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MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid)
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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
El Museo Thyssen inaugura una admirable y original exposición sobre el Oeste norteamericano



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Edward S. Curtis: 'Un oasis en la Badlands' (1905), fotografía que forma parte de la exposición del Thyssen 'La ilusión del Lejano Oeste'.

Resuenan tambores en el Paseo del Prado. Chamanes altivos sostienen la mirada desde las paredes de las salas y un tipi sorprende a las hordas de visitantes que todos los días asaltan el Thyssen a partir de las 11 h. de la mañana. Cuando se cierra el semáforo y el tráfico se calma, por un momento escuchan el fragor de la estampida de los bisontes.

No es ilusión, es el lejano Oeste recién desembarcado en el centro de Madrid. En un guiño admirable para los colchoneros, indios en rojo y blanco al fin y al cabo, que tienen su punto de encuentro y celebración del Atlético en la plaza de Neptuno, junto a la que desde hoy acampan los pieles rojas.

El Museo Thyssen-Bornemisza (Paseo del Prado, 8) presenta La ilusión del Lejano Oeste, la que sin duda debe calificarse como la más original de cuantas exposiciones ha organizado hasta ahora. Tanto que, antes que una muestra al uso, es un viaje directo al lejano Oeste, a esa tierra donde los sueños, las ilusiones y la propia naturaleza del ser humano acampan como nunca lo han hecho en ninguna otra parte.

El romanticismo y la admiración hacia aquel mundo perdido se dan cita en esta muestra, tan inusual como suele ser la presencia de la baronesa Thyssen en las recientes inauguraciones de su museo. No es de extrañar, pues la baronesa tiene mucho cariño a lo que representa un universo tan cercano a la naturaleza y a los tiempos en que vivíamos en armonía con ella, que ya solo es posible encontrarla en exposiciones como ésta. No hay más que recordar su encadenamiento en 2007 a los venerables árboles situados delante de su museo, para defenderlos ante una infausta Corporación que se los quiso llevar por delante.

Y es que esta exposición tiene mucho que ver con la tierra, con la naturaleza y con unos hombres que supieron entender que era su madre, el origen de todas sus cosas. Todo ello desborda en las pinturas, las fotografías y los variados objetos cotidianos que reúne. Todos ellos nos cosen a un mundo que vivieron unos hombres que llamamos pieles rojas. Hombres, lo vemos en cada una de las obras seleccionadas, que supieron vivir en armonía con el medio natural durante toda su historia, hasta que concluyó cuando el hombre blanco llegó a su lejano territorio para acabar con semejante equilibrio.

Al frente de la exposición sacan músculo muchos de los grandes jefes que hicieron que el Far West fuese lo que es. Como las fotos del grandísimo Edward S. Curtis, a veces recreadas o impostadas, de ritos que, cuando él visitó aquellos territorios, ya se habían extinguido, pero que fue capaz de que sus indios las volvieran a representar para que él las inmortalizase una vez más, la última, con los disparos incruentos de su cámara.


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George Catlin: 'Wash-ka-mon-ya, Danzante veloz, guerrero' (1844), obra que forma parte de la exposición del Thyssen 'La ilusión del Lejano Oeste'.

Karl Bodmer, George Catlin, Henry Lewis, Albert Bierstadt, Carleto Watkins, Thomas Cole, Thomas Hill, Thymothy O'Sullivan y William Henry Jackson, hacen algo parecido con sus trabajos. Todos ellos sentaron las bases de lo que es el Far West en el imaginario colectivo. Sus obras hoy son ventanas abiertas a aquel universo prístino y cuya pérdida nos hace sentirnos peores.

Por poner un pero, se echa de menos alguna referencia al gran jefe indio Seattle, el autor del famoso parlamento al gran Jefe de Washington demandándole la necesidad de conservar su tierra, su mundo, su cosmogonía, discurso considerado la piedra angular del sentimiento ecologista sin que hoy no se entiende el mundo.

Fondos de instituciones españolas

Resulta admirable que gran parte de las obras utilizadas en esta exposición hayan sido recolectados por el comisario de la misma, Miguel Ángel Blanco, de fondos de instituciones españolas. La colección del barón Hans Heinrich Thyssen Bornemisza, gran admirador de la cultura indígena, es una de ellas. También lo son las obras procedentes del Museo Antropológico de Madrid, Museo de América, Museo Naval y Museo de Ciencias Naturales.

Todas ellas dan fe de que fueron los españoles quienes primeros se adentraron en aquel mundo virginal, tan ignorado que entonces ni siquiera se llamaba Far West, el lejano Oeste, entre otras cosas porque arribamos hasta allí por el sur y por ese oeste. Varios mapas recogidos en esta muestra señalan aquellas tempranas incursiones.

La última parte de la exposición hace referencias a lo que significa el Far West en el acerbo popular de Occidente. La magnífica colección de carteles de películas del Oeste enmarcan un variado surtidos de objetos que harán las delicias de los amantes del género. Un remington como el que gastaba Bufalo Bill y el exagerado revolver que usa Clint Eastwood en películas como El bueno, el feo y el malo, se dan cita con una cuidada selección de primeras ediciones de libros clásicos del Oeste, con autores como Zane Grey, Lafuente Estefanía, F. Cooper, Paul Wellman, Willa Cather y, como no, Emilio Salgari, juguetes y otros objetos cotidianos que nos recuerdan que una vez hubo un sitio elemental y auténtico que se llamaba el Lejano Oeste.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
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El Museo Thyssen-Bornemisza presenta una exposición que propone, por primera vez en España, seguir los pasos de los artistas que en el siglo XIX se adentraron en los territorios del Oeste norteamericano, asumiendo el reto de mostrar sus paisajes, desconocidos y exóticos, y de representar las formas de vida de los indios americanos que desaparecían ante sus ojos por efecto de un programa ideológico, político, militar y colonizador.

Estos artistas contribuyeron a crear desde muy pronto una “ilusión” del Lejano Oeste, combinando el entusiasmo romántico y la admiración genuina con los tópicos, prejuicios y expectativas que enturbiaban la mirada del hombre blanco; una imagen que en adelante se convertiría en el mito del indio salvaje, viviendo en las praderas en comunión con la naturaleza, muy alejado de la visión que el cine popularizaría años más tarde y que estuvo centrada en mostrar el punto de vista de los ocupantes y las fatigas y peligros a los que tuvieron que enfrentarse.

A través de una selección de pinturas y fotografías de artistas como Karl Bodmer, George Catlin, Henry Lewis, Albert Bierstadt, Edward S. Curtis o Carleton E. Watkins, entre otros, la exposición presenta este apasionante capítulo, poco conocido aquí, de la historia del arte.

Algunos de los lienzos pertenecen a la propia colección permanente del Museo, la única en España con obra de estos pintores, reflejo de la pasión del barón Hans Heinrich Thyssen-Bornemisza por las narraciones literarias, cinematográficas y artísticas sobre el Oeste.


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LAS CATARATAS DE SAN ANTONIO, 1871
George Catlin
Óleo sobre cartón, 46 x 63,5 cm
Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


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LAS CATARATAS DE SAN ANTONIO, C. 1880-1887
Albert Bierstadt
Óleo sobre lienzo, 96,8 x 153,7 cm
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


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EL DESTACAMENTO DE EXPLORADORES, 1851
William Tylee Ranney
Óleo sobre lienzo, 55,8 x 91,4 cm
Colección Carmen Thyssen-Bornemisza en depósito en el Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid


Más info
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Del 09 de febrero al 22 de mayo de 2016



Realistas de Madrid



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Antonio López. Lavabo y espejo, 1967. Óleo sobre tabla, 96,5 x 83,8 cm. Museum of Fine Arts, Boston, USA.

En invierno de 2016, el El Museo Thysse presenta una exposición dedicada a un grupo histórico de pintores y escultores realistas que han vivido y trabajado en Madrid: Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y el propio Antonio López, que ya contó con una muestra monográfica en el Museo en el año 2011 y que en esta ocasión muestra obras de reciente creación.

La exposición incluye unas 90 piezas entre óleos, esculturas, relieves y dibujos, procedentes de las colecciones de los propios artistas, de instituciones internacionales y de colecciones particulares, sobre todo de España y Alemania, y estará comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, y María López, hija de Antonio López.

En el recorrido se presentan obras de varios artistas, de forma que se pueden remarcar los puntos que tienen en común tanto en la elección de los temas como en la forma de abordarlos, unos nexos que se ven reforzados por las relaciones tan estrechas que les unen, ya sean personales, familiares o de amistad, así como por las coincidencias en la formación académica recibida.

Con la colaboración de la Comunidad de Madrid.


museothyssen.org
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
La obra de los realistas de Madrid



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De izquierda a derecha. Antonio López Torres (sentado), Isabel Quintanilla, Antonio López García, Francesco (hijo de Isabel Quintanilla y de Francisco López), María Moreno y Francisco López en Tomelloso, 1973.


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Julio López Hernández observa su escultura de Federico García Lorca, en la madrileña plaza de Santa Ana -frente al Teatro Español- hay una copia de esta obra que representa al poeta con una alondra en las manos.


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Isabel Quintanilla y Francisco López, en su estudio de Madrid. Miran una escultura de Paco -como le conocen- que representa a su nieta, al fondo una pintura de 'Maribel', así la llaman sus amigos.


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Un detalle de Francisco López trabajando en su taller, a sus 83 años sigue yendo a diario.


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El pintor Antonio López, el pasado enero, en la calle madrileña donde tiene su estudio.


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A la izquierda, Antonio López, a la derecha, Francisco López, en Atenas en 1958.


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Isabel Quintanilla y Francisco López hacia 1962.


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Sin titulo. Detalle de las pinturas de Isabel Quintanilla en su taller.


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Sin titulo. Restos de esculturas en el estudio de Francisco López.



Fuente: elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Realistas de Madrid. Museo Thyssen Bornemisza. Madrid. Del 9 de febrero al 22 de mayo.


Realistas en el Thyssen: el grupo que no fue

A mediados del siglo XX, cuando la mayoría de los artistas tendían a la abstracción, algunos estudiantes de Bellas Artes se mantuvieron en el arte figurativo



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Julio López, frente a su escultura de Lorca que se expone en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Tito, Fernando, Carmen, Santos y Sebas son amigos. Paco, Julio, Amalia, Mari, Antoñito, Maribel y Esperanza también lo son. Los primeros son personajes de El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio; los otros siete, el grupo de artistas que forman parte de la exposición Realistas de Madrid que se podrá ver en el Museo Thyssen de la capital desde el 9 de febrero hasta el 22 de mayo.

El uso de los apelativos o los nombres de pila se debe a que es la manera de llamarse entre ellos. Tanto la novela de Ferlosio como la muestra cuentan sendas historias de grupos de amigos. El relato podría ser el de cualquier serie actual de jóvenes: un grupo de chicos y chicas que estudian en el mismo lugar y que pasan muchas horas juntos, comparten momentos, conversaciones, trabajos… Esos lugares eran la escuela de Bellas Artes, el Casón del Buen Retiro ­—donde estaba el Museo de Reproducciones Artísticas—, el Museo del Prado, los viajes de estudios, las estancias en Italia y posteriormente los talleres de cada uno.

Estos pintores y escultores reunidos bajo el epígrafe Realistas de Madrid tienen en El Jarama una de las referencias de su época y su libro de cabecera aún hoy. El pintor Antonio López —al que llaman Antoñito (incluso ahora) por ser el chico más joven del grupo, hasta aparece así escrito en el cartel de su primera exposición conjunta en 1955— cuenta cómo lo coge algunas noches y lee algún fragmento. Recuerda a la perfección su primer encuentro con él: "Era 1956, estaba en el palacio de la Magdalena (Santander) con una beca. En el vestíbulo había una mesa con novedades literarias que hojeaba al salir y entrar. Al leer las primeras líneas de El Jarama me hechizó, fue un flechazo. No ha cambiado nada, el sentimiento que tuve es el que tengo ahora cuando lo cojo. Nunca había leído nada así, ese realismo tan literal despertaba totalmente la imaginación. No tenía dinero para comprarlo, así que cada vez que pasaba por allí leía unas páginas". Maribel, la pintora Isabel Quintanilla (Madrid, 1938), explica su devoción por la novela porque la ha vivido: "Nos vemos reflejados. Yo iba con mis primos al río a pasar los domingos".

Ferlosio utiliza un lenguaje veraz, sobrio, sin retórica ni ringorrangos. Es su mismo idioma, sus mismos silencios. Es una época de silencios. Todos coinciden en esa manera de entender la realidad, en un momento —mitad del siglo XX— en que otros tendían a la abstracción, como Lucio Muñoz —compañero suyo en Bellas Artes—, que le recordaba a Antonio López que los cielos ya no se pintaban azules. Ellos representan lo que ven, lo que hay, lo que tienen más cerca, van juntos a contracorriente. Repiten los mismos temas: ventanas, jardines, quicios, bodegones, estancias domésticas, vistas de Madrid. Y aun así no se denominan grupo artístico. El tomellosero argumenta que, si no naces como tal, tienes más posibilidades de perdurar. Razón no le falta porque otros más o menos contemporáneos como El Paso o el catalán Dau al Set tuvieron una vida mucho más corta.

En Realistas de Madrid se vuelven a reunir estos artistas. El Thyssen va a exponer obra inédita de Antonio López; de su esposa, María Moreno, Mari (Madrid, 1933); cuadros de Isabel Quintanilla que vendió en Alemania (donde se halla gran parte de su obra) y que la propia autora no ve desde hace medio siglo. Muestra verdadero interés por reencontrarse con un jardín que pintó en Roma en 1966. Otro de los óleos, Habitación de costura (1974), está en su estudio y lo enseña antes de que parta para el museo. Guarda con cariño una anécdota relacionada con esta escena: “Cuando la vio la reina Sofía, me dijo que le recordaba al olor a plancha de su infancia en palacio”. La pintora se muestra satisfecha de conseguir evocar recuerdos. Todos lo tienen fácil, sus imágenes son reconocibles, son retratos de una época cercana.

Las máquinas de coser Singer, los vasos Duralex, una botella de Coca-Cola, el bote de Ajax están presentes en obras de distintos artistas de este grupo. Cualquier parecido con el pop es pura coincidencia. Aunque son coetáneos no comparten las ideas de esta corriente. Su ámbito es íntimo y doméstico, aunque parezca que se apegan a los lugares, en realidad eligen los que tienen a mano.

Guillermo Solana, comisario de la exposición junto con María López —hija del pintor—, divide el espacio en tres: el primero es el que va de la mesa a la ventana — con todas las estancias de la casa o del estudio—. En el que una repisa de un cuarto de baño o la escultura de una silla con una gabardina puede hacer un retrato de la persona que lo ocupa aunque no esté presente. Dentro de este ámbito se incluyen las naturalezas muertas de Quintanilla, de su marido, Paco, el escultor Francisco López (Madrid, 1932); de Moreno…

El segundo ámbito es el patio y la visión de la calle, siempre desde dentro de la casa. El jardín no es más que la extensión del hogar para nutrirse de otros elementos y temas. Les permite mostrar algo de cielo, pero sin perder de vista el suelo. Son espacios acotados por multitud de tapias. Incluso en la tercera área, cuando se llega a la ciudad, las vistas siguen teniendo al ser humano y lo que habita como centro.

Las pinturas, los dibujos, los relieves y las esculturas —no solo las de Francisco López Hernández, también las de su hermano Julio, con un punto de vista más simbólico— dialogarán en las salas del museo como lo hacían ellos. Francisco López recuerda las largas charlas con Antonio López cuando este le acompañaba a su casa en la calle de Francos Rodríguez, y luego él, para no interrumpir la conversación, le acompañaba a la suya en Embajadores (dos zonas distantes de Madrid).

Cada uno de los siete habla con un dialecto propio dentro de la lengua común que comparten, y llevan más de 60 años entendiéndose.


elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
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El Museo Thyssen-Bornemisza presenta esta exposición dedicada a un grupo histórico y generacional de pintores y escultores que han vivido y trabajado en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por las vinculaciones de su formación y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares: Antonio López García, María Moreno Julio y Francisco López Hernández, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Amalia Avia.


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Antonio López
Gran Vía, 1 agosto, 7:30 horas, (detalle), 2015
Óleo sobre lienzo. 126 x 130 cm
Colección Pérez Simón, México

La muestra, que sigue un itinerario temático, incluye 89 piezas entre óleos, esculturas, relieves y dibujos que van conduciendo al espectador de lo íntimo a lo público; del bodegón a la ciudad; del plano corto, la escala pequeña y la proximidad, al gran formato y las vistas urbanas panorámicas. Es un recorrido por los temas que todos comparten: el bodegón, el interior doméstico, las calles y los patios, la figura humana o la ciudad de Madrid.

Imagen de la cabecera:
Isabel Quintanilla
Bodegón de los ajos, 2004
Óleo sobre lienzo adherido a tabla. 80 x 90 cm
Colección privada


museothyssen.org
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
'Realistas de Madrid': Antonio López y compañía, en el Museo Thyssen

La muestra reúne al grupo de amigos y familares entregados al hiperrealismo. Del 9 de mayo al 22 de junio en la pinacoteca madrileña



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'Madrid hacia el observatorio' (1965-1970) Antonio López. Colección privada.

Andrés Trapiello los definió como “los silenciosos”: el grupo de amigos y familiares que, a partir de los años 50, se entregó al realismo pictórico. Antonio López es su figura universal, pero su obra está lejos de eclipsar a la de resto de sus miembros. El Museo Thyssen de Madrid los reúne bajo el nombre de ‘Realistas de Madrid’ (del 09 de febrero al 22 de mayo).


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'Ventana de noche', 1972. Francisco López. Colección Banco España

Con algún nombre hay que describir a quienes no se consideran movimiento ni grupo. “Si algo les caracteriza es una poética del silencio, de la ausencia”, define Guillermo Solana, director del Museo Thyssen y comisario de la muestra junto a María López, hija de los pintores Antonio López y María Moreno. Además de ellos, la muestra expone a Esperanza Parada, su marido Julio López Hernández, el hermano de este Francisco López Hernández y su mujer Isabel Quintanilla, y Amaia Avia. Lo dicho: más que un grupo un entorno familiar y de amistad obsesionado con la pintura y la realidad.


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'Ventana, 1970. Isabel Quintanilla. Galería Brocksetedt, Berlín

Un día antes de la presentación a prensa de la exposición, María López revisa con detalle su preparación. La guinda es el nuevo cuadro de Antonio López, todavía sin exponer. Pero aún no ha llegado. “Siempre nos tiene en vilo hasta el último momento”, dice con cariño Guillermo Solana al recordar la gran muestra que la pinacoteca le dedicó a Antonio López en 2011. “Cuando estaba todo listo, de pronto faltaban tres cuadros que se habían llevado para retocarlos. Se resisten a dejarlos marchar del estudio”. Sea como sea, a Ventana de noche (2013-2015) se le espera en el último minuto.


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'Filatelia Finarte', 1989. Amalia Avia. colección privada


rtve.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Exposición 'Realistas de Madrid', en el Thyssen, reúne las obras de todos los compañeros de generación del pintor manchego.


Antonio López frente al espejo


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Una mujer fotografía ayer el cuadro de Antonio López 'Lavabo y espejo'.

«El realismo es todo aquello que se mantiene vigente, lo contemporáneo. Quizá, la vida es eterno presente. La verdad». Así describe Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, el común de los siete artistas que pertenecen al grupo que protagoniza la muestra Realistas de Madrid, abierta desde el próximo lunes hasta el 22 de mayo. «Decirle esto a Antonio López, que huye de las etiquetas, no es fácil; pero yo jamás confiaría en un artista que acepta que le acoten en una denominación». Por eso, sin existir, este grupo es denso. Denso en mujeres, en ventanas, en tránsitos.

Un grupo generacional formado por todos aquellos que desde los años 50 vieron crecer sus ideas en Madrid. «Son cuatro mujeres y tres hombres. Es la primera vez que veo que el género femenino tiene la fuerza que se merece. Supongo que es por la importancia de lo íntimo: hasta cuando pintan calles muestran interiores».

Isabel Quintanilla y su Vallecas de los 80; María Moreno y Antonio López y sus Gran vías; Julio y Francisco López y el dolor de sus esculturas; Amalia Avia y sus tristes ministerios; o Esperanza Parada y sus ventanas arboladas. En total, 90 obras en las que los dos comisarios, Solana y la hija de Antonio López, María, han buscado los puntos en común de obras que brillan por sus diferencias. «No queríamos que se perdiesen unas entre otras. Aunque hay una línea parecida, todas ellas son un mundo en sí mismas».

Realistas de Madrid se convierte así en la primera muestra dedicada a este conjunto de artistas que se ve en la capital. «La idea surgió cuando, en este mismo museo, hicimos la retrospectiva de Antonio López. Sentí que me hacían falta las obras de los demás y ahora ya están todos juntos», comenta Solana. No sólo les une la forma de abordar el arte, sino unas estrechas relaciones tanto familiares como de amistad. «Además, coinciden en su formación académica y su postura común frente al informalismo dominante en el panorama artístico español de los años cincuenta».

Muchos de ellos compartieron espacio y tiempo en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Todos se adentraron en un sistema de enseñanza mutua en la que el misterio, la intimidad y la melancolía eran la base de su creatividad. «La muestra sigue un itinerario temático, no cronológico. Llevamos al espectador del plano corto al gran formato, de lo íntimo a lo público». Empiezan por las naturalezas muertas de Quintanilla, Moreno o Prada y continúan con el entorno doméstico de Antonio López o Amalia Avia. Después, los patios, los jardines, los ojos de las ventanas.

«De ahí pasamos a la figura humana que tan poco se ha utilizado en su pintura, a esos grandes proyectos escultóricos que fueron concebidos para espacios públicos», asegura Solana de las obras de Julio López, de El hombre del sur o El alcalde.

La muestra concluye con panorámicas, con las vistas urbanas que nos muestran la metamorfosis de Madrid. La de sus grandes calles y la de las ramificaciones del extrarradio. «Así, salimos definitivamente al exterior», concluye Solana.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Apertura en febrero de 2017


Guille Cervera, el sobrino repostero de Tita que dirigirá el próximo Thyssen


- Es el flamante director artístico del nuevo museo Carmen Thyssen Andorra

- Estudió museología en Inglaterra. Conoce y trabaja en la colección "desde que era un niño"

- "Sé que me van a mirar con lupa, pero además de ser sobrino de la baronesa, soy un buen profesional"

- Los Thyssen se mudan a Andorra por motivos fiscales



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Guille Cervera es un cocinero muy conocido en el principado de Andorra. www.guillecervera.com

Guillermo Cervera (47 años) recuerda con especial cariño las vacaciones escolares, cuando con 15 o 16 años iba a visitar a sus tíos a Lugano (Suiza). "Era una experiencia increíble tener esas obras de arte tan importantes al alcance de la mano, escuchar a mi tío hablar de ellas", recuerda ahora. "Él [el barón Thyssen] también me llevaba a exposiciones, recuerdo una a la que les acompañé a finales de los años 80 en mitad de la estepa siberiana. Fue algo que me marcó. Ver cómo reaccionaba la gente al contemplar las obras, hablar con ellos (mediante un traductor, claro) de sus sensaciones... Ahí me di cuenta de que el arte no tiene fronteras. Aquello ocurrió poco antes de marcharme a estudiar a Inglaterra y decidió mi futuro".

Cervera es hijo del único hermano varón de Carmen Thyssen, Guillermo (tuvo otra hermana que murió al poco de nacer). Aquel al que, según la leyenda, iba a visitar Tita cuando el destino le puso en el avión al que sería su primer marido, el actor Lex Barker. Había vivido una existencia felizmente anónima hasta ahora, cuando el Gobierno andorrano y la baronesa han decidido nombrarle director artístico del museo que Tita y el ministerio de Cultura del principado proyectan abrir el año que viene en Escaldes, en virtud de un acuerdo que se firmó el pasado mes de diciembre. Teniendo en cuenta que hasta hace unos meses era uno de los reposteros más conocidos de la zona, y sobre todo el parentesco familiar, el revuelo está asegurado. Guillermo asume la presunción de nepotismo y está preparado para las críticas, consciente de que es complicado entender cómo un chef especializado en pastelería (llegó a finalista de un prestigioso concurso de chocolate en 2013) termina convirtiéndose en el director artístico del primer museo de talla internacional de Andorra.


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La baronesa Thyssen, su hijo Borja, Guille Cervera y los ministros de Turismo y Cultura andorranos, entre otros, en la firma de los estatutos de la Fundación Museo Andorra. GOBIERNO DE ANDORRA

"Ya lo viví en el año 92, cuando los barones llevaron la colección a Madrid. Aunque conocía las obras perfectamente y había trabajado con ellas en Lugano, se consideró que no era políticamente correcto que estuviera vinculado al Museo por ser un familiar. Entonces era más joven y me aparté, pero ahora lo asumo con más años, más serenidad... Dedico a este proyecto todas las horas del día y si hay recelos, te puedo asegurar que no será porque no me vaya a dejar la piel en hacerlo lo mejor posible. Sé que me van a mirar con lupa, pero quiero decir que además de ser sobrino de la baronesa, soy un buen profesional. Eso lo tiene claro también el Gobierno de Andorra, que ha puesto su confianza en mí, saben mi grado de implicación en todo lo que hago".

Guillermo explica que se formó en museología en Inglaterra y que estuvo muy vinculado a los cuadros del barón mientras éstos se encontraban en Suiza. Cuando trasladaron las obras a Madrid, el catalán se centró más en la colección que estaba reuniendo su tía. "Siempre he estado relacionado con su colección, trabajando en la sombra", asegura. "Aunque no saliera en la foto, yo siempre andaba por allí".

La biografía de Guillermo, nacido en Barcelona aunque residente en Andorra desde 1993, habla sin embargo mucho más de su faceta como cocinero, una profesión en la que se inició tardíamente. Se introdujo en el mundo de la restauración al aceptar la gerencia de un establecimiento en las pistas de esquí. Después, al reconocer en la cocina "una pasión" (su abuela, la madre de Tita y Guillermo, era de hecho una excelente cocinera), decidió formarse y convertirse en profesional. Ha pasado la última década formando parte del equipo del restaurante Celler de Toni, donde ha desarrollado la pastelería creativa. En 2013 llegó a ser finalista del World Chocolat Masters.


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Guille Cervera y el ministro de Turismo andorrano, Francesc Camp, el día de la firma de los estatutos de la fundación Museo Andorra. GOBIERNO DE ANDORRA

Cervera es un hombre polifacético. No sólo es capaz de alcanzar la excelencia en la cocina y, esperemos, en la dirección museística. Fue batería de un grupo de música en su juventud y es un experimentado submarinista. "Es verdad que he hecho un poco de todo, compaginándolo por temporadas", responde desde su despacho en Andorra. Acaba de llegar de supervisar las obras que se están llevando a cabo en el antiguo Hostal Valira, en Escaldes, el lugar donde se prevé la apertura del nuevo museo. "Los propietarios están acometiendo una reforma integral del edificio. Nosotros estamos preparándolo todo para, en el momento en que ellos nos dejen, entrar a adecuar la planta baja para su futura misión expositiva. Calculamos que podremos abrir en febrero del año que viene".

Como explica Andrés Luengo, periodista del diario andorrano 'Bondia', el museo Carmen Thyssen Andorra es una operación "a cuatro bandas" en la que colabora la familia Reig, propietaria del Valira, que ha asumido los costes de la adecuación del espacio; el Ayuntamiento de Escaldes, que se hará cargo de pagarles el alquiler (6.000 euros mensuales); el ministerio de Cultura, que asumirá el mantenimiento de las instalaciones y la actividad ordinaria del museo (ha presupuestado en torno a 300.000 euros anuales), y finalmente la Fundación Museo Andorra, que pagará el sueldo de Guille Cervera entre otros, y en cuyo patronato está presente de nuevo el Gobierno andorrano, el administrador de la familia Thyssen Jordi Macià y, como no podía ser de otra manera, Carmen y Borja Thyssen como vicepresidentes vitalicios.

La idea de exponer parte de la colección Thyssen en Andorra viene desde tiempos del barón, aunque ha sido ahora cuando todas las partes han llegado a un acuerdo para hacerlo realidad. Quizá la mayor presencia de Carmen y de su hijo Borja en el principado, al que se han mudado por motivos fiscales, haya contribuido a hacer que el proyecto fluyera. El museo contará con 400 metros cuadrados en los que se exhibirán una o dos colecciones anuales de unas 20 obras del fondo privado de la Fundación Thyssen cada una. El museo también contará con un proyecto pedagógico para divulgar el arte. "Y cuando el museo se consolide y se haga un nombre, soñamos con poder pedir obras a otras instituciones para mostrarlas aquí", apunta Cervera.


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Fachada del Hotel Valira de Escaldes, en cuya planta baja se ubicará el nuevo museo Carmen Thyssen Andorra.

El sobrino de la baronesa cree que su elección como director artístico del museo no deja de ser algo natural, teniendo en cuenta tanto su conocimiento del país, "pequeño pero muy peculiar", como de la colección de arte de los Thyssen. Además, en caso de duda tiene un as en la manga. Su esposa es historiadora y dirige el Museo del Tabaco de Sant Julià de Lòria. En su caso, también hubo que recuperar y adecuar el espacio (la antigua fábrica Reig, los mismos propietarios del Valira) para convertirlo en museo.

El nuevo museo Carmen Thyssen Andorra viene a sumarse al resto de espacios entre los que se reparte la colección de la baronesa. Además del Museo de Madrid, buque insignia de todos ellos, funciona a pleno rendimiento el museo de Málaga. En verano, el Ayuntamiento de Sant Feliu de Guíxols también organiza exposiciones temporales en un antiguo monasterio con algunas obras de la baronesa. Ahora llega el hermano 'pequeño', el nuevo museo Carmen Thyssen Andorra, que abrirá presumiblemente en febrero de 2017. Poco se sabe de la primera muestra que inaugurará el espacio, sólo que estará formada "por maestros internacionales de los siglos XIX y XX", lo que equivale al magro de la colección Thyssen.

Lo que sí se sabe es una cosa: que lo van a mirar con lupa.


elmundo.es



 

Tita Cervera siempre ha tenido mucho ojo para los negocios, y seguro que su nuevo museo en Andorra, no será menos.
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
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La muestra del Thyssen reúne al grupo de amigos y familiares entregados al hiperrealismo. Del 9 de mayo al 22 de junio en la pinacoteca madrileña


Hoy he estado en el Thyssen, y además de dar una vuelta por la colección permanente, la cual ya la tengo bastante vista, aunque cada vez que la veo, vuelvo a disfrutar admirarando sus clásicos y descubro nuevos cuadros y artistas que me atraen o me interesan para indagar en su obra y conocerlos un poco mejor..., pero la visitar de hoy ha sido para visitar la exposición temporal 'Realistas de Madrid'.

La exposición está dedicada a un grupo histórico y generacional de pintores y escultores que han vivido y trabajado en Madrid desde la década de 1950, unidos tanto por las vinculaciones de su formación en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, y de su trabajo como por sus relaciones personales y familiares: Antonio López García, María Moreno, Julio y Francisco López Hernández, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y Amalia Avia.

Según el programa del museo: "La muestra, sigue un itinerario temático, incluye 89 piezas entre óleos, esculturas, relieves y dibujos que van conduciendo al espectador de lo íntimo a lo público; del bodegón a la ciudad; del plano corto, la escala pequeña y la proximidad, al gran formato y las vistas urbanas panorámicas. Es un recorrido por los temas que todos comparten: el bodegón, el interior doméstico, las calles y los patios, la figura humana o la ciudad de Madrid".


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Antonio López. Lavabo y espejo, 1967. Óleo sobre tabla, 96,5 x 83,8 cm. Museum of Fine Arts, Boston, USA

Bajo el reclamo de Antonio López, el líder del grupo, exponen otros artistas que apenas conocía. En primer lugar las obras de Antonio López vuelven a brillar como siempre, pero a este artista ya le conocía bastante, pues he visto varias exposiciones individuales suyas, las más aclamadas fueron en el Reina Sofía, la del Thysen hace tres años -la más espectacular- y la que más me gustó, y la última: la presentación en el Palacio Real de su gran lienzo de la anterior familia real, después de estar 20 años -que se dice pronto- pintándolo, y ahora de vuelta al Thyssen, en compañía de su mujer e íntimos amigos a los que poco conocía.

La verdad me han todos. Francisco López, lo conocía como escultor, per también es un gran pintor. Su hermano Julio -que recientemente ha expuesto en Madrid, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, me han encantado sus esculturas. Quizá la que más me ha llamado la atención ha sido Isabel Quintanilla -mujer de Francisco López-, una gran pintora, especialmente de bodegones. También me han gustado los paisajes de María Moreno -mujer de Antonio López-, al igual las obras expuestas de Esperanza Parada -ya fallecida fue mujer de Julio López- y Amalia Avia -murió en 2011, fue mujer del pintor abstracto Lucio Muñoz-, a ésta ya la conocía. En fin, una exposición excelente, de lo mejorcito que he visto. Si alguien leé este comentario, le recomiendo vean esta gran retrospectiva, merece la pena. Esta mañana he ido a primera hora y ya había grandes colas para entrar, y creo que cuando hagan balance al finalizar la muestra, es muy posible de que sea una, o la más visitada del madrileño Museo Thyssen-Bornemisza.



 

Saludos.
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Matta: El cubo abierto


Nueva instalación en el Museo Thyssen de la colección permanente

¿Quién no ha imaginado introducirse dentro de un cuadro y, por un momento, sentirse parte del universo que se despliega tras los límites del marco?


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La nueva instalación del ciclo L'Honni aveuglant (El proscrito deslumbrante) de Matta nos ofrece la oportunidad de sentirnos inmersos en la pintura de este artista chileno y de convertirnos, desde su mismo epicentro, en los protagonistas de la obra. Más de cuarenta años después, los cinco lienzos pertenecientes a la colección permanente vuelven a contemplarse tal y como pudieron verse en su primera presentación al público en 1966. Un gran lienzo al fondo, dos en los laterales y otros dos colgados del techo reproducen lo que Matta denominó “cubo abierto”. Con la recuperación de este esquema compositivo, con el que el artista nos introduce en su universo creador, el Museo Thyssen-Bornemisza quiere rendir homenaje a su autor, que en noviembre de 2011 habría cumplido cien años.

Fuentes: museothyssen.org y propias
 




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Jamie Wyeth - Andy Warhol trabajando en la seie Piss, 2007. Acrílico, óleo y acuarela sobre cartón. 121,9 x 76,2 cm. The Phyllis and Jamie Wyeth Collection

Wyeth: Andrew y Jamie en el estudio es la primera exposición que se dedica en España a estos dos famosos pintores americanos. En ella asistimos al diálogo artístico que han mantenido Andrew y su hijo Jamie.

Se presentan más de 65 obras realizadas con diversas técnicas: el dibujo a pluma, lápiz o carboncillo, la acuarela, el pincel seco, el temple, el óleo y la técnica mixta. Nunca antes se había expuesto su obra a esta escala y en el contexto común de sus autobiografías, sus formas de trabajar en el estudio y sus ensoñaciones.

"Me gustaría que me recordaran como el padre del artista Jamie Wyeth", dijo Andrew en una ocasión. Y Jamie ha afirmado que es de su padre de quien más ha aprendido sobre arte. Para uno y para otro, la creación se inicia con una emoción profunda: pinta lo que te inspire en cada momento; pinta lo que conoces y amas.


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Andrew Wyeth. Mi joven amiga, 1970. Temple sobre masonite, 81,3 x 63,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.

El realismo minucioso Andrew Wyeth le ha convertido en uno de los artistas norteamericanos más populares. Este retrato de 1970, Mi joven amiga, representa una muchacha, ligeramente desplazada a la izquierda sobre el fondo plano del cuadro, vestida con un grueso jersey de ochos y un sombrero de piel de mapache. Se trata de Sissy Spruance, una joven de veinte años que trabajaba en las cuadras de un rancho cercano a la residencia del pintor en Brandywine, Pennsylvania. Según declaraciones del propio Wyeth, la joven le había llamado la atención montando a caballo: «La vi pasar un día montando a pelo por el campo con las trenzas flotando al viento y aquellos dos largos mechones sobre la cara. Llevaba aquel sombrero de piel de mapache que jamás he visto ponerse a ninguna otra chica, como si fuese un animal, no un ser humano».

Está pintado en tonos claros y terrosos, la gama cromática preferida del artista, con la tradicional técnica del temple sobre un tablero de masonite. Wyeth comenzó a experimentar con este procedimiento en la década de 1930, pero sería a partir de comienzos de los setenta cuando lograría una inigualable destreza. El propio artista confesaba: «Con el temple puedo construir la imagen a base de capas, tal y como se construyó la tierra».A través de la aplicación de la pintura en finas y sucesivas veladuras logra alcanzar tal precisión en los detalles y en la captación de las texturas que consigue crear una atmósfera de verosimilitud y un sentido de intemporalidad que hacen que su peculiar realismo se torne mágico y misterioso.

Exposición temporal en el Museo Thyssen - Del 1 de marzo al 19 de junio de 2016


museothyssen.org
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
'Andrew y Jamie en el estudio'


Los Wyeth, realismo abstracto

El Museo Thyssen de Madrid reúne a padre e hijo en una exposición que muestra la influencia que tuvieron el uno en el otro. Dos grandes artistas americanos del siglo XX bajo 'Andrew y Jamie en el estudio'.



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Una visitante ante la obra del primero 'Mi joven amiga' (1970)

"¿Por qué no abstracción y también realismo? Si antes de que me vaya de este mundo logro en cierto modo combinar mi alocada y entusiasta libertad con la verdad, entonces habré conseguido algo". Era la meta de Andrew Wyeth, uno de los representantes del arte americano del siglo XX. El hijo del ilustrador de La isla del tesoro o Robin Hood, y el padre de Jamie.

Él se quedó en ese realismo fotográfico, aunque a veces modificaba la lente. En la fuerza de los claroscuros, en El mundo de Cristina, ese lienzo que reconocemos todos sin saber quién lo firma. Ese cuadro que el MOMA no suelta ni por todo el oro del mundo, del que se venden miles de postales.

Sus pasos los siguió Jamie, pero cambió el concepto: le dio un espíritu más rebelde, más grotesco, menos realista. Ahora los dos comparten exposición en el Museo Thyssen de Madrid. El realismo modificado de Andrew con la locura de Jamie, han llegado a la meta.

"Pintaban en el mismo estudio, pero en cuartos distintos. Jamie siempre cuenta que su padre tenía la música tan alta que no le dejaba concentrarse", explica el comisario, Timothy J. Standring, que lleva cinco años trabajando en este proyecto. En la unión de los dos Wyeth, donde vemos la evolución del arte americano, en la que observamos cómo no todo era talento.

Ambos invirtieron, y Jamie invierte, sus días en mejorar la técnica, en reaprender. No es Arte por inspiración, que también, es Arte por perseverancia. "Cada vez que voy a ver a Jamie me recibe lleno de pintura, manchado de arriba a abajo. Sólo hace falta ver las fotos del estudio de ambos para darse cuenta del trabajo que cada cuadro lleva sobre la espalda", comenta Guillermo Solana, director artístico del Thyssen.

"El trabajo de ambos discurría en paralelo, se complementaba o, incluso, servía para plantear desafíos entre ellos". Jamie comenzó en la misma casa de su padre, la que el ilustrador le había dejado ocupar muy cerca de la principal para que le sirviese como estudio y como hogar. Allí, creció Andrew como artista y nació Jamie. El realismo del primero hizo de base en los retratos del segundo, hasta que creció y decidió invertir, aún más, en lo fantástico.

Sus primeros retratos distan millas de sus últimos trabajos, que el mismo viene a presentar al Thyssen. "Tener a un artista vivo presentando su exposición, hace que todo tenga algo más de interés. No pasa muy a menudo. Nos encontramos con un artista casi desconocido en España pero que es uno de los dos más importantes en Estados Unidos", comenta Solana.

El humor negro o la experimentación técnica, unido a su gusto por lo teatral son las líneas comunes de padre e hijo. Además, los dos fueron niños prodigio, no fueron al colegio sino que optaron por educarse en casa y se trasladaban de Pensilvania a Maine donde permanecían aislados.

"Hace años vine a España, me sumergí en Goya, en Velázquez. Ahora, vengo aquí a presentar una exposición que lleva mi nombre y el de mi padre. Esto, como mínimo, es una experiencia intensa", asegura Jamie.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
En el Museo Thyssen. Del 1 de marzo al 19 de junio de 2016



La herencia realista de Andrew y Jamie Wyeth, en el Museo Thyssen

Es la primera retrospectiva en Europa sobre Andrew Wyeth (1917-2009) y su hijo Jamie (1946)
    


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'Lejanía' (1952) - Andrew Wyeth



Los realistas han tomado el Museo Thyssen de Madrid. A la exposición de Antonio López y compañía se suma ahora Wyeth: Andrew y Jamie en el estudio, la primera retrospectiva en Europa sobre Andrew Wyeth (1917-2009) y su hijo Jamie (1946), destacados representantes del realismo americano del siglo XX.

Las dos exposiciones diálogan así en la pinacoteca. Además de la vocación realista, la dos comparten el universo familia y privado. Y hasta ahí, porque la obra de los Wyeth no se basa en el esmero costumbrista de los realistas madrileños. El comisario de la muestra, Timothy J. Standring (conservador de pintura y escultura de la Gates Foundation del Denver Art Museum), resume la filosofía de los Wyeth en “pinta lo que te inspire en cada momento, pinta lo que conoces y amas”.

La exposición está planteada como una conversación artística entre los dos pintores en torno a algunos de los temas que han marcado su producción, y que sirven para organizar el recorrido en los siguientes capítulos: Padre e hijo, Amigos y vecinos, Lugares compartidos, Desnudos, Animales, Control y exuberancia y Extraños prodigios.

Más de 60 obras procedentes de instituciones públicas y colecciones privadas, algunas de ellas nunca antes expuestas en público, ofrecen al visitante la oportunidad de conocer la obra de estos dos artistas, así como detalles de su vida y de su capacidad creativa.
La herencia realista de Andrew y Jamie Wyeth, en el Museo Thyssen


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'Durmiente nocturno' (1979) Andrew Wyeth. Colección privada


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'Christina Olson' (1948) Andrew Wyeth. Myron Kunin Collection of American art.


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'El roble' -  (1948) Nationall Gallery of art


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'Hierba pisada' (1951) Andrew Wyeth

Wyeth: Andrew y Jamie en el estudio permite además descubrir cómo, en ocasiones, el trabajo de ambos discurría en paralelo, se complementaba o, incluso, servía para plantear desafíos entre ellos. El generoso acceso a las colecciones privadas de Andrew y Betsy Wyeth y de Jamie Wyeth ha permitido al comisario desarrollar un completo proyecto expositivo, con importantes obras de ambos que recorren todos los periodos de sus carreras.

Junto al gusto por lo teatral, el humor negro o la experimentación técnica, los Wyeth compartieron una misma sensibilidad. Ambos fueron niños prodigio y se educaron en casa donde, además, aprendieron las técnicas artísticas de miembros de su familia y dedicaron miles de horas a dominar el oficio y a buscar, hasta encontrarlo, el universo que querían mostrar a los demás.

También tienen en común la utilización de técnicas y materiales de una forma muy heterodoxa. Tal vez como reacción a su rigurosa formación académica, ninguno de ellos aplicó nunca a los dibujos ni a las obras acabadas ningún tipo de jerarquía formal.

Cada mes de mayo, los Wyeth se trasladaban desde Pensilvania hasta las pequeñas localidades costeras e islas de Maine. Pocas veces se alejaron de esos sitios familiares. Se sentían libres cuando trabajaban en ambientes que conocían bien. En las colinas, bosques, paisajes rocosos y casas que tenían un significado personal para ellos, podemos comprobar lo distintas que eran sus visiones artísticas: a Andrew le obsesionaban los temas cotidianos –y por eso a menudo olvidados-, mientras que Jamie busca lo extraño, lo peculiar.

El universo privado que será accesible del 1 de marzo al 19 de junio.


rtve.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
Los nombres propios de los papeles de Panamá



Los Thyssen y un modigliani desaparecido, en las operaciones opacas de los 'papeles de Panamá'

El abogado de los Thyssen ha confirmado la propiedad de una empresa 'offshore'



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La obra de Modigliani, 'Hombre sentado con bastón', está valorada en 25 millones

Nuevas publicaciones de los "Papeles de Panamá" han revelado operaciones opacas en el mercado del arte, que en algunos casos afectan a juicios en marcha por la propiedad de obras desaparecidas y giran en torno a obras de artistas de la talla de Van Gogh, Picasso, Rembrandt y Modigliani. Además, la familia Thyssen-Bornemisza, cuya colección privada de arte constituye el núcleo del Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, también aparece en los registros del bufete panameño Mossack Fonseca.

De acuerdo con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), con sede en Washington y que ha liderado la investigación junto al diario alemán 'Süddeutsche Zeitung', los papeles arrojarían luz, por ejemplo, sobre el posible paradero de la obra desaparecida de Amadeo Modigliani 'Hombre sentado con un bastón'.

La pintura del artista italiano, valorada en unos 25 millones de dólares, lleva décadas desaparecida después de que los nazis la confiscaran a su propietario judío, aunque su legítimo heredero sospecha que ésta se encuentra en manos de la familia Nahmad, una de las más poderosas del mundo del arte.

Después de que una investigación privada apuntase a que los Nahmad (originarios de Siria y Líbano) obtuvieron la obra en una subasta en 1996, el nieto del judío a quien le fue confiscada presentó una demanda que todavía mantiene a ambas partes enfrentadas.

En los juzgados, la familia Nahmad siempre ha sostenido que no posee el Modigliani, pero los "Papeles de Panamá" revelan que ésta controla la compañía "offshore" 'International Art Center', que sí posee la obra de arte.

Según los documentos de Mossack Fonseca, David Nahmad, la cara más reconocida de la familia, es el propietario único de la empresa desde 2014, aunque los Nahmad la han controlado durante 20 años.

Aunque quizás el más significativo, el caso de los Nahmad es sólo un ejemplo de los múltiples vínculos entre el mercado del arte y el bufete Mossack Fonseca, cuyos documentos demuestran, según el ICIJ, que es una "industria poco regulada donde el anonimato se usa a menudo para proteger todo tipo de comportamientos cuestionables".

Además de los Nahmad, entre los papeles también aparecen los nombres de la familia griega Goulandris, que se encuentra en el centro de una batalla legal sobre el paradero de 83 obras de arte desaparecidas.

Entre ellos los de la familia Thyssen-Bornemisza que aparece en dichos papeles. El ICIJ dijo haber contactado con un abogado de la familia que confirmó la propiedad de una empresa "offshore", pero que aseguró que las autoridades fiscales españolas "tienen pleno conocimiento de ella".

En los papeles también aparece la nieta del pintor malagueño Pablo Picasso, Marina Ruiz Picasso, ya que tenía propiedades en tres sociedades "offshore" y era accionista en otra.

El escándalo ha estallado por la filtración de más de 11,5 millones de documentos del bufete panameño Mossack Fonseca, especializado en la gestión de capitales en paraísos fiscales, y afecta a más de 140 políticos y altos funcionarios de todo el planeta, además de a celebridades, deportistas, cineastas, escritores y propietarios de arte.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
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El Thyssen exhibe a los realistas Andrew y Jamie Wyeth, padre e hijo y pintores exuberantes


- El museo madrileño muestra 60 obras en la primera retrospectiva europea de la gran pareja de artistas del realismo estadounidense del siglo XX.

- Andrew Wyeth (1917-2009) fue un especialista en convertir momentos espontáneos en visiones de ensueño en las que parece posible palpar la luz.

- Su hijo Jamie (1946), desarrolló el talento plástico con precocidad y ha cultivado todos los géneros, entre ellos el retrato de 'vips' como JFK, Warhol y Swarzenegger.




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Andrew Wyeth - Lejanía, 1952 Andrew Wyeth retrata a su hijo Jamie. La mirada del chico se explica porque acababa de perder un soldadito entre la hierba (© Andrew Wyeth)


El Museo Thyssen-Bornemisza presenta la primera retrospectiva en Europa de dos de los grandes pintores realistas estadounidenses del siglo XX, Andrew Wyeth (1917-2009) y su hijo Jamie (1946). Del uno de marzo al 9 de junio, la pinacoteca madrileña exhibe Wyeth: Andrew y Jamie en el estudio, con 60 óleos del par de pintores, no demasiado conocidos fuera de su país pese a la intensidad exuberante de sus respectivas producciones.

Organizada en colaboración con el Denver Art Museum, la muestra ha sido posible, dicen desde el Thyssen, gracias al "generoso acceso" a las colecciones privadas de los Wyeth, que ha permitido al comisario de la muestra, Timothy J. Standring, conservador de pintura y escultura de la Gates Foundation del Denver Art Museum, reunir obras que recorren todos los periodos de las carreras de los pintores y permite descubrir cómo, en ocasiones, el trabajo de ambos discurría en paralelo, se complementaba o, incluso, servía para plantear desafíos mutuos.

Ambos, niños prodigio

Junto al gusto por lo teatral, el humor negro o la experimentación técnica, los Wyeth compartieron una misma sensibilidad. Los dos trabajaron en Pensilvania y Maine en un relativo aislamiento. Ambos fueron niños prodigio y se educaron en casa, donde aprendieron también las técnicas artísticas y se dedicaron a dominar el oficio y a buscar cómo deseaban mostrar el mundo a los demás.

Tal vez como reacción al rigor de la formación académica, ninguno aplicó nunca a los dibujos ni a las obras acabadas ningún tipo de jerarquía formal. Todo empezaba cuando sentían una emoción profunda que, en palabras del comisario, se resumiría en: "pinta lo que te inspire en cada momento, pinta lo que conoces y amas". La exposición está planteada como una "conversación" entre este par de heterodoxos pintores.

El abuelo, ilustrador

Andrew y Jamie se criaron en casas llenas de libros y de creatividad. El padre del primero, que firmaba como N.C. Wyeth, adquirió notoriedad como ilustrador de clásicos del género de aventuras como Robin Hood o La isla del tesoro. N.C. alimentó las inquietudes artísticas de Andrew y este transmitió el mismo espíritu a Jamie.

En Lejanía (1952), una de sus primeras obras a pincel seco, Andrew pinta a su hijo tratando de captar los detalles con la máxima nitidez. "Busco esos momentos, el instante fugaz pero no congelado", comentó sobre este cuadro. Jamie recordaría después que, mientras posaba, se dio cuenta de que había perdido en la hierba un soldado de juguete, lo que explicaría su mirada perdida en la lejanía.

'Se tomaba muy en serio su obra'

Jamie aspiraba desde joven a hacerse un nombre como pintor de retratos. Con 23 años realizó uno de su padre, en el que el sencillo chaquetón típico de los amish, que apenas se distingue del fondo oscuro, da a la obra un aire sombrío. Según el autor, su padre era una persona muy divertida, pero "se tomaba muy en serio su obra y la de los demás".

Los dos artistas buscaban inspiración en los objetos y personas que conocían bien. Sus modelos son amigos, vecinos y familiares. En los retratos que hicieron por encargo, se empapaban del mundo de sus modelos, compartían con ellos historias, estudiaban movimientos y entorno, observaban lo que hacían a diario. "Cuando decido pintar a alguien, no es por su fisonomía sino por lo que transmite, tienes que saberlo todo de tu modelo. Si no, te quedas en la piel", opinaba Jamie, quien alcanzó notoriedad con retratos de famosos como JFK, Andy Warhol y Arnold Swarzenegger.

Las ventanas, fragmentos del alma

Para Andrew, incluso las habitaciones vacías o las ventanas que tanto le gustaban como motivo reflejan la personalidad de los quienes viven en ellas o tras sus marcos. En Maíz para sembrar (1948) pinta el desván de la casa de unos amigos. "Creo que una persona impregna un sitio… En los cuadros que representan esa casa, las ventanas son casi unos ojos, o fragmentos del alma", comentó sobre la obra.

Durante su etapa de formación, ambos aprendieron a ser rigurosamente disciplinados, a crear contornos y volúmenes dibujando una y otra vez formas geométricas a partir de modelos reales y vaciados de escayola, y a realizarlos después de memoria. Esa práctica les enseñó a ser muy observadores y entender que la preparación les permitía ser más libres e intuitivos al pintar. Se puede comprobar, por ejemplo, en la distorsión de perspectiva que Andrew aplica en Christina's World (1948), una de las pinturas más famosas del siglo XX en los EE UU.

Halloween, fiesta central

Representar pequeñas obras teatrales con vestuario, gastar bromas, crear mundos en miniatura y complicadas historias o celebrar Halloween como la principal fiesta del año eran tradiciones que la familia Wyeth cultivaba y que ejercieron gran influencia sobre Andrew y Jamie. La afinidad con lo fantástico está en el origen de obras como Danza de la muerte (1973), de Andrew.

Lo fantástico también está presente en Lluvia de meteoros (1993), una de las creaciones más originales de Jamie: un espantapájaros vestido con una casaca militar del siglo XIX contempla un cielo donde las estrellas cayendo parecen brillar más de la cuenta. No era raro: el pintor había tomado un collar del joyero de su mujer y molió las perlas para fabricar un pigmento.



Algunas obras


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Jamie Wyeth - Retrato de Andrew Wyeth, 1969 Jamie Wyeth retrata a su padre Andrew (Colección privada © Jamie Wyeth - Foto cortesía Peter Ralston)


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Andrew Wyeth - Mi joven amiga, 1970 Retrato pintado por Andrew Wyeth (Museo Thyssen-Bornemisza © Andrew Wyeth)


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Andrew Wyeth - Hierba pisada, 1951 Óleo de Andrew Wyeth (The Andrew and Betsy Wyeth Collection © Andrew Wyeth)


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Andrew Wyeth - El roble, 1944 'El roble', de Andrew Wyeth (National Gallery of Art: donación de Edward Hyde Cox © Andrew Wyeth)


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Andrew Wyeth - Durmiente nocturno, 1979 Los animales fueron siempre uno de los temas favoritos de los Wyeth (The Andrew and Betsy Wyeth Collection © Andrew Wyeth)


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Andrew Wyeth - Christina Olson, 1947 Uno de los interiores de luz casi tangible de Andrew Wyeth (Myron Kunin Collection of American Art © Andrew Wyeth)



Fuente: 20minutos.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
El tempestuoso realismo de Caravaggio

El Museo Thyssen recrea la maestría del pintor barroco y su influencia sobre los artistas del Norte de Europa en una extraordinaria exposición compuesta por 53 cuadros


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El Museo Thyssen dedica una gran exposición a la obra del genial Michelangelo Merisi, 'Caravaggio' y su influencia en otros artistas. De las obras que se exponen del maestro del Barroco destaca 'El sacrificio de Isaac', de 1603.

Se consagró en la historia del arte por su uso del claroscuro, el dramático realismo psicológico de sus personajes y por utilizar a prostitutas y vagabundos como modelos de sus obras religiosas. Michelangelo Merisi Caravaggio (Milán, 1571-Porto Ercole, 1610) fue el artista más original e influyente del siglo XVII, una importancia acrecentada por su temprana muerte y por toda una vida pendenciera, en la que no faltaron episodios como el asesinato de un hombre en una discusión por un partido de pelota. Dramas aparte, la obra de Caravaggio tuvo tal impacto en la pintura europea de su tiempo que, aunque no tuvo escuela, sus seguidores formaron una legión. Entre sus muchos admiradores se encontraban Rembrandt, Rubens o Velázquez, y son muchas las exposiciones dedicadas a quienes han intentado mirarse en su espejo, pero son pocas en las que se han conseguido reunir tantas obras como la que el Museo Thyssen-Bornemisza dedica a Caravaggio y los pintores del Norte desde el 21 de junio hasta el 18 de septiembre. Nada menos que una docena de cuadros de Caravaggio junto a 41 de artistas que difundieron su esencia por Francia, Holanda y Flandes.


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'Santa Catalina de Alejandría' (c. 1598-1599), otra excepcional pieza de Caravaggio. Gert Jan van der Sman, profesor de la Universidad de Leiden, es el comisario de la exposición.

Gert Jan van der Sman, profesor de la Universidad de Leiden y comisario de la exposición, cuenta que entre 1600 y 1630 se establecieron en Roma más de 2.000 artistas. Una tercera parte eran extranjeros. Ellos, al igual que los italianos, querían seguir el estilo de Caravaggio por varias razones, pero la más importante consistía en poder trabajar del natural, a partir de la pura observación de los modelos, una tradición muy arraigada entonces en Alemania o en Holanda y que les liberaba de todo corsé académico.


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Otro gran maestro como Rubens se suma a la muestra, que puede visitarse hasta el 18 de septiembre, con 'Cabeza de un joven', 1601-1602.

Gert Jan van der Sman relata, casi emocionado ante El sacrificio de Isaac (1603), su obra favorita, que debía de ser muy difícil sustraerse al poder de unos personajes tan cargados de vida. Señala las manos, los ojos o el cuchillo de Isaac como elementos cegadores que surgen cargados de fuerza desde un escenario negro en el que al fondo se ve un paisaje veneciano. “Todo lo que aquí vemos es una imitación de la naturaleza, lo que más le importaba. Despreciaba a sus contemporáneos romanos por la costumbre de hacer primero bonitos dibujos y luego llenarlos de pintura. Él presumía de no hacer ni una línea ajena a la naturaleza”, apuntó.


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'Alegre compañía' (1622), de Gerard van Honthorst. De los 53 cuadros que muestra el Thyssen, 12 son del artista milanés. En España solo hay cuatro.

Estructurada en seis apartados, la exposición arranca con obras realizadas por Caravaggio en Roma entre 1592 y 1606. Predominan las escenas de género y bodegones de frutas y flores clásicos de su Lombardía natal como Muchacho mordido por un lagarto (1593-1595). Se incluyen cuadros con los que se ganó la etiqueta de pintor gay (ya en tiempos contemporáneos), como San Juan Bautista en el desierto (1602), pura sensualidad. Después se exhiben lienzos de sus dos primeros admiradores, Adam Elsheimer y Peter Paul Rubens, que introducen chicos de cabellos rizados y el claroscuro para iluminar las escenas.


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'San Francisco en meditación' (1606), un ejemplo más de la maestría de Caravaggio en el uso del claroscuro.

La parte central está ocupada por maestros flamencos, como Gerard van Honthorst (Utrecht, 1592- 1656), David de Haen (Róterdam, 1597(?)-Roma, 1622), Nicolas Régnier (Maubeuge, c.1588-Venecia, 1667) y Dirck van Baburen (Wijk bij Duurstede c.1594 - Utrecht, 1624). En el grupo de los franceses destaca Valentin de Boulugne (Coulommiers, 1531-Roma, 1632) con una obra, David con la cabeza de Goliat, en la que se recrea a la perfección el gusto por los detalles sangrientos de las obras más impactantes de Caravaggio; aunque nada que ver con el óleo de Caravaggio El sacamuelas (hacia 1608-1610) donde varios rostros contemplan espantados como uno de los presentes se dispone a introducir unos alicates en la boca de un pobre hombre. Esta terrorífica escena corresponde al único cuadro sobre el que se plantearon dudas de su autoría. El comisario descarta de plano su cuestionamiento. “Aunque no fuera de él, sería una obra extraordinaria. Pero ya no se albergan dudas sobre su atribución”.


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Nicolas Regnier: 'Autorretrato ante el caballete o retrato doble de Nicolas Régnier y vicenzo Giustiniani' (c. 1623-1625).

La exposición concluye con la última obra pintada por Caravaggio, El martirio de Santa Úrsula (1610), una composición en la que lo oscuro ha ganado a la claridad y los personajes apenas se distinguen del fondo negro. La luz enfoca el pecho blanquísimo de la santa atravesado por la flecha que le ha disparado el rey de los hunos.


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El martirio de santa Úrsula' (1610), de Caravaggio. Entre los admiradores de este artista muerto prematuramente se encontraban Rubens, Velázquez y Rembrandt, entre otros.


Solo cuatro obras en España

Debido a su prematura muerte, la obra de Caravaggio en museos y colecciones particulares es muy escasa. No más de 60, según el comisario de la exposición. En España, que se sepa públicamente, solo hay cuatro lienzos: David vencedor de Goliat, en el Museo del Prado; Santa Catalina de Alejandría, en el Museo Thyssen; Salomé con la cabeza del Bautista, en el Palacio Real y San Juan Bautista en Toledo. Las dos primeras forman parte de la muestra. El resto son préstamos del Metropolitan de Nueva York, la Galleria degli Uffizi, de Florencia, el Museo del Ermitage de San Petersburgo, el Rijksmuseum de Ámsterdam, la iglesia de San Pietro in Montorio en Roma y de colecciones particulares.
Guillermo Solana, director artístico del Thyssen, explica que las negociaciones han sido más largas de lo habitual. El préstamo de La buenaventura se ha logrado después de tres años. Los cambios en la dirección de los museos italianos también han sido un obstáculo. Al final, todos están satisfechos y el comisario, Gert Jan van der Sman, ha completado su discurso expositivo. Cuando a este se le pregunta si después del supuesto Caravaggio de Toulouse aparecerán más, sonríe más que escéptico. “Solo lo he podido ver por fotografía, pero puedo asegurar que esa pintura no es auténtica”.


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'Los músicos' (c. 1596-1597), una de las obras maestras de Caravaggio que pueden verse en esta muestra.


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Entre los pintores que acompañan a Caravaggio en la exposición por la influencia que el italiano ejerció sobre ellos, destaca Mathias Stom, del que se exhibe esta 'Flagelación de Cristo', c. 1640.



Fuente: elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
El tenebroso legado de Caravaggio



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Imagen de 'Juan Bautista', obra de Caravaggio, en la exposición del Museo Thyssen-Bornemisza, en Madrid.

Sus críticas tenían más peso que su obra. Su personalidad era más comentada que sus pinturas. Michelangelo Merisi da Caravaggio llegó a Roma sabiéndose distinto, sabiendo que la realidad era la única inspiración posible y haciendo de su carácter el mejor reflejo de sus penumbras. La primera vez que su trabajo cobró el mismo protagonismo que su autismo provocado fue en 1603, cuando el lombardo ya llevaba una década en Roma.

Fue el pintor y poeta Karel van Mander, que moriría tres años después, el que en una publicación sobre la historia, la práctica y la teoría del arte pictórico mencionó a un tal Caravaggio, asegurando que hacía "cosas maravillosas en Roma". También describió su personalidad, encumbrado aún más sus grandes dotes para incomodar. "Dice [Caravaggio] que todas las cosas no son más que nimiedades, sin importar quien las haya pintado, si no están pintadas y hechas del natural, y que no hay nada mejor que imitar la naturaleza. Y, por consiguiente, no traza nunca una sola línea que no se aproxime a la naturaleza, copiándola y pintándola", escribió.

A las críticas constantes que lanzaba hacia los pintores romanos por basarse en dibujos se unía su propensión al conflicto. A la riña, a la disputa, a una soledad que sólo calmaba con un criado que le acompañaba por la calles de la ciudad italiana. Pese a esto, pese a no saber cómo acercarse a él, su obra empezó a ser hipnótica. Los pintores norteños dejaron de observar a Michelangelo para admirar a Caravaggio e hicieron de su reflejo de la realidad la mejor de las influencias.

Ahora, el Museo Thyssen-Bornemisza recoge aquellas obras fruto de esa admiración. Pinturas de Rubens, de Nicolas Régnier, de Giusto Flamingo o de Gerard van Honthorst y las contextualizan con otras doce del artista en Caravaggio y los pintores del norte, que abre hoy sus puertas hasta el 18 de septiembre. "Se puede decir que, de todos ellos, con el único que entabló una relación de amistad fue con Louis Finson, pintor belga que se trasladó a Italia a principios del XVII", asegura el comisario Gert Jan van der Sman, cuya intención ha sido poner de relieve el legado y la diversidad de las reacciones motivadas por su obra.

"La muestra abarca toda la carrera de Caravaggio, desde su estancia en Roma hasta la oscuridad de sus últimos años, junto a una selección de obras de sus más destacados seguidores en Holanda, Flandes y Francia", añade. Así, aparecen obras de sus primeros admiradores en Roma, como Adam Elsheimer y su propia Judith y Holofernes o Nicolas Régnier y su versión de San Juan Bautista. De ahí a la Escuela de Utrech con Hendrick ter Brugghen, a los pintores franceses en Roma con Claude Vignon o Valentin de Boulogne y a Nápoles y el sur de Italia con su amigo Louis Finson y Los cuatro elementos o Matthias Storm y La cena de Emaús.

Fue durante la etapa que pasó en Roma cuando creó David con la cabeza de Goliat y San Juan Bautista, dejando atrás las convenciones, haciendo nuevos los temas viejos y generando sus primeros admiradores.

Todos ellos buscaron en Caravaggio la falta de protagonismo del estilo clásico y el uso de la luz, del trabajo del natural dejando atrás los talleres y las academias de dibujo. "En las primeras décadas del XVII llegaron a Roma más de dos mil artistas extranjeros que pretendían influenciarse del lombardo", asegura van der Sman.

Y fueron ellos los que al volver a sus países se llevaron en la mochila a Merisi. Se fueron con sus temas y fórmulas estilísticas adoptando sus composiciones a una amplia gama de colores. "En El flautista de Hendrick ter Brugghen, que fue el primero en volver a su Utrecht natal con la influencia caravaggista, se ve perfectamente cómo mantuvo la temática, los claroscuros tan impactantes y esas espaldas semidesnudas pero que le dio tonalidades inexistentes en la pintura del maestro", comenta el comisario.

En él y en Gerard van Honthorst y Dirck van Baburen, entre los que surgió una rivalidad amistosa por superarse en cada cuadro, siempre con la misma influencia, con sus músicos, con sus figuras de medio cuerpo. Fue Honthorst el que le dio al estilo de Caravaggio las tonalidades más brillantes y coloridas, como se puede ver en su obra Alegre compañía.

"Ocurrió lo mismo con los franceses, en especial con Simon Vouet, que crea su propio 'David vencedor de Goliat' en 1621, más de dos décadas después del de Caravaggio". Vouet fue el que propició en otro francés la misma admiración: generó en Claude Vignon la esencia de su Martirio de San Mateo, una obra que es imposible no relacionar con el que ellos consideraban su maestro.


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Una mujer observa el cuadro 'El sacrificio de Isaac', de Caravaggio en el Museo Thyssen-Bornemisza.

"Entre los procedentes de Francia también se encontraba Valentin de Boulogne, con un estilo de vida bastante similar al de Caravaggio. Le costó mucho encontrar un mecenas y establecerse y, como Merisi, realizaba composiciones grandes a base de pinceladas directamente sobre el lienzo", asegura el comisario delante del tercer David de la muestra, el de Boulogne, del que se desconoce que hiciese dibujos preliminares pese a su dificultad.

Y llegamos a Nápoles y al único que, se cree, conoció al pintor, Louis Finson: "Algunos dicen que cuando Caravaggio se fue a Malta le confió Judith y Holofernes y La Madonna del Rosario. Es el autor de Los cuatro elementos, una de las obras más llamativas de la muestra, un lienzo en el que cuatro cuerpos se entrelazan con una tensión que se palpa en cada uno de los músculos que Finson representó.

"La exposición cierra con la que se considera la última obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio, El martirio de santa Úrsula, que data de 1610. Se dice que pudo terminarla una semana antes de morir", explica van der Sman. "Es una de las más oscuras, la angustia ante la muerte. Detrás de santa Úrsula está Caravaggio, en un autorretrato, y se puede apreciar cómo dialoga a través de sus ojos con otro de los personajes, el que está matando a la mujer".

Entre todos, juntan más de 50 obras que demuestran la enajenación ante la fuerza violenta de Caravaggio, ante sus rostros compungidos, dolientes, asustados o cobardes. El impacto que provoca la vida sobre un fondo negro.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
La baronesa, los pieles rojas y la pistola de Lex Barker

Tita Cervera lleva a Sant Feliu de Guíxols ‘La ilusión del Far West'



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La baronesa Thyssen posa junto al cuadro de Charles Wimar 'El rastro perdido' en el Espai Thyssen de Sant Feliu de Guíxols.

La baronesa Thyssen, Carmen Cervera, ha llevado los pieles rojas a la Costa Brava. Una versión reducida, aunque con algunas piezas nuevas, de la exposición La ilusión del Far West,exhibida en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid hasta febrero, recala ahora (hasta el 30 de octubre) en el Espacio Carmen Thyssen en Sant Feliu de Guíxols. La exposición, adaptada para el nuevo emplazamiento, la ha comisariado Miguel Ángel Blanco, cuyo notable parecido con Buffalo Bill —célebre precisamente en Cataluña por traer indios con su circo Wild West— enfatizó la propia baronesa, aunque también se podría decir que se asemeja al general Custer, hombre mucho menos popular entre las naciones indias.

La muestra incluye obras de artistas famosos por retratar el oeste americano como George Catlin o Frederick Remington y también piezas etnográficas, entre ellas una pipa sagrada, una maza comanche o unos mocasines muy usados de correr por la pradera (según el entusiasta comisario Blanco) de los hidatsa, tribu emparentada con los mandan y los arikara. Asimismo, se exponen objetos relacionados con la cultura popular en torno a los nativos norteamericanos como libros, carteles de películas y hasta viejas figuritas de plástico de indios. También se exhiben obras del propio Blanco relacionadas con el Oeste, parte de su serie La biblioteca del bosque.

La propia baronesa —americana blanca, cuerpo de seda crudo, pantalones floreados, melena al viento, bolso de Channel; dijo haber dormido poco y pidió a los fotógrafos “haced el favor de ponerme guapa”— presentó ayer la muestra y explicó que algunas cosas pertenecen a su propia colección americana, entre ellas un traje de india, que ella misma ha usado (!), o la silla de estrella de cine y un revólver que perteneció al que fuera su primer marido, el actor neoyorquino Lex Barker, para el que Cervera tuvo un cariñoso y emocionado recuerdo y al que se homenajea expresamente en esta exposición. “Lex hizo muchas películas del oeste”, evocó, “y el lugar que más le gustaba del mundo era este, Sant Feliu, que también es mi favorito”.

Del revólver de Barker, uno de los tres que se exhiben, un formidable Colt Navy modelo 1851 que formó parte de la colección del actor y ahora pertenece a la de la baronesa, dijo: “La pistola de Lex me trae recuerdos maravillosos”. Y subrayó: “En un momento de mi vida, él fue mi gran amor, igual que en otro lo fue Heini Thyssen” .

Tomando un café con leche en el jardín del Palacio del abad, donde se ubica el Espacio Carmen Thyssen, la baronesa, muy relajada (su lado de la mesa quedaba a la sombra), habló del interés de su marido Hans Heinrich por el Far West. El barón era un apasionado de las novelas del Oeste de Karl May (1842-1912), el autor alemán de las inolvidables aventuras del explorador Old Shatterhand y su amigo indio el jefe apache Winnetou. Los libros de Karl May (de los que Thyssen poseía un ejemplar dedicado) eran muy populares en Alemania (Hitler era un gran fan). Se da la circunstancia de que tras triunfar como Tarzán, Lex Barker buscó trabajo en Europa y, en Alemania, protagonizó 12 películas basadas en novelas de Karl May, entre ellas siete en el papel de Old Shatterhand —bordándolo—. Curioso tríangulo emplumado el que une a la baronesa con sus dos maridos. “A Hans Heinrich le encantaban Karl May y Old Shatterhand, y de ahí vino su afición por los indios”, me explicó Tita Cervera. “Nunca tuvo celos de Lex. Pero yo también respetaba su vida pasada, sus anteriores relaciones. Yo fui la quinta esposa de Lex y también la quinta de Hans Heinrich. El cinco es el número de mi vida”, bromeó. En cambio, para los sioux era el cuatro.

Con respecto a la que se vio en Madrid, la exposición de Sant Feliu ha perdido las obras prestadas por los grandes museos estadounidensese, notablemente las pinturas de Catlin pertenecientes a la National Gallery of Art y el Smithsonian de Washington; faltan también parte de las grandes pinturas de paisajes, las fotografías de guerreros indios (especialmente las tan icónicas del gran Edward S. Curtis) y, más inexplicablemente, piezas de museos de Madrid como la camisa pies negros del Museo de América. Es una pena que no se haya podido contar con la espectacular cabeza de bisonte. Dicho esto, la exposición sigue teniendo poderosos atractivos, como las sensacionales pinturas de indios de Karl Bodmer, en las que uno parece asomarse al mundo de Un hombre llamado caballo —las ceremonias sagradas de los mandan—. Y más al reforzarse con otras obras de las colecciones Thyssen. Blanco destacó especialmente la nueva Sala Remington, con tres bronces que no se mostraban en Madrid.

El comisario explicó los quebraderos de cabeza que le ha dado una pipa ceremonial: recibió protestas de nativos americanos por la "falta de respeto" de la exposición, porque el calumet se exhibía con la cazoleta puesta, cuando solo debe estar acoplada para los rituales. En la nueva muestra e ha subsanado el error.


El traje de india y el futuro museo

El traje de india que figura en la exposición lo adquirió en Houston la baronesa para usarlo en una fiesta de disfraces, según explicó ella misma. “Tenía que ir a una fiesta con Thyssen, él iba de cowboy. Vi en un museo éste de princesa sioux, necesitaban fondos y me lo vendieron. Volví a usarlo el año pasado para la inauguración de la exposición. Aún me entraba”. Anunció que lo donará al Museo de Antropología de Madrid.

Sobre el futuro museo Thyssen de Sant Feliu de Guíxols, el alcalde Carles Motas explicó ayer que el proyecto más realista adoptado, que consiste en reformar el Palacio del abad y cuesta unos cinco millones de euros, podría estar acabado en 2019. Motas recalcó el interés del nuevo museo poara la ciudad como polo económico y turístico.

elpais.com
 




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Mensaje Re: MUSEO THYSSEN-BORNEMISZA (Madrid) 
 
El Thyssen acoge la primera exposición monográfica de Caillebotte en España


El Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid acoge desde este martes 19 de julio la primera exposición monográfica completa del pintor impresionista, y también jardinero, Gustave Caillebotte (1848-1894) hasta el 30 de octubre.


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Gustave Caillebotte, "Remero con sombrero de copa", 1878. Colección privada (Foto: Museo Thyssen-Bornemisza)

En colaboración con el Musée des impressionnismes de Giverny, la muestra, de título 'Caillebotte, pintor y jardinero', se compone de un total de 65 obras procedentes de colecciones privadas y museos internacionales como el Marmottan Monet de París, el Brooklyn Museum de Nueva York y la National Gallery of Art de Washington DC.

La exposición ha sido presentada este lunes en Madrid por el director artístico del Thyssen, Guillermo Solana; el director general del Musée des impressionnismes de Giverny, Frédéric Frank; la comisaria de la exposición y directora de Exposiciones e Investigación del Musée des impressionnismes, Marina Ferretti; y la comisaria técnica y conservadora de exposiciones del Thyssen, Paula Luengo.

Caillebotte es, según ha afirmado Solana, un "poco como los impresionistas americanos, un pintor muy interesante, no suficientemente conocido" y "no conocido en España". Además, se trata de un pintor que estuvo "íntimamente relacionado con Monet", con quien tuvo una relación "muy fuerte de pintor a pintor y de jardinero a jardinero", según añade el director artístico del Thyssen, que indica que la exposición es "complementaria" a la de Caravaggio, aunque esté en las "antípodas" de ésta, la "otra gran apuesta del verano" del Museo.

El director general del Musée des impressionnismes de Giverny, Frédéric Frank, ha alabado la institución española, que es a su juicio, una de las "más bellas de Europa". Por este motivo, dice sentir "honra", ya que es la primera vez que realiza este museo francés un préstamo al Thyssen. Frank ha destacado de Caillebotte su "calidad de dibujo" y ha resaltado que se trata de un pintor "maravilloso" que tenía lazos de unión con otros pintores más vanguardistas.


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Gustave Caillebotte, 'Los girasoles, jardín de Petit Gennevillier', 1885. Colección privada (Foto: Museo Thyssen-Bornemisza)

De familia acomodada y formación clásica, tal y como ha comentado Ferretti, Caillebotte nació en París en 1848, época en que la ciudad comenzaba una remodelación urbanística de mano de Napoleón III y el barón Haussmann. Así, el pintor plasmaría en sus cuadros a los personajes "del nuevo París", como burgueses u obreros, de los que se fija en los gestos y costumbres, según explica Ferretti, que incide en que "no es habitual" en la pintura de la época.

La muestra está articulada en cuatro secciones, que muestran la evolución temática y estilística del artista francés. Así, la primera sala está dedicada a 'El París de Haussmann, un universo mineral', donde se podrán encontrar obras como 'Los acuchilladores' (1875) o 'El bulevar visto desde arriba' (1880).

Su estatus social le permitió viajar, según indica Ferretti, que asegura que esto dio lugar a su segunda etapa, 'Vacaciones en Yerres', en la que empezó a interesarse por la horticultura y la jardinería. Durante años, Caillebotte pasó sus vacaciones en la residencia familiar de Yerres, una casa de estilo neoclásico rodeada de un extenso jardín de tipo inglés que representaría en muchas de sus obras. El pintor descubre "muchas cosas durante su adolescencia", según dice Ferretti, como es el caso de los deportes acuáticos, que llevan al artista "a una mayor sensibilidad".

En algunas de estas obras, Caillebotte "innova" con respecto a la angulación y representa vistas "en picado" y vistas oblicuas", donde se aprecia una influencia de las estampas japonesas, lo que le convierte en un pintor "muy original", según señala la comisaria de la exposición. Destacan de esta etapa 'Piraguas en el río Yerres' (1877) y 'Remero con sombrero de copa' (1878).

La tercera sala está dedicada a 'El Sena y los viajes a Normandía', donde se ve cómo Caillebotte "pasará del impresionismo al post-impresionismo", así como "progresar de forma muy radical", según comenta Ferretti. En 1881, el pintor adquiere una propiedad en Petit Gennevilliers, en la ribera del Sena. Es en esta sala donde se podrán ver 'Ropa blanca secándose, Petit Gennevilliers' (1888) y 'El Sena y el puente del ferrocarril de Argenteuil' (1885).

En esta propiedad, Caillebotte se hizo construir un jardín y un huerto que se convertirían en su fuente de inspiración. Esto da lugar a la cuarta sección de la exposición, 'El jardín de Petit Gennevilliers', en la que destacan los motivos de flores, el jardín y la navegación. Finalmente, el pintor murió a la edad temprana de los 45 años, en 1894, con lo que dejó inacabado un proyecto de "gran decorado floral importado dentro de una casa", cuyos murales sí pueden verse en la muestra del Thyssen.


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Gustave Caillebotte, 'Ropa blanca secándose, Petit Gennevilliers', 1888 (Foto: Museo Thyssen-Bornemisza)

Según lamenta Ferretti, Caillebotte "cayó en el olvido de la historia del impresionismo" en los años 20 y el "único" que le recordó fue su amigo el pintor Monet. Caillebotte fue conocido por su faceta de mecenas y de organizador de exposiciones y además, tal y como señala Ferretti, coleccionó las obras de artistas como Pisarro, Degas, Renoir, Sisley, Cézanne y Monet, cuadros que legaría al gobierno francés tras su muerte.


madridiario.es
 




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