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Francisco Ayala
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Mensaje Francisco Ayala 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de ilustres españoles… Este 136º trabajo recopilatorio, está dedicado al prolífico escritor granadino Francisco Ayala. Fue novelista y ensayista de infinita curiosidad, falleció en Madrid el 3 de noviembre de 2009 a los 103 años. Ayala fue el gran testigo de la literatura española del siglo XX.

Francisco Ayala, nació en Granada en 1906. Se licenció en derecho en 1929 por la Universidad Complutense de Madrid y estudió en Alemania Filosofía Política y Sociología. Ejerció como Catedrático en la Universidad Complutense desde 1932 hasta el inicio de la Guerra Civil española

Fue un escritor prolífico, entre sus títulos más destacados se encuentran, 'La cabeza del cordero' (1949), 'Los usurpadores' (1949), 'Historia de macacos' (1954), 'Muertes de perro' (1958), 'El fondo del vaso' (1962) 'El as de bastos' (1963), 'De este mundo al otro' (1963), 'El rapto' (1965), 'El jardín de las delicias' (1971), 'El inquisidor' (1972), 'El tiempo y yo' ; 'El jardín de las delicias' (1978), 'De raptos, violaciones, macacos y demás inconveniencias' (1982), 'De mis pasos en la tierra' (1996), 'Cazador en el alba' (2002) y 'Recuerdos y Olvidos', siendo esta última una obra autobiográfica.

Francisco Ayala, fue académico de la Lengua desde 1983, además de novela también cultivó otros géneros como la crítica literaria, con obras como 'Histrionismo y representación' o 'Cervantes y Quevedo', ensayos y fue también traductor: vertió al castellano obras como 'Cuadernos de Malte Laurids Bridge', de Rilke, o la 'Teoría de la Constitución', de Carl Schmidt

"Soy un cómico que lleva años esperando a que se baje el telón, pero no termina de bajarse". Con estas palabras, pronunciadas en 2007, Francisco Ayala se refería a su longevidad, que se había convertido, por derecho propio, en todo un capítulo de la historia de la literatura española del siglo XX. Ese metafórico telón del que hablaba el escritor granadino, ha bajado esta misma mañana en Madrid. Ayala había cumplido 103 años el pasado 16 de marzo.

Era el último superviviente de la generación del 27 y, además de ser miembro de la Real Academia Española desde 1984, tenía los premios más importantes de las letras españolas: del Cervantes (en 1991) al Príncipe de Asturias (tres años antes).

Todos los honores le llegaron cuando volvió a España definitivamente en 1980. Entonces la miel del reconocimiento sustituyó a la hiel de un largo exilio que, con la Guerra Civil, le obligó a abandonar su cátedra de Sociología en la Universidad Complutense para dar con sus huesos en Argentina, Puerto Rico y Estados Unidos.

Ayala habló del telón que no terminaba de bajarse el día que se presentaba el primer tomo de sus obras completas en Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores. "He escrito demasiado porque he vivido demasiado y además lo he hecho intensamente", dijo también aquel día. Seis tomos de más de 1.500 páginas cada uno reunirán cuando terminen de publicarse una obra oceánica en la que tienen una especial relevancia la narrativa y el ensayo.

Títulos como La cabeza del cordero, Muertes de perro, El jardín de las delicias o La invención el Quijote ocupan ya un lugar de honor en la historia de la literatura. Un lugar en el que sus memorias, Recuerdos y olvidos, tienen su propio espacio dentro del género autobiográfico.

Francisco de Ayala fue galardonado con el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente. Además se alzó con los dos galardones más importantes del ámbito cultural español, como el Premio Cervantes en 1991 por su labor como escritor y el Premio Príncipe de Asturias por la relevancia de su figura en la esfera cultural.

Espero que la recopilación de información e imágenes que he recogido de Don Francisco Ayala en el día de su muerte, sean de vuestro interés y contribuyan para reconocerle su brillante obra.





Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados. Enlace: Indice de Grandes Biografías  




Resumen Biográfico


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Francisco Ayala - Francisco Ayala García-Duarte (Granada, España, 16 de marzo de 1906- 3 de noviembre de 2009), fue un escritor español.

A los dieciséis años se trasladó a Madrid, donde estudió Derecho y Filosofía y Letras. En esta época (1922/23) publica sus dos primeras novelas, Tragicomedia de un hombre sin espíritu e Historia de un amanecer.

Colabora habitualmente en Revista de Occidente y Gaceta Literaria. Reside en Berlín entre 1929 y 1931 durante el surgimiento del nazismo. Se doctora en Derecho en la Universidad de Madrid e imparte clases en la misma.


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Años más tarde, un joven de ignorancia osada le preguntó por qué había abandonado España al concluir el conflicto. "Hombre, porque quería seguir viviendo", fue la lacónica respuesta de Francisco Ayala, quien cruzó el Atlántico llevando en brazos a su única hija, Nina, fruto de su primer matrimonio con Etelvina Silva.

FRancisco Ayala es letrado de las Cortes desde la proclamación de la República. En el comienzo de la Guerra Civil se encuentra dando conferencias en Sudamérica, y durante la misma ejerce como funcionario del Ministerio de Estado.

Al caer la República se exilia en Buenos Aires, donde pasa diez años trabajando, colabora en la revista Sur, en el diario La Nación y en la editorial Losada, y cofunda con Lorenzo Luzuriaga la revista Realidad.


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La metáfora de la vida de Ayala fue ese incesante peregrinar mientras España vivía su larga noche de silencio y piedra. Durante su destierro, el autor granadino residió en Argentina, Brasil o Puerto Rico (en la imagen), donde fundaría la mítica revista 'La Torre'. Más tarde desembarcaría en EEUU, donde ejercería como profesor de Literatura Española en diferentes universidades de la costa este, hasta su jubilación en 1977.

Posteriormente, aún en la década de los cincuenta, Ayala se traslada a Puerto Rico, país en el cual imparte cursos en la Facultad de derecho de la Universidad de Puerto Rico, invitado por el Decano de dicha institución, el renombrado jurista, Manuel Rodríguez Ramos. Desde el archipiélago de Puerto Rico viaja a Estados Unidos de América, donde imparte clases de Literatura española en las universidades de Princeton, Rutgers, Nueva York y Chicago, aunque también mantiene estrechos lazos intelectuales y culturales con Puerto Rico, donde igualmente vivieron largos exilios entre otros españoles, los renombrados Pau Casals y Juan Ramón Jiménez.


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En 1960 Francisco Ayala regresa por primera vez a España. Desde entonces, vuelve todos los veranos y compra una casa. Se reintegra a la vida literaria. En 1976 se instala definitivamente en Madrid. Continúa su labor de escritor, conferenciante y colaborador de prensa. En 1983, a los 77 años, fue elegido miembro de la Real Academia Española, leyó su discurso de ingreso un año después. Hasta muy avanzada edad ha seguido escribiendo con plena lucidez. En 1988 obtuvo el Premio Nacional de las Letras Españolas; en 1990 fue nombrado Hijo Predilecto de Andalucía; en 1991 fue galardonado con el Premio Cervantes y en 1998 con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras.


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La crítica ha dividido generalmente la trayectoria narrativa de Francisco Ayala en dos etapas: la anterior y la posterior a la Guerra Civil.

La primera etapa corresponde a antes de la Guerra Civil. Escribe Tragicomedia de un hombre sin espíritu (1925) e Historia de un amanecer (1926), que se inscriben en una línea narrativa tradicional. Con El boxeador y un ángel (1929) y Cazador en el alba (1930) aborda la prosa vanguardista. En ambas colecciones de cuentos predominan el estilo metafórico, la brillantez expresiva, la falta de interés por la anécdota, la fascinación por el mundo moderno.


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Francisco Ayala, junto a su mujer, la hispanista estadounidense Carolyn Richmond.


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Tras un largo silencio, Francisco Ayala inicia su segunda etapa en el exilio con El hechizado (1944), relato sobre el intento de un criollo de entrevistarse con el rey Carlos II que formó parte en 1949 de Los usurpadores, libro compuesto por siete narraciones cuyo tema común es el ansia de poder. La historia sirve aquí para reflexionar sobre el pasado, a fin de conocer con mayor profundidad el presente. También en 1949 publica La cabeza del cordero, conjunto de relatos sobre la Guerra Civil, en los que presta mayor atención al análisis de las pasiones y comportamientos de los personajes que a la crónica de unos acontecimientos externos. Muertes de perro (1958) constituye una denuncia de la situación de un pueblo sometido a una dictadura, al tiempo que presenta la degradación humana en un mundo sin valores. El fondo del vaso (1962) es un complemento de la novela anterior, que está presente en este nuevo relato a través de los comentarios que de ella hacen los personajes. La ironía se convierte en el recurso central de esta obra, aunque una mayor comprensión hacia el género humano va sustituyendo al desprecio. En algunas ocasiones, como en El hechizado, se acerca al mundo existencial y absurdo de Franz Kafka, con una denuncia implícita de la inmoralidad y estupidez del poder.


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Después de estas novelas Francisco Ayala ha seguido publicando relatos, como los recogidos en El As de Bastos (1963), El rapto (1965) y El jardín de las delicias (1971) , libro que se basa en el contraste entre la objetividad satírica de la primera parte, «Diablo mundo», y el tono evocativo, subjetivo y lírico de la segunda, «Días felices». En 1982 apareció De triunfos y penas, y en 1988 El jardín de las malicias, donde recogió seis cuentos escritos en diferentes épocas de su vida.


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Ayala en la presentación de su libro Cazador en el alba

Gran importancia tiene también su obra ensayística, que abarca temas políticos y sociales, reflexiones sobre el presente y el pasado de España, el cine y la literatura.


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Ayala fue un escritor prolífico

Ha escrito unas interesantes memorias: "Recuerdos y olvidos" (1982, 1983, 1988 y 2006). Es miembro de la Academia de Buenas Letras de Granada. Y recibió en su ciudad natal en noviembre de 2003, el nombramiento de Socio de Honor de la importante asociación Granada Histórica, manifestando que ese, "tal vez, había sido uno de los momentos más bellos de la última etapa de su vida, pues tras casi un siglo de sentirse granadino por el mundo entero, ahora se reconocía por los propios granadinos".

El 15 de mayo de 2008 introdujo un sobre con un mensaje en la Caja de las Letras del Instituto Cervantes de Madrid cuyo contenido no se conocerá hasta 2057.


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El día que Francisco Ayal fue investido Doctor Honoris Causa. Aunque no haya logrado el reconocimiento de la Academia Sueca, Ayala ha recibido infinidad de tributos en su longeva trayectoria. Así, es también socio de honor del Círculo de Lectores, Hijo Predilecto de Andalucía y presidente del Real Patronato de la Biblioteca Nacional. Además, ha sido investido doctor 'honoris causa' por distintas universidades, como Sevilla, Granada, Complutense o Carlos III de Madrid (en la imagen, recibiendo la distinción de manos del antiguo rector Don Gregorio Peces-Barba).

Su relato El tajo fue seleccionado en la antología de cuentos de la guerra civil Partes de guerra a cargo del escritor Ignacio Martínez de Pisón.


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Francisco Ayala, durante una entrevista días antes de cumplir 103 años. Fue miembro de la Academia Europea de Ciencias y Artes desde 1997.


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Francisco Ayala, falleció el 3 de noviembre de 2009 en Madrid, a la edad de 103 años.


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Avenida Francisco Ayala en Granada



OBRAS


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Narrativa

- Tragicomedia de un hombre sin espíritu (1925).
- Historia de un amanecer (1926).
- El boxeador y un ángel (1929).
- Cazador en el alba (1930).
- El hechizado (1944).
- Los usurpadores (1949).
- La cabeza del cordero (1949).
- Historia de macacos (1955).
- Muertes de perro (1958).
- El fondo del vaso (1962).
- El as de Bastos (1963).
- Mis mejores páginas (1965).
- El rapto (1965).
- Cuentos (1966).
- Obras narrativas completas. Glorioso triunfo del príncipe Arjuna (1969).
- Lloraste en el Generalife.
- El jardín de las delicias (1971).
- El hechizado y otros cuentos (1972).
- De triunfos y penas (1982).
- El jardín de las malicias (1988).
- Relatos granadinos (1990).
- Recuerdos y olvidos 1 (1982) (Memorias).
- Recuerdos y olvidos 2 (1983) (Memorias).
- El regreso (1992).
- De mis pasos en la tierra (1996).
- Dulces recuerdos (1998).
- Un caballero granadino y otros relatos (1999).
- Cuentos imaginarios (1999).


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Ensayo

- El derecho social en la Constitución de la República española (1932).
- El pensamiento vivo de Saavedra Fajardo (1941).
- El problema del liberalismo (1941).
- El problema del liberalismo (1942). Edición ampliada.
- Historia de la libertad (1943).
- Los políticos (1944).
- Histrionismo y representación (1944).
- Una doble experiencia política: España e Italia (1944).
- Ensayo sobre la libertad (1945).
- Jovellanos (1945).
- Ensayo sobre el catolicismo, el liberalismo y el socialismo (1949). De Donoso Cortés, con edición y estudio preliminar de Francisco Ayala.
- La invención del Quijote (1950).
- Tratado de sociología (1947).
- Ensayos de sociología política (1951).
- Introducción a las ciencias sociales (1952).
- Derechos de la persona individual para una sociedad de masas (1953).
- Breve teoría de la traducción (1956).
- El escritor en la sociedad de masas (1956).
- La crisis actual de la enseñanza (1958).
- La integración social en América (1958).
- Tecnología y libertad (1959).
- Experiencia e invención (1960).
- Razón del mundo (1962).
- De este mundo y el otro (1963).
- Realidad y ensueño (1963).
- La evasión de los intelectuales (1963).
- Problemas de la traducción (1965).
- España a la fecha (1965).
- El curioso impertinente, de Miguel de Cervantes (1967). Edición y prólogo.
- El cine, arte y espectáculo (1969).
- Reflexiones sobre la estructura narrativa (1970).
- El Lazarillo: reexaminado. Nuevo examen de algunos aspectos (1971).
- Los ensayos. Teoría y crítica literaria (1972).
- Confrontaciones (1972).
- Hoy ya es ayer (1972).
- Cervantes y Quevedo (1974).
- La novela: Galdós y Unamuno (1974).
- El escritor y su imagen (1975).
- El escritor y el cine (1975).
- Galdós en su tiempo (1978).
- El tiempo y yo. El jardín de las delicias (1978).
- Palabras y letras (1983).
- La estructura narrativa y otras experiencias literarias (1984).
- La retórica del periodismo y otras retóricas (1985).
- La imagen de España (1986).
- Mi cuarto a espaldas (1988).
- Las plumas del Fénix. Estudios de literatura española (1989).
- El escritor en su siglo (1990).
- Contra el poder y otros ensayos (1992).
- El tiempo y yo, o el mundo a la espalda (1992).
- En qué mundo vivimos (1996).
- Miradas sobre el presente: ensayos y sociología, 1940-1990, Colección Obra Fundamental, Fundación Santander, Selección y Prólogo de Alberto J. Ribes Leiva (Madrid, 2006).

También hizo unas tragicomedias muy especiales que no han salido a la luz sobre amor,drama...


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Reconocimiento a Don Francisco Ayala. En el año de su centenario se multiplicaron los homenajes, entre los que destacaron la entrega de las Medallas del Congreso de los Diputados y del Senado a Ayala (en la imagen) y el Congreso Internacional sobre su vida y su obra, que se celebró en Granada en julio de 2006. El último homenaje que recibió fue el día de su 103 cumpleaños y tuvo lugar en la Biblioteca Nacional, una institución a la que Ayala estaba vinculado desde muy joven.



Traducciones

- A. Zweig, Lorenzo y Ana (1930).
- Carl Schmitt, Teoría de la constitución (1934). Traducción y prólogo.
- Ernst Manheim, La opinión pública (1936).
- Karl Mannheim, El hombre y la sociedad en la época de crisis (1936).
- Thomas Mann, Lotte in Weimar (1941).
- Sieyes, ¿Qué es el tercer estado? (1942).
- Benjamin Constant, Mélanges de la Littérature et de Politique (1943).
- Rainer Maria Rilke, Die Aufzeignungen von Malte Laurids Brigge (1944).
- Manuel Antônio de Almeida, Memorias de un sargento de milicias (1946).
- Maximilian Beck, Psicología: Esencia y realidad del alma (1947). Traducción junto con Otto Langfelder.
- A. Confort, The novel and our time (1949).
- Alberto Moravia, La romana (1950).


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El escritor granadino; Francisco Ayala, figura clave de las letras españolas, a su muerte el 3 de Noviembre de 2009 tenía 103 años.


Bibliografía

K. Ellis, El arte narrativo de Francisco Ayala (Madrid, 1964)
F. Ayala, Obras narrativas completas, prólogo de A. Amorós (México, 1969)
E. Irizarry, Teoría y creación literaria en Francisco Ayala (Madrid, 1970)
R. Hiriart, Los recursos técnicos en la novelística de Francisco Ayala (Madrid, 1972)
A. Amorós, Bibliografía de Francisco Ayala (Nueva York, 1973)
T. Mermall, Las alegorías del poder en Francisco Ayala (Madrid, 1983)
AA. VV., Francisco Ayala (Barcelona, 1989).
A.J. Ribes Leiva, Paisajes del siglo XX: sociología y literatura en Francisco Ayala, Ed. Biblioteca Nueva (Madrid, 2007).
A.J. Ribes Leiva, "La mirada sociológica y el compromiso con el presente de Francisco Ayala", en F. Ayala, Miradas sobre el presente, Colección Obra Fundamental, Fundación Santander (Madrid, 2006).
A.J. Ribes Leiva (ed.), Francisco Ayala, Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), Prólogo José Enrique Rodríguez Ibáñez (Madrid, 2006).


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Pilares de su obra. Francisco Ayala fue un narrador brillante y pensador orteguiano, construyó en todas sus obras un mundo narrativo marcado por la lucidez, la ironía y el desencanto. En la imagen Francisco Ayala se abraza con el rey Juan Carlos en una fotografía de archivo (20 de abril de 2009).



Enlaces interesantes


3pilaresdesuobra

Francisco Ayala donó 2.000 documentos personales a su Fundación: http://www.elpais.com/articulo/cult...elpepucul_5/Tes

Fundación Francisco Ayala (1985): http://www.ffayala.es/

Francisco Ayala inauguró la La Caja de las Letras del Instituto Cervantes: http://www.cervantes.es/sobre_insti...ia_07-02-15.htm

Francisco Ayala "Toda una vida de escritor": http://www.elpais.com/articulo/cult...elpepucul_5/Tes

Entrevista a Francisco Ayala "Quiero estar en el mundo de hoy, no en el de hace 50 años": http://www.elpais.com/articulo/cult...elpepucul_5/Tes

Entrevista a Francisco Ayala "Tengo una memoria de segunda mano": http://www.elpais.com/articulo/cult...elpepicul_2/Tes

Entrevista a Francisco Ayala al cumplir 102 años "Nosotros los jóvenes somos así":  http://www.elpais.com/articulo/ulti...elpepiult_2/Tes

103 años de sabiduría y talento: http://carmensabespoesiayarte.blogs...abiduria-y.html

El calor de una amistad, dedicado a Francisco Ayala por Juan Cruz: http://www.elpais.com/articulo/cult...elpepucul_6/Tes

Muere a los 103 años Francisco Ayala, el decano de los escritores españoles: http://www.20minutos.es/noticia/557...rancisco/ayala/


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Foto de familia en el centenario de Francisco Ayala


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En el I Congreso Internacional sobre Francisco Ayala en 2006


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Académico de la Lengua desde 1983, Ayala ocupa en la Real Academia el sillón Z. La última letra, en mayúsculas, para el superviviente definitivo de nuestra literatura. La Biblioteca Nacional le rindió el 16 de Marzo de 2009 un homenaje que presidió su amigo César Antonio Molina, ministro de Cultura . En el acto se presentaró una edición conmemorativa de 'Glorioso Triunfo del Príncipe Arjuna', publicada por primera vez en 1980 y que se presenta ahora con la novedad de las ilustraciones realizadas por Juan Vida.

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Legado. En 1998 se constituyó en Granada la Fundación Francisco Ayala, con la tarea de conservar y difundir su obra. Se inauguró en marzo de 2007 y alberga el importante legado documental y bibliográfico que el escritor había ido donando en los últimos años de su vida. Ese legado será digitalizado por el Ministerio de Cultura para depositar luego, una de las copias, en el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca y la otra, en la Fundación


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El escritor Don Francisco Ayala


Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado el trabajo homenaje dedicado al longevo escritor Francisco de Ayala, tenía 103 años pero estuvo lúcido hasta su muerte. El escritor granadino, figura clave de las letras españolas. Don Francisco Ayala se erigió como uno de los escritores más importantes en lengua hispana. Entre sus numerosas distinciones se encuentran el Premio Cervantes en 1991, el Premio Príncipe de Asturias, el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente.



Fuentes y agradecimientos: elpais, wikipedia, elmundo, cervantesvirtual, fundacionfranciscoayala, diariodelaire, adn, efe y otras de Internet.
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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última edición por j.luis el Lunes, 09 Abril 2018, 10:48; editado 4 veces 
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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
El escritor Francisco Ayala muere a los 103 años

Sus restos se trasladarán al tanatorio de San Isidro



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El escritor Francisco Ayala, en una reciente con el rey.


El Premio Príncipe de Asturias ha fallecido en su domicilio de Madrid

En agosto, sufrió una bronquitis de la que tardó en recuperarse. Es uno de los grandes autores españoles del siglo XX

El escritor Francisco Ayala ha fallecido hoy a los 103 años en su domicilio de Madrid, tras "un debilitamiento" de sus facultades físicas, que se había ido acentuando en las últimas semanas, según ha informado el presidente de la Fundación Ayala, Rafael Juárez.

El escritor, que el próximo 16 de marzo hubiera cumplido 104 años, "gozaba de relativa buena salud" hasta que el pasado mes de agosto se vio afectado por una bronquitis de la que tardó en recuperarse.

Los restos mortales de Francisco Ayala, uno de los grandes escritores españoles del siglo XX, serán trasladados en las próximas horas al tanatorio del Parque de San Isidro, en Madrid, donde se instalará la capilla ardiente, y mañana serán incinerados en una ceremonia privada

Cien años le dieron para mucho. Sobre todo para quien los vivió, como Francisco Ayala, con la coherencia y plenitud, dedicado siempre al ejercicio de la actividad intelectual y la escritura.

Con su muerte se va el testigo privilegiado de todo un siglo, un superviviente centenario de la generación del 27 y una mente lúcida y crítica que plasmó en sus más de sus 50 libros su visión de la vida, siempre marcada por la ética.


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El escritor Francisco Ayala.


El reconocimiento de todos

El granadino y ciudadano del mundo Francisco Ayala se ha ido con los deberes cumplidos en su larga vida. Con el reconocimiento de todos, con los mejores premios, con el aplauso de la sociedad por su saber estar en el mundo y con la convicción de no haber hecho nada de lo que tuviera que arrepentirse.


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Ayala en una de sus últimas imágenes.


Estuvo influido por el realismo, pero las vanguardias artísticas condicionaron su literatura

Ensayista, narrador, sociólogo, académico y enamorado del cine, Ayala era un gran convencido de que la libertad individual debía ser proyectable a todos los planos de la existencia, y un hombre comprometido con su tiempo pero que rechazaba cualquier adscripción política concreta.

"El compromiso debe establecerse con uno mismo y con la realidad en que vivimos, pero no con el ideario de un partido. El intelectual al que le dictan lo que ha de pensar abdica de su condición intelectual", sostuvo siempre Ayala.

A lo largo de su carrera literaria, Francisco Ayala se erigió como uno de los escritores más importantes en lengua hispana, cosechando numerosas menciones por la calidad semántica y formal de sus escritos como demuestran el Premio de la Crítica en 1972, el Premio Nacional de Narrativa en 1983, el Premio de las Letras Españolas y andaluzas en 1988 y 1990 respectivamente.

Además, el autor también se alzó con los dos galardones más importantes del ámbito cultural español, como el caso del Premio Cervantes en 1991 por su labor como escritor y el Premio Príncipe de Asturias por la relevancia de su figura en la esfera cultural. (EL MUNDO)



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Descanse en Paz. Francisco Ayala fue figura clave de las letras hispanas del siglo XX, y último superviviente de la generación del 27, ha muerto hoy a los 103 años, además de ser un gran escritor -he tenido la suerte de leer varios de sus libros- también por lo que he tenido la oportunidad de seguirlo en los últimos años en los medios de comunicación; ha sido una gran persona, muy lúcida hasta el final, siempre preocupado de vivir el presente y preocupado del futuro de los jóvenes... Curiosa filosofía la de Don Francisco:    El secreto de su longevidad: miel y whisky
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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última edición por j.luis el Domingo, 03 Junio 2018, 16:12; editado 1 vez 
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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Descanse en Paz  

Salut!!!
 




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Somos Mayoría
 
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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Descanse en paz este, hasta ahora, longevo y prolífico escritor  

Salut
 




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Peter
 
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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Francisco Ayala cierra el libro


Adiós a un siglo literario

El decano de las letras españolas muere en Madrid a los 103 años

El mundo de la cultura llora la desaparición de uno de los grandes de la narrativa y la memoria

 

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Francisco Ayala durante la ceremonia de su ingreso en la Real Academia Española de la Lengua en 1984.
  
Francisco Ayala, que tenía plaza de inmortal en la historia de la literatura, parecía tenerla también en la historia a secas. Hace tres años asistió, "abrumado y avergonzado", a su propio centenario y, cuentan sus amigos, él mismo hacía bromas sobre su longevidad. Parecía eterno pero murió ayer en Madrid a las 12.30. El 16 de marzo había cumplido 103 años. Por esas fechas contrajo una bronquitis de la que nunca terminó de recuperarse del todo. "De cabeza seguía lúcido, como siempre, pero su cuerpo ya no resistió. Ha muerto sin sufrir", declaró a este periódico el poeta Luis García Montero, coordinador de aquel centenario. Hoy será incinerado en la más estricta intimidad por deseo del escritor.

El siglo largo de vida de Francisco Ayala quedó partido por la mitad con la Guerra Civil. El golpe de Estado franquista le pilló en Chile, la patria de su primera esposa, Etelvina Silva, pero el escritor granadino regresó a España para ponerse al servicio de la República. Por entonces era militante del partido de Manuel Azaña, y catedrático de Derecho Político de la Universidad Complutense de Madrid, la ciudad a la que había llegado desde Granada en 1922 con su familia. El Ayala narrador, que se había estrenado en 1925 con la novela Tragicomedia de un hombre sin espíritu, había asimilado la lección de las vanguardias y era uno de los prosistas más prometedores de una generación comandada por los poetas del 27.

Él, que como becario en el Berlín de 1930 había podido oler la llegada del fascismo, vio cómo el delirio español de julio de 1936 ejecutaba a su padre y a uno de sus hermanos y encarcelaba a otros dos. En febrero de 1939 Ayala partió hacia el exilio. Recaló en Buenos Aires. Con todo, nunca quiso ser un exiliado "profesional". "Para mí el exilio nunca ha sido excesivamente traumático", declaró a este diario en 1977 durante una de sus frecuentes visitas a España antes de instalarse definitivamente en Madrid tres años después. "Yo creo que un andaluz tiene menos problemas de adaptación en Buenos Aires o Montevideo que en Barcelona o La Coruña. Naturalmente, no se trata de algo agradable, y lo peor es la distancia, aunque yo no he sido de los exiliados que se pasaban todo el día llorando o suspirando".

En Argentina fundó la revista Realidad, recientemente reeditada por Renacimiento. El hecho de que por sus 18 números pasaran colaboradores como Jean-Paul Sartre y Bertrand Russell y Borges da una idea del carácter cosmopolita de un escritor que tradujo a Thomas Mann y a Rilke, que siempre alternó la literatura con las ciencias sociales y que, apenas cerrada la herida de la Segunda Guerra Mundial, supo ver que "el proceso de unificación mundial que venía avanzando desde hace tiempo" se había acelerado "prodigiosamente". La globalización intuida en 1947, el año en que se fundó la revista. El mismo en que Ayala publicó su Tratado de sociología. Dos de los seis volúmenes de que consta su obra completa (casi 9.000 páginas en fase de publicación por Galaxia Gutenberg / Círculo de Lectores) están dedicados a asuntos no estrictamente literarios.

Con todo, fueron la narrativa -La cabeza del cordero (1949), Muertes de perro (1958), El jardín de las delicias (1977)- y sus memorias -Recuerdos y olvidos (publicadas en 1982 y ampliadas por última vez en 2006)- las que le ganaron un sitio en una historia de una literatura, la española, que no siempre ha sabido dónde clasificar a los escritores exiliados. Ayala era consciente de ello y -junto al Quijote, al que dedicó varias de sus mejores páginas de critica literaria- ése fue uno de los temas que abordó en Alcalá el día que recibió el Premio Cervantes de 1991. Aquella mañana se definió como "escritor español en América", es decir, alguien tenido "por propio y por ajeno al mismo tiempo".

Después de pasar por Puerto Rico y EE UU, donde conoció a Carolyn Richmond, su segunda esposa, volvió a España. Aquí le esperaba una tromba de reconocimientos -ingreso en la Real Academia Española en 1984, Premio Príncipe de Asturias en 1988, el propio Cervantes- que el tiempo y la distancia le habían negado. "He escrito demasiado porque he vivido demasiado, y además lo he hecho intensamente", dijo el día que presentó sus obras completas. Fue hace dos años. Tenía más de un siglo. Parecía inmortal.


"He escrito demasiado porque he vivido demasiado", declaró


JAVIER RODRÍGUEZ MARCOS / EL PAÍS 04/11/2009




Una inteligencia brillante


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Francisco Ayala

He compartido algunos momentos con él, sobre todo cuando nos nombraron hijos predilectos de la provincia de Granada. Ahí estuvimos mucho rato conversando. Cenamos, y luego hablamos. Ya él estaba próximo a los cien años. Y a esas alturas de la vida sorprendía sobremanera la lucidez, la palabra ágil, el pensamiento muy claro, la inteligencia siempre dispuesta. Uno parte del principio de que con la vejez hay muchas cosas que se acaban, y es cierto que se acaban muchas pero algunas se conservan, y en el caso de Ayala sobre todo se mantenía algo tan importante como la capacidad de comunicación y el funcionamiento de una inteligencia tan brillante como era la suya. Eso no es incompatible con la vejez, y en su caso no lo era en absoluto: se mantenía vivo, despierto, formidable. Francisco Ayala ha sido la prueba viva de que se puede vivir mucho y seguir, en el plano del intelecto, igual a lo que se era antes, cuando se era mucho más joven. Conozco su obra, aunque no profundamente; he leído algunas de sus novelas, y me gustó particularmente La cabeza del cordero. Es una pérdida para España, y es una verdadera lástima que no hubiera habido traducciones suficientes al inglés o al francés como para haber llamado la atención de la Academia Nobel, cuyo premio se merecía sin duda alguna. Era la suya una obra profunda, muy rica en su reflexión y en su pensamiento, en la diversidad de sus intereses humanos y en su propia expresión literaria.

JOSÉ SARAMAGO / EL PAÍS 04/11/2009




Defensa de la libertad y la democracia
 

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Discurso Francisco Ayala, Premio Cervantes 1991
 
Francisco Ayala vivió el siglo XX, en sus miserias, sus violencias y también por supuesto en sus ilusiones y grandezas. Y de todo ello dio cuenta en sus ensayos y novelas. Fue un hombre universal, desde muy joven se interesó por la filosofía, la literatura, la historia, la sociología y con su dominio de lenguas extranjeras trajo a España mediante traducciones y artículos la mejor literatura de su tiempo. Además de sus cuentos y novelas fue un magnífico traductor y a él se deben por lo menos tres excelentes versiones al español de obras maestras de Thomas Mann. Siempre defendió la libertad y la democracia y sólo deja a su muerte amigos y admiradores en todo el orbe de la lengua española. Lo vamos a extrañar.

MARIO VARGAS LLOSA / EL PAÍS 04/11/2009




Llanto por el último testigo de la generación del 27

El Rey, los Príncipes de Asturias, el presidente del Gobierno y una larga lista de personalidades de la cultura y la política acuden a la capilla ardiente de Francisco Ayala   


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Francisco Ayala, un hombre universal y escritor imprescindible, fallecido ayer a los 103 años, ha recibido hoy una emocionada y ejemplar despedida, a la altura de la grandeza, pero también de la discreción, que caracterizó toda su vida. El Rey y los Príncipes de Asturias quisieron dar testimonio, con su presencia en la capilla ardiente del escritor, del pesar de la Casa Real por la muerte del último superviviente de la generación del 27, en una despedida que contó también con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y con los vicepresidentes, María Teresa Fernández de la Vega, Manuel Chaves y Elena Salgado.

La viuda del escritor, la hispanista Carolyn Richmond, ha llegado al tanatorio Parque San Isidro de Madrid acompañada por el poeta granadino Luis García Montero, amigo de la familia y comisario de los actos del centenario de Ayala; por el director gerente de la Fundación, Rafael Juárez, y por Fátima, que ha cuidado del novelista en los últimos años.

Muchos de los asistentes afirmaban tener el "sentimiento agridulce" que reconocía Manuel Chaves, porque ha muerto "un ser querido" pero "sabemos que vivirá eternamente a través de su obra y de su pensamiento". Conmovido, el ex ministro de Cultura César Antonio Molina, buen amigo de Ayala, ha destacado, "la grandeza" del autor de El jardín de las delicias, y ha dicho que, por su vida y su obra literaria, fue "un ejemplo de intelectual, no sólo español sino europeo, a la altura de Thomas Mann, Stefan Zweig o Lévi-Strauss". "Era un hombre cabal, digno y honorable", ha asegurado Molina, mientras que la escritora Almudena Grandes ha aludido a Ayala como "escritor imprescindible" y también como "un referente cívico y moral; una persona impresionante por su escritura y por su manera de estar en el mundo".

Entre quienes han querido dar el último adiós al anciano escritor se encontraban además la ministra de Cultura, Angeles González-Sinde, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón -quien ha coincidido a su llegada al tanatorio con la salida del mismo del Rey-, la ex ministra Carmen Alborch y el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, entre otros muchos. Carolyn Richmond, de riguroso luto y muy emocionada, ha recibido a las puertas del tanatorio al presidente del Gobierno, los Príncipes de Asturias y el Rey, quien se ha mostrado muy afectuoso con ella y la ha tomado de la mano para entrar al interior del recinto, en el que permaneció por espacio de un cuarto de hora. Asimismo, Don Felipe y Doña Leticia, quienes llegaron al tanatorio cuando el Rey ya lo había abandonado, departieron amablemente con Richmond, a quien han consolado en presencia de Rodríguez Zapatero y de la ministra de Cultura.


Sus últimos momentos

Fátima acompañó también en todo momento a la hispanista estadounidense en la recepción de las personalidades, que la saludaron como a un miembro más de la familia. Por algo, esta mujer de nacionalidad marroquí llevaba más de seis años colaborando con el matrimonio y estuvo junto al escritor hasta el último momento.

Fue a Fátima a quien el autor de Recuerdos y olvidos pidió ayer que le quitara la mascarilla de oxígeno y le dijo que se moría. Cinco minutos después expiró junto a su cuidadora y junto a Carolyn. La capilla ardiente de Ayala, testigo privilegiado del siglo XX, ha recibido hoy un incesante goteo de visitas, después de que en la tarde de ayer se abriese al público por espacio de unas tres horas.

Al mediodía, cuando abandonaban el recinto los Príncipes de Asturias y el presidente del Gobierno, se ha cerrado al público y, minutos después, el cortejo fúnebre, integrado por los más allegados, se ha dirigido hacia El Escorial, donde los restos de Ayala han sido incinerados.

"Era el intelectual más completo que había en España", ha asegurado el consejero delegado del grupo Prisa, Juan Luis Cebrián, para quien Ayala "era bueno en todo lo que hacía". Enriqueta Antolín, biógrafa y amiga del escritor, ha calificado de "extraordinaria" la ecuanimidad del novelista: "Era un hombre que jamás juzgaba nada apresuradamente, sólo lo hacía según su criterio y no se dejaba llevar por las ideas de otros".


EL PAÍS
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Obituario de FRANCISCO AYALA (1906-2009)


González-Sinde: 'Ayala habría querido ver una película de algún libro suyo'


El Rey don Juan Carlos y el Presidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero han visitado la capilla ardiente


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El escritor Francisco Ayala, retratado en 1992 en Madrid. / MIGUEL GENER

La ministra, que acudió este miércoles a despedir a Francisco Ayala, que falleció este martes en Madrid a los 103 años de edad, compartió con el director de la Fundación que lleva el nombre del escritor, Rafael Juárez, una conversación en la que supo que "nada le hubiera gustado más a Francisco Ayala que ver alguna de sus novelas adaptadas al cine".

En unas declaraciones, realizadas en el Ministerio de Cultura tras recibir de la Guardia Civil 65 documentos históricos robados en bibliotecas españolas, González-Sinde mostró su sorpresa por ese comentario de Juárez, ya que en su opinión "eso le hubiera gustado a cualquier cineasta".

Por otra parte María Teresa Fernández de la Vega y Manuel Chaves, vicepresidentes del Gobierno, también han visitado la capilla ardiente, ubicada en el Tanatorio Parque San Isidro de Madrid. En el lugar les ha recibido la hispanista Carolyn Richmond, viuda del escritor.

Chaves ha afirmado que Ayala fue "un gran pensador, un gran español y también un gran andaluz". También ha dicho tener tras el fallecimiento del escritor un "sentimiento agridulce", doloroso "por la pérdida de una persona querida", pero también dulce, "por saber que vivirá eternamente a través de su obra y de su pensamiento".

Richmond ha sido la primera en llegar hasta el tanatorio, acompañada del escritor Luis García Montero, amigo personal de la familia y comisario de los actos celebrados con motivo del centenario de Ayala.

Por la capilla ardiente también han pasado el presidente de la Diputación de Granada, Antonio Martínez Caler, y el delegado de la Junta de Andalucía en Granada, Jesús Huertas, así como la ministra de Cultura, Ángeles González-Sinde, Soraya Sáenz de Santamaría y la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral.


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El escritor español Francisco Ayala falleció ayer en Madrid a los 103 años. En la fotografía de archivo, del 20 de abril de 2009, Ayala se abraza con el rey Juan Carlos al inicio del almuerzo que los monarcas ofrecieron con motivo de la entrega de un premio.

También ha acudido el Rey, que ha dado el pésame a su viuda, Carolyn Richmond, y al resto de su familia, y ha permanecido unos 15 minutos en la sala donde el martes se instaló la capilla ardiente del autor de 'El jardín de las delicias'. Allí ha coincidido con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. La Reina visitó el domicilio de Ayala el martes para dar el pésame a Richmond.

EL MUNDO



La «avidez vital» de un escritor


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El escritor Francisco Ayala, en su casa de Madrid, en 2006

En 'Recuerdos y olvidos', su especial y delicioso libro de memorias, Francisco Ayala alude a su «impaciente, imperiosa avidez vital», una actitud que le acompañó desde su infancia, que nunca hubo de abandonarle y desde la que hay que acercarse, recorriéndola, a una vida prolífica en años, en obras, en hallazgos, en destinos, en emociones...

Una vida vivida intensamente, sin rendiciones, como él mismo reconocía en una entrevista concedida a este periódico cuando cumplió los 100 años. «Nunca me he parado, todos los días he abierto los periódicos... Siempre he procurado tomar las cosas como vienen, vivir el presente en cada momento». He ahí seguramente la fórmula de la longevidad de Ayala, ese secreto por el que tanto le preguntaban. Un vaso de whisky diario, una dieta frugal, un poco de genética y muchas dosis de buena suerte, solía responder jocoso, mientras la avidez de la mirada, la chispa siempre encendida de los ojos, remitía a una profunda querencia de mirar siempre adelante, de no aferrarse al pasado, a ninguno de sus pasados.

Nació el escritor en Granada un 16 de marzo de 1906, en el seno de una familia burguesa que proporcionó nutriente a su temprana sensibilidad e imaginación, siendo muy importante la figura de la madre, una mujer liberal, amante de la lectura y que pintaba lienzos ante los ojos curiosos del niño.Uno de esos lienzos, el del jardín de la casa del abuelo, con una niña jugando al aro, que el escritor se trajo consigo a Madrid tras la vuelta del exilio, resulta clave en 'El jardín de las delicias', donde se recrea la escena familiar que dio origen al cuadro y se capta la manera de mirar el mundo del escritor: desde una clarividencia inteligente no exenta de un alto contenido emocional.

Su niñez estuvo llena de ráfagas felices, pero el escritor en ciernes ya percibía que esa felicidad se esfumaba enseguida y que había que atraparla interiorizándola, un proceso que traslada a muchos de sus relatos y que se refleja en una anécdota que permanecía intacta en su memoria: el día que su padre trajo de Nueva York un juguete, un gorrión mecánico que voló ante los ojos del niño de tres años. «Pensé que sería un regalo para mí, pero no fue así. Lo habría traído para usarlo en algo o para dárselo a otra persona, pero aquello para mí, a esa edad, fue una desolación», contaba.

A principios de la década de los 20, Francisco Ayala llegó a Madrid y abrió un capítulo esencial en su trayectoria. Cursó estudios de Filosofía y Derecho, que compaginaba con sus primeros escritos –debutó en la novela con 'Tragicomedia de un hombre sin espíritu' con apenas 20 años–; empezó a colaborar en publicaciones como La Gaceta Literaria o La Revista de Occidente y se hizo asiduo de las célebres tertulias de la época. En este punto, recorrer su biografía supone un enriquecedor paseo por una época brillante de la cultura española. Por las páginas de 'Recuerdos y olvidos' transitan, entre muchos otros, personajes como Ramón Gómez de la Serna, al que retrata en su mezcla de genialidad y crueldad; Ortega y Gasset, que ejerce una gran fascinación sobre él; María Zambrano, de la que destaca tanto su cabeza filosófica como sus bonitas piernas; Rosa Chacel, Cansinos-Assens, González Ruano, García Lorca y un «oscuro» escritor llamado Manuel Azaña en el que nadie podía vislumbrar aún a la figura política en que se convertiría.

El aprendizaje, la toma de contacto con otras realidades, prosigue en Berlín, capítulo que Ayala inicia con una escena de travestistas en la Friedrich Strasse en una época en la que ya se perciben los primeros presagios del nazismo. Allí se hace con una lengua que le era completamente ajena y en la que posteriormente habría de traducir obras de Thomas Mann o Rainer Maria Rilke; escribe piezas influenciadas por la experiencia en la fría ciudad como 'Erika ante el invierno' o 'San Silvestre' y queda deslumbrado ante la permisibilidad con que los alemanes afrontan las relaciones sexuales. «Era como caer de repente en otro planeta», llega a confesar.

La experiencia vanguardista ya ha hecho mella en el espíritu del inquieto escritor (Historia de un amanecer), quien, a la vuelta de Alemania, inicia su andadura como profesor universitario de Derecho Político. La historia sigue su curso y Ayala se ve inmerso en su torbellino. Se proclama la República, a la que se adhiere entusiasta. Estalla la Guerra Civil, poco después del golpe que supuso la muerte de su madre. Se pone del lado del bando republicano y desempeña cargos de responsabilidad hasta que emprende el largo camino del exilio, ya casado y con una hija –su única hija– Nina. «Desde mi regreso de Alemania hasta el exilio en Buenos Aires, mi actividad literaria quedó en suspenso», relata en sus memorias, dando cuenta de una etapa en la que se entregó a su faceta de ensayista, una vertiente que se bifurca hacia la sociología, y la crítica literaria, fraguándose el retrato de hombre abierto a los distintos campos del saber, de sabio renacentista.

Ayala ha vivido, se ha inmiscuido, ha atrapado el siglo XX en sus escritos ['El escritor en su siglo', 'En qué mundo vivimos', 'El escritor y la sociedad de masas', 'El escritor y el cine', 'Las plumas del fénix'...] Ninguna circunstancia le fue ajena y cuando le llegó la hora del exilio lo afrontó desde una actitud abierta, como de renacimiento.

Cuando se embarcó en un mercante inglés, rumbo a Cuba, después de haber liberado a su hermano Vicente de un campo de concentración, se disponía simplemente a  rehacer su vida al otro lado del Atlántico, sin dramatismos, dejando detrás el profundo dolor de la contienda, acentuado por el fusilamiento del padre en el presidio de Burgos. «Con la Guerra Civil había perdido no sólo mi casa y todas mis pertenencias reunidas en ella, sino mi posición oficial como letrado de las Cortes y catedrático de la Universidad, e incluso el nombre que como escritor tenía ganado y que el régimen franquista se empeñó, no sin algún éxito, en borrar y tachar –esto sin mencionar pérdidas mucho más irreparables–», cuenta en 'Recuerdos y olvidos'.

Sus pasos llegaron a Chile, Buenos Aires, donde colaboró en la revista Sur y compartió afinidades con el círculo de Borges y las hermanas Ocampo, y Estados Unidos, donde se fraguó su prestigio como profesor. Allí conoció a la hispanista Carolyn Richmond, quien se convertiría al cabo de los años en su segunda mujer y en una de las más fervientes estudiosas de su obra.

Ejemplo de austeridad, de conciencia moral, de compromiso, de espíritu indomable, de clarividencia, Francisco Ayala volvió a España definitivamente en 1980 y empezaron los reconocimientos –la entrada en la Real Academia Española, el Príncipe de Asturias, el Cervantes...–, así como el acercamiento a una obra en la que destacan títulos como 'La cabeza del cordero', 'Historia de macacos', 'Muertes de perro', 'El fondo del vaso' y 'El jardín de las delicias'.

Llegó a cumplir 100 años –y los superó con creces– y sobrevivió a múltiples homenajes, sintiéndose al final, como él mismo decía, un observador a distancia de su propia vida –o vidas–. Nunca dejó de disfrutar de la buena mesa, de la buena lectura, de la buena conversación, de la buena amistad. Nunca paró ni se rindió.

EL MUNDO / Por EMMA RODRÍGUEZ




103 años de genio


1. Ayala, Testigo de la historia


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Más de un centenar de años, sin duda, dan para mucho. Sobre todo para quien los ha vivido, como Francisco Ayala, con coherencia y plenitud, dedicado siempre al ejercicio de la actividad intelectual y la escritura. Cada uno de nosotros nos forjamos en el crisol de nuestra época, y los 103 años de existencia de nuestro escritor y pensador han sido de los más fascinantes y terribles de la historia: abrió los ojos a la vida en la Granada (Andalucía) aún rural de comienzos del XX; forjó su criterio y su carácter en plena Gran Guerra (I Guerra Mundial) entre su familia materna progresista y aliadófila y su familia paterna conservadora y germanófila, pero creció –sobre todo- al impulso de grandes incitaciones culturales; se vio trasplantado de su tierra natal aún adolescente al Madrid de los felices veinte, donde se inició a la escritura y pronto vivirá la fascinante experiencia de las vanguardias; estudios de Derecho y Ciencias Políticas, beca para ampliar estudios en la Alemania en ebullición de los años previos al nazismo; Cátedra y dedicación, como Letrado, a las Cortes de la República; Guerra Civil; Exilio: Argentina (el Buenos Aires de Borges, Bioy Casares, Cortázar, Mallea, Francisco Romero, Silvina O’ Campo y tantos otros), Brasil (Río de Janeiro en el año final de la II Guerra Mundial, con dedicación exhaustiva a los estudios sociológicos), Puerto Rico (los años dorados de la Isla con el Rector Jaime Benítez en Río Piedras…), Estados Unidos (Chicago, Nueva York)… Y los diversos retornos desde los años sesenta hasta instalarse definitivamente en España tras su jubilación… Y los tardíos –pero justísimos-reconocimientos: Real Academia, Premio Nacional de Narrativa, Premio de las Letras Españolas, Premio Cervantes, Premio Príncipe de Asturias, Hijo Predilecto de Andalucía…

Ayala vio pasar la humanidad a la que pertenecía del carro tirado por bestias a la nave espacial, de las sombras chinescas a las imágenes tridimensionales de síntesis, de la invención de la penicilina a la ingeniería genética, del pregón callejero a la consumación de la Aldea Global en Internet… Y siempre lo hizo –observador privilegiado- con interés y a la vez con mirada crítica y lúcida, no exenta de capacidad anticipadora, profética. También con el convencimiento profundo de que si, en la ciencia y en la tecnología, los avances humanos resultan innegables, en el ámbito de la ética, del comportamiento, de las pautas de conducta y de los valores esenciales, no hemos hecho demasiados progresos desde nuestros antepasados en las sabanas africanas. Y lo peor de todo, que no estamos a salvo de retroceder en cada recodo de la historia, que no podemos cortar la cizaña sin cercenar el trigo, y que hemos de aprender a vivir con nuestra parte oscura, individual y socialmente.


2. Ayala, vidas sucesivas.


Jurista

Hay quien dice que las líneas más vigentes del actual derecho constitucional están apuntadas en sus juveniles y sagaces estudios sobre libertad y democracia, en los años en que fue Catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Madrid y Letrado de las Cortes de la República.

Periodista

Ayala comenzó muy joven en el periodismo: su proximidad a Ortega y Gasset le convirtió pronto en editorialista de ese diario mítico que fue El Sol. Y siguió cultivando el periodismo de opinión y cultura hasta el final, con un papel fundamental en publicaciones desde Revista de Occidente hasta Realidad o La Torre. No podemos olvidar que hizo su ingreso en la Real Academia con una antológica conferencia titulada Retóricas del periodismo. Sus recopilaciones de artículos como Mi cuarto a espadas, Contra el poder y otros ensayos o En qué mundo vivimos, por sólo citar las últimas, le acreditaron como uno de los grandes periodistas interpretativos del siglo XX en lengua española. Por ello las Asociaciones de la Prensa de Madrid y Granada le concedieron sus Medallas de Oro y le nombraron Presidente de Honor.

Cinéfilo

Los investigadores que han trabajado sobre cine y medios de comunicación consideran su librito Indagación del cinema (1929) y sus numerosos ensayos posteriores sobre cine, radio y televisión, como el punto más alto de la reflexión sobre medios audiovisuales. Precisamente por ello fue investido como Doctor honoris causa en Comunicación por la Universidad de Sevilla y, muy recientemente, recibió el primer reconocimiento institucional del Consejo Audiovisual de Andalucía, que otorgó su nombre al más importante Premio de Investigación y Ensayo sobre Comunicación Audiovisual.

Sociólogo

Los mejores sociólogos del mundo hispánico le han considerado como uno de los padres de la sociología moderna en nuestro marco cultural: obras como su Tratado de Sociología –que tanta vigencia conserva aún- o Introducción a las Ciencias Sociales le valieron el reconocimiento como Doctor honoris causa en Ciencias Sociales y Políticas por la UNED. Y hay quien señala no sólo las coincidencias, sino incluso sus anticipos en relación con los mejores sociólogos de su tiempo, especialmente la Escuela de Frankfurt.

Traductor

Los expertos en Traducción e Interpretación consideraban a Ayala como un traductor de referencia desde el francés, el inglés, el alemán, el italiano, el portugués… Con autores de la talla de Thomas Mann, Rilke o Moravia, que algunos dicen suenan mejor en el español de Ayala que en su lengua original. Su Breve teoría de la traducción se considera como uno de los textos antológicos de las nuevas tendencias en el arte de llevar el significado de un idioma a otro. Y el nombre de Ayala marca uno de los más importantes Premios de Traducción de nuestro país, impulsado desde su Granada natal.

Crítico literario

Desde que Antonio Sánchez Trigueros y Antonio Chicharro convocaran en Granada el año 1991 un gran Congreso Internacional sobre 'Francisco Ayala: Teórico y crítico literario' está fuera de dudas que nuestro autor era un punto de referencia fundamental en el desarrollo de lo más vigente de las teorías de la literatura en el ámbito hispánico. Resulta difícil encontrar claves más precisas para interpretar el complejo fenómeno de la Literatura que las que Ayala nos ha ofrecido en volúmenes como sus 'Los Ensayos. Teoría y Crítica Literarias' de Aguilar o 'Las plumas del Fénix' y 'El escritor en su siglo', en Alianza. Muy recientemente, el volumen 'La invención del Quijote. Indagaciones e invenciones cervantinas' nos mostraba hasta qué punto ensayos escritos hace veinte, treinta, cuarenta años, parecen hoy más actuales que nunca. Ayala entendió como nadie –y sin necesidad de términos y conceptos ininteligibles- las aportaciones de la narratología. Y en sus escritos se anticipa a la nueva pragmática literaria, a la teoría de los polisistemas, a las actuales formulaciones de la hermenéutica.


3. Ayala, escritor ejemplar

En todo caso, por encima de todo, en Franciso Ayala destacaba su talla incomparable como narrador. Alguien que supo entroncar con la gran narrativa del XIX y de comienzos del XX con sus dos juveniles novelas 'Tragicomedia de un hombre sin espíritu' e 'Historia de un amanecer'; que nos ha ofrecido los mejores relatos de la vanguardia hispánica en sus libritos 'El boxeador y un ángel y cazador en el alba'; que marcó el único camino posible para la narrativa de posguerra en sus conjuntos de novelas ejemplares 'Los usurpadores' y 'La cabeza del cordero'; que ofreció sus frutos de madurez con sus dos grandes novelas sobre las miserias de la dictadura y las corruptelas de la democracia con 'Muertes de perro' y 'El fondo del vaso'… Y que tras los relatos de 'Historia de macacos' y 'El rapto' nos ofreció esa muestra culminante de la narrativa posmoderna que es 'El jardín de las delicias'…

Desearía terminar esta personal invitación a la lectura de Francisco Ayala con las mismas palabras con que presentaba uno de sus más hermosos relatos: Tal es verdaderamente (y no la victoria de Kurutsetra) el 'Glorioso triunfo del príncipe Arjuna': aceptar su destino; actuar con ecuanimidad; buscar un orden pacífico y justo... superar los engaños de los sentidos, la avidez de placeres, el miedo al dolor... aceptar la muerte para vivir con dignidad y reconocer que sólo es invulnerable quien ya está muerto. Pero que, tal vez, en esa total extinción, en esa nada, se alcance la felicidad prometida del nirvana. Ayala ha sido, por encima de toda consideración, un escritor ejemplar: un clásico, un modelo digno de imitación. La aceptación de sus circunstancias vitales, la sabia distancia que adoptó ante una felicidad que sabía efímera y un dolor que proclamó inevitable, la capacidad de indicarnos el camino desde nuestra situación histórica hacia la radical pregunta por el Ser (y hacerlo de manera tan hermosa)... su conformidad ante la fatalidad de la

EL MUNDO / por Manuel Ángel Vázquez Medel Catedrático de Literatura de Sevilla



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Álbum de memorias de Francisco Ayala, enlace: http://www.elmundo.es/especiales/20...la/grafico.html

Escuche la voz de Francisco Ayala, enlace: http://www.elmundo.es/especiales/20...udio/index.html
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Llanto y admiración por Francisco Ayala

Amigos, familia y autoridades en el último adiós al escritor



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El Rey da el pésame a la viuda de Francisco Ayala en presencia de Zapatero, a la derecha.

Víctor García de la Concha lloró ayer cuando narró en Radio Nacional cómo le había contado Fátima, la mujer que trabajó en casa de Francisco Ayala durante los últimos años, el momento en que el escritor le anunció que ya iba a morir. "Voy a morir". Cuándo, le preguntó Fátima. "Ya". El director de la Academia representó con ese llanto la atmósfera que ayer se vivió en el tanatorio de San Isidro, donde se velaron los restos del "hombre de la sonrisa comprensiva y de la mirada inteligente", como dijo el presidente José Luis Rodríguez Zapatero. Cuando llegó el rey Juan Carlos, la viuda de Ayala, Carolyn Richmond, le habló entre lágrimas del afecto que su marido tuvo por la familia real. "Fue mutuo". Lo mismo pudieron decir después los príncipes de Asturias y el alcalde Gallardón. Temprano, la vicepresidenta Fernández de la Vega dio el último adiós a quien fue su amigo, "y su admirador", le dijo Carolyn. Él quiso que fuera íntima la ceremonia final, y así fue, sobria y tranquila, como él quiso la vida que contó su genio.


EL PAÍS
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Buenos Aires dice adiós a 'su' Francisco Ayala


El escritor español vivió exiliado durante 11 años en la capital argentina

Se unió al grupo de la 'España peregrina'

Fundó la librería 'Ayala', donde acudían Borges, Eduardo Mallea o Bioy Casares



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El escritor Francisco Ayala, en su casa de Madrid

Una semana después de su adiós en Madrid, Francisco Ayala recibirá un gran homenaje póstumo en Buenos Aires. De 1939 a 1950 el escritor español vivió exiliado aquí, al igual que muchas otras personalidades de España, y supo ser un destacado protagonista de la entonces animada vida literaria de la capital del tango.

Carolyn Rychmond de Ayala, viuda del Premio Cervantes y catedrática emérita de la Universidad de Nueva York, ha sido anunciada como la visita estelar, invitada por la Oficina Cultural de la Embajada de España. También estarán presentes el escritor y profesor Luis García Montero y Rafael Juárez, secretario del patronato de la Fundación Francisco Ayala.

El próximo jueves 12 se cumplirán 70 años de la llegada del intelectual a Buenos Aires, exiliándose en 1939 de la dictadura franquista, que acababa de fusilar a su padre y a uno de sus hermanos. Ya en 1936, había dado conferencias en Buenos Aires. Al estallar la Guerra Civil Española estuvo en Madrid y fue funcionario republicano, hasta que se exiló.

De regreso en Buenos Aires se unió a otros integrantes de la llamada 'España peregrina', que eligieron a Argentina como tierra de refugio: el primer presidente de la II República, Niceto Alcalá Zamora; los músicos Manuel de Falla y Miguel de Molina; y los escritores Ramón Gómez de la Serna, Rafael Alberti, y Rosa Chacel, entre otros muchos.

Francisco se afincó en la calle Defensa 440, cerca de la Casa Rosada. Mantenía a su primera esposa y a la hija de ambos, Nina, con su sueldo de profesor y hacía traducciones. Amigo de Antonio López Llausás, responsable de la editorial Sudamericana, no le faltaba trabajo. Con el tiempo pudo pagar los estudios de su hija en un buen colegio bilingüe. También trabó relación con las editoriales Losada y Emecé, ambas de exiliados españoles.


La fundación de 'Ayala'

En mayo de 1940, el escritor pudo salvar a su hermano menor, Vicente, que acababa de ser liberado tras pasar dos años como preso político en Burgos, pagándole el billete en barco a Buenos Aires. "Nuestra familia era republicana. Eramos políticamente liberales y no muy católicos", dijo el hermano en una entrevista que concedió en 2006 al diario 'Clarín', cuando tenía 96 años.

El primogénito consiguió un préstamo y con su hermano fundaron la librería 'Ayala', aún ubicada en la avenida Santa Fe y la calle Sánchez de Bustamante. Aquellos primeros años fueron duros. "Yo trabajaba 18 horas diarias en la librería junto a mi mujer y dormíamos en la trastienda para ahorrar gastos, el local era alquilado", rememoró Vicente.

Por la librería solían ir de visita, entre otros, Jorge Luis Borges, Eduardo Mallea, y Adolfo Bioy Casares. Ellos constituían la flor y nata de la literatura porteña de entonces, todos arropados por la escritora Victoria Ocampo, hija de terratenientes millonarios que invirtió su herencia en la revista cultural 'Sur' y ayudaba a cuanto autor de talento padecía necesidades.

Ocampo y Ayala se habían conocido en 1926 en las tertulias que el filósofo José Ortega y Gasset organizaba en su casa de Madrid. Luego, en Buenos Aires la mujer mecenas le abrió al español las puertas de 'Sur', de sesgo antifascista y la más destacada publicación sudamericana. En esas páginas Ayala publicó en 1939 el 'Diálogo de los muertos' y siguió colaborando hasta 1978.

La etapa argentina del Ayala creador fue prolífica y amplia, desde el ensayo a la literatura. Aquí pudo escribir y publicar muchas de sus obras, tales como 'Tratado de sociología', sus ensayos 'Historia de la libertad' y 'Razón del mundo', sus relatos 'Muertes de perro', 'Los usurpadores', 'El fondo del vaso' y 'La cabeza del cordero'.


El segundo exilio: De Argentina a Puerto Rico

También fundó la revista 'Realidad' con el intelectual español Jorge Luzuriaga, que pasó muchos años en las cárceles franquistas, y el filósofo argentino Francisco Romero. Salieron sólo 18 números pero influyó en el debate cultural con artículos de Jean Paul Sastre, Pedro Salinas, Alfonso Reyes, Borges o Julio Cortázar. Y hasta Leopoldo Marecha publicó allí en 1949 su novela 'Adán Buenosayres'.

Según Ayala, era "una revista de ideas, de sesgo marcadamente ensayístico y crítico, excluyendo de sus páginas los textos de pura invención poética, verso o prosa".

Con la irrupción en 1947 del régimen popular de Juan Domingo Perón y su esposa 'Evita' Duarte, los intelectuales del grupo 'Sur' empezaron a sentirse perseguidos. "Los peronistas no molestaron a Francisco, pero él se sentía sin libertad intelectual", confió su hermano. Entonces, el autor de 'El jardín de las Delicias' buscó nuevos horizontes y se marchó a Puerto Rico.

Desde allí, envió en 1956 un artículo para el diario 'La Nación', que no se atrevió a publicarlo, tal vez por su fuerte sesgo antiperonista. Y finalmente apareció en 'Sur' con el título 'El nacionalismo sano y el otro'. Allí decía: "El peronismo (...) es lo que durante años ha sido Argentina: no un mal sueño, sino una expresión patente de algo que (...) sigue amenazando desde el fondo de esta comunidad, y en último término, desde el fondo mismo de la condición humana".

Por ese artículo, los peronistas -del partido político hegemónico en Argentina- nunca quisieron a Ayala y lo tildaron de "antinacional". Sin embargo, la peronista Cristina Fernández de Kirchner visitó Madrid en 2007, durante su candidatura presidencial, y concurrió al piso del Premio Príncipe de Asturias a saludarle y rendir homenaje.

Al fin de cuentas, Ayala siempre estuvo agradecido a Argentina y a los otros dos países que le dieron cobijo: Puerto Rico y Estados Unidos. "Creo que al exilio le debo todo. En realidad he sido un exiliado toda mi vida, como si esto fuera en definitiva una condición natural de mi biografía. Incluso desde mis inicios literarios", reconoció.


EL MUNDO
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Las cenizas de Ayala reposan en Granada


Los restos están bajo un limonero del palacete Alcázar Genil, donde se ubica la sede de su Fundación



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Carolyn Richmon, esposa de Francisco Ayala, ante el limonero en el que reposan sus cenizas en la sede de la Fundación del escritor en el palacete de Alcázar Genil, en Granada

Las cenizas de Francisco Ayala reposan ya bajo un limonero del palacete Alcázar Genil de Granada, sede de la Fundación que lleva su nombre y que ha renovado hoy, al cumplirse un mes de la muerte del escritor granadino, el compromiso de perpetuar su legado en un acto al que ha asistido su viuda, Carolyn Richmond.

A este emotivo acto en memoria del escritor, el primero celebrado en su ciudad natal desde su fallecimiento el pasado 3 de noviembre en Madrid, ha precedido una reunión del Patronato de la Fundación Francisco Ayala en la que ha sido aprobado el presupuesto de 2010, con 265.100 euros, la programación y el nombramiento de Richmond como presidenta de honor de este organismo, cargo que ocupó su marido.

La ceremonia, sencilla y emotiva, ha tenido lugar en el palacete sede de la Fundación, donde desde el martes pasado reposan las cenizas de Ayala en una urna biodegradable bajo un limonero rodeado de naranjos y ubicado a escasos metros de donde se ha celebrado el acto, presidido por la consejera andaluza de Cultura, Rosa Torres.

"Francisco mi marido, Ayala el escritor" es el título del texto que ha leído Richmond durante la ceremonia, en la que ha aludido a la "compeneración y fina complicidad" de la que llegó a gozar la relación de ambos y que "en este momento de profundo duelo", ha dicho, echa "terriblemente de menos".


EL PAÍS
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Ayala, compañero letrado

Los Letrados de las Cortes recuerdan al autor de 'Recuerdos y olvidos'



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Ayale fue un narrador brillante y pensador orteguiano, construyó en todas sus obras un mundo narrativo marcado por la lucidez, la ironía y el desencanto.
 
Fue el narrador de El hechizado (uno de los relatos más memorables de las letras hispanas, según Jorge Luis Borges) y el memorialista de Recuerdos y olvidos, pero también fue Letrado de las Cortes en el periodo republicano español. Y por eso la Asociación de Letras de las Cortes le dedicó a Francisco Ayala, escritor granadino que vivió la República, el exilio y la Monarquía parlamentaria, hasta su muerte a los 103 años, un homenaje como "compañero letrado".

Fue en una de las salas del Parlamento, bajo la presidencia del titular del Congreso, José Bono, y con la asistencia de diputados y profesionales del Derecho, además de Carolyn Richmond, la viuda del escritor, y Rafael Juárez, director de la Fundación Francisco Ayala, cuya sede está en Granada, donde nació el autor de La cabeza del cordero. Los escritores Almudena Grandes y Luis García Montero, amigos de Ayala, también estaban en la sala con otros amigos del homenajeado, como el escritor y cineasta José Luis Borau y la directora de la Biblioteca Nacional, Milagros del Corral.

Ayala ingresó en el cuerpo de Letras de las Cortes en 1932, después de unas oposiciones reñidísimas que presidió el titular del Parlamento entonces, don Julián Besteiro. Contó Bono, en la intervención con la que se cerró el homenaje, que llegaron tantas recomendaciones (una para Ayala, también) que el diputado socialista decidió apilar las cartas en las que venían esas sugerencias a favor de los candidatos, desoírlas por sistema y responderlas tan sólo cuando hubiera pasado la oposición. Ayala se dirigió a un tío suyo, diputado, para que no insistiera ante Besteiro:

-No lo hagas, ¡que quiero ser Letrado!

La guerra civil truncó la vida de Ayala (y de muchos más), así como su relación con el Cuerpo de Letrados. El poder surgido de la guerra lo declaró desafecto a los principios del Glorioso Movimiento Nacional. Ayala ya estaba en el exilio; volvió en 1960, pero su actividad pública fue muy menor. Y fue en la democracia, en 1982, cuando sus compañeros de carrera le rindieron agasajo, hasta que años más tarde fue restituido simbólicamente en su puesto de Letrado de las Cortes. Cuando Ayala cumplió cien años, sus compañeros de este estamento le rindieron un homenaje que ahora, algunos meses después de su muerte, se ha repetido en sede parlamentaria.

Intervinieron algunos colegas suyos de esa carrera profesional que interrumpió la guerra. Fernando Santaolalla, presidente de la Asociación Profesional de Letrados de las Cortes Generales, y Claro J. Fernández-Carnicero, que también lo fue, se refirieron a Ayala como "compañero nuestro"; Santaolalla leyó una carta del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para quien la figura de Ayala, después de momentos tan terribles como los que vivieron él y otros republicanos exiliados, representa la continuidad de la institución democrática hasta estos momentos en que es posible el desagravio; Claro habló de la obra de Ayala "como el resultado de una alianza fecunda entre sociología política y literatura; el suyo era "el equipaje de un ciudadano del mundo, ajeno a pleitesías y claudicaciones". Cuando cumplió cien años y las dos cámaras le dedicaron el homenaje del definitivo reencuentro con el que había sido servidor de las Cortes, Ayala le dijo a Claro:

-Con tanto homenaje parezco una tiple.

Con ese humor le recordó Víctor García de la Concha, el director de la Real Academia Española, que también intervino en el homenaje. Para él, Ayala fue un referente en su actividad como impulsor de la Academia como elemento vertebrador de la lengua española en todo el mundo. Le dijo Ayala a De la Concha, cuando éste fue elegido director de la institución:

-Nadie se ha dado cuenta en este país del valor político que tiene la lengua para armar la relación de España con América.

Y por esa vía se dirigió el director de la Academia, para quien Ayala abrió "espacios siempre nuevos en la ciudad de las palabras".

El filósofo Pedro Cerezo habló de la mirada "muy lúcida, desnuda y penetrante" de Francisco Ayala. Bono dijo, para terminar, que le apetecía decir "Amén" ante tanta palabra bien dicha. Pero dijo su discurso, admirativo con la obra y con la biografía de Ayala, que fue capaz de enfrentarse, en tiempo de guerra, a un nazi que quería hacerle cantar himnos fascistas cuando volvía a España y su barco se hallaba fondeado en el puerto de Vigo. Encerrado en su camarote, con su mujer, Ayala tenía una pistola, dispuesto a suicidarse si el faccioso le violentaba. El episodio es escalofriante, dijo Bono, y está en Recuerdos y olvidos, una especie de resumen perspicaz y libérrimo de la conciencia de Ayala, el compañero letrado.


EL PAÍS
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
La Universidad de Granada reedita un texto perdido de Francisco Ayala

'La noche de Montiel' fue publicado en la 'Revista de las Indias' de Bogotá en 1940




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Francisco Ayala, en 2008, minutos antes del homenaje que se le tributó en el Carmen de los Mártires en Granada.

La Universidad de Granada y la Fundación Francisco Ayala han reeditado La noche de Montiel, un texto del escritor andaluz que se había extraviado desde que fuera editado en la Revista de las Indias de Bogotá en agosto de 1940.

La noche de Montiel es un ensayo creado a raíz de la biografía novelada del mercenario gascón Bertrand du Guesclin, que fue enviado a España junto a sus mesnadas para apoyar la causa del infante de Aragón, Enrique de Trastámara, contra el monarca legítimo, su hermanastro, el rey Don Pedro I.

Ayala transforma la reseña en un análisis dialéctico de los grupos que apoyaban a ambos personajes históricos, proyectando hacia la realidad española de 1940 la discordia y los intereses que en el siglo XIV constituyen ya un espejo de la recién concluida Guerra Civil española, según un comunicado la Universidad de Granada.

La noche de Montiel es también, en algunos pasajes, un ejercicio de transformación poética de la materia histórica y biográfica que anticipa el contenido de Los usurpadores, de 1949, que supuso la vuelta del escritor granadino a la literatura de ficción.

El volumen editado por la Universidad granadina, de 120 páginas, contiene además del texto de Francisco Ayala un trabajo de Ana González Neira titulado La prensa del exilio y La noche de Montiel, así como una nota editorial y los textos Historicismo, poder y justicia en La noche de Montiel, de Sebastián Martín; y Hacia un ars poetica particular: de La noche de Montiel a Los usurpadores, a cargo de Carolyn Richmond.

La Universidad de Granada destaca que Francisco Ayala (Granada, 1906-Marid, 2009) fue en toda la extensión del término "un hombre de letras". Su vocación permanente fue la creación literaria, y en su ejercicio, prolongado durante ocho décadas, alcanzó frutos imperecederos.

Según los editores de este volumen, también aportó "una serie de ensayos y reflexiones no adscritos a disciplina académica o género literario de fácil delimitación, que tienen en común una atención permanente a su circunstancia histórica, un fondo cultural alimentado por lecturas y experiencias, así como un trasfondo de voluntad crítica originado en su formación con intelectuales como Ortega o Hermann Heller".



EL PAÍS - Granada - 28/11/2011
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Nuevos documentos de Francisco Ayala arrojan luz sobre su obra


Cinco nuevas carpetas con textos del autor aportan información sobre su forma de trabaja



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Una serie de documentos y textos de Francisco Ayala, guardados durante décadas en la Universidad de Princeton, han sido digitalizados ahora y arrojan luz sobre la forma de trabajar del gran escritor español y sobre las múltiples facetas de su obra.

"No son inéditos destacados. Son apuntes y documentos que, probablemente, Ayala hubiera destruido y que por algún motivo se quedaron allí", dice la hispanista Carolyn Richmond, viuda de este narrador, ensayista, sociólogo y articulista, que falleció en 2009 a los 103 años. Pero, importantes o no, son documentos "muy valiosos para conocer la forma de trabajar de Ayala", asegura Rafael Juárez, secretario de la Fundación Francisco Ayala, en la que a lo largo de la mañana se ha celebrado una jornada dedicada a la caja localizada en Princeton.

La digitalización de estos documentos coincide con la edición especial que la Real Academia Española ha hecho de la novela 'Muertes de perro', de Ayala, en su colección del III centenario, con prólogos del académico José María Merino y de Carolyn Rychmond. La novela, en la que Ayala reflexiona sobre el poder y la condición humana, se presentó el 11 de noviembre en la Biblioteca de Andalucía, de Granada, con las intervenciones de los prologuistas, de Darío Villanueva, secretario de la Real Academia Española, y de Antonio Sánchez Trigueros, catedrático de la Universidad de Granada.

Tras la Guerra Civil española (1936-39), Ayala comenzó un largo exilio que lo llevó a Buenos Aires, Puerto Rico, Brasil y Estados Unidos, país este último donde dio clases y prosiguió su labor de escritor hasta que regresó definitivamente a España en 1976.

Cinco carpetas

Precisamente, en la caja que custodia la biblioteca de Princeton, donde Ayala dio clases en 1955 y en 1957, hay cinco carpetas, y tres de ellas contienen sendas copias mecanografiadas de 'Muertes de perro', con algunas correcciones a mano, pero "muy pocas", porque el autor de 'El jardín de las delicias' era "una persona muy segura de sí misma y apenas corregía", comenta Richmond.

Es de suponer que el original fue enviado por Ayala a la editorial Sudamericana, que publicó esta novela en 1958. En España no aparecería hasta diez años después. Manuel Gómez Ros, filólogo y documentalista de la Fundación, contaba hoy que, en Princeton, hay también una hoja autógrafa, donde figura una relación de los primeros veintiocho capítulos de la novela.

Ese "guion de la novela" se reproduce al final de la edición de la RAE de 'Muertes de perro', publicada por la editorial Alfaguara, y es interesante porque faltan los dos capítulos finales. Ayala no sabía aún cómo iba a acabar su novela, de "dramático y sorprendente final", señala Richmond. La edición de 'Muertes de perro' incluye además el informe de la censura española, de enero de 1969, una época en la que los censores ya no eran tan duros como en la primera etapa de la dictadura franquista y autorizaban la publicación de autores exiliados.

Por el contenido del informe, se nota que al censor le gustó la novela de Ayala: "Está muy bien escrita, con exceso de anglicismos y con tensión creciente", afirma. Aunque "hay muchas cosas en la novela que hacen pensar que, tal vez inconscientemente, (Ayala) piensa demasiado en España, el sistema seguido por el autor excluye toda identificación con seres reales, por lo que procede la autorización", escribe el censor.

45 folios a máquina

En las carpetas de Princeton hay, además, tres juegos de textos, entre ellos uno sobre 'Rasgos y tendencias de la economía actual'. Son 45 folios a máquinas en los que figura el nombre del autor, pero no tienen fecha. Los escribió por encargo de la editorial Columba, pero, por motivos que se ignoran, no llegaron a publicarse.

Esa reflexión sobre la economía plasma, según decía hoy el profesor Sebastián Martín, de la Universidad de Sevilla, "la conversión al credo liberal" de Ayala, que llegó "incluso a tocar postulados socialistas, desde los cuales reclamaba el intervencionismo del Estado en la economía y reivindicaba una democracia integral".

En otra de las carpetas hay 29 documentos diferentes, la mitad de ellos manuscritos, que van desde cartas y notas sueltas hasta "un texto acabado, firmado y fechado en noviembre de 1949" que, por alguna razón, Ayala no publicó y que es de carácter filosófico.

Se trata, según contó Javier San Martín, profesor de Filosofía de la UNED, de unos textos en los que Ayala propone una filosofía orientada en la dirección de la fenomenología de Husserl, "muy comprometida y que va directamente contra la filosofía positivista del momento", que ofrecía una disciplina en la que "el ser humano tenía que desaparecer".

"Ayala defiende lo contrario: la filosofía y la ciencia tienen que fundarse desde el ser humano, desde el concepto de conciencia", indicó San Martín, que también se refirió a otro de los textos hallados en Princeton, una "propuesta de antropología filosófica", que no llegó a desarrollar.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
El jardín de Francisco Ayala

Carolyn Richmond, catedrática emérita de Literatura Española de la City University of New York y viuda del novelista, acaba de recibir el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos



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Carolyn Richmond, viuda de Francisco Ayala. Gorka Lejarcegi EL PAÍS

A Carolyn Richmond, catedrática emérita de Literatura Española de la City University of New York, le acaban de conceder el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos, convocado por la Fundación José Manuel Lara. El libro premiado es a la vez un trabajo de crítica literaria y una carta de amor.

Carolyn Richmond, especialista en Clarín y Gómez de la Serna, se dedicó también durante años a estudiar la narrativa de su marido, el escritor granadino Francisco Ayala. Uno de sus libros preferidos fue El jardín de las delicias (1971), obra con la que Ayala quiso responder al vértigo de la sociedad y a la inestabilidad del mundo contemporáneo. Su labor como pensador político y sociólogo facilitó que la narrativa fuese para él un modo de reflexionar sobre la condición humana dentro de cada circunstancia histórica. A través de fragmentos biográficos, recortes de prensa inventados y evocaciones culturales, tejió un libro renovador, en el que hizo visible la equiparación entre los procesos literarios y la construcción de la realidad. El mundo es una elaboración, una escritura.

Carolyn Richmond se dedicó a estudiar con atención el juego de citas, datos biográficos y referencias culturales de El jardín de las delicias. En los últimos años de su vida, el escritor se sentaba junto a su mujer en la mesa de trabajo, leía sus reflexiones en la pantalla del ordenador y conversaba con ella sobre el sentido de la vida y de las palabras. Poco a poco, el trabajo filológico se convirtió en una carta de amor.

Después de la muerte de Francisco Ayala en 2009, Carolyn guardó en un cajón su trabajo. Pero, pasado el tiempo del duelo, volvió a su libro para que Francisco pudiese sentarse de nuevo junto a ella, recuperando una conversación interrumpida por la muerte. Mandaba el amor. En el prólogo se pregunta: “¿Y cómo dejé que se me escapara de las manos (¡y tan enseguida!) aquel estudio analítico original que había tenido que redactar?” La respuesta podremos encontrarla en Días felices. Aproximaciones a El jardín de las delicias de Francisco Ayala, la obra que ha merecido el Premio Manuel Alvar y que publicará próximamente la Fundación. No se me ocurre mejor manera de recordarnos a todos que en 2019 se cumplen 10 años de la muerte de Ayala, un escritor que por su calidad y su conocimiento de la realidad puede sentarse todavía junto a sus lectores para para conversar con ellos.

Luis García Montero / elpais.com
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
Carta de amor a Francisco Ayala con forma de ensayo

Carolyn Richmond, viuda del escritor granadino, presenta un libro que desmenuza ‘El jardín de las delicias’, obra clave del autor



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Francisco Ayala y Carolyn Richmond, en El Escorial, en 1992.

Carolyn Richmond avisa: "Este es un libro sui géneris". La escritora y crítica literaria se refiere al ensayo por el que ha obtenido el Premio Manuel Alvar de Estudios Humanísticos 2018, titulado Días felices. Aproximaciones a 'El jardín de las delicias'. En la presentación del libro, el pasado jueves, 24 de mayo, en Madrid, Richmond alertó a la prensa que para entender bien su texto es necesario haber leído antes la obra a la que se ha aproximado y que su marido, Francisco Ayala (Granada, 1906-Madrid, 2009), publicó en 1971, aunque la había comenzado 30 años antes, ya en el exilio tras la Guerra Civil. El jardín de las delicias es un collage de fragmentos biográficos, recortes de noticias de periódico inventadas y evocaciones culturales, acompañados de fotografías y reproducciones de obras de arte que su viuda, catedrática emérita de Literatura Española de la City University de Nueva York, ha desmenuzado.

Richmond (1938) explicó que Aproximaciones iba a ser, en principio, una edición crítica a El jardín de las delicias, y que Ayala quería que lo terminase antes de que él no estuviera. "Se sentaba a mi lado y miraba lo que yo escribía", recordó Richmond, "y yo le decía, ‘no sé adónde voy". Sin embargo, la autora viró su trabajó hasta transformarlo en un ensayo, reconocido con el galardón que otorgaron la Fundación Cajasol y la Fundación José Manuel Lara el pasado marzo. Un ensayo que, como escribió entonces el poeta Luis García Montero, es también "una carta de amor", asintió Richmond. Esta recordó las cosas que le decía Ayala: "Cuando yo me muera, tú serás libre", una libertad no solo vital, sino intelectual. Sin embargo, cuando Ayala falleció, Richmond interrumpió su tarea. "No podía seguir…", hasta que, pasado el duelo, pudo retomarla. Han sido 15 años "encerrada" hasta poner el punto final tras 272 páginas, siendo consciente, además, de que "la crítica literaria no es un género muy popular entre los lectores".

En esta exhaustiva exégesis sobre el proceso creativo de Ayala, en la que dialoga con este sobre literatura, arte, el tiempo,  amor o la crueldad, Richmond ha seguido varias líneas maestras que Ayala le enseñó: búsqueda, diálogo y divagación. También ha habido muchas emociones: "Es un libro que me ha costado risas y lágrimas". Ella reconoce que una lectura de El jardín de las delicias a primera vista puede hacer que uno se pregunte "¿y qué?". No es un texto sencillo, son los "trozos de un espejo roto", como lo describió su creador.

De recordar el pasado con Ayala, su viuda pasó a pensar en el futuro próximo, porque en 2019 se conmemorará el décimo aniversario del fallecimiento de un autor que ganó el Premio Cervantes en 1991 y el Príncipe de Asturias en 1998. "Cuando celebró su centenario, en 2009, vivía con ironía la fama porque no le leían. Pero es que Ayala no está bien entendido, y en las universidades es patético porque no interesa nada", criticó. En aquel 2009 "se celebró más al hombre, porque había llegado a los 100 años lúcido, como se decía", lamentó Richmond. "Por eso, en 2019 quiero que se recuerde más al escritor, con una relectura de su obra”.

En la extensa obra de Ayala destacó también sus artículos en la prensa, por ejemplo en EL PAÍS, que echa de menos por sus análisis de la actualidad. ¿Qué pensaría de los Estados Unidos de Trump, país en el que fue profesor? ¿Qué pensaría de la clase política española? “Estaría espantado, ¿dónde están ahora las buenas cabezas y la gente tan preparada que había en la Transición? Me alegro de que no vea lo que está pasando”, añadió. Por continuar con comparaciones, la presidenta de honor de la Fundación Francisco Ayala, con sede en Granada, recordó que durante la Guerra Civil el autor de Muertes de perro "se podía haber quedado en Argentina, donde estaba dando unas conferencias, pero regresó a España para ponerse al servicio de la República". Ni tampoco "lloriqueó, pese a que en el otoño del 36 los sublevados encarcelaron y mataron a su padre y a un hermano", dijo quien no deja dudas de que ha dedicado su vida y buena parte de su obra a Francisco Ayala.


Manuel Morales / elpais.com
 




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Mensaje Re: Francisco Ayala 
 
El Ayala más mordaz contra Franco y los nacionalismos

La Fundación Francisco Ayala digitaliza 350 nuevas cartas, dispersas entre España y América, en las que se despacha contra la dictadura, la ceguera nacionalista y los intelectuales aldeanos



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Acababa de pisar su país por vez primera tras 20 años de exilio. "De España habría tanto que hablar, que más bien renuncio", se desfoga Francisco Ayala (Granada, 1906-Madrid, 2009) en una carta que envía en 1960 al escritor Ricardo Gullón. No sabemos en realidad a qué renunció, porque en esas y otras misivas desmenuza sin límite la "cargada" atmósfera de ese franquismo que había arramblado con una Edad de Plata cultural de la que Ayala era hijo y testigo. Ahora, la fundación que lleva el nombre del autor andaluz ha digitalizado esta carta para su libre consulta en la web junto a otras 349, dispersas entre España y América.

El viaje intelectual de Francisco Ayala, que vivió 103 años de un ingenio despierto hasta poco antes de morir, apenas dejó paraderos sin explorar. Sus cartas dan cuenta de esa voracidad analítica. Además de vituperar el nacionalismo, deja asomar un desdén ante el ambiente general en España. “Me he encontrado las cosas distintas de lo que pensaba, y no desde luego mejores que la imagen que me pintaba de ellas”, adelanta a Gullón. “Para resumirte mi impresión en una sola palabra: deprimente”. A ese crudo dictamen lo suceden enseguida, porque en el escritor no escasean, el humor y el sarcasmo: “En cuanto a las perspectivas... no hablemos. La República del Congo ofrece un modelo de lo que está preparando Franco para el día remotísimo en que Dios quiera acordarse de él”.

  “Y en cuanto a las perspectivas... no hablemos. La República del Congo ofrece un modelo de lo que está preparando Franco para el día remotísimo en que Dios quiera acordarse de él” (1960)

Se conservan muchas más cartas enviadas por Ayala que las que él recibió; tenía por costumbre no guardarlas. Aparecen como destinatarios Dámaso Alonso, Juan Ramón Jiménez, Pedro Salinas o el argentino Eduardo Mallea, pero, más allá de los grandes nombres, el conjunto de misivas, que se suma a las 600 anteriores ya digitalizadas, destaca porque de él se trasluce que el escritor se tomaba muy en serio redactarlas. "Les concedía tanta importancia como a otros soportes", recalca su viuda, la catedrática emérita de literatura de la Universidad de la Ciudad de Nueva York Carolyn Richmond. "Siempre fue muy consciente de que una carta redactada podría ser leída en el futuro; que no era solo una carta personal, sino que iba a pasar la historia".

Críticas a Franco y a la oposición

En sus diatribas contra el régimen advierte Ayala, eso sí, tímidos avances en libertades en las postrimerías del franquismo. Ocurre en 1967, cuando vuelve a visitar España y comparte de nuevo con Gullón sus impresiones: "Funciona la libertad de expresión (libertad condicionada, por supuesto) en medida apreciable, pero inferior a lo que hubiera sido de esperar". Al momento desespera, porque no ve que se articule ningún frente sólido a la dictadura: "La única oposición real parece ser la de los curas. Por otro lado, resulta que, con las nuevas posibilidades de expresión, el grupito monárquico del que es portavoz Abc ha empezado a actuar muy enérgicamente [...] oposición reaccionaria, a la derecha del régimen tal cual hoy es este [...] cavernícolas que ya no pueden volver la mirada a Roma puesto que el Papa [Pablo VI] se les ha hecho cripto-comunista".


No exime de responsabilidad a quienes, apunta, tendrían que enarbolar un desenlace democrático –y entiéndase republicano– a la dictadura surgida de la Guerra Civil: "Lo absurdo del caso es que nuestros amigos liberales, antifranquistas, ex-republicanos y hasta ex-exiliados [sic] están haciendo el juego a ese grupo [de monárquicos] en la vana esperanza de que la monarquía les lleve el gato al agua, los muy ilusos. Piensan que la implantación de este régimen es ineluctable (y lo será, si no se crean alternativas, cuando Dios llame al Caudillo a su seno), [...] lo que pasa es que la gente se ha desentrenado por completo, y viven dentro de los planteamientos ofrecidos por el régimen, sin la menor iniciativa propia".
Aquella España autocomplaciente de Franco también se refleja en la salud de la literatura de la época. La ausculta y la diagnostica sin embozo Ayala: "Observo la incapacidad en que se encuentran [escritores españoles] de reflejar todo lo que no tenga relación inmediata con nuestra aldeana península".
 

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Postal de 1960 remitida por Ayala y su primera mujer, Nina Silva, al hispanista Ángel del Río y esposa. The Hispanic Society of America / FFA

Si alguna vez lo tuvo, Ayala, intelectual polímata, se ha sacudido bien el pelo de la dehesa durante sus años en Berlín, en Praga, en Buenos Aires, en Nueva York. También en Puerto Rico, uno de sus destinos en el exilio ("Querido Dámaso: Como el mundo es pequeño hoy, te escribo ahora desde Puerto Rico", afirma cuando retoma el contacto con el escritor madrileño). Allí se revuelve contra el aldeanismo de una isla que se debate entre independencia e integración en Estados Unidos. "La adopción de la actitud nacionalista en una comunidad tan pequeña como esta tiene que derivar enseguida hacia lo grotesco", le comenta en 1955 al gobernador de la isla, Luis Muñoz Marín. El escritor denuesta la exaltación patriótica que vive la universidad y lo que él llama su "arsenal ideológico": "Caracterizarlo es fácil: se trata de los lugares comunes del nacionalismo, tan manoseados y gastados en todas partes; supervaloración de todo lo que, mejor o peor, sea producto de la tierra; idealización intransigente del pasado, de lo típico; xenofobia, etc., etc.".

  “Nuestros amigos liberales, antifranquistas, ex-republicanos y hasta ex-exiliados [...] piensan que la implantación de este régimen [la monarquía] es ineluctable. [...] La gente se ha desentrenado por completo, y viven dentro de los planteamientos ofrecidos por el régimen, sin la menor iniciativa propia" (1967)

Desde Puerto Rico se queja de unas soflamas patrioteras que acusaba también en España. "Quizá exagero en esto, pero confieso que la vanagloria nacional me parece una de las pasiones más detestables; y en mi país natal debimos sufrirla tanto que a mucha gente nos daba náuseas ya hasta oír el nombre de los Reyes Católicos".

Quedan muchas cartas por difundir

Entre las que se añaden ahora al epistolario digital está la más antigua conservada: en 1924, un Ayala de solo 18 años muestra su admiración por el autor teatral y de zarzuelas Guillermo Fernández-Shaw. Además del candor de un joven que aspira a publicar algún día (y fue precisamente Fernández-Shaw quien le ayudó a ello un año más tarde en su primera novela, Tragicomedia de un hombre sin espíritu), la carta resulta peculiar porque es una de las escasas escritas de su puño y letra, en lugar de con la habitual máquina de escribir.
 
La labor de recopilación del epistolario disperso ha sido supervisada por el director de la Fundación Francisco Ayala, Manuel Gómez Ros, quien asegura que el casi millar de cartas digitalizadas constituye solo una parte mínima de la ingente producción; su volumen preciso, nadie lo sabe. "Seguramente lo conservado no es ni la décima parte del total", calcula.

Hasta el momento, la fundación solo ha publicado las correspondencias que comienzan antes de la muerte de Franco, pero ya cuenta con otras que, asegura Gómez Ros, irán siendo difundidas más adelante. Con todo, entre ellas no habrá ninguna de las cartas más personales que Ayala envió a sus familiares, como a su mujer Carolyn, que quiere preservar así un deseo del escritor. De él y de su afán epistolar recuerda dos máximas: "La correspondencia es un género literario, y también decía siempre que la verdadera realidad es la literatura".


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Carta de Ayala a sus 18 años al autor teatral Guillermo Fernández-Shaw (1924). Fundación Juan March / FFA


Futuro democrático

El tono desesperanzado de algunas cartas contrasta con su predicción de un futuro democrático que el autor había recogido en su libro España, a la fecha, de 1965, que no pudo venderse en el país en hasta después de muerto Franco: "Amigos míos [...] reaccionaron contra el libro en el sentido de acusarme de que yo era demasiado optimista porque veía un camino hacia una apertura de carácter democrático y en aquel entonces muchos [de ellos] pensaron que era un optimismo excesivo", aseguró, ya en 1976.


Un humor ácido y castizo
 

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Francisco Ayala con Ricardo Gullón en Puerto Rico en los años cincuenta. FFA

El historiador de la literatura y catedrático emérito de la Universidad de Zaragoza José-Carlos Mainer ve en la correspondencia una prolongación del Ayala ensayista: "Es un gran escritor de cartas, breves y directas porque casi siempre las inspira una puntualización, una opinión o una réplica, más que la confidencia sentimental. Como sus ensayos, tienen el empaque retórico que, en el fondo, le gustaba tanto, y el sentido del humor a veces algo castizo, otras más vitriólico, que era también el suyo en sus ensayos de periódico o en sus relatos de humor".


elpais.com
 




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