Portal    Foro    Buscar    FAQ    Registrarse    Conectarse
Mensaje del equipo



Normas de la Secci�n 
En esta sección sólo se permiten exposiciones de Pintores Españoles. La forma de abrir una exposición es el autor con su fotografía y su biografía y los cuadros de la exposición con un tamaño no superior a los 800 píxeles.


Publicar nuevo tema  Responder al tema 
Página 3 de 4
Ir a la página Anterior  1, 2, 3, 4  Siguiente
 
ANTONIO LÓPEZ
Autor Mensaje
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Retrato real inacabado


Antonio López aceptó hace 20 años el encargo de pintar un lienzo de Juan Carlos I y su familia



 1402335137_225047_1402335949_noticia_grande

Antonio López, en su estudio ante las fotos de la familia real en 1995. / Gonzalo Cruz (archivo ABC)

Veinte años después de aceptar el encargo de Patrimonio Nacional para realizar el retrato de la familia real, Antonio López (Tomelloso, 1936) cree estar en condiciones de asegurar que hacia el mes de octubre podrá entregarlo. Faltan detalles como resolver vacíos, pero lo esencial, las figuras de don Juan Carlos y doña Sofía con sus hijos Felipe, Elena y Cristina, está resuelto. La abdicación del Rey y la inminente coronación de Felipe VI no le añaden una presión extraordinaria a su trabajo. “Voy cada día de la semana, de doce a cinco de la tarde, sin pausa para comer, al Palacio Real. Hago lo que puedo con las dificultades que supone hacer un encargo. Lo difícil ha sido no cogerle inquina”.

El anuncio de la abdicación de don Juan Carlos no preocupa al pintor. “No importa que la situación haya cambiado y que en el cuadro no aparezca la nueva familia real. El mío es el retrato de una familia española, y así lo concebí desde el momento en el que se me pidió”, explica el artista.

Creador de realización muy lenta, reconoce que a veces se ha atascado en la ejecución. Acostumbrado a pintar del natural, en esta ocasión ha trabajado a partir de unas fotografías que hizo en su estudio Chema Conesa. “Sabía que no podría volver a ellos con facilidad para precisar un detalle de su rostro o movimiento. Tardé en resolver la ubicación de cada una de las personas en el cuadro. Las acercaba, las alejaba. Era difícil dar con su sitio exacto en un lienzo de estas dimensiones [3,40 metros de largo por 3 de alto].

López elude precisar si acabará entregando el cuadro inacabado en el sentido convencional del término, tal como ha ocurrido con una gran parte de sus obras. “Es difícil hablar de cuándo se termina un cuadro. Yo no lo sé bien. Jan Van Eyck o Velázquez no los remataban. Siempre hay zonas abandonadas que se pueden ocupar o no”, señala.

Durante este tiempo, López ha compatibilizado el retrato con otros muchos trabajos, como las vistas de la Gran Vía de Madrid. “Parece que solo me dedicara al cuadro cuando, sin dejarlo, he seguido con otros temas. Nadie parece querer reconocer las dificultades que entraña este lienzo. Yo no acepto encargos en general. Es más, los artistas modernos no trabajan así. El pintor decide lo que pinta. Hice una excepción con el retrato y la escultura de los Reyes para Valladolid. Esta se entregó y el cuadro todavía no. Pero ya le digo que en octubre estará en la exposición que Patrimonio Nacional prepara con sus fondos”.

    Hago lo que puedo. Ha sido difícil no cogerle inquina al cuadro

    Antonio López, pintor


El pintor no lamenta haber accedido a pintar el retrato. “Ha sido difícil, pero no me arrepiento”. Añade que don Juan Carlos y doña Sofía no lo han visto. “Vinieron al estudio, pero el lienzo estaba cubierto y no me pidieron levantarlo. Se lo agradecí”.

Sobre los últimos acontecimientos que han trasformado la composición de la familia real, López comenta que no le ha sorprendido mucho porque al Rey se le ve cansado. “Es un hombre mayor, como yo, con achaques. Ha trabajado mucho y bien. No me extraña que esté cansado porque ha estado 24 horas sobre 24 trabajando”.

¿Aceptaría un nuevo encargo con la familia de Felipe VI? “Si ellos lo pidieran, hablaríamos antes y, si hay armonía, lo aceptaría. Si no traicionas tu forma de entender la pintura, no hay nada malo en aceptar. Lo esencial es que sea el artista quien mande sobre su obra. En la historia reciente del arte español hay pocos encargos importantes, pero recordemos que El Guernica se hizo a petición de la República. El retrato de los Reyes ha acabado siendo para mí un excelente laboratorio”.


elpais.com



 

La verdad es que en este caso mi admirado Antonio López, se ha pasado, pasado 20 años que se dice pronto, cuando lo termine, nadie de los retratados serán los mismos, pues ya estarán representando otros puesto en la jerarquía de la familia Real.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López dice que sería “un honor” pintar a los Reyes

Promete que trabajaría “un poquito más rápido” que con el retrato de la anterior Familia Real


La vieja relación entre el pintor Antonio López y su retrato de la Familia Real parece no tener fin. El artista de Tomelloso, Premio Príncipe de Asturias de las Artes 1985, afirmó ayer que, en el caso de que le pidieran un cuadro de la nueva Familia Real sería “un honor” para él. El gran maestro del hiperrealismo español hizo esta declaración en el transcurso de los Cursos de Verano que organiza la Universidad Complutense de Madrid en la localidad de El Escorial.

López señaló además que intentaría llevar a cabo la pintura “de la mejor forma posible” y llegó a bromear sobre la cuestión de su anterior (e inacabado) retrato de los Reyes de España. En concreto, el pintor avanzó que, en caso de recibir el encargo, trataría de ser “un poquito más rápido” que en el caso de la obra en la que está trabajando desde hace 18 años “todos los días” sobre la anterior Familia Real.

Añadió López en sus palabras a la prensa en El Escorial: “No es momento de tratar este asunto”, según él porque los nuevos monarcas están empezando su reinado. Y recordó que el cuadro del que se habla no lo encargaron los reyes, sino que lo hizo “una institución”. “No sé si ellos encargan ese tipo de trabajo, ellos colaboran a que se haga pero no lo piden”, explicó.

Preguntado por la actualidad social, opinó que hay mucho descontento e injusticia, “más o menos como siempre”, aunque matizó que existe “fatiga” por parte de los ciudadanos. Así, Antonio López subrayó que la sociedad “no está peor que antes, pero la gente está peor, más cansada”.


elpais.com


 

El problema de Antonio López es qué tiene tantos proyectos en marcha que no da abasto, pero a su vez no deja de compremeterse con encargos nuevos.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López termina dos décadas después su retrato de la familia real


La obra será exhibida a fines de año en una exposición que prepara Patrimonio Nacional



 1411043676_271668_1411044152_noticia_normal

Vista del estudio de Antonio López en mayo de 2011, con el cuadro de la familia real.

Antonio López (Tomelloso, 1936) ha terminado el cuadro de la familia real que le fue encargado hace más de 20 años, ha confirmado a este diario el nuevo director de Patrimonio Nacional, José Luis Díez. Pero, como no podía ser de otra manera en esta novelesca empresa artística, la historia, que no el tiempo, ha acabado por pillar al pintor manchego. Cuando la obra ya estaba en el Palacio Real recibiendo sus últimos retoques, va el protagonista principal y abdica. De modo que el esperadísimo lienzo tuvo que ser rebautizado. Y así fue como pasó de llamarse La familia real a La familia de Juan Carlos I.

Con nuevo nombre o no, la obra está llamada a protagonizar El retrato en las Colecciones Reales, magna exposición en la que el ansiado cuadro verá la luz con motivo de una inauguración prevista para finales de noviembre o principios de diciembre. ¿Satisfará las enormes expectativas que ha suscitado durante años? Díez, uno de los pocos privilegiados que lo ha visto en carne mortal en las dependencias del Palacio Real, adonde llegó hace poco más de un año, está convencido de que sí. "Yo tenía miedo de encontrarme con algo que no estuviese a la altura, pero puedo decir que es un cuadro realmente importante", afirma el experto. Sus dictámenes artísticos vienen avalados por 26 años de servicio como conservador jefe de pintura del siglo XIX en el Museo del Prado antes de aceptar en enero su actual cargo.

Fue entonces cuando Díez empezó con cierta urgencia a preparar la muestra, comisariada por Carmen García Frías y Javier Jordán de Urries, conservadores de la casa. La pieza de Antonio López servirá para cerrar una exposición que propone un viaje por la monarquía española a través del modo en el que los artistas la representaron, desde aquel sublime Isabel la Católica, de Juan de Flandes (que solo puede ser contemplado bajo demanda en la oculta al público galería de pinturas del Palacio Real) hasta la última adición al catálogo de López, premio Príncipe de Asturias de las Artes de 1985 y gran pintor de la perfección o de la parsimonia, según se mire.

"Conozco bien el comienzo del trabajo. Acabar no sé en qué consiste", ha dicho en ocasiones el artista. "Una obra nunca se acaba, sino que se llega al límite de las propias posibilidades". López también ha declarado que le encantaría retratar a los actuales reyes, don Felipe y doña Letizia, aunque, bromeaba, "intentaría ser un poquito más rápido" en ese encargo. El artista descartó, en declaraciones a EL PAÍS, que la abdicación del Rey añadiese presión a su trabajo. "Voy cada día de la semana, de doce a cinco de la tarde, sin pausa para comer, al Palacio Real. Hago lo que puedo con las dificultades que supone hacer un encargo. Lo difícil ha sido no cogerle inquina". No obstante, el pintor no se arrepintió del encargo y confirmó que don Juan Carlos y doña Sofía no habían visto la obra.

El retrato grupal, realizado a partir de una foto de los anteriores reyes en sus tiempos de soltería, presenta a una familia hacia la mitad de su historia, en un momento de esplendor. Y se enfrentará en la última sala de la muestra, según ha podido saber este periódico, a aquel que de Juan Carlos I realizó Salvador Dalí y entregó (en fecha y forma) en 1979.

Cuando la exposición clausure sus puertas en abril de 2015, el cuadro pasará a formar parte del Museo de Colecciones Reales, cuya apertura se prevé para principio de 2016. Claro que esa es otra (ardua) empresa artística.


elpais.com


   Ya era hora... aunque a estas alturas la familia real ha cambiado bastante.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Ahora tendrá que pintarlo de nuevo porque esa no es la familia real    
 




___________________________
Antes que nada lee las NORMAS del foro.
Los mensajes deben de ser con respeto y educación hacia todos los usuarios.
Xerbar Administrador del Foro.
 
xerbar Enviar mensaje privado Visitar sitio web del autor/es
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Espero que Antonio Lopez no pinte la actual familia real, pues al paso que va las liquida.




 

Saludos.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Presentación del Retrato Real



Zarzuela, en algún lugar de los 90



 14176042901759

Patrimonio Nacional estrena el legendario cuadro de Antonio López con Don Juan Carlos, Doña Sofía y sus hijos, que llevó más de dos décadas de trabajo

El secreto mejor guardado de Patrimonio nacional se ha hecho esperar hasta el final ya que el cuadro 'La Familia de Juan Carlos I' de Antonio López no ha sido mostrado a la prensa hasta después de la presentación de la exposición 'El retrato en las colecciones reales. De Juan de Flandes a Antonio López'.

Hasta que no ha finalizado la rueda de prensa con el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri, y los comisarios de la muestra, la sala convertida en 'caja fuerte' del retrato no fue abierta. A partir de ese momento el cuadro de Antonio López se ha convertido en uno de los más fotografiados.

Rodríguez-Spiteri reconoció que en los cuatro años que lleva al frente de esta institución "nunca había habido una expectación tan grande" y consideró que con esta muestra se ha querido hacer un homenaje a Juan Carlos I y a la Reina Sofía, presentes también en dos cuadros de Hernán Cortés con los que se inicia la exposición.

Sobre la obra de Antonio López, recordó las palabras del artista al calificarla de un retrato "poderoso y de gran dignidad" y agradeció la experiencia que ha podido vivir junto al pintor en la fase final del proceso creativo de la obra.

Con unas dimensiones de 3x3,39 metros, la pintura más grande realizada por el artista castellanomanchego, de pie y a tamaño natural Don Juan Carlos aparece centrado con Doña Sofía a su izquierda y formando un poco de curva, un jovencísimo Príncipe Felipe, hoy convertido en el Rey Felipe VI.

En el otro extremo, junto a su padre, las Infantas Elena -a la que el Rey Juan Carlos abraza por el hombro- y Cristina, esta última sujetando una flor en su mano.


elmundo




   Ya era hora, eso se llama trabajar sin prisas.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Los cambios de criterio y composición a lo largo de los 20 años que el artista ha trabajado en el cuadro no han sido demasiados



El ‘Retrato de la familia de Juan Carlos I’, de Antonio López, ve la luz


Antonio López: “No piensen que soy un vago”


  

 1417601573_572807_1417602354_noticia_grande

El pintor Antonio López durante la entrevista. / Carlos Rosillo

Muy pocas obras en la historia del arte han levantado tanta expectación como el Retrato de la familia de Juan Carlos I de Antonio López (Tomelloso, 1936) que este miércoles se presenta oficialmente en el Palacio Real de Madrid y a partir del jueves 4 de diciembre podrá ser contemplado por el público junto a 113 obras dentro de la exposición El retrato en las colecciones reales. De Juan de Flandes a Antonio López. Han pasado dos décadas desde que el artista aceptó el encargo de Patrimonio Nacional. Mucho tiempo para lo que estamos acostumbrados, pero no tanto para el ritmo de trabajo del artista, habituado a trabajar en varias obras a la vez. Los retos a los que se ha enfrentado con esta enorme obra, 3 por 3, 39 metros, han sido muchos. Pero por fin el cuadro ha sido firmado y entregado y está listo para el escrutinio público.

El encuentro con Antonio López se produce en la cafetería del Prado, un museo del que conoce todos los rincones debido a sus incontables visitas y al que vuelve cada vez que tiene oportunidad para ver las nuevas exposiciones y para reencontrarse con Velázquez o Goya. Pide que las fotos se tomen en el exterior del edificio con esa prudencia y precaución con la que se mueve por la vida, no vaya a ser que alguno piense que se trata de un gesto de arrogancia, algo que él detesta sobre todas las cosas.

El cuadro presenta al rey Juan Carlos I en el centro del grupo. A su derecha está la infanta Elena y a su izquierda la reina Sofía. En un extremo, el rey Felipe VI y en el otro, un punto alejada, la infanta Cristina. Todos miran de frente, hacia el espectador.

“Lo único que se me pidió es que fueran retratados como una familia española. Nada más. Yo he querido darles dignidad y un porte poderoso, además de armonía y belleza.”

¿Es casualidad que la infanta Cristina aparezca un poco alejada del resto?. “Ella no estaba el día en el que Chema Conesa tomó las fotos. Se encontraba de viaje y la fotografiamos diez días después. De todas maneras, he trabajado a cada uno de ellos como si fueran retratos individuales porque sus personalidades son únicas”.


 1417607174_365466_1417607267_album_normal

‘Detalle del retrato de la familia de Juan Carlos I’, de Antonio López

Los cambios de criterio y composición a lo largo del tiempo no han sido demasiados, según explica el artista. “Me paralicé un tiempo con los trajes. Algo no funcionaba. Quería jugar con los borrones oscuros de ellos y las luminosas y claras de ellas. La reina Sofía se retrató con un vestido rosa con un estampado adamascado que en un tiempo no me funcionaba. Le pedí repetir las fotos con otro traje y vino a casa con una bolsa en la que llevaba tres diferentes. Posó de nuevo y recomencé su retrato…..Pero después decidí volver al vestido original, el que se puede ver en el cuadro”.

Asegura Antonio López que no hubo seguimiento por parte de ningún miembro de la familia real ni mucho menos presiones y que será durante la presentación oficial cuando contemplen el resultado por primera vez. “Un día, hace unos 6 años, cuando estaba trabajando en el invernadero del Campo del Moro, entró el rey a saludarme junto a otras personas. No miró el cuadro ni yo le invité a hacerlo. Creo un gesto de enorme finura y de respeto hacia mi trabajo”.

Lento en su producción, el artista admite que 20 años pueden ser muchos. “Hacía mucho tiempo que yo no trabajaba con personas. Si se fijan en mi obra de las últimas décadas tal como se vio en mi exposición en el Museo Thyssen, mis cuadros están llenos de paisajes. La naturaleza o las escenas urbanas, siempre sin gente, están en el núcleo de mi obra. hacía muchísimos años que no hacía retratos. Ha sido bueno retomar la relación con las personas, pero también me ha sido muy difícil”. Pese a ello, por el momento, no tiene previsto retratar a nadie más, aunque no descarta que si la nueva familia real se lo pidiera es posible que aceptara el encargo. Pero a día de hoy está dedicado a sus vistas de la Gran Vía y a los interiores de su casa. Los días fríos del invierno son buenos para seguir con la ventana en la anda enfrascado. Y añade que durante todo este tiempo no solo ha hecho el retrato real, sino que ha seguido con muchos otros proyectos. “No piensen que soy un vago” bromea.

A la vista del resultado, ¿cree que la pintura pasará a exponerse en el futuro junto a los otros grandes retratos de familias reales como La familia de Carlos IV de Goya que se exponen en el Prado?. “No tengo ni idea,ni pienso en ello. El tiempo lo dirá. Sonaría arrogante por mi parte esperar tal cosa. El cuadro es propiedad de Patrimonio Nacional y ellos decidirán lo que hacen con él”.

Si se queja Antonio López de las críticas recibidas por los 300.000 euros que cobró en su momento por el cuadro. “Lamento que no se hable de la calidad del trabajo y se busquen escándalos. Es un problema de desprecio a la cultura. No me gusta esa ligereza y frivolidad a la hora de tratar las cosas. Habría que preguntarse si se necesita o no la cultura. Y soy de los que cree que unas cosas sí y otras no. Por ejemplo, viendo ahora la exposición que este museo le dedica a Bernini, pienso que puede que no interese, porque es una obra que refleja una sociedad vanidosa y superficial. Puede que sea prescindible, pero no todo es así”.

Lamenta el artista que ahora hay mucha suciedad en el arte. “Es un reflejo de la suciedad en la sociedad. La vida política está descompuesta y eso se refleja. Nunca se ha hecho un arte tan explícitamente dramático, oscuro y desesperanzado como ahora. La gran figuración nos muestra un ser humano peligroso y sin norte. El artista solo describe lo que ve. Si me pregunta por el caso de España creo que hasta que la mierda no nos asfixie y se acaben los espacios de tranquilidad, no tocaremos fondo, única manera de renacer. Pero somos arrogantes y despectivos, todavía podemos sufrir mucho más".


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
‘Retrato de la familia de Juan Carlos I’, cuadro que el pintor ha tardado dos décadas en concluir, ve la luz entre enorme expectación en una exposición en el Palacio Real



Antonio López: “20 años no es nada, no piensen que soy un vago”


Don Juan Carlos, ante el cuadro: 'Me veo fenómeno, pero ahora estoy mejor, más descansado'

El Rey bromea en la presentación del retrato real realizado por Antonio López en 20 años.



  
 1417601372_781394_1417602499_noticia_grande

El esperado retrato de la familia de Juan Carlos I, de Antonio López.

Nunca el sentido de la visita a una exposición tuvo menos sentido que en el caso de la muestra El retrato en las colecciones reales. De Juan de Flandes a Antonio López. Muy pocos de los que se dirijan al Palacio Real de Madrid (desde mañana y hasta el 19 de abril) empezarán el recorrido por el principio; es invencible la tentación de caminar directo hasta el último cuadro, el muy célebre por largamente ansiado Retrato de la familia de Juan Carlos I,que Antonio López (Tomelloso, 1936) ha tardado 20 años en terminar.

El artista ha acompañado esta noche a Don Juan Carlos y Doña Sofía en un acto de inauguración al que asistieron Ana Botella, alcaldesa de Madrid, o la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, además de directores de museos y otras personalidades del mundo de la cultura. Y entre tanto trasiego, los monarcas emitieron su veredicto: “Me gusta mucho. El antes y el después”, dijo ella. “Me veo fenómeno, pero ahora estoy mejor, más descansado”, añadió él.

El cuadro había visto la luz hoy por la mañana, a eso de las 10.40, cuando, tras una multitudinaria conferencia de prensa (de las que no se recuerdan en palacio), se abrieron las puertas de la sala en cuestión y la muchedumbre corrió desde el Salón de Mayordomía a coger sitio frente a una de las obras de arte más esperadas de las últimas décadas en España. Y la sensación que emergió entre los codazos y los golpes de los objetivos de las cámaras fue la de estar ante la minuciosa anatomía de un instante en el devenir de una familia y de un país; España, 1994, un tiempo y un lugar en plena resaca del 92 y sus conmemoraciones, el punto y aparte de una historia con ecos del Retrato de Dorian Gray de la que, por suerte o por desgracia, conocemos lo que vendría después.

El presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri, había confiado a los presentes la primera reacción de Juan Carlos I cuando, ¡al fin!, vio el trabajo terminado: “Estamos todos como éramos hace 20 años”, exclamó. O casi. El pintor manchego ha efectuado cambios hasta el último momento entre aquel lejano encargo, hecho a partir de unas fotografías de Chema Conesa, y el día en que fue estampada la firma con lealtad a la verdad temporal: “Antonio López. 1994-2014”.

Rodríguez-Spiteri, encargado de ofrecer las explicaciones por la mañana ante la ausencia del autor, pormenorizó algunas de las modificaciones producidas mientras el cuadro ya se hallaba en una de las dependencias de Palacio Real, adonde llegó hace un año y medio. La luz, que entra por la derecha del enorme lienzo (3X3,39 metros enmarcados en gris) es la que produjo “el reflejo del sol en uno de los focos con los que trabajaba López a una hora exacta del día”. También se confesaron cambios en “los zapatos de una de las infantas y en el traje de chaqueta de la reina Sofía”. “Se han pintado hasta tres cabezas distintas de algunos de los personajes”, añadió el presidente de Patrimonio, que presumió de una relación personal con el artista.


 109_1417685521_623961

Es el cuadro de 'la familia real' es el más grande que Antonio López ha pintado hasta ahora, el lienzo tiene unas dimensiones de 3 por 3,39 metros.  

Para justificar la tardanza del gran pintor de la parsimonia, Rodríguez-Spiteri echó mano de su propia alcurnia pictórica. “Un día, en su taller, mi tío Pablo Palazuelo, artista que no se caracterizaba precisamente por su rapidez, le dijo a López: ‘Pero hombre, Antonio, no deberías terminar ese cuadro. Es de esas obras que no hace falta terminar”.

Después, cuando se hubo dispersado el gentío, el escritor Manuel Vicent, que anda metido en una novela inspirada por el retrato en cuestión, ofrecía una lectura “psicológica del cuadro”. “Fíjese en la distancia que hay entre la Reina y Felipe, es como si se quisiera remarcar la separación entre el futuro del nuevo Rey y el pasado de esta familia. Es significativo también que Juan Carlos pose la mano derecha sobre el hombro de la infanta Elena, y simplemente acerque la izquierda a su mujer en un gesto como de ayudar a la marcha. Y luego está claro que Cristina, que fue cambiada de un extremo a otro, queda apartada del núcleo central”, explicó el escritor.

En efecto, la documentación aportada en el catálogo indica que Felipe se hallaba más cerca de su madre en las fotografías en las que se basó López. ¿Y Cristina? Al parecer, la infanta, imputada por fraude en el caso Nóos junto con su marido, Iñaki Urdangarin, estaba ese día de viaje.

Una vez escudriñados todos los gestos y hechas todas las interpretaciones, cargadas de sentido por el pincel del pintor o por el cruel paso del tiempo (el rictus de Elena, la mirada ausente de la hermana, la figura algo disminuida del padre o el forzado optimismo de la indumentaria de Sofía), queda de nuevo remontar el paso del tiempo. Y no son 20 años, como en el poema de Gil de Biedma, sino casi cinco siglos.

La exposición a la que sirve de broche El retrato de la familia de Juan Carlos I, que se llamaba La familia real hasta que su protagonista abdicó, supone un viaje, financiado por la Fundación Banco Santander, a través de la representación de la monarquía desde los tiempos de los Trastámara. En total, son 114 obras, escogidas por los comisarios de Patrimonio Carmen García-Frías y Javier Jordán de Urríes. La primera se ha encargado de la casa de Austria, mientras que el segundo ha tomado el testigo a la llegada de los Borbones, límite que también marca el cambio de color en las salas: del “rojo Austria” al “azul Borbón”, según el museógrafo Jesús Moreno.

Hay tantas obras destacables en la lista de pinturas (muchas de ellas recién restauradas) como alargada es la sombra que sobre ellas proyectará el retrato de López. Una relación apresurada podría incluir la Isabel la Católica (vieja y superada por la vida) de Juan de Flandes; la canónica representación de Felipe II de Antonio Moro; Juan José de Austria, retrato ecuestre único en su especie, de Ribera; una miniatura de Velázquez del Conde Duque de Olivares; uno de los retratos que de Carlos IV hizo Goya o la pintura de Sorolla en la que Alfonso XIII sale peor parado de lo que invita a pensar su uniforme de húsares.

El colorido retrato del valenciano sirve de preludio a la última sala, que separa una pared provisional como lo hizo el paréntesis de los años de la República y la dictadura. Al otro lado aguardan el lienzo de Antonio López y la alucinada aportación de Dalí al conjunto: El príncipe de Ensueño, obra a la que ayer todos daban la espalda por estar colocada, ay, frente al Retrato de la familia de Juan Carlos I.

Y no, nunca un cuadro del pintor más mediático de todos los tiempos recibió menos atención de los medios.



Detalles del 'Retrato de la familia de Juan Carlos I'


 101_1417684209_768933

Los Reyes Juan Carlos y Sofía, acompañados del pintor Antonio López (i), durante la inauguración de la exposición 'El retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López', en la que se puede contemplar por vez primera vez el retrato 'La familia de Juan Carlos I' (detrás), realizado por el artista.


 102_1417684257_502934

Un reflejo solar que entra por la derecha del retrato es uno de los últimos cambios significativos que ha introducido el artista en la composición.


 103_1417684293_697578

Detalle del entonces príncipe Felipe, hoy Rey de España.


 104_1417684344_262993

“Estamos todos como éramos hace 20 años", ha dicho el rey Juan Carlos I al ver el cuadro. Justo el tiempo que ha tardado Antonio López en terminar la obra.


 105_1417684374_819129

El rey Juan Carlos I abraza a su hija la infanta Elena mientras la infanta Cristina aparece un poco más alejada.


 106_1417684407_692845

Detalle de la infanta Cristina que figura a la izquierda del cuadro que tiene unas dimensiones de 3 por 3,39 metros.


 107_1417684446_604691

Firma del pintor Antonio López en el lienzo y periódo en el que ha realizado la obra.


 108_1417684482_485545

Antonio López ha tardado 20 años en terminar la obra que se ha presentado en el marco de la inauguración de la exposición 'El retrato en las colecciones reales. De Juan de Flandes a Antonio López'.



Fuente: elpais.com / Ángeles García / Iker Seisdedos - Fotos: Uly Martín
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López y familia


 00_1418753679_150878

Ver vídeo del fotógrafo Chema Conesa

Estas imágenes han sido celosamente guardadas durante 20 años. Pertenecen a la sesión del caluroso 8 de julio de 1994. Aquel día, Chema Conesa fotografió a la Familia Real a petición de Antonio López. Descubrimos el making of entre horchata, abanicos y los Reyes curioseando por el estudio del pintor.

A lo mejor está inconcluso, es algo que no se puede saber: confío en el destino y en que las cosas ocurren por algo, y las circunstancias han llegado hasta aquí”. Habla Antonio López al otro lado del teléfono, con la resaca de la real y mundana recepción a su tan esperado cuadro de La familia de Juan Carlos I. “Bien, me siento bien y tranquilo después de entregarlo, y con ganas de empezar nuevas cosas. He dedicado mucho trabajo a esta obra, lo he hecho lo mejor posible y he puesto mi mejor voluntad. Creo que lo he hecho bien”.

–¿Cree que a Sus Majestades les ha gustado? –Es muy difícil saberlo. Ellos vienen a la recepción porque tienen que cumplir con sus obligaciones, y son personas muy educadas y, entre tanta gente, es imposible hablar con franqueza.

Pero el diálogo en torno al cuadro real había empezado mucho antes, 20 años atrás, entre el pintor Antonio López y el fotógrafo Chema Conesa: –¿Puedes venir a mi estudio mañana por la tarde?, necesito que me hagas unas fotos. –Sí puedo, pero dime de qué se trata para saber qué material llevo. –No te lo puedo decir, tráete película de color.

Tal vez se le pasara por la cabeza detener el tiempo y pedir a Sus Majestades que posaran para él. Al maestro le gusta pintar del natural, pero conociéndose, resultaba algo imposible; además, no estamos en el siglo de Velázquez ni la familia del rey Juan Carlos I es la de Felipe IV, digamos que su reloj marca otro ritmo.

Así pues, López pidió a su fotógrafo habitual que retratara a Sus Majestades y, para tal cometido, se dirigieron a Palacio el 23 de diciembre de 1993. Pero no debió de gustarle, de hecho no le gustó nada el resultado al de Tomelloso, sobre todo la luz de la escena. De modo que una tarde llama a Chema Conesa, mi adorado colega, y le urge que al día siguiente vaya a su estudio, “no puedo decirte lo que vas a hacer, tengo que pedirte un favor”.

Son las cinco de la tarde del 8 de julio de 1994 en el estudio mayor del pintor Antonio López, calle Poniente, al norte de Madrid. Sus Majestades los reyes Juan Carlos y Sofía, el príncipe Felipe y la infanta Elena llegan a su cita sin personal de protocolo, entran sin escolta, el Príncipe carga una bolsa portatrajes. Les esperaban el pintor, su amigo el escultor Julio López (los lópeces) y el fotógrafo Chema Conesa. “No te lo podía contar por seguridad”, le habrá dicho López a Conesa minutos antes. “Los Reyes me han encargado un retrato y no quieren posar, así que lo haré a partir de tus fotografías”. Julio López ayudará a su amigo en la composición del grupo. También hará de extra, como el propio pintor, colocándose en el lugar que días más tarde ocupará la infanta Cristina: al día siguiente se disputa el España-Italia en el Mundial de Fútbol de EEUU y la menor de las infantas tiene que estar en el palco del estadio: un posado individual esperaría a su regreso.

Se saludan cordialmente y arranca la sesión bajo la luz cenital que arroja una claraboya en el techo; sin más artificio, sin focos ni flashes, apenas se le permitió al fotógrafo colocar una sábana blanca en un plano inclinado sobre el suelo que reflejara y tamizara la luz directa: canícula de julio, hora maldita para los fotógrafos, cuando el sol solo ha empezado a descender.


 9retrato

Retrato. Fotografía de la Familia Real realizada el 8 de julio de 1994 por encargo de Antonio López.

Antes de ensayar la composición de figuras, la Reina preguntará al pintor si quiere ver otros vestidos que ha traído, uno blanco y otro rojo. Ayudada por el Príncipe, abrirá el portatrajes: “He traído estos dos”, le dice al pintor. “¿Qué me pongo?”. “Yo la veo muy bien como ha venido”, responderá él. “Tal vez fuera la primera vez que la Familia Real visitaba el estudio de un pintor al natural”, reflexiona ahora Conesa, incidiendo en la ausencia de preparativos o aliños. “Tal vez por ello se creó una atmósfera tan relajada; la actitud de toda la familia era muy natural y no disimularon su curiosidad”. Mientras los dos López estudian una primera composición, la Reina rastrea con su mirada cada rincón del estudio. En cuanto la cámara lo permita, sus manos hurgarán allí donde sus ojos se han fijado.

Primera toma: los Reyes sentados y, detrás y de pie, sus dos hijos. Las sillas son del estudio, ad hoc con el estudio, sencillas: nada de tronos ni maderas nobles torneadas. Como el fondo, la misma pared gastada del pintor, quien había cubierto uno de los costados de la sala con papel de estraza. Conesa suelta la cámara para preparar una segunda toma y Doña Sofía va directa: quiere saber qué esconde el pintor detrás de aquella cortina improvisada y de papel. Se asoma y su rostro se ilumina en un gesto divertido. “Majestad, son cosas sin importancia”, trata de atajarle el pintor, visiblemente azorado, sintiéndose desnudado porque la Reina de España está contemplando las verduras algo marchitas ya que compondrán uno de sus célebres bodegones. El comentario de López no podrá evitar que, uno tras otro, los Borbones asomen su vista tras la cortina de estraza. O que miren detrás de la tela que reposa en otra de las paredes, con una de sus conocidas vistas de Madrid, o pregunten al pintor por los moldes o vaciados de sus múltiples cabezas diseminadas por la estancia.

Hace calor, hay unos cuantos abanicos dispuestos lo más cerca posible. María, una de las hijas del pintor, entra con su esposo en este entreacto improvisado trayendo una jarra de naranjada recién exprimida y botes de plástico con horchata. Entra también Mary, la esposa de López, la también pintora María Moreno; saluda y se retira. Sus Majestades comparten con el resto naranjada y horchata en vasos Duralex con pajita, bajo la luz cenital que va dulcificándose, y charlan relajadamente. Solo el pintor parece atribulado, sudando en su traje de chaqueta, atenazado por “una corbata increíble y de punto que le colgaba del cuello”, me cuenta Conesa; excitado, quejándose de los asuntos terrenos como casi siempre, con una letanía en los labios: “Lo complicado que es esto, estos encargos…”. Lo recuerda nuestro fotógrafo porque esa noche lo escribió en su diario. Encargo por el que el pintor cobraría 50 millones de pesetas (300.500 euros), sin descontar el porcentaje de su galería, la Marlborough de Madrid, que no intervino en la contratación.


 8la_firma

La firma. Momento en que el artista puso su nombre y dató el cuadro. Fue el pasado 5 de noviembre. La última pincelada la había dado el 8 de octubre.

Para la segunda toma, López los coloca a todos de pie. Será la definitiva, que habrá de completarse cuando la infanta Cristina regrese y, 10 días después, pose para el fotógrafo en bambas de esparto y traje de chaqueta de falda larga y manga corta, una figura que al parecer el pintor posicionó en distintos lugares a lo largo de los 20 años que ha tardado en dar por terminada su obra, como si no supiera bien qué hacer con aquella quinta figura. Premonitorio o no. El pintor le pide que sostenga en su mano un breve ramito de flores silvestres y le ofrece una taza de sus infusiones herbales, que ella sorbe despacio.

Veinte años y todo lo que ha pasado, no solo en la Familia Real, que ahora ya es otra, sino con el mismo cuadro. Traído y llevado, del estudio en calle Poniente a los invernaderos del Palacio Real en el poniente de Madrid, y vuelta y vuelta, porque López, en su proverbial lentitud, no daba por terminada su obra (“sé lo que es comenzar una obra, terminarla no sé en qué consiste”, eterna respuesta del artista de la parsimonia). Alentado además por sus camaradas para dejar la obra inconclusa. Bromas del destino, el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez-Spiteri, revelaba la semana pasada en la presentación del esperado cuadro lo que su tío, el pintor Pablo Palazuelo, un día le contara en su taller: “Mi tío, artista que no se caracterizaba precisamente por su rapidez, le dijo: 'Antonio, no deberías terminar ese cuadro. Es de esas obras que no hay que acabar nunca'”.

Pero López hubo de hacerlo, entregar la obra después de años perseguido por la presión de Patrimonio; “Antonio López 1994-2014”, así firmado, 3 por 3,39 metros enmarcados en gris, bajo el título La familia de Juan Carlos I. Además del comentado brazo del Rey, que en el cuadro aparece reposado en la espalda de su esposa y no así en la fotografía, la cirugía más representativa del pintor sobre la realidad fotográfica son los zapatos de la infanta Cristina (que ya no son de esparto) y el traje de chaqueta de la reina Sofía, que fue al parecer su mayor quebradero de cabeza. Además, la luz ya no es exactamente la que reflectara la sábana de Conesa, sino el reflejo de una determinada hora de sol, las 13.48 h en un día de septiembre, en uno de los focos que iluminan la fachada del Palacio Real. Cuentan también en Patrimonio que algunas de las cabezas reales han sido pintadas hasta tres veces. El artista requirió ampliaciones de detalles o fragmentos de las fotografías, y ante el fotógrafo y frente a Palacio protestó vivamente: “¡Quieren que pinte aquí!”. Revela ahora el artista que si cuantificara el tiempo que ha dedicado al cuadro, no sumaría más de cuatro meses, según fuentes de la Cadena Ser. ¿Lentitud o leyenda?

Y ¿cómo calificaron por fin la obra sus protagonistas? “Yo me veo fenómeno, pero ahora estoy mejor, más descansado”, exclamó don Juan Carlos en la recepción del Palacio Real la pasada semana, inaugurando para la ocasión la muestra de pintura regia El retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López. “Hace unos años no me gustaba [refiriéndose a la primera vez que lo vio], pero ha rehecho el color y las formas y ha mejorado muchísimo”, sentenció sin cortapisas. Mientras, doña Sofía asentía: “Me gusta mucho, es precioso; es el antes y el después”, lo que se prestó a múltiples lecturas.

¿Y el artista? ¿Aliviado? ¿Frustrado tal vez por no poder proseguir o incluso dejar la obra incompleta, como hubiera sido su deseo? “Lo he trabajado con libertad, cuando no veía la forma de continuar, lo dejaba; pero en ningún momento sentí rechazo por él, nunca fue algo insuperable. El Rey me dijo que quería que pintara una familia española, pero eso son cosas que se dicen: yo sabía que la familia que tenía en mi lienzo son los Reyes y sus hijos”. Y eso, naturalmente, impone: 20 años frente a los cinco que tardó Velázquez en pintar sus Meninas.



Las citas personales de la familia real con el artista


 10cinco_de_la_tarde

Cinco de la tarde. La infanta Elena, don Juan Carlos, doña Sofía y el entonces príncipe Felipe, en el estudio de Antonio López, a quien se ve acercándose. Ante las dificultades de disponer de la Familia Real para posar, tuvo que trabajar en el retrato con fotografías. Se organizó una primera sesión en la Zarzuela, pero la luz no convenció al artista, quien sugirió repetir las fotos en su estudio, en el norte de Madrid. El encuentro se concertó para el 8 de julio de 1994 a las cinco de la tarde. López llamó al fotógrafo Chema Conesa, pero no le dijo quién iba a posar, solo que llevara carretes de color. Conesa no lo supo hasta que llegó y el pintor, nervioso, se lo contó. Diez minutos después aparecía la Familia Real, a falta de la infanta Cristina.


 11el_vestido_de_la_reina

El vestido de la reina. Además del traje puesto, doña Sofía llevó otros dos vestidos para enseñar al pintor. En la imagen se ve cómo extrae uno de ellos, blanco (el otro era rojo), de la funda que sujeta don Felipe, junto al escultor y amigo de Antonio López, Julio López. En ningún momento de ese día le pidió que se cambiara. Posteriormente, ha asegurado que uno de los elementos que ha ido modificando ha sido el traje de doña Sofía. El del lienzo final es el que llevaba aquel día. A la izquierda se ve a doña Elena contemplando una reproducción de La Gran Vía del artista de Tomelloso y, en el trípode, la cámara Hasselblad que usó Conesa para las imágenes posadas. Tomó en total 92, de las que López escogió una docena.


 12curiosidad_real

Curiosidad real. La sesión duró algo más de una hora. López quiso una prueba con el Rey y la Reina sentados y otra con todos los personajes de pie. Entre una pose y otra se hizo un receso en el que el artista ofreció a la Familia Real naranjada y horchata. En esta imagen se puede ver cómo don Felipe da cuenta de un vaso de la típica bebida valenciana con una pajita. El verano de 1994 comenzó en España con una intensa ola de calor. La temperatura en Madrid aquel 8 de julio superó los 35 grados. Don Juan Carlos aprovechó el receso para mirar el reverso de una de las vistas de las afueras de Madrid en las que López estaba trabajando en ese momento.


 13un_bodeg_n_podrido

Un bodegón podrido. Durante el descanso, la Reina, atrevida e indiscreta, investigó qué había tras las cortinas de papel. Sorprendida, vio las verduras que el pintor estaba usando de modelo para el dibujo de un bodegón. Doña Elena y don Felipe también se asomaron. Don Juan Carlos fue el único que no lo hizo. Al pintor se le vio azorado con la escena, ya que se encontraban en estado de deterioro. La sesión en el taller del artista transcurrió en un agradable ambiente de cordialidad. El Rey, que tenía entonces 56 años, fue quien actuó de manera más jovial y cercana y su esposa quien mostró más interés y más preguntas hizo.


 14el_consejero_amigo

El consejero amigo. Antonio López intercambia impresiones con su amigo el escultor Julio López mientras la Familia Real espera a ser fotografiada. El pintor sostiene las imágenes previas que otro fotógrafo había tomado en el palacio de la Zarzuela y que no le terminaron de convencer. Inicialmente, López pidió a los miembros de la Familia Real que se dispusieran como se ve en esta instantánea, con don Juan Carlos y doña Sofía, sentados, pero no les dio mayores indicaciones sobre cómo posar o qué expresión poner. Perseguía la naturalidad. Según ha comentado el artista, cuando empezó el proyecto, el Rey le pidió que el cuadro representara “a una familia española”.


 15sola_10_d_as_despu_s

Sola 10 días después. La infanta Cristina no pudo acudir junto al resto de la Familia Real a la sesión del viernes 8 de julio porque estaba en EEUU. De hecho, al día siguiente estaba en el Foxboro Stadium de Boston presenciando el célebre partido de cuartos de final del Mundial de Fútbol de aquel año. España cayó eliminada frente a Italia después de que Tassotti le rompiera la nariz a Luis Enrique de un codazo. Acudió ella sola al estudio de Antonio López el 18 de julio. En la imagen se la ve con el pintor en un receso. En la mano lleva unos claveles. No los llevó ella, se los dio el pintor. Fue fotografiada con ellos y con ellos aparece en el cuadro presentado el 3 de diciembre.



Los trucos del artista


 1_zapatos

1. ZAPATOS. A la sesión fotográfica, la Infanta acudió con unas alpargatas sustituidas en el lienzo por un zapato de tacón bajo.


 2_mano

2. MANO. Don Juan Carlos posa su mano derecha sobre el hombro de su hija doña Elena. Así fue en algunas de las fotos que tomó Conesa, no en todas.


 3_brazo

3. BRAZO. No ocurre lo mismo con el brazo izquierdo del Rey, que en el cuadro cae en la espalda de su esposa. Es aportación del artista. En ninguna foto don Juan Carlos toca así a doña Sofía.


 4_don_felipe

4. DON FELIPE. La posición del entonces Príncipe, más cerca o más lejos de la Reina, ha sido otra de las complicaciones para Antonio López, que lo ha ido desplazando.


 5_cabeza

5. CABEZA. En la presentación del cuadro, el presidente de Patrimonio Nacional, José Rodríguez Spiteri, comentó que él había visto al hoy Rey con tres cabezas distintas.


 6_do_a_cristina

6. DOÑA CRISTINA. El pintor no tenía claro si la situaría en la izquierda o en la derecha del cuadro, por lo que pidió que se la fotografiara de los dos lados. Aquí se la ve al revés de como aparece en el lienzo: levemente girada a la derecha y con las flores en la mano izquierda.


 07_1418755440_489500

7. COMPOSICIÓN. López llegó a valorar sentar a los monarcas. Toda la primera parte de la sesión fotográfica de aquel 8 de julio fue con don Juan Carlos y doña Sofía en sendas sillas.


 000_1418756377_744361

Primera imagen completa, en su versión definitiva, del «Retrato de la Familia de Juan Carlos I», de Antonio López. El gran lienzo con las figuras a tamaño real mide: 3 x 3.39 metros. Está conservado en el Palacio Real en Madrid. Se da la cirunstancia que el artista ha tardado 20 años en pintarlo.


Más información. La familia de Juan Carlos I se puede ver en la exposición El retrato en las Colecciones Reales. De Juan de Flandes a Antonio López, en el Palacio Real de Madrid, hasta el 19 de abril. www.patrimonionacional.es



Por Elena Pita y Víctor Rodríguez / fueradeserie.expansion.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
En París


'Leçon de peinture' por Antonio López

El maestro de Tomelloso imparte un taller de pintura del natural a una treintena de alumnos apasionados por su minucioso y paciente trabajo.

El artista, que nunca fue bien recibido en París, donde jamás ha tenido una exposición individual, asegura que vive la vida con "zozobra".




 00_1434298199_261809

Dos momentos del taller de Antonio López en París.

"Hay que ocuparse primero de lo principal, como en todo. Cuando uno hace una casa o prepara una comida hay cosas que son básicas y que son las primeras que tiene que atender. La pintura es lo mismo. Lo primero cuando se pinta es situar bien la figura. Yo buscaría por ejemplo este ángulo...".

Según habla Antonio López, considerado como uno de los más grandes maestros del realismo actual (y criticado por otros por su academicismo), coge un carboncillo y traza rápidamente unas líneas sobre el lienzo blanco. A su alrededor un grupo de personas con batas y delantales atiende con sus cinco sentidos, pendientes de todo lo que haga y diga el maestro.

Nos encontramos en la tercera planta de la Escuela Nacional Superior de Arquitectura de París-Belleville, en la sala al fondo del todo. Aquí, desde el lunes, Antonio López imparte un taller de pintura a una treintena de alumnos que han pagado 400 euros (10% de descuento para los estudiantes de Bellas Artes) por el privilegio de aprender durante un total de 35 horas, repartidas en siete diarias durante cinco días, de uno de los grandes tótems del arte figurativo contemporáneo.

Entrar aquí es como viajar al pasado. Huele a esencia de trementina. Hay botes por aquí y por allá llenos de pigmentos en polvo de todos los tonos. Pinceles cuidadosamente alineados. Paletas de colores. Un bosque de caballetes. Y además de una atmósfera aceitosa, se respira un respeto casi reverencial hacia el maestro. De hecho, al ver a los alumnos arremolinarse alrededor de este hombre de 79 años con los ojos muy abiertos, para no perder detalle, es inevitable no pensar en la lección de anatomía en Rembrandt. Al fin y al cabo esto es también una lección...

Después de probar suerte con una naturaleza muerta el día anterior, hoy la clase se concentra en la figura humana. Antonio López comienza la lección dando instrucciones a Jenny, la modelo, sobre cómo quiere que se coloque. "Tumbada sobre esta mesa, rodeada de cojines, estaría bien. Pero lo importante es que sea una postura en la que usted se encuentre cómoda", le dice con su voz siempre suave, siempre muy baja. Y cuando Jenny le pregunta qué quiere que haga con las manos, la respuesta es la misma: "Como quiera, como se sienta más a gusto usted".

En realidad, Antonio López sólo hace una cosa. "Es interesante este azul oscuro sobre la carne", explica mientras deja caer sobre el pubis de la modelo una camisola de ese color.

Jenny es estadounidense, tiene 47 años y lleva 31 posando como modelo. Estudió Bellas Artes en Londres, antes de trasladarse hace 25 años a París, y aunque nunca se ha dedicado al arte como creadora, para ella Antonio López es alguien muy especial. "Cuando estudiaba en Londres, tenía en mi casa colgada una reproducción del famoso cuarto de baño de Antonio López. Es un cuadro fascinante. Cuando llegué a París, como no tenía papeles, posaba hasta 70 horas a la semana para ganarme la vida. Ahora no poso apenas, porque ya estoy mayor. Pero al saber que era para un taller que daba él no he querido perdérmelo. Y me alegro. Me gusta su naturalidad y su tranquilidad".

A partir de ahí, los alumnos comienzan a pintar. Y el maestro va paseándose entre los caballetes, revisando uno por uno el trabajo de cada uno, contestando a sus preguntas. "Con él es todo aprender, desde que entras hasta que sale. Sólo con verle colocar las frutas de un bodegón ya se aprende", asegura Eva Maqueda, una artista madrileña que se casó con un francés y desde hace 10 años vive en París. "A mí me ha dicho que vaya más lenta, que trabajo demasiado rápido. Pero, más allá de los conceptos técnicos, me parece que lo más importante que nos está enseñando es la relación del artista con su obra, con su propio trabajo".

"Creo que lo que me está enseñando es a mirar con otra mirada. Y también nos está dando a todos una lección de humildad y de libertad. No impone, no te guía por un camino dado. Lo que hace es ayudarnos a cada uno a encontrar nuestro propio camino", asegura Eva, de 28 años. Ella, de hecho, está aplicando a rajatabla la libertad que Antonio López concede a sus alumnos: aunque ayer les dijo que en su opinión es mejor trabajar sobre un lienzo pintado de blanco -"Porque el blanco es más neutro, porque un lienzo con el fondo oscuro condiciona el trabajo y le resta espontaneidad"- ella ha pasado olímpicamente de esa sugerencia: está dibujando a la modelo sobre un lienzo con el fondo marrón oscuro. "Sí, ya sé lo que dijo, pero también nos dijo que podíamos no estar de acuerdo. Y yo lo prefiero así, me resulta más fácil trabajar sobre un fondo oscuro".

A Antonio López le gusta dar talleres. "Doy todos los que puedo, unos cinco o seis al año. Yo también aprendo, aprendo mucho. Ver las obras que se crean aquí en cinco días es muy estimulante. Y además todas las cosas que vas diciendo, las buenas reglas para pintar que vas dando, te las das también a ti mismo, me las repito también a mí mismo", cuenta.

Éste es el primer taller que da en París, y se le está haciendo un poco cuesta arriba por no hablar francés. "Eso me limita mucho", admite. A pesar de tener gente que le traduce, no es lo mismo. Además, la mitad más o menos de los alumnos son arquitectos, y eso también es un reto para Antonio López.


Laboratorio de genios

El maestro asegura que en todos los talleres encuentra pequeños genios en potencia. "En todos ves gente con un talento innato, un talento que a veces ni la misma persona es consciente de que lo tiene y que generalmente se pierde. Se pierde porque abrirse camino en el mundo del arte es muy duro. Pero es deslumbrante el que esas personas estén ahí, y que sean capaces de crear en un taller cosa de un atractivo increíble. Ver como nacen esas cosas es lo que más me gusta de los talleres", sentencia.

Antonio López se acaba de parar ante el lienzo de Frederic Danne, de 41 años. Observa con detenimiento ese primer esbozo del cuadro que ha hecho, pintado todo en tonos verdes, incluida la modelo. No dice nada, contempla la tela en silencio. "Lo he pintado en verdes porque es así como lo veo", se explica Frederic, anticipándose a lo que le pueda decir. "Mírala bien. No es verde. Es una carne hermosa, color carne. Luego puedes afinar y darle tonos más rojos en algunas zonas, más azules en otras. Pero lo primero es trabajar con el color carne. Todo a la vez es muy difícil hacerlo", le indica el maestro.

"Son consejos esenciales. Son observaciones de un sabio", asegura Frederic cuando López ya se ha marchado.

"Es un lujo este taller. El mundo del arte parisino en general mira con bastante desdén la pintura figurativa, no les interesa. Y este taller está haciendo que recupere la fe en ella", nos cuenta Vicenta Valenciano, una artista mallorquina afincada en París. "Soy artista, sí, aunque no expongo. Es casi imposible conseguirlo en París haciendo arte figurativo".

El propio Antonio López no ha expuesto jamás en París, a excepción de una muestra que tuvo en una galería hace 43 años. Es verdad que es un artista que no es prolífico, que puede tardar varios años en completar un cuadro, por lo que hace pocas exposiciones. Pero eso no lo explica todo. "Yo hace 10 años traté de organizarle una exposición aquí en París, y no lo logré. No sé por qué", afirma el pintor, grabador y diseñador Jean-Baptiste Sécheret, profesor de representación artística en la escuela Nacional Superior de Arquitectura de París-Belleville y el artífice junto al Instituto Cervantes de que Antonio López esté dando este taller. Sécheret incluso recuerda como en 'El alma en el cuerpo', la exposición sobre la relación entre el arte y la ciencia celebrada en 1994 en el Grand Palais de París en la que se expusieron las dos esculturas de Antonio López de un hombre y una mujer desnudos, esas dos obras eran las únicas que no salían en el catálogo. "Es como si hubiera una conjura contra él", dictamina.

La modelo hace un descanso. Los alumnos sacan galletas y dulces y aprovechan para apiñarse en torno al maestro y montar una tertulia improvisada..

"El aprendizaje son cuatro cosas, en la arquitectura y en la música probablemente la técnica pesa más. En la pintura no, en la pintura poco. Basta con saber cuatro cosas", afirma. Lo que automáticamente provoca que uno de sus alumnos dispare:

-¿Y cuáles son esas cuatro cosas que hay que saber?

-Para empezar te tiene que gustar pintar. Más aún: tienes que necesitar hacerlo, tiene que llenar tu vida. Eso por un lado. Y por el otro, Dios te tiene que haber dado capacidad, un talento natural para esto. Porque el arte, desde los tiempos de Altamira, lo hace gente con una capacidad especial.

Otra pregunta: "¿Y qué piensa usted de Marcel Duchamp?", le suelta otro alumno. «Pues qué voy a pensar de uno que declaró que la pintura estaba acabada. No me gusta".

"Transmite usted mucha paz, mucha serenidad. ¿Cómo lo consigue?", quiere saber Eva Maqueda. "¿Yooo?", responde López. "Yo no tengo paz. Tampoco tengo un tormento insoportable, pero vivo la vida con su zozobra".


elmundo.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Del 09 de febrero al 22 de mayo de 2016



Realistas de Madrid



 antonio_l_pez_lavabo_y_espejo_1967_leo_sobre_tabla_96_5_x_83_8_cm_museum_of_fine_arts_boston_usa

Antonio López. Lavabo y espejo, 1967. Óleo sobre tabla, 96,5 x 83,8 cm. Museum of Fine Arts, Boston, USA.

En invierno de 2016, el El Museo Thysse presenta una exposición dedicada a un grupo histórico de pintores y escultores realistas que han vivido y trabajado en Madrid: Amalia Avia, Francisco López, Julio López, María Moreno, Esperanza Parada, Isabel Quintanilla y el propio Antonio López, que ya contó con una muestra monográfica en el Museo en el año 2011 y que en esta ocasión muestra obras de reciente creación.

La exposición incluye unas 90 piezas entre óleos, esculturas, relieves y dibujos, procedentes de las colecciones de los propios artistas, de instituciones internacionales y de colecciones particulares, sobre todo de España y Alemania, y estará comisariada por Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen, y María López, hija de Antonio López.

En el recorrido se presentan obras de varios artistas, de forma que se pueden remarcar los puntos que tienen en común tanto en la elección de los temas como en la forma de abordarlos, unos nexos que se ven reforzados por las relaciones tan estrechas que les unen, ya sean personales, familiares o de amistad, así como por las coincidencias en la formación académica recibida.

Con la colaboración de la Comunidad de Madrid.


museothyssen.org
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López: “Soy más Bacon que Velázquez”

El reconocido pintor vuelve al Museo Thyssen, tras la retrospectiva de 2011, con sus compañeros: el resto de realistas de Madrid


 00_1454613381_557053

El pintor Antonio López, durante la entrevista en su estudio en Madrid.

Ver vídeo

Será la casualidad, la causalidad o el destino, pero la certeza es que la calle del Membrillo es perpendicular a la calle donde Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) tiene el estudio en el que trabaja con modelos. Allí cita a Babelia. Llega caminando —su casa está cerca— con una gorra y una bufanda roja para protegerse del frío que por fin ha llegado a Madrid. Bajo el brazo, un termo con una infusión en la que mezcla hierbaluisa, tila y tomillo. Al entrar, lo primero que hace es darle de comer al gato, no le puede tener en casa porque no se lleva bien con el perro. Es un lugar angosto y algo destartalado, nada fuera de lo común en el estudio de un artista. Las paredes son un collage que le retrata. Podría estar horas explicando el porqué de cada una de las fotografías —desde dos de La Niña de los Peines hasta las de sus nietos—, de los decolorados recortes de prensa, de las facturas, un cuadro de su tío —el pintor Antonio López Torres—… Con lo que cuenta de una imagen suya de bebé y un libro de instantáneas de Tomelloso desde el inicio de este arte hasta 1939, hace un resumen de su infancia. La nostalgia de su pueblo se nota en sus ojos, su profunda y analizadora mirada —radiografía a quien mira— se transforma. Reconoce que va menos de lo que le gustaría.

Encima de una mesa, una buena cámara delata, más si cabe, su amor por la fotografía. Sobre un sofá, libros y catálogos de exposiciones, la reconocible edición de tapas negras de Cátedra de Fortunata y Jacinta y un catálogo sobre Ingres con texto de Robert Rosenblum. Comenta la actual exposición del pintor francés en el Museo del Prado, le “apasionan” sus retratos. Pero el que está omnipresente en el estudio, en la conversación y en su hipnótica mirada es Velázquez…

PREGUNTA. Parece que hubiera tratado con el autor de Las meninas…

RESPUESTA. Está en sus cuadros. Cuan­do miras su Inocencio X, ves al Papa y a Velázquez. Solo hay que observar el autorretrato que se conserva en el Museo de Bellas Artes de Valencia, la fuerza que tienen esos ojos es de caerse de espaldas.

P. Y en el Inocencio X de Bacon, ¿a quién se ve, al Papa, al pintor o a Velázquez?

R. Ahí ya no ves al retratado, Bacon ha ocupado todo el espacio, al contrario que Velázquez, que es muy discreto y deja un espacio muy amplio para el resto, aunque indudablemente él está.

P. Usted pintó a la anterior familia real, es pintor de corte como el sevillano, ¿con quién tiene más en común, con Velázquez o con Bacon?

R. No soy pintor de corte, hay otros —no quiero dar nombres—, están en los despachos. Yo recibí el encargo y lo hice mío. Esta época es muy baconiana. Velázquez es una rareza. Es una personalidad muy infrecuente, ama tanto al mundo exterior que no tiene interés en mostrarse, para eso hace falta una enorme inteligencia. Yo soy más Bacon, por eso deformo las ventanas [se refiere en particular a un lienzo en el que está trabajando, que acaba de describirle por teléfono al dramaturgo Francisco Nieva y que Guillermo Solana, comisario de la exposición Realistas de Madrid junto a María López, espera que sea el colofón de la muestra que el Museo Thyssen inaugura el 9 de febrero]. Las hago circulares en mi deseo de expresar lo que el ojo ve. Voy midiendo y las verticales se convierten en curvas, al final todo es un tejido laberíntico. El vértigo del mundo real aparece.

P. ¿El mundo del arte es vertiginoso?

R. Es un pálido reflejo de lo que ocurre. Si el mundo es tenebroso, el arte lo es en menor medida en comparación con la realidad, donde todo tiene mayor potencia.

P. ¿Ahora se vive muy rápido?

R. Creo que siempre ha sido así. Se habla mucho de la rapidez, pero no sé con qué palabra habría que designar otras épocas. Yo vivo más lento que hace 30 años. Por ejemplo, la gente en el metro va como loca. Yo, cuando siento que el metro está cerca, me detengo, voy más despacio, no quiero correr para nada. Hay una forma de rapidez histérica que no me gusta.

P. Tiene 80 años, 40 de dictadura y 40 de democracia. ¿Los primeros no se le hicieron lentos?

R. Fue mi etapa de crecimiento y de descubrimiento del mundo, hubiera sido así con o sin Franco. No voy a defenderlo, no hace falta ni decirlo, pero tampoco se está haciendo bien ahora. El dinero tiene demasiada presencia en todos los terrenos, seguramente siempre la ha tenido, pero actualmente sin maquillaje, es bestial.

P. ¿Qué le llama la atención de la actualidad?

R. Lo de siempre, el ser humano y lo que le rodea. He salido a pintar al campo, la naturaleza, las nubes… como hacía mi tío, pero no va conmigo. Pintar el cielo sí, pero siempre desde el lugar donde habitas, desde la vida, que el espacio ocupado por el hombre esté presente. ¿Por qué elegimos unas flores y no otras, por qué unas calles y no otras? Me da igual el motivo, yo quiero que el tema me lo dé la realidad. Me entusiasma sentir que las cosas en mi pintura brotan de la vida. Es emocionante que sea un eco de la tuya o de la de los demás, y a lo mejor no lo encuentras en sitios hermosos, sueles tropezar con ello donde estás.

  “Explicar el arte me parece una imprudencia, es enseñar a otro cómo ver lo que en realidad es una incógnita”

P. ¿Cómo se enamoró de Madrid?

R. No me enamoré. Era necesario venir. Llegué con 13 años, iba a estudiar pintura y aquí estaba la escuela de bellas artes más cercana a Tomelloso, donde también había estudiado mi tío. Estaba tan ilusionado con mi nueva vida que no me paré a pensar si me gustaba Madrid o no. Disfrutaba de la vida que llevaba, de la gente que me encontraba. No me parece una ciudad demasiado atractiva. Pero no trabajas sobre lo que te gusta, sino sobre lo que te encuentras. La vida me ha situado aquí. Si hubiera vivido en Carabanchel [distrito del sur de la capital], habría retratado eso, cuando he ido me ha parecido otra ciudad, tan de verdad, tan poco maquillada. Si no fuera tan engorroso ir —no conduzco—. estoy muy lejos…

P. ¿Nunca le tentó la abstracción?

R. Me parece un lenguaje maravilloso, he sido amigo de Lucio Muñoz, de Enrique Gran… No lo sentía extraño, cuando surgió señaló un lugar que había existido siempre. ¡En la Venus de Milo hay abstracción! Otra cosa es meterse en él. Paco, Julio, Maribel, Mari y yo íbamos en otra dirección [se refiere a los hermanos Francisco y Julio López Hernández, a Isabel Quintanilla y a María Moreno]. El pintor figurativo habla del misterio del mundo. Tampoco éramos una rareza, Lucian Freud, Edward Hopper o Andrew Wyeth también lo habían hecho.

P. ¿De qué misterio habla usted?

R. Yo no lo voy a explicar, que lo haga otro. No es copiar las cosas tal y como las ves, detrás hay un sortilegio, un enigma… Eso es lo que es el arte y lo que nos hermana a todos. Se habla tanto, tanto, tanto… Alguien tiene que empezar a callarse. Cuando estás delante de la Victoria de Samotracia, no está el autor comentándola. Explicarlo me parece una imprudencia, enseñar cómo otras personas tienen que ver algo que en la realidad es una incógnita. Me interesa más lo que los artistas dicen que los que otros hablan sobre ellos. La realidad es un misterio, la vida es un misterio, y ahí andamos todos, los científicos, los sabios…, tratando de averiguar y avanzar.



cultura.elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
última edición por j.luis el Viernes, 05 Febrero 2016, 00:40; editado 1 vez 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
La obra de los realistas de Madrid



 31_1454613599_918615

De izquierda a derecha. Antonio López Torres (sentado), Isabel Quintanilla, Antonio López García, Francesco (hijo de Isabel Quintanilla y de Francisco López), María Moreno y Francisco López en Tomelloso, 1973.


 32_1454613612_649221

Julio López Hernández observa su escultura de Federico García Lorca, en la madrileña plaza de Santa Ana -frente al Teatro Español- hay una copia de esta obra que representa al poeta con una alondra en las manos.


 33_1454613698_312955

Isabel Quintanilla y Francisco López, en su estudio de Madrid. Miran una escultura de Paco -como le conocen- que representa a su nieta, al fondo una pintura de 'Maribel', así la llaman sus amigos.


 34_1454613743_802582


 35_1454613778_833092

Un detalle de Francisco López trabajando en su taller, a sus 83 años sigue yendo a diario.


 36_1454613811_628200

El pintor Antonio López, el pasado enero, en la calle madrileña donde tiene su estudio.


 37_1454613846_826165


 38_1454613872_772286


 39_1454613916_648978

A la izquierda, Antonio López, a la derecha, Francisco López, en Atenas en 1958.


 40_1454613968_730970


 41_1454613978_135651


 42isabel_quintanilla_y_francisco_l_pez_hacia_1962

Isabel Quintanilla y Francisco López hacia 1962.


 43_1454614041_519751


 44_1454614053_964912


 45_1454614072_815513

Sin titulo. Detalle de las pinturas de Isabel Quintanilla en su taller.


 46_1454614127_609519

 47_1454614138_183664

 49_1454614191_598603


 48_1454614158_343425

Sin titulo. Restos de esculturas en el estudio de Francisco López.



Fuente: elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Realistas de Madrid. Museo Thyssen Bornemisza. Madrid. Del 9 de febrero al 22 de mayo.


Realistas en el Thyssen: el grupo que no fue

A mediados del siglo XX, cuando la mayoría de los artistas tendían a la abstracción, algunos estudiantes de Bellas Artes se mantuvieron en el arte figurativo



 00_1454619570_731322

Julio López, frente a su escultura de Lorca que se expone en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando.

Tito, Fernando, Carmen, Santos y Sebas son amigos. Paco, Julio, Amalia, Mari, Antoñito, Maribel y Esperanza también lo son. Los primeros son personajes de El Jarama, de Rafael Sánchez Ferlosio; los otros siete, el grupo de artistas que forman parte de la exposición Realistas de Madrid que se podrá ver en el Museo Thyssen de la capital desde el 9 de febrero hasta el 22 de mayo.

El uso de los apelativos o los nombres de pila se debe a que es la manera de llamarse entre ellos. Tanto la novela de Ferlosio como la muestra cuentan sendas historias de grupos de amigos. El relato podría ser el de cualquier serie actual de jóvenes: un grupo de chicos y chicas que estudian en el mismo lugar y que pasan muchas horas juntos, comparten momentos, conversaciones, trabajos… Esos lugares eran la escuela de Bellas Artes, el Casón del Buen Retiro ­—donde estaba el Museo de Reproducciones Artísticas—, el Museo del Prado, los viajes de estudios, las estancias en Italia y posteriormente los talleres de cada uno.

Estos pintores y escultores reunidos bajo el epígrafe Realistas de Madrid tienen en El Jarama una de las referencias de su época y su libro de cabecera aún hoy. El pintor Antonio López —al que llaman Antoñito (incluso ahora) por ser el chico más joven del grupo, hasta aparece así escrito en el cartel de su primera exposición conjunta en 1955— cuenta cómo lo coge algunas noches y lee algún fragmento. Recuerda a la perfección su primer encuentro con él: "Era 1956, estaba en el palacio de la Magdalena (Santander) con una beca. En el vestíbulo había una mesa con novedades literarias que hojeaba al salir y entrar. Al leer las primeras líneas de El Jarama me hechizó, fue un flechazo. No ha cambiado nada, el sentimiento que tuve es el que tengo ahora cuando lo cojo. Nunca había leído nada así, ese realismo tan literal despertaba totalmente la imaginación. No tenía dinero para comprarlo, así que cada vez que pasaba por allí leía unas páginas". Maribel, la pintora Isabel Quintanilla (Madrid, 1938), explica su devoción por la novela porque la ha vivido: "Nos vemos reflejados. Yo iba con mis primos al río a pasar los domingos".

Ferlosio utiliza un lenguaje veraz, sobrio, sin retórica ni ringorrangos. Es su mismo idioma, sus mismos silencios. Es una época de silencios. Todos coinciden en esa manera de entender la realidad, en un momento —mitad del siglo XX— en que otros tendían a la abstracción, como Lucio Muñoz —compañero suyo en Bellas Artes—, que le recordaba a Antonio López que los cielos ya no se pintaban azules. Ellos representan lo que ven, lo que hay, lo que tienen más cerca, van juntos a contracorriente. Repiten los mismos temas: ventanas, jardines, quicios, bodegones, estancias domésticas, vistas de Madrid. Y aun así no se denominan grupo artístico. El tomellosero argumenta que, si no naces como tal, tienes más posibilidades de perdurar. Razón no le falta porque otros más o menos contemporáneos como El Paso o el catalán Dau al Set tuvieron una vida mucho más corta.

En Realistas de Madrid se vuelven a reunir estos artistas. El Thyssen va a exponer obra inédita de Antonio López; de su esposa, María Moreno, Mari (Madrid, 1933); cuadros de Isabel Quintanilla que vendió en Alemania (donde se halla gran parte de su obra) y que la propia autora no ve desde hace medio siglo. Muestra verdadero interés por reencontrarse con un jardín que pintó en Roma en 1966. Otro de los óleos, Habitación de costura (1974), está en su estudio y lo enseña antes de que parta para el museo. Guarda con cariño una anécdota relacionada con esta escena: “Cuando la vio la reina Sofía, me dijo que le recordaba al olor a plancha de su infancia en palacio”. La pintora se muestra satisfecha de conseguir evocar recuerdos. Todos lo tienen fácil, sus imágenes son reconocibles, son retratos de una época cercana.

Las máquinas de coser Singer, los vasos Duralex, una botella de Coca-Cola, el bote de Ajax están presentes en obras de distintos artistas de este grupo. Cualquier parecido con el pop es pura coincidencia. Aunque son coetáneos no comparten las ideas de esta corriente. Su ámbito es íntimo y doméstico, aunque parezca que se apegan a los lugares, en realidad eligen los que tienen a mano.

Guillermo Solana, comisario de la exposición junto con María López —hija del pintor—, divide el espacio en tres: el primero es el que va de la mesa a la ventana — con todas las estancias de la casa o del estudio—. En el que una repisa de un cuarto de baño o la escultura de una silla con una gabardina puede hacer un retrato de la persona que lo ocupa aunque no esté presente. Dentro de este ámbito se incluyen las naturalezas muertas de Quintanilla, de su marido, Paco, el escultor Francisco López (Madrid, 1932); de Moreno…

El segundo ámbito es el patio y la visión de la calle, siempre desde dentro de la casa. El jardín no es más que la extensión del hogar para nutrirse de otros elementos y temas. Les permite mostrar algo de cielo, pero sin perder de vista el suelo. Son espacios acotados por multitud de tapias. Incluso en la tercera área, cuando se llega a la ciudad, las vistas siguen teniendo al ser humano y lo que habita como centro.

Las pinturas, los dibujos, los relieves y las esculturas —no solo las de Francisco López Hernández, también las de su hermano Julio, con un punto de vista más simbólico— dialogarán en las salas del museo como lo hacían ellos. Francisco López recuerda las largas charlas con Antonio López cuando este le acompañaba a su casa en la calle de Francos Rodríguez, y luego él, para no interrumpir la conversación, le acompañaba a la suya en Embajadores (dos zonas distantes de Madrid).

Cada uno de los siete habla con un dialecto propio dentro de la lengua común que comparten, y llevan más de 60 años entendiéndose.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
'Realistas de Madrid': Antonio López y compañía, en el Museo Thyssen

La muestra reúne al grupo de amigos y familares entregados al hiperrealismo. Del 9 de mayo al 22 de junio en la pinacoteca madrileña


 30antonio_l_pez_gran_v_a_1_agosto_7_30_horas_detalle_2015_leo_sobre_lienzo_126_x_130_cm_colecci_n_p_rez_sim_n_m_xico

Antonio López. Gran Vía, 1 agosto, 7:30 horas, (detalle), 2015. Óleo sobre lienzo. 126 x 130 cm. Colección Pérez Simón, México

Andrés Trapiello los definió como “los silenciosos”: el grupo de amigos y familiares que, a partir de los años 50, se entregó al realismo pictórico. Antonio López es su figura universal, pero su obra está lejos de eclipsar a la de resto de sus miembros. El Museo Thyssen de Madrid los reúne bajo el nombre de ‘Realistas de Madrid’ (del 09 de febrero al 22 de mayo).


 27_ventana_de_noche_1972_francisco_l_pez_colecci_n_banco_espa_a

Francisco López. 'Ventana de noche', 1972. Colección Banco España


 28_ventana_1970_isabel_quintanilla_galer_a_brocksetedt_berl_n

Isabel Quintanilla. 'Ventana, 1970. Galería Brocksetedt, Berlín

Con algún nombre hay que describir a quienes no se consideran movimiento ni grupo. “Si algo les caracteriza es una poética del silencio, de la ausencia”, define Guillermo Solana, director del Museo Thyssen y comisario de la muestra junto a María López, hija de los pintores Antonio López y María Moreno. Además de ellos, la muestra expone a Esperanza Parada, su marido Julio López Hernández, el hermano de este Francisco López Hernández y su mujer Isabel Quintanilla, y Amaia Avia. Lo dicho: más que un grupo un entorno familiar y de amistad obsesionado con la pintura y la realidad.


 filatelia_finarte_1989_amalia_avia_colecci_n_privada

Amalia Avia. 'Filatelia Finarte', 1989. Colección privada


 26_madrid_hacia_el_observatorio_1965_1970_antonio_l_pez_colecci_n_privada

Antonio López. 'Madrid hacia el observatorio' (1965-1970) Colección privada

Un día antes de la presentación a prensa de la exposición, María López revisa con detalle su preparación. La guinda es el nuevo cuadro de Antonio López, todavía sin exponer. Pero aún no ha llegado. “Siempre nos tiene en vilo hasta el último momento”, dice con cariño Guillermo Solana al recordar la gran muestra que la pinacoteca le dedicó a Antonio López en 2011. “Cuando estaba todo listo, de pronto faltaban tres cuadros que se habían llevado para retocarlos. Se resisten a dejarlos marchar del estudio”. Sea como sea, a Ventana de noche (2013-2015) se le espera en el último minuto.


rtve.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Exposición 'Realistas de Madrid', en el Thyssen, reúne las obras de todos los compañeros de generación del pintor manchego.


Antonio López frente al espejo


 000_1454779075_506674

Una mujer fotografía ayer el cuadro de Antonio López 'Lavabo y espejo'.

«El realismo es todo aquello que se mantiene vigente, lo contemporáneo. Quizá, la vida es eterno presente. La verdad». Así describe Guillermo Solana, director artístico del Museo Thyssen-Bornemisza, el común de los siete artistas que pertenecen al grupo que protagoniza la muestra Realistas de Madrid, abierta desde el próximo lunes hasta el 22 de mayo. «Decirle esto a Antonio López, que huye de las etiquetas, no es fácil; pero yo jamás confiaría en un artista que acepta que le acoten en una denominación». Por eso, sin existir, este grupo es denso. Denso en mujeres, en ventanas, en tránsitos.

Un grupo generacional formado por todos aquellos que desde los años 50 vieron crecer sus ideas en Madrid. «Son cuatro mujeres y tres hombres. Es la primera vez que veo que el género femenino tiene la fuerza que se merece. Supongo que es por la importancia de lo íntimo: hasta cuando pintan calles muestran interiores».

Isabel Quintanilla y su Vallecas de los 80; María Moreno y Antonio López y sus Gran vías; Julio y Francisco López y el dolor de sus esculturas; Amalia Avia y sus tristes ministerios; o Esperanza Parada y sus ventanas arboladas. En total, 90 obras en las que los dos comisarios, Solana y la hija de Antonio López, María, han buscado los puntos en común de obras que brillan por sus diferencias. «No queríamos que se perdiesen unas entre otras. Aunque hay una línea parecida, todas ellas son un mundo en sí mismas».

Realistas de Madrid se convierte así en la primera muestra dedicada a este conjunto de artistas que se ve en la capital. «La idea surgió cuando, en este mismo museo, hicimos la retrospectiva de Antonio López. Sentí que me hacían falta las obras de los demás y ahora ya están todos juntos», comenta Solana. No sólo les une la forma de abordar el arte, sino unas estrechas relaciones tanto familiares como de amistad. «Además, coinciden en su formación académica y su postura común frente al informalismo dominante en el panorama artístico español de los años cincuenta».

Muchos de ellos compartieron espacio y tiempo en la Escuela Superior de Bellas Artes de San Fernando. Todos se adentraron en un sistema de enseñanza mutua en la que el misterio, la intimidad y la melancolía eran la base de su creatividad. «La muestra sigue un itinerario temático, no cronológico. Llevamos al espectador del plano corto al gran formato, de lo íntimo a lo público». Empiezan por las naturalezas muertas de Quintanilla, Moreno o Prada y continúan con el entorno doméstico de Antonio López o Amalia Avia. Después, los patios, los jardines, los ojos de las ventanas.

«De ahí pasamos a la figura humana que tan poco se ha utilizado en su pintura, a esos grandes proyectos escultóricos que fueron concebidos para espacios públicos», asegura Solana de las obras de Julio López, de El hombre del sur o El alcalde.

La muestra concluye con panorámicas, con las vistas urbanas que nos muestran la metamorfosis de Madrid. La de sus grandes calles y la de las ramificaciones del extrarradio. «Así, salimos definitivamente al exterior», concluye Solana.


elmundo.es
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López: “Quería representar a una familia española”

El pintor de Tomelloso, el escultor Julio López y el catedrático Francisco Calvo Serraller dialogan sobre arte y sobre el retrato de 'La familia de Juan Carlos I'



 00_1455702690_282624

El cuadro 'La familia de Juan Carlos I', de Antonio López. / PATRIMONIO NACIONAL

Los López están de moda en Madrid. No es abuso de confianza, ya les llamaban así cuando se conocieron en la escuela de Bellas Artes de Madrid, hace más de 60 años. Son el pintor Antonio López (Tomelloso, Ciudad Real, 1936) y el escultor Julio López Hernández (Madrid, 1930), dos de los componentes del grupo Realistas de Madrid cuya exposición se puede ver en el museo Thyssen hasta el 22 de mayo. Julio, además, tiene una muestra individual en la Academia de Bellas Artes de San Fernando y hay obra de ambos en Arte contemporáneo en Palacio, pintura y escultura en las colecciones reales, prorrogada hasta después de Semana Santa. En este marco, ha tenido lugar la última charla del ciclo En torno al arte contemporáneo. A los dos artistas les acompañaba Francisco Calvo Serraller, catedrático y crítico de Arte.

Los dos artistas hacen una defensa del realismo. Antonio López alaba la actual muestra que alberga el Palacio Real: "Es una exposición muy buena de arte de nuestra época, pero falta representación del realismo". Lo dice a pesar de que está la obra de su compañero, El suelo y la vigilia y que a Patrimonio Nacional pertenece su retrato de La familia de Juan Carlos I. Calvo Serraller recuerda que fue Gustave Courbet el primero en usar el término realismo a mediados del siglo XIX. "Este pintor francés retrata lo que nunca se había representado en el arte, lo insignificante", explica. Julio López, a su vez, recuerda el aforismo: "Lo real, tal vez, solo sea la base, pero es la base". El pintor tomellosero se queja del hecho de que parece que el arte siempre se tiene que elevar por encima de lo real, "¡desde los griegos hay que mejorar la realidad!". El catedrático alude a la aprensión y al miedo que ha producido en el arte ser fiel a la realidad y por eso considera un desafío el trabajo de Antonio López con La familia de Juan Carlos I, "hacer un retrato cortesano en tiempos en que la corte no se representa como tal".

El famoso óleo protagoniza gran parte de la charla. Julio López hace hincapié en lo mucho que le fascina la luz blanquecina y el aire que rodea a las figuras. Algunas preguntas de los asistentes desvelan detalles que se produjeron durante la ejecución, como que el pintor se acompañaba de un catálogo de Velázquez mientras trabajaba, o qué criterio tuvo para borrar alguna cuadrículas y otras no. López no quiere elevar esta obra, quiere dejarla en objeto, en la pintura que es. Él tenía la obsesión de que pareciera una pintura: "Sí, sí aire, pero es una pintura", bromea con su amigo Julio. Es lo que él controla, lo que sabe cuando llega a su punto. Cuenta que la pintura moderna no se hace por encargo y cuando se recibe uno, "te asustas, te saca de tu mundo". López se lo planteó como el retrato de una familia española y a partir de ahí empezó a trabajar con libertad. Calla ante las interpretaciones del peso que ha tomado un lado del cuadro, en el que está representado el entonces Príncipe de Asturias, y como justo en el otro extremo está la infanta Cristina. Le importa más la disposición de las sombras en la que vuelve a aludir y a tener como referente a Velázquez. Calvo Serraller apunta que lo etéreo del espacio hace más contundente la presencia de los que allí aparecen.


 el_camino_inverso_exposici_n_de_julio_l_pez_hern_ndez_en_la_academia_de_bellas_artes_de_san_fernando_en_madrid

'El camino inverso', exposición de Julio López Hernández en la Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid.

Los dos artistas octogenarios siguen trabajando, ambos han dado ideas a lo largo de la charla de obras que se podrían hacer: Julio López ha propuesto una escultura de los arquitectos del Monasterio de El Escorial, allí, dialogando y con instrumentos de construcción. Antonio López ha recordado con cariño el tiempo que trabajó en Palacio, en el invernadero pintando el famoso cuadro. Pero no fue la primera vez, ya hizo una vista del Campo del moro desde la plaza de la Armería en los sesenta. "Algo inventaré para volver", concluye.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Basílica del Pilar de Zaragoza


Antonio López no pintará la cúpula del Pilar tras el rechazo del cabildo

Desde el Arzobispado han alegado que el argumento principal para rechazar la propuesta es su "inviabilidad" y que no se cuestiona "ni se discute en ningún momento" el trabajo artístico del pintor



 00_1461261762_531360

El pintor Antonio López, en su taller en París.

Antonio López, uno de los artistas españoles vivos más importantes, no pintará en la basílica del Pilar de Zaragoza, al rechazar el cabildo que administra el templo su propuesta, que consistía en la escultura de una mujer mirando a la cúpula donde pretendía plasmar su obra pictórica.

El proyecto fue expuesto el pasado 20 de enero en la basílica, a puerta cerrada, por el artista y su equipo al deán y a los numerosos miembros de la comisión que se creó para valorar una actuación artística que se presentó, por primera vez, hace ocho años al exarzobispo de Zaragoza Manuel Ureña. Fue por la noche, tras cerrar la basílica sus puertas a los fieles, y "gustó mucho", según han indicado a Efe fuentes de la Fundación Arte y Gastronomía, que impulsó el proyecto y a la que han comunicado mediante una carta su negativa a llevarlo a cabo.

"No le ven viabilidad" ahora, han señalado las citadas fuentes, quienes, aunque no lo descartan para un futuro, han lamentado que finalmente el cabildo haya renunciado a un proyecto, que pretendía ser un homenaje a los fieles y a la Virgen, representada como una mujer de mediana edad.

Antonio López, quien sigue estando en forma, no está "ni ilusionado, ni desilusionado" tras la decisión, que le fue comunicada por el propio Cabildo, cuyo titular es Manuel Almor Moliner. En declaraciones a Heraldo de Aragón, que ha informado hoy de la desestimación del proyecto, Almor ha dicho que ha informado personalmente al pintor y que la decisión del Cabildo se ha tomado "después de muchas conversaciones" y tras considerar que "no es adecuado para la basílica".

Fuentes del Arzobispado han indicado, por su parte a Efe, que el argumento principal para rechazar la propuesta es su "inviabilidad" y "la propuesta en sí", y para nada se cuestiona "ni se discute en ningún momento" el trabajo artístico del pintor. También, porque todavía "no ha habido un boceto" y sólo se ha presentado "una proyección" de la obra sobre la cúpula donde se pretendía pintar, que "ha desvelado algunas cosas", la principal que "no tiene un signo e identidad mariano".

La pintura para la cúpula que propone López, un torso y la cara de una mujer, "podría ser la Virgen u otra persona", han añadido las fuentes, quienes han remarcado que otro de los inconvenientes es que no sería visible desde todos los ángulos.
 
El proyecto de Antonio López no quedará en el olvido y será presentado en otoño próximo dentro de la exposición que organizará, en el Centro Matadero Madrid, la Fundación Arte y Gastronomía. Desde la fundación han reconocido que esta "andadura" ha terminado, pero no han descartado totalmente que se pueda retomar, incluso en otro lugar, un proyecto que reconoce una nueva imagen de la mujer en la Iglesia.

elmundo.es



   

El cabildo con su decisión no ha estado muy acertado. Lo siento por los aragoneses, pues hubiese sido muy importante dejar la huella del mejor pintor español, vivo en la actualidad.
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
LA VIDA DE LOS OTROS LUGARES


Arte sembrado entre grúas y olivos

Una de las más sobresalientes colecciones privadas de obras contemporáneas se despliega en una pedrera de Lleida


 00_1473235664_606897

'Cabeza de niño', de Antonio López. / FUNDACIÓN SORIGUÉ

Los lugares más excepcionales tienen naturaleza geográfica y, según creencias, un autor celestial o geológico. Sin embargo, muchos de los sitios más inesperados han sido levantados por un visionario. Alguien capaz de ver porvenir donde todos los demás veríamos polvo. Es el caso del Proyecto Planta que la Fundación Sorigué ha construido en La Plana del Corb, en el campo de Balaguer, a pocos kilómetros de Lleida. Allí la naturaleza convive con la industria.

Las grúas están rodeadas de campos de olivos que han curado las antiguas canteras y dibujan un horizonte frondoso y llano en claro contraste con las montañas de ácidos de la gravera. Además de aceite y áridos, la Fundación Sorigué ha sembrado allí arte. Una colección inesperada que convive con el silencio.

Una cabeza de bronce gigante de Antonio López parece despertarse entre olivos. Es el rostro de Carmen despierta. Unos metros y ochocientos kilos más allá aparece el mismo rostro dormido. Los olivos rodean también la videoinstalación The Return de Bill Viola, que asalta en el interior de un antiguo refugio antibombardeo. Bajo tierra la temperatura desciende diez o quince grados. Pero vuelve a subir en cuanto la pieza de vídeoarte se activa y hace enmudecer a los visitantes contando el límite impreciso entre la realidad y el recuerdo, entre la vida y la muerte.


 02_1473235698_216243

Interior del pabellón Kiefer, de la Fundación Sorigué.

Junto al refugio huele a aceite. Anna Vallés Blasco, sobrina del fundador y actual presidenta del Grupo Sorigué, cuenta que allí hubo, durante la Guerra Civil, una pista de aterrizaje, cuyo lugar ahora ocupa un mar de olivos coronados por el molino. “Cuanto menos tiempo pasan las aceitunas entre el árbol y el molino mejor es el aceite”, resume esta economista, sobrina del fundador de la empresa: Julio Sorigué Zamorano.


Máquinas y arte

Montañas de áridos y máquinas de extracción son el marco de una de las colecciones de arte contemporáneo más inesperadas y valoradas de España. La han asesorado algunos de los directores de los principales museos españoles: de Miguel Zugaza a José Guirao, pasando por Rafael Doctor o Paloma Esteban Leal. Sus fondos: una instalación de Doris Salcedo, la escultura Blood Cinema de Anish Kapoor, el retrato Leslie de Chuck Close, la instalación Piggyback Sequence de Juan Muñoz o la estrella: el pabellón que contiene los tres lienzos de una instalación de Anselm Kiefer —por citar algunas de las 460 piezas que componen la colección— conviven con el origen de la misma: la tierra y la industria. También forman parte del futuro de la empresa: la agricultura: la recuperación de las canteras reconvertidas en campos de olivos que la firma espera llegar a comercializar pronto.


 03_1473235746_830856

Exterior del pabellón Kiefer.

Azota el sol junto al molino de aceite que corona las instalaciones y el fundador de este grupo ilerdense, con más de 30 empresas nacionales y 2.000 empleados, viene a saludar. Hace pocos años que Julio Sorigué (1933) se jubiló, pero él y su mujer, Josefina Blasco, asisten en primera fila a los actos que organiza su fundación. A Sorigué le gusta esa fila. Comenzó a pensar en grande temprano. Tenía 21 años cuando consiguió hacerse con la adjudicación de la carretera Binéfar-Tamarite que iba a pasar frente a su casa en Huesca. Hoy, rebasados los ochenta, ha hecho su fortuna construyendo carreteras y edificios por media España. La inversión de ese dinero le ha convertido en propietario de una de las colecciones de arte más singulares del país. La inició de manera conservadora: coleccionando arte del XIX catalán en los años ochenta. Con el cambio de siglo, cambió de idea. Las canteras se convirtieron en olivares y el arte figurativo en piezas de vanguardia. Él habla de retorno. Parece un emprendedor norteamericano: repite la idea de devolver a la sociedad parte de lo que esta le ha dado.
Horizonte infinito

Uno llega al campo a perder la mirada en un horizonte infinito. A asombrarse ante lo más antiguo que no cambia y a admirar también la puesta al día de lo legendario. Esa puesta al día es el motor de la industria, la actualización continua, el no dar nada por hecho. Y esa puesta en cuestión permanente es lo que caracteriza precisamente a la vanguardia artística: lo contrario a echar raíces. Por eso llama la atención que el Proyecto Planta de la Fundació Sorigué combine tres opuestos: el tiempo detenido de la tierra, el vibrante de la industria y el inesperado del arte. La unión de esos tres mundos antagónicos y complementarios fructifica en Lleida como una cosecha más. Una planta de áridos convertida en plantación cultural.



Publicado el 1 de agosto de 2016 por EL PAÍS
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Responder citando   Descargar mensaje  
Mensaje Re: ANTONIO LÓPEZ 
 
Antonio López: “Estoy trabajando en unas 70 obras”

El artista habla de su proceso creativo en un coloquio en el que pidió al director del Prado más pintores y escultores en el patronato de la pinacoteca



 00_1493120602_327240
 
El pintor y escultor Antonio López este lunes durante un coloquio del Club Siglo XXI charla con el ministro de Cultura, Íñigo Méndez de Vigo (de espaldas). / Zipi - EFE

El artista Antonio López ha comenzado esta noche su intervención en el coloquio sobre su figura, organizado por el Club Siglo XXI, de Madrid, con una disculpa: “Me he dejado en casa un papelito en el que tengo apuntadas las obras en las que estoy trabajando, unas 70, entre cuadros y esculturas, de distinto tamaño, pero que se mueven en la misma temática: dónde vivimos, el hombre, la mujer y el niño. Ahí está todo, incluso nuestros temores”, y matizó que en esa vasta producción actual no hay dibujos. “Todos los que hago me llevan a la pintura”.

Acompañado por el ministro de Educación, Cultura y Deporte, Íñigo Méndez de Vigo, y el director del Museo del Prado, Miguel Falomir, López (Tomelloso, 1936) detalló algunos de esos trabajos. “Hay una escultura de Mari, mi mujer, aunque hace dos años que no puede posar [por su delicado estado de salud], una nueva vista del sur de Madrid, 50 años después de otra que realicé, aunque esta es distinta porque ya no hay tierra, todo está tupido por edificios. Dos vistas de Sevilla, dos de Bilbao…”. Con ello busca “lo que todos los figurativos”. “Dar testimonio de lo que me gusta y trabajar sobre lo que considero que es verdad”.

López profundizó en los protagonistas de estos nuevos proyectos: “Las flores y los desnudos. ¿Por qué no voy a pintar personas desnudas? A mi edad uno tiene derecho a ello”, bromeó. Le atraen las flores y las personas “porque están al mismo nivel, son seres vivos que crecen, envejecen, se arrugan y mueren”. Confesó precisamente que su edad ya le afecta a la hora de trabajar, por ejemplo por la pérdida de vista: “Debería pintar menos volúmenes, porque ya no puede ver de lejos todas las ventanas de los edificios, pero cojo unos prismáticos y lo sigo haciendo”.

No dio más pistas de su frenesí creativo este hombre de 81 años, figura principal de la Escuela de Madrid. Lo dejó para enhebrar distintos temas: como sus inicios, su llegada a Madrid en los años cincuenta del pasado siglo, “cuando quería ser moderno, porque en el arte hay que arriesgar”. Habló de genios como Miguel Ángel: “Viendo su esfuerzo y los medios que hoy tenemos, creo que lo que hacemos es bastante poca cosa”. También contestó a las preguntas planteadas por algunas de las personas que abarrotaban la sala: “¿Qué le diría a alguien que cree en Dios?”. “Pues que tiene mucha suerte”, respondió.


Patronato del Museo del Prado

Y de ahí saltó a la actualidad, para cargar contra “los directores de museos que confunden un cuadro figurativo con una fotografía, eso es no saber de pintura”; y criticar la enseñanza y formación de los futuros artistas: “Unas estudiantes de Bellas Artes vinieron a mi casa, les enseñé una foto nada menos que del Cristo de Velázquez, y no sabían de quién era esa obra”. Finalmente, habló de su paso por el patronato del Prado: “Estuve unos años, me llevó Carmen Alborch [ministra socialista de Cultura entre 1994 y 1996] y me quitó Sinde [Ángeles González-Sinde, ministra socialista de Cultura entre 2009 y 2011]. Y ya que tenía a Falomir a mano, se dirigió a él: “Están muy bien los historiadores en el patronato del Prado, pero ¿por qué no hay más pintores y escultores?”. Antes de beber agua, el director de la pinacoteca dijo: “No es responsabilidad mía”, en alusión a Méndez de Vigo, que, a su lado, encajó el envite: “Tomo nota”.


elpais.com
 




___________________________
.
.
No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

.
.
 
j.luis Enviar mensaje privado Enviar correo al usuario
Volver arribaPágina inferior
Mostrar mensajes anteriores:    
 

Publicar nuevo tema  Responder al tema  Página 3 de 4
Ir a la página Anterior  1, 2, 3, 4  Siguiente



Usuarios navegando en este tema: 0 registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado
Usuarios registrados conectados: Ninguno


 
Lista de Permisos
No Puede crear nuevos temas
No puede responder temas
No puede editar sus mensajes
No puede borrar sus mensajes
No puede votar en encuestas
No puede adjuntar archivos
No puede descargar archivos
Puede publicar eventos en el calendario