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Artemisia Gentileschi
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Mensaje Artemisia Gentileschi 
 
Este trabajo recopilatorio está dedicado a la pintora italiana del siglo XVII Artemisia Gentileschi. Es considerada en la actualidad como una de las primeras mujeres pintoras en la historia.

Es hija del también pintor y maestro Orazio Gentileschi, trabajó en Roma, Nápoles, Florencia e Inglaterra, realizando pequeños cuadros de temática religiosa, altamente influenciados por la pintura de Caravaggio, en su incesante búsqueda del claoscuro.

Artemisia Gentileschi desarrolla sus cualidades artísticas frente a los esquematismos machistas (sociales y religiosos) de la época que intentan limitar su arte. Su cuadro Judith decapitando a Holopherne, lo realizó  cuando ella tenía 18 años . Artemisia no accede al conocimiento completo de la anatomía masculina más que a través del amor y de su tránsito hacia el acto sexual. Ella pierde su virginidad con el pintor Agostino Tassi, su maestro en el aprendizaje de la perspectiva. Su encuentro con él representa para la joven pintora una doble revelación: la de su sensibilidad artística y las pulsaciones de la creación.

Artemisia Gentileschi fue una de las pocas pintoras del siglo XVII que pudo trabajar y vivir como artista. Su obra, marginada de los libros de historia hasta hace dos décadas, está siendo reconocida en la actualidad.

Espero que la recopilación que he realizado de esta excelente pintora, os resulte interesante y contribuya en la divulgación de su obra.






Resumen Biográfico


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Artemisia Gentileschi - Artemisia Lomi Gentileschi (Roma, 8 de julio de 1597 - Nápoles, hacia 1654) fue una pintora caravaggista italiana, hija del pintor toscano Orazio Gentileschi (1563-1639).

Vivió en la primera mitad del siglo XVII. Tomó de su padre, Orazio, el límpido rigor del dibujo, injertándole una fuerte acentuación dramática, tomada de las obras de Caravaggio, cargada de efectos teatrales; elemento estilístico que contribuyó a la difusión del caravaggismo en Nápoles, ciudad a la que se trasladó en 1630.


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Artemisia Gentileschi. Autoritratto. Pommersfelden, Sammlung, Schloss Weißenstein


Comienzos romanos

Artemisia Gentileschi nació en Roma, el 8 de julio de 1593. Fue la hija mayor del pintor Orazio Gentileschi, uno de los grandes representantes de la escuela romana de Caravaggio. Artemisia fue introducida a la pintura en el taller de su padre, mostrando más talento que sus hermanos, que trabajaron junto a ella. Aprendió dibujo, cómo empastar los colores y dar brillantez a los cuadros. Dado que el estilo de su padre, en aquellos tiempos, se remitía explícitamente al arte de Caravaggio (con el que Orazio tenía relaciones de familiaridad), también los primeros pasos artísticos de Artemisia se situaron, por motivos diversos, en el despertar del gran pintor lombardo. Pero su aproximación a los temas era diferente de la de su padre.

Firmó a los diecisiete años su primera obra, (aunque muchos sospecharan entonces que fue ayudada por su padre): Susanna e i Vecchioni (Susana y los viejos, 1610, colección Schönborn en Pommersfelden). El cuadro muestra cómo Artemisia había asimilado el realismo de Caravaggio sin permanecer indiferente al lenguaje de la escuela de Bolonia, que tuvo a Annibale Carracci entre sus mejores artistas. A los diecinueve años, dado que el acceso a la enseñanza de las academias profesionales de Bellas Artes era exclusivamente masculino, y por tanto le estaba prohibido, su padre le dio un preceptor privado, Agostino Tassi. Con él estaba trabajando en aquel tiempo Orazio, en la decoración de las bóvedas de Casino della Rose dentro del Palacio Pallavicini Rospigliosi en Roma.

Un escándalo marcó su vida. Tassi la violó en 1612. Al principio, él prometió salvar su reputación casándose con ella, pero más tarde renegó de su promesa, pues ya estaba casado, y Orazio lo denunció ante el tribunal papal. La instrucción, que duró siete meses, permitió descubrir que Tassi había planeado asesinar a su esposa, cometió incesto con su cuñada y había querido robar ciertas pinturas de Orazio Gentileschi. Del proceso que siguió se conserva documentación exhaustiva, que impresiona por la crudeza del relato de Artemisia y por los métodos inquisitoriales del tribunal. Artemisia fue sometida a un humillante examen ginecológico y torturada usando un instrumento que apretaba progresivamente cuerdas en torno a los dedos — una tortura particularmente cruel para un pintor. De esta manera se pretendía verificar la veracidad de sus acusaciones, pues se creía que si una persona dice lo mismo bajo tortura que sin ella, la historia debe ser cierta. Tassi fue condenado a un año de prisión y al exilio de los Estados Pontificios. Las actas del proceso han influido grandemente en la lectura en clave feminista, dada en la segunda mitad del siglo XX, a la figura de Artemisia Gentileschi.

Este es el testimonio de Artemisia en el proceso, según los documentos de la época:

Cerró la habitación con llave y una vez cerrada me lanzó sobre un lado de la cama dándome con una mano en el pecho, me metió una rodilla entre los muslos para que no pudiera cerrarlos, y alzándome las ropas, que le costó mucho hacerlo, me metió una mano con un pañuelo en la garganta y boca para que no pudiera gritar y habiendo hecho esto metió las dos rodillas entre mis piernas y apuntando con su miembro a mi naturaleza comenzó a empujar y lo metió dentro. Y le arañé la cara y le tiré de los pelos y antes de que pusiera dentro de mi el miembro, se lo agarré y le arranqué un trozo de carne

Eva Menzio (editora), Artemisia Gentileschi, Lettere precedute da Atti di un processo di stupro, Milán, 2004

La pintura Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes) (1612 - 1613), que se exhibe en la Galleria degli Uffizi de Florencia impresiona por la violencia de la escena que representa, y ha sido interpretada en clave psicológica y psicoanalítica, como un deseo de venganza respecto a la violencia que ella había sufrido.

Un mes después del juicio, Artemisia se casó, en un matrimonio arreglado por su padre, con un pintor florentino, Pierantonio Stiattesi (o Pietro Antonio Stiattesi), un modesto artista, lo que sirvió para restituirle a Artemisia, violada, engañada y denigrada por Tassi, un estatus de suficiente honorabilidad.

De estos comienzos romanos data también la Madonna col Bambino (Virgen con niño) de la Galería Spada.


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Judit decapitando a Holofernes (1614-20). Óleo sobre lienzo, 199 x 162 cm Galleria degli Uffizi, Florencia. obra de Artemisia Gentileschi


Periodo florentino (1614-1620)

Artemisia y su marido se instalaron en Florencia en 1614. Allí, Artemisia disfrutó de un gran éxito. Fue la primera mujer en ingresar en la Accademia del Disegno (Academia del Dibujo) de Florencia.

Artemisia se convirtió en una exitosa pintora de corte. Mantuvo buenas relaciones con los artistas más respetados de su tiempo, como Cristofano Allori, y fue capaz de conquistar los favores y la protección de personas influyentes, comenzando por el gran duque Cosme II de Médici y especialmente de la gran duquesa Cristina. Tuvo una buena relación con Galileo Galilei con quien se mantuvo en contacto epistolar durante largo tiempo, mucho más allá de su periodo florentino.

Entre sus admiradores tiene un puesto de especial relieve Buonarroti el joven (sobrino del gran Miguel Ángel): empeñado en construir la Casa Buonarroti para celebrar la memoria de su ilustre antecesor, encargó a Artemisia la ejecución de una tela destinada a decorar el techo de la galería de pinturas.

La pintura en cuestión representa una Allegoria dell'Inclinazione (esto es, una alegoría del «talento natural»), representada en forma de una joven mujer desnuda que sostiene una brújula. Se cree que la atractiva figura femenina tenía los rasgos de la propia Artemisia, que -como sostenían las informaciones mundanas de la época- fue una mujer de extraordinario atractivo.

En efecto, se suele entender que en las telas de Artemisia, los rasgos faciales de las hermosas y enérgicas heroínas que allí aparecen tienen un parecido al rostro que aparece en sus retratos o autorretratos: a menudo el que le encargaba cuadros debía desear tener una imagen que le recordase visualmente a la autora, cuya fama iba creciendo. Su éxito y la fascinación que emanaba de su figura, alimentaron, a lo largo de toda su existencia, rumores sobre su vida privada.

Se ha considerado que durante este periodo florentino Artemisia también pintó La Conversione della Maddalena (La conversión de la Magdalena), y Giuditta con la sua ancella (Judith y su doncella), hoy en el Palacio Pitti. Artemisia pintó una segunda versión de Giuditta che decapita Oloferne (Judith decapitando a Holofernes), mayor que la versión de Nápoles y hoy en los Uffizi. Esta Judith y Holofernes o Degollación de Holofernes está considerada su obra maestra. Ella pone sus mismos rasgos en el rostro de Judith, atribuyendo a Holofernes los de Tassi. La oscuridad y gráfica violencia de esta obra, la frialdad con que Judith decapita a Holofernes, se atribuyen a su violación y al proceso humillante que le siguió.

Mientras estuvo en Florencia, Artemisia y Pierantonio tuvieron cuatro hijos y una hija. Pero sólo la hija, Prudenzia, llegó a la edad adulta. A pesar de su éxito, debido a un exceso de gastos suyos y de su marido, el periodo florentino estuvo lleno de problemas con los acreedores y con su esposo, por lo que es razonable suponer que fue esto lo que motivó su regreso a Roma que realizó de manera definitiva en el año 1621. Con ella llevó a su hija Prudenzia, con la que más tarde se trasladó a Nápoles. Después de la muerte de su madre, la vida de esta hija cae en la oscuridad y resulta desconocida.


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Susana y los viejos, 1610. Colección Schönborn, Pommersfelden. Obra de Artemisia Gentileschi


De nuevo en Roma y más tarde Venecia (1621-1630)

Ese mismo año en que, separada de su marido, Artemisia llegó a Roma, su padre Orazio dejó la ciudad y se trasladó a Génova. Algunos creen que Artemisia siguió a su padre a la capital ligur (incluso para explicar la persistencia de una afinidad de estilos que, aún hoy, dificultan determinar quién de los dos pintó ciertas obras); pero no hay suficientes pruebas al respecto. La mayor parte de las evidencias apoyan la idea de que Artemisia permaneció en Roma, como mujer independiente, intentando encontrar una casa y criar a sus hijas. Además de Prudenzia, tuvo otra hija natural, probablemente nacida en 1627. Artemisia intentó, prácticamente sin éxito, enseñarles el arte de la pintura.

El estilo de Caravaggio, aunque el maestro llevaba muerto más de una década, era aún muy influyente en la Roma de la época y convirtió a muchos pintores en seguidores suyos (llamados Caravaggisti) como el padre de Artemisia, Carlo Saraceni (quien regresó a Venecia en 1620), Bartolomeo Manfredi, y Simon Vouet. Sin embargo, los estilos pictóricos en Roma a principios del siglo XVII eran diversos, coexistiendo la tendencia más clásica, seguida por los discípulos boloñeses de Annibale Carracci y las aventuras barrocas de Pietro da Cortona.

Artemisia demostró tener la sensibilidad justa para tomar las novedades artísticas y la determinación precisa para vivir como protagonista esta extraordinaria estación artística de Roma, meta obligada de artistas de toda Europa. Artemisia entró a formar parte de la Accademia dei Desiosi. Con motivo de ello fue celebrada con un retrato grabado que, en la dedicatoria, la califica como «Pincturare miraculum invidendum facilius quam imitandum». De esta misma época data su amistad con Cassiano dal Pozzo, un humanista, coleccionista y gran mentor de las bellas artes.

Sin embargo, a pesar de su reputación artística, su fuerte personalidad y la red de buenas relaciones, Roma no fue tan lucrativa como ella esperaba. Se apreciaba su arte en los retratos y su habilidad para poner en escena a las heroínas bíblicas, pero a ella le estaban vedados los ricos encargos de ciclos de frescos y de los grandes retablos. La ausencia de suficiente documentación hace difícil seguir los movimientos de Artemisia en este periodo. Es seguro que entre 1627 y 1630 se trasladó a Venecia, quizá en busca de encargos más lucrativos: lo documentan los homenajes que recibió de los letrados de la ciudad de la laguna que alabaron la calidad de la pintora.

Aunque a veces es difícil datar sus pinturas, y es a menudo motivo de divergencia entre los críticos de arte, es verosímil asignarle estos años el Ritratto di gonfaloniere (Retrato de un gonfaloniere), hoy en Bolonia (único ejemplo hasta ahora de su célebre habilidad como retratista); la Giuditta con la sua ancella, (Judith y su doncella) hoy en el Detroit Institute of Arts (que refleja el dominio de la pintora sobre los efectos de claroscuro de la luz de la vela, por las cuales fueron famosos en Roma pintores como Gerrit van Honthorst, Trophime Bigot, y muchos otros); su Venere Dormiente (Venus durmiente), y su Ester ed Assuero (Esther y Asuero) ubicado en el Metropolitan Museum of Art en Nueva York, que testimonia su asimilación de las lecciones del luminismo veneciano.


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Jael y Sísara. Obra de Artemisia Gentileschi


Nápoles y el periodo inglés (1630-1653)

En 1630 Artemisia se trasladó a Nápoles, una ciudad rica con talleres y amantes de arte, en busca de nuevas y más lucrativas oportunidades laborales. Muchos otros artistas, incluyendo a Caravaggio, Annibale Carracci o Simon Vouet habían estado en Nápoles durante algún momento de sus vidas, y en aquella época, José de Ribera, Massimo Stanzione, y Domenichino estaban trabajando allí y más tarde, Giovanni Lanfranco y muchos otros acudirían a esta ciudad.

El debut napolitano de Artemisia está representado por la Anunciación en el Museo de Capodimonte. Permaneció en Nápoles durante el resto de su carrera con la excepción de su breve estancia en Londres y algún otro viaje. Nápoles (para constante lamento por Roma) representó para Artemisia una especie de segunda patria donde ocuparse de su familia (ambas hijas se casaron en Nápoles, con dote propia). Recibió muchas pruebas de la gran estima en la que se la tenía, y estuvo en buenas relaciones con el virrey, el Duque de Alcalá. Tuvo relaciones de intercambio con sus pares y con los mayores artistas que allí estaban, comenzando por Massimo Stanzione, con quien, según el escritor del siglo XVIII Bernardo de' Dominici, comenzó una colaboración artística basada en una auténtica amistad y parecidos artísticos.

En Nápoles, por primera vez, Artemisia empezó a trabajar en cuadros para una catedral, dedicados a San Gennaro nell'anfiteatro di Pozzuoli (San Jenaro en el anfiteatro de Pozzuoli) en Pozzuoli. Durante su primer periodo napolitano pintó Nascita di San Giovanni Battista (Nacimiento de san Juan Bautista) que se conserva en el Museo del Prado de Madrid, y Corisca e il satiro (Corisca y el sátiro), en una colección privada. En estas pinturas Artemisia demuestra nuevamente su capacidad de renovarse según los gustos artísticos de su tiempo y de manejar diferentes temas, en lugar de las usuales Judith, Susana, Betsabé, y Magdalena penitente, por las que ya era conocida.

En 1638 Artemisia se reunió con su padre en Londres en la corte de Carlos I de Inglaterra, donde Orazio se convirtió en pintor cortesano y recibió el importante encargo de decorar un techo (alegoría del Trionfo della pace e delle Arti [Triunfo de la paz y de las artes]) en la Casa delle Delizie de la reina Enriqueta María de Francia en Greenwich. El padre y la hija estaban una vez más trabajando juntos, aunque ayudar a su padre probablemente no fuera su única razón para viajar a Londres: Carlos I la había llamado a su corte, y no era posible rechazarlo. Este rey era un coleccionista fanático, dispuesto a arruinar las finanzas públicas para satisfacer sus deseos artísticos. La fama de Artemisia probablemente lo intrigase, y no es una coincidencia que su colección incluyera un cuadro muy sugerente, el Autoritratto in veste di Pittura ("Autorretrato como la Alegoría de la Pintura").

Orazio murió repentinamente, cuidado por su hija, en 1639. Artemisia tuvo que cumplir sus propios encargos después de la muerte de su padre, aunque no hay obras que puedan asignarse con certeza a este periodo. Se sabe que Artemisia ya había abandonado Inglaterra en 1642, cuando se producían las primeras escaramuzas de la guerra civil.


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Danae. 1612. Museo de Arte de San Luis, en Estados Unidos. Obra de Artemisia Gentileschi


Segundo periodo napolitano

No se sabe mucho de sus movimientos posteriores. Se cree que partió definitivamente a Nápoles en 1642 donde pasó el resto de su vida. Los historiadores saben que en 1649 estaba de nuevo en la ciudad partenopea, en correspondencia con Don Antonio Ruffo de Sicilia quien se convirtió en su mentor y buen comitente durante su segundo periodo napolitano. La última carta conocida a su mentor data de 1650 y deja claro que ella estaba aún plenamente en activo.

Se pensó que Artemisia había muerto en 1653. Evidencias recientes, sin embargo, muestran que aún aceptaba encargos en 1654, aunque dependía cada vez más de su asistente, Onofrio Palumbo. Por lo tanto, puede especularse con su muerte en la devastadora plaga que asoló Nápoles en 1656 y virtualmente barrió a toda una generación de artistas napolitanos.

Algunas obras de este periodo son Susanna e i vecchioni (Susana y los viejos) hoy en Brno y Madonna e Bambino con rosario (Virgen con el Niño y un rosario) hoy en El Escorial.

Su tumba se encontraba en la iglesia de San Juan de los Florentinos de Nápoles, que fue destruida tras la Segunda Guerra Mundial. En su lápida estaba escrito HEIC ARTEMISIA.

Después de su muerte fue prácticamente olvidada, en la actualidad se está revisando y valorando su obra.


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Judith y su doncella (1618-1619), Palazzo Pitti, Florencia.


Estilo y valoración

Artemisia Gentileschi está considerada como una de los primeros pintores barrocos, de los más completos de su generación, imponiéndose por su arte en una época en la que las mujeres pintoras no eran aceptadas fácilmente. Pintó cuadros históricos y religiosos en un momento en que estos temas heroicos eran considerados inadecuados para el espíritu femenino.

Retocó y modificó obras de su padre, dotándolas de un realismo que antes no tenían. Les añadió una atmósfera dramática, acentuando el claroscuro a la manera de Caravaggio, contribuyendo así a que este estilo madurase. Representa así un caravaggismo violento.

Un ensayo de 1916 de Roberto Longhi, maestro de la crítica italiana, titulado Gentileschi padre e figlia (Gentileschi padre e hija) tuvo el mérito de llamar la atención de la crítica sobre la estatura artística de Artemisia Gentileschi en el ámbito de los caravaggistas en la primera mitad del siglo XVII. Longhi emite, al tratar sobre Artemisia, en un tono involuntariamente misógino, el siguiente juicio: «la única mujer en Italia que alguna vez supo algo sobre pintura, colorido, empaste y otros fundamentos».

En el análisis efectuado del cuadro más célebre de Artemisia, la Judith decapitando a Holofernes de los Uffizi, Longhi escribió:

¿Quién pensaría de hecho que sobre un lienzo estudiado de candor y sombras valiosas dignas de un Vermeer una generosidad natural, pudiera acontecer una matanza tan brutal y sangrienta? [...] pero - es lógico decirlo - ¡esta es una mujer terrible! ¿Una mujer pintó todo esto?

Y añadía:

... No hay nada sádico aquí, en lugar de ello lo que más impresiona es la impasibilidad de la pintora, que fue incluso capaz de darse cuenta de cómo la sangre, al chorrear violentamente, ¡podía decorar con dos líneas de gotas al vuelo la zona central! ¡Increíble, os digo! Y también por favor ¡den a la Sra. Schiattesi - el nombre de casada de Artemisia - la oportunidad de elegir el puño de la espada! Al final, ¿no creen que el único propósito de Judith es apartarse todo lo posible para evitar que la sangre pueda manchar su novísimo vestido de seda amarilla? Pensemos, de todas formas, que ese es un vestido de Casa Gentileschi, el guardarropa más refinado de la Europa del siglo XVII, después de Van Dyck.


Roberto Longhi, Gentileschi padre e figlia, 1916

El análisis de la pintura subraya, de modo ejemplar, lo que significaba saber «de pintura, y de color y de empaste»: se evocan los colores llamativos de la paleta de Artemisia, la luminiscencia de seda de los vestidos (con ese amarillo inconfundible de la autora), la atención perfeccionista por la realidad de las joyas y de las armas.

El interés por la figura artística de Artemisia, que permaneció inexplicablemente débil a pesar de la lectura dada por Longhi, recibió un fuerte impulso gracias a los estudios en clave feminista, que eficazmente subrayaron su sufrimiento por la violación y maltrato posterior, lo que determinaría la fuerza expresiva que asume su lenguaje pictórico cuando el sujeto representado eran sus heroínas bíblicas, que siempre parecen querer manifestar su rebelión contra las condiciones a las que les condenaba su sexo.

En un artículo del catálogo de la exposición «Orazio e Artemisia Gentileschi» que tuvo lugar en Roma en 2001 (y después en Nueva York), Judith W. Mann se distancia, mostrando los límites de una lectura en clave estrechamente feminista:

Semejante opinión presupone que todo el potencial creativo de Artemisia es sólo sobre mujeres fuertes y capaces, hasta el punto de que parece imposible imaginarla ocupada en imágenes religiosas convencionales, como una Virgen María con Niño o una virgen que acoge sumisamente la Anunciación; y además se dice que la artista rehusó modificar su interpretación personal de esos temas para acomodarse a las preferencias de un cliente compuesto básicamente por hombres. El estereotipo causa un doble efecto restrictivo: induce a los críticos a dudar la atribución de aquellas pinturas que no se corresponden con el modelo preestablecido, y a atribuir un valor inferior a aquellos cuadros que no cumplen con el cliché.

La crítica más reciente, comenzando por la difícil reconstrucción del catálogo total de los Gentileschi, intenta dar una lectura menos restrictiva de la carrera de Artemisia, colocándola más apropiadamente en el contexto de los diferentes ambientes artísticos en los que la pintora participó activamente. Una lectura semejante restablece a Artemisia como una artista que luchó con determinación, usando el arma de su personalidad y de sus cualidades artísticas, contra los prejuicios expresados en contra de las mujeres pintoras; consiguió ingresar productivamente en el círculo de los pintores más respetados de su época, abarcando una gama de géneros pictóricos que fue probablemente más amplia y variada que cuanto digan hoy las telas atribuidas a Artemisia.


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Autorretrato como mártir. Artemisia Gentileschi. 1615, Oil on canvas, 32 x 24 cm. Colección privada


Artemisia y las pintoras contemporáneas

Para una mujer a comienzos del siglo XVII, ser pintora como Artemisia era una elección inusual y difícil, pero no excepcional. Antes de Artemisia, a finales del XVI y comienzos del XVII, otras pintoras tuvieron carreras exitosas. Pueden mencionarse:

- Sofonisba Anguissola (nacida en Cremona alrededor de 1530 - Palermo alrededor de 1625), fue a España llamada por el rey Felipe II y trabajó varios años en su corte.

- Lavinia Fontana (Bolonia, 1552 - Roma 1614) marchó a Roma por invitación del papa Clemente VIII.

- Fede Galizia (Milán o Trento, 1578 - Milán 1630) pintó bodegones y una Judith con la cabeza de Holofernes.

Otras pintoras comenzaron su carrera mientras Artemisia aún vivía. Juzgadas por sus méritos artísticos, puede cuestionarse la afirmación de Longhi de que Artemisia fue "la única mujer en Italia que supo algo sobre pintura". No cabe duda, sin embargo, de que Artemisia sigue siendo una de las más consideradas artistas femeninas, y finalmente ha ocupado su lugar entre los grandes artistas del periodo barroco.

Más información en el tema: Pintoras famosas..., enlace: http://www.foroxerbar.com/viewtopic.php?f=57&t=10461


Artemisia y la cultura popular

Hay todavía, sea en el arte de Artemisia, sea en su biografía, algo que la hace especialmente fascinante y que despierta el interés de algunos escritores y, no por casualidad, de algunas escritoras.

La primera escritora que decidió componer una novela en torno a la figura de Artemisia, fue Anna Banti, la mujer de Roberto Longhi. Su primer borrador del texto, en forma manuscrita, data de 1944, pero se perdió en el trascurso de las vicisitudes bélicas. La decisión de volver al libro, titulado Artemisia, escribiéndolo de forma diferente, la tomó tres años más tarde. Anna Banti se pone en su nueva novela a dialogar con la pintora, en forma de un "diario abierto", en el que busca - en paralelo al relato de la adolescencia y madurez de Artemisia - explicarse a sí misma la fascinación que siente, y la necesidad que debió sentir de dialogar, de mujer a mujer, sobre las límpidas, aunque apasionadas, consideraciones artísticas de las que tantas veces habría hablado con Roberto Longhi. En España, Artemisia se publicó por Ediciones Cátedra, S.A. en 1992; la ha reeditado en 2008 la editorial Alfabia, con un ensayo introductorio de Susan Sontag.


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Esther Before Ahasuerus, c. 1630. Obra de Artemisia Gentileschi

Más de cincuenta años más tarde, en 1999, la escritora francesa Alexandra Lapierre afronta, de nuevo con una novela, la fascinación enigmática de la vida de Artemisia, y lo hace a partir de un estudio extremadamente escrupuloso de la biografía y del contexto histórico que le sirve de fondo. El análisis psicológico que se lee entre líneas, para comprender la relación entre Artemisia mujer y Artemisia pintora, acaba por utilizar, como un Leitmotiv, la relación, hecha de un afecto que encuentra difícil expresarse y de una rivalidad profesional latente - entre padre e hija. Esta novela, con el título de Artemisia, ha sido editada en 1999 por Editorial Planeta, S.A. y por Planeta DeAgostini en 2000 y 2006.

Artemisia, y más específicamente su cuadro Judith decapitando a Holofernes, son mencionados en la obra de Wendy Wasserstein del año 1988 The Heidi Chronicles, donde el personaje principal, Heidi imparte clases sobre ellas como parte de su curso de historia del arte sobre pintoras. Al final de la obra, Heidi adopta a una hija a la que llama Judy, que es al menos una referencia parcial a la pintura.

En 1989 publicó Maria Àngels Anglada su novela Artemisia, sobre esta misma figura; posteriormente se ha reeditado en 1995 y en 1999.

La dramaturga canadiense Sally Clark escribió una obra de teatro basada en los acontecimientos que llevaron al rapto, así como los posteriores. "Life Without Instruction" fue un encargo del Teatro Nightwood en 1988. Se trabajó en 1990, bajo la dirección de Kate Lushington y Jackie Maxwell. "Life Without Instruction" se estrenó en el Teatro Plus de Toronto el 2 de agosto de 1991.

Cabe mencionar, finalmente, entre las obras publicadas en España, Artemisia Gentileschi, de Rauda Jamis, Circe Ediciones, S.A., 1998.

De más reciente aparición es la novela de Susan Vreeland titulada The Passion of Artemisa (en España, La pasión de Artemisia, 2006), que vuelve a hacer una lectura feminista de su obra, y parece que quiere aprovecharse del reciente éxito de las novelas históricas sobre una obra de arte y su autor.

Discutibles, por las mismas razones, son los resultados alcanzados por la cineasta francesa Agnès Merlet, con su película Artemisia (1997), protagonizada por Valentina Cervi. Se basa sólo en parte en la vida de la pintora, pero se representa de forma inapropiada la relación entre Tassi y Artemisia como un apasionado romance en lugar de una violación.

Dentro del género documental, ya se había rodado en 1992, Artemisia, producción canadiense para televisión.


Sus principales obras

- Susanna e i vecchioni, Colección del conde de Schönborn, Pommersfelden, 1610
- Madonna col Bambino, Galería Spada, Roma, 1610-11
- Giuditta che decapita Oloferne, Galleria degli Uffizi, Florencia, 1612-13
- Danae, Museo de Arte de San Luis, San Luis, (Misuri), h. 1612
- Minerva, Sopraintendenza alle Gallerie, Florencia, h. 1615
- Autoritratto come martire, Colección privada, h. 1615
- Allegoria dell'Inclinazione, Casa Buonarroti, Florencia, 1615-16
- Maddalena penitente, Colección privada (ya Marc A. Seidner Collection, Los Ángeles), h. 1615-16
- La Conversione della Maddalena, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1615-16
- Autoritratto come suonatrice di liuto, Curtis Galleries, Minneapolis, h. 1615-17
- Giuditta con la sua ancella, Galleria Palatina, Palacio Pitti, Florencia, 1618-19
- Santa Caterina di Alessandria, Galleria degli Uffizi, Florencia, h. 1618-19
- Giaele e Sisara, Museo de Bellas Artes, Budapest, 1620
- Cleopatra, Collezione della Fondazione Cavallini-Sgarbi, Ferrara, h. 1620
- Allegoria della Pittura, Museo de Tessé, Le Mans, 1620-30
- Giuditta che decapita Oloferne, Uffizi, Florencia, h. 1620
- Santa Cecilia, Galería Spada, Roma, h. 1620
- Cleopatra, Col. Amedeo Morandorri, Milán, 1621-22 (considerado por algunos estudiosos como obra de su padre)
- Retrato de un confaloniero, Col. Comunali d'Arte, Palacio de Accursio, Bolonia, 1622
- Susanna e i vecchioni, The Burghley House Collection, Stamford, Lincolnshire, 1622
- Lucrezia, Gerolamo Etro, Milán, h. 1623-25
- Maria Maddalena come Melanconia, Sala del Tesoro de la catedral de Sevilla, h. 1625
- Giuditta con la sua ancella, Detroit Institute of Arts, h. 1625-27
- Venere dormiente, Colección Barbara Piasecka Johnson, Princeton, Nueva Jersey, 1625-30
- Ester e Assuero, Museo Metropolitano de Arte, Nueva York, h. 1628-35
- Annunciazione, Museo de Capodimonte, Nápoles, 1630
- Corisca e il satiro, Col. privada, 1630-35
- Clio, la Musa della Storia, Col. privada (ya Nueva York, Col. Wildenstein), 1632
- Aurora, Col. privada, Roma
- Nacimiento de San Juan Bautista, Museo del Prado, Madrid, h. 1633-35
- Cleopatra, Col. privada, Roma, h. 1633-35
- Lot e le sue figlie, Museo de Arte, Toledo, Ohio, h. 1635--38
- Davide e Betsabea , Neues Palais, Potsdam, h. 1635
- Ratto di Lucrezia, Neues Palais, Potsdam
- Davide e Betsabea , Palacio Pitti, Depósitos, Florencia, h. 1635
- San Gennaro nell'anfiteatro di Pozzuoli, Museo Capodimonte de Nápoles, 1636-37
- Santi Proclo e Nicea, Museo Capodimonte de Nápoles, 1636-37
- Adorazione dei Magi, Museo Nacional de San Martino, Nápoles, 1636-37
- Davide e Betsabea, Museo de Arte, Columbus, Ohio, h. 1636-38
- Autoritratto come allegoria della Pittura, Royal Collection de Su Majestad la Reina Isabel II, Castillo de Windsor, 1638-39
- Venere che abbraccia Cupido, Col. privada, 1640-50
- Un’allegoria della Pace e delle Arti sotto la Corona inglese, Malborough House, Londres, 1638-39 (en colaboración con Orazio Gentileschi)
- Susanna e i vecchioni, Moravska Galerie, Brno, 1649
- Madonna e Bambino con rosario, Monasterio de El Escorial, Casita del Príncipe, 1651.



CONTINÚA MÁS ABAJO...
 




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"La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes"

"Nicolas Poussin"
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última edición por j.luis el Lunes, 21 Julio 2014, 11:26; editado 10 veces 
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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
Gracias J.Luis, espectacular obra la de esta pintora.  

Un Saludo.
 




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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
Gracias xerbar, la verdad Artemisia Gentileschi fue una pionera en su difícil época que le tocó vivir, además su obra es de mucha calidad, sabe reflejar en sus cuadros la violencia como nadie, quizá las tristes circunstancias de su vida -fue violada por su maestro- le hizo ver la vida de una perspectiva muy diferente. Ahora está de moda y hay mucho interés por su obra, aunque no es muy numerosa sus óleos están muy cotizados. También hay un libro qué creo refleja su vida de una forma muy atractiva e interesante, veré si me hago con él.


 


Saludos.


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... CONTINUACIÓN, VIENE DE MÁS ARRIBA


Más imágenes de la obra de Artemisia Gentileschi


 00artemisia_gentileschi_autorretrato_con_la_d_1617_18_leo_sobre_lienzo_65_5_x_50_2_cm_minneapolis_galer_as_de_curtis

Artemisia Gentileschi, 'Autorretrato con laúd', 1617-18 - óleo sobre lienzo, 65,5 x 50.2 cm -Minneapolis, Galerías de Curtis


 10artemisia_gentileschi_condottiero_bologna

Retrato de un confaloniero. Es una obra datada en 1622. Mide 208 cm de alto por 128 cm de ancho. Actualmente se conserva en el Palacio de Accursio de Bolonia (Italia).

Artemisia Gentileschi tuvo, en vida, fama de excelente retratista. El género del retrato, junto al del bodegón, era por otro lado considerado de los más adecuados a las mujeres que ejercían el arte de la pintura.

El interés de este lienzo, firmada y datada por detrás, radica en el hecho de que es el único retrato existente que se puede atribuir con seguridad a la pintora romana. En este cuadro Artemisia no defrauda las expectativas derivadas de su fama, considerándose en su estado definitivo como «uno de los ejemplos más sensacionales de la retratística caravagista».

Un confaloniero es el hombre que lleva el confalón, esto es, la bandera, estandarte o pendón. El título del cuadro deriva de la presencia, a la derecha, de un confalón que se inserta en la escena. El caballero lleva sobre el pecho la cruz de la orden de San Mauricio, que luce una preciosa armadura, con una banda verde puesta de través y una elegante gorguera almidonada, hace buena muestra de sí, complaciéndose de su propia posición social. El confaloniero posa su mano, con afectada postura, sobre una mesilla. Sobre ella se vislumbra una opulenta cimera emplumada.



 11nacimiento_de_san_juan_bautista_artemisia_gentileschi

Nacimiento de San Juan Bautista. Museo del Prado, Madrid. Óleo sobre lienzo - Barroco, 164 cm × 258 cm. El Nacimiento de San Juan Bautista es una pintura de gran formato, ejecutada por Artemisia Gentileschi hacia 1633-1635. Pertenece a un ciclo de cuadros sobre San Juan Bautista encargada por el conde de Monterrey, virrey de Nápoles, para el Palacio del Buen Retiro de Madrid. El resto de los cuadros fue pintado por Massimo Stanzione. Todo el conjunto se guarda en el Museo del Prado.

Como indica su título, se representa el nacimiento de Juan el Bautista. En el centro a la derecha hay tres mujeres aseando al recién nacido. Detrás de ellas, otra, en pie, porta una palangana con agua. En la parte izquierda, sumida en la oscuridad, se ve a un anciano en primer plano escribiendo y a la parturienta, Isabel, detrás, con otra figura a su lado. En el lado opuesto a la derecha, se ve una arquitectura que permite ver un paisaje al fondo. El contraste entre luces y sombras, típico del caravagismo le sirve a la pintora para representar una visión íntima. En este cuadro la luz de concentra en el bebé, e irradia a las mujeres que lo rodean, siendo sombría el resto de la composición.

La obra de Artemisia destaca por su ambientación interior, al gusto del naturalismo, de tal modo que es una escena de sabor cotidiano. Algunos expertos, como Roberto Longhi la consideran el más cuidado estudio de interior de todo el siglo XVII en Italia. Existe también un gran realismo en la representación de los rostros de las mujeres.



 05artemisia_gentileschi_giuditta_decapita_oloferne_google_art_project_adjust_1405875568_420126

Judith decapitando a Holofernes Autora: Artemisia Gentileschi. (1614-20) Óleo sobre lienzo 199 x 162,5 cm. Galleria degli Uffizi. El tema de Judit y Holofernes era muy frecuente en la imaginería de la época. Simbolizaba en muchos casos la muerte de la tiranía a manos de los oprimidos. Lo que no era tan frecuente era un tratamiento tan crudo de la imagen, y mucho menos que fuera tratado por una mujer. Artemisia realizó abundantes cuadros protagonizados por mujeres, en los que la acción y la valentía son puestas de manifiesto como norma general. Es más probable pensar que la pintora está llevando a cabo un alegato a favor de su condición, además de una magnífica obra de arte. Los rasgos deltenebrismo más extremo tomado de Caravaggio están presentes con maestría: tres figuras dispuestas en un espacio angosto, opresivo, en mitad de la noche iluminada por candiles, lo que se presta a la exhibición del claroscuro. La heroína bíblica lleva a cabo su deber con tanta frialdad como para mantener su vestido apartado de los chorros de sangre, para evitar ser manchada. Le ayuda diligentemente su criada. Esta historia de una mujer que asesina por su pueblo al hombre a quien se ha visto obligada a seducir probablemente estuviera muy relacionada con su propia historia. Esta obra es quizá sea la más conocida. A mí es la que más me gusta.



 12artemisia_gentileschi_st_catherine_of_alexandria

Santa Catalina de Alejandria. Autora :Artemisia Gentileschi. 1630 h. Óleo sobre lienzo. Galería de los Uffizi. Florencia Italia. Florencia fue una capital cultural extraordinaria. En su corte, dominada por los Médici, se apreciaba enormemente la pintura de Artemisia Gentileschi, seguidora del estilo de Caravaggio. Su pintura tenía que competir con el idealismo que estaba imponiendo la familia Carracci a través de sus seguidores: Guido Reni, Domenichino... Artemisia terminará por introducir la luz y el color según estos mismos modelos en su propia producción. Sin embargo, en esta Santa Catalina mantiene intacto el espíritu del tenebrismo: la blancura de la piel femenina destaca en un fuerte contraluz con el fondo neutro oscuro, a la mejor manera de Caravaggio. El realismo es otra de las bazas de la pintora, que plasmaba a sus modelos, mujeres del pueblo, vecinas, con toda fidelidad, vestidas como santas, princesas o heroínas mitológicas. Santa Catalina es un ejemplo más del tipo preferido por Artemisia Gentileschi: la santa fue una princesa martirizada por los romanos ante su negativa de renegar a su fe y por su elocuencia y dominio de la retórica a la hora de defenderse ante sus jueces. La mártir es el símbolo de la sabiduría femenina dentro del catolicismo.



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Judit y su sirvienta. Autora: Artemisia Gentileschi. 1610-12. Óleo sobre lienzo. Museos Vaticanos. Artemisia Gentileschi pintó en varias ocasiones el tema de la heroína bíblica Judit, quien para salvar a Israel sedujo y asesinó al rey que los asediaba, Holofernes. El momento elegido en esta escena no es el de la degollación, como podemos ver en Judit y Holofernes, de la misma artista. Aquí el asesinato ya se ha cometido y Judit trata de disimular la cabeza del muerto en una cesta para huir junto con su sirvienta del campamento del ejército enemigo. El tema de la mujer fuerte defensora de sí misma y de su pueblo es muy habitual en la pintora romana, pero también en la historia del arte. De hecho, el símbolo de Florencia, ciudad donde trabajó la artista, es Judit, como la república que se libró de la tiranía. Sin embargo, igual de tradicional es el rechazo que la imagen ha provocado en la crítica del arte, ejercida habitualmente por varones. Acerca de la hermosa Judit forjada por Donatello, emplazada en la Señoría de Florencia, todo un símbolo de la ciudad, Filarete pidió que fuera retirada porque "Judit es una mujer diabólica... y no está bien que una mujer mate a un hombre". Ya en el siglo XX, un historiador de la categoría de Longhi llegó a exclamar de este cuadro en concreto: "Ma questa é la donna terribile! Una donna ha dipinto tuttoquesto? Imploriamo grazia." La elocuencia del italiano no es necesaria traducirla.



 15artemisia_gentileschi_1623_25_lucrezia

Lucrecia. Autora: Artemisia Gentileschi. 1621. Óleo sobre lienzo. Palazzo Cataneo-Adorno. Las enseñanzas del tenebrismo que Artemisia había tenido ocasión de aprender en Roma, de mano de Caravaggio y de su padre Orazio, se muestran en todo su esplendor en este lienzo dramático. Un fondo oscuro amenazador parece abalanzarse sobre la poderosa figura de la reina Lucrecia. Lucrecia es una figura mítica de los orígenes de Roma. Violada por su cuñado Tarquino, el último tirano de Roma, se suicidó ante la deshonra para evitar que su marido y toda su familia se batieran en una guerra que acabaría con el recién creado reino romano. Su gesto tuvo como consecuencia el derrocamiento de Tarquino por la vileza de su acto y de este modo se inauguró la República. Lucrecia está sola en sus aposentos, con las ropas desordenadas. Con gesto crispado y decidido, algo teatral, sujeta su pecho con una mano mientras con la otra agarra fuertemente el puñal con el que va a poner fin a su vida. El tema de la mujer capaz de morir por defender su honor fue muy querido por Artemisia, acusada durante toda su vida de desórdenes y libertinaje, lo cual determinó que en su carrera artística eligiera siempre como heroínas a figuras fuertes y determinantes en el devenir de la historia.



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Minerva. Autora: Artemisia Gentileschi. 1615. Óleo sobre lienzo Colección Particular. El tema de la mujer fue el gran tema de Artemisia. El realismo que había aprendido de Caravaggio y de su padre, Orazio, no entró nunca en contradicción con el espíritu idealista que le llevó a recuperar la imagen de una mujer inteligente, independiente y capaz de realizar actos con repercusión en la historia y la política. Se suele atribuir sus imágenes más violentas, en las que la mujer sale vencedora de los hombres, a su pasado, en el que fue violada cuando era una adolescente. Pero la compleja imaginería que Artemisia trazó alrededor de una mujer fuerte y creativa va mucho más allá de aquella experiencia temprana. Sus mujeres son siempre símbolo de la inteligencia y el mayor exponente de este carácter es Minerva, Atenea en griego, la diosa de la inteligencia, la sabiduría y la guerra. Artemisia la retrata bajo el aspecto de una princesa, de facciones dulces y brazos poderosos. Sus mujeres tienden a repetir este modelo humano rotundo, señorial, como de "maggiorata". La diosa aparece con sus atributos, la lanza, cuya punta no podemos ver, el laurel con el que coronaba a los vencedores y el escudo con la cabeza de Medusa. En la rodela del escudo podemos ver la firma de la pintora, sobre la que simbólicamente se apoya la diosa.



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Inclinacion. Autora: Artemisia Gentileschi. 1616. Óleo sobre lienzo. Casa Buonarroti. Florencia. Italia. La fama de Artemisia como pintora la llevó nada menos que a la corte de los poderosísimos Médici en Florencia, los antiguos protectores de Miguel Angel. La pintora era amiga de Miguel Angel, el Joven, sobrino del pintor, quien la contrató para que colaborara en la decoración al fresco de la Casa Buonarrotti. El ciclo debía ser realizado por pintores florentinos, pero la alta cotización de la pintura de Artemisia, así como hechos personales (amistad con la familia, además estaba embarazada de su hija) pudieron decidir en su favor. Los temas de los frescos habían de rodear la vida de Miguel Angel, con sus visitas a los papas, sus logros en Florencia y Roma, su muerte y su apoteosis. Artemisia participaría en las ocho virtudes de Miguel Angel: inspiración, estudio, tolerancia, patriotismo, piedad, moderación, honor e inclinación hacia la pintura, que es la figura que ahora podemos ver. Resulta curioso el panegírico dado el carácter extremadamente violento del artista. También resulta curioso que Miguel Angel, intérprete del cuerpo desnudo, sufriera la censura posterior de sus desnudos en la Capilla Sixtina, tapados con velos por "il Braghettone". La propia Artemisia sufrió el mismo destino: la Inclinación estaba completamente desnuda, con el mismo tipo humano aunque más estilizado que Susana. Pero el heredero de Miguel Angel, el Joven, Leonardo Buonarrotti, contrató al Voltarrone para que cubriera púdicamente la hermosa figura de Artemisia.



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Mujer tocando el laúd. Autora: Artemisia Gentileschi. 1609-12. Óleo sobre lienzo. Galeria Spada. Durante el barroco en general, y dentro del naturalismo tenebrista en particular, el tema de la música y su relación con los sentidos corporales fue muy importante. La interpretación musical solía aparecer representada con laúdes, símbolo de los conciertos cortesanos, celebrados en palacios de nobles cultivados, quienes al tiempo que patrocinaban las bellas artes eran grandes aficionados a la música. Temas similares al que aquí aparece lo podemos encontrar en Caravaggio, en Georges de la Toury en otros pintores del Barroco en la vía del tenebrismo. Lo que resulta destacable en la obra de Artemisia es el hecho de elegir a una mujer como la intérprete musical. Esto sorprende dado que el pintor de quien aprendió la técnica, Caravaggio, solía emplear a hombres como intérpretes. El cambio podemos atribuirlo a los propios recursos pictóricos de su padre, Orazio, y a la tendencia de la propia pintora a utilizar figuras femeninas como protagonistas de sus lienzos.



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Madonna and child. 1609-10. Óleo sobre lienzo. Autora: Artemisia Gentileschi. Galeria Spada. La pintora romana Artemisia Gentileschi, hija del también pintor Orazio Gentileschi, es la autora de esta tierna maternidad bajo la efigie de la Virgen con el Niño. La artista siguió los planteamientos pictóricos de Caravaggio, quien habría de morir al año siguiente de que Artemisia terminara esta obra. La pintora hizo especial hincapié a lo largo de toda su obra en el protagonismo de la figura femenina. El modo que tiene de destacar la figura materna en esta escena estereotipada del arte es precisamente acentuando el gesto de la Virgen al amamantar a su hijo. Pocas veces se mostraba el pecho desnudo de María en la obra religiosa, pero Artemisia lo apunta dando a entender el origen de la vida, y el origen mismo de la divinidad, que al fin y al cabo, nació de una mujer. Como dato curioso señalaremos que el realismo con el que están captados los dos personajes se debe a que son modelos del natural, que Artemisia copió sobre su vecina y su hijo, según consta en los contratos de la pintora.



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Magdalena penitente o Marie-Madeleine. Autora: Artemisia Gentileschi 1613-1620. Óleo sobre lienzo. 146,5 x 108 cm. Galería Palatina. Palazzo Pitti. Florencia. Italia. Artemisia se acomodó muy bien entre los Médici en Florencia. Allí su pintura era muy cotizada y tuvo la oportunidad de conocer y establecer amistad con personalidades como Miguel Angel, el Joven, o Galileo Galilei, a quien recurrió de vez en cuando en busca de asesoramiento. La artista pintó para las nobles familias florentinas y de aquellos encargos se han perdido muchos lienzos. Se conserva como ejemplo esta Magdalena penitente, en la que aparece la firma de la artista como Artemisia Lomi (en el respaldo de la silla), apellido que utilizó durante esta etapa florentina. No sabríamos decir si el tema del lienzo es la Magdalena arrepentida o si por el contrario, el tema es el color. Artemisia emplea un brillante y matizado amarillo oro en el vestido de la santa, que provoca una auténtica explosión de luz cálida en mitad de la oscura estancia. Pero además, el mismo color encuentra su eco en diferentes elementos del lienzo, como en los cabellos rizados de la mujer, los adornos de la silla, su propia firma, etc. Esta manera de emplear el color permite a la pintora acompañar en los objetos secundarios al tema protagonista. Magdalena está rodeada por los símbolos tradicionales del pecado y el arrepentimiento: en el suelo, a su lado, el frasco de ungüentos que nos habla de los perfumes y el adorno personal, el placer en definitiva. En la mesa, casi ocultos, el espejo y la calavera que simbolizan la vanitas, lo efímero del placer en el mundo y la proximidad de la muerte. La figura parece sobreactuar, con un gesto excesivamente retórico que no se ajusta demasiado a la libertad con la que solía trabajar la pintora. Es evidente que el tema de la mujer contemplativa, arrepentida de sus pecados, no es un tema querido para la artista.



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Susana y los viejos. Autora: Artemisia Gentileschi. 1610. Óleo sobre lienzo. Museo: Stiftung Pommern. La biografía de Artemisia Gentileschi se entrelaza de manera dolorosa con su propia obra. Violada por su profesor de dibujo, fue sometida a juicio público y tortura para demostrar que su acusación era verdadera. Artemisia se movió con libertad en los círculos caravaggescos y su propio padre fue acusado junto con Caravaggio de propagar libelos contra Baglione. Este ambiente de golfos, pillos, tramposos y asesinos marcó la vida de Artemisia, a quien se rodeó de una fama de libertinaje y mercadeo con su propio cuerpo, sobre todo a raíz del citado juicio. Es en medio de estas circunstancias como mejor se explica este lienzo con la historia de Susana y los Viejos. Se trata de la primera obra de una artista que ha finalizado su aprendizaje y demuestra ya una calidad de pintora consagrada. Tal es así, que pese a tener la fecha y la firma de la autora, durante mucho tiempo se atribuyó a la mano de su padre. La historia de Susana es la de una joven que se dispone a bañar. Sorprendida por unos viejos ricos, éstos le hacen proposiciones deshonestas utilizando argumentos económicos y de poder, que la muchacha rechaza. El tema, pues, es el del acoso y la agresión sexual. Artemisia pudo muy bien identificarse con esta joven que trata de desasirse de los viejos y salir indemne de sus pretensiones. El desnudo, como suele considerarse en el arte, no es símbolo de lujuria sino de pureza e inocencia.



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Susana y los viejos (en italiano, Susanna e i vecchioni) es un cuadro al óleo sobre lienzo de 205 cm de alto y 168 cm de ancho realizado en 1649 por la pintora italiana Artemisia Gentileschi. Se conserva en la Galería Morava de Brno, República Checa. El lienzo, firmado y datado ofrece un precioso testimonio del último período de la larga carrera artística de Artemisia Gentileschi, la del definitivo establecimiento en Nápoles después del paréntesis londinense.

Es inevitable comparar el cuadro con otro Susana y los viejos, conservado en la colección Schönborn en Pommersfelden, que había representado el exordio artístico de Artemisia, ocurrido poco menos de cuarenta años antes. Junto a algunas analogías (la postura sentada de la heroína bíblica, su completa desnudez celada a duras penas por un paño blanco, la torsión del busto, el brazo tenso rechazando la indecente proposición de los dos intrusos, el gesto del más anciano que le exige silencio), se nota la evidente diversidad de composición y de estilo.

La escena se haya aquí más amplia, no ocupada sólo por tres figuras, sino abierta sobre un jardín florido que se deja intuir entre las elegantes columnitas de la balaustrada y sobre un lejano paisaje de colinas. Una vasija de peltre, puesto a los pies de Susana, permite a la pintora exhibir, en la ejecución de las asas con grutescos y de los apoyos con garras de leones, su habilidad en la descripción de los detalles. El cuadro es entonces, bajo muchos perfiles, más cuidado y más en consonancia con el gusto estético que se va afirmando hacia la mitad del siglo XVII. Se observa una atenuación del estilo caravagesco y una menor vivacidad en la paleta hacen la escena menos dramática. Incluso el gesto de rechazo de Susana, con los ojos manierísticamente vueltos al cielo, hacen asumir a la tela un lenguaje que parece más débil y retórico.



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Susanna e i vecchioni di Artemisia Gentileschi, Museo Civico di Bassano del Grappa



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Ester y Asuero, es un cuadro pintado óleo sobre tela de 208 cm de alto por 273 cm de ancho realizado entre 1628 y 1635 por la pintora italiana Artemisia Gentileschi. Se conserva en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, estados Unidos.

Se cree que el lienzo fue iniciado por Artemisia Gentileschi, en Venecia hacia 1628 y que se la llevó consigo a Nápoles. Artemisia demuestra de hecho, en este cuadro, haber entrado en sintonía con las lecciones de los grandes pintores venecianos a los que gustaban las ambientaciones lujosas y escenográficas de las escenas bíblicas.

El tema del encuentro entre Ester, heroína judía, y Asuero, poderoso rey de Persia, ya lo había pintado Tintoretto y el taller del Veronés. Este último cuadro probablemente fuese visto por Gentileschi en Venecia, captándose referencias a la misma en esta obra de Artemisia. La vivencia de Ester que, al término de un ayuno de tres días, va donde el rey Asuero para pedirle que ofrezca un banquete en el cual ella pudo desenmascarar el complor que el primer ministro del reino había urdido para eliminar al pueblo de Israel, es bien destacada; se conmemora con la fiesta hebrea del purim.

La versión del texto sacro en la que se inspira Artemisia Gentileschi (como ya había hecho Veronés y Tintoretto y en Génova Fiasella, pintor este último próximo a Orazio Gentileschi), representa una integración al texto del Libro de Ester, en el Antiguo Testamento, aprobada por el Concilio de Trento, versión que, además de describir con riqueza de detalles el lujoso vestuario de Ester, añade cómo, debilitada por el ayuno, junto a la presencia del rey, la joven y bellísima mujer tuvo un desmayo. La escena descrita en el texto propuesto por el Concilio de Trento es retratada fielmente por Artemisia. Ester, con la palidez del rostro del que se está desmayando, está sujetada por sus dos doncellas, mientras un Asuero, en elegante traje del seiscientos, con muchos cabellos emplumados, de levanta preocupado del trono para acudir en su ayuda.

El cuadro se deja admirar por la representación teatral del episodio bíblico y por la capacidad de captar el momento tópico del relato. Artemisia Gentileschi



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'El baño de Betsabé', de Artemisia Gentileschi[/b]. Columbus Museum of Art de Ohio. Este óleo, conocido también como 'David y Betsabé', inmortaliza un episodio bíblico, donde se cuenta cómo el rey David se enamoró de la bella Betsabé y después de haber asesinado a su legítimo esposo, la convirtió en su consorte y engendró con ella a Salomón, su sucesor al trono. Gentileschi pintó cuatro telas con este tema.



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Venere Dormiente (la Venus durmiendo o Cupido y Venus), óleo sobre lienzo de la pintora italiana del barroco temprano Artemisia Gentileschi (1593-1652) Obra expuesta en Museo de Bellas Artes de Virginia, Richmond, Virginia


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The Martyrdom of St Januarius in the Amphitheatre at Pozzuoli. Painting by Artemisia Gentileschi (1636), ath the Galleria Nazionale di Capodimonte (Nápoles). Obra de Artemisia Gentileschi


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La Corte ninfa y sátiro. Óleo sobre lienzo, 155 x 210 cm. Obra de Artemisia Gentileschi


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La Conversione della Maddalena. Obra de Artemisia Gentileschi


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Saint Cecilie, 1620. Galleria Spada, Roma. Penitent Magdalena, 1630-1632. Coleção particular.. Obra de Artemisia Gentileschi


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Cleopatra. Obra de Artemisia Gentileschi


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Cleopatra Ferrara. Obra de Artemisia Gentileschi


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Lucretia. Obra de Artemisia Gentileschi


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Aurora. Obra de Artemisia Gentileschi


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Clio. 1632. Obra de Artemisia Gentileschi


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Lot and his Daughters. 1635-1638. Toledo Museum of Art Toledo, Ohio. Obra de Artemisia Gentileschi


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Corisca and the Satyr. Obra de Artemisia Gentileschi


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Dame assise de trois-quarts. Obra de Artemisia Gentileschi


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I santi procolo e nicea, 1631 ca. Obra de Artemisia Gentileschi


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Autorretrato de Artemisia Gentileschi en "Lute Player", c. 1616




Pinturas de los techos de la Queen's House en Greenwich


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An Allegory of Peace and the Arts under the English Crown. Orazio y Artemisia Gentileschi (c.1638-29). Central Hall, Queen's House, Greenwich

Palacio de Queen's House en Greenwich, ahora en Marlborough House, Londres. Este palacio fue encargado por Ana de Dinamarca, esposa de James I, en 1616 a Inigo Jones, quien había pasado unos años en Italia estudiando la arquitectura romana y renacentista. El resultado fue el primer edificio totalmente clásico visto en Inglaterra. Las obras se paralizaron en 1618 cuando Ana enfermó y murió al año siguiente y se reanudaron con Carlos I y Enriqueta María.

El edificio de Queen's House se completó en 1635. Destacan el vestíbulo, un cubo perfecto de 12 metros con suelo de mármol, con una galería en el primer piso, las pinturas del techo son de Orazio Gentileschi y su hija Artemisia. En la imagen observamos el detalle central del techo pintado en la Casa de la Reina en Greenwich; por Orazio Gentileschi asistida por su hija Artemisia, la cual finalizó el proyecto al morir su padre. En sus pinturas podemos observar las artes liberales como la arquitectura


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An Allegory of Peace and the Arts under the English Crown (detalle central). Orazio y Artemisia Gentileschi (c.1638-29).  Central Hall, Queen's House, Greenwich

También destaca Queen's House en Greenwich, la escalera en espiral Tulip Staircase. Durante 1805, bajo mandato de Jorge III, se utilizó como asilo para huérfanos de los marineros. Luego fue la Royal School Hospital y finalmente se unió al Museo Marítmo Nacional en 1934, para ello se añadieron columnatas y se acondicionó para mostrar las colecciones.


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Techos de la Queen's House en Greenwich. Una alegoría de la Paz y las Artes bajo la Corona Inglés. Autores: Orazio Gentileschi y su hija Artemisia Gentileschi. 1638-39. Pintura de techos, óleo sobre lienzos. Medidas de los techos: 8.92 x 10.70 m. Localización: Central Hall, Queen's House, Greenwich (ahora Casa de Malborough, Londres)

Estas pinturas en Queen's House es una de las pocas colaboraciones documentadas entre Artemisia y su padre. Orazio Gentileschi llegó a Gran Bretaña en 1626 para trabajar en la corte del rey Carlos I y la reina Enriqueta María de Inglaterra. El ambicioso proyecto cogi´muy mayor a Orazio Gentileschi y pidió ayuda a su hija que no veía en muchos años, fruto de una discusión derivada de la violación que sufrió Artemisia en su juventud. Lo cierto es que ésta se desplazó a Inglatera para ver como estaba su padre y el proyecto en el que estaba trabajando desde hacía varios años. Está documentado padre e hija trabajaron juntos desde 1638 hasta la muerte del padre y que ella finalizó el proyecto de pintar el techo de la Casa de la Reina en 1641. Esta colaboración en Inglaterra para Charles I, proporcionó una oportunidad para que Artemisia y su padre pudieran sanar viejas heridas antes de la muerte del padre que se produjo en 1639.

Fotografia di una parte della volta affrescata da Orazio Gentileschi e Agostino Tassi nel Casino delle Muse (Roma). Curiosamente la imagen del fresco es el retrato de Artemisia Gentileschi, su padre la pintó más envejecida y su hija se sorprendió de la maestría de su padre, al reconocerse quince años después cuando vió el fresco en compañía de su hija.



Vídeos dedicados Artemisia Gentileschi y su obra


http://www.youtube.com/watch?v=orgaxU5CjAc

http://www.youtube.com/watch?v=MxdP2ysC6x8

http://video.libero.it/app/play/?id...8553efe96acb8cc

http://www.youtube.com/watch?v=64rz_EC3k-A

http://video.google.com/videoplay?docid=1146635256751781743#

http://www.facebook.com/video/video.php?v=1271712801798

http://www.youtube.com/watch?v=is1Em0EoD1U

http://www.dailymotion.com/video/xb...leschi_creation



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Autorretrato de Artemisia Gentileschi en Alegoría de la pintura, c. 1630. Royal Collection, Windsor.



Pues esto es todos amigos, espero que os haya gustado el trabajo dedicado a la famosa pintora italiana del Siglo XVII, Artemisia Gentileschi, sin duda fue una de la primeras mujeres en tomar los pinceles, y con mucho éxito. Es hija del también pintor y maestro Orazio Gentileschi.



Fuentes y agradecimientos: es.wikipedia.org, pintura.aut.org, artehistoria.jcyl.es, youtube.com, artcyclopedia.com, arindabo.blogspot.com.es, wga.hu, artnet.com, artrenewal.org, shafe.co.uk, womenofarthistory.tumblr.com, artemisia-gentileschi.com, slideplayer.esl, elpais.com y otras de Internet.
 




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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
El Thyssen exhibe 'Judith y Olofernes' mientras se edita la biografía de la artista

Un libro y un cuadro al rescate de Artemisia



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Óleo Judith y Olofernes, de Artemisia Gentileschi

Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 - Nápoles, 1652/53) pintó el óleo Judith y Olofernes en 1612, casi a la vez que comenzaba el proceso contra su violador y maestro de perspectiva, Agostino Tassi. Puede que la violencia nunca haya sido representada con la genialidad con la que esta Judith clava su espada en la garganta de Olofernes. El colorido del barroco se reinventa en esta obra para hablar del dolor.

Marginada por la historia por el simple hecho de ser mujer, su nombre se recupera ahora por dos acontecimientos diferentes. Por un lado, el Museo Thyssen expone hasta el 2 de agosto esta obra maestra prestada por el Museo Capodimonte de Nápoles. Por otro, la vida de la pintora se rescata con la edición en español de Artemisia, (ediciones Alfabia) una biografía novelada de la artista escrita por Anna Banti (1895-1985) y traducida y prologada por la eurodiputada socialista Carmen Romero. El libro cuenta con un ensayo introductorio de Susan Sontag.

Jorge Semprún, ministro de Cultura con Felipe González, recordó el martes durante la presentación del libro, que descubrió el óleo Judith y Olofernes en el otoño de 1985, por insistencia de su mejor amigo, Javier Pradera. "Me dijo que de ninguna manera me podía perder la exposición de pintura napolitana que se hacía aquí, en este mismo edificio, entonces dependiente del Prado, y que de ninguna manera me podía perder esta obra de Artemisia. Quedé deslumbrado. Nunca agradeceré bastante la recomendación". Semprún se concedió un momento para la nostalgia recordando que con él se cerró la operación iniciada por Javier Solana para desligar del Prado el palacio Villahermosa, futura sede la Fundación Thyssen. "Aquellas ásperas discusiones me hacen ahora feliz al contemplar este triángulo mágico que forman el Prado, El Reina Sofía y el Thyssen".

Romero glosó la figura de la pintora y la de la autora del libro, que ella ha traducido, con el asesoramiento del académico Francisco Rico. "Hasta que conocimos las investigaciones de Anna Banti, las noticias sobre Artemisia hablaban de una gran pintora, hija de un gran artista, Orazio Gentileschi, que fue violada por otro gran pintor. Banti trabajó con actas y documentos, prosigue Romero, "pero, además, aporta la verdad poética. Es una obra literaria de gran calidad en la que, a través de un diálogo a dos voces, se muestra la complejidad del personaje de Artemisia y su mundo de relaciones, una red de relaciones muy bien narrada".

La traductora recordó que la primera versión de Artemisia desapareció entre las cenizas de la Italia ocupada por los nazis. "La nueva obra surgida de aquellos rescoldos superpone así dos tragedias vividas por dos mujeres: la soledad de la artista marginada por haber sido violada y la de la escritora que contempló con horror cómo las llamas destruían Florencia".

La biografía novelada reconstruye la historia de una mujer que quiso ser tan libre como un hombre, y cómo consigue imponer su independencia a cambio de un permanente sufrimiento. Otra cosa es que la historia del arte le haya dado el lugar que merece. Aunque se sabe que su produción fue amplia, no son más de cuarenta las obras que claramente se le atribuyen. Persiste la duda de que muchas de su padre, fueran, en realidad de la hija. Romero insiste en que la difusión mayoritaria de su obra es esencial para conseguir ese reconocimiento.


EL PAÍS
 




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última edición por j.luis el Lunes, 21 Julio 2014, 09:36; editado 1 vez 
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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
Acabo de subir a la cabecera nuevas imágenes de Artemisia Gentileschi. Como es una pintora muy interesante -para mí una de las mujeres artistas más destacadas de la historia-; recientemente
he leído un libro dedicado a la pintora italiana. Por si alguién está interesado, a continuación lo comento.


9788466625692Título: La pasión de Artemisia



Autora: Susan Vreeland



Editorial: Ediciones B



Fecha publicación: 2006, 1ª edición



Encuadernación: Tapa dura con sobrecubierta



Páginas: 397



Precio: Variable, yo lo compré en promoción por 5,95 €



Resumen:

La joven Artemisia, una de las primeras pintoras de la historia, se esfuerza por imponer su talento. Sin embargo, tras ser violada por su maestro, Agostino Tassi, y humillada públicamente en la corte papal, su padre decide entregarla en matrimonio al joven artista Pietro Stiatesse, de modo que pueda abandonar Roma e instalarse en Florencia. Gracias a esa decisión, la joven Artemisia descubrirá el esplendor artístico del siglo XVII. En la capital de la Toscana, Artemisia entablará amistad con Galileo y recibirá la protección de Cosimo de Médici. También será la primera mujer en ser admitida en la Academia del Arte. Su éxito y su condición de mujer le obligarán a tratar de conciliar la vida familiar con su pasión por el arte y su talento.


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Autorretrato de Artemisia Gentileschi en 'Alegoría de la pintura'.


Mi comentario:

Es el primer libro que leo de esta autora. Esta novela basada en un personaje real como la pintora Artemisia, a la que yo admiró, este libro me ha resultado muy interesante, ilustrativo y además entretenido, tiene mucho interés la historia de la famosa pintora italiana, un ritmo ágil y rápido, buenos diálogos e interesantes comentarios artísticos de las obras más importantes de Artemisia, así como de las dificultades que tuvo para sobrevivir como artista en un mundo donde la mujer no estaba considerada.

A principios del siglo XVII la pintura era privativa de los hombres, salvo por los pocos retratos o naturalezas muertas que, entre bordado y bordado, practicaban algunas mujeres. Fue Artemisia la primera mujer que pintó cuerpos desnudos desde un prisma femenino con detalles desconocidos que hasta la época era desconocido por el hombre.

La vida de Artemisia fue muy dura –como tantas en su época-, pero en ella se sucedieron unos acontecimientos un tanto trájicos y especiales, todo ello derivado de una violación en su juventud -que le marcó su vida-, por un su maestro de perspectiva, a la vez éste era íntimo colaborador de su padre en sus trabajos al fresco, por ese motivo el padre tiene que escoger entre su hija y el violador de su hija el taciturno Agostino Tassi.

En la historia salen a relucir, escenarios como Roma, Florencia, Génova, Nápoles…, y personajes muy interesantes como los Médici o Galileo Galilei entre otros.

Libro recomendado especialmente para los amantes al arte, aunque también le puede sacar su fruto cualquier lector que le interesen los personajes históricos.


Mi valoración del 1 al 10 es de 8



 


Saludos.
 




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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
¿La primera pintora de la historia?... Al principio estuvo Artemisia


París rescata con una exposición el arte de la singular pintora romana del siglo XVII



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Una de las múltiples obras que la pintora romana Artemisia Gentileschi dedicó a Cleopatra.

Artemisia Gentileschi, primogénita del maestro toscano de la pintura barroca Orazio Gentileschi, nació en Roma el 8 de julio de 1593. Tiempo de contrarreforma y de peste, de mecenas cultivados, de venenos papales y de dagas. Difícil ser pintora en una época como aquella. Pero Artemisia era una romana libre. Pasó una infancia feliz, siempre en los aledaños de la plaza de Spagna, hasta que en 1605, su madre, Prudenzia Montoni, murió en su séptimo parto a los 30 años. Artemisia tenía 12. En vez de ser virgen, esposa, religiosa o prostituta (los cuatro roles atribuidos a las mujeres de entonces), decidió ser artista. Como su padre. Como aquel genio salvaje llamado Caravaggio, cuya pintura, según dicen sus biógrafos, le volvía loca.

La espléndida exposición Artemisia, poder, gloria y pasiones de una mujer pintora, que se puede ver en el Museo Maillol de París hasta el 15 de julio y reúne 42 obras de Artemisia y una veintena de sus coetáneos más cercanos, explica que su fama personal, igual que pasó con Caravaggio, contribuyó a ocultar su arte a las generaciones posteriores. Todavía hoy, muchos de sus cuadros pertenecen a colecciones privadas. Pero, después de ser casi transparente durante 400 años, Artemisia brilla ahora con la luz de los grandes.

Más de cuatro siglos han pasado desde el año de la muerte de Caravaggio (1610), cuando Artemisia, que entonces contaba 17 años, firmó su primer cuadro. Se titula Susana y los viejos, y su mirada delicada, colorista y rebelde a la vez, asoma ya en esa escena viva, inmensa, en la que dos ancianos de mirada torva intentan seducir a una muchacha. Meses después, Artemisia fue violada por Agostino Tassi, un pintor que ayudaba a Orazio a decorar la casa del cardenal Scipione Borghese. Tassi se comprometió a casarse con la joven y a vivir con ella nueve meses. Pero Orazio le denunció ante el papa Pablo V. Toda Roma se enteró de la deshonra, pero a Artemisa no le importó. Se sometió a un proceso público que duró varios meses.

Tras ser condenado a cinco años de exilio y galeras pontificias su agresor —penas que nunca cumplió—, Artemisia se casa con el florentino Pierantonio Stiattesi, hijo de un zapatero, y se marcha a Florencia. En la corte del gran duque de Toscana, Cosme de Médicis, vivían Miguel Ángel Buonarotti y Galileo Galilei: bajo su influjo y amistad, la pintora se inscribe en la legendaria Academia del Dibujo. Tiene 23 años, y es la primera mujer de la historia que entra en ese Olimpo. En 1617, Artemisia es madre de tres hijos, pinta asiduamente para los Médicis y tiene un amante noble e intelectual, Francesco Maria Maringhi. Pero el marido se endeuda hasta las cejas y la pareja huye a Prato.

Desde allí, vuelta a Roma, donde Artemisia vive entre 1620 y 1626 en una casa cercana a la plaza del Popolo que un visitante describe como “digna de un gentilhombre”. Dos de sus tres hijos han muerto, y en 1622 el marido es acusado de haber herido en la cara a un español que cantaba una serenata bajo el balcón de la artista. Pronto se separarán. Ella se irá a Venecia y vivirá tres años de éxito entre los canales libertinos, antes de marcharse a Nápoles para ponerse al servicio de otro admirador de su pintura, el virrey español Fernando Enríquez Afán de Ribera, duque de Alcalá.

En el centro de Nápoles abre un taller en el que trabajan una docena de ayudantes y aprendices. Se hace amiga de Onofrio Palumbo, gran artista partenopeo, y durante 20 años forma a los mejores pintores del futuro, Cavallino, Spardaro, Guarino... Su fama cruzó fronteras, y el rey Carlos I de Inglaterra ordenó contratarla. Pasó dos años en Londres, donde su padre era considerado el mayor maestro de su tiempo, hasta su muerte en 1639. Las crónicas dicen que el funeral de Orazio en Londres estuvo a la altura de los de Rafael y Miguel Ángel.

Mientras sus coetáneos pintaban iglesias y capillas, Artemisia trabajó sobre todo para coleccionistas privados: el duque de Módena, los Médicis, los D’Este y el conde de Amberes, banqueros, nobles y príncipes europeos. Sus numerosas cartas y facturas atestiguan que fue una de las firmas más cotizadas de su tiempo. Los aristócratas se rifaban sus cuadros, casi todos de figuras femeninas, muchas veces desnudas y siempre llenas de fuerza. Algunas son de un erotismo dulcísimo. Otras son intensas, impetuosas y dramáticas. No hay una sola escena casera. Hay músicas, pensadoras, y muchos homenajes a mujeres bravas: Cleopatra, Diana, la Galatea, María Magdalena, Judith, Dalila, Betsabé…

En 1649 andaba terminando su maravilloso autorretrato: parece una mujer de ahora mismo, con los labios pintados y el pelo corto. Según su biógrafa Alexandra Lapierre, “Artemisia rompió todas las leyes sociales y solo perteneció a su tiempo. A la conquista de su gloria y su libertad, con su talento y su fuerza creadora se convirtió en una de las pintoras más celebres de su época y en una de las más grandes artistas de todos los tiempos”.


elpais.com
 




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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
Artemisa fue una gran artista, creo que tuvo más talento que su padre que es algo más flojo. Supongo que el dramatismo del estilo de Caravaggio pegaba mucho con la amargura de algunas de las situaciones que tuvo que sufrir la pintora. Vi unos años en una exposición que trajeron al MNAC obras de Caravaggio y de los Caravaggistas, entre elllas  algunas de Artemisa. Había una obra de ultima época de una dulzura increible que contrastaba con lo que conocia de ella.

Buen trabajo J.Luis        
 



 
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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
Gracias Hyperborea, siempre me gustado Artemisia; qué fuerza y expresividad consigue en sus obras, sin duda demuestra su personalidad y la amargura de vida que tuvo que soportar. Supongo que más arriba habrás leído el comentario del libro "La pasión de Artemisia". De las mujeres pintoras sino la mejor, para mí esta entre las tres o cuatro mejores.

¿Has visto el trabajo que dediqué a las ¿Pintoras famosas... Homenaje a las Mujeres Artistas (Pintoras, Escultoras y Arquitectas)?



 

Saludos.
 




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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
No sé si es la más grande pintora, no soy muy partidario de poner grandes adjetivos y más en un tema tan subjetivo. El arte es tan grande que permite que haya grandes artistas ¿quien es más grande Leonardo, Rembrandt, Brueghel, el Bosco, Velazquez o Van Eyck?, creo que todos son grandes y validos.

No, no había visto ese articulo sobre mujeres artistas, lo leeré con detenimiento.

saludos
 



 
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Mensaje Re: Artemisia Gentileschi 
 
He reeditado este tema, debido a que las imágenes no se veían. Espero sean del interés de nuestros amigos mexicanos,




 

Saludos,
 




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