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MUSEO REINA SOFÍA
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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
"la más visitada en la historia de Madrid"          
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
El Reina Sofía acaba con el siglo XX


El museo nacional ofrece una particular reordenación de los fondos de su colección permanente referidos a las convulsas décadas de los ochenta y noventa



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Retrato de Ronald Reagan de Juan Ugalde, 1987. / museo nacional centro de arte reina sofía

Un oso panda y una rata de peluche del tamaño de un artista suizo duermen a pierna suelta en una de las salas en las que el Reina Sofía propone desde el miércoles una nueva lectura de su colección permanente. Viejos conocidos del aficionado al arte contemporáneo, los despeluchados animalillos son seguramente la aportación a la cultura pop más exitosa del dúo que formaron Fischli/ Weiss hasta la muerte en 2012 del segundo. La pieza, completada por un vídeo sobre la visita de la pareja a una galería, se llama La mínima resistencia.Y el título ha servido a Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, para bautizar su personal acercamiento al arte de los años ochenta y noventa a partir de los fondos del museo.

El recorrido propuesto es un viaje, promete el subtítulo de la muestra, entre el tardomodernismo y la globalización a lo largo de dos décadas tan turbulentas como amorfas. Unos años en los que se proclamó la muerte y resurrección de la historia y el tiempo y la realidad se ensancharon en todas direcciones. Esa época en la que el mercado se alzó definitivamente con el poder y el todo-vale se convirtió en nada-importa-gran-cosa-en-realidad.

Para construir su relato, Borja-Villel ha escogido unos cuantos nombres y, obviamente, ha dejado a otros fuera. Dado que la reescritura de la historia resulta uno de los temas centrales del arte contemporáneo, la licencia parece plenamente justificada. Ahora bien, ¿es posible contar todo esto sin recurrir a la obra de artistas de la corriente dominante como José María Sicilia, Miquel Barceló o Jaume Plensa, en España, o Anselm Kiefer, Julian Schnabel y Gerhard Richter, en el extranjero? ¿Y sin un guiño a la triquiñuela mercadotécnica de Damien Hirst, Tracey Emin y el resto de los Young British Artists, que con tanta soltura dominaron los medios en los noventa?

El equipo comisarial encargado del proyecto opina que es posible. “Cada lectura es siempre una opción”, se justifica el director. “En nuestros planes está revisar con una cadencia anual la parte de lo contemporáneo, pero para contar esta historia en concreto, de teatralidad, resistencia y cambio, hemos optado por esta selección”. Hay ausencias deliberadas y otras impuestas por el espacio (cuando lo haya, prometen incluir referencias a la producción en los ochenta de Tàpies, Guerrero o Vicente). También, por las circunstancias del mercado: pese a que en la muestra se exponen algunas adquisiciones recientes, legados y cesiones (posibles gracias a alianzas en red como La Internacional de Museos o la Fundación Reina Sofía), la obra de muchos artistas nace, dada la obscenidad de sus precios, vetada para los centros de presupuesto menguante. Aunque en el fondo de la elección de Borja-Villel subyace la fidelidad a un relato del siglo XX más como una constelación de conceptos que como una sucesión lineal de nombres propios. Ese es el verdadero credo que gobierna esta selección, que hace las veces de preludio a la cuarta reordenación de la colección permanente, tarea comenzada hace cuatro años y que la crisis está demorando más de lo previsto.

    “Cada lectura es siempre una opción”, defiende el director sobre las ausencias

La nueva propuesta es un “ensayo”, afirma Borja-Villel, en dos de las acepciones del término: como prueba para localizar y subsanar los errores y como construcción teórica que adquiere la forma de un discurso. Este comienza con aquella “vuelta al orden” de los tiempos Reagan y Thatcher, que son los de la pieza de Fischli/Weiss. Las factografías de Alan Sekula y Marc Partaut y un vídeo de Joaquim Jordá dan la bienvenida al visitante a los estertores de la lucha de clases, en plena demolición interesada por un poder neoliberal al fin desprovisto de máscaras.

Lo que sigue es un repaso a los “intentos de los artistas de aquellos años de encontrar espacios de resistencia en un mundo globalizado”, según el director del Reina Sofía. Esa rebelión se busca en las primeras salas en la actualización de la pintura de género, llevada a cabo por Campano, Polke, Baselitz o los retratos de Marlene Dumas; mediante el replanteamiento crítico de la utilidad de las imágenes en medio de su sobredosis (Cindy Sherman, Louise Lawler y el resto de la Pictures generation); así como en las nuevas prácticas en torno al vídeo en la era de la MTV y la omnipresencia del pop.


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'La mínima resistencia', 1980-1981, de Fischli y Weiss. / MUSEO NACIONAL CENTRO DE ARTE REINA SOFÍA

Vitrinas con documentación acerca de las primeras ediciones de Arco o de la llegada del Guernica a Madrid colocan al visitante en la perspectiva de aquella España, adormilada por los consensos de la Transición y dispuesta a cualquier pelotazo, también al de la institucionalización del sistema arte. Como reverso de esas historias de éxito de metacrilato se yergue el fogonazo creativo que iluminó Sevilla desde la galería La Máquina Española, las visiones apocalípticas del colectivo Estrujenbank y sus miembros (Gadea, Ugalde, Cañas y Lozano) o las llamadas de atención de Pedro G. Romero y Rogelio López Cuenca en medio de la desbocada euforia de 1992.

Las disputas de género y los activismos feministas y homosexuales alzan la voz un poco más adelante, bien desde los carteles que reivindican con enfado la ocupación de las calles, bien por la vía de lo grotesco (como en Freak Orlando, de Ulrike Ottinger) o en las poéticas visiones de Itziar Okariz y Eulàlia Valldosera.

Y si un aire ciertamente trágico sopla en las salas dedicadas a la plaga del sida y la dignidad poética de sus víctimas, David Wojnarovich o Pepe Espaliú, más sosegados resultan los espacios que indagan en el modo en que la modernidad dejó de ser un proyecto de futuro para convertirse en punto de partida de la obra de Juan Muñoz, Peio Irazu, Txomin Badiola, Jeff Wall o Ángel Bados, así como en las nuevas vías abiertas en aquellos años en los campos de la escultura (y su súbito culto al pedestal) y la arquitectura, aunque sea ficticia, como en una memorable pieza de Isidoro Valcárcel Medina. Un bombardeo de imágenes propuesto por Harun Farocki, despide con acierto el recorrido justo cuando el visitante se halla a bordo de dos aviones de pasajeros a punto de derribar las Torres Gemelas y con ellas el siglo XX.

De aquellos cascotes e imágenes surgió, después de todo, la contemporaneidad.


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Jugar con las vidas de los otros


El Reina Sofía indaga en la relación entre las biografías y las obras de los artistas

    

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Exposición Formas Biográficas. `El nuevo escarabajo´de Charles Ray, en el Museo Centro de Arte Reina Sofía. / Bernardo Pérez

Formas biográficas, la nueva propuesta del Reina Sofía, es una de esas exposiciones que podrían pasar por ensayos literarios si no fuera porque en efecto lo son. “¿Por qué comisariar una muestra sobre el modo en el que la biografía se inscribe en la obra de los artistas en lugar de escribir un libro? Porque esta opción te permite trabajar sobre los espacios”, había justificado el comisario francés Jean-François Chevrier al final del recorrido por las 13 salas del museo y ante la pieza El nuevo escarabajo (2006), del escultor de Los Ángeles Charles Ray. Ese “trabajo sobre las tres dimensiones” cobra para Chevrier especial sentido ante la obra en cuestión, un niño de acero pintado de blanco y rasgos desvaídos que juega con un coche último modelo. “Nos invita a mirar al suelo. ¿Qué mejor final para el cierre de este relato que el lugar de la sepultura?”.


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`Souvenir 1´de Alina Szapocznikov, superviviente de los campos nazis de Auschwitz, Bergen Belsen y Theresienstadt. / Bernardo Pérez

Antes, el experto había guiado sus pasos por las cerca de 275 obras de artistas como Richter, Giacometti, Hains o Klee escogidas entre pinturas, grabados, esculturas y documentos, muchos documentos, para teorizar sobre un asunto tan viejo como el viejo Vasari, cuyas Vidas de artistas hicieron algo más que inaugurar en el Renacimiento la historiografía del arte; la redujeron a una sucesión de vidas y obras más o menos ejemplares.


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El director del Museo Reina Sofía, Manuel Borja-Villel (derecha) y Jean-François Chevrier, comisario de la exposición, ante una obra de Michelangelo Pistoletto. / Hugo Ortuño (EFE)

Superados los cataclismos de las vanguardias y certificada la llegada del invierno de los grandes relatos sociales… ¿cómo abordar el tránsito vital del artista sin caer en el peor de los determinismos? Chevrier propone hasta el 31 de marzo un doble acercamiento. Primero, a partir de la “mitología individual”, ese relato, más o menos veraz, que forjan de sí mismos los creadores (y cualquiera en realidad, sobre todo en estos tiempos de redes sociales y promoción personal). Y segundo, tomando en consideración los elementos de la obra que apuntalan los cimientos de una biografía. De este modo, cuando la vida sea incapaz de explicar el arte, el arte contribuirá a descifrar la vida.


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Günter Brus: 'Color vertical' (1989), técnica mixta sobre papel y lienzo.

La fotografía del chaval con el cochecito adorna la portada del catálogo, que, caso ciertamente raro, puede leerse como un fascinante relato independiente con paradas en asuntos como Artaud, Strindberg. La cuestión del juicio o El drama de la vida según Joyce y Munch. “El elemento fundamental de la propuesta es la literatura”, advertía Manuel Borja-Villel, director del museo, en la primera de las salas, antes de dar la palabra al torrencial Chevrier, antiguo conocido del arte contemporáneo con su aspecto de profesor chiflado y ese Livre de Poche asomando por el bolsillo de la chaqueta.

Chevrier trabajó junto a Catherine David en la polémica dOCUMENTA X y, además de desarrollar un sólido trabajo sobre el sentido de la fotografía en lo contemporáneo, es especialista en la obra de francotiradores como Jeff Wall, de quien ha incluido en la muestra la fantástica Casa de empeños (2009). En ella, el chico a punto de traspasar la frontera moral de sacrificar una guitarra a cambio de dinero sirve, como Pickpocket, película de Bresson proyectada enfrente, de metáfora sobre los umbrales que separan los estadios de la vida. “El umbral es un concepto fundamental en Kafka, así como en la obra de Dostoievski, especialmente en Crimen y castigo”, dice Chevrier.


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'Suburban domestig incubator', pieza de 2013 de Ed Templeton.

Los “fantasmas” de estos y otros titanes de la literatura universal, como Strindberg, Beckett o Tadeusz Kantor, sobrevuelan un recorrido que parte de Gérard de Nerval. “La hora de nuestro nacimiento, el punto de la tierra en que aparecemos, el primer gesto, el nombre, la habitación, y todas esas consagraciones, y todos esos ritos que nos imponen, todo eso establece una serie feliz o fatal de la que el futuro depende por entero”, escribió el poeta a modo de involuntario prólogo de la muestra en Aurélia (1855). El texto se reproduce cerca de Genealogía fantástica, en la que el romántico dibujó su propio mito con endiablado pulso para dar lugar a lo que vendría: la obra de Étienne Martin, en la que la biografía es, sobre todo, una casa.


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'Junto al lecho de muerte' (1896), litografía sobre papel de Edvard Munch.

Antes, uno de los característicos espejos de Pistoletto había involucrado en la exposición al visitante con ayuda del espíritu de Picasso, incomparable mitólogo de sí mismo, burlado aquí por Martin Kippenberger. La selección que sigue viaja del hogar al territorio, la infancia, el cuerpo o la memoria y está llena de sorpresas. Como ese alucinado París del grabador francés del XIX Charles Meryon, la convivencia familiar con el recuerdo de los mártires de los campos palestinos (en la pieza de Ahlam Shibli que fue contestada con manifestaciones al ser expuesta en el Jeu de Paume), o el modo en el que la obra se funde con las circunstancias vitales de artistas como el trágico transformista Ocaña, el profesional del skate Ed Templeton o la escultora polaca superviviente de los campos nazis, Alina Szapocznikow (1926-1973), que debuta en España tras su paso el invierno pasado por el MoMA.


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'Chambre 202, Hôtel du Pavot' (1970), de Dorothea Tanning.

Al final aguarda, el vórtice de la mítica Chambre 202 (1970) de los amantes del Hotel de la Amapola, obra de Dorothea Tanning en la que la habitación es de nuevo, como la vida misma, un viscoso “lugar de nacimiento y muerte”.


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Vista general de la exposición, con obras, desde la izquierda, de Marina Faust a partir de Raymond Hains, un retrato del estudio de Braque y Étienne-Martin.



elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
El Reina Sofía prevé alcanzar los 3,2 millones de visitas en 2013


La exposición de Dalí atrajo a unos 700.000 asistentes

El centro, que ya superó en octubre la máxima afluencia anual de su historia, aspira a hacerse con el récord de un museo en España



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Decenas de visitantes hacen cola ante el Reina Sofía para ver la exposición de Dalí. / CARLOS ROSILLO

En 2013 Salvador Dalí aún es capaz de realizar obras maestras. Lo que explica el éxito de la gran retrospectiva del pintor que, en tiempos de depresiones culturales, convocó en el Reina Sofía a 730.339 personas en cuatro meses y medio. Gracias a ello, y a todos los visitantes que han acudido a ver Guernica y compañía durante el año, el Reina Sofía ya ha batido su récord anual de visitas. El dato definitivo reza 2.800.000 visitantes hasta finales de octubre, ya por encima de los 2.572.414 de 2012 y de los 2,7 millones de 2011. Y la estimación, para el cierre del año, es de 3.200.000 visitantes, lo que pasaría a ser el récord histórico para un museo en España.

De ahí que el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, defina a 2013 como un año “clave”. Sin embargo, no se centra especialmente en los récords de visitantes: "Eso está bien, pero lo importante son otras cosas,como el programa pedagógico, el trabajo en los archivos, la investigación. Este año es fundamental porque implica el trabajo previo de 2012, 2011...".

Más aún, teniendo en cuenta la reducción de la aportación pública que ya afectó al centro en 2013 y volverá a hacerlo en 2014. El presupuesto del Reina Sofía para este año ha sido de 33,78 millones, de los cuales 25, 4 procedían de las arcas públicas y lo demás de ingresos propios. El año próximo la aportación estatal bajará hasta los 22.942.150 euros. Precisamente por ello, entre otras razones, el centro ha apostado por la autofinanciación a través de su nuevo estatuto, entrado en vigor el 7 de abril, y considerado por Borja-Villel como otro de los pilares del 2013 del Reina Sofía.

Determinante para el director ha sido también la puesta en marcha de L´Internacionale. Se trata de una red compuesta por el centro español y otros cinco museos -Moderna galerija, Ljubljana (Eslovenia); Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA), Barcelona; Van Abbemuseum, Eindhoven (Holanda); Museum van Hedendaagse Kunst (M HKA), Amberes (Bélgica); SALT, Istanbul y Ankara (Turquía) – que recibirá dos millones y medio de euros de la Comunidad Europea durante los próximos tres años para desarrollar propuestas de investigación, exposiciones, seminarios y publicaciones.

En la lista de los buenos propósitos para 2014, en cambio, el director del Reina Sofía coloca "muchas cosas por mejorar". "Queremos aumentar las adquisiciones, que ahora mismo son la parte más disminuida del presupuesto. Y también el trabajo en red, con otras instituciones internacionales, y garantizar una mayor accesibilidad de los visitantes, con un  equilibrio en la política de precios y gratuidad".


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Haciendo kilómetros por Dalí


elpais.com



     

Sin duda hay que felicitar al Museo Reina Sofía por su récord de visitas. Buena parte del éito ha sido debido a la genial exposición de Dalí que reunió a más de 730.000 personas. También hay que felicitar a su director    Manuel Borja-Villel, desde que llegó la calidad de las exposiciones han subido como la espuma, y las visitas de igual modo, incluso ya supera al Museo Prado, aun que me pese pues yo soy socio.
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Impresionante la cola para visitar la exposición de Dalí    
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
La atracción de la ciencia


- El miedo a la muerte y el interés por la inmortalidad llevó a Dalí a su pasión por la metafísica

- La exposición del Reina Sofía, la más votada por los criticos, documentó este aspecto




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'Retrato de Joella', de Dalí, con la colaboración de Man Ray, de la exposición del Reina Sofía. / Gorka Lejarcegi

Como es público y notorio Salvador Dalí era un hombre de una gran inteligencia y cultura, y un artista de imaginación desatada: un ser humano muy original. En lo que no era en absoluto original era en el miedo a la muerte, que compartía con casi todos los seres humanos cuando alcanzan determinada edad. En él la aparición del miedo a la muerte y el interés por la inmortalidad son muy tempranos, debido a las especiales circunstancias de su nacimiento (como hermano de un niño muerto al nacer y llamado, como él, “Salvador”), pero se convierte en una obsesión dominante a partir de las experiencias de nuestra Guerra Civil y de la Segunda Guerra Mundial, que partió en dos mitades claramente diferenciadas su vida intelectual: la primera está presidida por la investigación de la psique a través de las enseñanzas de Sigmund Freud y la práctica de las estéticas del surrealismo. A partir de su exilio americano ese miedo a la muerte encuentra como solución o alivio la conversión al catolicismo (“soy católico, apostólico, romano y rumano”, declara jocosa y pomposamente con motivo de la publicación de Sí en Bucarest, hito para el que por cierto cambió el título, que pasó de ser Sí a Sí a Rumanía) y el interés creciente por la ciencia, especialmente por la física. Precisamente, al margen de la elocuente selección de las obras, uno de los aspectos más interesantes de la retrospectiva en el Reina Sofía es que también documenta su predilección por la ciencia, que es bastante excepcional entre los artistas plásticos.

Freud, el surrealismo, Europa, siendo para él importantísimos y fundamentales, constituían precisamente El mundo de ayer, según el título de las memorias de Stefan Zweig, que fue quien le presentó a Freud. Y América, la avidez comercial, la ciencia y la religión conformaban para él diversas facetas de un futuro fungible en un solo plano. Así en la conferencia que pronunció en el Ateneo de Barcelona en 1950, bajo el título Por qué fui sacrílego, por qué soy místico: “El proceso de las ciencias particulares de nuestra época precipita al joven de hoy integralmente en la metafísica (…) La unidad del universo de Einstein reactualiza sensacionalmente el sublime misticismo bíblico. En 1950, por primera vez en la historia, la física moderna nos muestra a Dios”. Le gustaba repetir que la ciencia era igual a la metafísica, propiamente eran la misma cosa. Y en la metafísica, o sea en la ciencia, aquel agnóstico pretendidamente ferviente católico lo que pretendía era justificar la fe en Dios que no tenía y por consiguiente la posibilidad de la vida eterna.

    Le hubiera encantado conocer a científicos de hoy como el gerontólogo Autrey de Gray o el físico Kevin O'Reganque

Por si acaso, pretendía prolongar ad infinitum la vida del cuerpo. En un primer estadio aspiraba a conseguirlo manteniendo congelado su cadáver (como su admirado Walt Disney) hasta el día futuro en que la ciencia haya vencido a la muerte. Le hubiera encantado conocer a científicos de hoy como el gerontólogo Autrey de Gray, que estudia cómo frenar el deterioro celular, o el físico Kevin O’Regan, que postula la posibilidad futura de trasladar la conciencia a un ordenador (y si este se deteriora, a otro, y a otro). La lectura de La doble hélice, el famoso libro de James Watson donde cuenta el proceso que llevó a Francis Crick y a él al descubrimiento de la estructura del ADN, le fascinó. En su biblioteca personal, que se conserva en su museo de Figueres, vi un ejemplar de este libro profusamente anotado con comentarios ininteligibles al margen, y especialmente subrayada la irónica frase del artículo para la revista Nature con la que los dos investigadores sugerían el alcance de su descubrimiento: “No ha escapado a nuestra atención que el emparejamiento concreto que hemos propuesto sugiere inmediatamente un posible mecanismo de copia para el material genético”. El ADN obsesionó a Dalí, que escribe: “El ácido desoxirribonucleico no es otra cosa que el factor central de la vida y de la persistencia de la memoria (los relojes blandos de Dalí en el MOMA, etcétera)”. “Los últimos descubrimientos de la genética nos demuestran que las leyes de Dios son las de la herencia contenidas en el ácido desoxirribonucleico”. Su narcisismo encontró enorme satisfacción cuando Watson le visitó en su hotel de Nueva York haciéndose anunciar en estos términos: “El segundo hombre más importante del mundo quiere conocer al hombre más importante del mundo”; y cuando el matemático René Thom, autor de la teoría de las catástrofes, según Dalí “la teoría estética más bella del mundo”, confirmó su presunción “paranoicocrítica” de la importancia geológica del espacio entre Salses y Narbona (¡y especialmente de Perpiñán, y más especialmente aún de la estación de Perpiñán!) en la deriva de los continentes, casi rompió a llorar. Su curiosidad intelectual encontraba estímulos constantes e ideas e imágenes para sus lienzos en la lectura de la revista Scientific American, a la que estaba suscrito y donde conoció las teorías de Heisenberg: “Después de Heisenberg y de su principio de la incertidumbre sabemos que hay átomos encantados, toda vez que el encanto es una propiedad de determinados átomos”.



Las mejores exposiciones de 2013


1. Dalí. Todas las sugestiones políticas y todas las posibilidades técnicas. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

2. El arte en guerra. Francia 1938-1947.De Picasso a Dubuffet. Museo Guggenheim. Bilbao

3. Paul Klee. Maestro de la Bauhaus. Fundación Juan March. Madrid

4. Velázquez y la familia de Felipe IV. Museo del Prado. Madrid

5. Contra Tàpies. Fundación Tàpies. Barcelona

6. La belleza encerrada. De Fra Angelico a Fortuny. Museo del Prado. Madrid.

7. La invención concreta. Colección Patricia Phelps de Cisneros. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid

8. El surrealismo y el sueño. Museo Thyssen-Bornemisza. Madrid

9. Hilma af Klint. Pionera de la abstracción. Museo Picasso. Málaga.

10. 1961. La expansión de las artes. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Madrid.


Fuente: elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Los fantasmas de Elly Strik


La artista lleva al Reina Sofía su intensa y poética búsqueda de la identidad a través de 90 obras



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Dos visitantes observan las obras 'Fay Wray' (izquierda) y 'Habla mujer ¿qué puedo darte?', de Elly Strik en el Reina Sofía. / Emilio Naranjo (EFE)

Hay un poema del escritor nigeriano Ben Okri, titulado La entrada, que la artista holandesa Elly Strik (La Haya, 1961) pone como ejemplo para hablar del significado de su obra. En esos versos se habla de los objetos siniestros que germinan en nuestros sueños, del laberinto de la vida en el que ninguna decisión te lleva a un lugar seguro y que todos los caminos te conducen a la tumba de la mariposa en la que descansa un cadáver sin rostro. Las obras de Strik, de apariencia festiva al primer golpe de vista, son, sin embargo, una intensa y desesperada búsqueda de identidad en la que transita por los maestros del pasado junto a las obsesiones del presente. Los personajes y las escenas que crea, casi siempre inacabados, forman un extraño paisaje en el que la desesperación alcanza un protagonismo absoluto. En Fantasmas, novias y otros compañeros, la exposición que mañana miércoles se abre al público y que estará en el Reina Sofía hasta el 26 de mayo, Elly Strik pormenoriza sus múltiples obsesiones a partir de los rostros y las ideas más esenciales en su propia historia.

Manuel Borja-Villell, director del museo y comisario de la exposición, explica que la obra de Strik surge a partir de la alucinación de la poesía. Llama la atención sobre la atmósfera de los sueños que envuelven unos dibujos hipnóticos, tanto los de gran formato como los más pequeños. “Traza las líneas de manera que unas se superponen sobre las otras y las nuevas consiguen deshacer a las anteriores. Como en los sueños freudianos, las formas de las imágenes aparecen y desaparecen según el lugar desde el que las observemos. El efecto final es táctil y está cargado de erotismo”.

Algunos de los retratos expuestos ocupan totalmente las paredes de las salas de la exposición. Los rostros están cubiertos por máscaras informes o de animales y la mayor parte de las veces, cubiertas con espesas matas de pelo. De hecho, el pelo corporal le sirve a la artista para añadir inquietud a sus personajes. Puede crecer sin control y enmarañar las partes sexuales de hombres y mujeres hasta ocultar completamente su identidad y puede también difuminar hasta su último rasgo haciendo crecer incontroladamente la barba o el pelo.


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La artista holandesa Elly Strik posa ante su obra 'El matrimonio'. / Emilio Naranjo (EFE)

Alta, delgada y totalmente vestida de negro salvo el pañuelo de colorines que sujeta un moño desbocado, Elly Strik insiste en la importancia de la poesía para conocer su trabajo. Residente en Bruselas, su obra forma parte de las colecciones de los más importantes museos europeos. Cuando habla de sus grandes referentes del pasado, temas permanentes en su obra, señala a Darwin y a Freud entre los descubridores y a El Greco, Munch, Ensor, Redon o Duchamp entre los artistas. Pero es con Goya con el que tiene una auténtica obsesión (“es mi gran inspiración”, dice) y a él le dedica un apartado específico en la exposición. Se interesó por él desde sus primeros viajes a Madrid para ver el Museo del Prado. Incorporados a su obra están los llamados “espejos mágicos” y los ángeles femeninos y etéreos de los los frescos de la Ermita de San Antonio de la Florida.

La exposición, con la que el museo reafirma su línea para abrir espacios expositivos y de investigación a las mujeres es, en palabras de la artista, una galería de propuestas inquietantes que tratan de conformar el siempre inacabado proyecto de la identidad.

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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
El Reina Sofía da con la fusión perfecta entre imagen y palabra


El museo fija la historia del fotolibro español a través de los fondos de su colección



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Una imagen de la muestra del archivo fotográfico del Museo Reina Sofía.

Hay pocos profesionales de la fotografía que no consideren el fotolibro como la mejor forma de dar a conocer su trabajo. Así lo creía Henri Cartier-Bresson y así lo sigue viendo Ramón Masats (Barcelona, 1931), uno de máximos renovadores de la fotografía española. Para ambos, solo el libro permite dar a conocer al completo la historia que previamente han capturado con su cámara. La exposición que mañana abre al público el Reina Sofía, Fotos & libros. España 1905-1977, producida por Acción Cultural Española, se centra precisamente en dar a conocer un formato que hasta ahora no había sido suficientemente investigado en España. En la estela de lo que ya han hecho otros grandes museos como el MoMA o la Tate, el Reina Sofía ha decidido dar a conocer una parte de su colección que ha sido sustanciosamente enriquecida durante los tres últimos años.

La mayor parte de los 30 conjuntos fotográficos que se exponen son muy poco conocidos. Además del libro original, se reproducen desplegadas en las paredes o en vitrinas las imágenes más representativas de cada trabajo. El comisario Horacio Fernández ha querido que la disposición de lo mostrado sirva también para dar una nueva lectura a las profundas transformaciones que la sociedad española ha vivido a lo largo de las últimas décadas.

Para arrancar ha elegido uno de los tres fotolibros editados antes de 1936. Se titula Quién supiera escribir y está fechado en 1905. Es la visión fotográfica de un poema de Campoamor realizada por Antonio Cánovas, un fotógrafo cuya labor se ha reconocido de manera insuficiente. “Era un poema muy popular a principios del siglo XX”, explica el comisario. “Denunciaba como la cultura patriarcal dominaba los sentimientos de las mujeres”.


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'S/T, Costa Brava show' (1965), de X. Miserachs.

Un aire menos ingenuo desprende la segunda gran serie, dedicada a varios trabajos de José Ortiz Echagüe (Guadalajara, 1886-Madrid, 1980). El más conocido es Tipos y trajes de España, un fotolibro que consiguió 12 ediciones desde su publicación en 1929. La antropología y el puro arte fotográfico se refuerzan mutuamente en el retrato de los hombres que Ortiz Echagüe retrató por toda la geografía española. “Son fotografías más bien estéticas, muy cercanas a las pinturas de Sorolla o Zuloaga. En esas imágenes se hablaba también de ideas como el pueblo, la raza o la identidad colectiva; algo que fue utilizado por ideologías diferentes”, aclara el comisario.

Donde no hubo ninguna confusión ideológica fue en las Misiones Pedagógicas, un proyecto colectivo de la II República realizado para acercar la ciudad al mundo rural. Los estudiantes universitarios llevaban a los pueblos retazos de la cultura que en el campo no podían imaginar. Los rostros y, sobre todo, las miradas de quienes por primera vez contemplaban una representación teatral o una película resultan conmovedores.

La unión de palabra e imagen resultó un ensamblaje perfecto con la llegada de la guerra civil. Ambos bandos entendieron la fuerza que la fotografía podría a dar a sus mensajes. Un lugar especial en este apartado lo ocupa el fotolibro colectivo Madrid 1937, editado por el Comissariat de Propaganda de la Generalitat Catalana, junto a fotos de autores anónimos, se incluyen obras de artistas tan conocidos como Luis Lladó, Robert Capa, Hans Namut o Margaret Michaelis. Los rostros de los niños muertos, usadas en la propaganda republicana, superan con creces lo que es el puro documento.

El millón de muertos en la guerra y las ruinas en las que el país quedan convertido, sacan lo mejor de cada uno de los muchos fotógrafos de la posguerra. Deslumbrantes son las series de Alfonso en las que Madrid es una escenografía helada y siniestra tan muerta como sus habitantes. Por el contrario, Catalá-Roca muestra en su serie Barcelona realizada en 1954, una ciudad abierta al futuro con calles llenas de gente dispuestas a vivir la vida.

   “Ver la fusión perfecta entre imagen y palabra, me resulta emocionante.

    Ramón Masats, fotógrafo.


A partir de los 60, la edad de oro de la fotografía en España, según el comisario de la exposición, se suceden las colecciones de libros de artistas fotógrafos. Los 17 títulos de Lumen, publicados entre 1961 y 1975 con imágenes de los mejores fotógrafos y techos de excelentes escritores, marcan un antes y un después. Por iniciativa de Esther Tusquets y bajo el título Palabra e imagen, salen obras conjuntamente firmadas por Jaime Buesa, Catalá-Roca, Joan Colom, Ramón Masats, Oriol Maspons o Francisco Ontañón. La letra la ponen Rafael Alberti, Ignacio Aldecoa, Federico García Lorca, Pablo Neruda, Octavio Paz o Mario Vargas Llosa. El objetivo de Esther Tusquets era publicar algo que “no eran libros de arte, ni libros de fotografía, ni libros literarios”. Eran fotolibros.

Ante el espectacular despliegue de series reunidas en la exposición, donde se incluye su serie dedicada a San Fermines el gran Ramón Masats echaba de menos el fotolibro. Su última serie la dedicó a la ciudad de Cuenca, en 2002, y desde entonces se considera retirado. “Ver la fusión perfecta entre imagen y palabra, me resulta emocionante. No siento nostalgia de haberlo dejado, pero creo que resurgirá”.

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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Richard Hamilton, profeta de la posmodernidad, toma el Reina Sofía


El museo madrileño presenta una antológica de 270 obras ideada por el propio artista



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Instalación que realizó Hamilton para la exposición colectiva 'This is tomorrow', en 1956, y que ahora exhibe el Reina Sofía. / ÁLVARO GARCÍA

A Richard Hamilton (Londres, 1922- 2011) se le suele atribuir la paternidad del pop art, el movimiento artístico inspirado en la cultura popular. Pero también fue precursor del apropiacionismo, de la instalación y de muchas otras tendencias que fueron sorprendiendo según avanzaba el siglo XX y arrancaba el XXI. Hijo artístico de Duchamp, la ironía y el juego forman parte de sus reflexiones críticas y de sus permanentes investigaciones. El Reina Sofía abre el viernes al público Richard Hamilton, la exposición más completa que se le ha dedicado nunca al artista.

Con más de 270 obras, la exposición fue proyectada por el propio artista en 2010, un año antes de su muerte, para las salas del Reina Sofía. En la Tate Modern de Londres se pudo ver este invierno una versión reducida, alrededor de una tercera parte de lo que se muestra en Madrid.

Junto a todas las obras más conocidas y representativas de Hamilton (la carátula del doble disco de los Beatles, White album; la serie de celebridades de Swinging London 67; las reproducciones de Duchamp, My Marilyn, Interior o The Solomon R. Guggenheim), se exponen sus últimos trabajos en los que volvió a jugar con la fotografía y la pintura. Un retrato de Tony Blair, Conmoción y pavor (2010) vestido de indomable vaquero, da idea del espíritu corrosivo que mantuvo hasta el final.

El proyecto surgió hace cinco años, cuando el artista visitó el centro

Pero la gran diferencia de la exposición de Madrid, patrocinada por la Fundación Abertis, respecto a la ya vista en Londres, está en su propia estructura. Cuenta Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, que el proyecto surgió hace cinco años, cuando Hamilton visitó el museo para reproducir una obra de Duchamp, El gran vidrio. “En este gran continuador de Duchamp”, explica Borja-Villel, “más que el estilo, importa el proceso creativo. Lo que más le interesa es el evento, el acontecimiento. De una exposición, le importaba su concepto y su organización. Y quiso que esta fuese a una exposición de exposiciones. Junto a los conjuntos y series, están los proyectos”.

Siguiendo las directrices del artista, para el Reina Sofía se han reconstruido cinco instalaciones de gran tamaño y se ha hecho utilizando los archivos del artista: Growth and Form (reconstruida por primera vez desde 1951), Lobby an Exhibit, This is tomorrow y Man, Machine and Motion, propiedad del centro madrileño.


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'Hombre, máquina y movimiento' (1955), otra de las obras de la retrospectiva sobre Hamilton. / J. J. GUILLÉN (EFE)

Los comisarios, Vicente Todolí y Paul Schimmel han utilizado películas de 16 milímetros proyectadas en la exposición original y la filmación de un paseo por la muestra. El interés de esta instalación estriba en que representaba el modelo de exposición paradigmático del artista a la vez que muestra cómo Hamilton se inspiró en la sensibilidad y en las tácticas del surrealismo y del dadaísmo con las técnicas literarias de Joyce y el lenguaje de Duchamp.

Sin orden cronológico y gran interés en los temas, los comisarios han dividido la exposición, que desborda la tercera planta del edificio, en 14 apartados que abarcan todos los campos y soportes con los que trabajó Hamilton entre 1949 y 2011. Arranca con sus primeras pinturas de comienzos de los años cincuenta, donde aborda la alteración de la materia orgánica y prosigue con sus conocidísimas piezas de arte pop inspiradas en el consumo de masas; un pop que tiene poco más que un aire de familia con el que luego desarrollan los artista norteamericanos como Warhol o Lichtenstein. Una versión del collage titulado Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? es la pieza central de This is tomorrow (1956), la exposición en la que se invitó a artistas, arquitectos y diseñadores para armar un solo proyecto. Con imágenes procedentes del cine de Hollywood, la ciencia-ficción y la publicidad, se organizó un proyecto de una potencia visual excepcional. El cartel anunciador de la muestra era precisamente el mencionado collage en el que un culturista, una grabadora, una modelo con el pecho descubierto y unas luces de neón sirvieron para marcar formalmente el nacimiento del pop.

Espectacularidad aparte, una de las más sorprendentes recreaciones es la realizada a partir de la exposición An Exhibit (1957), una propuesta en la que Hamilton manifestó sus preocupaciones estéticas y conceptuales de entonces. Aquí lo importante era la estructura y, a base de paneles de metacrilato, proponía la interacción del espectador. Planteaba sus dudas sobre la indeterminación espacial que ofrecen el cine y la televisión.

Curioso resulta contemplar ahora los retratos que hizo a una gran parte de las celebridades de los sesenta en Londres o los retratos que pidió que le hicieran a él con la Polaroid. Hay 128 imágenes que fueron disparadas por amigos suyos tan célebres como Francis Bacon, Andy Warhol, Man Ray, Yoko Ono o Ferran Adrià, entre muchos otros artistas archiconocidos.

Entre sus últimos trabajos se encuentra una obra sin titular inspirada en un relato de Balzac, La obra maestra desconocida en la que cuenta la historia de un pintor empeñado en realizar un desnudo femenino perfecto. Junto a la mujer tumbada, Hamilton incorpora autorretratos de Poussin, Courbet y Tiziano; tres artistas que mantuvieron una permanente lucha por resolver el desnudo femenino.

Alta, flaca y toda vestida de negro, la artista Rita Donagh, compañera durante casi toda su vida del artista, recorría ayer la exposición con sonrisa de satisfacción. Antes, durante la presentación a la prensa, agradeció a cada uno de los organizadores la recreación de lo que se puede considerar el testamento artístico de Richard Hamilton.


elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
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El Reina Sofía recuperará espacios para mostrar lo más actual de su colección

     -El director del Centro de Arte confiesa que en el museo no hay crisis y que la autofinanciación y las donaciones son positivas
    - Manuel Borja-Villel apuesta por mirar hacia el exterior con exposiciones como la del mexicano Mathias Goeritz
    - El Museo ganará 3.000 metros cuadrados expositivos




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El historiador de arte español y director del Museo Reina Sofia, Manuel Borja-Villel EFE

Un museo de arte contemporáneo debe estar en contante renovación y así ocurre en el Reina Sofía, que el próximo año tiene previsto iniciar unas obras que le permitirán disponer de nuevas salas en las que se exhibirá el arte más actual de su colección permanente.

Así lo anunció durante una entrevista con EFE Manuel Borja-Villel, director del Centro de Arte, quien destacó que se trata de un gran proyecto que "por fin" unirá definitivamente el clásico edificio de Sabatini con la ampliación diseñada por Jean Nouvel.

En este lugar, en el que se situará la sección contemporánea finalizando así la reordenación de la Colección Permanente, se encontraban hasta ahora los almacenes del museo y otros departamentos como el de oficios.

"Todo esto se va a recolocar. De algún modo es volver a la historia original del Reina Sofía, ya que allí se hacían las primeras exposiciones; es uno de los espacios más bonitos del museo, que con esta recuperación ganará alrededor de 3.000 metros cuadrados expositivos".

Las obras, que el director espera puedan estar a finales de 2015, llevarán consigo el replanteamiento de la plaza de Nouvel, "en cuyo estudio se está trabajando" y que se ha quedado un poco desplazada. "Las conexiones entre un edificio antiguo y otro moderno siempre son complicadas", señala. A Borja-Villel también le gustaría intervenir en la plaza de acceso a Sabatini, para la que había un plan de remodelación "pero que con la llegada de la crisis se paró".
Miles de personas hacen cola frente al museo el ultimo día de la...

Miles de personas hacen cola frente al museo el ultimo día de la exposición de Dalí. A. HEREDIA

El balance de los seis años que lleva al frente del Reina Sofía, puesto en el que puede estar un máximo de 15 años, es positivo y, tras algunos momentos más complicados, el museo "está al alza", como lo muestra la recuperación del número de visitantes.

También en el capítulo de la autofinanciación las cifras son positivas, ya que si se tiene en cuenta las donaciones "que están aumentando en los últimos años", se ha pasado del nueve por ciento en 2011 a casi el cuarenta por ciento. Sin incluir las donaciones, esta cifra se sitúa en el 31 por ciento.

Frente a estos datos, las transferencias del Estado se han reducido en el periodo 2011-2014 en un 27 por ciento, y el presupuesto de gasto con el que cuentan para exposiciones "se ha reducido a la mitad del que era hace cinco años". A pesar de estos recortes, "para el visitante, tanto por nivel de actividades como por su complejidad, en el Reina no hay crisis".

El presupuesto público del próximo año está ahora en estudio y la voluntad "es que se incremente". Esto ayudaría a enfrentarse al apartado destinado a adquisiciones, en el que el museo "querría crecer" y que es su "asignatura pendiente". Borja-Villel insistió en que el museo tiene todavía margen de maniobra en lo que respecta al dinero que es "capaz de generar".

Ello no incluirá el aumento del precio de las entradas "que, aunque bastante baratas, se va a mantener", pero si la explotación de la restauración, "estamos trabajando para abrir la antigua cafetería que había en Sabatini", el "merchandising", y el alquiler de espacios.

"A lo anterior se suma el patrocinio privado y los patronos. Ese es un capítulo muy importante, como el de las coproducciones que, aunque no visible, nos permite gastar menos dinero en la organización de exposiciones", dice Borja-Villel.

Desde su llegada al museo, siempre ha defendido el trabajo en redes, una labor que han seguido otros museos. "Este año hemos puesto el énfasis fuera de casa, donde hemos tenido un millón de visitantes. Es muy importante ya que el nombre del Reina y de los artistas españoles llega a muchos lugares", como está ocurriendo con Miró o Dalí.

Este tipo de exposiciones, además, son una fuente de ingresos que este año va a suponer un millón de euros. "El Reina ya no es solo la sede Sabatini, sino que hay muchos "reinas", y en eso es en lo que estamos trabajando".

Fruto de este trabajo será, por ejemplo, la exposición que se organizará en colaboración con México sobre Mathias Goeritz, "poco conocido aquí pero una gran figura en México".
'La serpiente de El Eco', una de las obras del artista mexicano...

'La serpiente de El Eco', una de las obras del artista mexicano Mathias Goeritz LACAJANEGRA

Otro de los objetivos de Borja-Villel desde su llegada al Reina Sofía ha sido la reordenación de la Colección Permanente, un trabajo que tiene prácticamente acabado y en el que únicamente falta la parte contemporánea, que se instalará en los nuevos espacios.

Para el museo "ese periodo es fundamental. Ha pasado tanto tiempo desde que hablamos de lo contemporáneo que yo creo que ya ha dejado de serlo. Es un periodo histórico, con unas fechas clarísimas. Por ello, en el 2016 se hará una gran exposición sobre este tema".

Borja-Villel no descarta organizar exposiciones en Australia, siguiendo el ejemplo del Museo del Prado, "siempre que tuviera sentido que fuéramos allí", aclara, pero si tiene muy claro que la moda no va a entrar en el museo, "la moda como tal se nos escapa"


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Soledad Lorenzo dona su legado al Reina Sofía


El museo recibirá más de 400 obras de la influyente galerista, que se retiró en 2012

El conjunto servirá al centro para armar un relato del arte en la España de los ochenta




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La galerista Soledad Lorenzo, en una imagen de archivo. / BERNARDO PÉREZ

El museo Reina Sofía acogerá próximamente el legado de la galerista Soledad Lorenzo (Santander, 1937), que se jubiló de la profesión en 2012. Se trata de 385 obras en todos los formatos propios del arte contemporáneo y que incluyen importantes piezas de su escudería de artistas, una brillante nómina con nombres propios como los de Antoni Tàpies, Txomin Badiola, Miquel Barceló, José María Sicilia, José Manuel Broto o Eduardo Chillida

La firma del acuerdo, adelantado hoy por el diario El Confidencial, estaba prevista para finales de septiembre y se encuadra, según fuentes del museo, en una política de atracción de “importantes colecciones que contribuyan a llenar huecos relevantes en el relato del Reina”. “En este caso, es importante, por ejemplo, la incorporación de fondos de Juan Uslé o Victoria Civera. De esta última, la colección prácticamente está huérfana”.

El conjunto tiene un “alto valor de mercado”, lo cual subraya, según esas fuentes, el acto de “generosidad” de la galerista. “Podría vender la mayoría de las piezas mañana mismo en una subasta o dejárselas en herencia a sus familiares”. No pagará ningún dinero por la donación el museo (que, tras un periodo de cuatro años, pasaría a ser propietario del legado). Lorenzo tampoco obtendrá desgravación, ni beneficio fiscal alguno.

Aún se está estudiando el modo en el que el legado se incardinará dentro del relato del Reina Sofía, pero el centro de arte no descarta incluirlo de un modo más o menos permanente como un tributo a la “historia de una galería”, que también “lo es de una época de España”: los años ochenta, década en al que Lorenzo despuntó en la profesión por su forma cercana y protectora de trabajar con los artistas.

La operación forma parte de un conjunto de acuerdos del museo con importantes colecciones del mundo, como la de Patricia Phelps de Cisneros o la de Reinhard Onnasch, que ha permitido la entrada y exposición en el Reina de grandes nombres del expresionismo abstracto, como Clyfford Still. El proceso, moneda común en Estados Unidos, consta de varias fases: primero, se reciben los fondos en régimen de comodato; luego, en concepto de promised gift (que no acarrea exenciones fiscales pero confiere al donante influencia sobre las decisiones y la vida del museo); para que al final ingresen de pleno derecho en la colección.

El caso de Lorenzo es excepcional. La donación es en su caso sin condiciones y denota, según las fuentes citadas, un “enorme compromiso con el que considera su museo”.

Entre los artistas más representados en este depósito figuran Juan Uslé, de quien se reciben 31 obras; Pablo Palazuelo, 23; George Condo, 22; Adrià Julia, 19; Sergio Prego, 17; Txomin Badiola, 15; Guillermo Pérez Villalta, 14; José Manuel Broto, 14; José María Sicilia, 14; Miquel Barceló, 11; Pello Irazu, 11; o Victoria Civera 8; así como artistas de la talla de Antoni Tàpes, Gordillo, José Guerrero o Soledad Sevilla.


elpais.com



 

Mi reconocimiento y gratitud a la galerista Soledad Lorenzo, eso es amar el arte.
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Destellos de modernidad española en la cuna del Renacimiento


Florencia acoge una muestra en torno a Picasso con fondos del Reina Sofía



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'Retrato de Dora Maar', de 1939, de Picasso.

La tupida sombra de Picasso se cierne sobre el Palazzo Strozzi de Florencia del mismo modo en que inevitablemente lo hizo sobre la obra de los artistas españoles del siglo XX. La institución toscana acoge hasta el 15 de enero una muestra que, a partir de fondos del Museo Reina Sofía, enfrenta los argumentos de uno y otros en una propuesta reveladora; no es solo que la mayor parte de los creadores representados (de Francisco Bores a Aurelio Arteta; de María Blanchard a Antonio López) sean unos completos desconocidos para el público italiano, es también que el comisario Eugenio Carmona ha armado un discurso que huye de lo previsible al no conceder a Picasso más poder de influencia del que ya tuvo en vida y ha ido acumulando retrospectivamente a medida que su mito crecía.

“Fue un espejo indudable en el que mirarse, pero eso no significa que lo asumieran como a un maestro, establecieron más bien diálogos, fórmulas de trabajo común y espacios de apropiación”, explica el comisario, que evita el repaso cronológico de las corrientes artísticas entre 1910 y 1963, rango propuesto desde el subtítulo. Décadas, procedencias y motivaciones se cruzan en las nueve salas de Picasso y la modernidad española. En la tercera, titulada Idea y forma, Juan Gris se mide con un irreconocible miró (Siurana, de 1917), mientras un óleo de Equipo 57, de 1959, cobra todo su sentido frente a Oteiza y al picassiano Arlequín de Dalí.

La Guerra Civil parte esta historia como una gran herida que, sin embargo, “no interrumpió en seco la producción; los artistas siguieron trabajando”. La contienda se desliza en la muestra con una sección medular que recoge en penumbra y con minuciosidad el viaje que llevó a Picasso de los minotauros de la Suite Vollard al Guernica, de cuya gestación se presentan una veintena de bocetos y “posdatas” dibujadas entre mayo y octubre de 1937.

Por esta muestra, el museo madrileño ingresará 300.000 euros en concepto de alquiler de contenidos, en una práctica en la que el equipo dirigido por Manuel Borja-Villel se estrenó en 2013 con una muestra del último Miró en Seattle. Y después de enero, la embajada florentina viajará a Brasil. La práctica, en tiempos de austeridad cultural, aspira a afianzarse. No solo en el Reina: el Prado, más autónomo por ley, ha sido pionero con aventuras como la reciente muestra de pintura italiana enviada a Melbourne.


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'Payasos' (1920), de José Gutiérrez Solana.

La costumbre es menos excepcional en Italia. En un país con una robusta sociedad civil en el que la restauración de los monumentos es financiada por marcas de zapatos (Tod’s aporta 25 millones de euros para el Coliseo romano), las aventuras público-privadas son moneda común. El Palazzo Strozzi, institución que luce una larga lista de benefactores en su patio renacentista, no es una excepción. Y esta muestra, tampoco. Hasta tres patrocinadores (un banco, una eléctrica y una aseguradora) se reparten el sacrificio en favor de la difusión cultural.

Acaso por eso mismo, los carteles que cuelgan de la fachada palaciega en la bulliciosa Via degli Strozzi, destacan sobre un retrato de Dora Maar el nombre de Picasso, al que sigue un modesto (en términos de tamaño tipográfico) “y la modernidad española”. “¿Cuántos artistas que no son Picasso conoce el visitante a la exposición?”, se pregunta James M. Bradburne, carismático director canadiense de la institución desde su fundación hace ocho años. “Cinco: Miró, Juan Gris, Dalí, Julio González y Tàpies. Pero no engañamos a nadie. Quienes vengan atraídos por Picasso hallarán 42 piezas importantes del malagueño [de unas noventa], pero además se llevarán a casa muchas cosas que no esperaban”.

Las primeras reseñas (muy positivas) en la prensa italiana dieron por buena la intuición de Bradburne. En el germen de esta aventura está el deseo del patronato de contar con un estímulo picassiano; y así se lo pidieron al Reina y a Carmona, que ya colaboró con la institución en una muestra sobre la obra temprana de Miró, Dalí y Picasso, una de las más visitadas en el histórico de la Strozzi.

La propuesta no puede defraudar a quienes lleguen atraídos por el malagueño. Tres variaciones de El pintor y la modelo vertebran el recorrido, que arranca con una sala dedicada a la obsesión del artista por La obra maestra desconocida, de Balzac. Luego, en la siguiente sala, aguardan dos de esos retratos de madurez que quitan la respiración: uno de Marie-Thérèse (Mujer sentada acodada) y otro de Dora Maar, ambos de 1939, año de bisagra sentimental y plenitud artística del mito.


elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
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Exposición de Richard Hamilton en el Reina Sofía



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Vista de sala de la exposición Richard Hamilton, 2014

A través de una selección de más de 250 obras realizadas entre 1949 y 2011, esta exposición ofrece un exhaustivo recorrido retrospectivo por la obra de Richard Hamilton (Londres, 1922 - 2011), figura clave del Pop Art y uno de los artistas británicos más influyentes del siglo XX. En ella se muestra cómo este artista logró construir un incisivo y polifacético discurso iconográfico que, bajo su aspecto lúdico e irónico, planteaba una reflexión crítica, no exenta de un cierto componente de fascinación, sobre la sociedad de consumo y el imaginario mediático contemporáneo, al tiempo que exploraba y desbordaba los límites entre lo popular y lo culto, lo natural y lo artificial, lo figurativo y lo abstracto.


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Richard Hamilton. Just what is it that makes today’s homes so different, so appealing? [¿Qué es lo que hace que las casas de hoy sean tan diferentes, tan atractivas?], 1956/1992. Collage. 26 x 25 cm. Colección particular.


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Richard Hamilton. My Marilyn (Mi Marilyn). 1965. Óleo, collage y fotografía sobre tabla. 102,5 x 122 cm. Colección Ludwig


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Vista de sala de la exposición Richard Hamilton, 2014


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Vista de sala de la exposición Richard Hamilton, 2014


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Vista de sala de la exposición Richard Hamilton, 2014

La muestra, el último proyecto expositivo en el que participó directamente Hamilton, nos da cuenta de la gran variedad de medios, géneros y temáticas que este artista utilizó y abordó a lo largo de su carrera: desde la fotografía, el dibujo o el grabado hasta el diseño industrial, la publicidad o la manipulación digital de imágenes; desde el retrato y el autorretrato y los interiores hasta las indagaciones de carácter metalingüístico (en torno a, por ejemplo, las limitaciones de las diferentes formas de representación o la relación entre visión y movimiento), pasando por la crítica política o la reflexión sobre el consumismo y la cultura de masas.

La exposición también analiza el papel que jugó en su práctica artística la apropiación y recontextualización de imágenes pre-existentes, así como el diálogo que en muchos de sus trabajos Hamilton estableció con la obra de otros creadores. En este sentido, se presta especial atención a la influencia que ejerció sobre su producción Marcel Duchamp, un artista que siempre tuvo como referente y del que incluso llegó a reconstruir una de sus piezas más emblemáticas: El gran vidrio.  

Dividida en catorce apartados que, aunque con matices, siguen un cierto orden cronológico, en la exposición se pueden ver las obras más conocidas de Richard Hamilton, su diseño para la cubierta del popularmente conocido como “White Album” de los Beatles; o sus polémicas series pictórico-fotográficas Swingeing London 67 y My Marilyn. Además, en la muestra se han recreado varias de las instalaciones expositivas que Hamilton diseñó (o en cuyo diseño participó activamente): Growth and Form, Man Machine and Motion, Fun House y an Exhibit.

Richard Hamilton
27 junio - 13 octubre, 2014
Museo Reina Sofía
Edificio Sabatini, Planta 3




Fuente: museoreinasofia.es
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Soledad Lorenzo, patrona de honor del museo Reina Sofía

La pinacoteca ha aprobado el nombramiento de la galerista y la donacion de varias obras que engrosaran la colección de la sala



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La galerista y coleccionista de arte Soledad Lorenzo. / Bernardo Pérez

Soledad Lorenzo, galerista y coleccionista, ha sido nombrada patrona de honor de la Fundación Museo Reina Sofía. Así lo ha decidido el pleno del patronato este lunes. Lorenzo había cedido recientemente un total de 387 obras al museo, con posiblidad de constituirse en legado.

La pinacoteca también ha aprobado varias donaciones.  Aníbal Jozami, uno de los patronos del museo, ha donado 37 xilografías de los años 30 de Víctor Rebuffo (Turín, 1903 - Buenos Aires, 1983) sobre la guerra civil española. La Fundación arteBA ha cedido carteles de Juan Carlos Romero (Avellaneda, Argentina, 1931), y trabajos de Sebastian Gordin (Buenos Aires, 1969), Ral Veroni (Buenos Aires, 1965) y Magdalena Jitrik (Buenos Aires, 1966), así como de los artistas emergentes Víctor Florido y Pablo Cavallo.

Los hijos de Leon Golub (Chicago, 1922-2004) han traspasado al Reina Sofía la pieza Gigantomacghy V (1968), y Juan Carlos Verme, vicepresidente primero de la Fundación, adquiere a petición del Museo dos trabajos de Oswaldo Salerno (Asunción, 1952) y una fotografía de Yeguas del Apocalipsis -Colectivo artístico chileno formado por Pedro Lemebel (Chile, 1955) y Francisco Casas (Chile, 1959).

El museo ha aprobado la adquisición de un conjunto de obras realizadas entre 1975 y 1987 por Guillermo Deisler (Santiago de Chile, 1940-Halle, 1995), otro de Julio Plaza (Madrid, 1938-Sao Paulo, 2003) y un trabajo compuesto por 15 de piezas de Hudinilson Jr. (Sao Paulo, 1957-2013).

El pleno se ha reunido este lunes bajo la presidencia del ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert y del secretario de estado de Cultura, Jose María Lassalle.


elpais.com



 

Merecido reconocimiento.
 




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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
El Reina Sofía prepara sucursal


El museo inicia los trámites para abrir una sede en Santander




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Un cartel de Kurt Schwitters y Theo Van Doesburg (1923).

El museo Reina Sofía ha iniciado los trámites para abrir una sede en Santander. Servirá para albergar el Archivo Lafuente, una valiosa colección reunida por el industrial José María Lafuente (Lugo, 1957), formada por unos 120.000 documentos y 3.000 obras y especializada en historia del arte del siglo XX en Europa, Latinoamérica y Estados Unidos. El principio de acuerdo será tratado hoy en una reunión del patronato del museo y ha contado con el impulso de José María Lassalle (Santander, 1966), secretario de Estado de Cultura.

El formato elegido es el de una cesión por 10 años, con opción de compra tras ese periodo por una cantidad que quedará fijada desde un principio y correrá a cargo del ministerio de Cultura. Salvando las distancias, se trata de una operación parecida a la de la adquisición de la colección Thyssen. La sede será el edificio del Banco de España en la capital cántabra, propiedad del Gobierno regional, que se encargará de costear las obras de acondicionamiento. El Archivo colaborará con el Reina Sofía en la dirección técnica y de contenidos para garantizar su preservación, difusión e investigación. El resto de los detalles —el precio final, la composición laboral, el nombre exacto del centro o la fecha de apertura— están pendientes aún de negociación.


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El coleccionista José María LafuenteColeccionista, en su estudio de Santander. / Pablo Hojas (EL PAÍS)

Será la primera vez en la historia del Reina Sofía que la institución (inaugurada en 1986 como centro de arte y convertida en museo nacional en 1988, dos años antes de su apertura como tal) salga del edificio Sabatini (y la ampliación de Nouvel) de modo permanente. El pacto acarrea la condición de que la colección no abandone la ciudad desde la que se ha ido construyendo tras su nacimiento en 2002.

El Archivo Lafuente compila libros de artista, revistas, grabados, manifiestos, tarjetas postales o fotografías desde las primeras vanguardias. Entre los puntos fuertes de la colección están los fondos relativos a futurismo, constructivismo, surrealismo dadaísmo o los que dan cuenta del nacimiento del arte conceptual y de movimientos tan proclives a la documentación como el land art. Aunque tal vez la mayor singularidad del conjunto resida en su parte iberoamericana.



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Edificio Banco de España, en Santander.

Tres ejemplos de su riqueza coinciden estos días en Santander en las exposiciones La idea de arte (en el Museo de Arte Moderno), Sol Lewitt: Libros (en la Universidad de Cantabria) y ¿Qué es un libro de artista? (en el Palacete del Embarcadero). Además, en el Círculo de Bellas Artes de Madrid se inauguró la semana pasada una cuarta cita, esta vez en torno a la escritura experimental en España entre 1963 y 1983, con obras de José Luis Castillejo, Esther Ferrer o Isidoro Valcárcel Medina.

Instituciones como la Fundación Juan March o el propio Reina han contado con fondos de Lafuente en varias muestras. Esa reciente difusión del archivo —hasta hace poco, un completo desconocido— ha multiplicado las peticiones de investigadores de todo el mundo para consultar sus tesoros; demandas que no siempre ha sido posible atender. Con este nuevo acuerdo, la cosa cambiará, dado que el espacio funcionará como centro documental. Además, el museo nacional podrá disponer de piezas determinadas para completar proyectos expositivos en la casa madre y se harán exposiciones temporales con los fondos en Santander.


El preacuerdo con el coleccionista será sometido hoy al patronato

Fuentes del museo indican que lo atesorado por Lafuente “coincide totalmente con los intereses del centro desde que lo dirige Manuel Borja-Villel. Se trata de una colección en manos privadas, pero que ha sido reunida con afán de servicio público”. En los últimos años, instituciones como el MoMA, el Pompidou o la Tate han dedicado importantes recursos a adquirir y custodiar documentos que contienen la memoria de las prácticas artísticas del último siglo. Este depósito con opción a compra vendría a llenar esa laguna en el Reina. Además, ampliará la oferta cultural de Santander, enriquecida por el proyecto del nuevo Centro Botín, cuya apertura está prevista para 2015 en un lugar cercano a la futura sede del Archivo Lafuente.


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Mathias Goeritz, el gran ilusionista de la modernidad mexicana


El Reina Sofía dedica al artista germano-mexicano una monumental exposición, titulada 'El retorno de la Serpiente', con más de 200 obras


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'La serpiente de El Eco, variante' (cartón ensamblado y policromado), de Mathias Goeritz. / Mathias Goeritz (EL PAÍS)

Si hubiera que elegir una imagen de la modernidad arquitectónica mexicana, no pocos señalarían las Torres de Ciudad Satélite (1957), un grupo escultórico de cinco moles verticales de cemento coloreado, con alturas entre 37 y 57 metros concebidas como imagen de los nuevos barrios residenciales de la capital mexicana. Creadas en colaboración con el arquitecto Luis Barragán (Premio Pritzker en 1980), la obra es una de las más representativas del artista germano-mexicano Mathias Goeritz (Danzing, 1915-México DF, 1990), padre de la Arquitectura Emocional, protagonista de la monumental retrospectiva El retorno de la serpiente: doscientas obras (dibujos, bocetos, maquetas, fotografías, esculturas y cuadros sobre tabla) distribuidas en seis salas, que el Museo Nacional Reina Sofía, de Madrid, le dedica desde el miércoles 12 hasta el 13 de abril. La exposición viajará después al Palacio de Cultura Benamex, en México DF (27 de mayo de 2015) y al Museo Amparo, en Puebla (24 de octubre).

Agitador y estratega cultural ante todo, la huella de la obra de Goeritz en el México más moderno es tan extensa como sus creaciones. Convencido de que era necesario crear piezas, espacios y objetos que despertaran la máxima emoción, el arte público monumental consiguió allí una presencia de tal calado que sus intervenciones son consideradas como esenciales en la renovación vivida durante la década de 1950, y, todo ello, en medio del rechazo de los artistas que seguían defendiendo el realismo y el muralismo como la única manera legítima de la expresión artística.

Francisco Reyes Palma, historiador y crítico, comisario de la muestra, lo define como un artista a quien se le puede considerar un precursor o un asimilador, pero al que nadie le puede negar su papel de transformador.

Goeritz hace convivir medios tan diversos como pintura, escultura, diseño de muebles y arquitectura con obras de artistas tan dispares como Germán Cueto, Henry Moore o Carlos Mérida

La gigantesca serpiente, la pieza que da título y envuelve toda la exposición, una escultura de cartón ensamblado pintada de negro, de 11,5 metros de largo por 9,5 metros de alto es un perfecto arranque para el viaje por el universo de Mathias Goeritz. La serpiente, llamada Ataque, fue creada para ocupar el patio central de su proyecto más ambicioso, el Museo Experimental El Eco (1952-1953), en el cual se define toda su producción posterior. Goeritz hace convivir medios tan diversos como pintura, escultura, diseño de muebles y arquitectura con obras de artistas tan dispares como Germán Cueto, Henry Moore o Carlos Mérida. Para sí mismo se reserva la realización de un poema visual monumental y sin precedente hasta entonces en el mundo artístico, asegura el comisario, sobre la cara posterior de un muro monocromático. “Conocedor del poder del uso de la luz con fines simbólicos y expresionistas”, explica Reyes Palma, “como había ejemplificado el cine alemán de entre guerras, el día de la inauguración, Goeritz presentó el primer mural cinético y efímero del país, configurado a partir de las sombras agigantadas de los asistentes”. El Eco quiso ser una obra-museo de confluencia de las artes, de esparcimiento y de espectáculo, pero la muerte temprana del empresario y mecenas Daniel Mont frenó el desarrollo del proyecto. El artista no se amilanó y transformó la obra en una especie de Cabaret Voltaire, la cuna del Dadá suizo que tanto admiraba a la vez que se entregaba a la creación de objetos y proyectos como clavos, cruces, vitrales (suyos son los de la nave central de la catedral del DF) y toda clase de experimentos conectados con la escena internacional.

Goeritz había llegado a México en 1949 invitado para impartir clases de historia del arte en Guadalajara. Su intención era introducir la experiencia pedagógica de la Bauhaus y proseguir con el papel de agitador cultural que entre 1945 y 1949 había desempañado en España. Aquí había sido uno de los máximos dinamizadores de la abstracción poética y, sobre todo, había fundado la Escuela Pictórica de Altamira, un movimiento artístico empeñado en dar relieve internacional a los nuevos prehistóricos.


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Mathias Goeritz en Teotihuacán (México), en 1957. / z. sharkey (fondo mathias goeritz)

Pero, ¿qué hacía en España un artista alemán justo después de la II Guerra Mundial y en un país sumido en la miseria de la posguerra civil? La versión dada por él apuntaba a unos supuestos orígenes judíos que le habían forzado a huir de la Alemania de Hitler. El comisario de la exposición prefiere no entrar en la historia. Sus recuerdos personales le retratan como un hombre atractivo, cosmopolita y capaz de vender sus proyectos al primero que se pusiera delante. Pero hay más versiones, como la de la historiadora Chus Tudelilla (Logroño, 1961), cuya tesis doctoral Mathias Goeritz. Recuerdos de España [1940-1953], que narra la presencia de este en el Marruecos español entre 1942 y 1945 como delegado en el Consulado Alemán de Tetuán del Instituto Alemán de Cultura. “Allí llega como funcionario enviado por el gobierno nacional socialista. No está claro qué es lo que hace en el protectorado”, explica la historiadora. “Su formación es la de historiador de arte del XIX. Se relaciona mucho, da clases de alemán…. Pero en 1945, cuando termina la guerra, da el salto a la península y reconstruye sus orígenes. El extranjero culto que llega a Madrid, previo paso por Granada, conoce de primera mano la obra de los expresionistas alemanes, de Der Blaue Reiter, de los dadaístas; mientras que los artistas españoles solo han visto estampillas y caen obnubilados ante él. Entre ellos, el escultor Angel Ferrant (1890- 1961), llegó incluso a prestarle su agenda personal, con la que se le abrirían las puertas más reacias de todo el ámbito artístico español del momento”. Solo el historiador y crítico Emilio Sanz de Soto vinculó al entusiasta artista con el joven nazi que había conocido en Tánger durante su trabajo en el protectorado, según carta enviada a los artistas de Altamira.

El coleccionista José María Lafuente, prestador de varias de las obras que se pueden ver en el Reina Sofía, define a este creador como un gran ilusionista que supo recoger influencias y tendencias para reconvertirlas en algo nuevo, aunque todo ya estuviera ahí. “Las Torres Satélites, por ejemplo, son un proyecto de Barragán al cien por cien, pero es él quien las saca adelante. Tiene el discurso y la capacidad de poner en contacto a las personas adecuadas. Lo que personalmente más me interesa de él es la escritura experimental, su poesía concreta y puede que su actividad más desconocida”.

Para Manuel Borja-Villel, director del museo, la exposición completa la visión de unas décadas que marcaron la segunda mitad del siglo XX. “La obra de Mathias Goeritz traza un puente con el contexto anterior, el de los años 30, la década de la militancia, la teatralidad, la crueldad, y la creencia en la posibilidad de un mundo que no se abocara al desastre pero que acabaría conformándose como antesala del planeta post-Auschwitz”.


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
‘Mujer en azul’ ya no está sola


El Reina Sofía cuelga en la sala de la obra maestra de Picasso otro del malagueño pintado también en 1901




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'Buste de femme souriante' (Busto de mujer sonriente) de Pablo Picasso. / Bernardo Pérez

Mujer en azul (1901), temprana obra maestra de Pablo Picasso, ya no está tan sola como su rictus displicente invita a pensar. Hay chica nueva en la oficina... y parece más simpática; el óleo del genio malagueño, Buste de femme souriante (Busto de mujer sonriente),del mismo año, ha entrado en la colección del museo nacional gracias al depósito efectuado por el coleccionista de origen ruso Vladimir Ginzburg. Con este anuncio en cabeza, los responsables del museo sacaron ayer pecho con una batería de novedades en sus salas para despedir el año y, de paso, renovar los motivos para visitar la permanente.

Más allá de Picasso, destaca la incorporación del cuadro Antro de fósiles (1930), de Maruja Mallo, perteneciente a la serie Cloacas y campanarios. Para su adquisición, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte ha desembolsado 300.000 euros. De gran tamaño, la pieza, algo así como una visionaria alegoría antibelicista, formó parte de una exposición dedicada a la heroína gallega de las vanguardias en la galería Pierre de París. Después quedó oculta por las brumas de la historia y el mercado hasta que emergió en 2009.

El ministerio ha pagado 300.000 euros por una obra de Maruja Mallo

Es la quinta pintura de Mallo, creadora decisiva en la historia del arte español del siglo XX, en integrar la colección del Reina Sofía. “Forma parte de una de las líneas en las que trabajamos; incorporar a los grandes nombres femeninos de las vanguardias españolas”, explicó ayer el director del museo, Manuel Borja-Villel. Añadió que en ese mismo rango histórico y estético, la institución se había hecho también con dos piezas de Ángeles Santos y Rosario Velasco.

Pese a que del pintor malagueño el museo posee un conjunto bastante más generoso —cerca de 300 piezas (y una treintena de pinturas)— la recién incorporada Buste de femme souriante, cuyo préstamo por tres años fue aprobado en patronato en marzo, está llamada a ser una de las más destacadas del lote, según los responsables del centro de arte. “Lo es por sus características y por la fecha; solo tenemos una obra de Picasso de 1901 (La mujer en azul), aclara Borja-Villel. “Es interesante porque completa la sala de un modo bastante redondo”.

El centro incorpora también un ‘sorolla’ prestado por el Museo de Asturias

Esta es la primera vez que Buste de femme souriante se exhibe en España y, dado que estaba en manos privadas, rara vez se ha visto en público con anterioridad. La escasa producción de Picasso superviviente de esa época y los elevadísimos precios de las piezas que aterrizan de cuando en cuando en el mercado subrayan el gesto del coleccionista privado.

Esta operación recuerda a prácticas recientes del Reina Sofía, como la donación de la colección de la galerista Soledad Lorenzo o los acuerdos con las colecciones de Phelps de Cisneros o Reinhard Onnasch, que han permitido la entrada y exposición en el Reina de grandes nombres del expresionismo abstracto, como Clyfford Still.

Además de estas dos obras, entre las novedades que cuelgan en las salas del Reina Sofía anunciadas ayer destaca la incorporación de un sorolla (Llegada de la pesca, 1899). Depositado temporalmente por el Museo de Bellas Artes de Asturias, supone una excepción a la norma establecida por el Real Decreto de 1995 que fija la separación de las colecciones del Prado y del Reina Sofía en 1881, año del nacimiento de Picasso.

Otras incorporaciones reseñables son las instalaciones Lanas (1972-2009) , de Juan Hidalgo que, según explica el museo, sirve “para celebrar los 50 años de la fundación de Zaj”, grupo experimental fundado por Hidalgo, y Masacre de Puerto Montt, con la que Luis Camnitzer reconstruyó la masacre del mismo nombre del 9 de marzo de 1969 en Chile.


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Picasso, Sorolla y Léger, las novedades del Reina Sofía para Navidad


Una sala dedicada al logicofobismo o la reposición de la película "Canciones para después de una guerra", de Martín Patino, son otras de las novedades que el museo madrileño exhibe durante estos días navideños.



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Un Picasso de 1901, un óleo de Maruja Mallo, otro de Joaquín Sorolla, un mural de Fernand Léger, una sala dedicada al logicofobismo o la reposición de la película Canciones para después de una guerra, de Martín Patino, son sólo algunas de las novedades que el Museo Reina Sofía exhibe durante estos días navideños. Por su parte, se presentan también, entre otras obras, diversas instalaciones de Eugenia Balcells, Juan Hidalgo o Luis Camnitzer.
 
En el espacio que acoge el Guernica (1937) como núcleo de la Colección, el recorrido comienza a finales del siglo XIX y recoge desde las vanguardias al Cubismo -que viene a definir la moderna mirada, temporal y múltiple- pasando por el Dadaísmo y el Surrealismo, que da vía libre al deseo y al subconsciente social e individual.
 
El óleo de Pablo Picasso, Buste de femme sonriente (1901) se exhibirá a partir de ahora en la sala dedicada a la modernidad de inicios del XX, “enfrentado a otra mujer” pintada también por el artista malagueño: Mujer en Azul, del mismo año, que cuelga en las paredes del Reina. Ello es posible gracias al depósito realizado por un coleccionista europeo y supone un hito importante, dado que es la primera vez que se exhibe en España y apenas se ha visto antes, además de  la escasez de trabajos del artista fechados en ese tiempo y la imposibilidad material de conseguirlas en el mercado debido a los altos precios. La pintura Buste de femme sonriente, según algunos expertos, es una de las más bellas figuras femeninas picassianas. Hay que destacar que el Museo Reina Sofía cuenta con 292 obras del artista malagueño de las que 29 son pinturas. El único cuadro fechado en los primeros años del siglo XX perteneciente a la colección es el conocido Mujer en azul (1901).
 
En esa misma sala se ha situado un óleo de Sorolla (Valencia, 1863-Madrid, 1923) –autor de quien el Museo no disponía hasta el momento de obra alguna- que ha sido depositada temporalmente por el Museo de Bellas Artes de Asturias. Se trata de Llegada de la pesca(1899) que ahora dialoga con los trabajos de algunos de sus coetáneos, como Rusiñol, Iturrino o Darío de Regoyos.
                 
Un óleo de Picasso, entre las novedades del museo     

Otra de las importantes novedades es el cuadro Antro de fósiles (1930), de Maruja Mallo, que  pertenece a la serie Cloacas y campanarios. Es una composición donde dominan los colores sombríos y un contenido que adelanta el drama bélico que iba a vivir no sólo España sino también el resto de Europa. Esta nueva obra  -que ha sido adquirida por el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte para el Museo Reina Sofía- es una de las más representativas de la serie a la que pertenece y es muy destacable, tanto por su factura y contenido, como por su tamaño, que casi roza los dos metros de ancho. Después de exhibirse en la emblemática exposición individual dedicada a Maruja Mallo por la Galerie Pierre, permaneció en paradero desconocido casi desde entonces hasta el año 2009. El Museo sólo contaba hasta la fecha con cuatro pinturas de esta autora.
 
Antonio Rodríguez Luna, (España, 1910-1985), de quien ahora se exhiben cuatro dibujos que estuvieron colgados en el Pabellón Español del 37, es un pintor cordobés que pudo exiliarse a México tras la Guerra Civil gracias a la intermediación de Picasso y Miró para ser liberado de un campo de concentración francés. Lo más desgarrado de su obra se enmarca en la escuela española del expresionismo crítico social. Militante comunista, participa en la "Exposición Internacional de París" con el cuadro Otra víctima inocente, (en paradero desconocido). En 1937 publica el álbum titulado Dieciséis dibujos de guerra; en ellos se plasma lo más horrible de la condición humana, mediante una estética de expresionismo radical y fruto de sus vivencias durante la guerra civil española.
 
También en el contexto del Pabellón, en la zona que se muestra Guernica, se ha situado una reproducción, donada al Museo por la Fundación Charlotte Perriand, del mural de Léger y Perriand Joies Essentielles, plaisirs nouveaux, (1937), creado para la decoración de los pabellones de Agricultura de Francia en la Exposición Internacional del 37. Este trabajo, enfrentado a la maqueta del Pabellón y a los fotomontajes de Renau, hace referencia al mural fotográfico como medio predilecto de propaganda del Frente Popular francés y español y permite construir una sala sobre la utilización del mismo en la los eventos internacionales de la década de los 30.

 
Del surrealismo a nuevos artistas

Junto a las salas que acogen las obras de Dalí, se ha montada un espacio monográfico dedicado al Logicofobismo, nombre que deriva de una exposición organizada en mayo de 1936 en las Galeries d’Art Catalònia de Barcelona, en la que se  quería ofrecer una visión panorámica de la situación del surrealismo en España que incluyera a Salvador Dalí, Joan Miró y otros artistas más jóvenes. Siguiendo ese esquema el Museo muestra ahora un conjunto de obras adquiridas en los últimos meses de artistas donde se aprecia una clara influencia de esos dos autores, así como obras de Ramón Marinello, Ángel Planells y  Arthur Carbonell.
 
En la sala del Exilio Surrealista también se ha incorporado una importante obra de Luis Fernandez (Oviedo, 1900–París, 1973), uno de los pintores asturianos más destacados del siglo XX. A partir de ahora colgará de las paredes del Museo el cuadro titulado Pintura erótica, (1939), depositado por el Museo de Bellas Artes de Asturias.
 
Asimismo hay que destacar que, de nuevo, el visitante podrá ver en una de las salas de la segunda planta del Museo el documental Canciones para después de una guerra del director salmantino, Basilio Martín Patino, basada en la España de posguerra. Realizada de manera clandestina en 1971, fue estrenada cinco años después. La película consta de una serie de imágenes de archivo sobre las que se superponen canciones populares de la época.
 
Por último, también se reabre la Colección 3, De la revuelta a la posmodernidad, con nuevos artistas y nuevas narraciones formadas a partir de adquisiciones recientes. Destaca la utilización de los medios audiovisuales y la crítica de la representación por parte de artistas como VALIE EXPORT, Sanja Iveković, Martha Rosler y Eugènia Balcells. De esta última, se presenta por primera vez desde su adquisición una importante instalación: Fin/The End, (1978-2010), en la que se diseccionan los modelos hegemónicos de género en las fotonovelas, que tanto influyeron en el imaginario sentimental durante el franquismo.
 
Para celebrar los 50 años de la fundación de Zaj, se expone la instalación Lanas (1972-2009) de Juan Hidalgo, adquisición importante de los últimos años. Como antecedente de la sala dedicada a los activismos latinoamericanos que se puede ver en Nouvel 0, se incorpora la también reciente compra de Masacre de Puerto Montt, instalación de Luis Camnitzer de 1969, en la que las trayectorias de las balas y los nombres de los ejecutores reconstruyen la masacre del mismo nombre del 9 de marzo de 1969 en Chile.


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
Basilea presta al Reina Sofía y el Prado sus tesoros artísticos


Las joyas del Kunstmuseum, que cerrará para ampliar instalaciones, viajarán a Madrid



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El 'picasso' que ha prestado Basilea a los museos españoles. / Martin P. Bühler (Kunstmuseum Basel)

Hace poco más de un año, el director del Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, decidió telefonear a Bernhard Mendes, director del Kunstmuseum de Basilea, uno de los museos públicos más importantes del mundo. El responsable del centro de arte madrileño sabía que el suizo había iniciado unas ambiciosas obras de ampliación por las que la mayor parte de este año tendría que estar cerrado a los visitantes. Así se puso en marcha una operación gracias a la que Prado y Reina Sofía han podido incluir en sus programaciones dos exposiciones con obras maestras procedentes de Basilea.

El Prado mostrará en su galería central 10 óleos de Picasso, con toda la carga simbólica que eso conlleva; el Reina Sofía expondrá 170 obras de los siglos XIX y XX en una doble muestra que ocupará la cuarta planta del edificio Sabatini. Son piezas que casi nunca han salido de Suiza, por lo que será una ocasión única de contemplar telas de Gauguin, Van Gogh, Renoir, Manet, Modigliani, Monet, Léger, Cézanne, Chagall y el propio Picasso. Se podrán ver desde el 18 de marzo hasta el 13 de septiembre.

Una semana antes de que las obras inicien su viaje hacia España, los responsables del Kunstmuseum de Basilea han mostrado a un grupo de periodistas españoles las obras y explicado la transformación del actual museo. El cantón suizo más pequeño en extensión, 37 kilómetros y 200.000 habitantes, cuenta nada menos que con una treintena de museos; un fenómeno al que no es ajeno el que Basilea fuera la capital mundial de la imprenta y uno de los centros intelectuales de mayor importancia desde el XVI.

El Kunstmuseum nació en 1662 a partir de una la suma de colecciones privadas. La de Basilius Amerbach, donde se incluía el legado de Erasmo de Rotterdam y varios retratos de Hans Holbein, constituye uno de los más preciados tesoros de un conjunto sobre el que el director ejecutivo del museo, Stephan Charles, ofrece cifras de vértigo: 300.000 obras desde la Edad Media, de las que solo el 5% forman parte de la permanente.

Suma de espléndidas colecciones privadas, el museo fue creado como tal en 1936 en un palacete clásico de exterior blanco. Los trabajos de ampliación, iniciados en 2013, concluirán a comienzos de 2016 y supondrán la creación de un edificio similar conectado por un subterráneo. Un equipo de jóvenes arquitectos de la ciudad ha sido el encargado de un proyecto aprobado en referéndum. El coste final será de cien millones de euros pagados a medias entre el cantón de Basilea y la Fundación Laurenz, vinculada a los omnipresentes laboratorios Roche. Stephan Charles asegura que no hay ninguna clase de contrapartida económica ni de ningún otro tipo por el préstamo: “Ellos se ocupan del transporte y de los seguros. Es un acuerdo entre amigos y queremos intensificar las relaciones en el futuro”.

¿Cómo se han escogido las obras que van a cada uno de los dos museos españoles? Nina Zimmer, conservadora jefe del museo responde: “Para el Prado estaba clara la elección de los 10 picassos y en el Reina Sofía se ha querido montar una pequeña historia del arte contemporáneo”. Esa “pequeña historia” que viaja hacia el Reina Sofía incluye todos los géneros y todos los formatos desde finales del XIX. Por citar solo algunos nombres: Munch, Kandinski, Braque, Dubuffet, Giacometti, Paul Klee, Mondrian, Gerhard Richter, Rothko, Jasper Johns, Andy Warhol, o Steve McQueen.

En paralelo se mostrará una segunda exposición que recoge, en 60 cuadros, la esencia de cómo se ha ido construyendo el Kunstmuseum, a base de sumar obras en depósito. Son piezas elegidas de las colecciones de Rudolf Staechlin e Im Obersteg, dos poderosos hombres de negocios que hicieron sus colecciones en paralelo. Staechlin, nieto de Rudolf Staechlin, cuenta que su abuelo comenzó en 1914 a coleccionar arte francés del siglo XIX, mientras que Obersteg prefirió adquirir desde 1916 obras maestras modernistas. A la hora de elegir sus obras favoritas, Rudi Staechlin no parece tener manos suficientes para señalar los alargados jardines de Van Gogh, la delicadeza de Modigliani o los tres retratos que Chagall pintó en 1914 y que solo han salido de Suiza en una ocasión. El de Madrid será su segundo viaje, como sucede con otras muchas obras que le acompañan.


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Un 'léger', parte del prestamo de Basilia. / Martin P. Bühler (Kunstmuseum Basel)



Referéndum por Picasso

<MC0>Entre pinturas, dibujos y estampas, el Kunstmuseum de Basilea posee 337 picassos. Entre todas las piezas, hay dos cuya historia habla mucho de los sentimientos de los suizos hacia el arte. Se trata de Arlequín sentado (1923) y Los dos hermanos (1906), dos obras depositadas por Rudolf Staechlin. Pero esos depósitos deben verse como préstamos que, en general, son definitivos, aunque la titularidad no se cede; las obras siguen perteneciendo a su propietario. En 1967, Staechlin necesitó dinero líquido y decidió poner en venta los dos picassosy descolgarlos de las paredes del museo.

</MC>El vecindario de Basilea pidió que se convocara un referéndum para que el Ayuntamiento adquiriera las obras. El sí ganó por mayoría y las dos telas fueron adquiridas por 8,5 millones de francos suizos. Seis los puso el consistorio y, el resto fueron aportaciones de entidades privadas. Enterado el pintor español de lo ocurrido decidió regalar a la comunidad nada menos que cuatro cuadros. Tres de ellas se podrán ver también Madrid: Hombre, mujer y niño (1906), Venus y amor (1967) y La pareja (1967).


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Mensaje Re: MUSEO REINA SOFÍA 
 
El reciclador de imágenes


El Reina Sofía dedica su primera exposición del año al pionero del Arte en la Red en España



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La obra 'Objetos de deseo' forma parte de la muestra. / Joaquín cortés / Román Lores

Cuando a comienzo de los noventa el uso de internet empezó a hacerse masivo, el fenómeno fue contemplado como una promesa de libertad y de igualdad universal. Sin embargo, el paso de los años ha demostrado que la Red se ha convertido en una herramienta en manos de las máximas jerarquías del poder que ha agrandado las diferencias entre quienes tienen acceso a ese poder y los que no. El artista y activista Daniel G. Andújar (Almoradí, Alicante, 1966), pionero del llamado Arte en la Red, está convencido de que lejos de traer más democracia, la brecha entre los ciudadanos comunes y el mundo digital es cada vez más peligrosa. Creador de una poderosa obra que empezó a mostrar a mediados de la década de los noventa, el artista protagoniza hasta el 4 de mayo la primera gran exposición del año del Reina Sofía, de Madrid, Sistema Operativo, un repaso por cincuenta instalaciones realizadas en su mayor parte durante los últimos veinte años y otras creadas expresamente para la ocasión.

En la primera sala de la tercera planta que ocupa la exposición se lee: Acces to Technology Is a Human Right; un lema que corresponde a una de las primeras acciones protagonizadas por Andújar, en Hamburgo en 1996, y que forma parte de la obra Technologies To The People, una corporación ficticia que funciona como carpeta de la obra conceptual del artista.

Vestido totalmente de negro y luciendo una camiseta en la que puede leerse Watch the Watchers, Andújar cuenta con gran sentido del humor cómo eran aquellos primeros años de acceso a Internet en los que el router se paralizaba y desencriptar contenidos era una tarea titánica. "Te encontrabas con que te prohibían la reproducción, cuando a mí nadie me había preguntado si yo quería que esas imágenes deambularan en mi ordenador. Yo no creo en las imágenes originales. Mi obra se abastece de lo que encuentro en las redes, en la publicidad o en la televisión".

Andújar se autodefine como un reciclador del paisaje visual que ofrece la Red y que le permite crear un nuevo lenguaje con un nuevo sujeto. "Soy de los que cree en la utopía de que el lenguaje es un garante del futuro para lograr cotas de libertad más altas de las que tenemos".

Manuel Borja-Villel, director del museo y comisario de la exposición, explica que la muestra es una reflexión sobre cómo las nuevas tecnologías pueden ser, por un lado, una extraordinaria manera de abrir nuevos ámbitos y, por otro, una férrea forma de control. "Andújar", resume, "se pregunta sobre la propiedad de las imágenes a la vez que trabaja en las fisuras del sistema con ironía y espíritu crítico. En esta época de conflictos, el artista es un elemento central que ofrece imágenes y herramientas a quienes no las tienen".

A quienes piensan que una obra de estas características no es propia de un museo, el artista les aclara que él no quiere un público estático porque sus piezas parten, precisamente, de la observación y de la construcción colectiva. "Como los hackers (piratas informáticos), busco agujeros por los cuales colarme".

Una de sus piezas más antiguas es la titulada Soy gitano (1992). En ella, Andújar quiso transformar el espacio público a principio de los noventa eligiendo como escenario a la ciudad de Valencia. Un cartel de pequeñas dimensiones recuerda el Artículo 14 de la Constitución española superpuesto en la fotografía de un joven gitano manchada de rojo: "Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social". El texto no está en castellano, sino traducido al caló (una variante del romaní, la lengua hablada por los gitanos en toda Europa), convirtiendo así a este colectivo en los verdaderos emisores y receptores del mensaje.

‘Sistema operativo’ expone 50 instalaciones que invitan a la reflexión

Entre las obras recientes se exhibe Infiltrados, una instalación inspirada en las tácticas policiales usadas por aquellos agentes que se mezclan entre los manifestantes para acabar deteniendo a los alborotadores. La pieza parte de una reproducción de un grabado de William Hogarth de 1822, The Battle of the Pictures (La batalla de las imágenes), colgado junto a la proyección de un vídeojuego en el que los infiltrados golpean de manera contundente a los manifestantes.

Ante la obra, Daniel G. Andújar reflexiona sobre el poder absoluto que los mandatarios ejercen sobre los ciudadanos diciendo qué es lo que puede hacerse y qué es lo que puede decirse. Como ejemplo reciente recuerda el salvaje ataque en París contra la redacción de Charlie Hebdo y la confusión que hay sobre lo que se puede decir o no en la Red.

Activista incansable a la hora de señalar a los responsables de la crisis económica que se vive en España, el artista alicantino ha creado una pieza dedicada a los especuladores inmobiliarios: Objetos de deseo (2004). En torno a una maqueta en la que vemos un palacete construido sobre un suelo formado por billetes de 500 euros, se pueden escuchar nueve conversaciones de personas implicadas en casos de corrupción relacionados con la construcción y el desarrollo urbanístico en la costa del levante español. "Son todas reales, aunque he distorsionado sus voces. Cuentan sin cortarse que es lo que han recibido a cambio de corromperse".

El recorrido concluye con una gran sala dedicada a Pablo Picasso y a Guernica dividida en varios proyectos en los que el artista reflexiona sobre las metáforas y los símbolos que han rodeado históricamente el famoso mural. A través de material documental presentado en varias vitrinas, la sala invita al público a repensar sus conocimientos sobre la obra.


elpais.com
 




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