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Juan De Esparza
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Mensaje Juan De Esparza 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado al escultor e imaginero Juan de Esparza. La figura de este artista del Renacimiento castellano vuelve a la actualidad gracias a la campaña de Quintanilla de Riofresno para restaurar su retablo, uno de sus mejores trabajos. Según parece pudo formarse en el obrador de Domingo de Amberes, un artista de origen alavés que realizó algunos de los mejores muebles del segundo tercio del siglo XVI en la provincia de Burgos.

El arte escultórico burgalés tuvo dos mitades muy diferenciadas en el siglo XVI. Si las primeras décadas estuvieron dominadas por dos sobresalientes figuras que influyeron con su maestría y estilo en toda Castilla, Diego de Siloe y Felipe Bigarny, la segunda mitad estuvo huérfana de artistas tan relevantes. Gran parte de los autores de esta época continuaron, hasta bien entrado el siglo, la impronta dejada por estos autores, acérrimos rivales pero que colaboraron juntos en algún encargo, como el excelente retablo de la Purificación de María y Presentación de Jesús de la capilla de los Condestables de la Catedral.

Diego de Siloe abandonó Burgos en 1528. Marchó a Granada donde, además de su labor como escultor, destacó como un decisivo arquitecto del Renacimiento español con sus trabajos en la Catedral granadina y en el Monasterio de San Jerónimo. Bigarny tenía talleres abiertos en varias ciudades y contrataba una ingente cantidad de trabajo por toda Castilla. Finalmente se instaló en Toledo donde falleció en 1542.

A partir de la marcha de estos artistas muchos de sus discípulos y otros imagineros y entalladores venidos de Cantabria y el País Vasco montaron sus propios talleres y absorbieron todos los encargos procedentes de Burgos y la provincia. Nombres como Diego Guillén, Simón de Bueras o Domingo de Amberes comenzaron a firmar obras de notable calidad. Y del obrador de este último pudo salir, con toda probabilidad, el protagonista de esta historia: Juan de Esparza.

Apenas se sabía nada de su figura hasta la publicación de un estudio del recordado catedrático de Historia del Arte de la UBU Alberto C. Ibáñez en 1991. En esta investigación, titulada Algunas obras burgalesas del escultor Juan de Esparza, el profesor Ibáñez hace un intenso recorrido por la vida y milagros de este artista. Como otros tantos aprendices u oficiales oriundos de la Montaña, Esparza se desplazó hasta la Meseta en busca de un lugar donde seguir aprendiendo y buscarse un futuro en la profesión. Y arribó en Burgos, uno de los grandes centros de producción de bienes artísticos del momento.

Según parece, Juan de Esparza se pudo formar en el obrador de Domingo de Amberes, un artista de origen alavés que realizó algunos de los mejores muebles del segundo tercio del siglo XVI en la provincia de Burgos. Ahí están como testimonio los magníficos retablos mayores de San Pedro de Pampliega, San Martín de Isar y San Miguel de Mahamud. En dicho taller trabajaron y colaboraron algunas de las gubias más destacadas de la época. Podemos subrayar a Rodrigo y Martín de la Haya, Antonio de Elejalde, Martín Ruiz de Zubiate, Domingo de Bérriz o al propio Esparza, entre otros.

El gremio de las artes era muy endogámico y eran muy frecuentes los casamientos entre personas cuyas familias se dedicaban a estos menesteres. Esparza, en su caso, contrajo matrimonio con Margarita Muñoz, hija del maestro vidriero burgalés Gaspar Muñoz. Con ella tuvo varios hijos, entre ellos Juan ‘el Mozo’, que también dedicó su vida a la escultura y continuó con la labor de su padre.

Los primeros encargos que salieron del taller de Esparza fueron contratados por pequeñas localidades de la provincia, como Hormicedo y Villanoño. En 1571 finalizó el retablo de Santa Eugenia de Villegas, su primer gran trabajo. Cabe la posibilidad de que esta obra fuese cedida por Domingo de Amberes, que falleció poco después. Años más tarde, en 1575, firmó el retablo de San Román de Quintanilla de Riofresno, creación de suave clasicismo y una apreciable calidad escultórica.

En qué enredos se metería el artista para estar inmiscuido en varias causas judiciales y tener que aceptar todo encargo que llegara a su taller y ofrecer precios a la baja, cualquier dinero era bueno para ir saldando las deudas que le perseguían. Una de las razones que motivaron estos apuros económicos, sino la fundamental, fue la imponente casona que se construyó el matrimonio Esparza Muñoz en el barrio de la Vega, zona de la ciudad donde habitaban gentes pudientes del periodo como el canónigo Francisco de Miranda, Lope Hurtado de Mendoza o los Melgosa, todos residentes en unos palacetes que hoy componen las instalaciones del Museo de Burgos. El precio debió de ser tan alto que se entrampó con la casa y arrastró deudas y pleitos durante mucho tiempo. Incluso cabe la posibilidad de que fuera encarcelado. Finalmente, el matrimonio perdió la vivienda en subasta pública.

Tras arreglar sus problemas económicos y judiciales -a los que dedicó casi diez años de su vida en los que apenas firmó contratos de obra-, reinició en 1586 una ingente labor artística de la que, tristemente, apenas se conservan trabajos. De esta segunda etapa el retablo de San Esteban de Tórtoles de Esgueva es su obra más notable.

Esparza, testigo del pleito del retablo de Santa Clara

Una de las piezas más sobresalientes del Renacimiento castellano es el retablo del monasterio de Santa Clara de Briviesca. Su enorme tamaño así como la excelencia de su arquitectura y escultura le hicieron ganarse el sobrenombre de ‘el Escorial de los retablos’. Fue encargado en 1559 por el condestable Pedro Fernández de Velasco al artista burgalés Diego Guillén. Tras la muerte de este escultor el mueble fue terminado por el taller de Pedro López de Gámiz en 1569.

La calidad y grandiosidad de la obra (casi 25 metros de altura en madera de nogal) elevaron muchísimo su precio. El litigio que se planteó por el pago entre el condestable heredero Íñigo Fernández de Velasco y Gámiz finalizó en un pleito cuyos documentos fueron rescatados del olvido hace unos años por el doctor de la UVa Luis Vasallo Toranzo. En estos legajos, hallados en el archivo de la Real Chancillería de Valladolid, se encontró una importante documentación sobre la construcción del retablo, entre otros datos uno muy relevante: el artífice mayoritario de la escultura fue el tallista azpeitiarra Juan de Anchieta, una de las figuras más sobresalientes del Romanismo español.

Para el proceso, ampliamente estudiado por Vasallo Toranzo en su monográfico sobre Anchieta, fueron convocados en 1572 muchos de los artistas de la época como testigos de las partes. Nombres tan reseñables como Juan de Juni (que declaró en favor del condestable), los hermanos De la Haya o Juan Fernández de Vallejo declararon en la causa. Y allí también estuvo Juan de Esparza, apoyando en su caso a Gámiz. De su presencia en tal juicio se desprende que gozaba de una categoría suficiente para codearse con estas figuras de la segunda mitad del siglo XVI. Además, gracias a este pleito conocemos un apunte vital: su año de nacimiento. «Vezino de la çiudad de Burgos... Quarenta años, poco más o menos», podemos leer. Echemos cuentas: Esparza nació entorno a 1532.


LOS MEJORES TRABAJOS DE JUAN DE ESPARZA EN BURGOS


> SANTA EUGENIA DE VILLEGAS
Una posible ‘herencia’ de su maestro.
Los pocos estudios que existen sobre Juan de Esparza coinciden en que, con toda probabilidad, se formó en el taller de Domingo de Amberes. Este entallador de origen alavés es el responsable de algunos de los mejores retablos renacentistas de la provincia. Su obra póstuma, San Miguel de Mahamud, no la pudo acabar al morir durante su construcción. Uno de sus discípulos más destacados, Martín Ruiz de Zubiate, se encargó de terminarlo. Y es posible que lo mismo ocurriera con el retablo de Villegas, que Esparza se quedara con el proyecto, diseño incluido, al no poder asumir el trabajo el obrador del maestro Domingo. Es una hipótesis nada desdeñable. Históricamente se daba a Amberes la autoría de esta pieza artística. Fue el estudio de Alberto C. Ibáñez el que arrojó luz sobre esta cuestión, concediendo a Juan de Esparza la responsabilidad final. Esta magnífica pieza de tres cuerpos, tres calles y dos entrecalles, se acopla perfectamente al ábside poligonal del templo.

Javier Rodríguez Ruiz, de la asociación Puentipiedra de Villegas, destaca que «muchos expertos en Arte se acercan al pueblo a conocer esta obra y se sorprenden por su gran calidad». También señala que «necesita una importante limpieza y consolidar la estructura, la madera es materia viva y esta tiene más de cuatro siglos». Cuenta que tras la reparación el año pasado de las cubiertas y algunos ventanales del templo llegará algún día el momento de afrontar la restauración del retablo de Santa Eugenia.


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Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)


> SAN ROMÁN DE QUINTANILLA DE RIOFRESNO
Y sí, será restaurado San Román.
Roberto Castro, alcalde de Quintanilla de Riofresno, no puede ocultar la alegría que embarga a unos vecinos que están a punto de lograr el dinero necesario para encarar la restauración del retablo mayor de su iglesia. «Ha sido una locura, pero muy satisfactoria», confiesa. La campaña de micromecenazgo, que finaliza mañana domingo y en la cual todavía se puede participar a través de www.hispanianostra.org, ha sido protagonista en todos los medios de comunicación de Burgos y en muchos de ámbito nacional. Durante unas semanas las unidades móviles de periódicos, radios y televisiones han recalado en esta pedanía del ayuntamiento de Sotresgudo para conocer de cerca la entusiasta iniciativa de sus intrépidos vecinos. El eco del proyecto se ha hecho viral en redes sociales, con fotos y vídeos muy imaginativos, algunos de ellos protagonizados por figuras de Playmobil de los que el alcalde de esta localidad es coleccionista. No en vano, uno de los belenes que instalaron en las pasadas navidades para recaudar dinero estaba protagonizado por estos simpáticos muñecos y toda su parafernalia de accesorios.

Como hace 444 años, los vecinos del pueblo serán los que costeen la obra -en este caso la restauración- del retablo de San Román, gracias también a la colaboración de cientos de ‘forasteros’. «En breves fechas nos reuniremos con el arzobispado para comenzar los trámites de la rehabilitación del retablo», adelanta Castro. Ya queda menos para que la joya de Quintanilla de Riofresno vuelva a brillar con la misma luz que le vio nacer.


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El retablo de Juan de Esparza, como en el siglo XVI. Finaliza la restauración de la 'joya' de la iglesia de San Román, de Quintanilla de Riofresno, gracias a la campaña de crowdfunding promovida por la junta vecinal e Hispania Nostra.



> SAN ESTEBAN DE TÓRTOLES DE ESGUEVA
La gran obra de madurez de Esparza
Tras librarse de un pesado lastre de deudas y pleitos, Juan de Esparza volvió a recibir encargos de toda la provincia a partir de 1585. En menos de seis años su taller de Burgos produjo once retablos para varias localidades, de los cuales se han perdido la mayoría. La mejor pieza de esta última etapa de la carrera de Juan de Esparza es, sin duda, el retablo de San Esteban de Tórtoles de Esgueva, cuya escultura se finalizó entorno a 1590. Se estructura en cinco calles y tres cuerpos más predela. La calle central cuenta con un tabernáculo de gran talla -de similares trazas al de Villegas-, la imagen de bulto del titular del templo, San Esteban, y en la zona superior la Ascensión de María, imagen muy influenciada por los modelos manieristas de la época.

Además de varias tallas, el retablo cuenta con seis tablas pictóricas en las calles exteriores, obra de Juan de Cea, y cuatro en la predela, realizadas por Tomás de Haro, que también se encargó del dorado y policromado del mueble.


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Retablo de San Esteban de Tórtoles de Esgueva (Burgos)

Esta pieza fue restaurada en el año 1990 por la empresa AVA de Valladolid bajo la dirección del doctor en Bellas Artes Luis de la Fuente. «El retablo estaba en mal estado, con mucha suciedad», comenta al recordar aquella tarea realizada hace casi treinta años. «Pero durante el proceso de restauración todo el equipo fuimos admirando de cerca la belleza de las imágenes y la policromía de la obra que teníamos entre manos. Este trabajo de Juan de Esparza es un buen ejemplo de las magníficas obras de arte que se hacían en Castilla en el siglo XVI».


Fuente: elcorreodeburgos.com



MÁS INFORMACIÓN

Algunas obras burgalesas del escultor Juan de Esparza

Vida y milagros de Juan de Esparza


Fuentes y agradecimientos: elcorreodeburgos.com, diariodeburgos.es, elpais.com y pinterest.es
 




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última edición por j.luis el Viernes, 20 Diciembre 2019, 10:40; editado 1 vez 
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Mensaje Re: Juan De Esparza 
 
El retablo de Juan de Esparza, como en el siglo XVI

Finaliza la restauración de la 'joya' de la iglesia de San Román, de Quintanilla de Riofresno, gracias a la campaña de crowdfunding promovida por la junta vecinal e Hispania Nostra



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El retablo de Juan de Esparza, como en el siglo XVI - Foto: Patricia González

Todo empezó por esas fechas hace un año. Un pequeño pueblo perteneciente al municipio de Sotresgudo, donde apenas viven diez almas, saltaba a la prensa nacional. Los vecinos instalaban dos belenes en la iglesia, uno tradicional y otros con figura de playmobil como reclamo para recaudar fondos y arreglar el retablo de San Román, una obra de 1575 del escultor Juan de Esparza, que venía sufriendo un progresivo deterioro. Fue tal el eco de la noticia que, de pronto Quintanilla de Riofresno, se vio inundada de cámaras de TV, periodistas y fotógrafos. Su alcalde, Roberto  Castro, supo gestionar muy bien la reivindicación del pueblo y logró que Hispania Nostra, la Asociación que tiene como objetivo la defensa y puesta en valor del patrimonio, se involucrara en una campaña de crowdfunding para recaudar fondos y restaurar el retablo. Se fijó un mínimo de 10.000 euros y un máximo de 15.000.

El objetivo se cumplió sobradamente; cuando Hispania Nostra cerró la campaña el 10 de marzo se habían recaudado 20.045 euros. Ya tenían otros 15.000, logrados en sorteos, donaciones y otras acciones.Con los fondos suficientes, las obras de restauración se adjudicaron a la empresa Oro, Azul y Mirra, de Jorge Camarero, por un importe de 26.660 euros. Los trabajos no pudieron terminarse coincidiendo con la fiesta de la localidad, San Román, pero poco ha faltado porque unas semanas después ya luce el retablo en todo su esplendor, lo que no resta mérito al proceso, cumpliéndose otro de los ‘sueños’ del alcalde: que los trabajos estuviesen acabados dentro de este 2019, cuando la obra de Juan de Esparza cumple 444 años, motivo por el que la campaña se denominó Mecenazgo 444. Otro objetivo cumplido. Un más que satisfecho alcalde manifestaba ayer el orgullo que supone poder mostrar la obra restaurada, y no podía por menos que pensar en aquellas humildes gentes del siglo XVI, que no habían salido del pueblo, que solo entendían de sus trabajos y no de arte, pero que debieron sentirse impactados al ver tanta belleza en las escenas bíblicas.

. Pero además, castro asegura que de lo que más orgullos está es de "haber abierto una vía de financiación a otros pueblos, como Valcabado, en León, y Vadocondes, Condado de Treviño y Cardeñuela Riopico, en Burgos".Humedad, problemas de asentamiento de policromía, efecto de xilófagos, desprendimiento de elementos... estaban detrás del deterioro del retablo, una pieza de 5 calles y 4 cuerpos. Además de los trabajos de restauración, se ha aprovechado para ‘colocar’ en sus espacios originales las figuras de la calle central: San Román, la Asunción de la Virgen, que ahora queda en el centro, y el arcángel San Miguel, que pasa a ocupar la parte superior donde estaba la imagen mariana, que pudieron alterarse con la reforma litúrgica del Concilio Vaticano, y que ha obligado a intervenir ligeramente en alguno de los espacios. Camarero explica, por otra parte, que la zona más deteriorada era la superior que remata el retablo, por los efectos de la humedad y los excrementos de palomas, así como las imágenes de las plañideras, y la oxidación de barnices. El retablo tenía, además, un desajuste en la parte izquierda, que se desmontó, ajustó y volvió a montar.Ahora, con todo el proceso de restauración y limpieza, destaca de nuevo la viveza de los colores y se aprecian los detalles de los estofados -pinturas sobre el oro-. Camarero destaca, además, los trabajos de consolidación de la madera, con la reposición de piezas y molduras que se habían perdido en la predela por la acción de xilófagos, y la intervenido en las pinturas murales del telón que ‘abraza’ el retablo.Además de la actuación en el retablo, se ha aprovechado para hacer nuevo el ‘banco’ de madera sobre el que se sustenta aquél, y se ha arreglado la pared, cambiado luces y la instalación eléctrica, y en breve se cambiará la megafonía; estas obras complementarias no estaba presupuestas al no tener la seguridad de contar con fondos suficientes, y han contado con ayuda de vecinos desinteresadas.

 
"Nuestro de corazón"

Cuando ayer traspasábamos el umbral del templo, la estampa era similar, casi, a la del año pasado cuando empezó todo. Allí está, a la derecha, el belén artesanal con todos sus detalles, y a la izquierda el realizado con piezas de playmobil. Y el retablo en su sitio, en el mismo que le instalara Juan de Esparza. Todo parece igual, pero es distinto. El Nacimiento tradicional ha crecido y hasta ha incorporado al restaurador trabajando en los bajorelieves (foto), y en el otro las figuritas tienen un nombre, el de cada una de las  personas que donó una cantidad en la campaña de recaudación de fondos. Es el homenaje que el alcalde rinde por esa ayuda y que se completará la próxima semana con la presentación de la restauración a todos los que han colaborado en la misma, un acto en el que habrá palabras de agradecimiento, música y almuerzo. Y, como dice el alcalde, el templo será titularidad del Arzobispado, "pero es nuestro, así lo sentimos de corazón; nosotros lo utilizamos, lo cuidamos y lo disfrutamos".


diariodeburgos.es
 




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Mensaje Re: Juan De Esparza 
 
El micromecenazgo protege el patrimonio de la España vaciada

La captación de pequeñas donaciones para el legado artístico rural crece un 80% en un año.

El último ejemplo: 30.000 euros para el retablo de una aldea burgalesa de ocho habitantes.




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Proceso de limpieza de la Virgen, en la parte alta del retablo de Quintanilla de Riofresno. R.C.

Hace un año, una aldea de ocho habitantes llamada Quintanilla de Riofresno y situada en una zona despoblada de Burgos, se movilizó para recuperar su patrimonio sin ayuda de las instituciones: había que salvar de la extinción un retablo dedicado a san Román, que el escultor Juan de Esparza hizo hace cuatro siglos y medio. El alcalde, Roberto Castro González, tras comprobar que la Iglesia se desentendía del asunto, lanzó una campaña de micromecenazgo para pagar los 30.000 euros de la factura de los restauradores. No quería para su pueblo un eccehomo, aquel famoso lifting tan voluntarioso como risible que una vecina de Borja (Zaragoza) hizo de una imagen religiosa y que dio la vuelta al mundo. Esta semana, el retablo quedó listo, libre de los excrementos de paloma, el polvo adherido y los xilófagos saprofitos que devoraban la madera. El alcalde recaudó con éxito el dinero de particulares de todo el mundo y, sin saberlo, provocó una reacción en cadena, que es en realidad el síntoma de una tendencia que se ha consolidado en el último año: el micromecenazgo como fuente de protección y rescate del patrimonio en la España vaciada.

“Ahora, en el pueblo hay miedo, porque el retablo se ha hecho famoso y temen que vengan a robarlo”, explica Castro. Una parte importante del éxito se debió a una intensa campaña en redes sociales, que ha ampliado el alcance y la efectividad de la vieja cuestación entre vecinos. “Han aportado dinero casi 600 personas, desde Canadá a Brasil. No sé cuál ha sido el motivo, quizá la ternura. Son amantes del arte, vecinos y católicos de todas las partes del mundo. Los que menos han arrimado el hombro han sido curiosamente los pueblos de alrededor”, asegura. Un concesionario de coches de Burgos ha puesto 1.000 euros; 3.000 provienen de la empresa en la que trabaja el regidor. La Iglesia: cero. “No sé si es una gran obra de arte, pero es nuestro patrimonio. Debemos protegerlo”, añade.

Al proyecto de Quintanilla de Riofresno se sumó la asociación no lucrativa de protección patrimonial Hispania Nostra, conocida sobre todo por la confección de una lista roja que alerta sobre el deterioro de monumentos por toda España. Sus responsables participaron el martes en la organización de una jornada de “buenas prácticas de patrimonio cultural y natural”, en la que se celebró una mesa dedicada al crowdfunding como vía de futuro para el arte de las zonas despobladas. “No hay una fórmula de campaña ideal de micromecenazgo, pero si no hay conciencia, no lo conseguiremos nunca”, explica Bárbara Cordero, de Hispania Nostra, que en 2019 ha ayudado a recaudar más de 100.000 euros para proyectos de conservación, un dinero procedente de más de 1.000 micromecenas. La cifra récord, que supone un 80% de aumento con respecto al año anterior, puede sonar modesta. O no tanto, si se compara con los 394.000 euros que destina en los Presupuestos en vigor el Ministerio de Cultura para transferencias de conservación y restauración.


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Retablo de Quintanilla de Riofresno (Burgos) restaurado. R.C.


Iniciativas privadas

Ante la ausencia de una ley de mecenazgo, que incorporara incentivos para aquellos inversores que contribuyeran al fomento de la cultura, se acumulan los ejemplos de iniciativas privadas que dan un paso al frente en la España vaciada. Jesús Castro, enfermero en el hospital de La Paz, de Madrid, y Miguel Ríos, ingeniero de obra civil, son dos de ellos. Han convencido a 300 personas para que ayuden a restaurar el retablo de Vadocondes (Burgos). Necesitaban 40.000 euros. “Hemos conseguido una media de 160 euros por donante. Ha sido fundamental hacer campaña y divulgación del mecenazgo, explicar que se puede desgravar el 75% de lo invertido”, asegura Castro. “No puedes esperar la ayuda de la Administración, nunca llega”.

Otro ejemplo es el de Roberto Carro, subinspector de Policía y criminólogo. Un domingo pidió permiso al párroco para subirse al púlpito y animar a los feligreses a que arrimaran el hombro. Lucha para que el artesonado mudéjar de Valcabado del Páramo (León) no se venga abajo. La obra tiene más de 500 años y el pueblo, 300 habitantes. Necesita 20.000 euros y, cuando falta una semana para el cierre de la campaña, ha recaudado 8.600. Esta cantidad abriría las puertas a una subvención de 100.000 euros de la Diputación provincial para recuperar otros siete artesonados mudéjares de la zona, vinculados a la Vía de la Plata. “Nuestro paisaje es austero, áspero, pero tenemos la posibilidad de ofrecer este contenido cultural para crear un centro de promoción turística e interpretación mudéjar”, cuenta.


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Proceso de restauración de uno de los pasajes del retablo de Quintanilla de Riofresno. R.C.

Susana Campos, por su parte, abandonó Madrid hace cuatro años para volver a su pueblo natal, Caspe (Zaragoza), donde trabaja con otros vecinos por rescatar la que han llamado La Casa Bosque, un edificio histórico del siglo XVIII al borde de la ruina, que necesita una rehabilitación para convertirse en un centro sociocultural “y hacer un pueblo mejor y más grande”. La asociación ha alquilado el edificio, con opción a compra por 80.000 euros, pero no llegó al objetivo marcado en su campaña de crowdfunding. “Los casi 6.000 euros recaudados servirán para restaurar el tejado. Aunque hayamos fracasado en esto, hemos logrado hacer visible el proyecto, además de las ganas de trabajar por el pueblo y hacerlo crecer”, indica. Campos tiene la esperanza de que el ejemplo de Quintanilla de Riofresno, con sus 30.000 euros y su retablo rescatado, sirvan de ejemplo para que el orgullo vecinal por la custodia del patrimonio sirva también para frenar el éxodo rural.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Juan De Esparza 
 
Intervención de Juan de Esparza en el Retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas



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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Portada occidental, incluida en gran hornacina, bajo la torre.

El patrimonio artístico de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos) es de tanto relieve como para justificar diversas visitas, durante las que probablemente logremos abstraernos y recrearnos con una obra construida en un estilo románico tardío y, posteriormente, rehecha en tiempos del gótico para convertirla en un baluarte defensivo con almenas, matacán y una poderosa torre de traza renacentista, que contrasta con un interior de formas amables, con elegantes bóvedas de crucería, finos ventanales góticos, un airoso púlpito y un retablo mayor renacentista construido por Juan de Esparza, entre otros elementos artísticos.


Retablo Mayor


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Antes de describir las características artísticas de este retablo dedicado a Santa Eugenia, referiremos  la autoría del mismo y, luego, una breve referencia de la vida de esta mártir cristiana. Autoría: Juan Esparza, un escultor poco conocido
 
Aunque todavía se sigue considerando que el autor de este retablo fue Domingo de Amberes, existen referencias fiables que revelan que el verdadero autor es Juan de Esparza, un escultor vasco que desarrolló su trabajo en Burgos durante treinta años, desde 1563 hasta 1593, y que probablemente aprendiera su arte en el taller de Domingo de Amberes.
 
Pero, ¿quién tuvo el mérito de descubrir esta autoría? Pues fue Alberto C. Ibáñez Pérez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Burgos, el que reveló este hallazgo, en 1991, en una pequeña publicación (Boletín del Seminario de Arte Y Arqueología: BSAA, tomo 57, págs. 341-352). Este insigne profesor, investigando en el Archivo Provincial de Burgos (AHP), descubrió un documento de 1571 que identificaba a Juan de Esparza como autor del citado retablo, refiriéndolo como sigue: “La escritura de toma de un préstamo de 100 ducados por parte del cura de Villegas, Juan Gutiérrez de la Calle, nos permite conocer con plena exactitud que fue Juan de Esparza el autor de este retablo”.
 
Alberto Ibáñez, refiere la fuente concreta que avala su descubrimiento: “AHP. Burgos. PN. Leg. 3148, fol, 371. A. de Santotis. 28-septiembre-1571. Obligación del escultor Juan de Esparza de pagar los intereses del censo tomado por el cura de Villegas para pagar al escultor parte de lo que se le debe por la hechura del retablo mayor para dicha iglesia.”
 
Parece que Juan de Esparza estaba atravesando cierta estrechez económica por una mala gestión de su patrimonio, con impago de deudas, por lo que fue denunciado a los tribunales competentes. Para salir airoso de tal trance, aceptó que le hipotecaran el importe que debía cobrar por la hechura del retablo de Santa Eugenia. Además, para paliar su estado de necesidad, acordó con el citado párroco de Villegas cobrar de una sola vez una importante cantidad de dinero, los citados 100 ducados mediante el correspondiente préstamo. Esta estrategia conllevaba un cierto coste: el pago de los intereses corrían por cuenta del escultor. De esta suerte, los pagadores, muchas veces los propios vecinos de la parroquia, se ahorraban una importante cantidad de la deuda, que en algunos casos, según Alberto Ibáñez, alcanzaba la mitad de la misma.
 
De todas formas, el hecho de que fuera el artista contratante y, por tanto, el titular de la obra, no impide que otros escultores de su taller participaran activamente en la construcción de sus obras, destacando el papel de su hijo, Juan Esparza, el Mozo.
                      
¿Quién fue Santa Eugenia?
 
Según lo referido en el tomo XV de “Vidas de los Santos”, de Alban Butler, sacerdote católico y hagiógrafo, Santa Eugenia nació en el año 183, siendo sus progenitores ciertamente ilustres: su padre, Felipe, gobernador general del emperador Cómodo, en Egipto; su madre, Claudia, emparentada con el propio emperador.
 
Eugenia se educó en Alejandría, donde residían sus padres, en un ambiente culto, en el que adquirió  relevantes conocimientos en letras, artes y ciencias. Tanto es así que llegó, incluso, a leer las cartas de San Pablo, presuntamente proporcionadas por sus esclavos Proto y Jacinto. Este hecho fue decisivo para que se convirtiera al cristianismo y, luego, consagrara su virginidad a Cristo, a los 16 años.
 
Como sus padres decidieron casarla, en contra de su voluntad, con un joven de alcurnia, se vio obligada a huir de la ciudad, disfrazándose de hombre, en compañía de sus dos esclavos. De esta guisa, llegaron hasta las inmediaciones de un monasterio, donde oyeron cantar a los monjes el salmo: "Los dioses de los gentiles son demonios; el que nosotros adoramos es el verdadero Dios, creador del cielo y de la tierra". Este hecho fue definitivo para que ingresaran en el cenobio, en el que su abad, San Elio (21 de julio), la bautizó con el nombre de Eugenio.
 
Según la leyenda, Eugenia, convertida en el monje Eugenio, recibió del señor el don de sanar y hacer milagros. Así, a la muerte de Elio, la comunidad le eligió abad, cargo que llevó con gran humildad y grandes demostraciones de cariño para sus monjes, sanando a bastantes con sus oraciones o simplemente al tocarlos. Todo discurría con placidez y ventura hasta que se cruzó en su camino Melania, una dama tocada por el hálito de Belcebú, pues tras ser sanada por el joven abad de una enfermedad que sufría, intentó seducirlo infructuosamente y, al verse despechada, acabó acusándole de violación ante el gobernador, Felipe, su propio padre.
 
En tal tesitura, ante el mal cariz de los acontecimientos, no le quedó otro remedio que abrir su hábito para mostrar sus femeninos pechos. Su padre, en vez de enfadarse, se alegró mucho al recuperar a su hija, que creía perdida para siempre. Poco más tarde, tras narrar su historia, sus padres se convirtieron al cristianismo.
 
Tras una fecunda y santa vida, Eugenia sufrió martirio en Roma, en época del emperador Galieno. Primero, decidieron sacrificarla en el templo de Diana, con mal resultado para los verdugos, pues el templo se derrumbó, por lo que la acusaron de practicar magia. A continuación, la arrojaron al Tíber con una piedra al cuello, mas la soga se rompió y Eugenia emergió sin menoscabo alguno. Posteriormente, se la arrojó a una hoguera, pero las llamas del hipocausto de las termas de Severo, donde decidieron quemarla, se apagaron absolutamente, enfriándose súbitamente el agua de baño.
 
Finalmente, la volvieron a capturar para decapitarla, esta vez con éxito, un 25 de diciembre del año 262, siendo enterrada en las catacumbas de Aproniano en la Vía Latina. Sus reliquias se guardan en la iglesia de los Santos Apóstoles de Roma. Su culto es muy antiguo. Así, en Rávena, era venerada desde el siglo VI, apareciendo representada en la basílica de San Apolinar, junto a Proto y Jacinto.

 
Descripción artística del retablo mayor
 
Este retablo renacentista está constituido por un banco, tres cuerpos y Calvario en el ático, con tres calles, rodeadas a los lados por dos entrecalles que se unen a la porción central adoptando una disposición francamente angulada, a fin de adaptarse al poligonal presbiterio.
 

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Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)
 
Alberto Ibáñez, gran conocedor de la obra de Juan de Esparza, aseguró que este artista fue un autor integral de retablos, pues se encargó tanto de diseñar su estilo arquitectónico cuanto de esculpir las diversas imágenes de los mismos, relieves y estatuas exentas. Así, en el retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas, utilizó los órdenes clásicos (jónico y corintio, especialmente) en el diseño de los capiteles que remataban los fustes de las columnas, apoyadas sobre las correspondientes basas. El entablamento (conjunto de piezas situadas inmediatamente por encima de las columnas), propio del renacimiento del último tercio del siglo XVI, muestra una decoración geométrica a base de molduras y placas en las zonas que separaban unos cuerpos de otros.
 

Tabernáculo y banco


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Tabernáculo del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas
 
Al contemplar este retablo nos llama la atención el gran Tabernáculo central (relicario) que ocupa el espacio del banco y de la calle central del primer cuerpo. Es muy parecido al del retablo mayor de la iglesia de Tórtoles de Esgueva, también realizado por Juan de Esparza. Tiene una traza semicircular, con tres cuerpos de proporciones decrecientes, apoyados por una especie de zócalo, en el que destacan numerosas imágenes en relieve y estatuas exentas, bien encuadradas en las dimensiones de cada cuerpo.


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Relieve central del Tabernáculo del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Oración de Jesús en el Huerto.
 
Observando este Tabernáculo, enseguida veremos un logrado relieve con las escenas de la Oración en el Huerto. Según el Nuevo Testamento, Jesús y sus discípulos, después de la Última Cena, dieron su paseo habitual hasta el huerto de los olivos de Getsemaní, donde Jesús, conocedor de su destino, decidió orar al tiempo que un ángel lo consolaba. Después, comunicó a los Apóstoles que pronto llegarían los soldados a detenerle, conducidos por Judas Iscariote.
 
En este relieve se aprecia en imágenes diagonales, superpuestas, a los Apóstoles dormidos y, en la parte superior, un ángel portando una copa en sus manos frente a Jesús arrodillado. El autor intenta romper la frontalidad del relieve con cierta perspectiva.
 
Según Alberto Ibáñez, las imágenes del relicario y del banco son de canon esbelto y depurada técnica, netamente manieristas, con notable individualidad en las caras, con expresiones faciales un tanto contritas, con plegados de paños de gran relieve y con un movimiento más o menos contenido, en el que se siguen exhibiendo algunos elementos del manierismo del siglo XVI, pero sin llegar nunca a la intensa expresividad de Alonso de Berruguete, el cual, huyendo del idealismo de la primera época renacentista, cargó de espiritualidad los rostros y formas de sus personajes, retorciendo, alargando y adelgazando sus cuerpos, de forma netamente desproporcionada.


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Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: El Lavatorio y el Domingo de Ramos
 
El programa iconográfico del banco es muy diverso, dado que se alternan representaciones de las distintas etapas de la Pasión de Cristo con Virtudes y figuras de reyes y profetas del Antiguo Testamento. Algunas de estos relieves me parecen de una gran calidad, con una talla primorosa, plena de destreza y elegancia, como los del Lavatorio, el Domingo de Ramos, con la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén, una extraordinaria Piedad, Santa Águeda, el sacrificio de Isaac, entre otros excelentes relieves.
 

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Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: El descendimiento
 

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Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: La Piedad, bellamente esculpida
 

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Relieves del banco del retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Santa Águeda y el relieve del sacrifico de Isaac
 
 

Relieves y estatuaria de los diversos cuerpos

 
Primer cuerpo
 
En el primer cuerpo ocupa la calle central gran parte del Tabernáculo, incluido en un espacio rectangular, encuadrado por columnas de fuste estriado, rematadas en capiteles jónicos, descansando sus basas, con sus clásicas molduras (doble toro y escocia), directamente sobre el banco. Si ahora nos fijamos en las calles adyacentes, las laterales, observaremos en la de la derecha, según contemplamos el conjunto, el relieve de la Adoración de los pastores, mientras que en la calle izquierda veremos un insólito relieve de la Dormición de la Virgen, pues, aunque está postrada y cubierta con ropa de cama, no parece dormida sino, muy al contrario, incorpora su torso para tocar con su mano derecha al imberbe San Juan mientras que con los dedos separados y extendidos de su mano izquierda parece señalar a San Pedro, situado enfrente de ella.
 
En las entrecalles de este primer cuerpo apreciaremos las estatuas exentas de San Pedro y de San Pablo, de formas rotundas, marcada anatomía y ropajes de evidentes pliegues, a la izquierda y derecha, respectivamente.
 

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Retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Adoración de los pastores
 

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Retablo mayor de Santa Eugenia de Villegas: Dormición de la Virgen
 

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Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: San Pablo en la entrecalle derecha del primer cuerpo
 

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Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: San Pedro en la entrecalle izquierda del primer cuerpo

 
Segundo cuerpo
 
Este cuerpo está dedicado a Santa Eugenia. Veámoslo.
 

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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos): Estatua exenta de Santa Eugenia
  
En la calle central aparece una estatua exenta de esta mártir, de notables proporciones, con talla menos fina que la exhibida en los relieves del banco y tabernáculo. Está incluida en una hornacina, ornada con columnas de orden corintio y rematada por un arco escarzano (arco rebajado, arco menor de una semicircunferencia). La docta Eugenia porta en su mano izquierda un libro en tanto que en la derecha alza una hoja de palma.
 

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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: la mártir se abre el hábito para mostrar sus pechos, revelando, así, que no era Eugenio sino Eugenia, imposible de violar a Melania
 
En la calle lateral derecha (desde la visión del espectador), observaremos un relieve que narra un episodio de la vida de Santa Eugenia, el momento en que se abre el hábito para mostrar sus pechos al gobernador de Egipto, Felipe, su propio padre, con objeto de descubrir su sexo femenino, que la exculpaba inequívocamente del delito de violación, lo que permitió que saliera airosa de la falsa acusación de la truculenta Melania.
 

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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia.
 

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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia.
 
En la calle lateral izquierda, apreciaremos el relieve que muestra el momento en que el verdugo se dispone a decapitar a Eugenia, para convertirse en mártir y santa. Si nos fijamos bien, veremos a Eugenia de rodillas, aferrándose con su mano derecha al brazo izquierdo del verdugo, quien, a su vez, agarra con su mano izquierda el cuello de la santa, en tanto que con la diestra empuña la espada homicida. A la derecha y junto al verdugo aparece un personaje barbado, con túnica roja, que sostiene en su mano izquierda una especie de cetro de mando, por lo que posiblemente sea el emperador Galieno.
 

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Retablo mayor iglesia de Santa Eugenia de Villegas: María Magdalena, entre San Juan Evangelista, por arriba, y San Pablo, por abajo.
 
En las entrecalles hay también estatuas exentas, como la de Magdalena portando el ánfora de los perfumes con su mano derecha, en la entrecalle derecha; la de San Esteban, en la izquierda, según observamos el retablo. A los lados de estas entrecalles hay otras más estrechas, cuajadas de pequeñas estatuas de personajes del Antiguo y Nuevo Testamento.

 
Tercer cuerpo o cuerpo superior
 
En la calle central de este cuerpo superior puede verse a la Virgen María, sedente, con el niño Jesús en su regazo junto a una bola dorada, posiblemente la esfera del planeta.
 

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Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La Virgen María con el niño Jesús, en la calle central del cuerpo superior
 
Se trata de una estatua exenta, con un sutil escorzo o contraposto de la Virgen que rompe la frontalidad y aporta cierto movimiento, a pesar de su sedente postura. Parece que lucha por salirse de su rectangular nicho, enmarcado por columnas de tipología corintia y rematado por un entablamento arquitrabado.
 
En la calles adyacentes se aprecia el relieve con la Duda de Santo Tomás, a nuestra derecha, y la Presentación de Jesús en el Templo, a nuestra izquierda.
 

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Retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas: relieve de la Presentación de Jesús en el Templo
 

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Retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La duda de Santo Tomás. En la entrecalle de la derecha aparece la imagen de San Juan Evangelista
 

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Retablo mayor de la Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: La duda de Santo Tomás
 
En la Presentación de Jesús en el Templo pueden verse a San José y a la Virgen María, que apoya su mano derecha en la rodilla flexionada de Jesús, y al anciano Simeón, iluminado por el Espíritu Santo, según el Evangelio de San Juan. Además, detrás de la Virgen, se ve una mujer que porta sobre su cabeza un cesto que parece contener las dos tórtolas que la Virgen ofreció en sacrificio. Finalmente, junto a Simeón aparece una anciana con la cabeza cubierta por una especie de tocado, que bien podría ser la profetisa Ana, que vivía en el templo y que, tras presenciar este hecho, refirió la venida del Niño a todos los que esperaban la redención de Jerusalén.
 
En la Duda de Santo Tomás se ve a éste de rodillas con los dedos en la llaga de Jesús resucitado, que ocupa la escena central, por delante del resto de apóstoles. Llama la atención la buena talla de la anatomía del cuerpo semidesnudo de Cristo, que revela un buen conocimiento de anatomía humana por parte del autor, algo lógico y distintivo en los artistas renacentistas, más difícil verlo en las obras de arte del gótico previo.
 
En las entrecalles se pueden apreciar las estatuas exentas de los dos Juanes: San Juan Evangelista, junto a la Duda de Santo Tomás; San Juan Bautista, junto al relieve de la Presentación de Jesús en el Templo.
 

Calvario superior
 
Este retablo posee un Calvario en su parte superior, con las figuras exentas y libres, no englobadas en traza arquitectónica alguna, a diferencia de la empleada en los usuales retablos.
 

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Calvario del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos)
 
A mi entender, el Calvario que remata este retablo mayor, muestra el buen hacer del imaginero que lo esculpió, Juan de Esparza. La Virgen y San Juan Evangelista convergen sus cuerpos, cubiertos de ropajes de sinuosos pliegues, en la figura central: una buena talla de Jesús en la cruz, de armónicas proporciones, dominio anatómico manifiesto y un rostro pleno de patetismo. Se aprecia la cabeza ceñida por la corona de espinas, con la sangre derramándose por la frente y mejillas de Jesús,  párpados caídos, que no impiden ver parte del globo ocular, una recta nariz, el pelo negro, largo y ondulado, cayendo sobre los hombros y el pecho, donde también se aprecian regueros de sangre, sin faltar una barba bien trazada. La boca parcialmente abierta, deja ver los incisivos centrales y laterales.
 

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Calvario del retablo mayor de la iglesia de Santa Eugenia de Villegas (Burgos): patetismo en el rostro de Jesús.


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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Bóveda de crucería compleja del ábside poligonal (23-11-2017)


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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Entrando la luz por ventanales, ubicados por encima del retablo mayor. El del lado sur estuvo tapado mientras se restauraban las cubiertas (17-08-2017)


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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Sobre el retablo mayor aparecen tres ventanales geminados por los que entra la luz del alba.
 

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Iglesia de Santa Eugenia de Villegas: Antes de concluir la restauración de Alfonso Basterra



 

Ver el artículo completo de Félix Martín Santos: https://www.tribunasalamanca.com/bl...nia-de-villegas
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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