORES

Dice la leyenda que en el Ateneo una vez se debatió sobre la existencia de Dios. Y que Dios, su existencia, salió perdiendo por un voto. Apócrifa o no, la anécdota demuestra la libertad de pensamiento e inquietud intelectual que se les presupone a los miembros del Ateneo de Madrid, ese estrecho edificio apretado entre sus dos vecinos en el número 21 de la calle del Prado, en cuyo frontispicio lucen efigies de Alfonso X y Velázquez. Una institución que en 2020 cumplirá 200 años. Su fundación se hilvanó en los vientos liberales y románticos. Un lugar donde discutir de todo.

“El Ateneo es la dignificación del saber por el saber”, dice el actual presidente de esta Docta Casa, César Navarro. “Es para la gente que busca adquirir cultura, conocimiento más allá del dato, y una equidistancia entre la ética y la estética”. Además de dedicarse a la difusión de la cultura, en el Ateneo se ha cocido buena parte de la peripecia política del país. No en vano nueve de sus presidentes también lo fueron del Gobierno (entre ellos, Segismundo Moret, Salustiano Olózaga y Cánovas del Castillo) y en sus salones se escenificaron las luchas entre diferentes posturas. “Es natural que a las personas interesadas por la cultura también les interese la política”, opina Navarro, “pero la Política con mayúscula, más allá de partitocracia, de las luchas entre partidos”. Como dice el periodista y socio Víctor Olmos, “la situación de la sede del Ateneo ejemplifica esta naturaleza: entre el barrio de Las Letras y el Congreso de los Diputados”.

El libro Ágora de la libertad (Renacimiento), obra de Olmos, recoge la historia del Ateneo Científico, Literario y Artístico de Madrid desde su fundación, “con pelos y señales”. Recientemente se ha presentado el segundo tomo (homónimo), que recoge desde la dictadura de Primo de Rivera hasta la posguerra. La tercera parte, en preparación, llegará hasta la actualidad. “El Ateneo es fruto de la cultura de este país, y de sus silencios obligados”, dijo en la presentación el filósofo Emilio Lledó, uno de los socios más antiguos del Ateneo (lo es desde 1949). “La historia de España ha sido una lucha constante entre la cultura y la ignorancia. Y el fruto más profundo de la ignorancia es la violencia”. Después de su fundación, el primer socio aceptado por votación (con bolas blancas y negras) fue, en 1836, Mariano José de Larra. Luego llegaron otras grandes figuras como Unamuno, Valle-Inclán, Echegaray, Marañón, Galdós, Menéndez Pelayo, Clarín, Albéniz, Sorolla y un largo etcétera. La mujer llegó en 1905 con Emilia Pardo Bazán; Clara Campoamor sería, años después, otra ilustre ateneísta.


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Tertulia con Valle-Inclán en la Galería de Retratos, en una foto sin datar.

Buena parte de ellos figuran entre las 188 imágenes expuestas en la vetusta Galería de Retratos de la institución, espacio prominente junto con la Cacharrería (llamada así por el ajetreo de sus tertulias), el Salón de Actos o la Biblioteca, en especial la sala de La Pecera. “Es la biblioteca privada más importante de España, con 500.000 volúmenes, rica en libros del XVIII y XIX”, dice Olmos. “Aquí viene mucha gente a leer y a estudiar. Buero Vallejo escribió aquí algunas de sus comedias y, más recientemente, Juan José Millás algunas de sus novelas”.

Segunda República

Manuel Azaña compaginó la jefatura de gobierno de la República con la presidencia del Ateneo. “De hecho, la Segunda República se cocina íntegramente en estas salas”, apunta Olmos. Según relata, cuando gobernaba una tendencia muchos socios entraban en el Gobierno, dejando a los contrarios en el Ateneo, lo que convirtió a la institución en un continuo caldo de cultivo de la oposición política. Durante las dictaduras, tanto la de Primo de Rivera como la de Franco, el Ateneo fue silenciado y manipulado por el poder. Después de la Guerra Civil, debido a su tendencia republicana y antifascista, fue ocupado por el Aula de Cultura de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

La masonería también es un movimiento asociado al Ateneo. “La masonería es la praxis de la Ilustración: libertad, igualdad y fraternidad”, dice el presidente Navarro, masón reconocido, “y aunque no todos los socios han sido masones, la impregnación masónica del Ateneo es evidente”. La institución tiene 2.000 socios, pagan 63 euros al trimestre y su edad media está entre 50 y 60 años. Navarro y Olmos creen que la Docta Casa tiene mucho futuro. “En lenguaje de hoy podríamos decir que esto es un club de fans de la cultura”, dice Olmos.


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Mensaje Re: ATENEO DE MADRID 
 
El Ateneo de Madrid busca recuperar su espacio en el siglo XXI

Con 200 años de historia, los nuevos retos son Latinoamérica y la revolución tecnológica



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Galería de retratos del Ateneo de Madrid. INMA FLORES

Entre el Barrio de las Letras y el Congreso de los Diputados se ubica uno de los centros más emblemáticos de la ciudad, en el que el conocimiento y la capacidad de compartirlo sigue siendo el eje sobre el que todo gira. Con casi 200 años de historia, el Ateneo de Madrid, trata de saltar del siglo XIX al XXI y conectarse con las mentes que buscan algo más allá de su desarrollo profesional. A lo largo de este tiempo ha pasado por buenas y malas épocas —revoluciones, guerras, dictaduras— y ahora se encuentra en plena reconversión intelectual, en la recuperación del lugar que tuvo entre los pensadores de cada etapa histórica. “La manera de transmitir el conocimiento ha cambiado muchísimo con la llegada de Internet. Somos conscientes de que aprender no es un ejercicio individual sino colectivo y eso tenemos que potenciar”, señala al respecto el abogado y secretario del centro Pablo Boyer Bergese, empeñado en dinamizar la actividad de este centro anquilosado en el tiempo.

Una vez encaminados los problemas burocráticos y judiciales que mantenía con el Ministerio de Cultura por el destino que se hizo de las ayudas recibidas para reformar el edificio, los socios tratan de encontrar el espacio intelectual en el que debe situarse una institución como esta. Juega a su favor el importante patrimonio, tanto de sabiduría como inmobiliario y artístico, que posee. Tiene tres céntricos edificios —con un valor catastral estimado por sus directivos de unos 7 millones de euros—, unas destacadas colecciones pictóricas y escultóricas y una biblioteca histórica, con casi 500.000 volúmenes, que se considera una de las más valiosas de España de entre las de propiedad privada. Todo ello le sitúa en una posición excelente para lanzarse a una proyección como la que pretende: ser referencia y lugar de encuentro para los jóvenes intelectuales de habla hispana. “Somos 500 millones los que manejamos la lengua castellana y nuestro centro puede ser el nexo con los hispanohablantes, sin que ello signifique la exclusión a aquellos que hablan en otras lenguas, y con los otros 21 ateneos que existen en el mundo”, señala el presidente César Navarro. Se apuntó como socio del Ateneo hace 70 años siendo un joven estudiante de Filosofía. En cinco ocasiones durante estas siete décadas ha ocupado su presidencia. “Nos habíamos quedado en el siglo XIX y tenemos que dar el gran salto al XXI. Tenemos que ir de la mano de esta revolución tecnológica que estamos viviendo”, insiste este filósofo.

Ética y estética

¿A quién puede interesar en estos momentos un lugar como el Ateneo? “A aquellas personas que buscan adquirir cultura, conocimiento más allá del dato, y una equidistancia entre la ética y la estética”. En la larga lista de socios que han pasado por sus salas figuran personalidades como Mariano José de Larra, Unamuno, Valle-Inclán, Echegaray, Marañón, Galdós, Menéndez Pelayo, Clarín, Albéniz o Sorolla. La primera mujer que pisó oficialmente este centro fue la escritora Emilia Pardo Bazán, nada menos que en 1905. Ella abrió la puerta en el siglo XX a otras mujeres como las feministas Carmen de Burgos, Blanca de los Ríos o Clara Campoamor. El número de socios ha variado mucho a lo largo del tiempo y actualmente está bastante lejos de los inscritos en los ochenta del pasado siglo cuando tenía 7.000 socios. Hoy, los ateneístas son poco más de 2.000.

Los actuales responsables, conscientes de este descenso, planifican una estrategia de posicionamiento en la sociedad. “Queremos ser ese lugar de encuentro para los jóvenes, de esos talentos que están dispersos por España o fuera de esta. Buscar entre sus necesidades para servirles de enlace con el conocimiento del mundo profesional”, apostilla Boyer.

El Ateneo ha iniciado un proceso para recatar su historia y organizar su fondo para hacerlo accesible al investigador. Parte de este, el anterior a 1939, desapareció y están intentando recuperar el universo cultural en el que vivió antes de la Guerra Civil.

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