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Manuel De Falla

Manuel De Falla
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Mensaje Manuel De Falla 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de ilustres españoles… Este centésimo primer trabajo recopilatorio está dedicado al compositor gaditano Manuel de Falla.

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Manuel de Falla (Cádiz, 1876-Alta Gracia, Argentina, 1946) Compositor español. Con los catalanes Isaac Albéniz y Enrique Granados, el gaditano Manuel de Falla es el tercero de los nombres que conforman la gran trilogía de la música nacionalista española. Fue también uno de los primeros compositores de esta tradición que, cultivando un estilo tan inequívocamente español como alejado del tópico, supo darse a conocer con éxito en toda Europa y América, y con ello superó el aislamiento y la supeditación a otras tradiciones a que la música hispana parecía condenada desde el siglo XVIII.

Nunca fue un compositor prolífico, pero sus creaciones, todas ellas de un asombroso grado de perfección, ocupan prácticamente un lugar de privilegio en el repertorio. Recibió sus primeras lecciones musicales de su madre, una excelente pianista que, al advertir las innegables dotes de su hijo, no dudó en confiarlo a mejores profesores. Tras trabajar la armonía, el contrapunto y la composición en su ciudad natal con Alejandro Odero y Enrique Broca, ingresó en el Conservatorio de Madrid, donde tuvo como maestros a José Tragó y Felip Pedrell.

La influencia de este último sería decisiva en la conformación de su estética: fue él quien le abrió las puertas al conocimiento de la música autóctona española, que tanta importancia había de tener en la producción madura falliana. Tras algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés, los años de estudio en la capital española culminaron con la composición de la ópera La vida breve, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, y ello ni siquiera fue en Madrid sino en Niza.

Francia, precisamente, iba a ser la siguiente etapa de su formación: afincado en París desde 1907, allí entró en relación con Debussy, Ravel, Dukas y Albéniz, cuya impronta es perceptible en sus composiciones de ese período, especialmente en Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación.

La madurez creativa de Falla empieza con su regreso a España, en el año 1914. Es el momento en que compone sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (éste compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Serge de Diaghilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano y la Fantasía bética para piano. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de maese Pedro, una de sus obras maestras, y el Concierto para clave y cinco instrumentos. Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto.

Los últimos veinte años de su vida, el maestro los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica La Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacint Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas. El estallido de la guerra civil española le obligó a buscar refugio en Argentina, donde le sorprendería la muerte sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla según los esbozos dejados por el maestro correspondió a su discípulo Ernesto Halffter.

Espero que recopilación de información e imágenes que he preparado os resulten interesantes y contribuya en la divulgación y conocimiento de este ilustre personaje.




Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados



Resumen Biográfico


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Manuel de Falla y Matheu (23 de noviembre de 1876, Cádiz, España - 14 de noviembre de 1946, Alta Gracia, Argentina) fue un compositor español de música clásica. Con Isaac Albéniz y Enrique Granados, es uno de los músicos más importantes de la primera mitad del siglo XX en España.


Infancia y juventud

Manuel de Falla, disfrazado, en 1883.Manuel María de los Dolores Falla y Matheu[1] nació el 23 de noviembre de 1876 en el domicilio familiar de la Plaza de Mina número 3 en Cádiz, hijo de José María Falla y Franco y de María Jesús Matheu y Zabala. Recibió sus primeras lecciones de solfeo de mano de su madre, intérprete de piano, y su abuelo. A los 9 años de edad continuó sus estudios musicales con una profesora de piano llamada Eloísa Galluzo. Además su nodriza le enseñó nanas y canciones populares que dejaron huella en él. En 1889 prosiguió sus estudios de piano con Alejandro Odero y aprendió armonía y contrapunto con Enrique Broca.


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Manuel de Falla, disfrazado, en 1883.

A los quince años sus intereses eran principalmente la literatura y el periodismo. Con un grupo de amigos fundó la revista literaria "El Burlón" y en 1890 participó en una segunda titulada "El Cascabel", que terminó dirigiendo. En 1893, tras asistir a un concierto en Cádiz donde se interpretaron, entre otras, obras de Edvard Grieg sintió, según sus propias palabras, que su "vocación definitiva es la música".


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Casa madrileña de la Calle Serrano en la que vivió Falla de 1901 a 1907.


Traslado a Madrid

A partir de 1896 comenzó a viajar a Madrid, donde asistió al Real Conservatorio de Música y Declamación. Allí se perfeccionó en piano con José Tragó, un condiscípulo de Isaac Albéniz. En 1897 compuso Melodía, una obra para violonchelo y piano y dedicada a Salvador Viniegra, ya que Falla participaba en las sesiones de música de cámara que se realizaban en casa de éste. Ese mismo año se trasladó definitivamente a Madrid, donde al año siguiente finalizó con honores sus estudios en el Conservatorio. Al año siguiente superó, con la calificación de sobresaliente, los tres primeros años de solfeo y cinco de piano en el Conservatorio, en calidad de alumno libre, y compuso Scherzo en do menor. En 1899 terminó los estudios oficiales en la Escuela Nacional de Música y Declamación y obtuvo, por unanimidad, el primer premio de piano de dicho centro. Ese mismo año estrena sus primeras obras: Romanza para violonchelo y piano, Nocturno para piano, Melodía para violonchelo y piano, Serenata andaluza para violín y piano, Cuarteto en Sol y Mireya. Por esa época, el joven músico añadió el "de" a su apellido, con el que sería conocido.

En 1900 compuso Canción para piano y algunas piezas vocales y para piano. Estrenó Serenata andaluza y Vals-Capricho para piano en el Ateneo de Madrid. Debido a la precaria situación económica de la familia, comenzó a impartir clases de piano. Realizó sus primeras obras de zarzuela, como La Juana y la Petra o La casa de tócame Roque.

En 1901 conoció a Felipe Pedrell, quien tendría notable influencia en su posterior carrera ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante jondo. Compuso obras como Cortejo de gnomos y Serenata, ambas para piano y tras componer algunas zarzuelas, hoy perdidas u olvidadas, como Los amores de Inés y Limosna de amor.

El 12 de abril de 1902 estrenó, en el Teatro Cómico de Madrid, Los amores de la Inés y ese mismo año conoció a Joaquín Turina y la Sociedad de Autores publicó Vals-Capricho y Serenata andaluza. Al año siguiente compuso y presentó Allegro de concierto al concurso convocado por el Conservatorio de Madrid, que finalmente ganó Enrique Granados y la Sociedad de Autores publicó las obras Tus ojillos negros y Nocturno. Ese mismo año, comenzó su colaboración con Amadeo Vives las zarzuelas Prisionero de guerra, El cornetín de órdenes y La cruz de Malta, de las que sólo se conservan algunos fragmentos.


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Falla conoció a Felipe Pedrell en 1901 en Madrid. Este fue una gran influencia para el compositor gaditano ya que despertó en él el interés por el flamenco y, en especial, por el cante jondo.

Los años de estudio en la capital española culminaron con la composición, en 1904, de la ópera La vida breve, en colaboración con Carlos Fernández Shaw, que se hizo acreedora del primer premio de un concurso convocado por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Aunque las bases del concurso estipulaban que el trabajo ganador debía representarse en el Teatro Real de Madrid, Falla hubo de esperar ocho años para dar a conocer su partitura, no en Madrid sino en Niza (Francia). Dado de que no conocía todavía Granada, la ciudad en la que se ambienta esta ópera, Falla pidió información a su amigo Antonio Arango. De esta época son los Cantares de Nochebuena.

En abril de 1905 obtuvo el premio de piano convocado por la firma Ortiz y Cussó. El 15 de mayo de ese año estrenó en el Ateneo de Madrid la obra Allegro de concierto. El 13 de noviembre la Academia de Bellas Artes otorgó el premio de su concurso a La vida breve.


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Paul Dukas, al que Manuel de Falla conoció durante su estancia en París, fue una gran influencia para el compositor gaditano durante su estancia en la ciudad.



Etapa parisina

La siguiente etapa de su formación tuvo lugar en Francia. En 1907 se afincó en París, por consejo de Joaquín Turina y Víctor Mirecki Larramat, y allí entró en relación con Claude Debussy, Maurice Ravel, Paul Dukas, Isaac Albéniz, Alexis Roland-Manuel, Florent Schmitt y Ricardo Viñes, cuya impronta sería perceptible en varias obras posteriores como Noches en los jardines de España, obra en la que, a pesar del innegable aroma español que presenta, está latente cierto impresionismo en la instrumentación. En París también conoció y trabó amistad con Pablo Picasso.

En 1908 y debido a la mediación de Albéniz, el Alfonso XIII le otorgó una beca para que pudiera seguir residiendo en París y concluir las Cuatro piezas españolas. En enero de ese año inició una gira por el norte de España, junto con el violinista Antonio Fernández Bordas y el violonchelista Víctor Mirecki. El 23 de marzo terminó la obra Con afectos de júbilo y gozo. Paul Milliet tradujo al francés el libreto de La vida breve para que el estreno de la obra fuera posible en Francia.

El 27 de marzo del año siguiente se estrenaron en la Salle Érard las Cuatro piezas españolas interpretadas por Ricardo Viñes, que más tarde fueron publicadas por el editor Jacques Durand gracias a la recomendación de Dukas, Debussy y Ravel. Ese mismo año comenzó a componer Noches en los jardines de España y revisó sustancialmente la orquestación de La vida breve. El 4 de mayo de 1910 la soprano Ada Adiny-Milliet estrenó en la Société Nationale Indépendante, acompañada al piano por Falla, las Trois mélodies, realizadas sobre textos de Théophile Gautier y que fueron publicadas por Rouart, Lerolle et Cie. En ese mismo año se produjo su primer encuentro con Ígor Stravinski y conoció a Georges Jean-Aubry, Ignacio Zuloaga, Joaquín Nin y Wanda Landowska. Un año más tarde realizó su primera visita a Londres y en marzo ofreció algunos recitales.


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El conocido 'Retrato de Manuel de Falla' que pintó Zuloaga en 1932. Al fondo del óleo, a la derecha, la Alhambra de Granada, la ciudad natal del compositor.

En 1912 realizó un viaje a Suiza e Italia. En Milán negoció con Tito Ricordi la publicación de La vida breve. El 30 de noviembre, Ricardo Viñes presentó en la Sociedad Filarmónica Madrileña las Cuatro piezas españolas de Falla. El 1 de abril de 1913 se estrenó en el Casino Municipal de Niza La vida breve y el 30 de diciembre de ese año se realizó en el Teatro Nacional de la Opéra-Comique de París el ensayo general, con público y crítica. La obra se estrenó oficialmente el 7 de enero de 1914 en dicho teatro. Max Eschig publicó la partitura y se conviertió en el editor de Falla. Ese mismo año conoció a Gregorio Martínez Sierra y a su esposa, María Lejárraga.

En 1914 compuso las Siete canciones populares españolas. Tras el inicio de la Primera Guerra Mundial, Falla regresó a su país natal y fijó su residencia de nuevo en Madrid. El 14 de noviembre se representó La vida breve en el Teatro de la Zarzuela y en el mes siguiente termina la Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos.

En este período compuso sus obras más célebres: la pantomima El amor brujo y el ballet El sombrero de tres picos (compuesto para cumplimentar un encargo de los célebres Ballets Rusos de Sergéi Diágilev), las Siete canciones populares españolas para voz y piano, la Fantasia Baetica para piano y la obra ya citada Noches en los Jardines de España, estrenada en el Teatro Real en 1916. Su estilo fue evolucionando a través de estas composiciones desde el nacionalismo folclorista que revelan estas primeras partituras, inspiradas en temas, melodías, ritmos y giros andaluces o castellanos, hasta un nacionalismo que buscaba su inspiración en la tradición musical del Siglo de Oro español y al que responden la ópera para marionetas El retablo de Maese Pedro, una de sus obras más alabadas, y el Concierto para clave y cinco instrumentos. La madurez creativa de Falla comenzó con su regreso a España, en el año 1914.


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En 1916 Manuel de Falla entabló contacto con Ígor Stravinski y Sergéi Diágilev, cuyos célebres Ballets Rusos se hallaban por aquella época en Madrid, e inició un viaje por el sur de España con este.



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Manuel De Falla
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Vuelta a Madrid


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El 15 de enero de 1915, Joaquín Turina y Manuel de Falla fueron homenajeados por el Ateneo de Madrid. En dicho homenaje se estrenaron las Siete canciones populares españolas, interpretadas por la soprano Luisa Vela y acompañada al piano por el propio Falla. El 8 de febrero se realizó el concierto de presentación de la Sociedad Nacional de Música en el Hotel Ritz de Madrid, en el que la soprano Josefina Revillo interpretó por primera vez la Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos. El 15 de abril tuvo lugar el estreno de la primera versión de El amor brujo en el Teatro Lara, interpretado por Pastora Imperio en el papel de Candelas y bajo la dirección orquestal de José Moreno Ballesteros, padre de Federico Moreno Torroba, quien tocó la parte de piano. A finales de marzo y principios de abril acompañó a María Lejárraga en viaje por Granada, Ronda, Algeciras y Cádiz. Poco después se trasladó a Barcelona con el matrimonio Martínez Sierra y su estancia en la ciudad se prolongó casi seis meses. Fue invitado por Santiago Rusiñol a pasar unos días en el Cau Ferrat de Sitges y allí trabajó intensamente en las Noches en los jardines de España. El 23 de septiembre, el sexteto de José Media-Villa estrena en Portugal una versión de El amor brujo realizada por el mismo Falla. El 18 de diciembre concluyó El pan de Ronda que sabe a verdad, una obra realizada sobre un texto de María Lejárraga.

El 28 de marzo del año siguiente la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Enrique Fernández Arbós, estrenó la primera versión de concierto de El amor brujo en el Hotel Ritz de Madrid. El 9 de abril, se estrenó en el Teatro Real la obra Noches en los jardines de España a cargo de la misma orquesta, junto con el pianista José Cubiles y dirigida de nuevo por Fernández Arbós. Junto con el matrimonio Martínez Sierra, comienza a trabajar en la pantomima El corregidor y la molinera, basada en la novela El sombrero de tres picos de Pedro Antonio de Alarcón. En el número de abril de la Revista Musical Hispano-Americana se publicó el texto de Falla "Enrique Granados, Evocación de su obra", y el periódico La Tribuna del 5 de junio hizo lo propio con "El gran músico de nuestro tiempo: Igor Stravinsky". Falla entabló contacto con Ígor Stravinski y Sergéi Diágilev, cuyos célebres Ballets Rusos se hallaban por aquella época en Madrid. Inició un viaje por el sur del país acompañado por Diágilevy el bailarín Léonide Massine. A lo largo de esa primavera y verano se realizaron varios conciertos en Sevilla, Cádiz y Granada. El 26 de junio interpreta Noches en los jardines de España junto a la Sinfónica de Madrid dirigida por Arturo Saco del Valle, en el Palacio de Carlos I de Granada. Además, realizó el prólogo de la obra La música francesa contemporánea, de Georges Jean-Aubry y en el número de diciembre de la Revista Musical Hispano-Americana publicó un nuevo artículo titulado "Introducción al estudio de la música nueva".


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Joaquín Turina Pérez (1882 - 1949) fue un compositor español. De ascendencia italiana, su padre era el pintor homónimo Joaquín Turina. Siendo niño inició sus estudios musicales con el maestro de capilla de la catedral hispalense, García Torres, y con Enríquez Rodríguez. En 1897 realizó su primera actuación pública como pianista. En Madrid amplió sus estudios con José Tragó.

El 7 de abril de 1917 se estrenó en el Teatro Eslava la obra de Falla El corregidor y la molinera a cargo de una orquesta formada por profesores de la Sociedad Filarmónica de Madrid, dirigidos por Joaquín Turina. El 29 de abril, la Orquesta Sinfónica de Madrid, dirigida por Enrique Fernández Arbós realizó una interpretación en el Teatro Real de una versión de concierto para pequeña orquesta de El amor brujo. Ese mismo año Falla realiza el prólogo de la "Enciclopedia abreviada de Música", de Joaquín Turina, y publicó "Nuestra música" en el número de junio de la revista Música. Durante el verano inició un nuevo viaje por España con Diágilev y Massine y el 8 de octubre acudió a Fuendetodos a la inauguración de un monumento en homenaje a Francisco de Goya. Antes de finalizar el año, inició una nueva gira por el norte de España acompañando a la soprano Aga Lahowska.

En 1918 Falla comenzó a componer la ópera cómica Fuego fatuo, con libreto de María Lejárraga, pero que no llegó a estrenarse. El 27 de abril, Falla pronunció una conferencia titulada "El arte profundo de Claude Debussy" en un homenaje que rindió el Ateneo de Madrid al compositor francés. Por encargo de la princesa Edmond de Polignac compone El retablo de Maese Pedro, que estrena en el salón parisiense de ésta.


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Manuel de Falla llegó a convertirse en uno de los ejes de la vida cultural granadina gracias a su amistad con Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo Lanz, Manuel Ángeles Ortiz y, sobre todo, Federico García Lorca (en la imagen).

En 1919 fallecieron sus padres, el 12 de febrero su padre y el 22 de julio su madre. El 22 de julio los Ballets Russos de Diágilev realizaron el estreno de El sombrero de tres picos en el Alhambra Theatre de Londres, con coreografía de Massine y decorados y figurines de Pablo Picasso. Esta obra pasó a formar parte del repertorio fijo de la compañía rusa. Por encargo de Arthur Rubinstein comienza a componer Fantasia Baetica e inició las negociaciones del contrato con J. & W. Chester de Londres, que se pasaron a ser sus principales editores. El Centro Artístico de Granada le tributó un homenaje el 15 de septiembre, por lo que Falla realizó un viaje a la ciudad, en compañía de su hermana María del Carmen y del matrimonio Vázquez Díaz. Durante su estancia en la ciudad, se hospedó primero en la Pensión Alhambra, donde su amigo desde su estancia en París, Ángel Barrios, le reservó habitaciones, y más tarde en la Pensión Carmona, según su primer biógrafo, John Brande Trend, al que conoció durante ese viaje. Ambas pensiones estaban situadas en la Calle Real de la Alhambra. Allí llevó una vida retirada, rodeado de un grupo de amigos entre los que se encontraba Federico García Lorca.


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El libreto de El retablo de maese Pedro está inspirado en un episodio de Don Quijote de La Mancha.



Etapa granadina

El 4 de enero de 1920, tuvo lugar el estreno en París de Noches en los jardines de España, bajo la dirección de Enrique Fernández Arbós y con Joaquín Nin como solista. Ese mismo mes, los Ballets Rusos realizaron una exitosa representación de El sombrero de tres picos en el Théâtre National de l'Opéra de París. El 8 de febrero, Arthur Rubinstein estrenó en Nueva York la Fantasia Baetica. En agosto finaliza su primera obra en Granada, Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy para guitarra. A mediados del mes siguiente fija su residencia, en las mismas habitaciones que ocupó anteriormente Daniel Vázquez Díaz, en la Pensión Carmona y más tarde se trasladó al Carmen de Santa Engracia en la Calle Real de la Alhambra, 40. En diciembre realiza la publicación de su artículo "Claude Debussy et l'Espagne" en La Revue Musicale.

El estreno de Homenaje pour le Tombeau de Claude Debussy tuvo lugar el 24 de enero de 1921 en París, con la interpretación del arpa-laúd a cargo de Marie-Louise Henri Casadesus. El estreno en su versión para guitarra fue realizado por Miguel Llobet durante una gira por España un mes más tarde. En esa época, Falla estuvo muy vinculado con la vida cultural de la ciudad andaluza y frecuentó las amistades de personajes como Miguel Cerón, Fernando de los Ríos, Hermenegildo Lanz, Manuel Ángeles Ortiz y, sobre todo, Federico García Lorca. En mayo realizó un viaje a París y Londres, ciudad en la que interpretó la parte para piano de Noches en los jardines de España en el Queen's Hall. A su regreso a España coincidió en la capital con Ígor Stravinski que estaba dirigiendo en el Teatro Real su ballet Petrushka. Durante años había mantenido una estrecha relación personal y profesional con el matrimonio Martínez Sierra, que se rompió debido a desacuerdos en torno al proyecto de una obra titulada Don Juan de España. Tras esta ruptura, comenzó la composición de las dos suites de El sombrero de tres picos y termina Fanfare pour une fête, por encargo de la revista Fanfare de Londres, que sería publicada en su primer número en agosto.


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En diciembre de 1930, Manuel de Falla realizó un viaje al islote de Sancti Petri mientras estaba trabajando en Atlántida.

A comienzos de 1922 fija definitivamente su residencia en el carmen de la Antequeruela Alta. El diplomático Ricardo Baeza, amigo de Falla, le encomendó el encargo de componer Canto de los remeros del Volga, en favor de los refugiados rusos. Realizó un viaje durante la Semana Santa de Sevilla, durante el cual conoció a Segismundo Romero y a Eduardo Torres, con los que en un futuro colaboraría para formar la Orquesta Bética de Cámara y que finalmente se presentaría el 11 de junio en 1924 con un concierto en el sevillano Teatro Llorens. Se unió a Miguel Cerón, Federico García Lorca, Hermenegildo Lanz, Ignacio Zuloaga y otros para promover la creación del "Concurso de Cante Jondo" con el fin de rescatar el "canto primitivo andaluz". Dicho concurso fue organizado por el Centro Artístico y tuvo lugar los días 13 y 14 de junio en la Plaza de los Aljibes de la Alhambra.


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Federico García Lorca. (Fuente Vaqueros, provincia de Granada, 5 de junio de 1898 – entre Víznar y Alfacar, ibídem, 18 de agosto de 1936) fue un poeta, dramaturgo y prosista español, también conocido por su destreza en muchas otras artes. Adscrito a la llamada Generación del 27, es el poeta de mayor influencia y popularidad de la literatura española del siglo XX. Como dramaturgo, se le considera una de las cimas del teatro español del siglo XX, junto con Valle-Inclán y Buero Vallejo. Murió ejecutado tras el levantamiento militar de la Guerra Civil Española, por su afinidad al Frente Popular y por ser abiertamente homosexual.

El 6 de enero de 1923, Manuel de Falla, Hermenegildo Lanz y Federico García Lorca realizaron una función en casa de Lorca de títeres de cachiporra en la que representaron obras de Miguel de Cervantes, el propio Lorca o el Misterio de los Reyes Magos, un auto sacramental del siglo XIII para el que Falla había compuesto la música incidental. En febrero, La Revue Musicale publicó dos artículos de Falla: "Felipe Pedrell, (1841-1922)" y "Wanda Landowska à Grenade", que detallaba la visita de dicha clavecinista a Granada en noviembre del año anterior. Los días 23 y 24 de marzo se realizó el estreno en público de la versión de concierto de El retablo de Maese Pedro en el Teatro San Fernando de Sevilla. La escenificación de la obra tuvo lugar en el palacete de la princesa de Polignac en París y los decorados y figurines fueron obra de Manuel Ángeles Ortiz y los títeres con cabezas y figuras planas de Hermenegildo Lanz. Realizó algunos viajes a Francia, Bélgica e Italia y en Madrid conoció a Ernesto Halffter. Comenzó a componer Concerto para clave y cinco instrumentos a instancias de Wanda Landowska y el 12 de diciembre, Manuel de Falla y Ángel Barrios fueron propuestos como académicos por la Real Academia de Bellas Artes de Granada, siendo finalmente admitidos por unanimidad como académicos de número el 21 de febrero del año siguiente.


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Billete de 100 pesetas, en homenaje a Manuel de Falla.

A comienzos de 1924 finalizó la obra Psyché, sobre un texto de Georges Jean-Aubry, y que se estrenaría el 9 de febrero del año siguiente en el Palau de la Música de Barcelona. El 7 de abril fue nombrado académico de honor de la Real Academia Hispano-Americana de Ciencias y Artes de Cádiz. En junio de dicho año tuvo lugar la presentación de la Orquesta Bética de Cámara, por la que llevaba trabajando desde hacía dos años. El 10 de diciembre se estrenó una revisión orquestal del Prélude à l'après-midi d'un faune de Claude Debussy que Falla había compuesto para dicha orquesta. Esta interpretación corrió bajo la dirección de Ernesto Halffter y tuvo lugar en el Teatro San Fernando de Sevilla.

En las obras El retablo de Maese Pedro y el concierto para clavecín y orquesta de cámara de 1926 se percibe cómo la influencia de la música folklórica es menos visible que una suerte de neoclasicismo al estilo de Ígor Stravinski.

Mientras que en sus obras anteriores Falla hacía gala de una extensa paleta sonora, heredada directamente de la escuela francesa, en estas últimas composiciones, su estilo fue haciéndose más austero y conciso, y de manera especial en el Concierto. Los últimos veinte años de su vida, Manuel de Falla los pasó trabajando en la que consideraba había de ser la obra de su vida: la cantata escénica Atlántida, sobre un poema del poeta en lengua catalana Jacinto Verdaguer, que le había obsesionado desde su infancia y en el cual veía reflejadas todas sus preocupaciones filosóficas, religiosas y humanísticas.


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Carmen del Ave María (Casa- Museo Manuel de Falla)


Casa Museo de Manuel de Falla de Granada
      
En 1962 el Ayuntamiento de Granada adquirió el carmen  en el que vivió Manuel de Falla entre 1921 y 1939 con el fin de poder hacer en él un museo en su memoria. Este carmen está junto a la Alhambra y en una ubicación fantástica como se aprecian en las vistas de las bonitas imágenes que el fotógrafo tomó desde este carmen y el mirador Federico García Lorca, una planta superior junto a la entrada al Centro Manuel de Falla.


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En sus orígenes la casa granadina de Falla tenía huerto y jardín. Todo se ha tratado de mantener casi intacto. No hay que olvidar que Falla nació en Cádiz, aunque parte de su vida la paso en Granada. La vivienda que habitó se ha convertido en un museo que recrea el ambiente que rodeó al autor de Cádiz, y donde se conservan su mobiliario, sus recuerdos y objetos personales.



Granada celebró en 2006 el 130 aniversario del nacimiento del compositor Manuel de Falla

Los detalles más íntimos de la vida del compositor están al alcance de todos los granadinos y turistas que gracias a las visitas guiadas gratuitas que el Centro Cultural Manuel de Falla organizó en la casa museo del músico, en el 130 aniversario de su nacimiento.

El pasado jueves, 23 de noviembre, se cumplieron 130 años del nacimiento de Manuel de Falla, aniversario que el Centro Cultural que lleva su nombre ha querido celebrar con una jornada de puertas abiertas, con visitas guiadas gratuitas, a la casa del compositor gaditano en Granada, en la cuesta que lleva a la Alhambra, donde vivió durante 17 años, de 1922 a 1936.

Granada, su "pequeño París". La fascinación de Falla por Granada, a la que llamaba "mi pequeño París" por el ambiente intelectual que se respiraba en la ciudad andaluza en aquella época, le llevó a fijar en ella su residencia, desde su regreso de la capital francesa hasta que estalló la Guerra Civil y se exilió en Argentina.

Fue en Granada donde compuso algunas de sus obras más sublimes, como 'Amor brujo', y donde nació su pasión por el flamenco y más concretamente por el cante jondo, que recuperó del olvido con el certamen que organizó, junto a su gran amigo Federico García Lorca, en 1922.

La visita guiada a la casa de Falla en Granada permite descubrir algunos de los aspectos más desconocidos de su vida íntima, como su hipocondría, que le llevó a inundar su residencia con los más variados remedios y ungüentos.

Entre ellos, destaca una silla de madera, apostada a la entrada de la casa, a la que hizo colocar unas ruedas en la base de sus patas, por si enfermaba, según explicó a Efe María del Carmen Niscar, conservadora-guía de la Casa-Museo Manuel de Falla en Granada.

Un minúsculo habitáculo, de medio metro de altura, sirvió en varias ocasiones de refugio al compositor, que desde su casa escuchaba los disparos procedentes del Cementerio de Granada, donde se llevaron a cabo múltiples ejecuciones al inicio de la Guerra Civil.

Relación con Lorca y nostalgia por Cádiz. La amistad que Falla y Lorca mantuvieron tiene aún su reflejo en la casa, donde se conserva un salterio, instrumento que data de la Edad Media consistente en una caja de madera alargada provista de varias cuerdas, así como un tapiz que unas monjas de Madrid regalaron a Falla.

Este último se exhibe en una sala donde Lorca solía pasar largas horas cuando iba a visitar a Falla, e incluye motivos que posteriormente se convertirían en lorquianos e ilustrarían gran parte de su obra, como sus recurrentes imágenes de mujeres o las populares "granadas" o medias lunas.

La nostalgia que sentía por su Cádiz natal está también patente en la casa, donde los marcos de las ventanas están pintadas en azul, algo fuera de lo común en las casas granadinas, donde prima el verde, al igual que la puerta de acceso al patio central. Además, la ventana de la habitación de Falla tenía unas vistas privilegiadas de la vega de Granada, cuyo verde extenso, con determinada luz del día, evocaba al compositor su mar gaditano.

En el salón se guarda el piano del músico, que la casa-museo sólo dejar tocar a aquellos turistas que "verdaderamente" sepan tocar el instrumento, junto al cual se sitúa la mesa alrededor de la cual Falla se reunía con sus amigos y grandes intelectuales de la época, como Lorca, Ignacio Zuloaga, Juan Ramón Jiménez, Hermenegildo Lanz, o Maurice Ravel, que permaneció en casa de Falla en algunas de sus visitas a España.


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Estatua de Manuel de Falla en la Avenida de la Constitución de Granada (España).

Horarios: Del 1 de septiembre al 30 de junio, de martes a domingo, de 10.00 a 14.00 h. Del 1 de julio al 31 de agosto, de jueves a domingo, de 10.00 a 14.00 h. Cerrado: lunes y festivos.

Tarifas: General:3 €. Reducida: 1 € (mayores de 65 años y estudiantes, con acreditación y grupos).



Exilio en Argentina y fallecimiento


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El 28 de septiembre de 1939, después de la Guerra Civil Española y en puertas de la Segunda Guerra Mundial, Manuel de Falla se exilió en Argentina, a pesar de los intentos de los gobiernos del general Francisco Franco, que le ofrecían una pensión si regresaba a España. Vivió en su exilio argentino gracias a la ayuda de algunos mecenas, entre ellos la familia Cambó, y lo hizo de forma tranquila en una casa en las sierras, donde su hermana cuidaba de él, ya que casi siempre estaba enfermo. Finalmente, falleció el 14 de noviembre de 1946 tras sufrir una parada cardiorrespiratoria, sin que hubiera podido culminar su última obra. La tarea de finalizarla, según los esbozos dejados por el maestro, correspondió a su discípulo Ernesto Halffter. En este país, exiliado, estrenaría su Suite Homenajes.

Sus restos fueron trasladados desde Buenos Aires, hasta su tierra natal, Cádiz a bordo del minador Marte. En Cádiz fueron recibidos por su familia, por José María Pemán y por diferentes autoridades eclesiásticas, civiles y militares, entre las que se encontraba el Ministro de Justicia, Raimundo Fernández-Cuesta, en representación del Jefe del Estado, Francisco Franco. El cortejo fúnebre se dirigió del muelle a la Catedral de Santa Cruz de Cádiz, donde se celebró un solemne funeral. Con autorización expresa del papa Pío XII, los restos fueron enterrados en la Cripta de la Catedral, donde se encuentran actualmente junto a los de José María Pemán.



Museo de Manuel de Falla de Alta Gracia (Argentina)


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Alta Gracia fue la ciudad argentina elegida por el famoso compositor español Manuel de Falla para vivir los últimos años de su vida. Permaneció allí desde finales de 1942 hasta el 14 de noviembre de 1946, día en que falleció.

En honor a este renovador de la música hispana, entre cuyas obras se destacan “El amor brujo”, “El sombrero de tres picos”y “La vida breve”, la sociedad de Alta Gracia abrió un museo para recordar su paso por la región, sus obras y su vida.

Inaugurado el 14 de noviembre de 1970, en sus seis salas se exhiben objetos personales, libros, mobiliario, vestimentas, vajilla, correspondencia y fotografías, además de partituras manuscritas e impresas.  
    
Manuel de Falla fue un compositor que, a partir de la música de salón que imperaba en España en los años en que transcurrió su infancia, llegó a un nacionalismo moderno y, desde él, a un estilo neoclásico fuertemente inspirado en la tradición musical española de los Siglos de Oro. A la vez, adoptó los hallazgos que el impresionismo y el “retorno a Bach” -movimiento promovido por Igor Stravinsky- habían incorporado a la música europea de la época. A través del llamado “Grupo musical del 27”, influyó poderosamente la evolución posterior de la música española.    

    
Las Salas

Sala Cádiz: se exhibe cama, sillón, poncho y un retrato de Pablo Picasso.
Sala María del Carmen: se puede observar la máquina con la cual su hermana le armaba sus cigarrillos, máquina de escribir y testamento.
Sala España: esta sala contiene el maletín, jaquette, chaleco y partituras que usara el Maestro.
Sala Juan José Castro: en esta sala se destaca el minipiano utilizado por Manuel de Falla, marca “The Eavestaff” de procedencia Inglesa, obsequio de Bernardo Iriberri.
Sala Alta Gracia: Aquí se encuentra el juego de té y un biombo.
Biblioteca: Archivo documental, periodístico y discografía del músico.


Para tener en cuenta:

Cómo llegar: Para visitar el museo, hay que transitar por la calle García Lorca hasta su intersección con la calle Roma. El museo se encuentra frente al Golf Club Alta Gracia.
Horario: abierto todos los días de 9 a 20 hs. Duración: 1 hora
Sugerencias: Para entender más sobre la obra del autor y su vida en la región, sugerimos realizar una visita guiada.


"Por convicción y por temperamento soy opuesto al arte que podríamos llamar egoísta. Hay que trabajar para los demás; simplemente, sin vanas y orgullosas intenciones."

Manuel de Falla



Tumba de Manuel de Falla


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Catedral de Cádiz. La Catedral de Santa Cruz de Cádiz (Nueva y actual titular de diócesis). Se tardaron 116 años en terminar la nueva catedral de Cádiz, por lo que la mezcla de estilos es evidente. Empezó a construirse en estilo barroco y se terminó en estilo neoclásico.

La Catedral de Santa Cruz de Cádiz, guarda en su interior obras escultóricas de la antigua catedral. Las torres y la sacristía fueron lo último que se construyó, ya entrado el siglo XIX. Son de destacar las bóvedas del altar mayor y la sillería del coro, aunque en origen esta última no es de la catedral. Conserva imágenes barrocas de gran belleza. La iglesia está rematada por una cúpula de tejas doradas que le da un aspecto impresionante. En la cripta se encuentra enterrado el genial Manuel de Falla.


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La cripta de la Catedral de Cádiz se divide entres capillas, donde reposan los restos de ilustres gaditanos, al estar muy cercana al mar su sonoridad llega a asustar, con un eco sobrecogedor al más mínimo ruido. A pesar de estar en un sitio tan céntrico, este lugar es un gran desconocido para casi todos los gaditanos.

Bajo el altar mayor se encuentra la cripta, situada bajo el nivel del mar donde están enterrados personajes ilustres gaditanos como Manuel de Falla y José María Pemán. Un elemento interesante de la catedral es su coro; se sitúa en el centro, ante el altar mayor. Verdaderas obras de arte son la sillería del coro y los dos órganos que posee. La Catedral de Cádiz posee un extenso archivo musical de la antigua Capilla Musical, con obras de compositores como Padilla, García Fajer o Delgado. Actualmente existe una intención de recuperar del olvido todas estas obras que, en la mayoría de los casos, sólo se tocaron el día de su estreno para los oficios.


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Busto de Manuel de Falla en su casa de Granada


 
El amor brujo


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El amor brujo, de Manuel de Falla. El amor brujo del compositor español Manuel de Falla es un ballet en un acto que narra la historia de amor entre Candela, una gitana poseída por el espíritu de un antiguo pretendiente muerto, y Carmelo. Éste se disfraza de espectro en la "Danza del fuego" para liberar a su amada del embrujo. Se estrenó en 1915 en el teatro Lara de Madrid (España).


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Enlace para oir El amor brujo: http://es.encarta.msn.com/media_121...l_de_Falla.html



Enlaces interesantes


Para algunas obras de Manuel de Falla: http://www.epdlp.com/compclasico.php?id=1000

Web oficial de Manuel de Falla: http://www.manueldefalla.com/falla/...id=448585449270
 
La Fundación Manuel de Falla: http://www.manueldefalla.com/

Manuel de Falla y la Alhambra Manuel de Falla y la Alhambra: reseña bibliográfica: http://www.opusmusica.com/012/falla.html

La Fantasía Bética de Falla: http://www.opusmusica.com/016/fantasia.html

Manuel de Falla en Argentina: http://www.hagaselamusica.com/clasi...a-en-argentina/



Pues esto es todo amigos, espero que os haya gustado este trabajo recopilatorio dedicado al gran compositor y músico Manuel de Falla.


Fuentes y agradecimientos: wikipedia, turismoyarte, elmundo, fuenterrebollo, ladrondeagua, welcomargentina, suweb, opusmusica, jvlecuna_english.zoomblog y otras de Internet.



 
última edición por j.luis el Viernes, 02 Octubre 2015, 13:06; editado 4 veces 
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j.luis [ Miércoles, 25 May 2011, 16:59 ]
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Mensaje Re: Manuel De Falla 
 
CentroCentro Cibeles ilustra la relación epistolar de 25 años entre Zuloaga y Falla


Amistad entre líneas


Durante la Guerra Civil mantuvieron la correspondencia pero apenas se decían nada por la censura



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El conocido 'Retrato de Manuel de Falla' que pintó Zuloaga en 1932. Al fondo del óleo, a la derecha, la Alhambra de Granada, la ciudad natal del compositor.

Una vitrina con las gafas redondas y la batuta de Manuel de Falla y otra con la paleta y los pinceles de Ignacio Zuloaga representan a dos artistas que en la España de las primeras décadas del siglo XX "lograron reconocimiento internacional y lucharon por modernizar la cultura popular del país para convertirla en académica y hacerla más presentable al mundo", explica José Vallejo, comisario junto a Pablo Melendo de la exposición Zuloaga y Falla, historia de una amistad, que puede recorrerse hasta el 31 de enero en CentroCentro Cibeles.


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Autorretrato de Zuloaga publicado en 'La Esfera' en 1916. Para organizar esta exposición se han traído obras procedentes de instituciones como el Museo de Bellas Artes de Bilbao, el Museo Nacional de Arte de Cataluña, el Reina Sofía, el Museo Nacional de Teatro de Almagro, el Patronato de la Alhambra, el Instituto Cervantes y piezas de colecciones particulares.

La muestra, de acceso gratuito, detalla por primera vez la fraternal relación entre dos cosmopolitas que se intercambiaron 240 cartas entre 1913 y 1939. Para ilustrarlo se exhiben unas 150 piezas: fotos, carteles, partituras, manuscritos, recortes de prensa, dibujos y una treintena de óleos del pintor. Zuloaga (Éibar, 1870- Madrid, 1945) y Falla (Cádiz, 1876- Alta Gracia, Argentina, 1946) pertenecían a la corriente regeneracionista, huían del pesimismo del 98. Se conocieron en París en torno a 1910 porque allí había llevado el músico su ópera La vida breve –de la que se expone el libreto– para intentar que se representara. “Lo que no había conseguido en Madrid, lo logró en la capital francesa en 1913”, explica Vallejo. En la primera misiva que se conserva de este epistolario, Falla le pide consejo y vestuario al pintor para los figurines de esta historia que narra el desgraciado amorío entre una gitana granadina y un burgués. Zuloaga le envió un paquete con pañuelos, trajes de gitanas...


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Manuscrito de 'El retablo de maese Pedro', obra de Manuel de Falla.

Ambas figuras intentaban “recuperar el pasado esplendor de España. En el caso de Zuloaga, eran El Greco, Goya, Velázquez… en el de Falla, sobre todo El Quijote”. La influencia del genio de Fuendetodos en Zuloaga queda clara en uno de los espacios de la exposición. El vasco y otros artistas montaron una exhibición y con el dinero de las ventas adquirieron la casa natal de Goya en 1915 para evitar su derrumbe. Además, Zuloaga adquirió varias viviendas cercanas para levantar unas escuelas públicas. Falla fue a esta inauguración, en 1917, tocó el armonio en la iglesia local y la mezzosoprano rusa Aga Lahowska, que le acompañaba, “acabó cantando jotas en el balcón del ayuntamiento”. Vallejo cuenta como anécdota de aquel día que el gaditano había escrito una jota, pero al escucharlas en directo “empezó a hacer anotaciones en un cuaderno porque la suya era muy académica. Y de ahí salió el último número del ballet El sombrero de tres picos”. Poco después, Zuloaga le presentó Falla a Picasso, que creó los 32 bocetos para ese ballet, que también están en CentroCentro.


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Partitura de 'La vida breve', ópera para la que Falla pidió a Zuloaga cuadros de gitanas y vestidos que sirvieran al figurinista para la puesta en escena.

El recorrido por la exposición -organizada por CentroCentro junto al Museo Ignacio Zuloaga y el Archivo Manuel de Falla y con la colaboración de Acción Cultural Española- se detiene en el trienio 1919-1921, cuando Zuloaga le propuso a Falla montar juntos una ópera a partir de la truculenta novela La gloria de don Ramiro, de Enrique Larreta, publicada en 1908. Un proyecto que naufragó porque el autor de la obra, partidario de levantar todo un drama wagneriano, no vio con buenos ojos las importantes modificaciones que le pidió Falla para el libreto. “Sin embargo, lejos de romperse la amistad entre ambos, se refuerza. Zuloaga empieza a viajar a la casa de Falla en Granada para idear nuevas iniciativas e incluso aconseja al músico cómo decorar su hogar”. En esa sala de la muestra cuelgan el dulce retrato que Zuloaga pintó de su hija Lucía ("apenas visto porque no ha salido del ámbito familiar", apunta el comisario) y el que hizo de otro amigo, el filósofo José Ortega y Gasset, obra a carboncillo y óleo con El Escorial de fondo.


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La gran colaboración artística conjunta entre Zuloaga y Falla fue la obra musical 'El retablo de maese Pedro', para la que el vasco levantó la visión escénica. En la foto, un boceto para la escena base de este trabajo.


Concurso de flamenco

En 1922 surgen dos nuevos planes. Falla busca al pintor para organizar un concurso de flamenco en la Alhambra granadina. Zuloaga responde entusiasmado en un telegrama como aficionado "al cante y toque jondo” y se ofrece para costear el premio "a la mejor siguiriya gitana que se cante". La exposición recupera la grabación del ganador del concurso, el tocadiscos portátil de Falla y el borrador de su ensayo El cante jondo, así como una caricatura del artista Antonio López Sancho del ilustre público que acudió al evento: junto a Zuloaga y Falla, Lorca y Andrés Segovia, entre otros. La segunda propuesta fue una exposición de Zuloaga en la misma ciudad para ayudar a jóvenes pintores. De aquel evento se puede ver el impresionante cuadro El cardenal (1912), “que levantó ampollas porque el rostro era de un pescador vasco y porque Zuloaga lo retrató junto a un mantón y todo ello restaba dignidad” a un alto cargo eclesiástico.


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Foto de Manuel de Falla en París. La muestra 'Zuloaga y Falla, historia de una amistad' puede verse de manera gratuita en la quinta planta de CentroCentro Cibeles, en Madrid.

El Retrato de Manuel Falla en negro que el pintor hizo de su amigo en 1932 (apenas expuesto y del que también está la versión sin ese fondo oscuro que elaboró después) alumbra el espacio dedicado al gran proyecto que por fin pudieron llevar a buen puerto en 1928 en la Ópera Cómica de París: la obra musical El retablo de maese Pedro, inspirado en el episodio del Quijote del retablo de las maravillas, con escenografía, cabezudos y marionetas de Zuloaga. Estas piezas se ven por primera vez de forma conjunta.


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Manuscrito de la obra musical 'El retablo de maese Pedro' dedicado por Falla a Zuloaga. La exposición recorre la relación epistolar entre ambos creadores y los proyectos artísticos que surgieron de su amistad.

El apartado final es para rememorar lo que ocurrió en la abadía de San Telmo, que el Ayuntamiento de San Sebastián había convertido en museo. Zuloaga colgó allí sus obras y se programó un concierto inaugural de la pinacoteca el 3 de septiembre de 1932 en el que se interpretó El retablo de maese Pedro. Y como colofón a esta gran amistad, los últimos regalos que se cruzaron: el artista le envió a Granada un dibujo dedicado de una cabeza de Sancho Panza y Falla le correspondió con el manuscrito del Retablo.


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Caricatura del artista Antonio López Sancho de los asistentes al concurso de cante jondo que se celebró en Granada en 1922 auspiciado por Falla y Zuloaga.

Vallejo añade que durante la Guerra Civil mantuvieron la correspondencia pero que apenas se decían nada, conscientes de que “las cartas eran abiertas por la censura”. Falla se autoexilió en Argentina y le propuso a su amigo que le siguiera, “pero Zuloaga tenía 70 años y no quería separarse de su familia”, apunta. Por eso, la última parada de este epistolario es una misiva de Falla del 26 de septiembre de 1939 en la que lamenta “que usted haya desistido de venir”, le escribe y, sospechando que no volverán a encontrarse, muestra su contrariedad porque la última vez “fuese tan breve el momento en que nos vimos”.


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'Las tres primas' (1903), de Zuloaga, una de la treintena de obras del artista vasco que se muestra en la exposición 'Zuloaga y Falla: historia de una amistad', en CentroCentro Cibeles (Madrid) hasta el 31 de enero.



Fuentes: elpais.com / Museo Ignacio Zuloaga–Castillo de Pedraza / Colección Banco Santander, VEGAP



 
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j.luis [ Viernes, 02 Octubre 2015, 09:45 ]
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Mensaje Re: Manuel De Falla 
 
MÚSICA / Flamenco



De 'tourneé' por el barroco con Falla


La cantaora Rocío Márquez y el Euskal Barrokensemble ofrecen un singular homenaje a 'El amor brujo' en su centenario




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No hay como juntar a dos amantes de transitar por caminos poco explorados para poner en pie una propuesta musical inédita. Enrike Solinís, fundador y director del Euskal Barrokensemble, lo es y la heterodoxa cantaora Rocío Márquez, también, y el resultado de su colaboración, un homenaje singular a Manuel de Falla, se presenta mañana viernes en el Auditorio Nacional de Música de Madrid dentro del ciclo Fronteras, que organiza el Centro Nacional de Difusión Musical (CNDM).

Solinís ha buceado en las raíces de El amor brujo, ahora que se cumplen 100 años de su estreno, en busca de aquellos aires del Barroco español (y otras épocas) de los que se nutre la partitura de Falla. Entre ellos, el guitarrista bilbaíno rescata obras de Gaspar Sanz, J. H. Kapsberger, Pérez de Albéniz y Antonio de Santa Cruz, además de otras de un ilustre contemporáneo del gaditano, Joaquín Rodrigo, todas ellas reinterpretadas también y tocadas con instrumentos históricos.

Junto a Solinís (guitarra, laúd y dirección) y Márquez al cante, actúan en el Auditorio Nacional los miembros del Euskal Barrokensemble, formación nacida en 2006, Vicente Parrilla a las flautas, Miren Zeberio al violín barroco, Elies Hernandis al sacabuche, Pablo Martín Caminero al contrabajo y David Chupete y Pedro Estevan en la percusión.

Rocío Márquez considera que, "al tratarse de un formato reducido, se convierte en una versión libre, más flexible, en la que cabe la interpretación". Ahí es donde el proyecto de Solinís "engarzaría con el flamenco y con mi lenguaje", indica la cantaora, siempre abierta a participar en todo lo que no huela a convencional: "Me interesa investigar propuestas que me saquen de mi zona de confort (que sería, digámoslo así, el flamenco clásico). Lo que me motiva de este tipo de proyectos es el aprendizaje que de ellos extraigo", reflexiona.

La idea de "hacer un homenaje personal a Falla" rondaba desde hace años la cabeza de Enrike Solinís, quien vio la manera de rendírselo por medio de la música popular española en la que Falla reconocía haberse basado para su pieza. En El amor brujo 1715, como se denomina el proyecto, el hilo conduce hasta las melodías y danzas del Barroco que el bilbaíno lleva mucho tiempo investigando, particularmente en el catálogo para guitarra.

Márquez recuerda que escuchó por primera vez a Solinís en un concierto en los Alcázares de Sevilla. Le pareció "un virtuoso y un loco", razón por la que cuando él le propuso este trabajo se apresuró a decirle que sí. La colaboración entre un vizcaíno y una onubense les ha resultado satisfactoria a ambos. "A nosotros nos gusta decir que es el vivo reflejo de una posible segunda o tercera parte de Ocho apellidos vascos", bromea ella.

Los dos coinciden igualmente en valorar la libertad que brinda a los músicos el repertorio barroco. "Sabemos que en la música 'antigua' el intérprete era parte más activa en el proceso creador-interpretativo -dice Solinís-. Este concepto que da tanta preponderancia al intérprete es una de las características que harán cada actuación única y contemporánea siempre".

A Márquez le atraen los timbres y sonoridades que son nuevos para ella. Le gusta "la flexibilidad" del Euskal Barrokensemble, "su apertura en el acercamiento a las partituras". "Así siempre encontramos un punto de encuentro, un lugar común -indica-. Por encima del estilo de música, es el carácter de los intérpretes lo que hace que el trabajo con ellos sea tan especial", como lo fue el que llevó a cabo con la pianista Rosa Torres-Pardo en el espectáculo Desconcierto hace un par de años.

Falla escribió para Pastora Imperio aquella "obra rara, nueva, que desconocemos el efecto que pueda producir en el público, pero que hemos sentido", según declaró el día del estreno. Rocío Márquez se siente cercana al tipo de voz y los "acercamientos" tanto de Pastora Imperio como de La Argentinita, por su "estética de la elegancia y la voz pequeña", explica.

Sin embargo, se han impuesto otras interpretaciones contemporáneas en las que mandan "la mujer fatal y el dramatismo" y, en consecuencia, la cantaora andaluza tiene más presentes las versiones de Rocío Jurado, Lole y Manuel, Esperanza Fernández y Carmen Linares. Mañana será el momento de juzgar la lectura personal que hace Rocío Márquez de El amor brujo de Enrike Solinís.


elmundo.es



 
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j.luis [ Viernes, 13 Noviembre 2015, 09:40 ]
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Mensaje Re: Manuel De Falla 
 
Un Falla infantil e inédito, un siglo después

La Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acoge la presentación 'en sociedad' de 'Canción de niñas', una pieza de 1908 que ahora aparece en disco dentro de la integral de la obra para canto y piano del compositor.



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Manuel de Falla (1876-1946), por Zuloaga.

Al poco de mudarse a París, en 1907, Manuel de Falla (Cádiz, 1876 - Alta Gracia, 1946)recibió un curioso encargo. Seguramente, de quien había sido su primera profesora de música durante su infancia, Eloísa Galluzzo. Se trataba de una pieza de música para una función escolar con motivo de la celebración del cumpleaños de la madre superiora del Colegio de niñas de la Congregación de las Hermanas Carmelitas de la Caridad, en Cádiz. Aquella pieza, terminada en marzo de 1908, sonó durante aquella celebración escolar y ha permanecida oculta durante más de un siglo.

No se sabe quién ni cómo interpretó aquella pieza lo que, a todos los efectos, confiere a Canción de niñas (Con afectos de júbilo y gozo) su carácter inédito. Este martes, el salón de actos de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando acogió la presentación 'en sociedad' de esta composición, a cargo de la soprano Lucía Castelló y el pianista Alejandro Zabala.

Ambos son los responsables de la grabación de la integral de la obra para canto y piano de Falla, en la que se incluye 'Canción de niñas', así como 'Seguidillas murcianas' (de 1914, inédita hasta 1996) y otras composiciones que realizó cuando regresó a España con motivo del estallido de la Primera Guerra Mundial. Es el caso de 'Oración de las madres que tienen a sus hijos en brazos' (1914), un alegato antibelicista en boca de las mujeres que no quieren que sus niños se conviertan en soldados, y 'El pan de Ronda, que sabe a verdad' (1915).

El disco, grabado en la sala de conciertos Liszt-zentrum de Raiding (Austria), aparece publicado en el sello ClasicaEs, que dirige Castelló desde 2015.

La presentación contó con la participación de Antonio Gallego, musicólogo y miembro de la Academia de San Fernando, y Elena García de Paredes, gerente de la Fundación Archivo Manuel de Falla, impulsada por el Ayuntamiento de Granada.
Para Gallego, el álbum propone un recorrido a través de las diferentes épocas del compositor gaditano, desde el influjo de Debussy hasta su estancia en Granada y su proceso de investigación en las tradiciones musicales del flamenco y el folclore español. Así, "en los años 20, Falla, ya en Granada, alcanza un extraordinario grado de libertad estilística. En 'Soneto a Córdoba' (1927), escrita en homenaje a Góngora con motivo de la conmemoración del tricentenario de su muerte, el compositor reelabora la retórica inherente a la visión ornada y emotiva del espacio poético gongorino mediante una multipolaridad compositiva, que remite a una aleación de elementos neobarrocos y de aspectos que podemos asimilar a procedimientos neocubistas".


elmundo.es



 
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j.luis [ Jueves, 20 Diciembre 2018, 18:57 ]
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