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PICASSO (Pablo Ruiz Picasso)
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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Museo Picasso de Barcelona


Arte a pesar de la Gran Guerra

El Museo Picasso reúne, en una gran exposición, el cubismo de Picasso, Gris, Matisse y Diego Rivera, para mostrar las obras creadas en París durante el conflicto



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'Arlequín y mujer con collar', 1917, de Picasso, en la exposición que se inauguró ayer. / Joan Sanchez

La I Guerra Mundial (1914 y 1918) en la que se vieron involucradas las grandes potencias industriales y militares del momento, fue el conflicto más grande que jamás se ha vivido nunca, tal y como refleja sus 8,5 millones de muertos en Europa, 1,4 de ellos en Francia, uno de los países más afectados en todos los sentidos, donde todos sus hombres, entre 18 y 40 años, fueron llamados a filas, dejando ciudades como París medio vacías. Y los que no fueron al frente vivían los horrores de la guerra reflejados en las imágenes que revistas y diarios publicaban a diario del frente y sus efectos de muerte y destrucción.

El ambiente bélico de este conflicto, en fotografías y en una enorme proyección es el recurso escenográfico sobre el que gira el montaje de Cubismo y guerra. El cristal en la llama, exposición inaugurada ayer en el Museo Picasso de Barcelona en el que se muestran 68 obras procedentes de cuarenta museos como el MoMA, el Metropolitan, la Tate o el Reina Sofía) firmadas por autores como Pablo Ruiz Picasso, Juan Gris, Diego Rivera, Henri Matisse, Maria Blanchard, Georges Braque, Fernand Léger (el único que estuvo en el frente), Henri Laurens, Jacques Lipchitz, todos artistas extranjeros, demasiado mayores o no aptos para ir al combate, que vivieron el conflicto a unos 100 kilómetros de distancia.

Todos se negaron a reflejar la guerra y mantuvieron vivas las posibilidades que entre 1911 y 1914 abrió el cubismo, la primera vanguardia y el primer ismo del siglo XX. Es lo que defiende el comisario de la exposición Christopher Green, especialista en Léger, Gris o Picasso, que ha trabajado en el tema desde 2008, reuniendo obras “llenas de vida”, como forma de “escapismo y refugio”.


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'Naturaleza muerta frente a una ventana abierta', de Juan Gris. / Joan Sanchez

El recorrido es cronológico —con la intención de que el espectador asocie el avance de la guerra con la evolución artística del grupo— pese a que todos trabajaron de forma individual. De entrada, sorprende la abundancia de picassos (13) y grises (14), pero sobre todo, las siete obras cubistas del mexicano Diego Rivera asociado más a la estética muralista que le ha dado fama internacional.

Comienza el recorrido con las obras creadas en 1913 y 1914, como Cabeza de hombre, de Picasso que dialoga con las primeras obras cubista de Rivera, como el rostro doble que pinta de su amigo Lipchitz o los meticulosos collages de Gris que comienza a añadir recortes y cabeceras de diarios y con ellos elementos de la actualidad. La sala de 1915 recibe la enorme y maestra obra de Gris Naturaleza muerta frente a una ventana abierta, plaza Ravignan, que conserva el Philadelphia Museum of Art, una interpretación de la vista que el madrileño veía desde su estudio de París, una ciudad sin alumbrado público, oscura y tenebrosa, bajo los efectos de la cercana guerra.

La única mujer

La exposición muestra como Picasso podía realizar a la vez obras cubistas como el enorme Arlequín y mujer con collar —que viene del Pompidou y que el pintor realizó en Roma tras escapar del de París siguiendo al ballet ruso de Serge Diaghilev con los que luego llegó a Barcelona donde pintó El paseo de Colón— y al mismo tiempo realizó el retrato, realista, a Léonce Rosenberg, el galerista que pagó la nómina a muchos de los artistas del grupo, posibilitando que siguieran trabajando. En la misma sala pueden verse las tres únicas obras de Blanchard, la única mujer del grupo, como Mujer con guitarra, en la que desafía el cubismo teatral del malagueño. La muestra alterna piezas conocidas como La guitarra de Gris, la colorista La estufa de Léger, la también impresionante maternidad de Rivera (uno de los escasos ejemplos de figura humana completa) o la nueva concepción espacial de Matisse en obras como Flores y cerámica.

Al final del recorrido, en la sala de 1919, Rivera marca el final también del periodo con El matemático en la que la figura realista del personaje aparece en la penumbra “recordando a su homónimo italiano”, en referencia a José Ribera Lo Spagnoletto, según el comisario Green.


Una exposición, tres directores

La exposición que se inauguró ayer en el Museo Picasso de Barcelona comenzó a fraguarse hace ocho años, en 2008 cuando Christopher Green comisarió en Barcelona: Objetos vivos. Figura y naturaleza muerta en Picasso, en la que reunió 70 obras creadas entre 1907 y 1931, muchas inéditas prestadas por herederos y coleccionistas, además de cuatro grandes óleos procedentes de Amsterdam, Nueva York y Dublín. Por entonces el director era Pepe Serra, hoy responsable del MNAC.

En 2012 se nombró a Bernardo Laniado-Romero nuevo director del museo, que acabó arrancando e impulsando el proyecto, pero que tras acabar su contrato en julio pasado dejó el cargo. Ayer inauguró la muestra Emmanuel Guigon, el nuevo director que, después de ganar un concurso internacional, tomó posesión solo hace dos semanas.


elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso: el animal de la creación total

Una muestra en Luxemburgo reivindica el eclecticismo en la trayectoria del artista a través de su bestiario particular

Salvador Haro, decano de la Facultad de Bellas Artes de Málaga, comisaria un proyecto que ilustra el trasvase de hallazgos entre distintos soportes




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La muestra indaga en el proceso creativo del artista malagueño. / c)Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Málaga, 2016

Hay quien limita la consideración del arte a la pintura, quizá también a la escultura, siempre que sea clásica y/o monumental. Y poco más, si se trata de ‘arte mayor’. Luego estarían el dibujo, el grabado y la cerámica. Y a larga distancia todavía, modernidades como el vídeo, la instalación y la performance. Divisiones que tienen poco o ningún sentido para algunos creadores, los más inquietos, que van saltando entre disciplinas, soportes y formatos con las únicas redes de la pasión y el talento.

«Para Picasso no existen esas diferencias, en absoluto. Para él todo es arte y no distingue entre artes mayores y artes menores. Es más, con las cerámicas llega a algunas cosas que con la pintura no puede, como que el propio soporte tenga significado, un objeto lo convierte en una imagen», aporta Salvador Haro, especialista en cerámica picassiana, decano de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Málaga (UMA) y comisario de la exposición ‘Picasso y los animales’ que acaba de abrir sus puertas en la Cercle Cité de Luxemburgo.

«La línea argumental de la exposición es triple. El asunto central es el tema de los animales, porque han sido siempre muy importantes en la obra de Picasso, aparecen mucho en su obra y tienen además una serie de significaciones muy específicas, además de las propias identificaciones con algunos de ellos, como el toro o la lechuza», añade Haro, comisario de la exposición junto al especialista Harald Theil, con quien ya trabajó en la muestra ‘Picasso. Objeto e imagen’ vista en el Museo Picasso Málaga en 2007.


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Esta pieza de cerámica sólo se había expuesto una vez al público. Al lado, Salvador Haro y Harald Theil han diseñado la exposición recién inaugurada. / SUR | c)Sucesión Pablo Picasso, VEGAP, Málaga, 2016

«Junto al parámetro de los animales –sigue Haro–, planteamos la unidad de la obra de Picasso, que puede parecer tan diversa y variada, pero nosotros partimos de un modelo metodológico que se basa en que la obra de Picasso goza de una gran unidad y que esa unidad se demuestra con las interacciones que hay entre los diferentes trabajos. De hecho, presentamos cerámicas y grabados, que son dos técnicas que aparentemente no tienen nada que ver, pero intentamos demostrar que sí, en lo relacionado con principios creativos, con temas, con técnicas que están muy relacionadas en el caso de Picasso. A lo mejor en otros artistas no, pero en él, sí. Y por último, intentamos hacer una lectura del proceso creativo de Picasso: cómo parte de algo ya dado, cómo recicla su mismo trabajo, cómo los logros que consigue en una técnica los aplica en otra...».

La muestra reúne cerámicas, dibujos, grabados y fotos de David Douglas Duncan

Son los tres pilares sobre los que se levanta el proyecto que podrá visitarse hasta el próximo 15 de enero y que reúne medio centenar de piezas procedentes de instituciones como la Fundación Picasso-Museo Casa Natal, el Museo Picasso de Barcelona y el Kunstmuseum Pablo Picasso de Münster (Alemania) entre otras muchas instituciones públicas y colecciones privadas. Un recorrido donde las cerámicas conviven con dibujos, grabados y fotografías de David Douglas Duncan que ilustran el proceso creativo de Picasso.

Molière como espejo

«Hemos planteado esas tres lecturas a partir de una referencia que hace Picasso a Molière: cuando dice que lo que le interesa de Molière es que sus obras llegan a todo tipo de públicos, porque tienen varios niveles de significación, para la gente más culta, para los menos... Siguiendo esa reflexión, nos planteamos algo así: realizar una exposición que tuviera múltiples lecturas y que la gente pudiera acercarse a ella desde distintos niveles», defiende Salvador Haro.

De este modo, acota el decano de Bellas Artes, «quien conozca mejor la obra de Picasso puede encontrar algo nuevo y quien se enfrente al artista por primera vez, también puede encontrar un mensaje más sencillo y asequible».
Maneras de aproximarse a un animal de la creación total.


Antonio Javier López | diariosur.es
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
EXPOSICIÓN


El 'cubismo' del Románico

Picasso descubre la modernidad del arte románico en 1906, cuando inicia su camino hacia el cubismo



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'Busto de hombre (estudio para Les demoiselles d'Avignon)'. / MUSÉE PICASSO

Intentó pintar el rostro de Gertrude Stein 80 veces. Ella ya había posado casi en 20 ocasiones para él. Pero al joven Picasso se le resistía el rostro. No era ella, no la veía. Y se marchó de París para pasar la primavera en el Pirineo catalán con su entonces pareja Fernande Olivier. Algo le ocurrió a Picasso en Gósol. Algo que cambiaría la Historia del Arte. Descubrió el Románico, aún olvidado en las remotas iglesias pirenaicas. Acortó sus vacaciones, regresó a París y terminó el retrato de Stein (aunque ella se quejó, indignada:«¡No me parezco en nada!»). Al año siguiente, en 1907 pintó Les demoiselles d'Avigon, el cuadro que inauguró el cubismo. En las líneas sintéticas y hiératicas de sus demoiselles o en el rostro geométrico de Stein (tan parecido a la Virgen de madera de Gósol) late el Románico. Una influencia inédita, que no se había investigado hasta ahora, y el que Mnac descubre junto al Musée Picasso de París en la irrepetible exposición Picasso-Románico o cómo la vanguardia leyó el arte primitivo en clave moderna.

«Picasso supo ver la fuerza moderna y contemporánea del arte románico, toda la expresividad de la simplificación:cómo reducir el rostro a algunos trazos. Tan sólo unos óvalos, dos líneas y una aureola», señala Laurent Le Bon, director del Musée Picasso, ante el Busto de hombre (estudio para Les demoiselles d'Avignon), que se exhibe entre arcos, frescos de la iglesia de Castellet y una Lapidación de San Eusebio procedente del valle de Boí, todo del siglo XII. Una escenografía única, la de las salas permanentes de Románico del Mnac. «Sólo aquí tiene sentido esta exposición», añade Le Bon, que realiza un préstamo excepcional de la pinacoteca parisina:40 obras de Picasso (más una veintena de documentos)que se integran y modifican la colección románica. «Después de ver a Picasso, el Románico ya no será lo mismo», advierte Le Bon. Tras el filtro picassiano, nunca más se verá el Pantocrátor de Taüll o las vírgenes del XIII con los mismos ojos:los frescos románicos son puro protocubismo, incluso surrealismo. Y el Mnac sugiere esas claves de lectura con una atrevida -y radical- distribución de las obras de Picasso.


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Una 'Vanitas' de Picasso de 1946.

«Picasso aplica una visión moderna sobre el pasado y transforma el pasado en moderno. No es que el Románico tuviera una influencia directa sobre él, sino que él influenció el Románico, aunque sea una paradoja. Desde que Picasso ve una cosa, la absorbe, la hace suya. Proyectó sobre el primitivismo la mirada del artista, no la del historiador o arqueólogo y tomó formas, motivos e historias del arte egipcio, africano, íbero y románico», explica el comisario Juanjo Lahuerta, experto picassiano y ex Jefe de Colecciones del Mnac.

Picasso-Románico no es una exposición al uso. Huye de academicismos y, como si fuera ese viaje de Picasso a Gósol en 1906, se recorre como una aventura iniciática plagada de descubrimientos simbólicos:los Cristos crucificados se descomponen en huesos desarticuladosy formas convulsas; las vírgenes se tornan líneas inorgánicas en los retratos de mujeres picassianas; las calaveras y cráneos animales de los frescos se contraponen a naturalezas muertas y a la propia idea de muerte, presente en toda la producción de Picasso (al final de su vida pintó su autorretrato como una calavera).

El Románico fue la despedida de Picasso de Barcelona. En 1934, el artista visitó el Mnac antes de su inauguración acompañado por su entonces director, Joaquim Folch i Torres. Al día siguiente se marcharía a Francia y nunca volvería a poner los pies en España (que se sepa). En esa visita documentada por la prensa de la época (con una crónica del diario La Publicitat) Picasso aseguró que el Románico era «imprescindible para quienes quieran conocer los orígenes del arte occidental, lección inapreciable para los modernos». Pero Picasso ha tenido que irrumpir en las salas del Mnac para redescubrir (otra vez)esa modernidad de hace 1.000 años.


elmundo.es / VANESSA GRAELL
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso vuelve al MNAC

El museo expone 40 obras del pintor junto a las pinturas murales románicas



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'Estudio de cabeza para desnudo con toalla' y 'Busto de hombre para 'Las Señoritas de Aviñón' de Pablo Picasso, las dos de 1907. Andreu Dalmau (EFE)

Hasta 2007 el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC) no colgó en sus paredes una obra de Pablo Picasso. Fue Mujer con sombrero y cuello de piel, una pintura de 1937 que el Estado había depositado tras la dación en pago de cinco millones de euros que había realizado Abertis. Para celebrarlo el museo reunió, durante unos meses, otras obras más, hijas del mismo padre, para que el retrato de Marie-Thérèse Walter no se encontrara solo. Pero la relación de Picasso con el MNAC viene de lejos. El malagueño visitó el MNAC en septiembre de 1934, un día antes de su marcha definitiva de España. Había ido a conocer la sala en la que iban a exponerse las 22 obras del artista que el ayuntamiento de Barcelona acababa de comprar al coleccionista Lluís Plandiura; un proyecto que no llegó a realizarse nunca.
 
Picasso aprovechó su visita, según recuerdan las crónicas periodísticas, para conocer la colección de arte románico; unas obras que sin duda le influyeron desde ese momento. 82 años después de aquella visita, el MNAC reúne en Picasso románico, organizada junto al Museo Picasso de París y comisariada por Juan José Lahuerta y Emilia Philippot, 40 óleos, dibujos, cerámicas y esculturas del artista que se exponen en tres ámbitos de las salas románicas, la mejor colección de pintura mural del mundo, además de un conjunto de documentos inéditos, libros, fotografías, cartas y postales que le enviaron amigos como Joan Miró o Joan Vidal Ventosa, con imágenes de obras románicas, que ilustran esta relación e interés por lo románico, sobre todo sus signos y símbolos sencillos pero potentes. “No se trata de ver las diferencias o parecidos entre las pinturas medievales y las obras de Picasso sino las resonancias, ya que una de las principales características de la obra de Picasso es su capacidad de transformar cualquier influencia en algo propio”, explicó Lahuerta.


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Calavera picassiana de las pinturas románicas de Sorpe. / MNAC

La exposición arranca en 1906, cuando Picasso se instala en Gósol, en los Pirineos (donde seguramente vio la talla románica de la Virgen con el Niño que forma parte de la colección del MNAC); un momento en el que la obra del pintor experimenta un retorno al primitivismo, como reacción a su anterior periodo rosa, tras descubrir el arte egipcio, ibérico, africano y románico. “Un momento en el que se acabará imponiendo un nuevo lenguaje que eludirá la imitación del modelo a favor de la frontalidad y el hieratismo, características de la pintura románica”, explica el cocomisario y que tiene uno de sus puntos culminantes en Las señoritas de Aviñón de 1907 que no ha viajado a Barcelona, pero sí algunos de los retratos previos de esta obra como Busto de hombre en el que muestra un proceso de mascarización.
 

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Detalle del descendimiento de la cruz de Santa Maria de Taüll del MNAC. MNAC

El segundo eje trata el tema de la crucifixión, presente en muchas de las obras románicas y que Picasso cultivó a lo largo de su dilatada producción pictórica, la primera ya aparece en una obra cuando contaba con 12 años realizada en La Coruña, pero sobre todo entre 1930 y 1937. No hay duda de las resonancias contemplando las maravillosas figuras de madera articuladas del descendimiento de Santa Maria de Taüll del siglo XIII (que se han movido a la sala del Cristo en Majestad de Sant Climent de Taüll) y las crucifixiones desarticuladas de Picasso, como la pintada en 1932 inspirada en el retablo de Grünewald, que casi nunca han viajado dada su extrema fragilidad al estar realizadas sobre papel.

El tercer ámbito gira entorno a las máscaras, calaveras y cráneos humanos y de animales que de forma transversal recorren la obra picassiana, Aquí destaca el retrato de Dora Maar (que se convierte en la cuarta pareja del artista que aparece representada en las obras que han viajado desde París) en el que los rasgos faciales se distribuyen de forma aleatoria. En 1957 realizó una serie de naturalezas muertas protagonizadas por calaveras en el que las formas se reducen a la mínima expresión, en la que a veces solo mantiene signos e incisiones de gran potencia simbólica. Estos picassos se pueden ver en el ámbito de las pinturas de Sant Pere de Sorpe, en el que junto a una barca de pescadores o una anunciación el pintor medieval realizó una crucifixión y a los pies de la cruz una calavera. “Todo el mundo cuando la ve dice que parece de Picasso”, remacha Lahuerta. La exposición estará abierta hasta el 26 de febrero próximo.


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'La Crucifixion' de Picasso, pintada en 1932. RMN-GRand Palais, Béatrice Hatala



El ojo izquierdo del Pantocrátor

Una muestra de la cultura visual excepcional y la capacidad de percepción de Picasso protagoniza una anécdota vivida por el pintor en 1962. Cuando el arquitecto Xavier Busquets que trabajaba con él en los esgrafiados del Colegio de Periodistas le enseñó una fotografía realizada por Francesc Català-Roca para un cartel publicitario de un ojo y parte del rostro del Cristo en Majestad de Sant Climent de Taüll.

Tras verla, el pintor, perplejo, le preguntó: ¿De qué pantocrátor se trata. No puede ser el de Taüll?”. Y de forma inmediata buscó entre sus libros una reproducción de la imagen. “Ahora lo entiendo, ha invertido la imagen convirtiendo el ojo derecho en el izquierdo”. Y acertó, porque el fotógrafo explicó en su libros de memorias que le gustaba más la imagen que resultaba de “mirar la diapositiva al revés” y por eso invirtió el original.


elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
El Tribunal Superior de Justicia de Madrid avala la incautación del Picasso vinculado a Jaime Botín

Jaime Botín: "Es mi cuadro. No es patrimonio nacional y puedo hacer lo que quiera con él'



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Imagen de 'Cabeza de mujer joven' facilitada por el servicio de aduanas francés en agosto de 2015 cuando la pintura fue interceptada en Córcega

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha avalado todo el procedimiento en la incautación del cuadro de Pablo Picasso Cabeza de mujer joven, vinculado al banquero Jaime Botín y que había sido declarado inexportable por las autoridades españolas.

La sección sexta de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del TSJM ha rechazado, en una sentencia, el recurso de Botín contra las actuaciones llevadas a cabo en la intervención de la obra de arte y considera que todas ellas son conformes al ordenamiento jurídico.

Botín cuestionaba toda la actuación, que culminó el 11 de agosto del año pasado cuando el cuadro, valorado en 25 millones, fue depositado en el Museo Reina Sofía de Madrid por agentes de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil, tras haber sido interceptado once días antes en un barco amarrado en el puerto de Calvin (Córcega).

De hecho, la sentencia, contra la que cabe interponer recurso de casación, subraya que en todo el proceso "no se aprecia vía de hecho ni irregularidad en la actuación realizada, que se ha llevado a cabo para evitar la salida del cuadro de España ante la inminencia de ello".

Porque, además, cuando lo encontraron en el puerto, el cuadro estaba embalado y preparado para su salida ilegal a Suiza, tal y como se pudo constatar en los informes y fotografías aportados por los investigadores, añade la sentencia.

La historia del cuadro tiene su origen en la petición que realizó el 13 de diciembre de 2012 la firma de subastas Christie's Ibérica a la Secretaría de Estado de Cultura para la exportación definitiva de la obra a Londres en nombre de Botín, "dueño de pleno de dominio" de la pintura.

Pocos días después, la Junta de Calificación, Valoración y Exportación de Bienes del Patrimonio Histórico Español acordó denegar la autorización al "no existir una obra semejante en el territorio español", ya que se trataba de "una de las pocas realizadas por su autor dentro del denominado periodo Gósol".

La Junta encargó entonces a una de sus vocales, la conservadora jefe de Pintura y Dibujo 1881-1939 del Museo Reina Sofía, un informe sobre la pieza, en el que destacó su "excepcional importancia".

Además, ponía de manifiesto que el hermano del fallecido Emilio Botín la adquirió en enero de 1977, procedente de la Marlborough Fine Art de Londres con destino a su colección particular en España.

El director general de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas de España denegó no solo el permiso, sino que emplazó a la autoridad competente a que la declarara obra bien de interés cultural.

Propiedad de una sociedad panameña

Cuando se le notificó la decisión, Botín comunicó al Ministerio que la solicitud de la casa de subastas contenía "varios errores", puesto que la obra ni se encontraba en territorio español ni era de su "propiedad directa", sino de la sociedad panameña -de la que es accionista mayoritario- Euroshipping Charter Company, por lo que reclamó que no se tuviera por presentada la petición de Christies's.

De hecho, fue esa sociedad la que interpuso el recurso contra la resolución del departamento de Cultura que desestimó la Audiencia Nacional.

En su fallo, la Audiencia aclaraba que la ubicación del cuadro en España -estaba en el puerto de Valencia- en la fecha de la solicitud de exportación determina la competencia de las autoridades culturales españolas, tanto por las normas protectoras del patrimonio histórico-artístico como por el Convenio de Derecho del Mar de 1982.

A pesar de las medidas cautelares impuestas por la Audiencia Nacional que imposibilitaban la salida del cuadro de las fronteras españolas, se perdió la pista del barco fondeado en Valencia.

Desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se solicitó a la UCO que investigara la ubicación del buque. Estas investigaciones llevaron a su localización en Córcega y fue interceptado por el servicio de Aduanas francés.

Agentes de la UCO se trasladaron allí y lo trajeron a España, mientras prosigue la investigación sobre un posible delito de contrabando.


elmundo.es
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso, Guernica y otros demonios

El Reina Sofía prepara una exposición por el 80 aniversario del cuadro bajo la tesis de que el pintor plasmó también en el lienzo el horror de la Gran Guerra


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Pablo Picasso (Málaga, 1881- Mougins, Francia, 1973), el pintor más famoso del siglo XX, hizo su obra más célebre, el Guernica, por encargo del Gobierno de la Segunda República española para la Exposición Universal de París de 1937. Es sabido que, inicialmente, Picasso no tenía claro el tema, pero que al conocer la aniquilación de la ciudad vizcaína por parte de la alemana Legión Cóndor, la inmensa tela se fue poblando de personajes agonizantes cuya carga simbólica ha sobrepasado el paso del tiempo, convirtiéndose en un icono contra la guerra y la violencia y en una de las obras de arte más valoradas y amadas del mundo.

Cuanto están a punto de cumplirse los 80 años de su ejecución y un cuarto de siglo de su llegada a su actual casa, el Reina Sofía prepara la gran exposición de 2017, un proyecto titulado Piedad y terror en Picasso: El camino a Guernica, comisariado por Timothy J. Clark, quien sostiene que el Guernica se empezó a gestar mucho antes de que Picasso tuviera noticias del famoso bombardeo. Para el historiador británico, el desgarro del artista empezó en la década de los años veinte, cuando Picasso pasaba de los 40. Para entonces ya era un artista incuestionable y cotizado que había asombrado a todos con obras como Las señoritas de Aviñón, pero también vivía impactado por la capacidad destructiva que había conocido en la Primera Guerra Mundial y su vida personal era difícil de manejar alrededor de tres mujeres: Olga Khokhlova, la esposa; su amante, Marie-Thérèse Walter y su última musa, Dora Maar.

La exposición se celebrará entre el 4 de abril y el 4 de septiembre de 2017 y será una gigantesca revisión con cuatro focos en los que, con el cuadro como personaje protagonista, se contará su historia, el contexto en el que se realizó, el periplo de su largo exilio y el retorno a España. Y se darán a conocer los últimos estudios realizados sobre el estado del cuadro. La sede principal será la sala en la que habitualmente se expone la obra, pero también habrá una muestra itinerante en la que dos camiones desplegables permitirán revivir los viajes del cuadro.

Manuel Borja-Villel, director del Reina Sofía, asegura sin dudar que será la exposición más completa dedicada al cuadro hasta el momento y eso que es mucha la atención que recaba cada año el pintor español en todo el mundo.

La exposición del Reina nace de la tesis expuesta por Timothy J. Clark en una tanda de conferencias en noviembre de 2011, donde planteaba una nueva mirada sobre el Guernica. Esas conferencias dieron pie al libro Picasso and Truth. From Cubism to Guernica, publicado en 2013 por la Universidad de Princeton. Con esa enriquecida visión del cuadro, Timothy J. Clark (junto a Anne Wagner y Rosario Peiró) montará la exposición.

“Puede decirse que la pintura nace en los años 20, durante una profunda crisis personal de Pablo Picasso provocada por varias causas”, resume Borja-Villel. “Después de su éxito con el cubismo y de haber expuesto en todas partes, siente que lo ha hecho ya todo, ha dejado de ser un artista bohemio y en el horizonte hay artistas como Dalí o Miró que, al menos en un primer momento, le superan conceptualmente”.

Otra de las causas de su crisis tiene que ver con el horror que ha conocido en la Primera Guerra Mundial. “Es terror ante una nueva forma de guerra. La lucha en el campo de batalla ya no es cuerpo a cuerpo”, explica el director del museo. “Ve por primera vez la capacidad de destrucción de las aeronaves, que un avión puede acabar con sus objetivos en cuestión de minutos, tal como ocurrió después en Guernica”.

El tercer motivo de la crisis personal por la que atraviesa entonces Picasso tiene que ver con su siempre agitada vida amorosa. Sigue casado con Olga Khokhlova (primera esposa y madre de su primer hijo, Paulo), mantiene una relación estable con Marie-Thérèse Walter (su amante desde 1927, madre de su hija Maya) y ya ronda la artista Dora Maar, su compañera desde 1936 y la que se encargaría de retratar el proceso de creación de la tela.

En esta cita el cuadro estará acompañado de 60 pinturas y numerosos dibujos suyos, procedentes de museos y colecciones internacionales como Les trois danseuses (1927), de la Tate, o Mujer peinándose el cabello (1940), del MoMA. La exposición mostrará también las restauraciones y chequeos a los que ha sido sometido por los expertos. Y se podrán contemplar las fotos de altísima precisión que desde 2012 ha tomado un robot para fijar su estado.


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Pablo Picasso pinta el 'Guernica' en 1937, fotografiado por la pintora y fotógrafa Dora Maar en su estudio de París.

El horror que salió de viaje

El escritor Max Aub pidió a Picasso una obra para representar a la República en la Exposición Universal de 1937 en París. Un tema libre por el que cobró la cantidad de 150.000 francos franceses. Como símbolo de la resistencia republicana a las tropas franquistas, el cuadro recorrió Europa y cruzó varias veces el Atlántico con el objetivo de remover conciencias: Noruega, Dinamarca, Londres, Los Ángeles, San Francisco, Ohio, São Paulo, Berlín... Hasta que Picasso, en los setenta, pidió que no sufriera más traslados y quedara en depósito en el MoMA de Nueva York hasta que llegara la democracia a España.


Muestra itinerante

Aunque no se conocen los datos concretos, está claro que una de las razones por las que el Reina Sofía se mantiene como el museo más visitado es la posibilidad de contemplar de cerca el Guernica. Y junto a la obra en sí, al público le apasiona su historia. Por ello, la cuarta parte de esta gran exposición será una muestra itinerante y desplegable que recorrerá España coincidiendo con el proyecto del Reina. Se trata de un montaje de la Fundación La Caixa con el que, a partir de fotografías, facsímiles, audiovisuales y reproducciones, se contará de manera muy didáctica la historia del cuadro: desde el encargo a Picasso a su vuelta a España, escoltado por la guardia civil hasta su llegada al Reina Sofía hace un cuarto de siglo.

elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Condenan al electricista de Picasso a devolver a la familia del pintor 271 obras que ocultó durante casi 40 años

El que fuera último electricista del artista y su esposa aseguraron durante el proceso que Jacqueline Picasso les regaló una caja donde estaban las obras, y que la dejaron en su garaje durante años porque consideraban que tenía poco valor. En 2010, a la hora de organizar su propia herencia, pidieron autentificar la colección y, al salir a la luz, los herederos de Picasso les acusaron de receptación.



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La justicia francesa confirmó en apelación la condena a Pierre Le Guennec, quien fue electricista de Pablo Picasso, y a su mujer, Danielle, que además de una pena de dos años de cárcel exentos de cumplimiento tendrán que entregar a la familia las 271 obras del genio español que ocultaron casi 40 años. El Tribunal de Apelación de Aix en Provence retomó, punto por punto, la sentencia del Tribunal de Grasse, que en marzo del año pasado había considerado a la pareja culpable del delito de receptación de esas obras, que tuvieron guardadas en un garaje.

Jean-Jacques Neuer, abogado de la familia de Picasso, explicó que sus clientes esperan recuperar rápidamente esta colección de creaciones del artista, que están actualmente en manos de la justicia, aunque los dos condenados pueden recurrir al Tribunal Supremo. Sobre el destino que les darán, señaló que "es demasiado pronto" para determinarlo, y apuntó que "la familia lo decidirá". En cualquier caso, hizo notar que "la familia siempre ha expuesto las obras" de Picasso.

Se trata de obras fechadas entre 1900 y 1930, algunas de ellas raras, y con un valor estimado en más de 60 millones de euros, según algunos medios franceses. El que fuera el último electricista del artista y su esposa aseguraron durante el proceso en 2015 que Jacqueline Picasso les regaló una caja donde estaban todas, y que la dejaron en su garaje durante años porque consideraban que tenía poco valor. Pero en 2010, a la hora de organizar su propia herencia, pidieron autentificar la colección de dibujos, bocetos, litografías y collages, y al salir a la luz, los herederos de Picasso les acusaron de receptación.

antena3.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso, de unos almacenes en Francia a la casa del embajador

Las telas han visto la luz durante la presentación de la temporada cultural 2017 del Instituto Francés



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Rossy de Palma, madrina de la temporada cultural francesa del Instituto Francés, bajo 'Femmes à leur toilette', uno de los tapices de Picasso. / Bernardo Pérez

Que Picasso forma parte tanto de la cultura española como de la francesa es sabido. Y que un cambio de decoración en un salón de la residencia de un embajador no es cualquier cosa también se puede imaginar. Lo extraordinario es que Picasso pase a formar parte de la remodelación de esa estancia, como ha ocurrido este jueves en la Residencia de Francia. Más aún si lo que se muestra son dos tapices del pintor malagueño, rara avis en la variopinta obra del artista. Las telas, basadas en el collage Femmes à leur toilette que se conserva en el Museo Picasso de París, estarán en Madrid el tiempo que dure la restauración de los tapices del siglo XVII que anteriormente ocupaban esas paredes, también parte de la historia común entre Francia y España. Uno representaba el Tratado de los Pirineos firmado en la isla de los Faisanes y otro el matrimonio de María Teresa de Austria con Luis XIV, abuelo de Felipe V, primer Borbón que reinó en España.

Los dos tapices de Picasso representan la misma escena de mujeres acicalándose, uno mantiene los colores del collage; el otro en gris, blanco y negro, como si del Guernica se tratara. Normalmente el Estado francés no los muestra, este nuevo emplazamiento hará que todo el que visite la casa del embajador los disfrute. El director general del Instituto Francés de España, Nicolas Kassianides, consciente de que es un lugar de acceso muy restringido ha declarado a EL PAÍS que se están buscando fórmulas para organizar algún tipo de visita.

Estas piezas del patrimonio francés son un reflejo de los puentes que hay, que se construyeron y se construirán entre los dos países vecinos. Y en torno a esta idea de “leer el pasado para escribir el futuro”, se ha presentado también este jueves la programación de la temporada cultural francesa 2017 del Instituto Francés de España con el título Memoria(s) del Futuro. El embajador, Yves Saint-Geours, invitó a los españoles a acompañar a esta institución en su “viaje temporal a través de los puentes entre las dos culturas y entre pasado y futuro”, con conmemoraciones como la celebración del 80º aniversario de la primera vez que se expuso el Guernica y los 60 años desde que se concedió el Nobel de Literatura a Albert Camus.

El presente como punto de encuentro

En este presente que Saint-Geours definió como el punto de encuentro de la tradición con la creación contemporánea, se han organizado multitud de actividades en las que la danza se mezcla con las nuevas tecnologías; la literatura de Camus con la isla de Menorca de donde era originaria su familia materna; don Quijote con pintores contemporáneos franceses; Madrid con París que formarán un tándem del que en otoño conversarán sus dos alcaldesas, Manuela Carmena y Anne Hidalgo. Será en la capital española y el embajador no ha podido confirmar la fecha exacta aún. Un amplio programa en el que tienen cabida los videojuegos, el cómic y la realidad virtual y el pensamiento de filósofos y ensayistas como Javier Gomá y Alain Finkielkraut.

Una programación que no se verá influida de ninguna manera por el convulso año electoral francés, de lo que se enorgullecen tanto el embajador como Kassianides. Y que envidia la actriz Rossy de Palma, madrina junto con la cantante Silvia Pérez Cruz y el escritor Arturo Pérez-Reverte de esta temporada cultural –que no estuvo presente por “un asunto familiar grave”, según dijo el embajador- . “Allí la cultura es algo intocable, aquí no hay un respeto”, aseguró la actriz durante la presentación. Respeto y admiración como el que se tenían Picasso y André Malraux. Fue el francés el que siendo ministro de cultura incitó a la creación de estos tapices, el artista, reticente, le dijo: “Olvida que soy pintor”, a lo que le contestó: “Olvida que soy ministro”. Finalmente llegaron a un acuerdo, acuerdos que las dos representantes de la cultura española en el acto anhelan.


elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
“Picasso es un antídoto a los nacionalismos”

Emmanuel Guigon, director del museo barcelonés del pintor, remodelará la exposición permanente


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Emmanuele Guigon, director del Museo Picasso de Barcelona, en una de las salas.

El franco suizo Emmanuel Guigon (Besançon, 1959), director del Museo Picasso de Barcelona, ha dejado claro que quiere dar una sacudida a este centro. Durante la presentación de la nueva temporada, que incluye exposiciones como la organizada junto a la National Portrait de Londres, en la que se podrán ver 80 retratos de los amigos, colegas, esposas y amantes del pintor, anunció que cambiará radicalmente la exposición permanente de este museo que recibe casi un millón de personas al año. Y lo hará incorporando nuevos espacios con la intención de abrirlo a nuevos públicos y obtener mayores cifras de visitantes. “Si vas dos veces y ves lo mismo, es aburrido y no vuelves. El recorrido ha de ser más didáctico e incorporar obras de sus amigos de Els Quatre Gats, libros, documentos y películas”, explica Guigon en su primera entrevista como director del centro, en la que se muestra poco reacio a incorporar nuevas tecnologías durante la visita: “Hay que mirar las obras, no los aparatos”.

Este doctor en Historia del Arte Contemporáneo, especialista en vanguardias históricas y arte de postguerra, explica sus planes para el segundo museo picassiano. “Pese a que el de Barcelona es el único que se abrió con Picasso vivo y tiene una gran personalidad. Cuenta con una colección única centrada en su etapa de formación. Además de recibir el doble de visitas que el de París”, asegura.
Varios idiomas

Picasso nació en Andalucía, viajó por Galicia y Cataluña y se instaló en Francia por lo que “por supuesto” es “un buen antídoto para los nacionalismos. Hablaba y escribía en varios idiomas”, asegura, mientras comenta que acaba de ver, y “quizá compre”, una carta “muy divertida en la que firma Paul Picasso dirigida a su amigo Utrillo”. Tampoco tiene duda del posicionamiento activo de Picasso “como hizo en momentos claves como la Guerra Civil” en temas como el de la crisis de los inmigrantes.

“Picasso es un artista universal y revolucionario que ha sido pintor, escultor y grabador; un genio reconocido desde el comienzo que atraviesa todo un siglo y que tiene, a día de hoy, más notoriedad que hace veinte años, porque las obras de su periodo final no han sido aceptadas hasta los noventa”, asegura, sentado junto a una fotografía del pintor. “Hay artistas que han inventado un mundo, pero Picasso muchos. Es el más conocido del siglo XX, a pesar de que lo es por pocas cosas”, en referencia al Guernica.

La idea de difusión parece obsesionarle. Por eso, Guigon no ha dudado en sumarse a la red de centros que impulsa el Museo Picasso de París centrada en su relación con el Mediterráneo. “Posibilitará el intercambio de obras y de conocimiento, porque hay mucho que investigar sobre Picasso”. Dentro de esta red, su museo organizará dos exposiciones, una sobre la estancia de Picasso en Barcelona en 1917, acompañando a los ballets rusos de Diaghilev, y otra centrada en la gastronomía. Preguntado si le hubiera gustado organizar la muestra sobre la estancia de Picasso en 1906 en la localidad de Gósol que cambio el estilo y la paleta del pintor y que organizará el Reina Sofía en 2019, responde, sonriendo: “Nos tendrán que pedir material para hacerla, porque mucho lo tenemos aquí".

Pero para todo eso hacen falta medios económicos. El museo barcelonés, dirigido por una fundación público-privada sin ánimo de lucro desde enero de 2014 que gestiona el patrimonio y los recursos del museo, que son propiedad del Ayuntamiento de Barcelona, cuenta para este año con 10 millones de presupuesto. “No es suficiente, tras pagar al personal nos queda muy poco, unos dos millones. Hay que encontrar proyectos y mecenazgo que nos permita comprar grandes obras”, relata Guigon, como si vocalizara algo a lo que le está dando vueltas.

En cuanto a la idea generalizada por muchos de que lo que pinta Picasso lo puede hacer un niño, destaca la gran creatividad que hay detrás de sus obras. “El mismo explicaba que había pasado muchos años antes de saber dibujar como un niño”.

Guigon no puede contener la risa tras mostrarle la imagen de una obra del coreano Kim Dong-kuy publicada en este diario el pasado domingo, de un fotomontaje a partir de un retrato de Picasso de Marie-Thérèse Walter en la que se ve a esta pareja del pintor haciéndose un selfie. “No lo veo nada sacrílego, de hecho, todo el mundo quiere hacerse selfies delante de picassos, pero que se prepare el artista por el tema de los derechos de autor con los herederos”, remacha.


Un museo móvil

Guigon, que, entre 1995 y 2001, fue conservador jefe del IVAM, está empeñado en ganar públicos y dar mayor difusión a su museo. “Uno de los mayores retos es conseguir que el público local venga a verlo, ya que solo el 2,5% de los visitantes de 2016 eran barceloneses y el 2,3% catalanes. El resto de afuera”. Sobre todo turistas que hacen cola a diario a las puertas del museo de la calle Montcada. “Hay que comunicar más”, dice.

En los planes más inmediatos está ganar nuevos espacios, como la parte inferior de los palacios que acogen el museo. “Dejará de ser una zona oscura y de paso y se integrará en el recorrido”. También será la zona que dará acceso al nuevo restaurante que se pretende abrir. Pero la propuesta más novedosa es “hacer exposiciones fuera del edificio” mediante “un museo móvil” que lleve a los barrios de Barcelona y a ciudades relacionadas con Picasso sus obras. Pero todavía no sabe cómo lo hará.

elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Málaga recupera el esplendor pre-Picasso del Siglo XIX

Durante la inauguración en Málaga de Transfiere, Foro Europeo para la Ciencia, Tecnología e Innovación, Felipe VI ha abogado por que la sociedad sea "más consciente" de la importancia de la investigación.



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El Rey durante la inauguración del Foro Europeo en Málaga. / EFE

El tercer vértice que cierra el triángulo de oro del más que remozado casco histórico de Málaga tuvo ayer su visita real: árabes y romanos en un vértice, Picasso en el otro y, finalmente, todo un homenaje al siglo XIX de una ciudad que entonces tuvo burguesía pujante, pintores que les retrataban, a Cánovas del Castillo de presidente del país a turnos. El Museo de Málaga, quinto museo de España en superficie, recibió ayer al Rey, dos meses después de su inauguración oficial. Allí hay partes de colecciones de familias de nombre extranjero, como los Loring de Boston, a los que les dio por coleccionar arqueología. Ante algunas de sus piezas romanas se detuvo ayer Felipe VI en el inicio de una visita con la presidenta de la Junta, Susana Díaz, el ministro de Educación, Iñigo Méndez de Vigo y el alcalde Francisco de la Torre. El Palacio de la Aduana recibe a su primer rey en formato museo ya que Juan Carlos I sí que estuvo cuando era la Subdelegación del Gobierno. Queda grabada así la fecha en la que el Rey visitó uno de los grandes hitos de la historia reciente de la ciudad, como hizo su padre con el Museo Picasso o hiciera Alfonso XIII con los embalses del Guadalhorce.

"Anatomía" de Enrique Simonet se ha convertido en el cuadro estrella de la colección: "Aunque todo el mundo llega preguntando por Y tenía corazón", explicaba uno de los ujieres, contento de poder corregir el título a los visitantes después de 19 años en los que los antiguos empleados del Museo de Bellas Artes se limitaron a cuidar de cuadros almacenados, desplazados por los que cuelgan en el Museo Picasso. Y efectivamente el cuadro de Simonet fue uno de los espacios elegidos para el posado institucional del Rey, cerca de la cartela donde se explicaban las peripecias vitales del pintor, de Valencia, a Málaga, Roma, Barcelona y Madrid, en aquel final del XIX tan global.

Andrés Egea ya llevaba muchos años trabajando en aquel museo de Bellas Artes, en el Palacio de los Marqueses de Buenavista, cuando Christine y Bernard Picasso se enamoraron del edificio para que colgaran allí su colección. Eso supuso desmantelar la pinacoteca y embalarla en unos altillos del edificio que, casi 20 años después, luce imponente. Para llegar aquí fue importante que la ciudad se movilizara para pedir el museo en la Aduana, y el Rey, en el cóctel posterior, preguntó por aquellas personas de la plataforma ciudadana que sí que tuvieron acceso de honor cuando se inauguró en diciembre. Alguno pudo acercarse ayer a esta suerte de segunda inauguración.

Durante las obras del Museo Picasso, el arquitecto neoyorquino Richard Gluckmann, solía comentar la fascinación que le producía la superposición de civilizaciones y épocas en un espacio tan pequeño de la ciudad, bajo la montaña que era bañada por el mar, antes de ganarle terreno con ingenieros del XIX y de que Cánovas trazara el Parque y lo plantaran de semillas exóticas que venían en los barcos que repartían pasas y vino de Málaga por el mundo.

Todas las épocas se pueden contemplar ahora en el Museo de Málaga, aunque ahora la ciudad ha hecho bandera de una última petición: que las tablas de la Lex Flavia Malacitana, en el Arqueólogico Nacional, vuelva a la ciudad donde se encontró. En el museo las han colocado delante de unos paneles que recrean La Concepción, una finca de jardines subtropicales de semillas ultramarinas que fuera de los Heredia, la familia más pujante junto a los Larios y al Marqués de Salamanca, donde estuvieron expuestas originalmente. En los paneles hay fotos de aquellos prebostes sentados en los jardines, hoy abiertos al público, un sitio en el que se formaban gobiernos en la época en la que Cánovas del Castillo le daba a su ciudad el Paseo del Parque, ganado al mar, delante del actual Museo de Málaga.

Este último añadido a la zona ha supuesto la apertura de 4.456 metros cuadrados de espacios expositivos para 2.700 del total de 17.000 piezas y obras que conforman la colección de las antiguas sedes de Bellas Artes y Arqueología. Unos 40 millones de euros para adecuar lo que durante décadas fue la Delegación del Gobierno en Málaga y sede de una comisaría en un edificio de corte neoclásico donde ahora lucen mejor los restos de esculturas y mosaicos romanos y los grandes lienzos de pintura del XIX.

Han hecho falta dos décadas, y una manifestación ciudadana para la Historia, para conseguir que la Aduana, el edificio de arquitectura civil más importante de la ciudad, de finales del XVIII, pudiera albergar a los mosaicos romanos, las vasijas fenicias, los azulejos árabes y los cuadros que compraba aquella burguesía de finales del XIX que soñó con ser la primera capital industrial del Sur, cuando el padre de Pablo Picasso, José Ruiz Blasco, puso a su hijo en las manos de los mejores maestros de la Academia de San Telmo. Como prueba queda en las paredes de la Aduana un retrato a acuarela, con 14 años, dedicado por Picasso a Muñoz Degrain, su maestro, que posteriormente éste donaría al Museo. El tamaño de la acuarela, Hombre viejo con manta, contrasta con lo enorme de los cuadros de los pintores de la generación de su padre: Moreno Carbonero, Ferrandis, Simonet o Denis Belgrano. También hay paisajes de Carlos de Haes y o la Destrucción de la Armada Invencible, de José Gartner.

En estos años cerrado, la colección del museo arqueológico se ha ido enriqueciendo con restos encontrados en las obras de una ciudad en ebullición. La muestra más significativa es la Tumba del Guerrero, fenicia, ante la que se detuvo ayer el Rey. Como curiosidad, también hay unos restos visigodos de Segovia del primer franquismo que quiso demostrar a los nazis el origen ario de los españoles. A cuenta de la inauguración del Museo sí que está tomando fuerza una petición para que se traslade desde el Arqueológico Nacional la Lex Flavia Malacitana, las ordenanzas romanas sobe la ciudad en las que se regula hasta cómo multar a los que no adecentaran los solares vacíos.

El vértice visitado por el Rey cierra un triángulo de oro, justo debajo de la Alcazaba, la fortaleza árabe. Al lado de los romanos, encima de los fenicios, dando la espalda al cubo blanco del Museo Picasso que ideó Gluckmann, el hombre que supo ver la magia de esa concentración de épocas.

elmundo.es
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
La mayor subasta de arte porno: de Picasso a Klimt

Como curiosidad incluye un cenicero de penes por 26.000 euros. Sotheby's ha puesto a la venta más de 100 obras eróticas: desde muebles del siglo XIX a piezas de diseño, pintura, libros, grabados, fotografía y escultura contemporánea. 



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César, LE PLAT. Vendido por 26.356 euros.


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A painted plywood table, after that supposedly delivered to Catherine the Great, modern. Precio de salida, 17.574 euros


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Chinese School, Qing Dynasty, 19th Century. Ten Erotic Paintings. Vendido por 6.144 euros.


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Follower of Reverend Matthew William Peters, R.A., PORTRAIT OF MISS MORTIMER AS HEBE. Vendido por 13.900 euros.


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Julius LeBlanc Stewart, BEFORE THE FIRE. Vendido por 32.213 euros.


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Nicolaes Pietersz. Berchem and studio, JUPITER DISGUISED AS DIANA SEDUCING THE NYMPH CALLISTO. Vendido por 38.070 euros.


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Howard Chandler Christy, NUDES AT THE BEACH. Precio de salida: 81.928 euros.


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Richard Müller, RITTER UND MÄDCHEN (THE KNIGHT AND THE GIRL). Vendido por 58.565 euros.


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Camille Bombois, BAIGNEUSES SURPRISES (SURPRISED BATHERS). Vendido por 51.205 euros.


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Paul-Marc-Joseph Chenavard, A PHRYGIAN IDYLL. Vendido por 4.393 euros.


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Alfred Kubin, NOTZUCHT AN EINER MÄHRISCHEN BÄUERIN (VIOLATION OF A MORAVIAN FARMER). Vendido por 109.743 euros.


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Egon Schiele, AKT (NUDE). Vendido por 263.092 euros.


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Pablo Picasso, NU (NUDE). Vendido por 139.044 euros


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Pablo Picasso, NU COUCHÉ (RECLINING NUDE). Vendido por 87.817 euros.


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Gustav Klimt, LIEGENDER HALBAKT NACH RECHTS (HALF-NUDE RECLINING TO THE RIGHT). Vendido por 204.977 euros.


Ver más imágenes
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Condenado a ocho años de cárcel el ‘spiderman’ que robó un ‘picasso’


El ladrón francés es conocido por su habilidad para escalar paredes

Sustrajo cinco obras maestras de un museo de París en 2010



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'Le pigeon aux petits pois', de Picasso.

Un ladrón francés conocido como Spiderman fue condenado hoy a ocho años de cárcel por el golpe en el que en 2010 sustrajo un picasso y otras cuatro obras maestras del Museo de Arte Moderno de París, mientras que dos cómplices suyos fueron sentenciados a siete y seis años de prisión, respectivamente.

El ladrón, que ya había sido condenado en el pasado por robos cometidos gracias a su habilidad para escalar muros y paredes, confesó los hechos durante su detención. Además de las condenas a prisión, los acusados deberán indemnizar con 104 millones de euros al Ayuntamiento de París, propietario del museo y de los cuadros.

Sin embargo, el juicio no ha servido para dar con el paradero de las obras, que según uno de los cómplices fueron destruidas, una versión que no creen los otros dos ni tampoco los investigadores. Como botín, Vjéran Tomic, Spiderman, francés de origen croata de 49 años, se llevó Le pigeon aux petits pois, de Picasso; La pastorale, de Matisse; L'olivier près de l'Estaque, de Braque; La femme à l'éventail, de Modigliani; y Nature morte aux chandeliers, de Léger.

Fue este último cuadro, según quedó constatado en el juicio, el que debía ir a robar Tomic por encargo de Jean-Michel Corvez, un anticuario de 55 años. Pero, ante la facilidad que encontró para penetrar en el museo, vigilado por vetustos sistemas de alarma que no funcionaron, decidió agrandar el botín: en total, cinco obras valoradas en casi cien millones de euros (unos 106 millones de dólares). Tomic había acudido seis veces al museo en labores de reconocimiento y para desatornillar la ventana por la que pretendía entrar.

En la madrugada del 20 de mayo de 2010 escaló hasta la ventana y penetró en el museo. Pudo hacer dos viajes entre el museo y el automóvil que tenía aparcado en la adyacente orilla del Sena sin que eso alertara a los vigilantes, que solo descubrieron el robo a la mañana siguiente. El hecho puso de manifiesto la anticuada protección del palacete art déco, que atesora una importante colección de arte.

La investigación no dio resultados en los primeros momentos, hasta que en noviembre la policía recibió un testimonio anónimo que puso sobre la pista de Tomic. Fichado por robos similares, el seguimiento de su teléfono móvil permitió determinar que había estado en el lugar el día del robo. Seguido desde entonces, los investigadores sacaron a la luz su relación con Corvez y ambos fueron detenidos el 14 de mayo de 2011.

Según sus testimonios, trataron en vano de vender las obras, pero no fue fácil. Corvez se las confió a un amigo especialista en relojes antiguos, Yonathan Birn, el tercer condenado, que las escondió en su casa, aunque metió el modigliani en la caja fuerte de un banco. Birn aseguró durante el juicio que, asustado tras su declaración ante la policía, destruyó las obras que supuestamente guardaba en su domicilio, al igual que el modigliani.

elpais.com
 




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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Picasso, desde la cuna

Un intercambio de préstamos reorganiza el contenido del museo dedicado al artista en Málaga



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El Museo Picasso de Málaga inaugura el 13 de marzo otra etapa: las 11 salas lucirán 166 nuevas obras del artista universal que ha prestado la fundación de Almine y Bernard Ruiz- Picasso (FABA). A cambio retiran 38 del préstamo inicial de 48 con las que el museo abrió sus puertas en octubre de 2003. Permanece, además, la colección de 233 cuadros y esculturas.

En su despacho, el director artístico del museo, José Lebrero (Barcelona, 1954), no quiere mencionar ninguna obra de la que le duela especialmente despedirse, prefiere mirar hacia adelante: “Lo que llega es más variado, muestra al artista interesado en varios soportes, grabados, cerámica, collages, dibujos. A través de esas piezas se podrá apreciar cómo Picassotransitaba de una cosa a la otra. Y el público descubrirá que no siempre las obras grandes son las mejores, que también lo pequeñito puede ser fantástico”, asegura.

Pero entre aquello que se colgará en el palacio de Buenavista, Lebrero destaca un óleo y carboncillo sobre lienzo de generosas dimensiones (200 x 150), Las tres gracias, de aire clásico, teatral, en blanco y negro, nada que ver con el Picasso cubista, por ejemplo.

El objetivo de esta nueva fase museográfica es ordenar la colección de forma cronológica, de modo que se pueda buscar a Picasso (Málaga, 1881, Mougins, 1973), rastrear su vida, las influencias que fue recibiendo y cómo todo ello iba cambiando su pincel, sus intereses artísticos. “Y cómo el tiempo le influyó a él”. Estará el artista que deformaba las imágenes, al que apoyaban los alemanes sin que sus poliedros tuvieran entonces mucho predicamento entre los franceses. Pero también el que bordaba los oleos al gusto tradicional cuando era pequeño, muchos Picassos.


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Bañista tendida (1928), de Picasso.

Igual que Bilbao comenzó a pensarse distinto cuando se fletó el Guggenheim, Málaga no volvió a ser la misma después de abrir las puertas más nobles de su centro histórico al ilustre paisano, que el año pasado recibió medio millón de visitas. La ciudad ha crecido en belleza y en cultura y otros museos se han asentado allí aprovechando el tirón de la Costa del Sol, millones de turistas, pero también el imán del Museo Picasso.

Pero Lebrero sabe que arte como en cualquier otra cosa, la vida a veces da un revés y las cifras se vuelven en contra, la moda marca otros caminos a los viajeros y quizá este es el mejor año para renovar la piel del palacio de Buenavista, un año en el que Picasso va a sonar con fuerza en el 25 aniversario del Guernica en el Reina Sofía y por la alianza de los museos Picasso del mundo (París, Barcelona…) que ensayarán fórmulas para acercarse de nuevo al genio malagueño. “Es un momento interesante, además, Bernard Ruiz-Picasso y la consejera de Cultura, Rosa Aguilar, así lo habían sugerido.

La búsqueda histórica y personal de Picasso también tendrá su fase académica, en virtud a un acuerdo con universidades que investigarán sobre ello y plantearán nuevas perspectivas. Se trata de desnudar, una vez más, al artista, quizá el más famoso pintor del mundo, que “trascendía lo estético para ir a lo mítico, lo simbólico, lo glamuroso, lo ideológico” y para preguntarse, también una vez más, “¿por qué sigue siendo un referente?”.


elpais.com / museopicassomalaga.org
 




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última edición por j.luis el Martes, 14 Marzo 2017, 10:56; editado 1 vez 
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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
Nueva estructura del Museo Picasso Málaga


Este 'picasso' no lo había visto antes

"El objetivo es incluir más a la mayoría, y quienes no saben mucho de Picasso descubrirán ahora más", ha resumido el director artístico del Museo.



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'Las tres Gracias', de Pablo Picasso (1923), uno de los lienzos que atesora el museo de Málaga.

Inaugurado hace 14 años, el Museo Picasso de Málaga inicia una nueva etapa y una nueva colección de 120 obras, distribuidas en 11 salas, con un criterio cronológico y temático que permitirá una lectura más contemporánea y nos hará comprender mejor la trayectoria y la figura del artista malagueño. En la colección se verán piezas muy poco conocidas, o incluso, alguna inédita, como el bodegón Restaurante, de 1914.


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Las 120 piezas de la nueva colección incluyen 48 pinturas, 19 esculturas, 26 cerámicas y 26 dibujos. Además de obra gráfica y un cuaderno de dibujos. De estas obras, 40 proceden de los fondos del propio museo (que posee algo más de 200) y el resto de la Fundación Almine y Bernard Ruiz-Picasso para el Arte (FABA), dirigida por el propio nieto de Picasso, que ha prestado al museo 166 obras durante tres años.

A lo largo de este periodo, las grandes obras cedidas continuarán colgadas en las paredes, mientras que las complementarias se irán alternando cada tres meses, convirtiendo el recorrido en algo cambiante y vivo. «Se trata, fundamentalmente, de dibujos sobre papel, que hay que proteger de la oxidación por la luz», dice José Lebrero, director artístico del museo, quien añadió que una de las características de esta nueva colección es que nos permite ver la evolución del artista, desde los años de formación hasta los grandes momentos estéticos, a la vez que es una colección que «nos muestra todos los soportes utilizados por el artista, y donde conviven obras de gran tamaño con otras de formato pequeño». Para Lebrero, la divulgación y la investigación forman una parte esencial de esa renovación del museo.

Las 166 piezas prestadas por la FABA alcanzan un valor aproximada de 500 millones de dólares, según manifestó Bernard Ruiz-Picasso, quien acudió a la inauguración con su esposa Aline, patrona de la fundación y una prestigiosa galerista internacional. Entre las 120 piezas expuestas destacan Las tres gracias, una pintura en blanco y negro sobre personajes que encarnan la belleza sobre un fondo vacío, elaborada en 1923 y que posiblemente sea la más cotizada de la colección. Otras dos piezas muy valiosas son el óleo cubista Mujer con los brazos levantados, de 1936, y Niño con pala, de 1971. Para Ruiz-Picasso, una de las obras más emblemáticas es la Cabeza de Toro, una escultura que el artista realizó en 1942 con un manillar y un sillín de bicicleta.


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La siesta, de Pablo Picasso

El Museo Picasso de Málaga, cuya primera directora fue Carmen Jiménez, se fundó en el año 2003 gracias a la colaboración y el préstamo de obras de Bernard Ruiz-Picasso y su madre Christine, quienes estaban muy interesados en que Pablo Picasso tuviese un museo en su tierra natal. Ahora emprende una nueva etapa, totalmente renovada, y no sólo artísticamente, ya que se han remozado las salas, se las ha dotado de una nueva iluminación, gracias al patrocinio de Fundación Endesa, y se ha trazado otro recorrido para contemplar y entender mejor al genio del siglo XX.

Las 120 piezas se distribuyen en 11 salas casi cronológicas. Se inicia con Aprendiendo a pintar, con trabajos hechos en Málaga, La Coruña y Barcelona, antes de irse a París. Le sigue El retrato como espejo para pasar a La aventura del cubismo, uno de los espacios más amplios, en los que se aprecia aquel periodo revolucionario en el que Picasso emprendió la aventura de prescindir de la perspectiva clásica y mostrar los objetos simultáneamente desde distintos puntos de vista. Aquí se incluye el óleo inédito recortado y pegado sobre cristal Restaurante.


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Jacqueline sentada, de Pablo Picasso
París, 8 octubre 1954 | Óleo sobre lienzo | 146 x 114 cm
Museo Picasso Málaga | Donación de Christine Ruiz-Picasso

La sala El incosciente y la escultura, centrada en sus piezas de los años 30, deja paso a Mujeres, musas, máscaras, donde Picasso reinventa la subjetividad del retrato y destaca el óleo Mujer con los brazos levantados. En la sala Transformando la materia se nos muestra los collage y la experimentación del artista con nuevos materiales y objetos cotidianos, como la famosa Cabeza de toro. Con Europa, años de conflicto entramos en una era en la que Picasso se muestra muy afectado tras el impacto de la Segunda Guerra Mundial. Es un periodo dramático donde predominan los bodegones y las naturalezas muertas. La siguiente sala se ha dedicado a las artes populares y a la cerámica, muy influido por la antigüedad griega y oriental, para pasar al Bestiario, o el interés del artista por los animales, y Dibujar como un niño, como el óleo Jacqueline con sombrero de paja, de 1962, en el que el pintor vuelve a la infancia y manifiesta una extrema simplicidad y eficacia en esas pinturas hechas con los mínimos trazos. Finalmente, la colección se cierra con Pintar el Siglo de Oro, donde Picasso, ya en los últimos tiempos de su vida, rinde homenaje a los grandes clásicos como Rembrandt o Velázquez, y donde se encuentra Hombre, mujer y niño, de 1972, un óleo en blanco y negro que figuró en la gran exposición del Palacio de Aviñón realizada tras la muerte del pintor el 8 de abril de 1973.

El director José Lebrero señaló que el Museo Picasso de Málaga cada vez es más internacional. El año pasado recibió medio millón de visitas.




elmundo.es / museopicassomalaga.org
 




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No debemos dejar que la Cultura muera, si muere el Arte, muere nuestra parte humana...

Los actos de hoy, marcarán nuestra era, sino...

¿Qué dejaremos para el que venga mañana?

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Mensaje Re: PICASSO (Pablo Ruiz Picasso) 
 
La vida interior del ‘Guernica’

La obra que Picasso pintó en 1937 conmovido por la barbarie cometida en la villa vizcaína mantiene intacta su descarga moral original como icono contra la guerra



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Picasso, fotografiado por Dora Maar mientras trabaja en el 'Guernica'. / MUSEO REINA SOFÍA

Cuando el Gobierno de la Segunda República encargó en 1937 un gran cuadro a Picasso, España se encontraba inmersa en la Guerra Civil que siguió al golpe de Estado llevado a cabo por un grupo de militares al mando del general Franco. Aquella pintura iba a destinarse al pabellón que representaría al país en la Exposition International des Arts et Techniques dans la Vie Moderne en París. Un pabellón que tenía, de hecho, algo de admonición para una Europa que ya conocía los totalitarismos, pero que aún distaba dos años de la Segunda Guerra Mundial. Por su parte Picasso, afincado en París desde comienzos de siglo y reconocido internacionalmente, era aclamado tanto por quienes se sentían deudores del vértigo vanguardista como por quienes apostaban por nuevos clasicismos. Un desasosiego que trenza lo personal y lo colectivo aflora, sin embargo, en sus obras de aquellos años, que él mismo calificó como “los peores de su vida”: la dureza de la década de los treinta amenazaba con arrollar la edad dorada de la modernidad.

El pintor se comprometió con la República en enero de 1937, cuando entregó dos aguafuertes titulados Sueño y mentira de Franco. Pero no comenzó a trabajar en el gran cuadro hasta saber del bombardeo de la villa vasca de Gernika el 26 de abril de 1937 por parte de la Legión Cóndor alemana. Picasso, que no conocía Gernika ni la visitaría jamás, se sintió violentamente conmovido por aquella indiscriminada matanza de inocentes en la que vio concentrada no solo aquella guerra, sino todas las guerras. Emprendió entonces, en su taller de la Rue des Grands Agustins, un proceso de trabajo que fue fotografiado por Dora Maar y que llevó al cuadro de la categoría de proclama circunstancial a la de rotundo símbolo universal. La intensidad de aquellas semanas puede intuirse a través de un conjunto de obras que Picasso realizó al mismo tiempo, unas 60 piezas entre dibujos y óleos, todos de gran carga expresiva. Este dato, unido al corto periodo de realización —Picasso entregó el lienzo a las autoridades republicanas en la primera quincena de junio de 1937— permite imaginar un ritmo de creación febril, casi de trance, que registró no tanto una tragedia histórica, sino más bien la reacción del artista ante ella.

Cuando el cuadro fue presentado públicamente, su recepción crítica se centró ya en buena medida en la tensión entre su forma y su contenido: esa fue siempre la clave. Los críticos de orientación marxista —desde el joven Anthony Blunt hasta el poeta Louis Aragon— le reprocharon, a veces sin nombrarlo, que por no renunciar a la innovación formal no conseguía la eficacia semántica del realismo socialista. Por el contrario, artistas como Amédée Ozenfant defendieron el lienzo diciendo: “Nuestra época es grandiosa, dramática y peligrosa (…) y Picasso, al ser igual a sus circunstancias, hace un cuadro digno de ellas”. Este argumento, el de la necesaria conexión entre el artista y su época, se revelaría crucial en el contexto del expresionismo abstracto neoyorquino, donde el Guernica alcanzaría un valor que, siguiendo el término empleado por Dore Ashton, podríamos llamar fertilizador.

Pero no adelantemos acontecimientos. Antes de recalar de forma más o menos estable en Nueva York, y una vez concluida la Exposición Universal de París, el Guernica emprendió un recorrido internacional destinado a sensibilizar a la opinión pública europea sobre la situación española. Viajó entre enero de 1938 y enero de 1939 primero a Oslo, Copenhague, Estocolmo, Gotemburgo, y luego a Londres, Leeds, Liverpool y Manchester. Convertido ya en una celebridad, el 1 de mayo de 1939 llegó a Nueva York: hacía un mes que la guerra española había terminado con la derrota de la República, y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial parecía cada vez más inminente. Durante el mes de mayo, el Guernica se expuso en la Valentine Gallery como reclamo en la lucha antifascista y como instrumento de ayuda a los refugiados republicanos. En noviembre del mismo año volvió a presentarse al público neoyorquino, ahora en la gran retrospectiva dedicada a Picasso en el flamante edificio del Museo de Arte Moderno, en la calle 51: Picasso. Forty Years of His Art, comisariada por su mítico director Alfred H. ­Barr Jr. Dicho así parecería que entre mayo y noviembre de 1939 el Guernica mutó de instrumento político a obra maestra del arte del siglo XX. Por su trascendencia posterior, merece la pena detenerse un poco en lo ocurrido con el lienzo en estos meses.

El viaje del Guernica de Europa a Estados Unidos, a bordo del Normandie y acompañado de Negrín, había sido organizado por el American Artists’ Congress en colaboración con el Comité de Ayuda a los Refugiados, a quien se destinarían los fondos recogidos en la Valentine Gallery. El pintor Stuart Davis, miembro del comité organizador, y otros artistas como Dorothea Tanning, Willem de Kooning y su futura esposa, Elaine Fried, así como Arshile Gorky y Jack­son Pollock, dejaron constancia de la impresión que les causó aquella muestra, bien a través de sus palabras, o bien en dibujos y obras posteriores. Como recuerda Dore Ashton, “el Guernica atrajo, tanto por parte de la prensa como por parte del público en general, el mayor número de comentarios que ninguna obra de arte moderno haya conseguido en América. Y lo que es más importante, conmovió profundamente a los artistas”.


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Fotografía de Dora Maar en una fase temprana del 'Guernica'. / MUSEO REINA SOFÍA

Si la gira europea ya había dado una reputación heroica al cuadro, su presentación en Nueva York con el conjunto de las obras relacionadas con él apoyó las posiciones de los artistas de la Escuela de Nueva York, que deseaban romper el malentendido que identificaba al arte políticamente comprometido con los lenguajes realistas. En un ambiente sensible a las teorías del existencialismo y al énfasis en la subjetividad propio del surrealismo, el Guernica mostró a los futuros expresionistas abstractos que la máxima expresión de solidaridad hacia la propia época era la que surgía del interior del artista.

Entre la exposición en la Valentine Gallery en mayo de 1939 y la del Museo de Arte Moderno en noviembre del mismo año, el Guernica hizo una breve gira americana (Los Ángeles, San Francisco y Chicago) que amplió su debate crítico acerca de la relación arte-política al contexto de la recién declarada guerra mundial. Y cuando el Guernica volvió a mostrarse en Nueva York en noviembre, ahora en el Museo de Arte Moderno, sumó a su controvertido prestigio político el estatus de pieza central de la trayectoria de Picasso, el artista proteico que resumía toda la complejidad de lo moderno. Pronto quedaría claro que aquellas aproximaciones no eran, ni mucho menos, excluyentes. Tampoco para el propio Barr: al mismo tiempo que encumbraba al Guernica como obra maestra universal, Barr la ensalzaba como muestra de la libertad artística de las democracias occidentales frente a la uniformidad impuesta por los totalitarismos.

La exposición organizada por ­Barr en el Museo de Arte Moderno en 1939 contribuyó decisivamente a encumbrar a Picasso como mito cultural del siglo XX. Pero antes Barr ya había situado a Picasso en el centro de sus dos grandes muestras de 1936: Cubism and Abstract Art y Fantastic Art, Dada and Surrealism. Con ambas trazó una doble genealogía de lo moderno tendente a institucionalizar las vanguardias del siglo XX. Sin embargo, lo que Barr canonizó con éxito en 1936 fue condenado en 1937 con la ominosa muestra organizada por el régimen nazi bajo el título de Arte degenerado, que viajó por diversas ciudades alemanas denigrando a las vanguardias por su cercanía con bolcheviques y judíos. Resulta tentador interpretar, desde el contexto de la Europa de 1937, al Guernica como una confirmación parisiense de la reciente propuesta historiográfica de Barr, de una parte, y como una contundente respuesta al violento ataque nazi a la modernidad, de otra.

Después de 1939 el Guernica residió por mucho tiempo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York. Consciente de su vigencia, en 1947 Alfred H. Barr Jr. organizó un simposio acerca del cuadro que certificó que hablar del Guernica en el Nueva York del expresionismo abstracto equivalía a apelar a lo que el cuadro tenía de “titánico gesto personal”, de “ensayo de indignación moral”, como dice Dore Ashton. Obviamente interesó entonces a artistas como Pollock, y esa atracción se prolongó mucho más en el tiempo en otros como Mother­well, un pintor que durante décadas reflejó el impacto del “gesto moral” de Picasso en sus Elegías a la República Española. Pero la onda expansiva del Guernica podía ampliarse más allá de lo inmediato: Stuart Davis — un artista que no pertenecía a la vanguardia del expresionismo abstracto, sino a la retaguardia de la modernidad inicial— recordó que con el Guernica Picasso sugería que “pintar es, en sí mismo, un acto social”: esa era, por encima de las cuestiones formales, su principal aportación. Esa era, en definitiva, la lección del Guernica.

Aunque en los años cincuenta el cuadro todavía viajó por Europa y América, su fragilidad desaconsejó que, después de participar en la muestra que celebró los 75 años de Picasso en 1956, volviera a abandonar Nueva York. A partir de entonces su presencia en las salas del museo supuso un constante recuerdo de la noción del artista como puente necesario entre lo individual y lo colectivo. Mientras seguía creciendo la consideración del Guernica en el relato del arte del siglo XX, el posicionamiento antifascista de Picasso y su denuncia de la guerra contemporánea ha inspirado y acompañado a quienes se han opuesto a conflictos bélicos posteriores como Corea o Vietnam. Ya en el siglo XXI, frente a conflictos como los de Irak, Siria o Afganistán, muchas miradas se han seguido volviendo al Guernica tanto en reproducciones paseadas en manifestaciones callejeras como en piezas realizadas por artistas contemporáneos. Las aproximaciones al Guernica han sido y son muy variadas. Así, Siah Armajani, en la pieza titulada Fallujah, de 2004-2005, reutilizó algunos elementos formales del mural picassiano para referirse a la destrucción de la ciudad iraquí. Por su parte, Daniel García Andújar ha indagado recientemente tanto sobre la condición comunista de Picasso como sobre la condición icónica del Guernica.

Por último, es imprescindible aludir resumidamente a los matices que la biografía del Guernica ha tenido en España. Hasta finales de los setenta, su poder activista en contra del régimen de Franco convirtió su imagen reproducida casi en un amuleto frente a la dictadura, constatando la división política del país. Esa visión se invirtió en 1981: después de una ardua negociación con el Museo de Arte Moderno y los herederos del artista por parte de las autoridades democráticas españolas, la llegada del cuadro a nuestro país se presentó oficialmente como el símbolo de la reconciliación nacional que preconizaba la Transición. Hoy, después de varias décadas de presencia en Madrid y una vez normalizada (es un decir) la vida política del país, el Guernica nos sigue interpelando desde la sala del museo. Desde su posición de obra más representativa del arte del siglo XX (porque ninguna otra tiene, por sí sola, tanto significado emocional, político o artístico), mantiene intacta su descarga moral original, y apela y responde a cada generación en sus propios términos.


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Imagen del 'Guernica' tomada por Dora Maar en una fase avanzada. / MUSEO REINA SOFÍA

MÁS INFORMACIÓN. GRÁFICO. Todos los viajes del 'Guernica'



Las raíces del horror

El Museo Reina Sofía de Madrid celebra el 80 aniversario de la creación del Guernica con una gran exposición que analiza la singular iconografía de agonía, perplejidad y horror que proyecta el cuadro de Picasso. La muestra, que podrá visitarse del 5 de abril al 4 de septiembre, explora las raíces de ese imaginario que ya pueden encontrarse en muchas obras previas del artista malagueño donde aparecen escenas que presentan situaciones de violencia explícita.

Con el título Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, la exposición reúne una selección de cerca de 180 obras, desde los años 20 hasta la realización del mural en 1937, procedentes tanto de los fondos del Reina Sofía y de diversas colecciones privadas como de más de 30 instituciones de todo el mundo, como el Museo Picasso y el centro Georges Pompidou de París, la Tate Modern de Londres, el MoMA y el Metropolitan de Nueva York.

El detallado recorrido que plantea la muestra pone de relieve que no hubiera sido posible para Picasso concebir el Guernica sin estos trabajos anteriores. Arranca con naturalezas muertas e interiores de los años 1924 y 1925 para dar paso a cómo el artista abordó la violencia a finales de esa década y durante la siguiente, con sus terribles retratos e interiores realizados al comienzo de la Segunda Guerra Mundial.

Cuando el cuadro fue presentado públicamente, su recepción crítica se centró ya en buena medida en la tensión entre su forma y su contenido: esa fue siempre la clave. Los críticos de orientación marxista —desde el joven Anthony Blunt hasta el poeta Louis Aragon— le reprocharon, a veces sin nombrarlo, que por no renunciar a la innovación formal no conseguía la eficacia semántica del realismo socialista. Por el contrario, artistas como Amédée Ozenfant defendieron el lienzo diciendo: “Nuestra época es grandiosa, dramática y peligrosa (…) y Picasso, al ser igual a sus circunstancias, hace un cuadro digno de ellas”. Este argumento, el de la necesaria conexión entre el artista y su época, se revelaría crucial en el contexto del expresionismo abstracto neoyorquino, donde el Guernica alcanzaría un valor que, siguiendo el término empleado por Dore Ashton, podríamos llamar fertilizador.

Pero no adelantemos acontecimientos. Antes de recalar de forma más o menos estable en Nueva York, y una vez concluida la Exposición Universal de París, el Guernica emprendió un recorrido internacional destinado a sensibilizar a la opinión pública


elpais.com
 




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