Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse
Mensaje del equipo




Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 3 de 3
Ir a la página Anterior  1, 2, 3
 
Real Academia De Bellas Artes De San Fernando (Madrid)
Autor Mensaje
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Real Academia De Bellas Artes De San Fernando (Madrid) 
 
Los colores de Susana vuelven a seducir

El Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando presenta la restauración de una obra de Rubens



 000_1562316454_953259
 
Dos visitantes observan 'Susana y los viejos', la obra de Rubens que comenzará una segunda fase de restauración. R. G.

Que una imagen de una "violación en grupo" sea uno de los temas más representados en los siglos XVI y XVII y que hoy solo pensarlo cause repugnancia y rechazo es síntoma del paso del tiempo para bien. El concepto "violación en grupo" lo ha usado José María Luzón, director del museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando (Rabasf) de Madrid, para explicar la historia bíblica de la casta Susana acosada por unos ancianos, tema que Rubens pintó en 1610 en una obra que cuelga del museo y del que este jueves han presentado su restauración.

El paso del tiempo siempre deja su huella, pero el estudio y la intervención sobre Susana y los viejos ha borrado parte de esa impronta para devolverle los vivos colores originales característicos del artista, se hicieron visibles detalles ocultos del ropaje de los viejos y la obra recobró la vitalidad y la agitación del momento que representa. Durante la primera fase del trabajo (entre 2016 y 2017) se limpiaron los barnices y la suciedad —que daban un tono amarillento al cuadro, “como visto a través de un cristal ámbar”, ha explicado la restauradora Silvia Viana—; se retiraron los repintes —muy visibles, sobre todo, en las uniones de cada una de las cuatro tablas horizontales que forman el soporte de la obra— y se realizaron análisis químicos de los materiales, radiografías y gammagrafías (más potentes que los rayos X, permite localizar los nudos de la madera, las microgrietas). En breve, aún no tienen fecha, pero posiblemente después del verano comenzará una segunda etapa. Todo el proceso sufragado gracias a la donación de la Fundación Callia: 10.000 euros recaudados en la gala de entrega de los Premios Iberoamericanos de Mecenazgo el pasado febrero.

En esta fase, por fin, se podrá descolgar el cuadro e intervenir el reverso del soporte, comprobar que los movimientos de las tablas no se salen de lo habitual de la madera (la dilatación y contracción natural). Es un cuadro muy pesado, de un tamaño considerable (190 x 223 centímetros) y no se quería mover hasta no conocer su estado; incluso, no se prestaba para las exposiciones temporales. El trabajo anterior se realizó in situ, sobre un andamio en la sala y a la vista de los visitantes. Algunos, en ocasiones, interactuaban con las restauradoras, Judit Gasca y Silvia Viana. Ahora analizarán la estructura de madera añadida a la trasera original, el estado de los clavos y demás metales, para ver su grado de oxidación y si afecta a la pintura. El reverso de las obras da mucha información, Luzón señala que el van dyck que cuelga al lado de Susana y los viejos conserva hasta el sello de la casa de Amberes que proporcionaba las tablas.

El marco de madera, que tiene entidad de obra de arte en sí mismo, también ha sido intervenido. Todos los elementos decorativos están tallados, no son añadidos aparte. Comenta el director como anécdota el momento en que la restauradora fue a notificarle que era dorado, porque no parecía de ese color. Se ha recuperado el pan de oro (finísimas láminas de este metal noble aplicado sobre la madera). Continúan estudiándolo, tienen un posible autor aunque no lo han revelado aún. Hay uno similar en el Louvre que data de la segunda mitad del siglo XVIII.


 00_1562316417_867266
 
Detalle de la limpieza de 'Susana y los viejos', de Rubens. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

En este Susana y los viejos, no es la única vez que Rubens (Siegen, Westfalia, 1577-Amberes, 1640) representa este tema, se puede ver un resumen de la primera etapa del artista: los colores y la sensualidad de la figura femenina de influencia veneciana, las huellas miguelangelescas en el cuerpo, sobre todo, en la musculatura del anciano de primer término. Tonos y manera de tratar la anatomía que vienen de su estancia en Italia pero que su genio reinterpreta, no en vano es uno de los principales artistas del Barroco. El tema, que se narra en el Libro de Daniel del Antiguo Testamento, también fue repetido y repetido por grandes maestros como Tintoretto, Guercino o Artemisa Gentileschi… Les daba la opción de demostrar su virtuosismo ya que en él cabían el tratamiento del cuerpo de hombres ancianos, la sensualidad de una joven y, además, la representación del jardín en que Susana es representada y asaltada por los hombres mientras se estaba bañando. Al rechazarles, la acusaron de adulterio y fue condenada a la lapidación porque no creyeron su versión. El joven Daniel consiguió que los ancianos dieran su versión de los hechos por separado, entonces se descubrió que mentían y la mujer quedó liberada.

Una escena bíblica que permitía la representación de un desnudo femenino: un motivo más para que este tema fuera reiteradamente pintado y por el que el de Rubens de la Rabasf tiene pintado un 92, que no salió de los pinceles del artista flamenco, sino que es un número que se le dio a principio del siglo XIX en la institución —que lo adquirió por 60.000 reales en 1778—, para indicar que debía estar en la Sala Reservada (la dedicada a los desnudos). Este 92 aunque también es un añadido, por supuesto, no se retira ya que forma parte de la historia y de los tiempos en los que ha vivido esta obra.


 01_1562316381_459499
 
Diferencia del estado dorado del marco una vez intervenido y oscuro, sin limpiar. Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Real Academia De Bellas Artes De San Fernando (Madrid) 
 
LA VIDA POR AQUÍ por JUAN CRUZ


Velázquez único, academia pobre

Una institución de fondos insólitos vive en la penuria presupuestaria. Sus responsables se sublevan y lo dicen




 000_1562410394_323309

Paula y Antonio le dan vida al vaciado de una venus en la Academia de Bellas Artes. R.G.

Un Velázquez único refulge como una vela encendida en medio de los aguafuertes de Goya en la Real Academia de las Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. Alrededor suenan las máquinas que cambian la fisonomía de los alrededores, y el clima de recogimiento que reclama este sitio que Carlos III mimó como suyo se ve asaltado por el estrépito del suelo.

Ese Velázquez sigue frágil e impertérrito. Lo pintó a lápiz el artista que inspiró a Goya, y a tantos, y ahora convive con los aguafuertes del maestro. Es uno de los tesoros públicos de esta Academia que lucha por sobrevivir en una pobreza que haría temblar a Carlos III. Es un cuadro estremecedor y mínimo, mide 188 por 116 milímetros. La cabeza del obispo Borja retratado reta desde hace siglos, y Velázquez lo dejó para que esos ojos de lápiz resistieran el tiempo. No se conoce otro Velázquez así pintado.

Hay más tesoros. Están, en el museo, los vaciados que trajo Carlos III de las ruinas de Pompeya. Ese dramatismo blanqueado por el yeso fascinó al soberano. Y como fue quien decidió excavar entre aquella devastación volcánica, él quiso tener cerca el grito salvado de las cenizas.

Junto a esas reliquias la Academia conserva un taller de vaciado que le sirve para recaudar fondos de quienes quieren que las venus o los niños o los caballos sean como esculturas nacidas en talleres tan antiguos.

Antonio Martín, que parece un vikingo en la blancura, retoca una Venus; la escayola domada devuelve también la figura de un gatito egipcio, un niño desnudo reposa a la entrada de esta catacumba blanca. Aquella escultura antigua, dice Antonio, daba empleo a ebanistas, marmolistas, broncistas. Con él está ahora, "estudiando y trabajando", Paula Alonso Elbaile, que luego le ayudará con esta Venus en trance de ser perfecta.

Más allá, en el rincón más alejado de este subsuelo, Javier Blázquez maneja las estampaciones que prolongan la luz de la que Goya hizo leyenda. Cerca, los caprichos (son 228, cuatro están en el Louvre: Ismael Fernández de la Cuesta, vicedirector-tesorero,tenía el cheque para recomprarlos, pero los franceses los declararon invendibles). Esta calcografía en la que Javier funge de factotum muestra con la técnica de siempre un lenguaje de siglos. Es un privilegio habitar entre tantos misterios.

Antes el presidente de la Academia, el arquitecto Fernando de Terán, y el vicepresidente José Luis García del Busto, musicólogo y excrítico de EL PAÍS, han hablado de las riquezas y de las penurias. “No tenemos dinero”. Les han retirado el 60% de las subvenciones. Con lo que queda, algo más de tres millones de euros, es imposible pagar el mantenimiento de un palacio del siglo XVIII convertido en museo.

Lo que se vive dentro es rico, extraordinario, pero la pobreza amenaza con oscurecer el sueño de Carlos III. La escasez de personal, el coste de la energía, el mantenimiento, obliga a cerrar a las tres. Una riqueza a media luz. ¿Qué les falta para salir de pobres? “Medio millón de euros”. El cuadro que le pintó Canogar a Felipe VI sonríe suave desde la fila de reyes quietos en la Sala de Juntas.


 00_1562410826_441931

Retrato de Felipe VI, 2016. Óleo sobre lienzo, 146 x 114 cm. Obra de Rafael Canogar. Donado por el autor en 2016 a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.


elpais.com




 

Es lamentable que el ministerio de Cultura le haya reducido la subvención anual en un 60 % el presupuesto a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: Real Academia De Bellas Artes De San Fernando (Madrid) 
 
El genio de Galileo y Pietro Tacca en la Plaza de Oriente

Felipe IV fue un desenfrenado sexual pero también un rey capaz, trabajador, pendiente de los asuntos de gobierno y protector de las artes y las letras



 000_1564845634_153066

Estatua ecuestre de Felipe IV en la Plaza de Oriente. KIKE PARA.

Ese señor a caballo que nos mira con chulería desde el centro de la plaza de Oriente de Madrid, dando la cara al Teatro Real y el culo a Palacio, era un bandarra. Literalmente, un “cierrabares” que se pasó el reinado donjuaneando y dedicado a coleccionar amantes (de treinta o cuarenta dicen que disfrutó) y a desparramar bastardos por la villa y corte (más de cincuenta, también dicen). Por eso, aun habiendo situado la estatua ecuestre de Felipe IV así, sin segundas intenciones, la orientación es acertadísima: de cara a su gran pasión, el espectáculo y las actrices, y dando la espalda a los asuntos de Estado.

El llamado a ser el cuarto de los Felipes vino al mundo en la noche del 8 de abril, el Viernes Santo de 1605, y decía una antigua superstición que los nacidos en tan sacrosanto día llegaban con el don de ver las aguas bajo la tierra; que eran zahoríes por naturaleza. Los ignorantes dedujeron entonces que el niño Felipín, precisamente por ser zahorí, acabaría siendo un gran rey. Pues no dedujeron tan mal, la verdad, porque vistos los estudios más recientes sobre su figura (Geoffrey Parker y Alain Hugon), Felipe IV fue un desenfrenado sexual, cierto, pero también un rey capaz, trabajador, pendiente de los asuntos de gobierno y protector de las artes y las letras.

El pintor Diego Velázquez, ese que tenemos despistado, quizás, bajo el empedrado de la plaza de Ramales, fue pintor de corte y el que recibió del rey un encargo ciertamente engorroso: el boceto de una estatua ecuestre con el caballo encabritado. No podía el rey conformarse con la imagen de su real persona subida a un penco con las cuatro patas en el suelo para asegurar la estabilidad del conjunto. O con tres pezuñas en el suelo y la cuarta elegantemente elevada. Al menos así era la estatua ecuestre que le hicieron a su antecesor y progenitor, Felipe III, esa que fotografían ahora todos los guiris en mitad de la Plaza Mayor.

Pero precisamente Felipe IV no quería una estatua como la de papá. La quería especial. Dado que el oficio artístico de Diego Velázquez era secundario, y que su puesto oficial en la corte era el de aposentador real, encargado de cuestiones logísticas, el rey le dijo algo así como…


 00_1564845529_585391

Copias de la cabeza del caballo de Pedro Tacca para la estatua ecuestre de Felipe IV, una de las piezas que serán exhibidas en las nuevas salas de la Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid.

—Diego, quiero una estatua regia, más chula que la de papá, donde se me vea más machote que a papá y con un caballo encabritado. Me la haga alguien.

—Majestad —debió responder el aposentador Velázquez-, eso no se va a sostener ni en broma.

—¿Qué parte de “que me la haga alguien” no ha entendido vuesa merced? Por si no lo has pillado, Diego, yo soy el rey y tú el conseguidor. Yo pido, tú consigues.

Y lo consiguió. El proyecto que pudo diseñar Diego Velázquez sobre el papel acabó convertido en la figura que hoy vemos plantada en mitad de los jardines de la plaza después de haber pasado por distintas ubicaciones a lo largo de los últimos tres siglos y pico.

Hay que fijarse bien para comprobar que la obra es un prodigio de equilibrio. Todo el peso se aguanta sobre las dos patas traseras del caballo, aunque hay una pequeñita trampa muy bien disimulada: el final de la cola, apenas dos puntitas de las crines, también apuntalan el pesado conjunto sobre el pedestal.

La estatua la realizó en Florencia Pietro Tacca, el mismo que hizo la de papá Felipe III, pero de acuerdo a una pintura que le envió Velázquez. No estamos en condiciones de afirmar que el monumento ecuestre de Felipe IV lo acabara matando, pero algo de salud debió costarle porque fue su última obra. Trabajó en ella desde 1634 a 1640, y fue facturarla para Madrid, y cascar aquel mismo año.

Porque Velázquez tenía razón. Aquello no se iba a sostener. Un caballo de bronce sobre dos patas, por mucho que las crines hicieran las veces de muleta, y encima con un tío encima, se iba a vencer por la propia ley de la gravedad que Newton ni siquiera había descrito pero que todo el mundo sabía que estaba ahí.

Seguramente, cuando Tacca recibió la pintura que Velázquez (puede que el lienzo fuera en realidad de Rubens) con el rey y su maldito caballo encabritado, debió pensar “¡Sí, hombre! ¿Qué será lo siguiente? ¿Un caballo en el aire en plan cabriola?”. Una cosa era plasmar al rey y a su caballo encabritado sobre el lienzo y otra poner aquello en tres dimensiones.

Pero el escultor Tacca acabó aceptando el reto y buscando al mejor de los asesores, Galileo Galilei, confinado por la Inquisición en su casa de Florencia por decir que la Tierra ni se estaba quieta ni era el centro del universo. A quién se le ocurre…

Pietro Tacca le pidió al matemático que le echara un cable con los cálculos para que aquel conjunto no se desplomara de morros. Atribuyen la siguiente respuesta al mismísimo Galileo: “Necesitaréis más de ocho toneladas de bronce para vuestra obra, ya que la parte trasera ha de ser maciza. La inclinación, ángulos y cálculos para el vaciado os los haré llegar a la mayor brevedad posible”.

Y lo hizo. Y ahí sigue la estatua del ligón a caballo, tan tiesa como el primer día gracias a que de la mitad para atrás está bien rellenita para contrarrestar el peso. Eso sí, el rey quedó guaperas gracias a que desde Madrid se le envió una cabeza de Felipe IV bien moldeadita por el escultor Juan Martínez Montañés (Tacca no había visto en su vida al rey y lo mismo le quedaba chungo de facciones).

Así que tenemos que el caprichito engorroso de Felipe IV fue un trabajo en equipo entre un pintor, dos escultores y el mismísimo Galileo. Los reyes dan muchos quebraderos de cabeza y aún no está claro que compense.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:    
 

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 3 de 3
Ir a la página Anterior  1, 2, 3



Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de Permisos
No Puede crear nuevos temas
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
Puede publicar eventos en el calendario