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NATIONAL GALLERY (LONDRES)
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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La reina Letizia y Carlos de Inglaterra inauguran la exposición de Sorolla en la National Gallery

60 obras del "maestro de la luz" para descubrir el maestro valenciano al público inglés



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La reina Letizia y el príncipe Carlos, ante uno de los cuadros de la exposición. En vídeo, la reina visita la exposición de Sorolla en compañía de Carlos de Inglaterra. FOTO: @Casa de S.M. El Rey | VÍDEO: REUTERS

Mientras Westminster se desgarraba una vez más en torno a la crisis eterna del Brexit, a un kilómetro y medio, en Trafalgar Square, la reina Letizia y el príncipe de Gales inauguraban juntos uno de los mayores acontecimientos culturales que Londres acogerá este año. La National Gallery mostrará, desde el 18 de marzo al 7 de julio, la exposición Sorolla: Spanish Master of Light (Sorolla: el maestro español de la luz).

Carlos de Inglaterra, rodeado del enjambre habitual de personal de Clarence House que le acompaña en cada uno de sus actos públicos, llegó con puntualidad exquisita al Ala Sainsbury, el edifcio adyacente de arquitectura moderna del museo en el que se ha instalado la exposición, a las 18:20 (19:20 hora española). Merodeó un rato en el vestíbulo, a la espera de la Reina de España, hasta que decidió que la esperaría directamente en la entrada de la primera sala. Letizia llegó con ligero retraso. A las 18:45 la Reina saludó al centenar de españoles que la esperaban en la calle. Vestido de fondo verde y azul con enormes flores lillas y verdes, de cuello redondo, cuerpo entallado y falda midi de vuelo. Muy similar en el corte a los diseños de Carolina Herrera que la Reina favorece para estas ocasiones.

Junto a Carlos de Inglaterra esperaban a Letizia la nieta del pintor, Blanca Pons-Soralla, especialista en la obra del artista que ha realizado labores de consultoría para el conservador de la exposición, Christopher Riopelle. "Son 60 obras de un Soralla en su plenitud, con su total dominio de la luz, para dar una visión lo más amplia y completa posible al público inglés de este maestro de la pintura", explica Riopelle.

Fue una visita fugaz —la Reina regresó a España esa misma noche—, pero concentró en las salas de la National Gallery a figuras relevantes españolas, como a la directora artística del English National Ballet, Tamara Rojo, o la emprsaria Esther Koplovitz, y su hija Esther Alcocer.

El director de la National Gallery, Gabriele Finaldi, acompañó a la Reina y al heredero de la Corona británica en el recorrido de las siete salas que agrupan la exposición, y explicó a Carlos y Letizia el significado o importancia de obras como "Desnudo de mujer:1902" o el retrato de la Princesa Beatriz de Battenburg, la tatarabuela de Felipe VI.

La retrospectiva de Sorolla es la primera que se exhibe en Londres desde 1908. Entonces, fue el propio pintor el que organizó una muestra de su obra en las Galerías Grafton, donde fue promovido como "el mejor pintor vivo del mundo".



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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La National Gallery comprará su primer ‘sorolla’

Gabriele Finaldi asegura que en dos meses una obra del pintor valenciano se incorporará a las colecciones del museo que dirige y cerrará con éxito su desembarco en Londres



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Una visitante ante 'Desnudo de mujer', en la inauguración en marzo de la exposición dedicada a Sorolla en la National Gallery. EFE/ Facundo Arrizabalaga

Cuando la National Gallery clausuró este domingo la exposición Sorolla: Spanish Master of Light, cerca de 155.000 visitantes habían pasado por las salas del museo londinense a conocer de qué pintor se trataba. “Una exposición dedicada a un artista que el público no conoce, y hablo del público británico, evidentemente, comporta un elemento de riesgo”, explica a este periódico Gabriele Finaldi, director de la institución que ha trazado una retrospectiva del pintor valenciano, con énfasis en el influjo de Velázquez, comisariada por Chris Riopelle, asesorado por Blanca Pons-Sorolla, bisnieta del artista.

“Prácticamente no hay obras de Sorolla en las colecciones inglesas y desde luego no ayuda que la pronunciación de su nombre no es sencilla para quien no conoce la ll castellana”, añade Finaldi. El gestor ha pasado estos días por Madrid, para hablar sobre el futuro de las pinacotecas en el Museo del Prado, donde fue adjunto a la dirección de Miguel Zugaza, entre 2002 y 2015. Antes de su conferencia aseguró a EL PAÍS que va a “adquirir” una obra del pintor valenciano para el museo inglés y que “en dos meses la operación estará resuelta”. En ningún momento ha querido desvelar de qué obra se trata, pero la compra subsanaría la ausencia del pintor valenciano en el prestigioso museo británico.

  La compra subsanaría la ausencia del pintor valenciano en el prestigioso museo británico

Finaldi quiere que haya presencia fija de Sorolla en su museo, porque “el público ha recibido Sorolla con gran entusiasmo”. No era la primera exposición en Londres dedicara al artista, en 1908 se expuso en las Grafton Galleries, en Mayfair. “Fue un fracaso rotundo. De 450 obras que expuso, vendieron 13 y unos 35 bocetos. De encargos para retratos, de los que esperaba muchos, solo recibió dos. Sus relaciones con los promotores de la muestra eran pésimas, echaba en falta a su familia y la ciudad le parecía triste, oscura e inhóspita”, recuerda el director de la National Gallery. Parece que 111 años después, Londres sí le quiere.

Las razones de su triunfo en la National Gallery son varias, según su director, pero cree que “la pintura amable y de un gran virtuosismo, tiene un notable poder de seducción sobre un público que por lo general es muy abierto a nuevas experiencias artísticas”. Además, cree que en un momento “de profunda crisis política, como la que estamos viviendo en Reino Unido, la pintura soleada y optimista de Sorolla ha sido una tónica muy bienvenida y muy apreciada. Ya no es un desconocido aquí. No, Sorolla se ha dado a conocer con fuerza”, asegura Finaldi. Por otro lado, señala que “no se podría hacer una exposición mejor que esta”, gracias a la “cuidada selección de Chris Riopelle y Blanca Pons Sorolla”.


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Postal enviada por Sorolla a su mujer, Clotilde, desde Londres.

El director del museo londinense podría emparentar a Sorolla con Velázquez, a partir de uno de los iconos de la National Gallery: la Venus del espejo (1647). El valenciano dio respuesta a este lienzo en 1902, con Desnudo de mujer. Es un cuadro decisivo, que marca el tránsito en su carrera cuando aparca la denuncia de las clases trabajadoras y se entrega al placer de la intimidad burguesa. Es un homenaje a la venus y al pintor barroco, tras su viaje a Londres, con su inseparable Pedro Gil Moreno, para conocer “el mejor culo” de la historia de la pintura, tal y como le escribió por carta Aureliano de Beruete.

  El museo británico podría adquirir 'Desnudo de mujer', de Sorolla, y vincularla con la 'Venus del espejo', de Velázquez

Sorolla salió para allá. Tenía que ver la pintura robada a Godoy por las tropas inglesas, en la Guerra de la Independencia. Y desde Londres manda a Clotilde una postal ilustrada con el cuadro y escribe al dorso: “El trozo de carne más humano del museo, es lo que te envía tu Joaquín”. Unos meses después de su encuentro con Velázquez, decide hacer su “trozo de carne”: el desnudo más conocido de los pocos que hizo. Y el más pudoroso. Una mujer sin ropa, de espaldas, tumbada sobre sábanas de seda rosa, esconde su rostro. Es el ejemplo más descarado del fervor por Velázquez, al que había empezado a copiar y estudiar desde su primer viaje a Madrid, en 1881. En otra de sus cartas escribe: “Velázquez fue el primero, el supremo impresionista”. La National Gallery ha incidido en esta comparación en sus redes sociales, mientras la exposición estuvo abierta.

Durante su trabajo como director adjunto de conservación e investigación en el Prado, Finaldi mostró su atracción por la pintura más descaradamente velazqueña de Sorolla. Quiso comprar la obra para las colecciones del Prado, en 2009. Aquel año el museo español dedicó al pintor de la luz la primera gran antológica, comisariada por José Luis Díez y Javier Barón, que en 16 semanas sumó 460.000 visitantes. Con los beneficios alcanzados con la antológica, la dirección trató de adquirir Desnudo de mujer, que estaba incluida en la muestra y a la venta. Sin embargo, la cantidad no era suficiente para las necesidades de la propietaria, que demandaba cerca de cinco millones de euros, tal y como ha podido saber este periódico de fuentes del museo.

El cuadro ha colgado en el Museo de Sorolla durante muchos años como propiedad de Francisco Pons-Sorolla y Arnau, padre de Blanca Pons-Sorolla, dueña actual del llamativo lienzo. La dueña lo ha prestado a numerosas exposiciones e incluido en otras que ella misma comisaría, como Sorolla en París, en 2017. En el catálogo de esta muestra la destacó como una obra que “contiene una delicadeza y sentimiento muy especial”. Además, incide en su intención de relacionar a la modelo con “la mujer de su vida”, Clotilde. Aunque esto está cuestionado. “La estrecha relación que les une y la delicadeza, no exenta de sensualidad, de la obra la convierten en íntima, privada y única”, añade en el escrito. Este periódico no ha podido confirmar con Blanca Pons-Sorolla las negociaciones de la venta, que en cualquier caso depende del visto bueno de la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Ministerio de Cultura.

Para Sorolla cruzar las fronteras con su obra era muy importante. De hecho, Sorolla es un migrante en busca del amparo de las fortunas extranjeras, a las que sedujo, sobre todo, en EEUU, con visiones realistas y amables, coloridas y vibrantes. No dejó un rincón ni un tópico típicamente español sin rastrear, ni convertirlo en producto estrella. En esta ocasión ha sido capaz de atraer a la realeza. Y este punto, según Finaldi, ha sido decisivo para el éxito. La inauguración estuvo presidida por la reina Letizia y el príncipe Carlos, que atrajo a los medios británicos, españoles e internacionales.

Mal precedente

La institución británica estaba interesada también en Fin de jornada (1900), pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid impidió vender en el extranjero la pintura de los pescadores que arrastran su embarcación en las playas de Jávea. El tribunal considera que es “una obra de particular importancia para el patrimonio histórico español”. Antes, un informe redactado por la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Ministerio de Cultura negó el pasaporte a la obra en 2018. El cuadro pertenece a la familia Lorente-Sorolla (bisnietos del pintor), que ha puesto un precio de seis millones de euros.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La National Gallery adquiere su primer ‘sorolla’

El museo londinense ha comprado por 365.000 euros ‘Los borrachos, Zarauz’, una pintura de interior en una taberna vasca realizada en 1910



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'Los borrachos, Zarauz', obra de Joaquín Sorolla de 1910.- / AFP

Gabriele Finaldi, el director de la National Gallery, ya anunció en julio del año pasado su intención de adquirir una obra del pintor español Joaquín Sorolla (1863-1923) para la colección del museo británico. Por entonces acababa de clausurar la exitosa muestra Sorolla, Spanish Master of Light, que atrajo a 167.000 visitantes. Aunque estaba previsto que la pintura desembarcara en Londres en un par de meses, no ha sido hasta este martes que Finaldi, antiguo Director Adjunto de Conservación e Investigación del Museo del Prado, ha podido hacer por fin realidad aquel anuncio. La obra adquirida lleva por título Los borrachos, Zarauz (1910). Se trata de una oscura pintura de interiores, atípica para el pintor valenciano, conocido especialmente por su manejo de la luz y los brillos.

“Prácticamente no hay obras de Sorolla en las colecciones inglesas y desde luego no ayuda que la pronunciación de su nombre no es sencilla para quien no conoce la ll castellana”, explicó Finaldi a este periódico el año pasado, agregando que el público recibió la retrospectiva de Sorolla celebrada en la National Gallery “con gran entusiasmo”. “La pintura amable y de un gran virtuosismo, tiene un notable poder de seducción sobre un público que por lo general es muy abierto a nuevas experiencias artísticas”, apuntó el gestor. Además, en un momento “de profunda crisis política como la que estamos viviendo en Reino Unido, la pintura soleada y optimista de Sorolla ha sido una tónica muy bienvenida y muy apreciada. Ya no es un desconocido aquí. No, Sorolla se ha dado a conocer con fuerza”.

Los borrachos, que Finaldi ha calificado como “deslumbrante”, no se corresponde sin embargo con esa idea soleada y optimista que desprenden muchos de los cuadros del pintor valenciano. “El tema de un borracho en una taberna vasca es quizá atípico para el artista, pero el virtuosismo de su pincelada y los trazos esquemáticos y seguros muestran al pintor en su cualidad más deslumbrante”, ha dicho Finaldi en declaraciones recogidas por The Guardian. “Los nuevos cuadros nos ayudan a ampliar nuestro conocimiento de la tradición de la pintura europa y a enriquecer laa historia que narra nuestro museo, así que estamos encantados de que esta extraordinaria pintura ahora pertenezca a todo el mundo, incluidas las generaciones venideras”.

El borracho ha sido adquirido por 325.000 libras (unos 365.000 euros) con el apoyo de un “generoso legado” de David Leslie Medd. La pintura es un boceto a gran escala, ejecutado rápidamente in situ mientras Sorolla recorría las tabernas de Zarauz, donde él y su familia pasaron el verano de 1910, según explica la pinacoteca en un comunicado recogido por Europa Press. “La rápida aplicación de capas relativamente delgadas de pintura y la brillante economía de las pinceladas, donde la luz y la sombra se evocan con precisión con medios mínimos”, señala el museo, que añade que “el hecho de que el artista nunca elaboró una escena de taberna terminada de Zarauz sugiere que lo que buscaba era esa sensación muy fugaz de inmediatez”. En 1911, Sorolla incluyó esta pintura en su segunda gran exposición retrospectiva estadounidense, en el Instituto de Arte de Chicago.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
¿Botticelli, Rembrandt o Van Gogh?... dilemas de la nueva National Gallery

El principal museo londinense reabre tras un parón de tres meses, que ha aprovechado para hacer obras, con tres recorridos alternativos y un ‘sorolla’



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Una mujer, en una de las salas de la National Gallery. Peter Summers / Getty Images

De todos los borrachos que han salido del confinamiento en el llamado Súper Sábado, el día en el que los pubs de Inglaterra han reabierto sus puertas y millones de pintas de cerveza han vuelto a circular, el más sorprendente es de Zarautz y lo pintó Joaquín Sorolla en 1910. La National Gallery de Londres exhibe por primera vez esta pintura, El borracho, adquirida gracias a la donación financiera de un particular, y es uno de los muchos reclamos para volver a visitar la principal pinacoteca del Reino Unido, que volverá a recibir visitantes a partir del 8 de julio. 111 días cerrada a cal y canto, como un buque fantasma varado en el lado norte de Trafalgar Square.

Algunos de los socios del museo y los medios de comunicación han podido recorrer este sábado sus salas y comprobar cómo será su “nueva normalidad”. “En estos momentos, nos concentramos más en lo que tiene de simbólica esta reapertura que en los problemas financieros que tenemos por delante. Queremos que sea el reencuentro de la Colección Nacional con la nación”, explica Gabriele Finaldi, director de la National Gallery desde 2015, después de 13 años como director adjunto de Conservación e Investigación en el Museo del Prado. Finaldi ha recibido a los primeros recién llegados a la entrada: “Cuando el Gobierno británico nos avisó, hace ya seis semanas, de que podríamos reabrir a partir del 4 de julio, decidimos que teníamos que ser los primeros. Teníamos en mente que durante toda la Segunda Guerra Mundial el museo permaneció abierto, aunque las obras no estuvieran y se usara para representaciones musicales. Nuestros amplios espacios y el hecho de que solo haya pinturas en las paredes, y no esculturas u obras en vitrinas, facilitaba que se pudieran aplicar fácilmente las reglas de distanciamiento social”.

Las normas, como en otros muchos museos nacionales de todo el mundo, han cambiado. En un día normal, la National Gallery -su acceso es gratuito- puede recibir cerca de 15.000 visitantes. Un 60% de ellos son turistas extranjeros. Los cálculos para la nueva etapa reducen esa cantidad en un 80%. Unas 3.000 personas, que deberán reservar previamente sus entradas a través de la web de la institución y seguir estrictamente las rutas propuestas a la entrada para evitar aglomeraciones. La primera decisión, con toda su trascendencia, sorprende al subir las escaleras del Ala Sainsbury, la única vía de entrada que tiene ahora el museo. Hay tres posibles rutas, y la obligación de tener que decidir entre Botticelli, Miguel Ángel y Rafael (ruta A); Rubens, Rembrandt, Velázquez (ruta B); o Canaletto, Gainsborough o Van Gogh. No es necesario asustarse. No hay que renunciar a nada. “Los visitantes podrán realizar sin ningún problema los tres recorridos. Se ha diseñado de ese modo para facilitar la visita y lograr un cierto orden”, tranquiliza Finaldi.

El personal repartido por las salas viste pantallas de protección facial y vigila que se respeten escrupulosamente los recorridos, marcados con amplias flechas blancas a lo largo de todo el museo. Los codiciados bancos repartidos por la instalación, para descansar durante la visita o sentarse a contemplar con detenimiento alguna obra, exhiben pequeños carteles en los que se exige el respeto a la distancia social mínima. Reposar en ellos será a partir de ahora más complicado.

Además del cuadro de Sorolla, la National Gallery estrena en su reapertura una impresionante sala, la número 32, en la que se ha restaurado completamente la decoración de los techos y recuperado los frescos y adornos ocultos durante años por una capa de pintura blanca. Las obras del Renacimiento Italiano que se exhiben cuelgan de las paredes con un sistema de cadenas y amortiguadores de goma que las protegerán de los temblores de las obras de la zona administrativa que el confinamiento suspendió.

El Reino Unido levantará a partir del viernes, 10 de julio, la obligación de cuarentena de 14 días para los visitantes procedentes de 60 países, España incluida. Los británicos disponen de dos días para disfrutar ellos solos de su colección nacional. La dirección del museo, sin embargo, sabe que llevará mucho tiempo recuperar la normalidad, porque el turismo va a verse reducido y las restricciones de seguridad para prevenir el virus disminuirán considerablemente su actividad. La pinacoteca se financia gracias a sus exhibiciones temporales, las ventas de la tienda y la cafetería. Estas dos han reabierto, pero con ciertas limitaciones. La bebida o comida que adquieran los visitantes deberá ser consumida en la calle. El gran reclamo de la National Gallery para 2020, la exposición de la obra de la pintora italiana barroca Artemisia Gentileschi, seguirá adelante, aseguran los responsables del museo. Pero todavía no hay una fecha definida y confían en que se dé a conocer durante las próximas semanas. Aquellos que regresen a la National Gallery a partir del 8 de julio podrán disfrutar del autorretrato de la artista, que mantiene su mirada desafiante al espectador.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La National Gallery propone una visión total de la obra de Artemisia

La exposición indaga la relación entre la vida, intensa y llena de contrastes, y la obra de la pintora barroca, maestra del claroscuro



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Dos obras de Artemisia Gentileschi en la National Gallery de Londres, este miércoles.

Artemisia como icono de un feminismo poderoso que responde con fuerza a su agresor. Artemisia como el triunfo contra corriente del talento y la voluntad. Artemisia y la habilidad de añadir expresividad y emoción a una técnica perfecta. Artemisia, la voluptuosidad y picardía de una mujer que se investigó a sí misma desde todos los ángulos hasta tener una noción exacta de su posición en la sociedad y en el mundo del arte. La National Gallery de Londres inaugura finalmente el 3 de octubre, después de un considerable retraso provocado por la pandemia del coronavirus, la exposición Artemisia. Solo su nombre. No han necesitado un título más elaborado para presentar su propuesta. Aunque la frase que incluye el cartel, la respuesta de la pintora a uno de sus clientes, el noble coleccionista de arte siciliano Antonio Ruffo, lo dice todo: “Yo le mostraré a su ilustre señoría lo que una mujer es capaz de hacer”.

“Fue redescubierta en los años setenta del siglo XX, y transformada en un icono feminista. Quiso destacarse su capacidad de resistencia, su tendencia a enfrentarse a todos los episodios de su vida, antes que su propio arte. La exposición pretende ofrecer una visión completa de una artista prodigiosa, que finalmente tenía que ser descubierta. Aunque habría tomado su tiempo, porque era una mujer”, explica Letizia Treves, experta en pintura italiana, española y francesa de finales del siglo XVII y comisaria de la exposición.

La vida de Artemisia Gentileschi (Roma, 1593-Nápoles, 1653) fue tan intensa y llena de contrastes como la técnica del claroscuro que aprendió hasta la perfección del maestro Caravaggio, asiduo visitante durante unos años del estudio del padre de la pintora, Orazio Gentileschi. Y un episodio concreto ha hecho que, durante décadas, muchos hayan querido ver en sus obras una rabia que, probablemente, ella supo convertir en material artístico antes de dejarla atrás. A los 17 años, el pintor Agostino Tassi aprovechó la confianza depositada en él por la familia para buscar un encuentro a solas con la joven. “Me arrojó sobre la cama, apretó mi pecho con su mano y puso su rodilla entre mis muslos para impedir que los cerrara. Me levantó la ropa y puso un pañuelo sobre mi boca para que no pudiera gritar”.

El padre de Artemisia quiso reparar su honor y llevó a Tassi -un mediocre pintor, pero que gozaba de los favores del Papa Inocencio X- ante el tribunal de la curia. Era ella quien debía demostrar que su acusación era cierta, y aceptó ser sometida a una brutal tortura conocida como la sibille, un engranaje de cordones y hierros en los dedos de la víctima para extraer del dolor insoportable la verdad judicial. “È vero, é vero, é vero” (es verdad, es verdad, es verdad), gritó la pintora mientras retorcían las herramientas de su arte. “Este es el anillo que me prometiste, estas son tus promesas”, desafió a su agresor mientras aguantaba el dolor.

    “Por fin hemos conseguido una visión de 360 grados de Artemisa. De su arte, de su vida. De su persona", dice Gabriele Finaldi, director de la Galería Nacional de Londres

La transcripción original de las sesiones del juicio, depositadas en el Archivo de Estado de Roma en 1612, forma parte de la exposición, pero sería una anécdota desbordada por la grandeza de la antología de la pintora. La anécdota, sin embargo, se convierte en pieza clave al observar el cuadro Judit decapitando a Holofernes. La monumental escena bíblica, ya ensayada por el padre de Artemisia y otros muchos artistas, mide casi dos metros de altura y 1,60 de ancho. Judit agarra del pelo al general asirio y con la otra mano utiliza su propia espada para rebanarle el cuello mientras yace en la cama. La criada ayuda desde atrás para sujetar al hombre, que se retuerce en un gesto de extrema angustia. La tensión muscular en los brazos de ambas mujeres, su gesto de determinación y los borbotones de sangre que las salpican convierten la escena, a ojos de muchos espectadores, en un símbolo de venganza universal. Artemisia pintó la obra un año después del infame juicio por violación.

Si la decapitación bíblica fue el grito de revancha de la pintora, su triunfo definitivo en un mundo regido por hombres fue la serie completa de Susana y los Viejos. Hasta tres veces imagina la artista el episodio bíblico, en el que Susana es sorprendida en el baño y chantajeada para que entregue sus favores. “Vulnerable en el primero, modesta en el segundo. Pura escena teatral en el tercero, propia de quien domina su técnica y pinta al gusto de sus clientes”, describe Letizia Treves. Susana espantada ante la invasión de su intimidad, en una postura imposible que demuestra el conocimiento exacto de la pintora de la anatomía femenina. Susana aterida frente a dos viejos lascivos, congelada la mirada y el movimiento mientas solo el agua fluye. Y finalmente, Susana victoriosa frente a dos intrusos indeseados.

“Por fin hemos conseguido una visión de 360 grados de Artemisa. De su arte, de su vida. De su persona. Hemos aprendido a conocerla mejor y a entender cuál era su posición en el panorama artístico del XVII”, se felicita el italiano Gabriele Finaldi, director desde 2015 de la National Gallery. Porque la exposición viaja de la tragedia al éxito, a los años de Florencia, Nápoles y Londres en los que Artemisia está considerada una maestra de la época, y su obra reclamada por reyes, nobles y clientes adinerados.

    Fue su propio modelo en muchos de los cuadros expuestos, con un conocimiento exacto de gestos y miradas que transformaron sus rasgos peculiares en un canon de belleza femenina

Fue su propio modelo en muchos de los cuadros expuestos, con un conocimiento exacto de gestos y miradas que transformaron sus rasgos peculiares en un canon de belleza femenina. Y entendió, a diferencia de los hombres, que el éxtasis y la sensualidad van normalmente de la mano. María Magdalena en Éxtasis, con la cabeza reclinada hacia la espalda, el hombro descubierto y las manos entrelazadas en la rodilla, dice más sobre el universo femenino que cualquier tratado. Y Cleopatra retiene en su mano la serpiente que le picará mortalmente mientras su cuerpo se estira relajado, dueña de su propio final.

Los originales de las cartas de Artemisia a su amante Francesco Maria Maringhi sirven mejor que ninguna interpretación académica para conocer a una mujer pasional, metódica y provocadora, que se toma en serio su arte y en broma los cambios que experimentaba su cuerpo con los años. Y que mezcló ironía y deseo con deliciosa irreverencia. “Dime que no conoces a otra mujer que no sea tu mano derecha, a la que envidio tanto por sostener aquello que no puedo poseer”. Artemisia.

El recorrido de la muestra culmina con su obra maestra: Autorretrato como Alegoría de la Pintura. Alegoría, porque muestra en la pasión física de una mujer artista, paleta y pincel en ambas manos, la esencia misma del arte. Autorretrato, porque no podía ser otra que Artemisia la que simbolizara que era posible, como ella misma escribió a su cliente Ruffo, “contener el espíritu de César en el alma de una mujer”.


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Mensaje Re: NATIONAL GALLERY (LONDRES) 
 
La visión más completa de Artemisia


La Galería Nacional de Londres dedica una exhaustiva exposición a la artista




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Dos pinturas de Artemisia Gentileschi, ambas tituladas ‘Judit decapitando a Holofernes’ en la apertura de la muestra ‘Artemisia’ de la National Gallery de Londres. HANNAH MCKAY REUTERS


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El cuadro ‘San Jenaro en el anfiteatro de Pozzuoli’, pintado alrededor de 1635, durante una sesión de fotos para promocionar la exhibición sobre Gentileschi en la National Gallery. DPA VÍA EUROPA PRESS DPA VÍA EUROPA PRESS


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Una empleada de la National Gallery de Londres frente a las obras de temática bíblica ‘Judit y su sirvienta’ y ‘Susana y los viejos’. HANNAH MCKAY REUTERS


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‘Santa Catalina de Alejandría’, realizado por Gentileschi alrededor de 1619 y que forma parte de la colección del Uffizi HANNAH MCKAY REUTERS


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A la izquierda, ‘Ester ante Asuero’ de Artemisia Gentileschi y la derecha ‘José y la mujer de Putifar’ de su padre, Orazio Gentileschi. FACUNDO ARRIZABALAGA EFE


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Un autorretrato de Artemisia Gentileschi, donde la artista barroca se representa a si misma como Santa Catalina de Alejandría. FACUNDO ARRIZABALAGA EFE


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Un retrato de Artemisia Gentileschi, realizado por el pintor francés Simon Vouet. FACUNDO ARRIZABALAGA EFE


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‘Judit y su sirvienta’, es una de las varias pinturas inspiradas en la historia bíblica de una viuda que emborrachó a un general enemigo para cortarle la cabeza. DPA VÍA EUROPA PRESS


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