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Diego De Alvear Y Ponce De León (1749-1830)
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Mensaje Diego De Alvear Y Ponce De León (1749-1830) 
 
Continuando con la serie de grandes biografías de ilustres españoles… Este 159º trabajo recopilatorio, está dedicado a Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830). Marino y geógrafo español, nacido en Montilla (Córdoba) en 1749 y muerto en Madrid en 1830.

Hijo de Santiago Alvear y de Escolástica Ponce de León, ésta hija del corregidor de Montilla Luis Ponce de León. Estudión en Montilla y Granada con los jesuítas, pero cuando éstos fueron suprimidos en 1767 tuvo que volver con sus padres.

Ingresó en la marina en 1770 y estudió matemáticas con Vicente Tofiño en la Academia de Marina de Cádiz. Estuvo destinado en Filipinas con José de Mazarredo en el período comprendido entre 1771 y 1773; desde este último año hasta 1774 fue comisionado junto con Mazarredo para formar parte en la expedición científica de la fragata Rosalía, cuya misión era reunir observaciones sobre la longitud y hacer un mapa de Trinidad. El 3 agosto 1774 salió para Montevideo, adonde llegó el 10 noviembre. Fue nombrado alférez de navío en enero de 1775. Tomó parte en la guerra contra Portugal por la posesión de las colonias del Sacramento y Río Grande de San Pedro, contribuyendo a la conquista de la isla de Santa Catalina en 1777. Ascendido a teniente de fragata en julio de 1777, se movilizó de nuevo en la guerra contra Inglaterra, la denominada guerra de los cuatro años, regresando a Buenos Aires en 1781. Ya en 1778 fue nombrado para la Comisión de Demarcación de Límites de los territorios con los portugueses en la zona de La Plata (Misiones, Paraguay, Iguazú, etc.), aunque no pudo incorporarse hasta 1783. De vuelta a España, fue apresado en el Cabo San Vicente por los ingleses, el 5 de octubre de 1804, que mataron a su mujer y siete de sus hijos. Llevado prisionero a Londres, se casó con una dama inglesa, de la que tuvo diez hijos. De regresó a España, fue nombrado comisario provincial de Artillería y comandante del cuerpo de brigadas de Cádiz el 16 de agosto de 1807. En julio 1808 contribuyó a la rendición de la escuadra francesa del almirante Rossilly. Como vocal de la Junta de gobierno y defensa de la Isla de León el 2 de enero de 1810, y gobernador de la misma, tuvo a su cargo la instalación de las Cortes. Fue destituído el 23 marzo de 1811. García Quintana en 1811 le clasifica entre las autoridades odiadas, débiles o indolentes, a causa de su gobierno en la Isla de León. Nombrado brigadier en 1812. El 15 julio 1814 marchó a Inglaterra con licencia de un año, prosiguiendo luego su viaje por París, Toulouse, Montpellier, Perpiñán, Barcelona, Valencia y Granada, llegando a Cádiz el 19 mayo de 1817. Fue condecorado con la Gran cruz de San Hermenegildo en 1817. Partidario del sistema bicameral al llegar el Trienio, ocupó el puesto de comandante de la Milicia Nacional de Montilla en agosto de 1822. Dos años más tarde se retiró a Montilla. Fue impurificado en primera y segunda instancia el 4 de noviembre de 1825 y el 9 de enero de 1827, y dado de baja en la Armada. Repuesto el 16 de junio de 1829, fue llamado a Madrid donde dirigió al rey una Exposición el 14 de enero de 1830. Muriendo al día siguiente.

Obra

El aspecto más valioso de la obra de Alvear es su descripción de la metodología en cartografía práctica, tal como la registró en su Diario. Pretendía ser ésta una obra en cinco volúmenes, cuyo orden cambió muchas veces Alvear y que, finalmente, no llegó a publicarse en la forma proyectada. Los dos primeros volúmenes debían contener la historia de la expedición y una descripción geográfica general. El volumen tercero contendría las observaciones astronómicas y meteorológicas e incluiría un recuento de los libros, instrumentos y tablas utilizados. El cuarto volumen comprendería una historia natural, "con arreglo al hermoso sistema del más célebre de los naturalistas modernos, Carlos de Lineo". El volumen final sería una descripción de la provincia de Misiones y la obra completa iría acompañada por un atlas de trece mapas descriptivos.

Alvear fue muy explícito acerca de su método de trabajo. Los geógrafos cuidarían de trabajar todos en la misama escala; los diarios auxiliares contarían con indicadores de distancias y rumbos. Las observaciones de la latitud deberían hacerse por las estrellas y no forzosamente por el Sol porque la longitud debería determinarse siempre por la noche, mediante la observación de eclipses lunares o por la ocultación de los satélites de Júpiter. Finalmente, "es indispensable que todas las noches tengan conferencias los Geógrafos, para ver si van acordes los trabajos del Mapa".

Sus escritos científicos comprenden partes de la obra proyectada sobre historia natural, en particular un interesante pasaje de Jacques-Christophe Valmont de Bomare y otros naturalistas franceses, y un informe sobre el pararrayos que muestra su familiaridad con las obras de Benjamin Franklin.

Sus obras contienen numerosas noticias históricas y científicas de interés: Descripción del Virreinato de Buenos Aires y sus intendencias, Diario de la segunda partida de demarcación de límites, etc.

Espero que recopilación de información e imágenes que he preparado de este ilustre marino y científico español os resulten interesantes, el personage lo merece.





Lista completa de trabajos realizados de grandes biografías de ilustres españoles o asimilados




Biografía de Diego de Alvear según la Wikipedia

Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830) nació en Montilla (Córdoba, España) el 13 de noviembre de 1749, fue un importante militar y político español perteneciente a la saga hispano-argentina de los Alvear. Era nieto del fundador de las bodegas “Alvear” de Montilla, padre del político argentino Carlos María de Alvear, abuelo del también político argentino Torcuato de Alvear y bisabuelo de Marcelo Torcuato de Alvear, presidente de Argentina entre 1922 y 1928.

Tomó el nombre de su abuelo, Diego de Alvear y Escalera, fundador en ésta localidad cordobesa de la bodega “Alvear” (1729). Pertenecía, por tanto, a una importante familia dedicada al negocio vitivinícola en la Andalucía del XVIII.[1]


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Diego de Alvear. Fotografía extraída del libro "Historia Argentina".



Estudios, carrera político-militar en las colonias y primer matrimonio

Cursó sus estudios en centros jesuitas primero de Montilla y luego de Granada, hasta que la expulsión de los jesuitas en 1767 le obliga a volver a Montilla. Tras ingresar en la armada española como guardiamarina (1770), logra alcanzar el grado de brigadier (1771), llega a Rio de la Plata en 1774 y toma parte en la llamada “Guerra de Sacramento” o “Expedición de Ceballos” (1776-1777) [2]. Su nombre se debe a que se trató de un conflicto colonial entre España y Portugal por el control de la colonia del Sacramento[3] (en el territorio del actual Uruguay), en el que las fuerzas españolas fueron dirigidas por Pedro de Cevallos[4]. Tras una resolución favorable a los intereses españoles, Carlos III creó el virreinato del Río de la Plata y nombró virrey al victorioso general, Pedro de Cevallos.

Fue en este nuevo virreinato el que Diego de Alvear y Ponce de León vivió durante casi treinta años. Allí continuó su ascendiente carrera militar llegando a general y contrajo matrimonio (1781) con la joven porteña María Balbastro, con la que tuvo nueve hijos.[5]


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El Virreinato del Río de la Plata en 1783.

Entre las labores desarrolladas en esta etapa de su vida, destaca su participación en la delimitación de la frontera entre los territorios portugueses y españoles. Se trató de una empresa que, como muchas otras emprendidas por el rey español Carlos III, mezclaba los ideales ilustrados con los objetivos políticos. Tras el conflicto colonial, ambas metrópolis decidieron establecer claramente los límites fronterizos entre sus posesiones. Carlos III ordenó que, para realizar esta tarea, debía dividirse la frontera a delimitar en cinco tramos para su estudio. A Diego de Alvear le correspondió una de estas divisiones a estudiar, en concreto la de zona de los ríos Paraná y Paraguay. Allí paso 18 años (1782-1800) levantando planos topográficos, haciendo estudios botánicos y elaborando informes sobre los indios tupís y guaranís.[6]


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Diego de Alvear y Ponce de León. Museo Naval de Madrid



La batalla del Cabo de Santa María


La flotilla de Bustamante es interceptada por 4 fragatas inglesas mandadas por Moore y la Amphion alcanza la santabárbara de la "Mercedes". Recreación de Francis Sartorius.

El siete de agosto de 1804 Diego de Alvear, ya Mayor General, embarcó en Montevideo con destino a España. En dicho puerto cayó enfermo Diego de Ugarte, el segundo comandante de la flota y en el protocolo de la Armada, en casos así quien le sustituye en el puesto es el siguiente en el escalafón. Ese es el motivo por el que Diego Alvear y su hijo Carlos María se trasladaron a la "capitana", la "Medea", fragata en la navegarían hasta aquella aciaga mañana del 5 de octubre de 1804.

En la fragata Nuestra Señora de las Mercedes transportaba con él las riquezas acumuladas tras esos años de servicio en el río de la Plata, así como a su esposa e hijos. La flotilla, que se dirigía a Cádiz, estaba compuesta por cuatro fragatas mandadas por el brigadier José de Bustamante y Guerra.

El cinco de octubre de 1804 tuvo lugar la llamada Batalla del Cabo de Santa María (1804). Cerca de la costa portuguesa del Algarve, los barcos españoles se encontraron con una flotilla de guerra británica que, a pesar de que ambos países estaban en paz por el Tratado de Amiens (1802), amenazaron a los españoles. Sin embargo los acontecimientos se precipitaron, y un cañoneo intimidatorio británico alcanzó la santabárbara de la fragata "Mercedes", que se hundió en el acto, llevándose consigo las riquezas acumuladas por Diego Alvear y las vidas de su esposa e hijos. Tan solo se salvó el primogénito, Carlos María de Alvear, que estaba con él. Dos meses después, en diciembre de 1804, España declaraba la guerra a Gran Bretaña.[7]


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La flotilla de Bustamante es interceptada por 4 fragatas inglesas mandadas por Moore y la Amphion alcanza la santabárbara de la "Mercedes". Cuadro que recrea el ataque inglés a la escuadra española en 1804. 'La explosión de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes durante la batalla del Cabo de Santa María, 5 de octubre de 1804', F. Sartorius, 1807. Óleo sobre lienzo. Firmado y fechado:  Recreación de Francis Sartorius. 1807. 60,3x90,8 cm. / The Richard Green Gallery, London


Segundo matrimonio y vuelta a España

Tras el hundimiento de la “Mercedes”, la flotilla fue capturada y llevada a Inglaterra, donde Diego de Alvear quedó prisionero, aunque con honores y privilegios. Hasta tal punto tuvo eco la trágica pérdida familiar de Diego de Alvear, que el gobierno británico decidió resarcirlo en parte de las pérdidas económicas que había supuesto el hundimiento de la Mercedes.

Fue en este particular cautiverio donde conoció, yendo a misa, a la joven irlandesa Luisa Ward, con quien acabaría contrayendo matrimonio y teniendo siete hijos. En Diciembre de 1805 vuelve a España y en 1806 llega a Madrid. Posteriormente, como hemos dicho, Diego de Alvear contrae matrimonio en segundas nupcias con Luisa Ward el 20 de enero de 1807, celebrándose las nupcias en Montilla (Córdoba, España).


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Imágenes y fotos relacionadas con Diego de Alvear y Ponce de León. Fotos de Montilla


Guerra de Independencia Española y defensa de Cádiz

En Agosto de 1807, Alvear es puesto a cargo de las unidades de artillería que defendían Cádiz, cargo desde el que participará en la defensa de la ciudad frente a las tropas francesas, que habían invadido España en 1808, pasando de aliado a enemigo.

Diego de Alvear organizará la defensa de la ciudad frente a los franceses, siendo uno de sus primeros logros conseguir que la flota francesa de Rosilly, internada en la bahía de Cádiz hasta entonces (no podemos olvidar que mes y medio antes Francia era aliada) se rindiese en Junio de 1808. Otra importante aportación de nuestro personaje fue la reorganización de las milicias de Cádiz, un cuerpo de dos mil voluntarios llamados "Voluntarios distinguidos de Cádiz".

En marzo de 1810, Diego de Alvear será nombrado gobernador politico-militar de la Isla del León (hoy San Fernando) y su notoriedad en la defensa de Cádiz le valdrá la Gran Cruz de San Hermenegildo. El escritor extremeño José de Espronceda dedicará posteriormente un poema a Diego de Alvear: "A Don Diego de Alvear".


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Diego de Alvear (retratado en el lienzo), segundo jefe de la escuadra española, debía viajar en la fragata 'Mercedes' el 5 de octubre de 1804, día del hundimiento del barco. Fue movilizado sorpresivamente como segundo del jefe del convoy naval, y se desplazó a la embarcación Medea. Desde allí presenció, a cambio de librarse de la muerte, cómo saltaba por los aires la 'Mercedes', donde viajaban su esposa y siete de sus hijos. La historia de Alvear conmovió incluso a los ingleses que habían enviado al fondo del mar al barco español y que le indemnizarían por tanta pérdida. 'Diego de Alvear y Ponce de León'. Finales del siglo XVIII. Copia de Candelaria de Alvear. Óleo sobre lienzo. Museo Naval, Madrid.


El reinado de Fernando VII: luchas entre liberales y absolutistas

Tras la Guerra de Independencia, Diego de Alvear pedirá licencia para marchar a Inglaterra. Ésta le será concedida, de modo que vive en Gran Bretaña entre 1814 y 1817. Quizás estos años en territorio británico tengan que ver con ciertas simpatías liberales de Diego de Alvear. No podemos olvidar sus estrecha relación la defensa de Cádiz, ciudad en la que se proclamaba la constitución española de 1812. Fernando VII no dudó en imponer la autoridad absolutista y en perseguir a los liberales.

A su vuelta en 1817, se recluye en Montilla y en el negocio vitivinícola familiar, aunque los acontecimientos políticos del país le llevarán a participar activamente. En 1820 se instaura en España el Trienio Liberal y en 1821 una serie de fuerzas militares acantonadas en Córdoba tratarán de reimplantar el absolutismo. Diego de Alvear se opondrá a ello organizando una milicia de voluntarios en Montilla que resistirá frente a los sublevados hasta la llegada de refuerzos que acabarán con el movimiento rebelde. Como reconocimiento, será nombrado en 1822 Comandante de la Milicia Nacional de Montilla y en 1823 volverá a Cádiz.

Sin embargo, la reinstauración del absolutismo en 1823 suponen para Diego de Alvear la vuelta a Montilla, el ser varias veces detenido y vuelto a poner en libertad y un fuerte quebranto económico[8]. Igualmente se le retiran y devuelven sus títulos y honores en varias ocasiones, a capricho del monarca, hasta que en 1829 recupera todos sus títulos y honores. Morirá en Madrid, el 15 de enero de 1830.


Un hombre de amplia cultura

Se trataba de un hombre que hablaba múltiples idiomas: latín, inglés, francés, español, italiano, portugues e incluso tupí y guaraní , habiendo aprendido estas dos últimas lenguas durante su labor geográfica en el sector occidental del Gran Chaco. Tenía además amplios conocimientos astronómicos y matemáticos ligados a su actividad militar tanto en la armada como en la artillería y a la labor que desempeñó al delimitar la frontera entre las posesiones coloniales españolas y portuguesas en la zona del Río de la Plata. Entre sus obras escritas, cabe mencionar “Descripción de Buenos Aires” y “Demarcación de los territorios de España y Portugal”
Actualidad: el expolio de la fragata "Mercedes"

Los restos de la fragata "Mercedes", en cuyo hundimiento pereció la primera esposa de Diego de Alvear y ocho de los nueve hijos de este primer matrimonio, han sido recientemente encontrados y expoliados por la empresa británica cazatesoros Odyssey Marine Exploration entre marzo y mayo de 2007. Esta empresa, que ha usado Gibraltar como base, ha extraído enormes cantidades de monedas de plata y oro (200.000), así como cañones, lingotes de cobre, etc. La mayor parte de estas riquezas fueron fletadas en avión con destino a EEUU desde el aeropuerto gibraltareño.[9] El gobierno español ha llevado a la empresa ante los tribunales por este asunto.

Tras cinco años, la justicia estadounidense decidió obligar a la empresa Odyssey Marine Exploration la devolución del tesoro al Gobierno español,[10] pero esto sólo derivó en un nuevo debate sobre el reparto del mismo [11].


Más info en la Wokipedia

Ver la historia de D. Diego de Alvear y Ponce de León



Odyssey: la victoria de los españoles


Una victoria moral es lo que sentimos una "gran parte" de los descendientes directos del Almirante Diego de Alvear al conocer la sentencia del juez Mark Pizzo en relación con el caso 'Nuestra Señora de Las Mercedes'. Así he llamado siempre a este caso para evitar, precisamente, darle publicidad a esta empresa cazatesoros que se lucra económicamente a partir del expolio de restos arqueológicos subacuáticos que forman parte de la memoria de España y de los españoles. Horas después de conocerse esta noticia las acciones de esta compañía, que cotiza en el Nasdaq neoyorquino, se desplomaban hasta un 60 % ante la cara de espanto de sus responsables. La empresa norteamericana, que dirige Greg Stemm, ha visto cómo dos de sus tres argumentos han sido no sólo cuestionados por el juez sino que los ha rebatido uno por uno.

Me refiero a ese truco de despistar sobre la identificación del pecio, se trata de la fragata española 'Nuestra Señora de Las Mercedes', así como cuestionar la propiedad de su carga. Dicho buque navegaba bajo bandera nacional y lo hacía custodiando no sólo a la tripulación y los españoles sino que custodiaba parte de esa carga (un tercio) que pertenecía a la Corona española. El resto pertenecía a particulares. Mark Pizzo, así se llama este juez, ha dictaminado esta primera sentencia con una claridad y contundencia que deja poco margen para un vuelco en la decisión final.

La empresa cazatesoros ya ha manifestado que recurrirá y que la noticia le ha causado una gran sorpresa, mostrándose esperanzados que los tribunales norteamericanos acaben dándoles la razón. Ahora tan sólo les queda continuar con su tercera y única estrategia: La de aunar las voluntades de los descendientes y animarles a que se unan a ellos en su recurso.

A los descendientes directos de aquellos que murieron en esta tragedia transmitirles que el gobierno español abrió la posibilidad (1824) de reclamar ante los tribunales y que indemnizó antes de 1870 a todas las víctimas que pudieran probar que sus propiedades estaban a bordo del buque 'Nuestra Señora de Las Mercedes', según instrucción que regulaba las caducidades de las reclamaciones de aquellas víctimas que debían ser indemnizadas por el apresamiento de buques de la Real Armada a manos de Inglaterra.

Por último, no quería dejar la oportunidad de felicitar al Gobierno español (al equipo de la dirección general de Patrimonio) que durante muchos meses ha trabajado duro, y muy eficazmente, en la defensa de los intereses españoles ante este expolio. Mis felicitaciones más sinceros a James Goold, abogado norteamericano, que a su vez ha efectuado un gran trabajo y con el que la Armada (en la persona del Almirante director del Museo Naval, Gonzalo Rodríguez González - Aller) ha colaborado estrecha y fructíferamente. Vayan mis agradecimientos, de manera pública y sincera, a las numerosas personas que han apoyado nuestra causa - que es la de todos los españoles - desde las redes sociales (Facebook, Twitter, mi blog, etcétera) y por último, mi más sincera felicitación a este Diario de Cádiz (decano español de la prensa regional) que siempre nos ha acogido y apoyado en difundir nuestras opiniones. Muchas gracias.

Confío en que esta sentencia sirva de ejemplo para esas empresas cazatesoros que obtienen beneficio económico a costa de expoliar yacimientos arqueológicos subacuáticos. Ojalá les ayude a reflexionar y a colaborar en el cumplimiento del Convenio sobre la Protección del Patrimonio Subacuático (CPPS) promovido por la UNESCO pero a instancias y liderazgo del gobierno español.

Sin duda, esta sentencia en relación con el caso 'Nuestra Señora de Las Mercedes' es una victoria moral no sólo para España sino para los españoles y de la que se beneficiará la humanidad entera.

diariodecadiz.es / Publicado el 06/06/2009 por José María Moncasi De Alvear



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Una bodega histórica que ha conseguido implantar la experiencia de una tierra y una familia. Más info



Un gran día para los descendientes del almirante Diego de Alvear

    
Los descendientes del almirante Diego de Alvear celebran hoy "un gran día" después de que un juez estadounidense dictaminara que el tesoro rescatado por la empresa Odyssey del fondo del Atlántico debe ser devuelto a España.

"Odyssey ha ultrajado, robado y profanado la tumba de nuestros antepasados sin tener en cuenta que esos yacimientos arqueológicos subacuáticos representan la historia de personas que contribuyeron a la historia de España", ha afirmado hoy a Efe José María Moncasi de Alvear.

Moncasi de Alvear representa a "un gran número" de los 1.500 descendientes del almirante Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830), militar y político español que perdió a su esposa, a siete de sus ocho hijos y toda su fortuna en el ataque de la flota inglesa a la nave "Nuestra Señora de las Mercedes" el 4 de octubre en 1804.

De los restos de esta nave Odyssey extrajo un tesoro valorado en 500 millones de dólares, según ha defendido el Gobierno español en el tribunal de Tampa (Florida) encargado de pronunciarse sobre la propiedad del hallazgo submarino.

José María Moncasi de Alvear recuerda hoy que en 1802 su antepasado emprendió desde América viaje de regreso a su país, "tras haber servido fielmente a la Corona y España" como segundo comisario de la Demarcación de Límites entre España y Portugal, dentro de una flota de navíos que había zarpado de Buenos Aires.

Entre ellos se encontraba la "Mercedes", en la que viajaba junto a su familia Diego de Alvear, hasta que tuvo que trasladarse, acompañado de su primogénito, a la "Medea" para capitanear la flota en sustitución de Tomás Ugarte, quien había caído enfermo.

Cuando las naves españolas se acercaban a las costas de Cádiz, fueron interceptadas por una flota británica. "Francia e Inglaterra estaban en guerra y Jorge III sospechaba que Napoleón financiaba las campañas militares con oro y plata procedentes de América", explica José María Moncasi de Alvear.

Los británicos trataron de confiscar el cargamento de la flota y la negativa de los españoles provocó una batalla. Un cañonazo alcanzó la santabárbara (paraje destinado en las embarcaciones para custodiar la pólvora) de la "Mercedes".

Desde la "Medea", el almirante Diego de Alvear vio saltar por los aires la fragata en la que viajaban sus familiares y su fortuna.

Un gran número de sus descendientes directos se felicitan hoy por la sentencia de la justicia norteamericana y agradecen al Gobierno español "sus esfuerzos en la defensa del ingente patrimonio subacuático español".

José María Moncasi de Alvear asegura que, desde el momento en que decidió "apropiarse de este yacimiento arqueológico", Odyssey "despreció parte de la historia de España, al obviar uno de los elementos principales de la arqueología: investigar, estudiar, custodiar y conservar ese patrimonio histórico que descansa en el fondo de los mares del mundo".

"Un gran número de descendientes del almirante Diego de Alvear (somos más de mil quinientos) pretendemos únicamente que se reconozca el legado de nuestro antepasado y su contribución a la historia de España", añade.

EFE



José M. Moncasi de Alvear: "A los piratas del siglo XXI solo les interesa el brillo del metal"


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José María Moncasi de Alvear

--Usted es familia directa del almirante don Diego de Alvear.
--Sí, don Diego nació en 1749 y somos familia de él por parte de mi madre, Mariana.

--Qué transportaba ese barco hundido a cañonazos.
--Lo hundió la flota inglesa frente a las costas de Cádiz el 4 de octubre de 1804. Regresaba de Buenos Aires y Montevideo con una flota de cinco barcos, cargado de 600.000 monedas de oro y plata. Un quinto de esa carga pertenecía a la corona española y el resto a particulares.

--¿Qué encontró la empresa Odyssey?
--Encontró el barco, con el cargamento, y despreciaron el resto del yacimiento subacuático. A estos piratas del siglo XXI lo único que les interesa es el brillo de las monedas.

--Ahora un juez ha dictaminado que...
--Que los restos encontrados deben devolverse a España, su legítima propietaria. Lo que va a hacer Odyssey es recurrir esta sentencia, queriendo contar con el apoyo de sus descendientes, que somos nosotros más otros 249, que iban en el barco.

--Pero el Gobierno español ya abrió la posibilidad en 1824 de reclamar a todas las víctimas.
--Eso es; y no solo de ese caso concreto, sino de todas los sucesos acaecidos en las guerras libradas entre Inglaterra y España, por el apresamiento de buques.

--¿Y ustedes?
--No reclamamos porque el rey Jorge III indemnizó a don Diego de Alvear con la mitad de la fortuna que iba en el barco. Por un acto de fe. Porque quedó conmocionado por la tragedia sufrida por el almirante español. Y don Diego sugirió que se indemnizase con la misma cantidad al resto de la tripulación, gesto que no fue aceptado por la Corona.

--¿Por qué han seguido entonces este proceso con tanto interés?
--Porque creemos que es una oportunidad para que se reconozca la contribución de don Diego de Alvear a la historia de España. Y queremos agradecer los apoyos recibidos a través de las redes sociales, como blogs y Facebook.

--¿Quién era este caballero?
--Era un andaluz marino, geógrafo, que ejerció como segundo comisario de la demarcación de límites entre España y Portugal, que escribió un tratado sobre flora y fauna en Uruguay y límites, y que hablaba ocho idiomas. A su vuelta a España defendió la isla de León, actual San Fernando en Cádiz, ante las tropas de Napoleón.

--Algunos de sus herederos han sido personalidades.
--Sí, su hijo Carlos fue un prócer y su bisnieto Marcelo Torcuato, presidente de la República Argentina, en 1925.

elpais.com / Por Joaquín Carbonell Joaquín Carbonell 09/06/2009



Cádiz acogerá en septiembre un acto en memoria de Diego de Alvear


Los descendientes del marino, gobernador político militar en la ciudad en 1812, agradecerán la recuperación del tesoro del Odyssey con un acto en el Museo Naval y otro en la capital gaditana


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José María Moncasi de Alvear, fotografiado en Zaragoza.

La recuperación por parte del Estado español del tesoro de Nuestra Señora de las Mercedes llevará a los descendientes del marino Diego de Alvear a celebrar varios actos para conmemorar el rescate de las monedas y recordar aquel hecho histórico. Uno de esos actos se celebrará en septiembre en Cádiz, en el marco de la celebración del Bicentenario de la Constitución, pues Diego de Alvear era gobernador político militar de Cádiz en 1812. José María Moncasi de Alvear, descendiente directo del marino, confirmó ayer la celebración de este acto en unas declaraciones a la agencia Efe.

Entre españoles y argentinos, hay unos 1.500 descendientes de Alvear, quienes están preparando una ceremonia especial en el Museo Naval para agradecer al Estado español la labor "ingente, preciosa, con esfuerzo, con ahínco" para que haya podido ser posible esta repatriación y el proceso tan largo de litigio, dijo José María Moncasi.

Además de otro acto en septiembre en Cádiz con motivo del Bicentenario de las primeras Cortes constituyentes porque Diego de Alvear, después de la defensa, en 1808, de las Isla de León ante las tropas napoleónicas, en 1812 era gobernador político militar de la ciudad.

Moncasi de Alvear señaló también ayer que le gustaría que parte del tesoro recuperado por Odyssey pudiera exhibirse en Montilla (Córdoba), localidad natal de Diego de Alvear.

Tras mostrar su satisfacción por que vuelvan a España las monedas de oro y plata, el descendiente del general de la Armada Diego de Alvear y Ponce de León pidió que, además de que el tesoro se reparta entre el Museo Naval de Madrid y el Arqueológico de Cartagena, vayan algunas monedas a Montilla, porque es el origen de su antepasado.

Una exhibición que también contribuiría al turismo y a que se conociese la historia alrededor de este personaje, que no sólo era marino, biólogo y matemático y hablaba ocho idiomas, sino segundo comisario de la Demarcación de límites entre España y Portugal, estuvo dieciocho años en la selva amazónica y escribió un tratado sobre sus descubrimientos en la misión.

Aunque a Moncasi de Alvear no le importaría también quedarse con algún recuerdo, afirmó que lo más importante para la familia es que la figura del general de la Armada Diego de Alvear sea reconocida y que ocupe su lugar en la historia.

El 4 de octubre de 1804, Diego de Alvear viajaba como segundo comandante en La Medea, capitana de la flota, desde donde contempló cómo la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, con su mujer y siete de sus ocho hijos a bordo, explosionó y se hundió frente a las costas del Algarve (Portugal) tras recibir un cañonazo de un buque de guerra inglés.

La fragata, que viajaba hacia Cádiz, llevaba en su interior más de 500.000 monedas de oro y plata, acuñadas en las minas de Potosí (Perú).

Sobre la repatriación de este tesoro, dijo que se tendrá que evaluar si se corresponde con el manifiesto de carga del buque y cotejarlo con lo que presentó Odyssey, para comprobar que no se ha quedado con alguna parte.

La llegada del tesoro está prevista para el próximo sábado, y tras una ceremonia de presentación pública que está preparando la Armada y el Ministerio de Cultura, las 600 barricas con las monedas de oro y plata pasarán por una fase "larga y lenta" de restauración.

En mayo de 2007, Odyssey expolió los restos arqueológicos de la fragata y se los llevó a través de Gibraltar a EE.UU., ya que la empresa creía que todo iba a ser más fácil y que los jueces se pronunciarían a favor de la compañía, cosa que no ha ocurrido.

diariodecadiz.es / 23.02.2012



HÉROE DE LA CONSTITUCIÓN DE CÁDIZ

Diego de Alvear, el paladín de La Pepa


El capitán de navío organizó la defensa de los diputados de las Cortes de Cádiz y alcanzó más fama allí que Pizarro en las Indias. Esta es la epopeya de un gran superviviente


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Por la memoria de don Diego. Familiares del brigadier De Alvear se reúnen en Cádiz para reivindicar su figura histórica

La historia de España está forjada de paladines, héroes, defensores denodanos de los derechos humanos, que han hecho grande nuestra nación, patria y libertad. Uno de nuestros grandes héroes, al que hay que reivindicar siempre -y más con motivo del Bicentenario de La Constitución de Cádiz de 1812, La Pepa, al ser aprobada el día de San José de hoy hace dos siglos justamente-, es el ilustrado cordobés don Diego Alvear y Ponce de León. (Montilla, 13 de febrero de 1749-Madrid, 15 de enero de 1830).

Diego de Alvear ingresó como guardamarina en 1770 en la escuela de la flota de Cádiz, donde impartía enseñanza Jorge Juan. Participó en la expedición de Filipinas (1772), comandada por Mazarredo, para determinar la longitud por distancias lunares. Sirvió en la Colonia de Sacramento hasta 1804, alcanzando el cargo de mayor general de la Armada.

El 5 de octubre de 1804, la fragata «Nuestra Señora de las Mercedes» y otros tres navíos españoles veían a lo lejos las costas peninsulares. Regresaban, cansadas, agotadas, tras diversas misiones en tierras americanas. Ese día, los españoles son interceptados frente al cabo gaditano de Santa María por cuatro naves de guerra inglesas. Se trata de una afrenta absolutamente injustificada porque se produce en tiempos de paz; sería el origen de la declaración de guerra al Reino Unido y el antecedente inmediato de la batalla de Trafalgar.
Ataque inglés a traición

Diego de Alvear sube desde La Mercedes a uno de los barcos británico, en son de paz, para intentar dialogar con sus captores -como hombre ilustrado hablaba ocho idiomas-, junto a su hijo mayor. En ese momento, las tropas ingleses atacan a traición y disparan a discreción contra la fragata española, que salta por los aires, al ser alcanzada por el fuego enemigo en su santabárbara; mueren 249 de sus tripulantes, ora abrasados por las llamas ora ahogados en el océano.

Entre esos 249 pasajeros se encuentra la mujer de Diego de Alvear, sus otros siete hijos, un sobrino, cinco esclavos, que perecen todos ellos por ese ataque a traición junto al resto de personas. Dos meses después, en diciembre de 1804, España declarará la guerra a Inglaterra.

Diego de Alvear, al que los cañonazos ingleses le arrebataron todos sus bienes, es hecho prisionero y llevado por sus captores a Inglaterra, donde permanecerá custodiado junto a su hijo mayor hasta diciembre de 1805, tratado de modo caballeroso. A don Diego se le indemniza por las pérdidas materiales de todos sus bienes bombardeados. En tierras británicas, Diego de Alvear se casará en segundas nupcias con una noble dama británica, Luisa Ward, con quien tendría otros ocho hijos más.
En la batalla de la Poza de Santa Isabel, Alvear derrota por primera vez a las tropas francesas

Al regresar a España, el militar es destinado al arsenal de La Carraca (isla de León) -actual San Fernando- en 1807. Luchará contra los franceses en la Guerra de la Independencia. La isla de León es el último bastión donde se puede respirar aún libertad, y allí han de reunir las Cortes que proclamarán nuestra primera Carta Magna. El 14 de junio de 1808, Diego de Alvear mandaba la artillería de plaza de Cádiz, y será uno de los principales protagonistas de la batalla de la Poza de Santa Isabel, la primera derrota de las tropas francesas en la guerra.

Como comandante principal del Real Cuerpo de Artillería y capitán de navío, Alvear apresará a la escuadra francesa del almirante Rosily, mediante la sutileza de un ataque de pequeñas embarcaciones. Liquidaría de ese modo cualquier peligro de que se bombardeara y rindieran Cádiz y la Isla de León.

Ante la acometida francesa, las autoridades se retiran a la Isla de León, donde se convocan Cortes Generales Extraordinarias. El mariscal bonapartiano Soult llega a las puertas de la villa el 10 de julio de 1810. El 28 de septiembre se celebra la primera sesión de las Cortes Generales Extraordinarias para hacer brotar el primer texto fundamental de nuestra historia contemporánea.
El «Pizarro» de las Isla de León

Con sus tropas, ayudado de milicianos y voluntarios, Diego de Alvear fortifica las baterías y organiza toda la artillería posible en el Puente de Suazo, quedando la guarda del puesto bajo su mando, y aquella confiada a los artilleros de Marina, que tenían su cuartel en el cercano castillo de San Romualdo. Conseguirá frenar a las tropas napoleónicas hasta agosto de 1812. Palmo a palmo, cuerpo a cuerpo, metro a metro, don Diego de Alvear defenderá con su alma las Cortes de Cádiz...

Nombrado por el duque de Alburquerque gobernador político-militar de la Isla de León, Diego de Alvear creó la «guardia salinera»: las salinas y las marismas aliadas en la defensa gaditana; los franceses atacados por el fango que provocaban los esteros. Diego de Alvear abrigó a los diputados de las Cortes, a la Regencia, organizó el condumio de la zona sitiada...

Tuvo, pues, el mando del Cuerpo de Voluntarios, Distinguidos de la Isla de León, del Regimiento de Milicias Honradas y capitán referido de la compañía de salineros, de cazadores y de escopeteros. El general Castaños [como recoge el Diccionario de la Guerra de la Independencia -coordinado por Emilio de Diego y José Sánchez-Arcilla parla Fundación Dos de Mayo, Nación y Libertad, que preside Fernando García de Cortázar], entonces uno de los regentes, solía decirle de modo amistoso:

-Alvear, tiene Usted más fama aquí que Pizarro en las Indias.

ABC.es



Integrantes de la familia Alvear visitan Montilla buscando “los orígenes de Diego de Alvear”


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Siguiendo las huellas históricas de Diego de Alvear y Ponce de León y 200 años después de que el militar montillano dirigiera la defensa de Cádiz ante la invasión napoleónica, una delegación de la rama argentina de los Alvear está realizando una visita a Montilla, como epílogo del encuentro familiar mantenido durante el pasado fin de semana entre San Fernando y la capital gaditana.

Descendientes directos de Carlos de Alvear -el único hijo de Diego de Alvear que sobrevivió, junto a su padre, al ataque británico de 1804 que desencadenó la batalla de Trafalgar-, durante su estancia en Montilla han tenido la oportunidad de tener en sus manos libros y documentos de la biblioteca personal de Diego de Alvear y otros miembros de la familia que hoy se encuentran depositados en la Biblioteca Manuel Ruiz Luque, ubicada en la Casa de las Aguas.

Fue sólo la primera parada de una visita que ha continuado por la casa solariega que ocupa el actual Colegio La Asunción en la calle Diego de Alvear, la Casa del Inca y diversas instalaciones de las bodegas Alvear. Para el alcalde de Montilla, Federico Cabello de Alba, las actividades que viene promoviendo la familia Alvear están contribuyendo a “reivindicar y redescubrir, no sólo en España sino casi a nivel mundial, la importante figura de Diego de Alvear en la historia de este país”.


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En representación de la familia Alvear, Ramón de Santa Marina,  comentó que “venir a Montilla es viajar al origen de nuestra familia y por eso estamos encantados con este viaje”. El descendiente directo del que fuera presidente argentino Marcelo Torcuato de Alvear en los años 20 del pasado siglo, habló del tesoro del Odyssey. “Para nuestra familia ha sido interesante que el tesoro del navío Nuestra Señora de las Mercedes se encuentre en España y en manos de las autoridades”, explicó el argentino. “Ojalá pueda venir una parte de todas monedas de oro y plata a Montilla”, agregó.

Hace unos días, en Cádiz un representante de la familia Alvear anunció que este encuentro mantenido en torno a los actos conmemorativos de 1812 tendrá continuidad en el tiempo y que es intención de la familia visitar aquellos lugares por donde pasó el militar Diego de Alvear, comenzando el año que viene por Montilla.

montilla.es / 24 de Septiembre, 2012



Pues esto es todo amigos, espero que este trabajo dedicado a Diego de Alvear y Ponce de León (1749-1830). Marino y geógrafo español, nacido en Montilla (Córdoba) en 1749 y muerto en Madrid en 1830..


Fuentes y agradecimientos a: es.wikipedia.org, commons.wikimedia.org, mcnbiografias.com, montilla.es, elpais.com y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Diego De Alvear Y Ponce De León (1749-1830) 
 
La odisea de la ‘Mercedes’ toca a su fin


Una gran exposición que el recrea en los museos Arqueológico Nacional y Naval de Madrid el contexto histórico del naufragio y el litigio contra la empresa Odyssey



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Unas 30.000 monedas de plata restauradas, además de algunas de oro, han sido expuestas en la muestra y multiplicadas mediante un juego de espejos. Estas son solo una parte de las 600.000 que rescató de la fragata 'Mercedes' la empresa de arqueología submarina Odyssey. Museo Arqueológico Nacional, Madrid. / Luis Sevillano

En los mares, hace dos siglos, los individuos labraban fracasos y glorias y los estados componían un nuevo orden mundial. A España le iba mal. Con un imperio deshilachándose, unos vecinos agigantados (Napoleón y el rey Jorge III), una fuerza naval menguante, una economía en crisis y, para apuntillarla, una epidemia de fiebre amarilla castigando a la población. No todo era malo: Goya se crecía mientras encogía el poder de sus modelos más recurrentes (Carlos IV y demás familia real) y Benito Pérez Galdós convirtió el declive –a partir del impagable símbolo de la batalla de Trafalgar– en una obra maestra, los Episodios Nacionales.



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La exposición 'El última viaje de la fragata Mercedes' exhibe el patrimonio recuperado de este buque de la Armada naufragado en 1804. La muestra llega tras el litigio ganado a la empresa de 'cazatesoros' Odyssey y pone en contexto histórico la época y las circunstancias del hundimiento. En la imagen, reproducción de la fragata realizada con los métodos de construcción del siglo XVIII, en el Museo Arqueológico Nacional. / Luis Sevillano

Y ahí, en ese primer tomo de Galdós, se cuenta la voladura durante un ataque inglés de la Mercedes, uno de tantos barcos españoles hundidos por los mares del mundo del que nadie se acordaba hasta que una empresa de cazatesoros llamada Odyssey extrajo cerca de 600.000 monedas de plata (y unas pocas de oro) que se habían hundido en el naufragio, ocurrido en 1804 frente a las costas del Algarve. Un tesoro. Como en los cuentos de piratas. Con buenos y malos. Un asunto de Estado en el que, por una vez, PSOE y PP compartieron la misma línea de actuación cuando se relevaron en el Gobierno. El último viaje de la fragata Mercedes, la doble exposición que mañana inauguran en Madrid los Príncipes de Asturias, es resumen y colofón de todas estas historias: la moderna y la contemporánea, la militar y la de la vida cotidiana, la de Europa y la de América, la de científicos que hacían la guerra y marinos que sabían de arte, la de los tiempos en que no todas las tierras tenían su mapa y la de los días en que hay mapas por satélite de cada calle.


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Operarios introducen los contenedores con el tesoro de 'La Mercedes' en la sede de la Secretaría de Estado de Cultura en la plaza del Rey de Madrid e2 24 de febrero de 2012. / CLAUDIO ÁLVAREZ  

Desde el punto de vista judicial el asunto acabó hace dos años con un mazazo rotundo de la Corte Suprema de Estados Unidos: dado que la Mercedes es un buque de guerra en misión de estado, el tesoro es de España. Dos aviones Hércules del Ejército se encargaron de trasladar desde una base militar de Tampa hasta el aeropuerto de Torrejón de Ardoz las monedas que Odyssey había reflotado. Cada ciudad, provincia y autonomía que poseía un vago hilo de conexión con la fragata y su funesto desenlace se ofreció a partir de entonces para albergar aquel gran capital. También por una vez prevaleció el sentido común: la Secretaría de Estado de Cultura decidió alojarlas en el ARQUA, el más joven de los museos estatales, dedicado a la arqueología subacuática, una ciencia a la que pocos echaban cuentas hasta el caso Odyssey. Allí habrá una exposición permanente sobre la fragata hundida a comienzos del siglo XIX y su litigio a comienzos del XXI (que ya se puede visitar).


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Diego de Alvear (retratado en el lienzo), segundo jefe de la escuadra española, debía viajar en la fragata 'Mercedes' el 5 de octubre de 1804, día del hundimiento del barco. Fue movilizado sorpresivamente como segundo del jefe del convoy naval, y se desplazó a la embarcación Medea. Desde allí presenció, a cambio de librarse de la muerte, cómo saltaba por los aires la 'Mercedes', donde viajaban su esposa y siete de sus hijos. La historia de Alvear conmovió incluso a los ingleses que habían enviado al fondo del mar al barco español y que le indemnizarían por tanta pérdida. 'Diego de Alvear y Ponce de León'. Finales del siglo XVIII. Copia de Candelaria de Alvear. Óleo sobre lienzo. Museo Naval, Madrid.


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'El rey Carlos IV', Francisco de Goya y Lucientes, 1789. El monarca reinaba durante el incidente de la fragata 'Mercedes'. Óleo sobre lienzo, 128 x 95,5 cm. Depositado en el Archivo General de Indias, Sevilla.

Desde un punto de vista poético, la historia de la Mercedes se redondea ahora con esta doble muestra que cuenta la pelea con los cazatesoros, sí, pero también la historia de Diego de Alvear, el segundo jefe de la escuadra española que el 5 de octubre de 1804 vio desde la cubierta de su fragata cómo saltaba por los aires la Mercedes, donde viajaban su esposa y siete de sus hijos. La historia de Alvear conmovió incluso a los ingleses que habían enviado al fondo del mar al barco español y que le indemnizarían por tanta pérdida. Alvear volvería a casarse con la irlandesa Lisa Ward, tendría otros diez hijos y vería cómo el único hijo superviviente de su primer matrimonio pelearía por la independencia argentina. Hay numerosos objetos personales de Alvear expuestos: un catalejo, el retrato de su segunda esposa, un sable o un teodolito como los que usó para trazar las fronteras entre España y Portugal en América. En el otoño de 1804 Alvear volvía a España con su numerosa familia en la Mercedes y fue movilizado como segundo de José de Bustamante, el jefe del convoy naval, por una sustitución de última hora. Se cambió de navío junto a su hijo mayor, Carlos. Se libró de la muerte a cambió de asistir desde un lugar privilegiado a la muerte de su familia.


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Cuadro que recrea el ataque inglés a la escuadra española en 1804. 'La explosión de la fragata española Nuestra Señora de las Mercedes durante la batalla del Cabo de Santa María, 5 de octubre de 1804', F. Sartorius, 1807. Óleo sobre lienzo. Firmado y fechado: F Sartorius 1807. 60,3x90,8 cm. / The Richard Green Gallery, London

En el naufragio de la fragata fallecieron al menos 265 personas (23 de ellos civiles). En el Museo Naval –una de las sedes de la muestra; la otra es el Museo Arqueológico Nacional– se ha reservado un espacio casi a modo de memorial para recordarles. Sobre una pared van cayendo, proyectados sin orden jerárquico, el centenar de nombres de los fallecidos que pudieron rastrear y algunos datos biográficos: había marinos, carpinteros, comerciantes, abogados, niños... Una crueldad que no amparó ninguna guerra y que incluso mereció críticas en Londres.


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Durante la batalla naval se utilizaron rifles como este, un trabuco de borda español del último tercio del siglo XVIII. Madera, acero y latón. Museo Naval, Madrid.

Por aquellos días España intentaba darse un respiro. Había salido de un conflicto de seis años contra Inglaterra. El punto final fue el Tratado de Amiens, firmado en 1802 entre los ingleses, por un lado, y el bloque aliado (España, Francia y la República de Batavia), por otro. El original del tratado es uno de los valiosos documentos originales que se pueden ver en las exposiciones, donde también se muestran el oficio de Godoy, todopoderoso primer ministro de Carlos IV, que ordenó fletar un convoy entre la península y las colonias para traer caudales a la escuálida Hacienda real aprovechando aquella tregua que debería pacificar los mares. Fue, junto a otros, uno de los documentos utilizados en el proceso judicial para demostrar la identidad de la fragata y su propiedad española (Odyssey afirmó inicialmente que se trataba de barco Black swan).


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Cartel satírico inglés sobre el apresamiento de 'Fama' y el reparto del botín. Dos marineros británicos saquean la fragata Fama repleta de 'spanish dollars', ante las quejas de los españoles. Esta estampa satírica inglesa trata de justificar el ataque británico a la flota española en el cabo de Santa María por el supuesto destino a Francia (los españoles utilizan palabras en francés) de los caudales que transportaba. 'Los caballeros burlados o John Bull a tiempo, por una vez', Fores, S. W, 1 nov. 1804. Grabado iluminado. Hoja: 26,3 x 37,4 cm; huella: 24,9 x 35,1 cm. Museo Marítimo Nacional, Greenwich, Londres.


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Cartel de reclutamiento de la fragata Flying Pallas al mando del Capitán Lord Cochrane, 1804. En él, el militar británico anima a los marineros a alistarse en una expedición para hacerse con los galeones españoles, cargados de riquezas. "Una ocasión como esta quizás nunca vuelva a repetirse", asegura. . Barfield, publisher. Museo Marítimo Nacional, Greenwich, Londres.

Cuando la escuadra española, que dirigía Bustamante, zarpó de Montevideo hacia Cádiz se daba por hecho que la neutralidad de Madrid ante la nueva guerra franco-británica sería un salvoconducto suficiente. Pero no lo fue. En aquellos días en que todos recelaban de todos (y todos se espiaban a todos), los ingleses sospechaban que España entregaría el dinero americano para pagar sus compromisos con Napoleón. Así que esperaron al convoy formado por Fama, Medea, Clara y Mercedes a la altura del cabo de Santa María, al sur de Portugal. A las ocho de la mañana se avistaron. Un audiovisual hilvanado con una treintena de acuarelas evoca los acontecimientos siguientes, narrados por un actor que lee el relato de los hechos de Tomás de Iriarte, entonces un niño de diez años que viajaba de América a España para hacer carrera militar. Los ataques comienzan cuando Bustamente se niega a darse por detenido y poner proa a un puerto inglés. El niño Iriarte lleva pólvora del almacén a los cañones hasta que le obligan a ponerse a salvo en las bodegas, donde la tripulación civil reza. En poco tiempo, una bala incendió la santabárbara de la Mercedes, que saltó por los aires con su carga de vidas (más de 300, se salvaron medio centenar) y de bienes: casi 900.000 pesos de plata, 1.500 kilos de la valiosa quina (para combatir la fiebre amarilla), lana de vicuña, cacao...


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Cajita de oro para rapé extraída por Odyssey. Tabaquera o “cajeta” de rapé (tabaco de esnifar) recuparada de la fragata 'Mercedes'. Oro. 35,27 gr. Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Cartagena.

Las tres fragatas restantes son detenidas y llevadas a un puerto inglés. Su carga de caudales era aún mayor que la del barco hundido. Un dibujo satírico inglés recrea ese feliz momento en el que se hacen con el tesoro. Y también se reproducen ejemplares de periódicos británicos con la noticia del ataque, que a la postre condicionaría la declaración de guerra de Carlos IV (presente en la muestra, junto a la reina María Luisa de Parma, en sendos cuadros de Goya) a Inglaterra. Y luego a Trafalgar (1805).


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Las 600.000 monedas halladas en el el buque hundido estaban aglutinadas en bloques compactos con forma de saca. Parte de la tarea de restauración ha consistido en despegarlas. Plata. 23 x 16 x 14 cm aprox. 27 Kg aprox. Museo Nacional de Arqueología Subacuática, Cartagena.

Entre las casi 200 piezas (procedentes de 27 colecciones, incluida la National Portrait Gallery) que se reparten entre ambas sedes hay más de un tesoro: un cuadro enciclopédico del Museo de Ciencias Naturales sobre la fauna americana (1799), una reproducción de la Mercedes construida por los carpinteros del Museo Naval siguiendo los modelos navales del siglo XVIII, una colección anónima de dibujos con el relato de la batalla y, claro, parte del tesoro: 30.000 monedas de plata que forman un zigurat reluciente agrandado con espejos. A Carmen Marcos, comisaria de la muestra en el Arqueológico y experta en numismática, se le ensancha la sonrisa. Está entre sus criaturas. Las encontró en Florida, apelmazadas y corroídas. Ella mejor que nadie sabe su valor: “Hicieron mover la economía de la Edad Moderna”. En una vitrina se muestran pesos españoles de plata resellados con la efigie de Jorge III para que circulasen legalmente en Inglaterra. “Eran el dólar de la época”.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Diego De Alvear Y Ponce De León (1749-1830) 
 
las_dos_vidas_del_capitan

Recientemente he adquirido un libro 'Las dos vidas del Capitán' de Mari Pau Domínguez, donde Diego de Alvear y Ponce de León es el protagonista de una historia conmovedora, heroica y muy interesante, donde este personaje a través de la narración novelada de la autora nos desvela su apasionante vida en los Hispanoamérica, España y Londres. Comentar que él y su familia fueron los desgraciados protagonistas de la odisea del navío 'Nuestra Señora de las Mercedes', que después de tantos años sigue siendo protagonista, debido al expolio que en 2006 hizo la empresa americana 'cazatesoros' Odyssey Explorer, de la fragata española hundida por los ingleses el 5 de octubre de 1804, donde además del famoso tesoro ya comentado más arriba, perecieron más de 250 persona, entre las que se encontraban la esposa de Diego de Alvear y siete de sus hijos. Con la fatalidad del entonces capitán de navío de la fragata Medea, que comandaba y formaba parte de la expedición de cuatro barcos, y su hijo Carlos, vieron impotentes desde la cercanía como el barco que viajaba su familia y sus enseres explotaba por los aires sin poder hacer nada por ellos... luego vino su apresamiento, por parte de la escuadra inglesa, su condena en una cárcel londinense, su nuevo enamoramiento de una inglesa, su vuelta a España, su heroica defensa de Cádiz contra los franceses, su apoyo a la Constitución, sus problemas con el rey felón Fernando VII, y su segunda y agitada vida.

Toda esta novela está basada en el relato biográfico de Diego de Alvear y Ponce de León que dedicó una de sus hijas. Concretamente Sabina de Alvear y Ward, una de las hijas fruto del segundo matrimonio.


 

Una lectura muy, muy recomendable, para todos los lectores que les guste la novela histórica.
 




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